ANEXO:
ACTIVIDAD: LOS SACRAMENTOS
PROPÓSITO: Identificaremos los medios sencillos que Él ha puesto al alcance de nuestras manos para poder
alcanzar la salvación y que, entre estos medios, destacan los SACRAMENTOS.
VER:
Había una vez un hombre que decía que creía y confiaba mucho en Dios; era el cristiano fiel. Un día comenzó a llover
fuertemente en el pueblo donde vivía, que el agua entraba por cada una de las casas. De pronto vino un hombre
corriendo y gritando: “sálvense que nuestro pueblo se va a hundir, el río ha crecido y se está desbordando. Hermanos,
vamos que nuestras casas se hundirán. El cristiano fiel dijo que confiaba mucho en Dios y que no le pasaría nada y se
quedó dentro de su casa esperando en Dios para que lo salvara. El agua llegaba hasta la ventana. Paso por ahí un
hombre en un bote y le dijo gritando: “Vamos, hermano, ven, sube para que no te ahogues y te salves juntamente
conmigo”. A esta invitación el cristiano fiel respondió: “Muchas gracias por tu invitación, pero confío en que Dios me
salvará”. El hombre del bote se fue alejando poco a poco sin comprender tal decisión del cristiano fiel. Cuando el agua
llegaba al techo de las casas, el cristiano fiel subió al suyo y se sentó a esperar.
De pronto se escuchó que un helicóptero se acercaba y el copiloto le lanzó una soga gritando: Hermano, he venido
para ayudarte, sube las escaleras para irnos antes de que vayas a hundirte y morir... pero el cristiano fiel con señas
respondió que confiaba mucho en Dios y que tenía la seguridad que Él lo iba a salvar. Al ver esta reacción el piloto del
helicóptero se marchó.
El agua hundió todo el pueblo, junto a él un cristiano fiel quien murió ahogado. Como todo buen creyente y cristiano
fiel que cumplía la Palabra de Dios cada instante de su vida, fue al cielo. Al ver el cristiano fiel a Dios le dijo: “Padre
bueno de la Creación ¿cómo es posible que hayas traicionado mi confianza?, ¿por qué me has abandonado si yo
siempre he sido fiel a Ti, en las buenas y en las malas nunca me he alejado de Ti?, ¿por qué entonces me dejaste
morir?.
Entonces Dios le respondió: Hijo mío, como puedes pensar de esa manera si yo te mandé a un hombre para que te
avisara que el pueblo se iba a hundir y pudieras salvarte y tú no hiciste nada, te mandé un bote y también pasó lo
mismo, y por último un helicóptero y tampoco subiste, ¿qué más querías que hiciera por Ti?.
De alguna forma, esta historia se parece a nuestra realidad: Frecuentemente esperamos de Dios: “MANIFESTACIONES
EXTRAORDINARIAS” para seguir creyendo en Él y no nos damos cuenta de los medios sencillos que Él ha puesto al
alcance de nuestras manos para poder alcanzar la salvación. Entre estos medios, se destacan los SACRAMENTOS.
JUZGAR:
LA SANTIDAD DE LOS SACRAMENTOS: El que los llamó a ustedes es santo... 1Pedro 1, 15 – 16; Dios quiere que todos
se salven. 1Timoteo 2, 4.
LOS SACRAMENTOS
En el Bautismo. Nos entrega la luz de la fe para que con ella iluminemos nuestros pasos.
En la Confirmación. Fortalece nuestro cuerpo con la unción del óleo consagrado, para hacernos fuertes y valientes en
la marcha.
Reconciliación. Cuando cansados, caemos en el camino, a través de la penitencia nos tiende una mano para
levantarnos e invitarnos a seguir a delante.
Unción de los Enfermos. Cuando hemos caído por la enfermedad física y espiritual la santa unción repara nuestras
fuerzas y nos da salud al cuerpo y al alma.
Matrimonio. Así también se hace presente cuando los esposos deciden hacer juntos el camino de la vida, con el
sacramento del matrimonio, para hacer más segura esa unión.
Orden Sacerdotal. También se une el sacerdote a través del orden sacerdotal, para recorrer con él las etapas de su
vida consagrada.
Si Cristo quiere caminar siempre con nosotros, en cada uno de los momentos o etapas de nuestra vida, ¿podrá dejarnos
solos en ese momento más difícil de nuestro peregrinar? ¡No! Él se acerca entonces a nosotros en la Unción de los
Enfermos y nos anima a dar el paso definitivo hacia la Casa del Padre.
Como verás, cada uno de los sacramentos tiene una repercusión esencial en nuestra vida. El Bautismo, la Confirmación
y la Eucaristía son sacramentos de iniciación cristiana porque son los fundamentos de la vida cristiana y son los pasos
que nos introducen a ella.
SU SIGNIFICACIÓN: Significa cualquier cosa sagrada o religiosa. Sacramento es, entonces lo sensible y eficaz de la
Gracia instituido por Jesucristo para santificar nuestras almas. Como elementos, incluye la noción de sacramento:
Es una “cosa” sensible, es decir, que puede percibirse por los sentidos corporales ( el agua en el Bautismo; el pan y
el vino en la Eucaristía, etc.), Jesús, sin embargo, no eligió una realidad material cualquiera, sino aquella que ya en el
plano natural sirve para un fin similar al que Dios quiere producir sobrenaturalmente: el agua para lavar, el aceite para
fortificar el cuerpo, el pan para alimentar, etc.
Esa cosa sensible es, además, “signo” de otra realidad (llamada Gracia).
Fue instituido por Jesucristo durante su vida terrenal.
Tiene eficacia sobrenatural para producir la Gracia en el Alma del que lo recibe. No sólo significa la Gracia sino sobre
todo la produce de hecho; por ejemplo, el Bautismo no sólo significa la purificación y la limpieza interior, sino que
efectivamente la produce.
Por eso se afirma claramente que los sacramentos instituidos por Jesucristo no son signos convencionales o eficaces,
sino que verdaderamente obran siempre aquello que significa y de un modo infalible, en aquel que lo recibe con las
debidas disposiciones.
ENCUENTRO PERSONAL CON DIOS. Los sacramentos son siete gestos de Jesús, siete signos de salvación, siete
encuentros con Jesús, que se dan y reciben en los momentos más importantes de la vida del hombre en la Iglesia.
Estos signos tienen un fin pedagógico. En ellos se manifiesta la sabiduría de la pedagogía divina: No sólo suponen la
fe, sino que la alimentan, la robustecen y la expresan. Mediante ellos, se nos da la vida.
Corresponden oportunamente a todas la etapas de la vida del cristiano; dan nacimiento y crecimiento; curación y
misión a la vida de fe de los cristianos.
De este modo los siete sacramentos expresan claramente una analogía entre la vida sobrenatural del alma y el
desarrollo de la vida natural del cuerpo. En efecto:
Por el Bautismo se nace a la vida espiritual.
Por la Confirmación esa vida crece, se fortifica y se desarrolla.
Por la Eucaristía el alma se alimenta con la vida diaria.
Por la Penitencia se cura sus enfermedades, se perdonan y se le devuelve la vida de gracia cuando la ha perdido.
Por la Unción de los Enfermos se prepara a la muerte.
Por medio de los sacramentos sociales: Orden Sagrado y Matrimonio, se rige la comunidad eclesiástica se conserva
y se acrecienta tanto en su cuerpo como en su espíritu.
Frente a ello podemos conceptuar a los SACRAMENTOS como:
1. Signos sensibles, instituidos por Jesucristo para darnos la gracia.
2. Canales a través de los cuales el Señor, por medio de la Iglesia nos da en abundancia el don de su amistad y gracia
y son el medio normal dejado por el mismo Jesús para unirnos con Él. Corresponden a siete diferentes momentos o
necesidades de nuestra vida material como nacer, crecer, alimentarse, sanar enfermedades, etc.
3. Signos sensibles y eficaces a través de los cuales Cristo nos da la gracia que realiza nuestra santificación. Los
sacramentos son signos sensibles que nos hacen conscientes de esta realidad.
Signos sensible.- Quiere decir que son “elementos” (agua, pan, vino, óleo, etc.) y “acciones” (imponer las manos,
dar un consentimiento) explicitados por las palabras y que pueden ser percibidos por los hombres.
Eficaces.- Mejor dicho no solo representan la gracia sino que la producen realmente y ello en virtud de la propia
acción sacramental realizada, sin depender de la santidad de quien realiza el sacramento o de quien lo recibe. Esto se
debe a que en un sacramento es Jesús mismo quien obra a través de la persona celebrante.
Instituidos por Cristo.- Es Jesús mismo quien instituyó los elementos fundamentales de cada sacramento.
Entregados a la Iglesia.- Por Cristo para que los celebre en su nombre. De esta manera podemos ya pues decir que
los SACRAMENTOS son: “Signos de la presencia de Cristo vivo y resucitado, que nos comunica su nueva vida salvadora
y nos inicia así en la creación nueva, en lo que será la plena comunión con DIOS al final de los tiempos”.
Los sacramentos al unirnos con Cristo, nos incorporan a Él, es decir, ponen nuestra vida de hombres, nuestras
realidades humanas en comunión con la de la comunidad de Cristo. De esta manera:
Quedamos ofrecidos a Dios con Cristo y como Cristo se ofreció. Por eso decimos que Cristo se sigue ofreciendo al
padre en nosotros.
Dios asume nuestra realidad humana y se entrega a ella vivificándola con su propia vida, resucitándola a una nueva
vida como resucitó la humanidad de Cristo.
Eso es lo que se quiere manifestar cuando se afirma que los sacramentos nos otorgan la Gracia de Dios. Esta gracia,
esta vida misma de Dios nos figura como nuevas criaturas. En este, sentido pues, hay sacramentos que imprimen
carácter, es decir, que no pueden repetirse porque han configurado una faceta imborrable de esa nueva criatura. Estos
sacramentos son el Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal.
Los cristianos por medio de los sacramentos:
Aceptamos el don que Jesús nos comunica: su vida divina una vida nueva.
Recibimos a Jesús en persona, como si lo viéramos cara a cara. Hay que acogerlo entonces, con fe, con amor, con
alegría y gozo... él es y seguirá siendo.
TAREA:
Revisa cada uno de los textos bíblicos e identifica la razón de cada uno de los sacramentos; así mismo, explica cómo
se origina y cuál será el futuro.
(Mt. 28, 19 – 20; Mc. 16, 16, Jn 3, 3 – 5); (Jn. 14,16ss; 16, 7ss; He 2, 4; 8, 14ss; 19, 6); (Mt 16, 19ss; Jn 20, 21ss); (Jn. 6,
22 – 71; Mt 26, 26 – 28; Mc 14, 22 – 24; Lc 22, 15 – 20; 1Co 11, 23 – 25); (Is. 33, 24; Mc. 6, 12 – 13; 16, 17 – 18; Stgo.
5, 14 – 15); (He 6, 6; 14, 22ss; 2 Tim 1, 6; 1 Tim 4, 14); (Gén. 1, 28; 2, 18 – 25; Mt. 19, 6; Ef 5, 25 – 32; 1 Co 7, 10. 39).
ACTUAR:
Haz un compromiso observable por todos nosotros, que esté relacionado con tu compromiso cristiano según los
sacramentos que hayas recibido.