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Laudato Si': Cuidado del Medio Ambiente

El Papa Francisco publicó la encíclica Laudato Si' en 2015 sobre el cuidado de la casa común. En ella, invita a la humanidad a buscar un desarrollo sostenible e integral que respete el medio ambiente y a los más pobres. Analiza problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la inequidad planetaria; y llama a una conversión ecológica global para construir un futuro más justo y sostenible.

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Laudato Si': Cuidado del Medio Ambiente

El Papa Francisco publicó la encíclica Laudato Si' en 2015 sobre el cuidado de la casa común. En ella, invita a la humanidad a buscar un desarrollo sostenible e integral que respete el medio ambiente y a los más pobres. Analiza problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la inequidad planetaria; y llama a una conversión ecológica global para construir un futuro más justo y sostenible.

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P. Luis J.

López, msf
El 24 de mayo de 2015, solemnidad de Pentecostés, el
Papa Francisco publicó un documento titulado Laudato
si’, dedicado a hablar sobre el cuidado del medio
ambiente.
Dividida en 7 bloques: 6 capítulos y una introducción.
Consta de 246 puntos. Termina con dos oraciones, una por
nuestra tierra y otra junto a la creación.
El título del
documento proviene
de las primeras
palabras del texto
“Laudato sí, mi
Signore” (alabado
seas mi Señor), que
están sacadas del
Cántico de las
criaturas, escrito por
San Francisco de
Asís.
Al igual que hacía San Francisco de Asís, el Papa nos invita
a reconocer que nuestra casa común, el planeta, es
también como una hermana que nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
Punto de partida (1-2)
“… cantaba San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos
recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con
la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos
acoge entre sus brazos”
“…entre los pobres más abandonados y
maltratados, está nuestra oprimida y
devastada tierra.
“Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa
del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha
puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus
propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”.
Aporte de los Papas (nn. 3-6)
Escrita (1963) para todos los católicos, pero se dirige también
a todos los hombres de buena voluntad. Francisco hace suyo
ese llamamiento para poder entrar en diálogo con todos los
seres humanos del planeta, sean o no católicos
Pablo VI (1971) se refirió a la problemática ecológica
presentándola como una crisis que es una consecuencia
dramática de la actividad descontrolada del ser humano.
Los progresos más extraordinarios se vuelven contra el hombre
si no van acompañados por un auténtico progreso social y
moral.
San Juan pablo II habló
mucho sobre este tema.
Decía que el ser humano
parece no percibir otros
significados de su ambiente
natural, sino solo aquellos
que sirven a los fines de
consumo y uso inmediato.
Muchas veces llamó a una
conversión ecológica global
diciendo que el desarrollo
humano tiene que incluir el
respeto de la persona y del
mundo natural.
Benedicto XVI volvió a
insistir en que la economía
mundial y los modelos de
crecimiento tenían que
cambiar porque actualmente
parecen incapaces de
garantizar el respeto al
medio ambiente. Decía que
el ambiente natural y el
social están llenos de
heridas surgidas del
pensamiento de que la
libertad humana no tiene
límites.
Aportes desde fuera de la Iglesia (nn. 7-9)

Unidos por una misma


preocupación
Patriarca Bartolomé
El patriarca ecuménico
Bartolomé ha expresado la
necesidad de que cada uno se
arrepienta de sus propias
maneras de dañar el planeta
y dice que un crimen contra la
naturaleza es un crimen
contra nosotros mismos y un
pecado contra Dios. Llama la
atención sobre las raíces
éticas y espirituales de los
problemas ambientales.
Pasar de los que yo quiero a lo
que necesita el mundo de Dios.
San Francisco de Asís (10-12)

“… ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una


ecología integral, vivida con alegría y autenticidad”.
“… proteger nuestra casa común incluye
la preocupación de unir a toda la familia
humana en la búsqueda de un desarrollo
sostenible e integral”

Llamado del Papa Francisco (13-16)


Invita a todos los seres humanos a buscar un
desarrollo sostenible e integral y recuerda que las
cosas pueden cambiar.
Reconoce, alienta y da las gracias a quienes trabajan por la
ecología y especialmente a quienes combaten las
consecuencias que tiene la degradación ambiental sobre los
más pobres del planeta.
Lanza una invitación a
replantear el diálogo sobre
cómo estamos
construyendo el futuro del
planeta e indica que
muchos esfuerzos para
buscar soluciones suelen
ser frustrados no solo por el
rechazo de los poderosos
sino también por la falta de
interés de los demás,
incluso entre los creyentes.
Esta carta encíclica se agrega al magisterio social de la
Iglesia y aspira a que nos ayude a reconocer la grandeza,
la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta.
(17 – 19)
Las reflexiones sobre la
situación de la humanidad y
del mundo pueden sonar a
mensaje repetido, pero es
fundamental hacer un
recorrido por lo que le está
pasando a nuestra casa
común. El objetivo no será
recoger información, sino
tomar dolorosa
conciencia de la situación.
I. CONTAMINACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICÓ (20-26)

a) Contaminación, basura y cultura del descarte (20-22)


b) El clima como bien común (23-26)
Contaminación, basura y cultura del descarte (20-22)

La contaminación suele afectar a los más pobres, a pesar


de que hay problemas que nos afectan a todos. La tecnología
a veces resuelve un problema creando otros
Estos problemas están íntimamente relacionados con la
cultura del descarte, que afecta tanto a seres humanos
excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en
basura.
El clima como bien común (23-26)

La humanidad debe tomar conciencia de la necesidad de


realizar cambios en los estilos de vida, de producción y
de consumo.
El calentamiento global afecta a todo el planeta (selvas,
casquetes polares, océanos). Es un problema mundial. Los
peores impactos los recibirán los países en desarrollo
durante las próximas décadas, ya que no tienen los medios
para adaptarse a cambios tan bruscos.
II. LA CUESTIÓN DEL AGUA (26-31)

El nivel actual no es sostenible, ya que resulta inaudito


nuestro hábito de gastar y tirar. El agua potable y limpia
representa una cuestión de primera importancia.
Hay una tendencia a privatizar el agua y a regularizarla
según las leyes del mercado. El acceso al agua potable y
segura es un derecho humano básico, fundamental y universal.
Sin agua no hay vida. Negarles el agua a los pobres es
negarles el derecho a la vida.
La escasez de agua provocará el aumento del precio de
alimentos y otros productos y que será fuente de conflicto
porque el control del agua recaerá en empresas mundiales.
III. PÉRDIDA DE LA DIVERSIDAD (32-42)

Hacemos uso de la tierra según criterios de economía y


actividad comercial y productiva que sólo piensan en el
ahora. Hay que respetar a las especies por lo que son y no
tratarlas como recursos explotables.
Nos resulta más sencillo entender la importancia
de un ave o un mamífero porque son más visibles,
pero todas las especies son importantes para el
conjunto de los ecosistemas: algas, gusanos,
hongos, insectos (34).
Cuidar los ecosistemas implica mirar más allá de lo
inmediato, del beneficio económico rápido y fácil. Los
daños son mayores que los beneficios
Es necesario invertir mucho más en
investigación para entender mejor el
comportamiento de los ecosistemas.
IV. DETERIORO DE LA CALIDAD DE LA VIDA
HUMANA Y DEGRADACIÓN SOCIAL (43-47)

Se puede encontrar una ciudad bella y llena de espacios


verdes bien cuidados en algunas áreas seguras, pero no
tanto en zonas menos visibles donde viven los descartables
de la sociedad.
El progreso y crecimiento de los dos últimos siglos no ha
supuesto una mejora de la calidad de vida para todos.
No ha sido un verdadero progreso
Además, los medios digitales no contribuyen a la
reflexión cuando nos saturan de información o
reemplazan las relaciones reales con los demás.
V. INEQUIDAD PLANETARIA (48-52)

Los efectos medioambientales son peores para los más


pobres, que dependen mucho más directamente de la
naturaleza y no pueden adaptarse a su destrucción.
Los medios de comunicación y los formadores de opinión
hablan desde la comodidad de los países desarrollados, por lo
que les cuesta hacernos partícipes del sufrimiento de otros
pueblos.
Los planteamientos ecológicos hoy día no pueden olvidar
la cuestión social. Hay que escuchar tanto el clamor de
la tierra como el clamor de los pobres.
Las grandes multinacionales hacen en los países pobres lo
que no les dejan hacer en sus propios países. Es
responsabilidad nuestra, de quienes más podemos, atender
las necesidades de los que menos pueden. No hay
espacio para la globalización de la indiferencia.
VI. LA DEBILIDAD DE LAS REACCIONES (53-59)

Llama la atención que las decisiones políticas estén


sometidas a la tecnología y a las finanzas. Se pierde de
vista el bien común.
La alianza entre la economía y la tecnología termina
dejando fuera lo que no forme parte de sus intereses
inmediatos y cualquier intento por modificar las cosas será
visto como una molestia provocada por ilusos románticos.
Se ha divinizado al mercado y sus intereses. En este
contexto se prevén muchas guerras disfrazadas detrás de
nobles reivindicaciones.
VII. DIVERSIDAD DE OPINIONES (60-61)

Desde los que creen que la tecnología lo salvará todo,


hasta los que dicen que el ser humano debe cesar sus
actividades. La iglesia no debe proponer una palabra
definitiva, pero sí escuchar y promover el debate honesto
y el diálogo. Siempre hay una salida.
Si el documento está dirigido tanto a creyentes como a no
creyentes, ¿por qué incluir un capítulo referido
exclusivamente a convicciones creyentes?

Ciencia y religión pueden entrar en un diálogo


intenso y productivo para ambas (62)
I. LA LUZ QUE OFRECE LA FE (63-64)

Ninguna ciencia ni sabiduría debe ser dejada de lado


para construir una ecología que nos permita sanar todo lo
que hemos destruido. Forma parte de la fe cristiana alabar
a Dios y cuidar la naturaleza.
Las soluciones no pueden llegar desde un único modo de
interpretar y transformar la realidad, es necesario acudir a las
diversas riquezas culturales de los pueblos.
II. LA SABIDURÍA DE LOS
RELATOS BÍBLICOS (65-75)
Refiriéndose al libro del Génesis, Francisco nos recuerda
que cada ser humano es creado por amor, hecho a
imagen y semejanza de Dios y que ello nos muestra la
inmensa dignidad de cada persona humana, que no es
solamente algo, sino alguien.
La existencia
humana se basa en
tres relaciones
fundamentales: con
Dios, con el prójimo y
con la Tierra. La
ruptura de cualquiera
de esas relaciones
es lo que conocemos
como pecado,

que se manifiesta en las guerras, la violencia y el maltrato,


el abandono de los más frágiles o los ataques a la
Naturaleza.
No somos Dios. El ser humano no puede tratar la creación
como si le perteneciera, no puede desentenderse del resto
de criaturas. La Iglesia católica nos enseña que no podemos
disponer de dichas criaturas a voluntad porque tienen un
valor en sí mismas y no están subordinadas al bien del ser
humano.
Además, no solo hay que cuidar la relación con la naturaleza,
sino también con el vecino. La Biblia nos dice que cuando la
justicia ya no habita en la tierra, toda la vida está en peligro.
Francisco hace un recorrido por diferentes libros de la
Biblia para profundizar en la esperanza y confianza en Dios,
para recordarnos que la injusticia no es invencible. Teniendo
a Dios como referencia de Padre creador, el ser humano
deja de pensar que es el único dueño del mundo.
III. EL MISTERIO DE UNIVERSO (76-83)

“… decir “creación” es más que decir naturaleza


porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios
donde cada criatura tiene un valor y un significado”.
La tradición judío-cristiana
desmitificó la naturaleza,
dejó de atribuirle un
carácter divino.
Cuando reconozcamos el valor y la fragilidad de la
naturaleza, podremos terminar con el mito moderno del
progreso material sin límites.
La fe nos permite interpretar el sentido y la belleza
misteriosa de lo que ocurre en el universo.

A partir de los relatos bíblicos consideramos al ser humano


como sujeto que nunca puede ser reducido a la categoría
de objeto. Tampoco el resto de seres vivos son objetos de
debamos dominar.
La visión del más fuerte ha propiciado grandes desigualdades,
injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad, porque
los recursos pasan a ser del primero que llega o del que
tiene más poder. El ganador se lo lleva todo. Las enseñanzas
de Jesús están en el extremo opuesto de este pensamiento.
“El ser humano es imagen de Dios…(pero) cada
criatura tiene una función y ninguna es superflua”.
IV. EL MENSAJE DE CADA CRIATURA EN LA ARMONÍA
DE TODO LO CREADO (84-88)

“Dios ha escrito un libro precioso


cuyas letras son la multitud de
criaturas presentes en el
universo”.
El ser humano aprende a reconocerse a sí mismo en la
relación con las demás criaturas, que existen en dependencia
unas de otras para complementarse y servirse mutuamente.
El papa copia el himno de San Francisco de Asís que da título a
la encíclica: alabado seas, mi Señor con todas tus criaturas.
El descubrimiento de la presencia de Dios en la naturaleza
estimula en nosotros el desarrollo de las virtudes ecológicas
V. UNA COMUNIÓN UNIVERSAL (89-92)

“Las criaturas de este mundo no pueden ser


consideradas un bien sin dueño”

“… siendo creados por el mismo Padre, todos los


seres del universo estamos unidos por lazos invisibles
y conformamos una especie de familia universal”.
Dios nos ha unido tan
estrechamente al mundo
que nos rodea, que la
desertificación del suelo
es como una enfermedad
para cada uno y podemos
lamentar la extinción de
una especia como si fuera
una mutilación, aunque
esto no significa igualar a
todos los seres vivos y
quitarle al ser humano ese
valor peculiar.
Francisco nos habla sobre la coherencia de las actitudes
humanas. La defensa de los animales o la naturaleza no
puede ignorar las desigualdades entre nosotros. Seguimos
admitiendo, en la práctica, que unos se sientan más humanos
que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos.
Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico
de animales en riesgo de extinción, pero permanece
completamente indiferente ante la trata de personas, se
desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser
humano que le desagrada.
Como tratemos a la naturaleza se reflejará en cómo
tratemos a otros seres humanos.
VI. DESTINO COMÚN DE LOS BIENES (93-95)

“… la tierra es una herencia común, cuyos frutos deben


beneficiar a todos. Dios creó el mundo para todos”.
Todo planteamiento ecológico debe incorporar una
perspectiva social que tenga en cuenta los derechos
fundamentales de los más abandonados.
Francisco nos explica algunos aspectos de la DSI
relacionados con la propiedad privada. El rico y el pobre
tienen igual dignidad. Quien se apropia de algo es sólo para
administrarlo en bien de todos.
¿Qué significa el mandamiento
“no matarás” cuando un 20%
de la población mundial
consume recursos en tal
medida…

… que roba a las naciones


pobres y a las futuras
generaciones lo que
necesitan para sobrevivir?
(Obispos de Nueva
Zelanda)
VII. LA MIRADA DE JESÚS (96-100)
Jesús recordaba a sus
discípulos cómo cada criatura
es importante a los ojos de
Dios: los lirios del campo, las
aves… Jesús vivía en armonía
con la creación y no apartado
de ella. Santificó el trabajo y le
otorgó un peculiar valor para
nuestra maduración.

El papa nos recuerda que después de la Resurrección,


Jesús impregna con su luz a toda la creación, y, de ahí,
viene el título del capítulo: el evangelio de la creación.
Hay un modo de entender la vida y la
acción humana que se ha desviado y que
contradice la realidad hasta dañarla.
(101)

No basta con describir los síntomas de la crisis ecológica.


El ser humano tiene mucho que ver. Se comenta de
pasada, el paradigma tecnocrático (el que hablaremos)
I. LA TECNOLOGÍA: CREATIVIDAD Y PODER ( 102-105)

Es justo alegrarse ante los avances tecnológicos y


entusiasmarse ante las grandes posibilidades que nos
ofrecen, pero que pueden llevarnos a una encrucijada.
El ser humano ha modificado la naturaleza desde sus
inicios y la tecnología ha remediado innumerables males
que dañaban y limitaban al ser humano.
Pero cuando algunas tecnologías se concentran en manos
de unos pocos puede suponer una enorme acumulación de
poder: energía nuclear, biotecnología, informática,
modificación del ADN humano… ¿En manos de quién está y
puede llegar a estar este poder? Es muy peligroso que
resida en una pequeña parte de la humanidad.
Se tiende a creer que todo incremento del poder
constituye, sin más, un progreso como si la realidad, el
bien y la verdad brotaran espontáneamente de lo tecnológico
y económico.
Llama la atención que el inmenso crecimiento tecnológico
no ha estado acompañado de un desarrollo en
responsabilidad, valores o conciencia. Falta una ética
sólida, una cultura y una espiritualidad que pongan
límites al uso de ese poder.
II. GLOBALIZACIÓN DEL PARADIGMA
TECNOCRÁTICO (106-114)

A mayor progreso científico, mayor desarrollo tecnológico.


A mayor desarrollo tecnológico, mayor crecimiento
económico. Y a mayor crecimiento de la economía, mayor
bienestar social, que, a su vez, llevaría al progreso
científico porque más personas podrían acceder a los
estudios y a la investigación. Esto se ha demostrado falso. O
por lo menos, incompleto.
“El avance de la
ciencia y de la
técnica no
equivale al
avance de la
humanidad y de
la historia… son
otros los caminos
fundamentales
para un futuro
feliz”.
El ser humano siempre ha
modificado la naturaleza, pero
se adaptaba a los límites que
encontraba. Lo que interesa hoy
es extraer todo lo posible de las
cosas. El ser humano tiende a
ignorar la realidad de lo que tiene
delante y de ahí nace la idea de
un crecimiento infinito o
ilimitado, que ha entusiasmado
tanto a economistas, financistas y
tecnólogps. Y esto nos ha llevado
a estrujar el planeta hasta el
límite.
Por otro lado, los objetos producidos por la técnica no
son neutros, condicionan nuestros estilos de vida y nos
empujan en la línea de los intereses de determinados
grupos de poder. Acabamos vistiendo como nos dicen,
divirtiéndonos como nos sugieren…
Si queremos cambiar las cosas, no podemos ver la técnica
como un mero instrumento, porque se ha vuelto tan dominante
que es muy difícil prescindir de sus recursos y más difícil
todavía utilizarlos sin ser dominados por su lógica.
Es decir, la lógica cristiana no puede dejarse arrastrar por
la lógica tecnocrática. Este paradigma condiciona la vida
de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Además,
ejerce su dominio sobre la economía y la política.
La economía mira el desarrollo tecnológico en función del
beneficio sin prestar atención a las consecuencias
negativas para el ser humano que se pudieran derivar.
Algunos dicen que la economía y la tecnología resolverán
todos los problemas medioambientales, pero el mercado por
sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral ni la
inclusión social
No debemos buscar miles de soluciones a cada pequeño
problema que surja porque todo está relacionado y así solo
escondemos los verdaderos y más profundos problemas del
sistema mundial.
La gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía
ciegamente en un mañana mejor porque toma conciencia de
que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al
avance de la humanidad y de la historia.
Sin embargo, la misma gente tampoco se imagina
renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología.
Nos invita a tomar conciencia de la urgencia de avanzar
hacia una revolución cultural para la que hace falta valentía
porque la ciencia y la tecnología no son neutrales.
No se trata de volver a la
época de las cavernas, pero
sí se hace necesario
aminorar la marcha para
poder mirar la realidad de
otra manera.
III. CRISIS Y CONSECUENCIAS DEL
ANTROPOCENTRISMO MODERNO (115-136)

“Si el ser humano no redescubre su verdadero lugar, se entiende mal


a sí mismo y termina contradiciendo su propia realidad”.
( )

El antropocentrismo moderno ha conseguido que la


realidad sea desplazada por la técnica debilitando el
valor que el mundo tiene en sí mismo.
Ha llegado el momento de volver a prestar atención a la
realidad y a los límites que ella impone, ya que se ha
extendido el pensamiento de que la ciencia y la técnica
humanas no deben conocer límite alguno.
Incluso puede llegar a cundir el pensamiento de que la
defensa de la naturaleza es cosa de débiles. Los
cristianos no deben pensar eso, puesto que tenemos que
vernos a nosotros mismos como administradores
responsables de la creación.
Hoy día es palpable la falta de preocupación por medir el
daño a la naturaleza.

Todo está
Cuando no se reconoce el valor de un pobre, de un embrión humano o de una persona
con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza.
conectado.
Tenemos que tomar conciencia de la necesidad de cambiar
nuestro modo de vida.
Además, considerar al ser humano como una criatura más
entre las demás sin nada de especial, disminuye en las
personas la conciencia de la responsabilidad. Este
biocentrismo no resolverá la situación actual y además
añadirá otros problemas nuevos.
No podemos pretender sanar nuestra relación con la
naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones
básicas del ser humano. Dado que todo está relacionado,
no es compatible la defensa de la naturaleza con la
justificación del aborto.
I. EL RELATIVISMO PRÁCTICO (122-123)

Todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses


inmediatos. La cultura del relativismo es lo que empuja a
una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero
objeto: trabajos forzados, esclavos a causa de una deuda,
explotación sexual de los niños, abandono de ancianos.
Es la misma lógica del usa y tira. Sin una verdad objetiva o
unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se
entenderán como imposiciones arbitrarias y obstáculos a
evitar.
II. NECESIDAD DE PRESERVAR EL TRABAJO (124-
129)

… indispensable incorporar a cualquier planteamiento


sobre una ecología integral. Podemos leer acerca de la
necesidad de una correcta concepción del trabajo junto a
la admiración contemplativa de San Francisco de Asís
Charles de Foucauld, ejemplo de una rica y sana
concepción del trabajo. San Benito impregnó el trabajo de
sentido espiritual gracias a su “ora et labora”. Esta manera
de vivir el trabajo nos vuelve más cuidadosos y
respetuosos con el ambiente.
La iglesia católica afirma que la persona es la autora, el
centro y el fin de toda la vida económico-social y es a
través del trabajo que se desarrollan las muchas
dimensiones de la vida: creatividad, comunicación…
Es necesario que se siga buscando como prioridad el
objetivo del acceso al trabajo por parte de todos más allá
de los intereses limitados de las empresas.
El progreso tecnológico no puede reemplazar más y más al
trabajo humano porque la humanidad se dañaría a sí misma.
El trabajo es una necesidad.
Ayudar a los pobres con dinero siempre tiene que ser una
solución provisional. El objetivo tiene que ser permitirles una
vida digna a través del trabajo y eso no es posible con el
avance tecnológico que reduce costos de producción
disminuyendo puestos de trabajo. La acción del ser humano
puede volverse contra sí mismo.
Dejar de invertir en las personas para obtener un
beneficio inmediato es muy mal negocio para la sociedad.
La economía mundial favorece a las grandes empresas y
deja de lado a los pequeños productores, hecho que los
gobiernos deberían evitar.
III. INNOVACIÓN BIOLÓGICA A PARTIR DE LA
INVESTIGACIÓN (130-136)

Investigación biológica y
manipulación genética

La experimentación animal sólo es legítima si se mantiene


en límites razonables y contribuye a cuidar o salvar vidas
humanas.
Los organismos genéticamente modificados no son buenos ni
malos en sí mismos. Los riesgos pueden venir de su
aplicación inadecuada o excesiva. En muchos lugares la
utilización de cultivos modificados en laboratorio ha
supuesto que las tierras se concentren en manos de unos
pocos y que los más frágiles se conviertan en mano de obra
explotada.
Es inmoral también que muchas empresas vendan semillas
estériles porque obligan a los campesinos a comprar semillas
nuevas cada vez.
Preocupa que algunos movimientos ecologistas defiendan
la integridad del ambiente e ignoren los mismos principios
para la vida humana cuando se experimenta con embriones
humanos vivos. El valor de un ser humano va más allá del
grado de su desarrollo.
La técnica, separada de la ética, difícilmente será capaz
de autolimitar su poder.
Todo está
íntimamente
relacionado…

…pensemos en los distintos aspectos de una ecología integral, que


incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.
I. ECOLOGÍA AMBIENTAL, ECONÓMICA Y SOCIAL
(138-142)

La ecología estudia las relaciones entre los organismos


vivientes y el ambiente donde se desarrollan. El pez está
relacionado con el lago. El lago, con la tierra. La tierra con el
aire. El aire con el árbol. El árbol con la persona. Y la persona
con el pez. Y así, con todo el universo. Todo está conectado.
Por tanto, nos damos
cuenta de que las
personas no vivimos
aisladas de la
naturaleza. Estamos
incluidas en ella. Y esta
naturaleza está en crisis:
incendios, calentamiento
global, contaminación,
desaparición de
especies…
Hay otra crisis que afecta a lo social. Francisco no habla de
dos crisis, sino que la entiende como una sola, ya que todo
está relacionado entre sí. Hace falta una solución integral
para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los
excluidos y, al mismo tiempo, para cuidar la naturaleza.
Pero para encontrar esa solución hace falta invertir en
investigación sin que tengamos que buscar un beneficio
económico, sino investigar para conocer y mejorar.
El ser humano debe caer en la cuenta de que la
naturaleza estaba ahí antes de que él llegara y
que realiza funciones vitales para nosotros.

Los árboles capturan el CO2, muchas algas y bacterias


purifican el agua. los hongos ayudan a que se formen los
suelos, millones de organismos descomponen los residuos...
Además de la ecología natural,
hace falta desarrollar también
una ecología económica

El crecimiento económico tiende a homogeneizarlo todo. Toda


realidad termina por parecerse. Desaparece la diversidad. La
ecología económica tendría que ayudar a entender la
realidad más allá del beneficio inmediato.
Es imprescindible una ecología social que se preocupe de
fomentar y fortalecer la solidaridad entre todos los seres
humanos. Cualquier menoscabo de la solidaridad y del
civismo produce daños ambientales.
Son los estados quienes tendrían que esforzarse más por
ponerlo en práctica. ¿Cómo conseguirlo?

Cuando las leyes se convierten en papel mojado, en letra


muerta, ¿puede esperarse entonces que la legislación y las
normas relacionadas con el medio ambiente sean
realmente eficaces?
Lo que sucede en una región ejerce influencia en las demás.
El consumo de drogas en las sociedades ricas provoca una
constante y creciente demanda de productos que provienen de
regiones empobrecidas donde se corrompen conductas, se
destruyen vidas y se termina degradando el ambiente.
II. ECOLOGÍA CULTURAL (143-146)

El consumismo amenaza el patrimonio cultural porque


tiende a hacernos todos iguales: misma ropa, mismos gustos,
mismo todo.
“Junto con el patrimonio natural hay un patrimonio histórico,
artístico y cultural, igualmente amenazado”.

“La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave


que la desaparición de una especia animal o vegetal”.
III. ECOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA (147-155)

Nuestro día a día tiene que estar orientado a mejorar la


calidad de la vida humana.
En un ambiente desfavorable los habitantes pueden ser
solidarios entre ellos. Los pobres tienen mucho que
enseñarnos. Cualquier lugar deja de ser un infierno y se
convierte en el contexto de una vida digna. Ahora bien, en
situaciones difíciles también pueden aparecer mafias y
organizaciones criminales. Pero el amor es más fuerte,
puede más
A quienes diseñan barrios y ciudades el papa les anima a
buscar la belleza de la solidaridad y el encuentro, no
solamente la estética, creando espacios que la fomenten.
Así, se tendría una visión de conjunto en lugar de encerrarse
en un barrio y el yo se convertiría en nosotros.
En el mundo faltan viviendas. Los pobres y excluidos se
amontonan en las periferias de las grandes ciudades. La
respuesta no tiene que ser erradicar y expulsar, sino urbanizar
esas zonas para que la ciudad sea integradora.
Además, es importante potenciar el uso del transporte
público, que tiene que ser de calidad. Las zonas rurales
no se deben dejar abandonadas.
Es fundamental la aceptación del propio cuerpo y para
ello es indispensable que exista una ley moral
IV. EL PRINCIPIO DEL BIEN COMÚN (156-158)

Algunos principios de la DSI: bienestar social, subsidiariedad,


justicia distributiva… Llama la atención que cada vez haya más
personas descartables, que no cuentan para nada. Es
fundamental que hagamos de nuestra vida y servicio una
opción preferencial por los pobres.
V. JUSTICIA ENTRE LAS GENERACIONES (159-162)

“La noción de bien común incorpora también a las generaciones


futuras”. Solidaridad intergeneracional e intrageneracional”.
No podemos hablar de desarrollo sostenible si no potenciamos
la solidaridad entre generaciones. El medio ambiente es
un préstamo que recibimos de los que vinieron antes y que
tenemos que entregar en las mejores condiciones posibles a
los que vendrán después. ¿Qué mundo les dejaremos?
No podemos tomarnos a la ligera las predicciones que nos
avisan de la destrucción de la naturaleza. A las próximas
generaciones podríamos dejarles demasiados escombros,
desiertos y suciedad. La dificultad para tomar en serio este
desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural.
Muchos problemas se relacionan con el inmediatismo egoísta
actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales y con
las dificultades para el reconocimiento del otro.
Intentemos ahora delinear grandes caminos de diálogo que nos
ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos
sumergiendo
I. DIÁLOGO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE EN LA
POLÍTICA INTERNACIONAL (164-175)

Si queremos sentir el planeta como una sola patria y a la


humanidad como un pueblo, hay que procurar que las
soluciones tengan una perspectiva global y no sólo en
defensa de los intereses de algunos países
La política y la empresa reaccionan con lentitud. Las
negociaciones internacionales no pueden avanzar hacia las
posiciones de los países que anteponen sus intereses
nacionales al bien común.
Son llamativas algunas estrategias para la reducción de los
gases de efecto invernadero, ya que pueden imponer
compromisos muy pesados a los países con menos
recursos. De esta manera, se agrega una nueva injusticia
envuelta en el ropaje del cuidado del medio ambiente.
Como siempre, el hilo se corta por lo más débil. La
reducción de este tipo de gases requiere honestidad,
valentía y responsabilidad, especialmente de los más
ricos.
II . DIÁLOGO HACIA NUEVAS POLÍTICAS NACIONALES Y
LOCALES (176-181)
En una reflexión acerca de la política de cada país y región,
Francisco nos indica que el inmediatismo político provoca
la necesidad de producir crecimiento a corto plazo.

Los gobiernos no se exponen a irritar a la población con


medidas que puedan afectar al nivel de consumo o poner en
riesgo inversiones extranjeras.
Además, las leyes no son suficientes cuando existe
corrupción. Hacen falta políticos valientes presionados por
la población.
En lugar de centrarse en lo ahorrar energía, modificar
que no es posible realizar, nuestro consumo,
Francisco enumera una economizar los residuos y
lista de cosas que sí se reciclar, proteger a las
pueden hacer: especies, diversificar la
agricultura.

Las políticas no se pueden modificar cada vez que cambia


un gobierno. Tiene que haber continuidad pensando en el
bien común a largo plazo.
III . DIÁLOGO Y TRANSPARENCIA EN LOS
PROCESOS DECISIONALES (182-188)

Para tomar decisiones


que mejoren la
situación de un modo
definitivo, hace falta
transparencia. La
corrupción esconde el
verdadero impacto a
cambio de favores. Es
necesario acabar con
ella.
Cada vez que se quiera emprender una actividad económica
habrá que preguntarse: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Dónde?
¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Para quién? ¿Cuáles son los
riesgos? ¿A qué costo? ¿Quién paga los costos y cómo lo
hará? Todo ello tiene que tener en cuenta al medio ambiente.
No se trata de oponerse a cualquier innovación tecnológica,
pero la rentabilidad no puede ser el único criterio a tener
en cuenta.
IV. POLÍTICA Y ECONOMÍA EN DIÁLOGO PARA LA
PLENITUD HUMANA (189-198)

La política no debe someterse a la economía. Debe estar al


servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La
salvación de los bancos a toda costa reafirma un dominio
absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá
generar nuevas crisis. La crisis del 2007-2008 era la ocasión
para desarrollar una nueva economía, pero no hubo reacción.
Quien se obsesiona por el máximo beneficio no se detiene a
pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas
generaciones. Al plantear estas cuestiones, muchos dicen
que se pretende detener el progreso. No es verdad.
Hace falta perder la estrechez de miras y desarrollar
tecnología más allá del consumo, que resuelva problemas
en lugar de crear otros nuevos.
Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un
mundo mejor y una calidad de vida superior para todos
no puede considerarse progreso aunque se disfrace
bajo campañas de marketing e imagen.
En el modelo político actual no parece tener sentido invertir
para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse
camino en la vida. Además, la política es responsable de su
propio descrédito por la corrupción y por la falta de buenas
políticas públicas.
La política y la economía tienden a culparse mutuamente
por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del
ambiente. Hay que reconocer los propios errores y
encontrar formas de interacción orientadas al bien común
V. LAS RELIGIONES EN EL DIÁLOGO CON LAS
CIENCIAS (199-201)

La mayoría de personas del planeta se declaran creyentes.


Hace falta entrar en diálogo entre las diferentes religiones
acerca del cuidado de la naturaleza y la defensa de los
pobres, creando redes de respeto y fraternidad.
Muchas cosas necesitan reorientar su rumbo. La humanidad necesita cambiar.
Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de
un futuro compartido por todos.
I. APOSTAR POR OTRO ESTILO DE VIDA (203-208)

“Mientras más vacío está


el corazón de la persona,
más necesita objetos para
comprar, poseer y
consumir (204).
El mercado tiende a crear un mecanismo consumista
compulsivo. Las personas terminan sumergidas en la
vorágine de las compras y de los gastos innecesarios.
Eso hace creer a todos que son libres mientras tengan
una supuesta libertad para consumir y contribuye a que
aparezcan nuevas formas de egoísmo colectivo.
Pero no todo está perdido. Cuando somos capaces de
superar el individualismo, realmente se puede desarrollar
un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio
importante en la sociedad.
II. EDUCACIÓN PARA LA ALIANZA ENTRE LA
HUMANIDAD Y EL AMBIENTE (209-215)

“La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita


traducirse en nuevos hábitos…, el progreso actual y la mera sumatoria
de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón
humano…”
La familia es fundamental. En ella se aprende a pedir
permiso sin avasallar, a decir gracias como expresión de una
sentida valoración de lo que recibimos, a dominar la agresividad
o la voracidad y a pedir perdón cuando hacemos algún daño.
Todo eso ayuda a construir una cultura de la vida compartida
y del respeto a lo que nos rodea
III. CONVERSIÓN ECOLÓGICA (216-221)

“Si los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se


han extendido los desiertos interiores, la crisis ecológica es un
llamado a una profunda conversión interior”.
Siguiendo el modelo de
San Francisco de Asís,
estamos llamados a
reconocer los propios
errores, pecados, vicios o
negligencias y
arrepentirse de corazón,
cambiar desde adentro.

Sin embargo, no basta con que cada uno sea mejor. Hará
falta una reunión de fuerzas y una unidad de realización. Es
necesaria una conversión comunitaria.
IV. GOZO Y PAZ (222-227)

“La espiritualidad cristiana propone


un modo alternativo de entender la
calidad de vida y alienta un estilo de
vida profético y contemplativo, capaz
de gozar profundamente sin
obsesionarse por el consumo.
el hombre que ha empezado a vivir
más seriamente por dentro, empieza
a vivir más sencillamente por fuera.

“La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y


una capacidad de gozar con poco”.
V. AMOR CIVIL Y POLÍTICO (228-232)

Jesús nos recordó que tenemos a nuestro Dios como Padre


común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno sólo
puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro
realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso,
es posible amar a los enemigos. Una ecología integral
también está hecha de simples gestos cotidianos
“El cuidado de la
naturaleza es
parte de un estilo
de vida que
implica capacidad
de convivencia y
de comunión”
(228)
VI. SIGNOS SACRAMENTALES Y DESCANSO
CELEBRATIVO (233-237)
Podemos entender la ecología a través de los sacramentos
y vivirla por medio del descanso contemplativo, que suele
confundirse con lo improductivo y con lo que no genera
beneficios.
El descanso es una ampliación de la mirada que
permite volver a reconocer los derechos de los demás.
VII. LA TRINIDAD Y LA RELACIÓN ENTRE LAS
CRIATURAS (238-240)

Cuando contemplamos con


admiración el universo en su
grandeza y belleza, debemos
alabar a toda la Trinidad
VIII. REINA DE TODO LO CREADO (241-242)

“María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y


dolor materno este mundo herido… Junto a ella, destaca la figura
de San José, que cuidó y defendió a María con su trabajo y su
presencia generosa Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo
creado.
IX. MÁS ALLÁ DEL SOL (243-245)

Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de


Dios y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo,
que participará con nosotros de la plenitud sin fin. “LAUDATO SI”.
VER
1.- ¿Cómo vemos la situación de la Tierra? ¿Qué pensamos de la crisis
climática, de la cuestión del agua, de la biodiversidad, de la degradación,
de la vida social humana, de la inequidad planetaria?

2.- ¿Cómo se relaciona el planteamiento ecológico ante la crisis climática


con el planteamiento social?

3.- ¿Qué hechos conocemos en Bolivia y en América Latina que atentan


más gravemente contra la vida de nuestra Planeta?

4.- ¿Qué conocemos de la postura de los gobiernos de los países


poderosos y de los países de Latinoamérica ante la crisis climática?
JUZGAR
1.- ¿Qué datos conocemos de las ciencias, por ejemplo sobre
la contaminación y el efecto invernadero, que nos ayudan a
conocer la gravedad de esta crisis?

2.- ¿Qué luces principales aporta la Fe ante la crisis climática y


la destrucción ecológica?

3.- ¿En nuestra Celebraciones qué tan presente ha estado lo


ecológico? Pongamos ejemplos concretos.
ACTUAR
1.- ¿Qué desafíos nos brotan y con qué acciones podemos
responder a ellos? Pensemos en acciones especiales y en las de
la vida cotidiana.

2.- ¿Cómo podemos poner en práctica las 3 R de la basura, en


relación con el mensaje del Papa?

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