9.
Principales componentes de la bilis, producción y función
El hígado produce alrededor de 500 a 600 mL de bilis por día. La bilis es
isoosmótica respecto del plasma y está compuesta sobre todo por agua y
electrolitos, pero también por compuestos orgánicos: sales biliares, fosfolípidos
(en particular lecitina), colesterol, bilirrubina y otros productos endógenos o
compuestos ingeridos, como por ejemplo proteínas que regulan la función
gastrointestinal y fármacos o sus metabolitos. La bilirrubina es un producto de
degradación del hemo procedente de los eritrocitos senescentes y es el
pigmento que le confiere a la bilis su color amarillo-verdoso.
La secreción biliar es sintetizada y secretada por el hepatocito a los canalículos
biliares, que drenan al conducto hepático común. A partir de aquí, la secreción
puede ser vertida directamente al intestino a través del colédoco, o puede ser
desviada a través del conducto cístico al interior de la vesícula biliar, donde
permanecerá almacenada hasta su posterior utilización.
Biopsia de un hígado, donde se distingue la bilis (zonas amarillentas)
Composición:
Las sales biliares (ácidos biliares) son el principal componente orgánico de la
bilis. El hígado utiliza el transporte activo para secretar las sales biliares hacia
el canalículo, que es la hendidura presente entre hepatocitos adyacentes. El
transporte canalicular es el paso limitante en la síntesis de bilis. Una vez
secretadas, las sales biliares atraen otros componentes de la bilis (en
particular sodio y agua) hacia el canalículo por ósmosis. Las sales biliares
también son detergentes biológicos que permiten que el organismo excrete
colesterol y productos potencialmente tóxicos (p. ej., bilirrubina, metabolitos
de los fármacos). La función de las sales biliares en el duodeno es solubilizar
los lípidos y las vitaminas liposolubles ingeridos y, de esta manera, facilitar su
digestión y su absorción. Desde el hígado, la bilis fluye a través del sistema
colector intrahepático hacia el conducto hepático derecho o izquierdo para,
por último, ingresar en el conducto colédoco.
Hay dos tipos: los ácidos biliares primarios, formados y secretados por el
hepatocito, denominados ácido cólico y ácido quenodesoxicólico. La cantidad
formada y secretada al día es de unos 0,5 gramos. En el intestino estos ácidos
son procesados metabólicamente obteniéndose los ácidos biliares secundarios:
del cólico se obtiene el desoxicólico, y del quenodesoxicólico se obtiene el
litocólico.
Tanto los primarios como los secundarios se encuentran unidos a aminoácidos
formando los ácidos biliares conjugados, los aminoácidos que se unen a estas
moléculas son la glicocola o glicina y la taurina. La conjugación permite que su
solubilidad en el medio acuoso sea más elevada. Si su concentración es muy
alta pueden llegar a precipitar, de ahí que exista una concentración micelar
crítica, en la que los ácidos se unen formando micelas que son más estables
cuando se incorporan otros solutos lipídicos de la secreción.
Otros solutos lipídicos son fosfolípidos del cual el más abundante es la lecitina
(90-95%) y el colesterol. Ambos
forman parte de las micelas y
contribuyen a su estabilización y a su
solubilidad.
El último componente son
los pigmentos biliares, moléculas
procedentes de la degradación de la
hemoglobina. Los macrófagos la
degradan separando por un lado la
parte proteica o globina del grupo
hemo. Posteriormente, separan el
átomo de Fe de la molécula orgánica,
dejando libre la porfirina. Esta última
es degradada a biliverdina y por último
a bilirrubina. La cantidad diaria que se
forma en el recambio de los eritrocitos
es de 0,5-1 gr/día. Los macrófagos excretan la bilirrubina que es transportada
hasta el eritrocito unida a la albúmina. En el hígado a nivel de los microsomas
hepáticos la bilirrubina es unida a ácido glucurónico; así, la bilirrubina
conjugada es secretada como un elemento más de la secreción biliar.
Funciones:
Neutralización de la acidez del quimo.
Digestión y absorción de lípidos. Actúa como un emulsionante de tal
forma que cuando las grandes gotas de grasa procedentes de los
alimentos se unen a la bilis forman micelas de tamaño muy inferior
(diámetro 1μ) accesibles las enzimas pancreáticas.
Es una ruta de excreción para algunos productos de desecho:
pigmentos biliares, esteroides y colesterol, metales pesados y
drogas.
1. Tema 5. Secreción biliar [Internet]. Universidad de Cantabria. 2017
[citado 18 mayo 2021]. Disponible en:
https://ocw.unican.es/mod/page/view.php?id=569