INFORME SENADO
Por qué es urgente una Ley de Digitalización de
Archivos en Chile:
propuestas en pos de la transparencia
Febrero 2019
ÍNDICE
I. Introducción
II. Historia del Archivo
2.1 Qué es un archivo
2.2 Qué es la archivística
2.3 Historia de los archivos
2.4 Importancia histórica de los Archivos
III. Ley de Archivos en el mundo
IV. Situación actual de la archivística en Chile
V. Archivo Jaime Guzmán Errázuriz
VI. Propuesta en políticas públicas
VII. Conclusiones
VIII. Bibliografía
I. Introducción
El presente informe analiza los desafíos que tiene Chile en la archivística,
basado en el análisis de diversas fuentes como artículos de prensa y otros
documentos e informes de corte académico. El motivo para escribir respecto a esta
temática es la falta de una ley de Archivos que rija el actuar de las instituciones
archivísticas, siendo el fin último dar una propuesta a un debate que lleva varios
años ya siendo una preocupación para los cuerpos dedicados a la labor
documental.
En otras palabras, la ausencia de esta ley atenta al resguardo histórico de
muchas piezas que, al no tener criterios estandarizados ni regulaciones, se ven
expuestas a situaciones que conducen a la pérdida de documentos o el almacenaje
de productos que no son de interés histórico o patrimonial. 1
Para comprender lo anteriormente abordado, en el siguiente informe, se
revisará la historia archivística para comprender la función de estas instituciones a
un nivel histórico, pero también ciudadano. Junto con lo anterior, se revisará en
perspectiva comparada la institucionalidad archivística de países en un estudio de
caso que permita determinar la conformación de una arquitectura legal que regule
la actividad documental, así como una revisión del estado del arte referente a Chile
sobre las normativas que, de alguna manera, han regido los parámetros de lo
tratado hasta hoy.
Ejemplificando, se explicará la función de nuestro archivo, el Proyecto Archivo
Jaime Guzmán, reconociendo sus cualidades en contraste con las normativas
1
Rodrigo Alarcón, miércoles 8 de junio de 2016, Diario UChile. Ver en
[Link]
internacionales, objetivos globales y principios archivísticos, para finalmente, dar
una propuesta a la discusión de la nueva Ley de Archivos en Chile.
II. Historia del Archivo
El archivo es, seguramente, una de las disciplinas más antiguas. Fue
inicialmente una disciplina jurídica, que luego dio paso en una técnica que,
sin embargo, por el hecho de establecer y resolver problemas en el contexto de
la relación documentación-historia es también una disciplina historicista. En
este enunciado que resume la historia del archivo, también se muestra
claramente el largo camino recorrido por la institución del archivo a través
de los tiempos (Sandri, 1968, pág. 113).2
Los archivos surgen con el desarrollo de las primeras civilizaciones, de los
cuáles podemos entender su cosmovisión a través de documentos sobre la
respectiva legislación, comprender cómo se componía la sociedad gracias a los
censos que realizaban, e incluso existe documentación de carácter militar, que nos
hace entender cómo fueron las distintas sociedades del pasado.
Los primeros archivos se remontan al Imperio Romano, a los egipcios y a los
griegos, donde almacenaron documentos en depósitos especiales para este fin. Se
utilizó como principal soporte el papiro, el cual era frágil, pero fácil de conseguir.
Luego evolucionó al pergamino, que se caracterizó por ser más resistente que el
papiro ―y más caro, por lo que los documentos se encarecieron―. Los primeros
antecedentes sobre la creación de Archivo como institución los encontramos en
1378 en Portugal con el Archivo Central en la Torre de Tombo, en 1543 en España
con el Archivo General de Simancas, y en 1578 en Inglaterra al crear el Archivo
para almacenar los documentos del Estado.
2
Traducido por autor.
Durante el siglo XX empiezan a aparecer las primeras legislaciones sobre la
Ley de Archivos alrededor del mundo, donde se distingue qué es un archivo y qué
es un documento. Sin embargo, en la actualidad los documentos y archivos que
respaldan la historia de los países, de sus figuras emblemáticas, y de sus
instituciones se ven enfrentados a nuevos desafíos contingentes al mundo
globalizado.
Chile está lejos de tener una norma de archivos que caracteriza a los países
pioneros en la materia, que garantice su perfecta conservación, que exista una
democratización al acceso de éstos, y se modernice a la digitalización que hoy se
observa. Por lo anterior, es menester hacer un repaso por la historia y literatura de
los Archivos, entender qué es y qué lo diferencia de cualquier otro documento, y
su relevancia para conservar la historia del país y de los distintos actores de la
historia.
2.1 Qué es un archivo
Etimológicamente, archivo proviene del latín archivum, y éste viene del
griego archeión, el cual significa “origen”. Archivero, por su parte, es quien
custodia el archivo, y deriva de la palabra archón, que corresponde al arca o baúl
donde se conservan los archivos y documentos del Estado, los cuales eran
necesarios para los reyes al momento de fijar las fronteras, firmar tratados, o
resguardar evidencia (Godoy, 2018).
La Historia como disciplina de las humanidades y de las ciencias sociales ha
logrado estudiarse por la evidencia física de documentos, escritos, pinturas, relatos
y otras manifestaciones humanas. José Ramón Cruz Mundet (1994) señala que:
El archivo surge como una institución con entidad propia y es
identificado con toda claridad: el «archeion» griego -de cuya
latinización: archivum procede el término archivo- y el tahulurium
romano, cuyo régimen jurídico, como es propio de toda institución,
fue establecido por la legislación coetánea (pág. 28).
El archivo toma relevancia por ser un subproducto documental de las
actividades desarrolladas por la humanidad, y son conservados por su valor de
testimonio a largo plazo (ICA, 2016). Todo registro es una ventana que nos traslada
al pasado y nos ayuda a entenderlo con medios contemporáneos a la época
estudiada. De este modo, se considera parte de un Archivo todo documento que
muestre fidedignamente una parte de la historia, estos pueden ser documentos
escritos, fotográficos, gráficos, audiovisuales, análogos y digitales. Para el siglo
XXI, la digitalización de los archivos es un desafío que toda institución archivística
debe enfrentar, independiente de si es pública o privada, para colaborar con la
democratización del acceso a su información.
Al momento de querer definir archivo, Antonia Heredia Herrera en
Archivística general : teoría y práctica (1987) señala que el “archivo es uno o más
conjuntos de documentos, sea cual sea su fecha, su forma y soporte material,
acumulados en un proceso natural por una persona o institución pública o privada
en el transcurso de su gestión, conservados, respetando aquel orden, para servir
como testimonio e información para la persona o institución que lo produce, para
los ciudadanos o para servir de fuentes de historia” (citado en Martín, 2009).
El International Council on Archives (ICA) establece que para que un
documento tenga calidad de archivo debe ser: auténtico, fiable, íntegro (que esté
completo e inalterado), y útil (por tanto, debe ser físicamente accesible).
Durante el siglo XX nació el concepto “ciclo de vida de los documentos” el
cual se refiere que (1) un documento en su creación tiene calidad de archivo de
gestión o administrativo, que son todos aquellos que se crean, por ejemplo, en un
ministerio o en una notaría; (2) luego, tiene una fase de archivo central o
intermedio, que es cuando se conserva por evidencia o para respaldar algún
acontecimiento reciente, un ejemplo es un expediente judicial y; (3) al pasar varios
años llega a ser archivo histórico cuando entrega información importante sobre un
tiempo pasado (Godoy, 2018).
2.2 Qué es la archivística
Según la RAE,3 archivística proviene de archivología que corresponde a una
“disciplina que estudia los archivos en todos sus aspectos”. Concepción Mendo
(1995), por su parte, señala que la archivística es “la disciplina que trata de los
aspectos teóricos y prácticos de los archivos y de su función” (pág. 130). Sobre el
concepto de archivística en la literatura encontramos varias definiciones: Arad
señala que es una ciencia en formación; Tanodi y Batelli dicen que es una disciplina
auxiliar; Bahmer dice que es ciencia, pero no en su integridad.
3
Real Academia Española: archivología. [Link]
Otros autores la analizan desde el ciclo intermedio y documental de los
archivos como Stielow, Ribeiro, da Silva; Lodolini, por otra parte, mencionan que
posee principios teóricos universales e inalterables; mientras que Briceño, Pereira y
Vagnoni la analizan por su objeto teórico de estudio (Vivas Moreno, 2013).
Mendo (1995) menciona que la archivística se ha desarrollado gracias al
análisis y a la investigación de documentos que producen distintas instituciones.
Dado esto se ha creado un lenguaje y metodología propia que la distingue de otras
disciplinas relacionadas. Además, dice que la archivística es una ciencia ecuménica
(pág. 130-131), es decir se nutre de archivos de todas las épocas ya sean estos de
carácter histórico o administrativo. Cruz Mundet (1994) dice que, considerando
todas las acepciones del término, se puede resumir como “la ciencia que estudia la
naturaleza de los archivos, los principios de su conservación y organización y los medios
para su utilización” (pág. 61).
Agustín Vivas Moreno en su artículo Concepto de archivística, archivo y gestión
de documentos: definición y análisis (2013) nos entrega una clara clasificación de la
archivística:
Mendo (1995) señala que la archivística se entiende a partir de cómo se
organiza, la cual depende de la institución en la que se desarrolla. El término de
procedencia define que “el archivo como un conjunto orgánico de documentos, se
considera la base de la disciplina archivística, porque le dio naturaleza de ciencia al
establecer un principio general a partir del cual se produjo su desarrollo teórico”
(Mendo, 1995, pág. 114). Mientras que, Agustín Vivas Moreno (2013) dice que este
concepto hace referencia a “que los documentos provenientes de una procedencia
deben estar reunidos y sin mezclarse con los de otra, y por otro, que dichos
documentos deben mantenerse ordenados naturalmente, esto es, respetando la
funcionalidad y la organización institucional”.
Cruz Mundet (1994) también desmenuza la archivística en varios aspectos.
Inicialmente, hace una distinción entre varias etapas de la misma: la primera es la
prearchivística, que comprende una sistematización naciente gracias a la praxis
administrativa, además se ha desarrollado gracias a la complementación de otras
disciplinas como la paleografía, la diplomacia y la historiografía, más la ambigua
distinción entre la archivística y la biblioteconomía. Este investigador, a raíz de la
aclaración de archivística entregada por el International Council on Archivist (que lo
define como el estudio teórico y práctico de los principios, procedimientos y problemas
concernientes a las funciones de los archivos), resalta que hay un área de teoría
archivística (la historia de la misma, su objeto –archivos y documentos- , y
metodología) y la práctica archivística (que es la parte técnica, correspondiente a los
procedimientos para conservar los archivos y la difusión de los mismos). (Cruz
Mundet, 1994, p. 57).
A partir de los escritos de Mendo (1995), podemos agregar que se puede
distinguir entre la archivística empírica (aquella que no tiene una lógica de
sistematización, es un orden intuitivo) y la archivística jurídica (tiene un orden
establecido, gracias a los Archivos surgidos durante el desarrollo de la burocracia
del desarrollo del Estado moderno).
2.3 Historia de los archivos
La historia del Archivo va de la mano con el desarrollo de las civilizaciones.
Los primeros Archivos como depósitos de documentos ya se pueden encontrar en
el Imperio Romano, en las civilizaciones egipcia, griegas, y en las de Asia
Anterior.4 Los documentos conservados eran de carácter legal como leyes y
normativa, de hacienda como lo son los censos, títulos de propiedad, y de tipo
militar con registros de soldados. También era común la existencia de
documentación privada.
Existe un gran registro de archivos en Egipto gracias a que empleaban el
papiro para escribir sus documentos que, si bien es frágil y se desgasta fácilmente,
es abundante y accesible. Por otra parte, en la Grecia clásica, usaban tablas de
arcillas y pergaminos, donde lo usual es encontrar información respecto a la
economía, y utilizaban, además, piedra de mármol para aquellos documentos que
debían ser del conocimiento de todos los miembros de la polis. Un ejemplo concreto
es que, en el templo de los Cibeles, en Atenas, se custodiaban archivos como las
actas del Consejo de Gobierno, tratados, documentos patrimoniales, los cuales eran
de acceso público para los ciudadanos (Fernández García, 2011). Se puede señalar,
por tanto, que la organización de carácter burocrático del archivo en este período
junto al desarrollo de la Roma clásica, desarrolló lo que conocemos como archivo
público en función de la administración (Cencetti, 1970).
Ya en el año 78 a.C, en Roma, se creó el Tabularium, que corresponde al
Archivo Central de Roma. En él, se guardaban archivos públicos, e incluso
4
Asia Interior se compone de pueblos Semitas (Babilónicos, Asirios, Fenicios y judíos)
y pueblos no Semitas (Heteos, Frigios, Lidios, Medos y los Persas).
archivos familiares. Con el auge del Imperio Romano se establecen depósitos de
archivos del César, segmentado en distintas secciones: militar, hacienda,
patrimonio, y relaciones diplomáticas. En el Imperio Romano de Oriente con
Justiniano se crea la figura del notario, ministro de fe en la firma de documentos,
apareciendo los archivos de carácter privado diferenciándose de lo estatal o lo
público. A raíz lo anterior, el Archivo empieza a tener seguridad y protocolos de
acceso a ellos. Lamentablemente, con las invasiones bárbaras a todo el territorio
del Imperio Romano, junto a los saqueos, hubo destrozo de archivos, lo que
provocó una pérdida de estos documentos invaluables. Ya en la Edad Media
encontramos archivos esencialmente provenientes de los monasterios. En éstos
vemos que hay dos tipos de documentos: (1) de gobierno (actas, crónicas, registros
de misas, religiosas, y visitas provinciales), y (2) de carácter pecuniario (escrituras,
entradas y salidas, libros anuales). Con Carlomagno vemos la creación del
Archivo en el palacio de Aquisgrán, que además fungía de depósito de tesoros, sin
embargo, fue destruido a manos de los vikingos (Mendo, 1995).
En la época feudal vemos que en las instituciones archivistas se crean los
Registros (documentos transcritos en cuadernos o libros) y los Cartularios (copias
de cartas, por lo general solemnes y de algún valor). En el siglo XV aparece la
figura del archivero de carácter profesional, gracias a Maximiliano I de Habsburgo.
En esta época vemos que “se caracteriza por la ausencia de un corpus teórico y nos
refiere una práctica inductiva, funcional y empírica” (Vivas Moreno, 2013).
Entre los siglos XVI al XVIII la archivística se basó en la doctrina jurídica, que
se caracteriza por colaborar a la administración burocrática propia del Estado
moderno, así, poco a poco, comienza a sistematizarse.
No es hasta a mediados del siglo XVIII, o ya definitivamente en el siglo XIX que las
técnicas de la archivística fueron profesionalizadas (Mendo, 1995). En esta época
empiezan a crearse los primeros Archivos de Estado, correspondiente a las
distintas coronas europeas. Los Reyes Católicos, verbigracia, en 1498 buscan
recopilar y ordenar todos los archivos en la Chancillería de Valladolid (Martín
Postigo, 1989). Otros ejemplos tenemos en España, como el Archivo General de
Simancas gracias a Carlos I en el año 1543. Asimismo, en Portugal, se crea el
Archivo Central en la Torre de Tombo. En Francia encontramos los primeros
intentos de crear un Archivo en el Louvre. Mientras que en Inglaterra se crea el
Archivo para los papeles del Estado. Junto con todo este proceso lo acompaña la
profesionalización del Archivo, empiezan a contar con inventarios topográficos,
cronológicos, y por asuntos (Fernández García, 2011).
De este modo, el archivo empieza a concebirse como una fuente de
investigación para los académicos de la época, junto a la paleografía y la
diplomacia. Vemos que en el siglo XVIII en Francia, se redactaron obras sobre el
tema como Diplomátique practique, ou traite de I 'arrangement des archives et tresor des
chartes (1765) de Fierre Camilla Lemoine, libro que establece una clasificación
metódica de los archivos, y Le nouvel archiviste, contenant une nouvelle méthode de
ranger un chartier dont l'ordre chronologique est le base, de J.G. Chevriéres (1778) que
propone un orden cronológico de los archivos.
Ya en el siglo XIX, la archivística empieza a tener un nuevo enfoque y deja
de ser de exclusividad de la administración del Estado y la burocracia. Cruz
Mundet (1994) refiere que es el siglo en el que la archivística ve la luz, al aparecer
textos como el de los holandeses [Link], J.A. Feith, y [Link] en 1898 titulado
Manual para la clasificación y descripción de los archivos (Cruz Mundet, 1994, pág. 22).
En este período surge la historiografía científica, basada en archivos y documentos
para la investigación y el estudio de la historia (Mendo, 1995). Durante finales del
siglo XVIII fueron fundadas las universidades de Bolonia, Milán y Nápoles,
instituciones que durante el siglo XIX comienzan a enseñar sobre la disciplina de la
archivística. Además, se empiezan a publicar libros sobre manuales, normativa, y
teoría sobre cómo crear, conservar, y organizar los archivos.5 La archivística sirve
como documento histórico y busca centrarse en ese fin. Dado esto, surgen dos
corrientes dentro de la misma disciplina: la analítica, donde los archivos son objeto
de estudio de tipo paleográfico, diplomático e histórico, y la sintética, que busca
describir en grandes cantidades documentación, buscando como fin resultar en
grandes volúmenes documentales (Cruz Mundet, 1994, p. 47).
Durante el siglo XX la archivística vuelve al paradigma de documento de
administración del Estado, la cual se aprecia desde la década de los treintas, y se
consolida en la década de los años cincuenta (Mendo, 1995). Lo anterior se explica
por las constantes crisis de la primera mitad de este siglo, como la del jueves negro
de 1929 o la Segunda Guerra Mundial, donde se buscó ayudar y agilizar la
administración. Cruz Mundet (1994) afirma que la Segunda Guerra Mundial tiene
5
Ejemplos de esto tenemos El archivo cronológico-topográfico: instrucción de archiveros, método fácil,
sencillo y de poco coste para el arreglo de los archivos, de los franceses Lemoine y Chevrières en 1835;
Disertación sobre archivos y reglas de su coordinación del español F. Porras Huidobro escrito en 1830;
Organización del Archivo de la Corona aplicada a los archivos particulares (1876) escrito por J. Güemes
Willame.
una influencia crucial en el desarrollo de la archivística, nos entrega dos razones:
1. “La necesidad de investigar y difundir el conocimiento de los
crímenes nazis contra la humanidad llevó a declarar el libre acceso a
los archivos del III Reich y, en consecuencia, a reconocer el interés
que tiene la documentación contemporánea para la investigación.
2. La expansión de la democracia como modelo de organización social
conlleva la observancia del principio de transparencia en el quehacer
de las administraciones públicas. Para posibilitar el control público y
para informar a los ciudadanos, el Estado democrático se ve
impulsado a abrir sus archivos no solo a la historia, sino a la
ciudadanía y a sus representantes” (pág. 50).
Por esto surge la doctrina Management (o de gestión), la cual es madre de la
Record Management (gestión de documento) que se enfocó en la eficacia
administrativa. En el año 1950 en Estados Unidos se decreta la Ley de Archivos,
que busca que toda institución debe tener un programa de Archivos, fiscalizado
por el National Archives and Record Service (Ricks, 1979).
La influencia estadounidense pronto llega a Europa, donde las dos
dimensiones del Archivo ―la administrativa y la histórica― se concilian.
No solamente debían interesar a los archiveros los documentos
históricos, sino también los situados en los órganos de la
Administración y que ésta utiliza para su gestión. Al ocuparse de los
documentos contemporáneos, ordenarlos y disponerlos para su
utilización inmediata, los archiveros realizan una labor útil e
imprescindible para el gobierno y aseguran a los historiadores la
documentación necesaria para sus estudios, ya que los archivos de
hoy son la historia del mañana (Mendo, 1995, pág. 128-129).
Tal como señala Robert-Henri Bautier, los archivos son la concentración
máxima del potencial documental de la nación en interés del público y de los estudios
históricos (citado en Gallego y López, 1989, pág. 28).
2.4 Importancia histórica de los Archivos
Todo el paseo histórico anterior demuestra la conexión indisoluble entre la
transparencia ―histórica y cívica― y la gestión de los archivos. Desde los
primeros Estados consolidados existe la creación de espacios para resguardar los
documentos de interés nacional, como los acuerdos y pactos (políticos y
territoriales, que podrían marcar la diferencia a la hora de ejercer soberanía en un
espacio determinado) o las obras de algún gobernante. Estos documentos pasan
por la criticidad histórica y la opinión ciudadana, en decir, los archivos aportan al
control de la gestión estatal.
Por tanto, el Estado y sus ciudadanos se benefician de la existencia de las
instituciones archivísticas. Junto con lo anterior, el conocimiento de nuestra
historia es relevante en la conformación de la identidad nacional y a escalas
menores, así, la creación de literatura referida a la historia país, regional o comunal
requiere de las fuentes que sustenten el relato que los investigadores cuentan, es
por ello que los archivos, al ser los receptores de esas fuentes que validan como
disciplina a la historiografía, son un centro de cuerpos documentales requeridos.
Basta agregar a la lista que, así como a nivel macro, el Estado necesita de un
archivo, los cuerpos intermedios de la sociedad también y para labores similares.
La vitalidad de los archivos privados (sea de organizaciones o archivos de familias)
recae en la posibilidad de reencontrar y rememorar la historia particular, así como
de controlar las gestiones, resolver problemas a través de documentación y
permitir la transparencia con los grupos de interés. En síntesis, los archivos son
instituciones necesarias para el desarrollo de los Estados modernos y cualquier
agrupación humana.
III. Ley de archivos en el mundo
3.1. International Council on archivist (ICA)
Los primeros antecedentes sobre la normalización de los Archivos en el mundo
los encontramos en 1910 con el I Congreso Internacional de Archiveros y
Bibliotecarios en Bruselas al celebrarse la Exposición Universal de ese año. Los
siguientes esfuerzos en realizar una organización de archivos a nivel mundial
fueron posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en 1946, logrando dos años
después por promoción de la UNESCO la creación provisional del International
Council on Archivist ―ICA por sus siglas en inglés, y CIA en español―, que logró
fundarse de manera exitosa en el año 1950, tras celebrarse en París el I Congreso
Internacional de Archivos.
En su primera época, la Unesco a través del CIA ―ICA por sus siglas en
inglés― centró sus esfuerzos en tres direcciones:
• Una amplia campaña de microfilmación de fondos documentales en
Latinoamérica, Asia y África
• Un proyecto, aún en curso, para la preparación y publicación de
guías de fuentes para la historia de las naciones.
• Un conjunto de publicaciones profesionales, tales como la revista
Archivum, un manual sobre archivística en las regiones tropicales,
otro sobre construcciones de archivos, etc.
(Cruz Mundet, 1994, pág. 106)
En una segunda instancia se crea en 1967 el Departamento de
Documentación, Bibliotecas y Archivos (DBA) el cual impulsa programas para
promocionar el desarrollo de la archivística y en su protección. Uno de éstos fue el
Programa General de Información (PGI) el cual buscó fomentar y desarrollar los
archivos, en especial en la eficacia administrativa (Cruz Mundet, 1994, pág. 107).
Otro destacado fue el Programa para la Gestión de Documentos y Archivos,
conocido como RAMP por sus siglas en inglés, originado en 1979, el cual busca
fomentar el desarrollo de los sistemas archivísticos.
El International Council on Archivist (ICA) por su parte se compuso de áreas
que ejercen distintas funciones. En primer lugar, tenemos a los Miembros, quienes
tenían destinados ver las direcciones estatales de archivos, las asociaciones de
archiveros de carácter profesional, el desarrollo de las instituciones de archivos, y
los miembros individuales. Luego, encontramos a la Asamblea General, institución
que cada cuatro años realiza el Congreso Internacional de Archivo, en el cual se
revisan las directrices del ICA, recibiendo informes de distintos órganos del
Consejo, tienen la potestad de modificar los estatutos y otros aspectos del ICA;
también eligen al Comité Ejecutivo. Como tercera parte encontramos al Comité
Ejecutivo, que es la entidad que ejecuta los programas del ICA, se conforma por un
presidente, dos vicepresidentes, y catorce miembros que son elegidos por la
Asamblea General. Por último, el Bureau es quien se encarga de las tareas
administrativas, está compuesto por un secretario general, secretario ejecutivo y un
tesorero (Cruz Mundet, 1994, pág. 108).
3.2. Estados Unidos
César Martín Gavilán señala que “La estructura y el sistema archivístico de
un país es el reflejo de su organización política” (Martín Gavilán, 2009, pág. 8). Así,
recién en 1934 se creó la institución Archivos Nacionales de los Estados Unidos
(NARA, por sus siglas en inglés), ubicado en Washington DC, y que hoy es una
institución federal independiente. La mayoría de sus archivos son de acceso
público, con excepción los que pertenecen al Gobierno Federal, pues cuentan con
protección por derechos de autor. Tiene documentos originales como la
Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776), la Constitución de
Estados Unidos (1787), y la Carta de Derechos de Estados Unidos (1791). En el año
2006 la institución firmó una alianza con Google para digitalizar videos para su
difusión entre el público, el cual no tiene un costo (NARA, 2014).6 En el año 2007
hizo una alianza con Footnote para digitalizar los documentos, lo que reúne más de
4,5 millones de páginas de documentos e imágenes (NARA, 2007).7 Además,
pusieron en venta películas históricas del NARA, estas contemplan documentales,
noticieros, películas instructivas, imágenes de combate, películas de investigación
y desarrollo; pueden ser adquiridos a través de Amazon (NARA, 2007).8
6
NARA (05-03-2014) [Link]
7
NARA (10-01-2007)
[Link]
releases/2007/[Link]
8
NARA (30-07-2007) [Link]
[Link]
3.3. España
En España, a través del Real Decreto 1708/2011, se instaura el Sistema
Español de Archivos del año 2011, el cual tiene su precedente en la Ley 16/1985
sobre Patrimonio Histórico Español, y en el Real Decreto del año 1901. El Sistema
Español de Archivos crea el Consejo de Cooperación Archivística, que busca
promover la cooperación entre distintas instituciones públicas. El actual Real
Decreto incorpora una visión descentralizada del Estado, donde se respeta la
autonomía de cada comunidad autónoma que se encuentran respaldadas en los
artículos 148.19 y 149.110 de la Constitución Española de 1978. El Estado español se
reserva la exclusividad de los archivos nacionales que comprende: Archivo Histórico
nacional de Madrid, Archivo General de Simancas, Archivo General de la
Administración de Alcalá de Henares, Archivo de la Corona de Aragón de
Barcelona11, Archivo General de Indias de Sevilla, y el Archivo General de la
Guerra Civil (Martín Gavilán, 2009, p.11).
El Sistema Español de Archivos está a cargo de la Subdirección General del
Libro, Archivos, y Bibliotecas perteneciente al Ministerio de Cultura.
9
El artículo 148.1 de la Constitución Española señala que “Las Comunidades Autónomas podrán
asumir competencias en las siguientes materias: Organización de sus instituciones de
autogobierno.”
10
El artículo 149.1 de la Constitución Española establece que “El Estado tiene competencia exclusiva
sobre las siguientes materias: La regulación de las condiciones básicas que garanticen la
igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los
deberes constitucionales.”
11
Este archivo involucra a cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Comunitat Valenciana,
Comunidad Autónoma de Aragón y las Illes Balears) las cuales tienen un grado de
cooperación en el archivo.
De este sistema dependen: el Centro de Información Documental de Archivos
(1979) que busca dar a conocer el patrimonio documental de España, el Servicio de
Reproducción de Documentos (1985) que tiene como misión la reproducción y de
la conservación de los documentos, y varios órganos que provienen de la Ley de
Patrimonio Histórico Español (1985).
3.4. Ciudad del Vaticano
En Italia se encuentra otro gran registro documental, el Archivo Secreto del
Vaticano (en latín Archivum Secretum Vaticanum), que es de carácter privado. Tiene
más de mil años de historia concentrada en 600 colecciones distribuidas en 85 km
de estantes, ubicados dentro del Bunker, que es una habitación de dos pisos que se
encuentra en el sótano del Corile della Pigna de los museos del Vaticano. Es uno de
los centros de investigación de carácter histórico más importantes del mundo.
Si bien este archivo es de carácter privado, el Papa otorga acceso gratis a los
documentos per pontificati (para pontificados) establecido durante el período de Pio
XI en el año 1939. Para poder acceder a ellos se debe tener un permiso y una
acreditación por parte del Vaticano, instancia aprobada a grupos reducidos. Pablo
VI en 1965 hizo accesibles los archivos a los académicos los Archivos del Concilio
Vaticano II (1962-1965); Juan Pablo II, por su parte, abrió el fondo de consulta de la
Oficina de Información del Vaticano, Prisioneros de Guerra (1939-1947) y, por
último, el fondo de la Comisión Central de Arte Sacro en Italia (1924-1989) se puso
a disposición de los investigadores, así como el Fondo para el Censo de los
Archivos Eclesiásticos de Italia (1942). En el año 1980, con el Papa Juan Pablo II, se
inauguró el mencionado Bunker que tiene una capacidad de 31.000 metros cúbicos,
con 43 lineales de estanterías.
3.5. Italia
Por otro, lado en Italia,12 se encuentran los archivos estatales que datan del
año 1874. Por decreto real del año 1874 se establece que los archivos estarán bajo
las dependencia del Ministerio del Interior, el presupuesto del archivo estarán en el
desglose del Ministerio de Educación. Se estableció un Consejo de Archivos
integrado por un presidente y ocho consejeros. En 1875 se establece que en los
archivos también se conservan todas las escrituras que pertenecen a la libre
propiedad del Estado, que tienen carácter de un documento público o privado.
La administración de los archivos estuvo bajo el Ministerio del Interior, que
permaneció hasta 1975, cuando se estableció el Ministerio de Patrimonio Cultural y
Ambiental. La transición al nuevo dicasterio13 constituyó el reconocimiento
definitivo de los archivos como patrimonio cultural. El Decreto presidencial del 30
de septiembre de 1963 n.º1409, restableció la Dirección General de Archivos
Estatales, que junto con el pasaje al Ministerio de Patrimonio Cultural, tomó el
nombre de Oficina Central para los bienes de archivo.
12
[Link]
13
departamentos u organismos especializados de la Curia Romana.
Tras el decreto presidencial de 29 de diciembre de 2000, nº 441 asumió entonces el
nombre actual de la Dirección General de Archivos. La Administración de
Archivos se divide en una estructura central, formada por la Gerencia General con
sus Servicios, y en estructuras periféricas representadas por las Superintendencias
de Archivos, las Superintendencias de Archivos - Archivos Estatales y los Archivos
Estatales y Secciones de Archivos Estatales. El Instituto Central de Archivos y los
Archivos del Estado Central pertenecen a la Dirección General de Archivos.
Además en 2009 por ley existe obligación de cada administración de publicar en su
sitio web en una sección especial para facilitar el acceso y consulta, denominada
transparencia, evaluación y mérito. Todos los decretos reales, decretos de leyes, y
leyes se pueden encontrar en la página web del ANAI.14
3.6. Panamá
Panamá es el primer país de Latinoamérica disponer de un espacio físico
exclusivo para su archivo, este edificio cuenta con un espacio que supera los mil
metros cuadrados, y sólo su piso superior tiene capacidad calculada para 300.000
documentos. En total cuenta con 3.5 km de archivos. 15 En primera instancia el
edificio compartía dependencias con Registro Civil, sin embargo, en el año 1933 se
estableció que los documentos de este último no pasarían al Archivo Nacional.
14
[Link]
15
Panamá Tramita: Archivo Nacional de Panamá.
[Link]
Desde 1957 se empiezan a crear cursos de formación de la disciplina de
archivero. Durante el año 1964 el Archivo Nacional de Panamá pasa a ser
dependiente del Ministerio de Educación. Ya en el año 1982 depende del Instituto
Nacional de Cultura. Sin embargo, en el año 1999, queda bajo las dependencias del
Registro Público de Panamá. Desde el año 2011 cuenta con un laboratorio de
restauración, conservación y de análisis de documentos con personal preparado en
una alianza con instituciones europeas.
IV. Situación actual del archivo en Chile
Para Chile, la Oficina de Estadísticas se crea en septiembre de 1847,
dependiente del Ministerio del Interior, donde el paradigma archivístico no era el
estudio académico de los productos de la administración pública, sino más bien
destinada a las ciencias aplicadas ―de ahí el nombre de la institución― y la
entrega de información a los usuarios. Símil a una primera ley respecto a
transparencia y acceso a la documentación estatal. En 1887 se organizó el Archivo
General de Gobierno, bajo dependencia del Departamento de Justicia e Instrucción
Pública, en el cual solo se ingresaría documentación de los ministerios o
departamentos del Estado.
Ya en 1925, se unifican los documentos coloniales y republicanos en un mismo
archivo, creándose el Archivo Histórico Nacional, cuyo objetivo es reunir toda la
información documental de las instituciones de la administración central.
Para Martín Gavilán (2009) “en los países de organización centralista, los
órganos, los recursos y los instrumentos de gestión y coordinación están asumidos
por una autoridad archivística central” (pág. 8). Perspectiva que concuerda
históricamente con el devenir de la institución archivística en Chile que,
finalmente, en noviembre de 1927, conforma el Archivo Nacional (AN), contando
con dos secciones: la histórica y la administrativa. Hoy se encuentra bajo la
dirección del Servicio Nacional del Patrimonio dependiente del Ministerio de las
Culturas, las Artes y el Patrimonio. Ingresando, de este modo, los documentos
procedentes de los servicios públicos del siglo XX, de empresas estatales y
semiestatales, además de las sentencias de los Tribunales de Justicia.16
Respecto a la multiplicación en Chile de los archivos y la investigación
multidisciplinaria en torno a ellos se acentúa en la década de los noventa (Ruz y
Galdámez, 2015), a pesar de no contar a la fecha con una Ley de Archivo. Frente a
esta problemática que lleva años en la palestra y que lleva la batuta el Archivo
Nacional por sus propias características, es que se han levantado voces dando
propuestas y luces ante una situación que requiere de la voluntad de actuar.
La ley de archivo en nuestro país quedó nuevamente en camino cuando se
inició la discusión y posterior implementación de una política estatal respecto de la
transparencia y acceso a fondos documentales públicos. A lo anterior, se han
sumado varios emprendimientos respecto de archivos, siendo no menor el número
de proyectos con financiamiento público y privado que, una vez ejecutados,
disponen de un proceso sistemático de diversa documentación (Ruz y Galdámez,
2015).
En la actualidad, son cuatro los archivos que componen la Dirección de
Archivos en Chile: El Archivo Nacional (AN), el Archivo de la Administración
(ARNAD), el Archivo Regional de Tarapacá (ART) y el Archivo Regional de la
Araucanía (ARA).
16
Rescatado de [Link]
V. Archivo Jaime Guzmán Errázuriz
El Archivo Jaime Guzmán es un archivo documental histórico privado
almacenado y gestionado tanto física como digitalmente por la Fundación
Jaime Guzmán. El centro de documentación funciona desde la creación de
esta entidad en 1991, almacenando no solo las pertenencias escritas del
―entonces― recién asesinado senador, sino que la serie de producciones
gestadas después de su muerte. Buscando así prolongar, documentalmente, el
pensamiento y obra del fundador del gremialismo.
La idea de un archivo como centro de documentación para investigar
no es nueva para la fundación naciente, puesto que Jaime Guzmán, en la
elaboración del Instituto para una Sociedad Libre en 1982, consideró un
archivo que permitiese contar con fuentes de información variada que
sirvieran a la investigación y análisis sociopolíticos, culturales y/o
económicos. 17
Es así que, por decisión técnica, una de las alas de la Fundación Jaime
Guzmán, el Centro de Documentación, cambia el área de dependencia,
respondiendo ahora a Formación ―otrora Comunicaciones―, entendiendo el
deber que cumplen patrimonialmente los archivos de la conservación y
trabajo de los documentos almacenados.
En ese contexto, se elabora un plan que busca dar respuesta actualizada
a (1) la solicitud y búsqueda de información perteneciente al Archivo, lo que
17
En ISL Documento Presentación Instituto para una Sociedad Libre 1983 |Archivo Jaime
Guzmán E.
permitirá atender requerimientos de mejor manera respecto a la información
albergada del pensamiento y obra de Jaime Guzmán; y (2) la necesidad de
reordenar y catalogar los documentos, así como continuar colaborando a las
otras áreas de la Fundación en la elaboración de nuevos insumos para conocer
y difundir el ideario del senador.
El Proyecto Archivo Jaime Guzmán tiene mucho que ofrecer a la hora
de conocer del político más influyente de la segunda mitad del siglo XX
chileno. Por lo que, a la hora de recibir solicitudes para adentrarse a su
pensamiento, nuestro archivo es la puerta de entrada al conocimiento por
fuentes primarias de la vida y obra del senador.
Todo este proyecto resuelve, de manera técnica, la necesidad de
proteger, resguardar, pero además valorar y difundir las obras que, en sus
años de vida, logró llevar a cabo en la nación Jaime Guzmán, permitiendo así
a las nuevas generaciones conocerlo y respetarlo, presentar su ideal y
acercarnos al senador y a sus cercanos. Lo anterior se condice con lo que la
ICA reconoce como objetivos del archivista18:
Sin importar cuales fuesen sus calificaciones o su cargo, cualquiera que esté
a cargo de archivos buscará alcanzar una serie de objetivos:
• Crear colecciones coherentes a través de una
selección bien informada y proactiva,
• Gestionar efectivamente colecciones lo que
asegurará la conservación física de éstas, la creación de
información detallada y fidedigna sobre el contenido de
18
Referenciado desde [Link]
archivista
las colecciones, y el cuidado constante para garantizar la
conservación de las colecciones a largo plazo.
• Crear un programa de acceso coherente que
garantice que quien sea que quiera utilizar el contenido
del archivo pueda hacerlo de manera simple y adecuada a
sus necesidades.
• Colaborar con otros mediante, aprovechando la
sinergia existente entre las colecciones de archivos, y
aumentar las oportunidades de utilizar y conservar
colecciones.
Considerando entonces los postulados teóricos desde la UNESCO y
entidades archivísticas como ICA, además de las metodologías de la
disciplina de los archivos, es que el Proyecto Archivo Jaime Guzmán es un
aporte cultural, social, histórico y, sobre todo, a la memoria del fallecido
senador.
III. Propuesta en políticas publicas
Es de consideración proponer la regularización de la actividad
archivística pública a través de una Ley de Archivos como las que rigen otras
instituciones a nivel internacional. Para lo anterior, considerando la geografía
y características nacionales, se propone disgregar, es decir, descentralizar las
instituciones archivísticas a niveles locales, bajo la creación de Archivos
Regionales (replicando las ya en curso de Tarapacá y la Araucanía), que
permite de este modo el trabajo a escala referente a las disciplinas que se
nutren de los archivos, así como el compromiso con la transparencia de los
gobiernos locales como municipios e instituciones regionales.
Junto con lo anterior, y considerando el espíritu originario con que los
archivos se han desarrollado, hacer partícipe a las instituciones privadas de
hitos como el día internacional de los archivos o del día del patrimonio
también aportaría a la labor docente-cultural prístina del oficio. De este
modo, generar una red de trabajo y colaboración entre las instituciones
públicas y privadas optimizaría el trabajo de historiadores e investigadores,
de manera tal que exista un apoyo en favor de la producción intelectual
académica. Para este fin, contemplar procesos de incentivo para la creación
de nuevas instituciones privadas, instancia que permita no solo entregar
campo laboral a gestores y archiveros, sino que además permita la
modernización y capacitación en esta importante labor, pues aumentando el
número de profesionales del área, también la oferta académica y de
especialización lo hará.
Estos archivos privados permiten un trabajo a escala en producciones
que beneficiarían a las instituciones matrices, por ejemplo, los archivos de
empresas, sindicatos u otras organizaciones intermedias podrían reconstruir
su historia documentada, elemento académico que por consiguiente puede
nutrir otros insumos académicos. Aportando así al desarrollo cultural e
histórico de las organizaciones en Chile.
Finalmente, modernizar y revisar procesos y plazos para los traspasos
documentales que las instituciones públicas que generan documentación de
interés ―y privadas que así lo consideren― a los archivos regionales y
nacional.
III. CONCLUSIONES
Los archivos son de gran importancia para los Estados: permiten el
conocimiento del pasado a través de fuentes, así como otorgar respaldos
diplomáticos, resguardar documentación relevante y entregar acceso a la
información, dotando a la ciudadanía de insumos y facilitando la transparencia
―y con ello, la capacidad fiscalizadora―. Esta estructura institucional requiere en
Chile de una ley que les otorgue a los archivos un proceso de modernización,
descentralización y protagonismo en instancias como acceso a la información y la
transparencia.
Osvaldo Villaseca (2011), conservador del Archivo Nacional, reflexiona:
Si bien la ley de acceso a la información pública viene a poner en
relevancia el tema de los Archivos y a incentivar el establecimiento de
una Ley para Chile, creemos, sin lugar a dudas que esta vendría a
ayudar al desarrollo de la institucionalidad archivística de nuestro
país, mas no a resolver en lo inmediato muchos otros aspectos que
son parte de un proceso cultural, que es emergente hoy en día y
donde se conjugan aspectos como: el reconocimiento en la sociedad
actual de la importancia de la información como un recurso para el
desarrollo de los países y como un derecho humano para la vida en
democracia; la profesionalización de la disciplina archivística en
nuestro país, lo que está integrando en estos debates a nuevos
profesionales de la información y cambiando la cultura nacional
sobre estas materias; la valoración de nuestro patrimonio cultural y,
por lo tanto, el reconocimiento de la importancia de su resguardo,
preservación y acceso. Además de estos aspectos, se requiere contar
con la disponibilidad de recursos económicos, humanos e de
infraestructuras físicas para hacer operativos los requerimientos de
una nueva estructura archivística nacional (pág. 2).
Lo expuesto refleja, en síntesis, la proposición de aportar en una discusión
que requiere de una urgente atención.
IV. BIBLIOGRAFÍA
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repubblicana». En Scritti archivistici.
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archivo infinito. Historia Crítica, (43), pp. 82-103. Disponible en
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Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información.
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ecologia%20Concepto%20Archivistica%20Agustin%20Vivas%20M
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