Sentencia T-380/02
DERECHO A LA SALUD-Fundamental por conexidad con la vida
INAPLICACION DE NORMAS DEL PLAN OBLIGATORIO DE
SALUD-Suministro de audífonos por EPS
DERECHO A LA SALUD-Suministro de audífonos por
EPS/ENTIDAD PROMOTORA DE SALUD-Repetición contra el
FOSYGA
Reiteración de Jurisprudencia
Referencia: expediente T-555459
Acción de tutela instaurada por Rafael
Eduardo Melo Peña contra SANITAS
E.P.S.
Magistrado Ponente:
Dr. ALVARO TAFUR GALVIS
Bogotá, D.C., dieciséis (16) de mayo de dos mil dos (2002).
La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, en particular las contenidas en los
artículos 86 y 241, numeral 9, de la Constitución y el Decreto 2591 de 1991,
ha proferido la siguiente
SENTENCIA
dentro del proceso de revisión del fallo proferido por el Juzgado Cuarenta
Civil del Circuito de Bogotá, en el trámite de la acción de tutela iniciada por
Rafael Eduardo Melo Peña contra SANITAS E.P.S..
I. ANTECEDENTES.
El señor Rafael Eduardo Melo Peña interpuso acción de tutela contra
SANITAS E.P.S. por considerar vulnerados sus derechos fundamentales a la
salud, a la vida y a la integridad física, en razón a que la demandada se niega a
entregar unos audífonos que requiere para mejorar su capacidad auditiva.
Fundamentó su solicitud de amparo en los siguientes hechos:
Se encuentra afiliado desde enero de 2001 a la E.P.S. SANITAS en calidad de
cotizante. Es empleado de la empresa J.R. RESTREPO & CIA LTDA.
INGENIEROS CIVILES en Bogotá, e indica que la demandada se niega a
suministrar los audífonos que le son urgentes para su salud, argumentando que
se encuentran por fuera del P.O.S. Señala en su demanda y en el escrito que
anexó a la misma, que no cuenta con los recursos suficientes para comprar los
audífonos, pues cuestan alrededor de seis millones de pesos, según cotización
que anexa al expediente.
Solicita en consecuencia se ordene a SANITAS E.P.S que autorice el
cubrimiento total de los audífonos que necesita, como también todos los
servicios médicos que pueda requerir para recuperar su salud.
SANITAS E.P.S en escrito dirigido al Juzgado Cuarenta Civil del Circuito de
Bogotá, solicitó negar la protección pretendida por el demandante, tras
considerar que el señor Rafael Eduardo Melo debe financiar directamente los
audífonos que demanda, pues de acuerdo a la Resolución No 5261 de agosto 5
de 1994 estos corresponden a servicios adicionales no incluidos en el P.O.S.
Agregó que de acuerdo a la Sentencia SU-819 de 1999, es el Estado a través
del Ministerio de Salud y no las E.P.S., los que debes asumir directamente los
tratamientos y medicamentos excluidos del P.O.S. y sujetos a mínimos de
cotización, una vez el afiliado compruebe la falta de capacidad de pago para
financiar el procedimiento médico y los medicamentos requeridos.
II. DECISIÓN JUDICIAL OBJETO DE REVISIÓN.
Conoció del presente caso el Juzgado Cuarenta Civil del Circuito de Bogotá,
que en providencia de diciembre 13 de 2001 negó la protección solicitada por
el demandante, consideró que: “Es verdad que el señor RAFAEL EDUARDO
MELO puede necesitar los audífonos que reclama a su EPS, pero también lo
es que esa necesidad podría ubicarse dentro del ámbito meramente
prestacional del derecho a la salud, porque como antes se dijo, ella no se
advierte necesaria para asegurar el derecho a la vida del peticionario, es
decir, no toca con lo que podría considerarse le esencia o el aspecto vital del
derecho a la salud, cuando es considerado como fundamental”.
III. PRUEBAS RELEVANTES ALLEGADAS AL EXPEDIENTE.
A folio 4, copia de la cédula de ciudadanía del demandante.
A folio 5, copia del diagnóstico de la Dra. Tulia Eugenia Gómez en el que
indica que el señor Rafael Melo padece Hipoacusia Neusensorial Moderada
Bilateral.
A folio 6, copia de la carta suscrita por el empleador del demandante y
dirigida a SANITAS E.P.S., en la que le solicita el envío de los carnés de
afiliación del señor Melo Peña y de su esposa.
A folio 8, copia del formulario de afiliación del señor Melo Peña a la entidad
demandada.
A folio 9, Copia del formulario de autoliquidación de aportes del demandante
a SANITAS E.P.S.
A folio 10, cotización de los audífonos que requiere el señor Melo Peña.
A folio 11, copia de la orden para la adaptación de los audífonos al
demandante.
A folio 62, escrito remitido por el demandante a la Corte Constitucional en
donde insiste en la necesidad de que por medio de la tutela se ordene a la
E.P.S. Sanitas el otorgamiento de los audífonos.
IV. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS.
1. Competencia.
Esta Corte es competente para conocer del fallo materia de revisión, de
conformidad con lo establecido en los artículos 86 y 241-9 de la Constitución
Política y en los artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991, y por la
escogencia del caso por la Sala de Selección.
2. La exclusión de ciertos tratamientos y medicamentos de la cobertura
del Plan Obligatorio de Salud. Eventos en los que procede inaplicar la
reglamentación existente.
El Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud a través del POS establece
los servicios de salud que deben prestar las Empresas Promotoras de Salud a
las personas que estén afiliadas al Sistema de Seguridad Social en Salud por el
Régimen Contributivo1. Sin embargo, el Plan Obligatorio de Salud consagra la
existencia de exclusiones y limitaciones, que en general serán todas “aquellas
actividades, procedimientos, intervenciones, medicamentos y guías de
atención integral que expresamente defina el Consejo Nacional de Seguridad
1
Sobre el tema ver la Sentencia T-1120 de 2000, M.P. Alejandro Martínez Caballero.
Social en Salud, que no tengan por objeto contribuir al diagnostico,
tratamiento y rehabilitación de la enfermedad; aquellos que sean
considerados como cosméticos, estéticos o suntuarios, o sean el resultado de
complicaciones de estos tratamientos o procedimientos”2.
No obstante, la Corte Constitucional en virtud del principio de la supremacía
de la Constitución sobre las demás fuentes formales del derecho, ha inaplicado
la reglamentación que excluye el tratamiento o medicamento requerido, para
ordenar que sea suministrado, y evitar, de ese modo, que una reglamentación
legal o administrativa impida el goce efectivo de garantías constitucionales y
de los derechos fundamentales a la vida y a la integridad de las personas.
En tales eventos, antes de inaplicar la reglamentación que excluye el
tratamiento o medicamento requerido es preciso verificar que el medicamento
o tratamiento excluido por la reglamentación legal o administrativa, amenace
los derechos constitucionales fundamentales a la vida o a la integridad
personal del interesado3, pues no se puede obligar a las Entidades Promotoras
de Salud a asumir el alto costo de los medicamentos o tratamientos excluidos,
cuando sin ellos no peligran tales derechos.4 Así, el lleno de los requisitos que
son menester para efecto de determinar la inaplicación de las normas legales o
reglamentarias que regulan las exclusiones del P.O.S. son aquellos que han
sido determinados por la jurisprudencia de esta Corporación:
“1 Que la falta del medicamento o tratamiento amenace o vulnere
los derechos fundamentales a la vida o la integridad personal del
afiliado, lo cual debe entenderse no sólo cuando ‘existe inminente
riesgo de muerte sino también cuando la ausencia de la droga o el
tratamiento altera condiciones de existencia digna’5;
“2) Que el medicamento o tratamiento excluido no pueda ser
reemplazado por otro que figure dentro del Plan Obligatorio de
Salud;
3) Que el paciente no tenga capacidad de pago para sufragar el
costo del medicamento o del tratamiento respectivo;
4) el medicamento o tratamiento haya sido prescrito por un médico
adscrito a la Empresa Promotora de Salud a la cual se encuentre
afiliado el demandante En consecuencia, la Corte luego de
verificar el cumplimiento de los anteriores requisitos, ordena a la
2
Artículo 86 del Decreto 806 de 1998.
3
Corte Constitucional, Sala Plena, sentencia SU-111 de 1997, M.P. Eduardo Cifuentes
Muñoz.
4
Sentencia T-757/98, M.P. Alejandro Martínez Caballero.
5
Ibídem.
entidad demandada la ejecución de la conducta omitida por ésta,
esto es, la entrega del medicamento o la realización de la
intervención quirúrgica ordenada por el médico tratante adscrito a
la EPS. De esta manera, el demandado tiene derecho al reembolso
de las sumas pagadas, a través del Fondo de Solidaridad y
Garantía FOSYGA, a fin de preservar el equilibrio financiero del
Sistema General de Seguridad Social en Salud”.6
3. Caso concreto.
Las pruebas médicas que constan en el expediente, (folio 5 a 11) revelan que
el señor RAFAEL EDUARDO MELO PEÑA, de ochenta y dos (82) años de
edad, padece de hipoacusia neurosensorial bilateral, que le ha producido una
desmejora en su calidad de vida y su salud auditiva, la cual puede verse
mejorada mediante el uso de los audífonos recetados por un médico de la
entidad a la cual se encuentra afiliado.
En el escrito enviado a esta Corte en donde el accionante insiste por la
necesidad de los audífonos, se lee lo siguiente:
“Por medio de la presente ruego a ustedes, me sea concedida la
tutela a favor mío, referente a los audífonos, ya que el problema de
audición que tengo no tiene otro remedio posible, y yo por ser una
persona de esta edad( 83) años, no cuento con otro recurso
económico ya que la Compañía J. R. Restrepo y Cia, me pago un
sueldo de acuerdo a mi capacidad de trabajo, que no pasa del
mínimo y este escasamente alcanza para mi sustento y el de mi
señora, a la vez que mis hijos me ayudan hasta donde pueden sus
recursos, pero tampoco es mucho, debido a esto inicialmente mi
problema era de uno solo oído, ahora ya son los dos, si me hubiera
puesto el primer audífono a tiempo no hubiera casi perdido el otro,
este ya es el último recurso y pido a Dios que ustedes me puedan
ayudar, o de lo contrario quedaré completamente sordo y así
finalmente incapacitado para poder producir alguito.”
En torno al concepto de calidad de vida, y de vida digna, que debe tenerse
presente con miras a la revisión de esta tutela, valga la cita de la sentencia T-
1344 de 2001, M.P. Dr. Alvaro Tafur Galvis, cuando señaló:
“El ser humano, ha dicho la jurisprudencia, necesita mantener
ciertos niveles de salud para sobrevivir y desempeñarse, de modo
que, cuando la presencia de ciertas anomalías en la salud, aún
6
Ver sentencias T-884 y T-1032 de 2001, M.P Eduardo Montealegre Lynett.
cuando no tenga el carácter de enfermedad, afectan esos niveles,
poniendo en peligro la dignidad personal, resulta válido pensar que
el paciente tiene derecho, a abrigar esperanzas de recuperación, a
procurar alivio a sus dolencias, a buscar, por los medios posibles,
la posibilidad de una vida, que no obstante las dolencias, pueda
llevarse con dignidad.7
“Lo que pretende la jurisprudencia es entonces respetar un
concepto de vida no limitado a la restrictiva idea de peligro de
muerte, ni a la simple vida biológica, sino a consolidar un sentido
más amplio de la existencia que se ate a las dimensiones de
dignidad y decoro. Lo que se busca con dicha noción es preservar
la situación existencial de la vida humana en condiciones de plena
dignidad, ya que, al hombre no se le debe una vida cualquiera, sino
una vida saludable, en la medida de lo posible. 8 De allí, que
también el concepto de derecho a la salud, cuando va aparejado de
su conexidad con la vida, ha sido definido como “la facultad que
tiene todo ser humano de mantener la normalidad orgánica
funcional, tanto física como en el plano de la operatividad mental, y
de restablecerse cuando se presente una perturbación en la
estabilidad orgánica y funcional de su ser. Implica, por tanto, una
acción de conservación y otra de restablecimiento.9”
Descendiendo al caso presente, es preciso concluir que los supuestos
presentados en esta tutela, cumplen los presupuestos señalados por la
jurisprudencia para inaplicar las normas referentes a las exclusiones de ciertos
tratamientos del Plan Obligatorio de Salud. Las razones son las siguientes:
El papel que desempeña el sentido del oído en las personas, hace que la falta
de adecuación de los audífonos vulnere el derecho a la salud, por conexidad
con otros derechos fundamentales a la vida digna y la integridad personal del
peticionario.10
Los audífonos no pueden ser reemplazados por medicamentos o tratamientos
que sí figuren dentro del Plan Obligatorio de Salud y que permitan lograr la
misma efectividad que aquellos.
El accionante, de ochenta y dos (82) años de edad, no posee pensión de
jubilación, vive de lo que le proporcionan sus hijos, y eventualmente según la
7
Ver sentencia T-224 de 1997, M.P. Carlos Gaviria Díaz, reiterada en T 099 de 1999 y T-
722 de 2001.
8
Sentencia T-395 de 1998, M. P. Alejandro Martínez Caballero.
9
Sentencia T-597 de 1993, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
10
En el mismo sentido la sentencia T-1239 de 1239 de 2001, M. P. Jaime Córdoba Triviño.
capacidad de trabajo que le permite su edad, realiza trabajos de mensajería en
una oficina de ingenieros.
Los audífonos fueron debidamente ordenados por médicos adscritos a la E.P.S.
SANITAS a la cual se halla afiliado el accionante. (Folio 11 del expediente).
4. Jurisprudencia que se reitera.
En relación al otorgamiento de audífonos cuando se trata de personas de la
tercera edad, ya la sentencia T-839 de 2000, se pronunció al respecto,
señalando:
“... si bien la colocación del audífono no reúne las características de una
urgencia vital para el demandante, sí resulta ser un aparato que requiere de
manera inmediata a fin de lograr un adecuado desenvolvimiento personal, la
integración social que pretende la Carta, y el mecanismo necesario para
realizar sus actividades normales como ciudadano. Es importante reconocer
que la facultad de escuchar, resulta ser una ventana al mundo, en especial para
una persona de la tercera edad que debido a su condición física y mental
requiere de todo el apoyo que pueda serle brindado para continuar con una
calidad de vida digna e idónea, dada su evidente debilidad.
“Bajo esas específicas consideraciones, debe concluir esta Sala que
en atención a la protección constitucional a la tercera edad, un
audífono resulta ser un elemento indispensable para asegurar una
calidad de vida digna para una persona de la tercera edad. En
consecuencia, y en virtud de lo anteriormente descrito, se ordenará
a la EPS, brindarle al actor la asistencia necesaria para que le sea
adaptado el audífono que requiere, y le sea entregado tal
instrumento, acorde con sus necesidades auditivas”.
En el mismo sentido, en acciones de tutela resueltas recientemente T-488 de
2001 M.P. Dr. Jaime Araújo Rentería, y T-1239 de 2001 M.P. Dr. Jaime
Córdoba Triviño, en donde igualmente se demandaba por el suministro de
prótesis auditivas (audífonos) las Salas Primera y Cuarta señalaron
respectivamente:
“No puede la Sala pasar por alto la situación de la actora y señalar
que la falta de audífonos tan sólo disminuye su nivel de vida al no
permitirle tener una salud óptima, cuando se trata de una persona
que ha visto disminuida una de sus facultades sensoriales, que
carece de la función propia de uno de los órganos de los sentidos,
necesario para su integridad personal y física, que no poseyendo
los recursos necesarios para propiciarse el aditamento necesario
para establecer o aumentar el nivel de audición requiere la especial
protección del Estado prevista en el art. 13 de la Carta Magna.”
(Sentencia T-488 de 2001).
“ ....
“Los audífonos son prioritarios para el paciente pues cada día se
aísla más de su ambiente por la hipoacusia ocasionando depresión
intensa y alteración psicológica”. (Sentencia T-1239 de 2001).
Esta Sala mantiene la jurisprudencia relacionada, y concluye así que la
actuación de la demandada vulnera los derechos a la salud en conexidad con la
vida digna del accionante, y por ello deberá inaplicarse el parágrafo del
artículo 12 de la Resolución 5261 de 1994, emitida por el Ministerio de Salud
y el artículo 7 del Acuerdo 08 de 1994, del Consejo Nacional de Seguridad
Social en Salud. El amparo invocado por lo tanto, se torna procedente en este
caso específico y por ello se revocará el fallo proferido por el Juzgado
Cuarenta Civil del Circuito de Bogotá y se le dará la orden correspondiente a
la E.P.S. SANITAS.
V. DECISIÓN.
En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de Revisión de la Corte
Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución,
RESUELVE
Primero. REVOCAR la sentencia proferida por el Juzgado Cuarenta Civil
del Circuito de Bogotá. En consecuencia, conceder el tutela solicitada por el
señor RAFAEL EDUARDO MELO PEÑA.
Segundo. INAPLICAR de conformidad con el artículo 4 de la Constitución
Política y para este caso específico el parágrafo del artículo 12 de la
resolución 5261 de 1994, emitida por el Ministerio de Salud y el artículo 7 del
Acuerdo 08 de 1994, del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud.
Tercero. ORDENAR a la E.P.S. SANITAS, que dentro de las cuarenta y ocho
(48) horas siguientes a la notificación de esta sentencia, proceda a ordenar el
efectivo suministro e implantación de los audífonos recetados por el médico
tratante del señor EDUARDO MELO PEÑA.
Cuarto. AUTORIZAR a la E.P.S. SANITAS a repetir contra el FOSYGA,
por el recobro de los dineros invertidos en el suministro de los audífonos
mencionados.
Quinto. Por Secretaría líbrese la comunicación de que trata el artículo 36 del
decreto 2591 de 1991.
Cópiese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y
cúmplase.
ALVARO TAFUR GALVIS
Magistrado ponente
CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ
Magistrada
JAIME ARAÚJO RENTERÍA
Magistrado
MARTHA VICTORIA SÁCHICA MENDEZ
Secretaria General