100%(7)100% encontró este documento útil (7 votos) 435 vistas274 páginasEl Espiritu Santo Por Billy Graham
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BILLY GRAHAM
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LA TERCERA PERSON A DE
CONTIENE UN ESTUDIO PROGRAMADO POR LA,
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LATINOAMERICANA DE ESTUDIOS
TEOLOGICOSCASA BAUTISTA DE PUBLICACIONES
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El Espiritu Santo. © Copyright 2001, Casa Bautista de Publicaciones,
7000 Alabama St., El Paso, Texas 79904, Estados Unidos de América.
Traducido y publicado con permiso. Todos los derechos reservados.
Prohibida su reproduccién total o parcial por cualquier medio sin el per-
miso escrito de los publicadores.
Publicado originalmente en inglés por Word Books, Irving, Texas,
© copyright 1978, bajo el titulo The Holy Spirit, por Billy Graham. Guia
de estudio FLET, 2001.
Primera edici6én CBP-FLET: 2001
Clasificacién Decimal Dewey: 231.3
Temas: |. Espiritu Santo
2. Teologia
ISBN: 0-311-09130-X
C.B.P. Art. No. 09130
5M1001
Impreso en Bielorrusia
Printed in Belarus
PRINTCORP. LP Ne 347 of 11.05.99. Kuprevich St. 18, Minsk, 220141. Or. 012344. Qty 5000 eps.CONTENIDO
Prefacio
Introducci6n: El clamor del hombre,
eldondeDios
1. ZQuién es el Espiritu Santo? ae
2. Cuando el Espiritu Santo ha venido 27
3. El Espiritu Santo y la Biblia 43
4. El Espiritu Santo y la salvaci6n 55
5. El bautismo con el Espiritu 67
6. El sello, las arras, el Testimonio del Espfritu 81
7. La lucha interior del cristiano 89
8. La plenitud del Espfritu 105
9. Cémo ser llenados con el Espiritu Santo 119
10. Pecados contra el Espfritu Santo 135
11. Los dones del Espiritu 145
12. Mas dones del Espiritu 165
13. Los dones “singulares” 175
14. El fruto del Espiritu 201
15. El fruto del Espiritu: amor, gozo, paz 209
16. El fruto del Espiritu: paciencia, benignidad, bondad 219
17. El fruto del Espiritu: fe, mansedumbre, templanza 227
18. La necesidad de la hora 239
Notas 249
Guia de estudio 253PREFACIO
Una antigua leyenda de los indios americanos relata de un indio
que bajé de las montafias y vio el océano por primera vez en su vida.
Pasmado ante la escena, pidié una jarra de un litro. Se metié en el agua
y al Ilenar la jarra, le preguntaron para qué lo hacia. “Arriba en las
montafias”, contesté, “la gente de mi pueblo jamas ha visto el Gran
Lago. Les levaré esta jarra Ilena de agua para que vean cémo es”.
Antes de morir el papa Juan, le preguntaron cual de las doctrinas
de la iglesia merecia mayor énfasis en el dia de hoy. Contest6: “La doc-
trina del Espiritu Santo”.
Algunos ajfios atrds, mi esposa y yo tuvimos el privilegio de pasar
unos dias de vacaciones en Suiza como invitados del doctor Karl
Barth, el afamado tedlogo suizo. Durante el curso de nuestras conver-
saciones le pregunté cudl seria el préximo énfasis en materia de teo-
logfa. Respondié sin vacilar: “El Espiritu Santo”.
Tratar de escribir un libro sobre un tema tan vasto como es el
Espiritu Santo, es como querer capturar el océano en una jarra de un
litro. El tema es en extremo infinito, y nuestras mentes son extremada-
mente finitas.
Este libro comenz6 realmente como parte de mi personal peregri-
naje espiritual. A lo largo de mi ministerio como predicador evangéli-
co he logrado una creciente comprensi6n del ministerio del Espiritu
Santo. Algunos afios atrés adquirf un renovado interés por el ministe-
rio del Espiritu Santo en vista de la importancia que se le asigno a su
obra en muchas partes del mundo. Claramente consciente de mi necesi-
dad por entender més a fondo este asunto, inicié un sistematico estudio
en todo cuanto la Biblia ensefia sobre la persona y la obra del Espiritu
Santo. En un comienzo no tuve la intencidn de escribir un libro, pero
no bien profundicé en el tema me di cuenta de la ignorancia y de los
falsos conceptos que reinan en algunos cfrculos cristianos respecto de la
Tercera Persona de la Trinidad.8 EL ESPIRITU SANTO
En alguna medida he vacilado antes de escribir este libro. Pero el
haberlo escrito me ha abierto un nuevo panorama respecto al ministe-
rio del Espiritu Santo; también me ha permitido entender ciertos actos
del Espiritu Santo en el mundo de nuestros dias. Mi esperanza y
oraci6n es que este libro logre ser informativo y esclarecedor para
muchos creyentes. También ruego que el libro contribuya a la unidad.
El Espiritu Santo no vino a dividir a los cristianos sino que vino, entre
otras razones, a unimos.
Mi tnica preocupacién ha sido ver qué es lo que la Biblia tiene que
decirnos sobre el Espiritu Santo. La Biblia —que yo creo fue inspira-
da por el Espiritu Santo— es nuestra tinica fuente confiable, y cual-
quier serio y formal andlisis de la persona y de la obra del Espiritu
Santo tiene que basarse en la Biblia. Como nunca antes he comprendi-
do que hay ciertas cosas que no podemos saber con absoluta certeza, y
en algunos temas aun los cristianos mds sinceros difieren en sus con-
ceptos e interpretaciones. En las dreas que son objeto de honestas dife-
rencias entre los cristianos, he procurado no ser dogmiatico.
Estoy profundamente agradecido por el hecho de que el Espiritu
Santo est4 obrando en nuestra generacién, tanto para el despertar de la
iglesia como para la evangelizacién. Quiera Dios utilizar este libro
para provocar un espiritu de avivamiento y renovacién, y para que mu-
chos creyentes recojan el guante en el desafio de !a hora actual.
Soy deudor a numerosas personas que me ayudaron al escribir este
libro. Estoy agradecido a mi colega Roy Gustafson quien fue el prime-
ro en sugerirme que escribiera sobre este tema. Son varios los que cola-
boraron muy especialmente leyendo los primeros manuscritos borra-
dores, en parte o en su totalidad, brindéndome constructivas sugeren-
cias, entre otros el doctor Harold Lindsell (ex director de Christianity
Today), el sefior Paul Fromer (Wheaton College), Canon Houghton (ex
presidente de British Keswick), el doctor Thomas Zimmerman (Super-
intendente General de las Asambleas de Dios), el doctor Merrill C.
Tenney (Decano emérito del Wheaton Graduate School), y el doctor
Donald Hoke (Secretario del Lausanne Comittee for World Evan-
gelization). También expreso mi reconocimiento al sefior Bill Mead y
su sefiora esposa, cuya generosidad nos permitieron a mi esposa Ruth
y a mi reunirnos con ellos en diversas sesiones de trabajo en la redac-Prefacio 9
cidn de este libro. Jamas olvidaré los dias en que nos sentébamos en
circulo con Mead y con mis colegas de muchos ajios, Cliff Barrow,
Fred Dienerts, Grady Wilson y sus respectivas esposas, analizando y
cambiando ideas en varios capftulos del libro, También dejo constan-
cia de mi gratitud a mi colega, el doctor John Akers, por sus sugeren-
cias, al reverendo Ralph Williams de nuestra oficina de Minneapolis,
por su ayuda, y a Sally Wilson en Montreat que sugirié agregar ilus-
traciones y citas de las Sagradas Escrituras a mis notas originales. Mi
secretaria, Stephanie Wilis, mecanografié y volvié a mecanografiar los
borradores de mis manuscritos.INTRODUCCION:
EL CLAMOR DEL HOMBRE,
EL DON DE DIOS
El hombre tiene dos grandes necesidades espirituales. Una es la
necesidad de perdén; la otra es la necesidad de bondad. Consciente o
inconscientemente su ser interior ansfa los dos. Hay ocasiones en que el
hombre clama por ambas cosas aun cuando en su inquietud, confusion,
soledad, temor y presiones a las que esté sometido no sepa con precisién
por qué cosas clama.
Dios escuché ese primer grito en demanda de ayuda, ese clamor
pidiendo perdén, y su respuesta fue el Calvario. Dios envié a este mundo
asu tnico Hijo, para morir por nuestros pecados y lograr nuestro perdén.
Y esto, para nosotros, es un don, el don divino de la salvacién. Y este don
es un legado permanente para todo aquel que admita, con sinceridad de
corazon, haber errado el blanco y pecado. Es para todo aquel que recurre
a Dios y acepta su don recibiendo a Jesucristo como su Sefior y Salvador.
Pablo lo llama el don “inefable” de Dios (2 Corintios 9:15).
Pero Dios también escuché nuestro segundo clamor, el clamor que
pide bondad, y su respuesta fue Pentecostés. Dios no quiere que nos
alleguemos a Cristo por fe, y luego vivamos una vida de derrota, desalien-
to y disensiones. Todo lo contrario, quiere cumplir “todo propésito de
bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro
Sefior Jesucristo sea glorificado en vosotros” (2 Tesalonicenses 1:11, 12).
Y al gran don de perdén Dios agrega también el gran don dei Espiritu
Santo. El es la fuente de poder que posibilita nuestra liberacién de la mi-
serable debilidad que nos tiene atrapados. Nos da el poder y la capacidad
para ser verdaderamente buenos.
1112 EL ESP{RITU SANTO
Si hemos de vivir una vida sana y limpia en nuestro mundo moder-
no, y si hemos de vivir como hombres y mujeres una vida victoriosa, he-
mos de necesitar este doble don que Dios nos ofrece: primero, la obra del
Hijo de Dios por nosotros; segundo, la obra del Espiritu de Dios en
nosotros. De esta manera Dios responde a los dos grandes clamores de la
humanidad: el clamor por el perd6n y el clamor por la bondad.
Un amigo lo expresé de la siguiente manera: “‘Necesito a Jesucristo
para mi vida eterna y al Espiritu Santo de Dios para mi vida interna”.
Si creemos en Jesucristo, contamos con un poder que puede cambiar
nuestras vidas en 4reas tan intimas como nuestro matrimonio, nuestras
telaciones familiares y todo otro tipo de relacién. Ademds, Dios nos
ofrece un poder que puede cambiar una iglesia cansada en un cuerpo vital
en pleno crecimiento, un poder que puede revitalizar la cristiandad.
Desgraciadamente, este poder ha sido ignorado, mal interpretado y
mal utilizado. Por nuestra ignorancia hemos anulado el poder del Espiritu
Santo.
Se han escrito muchos libros cuyo tema es, justamente, este poder, y
muchas oraciones se han elevado rogando adquirir dicho poder. Infinidad
de cristianos quisieran poseerlo pero no estén seguros de lo que es.
Cuando el mundo mira a los cristianos, se le forma un clisé mental en
la pantalla de su imaginaci6n: ve al creyente como un cuellierguido de
gesto adusto, carente del sentido del humor; como un individuo que, inca-
paz de valerse por si mismo, usa “a Dios como muleta”; como una per-
sona que dejé su cerebro en el Jardin de Infantes.
Si esta fria imagen estereotipada se aplica a cualquiera de nosotros 0
a la iglesia, es entonces obligacién ineludible saber algo sobre el emo-
cionante y revolucionario poder asequible exclusivamente a los creyentes
cristianos. Nadie lo puede comprar, ni reclamarlo, ni usarlo sin conocer
previamente la fuente de la cual surge.
El Espiritu Santo fue prometido
Cuando Jestis ensefiaba a sus discipulos, preparandolos para lo que él
sabfa era el final, su adolorido corazén se compadecié de ellos porque los
vio tristes y confundidos. Se nos ocurre que fue de uno a otro, rodedndo-
los con sus brazos. A uno tras otro les explic6, de manera muy sencilla,
como nosotros hacemos con nuestros hijos, las importantes verdades queEl clamor del hombre, el don de Dios 13
anhelaba entendieran. En un determinado momento dijo: “Pero ahora voy
al que me envi6; y ninguno de vosotros me pregunta: ;A dénde vas?
Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha Ilenado vuestro corazon.
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque sino me
fuese, el Consolador no vendria a vosotros; mas si me fuere, os lo
enviaré” (Juan 16:5-7).
jHubo una promesa! La venida del Espiritu se basa en la palabra del
Sefior Jesucristo. Y no le agreg6 condicién alguna. Jests no dijo que
enviarfa al Ayudador (0 “Consolador”) a unos creyentes y no a otros.
Tampoco dijo nada de tener que pertenecer a una especial y determinada
organizaci6n u ocupar més altas posiciones en la jerarquia espiritual que
otros. Dijo simplemente: “Si me fuere, os lo enviaré”.
Cuando Jesucristo formula una promesa, no fa rompe ni se olvida de
ella. Podemos dudar de las promesas de amigos o familiares; hasta
podemos dudar de nuestras promesas hechas a los demas. Pero jamés
hemos recibido una promesa de Jestis que no cuente con el sello de una
absoluta certeza de cumplimiento.
Algunas personas definen a Jesucristo como un “gran maestro” 0 uno
de los mds destacados dirigentes religiosos de todos los tiempos. Sin
embargo, cuando se trata de promesas, es interesante sefialar el contraste
entre sus palabras y las palabras de otros dirigentes religiosos y filoséficos.
Por ejemplo, cuando el fundador del budismo se despedia de sus segui-
dores, les dijo: “Tendrén que ser sus propias luces”. O cuando Sécrates
estaba a punto de beber la copa fatal, uno de sus discfpulos lloré porque los
dejaba huérfanos. Los dirigentes religiosos y filos6ficos de este mundo
fueron incapaces de prometer que jamds abandonarian a sus seguidores.
En cambio, los seguidores de Jesucristo no quedaron solos. El les
dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). Resulta
interesante sefialar que el vocablo griego que el castellano traduce “‘huér-
fanos” es el mismo que utiliz6 el discfpulo de Sécrates cuando se dio
cuenta de que su maestro los dejaba solos.
La promesa cumplida
Jesus les dijo a sus discfpulos que los dejarfa por un tiempo, y asf lo
hizo. Durante las fatidicas horas de la crucifixion, muerte y entierro, una
duda horrible hizo presa de la mente de quienes lo amaban. Aun no habia14 EL ESPIRITU SANTO
sido “glorificado”, de modo que su promesa todavia no se habia traduci-
do en realidad.
Pero bien sabemos lo que ocurri6. Dios lo levanté de entre los muer-
tos y le otorgé gloria. Dirigiéndose a los cristianos, las Sagradas
Escrituras dicen que Cristo vino “por amor de vosotros, y mediante el
cual creéis en Dios, quien le resucité de los muertos y le ha dado gloria,
para que vuestra fe y esperanza sean en Dios” (1 Pedro 1:20, 21).
Dios dijo que esperasen la venida del Espiritu. Jestis resucité y fue
visto por sus discipulos. Incapaces de entender lo que ocurrfa, no le
reconocieron al principio, y se asustaron creyendo estar en presencia de
un fantasma. Para confirmar su realidad fisica, Jestis les pidié que lo
tocaran y hasta pidié algo de comer. Un espiritu no tiene carne, ;verdad?
Un fantasma no puede comer, {no es asi?
De modo que éste era el propio Jests, no el Espiritu que hab{a
prometido. ;Sin embargo, les dijo que esperasen! El tiempo atin no era
cumplido.
Cincuenta dfas después, el dia de Pentecostés, se cumplié la prome-
sa. ;Qué dia aquel! Nos resulta dificil imaginar, con nuestra mentalidad
practica, cientifica y apegada a las cosas de esta tierra, los sorprendentes
sucesos de aquel dia.
“Cuando llegé el dia de Pentecostés, estaban todos undnimes juntos.
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que
soplaba, el cual Ilené toda la casa donde estaban sentados; y se les
aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentandose sobre cada
uno de ellos. Y fueron todos Ilenos del Espiritu Santo, y comenzaron a
hablar en otras tenguas, segtin el Espiritu les daba que hablasen” (Hechos
2:1-4).
Aquél por quien se les dijo que habia que esperar, jhabia venido!
{Qué diferente énfasis pone una palabra en la descripcién de un suce-
so de trascendencia universal! Antes del dia de Pentecostés el énfasis se
ponia en la palabra “pedir”. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar
buenas dadivas a vuestros hijos, ,cudnto mds vuestro Padre celestial dara
el Espiritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13, cursivas indicadas
por el autor).
Después de Pentecostés el énfasis se puso en la palabra “recibir”.
Aquel dia, en su poderoso sermén, dijo Pedro: “Arrepentios, y bautfceseEl clamor del hombre, el don de Dios 15
cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdén de pecados,
y recibiréis el don del Espiritu Santo” (Hechos 2:38, cursivas indicadas
por el autor).
Estas son las buenas nuevas: ya no esperamos al Espiritu Santo; el
Espiritu Santo nos espera a nosotros. No vivimos més en la era de la
promesa; vivimos en los dias del cumplimiento.
Los miembros de la primitiva iglesia, los hombres, mujeres y nifios
que sabjan de la realidad del poder del Espiritu Santo fueron totalmente
transformados. El exaltado poder que experimentaron en el dfa de
Pentecostés es caracteristico de la era que nos dio el Nuevo Testamento.
El Espiritu Santo habfa sido prometido, la promesa se cumplid, los dis-
cipulos fueron cambiados y lo glorioso de todo esto es que el Espiritu est4
presente hoy en dia en cada verdadero creyente. De modo, pues, que tam-
bién hoy tenemos acceso a ese poder.
{Quién es esta Persona que Cristo prometié enviar a la tierra en su
lugar?
{Quién es esta Persona que Cristo utiliz6 para cambiar la naturaleza
humana? ,Quién es esta Persona que puede otorgarnos poderes sobrena-
turales para enfrentar cualquier crisis? ,Y cémo podemos experimentar
su poder en nuestras vidas dfa tras dia?
Eso es lo que habremos de averiguar.1. QUIEN ES EL ESP{RITU SANTO?
Algunos ajios atrés el maestro de un quinto grado pregunté a sus
alumnos si uno de ellos era capaz de explicar la electricidad. Un mucha-
cho levanté la mano. El maestro le pregunté:
— Cémo lo explicarfas, Jaimito?
Jaimito se rascé la cabeza un momento y luego replicé:
—Anoche lo sabia, pero esta mafiana se me olvid6.
El maestro movié la cabeza con tristeza y dirigiéndose a los demis
alumnos comenté:
—jQué tragedia! ;La tinica persona en el mundo entero que ha logra-
do saber qué es Ia electricidad, viene y se olvida!
La posicién del maestro describe muy bien lo que ocurre cuando estu-
diamos la doctrina de la Trinidad. Aceptamos el hecho de que el Espfritu
Santo es Dios, tan Dios como Dios el Padre y tan Dios como Dios el Hijo.
Pero nos quedamos desconcertados cuando tratamos de explicarlo.
En estos tiltimos afios la gente ha hablado y ha escrito mas sobre el
Espiritu Santo que sobre ningtn otro tema religioso, con excepcién del
ocultismo. Y esto ha ocurrido en gran parte por la influencia del
movimiento carism4tico, que ha sido denominado la “‘tercera fuerza” de
la cristiandad, junto al catolicismo y al protestantismo. El movimiento
carismatico mas reciente, que hunde sus rafces en el pentecostalismo
hist6rico y hace hincapié en el Espiritu Santo, esté ahora firmemente
establecido en la mayoria de las mas importantes denominaciones y en el
catolicismo. Tenemos conciencia de que es un tema vastisimo del cual
conocemos muy poco. Sin embargo, Dios en su Palabra nos ha revelado
todo cuanto nos hace falta saber.
Muchas preguntas han de surgir en este libro, cuyas respuestas bus-
can con ahinco perplejos y poco avisados creyentes. El hecho es que hay
millones de creyentes que ahora hacen estas preguntas. Buscan y mere-
cen respuestas biblicas. Por ejemplo: {Qué es el bautismo del Espiritu
1718 EL ESPIRITU SANTO
Santo? {Cuando tiene lugar? {Es posible y necesario hoy en dia hablar en
lenguas? {Existe una experiencia a la que se ha denominado “segunda
bendicién”?
Para iniciar nuestro estudio, debemos formular, desde el comienzo,
una pregunta fundamental: ,Quién es el Espiritu Santo?
El Espiritu Santo es una persona
La Biblia nos ensefia que el Espiritu Santo es una persona. Jestis
nunca se refirié a “eso” cuando hablaba del Espiritu Santo. En Juan 14,
15 y 16, por ejemplo, habl6 del Espiritu Santo como “éI” (Juan 14:26),
porque no es una fuerza o un objeto sino una persona. Quienquiera que
hable del Espiritu Santo como “eso” es porque no ha recibido una correc-
ta instrucci6n o simplemente no sabe discernir.
Vemos, de la lectura de la Biblia, que el Espiritu Santo tiene intelecto,
emociones y voluntad. Aparte de ello, la Biblia también le asigna actos pro-
pios de alguien que no se reduce a ser una fuerza, sino una persona real.
El Espiritu Santo habla: “El que tiene ofdo, oiga lo que el Espiritu
dice a las iglesias: Al que venciere, le daré a comer del Arbol de la vida,
el cual esté en medio del paraiso de Dios” (Apocalipsis 2:7).
“Ministrando éstos al Sefior, y ayunando, dijo el Espfritu Santo:
Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”
(Hechos 13:2).
E] Espiritu Santo intercede: “Y de igual manera el Espiritu nos ayuda
en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espiritu mismo intercede por nosotros con gemidos
indecibles” (Romanos 8:26).
El Espiritu Santo testifica: ‘Cuando venga el Consolador, a quien yo
os enviaré del Padre, el Espiritu de verdad, el cual procede del Padre, él
dard testimonio acerca de mf” (Juan 15:26).
El Espiritu Santo dirige: “Y el Espfritu dijo a Felipe: Acércate y jiin-
tate a ese carro” (Hechos 8:29).
“Porque todos los que son guiados por el Espiritu de Dios, éstos son
hijos de Dios” (Romanos 8:14).
E! Espiritu Santo ordena: “Y atravesando Frigia y la provincia de
Galacia, les fue prohibido por el Espiritu Santo hablar la palabra en Asia;éQuién es el Espiritu Santo? 19
y cuando Ilegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espiritu no se
lo permiti6” (Hechos 16:6, 7).
El Espiritu Santo guia: “Pero cuando venga el Espiritu de verdad, é1
os guiard a toda la verdad; porque no hablaré por su propia cuenta, sino
que hablard todo lo que oyere, y os hard saber las cosas que habran de
venir” (Juan 16:13).
El Espiritu Santo encomienda: “Mirad por vosotros, y por todo el
tebafio en que el Espiritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar
la iglesia del Sefior, la cual él gané por su propia sangre” (Hechos 20:28).
Al Espiritu Santo se le puede mentir: ““Y dijo Pedro: Ananias, ,por
qué Ilené Satands tu corazén para que mintieses al Espiritu Santo, y sus-
trajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ;no se te quedaba a ti?, y
vendida no estaba en tu poder? ;Por qué pusiste esto en tu coraz6n? No
has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5:3, 4).
El Espiritu Santo puede ser afrentado: “;,Cudnto mayor castigo pen-
sdis que merecerd el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmun-
da la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al
Espiritu de gracia?” (Hebreos 10:29).
El Espiritu Santo puede ser blasfemado: “Por tanto os digo: Todo
pecado y blasfemia ser4 perdonado a los hombres; mas la blasfemia con-
tra el Espiritu no les sera perdonada. A cualquiera que dijere alguna pala-
bra contra el Hijo del Hombre, le ser4 perdonado; pero al que hable con-
tra el Espiritu Santo, no le ser4 perdonado, ni en este siglo ni en el
venidero” (Mateo 12:31, 32).
E| Espiritu Santo puede ser contristado: “Y no contristéis al Espiritu
Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el dia de la redencién”
(Efesios 4:30).
(Cada una de las emociones y de los hechos que hemos sefialado son pro-
pios de una persona. El Espiritu Santo no es una fuerza impersonal, como lo
es la gravedad o el magnetismo. Es una Persona, con todos los atributos de la
personalidad, Pero no es solamente una Persona; también es divino.
El Espiritu Santo es una persona divina: es Dios
A lo largo de las pAginas de la Biblia surge con toda claridad que el
Espiritu Santo es Dios mismo. Y esto lo vemos, entre otras cosas, por los20 EL ESPIRITU SANTO
atributos que las Sagradas Escrituras le asignan al Espiritu Santo. Sin
excepcion estos atributos son los del propio Dios.
El Espiritu Santo es eterno: Esto quiere decir que nunca hubo un
momento en que no existié. “;Cudnto mas la sangre de Cristo, el cual
mediante el Espiritu eterno se oftecié a si mismo sin mancha a Dios,
limpiar4 vuestras conciencias de obras muertas para que sirvdis al Dios
vivo?” (Hebreos 9:14).
El Espiritu Santo es todopoderoso: “Respondiendo el angel, le dijo:
El Espiritu Santo vendra sobre ti, y el poder del Altisimo te cubriré con
su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerd, seré lamado Hijo
de Dios” (Lucas 1:35).
El Espiritu Santo estd presente en todas partes (es decir, es omni-
presente) al mismo tiempo: “A dénde me iré de tu Espiritu? gY a dénde
huiré de tu presencia?” (Salmo 139:7).
E| Espiritu Santo todo lo sabe (es omnisciente): “Pero Dios nos las re-
vel6 a nosotros por el Espiritu; porque el Espiritu todo lo escudrifia, aun lo
profundo de Dios. Porque jquién de los hombres sabe las cosas del hom-
bre, sino el espiritu del hombre que est4 en é1? Asf tampoco nadie conocié
las cosas de Dios, sino el Espiritu de Dios” (1 Corintios 2:10, 11).
El Espiritu Santo es llamado Dios: “Y dijo Pedro: Ananfas, {por qué
llen6 Satands tu coraz6n para que mintieses al Espiritu Santo, y sustraje-
ses del precio de la heredad? Reteniéndola, {no se te quedaba a ti? y ven-
dida, ,no estaba en tu poder? {Por qué pusiste esto en tu corazén? No has
mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5:3, 4, cursivas indicadas
por el autor).
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Sefior, somos transformados de gloria en gloria en la
misma imagen, como por el Espiritu del Sefior” (2 Corintios 3:18).
El Espiritu Santo es el creador: La primera referencia biblica al
Espiritu Santo la encontramos en Génesis 1:2, donde se nos dice que “el
Espiritu de Dios se movia sobre la faz de las aguas”. Pero en Génesis
1:1 dice: “En el principio creé Dios los cielos y la tierra”. Y en el primer
capitulo de Colosenses, donde Pablo escribe a la iglesia de Colosas
sobre el Sefior Jesucristo, entre otras tremendas verdades nos dice:
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos
y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean domi-éQuién es el Esptritu Santo? 21
nios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él
y para él” (Colosenses 1:16, 17).
Asi, pues, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espiritu Santo esta-
ban juntos creando el mundo. E] entender y aceptar estos hechos reviste
la mayor importancia para todo cristiano, teolégica y practicamente.
Un dia que hice estas afirmaciones sobre el Espiritu Santo a unos
seminaristas, uno de ellos pregunté: “;Implica inferioridad el hecho de
que habitualmente figura en ultimo término?” Pero en Romanos 15:30 no
figura en Ultimo término: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Sefior
Jesucristo y por el amor del Espiritu, que me ayudéis orando por mi a
Dios”, Y en Efesios 4:4 dice Pablo: “Un cuerpo, y un Espiritu, como fuis-
teis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocacién”.
Pero mas importante que lo anterior es el hecho de que el lugar que
ocupan las tres personas de la Trinidad en el Nuevo Testamento tiene que
ver con su orden y funcién. Asi, decimos que oramos al Padre invocan-
do el nombre del Hijo y en el poder del Espiritu Santo. Mas atin, ya
hemos demostrado que funcionalmente primero figura el Padre, luego el
Hijo se encamé, murié y resucité. Ahora el Espiritu ejecuta su funcién en
esta era del Espiritu. El orden de colocacién nada tiene que ver con la
igualdad, sino solamente con la funcién y la cronologia.
La Trinidad
Cuando afios atras inicié el estudio de las Sagradas Escrituras, la doc-
trina de la Trinidad fue uno de los mas complejos problemas que tuve que
encarar. Nunca lo he resuelto del todo pues contiene algunos ingredientes
de misterio. Y a pesar de no entenderlo totalmente hasta el dfa de hoy, lo
acepto como una revelacién de Dios.
La Biblia nos ensefia que el Espiritu Santo es un ser viviente. Es una
de las tres personas de la Santa Trinidad. Explicar e ilustrar la Trinidad es
una de las mas arduas tareas que le toca desempefiar a un cristiano. El
doctor David McKenna me conté una vez que su hijito Doug le formulé
una pregunta:
— Dios el Padre, es Dios?
Respondié: —Sf.
—Jesucristo, es Dios?22 EL ESPIRITU SANTO
Si.
--jEl Espiritu Santo es Dios?
—Si.
—Entonces, {cémo puede Jestis ser su propio Padre?
David pensé rapidamente. Estaban sentados en su viejo Chevrolet
modelo 1958 en aquel momento.
—Escucha, hijo —contest6—. Bajo la capota del motor hay una
baterfa. Puedo usarla para encender Jas luces, hacer sonar la bocina y
hacer arrancar el motor —y agreg6—, cémo ocurre esto es un misterio,
jpero ocurre!
La Biblia nos habla de la realidad de la Trinidad, tanto en el Antiguo
Testamento como en el Nuevo. Veamos algunos de los principales
pasajes.
Dios despliega ante nosotros la revelacién de si mismo, en la Biblia,
de manera progresiva. Pero hay indicaciones, desde el comienzo del libro
del Génesis, de que Dios subsiste en tres personas —el Padre, el Hijo y
el Espiritu Santo— y que estas tres personas constituyen un solo Dios. El
cristianismo es trinitario, no unitario. Hay un solo Dios, no tres, de modo
que queda claramente sentado que la fe cristiana no es politefsta.
La Biblia comienza con una majestuosa afirmacién: “En el principio
cre6 Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).
Eruditos hebreos nos informan que en el idioma hebreo hay tres
némeros: singular, uno; dual, dos; plural, mas de dos. La palabra que tra-
duce “Dios” en Génesis 1:1 es plural, indicando con ello mds de dos, El
vocablo hebreo que se usa en este primer versiculo de la Biblia es Elohim.
Matthew Henry dice que significa “la pluralidad de personas en la
Deidad, Padre, Hijo y Espiritu Santo. Este nombre plural de Dios...
(confirma) nuestra fe en Ja doctrina de la Trinidad, algo oscuramente
insinuado en el Antiguo Testamento, pero claramente revelado en el
Nuevo”,!
Como ya vimos respecto a la creacién, desde el comienzo Dios nos
permite atisbos del hecho de que la Deidad consiste de mds de una per-
sona. Ponemos en cursiva algunas de las palabras clave. En Génesis 1:26
Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza; y sefioree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en
Jas bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tie-éQuién es el Espiritu Santo? 23
ra”. Mas adelante, en Génesis 3:22, Jehova dijo: “He aqui el hombre es
como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal”. Y en Génesis 11:6, 7,
el Sefior dijo: “He aqui el pueblo es uno, y todos éstos tiene un solo
lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hard desistir ahora de lo
que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos alli su
lengua, para que ninguno entienda el habla de su compajiero”, Cuando
Isafas oyé la voz del Sefior que decia: “A quién enviaré, y quién ira por
nosotros?” respondié “Heme aqui, enviame a mi” (Isaias 6:9).
La doctrina neotestamentaria de la Trinidad aparece mds plenamente
desarrollada que en el Antiguo Testamento. Ya que la revelacién es pro-
gresiva, més luz est4 arrojada sobre este tema cuando Dios se revel6 mas
cabalmente a si mismo en el tiempo de Cristo y los apéstoles.
La Ultima orden de Jestis, antes de su ascensién, figura en Mateo
28:18-20. En ella orden6 a sus seguidores que hicieran “discipulos a todas
las naciones” bautizando a los convertidos “en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espiritu Santo, ensefiéndoles que guarden todas las cosas que
os he mandado; y he aqui yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el
fin del mundo”. Jestis les dijo que luego de su partida desde esta tierra,
sus seguidores habrian de llevar su mensaje del evangelio a todas las
naciones. El Espiritu Santo los utilizarfa para formar un pueblo para su
nombre. Esta comisi6n trinitaria a bautizar mancomuna el Espiritu Santo
con Dios el Padre y Dios el Hijo como su igual. El es Dios el Espiritu
Santo.
Es apasionante observar que Jestis dijo que los creyentes no serian
dejados solos. Por medio del Espiritu Santo que él y su Padre enviaron,
jamds nos desampararé ni nos dejaré (Hebreos 13:5). Permanecera con
todos y cada uno de los creyentes hasta el final. Este pensamiento nos ha
estimulado mil veces en estos tenebrosos dias cuando las fuerzas sata-
nicas estén desatadas en tantas partes del mundo.
En esta misma linea de pensamiento el apéstol Pablo dijo: “La gracia
del Sefior Jesucristo, el amor de Dios, y la comunién del Espiritu Santo
sean con todos vosotros” (2 Corintios 13:14). Esta bendicién indica clara-
mente que el Espiritu Santo es uno con el Padre y uno con el Hijo, en la
Deidad. No es uno mds uno mds uno igual a tres. Es uno por uno por uno
igual a uno. El Espiritu Santo es uno con el Padre y con el Hijo. Si el
Padre es Dios, y Jestis es Dios, luego el Espiritu Santo también es Dios.24 EL ESPIRITU SANTO
El principal problema relacionado con la doctrina de la Trinidad se
tefiere a la pretensi6n del cristianismo de ser monoteista. Rechaza el
politeismo, es decir, la creencia en més de un Dios. La respuesta es que
el trinitarismo preserva la unidad de la Deidad, y al mismo tiempo
reconoce que hay tres personas en esa Deidad que sigue siendo esencial-
mente una. Dios es uno, pero esa unicidad no es simple sino compleja.
Es un tema dificilfsimo que escapa a nuestras posibilidades mentales.
No obstante ello, es de importancia capital declarar lo que la Biblia
sostiene, y callar donde la Biblia calla. Dios el Padre es plenamente Dios.
Dios el Hijo es plenamente Dios. Dios el Espiritu Santo es plenamente
Dios. La Biblia afirma lo anterior como un hecho. No lo explica. Sin
embargo, se han intentado muchas explicaciones, algunas de las cuales
con grandes visos de realidad, pero que no se ajustan a la verdad de la
ensefianza bfblica.
Una de las herejias cristianas en la iglesia primitiva fue el “modalis-
mo”. Ensefiaba que Dios aparecia en distintos momentos en tres dife-
tentes formas, como Padre, luego como Hijo y finalmente como Espiritu
Santo. Quienes sostenfan este punto de vista pensaban que preservaba la
unidad del monotefsmo. Pero también significaba que cuando Jestis
oraba, hablaba consigo mismo. Mas atin, decir, como dice Hechos 2, que
el Padre y el Hijo enviaron al Espfritu Santo, poco habla en favor del
modalismo. Y en ultima instancia, violaba la ms clara presentacién de la
Trinidad en unidad, tal cual lo expresa la afirmacion de Jestis, registrada
en Mateo, sobre la gran comisién. Fue Jestis quien dijo que sus discfpu-
los tenfan que bautizar a sus convertidos “en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espiritu Santo”. La construccién gramatical en griego no deja
lugar a dudas de que Jesis se referia a tres personas distintas. Claramente
ensefié la doctrina de la Trinidad.
Hemos visto que el Espiritu Santo es una persona, y es Dios, y es un
miembro de la Trinidad. Las personas que no reconozcan este hecho pier-
den toda su alegria y su poder. Claro est4 que una opini6n errénea respec-
to a cualquiera de los tres miembros de la Trinidad dard los mismos resul-
tados porque Dios reviste la m4xima importancia. Pero resulta especial-
mente cierto respecto al Espiritu Santo, porque si bien el Padre es la
fuente de toda bendicion, y el Hijo es el medio por el cual se canalizan
todas las bendiciones, es mediante la obra del Espiritu Santo, actuando enéQuién es el Espiritu Santo? 25
nosotros, que toda verdad se torna viva y eficaz en nuestras vidas.
Lo més destacado que podemos decir como resumen es lo siguiente:
nada hay de lo que Dios es que no lo sea el Espiritu Santo. Todos los
aspectos esenciales de la Deidad pertenecen al Espiritu Santo. Podemos
decir de é] exactamente lo que se dijo de Jesucristo en el antiguo Credo
Niceno: ‘jVerdadero Dios de verdadero Dios!” De modo que nos incli-
namos ante él, lo adoramos, le acordamos toda respuesta que la Sagrada
Escritura requiere de nuestra relacién con el omnipotente Dios.
{Quién es el Espiritu Santo? jEI Espiritu Santo es Dios!2. CUANDO EL ESPIRITU SANTO
HA VENIDO
Cuando escribia este capitulo, mi esposa y yo estabamos sentados en
el porche de la casa gozando de un célido sol primaveral, y comenté-
bamos cémo refresca el viento cuando se aproxima la noche. Particu-
larmente hablamos del poder y del misterio del viento.
Resulta interesante que en las Sagradas Escrituras, tanto en el origi-
nal hebreo como en el griego, la palabra utilizada para referirse al Espiritu
es una palabra que también puede traducirse “viento”. De igual forma el
Espiritu Santo obra de distintas maneras en nuestras vidas, y en distintos
momentos de la historia.
Cuando era muchacho vi tomados en Texas y Oklahoma, y aun en mi
terrufio, en el Estado de Carolina del Norte. Sf, he visto el poder del vien-
to. He visto cémo los frenos de aire que usan justamente viento, o aire,
frenan los gigantescos camiones en bajada. La misma fuerza puede elevar
inmensos aviones.
El gerente de una cantera de granito en Carolina del Norte dijo una
vez: “Proveemos de granito para el edificio de la Municipalidad de la ciu-
dad de Nueva York. Podemos elevar casi media hectérea de sdlido grani-
to de tres metros de espesor, practicamente a cualquier altura que que-
ramos para trasladarla de un lado a otro. Lo hacemos con aire. Y lo
podemos hacer con tanta facilidad como levantar una hoja de papel”.
jAire! Aire, esta invisible cubierta en la cual vivimos y nos movemos;
esta substancia tan inmaterial que podemos atrayesarla con nuestras
manos como si careciera de realidad. jPero qué fuerza posce! jQué
inmensa y terrible!'
Hemos visto en las paginas anteriores algo de la naturaleza y de la
personalidad del Espiritu Santo. Ahora echemos una mirada a su particu-
larisima obra en cada una de las grandes etapas de todos los tiempos. Pero
antes que nada, para colocar el problema en su justa perspectiva, hemos
de ver cémo actiia el trino Dios en cada edad.
2728 EL ESPIRITU SANTO
A la mente humana le resulta dificil captar y entender plenamente el
elemento de misterio en este aspecto. Simultaneamente el Padre, el Hijo
y el Espiritu Santo deben desempefiar diferentes funciones privativas de
cada uno, Por ejemplo, no fueron ni el Padre ni el Espiritu Santo los que
murieron en la cruz del Calvario. Fue Dios el Hijo. Tenemos que enten-
der estos hechos, especialmente cuando pensamos en esta era actual y la
obra de Dios en ella.
Cuando estudiamos la Biblia observamos inmediatamente el énfasis
que pone el Antiguo Testamento en la obra de Dios el Padre. Los
Evangelios ponen su énfasis en la obra de Dios el Hijo. Pero desde el dia
de Pentecostés a la fecha el énfasis estA puesto en la obra de Dios el
Espiritu Santo. Y, sin embargo, la Biblia también nos dice que Dios el
Espiritu Santo ha obrado a lo largo de la historia, desde el comienzo del
mundo. Por lo tanto, comenzaremos nuestro estudio sobre la obra del
Espiritu Santo, examinando brevemente sus actividades en las eras pre-
vias a Pentecostés, antes de concentrar nuestra atenci6n en su ministerio,
tinico en su género, desde entonces hasta ahora.
La obra del Espiritu desde la creacién hasta Belén
Ya vimos en el capitulo anterior que el Espfritu Santo se mostré acti-
vo en la creacion. Segtin Génesis [Link] “La tierra estaba desordenada y
vacia, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”. Pero de inmediato
nos dice que “el Espiritu de Dios se movia sobre la faz de las aguas”. El
vocablo hebreo que traduce “movia” significa “aletear” 0 “revolotear”.
De la misma manera que la gallina cobija bajo sus alas los huevos para
empollarlos dandoles vida, asf también el Espfritu Santo revoloteaba
sobre la creaci6n original de Dios, con el propdsito de Ilenar su vacio con
diversas formas de vida. De ello resulté la creacién relatada en los capi-
tulos | y 2 del Génesis. Asi, pues, desde el comienzo, el Espiritu Santo se
mostré6 activo en la creaci6n juntamente con el Padre y con el Hijo.
Cuando Dios “formé al hombre del polvo de la tierra” (Génesis 2:7),
el Espiritu Santo intervino en ello. Indirectamente lo sabemos por la afir-
maci6n que figura en Job [Link] “El Espiritu de Dios me hizo, y el soplo
del Omnipotente me dio vida”. Un juego de palabras nos muestra cuén
intimamente se relaciona el Espiritu Santo y nuestro soplo o hAlito: tanto
“Espiritu” como “soplo” derivan de la misma palabra hebrea.aa
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book.30 EL ESPIRITU SANTO
Pero el Salmo 104:30 nos dice algo mas aparte de deberle nuestra creacién.
al Espiritu. También renueva la faz de la tierra. Dios alimenta lo que crea.
Asi, pues, los creyentes de los dias veterotestamentarios estaban total-
mente convencidos de que Dios tenia algo que ver con el crecimiento y
maduraci6n de los cereales. Una buena cosecha se la atribuian a Dios: “El
hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio de] hom-
bre, sacando el pan de la tierra” (Salmo 104:14). En el capitulo 28 de
Deuteronomio se enunciaron las condiciones a darse para bendiciones y
maldiciones una vez llegados a la Tierra Prometida. Si Israel obedecia a
Dios, contaba con la promesa de que seria “bendito el fruto de tu vientre,
el fruto de tu tierra” y “te haré Jehova sobreabundar... en el fruto de la tie-
tra” (Deuteronomio 28:4, 11). La fiesta de las Primicias, en Israel,
reconocia formalmente a Dios como responsable y causante de la abun-
dancia. Y hoy en dia, cuando inclinamos nuestras cabezas al sentarnos a la
mesa para agradecerle la comida que habremos de ingerir, reconocemos en
Dios a nuestro sustentador.
Recordemos que Dios bendice y maldice, libera y castiga. El] Antiguo
Testamento a menudo atribuye la salvaci6n de Israel al Espiritu de Dios.
Contendié con la gente antes del diluvio (Génesis 6:3). Creemos que con-
tiende con la gente en la actualidad exactamente como lo hizo antes del
diluvio. Jestis dijo: “Como fue en los dias de Noé, asi también sera en los
dias del Hijo del Hombre” (Lucas 17:26). Prevalecen hoy en dia las mis-
mas enfermizas perversiones, la decadencia moral y la relajacién. El
Espfritu Santo lucha denodadamente, pero la inmensa mayoria de la raza
humana hace ofdos sordos a su llamamiento.
De tiempo en tiempo el Espiritu Santo tomaba posesién de ciertas
personas para liberar al pueblo de Dios. Por ejemplo, en el libro de los
Jueces solamente, vino sobre Otoniel (3:10), Gedeén (6:34), Jefté (11:29)
y Sans6n (13:25).
Las siguientes son las tres principales expresiones que se usan en el
Antiguo Testamento para designar la obra del Espiritu Santo sobre los
seres humanos: (1) Vino sobre los hombres: “Entonces el Espiritu de Dios
vino sobre Zacarias” (2 Croénicas 24:20). (2) Se posé sobre los hombres:
“|..pos6 sobre ellos el espfritu” (Nuimeros 11:25). (3) Liendé hombres:
“Lo he Ienado del Espiritu de Dios” (Exodo 31:3).
El Espiritu utilizé no solamente a jueces y a profetas para liberar aCuando el Espiritu Santo ha venido 31
Israel, sino también a reyes. Eran ungidos con accite, simbolo de que eran
dinamizados con el Espiritu Santo. De modo que cuando Samuel ungié a
David en 1 Samuel 16:13, “desde aquel dia en adelante el Espiritu de
Jehova vino sobre David”.
Y en el versiculo siguiente se deja escuchar una nota de gran solem-
nidad. Mientras en el libro de Jueces el Espiritu muchas veces se aparta-
ba una vez concluida la tarea encomendada al escogido, también puede
apartarse cuando sus propios elegidos desobedecen. Esto le ocurrié a Satil
en 1 Samuel 16:14, y también a Sans6n, como vemos al comparar Jueces
14:19 con 16:20. La preocupacién de David de que el Espiritu pudiera
abandonarlo le hizo elevar la siguiente oracién: “No quites de mi tu santo
Espiritu” (Salmo 5 1:11).
La gran liberacién de Dios, por supuesto, no vino por medio de un rey
ungido por hombres, sino con el Mesjas, titulo que significa, justamente,
“Ungido”. Isafas anuncié proféticamente que el Mesias habria de decir: “El
Espiritu de Jehova el Sefior estd sobre mi, porque me ungid Jehova” (Isafas
61:1). ¥ Jestis, leyendo esas palabras ochocientos afios después, dijo: “Hoy
se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:21).
No siempre resulta facil separar los papeles del Padre, del Hijo y del
Espiritu Santo, en el Antiguo Testamento. Pero sabemos que Jestis se
aparecié de tiempo en tiempo en “teofanias”, que son simples apariciones
de nuestro Sejior antes de su encarnacién. También sabemos que el uso
del nombre de Dios en el Antiguo Testamento puede referirse a los tres
distintos miembros que componen la Trinidad.
En resumen, hemos visto que el Espiritu Santo obraba antes de la fun-
dacidn del mundo. Luego renov6 y aliment6 a su creacién. Se mostré acti-
vo en todo el perfodo veterotestamentario, tanto en el mundo natural como
entre su pueblo, guidndolo y liberandolo por medio de jueces, profetas, reyes
y otros. Y anuncié el dia del futuro en que habria de venir el Ungido.
La obra del Espiritu desde Belén hasta Pentecostés
Durante el periodo cubierto por los cuatro Evangelios, la obra del
Espiritu Santo se concentré alrededor de la persona de Jesucristo. El
Dios-hombre fue concebido por el Espiritu (Lucas 1:35), bautizado por el
Espiritu (Juan 1:32, 33), guiado por el Espiritu (Lucas 4:1), ungido por elaa
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book.Cuando el Espiritu Santo ha venido 35
mina “fiesta de la siega”. Tal vez la celebracién de la liberacién de Egipto
se vio cumplida en la gran liberaci6n y bendiciones que acompafiaron a
la redenci6n en Cristo. Juan 7:38 puede sugerir que la venida del Espiritu
Santo apaga la sed como no pudiera hacerlo el agua del desierto ni Ja lu-
via necesaria para la agricultura.
Pentecostés era conocido como la “fiesta de las semanas” porque se
celebraba un dia después de transcurridos siete dias de reposo —una
semana de semanas— desde la Pascua. Y debido a que caja en el quin-
cuagésimo dia, tomé del idioma griego el nombre de “Pentecostés”. La
fiesta de Pentecostés celebraba el comienzo de la cosecha; en Nimeros
28:26 se la llama “dia de las primicias”. En un real sentido, el dia de
Pentecostés en el Nuevo Testamento, en el cual vino el Espiritu Santo, fue
un “dfa de las primicias”, el comienzo de la cosecha de Dios en este
mundo, a ser completada cuando Cristo venga otra vez. En el Nuevo
Testamento Pentecostés marcé el comienzo de la actual época del Espiritu
Santo. Los'creyentes estén bajo su direcci6n, al igual que los discfpulos
de Jestis estuvieron bajo él. Desde el cielo Jestis todavia ejerce su sefiorio
sobre nosotros, pero al no estar fisicamente con nosotros, transmite sus
directivas por intermedio del Espfritu Santo que hace que en nosotros
Cristo sea una realidad. Desde el dia de Pentecostés, el Espiritu Santo es
el vinculo existente entre el primer y el segundo advenimiento de Jests.
Dirige la obra de Jesucristo a los hombres en esta era, como veremos en
las pAginas que siguen.
Cuando comencé el estudio sobre el Espiritu Santo, poco después de
convertirme a Cristo, una de las primeras preguntas que me formulé fue
la siguiente: “;Por qué tuvo que venir el Espiritu Santo?” Pronto hallé la
respuesta al estudiar la Biblia. Vino porque ten{a una tarea para cumplir
en el mundo, en la iglesia y en los cristianos individualmente, como vere-
mos pronto.
La tarea actual del Espiritu Santo en el mundo
En relacién con el mundo, el Espfritu tiene una doble tarea que
cumplir. En primer lugar, vino para convencer al mundo de pecado, de
justicia y de juicio (Juan 16:7-11). La Biblia nos ensefia, y ademas lo
sabemos por propia experiencia, que todos hemos pecado y estamos des-aa
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book.Cuando el Expiritu Santo ha venido 39
es, ademas, cabeza de su cuerpo, la iglesia universal. Y es cabeza de toda
congregaci6n local de creyentes. Toda persona que se arrepiente de sus
pecados y recibe a Jesucristo como su Salvador y Sefior, es miembro de
este cuerpo denominado iglesia. De modo, pues, que la iglesia es mas que
una simple organizaci6n religiosa. Es un organismo que tiene a Cristo
como su cabeza viviente. Es un organismo vivo, y la vida de Cristo vive
en cada uno de sus miembros.
{Qué parte juega el Espiritu Santo en todo esto? En primer lugar, la
Biblia nos dice de una preciosa manera que la iglesia lleg6 a ser por él:
“Porque por un solo Espiritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean
judios o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un
mismo Espiritu. Ademés, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos”
(1 Corintios 12:13, 14).
En segundo lugar, Dios vive en la iglesia por medio del Espiritu: “En
quien (Jesucristo) vosotros también sois juntamente edificados para mo-
rada de Dios en el Espiritu” (Efesios 2:22). Dios no habita hoy en tem-
plos hechos de manos. Pero si reconocemos que cuando nos reunimos en
nuestras iglesias Dios est4 personalmente en medio de nosotros, ese he-
cho hard mas profunda nuestra adoracién.
Es necesario dejar aclarado un punto respecto a la relacién entre el
Espiritu Santo y Jesucristo. Las Sagradas Escrituras hablan de que “Cristo esta
en vosotros” y algunos cristianos no comprenden plenamente qué significa.
Como Dios-hombre Jestis est4 en un cuerpo glorificado. Y dondequiera esté
Jestis, ahi est su cuerpo. En ese sentido, en su tarea como segunda persona de
la Trinidad, Jestis est4 ahora a la diestra del Padre en el cielo.
Por ejemplo, consideremos Romanos 8:10, que dice: “Si Cristo esta
en vosotros, el cuerpo en verdad esté muerto a causa del pecado”.
También consideremos Gélatas [Link] “Vive Cristo en mi”. Con toda cla-
tidad se desprende de estos versfculos que si el Espiritu esta en nosotros,
entonces Cristo est4 en nosotros. Cristo habita por fe en nuestros cora-
zones. Pero es el Espiritu Santo la persona de la Trinidad que efectiva-
mente mora en nosotros, habiendo sido enviado por el Hijo que partié
pero que vendrd otra vez en persona y literalmente le veremos.
Los creyentes son la morada del Espiritu. Pero desgraciadamente
muchas veces muestran un marcado déficit de fruto del Espiritu.
Necesitan que se los estimule y se Jes dé nueva vida. El obispo Festoaa
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book.3. EL ESP{RITU SANTO Y LA BIBLIA
“Tiempo atrés un hombre Ilevé su gastado Nuevo Testamento a un
encuademador para que lo encuademara con un fino cuero marroquf
como tapa y le imprimiera la leyenda E] Nuevo Testamento sobre el lomo
en letras doradas.
“El dfa prometido volvié al taller y vio su Nuevo Testamento her-
mosamente encuadernado, pero el encuademador le presenté sus excusas:
‘Carezco de tipos de imprenta suficientemente pequefios para imprimir
toda Ia leyenda en el lomo del libro, de modo que me vi obligado a abre-
viarla’. Observando el lomo del libro el hombre vio estas tres letras: T.N.T.
(Nota del traductor: T.N.T. son las iniciales que en inglés corresponden a
The New Testament, és decir El Nuevo Testamento; de ahi el juego de
palabras de T.N.T. que también significan el explosivo Trinitro rolueno.)
““Perfecto! jEs la dinamita de Dios!"
En el Nuevo Testamento Pablo declara que todas las Sagradas
Escriturds provienen de Dios. Tanto es asf que expresa: “Toda la Escritura
es inspirada por Dios, y til para ensefiar, para redargiiir, para corregir,
para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). La palabra “‘inspirada” traduce
un vocablo griego que significa “sopl6 Dios”. Algo asi como Dios soplé
vida en el hombre y !o hizo un ser viviente, de la misma manera sopl6
vida y sabidurfa en la Palabra escrita de Dios. Esto hace de la Biblia el
libro mas importante del mundo, especialmente para todos los creyentes
en Cristo, La Biblia es la constante fuente para la fe, la conducta y la
inspiracién de la cual bebemos todos los dias.
El Espiritu Santo fue el inspirador de las Sagradas Escrituras
Varios pasajes indican —directa o indirectamente— que Dios el
Espfritu Santo inspiré a los hombres que escribieron la Biblia. No sabe-
mos exactamente cé6mo grabé su mensaje en el dnimo y en la mente de
43aa
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book.El Espiritu Santo y la Biblia 51
a la Escritura lo hacemos con la oracién del salmista: “Abre mis ojos, y
miraré las maravillas de w ley” (Salmo 119:18).
La unidad del Espiritu y de la Palabra
Existe una gloriosa unidad entre el Espiritu Santo y la Palabra de
Dios. El dia de Pentecostés Pedro ilustré la anterior afirmacién citando
del Antiguo Testamento: “Esto es lo dicho por el profeta Joel” (Hechos
2:16). “Esto” se refiere al Espiritu prometido. “Es lo” se refiere a la pala-
bra escrita. “Esto es lo” indica la maravillosa unidad que existe entre el
Espiritu y la Palabra.
“La palabra del rey es con potestad” (Eclesiastés 8:4), y “donde esta
el Espiritu del Sefior, allf hay libertad” (2 Corintios 3:17). Estas dos cosas
—-poder y libertad— caracterizan las declaraciones del hombre que, lleno
con el Espiritu, proclama la Palabra de Dios. James Hervey describe el
cambio que se produjo en Wesley cuando fue controlado por el Espiritu.
“La predicacion de Wesley”, afirma, “fue antes como el disparo de una
flecha, [Link] la velocidad y la potencia dependfan de las fuerzas de su
brazo al combar el arco; ahora es como el disparo de un rifle al que sdlo
hacia falta el toque del dedo sobre el gatillo para descargar toda la fuerza
de su potencia”.
Sostenemos que una predicacidén eficaz debe ser una predicacién
biblica, ya sea la exposicién de una sola palabra, o de un versiculo o de
un capitulo de la Biblia. El Espiritu utiliz6 la Palabra de Dios. De modo
que el elemento importante es que la Palabra de Dios sea proclamada.
Miles de pastores, de maestros de escuelas dominicales y de obreros cris-
tianos son ineficaces en su tarea porque no hacen de la Palabra Ja fuente
de sus predicaciones o ensefianzas. Cuando predicamos o ensefiamos las
Escrituras, abrimos la puerta al Espiritu Santo para que haga su tarea.
Dios no ha prometido bendecir la oratoria o las habilidosas predicaciones.
Ha prometido bendecir su Palabra. Sostuvo que no volveria a él “vacia”
(Isafas 55:11).
También es la Palabra de Dios la que cambia nuestras vidas. Recor-
demos que Dios nos ha dado su Palabra “para ensefiar, para redargiiir,
para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16,aa
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book.62 EL ESPIRITU SANTO
personas, como ya lo hemos dicho, aun para ayudarles a arrepentirse.
Cuando las personas despliegan ese tipo de arrepentimiento y de fe,
podemos tener Ja absoluta certeza de que Dios el Espiritu Santo acom-
pajia a dicha regeneracion. En esto vemos'el amor y la gracia de Dios
brindados por medio de Jesucristo a pecadores sujetos a juicio.
Asi, pues, nacer de nuevo significa que “‘como el Padre levanta a los
muertos, y les da vida, asi también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan.
5:21). En Hechos Pedro hablé de “arrepentirse” 0 “convertirse”. En
Romanos 6:13 Pablo hablé de ello como “‘vivos de entre los muertos”. A.
los colosenses Pablo les dijo: “ ...habiéndoos despojado del viejo hombre
con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen de! que
lo creé se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:9, 10).
Ninguno de nosotros puede heredar la regeneracién: antes bien “a
todos los que le recibieron (a Jesiis), a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Una persona puede
haber sido bautizada, como lo estaban Hitler y Stalin, pero ello no es
garantfa alguna de que ha sido regenerada. Sim6n el mago fue bautizado
por Felipe luego de que “crey6” en algtin confuso sentido intelectual,
pero més tarde Pedro le dijo: “Tu coraz6n no es recto delante de Dios”
(Hechos 8:21).
Una persona puede haber sido confirmada en la ms litrgica de las
iglesias, pero ello no significa necesariamente, que ha sido regenerada.
En el libro de Los Hechos, leemos: “EI Sefior afiadia cada dia a la iglesia
a los que habian de ser salvos” (Hechos 2:47). La inica condicién indis-
pensable para ser admitido como miembro de la iglesia primitiva era que
la persona ya fuera regenerada.
Tampoco es posible la regeneraci6n por medio de las buenas obras:
“Nos salv6, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
por su misericordia, por el lavamiento de la regeneracién y por la reno-
vacién en el Espiritu Santo” (Tito 3:5). Un hombre puede pertenecer a
cuanta organizacién buena haya en la comunidad donde vive, y participar
en cuanta obra de caridad se le solicite, y ser una persona “buena” y
“moral” toda su vida, y a pesar de todo ello no tener idea de lo que sig-
nifica ser regenerado.
Otros procuran regenerarse reformandose. Se afanan en reformarse
haciendo nuevas resoluciones. Pero la Biblia dice: “Todas nuestras jus-aa
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book.66 EL ESP{RITU SANTO
ofrendarle algo a la serpiente levantada sobre el asta. Tampoco los sal-
varia de la muerte elevar oraciones a la serpiente de metal. Ni siquiera
Moisés, el profeta de Dios, podia ayudarlos.
Lo tinico que ten{fan que hacer era mirar a la serpiente de bronce con
una fe propia de nifio de que Dios los salvaria exclusivamente por su gra-
cia. Cuando miraban a la serpiente de bronce, en realidad miraban mas
alld de la serpiente, al propio rostro de Dios. Es como si Jestis dijera:
“Voy a ser levantado en alto; mirenme a mi y serdn salvos”. Claro esta
que su “levantar en alto” habria de ocurrir en su venidera muerte en la
cruz. Nadie puede allegarse a Cristo a menos que el Espiritu Santo lo
acerque a la cruz, donde Jesiis, con su sangre, borra los pecados de todo
aque] que deposita su fe en él.
Al igual que con los israelitas en el desierto, Dios no tiene intencién
alguna de ofender nuestra inteligencia. Pero si no creemos en Cristo,
nuestra mente ha sido cegada espiritualmente por el diablo y afectada por
el pecado. Por eso dijo el Apéstol esas conocidas palabras: “Pues ya que
en la sabiduria de Dios, el mundo no conocié a Dios mediante la
sabiduria, agrad6 a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predi-
caci6n” (1 Corintios 1:21).
A primera vista pareciera algo tonto creer que Jesucristo, que murié
en una cruz y resucit6 dos mil afios atras, puede transformar radicalmente
nuestras vidas, hoy en dia, por la accién del Espiritu Santo. Sin embargo,
millones de cristianos en los cinco continentes podrian testificar en este
momento que Dios ha transformado sus vidas. Personalmente me ocurrié
a mi hace muchisimos afios. Y puede ocurrirte a ti, jhoy!aa
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book.El bautismo con el Esptritu 71
Isaias profetiz6: “Jehova cargé en él el pecado de todos nosotros”
(Isafas 53:6). Pablo dijo: “Al que no conocié pecado, por nosotros lo hizo
pecado” (2 Corintios 5:21). Esto hizo que el santo Jestis representara el
pecado para toda la humanidad.
Resulta nitidamente claro que Jestis no dijo que su muerte en la cruz
significaria la cesacién de su ministerio. La noche previa a su muerte Jestis
repetidamente anuncié6 a sus discfpulos que enviaria al Espiritu Santo.
Esa noche anterior al dia de su muerte, dijo a sus discipulos: “Os con-
viene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendria a
vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7). Antes de poder
enviar al Espiritu Santo, que es el Consolador, Jestis tenia que dirigirse:
primero, a la muerte en la cruz: después a la resurreccién; luego, a su
ascensié6n al cielo. S6lo entonces podfa enviar al Espiritu Santo el dia de
Pentecostés. Con posterioridad a su muerte y resurrecci6n les ordendé que
permanecieran en Jerusalén y esperaran el don del Espiritu: “Quedaos
vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que sedis investidos de poder
desde lo alto” (Lucas 24:49). Y antes de ascender al cielo les dijo que se
quedaran en Jerusalén hasta que fueran “‘bautizados con el Espiritu Santo
dentro de no muchos dias” (Hechos 1:5).
Esto explica la doble misién de Cristo que Juan el Bautista proclam6é:
primero, proclamé el ministerio de Cristo como “el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo” (Juan 1:29); segundo, predijo que el ministe-
tio de Cristo en el Calvario seria seguido por su ministerio por medio de
bautismo con el Espiritu Santo (Juan 1:33).
Cuando Cristo resucit6 de entre los muertos, este bautismo con el
Espiritu significaria una nueva era que todavia pertenecia al futuro; pero
habria de ocurrir cincuenta dias después de la resurrecci6n.
Diez dias después de la ascensién, ocurrié Pentecostés. Se habia
cumplido la promesa. E] Espiritu Santo vino sobre ciento veinte discipu-
los. Poco después, cuando Pedro explicaba este hecho a una muchedum-
bre, se refirié al don como “el don del Espiritu Santo”. Inst6 a la concu-
trencia al arrepentimiento, diciéndoles: “Arrepentios, y bauticese cada
uno de vosotros... y recibiréis el don del Espiritu Santo” (Hechos 2:38).
John Stott nos recuerda lo siguiente: “Los tres mil parecieran no
haber experimentado el mismo milagroso fenémeno (el viento recio que
soplaba, las lenguas de fuego, o el hablar en otras lenguas). Al menos noaa
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book.76 EL ESP{RITU SANTO
dejado una profunda impresién, pero en el] lapso comprendido entre
entonces y su conversacién con Pablo habian perdido todo contacto con
las ensefianzas de Juan y de Jestis, Nuevamente aqui tenemos una situa-
ci6n particular y nica en su género. El simple hecho de que el Apéstol
Jos interrogara tan minuciosamente indica que dudaba de la autenticidad
de su conversién.
Pero todavia hay que tratar con Hechos [Link] “Y habiéndoles
impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos ei Espiritu Santo; y hablaban
en lenguas y profetizaban”. El doctor Merrill Tenney los denomina
“creyentes tardfos”. Lo interesante del caso es que todos estos sucesos
ocurrieron simulténeamente. No se nos dice, en esta ocasi6n, si las
lenguas a que aquf se hace referencia fueron las lenguas a las cuales se
tefiere Pablo en 1 Corintios 14, 0 a las que Lucas menciona en su relato
del dia de Pentecostés. Y la palabra “profetizaban” tiene aqui la conno-
taci6n de testimonio o proclamacién. Aparentemente contaban a sus ami-
gos cémo llegaron a creer en Jesucristo. En nuestra opinién, esto no
sugiere un segundo bautismo con el Espiritu, subsiguiente al bautismo
con el Espiritu en el momento de la regeneracién. Todo lo contrario,
parecieran haber sido regenerados y bautizados con el Espiritu a un
mismo tiempo.
A manera de resumen, nuestra opini6n es que Pentecostés instituy6 a
la iglesia. Todo lo que restaba hacer era que los samaritanos, los gentiles
y los “creyentes tardfos” fueran incorporados representativamente a la
iglesia. Esto ocurrié en Hechos 8 para los samaritanos; en Hechos 10 para
los gentiles (segtin Hechos 11:15), y en Hechos 19 para los creyentes
tardios provenientes del bautismo de Juan. Una vez realizado este bau-
tismo representativo con el Espiritu, se aplicaban las normas corrientes,
es decir, el bautismo con el Espiritu en el instante en que cada persona
(de cualquier grupo al que perteneciera) creia en Jesucristo.
Nuestra participacién en Pentecostés
Pentecostés, entonces, fue un acontecimiento que incluy6é no sola-
mente a quienes participaron en esos momentos, sino también a los que
habrian de participar en los siglos posteriores al mismo. Tal vez aqui
podamos usar la expiaci6n a modo de analogia. Cristo murié de una vez poraa
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book.La lucha interior del cristiano 91
Antes de haber ofdo de la ley de Dios y de las buenas nuevas de sal-
vaci6n, ignoraba que la codicia fuera un pecado, pero después of del déci-
mo mandamiento “No codiciards”. La ley de Dios me mostré este pecado
en mi coraz6n, y stibitamente tomé clara conciencia de la magnitud de la
codicia que se revolvia en mf como maligno gusano. Y comprend{ cudn
gran pecador era, condenado a morir, ja no haber sido por Cristo! Como
cristiano comencé a luchar contra este maligno deseo que me corrofa. ;Y
qué lucha! Traté de no codiciar ni envidiar mas, pero no pude.
Este es el cuadro, y no hay duda que todos hemos sentido, muchas
veces, cémo se sintid Pablo. Tal vez nuestro pecado sea el desorbitado
deseo sexual, u orgullo, o glotoneria, o pereza, 0 ira u otros pecados que
nos asedian (Hebreos 12:1). Sentimos la misma lucha interior. A veces
legamos a la misma conclusién a la que Ilegé Pablo en Romanos 7:22-24
que citamos anteriormente.
jPero no nos detengamos aqui! Tomemos nota de la gloriosa con-
clusi6n a que arriba Pablo en el versiculo 25 y en 8:2 (las cartas originales
de Pablo no estaban divididas en capitulos y en versiculos): “Gracias doy
a Dios, por Jesucristo Sefior nuestro...Porque la ley del Espiritu de vida
en Cristo Jestis me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Y
como lo dijo un gran santo muchos ajios atras: “jE pecado no reina mas,
pero todavia lucha!”
Horacio Bonar fue un tedlogo brillante, un gran santo y un piadoso
pastor. Murié a la temprana edad de treinta y tres afios, pero no antes de
que se produjera un formidable avivamiento en su iglesia en Escocia. Sus
sermones y sus libros han sido de bendici6n al pueblo de Dios durante los
Ultimos ciento cincuenta afios. Hablé honestamente por todos nosotros
cuando dijo: “En tanto la conversién calma un tipo de tormenta, desata
otra que dura toda la vida”.' El esfuerzo de los te6logos para explicar esta
lucha Ileva siglos. Algunos toman las palabras de Pablo, cuando habla de
Jas “dos naturalezas” que coexisten en el cristiano, el “viejo hombre” y el
“nuevo hombre”. Esta terminologfa proviene de pasajes como el de
Efesios 4:22-24 donde dice Pablo: “En cuanto a la pasada manera de
vivir, despojaos del viejo hombre, que esta viciado conforme a los deseos
engafiosos... y vestios del nuevo hombre, creado segtin Dios en la justicia
y santidad de la verdad” (cursivas indicadas por el autor).
Comentando lo anterior en la nota al pie de ese pasaje, The New
Scofield Reference Bible (Nueva Biblia Anotada de Scofield), dice: “Elaa
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book.La lucha interior del cristiano 95
Espiritu Santo. No se trata de cuanto del Espiritu tenemos nosotros, sino de
cuanto de nosotros tiene el Espiritu.
Las Sagradas Escrituras nos ensefian que la “‘santificacién” consta de tres
partes, Primera, en el momento en que recibimos a Cristo se produce una
inmediata santificacién. Segunda, a medida que avanzamos en la vida cristiana
hay una “progresiva santificaci6n”. Tercera, cuando vayamos al cielo habra
una total y “completa” santificacién, que toma el nombre de “glorificacién”.
Un amigo nuestro que vive en una de las islas del Caribe compré las
tuinas de una antigua mansi6n. A sus ojos se ve como se vera algtin dia:
hermosa, restaurada, perfecta. Esta “santificada”. Mientras tanto, trabaja
en la ruinosa mansion con sus limitados recursos, con su ingenio y con su
amor. Para el ocasional espectador, puede parecer algo surgido de una
pelicula cinematogrAfica de horror, con su maderaje carcomido, su techo
remendado con trozos de lata, su fabuloso piso embaldosado. Pero para
nuestro amigo es algo muy especial. Algo muy querido. Ve la mansién
como sera algun dfa. Tal vez el mundo ve al cuerpo de Cristo (la ver-
dadera iglesia) como otros ven la mansién que acabamos de describir.
Pero Dios la ve como finalmente Ilegar4 a ser: perfecta, completa. Est4 en
el periodo de santificacién. A los ojos de nuestro amigo, la mansi6n ya es
hermosa porque él ve, con los ojos de su imaginacién, el producto termi-
nado. Cuando empiece a trabajar en ella, estaré en el proceso de restau-
racién. Y un dia nuestro amigo completar4 su obra, y la mansién llegara
a ser en realidad lo que esperé que habria de ser.
En una magnitud muchisimo mayor, Dios nos ve en Jesucristo. Nos
ve ahora como plenamente santificados, porque sabe lo que algtn dia
habremos de ser. Ademés, se muestra activo restaurindonos, santificdn-
donos. Y Ilegara el momento en que el proceso quedard finiquitado cuan-
do vayamos a estar con Dios por los infinitos siglos de la eternidad.
Gozaremos alla de la plenitud de nuestra santificacién.
J.B. Phillips dice que Dios nos predestina “para que tengamos el aire
de familia de su Hijo” (Romanos 8:29). Eso es lo que nos ocurte ahora a
nosotros como creyentes. Somos progresivamente santificados hacia la
madurez espiritual— para adquirir el aire de familia de su Hijo.
Recordemos que Jesucristo fue perfecto, y nosotros debemos procurar la
perfeccién. Y si bien ello ocurriré en plenitud cuando apenas Ileguemos
al cielo, debe ser nuestra meta ahora mismo. Esto es lo que la Bibliaaa
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book.La lucha interior del cristiano 99
instintos y produce las obras de la carne. Los pecados de la carne son
exhibidos desvergonzadamente. Los hombres irregenerados los cometen
abiertamente y sin arrepentimiento alguno. Los cristianos, a veces,
pueden ceder temporalmente a una o mas de estas cosas horribles. De
inmediato toma conciencia de su pecado, por obra del Espiritu Santo, y
de inmediato se arrepiente y encuentra el perdén.
En Galatas 5 hay una lista de quince obras de la carne que oscilan entre
pecados sexuales a ebriedad, e incluyen Ia idolatria y la hechicerfa. Algo
que causa horror al corazén de todo cristiano, es la certeza de que estas
cosas pueden facilmente meterse a hurtadillas en nuestras vidas, a menos
que seamos espiritualmente fuertes y vivamos en permanente vigilancia.
“Asi que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).
Teniendo esto en mente, analicemos esta lista de pecados que anota Pablo
en Galatas 5 para preparamnos mejor en la ardua lucha contra la carne.
Algunos han sugerido que pueden ser divididas en categorias o gru-
pos. Al primer grupo pertenecen la inmoralidad sexual, la impureza y la
sensualidad (Galatas 5:19),
1. Inmoralidad. El vocablo griego utilizado aqui es suficientemente
amplio para incluir todo tipo de perversidad sexual y es, digamos de paso,
la palabra (porneia) de la cual proviene “pomografia”. Aqui el Apéstol
tiene en mente las relaciones premaritales, las relaciones extramaritales,
las anormalidades sexuales, el incesto, la prostitucién y, sin duda alguna,
los pecados sexuales cometidos en el corazén.
2. Impureza. El vocablo griego utilizado sugiere cualquier tipo de
impureza, sea en pensamiento como en hecho. Puede hasta incluir la
lujuria antinatural descrita por Pablo en Romanos 1:24. Sin duda incluiria
algunas de las peliculas cinematogréficas modemas, literatura pomogré-
fica y “perniciosa imaginacién”. William Barclay la describe como el pus
de una herida no desinfectada, un 4rbol que nunca fue podado y un mate-
tial que nunca fue tamizado.
3, Sensualidad. Esta palabra griega lleva la connotacién de desen-
freno o libertinaje. Pero puede haber mds que eso. Lleva en sf la idea de
absoluta desvergiienza o aun abierta indulgencia a la impureza. La misma
palabra figura en 2 Pedro 2:7 donde el Apéstol habla de la licencia rei-
nante en Sodoma y Gomorra. Se refiere al concepto de lascivia y sensua-
lidad de cualquier tipo.aa
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book.La lucha interior del cristiano 103
cualquiera puede ser perdonado (1 Juan 1:9). 4
Sin embargo, Galatas 5:21 constituye la més seria advertencia a
quienes piensan que pueden pecar para que abunde la gracia. El Apéstol
sefiala con toda severidad: “Los que practican tales cosas (es decir, las
arriba mencionadas) no heredaran el reino de Dios”. La integra y terrible
lista de Pablo, cuando es practicada por los hombres, esta en abierta vio-
lacién a la voluntad de Dios respecto a ellos. Dios aborrece a tal grado
estas cosas que juzgar4 a quienes las cometen. Las personas cuyas vidas
se caracterizan por semejantes desviaciones de la voluntad de Dios, seran
separadas de él y perdidas en la tenebrosa oscuridad de afuera. Hemos
analizado en particular todas estas cosas porque hay millones de cris-
tianos profesantes que no son otra cosa que eso: “profesantes”. Nunca han
posefdo a Cristo. Viven vidas caracterizadas por la carne. Decenas de
miles jamds nacieron de nuevo. Pasaran a la eternidad en calidad de per-
didos, creyendo que son salvos porque pertenecen a una iglesia, porque
fueron bautizados, etcétera.
Pero hay otra verdad que no debemos olvidar. Hoy en dia mucha gente
hace estas cosas ilicitas en nombre de la libertad. Lo que dejan de ver es que
tales actividades esclavizan a quienes las practican. Y cuando la libertad se
convierte en licencia, no s6lo es erréneamente interpretada, sino que
quienes asf la interpretan equivocadamente son aherrojados en forma tal
que pierden su libertad de la cual habla la Escritura. La auténtica libertad
no consiste en la libertad de pecar sino en la libertad de no pecar.
Y otra verdad es que quienes viven en la carne pueden ser cambiados
solamente por el Espiritu de Dios. Ello explica la tremenda necesidad que
hay en el dia de hoy de un despertar espiritual. No se puede legislar con
eficacia contra estos problemas. No importa cudntas leyes se sancionen 0
cudntas sean las buenas intenciones, las personas que no tienen a Cristo
estén bajo el dominio de la vieja naturaleza. A veces ésta puede ser sub-
yugada y en ocasiones controlada por la fuerza de la disciplina, pero
habré momentos en que las obras de la carne se manifiestan impetuosa-
mente en contienda, en disputas y, eventualmente, hasta en guerras.
Pero el cristiano se ha transformado en una nueva creacidén. Puede po-
nerse bajo el control del Espiritu Santo y producir el fruto del Espiritu, que
es un juego totalmente nuevo de principios que desarrollan un nuevo hom-
bre y podrian también, eventualmente, producir un cambio en la sociedad.
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