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Teoria de La Gestalt-halina-Stasiejko

Este documento describe el desarrollo de la teoría de la Gestalt en psicología. Critica el enfoque asociacionista elementalista que dominaba en el siglo XIX. Presenta los experimentos fundacionales de Max Wertheimer sobre el movimiento aparente y cómo cuestionaron las nociones existentes, allanando el camino para una nueva visión de la forma y la totalidad en la percepción. También introduce las ideas clave de Köhler y otros pioneros de la Gestalt sobre el estudio de los patrones y configuraciones en lugar de los elementos aislados.

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Teoria de La Gestalt-halina-Stasiejko

Este documento describe el desarrollo de la teoría de la Gestalt en psicología. Critica el enfoque asociacionista elementalista que dominaba en el siglo XIX. Presenta los experimentos fundacionales de Max Wertheimer sobre el movimiento aparente y cómo cuestionaron las nociones existentes, allanando el camino para una nueva visión de la forma y la totalidad en la percepción. También introduce las ideas clave de Köhler y otros pioneros de la Gestalt sobre el estudio de los patrones y configuraciones en lugar de los elementos aislados.

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La teoría de la Gestalt

Lic. Halina Stasiejko

Cuestionamiento y crisis del enfoque asociacionista en Psicología

En la primera década de este siglo, en los dos centros académicos más comprometidos
con el progreso en la disciplina psicológica, se llega a la convicción de que el enfoque
asociacionista-elementalista, con su pretensión de abordar el “estudio analítico de la
conciencia mediante la introspección”, estaba condenado a desaparecer.

La Psicología del siglo XIX se había comprometido con el análisis de los contenidos de la
experiencia consciente siguiendo el ejemplo de la física, la química y la fisiología. Estas
ciencias, de gran reconocimiento, se habían consolidado adoptando métodos analíticos
que les llevaron a la división de sus objetos de estudio en moléculas, átomos, tejidos y
células de órganos.

Este clima epistemológico positivista del siglo XIX enmarcó la constitución de la


Psicología como ciencia independiente. En el laboratorio experimental se identifican los
elementos constitutivos del objeto de estudio: los contenidos de la experiencia consciente.
Estos elementos fueron las sensaciones, es decir los datos simples, originales e
irreductibles a todo nuevo esfuerzo de análisis. El proyecto de la primer psicología
científica fue componer un catálogo completo de las sensaciones conscientes, describir,
medir sus propiedades y determinar la correspondencia invariable de cada una de ellas
con un centro nervioso bien localizado y con la excitación de un aparato receptor
específico. Sólo después de la descripción de los elementos, era posible dar cuenta del
orden y agrupamiento, o sea, explicar la organización de la experiencia consciente como
totalidad. Para resolver el problema de la composición los psicólogos experimentales
adoptan el asociacionismo.

Se levantan respuestas críticas muy divergentes frente a este primer proyecto de la


Psicología, y se produce una apertura a nuevas preguntas y propuestas. En Estados
Unidos, conservando las bases positivistas y la mirada elementalista-asociacionista sobre
el objeto de estudio, se renuncia al estudio de lo mental. Nos estamos refiriendo al
surgimiento del movimiento conductista iniciado por Watson.

En tanto, en Alemania, un grupo de psicólogos optan por continuar con el estudio de los
procesos mentales rechazando el enfoque asociacionista, elementalista, y mecanicista
elegido por el Conductismo. Adoptan un enfoque fenomenológico, opuesto al positivismo,
afirmando que los datos fenomenológicos de la experiencia ordinaria son el punto de
partida que permite la construcción de la estructura conceptual, dentro de la cual se
encajarán los datos de observación. En si mismos, los datos no tienen interés o especial
significación, y aunque la observación es necesaria, lo es en la medida en que sirve para
probar una hipótesis.

Podríamos, a pesar de estas divergencias, establecer alguna analogía entre las dos
respuestas ya que ambas dirigen su mirada a lo inmediatamente observable. Pero cuando
los gestaltistas se remiten a las sencillas observaciones de fenómenos, lo hacen para salir
de los sofisticados laboratorios de introspección experimental y contrastar las hipótesis,
mientras que los conductistas, por el contrario, llevan la experiencia observable al máximo
control del laboratorio, con el objetivo de manipularla y operar sobre ella.

Una ilustrativa cita de Bertrand Russell, matemático y filósofo de principios del siglo XX,
nos permitirá comprender que las diferencias en las bases epistemológicas asumidas por
ambos enfoques se expresaron además en los modos de preguntar, el tema abordado,
las condiciones de experimentación y la interpretación de los resultados:

“Los animales estudiados por los americanos se precipitan frenéticamente de forma


increíblemente apresurada y vigorosa, y al final alcanzan por azar el resultado deseado.
Los animales observados por los alemanes se sientan tranquilamente y piensan, y
finalmente obtienen la solución de su conciencia interna” (Russell, B. 1927, cit. por
Johnson-Laird y Wason, 1977, p.3)

La cita alude, por un lado, a los experimentos llevados a cabo por Watson y sus
continuadores, sobre gatos, ratas y palomas en situaciones de condicionamiento y, por el
otro, a los estudios acerca de las formas de discernimiento y resolución de problemas que
pueden enfrentar los simios y que han sido realizadas por Köhler en las Islas Canarias.
La Psicología de la Gestalt, al rechazar los enfoques elementalistas y asociacionistas, se
compromete con una visión “molar" de su objeto de estudio. Las ideas claves de la Gestalt
surgen a partir de varias demostraciones cruciales, muy vívidas, logrando a partir de ellas,
poner en duda lo ya establecido y constituir una nueva manera de pensar e investigar los
fenómenos psicológicos. Al realizar los experimentos, ignoran la regla fundamental de los
primeros psicólogos experimentales: el estudio de los hechos locales más simples y la
eliminación de todos los ingredientes y perturbaciones secundarias que pudieran
enturbiar la naturaleza simple de esos elementos.

Köhler, W. en su libro “Psicología de la Forma” afirma: “...tenemos que examinar con toda
imparcialidad situaciones perceptivas e intentar encontrar en ellas aquellos hechos que se
aparecen como más importantes; explicar su naturaleza, si es posible; compararla con la
naturaleza de otros hechos de interés y ver si, de esta forma, podemos deducir reglas
generales que sean válidas para muchos fenómenos. Está claro que en este programa
no se mencionaban nunca los elementos simples locales o sensaciones.” (pag. 58)

Como ejemplo de estas demostraciones nos podemos referir aquel que realizó Max
Wertheimer(1912), sobre un interesante fenómeno llamado “estroboscópico” o
“movimiento aparente”. El fenómeno es en sí muy sencillo y puede graficarse en la
siguiente figura:

Para realizar este experimento se instalaron dos focos de luz detrás de una pantalla
transparente y entre ellos, en posición equidistante pero más cerca de la pantalla, se
colocó una varilla vertical. Cuando se enciende cada foco de manera intermitente, la
sombra de la varilla se proyecta en la pantalla a la derecha o a la izquierda, según cual
sea la luz que la ilumine. Físicamente sucede que, cuando se enciende una lamparita y
luego se la apaga y se enciende la otra y se apaga; la sombra de la varilla aparece y
desaparece en un lugar y luego aparece y desaparece en otro lugar. En síntesis, no hay
movimiento físico, sólo se prenden y apagan los focos de luz, de manera intermitente. Sin
embargo, el sujeto sometido a este experimento, “ve” una sombra que se mueve de un
lado a otro.
Este fenómeno llamado “movimiento aparente” fue tomado por los psicólogos de la
escuela de Wundt como una “ilusión”, como un juicio erróneo del observador y nunca fue
considerado como un hecho perceptivo.

Los hechos perceptivos, sostenían los psicólogos bajo el dominio de la Psicología Clásica,
sólo se podían componer de “sensaciones locales independientes”. Pero Max Wertheimer,
a pesar de su condición de discípulo de Wundt, se pregunta por este error y tanto él como
otros investigadores, repitiendo el experimento, prueban que “el movimiento aparente” es
un “hecho perceptivo” tan real como el llamado movimiento “real”. Llegan a posicionarse
de una manera diferente frente a lo que, en principio, era catalogado como error en el
diseño de investigación y falta de entrenamiento en “introspección experimental” por parte
de los sujetos que se sometían a las experiencias de laboratorio. En sus investigaciones
les llama la atención la frecuencia de informes verbales, que contrariamente a lo
esperado, hacían referencia al ilusorio movimiento.

Se trata del mismo efecto de movimiento de las imágenes que vemos en el cine, donde
una fotografía es sustituida rápidamente por otra, sin proyectar luz en la pantalla durante
el cambio de cuadro fotográfico. Descripta como fenómeno físico, una película es sólo una
secuencia de distintas fotografías en reposo y por tanto, los movimientos que vemos
cuando se proyecta una película son todos “aparentes”.

No es la asociación de hechos locales independientes lo que puede explicar esta


experiencia perceptiva, sino en todo caso, la interacción dinámica de estímulos locales,
bajo ciertas condiciones temporales y espaciales.

Una demostración, antecedente del enfoque de la Gestalt, fue efectuada en 1890 por
Chistoph von Ehrenfels, un discípulo austríaco de Franz Brentano, que tenía un particular
interés en el estudio de la percepción de melodías musicales. Sostuvo que una melodía
posee una “cualidad de la forma” o “Gestaltqulitäten”, que trasciende la suma de los
elementos particulares que la componen y que permite que una melodía conserve su
identidad aún cuando sea ejecutada en claves diferentes, con distintos instrumentos e
intensidades de sonido. Es posible, a partir del mismo conjunto de elementos o notas,
producir una melodía totalmente distinta y a la inversa, seleccionar un conjunto,
perteneciente a otro tono musical y producir una melodía que sería aprehendida como “la
misma” que la primitiva. Las ideas de von Ehrenfels, tan similares a las de los psicólogos
de la Gestalt, no alcanzan a tener gran repercusión en la psicología de la época y esto se
debe a que la versión oficial de la psicología de ese momento está comprometida con el
modelo desplegado por Wundt. Deben pasar muchos años y reiteración de
investigaciones, para poner en cuestionamiento los pilares de la psicología fundacional.
Recién en 1912, es cuando Max Wertheimer da a conocer públicamente una
interpretación diferente acerca de los experimentos de “movimiento aparente”
anteriormente expresado.

Max Wertheimer (1880-1943) es considerado como el principal fundador de la Escuela de


la Gestalt, pero su tarea la realiza estrechamente asociado con sus colegas Wolfgang
Köhler (1887-1967) y Kurt Koffka (1886-1941). Los tres se propusieron fundar una
psicología que pudiera dar cuenta de lo significativo e inmediatamente organizado de la
experiencia psicológica consciente, conservando el espíritu experimental y rechazando
cualquier intento de descomposición de la vida psicológica.

Una sintética expresión, que se convirtió en carta de presentación de la Gestalt, permite


resumir la posición que adoptan:

“El todo es más que la suma de las partes”

Esta afirmación, relativamente simple, puso en duda los fundamentos mismos de la


psicología elementalista asociacionista. Veamos que implicancias se sintetizan en esta
idea.

La experiencia psicológica lleva consigo una cualidad de totalidad que no puede


encontrarse en sus partes constitutivas cuando son aisladas. Lo que posee la totalidad,
jamás puede ser representado por una sucesión o agregación de elementos que
componen esa totalidad. Se impone la inclusión, la coexistencia y no la agregación
sucesiva de elementos. La totalidad se capta de una sola vez, porque todo se da junto y
de manera inmediata. Nunca la cualidad total puede ser efecto de una generalización a
partir de casos. El todo es el punto de partida de la experiencia psicológica y jamás el de
llegada.
Mientras la psicología elementalista supuso que las propiedades de las partes al ser
asociadas determinan las características de la totalidad, la Gestalt sostuvo que es la
organización estructural global la que determina el lugar y significado de cualquier parte
componente. En este sentido una misma sensación, o elemento local, puede cobrar
distinto significado según la totalidad a la que pertenezca. Por ejemplo, un sabor, un
aroma, un gusto, son estructurados a partir de la conducta en la que están incluidas y no
a la inversa. Si bien psicofisiológicamente una sensación puede ser definida en sí misma,
por su cualidad, intensidad, duración, etc. y puede mantener sus propiedades a pesar de
incluirse en diferentes tipos de conductas; este esfuerzo analítico sólo las desvitalizaría al
eliminar el contexto en el que tienen expresión la conducta. En la vida cotidiana
desaparece la identidad molecular de cada sensación tornándose significativas al incluirse
en la totalidad de la experiencia conductual.

Desde la perspectiva de la Gestalt, toda producción de conducta, todo proceso


psicológico implicado es una totalidad organizada y con significado, ya que lleva consigo
una cualidad estructural que no puede reducirse a las partes que la componen. Este
propósito de estudiar la experiencia consciente como totalidad organizada y significativa,
se constituye en objeto de sus estudios sistemáticos. Percibir una situación, imaginarla,
resolver un problema, producir una solución, sólo se pueden comprender como
fenómenos humanos si entendemos a la conducta como “molar”, como totalidad
organizada.

El término alemán Gestalt es apropiado para denominar a esta escuela ya que significa
forma, figura o configuración, implicando, entonces, oposición a cualquier tipo de análisis
reduccionista de la experiencia psicológica, que si se llegara a aplicar, sólo conduciría a la
misma destrucción de la experiencia.

Derrocan el punto de vista asociacionista imperante en las psicologías de su tiempo, tanto


en la escuela de Wundt y sus continuadores, como en la psicología conductista. Para
ambos casos, consideraron que el psicólogo sólo se ocupó de artificios y abstracciones,
de los productos finales del análisis y que poco importa si este análisis se hace en
términos de introspección experimental o de reducción del comportamiento a reflejos
condicionados. De una manera sintética podemos decir que la Gestalt representa un
punto de vista molar en Psicología en oposición al punto de vista molecular adoptado por
las psicologías elementalistas asociacionistas.

Los aportes para la comprensión del fenómeno de la percepción

Fue en el área de la percepción donde el programa “gestalt” produjo las contribuciones


más originales y valiosas, en particular en lo que se refiere a los principios de
organización del campo perceptivo visual.

Con esto no se quiere expresar que no realizaron contribuciones importantes en otras


áreas de la psicología, significa, más bien, que las aportaciones más destacadas y
características pertenecieron al campo de la percepción. Sin embargo, su esquema
teórico se extendió también a otros aspectos cognitivos, como el aprendizaje, el
pensamiento, el razonamiento, los estudios de la personalidad, los fenómenos grupales,
entre otros, intentando siempre detectar las formas o estructuras organizadas que están
presentes en cualquier fenómeno psicológico, sea cual fuere el material en el que se
explicita.

Al preguntarse cómo se organiza la percepción, responden que la experiencia perceptiva


es una totalidad en la cual la relación entre las partes que la componen tiene significado a
partir de las leyes de composición de la estructura total de esa experiencia.

Partiendo de este principio de organización o estructura, deducen que el valor de cada


elemento que compone el campo perceptual depende de la totalidad en la cual se halla
incluido y que el mismo puede variar cuando forma parte de otro contexto perceptivo al
lograr un nuevo equilibrio. Lo percibido, desde el inicio posee organización y significación.

Cuando los gestaltistas ponen el acento en destacar nuestra posibilidad de captar


unidades perceptivas estructuradas y significantes desde el inicio, se están
contraponiendo al empirismo. Afirman que el peso de la experiencia pasada no es lo que
determina el resultado de la experiencia psicológica actual, o sea no es la reiteración de
conexiones y asociaciones a partir de historias de aprendizaje, repeticiones y refuerzos o
la rememoración de experiencias pasadas lo que otorga significación. Ésta es producto de
la organización emergente, de la dinámica del campo actual ordenada de acuerdo a leyes
y principios que la regulan.
Pero a pesar de estas afirmaciones, no caen en la posición diametralmente opuesta: el
innatismo. Sostienen que cualquier experiencia psicológica, por ejemplo, la perceptiva, es
producto de autodistribuciones dinámicas de fuerzas que se despliegan en el campo
experiencial actual y nunca están exclusivamente determinadas por las experiencias
pasadas. Si la explicación de base empirista fuese correcta, en el campo perceptivo sólo
se distinguirían entidades conocidas y en realidad las cosas no suceden así, los
conocimientos que tenemos de los objetos no son los responsables de su existencia como
totalidades significativas.

Al observar lo real se acepta la experiencia de manera directa, aquello que se presenta de


manera manifiesta; en esto consiste la actitud fenomenológica que impregna el método de
estudio adoptado por la Gestalt. Se capta inmediatamente lo genuino de la experiencia
psicológica, incluso los aspectos que no son específicamente mensurables. El
conocimiento objetivo de una experiencia perceptiva, por ejemplo, no se logra mediante la
medición de las variables que supuestamente están en juego, o conociendo acerca de la
fisiología de los órganos sensoriales; la objetividad es captada en la experiencia directa.
Por tanto, no es necesario establecer condiciones experimentales que permitan la
medición de variables (modelo que si es adoptado por los enfoques positivistas), para
poder afirmar objetivamente lo que una persona percibe, cómo resuelve algún problema,
cómo razona o cómo se conduce en un grupo.

Una hipótesis determinante para la comprensión de los fenómenos estudiados por la


Gestalt es la del isomorfismo, término de origen griego (iso/aproximadamente igual y
morfismo/forma), que intenta dar cuenta de una identidad estructural entre el plano de la
experiencia consciente directa y los procesos fisiológicos subyacentes a la misma. De
esta manera se afirma que si conocemos las leyes que organizan la experiencia
fenoménica necesariamente conocemos a su vez, las leyes que rigen el funcionamiento
cerebral. Esta hipótesis viene a oponerse a la concepción elementalista y asociacionista
del sistema nervioso, preocupada por descubrir centros cerebrales específicos, con
funciones bien localizadas, conducciones nerviosas fijas y rígidas, etc., cual si fueran
partes de una maquinaria que puede reflejar de manera exacta las características físicas
de los estímulos del mundo. La Gestalt propone, en cambio, una concepción del sistema
nervioso entendido como un todo dinámico, funcionalmente flexible y no suma de zonas
cerebrales; las leyes de funcionamiento cerebral serían, entonces, análogas a las que
rigen la organización del campo perceptual. Proponen la existencia de procesos corticales
que operarían de manera similar a campos de energía electromagnética como la que se
genera alrededor de un imán. Tal campo es como un continuo y todo lo que afecta a una
parte de él, afectaría a la totalidad en cierta medida. Mediante el isomorfismo se establece
que no existe una relación punto por punto entre el estímulo externo y la imagen mental
de ese estímulo, resultando por tanto que la forma perceptiva es una representación del
mundo físico y no su copia fotográfica, es un equilibrio logrado, siempre instantáneo y
cualquier cambio en el campo estimular produce un cambio tanto en la forma
psicológicamente percibida, como en los campos corticales, siempre implicados. Cabe
aclarar que el postulado del isomorfismo ha sido muy criticado tanto desde las
investigaciones en neurofisiología que no han podido contrastarla, como desde las
implicancias filosóficas que supone, quedando una polémica abierta sobre este tema.

Los psicólogos de la Gestalt enuncian además del isomorfismo, otros principios o leyes
que lo complementan, con el fin de favorecer una comprensión más acabada acerca de
la dinámica perceptual que se produce en el campo actual de la experiencia consciente.
Algunos de ellos se detallan a continuación:

• "Ley de la pregnancia o de la buena forma": expresa que la percepción siempre adopta


la mejor forma posible, coordinando la totalidad de los factores que coexisten en el campo
perceptivo en un momento determinado.

• "Ley del cierre": se refiere a nuestra tendencia a percibir formas "completas", aun
partiendo de datos perceptuales incompletos. Por ejemplo, seguimos el ritmo de una
canción aunque se corte por momentos el sonido; frente a un dibujo incompleto
reconstruimos o imaginamos rápidamente lo faltante; cuando leemos buscando errores de
tipeo, no distinguimos con facilidad las alteraciones en las letras de las palabras o las
letras faltantes. En todas estas situaciones tendemos a completar y cerrar la acción en
pos de sostener el significado en su conjunto, sin distinguir algunos vacíos.

• "Ley de la proximidad": aquello que está próximo en tiempo y espacio en nuestro


campo perceptual tiende a agruparse significativamente. Por ejemplo, ruidos dispersos
que se reiteran en el tiempo terminan conformando significativamente un ritmo, o sea,
como consecuencia de la proximidad temporal tendemos a agruparlos y a otorgarles un
significado musical; estrellas próximas en el cielo han sido identificadas como
constelaciones o sea totalidades particularmente significativas que por la proximidad
espacial se particularizan y distinguen de otras.

• "Ley de figura-fondo": según la cual la organización de la percepción se da siempre en


función de un recorte que define una figura sobre un fondo. El ejemplo más difundido es el
de las figuras reversibles, que permiten ver una copa o dos perfiles enfrentados, según
sea el recorte de figura y fondo.

• "Ley de la semejanza": según la cual lo similar en tamaño, color, peso o forma tiende a
ser percibido como conjunto o totalidad.

Un tema que aún no ha sido explicitado es el concepto de “campo”. La psicología


gestaltista considera a la realidad como psicofísica. Según lo ya expresado, los
gestaltistas consideraron que el mundo de la experiencia no es el mismo que el mundo
físico y para recalcar tal distinción por un lado se refieren al campo psicofísico, para
representar la visión que el perceptor tiene de la realidad y por otro la situación física,
para referir al mundo físico.

El campo psicofísico es siempre la experiencia actual, donde se producen los cambios


en la experiencia perceptiva. El concepto de campo está vinculado a otros términos
como: distribución de fuerzas, condiciones de equilibrio, interacción entre partes, vectores,
valencias, etc.; todos son instrumentos conceptuales provenientes de complejas
formalizaciones de la física que fueron utilizados con el propósito de poder explicar que el
resultado fenoménico de la experiencia no depende de un modelo mecánico sino de un
modelo dinámico. Les fue posible traducir en términos dinámicos, lo que hasta ese
momento se describía sólo en términos mecánicos.

Construir una “teoría de campo” significó detectar las reglas precisas que regulaban las
interacciones entre las partes que constituyen la totalidad de una experiencia. Nos
referimos, por ejemplo a las “leyes y principios” anteriormente explicitados: figura-fondo,
buena forma, proximidad, cierre, semejanza, etc.
Koffka (1935) se propuso estudiar la conducta como un acontecimiento en un campo
psicofísico, lo cual significó, sintéticamente, estudiar la organización del campo, lo que
significa, las fuerzas coexistentes, la influencia de las fuerzas en los movimientos del
cuerpo y del yo.

Podríamos expresar, para resumir, algunas características que resultan centrales a fin de
identificar un proyecto como el desarrollado por los psicólogos de la Gestalt:

• Adoptan un enfoque estructuralista, estudiando la experiencia consciente como


totalidad organizada y significativa, contraponiéndose de esta manera a cualquier enfoque
elementalista y asociacionista.

• Comprenden cualquier forma de expresión conductual, entre ellas la experiencia


consciente en el acto de percibir, como una producción dinámica, en oposición a una
concepción mecanicista y estática del fenómeno.

• El campo dinámico es siempre actual, se pueden describir las condiciones de


producción y estructuración del mismo, la totalidad que en él se expresa; pero no se
interesan por la medición y cuantificación de los fenómenos. El sentido de actualidad que
le otorgan al campo fue ampliamente criticado por Jean Piaget, que por el contrario, optó
por un enfoque genético estructural de la construcción de los conocimientos.

• La experiencia anterior no cumple papel relevante en la constitución del campo


dinámico actual, acentuando de esta manera su inclinación antiempirista, sin adoptar por
ello un enfoque innatista.

Es importante considerar que el mérito de la escuela gestaltista es haber ido más allá de
la mera crítica, ya que se convirtieron, a partir de sus desarrollos teóricos y su modo de
investigación, en un hito positivo e importante para la psicología científica.

Han hecho sentir su influencia en círculos cada vez más amplios, se realizaron
aplicaciones a los estudios de la personalidad, la motivación, la psicología social, con
producciones como las de K. Lewin, S. Asch, y F. Allport, entre otros.
Son meritorias, entre otras, las contribuciones de Wertheimer, quien se propuso analizar
las condiciones que favorecen los actos inteligentes y creativos, analizó los procesos y las
condiciones educativas que posibilitan el pensamiento productivo y no sólo el
reproductivo, (asimilado a la visión conductista del aprendizaje).

Otro hito fundamental lo constituyen los desarrollos de Kurt Lewin, quien con ayuda de
conceptos de la topología (una rama de la matemática) se interesó en describir
situaciones de dinámica grupal, vinculando las ideas de la Gestalt con la Psicología
Social.

Bibliografía

• Caparrós, A.: La psicología y sus perfiles, Barcanova, Barcelona, 1984.


• Heidbreder, E.: Psicologías del siglo XX, Paidós, Buenos Aires, 1960.
• Koffka, K.: Principios de psicología de la forma, Paidós, Buenos Aires, 1953.
• Kohler, W.: Psicología de la forma, Argonauta, Buenos Aires, 1948.
• Sambrín, M.: La psicología de la Gestalt, en Legrenzi, P.: Historia de la Psicología,
Cap. V, Herder, Barcelona, 1986.

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