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Sentencia de Forense

El Tribunal Constitucional analiza un recurso de agravio constitucional interpuesto contra una resolución que declaró improcedente un habeas corpus. El habeas corpus cuestionaba una resolución suprema que reformó una sentencia condenatoria aumentando la pena de 4 a 8 años de prisión. El Tribunal delimita el objeto del recurso a analizar la alegada arbitrariedad e ilegalidad en el aumento de la pena. Luego analiza los argumentos presentados y fundamenta su decisión.

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Sentencia de Forense

El Tribunal Constitucional analiza un recurso de agravio constitucional interpuesto contra una resolución que declaró improcedente un habeas corpus. El habeas corpus cuestionaba una resolución suprema que reformó una sentencia condenatoria aumentando la pena de 4 a 8 años de prisión. El Tribunal delimita el objeto del recurso a analizar la alegada arbitrariedad e ilegalidad en el aumento de la pena. Luego analiza los argumentos presentados y fundamenta su decisión.

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Pleno.

Sentencia 275/2021
EXP. N.° 01361-2020-PHC/TC
LIMA
ROMEL HIPÓLITO SOSA YANTAS

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 25 días del mes de febrero de 2021, el Pleno del


Tribunal Constitucional, integrado por los magistrados Ledesma Narváez,
Ferrero Costa, Miranda Canales, Ramos Núñez y Espinosa-Saldaña
Barrera, pronuncia la siguiente sentencia, con el abocamiento del
magistrado Sardón de Taboada conforme al artículo 30-A del Reglamento
Normativo del Tribunal Constitucional. Sin la participación del
magistrado Blume Fortini por encontrarse de licencia el día de la
audiencia pública.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don John Robert


Sánchez Calderón, abogado de don Romel Hipólito Sosa Yantas, contra
la resolución de fojas 168, de fecha 19 de febrero de 2020, expedida por
la Sala Penal de Vacaciones de la Corte Superior de Justicia de Lima, que
declaró improcedente la demanda de habeas corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 22 de febrero de 2019, don Romel Hipólito Sosa Yantas


interpone demanda de habeas corpus y la dirige contra los jueces
Supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema
de Justicia de la República.

Solicita que se declare nula la resolución suprema de fecha 23 de


febrero de 2017 (f. 30), que declaró no haber nulidad en la Sentencia 023-
2015, de fecha 15 de abril de 2015 (f. 14), en el extremo de la condena
por el delito de robo agravado en grado de tentativa agravada; y haber
nulidad en la misma en el extremo de la pena, y reformándola, le impuso
ocho años de pena privativa de la libertad (Expediente 00790-2012-0-
1505-JR-PE-01/RN 1491-2015). Alega la vulneración de los derechos a
la debida motivación de resoluciones judiciales y de los principios de
imputación necesaria, interdicción de la arbitrariedad y de legalidad.

Sostiene el actor que por Sentencia 023-2015, de fecha 15 de abril


de 2015, se le impuso cuatro años de pena privativa de la libertad
suspendida en su ejecución por el periodo de prueba de tres años, bajo el
cumplimiento de reglas de conducta por el delito de robo agravado en
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grado de tentativa agravada; sin embargo, el Ministerio Público, de forma


arbitraria, interpuso recurso de nulidad, por lo que se emitió la resolución
suprema de fecha 23 de febrero de 2017, mediante la cual se le impuso de
forma arbitraria ocho años de pena privativa de la libertad, pese a no
haberse consumado el delito y sin haberse analizado los hechos. Precisa
que al no haber un hecho imputado, no fue posible que se realizara un
juicio de subsunción jurídica.

Agrega que para condenarlo por el delito imputado se confeccionó


una teoría ad hoc sobre la autoría mediata; que el delito fue frustrado por
la Policía; que como consta en la investigación realizada por el Ministerio
Público y según la legislación vigente, se debe sancionar el delito que
corresponda; y que no se verificó las circunstancias agravantes para
imponerle dicha condena, pese a que el delito fue frustrado.

Precisa que para analizar la resolución suprema se tendría que


verificar la versión de los representantes de la empresa agraviada (en el
proceso penal); que en dicha resolución se indica que hubo infracción
penal, la cual no debió ser “medida” (sic) desde la perspectiva de los
jueces supremos demandados, sino desde el tipo penal en el tiempo; que
en la sentencia condenatoria se ha utilizado los términos aparatosidad y
ausencia de explicaciones razonables para justificar la agravamiento de la
imputación, pero dichos términos no corresponden en lo que en doctrina
y en la jurisprudencia se entiende por robo agravado; que el órgano
jurisdiccional impuso su voluntad a través de la condena, por encima de
la versión de los representantes de la empresa; y que hubo ausencia de
hechos y pruebas que lo vinculen al delito.

Añade que los hechos ocurrieron el 27 de setiembre de 2012, cuando


se encontraba vigente el texto original del artículo 200 del Código Penal,
que concuerda con el artículo 16 del referido código, y que tampoco se
consideró el artículo 20 del mismo código; que se le imputó el delito sin
haberse descrito algún hecho que se le pueda atribuir de forma individual,
puesto que no se le imputó haber ejecutado el delito, y que tampoco se le
imputó haber firmado la orden para ejecutar el robo ni haber ordenado la
comisión del delito.

El recurrente, a fojas 55 de autos, se ratifica en el contenido de la


demanda y agrega que se encuentra recluido en el Establecimiento
Penitenciario de Chanchamayo desde el 21 de febrero del 2019, que tuvo
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una mala defensa y que durante el tiempo que lleva detenido no ha sufrido
algún maltrato físico ni psicológico.

El procurador público adjunto a cargo de los asuntos judiciales del


Poder Judicial, a fojas 65 de autos, solicita que la demanda sea declarada
improcedente y/o infundada porque se pretende que el juez constitucional
se instituya en una suprainstancia de la vía ordinaria; que se advierte que
la Sala superior demandada por sentencia condenatoria absolvió de la
acusación fiscal al actor por delito de robo agravado respecto de la
agravante contenida en el inciso 3 del artículo l89 del Código Penol; y lo
condenó por el delito de robo agravado con los agravantes previstos en los
incisos 1, 2 y 4 del artículo l89 del referido código en grado de tentativa,
y le impuso cuatro años de pena privativa de la libertad. Contra dicha
sentencia el Ministerio Público interpuso recurso de nulidad, por el cual
se cuestionó solo el quantum de la pena.

Agrega el procurador que la responsabilidad penal del actor se


encuentra acreditada y que al interior del proceso ordinario no interpuso
recurso alguno contra la sentencia a fin de cuestionar su responsabilidad
e imputación; y, por el contrario, estuvo conforme; además, el proceso
constitucional no es una instancia en la que se extiendan las nulidades o
impugnaciones propias del proceso ordinario; tampoco puede convertirse
en un medio para articular estrategias de defensa; y que la resolución
suprema se encuentra debidamente motivada y justificada, puesto que se
encuentra sustentada en las normas de carácter procesal pertinentes;
además, fue emitida con criterio de conciencia e independencia.

El Decimoquinto Juzgado Penal de Reos Libres de Lima, con fecha


2 de octubre de 2019 (f. 114), declara improcedente la demanda, tras
considerar que ésta constituye un alegato de defensa y de valoración
probatoria; que se pretende que la judicatura constitucional se arrogue las
facultades propias del juez ordinario y que se revalore los medios de
prueba, se establezca la inocencia o la responsabilidad penal del
accionante o que se califique el tipo penal en el que se subsume su
conducta y que sirvieron de base para el dictado de las sentencias
cuestionadas, aspectos que competen resolverse de forma exclusiva al
juez ordinario, puesto que son de connotación penal ,que exceden el objeto
de los procesos constitucionales de la libertad y que competen a la
judicatura ordinaria y no a la judicatura constitucional.
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La Sala Penal de Vacaciones de la Corte Superior de Justicia de


Lima confirma la apelada por similares consideraciones.

FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la demanda es que se declare nula resolución suprema


de fecha 23 de febrero de 2017, que declaró no haber nulidad en la
Sentencia 023-2015, de fecha 15 de abril de 2015, en el extremo de
la condena por el delito de robo agravado en grado de tentativa
agravada; y haber nulidad en la misma en el extremo de la pena, y
reformándola impuso a don Romel Hipólito Sosa Yantas ocho años
de pena privativa de la libertad (Expediente 00790-2012-0-1505-
JR-PE-01/RN 1491-2015). Se alega la vulneración de los derechos
a la debida motivación de resoluciones judiciales y de los principios
de imputación necesaria, interdicción de la arbitrariedad y de
legalidad.

Análisis de la controversia

2. En un extremo de la demanda se alega que mediante la resolución


suprema en mención se le impuso al recurrente, de forma arbitraria,
ocho años de pena privativa de la libertad, pese a no haberse
consumado el delito y sin haberse analizado los hechos; que al no
haber un hecho imputado no fue posible que se realizara un juicio
de subsunción jurídica; que para condenarlo por el delito imputado
se confeccionó una teoría ad hoc sobre la autoría mediata; que el
delito fue frustrado por la policía; que como consta en la
investigación realizada por el Ministerio Público y según la
legislación vigente, se debe sancionar el delito que corresponda; y
que no se verificó las circunstancias agravantes para imponerle
dicha condena, pese a que el delito fue frustrado.

3. Se agrega que para analizar la resolución suprema se tendría que


verificar la versión de los representantes de la empresa agraviada;
que en la resolución se indica que hubo infracción penal, la cual no
debió ser “medida” (sic) desde la perspectiva de los jueces supremos
demandados sino desde el tipo penal en el tiempo; que en la
sentencia condenatoria se ha utilizado los términos aparatosidad y
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ausencia de explicaciones razonables para justificar la agravamiento


de la imputación, pero dichos términos no corresponden en lo que
en doctrina y en la jurisprudencia se entiende por robo agravado;
que el órgano jurisdiccional impuso su voluntad a través de la
condena, por encima de la versión de los representantes de la
empresa; que hubo ausencia de hechos y pruebas que lo vinculen al
delito, pues los hechos ocurrieron el 27 de setiembre de 2012,
cuando se encontraba vigente el texto original del artículo 200 del
Código Penal, que concuerda con el artículo 16 del referido código;
y que tampoco se consideró el artículo 20 del mismo código.

4. Al respecto, este Tribunal considera que la valoración de las pruebas


y su suficiencia, así como la subsunción de una conducta en un
determinado tipo penal y temas de mera legalidad son aspectos
propios de la judicatura ordinaria y no de la justicia constitucional,
por lo que la demanda, en este extremo, debe ser rechazada
conforme a lo previsto en el artículo 5, inciso 1, del Código Procesal
Constitucional.

5. Por otro lado, este Tribunal ha dejado establecido, a través de su


jurisprudencia (Sentencia 01480-2006-PA/TC), que el derecho a la
debida motivación de las resoluciones importa que los jueces, al
resolver las causas, expresen las razones o justificaciones objetivas
que los llevan a tomar una determinada decisión. Esas razones, "(...)
deben provenir no sólo del ordenamiento jurídico vigente y aplicable
al caso, sino de los propios hechos debidamente acreditados en el
trámite del proceso".

6. En el caso de autos, se advierte del sétimo considerando de la


Sentencia 023-2015, de fecha 15 de abril de 2015, que el recurrente
reconoció que él y sus coprocesados realizaron el robo de cables de
propiedad de la empresa agraviada, para lo cual de forma previa se
reunieron en el parque de San Román, en el que él y sus
coprocesados acordaron perpetrar el delito; se cambiaron de ropa e
ingresaron al local de la citada empresa por la parte de atrás, para
luego reducir al vigilante y lograr su cometido mientras uno de
dichos coprocesados lo esperaba afuera del local con su automóvil
en el cual guardaron los cables, lo cual fue corroborado con las
versiones del mencionado vigilante y del coordinador de
operaciones de la empresa agraviada, así como con el acta de
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inspección técnico policial, con el acta de registro vehicular


incautación y con las declaraciones de los procesados; por lo que
dicha sentencia se encuentra debidamente motivada.

7. Asimismo, se aprecia del numerales 5.10, 5.11 y 5.12 del quinto


considerando “CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL
SUPREMO” de la Resolución Suprema de fecha 23 de febrero de
2017, que se detalla que la pena que establece el Código Penal para
el delito imputado es desde los doce a los veinte años de pena
privativa de la libertad; sin embargo, teniéndose en cuenta las
circunstancias de atenuación y su comportamiento procesal, resulta
prudente disminuirles la pena inclusive por debajo del mínimo legal,
lo que deriva en una pena mínima, pero no por ello de carácter
suspendida y sin la justificación debida. En efecto, la frustración del
agotamiento del delito no fue por voluntad de los autores, sino por
la intervención policial, y estando a la evidencia de lo descubierto y
casi inmediatamente después de los hechos, la confesión sincera y
la conformidad con los cargos se hacen relativos, por lo que se
admitió que ante la contundencia de la prueba de cargo, condiciones
que determinan un tratamiento razonable en materia punitiva; que el
recurrente tenía veinte años de edad cuando ocurrieron los hechos,
y conforme declaró él y sus coprocesados, decidieron cometer el
delito para lo cual bebieron licor, fueron a comprar un arma de
juguete y consiguieron ropa que los camuflaría para cometer el
delito, por lo que su comportamiento se originó como consecuencia
de una decisión que ni siquiera fue debatida sino que fue adoptada y
ejecutada de forma unánime, lo que demuestra la falta de escrúpulos,
pues redujeron al guardián, utilizaron las armas de utilería y con
ellas persuadieron al guardián para que obedezca sus órdenes y
sustrajeron los cables que fueron encontrados en el vehículo que
utilizaron; y, que si bien el Ministerio Público en su acusación
solicitó que se le imponga veinte años de pena privativa de libertad;
sin embargo, en atención a las circunstancias atenuantes personales
y genéricas y a la forma en que se perpetró el delito, que no se agotó
en su ejecución, no correspondió reducirle a cuatro años de pena
suspendida en su ejecución, por lo que esto fue corregido a través de
la resolución suprema.

8. De lo anterior se tiene que se individualizó la conducta y el accionar


delictivo del actor, por lo que fue condenado por una pena inferior
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prevista por el delito imputado en atención a las circunstancias


atenuantes; se aprecia entonces una debida motivación de la reforma
en el extremo de la pena impuesta.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad


que le confiere la Constitución Política del Perú,

HA RESUELTO

1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda respecto a lo expuesto en


los fundamentos 2 a 4, supra.

2. Declarar INFUNDADA la demanda respecto a la afectación del


derecho a la debida motivación de resoluciones judiciales.

Publíquese y notifíquese.

SS.

LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA

PONENTE RAMOS NÚÑEZ

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