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Historia y derechos de la homosexualidad

Una familia homoparental es aquella donde una pareja de dos hombres o de dos mujeres se convierten en progenitores de uno o más niños a través de la adopción o inseminación artificial. Aunque las familias homoparentales se han convertido en una realidad común, aún no gozan de completo reconocimiento social debido a preocupaciones sobre el desarrollo de los niños. Sin embargo, estudios en varios países han encontrado que las familias homoparentales pueden ofrecer un ambiente de crianza saludable.

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Historia y derechos de la homosexualidad

Una familia homoparental es aquella donde una pareja de dos hombres o de dos mujeres se convierten en progenitores de uno o más niños a través de la adopción o inseminación artificial. Aunque las familias homoparentales se han convertido en una realidad común, aún no gozan de completo reconocimiento social debido a preocupaciones sobre el desarrollo de los niños. Sin embargo, estudios en varios países han encontrado que las familias homoparentales pueden ofrecer un ambiente de crianza saludable.

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Una familia homoparental es aquella donde una pareja de dos hombres o de dos mujeres se convierten

en progenitores, de uno o más niños. Las parejas homoparentales pueden ser padres o madres a través
de la adopción, o de la inseminación artificial, en el caso de las mujeres.

La palabra homosexual es la más utilizada y se le denomina a


aquellas “relaciones sexuales entre personas del mismo sexo”.
Se trata de un neologismo introducido a finales del siglo XIX
y creado a partir del elemento griego homos (semejante,
igual) y sexual.

Los temas referentes a la homosexualidad han sido


controvertidos desde sus principios. Los consensos que se han obtenido para pactos de uniones civiles,
matrimonios igualitarios o para el reconocimiento de filiaciones homoparentales han pasado por diversos
y largos procesos. Por ende, la construcción de cada una de estas instituciones ha ido creciendo a través
de las décadas. Sin embargo, aún existen países que no han modificado sus normas jurídicas y algunos
incluso siguen considerando la homosexualidad como un delito. Tales son los casos de Honduras, India,
Uganda, entre otros.

Si nos remontamos a la antigua Grecia, los homosexuales eran reconocidos social y culturalmente. Grandes
filósofos de la época utilizaban la pasión entre maestros y aprendices para formar jerarquías en las distintas
erudiciones. En cambio, el período del cristianismo conlleva a la confusión entre la Iglesia y el Estado y, por
tanto, las leyes de esa época tienden a seguir directrices y principios del catolicismo. Es por esto, que la
homosexualidad se transforma en un delito llamado Sodomía, penado por la ley divina.

En la Edad Media, se intensificó el delito de sodomía y, por ende,


se reprimió, persiguió y torturó a todas las personas que
mantuvieren relaciones, sexuales con otras personas de igual
sexo. Estos castigos se fundaban en la aberración que significaban
este tipo de vinculaciones y lo contrario que era para las leyes
divinas.
La Revolución Francesa trae aparejadas ideas laicas y, por consiguiente, una separación radical entre la
Iglesia y el Estado. Es por esto que en el “año 1791, la Asamblea Constituyente eliminó la pena de muerte
para el delito de sodomía y Napoleón despenalizó la homosexualidad entre personas adultas, siempre que
se tratare de relaciones privadas”.

Sin embargo, la homosexualidad seguía siendo una falta contra la moral y las buenas costumbres

En Estados Unidos, la Asociación de Psiquiatras Americanos incluyó la homosexualidad en la primera


calificación de enfermedades mentales realizadas en 1952 y la mantuvo hasta 1974.

Recién en el año 1992, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluye a la homosexualidad como
enfermedad mental puesto que no es un comportamiento sexual anormal.

Desde la mitad del siglo XIX hasta el año 1974,


la homosexualidad fue considerada
una enfermedad mental.

No obstante, a las declaraciones de las Asociaciones


de Psiquiatría o de la OMS muchos psicólogos
o psiquiatras siguen postulando que la
homosexualidad es una enfermedad
y que ésta puede curarse.

Hoy las referencias que se tenían de la homosexualidad han dado un vuelco en contra de las represiones
y discriminaciones sociales, puesto que se ha reconocido a diversas asociaciones de homosexuales que
luchan hasta el día de hoy por sus derechos. Tales son los casos de la Asociación Internacional de
Homosexuales y Lesbianas, fundada en Inglaterra en el año 1978.

En la actualidad el concepto de la estructura familiar tradicional ha evolucionado y se ha diversificado hacia


nuevas formas de convivencia. La figura del núcleo familiar formado por padre, madre e hijos ha dado
paso a otras alternativas: hogares de una persona soltera, de un progenitor con hijos, de parejas sin
descendencia o con hijos que no son hermanos; en este sentido, las familias homoparentales se han
convertido ya en una realidad más que palpable en nuestra sociedad.
Esta nueva estructura familiar se define como aquella en la que uno o los dos miembros de la pareja son
homosexuales, sin embargo, este modelo de familia no goza todavía del reconocimiento social,
despertando una clara desconfianza a la hora de plantear que las parejas homosexuales obtengan el
derecho a educar y criar hijos e hijas.

La controversia se plantea convirtiendo el tema de la adopción por familias homoparentales en una guerra
cultural entre grupos conservadores y social-liberales, siendo importante establecer que en enero de dos
mil ocho, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos concedió a las parejas del mismo sexo el derecho de
adoptar un niño.

La corriente conservadora que niega el derecho a las parejas homosexuales a tener hijos a su
cargo, establece como premisa básica que la figura paterna y materna es necesaria para formar la
identidad de género del niño, argumentando que la falta de un padre y una madre pueden originar
graves trastornos en la personalidad de la propia criatura, e incluso pueden contribuir a que los
hijos adoptados se encaminen hacia la homosexualidad en su época más adulta.

Al respecto, se han llevado a cabo numerosos


estudios en diversos países del mundo como
Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Suecia
y España; las conclusiones de los mismos coinciden
y despejan las interrogantes y dudas que ponen en
tela de juicio la aptitud de las familias homoparentales
para ofrecer una educación y un desarrollo adecuado
a sus hijos e hijas.

El latín adoptĭo, adopción es la acción de adoptar. Este verbo hace referencia a recibir como hijo al que no lo es
biológicamente, con el cumplimiento de diversos requisitos y obligaciones que establece la ley.

Como lo establece el autor Bonnecase en su tratado elemental de Derecho Civil la adopción, debe
concebirse como el acto jurídico que establece un vínculo de parentesco entre dos personas con una
relación análoga a la paternidad; para que proceda esta la ley establece condiciones[9] de fondo y de forma
para que las personas estén en condiciones de adoptar, como una edad mínima o máxima y la necesidad
de contar con plena capacidad para el ejercicio de los derechos civiles.
De acuerdo a lo expresado por el autor Carbonell, el ordenamiento jurídico constitucional, ha organizado
a la familia con base en el matrimonio, reprendiendo o ignorando a quienes no se plegarán a esa forma
de convivencia. En relación al mandato constitucional del artículo 4°, es importante destacar el hecho de
que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no concibe la formación de la familia a
través del matrimonio; por lo que éste no es un requisito para poder disfrutar de la protección del núcleo
familiar.

El marco jurídico nacional gira en torno a lo establecido en la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo contenido
en ella impone la existencia de un orden jerárquico normativo. En
primer lugar, tenemos que el artículo 1° Constitucional, impone el
principio de igualdad jurídica, lo que implica que todos, sean
hombres o mujeres, gozarán de los derechos humanos que ésta o
los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte.

De lo que se desprende que se busca garantizar la igualdad en el


disfrute de los derechos constitucionales, sin discriminación en el trato a los individuos, por tanto, sólo en
forma excepcional pueden utilizarse como elementos de diferenciación jurídica de trato, a menos que ésta
constituya una acción afirmativa tendente a compensar la situación desventajosa en la que históricamente
se han encontrado ciertos grupos.

En segundo término, y producto de la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación, el treinta y


uno de diciembre de mil novecientos setenta y cuatro, el artículo 4° constitucional, establece: “El varón y la
mujer son iguales ante la ley. Ésta protegerá la organización y el desarrollo de la familia”. Entre los diversos
motivos que tuvo el Constituyente Permanente, para reformar el artículo 4° de la Constitución Federal, se
encuentra el de garantizar la protección integral de la familia, como institución de orden público.

El 27 enero de 2010, Arturo Chávez Chávez, en su carácter de procurador general de la república, promovió
acción de inconstitucionalidad 2/2010, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con el objeto de
solicitar la declaración de invalidez de los artículos 146 y 391 del Código Civil del Distrito Federal, ya que
desde su perspectiva jurídica se violan los preceptos constitucionales de proteger a la familia y preservar el
interés superior de los menores.

Con lo hasta aquí expuesto se


evidencia que en México hay igualdad
entre hombres y mujeres, que los
niños y las niñas son sujetos de
especial protección y que la familia
fue cuidadosamente elevada a rango
constitucional
La ministra Margarita Luna Ramos aseguró que cualquier pareja responsable, "más allá del sexo", puede
brindar amor a un menor adoptado.

Consideramos a la adopción como un derecho natural e inherente al matrimonio, incluso necesario para
la formación de una familia ante la ausencia de procreación biológica.

Respecto a los matrimonios entre lesbianas (mujer-mujer), una familia "con hijos" puede componerse por
tres vías: al aportar hijos de relaciones anteriores, a través de la inseminación artificial de alguna de los
cónyuges o a través de la adopción.

Tratándose de matrimonio entre gays (hombre-hombre),


la formación es diferente, puesto que normalmente no
aportan hijos de relaciones anteriores, por lo que las
opciones se reducen a recurrir al servicio de una madre
sustituta (vientres de alquiler), práctica que no en todos
los países está legalizada, o a la adopción.

La reforma al artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal, al ampliar la institución del matrimonio a las
uniones homosexuales, les hace extensivos todos los derechos y obligaciones que el matrimonio conlleva,
entre ellas, el derecho a adoptar en pareja, lo cual representa una verdadera adecuación de la ley a la
transformación y requerimientos que nuestra sociedad ha sufrido.

REFERENCIAS

1.- de Hidalgo, U. A. D. E. (s. f.). Familias homoparentales y la adopción. UAEH.


[Link]

2.- PEREZ GONZALEZ, A. A. (s. f.). “HOMOPARENTALIDAD”. UNIVERSIDAD DE CHILE. Recuperado 29 de agosto de
2022, de [Link]
[Link]?sequence=1

3. Necesidades infantiles y adolescentes en familias homoparentales. Un análisis desde la perspectiva de los padres y
madres. (s. f.). Necesidades infantiles y adolescentes en familias homoparentales. Un análisis desde la
perspectiva de los padres y madres. Recuperado 29 de agosto de 2022, de
[Link]

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