UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA
UNIDAD AZCAPOTZALCO
HISTORIA DEL DERECHO DE OCCIDENTE
Imperio Aqueménida o Persa
Fue fundado por Ciro el Grande (555-529 a. C.), de la dinastía Aqueménida, quien en el
año 550 a. C., logra la independencia y conquista de Media. Extendió su imperio por los
territorios de los actuales estados de Irán, Irak, Turkmenistán, Afganistán, Uzbekistán,
Turquía, Rusia, Chipre, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Grecia (Jonia) y Egipto.
Ciro creó un poderoso ejército siguiendo el modelo de los antiguos asirios. Cuando
sucedió a su padre Cambises I en el 559 a. C., las entidades políticas hegemónicas en la
región eran el Imperio neobabilónico, el reino Medo, Lidia y Egipto.Entre los años 553 y
550 a. C., Ciro derrotó al rey medo Astiages, tomó su capital, Ecbatana, y llevó sus
tesoros a Anshan. La Crónica de Nabonido informa que el rey persa resultó favorecido por
el amotinamiento de las tropas medas contra su propio rey, hecho confirmado por la
historia que narra Heródoto (123-128) sobre la traición del general medo Harpago.
Tras unificar a los persas y someter a los Medos, Ciro, llamado después "el Grande",
emprendió la conquista de Babilonia (con lo que puso fin al Imperio neobabilónico), Siria,
Judea y Asia Menor. El reino de Lidia, en Asia Menor, cayó en poder de Ciro hacia el 545
a. C., Se cree que la guerra contra el Imperio neobabilónico, que se encontraba rodeado
por los persas en sus fronteras oriental y septentrional, habría comenzado hacia finales de
la década de 540 a. C., es en el año 539 que Babilonia fue tomada por el general persa
Gobrias, haciéndose presente Ciro días más tarde.
Ciro “el Grande” asumió la autoridad regia de Babilonia, que incluía los títulos de rey de
Babilonia, rey de Sumer y Akkad y rey de los países. se presentó a sí mismo como el
"salvador" de las naciones conquistadas. Para reforzar esta imagen y "crear condiciones
de cooperación con las élites locales" protegió los cultos (como el de Marduk en
Babilonia) y restauró templos y otras infraestructuras en las ciudades recientemente
adquiridas. Con ello Ciro se ganó el apoyo de buena parte de la casta sacerdotal de
Babilonia, la que en los textos (el Cilindro de Ciro, el Poema sobre Nabonido) por lo
general se muestra favorable hacia él.
En el Tanaj, Ciro es bienvenido por el Segundo Isaías, un judío de Babilonia. Asimismo,
de acuerdo a los libros bíblicos de Esdras y Nehemías, Ciro permitió regresar a Judea y
reconstruir el Templo a los judíos cautivos en Babilonia. A diferencia de los
conquistadores asirios y babilonios precedentes, Ciro trató con benevolencia a los
pueblos sometidos y perdonó a los reyes enemigos. En general, Ciro siguió la estrategia
de dejar las estructuras administrativas de los lugares conquistados, pero quedaban
sujetos a su imperio.
Su extensión se logró por transformar a los pueblos conquistados en provincias,
gobernadas por Sátrapas locales, por cobrar impuestos menores y por la política de
tolerancia religiosa, inclusive liberaron a algunos pueblos sometidos y también a algunos
les ayudaron a restaurar sus templos y a otros sus ciudades, puerto y flotas, como a los
hebreos, babilonios y fenicios.
Administración del Imperio:
El gobierno era una Despotia, el emperador era el representante en la tierra de su Dios
supremo Ahura Mazda. Su defensa personal estaba a cargo de los Inmortales (10.000
soldados).
Organización económica y política
● Tolerancia religiosa y de las costumbres locales.
● Mantenimiento de estructuras administrativas locales.
● División del territorio en Satrapías que eran auditadas todos los años siendo
castigado el Sátrapa si la población no estaba contenta con su gestión.
● Control eficaz de impuestos al comercio y baja general de todos los impuestos.
● Cobró auge el comercio mediante la construcción de caminos y canales
navegables, además de la unificación territorial que hacía menos peligrosos los
viajes.
● Creación de reservas de moneda en distintos puntos del imperio, y difusión del
crédito.
● Creación de guarniciones repartidas por el imperio que responden tan solo a la
autoridad real.
● Unificó el sistema de pesos y medidas.
● La administración local se encargaba de la manutención de los caminos y obras
públicas, el combate a la delincuencia y la productividad de la agricultura.
Estas medidas produjeron un auge en el comercio a lo largo del imperio incentivando de
gran manera el desarrollo económico lo que logró poner del lado persa algunas zonas que
originalmente los rechazaban y eran revoltosas como las ciudades jonias por ejemplo.
Con respecto al sistema de administración de las provincias, llamadas satrapías, estas se
componían de tres funcionarios: un general, un secretario y el jefe de provincia.
Cada uno desempeñaba un papel para que no hubiera corrupción en sus colonias.
Además un Inspector Real solía pasar cada determinado período de tiempo para verificar
que todo estuviera en orden dentro de la provincia, y luego informaba al rey sobre el
asunto.
El ejército persa se caracterizaba por dos cosas: destreza y puntería.
El ejército personal del Emperador como ya se mencionó, se componía de soldados
entrenados para la batalla llamados los "Inmortales". Era un ejército de 10 000 hombres;
se les decía así porque cada vez que caía uno era repuesto por otro de la reserva; y los
arqueros a caballo, eran una especialidad de los persas que requería una coordinación y
habilidad excepcional, que combinaba la arquería con la caballería.
Era un ejército heterogéneo. Había batallones de lanceros, arqueros y caballería, así
como mercenarios.
Pueblos hostiles
Las zonas que más se opusieron a los persas fueron Jonia, Egipto, Mesopotamia y Media.
Los jonios tenían una idiosincrasia distinta, basados en el modelo de ciudad estado
griego, en los primeros años se sublevaron constantemente contra los persas pero luego
con el auge económico se transformaron en súbditos leales del imperio. En Media
también los persas sufrieron revueltas, ante el recelo Medo de haberse convertido de
amos en siervos, pero la política persa de tolerancia rindió sus frutos, quedando
apaciguados los ánimos. En Babilonia la población recordaba los viejos tiempos de gloria
y por ello la ciudad se sublevó. Esta ciudad era el núcleo agrícola e industrial del imperio y
ante la sublevación la represión fue tan brutal que nunca más Babilonia se recuperó. En
Egipto las causas del alzamiento son similares, además de contar con el apoyo de los
griegos. Egipto se sublevó en reiteradas oportunidades siendo en todas luego de un
tiempo reconquistado por los persas.
Posteriormente logró su máximo apogeo durante el reinado de Darío el Grande ( 522-486
a. C.), cuando llegó a abarcar parte de los territorios de Libia, Bulgaria y Pakistán, así
como ciertas áreas del Cáucaso, Sudán y Asia Central.
Debilidad del Imperio Persa
El principal punto débil del Imperio persa era su organización militar. A pesar de contar
con un ejército y una flota incomparable en números, su organización y tácticas eran
débiles. El ejército estaba compuesto por un núcleo de élite que era la guardia personal
del emperador, también llamados los Inmortales, y luego a estos se sumaban elementos
de todos los pueblos dominados; no existían unidades estándar sino que era un ejército
muy heterogéneo. Este ejército casi carecía de tácticas para combatir en formaciones.
Esto contrastaba con los ejércitos griegos que eran en muchos casos muy disciplinados y
experimentados y además tenían tácticas de combate y equipos muy superiores a los
persas. De esta manera un pequeño número de griegos podía mantener a raya a un
contingente persa varias veces superior como quedó demostrado en la batalla de las
Termópilas donde siete mil griegos, 300 de ellos espartanos, los mejores soldados griegos
comandados por su rey Leónidas mantuvieron a raya a un ejército de doscientos mil
persas (según Herodoto) durante las Guerras Médicas.
Este pueblo fue conquistado por Alejandro Magno de Macedonia en el año 331 a.C.