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Dios: Solución a tus problemas

El documento contiene varios pasajes bíblicos que tratan sobre la purificación, la consagración y obediencia, y la unción. Algunos pasajes describen cómo Dios desea la obediencia y arrepentimiento verdadero sobre los sacrificios, y cómo Jesús prometió enviar el Espíritu Santo después de su ascensión para guiar a los creyentes.

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Dios: Solución a tus problemas

El documento contiene varios pasajes bíblicos que tratan sobre la purificación, la consagración y obediencia, y la unción. Algunos pasajes describen cómo Dios desea la obediencia y arrepentimiento verdadero sobre los sacrificios, y cómo Jesús prometió enviar el Espíritu Santo después de su ascensión para guiar a los creyentes.

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(2Pe 1:10) Por lo cual,

hermanos, tanto más


procurad hacer firme vuestra
vocación y elección; porque
haciendo estas cosas, no
caeréis jamás.
(2Pe 1:11) Porque de esta
manera os será otorgada
amplia y generosa entrada
en el reino eterno de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo.

PURIFICACIÓN

(2Co 7:1) Así que, amados,


puesto que tenemos tales
promesas, limpiémonos de
toda contaminación de carne
y de espíritu, perfeccionando
la santidad en el temor de
Dios.

(Sal 51:10) Crea en mí, oh


Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto
dentro de mí.

(Mar 7:18) El les dijo:


¿También vosotros estáis así
sin entendimiento? ¿No
entendéis que todo lo de
fuera que entra en el
hombre, no le puede
contaminar,
(Mar 7:19) porque no entra
en su corazón, sino en el
vientre, y sale a la letrina?
Esto decía, haciendo limpios
todos los alimentos.
(Mar 7:20) Pero decía, que
lo que del hombre sale, eso
contamina al hombre.
(Mar 7:21) Porque de
dentro, del corazón de los
hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios,
las fornicaciones, los
homicidios,
(Mar 7:22) los hurtos, las
avaricias, las maldades, el
engaño, la lascivia, la
envidia, la maledicencia, la
soberbia, la insensatez.
(Mar 7:23) Todas estas
maldades de dentro salen, y
contaminan al hombre.

(Isa 1:10)
Llamamiento al
arrepentimiento
verdadero
Príncipes de Sodoma, oíd la
palabra de Jehová; escuchad
la ley de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
(Isa 1:11) ¿Para qué me
sirve, dice Jehová, la
multitud de vuestros
sacrificios? Hastiado estoy de
holocaustos de carneros y de
sebo de animales gordos; no
quiero sangre de bueyes, ni
de ovejas, ni de machos
cabríos.
(Isa 1:12) ¿Quién demanda
esto de vuestras manos,
cuando venís a presentaros
delante de mí para hollar mis
atrios?
(Isa 1:13) No me traigáis
más vana ofrenda; el
incienso me es abominación;
luna nueva y día de reposo,*
el convocar asambleas, no lo
puedo sufrir; son iniquidad
vuestras fiestas solemnes.
(Isa 1:14) Vuestras lunas
nuevas y vuestras fiestas
solemnes las tiene
aborrecidas mi alma; me son
gravosas; cansado estoy de
soportarlas.f
(Isa 1:15) Cuando extendáis
vuestras manos, yo
esconderé de vosotros mis
ojos; asimismo cuando
multipliquéis la oración, yo
no oiré; llenas están de
sangre vuestras manos.
(Isa 1:16) Lavaos y
limpiaos; quitad la iniquidad
de vuestras obras de delante
de mis ojos; dejad de hacer
lo malo;
(Isa 1:17) aprended a hacer
el bien; buscad el juicio,
restituid al agraviado, haced
justicia al huérfano, amparad
a la viuda.
(Isa 1:18) Venid luego, dice
Jehová, y estemos a cuenta:
si vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve
serán emblanquecidos; si
fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como
blanca lana.

CONSAGRACIÓN Y
OBEDIENCIA

(1Sa 3:10) Y vino Jehová y


se paró, y llamó como las
otras veces: ¡Samuel,
Samuel! Entonces Samuel
dijo: Habla, porque tu siervo
oye.
(1Sa 15:22) Y Samuel dijo:
¿Se complace Jehová tanto
en los holocaustos y
víctimas, como en que se
obedezca a las palabras de
Jehová? Ciertamente el
obedecer es mejor que los
sacrificios, y el prestar
atención que la grosura de
los carneros.
(1Sa 15:23) Porque como
pecado de adivinación es la
rebelión, y como ídolos e
idolatría la obstinación. Por
cuanto tú desechaste la
palabra de Jehová, él
también te ha desechado
para que no seas rey.

(Rom 12:1)
Deberes cristianos
Así que, hermanos, os ruego
por las misericordias de Dios,
que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo,
santo, agradable a Dios, que
es vuestro culto racional.
(Rom 12:2) No os
conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la
renovación de vuestro
entendimiento, para que
comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable
y perfecta.

(Gál 5:16)
Las obras de la carne y el
fruto del Espíritu
Digo, pues: Andad en el
Espíritu, y no satisfagáis los
deseos de la carne.
(Gál 5:17) Porque el deseo
de la carne es contra el
Espíritu, y el del Espíritu es
contra la carne; y éstos se
oponen entre sí, para que no
hagáis lo que quisiereis.c

(Stg 1:22) Pero sed


hacedores de la palabra, y no
tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros
mismos.

(Jua 14:15)
La promesa del Espíritu
Santo
Si me amáis, guardad mis
mandamientos.

(Jua 14:16) Y yo rogaré al


Padre, y os dará otro
Consolador, para que esté
con vosotros para siempre:
(Jua 14:17) el Espíritu de
verdad, al cual el mundo no
puede recibir, porque no le
ve, ni le conoce; pero
vosotros le conocéis, porque
mora con vosotros, y estará
en vosotros.
(Jua 14:18) No os dejaré
huérfanos; vendré a
vosotros.
(Jua 14:19) Todavía un
poco, y el mundo no me verá
más; pero vosotros me
veréis; porque yo vivo,
vosotros también viviréis.
(Jua 14:20) En aquel día
vosotros conoceréis que yo
estoy en mi Padre, y
vosotros en mí, y yo en
vosotros.
(Jua 14:21) El que tiene mis
mandamientos, y los guarda,
ése es el que me ama; y el
que me ama, será amado por
mi Padre, y yo le amaré, y
me manifestaré a él.

LA UNCION
(Éxo 29:29) Y las vestiduras
santas, que son de Aarón,
serán de sus hijos después
de él, para ser ungidos en
ellas, y para ser en ellas
consagrados.

(1Sa 10:6) Entonces el


Espíritu de Jehová vendrá
sobre ti con poder, y
profetizarás con ellos, y
serás mudado en otro
hombre.
(1Sa 10:7) Y cuando te
hayan sucedido estas
señales, haz lo que te viniere
a la mano, porque Dios está
contigo.

(1Sa 16:13) Y Samuel tomó


el cuerno del aceite, y lo
ungió en medio de sus
hermanos; y desde aquel día
en adelante el Espíritu de
Jehová vino sobre David. Se
levantó luego Samuel, y se
volvió a Ramá.

(Hch 19:10) Así continuó


por espacio de dos años, de
manera que todos los que
habitaban en Asia, judíos y
griegos, oyeron la palabra
del Señor Jesús.
(Hch 19:11) Y hacía Dios
milagros extraordinarios por
mano de Pablo,
(Hch 19:12) de tal manera
que aun se llevaban a los
enfermos los paños o
delantales de su cuerpo, y
las enfermedades se iban de
ellos, y los espíritus malos
salían.
(Hch 19:13) Pero algunos de
los judíos, exorcistas
ambulantes, intentaron
invocar el nombre del Señor
Jesús sobre los que tenían
espíritus malos, diciendo: Os
conjuro por Jesús, el que
predica Pablo.
(Hch 19:14) Había siete
hijos de un tal Esceva, judío,
jefe de los sacerdotes, que
hacían esto.
(Hch 19:15) Pero
respondiendo el espíritu
malo, dijo: A Jesús conozco,
y sé quién es Pablo; pero
vosotros, ¿quiénes sois?
(Hch 19:16) Y el hombre en
quien estaba el espíritu malo,
saltando sobre ellos y
dominándolos, pudo más que
ellos, de tal manera que
huyeron de aquella casa
desnudos y heridos.
(Hch 19:17) Y esto fue
notorio a todos los que
habitaban en Efeso, así
judíos como griegos; y
tuvieron temor todos ellos, y
era magnificado el nombre
del Señor Jesús.

(Hch 1:7) Y les dijo: No os


toca a vosotros saber los
tiempos o las sazones, que el
Padre puso en su sola
potestad;
(Hch 1:8) pero recibiréis
poder, cuando haya venido
sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea,
en Samaria, y hasta lo último
de la tierra.d

(Hch 2:14)
Primer discurso de Pedro
Entonces Pedro, poniéndose
en pie con los once, alzó la
voz y les habló diciendo:
Varones judíos, y todos los
que habitáis en Jerusalén,
esto os sea notorio, y oíd mis
palabras.

(Hch 2:36) Sepa, pues,


ciertísimamente toda la casa
de Israel, que a este Jesús a
quien vosotros crucificasteis,
Dios le ha hecho Señor y
Cristo.
(Hch 2:37) Al oír esto, se
compungieron de corazón, y
dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones
hermanos, ¿qué haremos?
Isa 54:7 Por un breve
momento te abandoné, pero
te recogeré con grandes
misericordias.
Isa 54:8 Con un poco de ira
escondí mi rostro de ti por un
momento; pero con
misericordia eterna tendré
compasión de ti, dijo Jehová
tu Redentor.
MANOS DE DIOS TODO
CAMBIA.

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