WHATSAPPS, VIDEOJUEGOS Y CABEZAS MUTANTES A TI TAMBIÉN TE PUEDE OCURRIR Mis padres estaban a punto de llegar.
padres estaban a punto de llegar. Si nos encontraban con las cabezas tan alocadas nos la íbamos
a cargar. Improvisé.
Yo me llamo Sara, tengo 11 años y de mayor quiero ser Le dije a Gigi Mae que recordáramos los consejos que nos daban mis padres sobre cómo usar los
conductora de autocar. En mi videojuego favorito soy la más dispositivos, y que nunca seguimos. Muy mal por nuestra parte. Así que empezamos a hacer memoria
rápida subiendo a mi autocar a personas mayores y por si servía para recuperar las cabezas.
llevándolas de excursión por todo el mundo. Mis padres Esta es la lista de lo que nos acordamos:
trabajan todo el día y casi no les veo. Les echo de menos. Y Leo 1. Usar la tableta y el ordenador 2 horas al día como mucho.
también. Esta es mi familia. Una familia bastante normal 2. Decidir en qué situaciones los íbamos a usar: no a la hora de comer, tampoco a la hora de dormir
dentro de lo que cabe. Aunque desde ayer ya no somos tan ni como sustitutos de los amigos.
normales. Ha ocurrido algo extraordinario que ha cambiado 3. Jugar con ellos fuera de nuestra habitación, en un sitio donde esté toda la familia.
nuestras vidas para siempre. Y ahora todo el mundo habla de nosotros. 4. Usarlos sin conexión a Internet hasta que sepamos cómo hacerlo con seguridad.
5. La tablet y el ordenador son de todos. Así que, ¡a compartirlos!
Nos están haciendo una entrevista para un canal de noticias. Y vamos a salir por la tele en un
reportaje que va a ver mucha gente. Leo, Gigi Mae y yo nos cogimos de las manos. Gritamos bien fuerte lo que habíamos escrito en la
Había una vez dos niños, mi hermano Leo y yo. Nos pasábamos las horas jugando con nuestros lista. Y de repente, ¡PAF! Un estallido. Sentí que me salía humo de la cabeza, cuando oí a mis padres
dispositivos digitales. Leo adoraba su tablet. Con ella coloreaba sus animales preferidos, todas las entrar por la puerta. La tablet y el ordenador son de todos. Así que, ¡a compartirlos!
tardes. Cagugo, cagugo... Yo flipaba con mi ordenador portátil. Cada día batía récords jugando a
videojuegos. La idea de la lista y gritar con todas nuestras fuerzas había funcionado. ¡Mi cabeza y la de Leo habían
vuelto a la normalidad! Menos mal. Pero aquí no acaba todo. Mi padre viajaba mucho por trabajo.
A la hora de comer, Leo veía los dibujos animados en su tableta. Sin ella no comía, y empezaba a Así que apenas le veía. Mi madre trabajaba mucho en una relojería. A ella la veía un poco más, pero
gritar y a llorar desesperadamente. ¡Cagugoooo! ¡Cagugoooo! Por la noche, yo jugaba a videojuegos tampoco mucho. Leo y yo los echábamos de menos. Bueno, esto ya lo dije al principio. Entonces,
con mi portátil en la cama hasta la madrugada. Al día siguiente me moría de sueño en clase y me cuando Leo, Gigi Mae y yo fuimos a recibir a mis padres nos quedamos paralizados, como estatuas
quedaba dormida delante del profesor. Leo nunca compartía la tablet conmigo. ¡Cagugo! Y yo, en mi de mármol. ¡Sus cabezas también habían mutado! Madre mía… La cabeza de mi padre se había
habitación, nunca compartía el portátil con Leo. A todo esto, Gigi Mae, nuestra canguro, nos vigilaba convertido en una maleta de viaje. Y la cabeza de mi madre ahora era un reloj gigante. — No sabemos
a su manera. Su manera consistía en no despegar los ojos de la pantalla del móvil. Muy bonito. cómo ha ocurrido —nos dijo mi madre preocupada. — Nosotros sí —dije yo, tranquilizándola.
Nuestros padres habían dedicado tanto tiempo al trabajo que sus cabezas se habían convertido en
Pero de repente, ayer ocurrió algo verdaderamente inesperado. Leo y yo nos levantamos por la
mañana y descubrimos que nuestras cabezas se habían transformado en un dispositivo digital. La puros objetos de trabajo y nada más.
cabeza de Leo había mutado a una tableta táctil. Y mi cabeza…, ahora tenía la forma de un ordenador Así que entre todos nos pusimos a hacer una lista. Les ayudamos a recordar las cosas que les habían
portátil. ¡Menudo imprevisto! ¿Cómo había podido ocurrir? hecho feliz tiempo atrás.
1. Se acordaron de cuando íbamos juntos al río a coger piedras blancas como la Luna.
Gigi Mae nos llevó al colegio a Leo y a mí. Como no levantó la vista de la pantalla de su móvil, Gigi
2. Del día en que papá perdió un zapato buscando nuestros asientos en una sala de cine a oscuras.
Mae ni siquiera se dio cuenta de lo que les había ocurrido a nuestras cabezas. En el patio, no quise ¡Qué risa!
hablar con nadie. Mi cabeza cuadrada, como una pantalla de ordenador, era de lo más pesada e 3. De cuando mamá no estaba tan cansada y nos contaba cuentos increíbles antes de dormir.
incómoda. Tampoco Leo jugó con nadie en todo el día. Estaba de muy mal humor por culpa de su 4. De la sorpresa de papá a mamá en su décimo aniversario de boda, contratando a un grupo de
cabeza táctil. Fue un día horrible, que aún iba a ser más horrible al salir de clase. mariachis que desafinaba como un gato afónico.
En la puerta del colegio, descubrimos que la cabeza de Gigi Mae se había convertido en un teléfono
Después, se cogieron de las manos y gritaron sus recuerdos con todas sus fuerzas. Y entonces, sus
móvil. ¡Para alucinar! — Tú también —fui capaz de decir. Pero Gigi Mae no me respondió. Su cabeza
cabezas hicieron ¡PAF! Y de dentro les salió humo. Y, por fin, volvieron a ser mamá y papá con las
de móvil no tenía cobertura y no podía hablar. Ya en casa nos pusimos a pensar. Leo cogió su tablet.
cabezas en su sitio.
Repetía sin parar cagugo, cagugo, cagugo. Y entonces lo entendí todo.
“Ahora lo único que importa es estar con Sara y Leo” —responde mamá acariciándonos. — “Además,
Habíamos pasado tanto tiempo con la tableta y el ordenador que nuestras cabezas se habían tenemos que acompañarles en la gran aventura de explorar el nuevo mundo de las tecnologías. Por
convertido en estos aparatos tecnológicos. Por eso, Leo llamaba cagugo, o sea CANGURO, a su muchas dudas que tengamos, tenemos que estar a su lado, guiándolos. Nos necesitan” —dice papá,
tableta. Porque la tableta era quien le cuidaba, en realidad. Pero los niños necesitan ser cuidados por con una gran sonrisa. —
humanos. Y que esos humanos les presten atención, si no es mucho pedir. Decidí pasar a la acción.