LA CORRUPCIÓN EN LAS INSTITUCIONES
PÚBLICAS Y PRIVADAS
La corrupción no es un fenómeno que
aparezca espontáneamente en los
gobiernos o en otras instituciones. Tiene
raíces en la sociedad Es el resultado de
un deterioro en las cualidades morales
de una sociedad que así se ve más propensa a quebrar reglas éticas en
la búsqueda de beneficios personales. El mayor o menor impulso y
generalización que la corrupción pueda tener dentro del estado,
seguramente tendrá relación con los valores y pautas históricas de
quienes detentan el poder, con el grado de intervención estatal, y con
la capacidad de tener órganos de seguridad y justicia eficientes, pero
difícilmente se podría dar un estado corrupto dentro de una sociedad
de altos valores éticos. Los actos corruptos suelen implicar a dos
partes: el corruptor y el corrompido. Ambos son culpables y ambos
están interesados en ocultar el hecho. Por ello es difícil encontrar
pruebas de la corrupción, aunque ésta se conozca por infidencias o se
intuya por súbitos enriquecimientos o niveles de vida. El ocultamiento
genera, en el otro extremo, una gran facilidad para adjudicar
injustificadamente conductas incorrectas, a veces con mala intención
Por otro lado, la propensión de la gente a aceptar teorías
conspirativas crea un ambiente propicio para generar un clima de
pesimismo generalizado, donde, bajo el slogan "todos roban", se crea
la necesaria con• fusión que favorece el mimetismo de los que
efectivamente lo hacen.
La gravedad social de la corrupción aumenta cuanto mayor es la
cantidad de gente complicada en un mismo acto, o cuando se eleva
el nivel de la institución. Por ejemplo es más grave el caso de un
parlamento en donde se distribuyan pagos provenientes de quienes
se benefician por una ley así aprobada que el caso de una coima a un
funciona• rio público aislado. Es más grave que haya corrupción en
un juzgado federal que en uno de faltas. Cuando en un acto de
corrupción se involucran muchas personas de alto nivel, ello significa
que se han reducido los temores y que se extiende la impunidad.
Seguramente la expansión de la corrupción minimiza la capacidad de
reacción.
Un síntoma claro de la creación de ambientes amplios de
corrupción es el desenfado en el trato del tema por quienes han vivi
do muchos años en ese medio sin ser penalizados Hace algunos
años un dirigente sindical argentino hacía declaraciones a un me• dio
de prensa diciendo que "nadie se hace rico trabajando", y además
explicaba cómo se obtenían los retornos de honorarios pagados por el
gremio a profesionales y consultores. Por la naturalidad con que lo
exponía, sólo cabría interpretar que luego de una larga práctica en
esas artes había llegado sin querer asumir que no eran incorrectas.
En los países con fuerte y crónica corrupción se pueden encontrar
ejemplos numerosos de desenfado, y hasta exposición pública
deliberada de enriquecimientos indebidos, casi como una señal del
poder del que se dispone Esto ocurre en muchos países
latinoamericanos como Paraguay, México y Venezuela, por nombrar
a algunos de los que más sufren este flagelo. También ocurre en
otros continentes incluyendo Asia, África, y Europa, particularmente
en Rusia.