HOMEOSTASIS
La homeostasis (homeo-, de hómoios, igual y stasis, detención) es la condición de equilibrio (balance) en el medio
interno gracias a la continua interrelación de los múltiples procesos de regulación corporal. La homeostasis es un
proceso dinámico. El estado de equiJibrio del cuerpo puede modificarse dentro de estrechos márgenes compatibles con
la vida, con el fin de adaptarse a los cambios del medio que lo rodea. Por ejemplo, la glucemia se encuentra
normalmente entre los 70 y 110 mg cada 100 mL de sangre. Todas las estructuras del organismo, desde el nivel celular
hasta el de órganos, contribuyen de alguna manera para mantener el medio interno dentro de sus límites normales.
Líquidos corporales
Un aspecto importante de la homeostasis es el mantenimiento del volumen y de la composición de los líquidos
corporales, soluciones diluidas que contienen solutos disueltos y se encuentran tanto dentro de las células como a su
alrededor. El líquido dentro de las células se denomina líquido intracelular (intra-, dentro), y se abrevia LIC. El líquido
fuera de las células corporales es el líquido extracelular (extra-, fuera), y se abrevia LEC. El LEC que se encuentra en los
estrechos espacios entre las células de los tejidos se conoce como líquido intersticial (inter-, entre). El LEC varía según las
distintas partes del cuerpo en que se encuentre: el LEC dentro de los vasos sanguíneos se denomina plasma, dentro de
los vasos linfáticos se conoce como linfa, dentro y rodeando al encéfalo y la médula espinal es el líquido cefalorraquídeo,
en las articulaciones es el líquido sinovial y, por último, el LEC dentro de los ojos es el humor acuoso o el cuerpo vítreo.
El funcionamiento adecuado de las células del cuerpo depende de la regulación precisa de la composición del líquido
que las rodea. Dado que el líquido intersticial rodea todas las células del cuerpo, se lo suele denominar medio interno, La
composición del líquido intersticial se modifica a medida que las sustancias se mueven dentro y fuera del plasma
sanguíneo, Este intercambio de sustancias se produce a través de las delgadas paredes de los capilares sanguíneos, que
son los vasos más pequeños del cuerpo. El movimiento en ambas direcciones a través de las paredes de los capilares
lleva los materiales necesarios, como glucosa, oxígeno, iones y otros, para las células de los tejidos. También sirve para
retirar desechos, como el dióxido de carbono, del líquido intersticial.
La homeostasis del cuerpo se ve continuamente alterada. Algunas de las alteraciones provienen del medio externo
(fuera del cuerpo) en forma de agresiones físicas, como el calor intenso de un verano en una región tropical o la falta de
oxígeno suficiente para una carrera de 3 kilómetros. Otras alteraciones se originan en el medio ambiente interno
(dentro del cuerpo); por ejemplo, la disminución de la glucemia al saltearse el desayuno. Los desequilibrios
homeostáticos pueden deberse también a situaciones de estrés psicológico en nuestro medio ambiente social, las
exigencias del trabajo y de la escuela, por ejemplo. En la mayoría de los casos, la ruptura de la homeostasis es leve y
temporaria, y las respuestas de las células restauran con rapidez el equilibrio en el medio interno. En otros casos, la
ruptura de la homeostasis puede ser grave y prolongada, como ocurre en los envenenamientos, la exposición a
temperaturas extremas o las infecciones graves.
Afortunadamente, el cuerpo posee muchos sistemas de regulación que pueden restaurar el equilibrio del medio interno.
Por lo general, el sistema nervioso y el sistema endocrino en conjunto o en forma independiente toman las medidas
correctivas necesarias. El sistema nervioso regula la homeostasis enviando señales conocidas como impulsos nerviosos
(potenciales de acción) a los órganos que pueden contrarrestar las desviaciones del estado de equilibrio. El sistema
endócrino posee numerosas glándulas que secretan moléculas mensajeras, denominadas hormonas, dentro de la
sangre. En general los impulsos nerviosos provocan cambios veloces y las hormonas actúan de manera más lenta. Sin
embargo, ambos tipos de regulación actúan con un mismo objetivo, a menudo a través de sistemas de
retroalimentación negativa.
Sistemas de retroalimentación
El cuerpo puede regular su medio interno por medio de varios sistemas de retroalimentación. Un sistema de
retroalimentación o asa de retroalimentación es un ciclo de fenómenos en el cual el estado de una determinada
condición corporal es continuamente supervisado, evaluado, modificado, vuelto a supervisar y a evaluar y así
sucesivamente. Cada variable supervisada, como la temperatura corporal, la presión arterial o el nivel de glucosa
sanguínea, se denomina condición controlada. Cualquier alteración que cause un cambio en una condición controlada se
denomina estímulo. Tres componentes básicos conforman un sistema de retroalimentación: un receptor, un centro
regulador y un efector.
Sistemas de retroalimentación negativa
Un sistema de retroalimentación negativa revierte (disminuye o atenúa) un cambio en la condición controlada.
Consideremos la regulación de la presión arterial. La presión arterial (PA) es la fuerza que ejerce la sangre contra las
paredes de los vasos sanguíneos.
Cuando el corazón late más rápido o más fuerte, la PA aumenta. Si un estímulo, ya sea externo o interno, provoca
aumento en la presión arterial (condición controlada). El aumento de la presión es detectado por los barorreceptores,
células nerviosas sensibles a los cambios de presión, localizados en las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Los
barorreceptores (receptor) envían impulsos nerviosos (aferencia) al encéfalo (centro regulador), el cual interpreta estos
impulsos y responde enviando impulsos nerviosos (eferencia) al corazón (efector). La frecuencia cardiaca desciende, lo
que provoca a su vez un descenso en la presión arterial (respuesta). Esta secuencia de hechos lleva a la condición
controlada —la presión arterial- a sus valores normales, y se restaura de esta forma la homeostasis. La actividad del
efector produjo la caída de la PA, un resultado opuesto al estímulo original (el aumento de la PA). Por esta razón se
denomina sistema de retroalimentación negativa.
Sistemas de retroalimentación positiva
Un sistema de retroalimentación positiva tiende a reforzar (aumentar) el cambio producido en la condición controlada.
Opera de manera similar al sistema de retroalimentación negativa, excepto por la forma en que la respuesta afecta a la
condición controlada. El centro regulador también envía eferencias al efector, pero en este caso el efector produce una
respuesta fisiológica que acrecienta el cambio inicial en la condición controlada. La acción del sistema de
retroalimentación positiva continúa hasta que es interrumpido por algún mecanismo.
El parto normal es un buen ejemplo de un sistema de retroalimentación positiva. Las primeras contracciones del trabajo
de parto (estímulo) empujan una parte del feto hacia el cuello uterino, la parte más baja del útero que termina en la
vagina. Células nerviosas sensibles al estiramiento (receptores) registran el grado de dilatación del cuello uterino
(condición controlada). A medida que aumenta la dilatación, las células envían más impulsos nerviosos (aferencias) al
cerebro (centro regulador). que a su vez libera la hormona oxitocina (eferencias) a la sangre. La oxitocina aumenta la
fuerza de contracción de las paredes musculares del útero (efector). Las contracciones empujan al feto en forma
descendente a través de las distintas porciones del útero, lo que dilata el cuello uterino todavía más. El ciclo de
estiramiento, liberación hormonal y aumento de fuerza de las contracciones se interrumpe solo con el nacimiento del
bebé. En ese momento cesa lñña dilatación del cuello uterino y deja de liberarse oxitocina.