La Resurrección de Cristo: Esperanza y Fe
La Resurrección de Cristo: Esperanza y Fe
VERDADERAMENTE HA RESUCITADO
ALELUYA!
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10 razones de por qué la resurrección de Cristo es importante
3. La resurrección de Cristo Jesús significa que los creyentes están unidos con
Cristo (2 Co. 4:14).
Cuando creemos en Cristo, somos unidos con Él por la fe. La unión con Cristo
significa que cuando Dios nos mira, Él no ve nuestra pecaminosidad, sino la justicia
de Cristo. Significa que hemos muerto con Él y vivimos con Él (Rom. 6:8). Esta unión
sólo es posible a través de la resurrección de Cristo. Es semejante a cuando una
pareja se ha unido en matrimonio, que las cosas de un esposo pertenecen a su
esposa. Los cristianos reciben la justicia de Cristo por medio de su unión con Él (1
Co. 1:30).
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4. La resurrección de Cristo Jesús confirma la verdad de las Escrituras.
Isaías 53 y el Salmo 16 son algunos de las profecías del Antiguo Testamento cuyo
cumplimiento testifica de la vida resucitada de Cristo:
“Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando Él se
entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia,
prolongará sus días, y la voluntad del Señor en su mano prosperará. Debido a la
angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo,
Mi siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo Le
daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su
alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado; llevó el pecado de
muchos, e intercedió por los transgresores”, Isaías 53:10-12.
“Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo sufra
corrupción. Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud
de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre”, Salmos 16:10-11.
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7. La resurrección de Cristo Jesús significa que Dios derramará el Espíritu Santo en
los corazones de los que creen.
Después de la resurrección y ascensión de Cristo, Él mandó el prometido Espíritu
Santo para continuar su trabajo en esta tierra. El ministerio terrenal de Cristo
continúa hoy a través de su gente, en quienes mora el Espíritu Santo. Cristo ayudará
a su pueblo por el Espíritu, dándoles fuerzas, convicción y la guía para vivir una vida
que agrada a Dios. “Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del
Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen”,
Hechos 2:33.
10. La resurrección de Cristo Jesús significa que Él juzgará al mundo con justicia.
“Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora
a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido
un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien Él
ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando Lo
resucitó de entre los muertos”, Hechos 17:30-31.
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Un día, todas las personas del mundo serán juzgadas por las cosas que han hecho.
Los que no creen serán responsables de su desobediencia contra Dios, enfrentando
la condenación de Dios y siendo enviados al infierno. Los creyentes serán
responsables delante de Dios por las cosas que han hecho y serán recompensados
en los cielos según sus obras como creyentes.
La señal que Dios nos dio para confirmar su juicio fue la resurrección de Cristo Jesús
de los muertos. Si usted no cree en el Señor Jesucristo, este juicio debe de causarle
un temor profundo. Usted se enfrentará a la ira de Dios y sufrirá una eternidad en el
infierno; recibiendo el castigo que merece por sus pecados. Pero este juicio no tiene
que ser algo temible.
Hay una manera de obtener el perdón y vida eterna en Cristo: crea en el Señor
Jesucristo y arrepiéntase de su pecado. Cuando creemos en Jesús, recibimos todos
los beneficios de su resurrección. Nuestra fe en Cristo es lo que nos une a Cristo y
nos ayuda a recibir el perdón de nuestros pecados. Una persona continuando en la
incredulidad asegura la ira de Dios para sí.
No pierda el regalo increíble que Dios nos ofrece en Cristo: ¡crea en Jesús hoy!
“Jesús le contestó: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque
muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?’”, Juan
11:25-26.
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NOVENA POR LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.
ÍNDICE DE LA NOVENA
Presentación
1. La tumba vacía y el mensaje de los ángeles a las mujeres. Marcos 16,1-8.
2. María Magdalena confirma la resurrección de Jesús. Juan 20,11-18.
3. Tomás, el apóstol incrédulo. Juan 20,24-29.
4. Aparición de Jesús a los discípulos y misión para Pedro. Juan 21,14-23.
5. La experiencia de los discípulos de Emaús. Lucas 24,13-32.
6. El envío de los discípulos. Lucas 24,44-49.
7. La Ascensión de Jesús. Hechos 1,6-11.
8. La venida del Espíritu santo. Hechos 2,1-11.
9. La primera comunidad cristiana. Hechos 2,42-47.
Anexo: La máxima recompensa por la máxima solidaridad (Filipenses 2,6,11).
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/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
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/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
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Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
Oración final: Padre Dios, te damos gracias por las mujeres que nos acompañan,
nos cuidan y nos aman. Haz que sepamos valorar su presencia, enriquecernos de
sus cualidades y reconocer en ellas mensajeras de tu presencia, te lo pedimos por
tu Hijo Jesús que vive resucitado con nosotros por los siglos de los siglos.
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mejor de la familia, de la vecindad, de una ciudad, de nuestro país!... a pesar todavía
de tanto machismo y violencias en contra de ellas, tanto en la sociedad como en la
Iglesia.
Compromisos:
-En la familia, los varones, a compartir las tareas domésticas y manifestar
reconocimiento y cariño hacia ellas.
-En el barrio, los varones, a compartir el poder en la organización, las reuniones, las
actividades comunitarias.
-En el trabajo, los varones, a darle el salario que se merecen por ley y el
protagonismo que se merecen en las orientaciones y decisiones.
-En las organizaciones sociales, los varones, a escuchar a las mujeres que sienten
más intuitivamente lo que hay que hacer y emprender.
-En el país, varones, a compartir los puestos de mando y de responsabilidad que se
merecen y que corresponden a sus capacidades y profesionalismo.
-En las Iglesias, varones, a bajarnos del pedestal en el que nos hemos subido para
mandar, dominar, explotar y controlar a las mujeres, para vivir una igualdad de
misión liderazgo.
¡Gracias, Jesús resucitado, por darnos el ejemplo de valorar a las mujeres!
VIA LUCIS
Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis
(el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la
Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su
cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte
de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la
Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su
actuación maravillosa.
El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar
la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde
la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también
la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de
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Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y
comunica como Persona divina" (n.731).
La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos
del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
El Via Lucis es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias
a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que
sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de
Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar
por el Espíritu Santo que vivifica el alma.
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Oración Preparatoria
Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.
PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!
Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).
Comentario
Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la
última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha
resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe,
que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: "hasta
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a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia" (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió
las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.
Oración
SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.
Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).
"Los discípulos, entonces, volvieron a casa. Estaba María junto al sepulcro afuera
llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han
llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.». Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice:
«María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir:
«Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor
y que había dicho estas palabras."
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Comentario
La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de
fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María
ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce
su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres,
personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia
del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta,
a nuestro lado.
Oración
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la
primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún
momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros
te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de
la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del
Señor.
TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES
Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel
les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero
la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.
"Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a
la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al
encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se
abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo.
Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»"
Comentario
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Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con
diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué
dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan
rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso,
como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su
trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el
sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro.
Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia
donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo
en manos de Dios.
Oración
Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer
frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores,
sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro
único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres,
y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al
servicio de los demás.
CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO
Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos
especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente
para evitar que hubiera un engaño.
"Mientras las mujeres iban, algunos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los
jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Se reunieron con las autoridades
judías y acordaron dar a los soldados una buena cantidad de dinero. de modo que
dijeron: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, mientras dormíamos, robaron
el cuerpo. Si llega a oídos de Pilato, lo arreglaremos para que otros no tengan
problemas.» Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho. De
ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta hoy."
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Comentario
Oración
QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO
Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las
mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan
al sepulcro con la rapidez de su esperanza.
Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).
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Comentario
Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo,
con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es
como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba
el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha
vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a
cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro,
como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de
los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de
Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: "[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los
Doce" (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).
Oración
SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES
Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos
y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús
se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.
Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).
"Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús estuvo en medio de ellos (y les dijo:
«Paz a ustedes.»). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún
espíritu, pero él les dijo: «¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar
eso? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu
no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.». (Y dicho esto les mostró
las manos y los pies). Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían
maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos, entonces, le
ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y lo comió
delante ellos."
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Comentario
Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en
Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo
milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos
para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre
verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos
de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y
les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el
pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No
es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y
ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere
mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido
transformada porque Jesús la ha asumido.
Oración
SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS
Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un
caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía,
sin embargo, sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
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Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces
estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida,
en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a
nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo
ardiente de encontrarte también en los hermanos.
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OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.
Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por
la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: '¡La paz esté con ustedes!' Dicho esto, les mostró
las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús
les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los
envío yo también. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo:
a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan,
les serán retenidos’.
Comentario
Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero
eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la
intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el
miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo
hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el
poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace
partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los
apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que
Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de
haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.
Oración
Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has
hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos
de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el
sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos
tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de
conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.
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NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.
Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús
resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado
convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con
ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz esté con ustedes. Después dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis
manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree. Tomás
exclamó: 'Tú eres mi Señor y mi Dios. Jesús replicó: 'Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!'.
Comentario
Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás
apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente
nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una
gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón
hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades, pero
no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz
que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y
aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo
sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!
Oración
Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme,
llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda
esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol
Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu
palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo
permanezca en la verdad que libera.
DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA
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Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han
esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo.
Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.
Comentario
Oración
Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de
Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.
Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad,
sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus
indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así
recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.
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UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR
Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere
ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse
en el Pastor de los que siguen al Señor.
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús
le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de
Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro,
hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba
por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» En verdad, cuando eras
joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues
a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no
quieras.» Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar
gloria a Dios. Y añadió: «Sígueme.»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a
tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy
unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la
obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al
Evangelio.
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V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES
Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de
extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones
la Buena Noticia.
Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
"Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les
había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos
todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad
en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»"
Comentario
Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy
grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido
concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos
últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen
por delante: "Id al mundo entero...". Ese es su testamento: hay que ponerse en
camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las
tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para
que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que
celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más
a Jesús, el Maestro, el Señor.
Oración
Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de
predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el
deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu
Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu
imagen.
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V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO
Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre,
ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo,
y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.
De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).
"Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista.
Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron
a su lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Comentario
Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente
esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del
Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.
Oración
Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado
para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar
sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados,
sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.
DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS
Comentario
Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no
quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al
Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la
Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíritu Santo. Él es el que llena de luz la
mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para
predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el "tiempo de la Iglesia". A partir de
este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por
este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero
también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día
participemos del gozo junto a Dios en el cielo.
Oración
Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro,
inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez
más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que,
transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro
obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.
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ORACIÓN FINAL
Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado, Aleluya, aleluya. Todos: Demos
gracias a Dios, Aleluya, aleluya.
PUEBLO DE REYES
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Pueblo de reyes, asamblea santa
Pueblo sacerdotal, pueblo de Dios
Bendice a tu Señor
MAGNÍFICAT
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santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace
proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los
ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abraham y su
descendencia por siempre.
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SEGUNDO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
34
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
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/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
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Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
SALMO 135
R. Dad gracias al Señor; solo él hizo grandes maravillas. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
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El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
Juan 20,11-18.
"Estaba María junto al sepulcro afuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia
el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de
Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han
puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era
el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has
puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en
hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques,
que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a
mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a
los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras."
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Mensaje: Es una mujer, María Magdalena, que recibe la primera visita de Jesús
resucitado y que es encargada de anunciar su resurrección a sus apóstoles. Jesús
sigue enviándonos mensajeras de su presencia para iluminar nuestra fe.
Oración final: Padre Dios, damos gracias por la misión que confiaste a María
Magdalena. Te pedimos perdón por despreciar a veces las mujeres que nos rodean.
Que María Magdalena nos ayude a reconocer en ellas mensajeras de tu
resurrección, animadoras de nuestra fe y compañeras en la construcción del Reino,
te lo pedimos por tu Hijo Jesús resucitado que vive con nosotros por los siglos de
los siglos. Amén.
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ROSARIO DE LA RESURRECCIÓN
Oración.
Tú Dios mío, eres mi pastor, contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes
pastos, Y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas
y me guías por el mejor camino, porque así eres tú. Puedo cruzar lugares peligrosos
y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado, me
guías por el buen camino y me llenas de confianza. Dicha y gracia me acompañaran
todos los días de mi vida hasta que llegue a la casa de mi Dios.
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Perdóname, pues la aceptación de estos pensamientos me ha llevado a tener
sentimientos negativos perdiendo así la paz y la alegría que viene de tu amor,
hablando y actuando de manera equivocada. Hoy renuevo mi confianza en tu Divina
Misericordia y en tu perdón, pidiendo también la gracia que a través de los misterios
de la resurrección me concedas la vida nueva y abundante que quieres para mí y
para las personas por quienes quiero interceder. Así sea.
PRIMER MISTERIO
Contemplación y reflexión.
Contempla a María en Oración. Ella está postrada en una casita que posiblemente
le han prestado, en las afueras de Jerusalén, entregando a Dios todo lo que hay en
su oración. Cuántos recuerdos afloran a su mente, cuántos sentimientos dormidos
despiertan en su corazón, la promesa del Arcángel Gabriel, la efusión del Espíritu
Santo, por la cual Dios se encarnó en su vientre, el nacimiento en Belén, la huida a
Egipto, el Niño Jesús creciendo, sus primeros pasos, las primeras palabras, las risas
y el asombro junto con José, de cada nuevo gesto de Jesús…
41
En todos estos recuerdos hay dolor, pero también hay agradecimiento por todo lo
vivido y, sobre todo, hay esperanza. Pues tiene la certeza de que su Hijo está por
resucitar.
¿Puedes imaginar cómo, de pronto, se abre la puerta de la casa y con los primeros
rayos del sol de la mañana entra Jesús con su Cuerpo glorificado? ¿Cómo habrá
sido ese encuentro entre la madre y el Hijo? ¿Cómo habrá sido la mirada entre
María y Jesús? Puedes pedirle al Espíritu Santo que te conceda la gracia de sentir
internamente el amor de ese encuentro.
Ahora tampoco son necesarias las palabras, en el abrazo en que se funden como
Madre e Hijo, el Espíritu se vuelca nuevamente en el alma de la Virgen y ella
experimenta lo que en fe ya sabía: que Dios Padre siempre cumple sus promesas.
Siente cómo esos rayos de luz, que surgen del Corazón abierto, pero glorificado de
Nuestro Salvador, penetran en tu corazón y restaura las grietas por las cuales antes
perdías la vitalidad y la alegría.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
42
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
SEGUNDO MISTERIO
Entreguemos a la Virgen santísima y a Dios nuestro Señor, todas las pérdidas que
hemos experimentado a lo largo de los años, a fin de que seamos liberados de la
amargura que nos produce el recuerdo angustiante de las pérdidas no sanadas.
Contemplación y reflexión:
Contempla a María Magdalena sentada sobre la roca exterior del sepulcro, mirando
el interior vacío, la cabeza apoyada sobre la dura piedra, cansada de tanto dolor, de
tanta pérdida, de tanta incomprensión. Mientras esta allí quebrantada, porque se
han llevado el cuerpo de su Señor; va rememorando cómo el encuentro con Jesús
cambió su vida. Ella no conocía el verdadero amor, hasta que Dios, con su
delicadeza y respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida
por el respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida por el
pecado. Él le enseñó que era posible volver a empezar y en la mirada pura y
dignificada de Jesús comenzó a verse a sí misma de un modo nuevo, diferente.
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Muchos pueden pronunciar tu nombre, pero sólo Dios, por medio de su Espíritu
Santo, puede hacerlo de tal forma que haga vibrar tu corazón. Póstrate
espiritualmente ante él, entrégale el dolor por las pérdidas del pasado y del
presente, y pídele en cambio que te ayude a abrir el corazón, a fin de que puedas
ver en Jesús Resucitado, al Maestro de vida que te guía hacia el clarear de un nuevo
día.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
TERCER MISTERIO
Contemplación y reflexión:
Contempla a los discípulos que están pescando sobre la barca, la cual se mueve
suavemente por el arrullo de las olas. Aún no ha amanecido y en el frío de la
madrugada se respira la perplejidad pues Jesús Resucitado ya no pasa tanto tiempo
con ellos. Al menos en la forma visible en que antes lo percibían. ¡Cuántas veces
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comenzamos a valorar los momentos en que tuvimos fervor espiritual, recién
cuando nos toca atravesar etapas de aridez y sequedad!
Imagina que tú también estás en la barca con los apóstoles. No se habla mucho,
hay poco que decir. Sabemos que quien ahora tiene que hablar es Jesús. Él lo hará
en el momento en que crea que es mejor hacerlo. Mientras tanto esperamos y
confiamos.
Al que creían muerto está vivo. Qué alegría… pero también cuántas preguntas se
elevan ahora desde sus corazones a sus mentes: ¿Qué querrá Jesús que hagamos
ahora? Se preguntan algunos de los discípulos; ¿me habrá perdonado por haberlo
negado? Se pregunta Pedro… Y así en sus corazones hay más preguntas que
respuestas… En sus corazones experimentan ahora más incertidumbres que
certezas.
Quizás así es mejor… cuando quisieron construir sobre “la certeza” de creerse
hombres importantes y poderosos todo se desmoronó, cuando hicieron el bien para
buscar el reconocimiento y el respeto de la gente, perdieron todo lo que creían tener.
Quizás también nosotros construimos sobre arena algunas etapas de nuestra vida,
en lugar de construir sobre la Roca. Pero ahora es diferente, estamos aprendiendo,
lentamente, pero aprendemos. Ansiamos la venida del Maestro y que nos confirme
en el llamado a seguirle y a trabajar en la construcción de su Reino a su manera y
no a la nuestra.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
Todos decimos: “Por el poder de la resurrección libérame y sáname, Señor.”
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CUARTO MISTERIO
Hay una realidad inicial en reconocer a Cristo por parte de aquellos a los que él sale
al encuentro, como se puede apreciar en el caso de la Magdalena y de los discípulos
de Emaús… Pero Jesús los lleva gradualmente al reconocimiento y a la fe. Signo
de la pedagogía paciente de Cristo al revelarse al hombre, al atraerlo, al convertirlo,
al llevarlo al conocimiento de las riquezas de su corazón y a la salvación.
Contemplación y Reflexión:
Él se acerca cada día para ayudarte a caminar cuando estás cansado, él se acerca
como caminante silencioso para corregir la dirección de tus pasos, cuando estás
caminando de manera equivocada, él se acerca cada vez que lo llamas por su
nombre. Dile ahora: “Jesús amado, divino caminante de Emaús, acércate a mí,
habla a mi corazón y enséñame tus caminos.”
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
Contempla el interior del Cenáculo y los discípulos alterados por la noticia de que
hallaron el sepulcro vacío. Es que, en ese momento, vacíos también estaban sus
corazones, vacíos de fe, de esperanza y de alegría. Las puertas y las ventanas
cerradas hacen que el lugar esté oscuro o iluminado tenuemente de manera artificial
y que el aire se haya vuelto pesado y rancio por las lámparas de aceite, pero sobre
todo por el vacío y a la vez, la pesadez que sienten los discípulos. En un ambiente
así se hace hasta difícil respirar.
Cuando Jesús Resucitado se presenta debe invocar sobre ellos una nueva efusión
de su Espíritu de paz, diciéndoles: “La paz esté con ustedes” este es el Shalom que
tiene como objetivo no solo saludarlos, sino también exorcizar el miedo y la
turbación que experimentan, pues piensan que están viendo un fantasma.
Pídele al Señor que sople sobre ti en este momento y siente en tu alma como te
saluda con el Shalom, de modo que su paz arroje fuera de tu mente y de tu alma lo
que no te deja tener la vida plena, lo que te impide dejar vivir a Jesús resucitado en
tu corazón.
Luego, como Tomás, pones toda tu mano en la llaga del Corazón abierto de Jesús,
e inundado del amor divino, caes postrado en su presencia, exclamando conmovido:
“Señor mío y Dios mío”.
Más fuerte que los pecados, más fuerte que la infidelidad, más fuerte que la
incredulidad misma es el amor que lleva al arrepentimiento y mueve a la conversión.
Esto es tan cierto que entre los apóstoles solo uno llegó a tocar el Corazón de Jesús
y es Tomás, convertido de su incredulidad.
También tú, si has tomado la decisión de comenzar de nuevo o de cambiar el rumbo,
puedes hoy tocar el Corazón del Maestro. Anímate, pues él ya está tocando con tu
gracia tu corazón.
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Padre Nuestro… 10 Ave Marías…. Gloria…
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
ORACIONES FINALES:
Letanías a Jesús
1.Jesús, resucitado
2.Jesús, amable
3.Jesús, admirable
4.Jesús, Dios fuerte
5.Jesús, mensajero del plan divino
6.Jesús, todopoderoso
7.Jesús, pacientísimo
8.Jesús, obedientísimo
9.Jesús, manso y humilde de corazón
10.Jesús, amante de la castidad
11.Jesús, amador nuestro
12.Jesús, Dios de paz
13.Jesús, autor de la vida
14.Jesús, modelo de virtudes
15.Jesús, celoso de la salvación de las almas
16.Jesús, nuestro Dios
17.Jesús, nuestro Refugio
18.Jesús, padre de los pobres
19.Jesús, tesoro de los fieles
20.Jesús, bueno
21.Jesús, verdadera luz
22.Jesús, sabiduría eterna
23.Jesús, bondad infinita
24.Jesús, camino y vida nuestra
25.Jesús, alegría de los ángeles
26.Jesús, rey de los patriarcas
27.Jesús, maestro de los apóstoles
28.Jesús, doctor de los evangelistas
48
29.Jesús, fortaleza de los mártires
30.Jesús, luz de los confesores
31.Jesús, pureza de las vírgenes
32.Jesús, corona de todos los santos
33. De todo mal
R. Líbranos Señor
41.Por tu natividad
42.Por tu infancia
43.Por tu divinísima vida
44.Por tus trabajos
45.Por tu agonía y pasión
46.Por tu Cruz y desamparo
47.Por tus sufrimientos
48.Por tu muerte y sepultura
49.Por tu resurrección
50.Por tu ascensión
51.Por tu institución en la santísima Eucaristía
52.Por tus gozos
53.Por tu gloria
Oremos:
49
Jesús caminante
Tú que sanaste a los leprosos, cura la lepra que se produjo en mí ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me sumieron en la enfermedad.
Tú que sanaste a los sordos, cura y libérame del espíritu de sordera que no me deja
percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir tu Voluntad y escuchar el clamor de los
hermanos que sufren.
Tú que curaste a los ciegos, libérame del espíritu de la ceguera que no me permite
verte en mí constantemente vivir en alabanza por tu inigualable belleza.
Tú que sanaste a los paralíticos, libérame del espíritu de parálisis en mis piernas y
en mi alma, que me deja postrado largo tiempo haciéndome perder la virtud de la
alegría y no sé hacia dónde dirigirme para hacer tu Voluntad.
Tú que resucitaste a los muertos, resucita Oh caminante santo, las áreas de mi
historia, que están marchitas, agonizantes o muertas.
Tú que expulsaste a los demonios, libérame de toda fuerza o cercanía del espíritu
del mal y cólmame de tu santo y dulce Espíritu para que por tu gloria brillen los
dones y carismas que me diste.
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que me guíen a lo largo del camino
y me colmen de tu paz. Amén.
Ofrecemos las siguientes oraciones por las intenciones del Papa, las necesidades
de la Iglesia y las del estado y por la propagación de la fe.
50
TEDEUM
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la Gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
51
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
52
aceptado nuestras peticiones y votos, suplicándote piadosísimamente que
merezcamos vernos libres de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
PUEBLO DE REYES
53
Te cantamos, cordero de la Pascua eterna
Te alabamos, oh, víctima que borras nuestros pecados
Te cantamos, oh, templo de la nueva alianza
Oh, piedra angular y roca de Israel
LA SALVE
54
TERCER DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
55
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
56
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
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Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
59
Día 3: TOMÁS, EL APÓSTOL INCRÉDULO.
Juan 20,24-29
"Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no
veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los
clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban
otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio
estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás:
«Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no
seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele
Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han
creído.»"
Mensaje: El apóstol Tomás buscaba pruebas por creer. Él nos ayuda no sólo a
conocer a Jesús, sino, sobre todo, a reconocerlo vivo y liberador entre nosotros.
Diálogo inicial: Reconocer a Jesús vivo hoy entre nosotros.
Oración final: Padre Dios, te damos gracias por habernos dado la oportunidad de
conocer a tu Hijo Jesús. Que el apóstol Tomás nos ayude a reconocerlo resucitado
entre nosotros, te lo pedimos por este mismo Hijo tuyo que vive resucitado por los
siglos de los siglos. Amén.
VIA LUCIS
Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis
(el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la
Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su
cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte
de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la
Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su
actuación maravillosa.
El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar
la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde
la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también
la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de
Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y
comunica como Persona divina" (n.731).
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La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos
del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
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Oración Preparatoria
Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.
PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!
Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).
Comentario
Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la
última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha
resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe,
que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: "hasta
63
a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia" (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió
las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.
Oración
SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.
"Los discípulos, entonces, volvieron a casa. Estaba María junto al sepulcro afuera
llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han
llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.». Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice:
«María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir:
«Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor
y que había dicho estas palabras."
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Comentario
La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de
fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María
ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce
su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres,
personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia
del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta,
a nuestro lado.
María Magdalena, una mujer, se va a convertir en la primera mensajera de la
Resurrección: recibe el dulce encargo de anunciar a los apóstoles que Cristo ha
resucitado.
Oración
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la
primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún
momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros
te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de
la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del
Señor.
TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES
Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel
les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero
la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.
"Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a
la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al
encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se
abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo.
Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»"
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Comentario
Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con
diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué
dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan
rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso,
como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su
trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el
sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro.
Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia
donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo
en manos de Dios.
Oración
Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer
frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores,
sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro
único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres,
y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al
servicio de los demás.
CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO
Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos
especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente
para evitar que hubiera un engaño.
"Mientras las mujeres iban, algunos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los
jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Se reunieron con las autoridades
judías y acordaron dar a los soldados una buena cantidad de dinero. de modo que
dijeron: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, mientras dormíamos, robaron
el cuerpo. Si llega a oídos de Pilato, lo arreglaremos para que otros no tengan
problemas.» Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho. De
ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta hoy."
66
Comentario
Oración
QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO
Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las
mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan
al sepulcro con la rapidez de su esperanza.
Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).
67
Comentario
Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo,
con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es
como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba
el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha
vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a
cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro,
como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de
los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de
Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: "[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los
Doce" (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).
Oración
SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES
Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos
y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús
se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.
Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).
"Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús estuvo en medio de ellos (y les dijo:
«Paz a ustedes.»). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún
espíritu, pero él les dijo: «¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar
eso? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu
no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.». (Y dicho esto les mostró
las manos y los pies). Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían
maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos, entonces, le
ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y lo comió
delante ellos."
68
Comentario
Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en
Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo
milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos
para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre
verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos
de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y
les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el
pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No
es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y
ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere
mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido
transformada porque Jesús la ha asumido.
Oración
SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS
Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un
caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía,
sin embargo, sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
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Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces
estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida,
en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a
nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo
ardiente de encontrarte también en los hermanos.
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OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.
Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por
la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: '¡La paz esté con ustedes!' Dicho esto, les mostró
las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús
les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los
envío yo también. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo:
a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan,
les serán retenidos’.
Comentario
Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero
eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la
intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el
miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo
hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el
poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace
partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los
apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que
Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de
haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.
Oración
Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has
hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos
de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el
sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos
tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de
conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.
71
NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.
Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús
resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado
convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con
ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz esté con ustedes. Después dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis
manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree. Tomás
exclamó: 'Tú eres mi Señor y mi Dios. Jesús replicó: 'Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!'.
Comentario
Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás
apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente
nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una
gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón
hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades, pero
no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz
que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y
aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo
sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!
Oración
Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme,
llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda
esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol
Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu
palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo
permanezca en la verdad que libera.
72
DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA
Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han
esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo.
Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.
Comentario
Oración
Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de
Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.
Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad,
sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus
indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así
recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.
UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR
Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere
ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse
en el Pastor de los que siguen al Señor.
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús
le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de
Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro,
hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba
por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» En verdad, cuando eras
joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues
a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no
quieras.» Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar
gloria a Dios. Y añadió: «Sígueme.»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a
tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy
unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la
obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al
Evangelio.
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V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES
Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de
extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones
la Buena Noticia.
Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
"Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les
había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos
todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad
en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»"
Comentario
Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy
grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido
concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos
últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen
por delante: "Id al mundo entero...". Ese es su testamento: hay que ponerse en
camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las
tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para
que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que
celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más
a Jesús, el Maestro, el Señor.
Oración
Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de
predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el
deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu
Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu
imagen.
75
V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO
Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre,
ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo,
y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.
De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).
"Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista.
Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron
a su lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Comentario
Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente
esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del
Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.
Oración
Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado
para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar
sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados,
sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.
DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS
Comentario
Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no
quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al
Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la
Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíritu Santo. Él es el que llena de luz la
mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para
predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el "tiempo de la Iglesia". A partir de
este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por
este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero
también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día
participemos del gozo junto a Dios en el cielo.
Oración
Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro,
inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez
más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que,
transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro
obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.
77
ORACIÓN FINAL
78
Lo eterno, en esta noche santa y divina,
se impone a lo efímero.
El sepulcro se convierte en simple y vago recuerdo,
la losa de la muerte se fragmenta en mil pedazos
y tú, Cristo, sales caminando y victorioso.
Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado, Aleluya, aleluya. Todos: Demos
gracias a Dios, Aleluya, aleluya.
PUEBLO DE REYES
79
Te cantamos, oh, Hijo amado del Padre
Te alabamos, eterna palabra salida de Dios
Te cantamos, oh, Hijo de la Virgen María
Te alabamos, oh, Cristo nuestro hermano
Nuestro Salvador
80
MAGNÍFICAT
81
CUARTO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
82
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
83
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
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Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
SALMO 135
R. Dad gracias al Señor; solo él hizo grandes maravillas. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
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El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
Juan 21,14-23
"Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de
resucitar de entre los muertos. Después de haber comido, dice Jesús a Simón
Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú
sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle
por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú
sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera
vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase
por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te
quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.’’ «En verdad, en verdad te digo:
cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues
a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.»
Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto,
añadió: «Sígueme.» Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién
Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le
había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Viéndole Pedro, dice a
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Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta
que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» Corrió, pues, entre los hermanos la
voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No
morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.»"
Oración final: Padre Dios, te damos gracias por la fe y el amor de Pedro hacia tu
Hijo Jesús. Que el mismo Pedro nos ayude a fundamentar nuestra fe en él mediante
un amor profundo y sincero. Que este amor a Jesús resucitado nos transforme en
misioneros de tu Reino, te lo pedimos por este mismo Hijo tuyo que vive resucitado
en medio de nosotros por los siglos de los siglos. Amén.
ROSARIO DE LA RESURRECCIÓN
Oración.
Tú Dios mío, eres mi pastor, contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes
pastos, Y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas
y me guías por el mejor camino, porque así eres tú. Puedo cruzar lugares peligrosos
y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado, me
guías por el buen camino y me llenas de confianza. Dicha y gracia me acompañaran
todos los días de mi vida hasta que llegue a la casa de mi Dios.
PRIMER MISTERIO
Contemplación y reflexión.
Contempla a María en Oración. Ella está postrada en una casita que posiblemente
le han prestado, en las afueras de Jerusalén, entregando a Dios todo lo que hay en
su oración. Cuántos recuerdos afloran a su mente, cuántos sentimientos dormidos
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despiertan en su corazón, la promesa del Arcángel Gabriel, la efusión del Espíritu
Santo, por la cual Dios se encarnó en su vientre, el nacimiento en Belén, la huida a
Egipto, el Niño Jesús creciendo, sus primeros pasos, las primeras palabras, las risas
y el asombro junto con José, de cada nuevo gesto de Jesús…
En todos estos recuerdos hay dolor, pero también hay agradecimiento por todo lo
vivido y, sobre todo, hay esperanza. Pues tiene la certeza de que su Hijo está por
resucitar.
¿Puedes imaginar cómo, de pronto, se abre la puerta de la casa y con los primeros
rayos del sol de la mañana entra Jesús con su Cuerpo glorificado? ¿Cómo habrá
sido ese encuentro entre la madre y el Hijo? ¿Cómo habrá sido la mirada entre
María y Jesús? Puedes pedirle al Espíritu Santo que te conceda la gracia de sentir
internamente el amor de ese encuentro.
Ahora tampoco son necesarias las palabras, en el abrazo en que se funden como
Madre e Hijo, el Espíritu se vuelca nuevamente en el alma de la Virgen y ella
experimenta lo que en fe ya sabía: que Dios Padre siempre cumple sus promesas.
Siente cómo esos rayos de luz, que surgen del Corazón abierto, pero glorificado de
Nuestro Salvador, penetran en tu corazón y restaura las grietas por las cuales antes
perdías la vitalidad y la alegría.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
90
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
SEGUNDO MISTERIO
Entreguemos a la Virgen santísima y a Dios nuestro Señor, todas las pérdidas que
hemos experimentado a lo largo de los años, a fin de que seamos liberados de la
amargura que nos produce el recuerdo angustiante de las pérdidas no sanadas.
Contemplación y reflexión:
Contempla a María Magdalena sentada sobre la roca exterior del sepulcro, mirando
el interior vacío, la cabeza apoyada sobre la dura piedra, cansada de tanto dolor, de
tanta pérdida, de tanta incomprensión. Mientras esta allí quebrantada, porque se
han llevado el cuerpo de su Señor; va rememorando cómo el encuentro con Jesús
cambió su vida. Ella no conocía el verdadero amor, hasta que Dios, con su
delicadeza y respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida
por el respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida por el
pecado. Él le enseñó que era posible volver a empezar y en la mirada pura y
dignificada de Jesús comenzó a verse a sí misma de un modo nuevo, diferente.
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También a ti en este día, se te acerca el Señor Resucitado y te llama por tu nombre
(siente en tu interior, con lo oídos del amor, la voz de Jesús pronunciando tu
nombre…)
Muchos pueden pronunciar tu nombre, pero sólo Dios, por medio de su Espíritu
Santo, puede hacerlo de tal forma que haga vibrar tu corazón. Póstrate
espiritualmente ante él, entrégale el dolor por las pérdidas del pasado y del
presente, y pídele en cambio que te ayude a abrir el corazón, a fin de que puedas
ver en Jesús Resucitado, al Maestro de vida que te guía hacia el clarear de un nuevo
día.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
TERCER MISTERIO
Contemplación y reflexión:
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Contempla a los discípulos que están pescando sobre la barca, la cual se mueve
suavemente por el arrullo de las olas. Aún no ha amanecido y en el frío de la
madrugada se respira la perplejidad pues Jesús Resucitado ya no pasa tanto tiempo
con ellos. Al menos en la forma visible en que antes lo percibían. ¡Cuántas veces
comenzamos a valorar los momentos en que tuvimos fervor espiritual, recién
cuando nos toca atravesar etapas de aridez y sequedad!
Imagina que tú también estás en la barca con los apóstoles. No se habla mucho,
hay poco que decir. Sabemos que quien ahora tiene que hablar es Jesús. Él lo hará
en el momento en que crea que es mejor hacerlo. Mientras tanto esperamos y
confiamos.
Al que creían muerto está vivo. Qué alegría… pero también cuántas preguntas se
elevan ahora desde sus corazones a sus mentes: ¿Qué querrá Jesús que hagamos
ahora? Se preguntan algunos de los discípulos; ¿me habrá perdonado por haberlo
negado? Se pregunta Pedro… Y así en sus corazones hay más preguntas que
respuestas… En sus corazones experimentan ahora más incertidumbres que
certezas.
Quizás así es mejor… cuando quisieron construir sobre “la certeza” de creerse
hombres importantes y poderosos todo se desmoronó, cuando hicieron el bien para
buscar el reconocimiento y el respeto de la gente, perdieron todo lo que creían tener.
Quizás también nosotros construimos sobre arena algunas etapas de nuestra vida,
en lugar de construir sobre la Roca. Pero ahora es diferente, estamos aprendiendo,
lentamente, pero aprendemos. Ansiamos la venida del Maestro y que nos confirme
en el llamado a seguirle y a trabajar en la construcción de su Reino a su manera y
no a la nuestra.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
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¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
CUARTO MISTERIO
Hay una realidad inicial en reconocer a Cristo por parte de aquellos a los que él sale
al encuentro, como se puede apreciar en el caso de la Magdalena y de los discípulos
de Emaús… Pero Jesús los lleva gradualmente al reconocimiento y a la fe. Signo
de la pedagogía paciente de Cristo al revelarse al hombre, al atraerlo, al convertirlo,
al llevarlo al conocimiento de las riquezas de su corazón y a la salvación.
Contemplación y Reflexión:
Él se acerca cada día para ayudarte a caminar cuando estás cansado, él se acerca
como caminante silencioso para corregir la dirección de tus pasos, cuando estás
caminando de manera equivocada, él se acerca cada vez que lo llamas por su
nombre. Dile ahora: “Jesús amado, divino caminante de Emaús, acércate a mí,
habla a mi corazón y enséñame tus caminos.”
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
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¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
Todos decimos: “Por el poder de la resurrección libérame y sáname, Señor.”
QUINTO MISTERIO
Contempla el interior del Cenáculo y los discípulos alterados por la noticia de que
hallaron el sepulcro vacío. Es que, en ese momento, vacíos también estaban sus
corazones, vacíos de fe, de esperanza y de alegría. Las puertas y las ventanas
cerradas hacen que el lugar esté oscuro o iluminado tenuemente de manera artificial
y que el aire se haya vuelto pesado y rancio por las lámparas de aceite, pero sobre
todo por el vacío y a la vez, la pesadez que sienten los discípulos. En un ambiente
así se hace hasta difícil respirar.
Cuando Jesús Resucitado se presenta debe invocar sobre ellos una nueva efusión
de su Espíritu de paz, diciéndoles: “La paz esté con ustedes” este es el Shalom que
tiene como objetivo no solo saludarlos, sino también exorcizar el miedo y la
turbación que experimentan, pues piensan que están viendo un fantasma.
Pídele al Señor que sople sobre ti en este momento y siente en tu alma como te
saluda con el Shalom, de modo que su paz arroje fuera de tu mente y de tu alma lo
que no te deja tener la vida plena, lo que te impide dejar vivir a Jesús resucitado en
tu corazón.
Luego, como Tomás, pones toda tu mano en la llaga del Corazón abierto de Jesús,
e inundado del amor divino, caes postrado en su presencia, exclamando conmovido:
“Señor mío y Dios mío”.
Más fuerte que los pecados, más fuerte que la infidelidad, más fuerte que la
incredulidad misma es el amor que lleva al arrepentimiento y mueve a la conversión.
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Esto es tan cierto que entre los apóstoles solo uno llegó a tocar el Corazón de Jesús
y es Tomás, convertido de su incredulidad.
También tú, si has tomado la decisión de comenzar de nuevo o de cambiar el rumbo,
puedes hoy tocar el Corazón del Maestro. Anímate, pues él ya está tocando con tu
gracia tu corazón.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
ORACIONES FINALES:
Letanías a Jesús
1.Jesús, resucitado
2.Jesús, amable
3.Jesús, admirable
4.Jesús, Dios fuerte
5.Jesús, mensajero del plan divino
6.Jesús, todopoderoso
7.Jesús, pacientísimo
8.Jesús, obedientísimo
9.Jesús, manso y humilde de corazón
10.Jesús, amante de la castidad
11.Jesús, amador nuestro
12.Jesús, Dios de paz
13.Jesús, autor de la vida
14.Jesús, modelo de virtudes
15.Jesús, celoso de la salvación de las almas
16.Jesús, nuestro Dios
17.Jesús, nuestro Refugio
18.Jesús, padre de los pobres
19.Jesús, tesoro de los fieles
20.Jesús, bueno
21.Jesús, verdadera luz
22.Jesús, sabiduría eterna
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23.Jesús, bondad infinita
24.Jesús, camino y vida nuestra
25.Jesús, alegría de los ángeles
26.Jesús, rey de los patriarcas
27.Jesús, maestro de los apóstoles
28.Jesús, doctor de los evangelistas
29.Jesús, fortaleza de los mártires
30.Jesús, luz de los confesores
31.Jesús, pureza de las vírgenes
32.Jesús, corona de todos los santos
33. De todo mal
R. Líbranos Señor
41.Por tu natividad
42.Por tu infancia
43.Por tu divinísima vida
44.Por tus trabajos
45.Por tu agonía y pasión
46.Por tu Cruz y desamparo
47.Por tus sufrimientos
48.Por tu muerte y sepultura
49.Por tu resurrección
50.Por tu ascensión
51.Por tu institución en la santísima Eucaristía
52.Por tus gozos
53.Por tu gloria
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Oremos:
Jesús caminante
Tú que sanaste a los leprosos, cura la lepra que se produjo en mí ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me sumieron en la enfermedad.
Tú que sanaste a los sordos, cura y libérame del espíritu de sordera que no me deja
percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir tu Voluntad y escuchar el clamor de los
hermanos que sufren.
Tú que curaste a los ciegos, libérame del espíritu de la ceguera que no me permite
verte en mí constantemente vivir en alabanza por tu inigualable belleza.
Tú que sanaste a los paralíticos, libérame del espíritu de parálisis en mis piernas y
en mi alma, que me deja postrado largo tiempo haciéndome perder la virtud de la
alegría y no sé hacia dónde dirigirme para hacer tu Voluntad.
Tú que resucitaste a los muertos, resucita Oh caminante santo, las áreas de mi
historia, que están marchitas, agonizantes o muertas.
Tú que expulsaste a los demonios, libérame de toda fuerza o cercanía del espíritu
del mal y cólmame de tu santo y dulce Espíritu para que por tu gloria brillen los
dones y carismas que me diste.
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que me guíen a lo largo del camino
y me colmen de tu paz. Amén.
98
AL TERMINAR LOS MISTERIOS
Ofrecemos las siguientes oraciones por las intenciones del Papa, las necesidades
de la Iglesia y las del estado y por la propagación de la fe.
TEDEUM
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
99
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la Gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
100
Oremos: Oh Dios, cuya misericordia es infinita e inagotable la bondad, damos
gracias a tu divina Majestad, por los bienes que hemos recibido, implorando siempre
tu clemencia, para que no abandonando a aquellos a quienes concedes lo que te
piden, los dispongas para recibir las recompensas eternas. Oh Dios, que has
instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos según
el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos
consuelos. Oh Dios, que no permites sea afligido en demasía cualquiera que en Ti
espera, sino que atiendes piadoso a nuestras súplicas: te damos gracias por haber
aceptado nuestras peticiones y votos, suplicándote piadosísimamente que
merezcamos vernos libres de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
PUEBLO DE REYES
101
Te cantamos, mediador entre Dios y los hombres
Te alabamos, oh, ruta viviente, camino del cielo
Te cantamos, sacerdote de la nueva alianza
Te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz
LA SALVE
102
QUINTO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
103
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
104
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
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Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
Lucas 24,13-32
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
107
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Palabra de Dios.
108
Comentario 5
VIA LUCIS
Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis
(el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la
Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su
cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte
de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la
109
Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su
actuación maravillosa.
El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar
la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde
la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también
la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de
Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y
comunica como Persona divina" (n.731).
La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos
del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
110
jornadas de retiro y oración - en torno a María para que reciban la fuerza del Espíritu
que les capacite para cumplir la misión que El les ha confiado.
En los encuentros de Jesús con los suyos, llenos de intimidad y de esperanza, el
Señor parece jugar con ellos: aparece de improviso, donde y como menos se
esperan, les llena de alegría y fe, y desaparece dejándoles de nuevo esperando.
Pero después de su presencia viene la confianza firme, la paz que ya nadie podrá
arrebatarles. Todo se ilumina de una luz nueva.
El Via Lucis es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias
a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que
sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de
Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar
por el Espíritu Santo que vivifica el alma.
Oración Preparatoria
Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.
PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!
Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).
111
Palabra del Señor.
Comentario
Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la
última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha
resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe,
que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: "hasta
a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia" (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió
las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.
Oración
SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.
Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).
"Los discípulos, entonces, volvieron a casa. Estaba María junto al sepulcro afuera
llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han
112
llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.». Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice:
«María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir:
«Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor
y que había dicho estas palabras."
Comentario
La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de
fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María
ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce
su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres,
personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia
del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta,
a nuestro lado.
Oración
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la
primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún
momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros
te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de
la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del
Señor.
TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES
Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel
les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero
la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.
113
Del Evangelio según San Mateo 28, 8-10.
"Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a
la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al
encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se
abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo.
Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»"
Comentario
Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con
diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué
dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan
rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso,
como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su
trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el
sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro.
Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia
donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo
en manos de Dios.
Oración
Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer
frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores,
sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro
único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres,
y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al
servicio de los demás.
CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO
Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos
especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente
para evitar que hubiera un engaño.
114
Del Evangelio según San Mateo 28, 11-15.
"Mientras las mujeres iban, algunos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los
jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Se reunieron con las autoridades
judías y acordaron dar a los soldados una buena cantidad de dinero. de modo que
dijeron: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, mientras dormíamos, robaron
el cuerpo. Si llega a oídos de Pilato, lo arreglaremos para que otros no tengan
problemas.» Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho. De
ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta hoy."
Comentario
Oración
QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO
Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las
mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan
al sepulcro con la rapidez de su esperanza.
115
Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).
Comentario
Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo,
con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es
como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba
el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha
vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a
cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro,
como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de
los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de
Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: "[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los
Doce" (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).
Oración
SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES
Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos
y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús
se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.
116
Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).
"Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús estuvo en medio de ellos (y les dijo:
«Paz a ustedes.»). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún
espíritu, pero él les dijo: «¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar
eso? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu
no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.». (Y dicho esto les mostró
las manos y los pies). Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían
maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos, entonces, le
ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y lo comió
delante ellos."
Comentario
Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en
Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo
milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos
para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre
verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos
de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y
les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el
pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No
es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y
ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere
mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido
transformada porque Jesús la ha asumido.
Oración
117
SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS
Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un
caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía,
sin embargo, sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces
estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida,
en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a
nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo
ardiente de encontrarte también en los hermanos.
OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.
Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por
la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: '¡La paz esté con ustedes!' Dicho esto, les mostró
las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús
les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los
envío yo también. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo:
a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan,
les serán retenidos’.
Comentario
Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero
eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la
intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el
miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo
hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el
poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace
partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los
apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que
119
Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de
haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.
Oración
Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has
hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos
de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el
sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos
tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de
conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.
NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.
Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús
resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado
convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con
ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz esté con ustedes. Después dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis
manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree. Tomás
exclamó: 'Tú eres mi Señor y mi Dios. Jesús replicó: 'Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!'.
Comentario
Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás
apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente
nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una
gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón
hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades, pero
no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz
que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y
aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo
sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!
120
Oración
Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme,
llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda
esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol
Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu
palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo
permanezca en la verdad que libera.
DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA
Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han
esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo.
Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.
Comentario
121
esfuerzo y docilidad del hombre. Pero hay que saber descubrir a Jesús en la orilla,
con esa mirada que afina el amor. Y Él nos premiará con frutos abundantes.
Oración
Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de
Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.
Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad,
sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus
indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así
recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.
UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR
Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere
ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse
en el Pastor de los que siguen al Señor.
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús
le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de
Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro,
hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba
por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» En verdad, cuando eras
joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues
a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no
quieras.» Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar
gloria a Dios. Y añadió: «Sígueme.»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a
tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy
unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la
obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al
Evangelio.
V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES
Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de
extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones
la Buena Noticia.
Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
"Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les
había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos
todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad
en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»"
Comentario
Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy
grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido
concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos
últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen
por delante: "Id al mundo entero...". Ese es su testamento: hay que ponerse en
camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las
123
tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para
que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que
celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más
a Jesús, el Maestro, el Señor.
Oración
Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de
predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el
deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu
Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu
imagen.
DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO
Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre,
ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo,
y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.
De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).
"Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista.
Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron
a su lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Comentario
124
Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente
esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del
Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.
Oración
Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado
para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar
sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados,
sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.
DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS
Comentario
Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no
quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al
Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la
Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíritu Santo. Él es el que llena de luz la
mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para
predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el "tiempo de la Iglesia". A partir de
este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por
este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero
también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día
participemos del gozo junto a Dios en el cielo.
125
Oración
Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro,
inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez
más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que,
transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro
obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.
ORACIÓN FINAL
126
Se ha cumplido lo anunciado por los profetas,
hemos pasado de la tiniebla a la luz,
del pecado a la gracia,
de la falsedad a la gran Verdad,
de la tierra al mismo cielo,
de los interrogantes a tu VIDA como respuesta.
127
Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado, Aleluya, aleluya. Todos: Demos
gracias a Dios, Aleluya, aleluya.
PUEBLO DE REYES
128
Te cantamos, cordero de la Pascua eterna
Te alabamos, oh, víctima que borras nuestros pecados
Te cantamos, oh, templo de la nueva alianza
Oh, piedra angular y roca de Israel
MAGNÍFICAT
129
SEXTO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
130
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
131
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
132
Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
SALMO 135
R. Dad gracias al Señor; solo él hizo grandes maravillas. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
133
El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
Lucas 24,44-49
"Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía
estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley
de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí."» Y, entonces, abrió sus
inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que
el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en
su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones,
empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. «Mirad, y voy
a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en
la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»"
Mensaje: Jesús quiere que el Reino no se detenga. Por eso ayer envío a sus
discípulos para esa misión y hoy nos invita a nosotros para continuar la construcción
de su Reino.
134
Diálogo inicial: Ser motivo de alegría y conversión para los demás.
1.- ¿Cuándo es nuestra vida una ‘buena nueva’ para los demás?
2.-Según el texto bíblico, ¿qué dice esta lectura de la misión confiada a los
discípulos?
3.- ¿Qué mensaje sacamos de esta lectura bíblica?
4.- ¿A qué compromisos nos sentimos llamados?
Oración final: Padre Dios, en nuestro bautismo nos confiaste la misión de ser
testigos tuyos. Renueva en nosotros el ser profetas, sacerdotes y reyes-pastores
para que comuniquemos, en palabras y hechos, la buena nueva de tu Reino, con la
ayuda de tu Hijo Jesús que vive resucitado en medio de nosotros por los siglos de
los siglos. Amén.
Comentario 6: LA MISIÓN CRISTIANA ES TRIPLE.
135
ROSARIO DE LA RESURRECCIÓN
Oración.
Tú Dios mío, eres mi pastor, contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes
pastos, Y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas
y me guías por el mejor camino, porque así eres tú. Puedo cruzar lugares peligrosos
y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado, me
guías por el buen camino y me llenas de confianza. Dicha y gracia me acompañaran
todos los días de mi vida hasta que llegue a la casa de mi Dios.
136
Perdóname, pues la aceptación de estos pensamientos me ha llevado a tener
sentimientos negativos perdiendo así la paz y la alegría que viene de tu amor,
hablando y actuando de manera equivocada. Hoy renuevo mi confianza en tu Divina
Misericordia y en tu perdón, pidiendo también la gracia que a través de los misterios
de la resurrección me concedas la vida nueva y abundante que quieres para mí y
para las personas por quienes quiero interceder. Así sea.
PRIMER MISTERIO
Contemplación y reflexión.
Contempla a María en Oración. Ella está postrada en una casita que posiblemente
le han prestado, en las afueras de Jerusalén, entregando a Dios todo lo que hay en
su oración. Cuántos recuerdos afloran a su mente, cuántos sentimientos dormidos
despiertan en su corazón, la promesa del Arcángel Gabriel, la efusión del Espíritu
Santo, por la cual Dios se encarnó en su vientre, el nacimiento en Belén, la huida a
Egipto, el Niño Jesús creciendo, sus primeros pasos, las primeras palabras, las risas
y el asombro junto con José, de cada nuevo gesto de Jesús…
137
En todos estos recuerdos hay dolor, pero también hay agradecimiento por todo lo
vivido y, sobre todo, hay esperanza. Pues tiene la certeza de que su Hijo está por
resucitar.
¿Puedes imaginar cómo, de pronto, se abre la puerta de la casa y con los primeros
rayos del sol de la mañana entra Jesús con su Cuerpo glorificado? ¿Cómo habrá
sido ese encuentro entre la madre y el Hijo? ¿Cómo habrá sido la mirada entre
María y Jesús? Puedes pedirle al Espíritu Santo que te conceda la gracia de sentir
internamente el amor de ese encuentro.
Ahora tampoco son necesarias las palabras, en el abrazo en que se funden como
Madre e Hijo, el Espíritu se vuelca nuevamente en el alma de la Virgen y ella
experimenta lo que en fe ya sabía: que Dios Padre siempre cumple sus promesas.
Siente cómo esos rayos de luz, que surgen del Corazón abierto, pero glorificado de
Nuestro Salvador, penetran en tu corazón y restaura las grietas por las cuales antes
perdías la vitalidad y la alegría.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
138
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
SEGUNDO MISTERIO
Entreguemos a la Virgen santísima y a Dios nuestro Señor, todas las pérdidas que
hemos experimentado a lo largo de los años, a fin de que seamos liberados de la
amargura que nos produce el recuerdo angustiante de las pérdidas no sanadas.
Contemplación y reflexión:
Contempla a María Magdalena sentada sobre la roca exterior del sepulcro, mirando
el interior vacío, la cabeza apoyada sobre la dura piedra, cansada de tanto dolor, de
tanta pérdida, de tanta incomprensión. Mientras esta allí quebrantada, porque se
han llevado el cuerpo de su Señor; va rememorando cómo el encuentro con Jesús
cambió su vida. Ella no conocía el verdadero amor, hasta que Dios, con su
delicadeza y respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida
por el respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida por el
pecado. Él le enseñó que era posible volver a empezar y en la mirada pura y
dignificada de Jesús comenzó a verse a sí misma de un modo nuevo, diferente.
139
Muchos pueden pronunciar tu nombre, pero sólo Dios, por medio de su Espíritu
Santo, puede hacerlo de tal forma que haga vibrar tu corazón. Póstrate
espiritualmente ante él, entrégale el dolor por las pérdidas del pasado y del
presente, y pídele en cambio que te ayude a abrir el corazón, a fin de que puedas
ver en Jesús Resucitado, al Maestro de vida que te guía hacia el clarear de un nuevo
día.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
TERCER MISTERIO
Contemplación y reflexión:
Contempla a los discípulos que están pescando sobre la barca, la cual se mueve
suavemente por el arrullo de las olas. Aún no ha amanecido y en el frío de la
madrugada se respira la perplejidad pues Jesús Resucitado ya no pasa tanto tiempo
con ellos. Al menos en la forma visible en que antes lo percibían. ¡Cuántas veces
140
comenzamos a valorar los momentos en que tuvimos fervor espiritual, recién
cuando nos toca atravesar etapas de aridez y sequedad!
Imagina que tú también estás en la barca con los apóstoles. No se habla mucho,
hay poco que decir. Sabemos que quien ahora tiene que hablar es Jesús. Él lo hará
en el momento en que crea que es mejor hacerlo. Mientras tanto esperamos y
confiamos.
Al que creían muerto está vivo. Qué alegría… pero también cuántas preguntas se
elevan ahora desde sus corazones a sus mentes: ¿Qué querrá Jesús que hagamos
ahora? Se preguntan algunos de los discípulos; ¿me habrá perdonado por haberlo
negado? Se pregunta Pedro… Y así en sus corazones hay más preguntas que
respuestas… En sus corazones experimentan ahora más incertidumbres que
certezas.
Quizás así es mejor… cuando quisieron construir sobre “la certeza” de creerse
hombres importantes y poderosos todo se desmoronó, cuando hicieron el bien para
buscar el reconocimiento y el respeto de la gente, perdieron todo lo que creían tener.
Quizás también nosotros construimos sobre arena algunas etapas de nuestra vida,
en lugar de construir sobre la Roca. Pero ahora es diferente, estamos aprendiendo,
lentamente, pero aprendemos. Ansiamos la venida del Maestro y que nos confirme
en el llamado a seguirle y a trabajar en la construcción de su Reino a su manera y
no a la nuestra.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
141
Todos decimos: “Por el poder de la resurrección libérame y sáname, Señor.”
CUARTO MISTERIO
Hay una realidad inicial en reconocer a Cristo por parte de aquellos a los que él sale
al encuentro, como se puede apreciar en el caso de la Magdalena y de los discípulos
de Emaús… Pero Jesús los lleva gradualmente al reconocimiento y a la fe. Signo
de la pedagogía paciente de Cristo al revelarse al hombre, al atraerlo, al convertirlo,
al llevarlo al conocimiento de las riquezas de su corazón y a la salvación.
Contemplación y Reflexión:
Él se acerca cada día para ayudarte a caminar cuando estás cansado, él se acerca
como caminante silencioso para corregir la dirección de tus pasos, cuando estás
caminando de manera equivocada, él se acerca cada vez que lo llamas por su
nombre. Dile ahora: “Jesús amado, divino caminante de Emaús, acércate a mí,
habla a mi corazón y enséñame tus caminos.”
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
142
Todos decimos: “Por el poder de la resurrección libérame y sáname, Señor.”
QUINTO MISTERIO
Contempla el interior del Cenáculo y los discípulos alterados por la noticia de que
hallaron el sepulcro vacío. Es que, en ese momento, vacíos también estaban sus
corazones, vacíos de fe, de esperanza y de alegría. Las puertas y las ventanas
cerradas hacen que el lugar esté oscuro o iluminado tenuemente de manera artificial
y que el aire se haya vuelto pesado y rancio por las lámparas de aceite, pero sobre
todo por el vacío y a la vez, la pesadez que sienten los discípulos. En un ambiente
así se hace hasta difícil respirar.
Cuando Jesús Resucitado se presenta debe invocar sobre ellos una nueva efusión
de su Espíritu de paz, diciéndoles: “La paz esté con ustedes” este es el Shalom que
tiene como objetivo no solo saludarlos, sino también exorcizar el miedo y la
turbación que experimentan, pues piensan que están viendo un fantasma.
Pídele al Señor que sople sobre ti en este momento y siente en tu alma como te
saluda con el Shalom, de modo que su paz arroje fuera de tu mente y de tu alma lo
que no te deja tener la vida plena, lo que te impide dejar vivir a Jesús resucitado en
tu corazón.
Luego, como Tomás, pones toda tu mano en la llaga del Corazón abierto de Jesús,
e inundado del amor divino, caes postrado en su presencia, exclamando conmovido:
“Señor mío y Dios mío”.
Más fuerte que los pecados, más fuerte que la infidelidad, más fuerte que la
incredulidad misma es el amor que lleva al arrepentimiento y mueve a la conversión.
Esto es tan cierto que entre los apóstoles solo uno llegó a tocar el Corazón de Jesús
y es Tomás, convertido de su incredulidad.
143
También tú, si has tomado la decisión de comenzar de nuevo o de cambiar el rumbo,
puedes hoy tocar el Corazón del Maestro. Anímate, pues él ya está tocando con tu
gracia tu corazón.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
ORACIONES FINALES:
Letanías a Jesús
1.Jesús, resucitado
2.Jesús, amable
3.Jesús, admirable
4.Jesús, Dios fuerte
5.Jesús, mensajero del plan divino
6.Jesús, todopoderoso
7.Jesús, pacientísimo
8.Jesús, obedientísimo
9.Jesús, manso y humilde de corazón
10.Jesús, amante de la castidad
11.Jesús, amador nuestro
12.Jesús, Dios de paz
13.Jesús, autor de la vida
14.Jesús, modelo de virtudes
15.Jesús, celoso de la salvación de las almas
16.Jesús, nuestro Dios
17.Jesús, nuestro Refugio
18.Jesús, padre de los pobres
19.Jesús, tesoro de los fieles
20.Jesús, bueno
21.Jesús, verdadera luz
22.Jesús, sabiduría eterna
23.Jesús, bondad infinita
24.Jesús, camino y vida nuestra
144
25.Jesús, alegría de los ángeles
26.Jesús, rey de los patriarcas
27.Jesús, maestro de los apóstoles
28.Jesús, doctor de los evangelistas
29.Jesús, fortaleza de los mártires
30.Jesús, luz de los confesores
31.Jesús, pureza de las vírgenes
32.Jesús, corona de todos los santos
33. De todo mal
R. Líbranos Señor
41.Por tu natividad
42.Por tu infancia
43.Por tu divinísima vida
44.Por tus trabajos
45.Por tu agonía y pasión
46.Por tu Cruz y desamparo
47.Por tus sufrimientos
48.Por tu muerte y sepultura
49.Por tu resurrección
50.Por tu ascensión
51.Por tu institución en la santísima Eucaristía
52.Por tus gozos
53.Por tu gloria
145
Oremos:
Jesús caminante
Tú que sanaste a los leprosos, cura la lepra que se produjo en mí ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me sumieron en la enfermedad.
Tú que sanaste a los sordos, cura y libérame del espíritu de sordera que no me deja
percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir tu Voluntad y escuchar el clamor de los
hermanos que sufren.
Tú que curaste a los ciegos, libérame del espíritu de la ceguera que no me permite
verte en mí constantemente vivir en alabanza por tu inigualable belleza.
Tú que sanaste a los paralíticos, libérame del espíritu de parálisis en mis piernas y
en mi alma, que me deja postrado largo tiempo haciéndome perder la virtud de la
alegría y no sé hacia dónde dirigirme para hacer tu Voluntad.
Tú que resucitaste a los muertos, resucita Oh caminante santo, las áreas de mi
historia, que están marchitas, agonizantes o muertas.
Tú que expulsaste a los demonios, libérame de toda fuerza o cercanía del espíritu
del mal y cólmame de tu santo y dulce Espíritu para que por tu gloria brillen los
dones y carismas que me diste.
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que me guíen a lo largo del camino
y me colmen de tu paz. Amén.
146
AL TERMINAR LOS MISTERIOS
Ofrecemos las siguientes oraciones por las intenciones del Papa, las necesidades
de la Iglesia y las del estado y por la propagación de la fe.
TEDEUM
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
147
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la Gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
148
Oremos: Oh Dios, cuya misericordia es infinita e inagotable la bondad, damos
gracias a tu divina Majestad, por los bienes que hemos recibido, implorando siempre
tu clemencia, para que no abandonando a aquellos a quienes concedes lo que te
piden, los dispongas para recibir las recompensas eternas. Oh Dios, que has
instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos según
el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos
consuelos. Oh Dios, que no permites sea afligido en demasía cualquiera que en Ti
espera, sino que atiendes piadoso a nuestras súplicas: te damos gracias por haber
aceptado nuestras peticiones y votos, suplicándote piadosísimamente que
merezcamos vernos libres de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
PUEBLO DE REYES
149
Te cantamos, mediador entre Dios y los hombres
Te alabamos, oh, ruta viviente, camino del cielo
Te cantamos, sacerdote de la nueva alianza
Te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz
LA SALVE
150
SEPTIMO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
151
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
152
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
153
Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
Hechos 1,6-11.
"Los que estaban presentes le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a
restablecer el Reino de Israel?» Les respondió: «No les corresponde a ustedes
conocer los plazos y los pasos que solamente el Padre tiene autoridad para decidir.
155
Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo cuando venga sobre ustedes, y serán mis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra.»
Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista. Ellos
seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron a su
lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Diálogo inicial:
1.- ¿De qué maneras sentimos la presencia de familiares que han migrado en otros
países o se nos han adelantado?
2.- Según el texto bíblico, ¿qué dice esta lectura de los apóstoles?
3.- ¿Qué mensaje sacamos de esta lectura bíblica?
4- ¿A qué compromisos nos sentimos llamados?
Oración final: Padre Dios, gracias por la presencia de Jesús entre nosotros. Gracias
también por la misión que nos confías de continuar tu Reino. Danos alegría y valor
para ser tus incansables testigos, individual y colectivamente, mediante la fuerza de
tu Hijo Jesús que vive resucitado en medio de nosotros por los siglos de los siglos.
Amén.
Igual que para todos los seres humanos, la vida terrenal de Jesús tenía que
terminar. Eso es la Ascensión: el fin de la vida mortal de Jesús. Pero se trata de
Jesús resucitado, por eso “sube a los cielos”. El cielo es donde se vive de amor: el
cielo comienza en la tierra. El cielo es el Reino que acontece en esta tierra. Por eso
los discípulos ven a Jesús desaparecer y se regresan alegres a sus casas y a la
misión. Jesús ‘desaparece’ a los ojos de algunos para ‘aparecer’ a muchos, a
muchísimos otros. La Ascensión de Jesús manifiesta la extensión de su
resurrección para que alcance a todos los seres humanos y no sólo a unos cuantos
palestinos de siglo primero de nuestra era.
Con la Ascensión los discípulos caen en la cuenta de que “ahora a ellos les toca”.
La Ascensión marca el comienzo de la misión. Curiosamente Jesús no les dio
muchas instrucciones, ni les dejó escrito nada. Había que continuar lo que Jesús
había comenzado.
156
¿Qué había comenzado Jesús?
-Había comenzado a hacer comunidad: su comunidad de los 12 apóstoles. Por esa
actividad comenzó su misión Jesús: el Reino comienza con una comunidad.
-Había comenzado a predicar y realizar el Reino de Dios: para eso había sido
enviado por el Padre. El Reino es poner en marcha nuevas relaciones entre las
personas, entre los grupos, en un mismo país, entre los pueblos. Es desterrar
estructuras de dominación, explotación, acumulación, por estructuras de igualdad,
de compartir y de equidad.
-Había comenzado de curar las vidas destruidas por la enfermedad, el hambre, los
vicios, los pecados… ayudando al caído a levantarse, al ciego a ver, al sordo a oír,
al preso a liberarse…
-Había aceptado ser pobre y solidarizarse con los pobres: esa fue su opción de vida,
porque de los pobres y de los que hacen suyas las causas de los pobres es el Reino
de Dios.
-Había aceptado, por solidaridad con los pobres, ser enjuiciado, maltratado,
torturado y asesinado, o sea, sufrir “la máxima crueldad por la máxima solidaridad”.
¡Gracias, Señor Jesús, ¡por haber ‘ascendido a los cielos’ para estar con todos
nosotros! ¡Gracias, Señor Jesús, por habernos dejado el camino de la salvación,
que es tu camino: el camino del Reino!
VIA LUCIS
Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis
(el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la
Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su
cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte
de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la
Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su
actuación maravillosa.
El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar
la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde
la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también
la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de
157
Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y
comunica como Persona divina" (n.731).
La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos
del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
158
Oración Preparatoria
Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.
PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!
Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).
Comentario
Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la
última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha
resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe,
que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: "hasta
159
a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia" (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió
las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.
Oración
SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.
Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).
"Los discípulos, entonces, volvieron a casa. Estaba María junto al sepulcro afuera
llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han
llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.». Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice:
«María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir:
«Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor
y que había dicho estas palabras."
160
Comentario
La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de
fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María
ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce
su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres,
personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia
del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta,
a nuestro lado.
Oración
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la
primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún
momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros
te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de
la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del
Señor.
TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES
Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel
les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero
la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.
"Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a
la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al
encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se
abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo.
Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»"
Comentario
161
Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con
diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué
dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan
rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso,
como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su
trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el
sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro.
Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia
donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo
en manos de Dios.
Oración
Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer
frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores,
sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro
único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres,
y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al
servicio de los demás.
CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO
Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos
especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente
para evitar que hubiera un engaño.
"Mientras las mujeres iban, algunos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los
jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Se reunieron con las autoridades
judías y acordaron dar a los soldados una buena cantidad de dinero. de modo que
dijeron: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, mientras dormíamos, robaron
el cuerpo. Si llega a oídos de Pilato, lo arreglaremos para que otros no tengan
problemas.» Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho. De
ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta hoy."
162
Comentario
Oración
QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO
Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las
mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan
al sepulcro con la rapidez de su esperanza.
Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).
163
Comentario
Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo,
con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es
como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba
el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha
vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a
cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro,
como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de
los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de
Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: "[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los
Doce" (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).
Oración
SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES
Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos
y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús
se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.
Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).
"Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús estuvo en medio de ellos (y les dijo:
«Paz a ustedes.»). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún
espíritu, pero él les dijo: «¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar
eso? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu
no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.». (Y dicho esto les mostró
las manos y los pies). Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían
maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos, entonces, le
ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y lo comió
delante ellos."
164
Comentario
Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en
Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo
milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos
para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre
verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos
de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y
les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el
pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No
es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y
ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere
mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido
transformada porque Jesús la ha asumido.
Oración
SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS
Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un
caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía,
sin embargo, sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
165
Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces
estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida,
en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a
nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo
ardiente de encontrarte también en los hermanos.
166
OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.
Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por
la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: '¡La paz esté con ustedes!' Dicho esto, les mostró
las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús
les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los
envío yo también. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo:
a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan,
les serán retenidos’.
Comentario
Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero
eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la
intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el
miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo
hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el
poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace
partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los
apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que
Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de
haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.
Oración
Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has
hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos
de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el
sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos
tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de
conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.
167
NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.
Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús
resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado
convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con
ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz esté con ustedes. Después dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis
manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree. Tomás
exclamó: 'Tú eres mi Señor y mi Dios. Jesús replicó: 'Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!'.
Comentario
Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás
apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente
nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una
gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón
hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades, pero
no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz
que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y
aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo
sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!
Oración
Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme,
llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda
esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol
Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu
palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo
permanezca en la verdad que libera.
168
DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA
Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han
esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo.
Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.
Comentario
Oración
Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de
Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.
Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad,
sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus
indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así
recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.
UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR
Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere
ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse
en el Pastor de los que siguen al Señor.
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús
le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de
Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro,
hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba
por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» En verdad, cuando eras
joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues
a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no
quieras.» Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar
gloria a Dios. Y añadió: «Sígueme.»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a
tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy
unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la
obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al
Evangelio.
170
V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES
Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de
extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones
la Buena Noticia.
Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
"Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les
había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos
todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad
en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»"
Comentario
Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy
grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido
concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos
últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen
por delante: "Id al mundo entero...". Ese es su testamento: hay que ponerse en
camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las
tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para
que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que
celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más
a Jesús, el Maestro, el Señor.
Oración
Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de
predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el
deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu
Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu
imagen.
171
V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO
Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre,
ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo,
y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.
De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).
"Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista.
Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron
a su lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Comentario
Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente
esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del
Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.
Oración
Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado
para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar
sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados,
sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.
DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS
Comentario
Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no
quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al
Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la
Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíritu Santo. Él es el que llena de luz la
mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para
predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el "tiempo de la Iglesia". A partir de
este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por
este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero
también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día
participemos del gozo junto a Dios en el cielo.
Oración
Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro,
inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez
más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que,
transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro
obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.
173
ORACIÓN FINAL
Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado, Aleluya, aleluya. Todos: Demos
gracias a Dios, Aleluya, aleluya.
PUEBLO DE REYES
175
Pueblo de reyes, asamblea santa
Pueblo sacerdotal, pueblo de Dios
Bendice a tu Señor
MAGNÍFICAT
176
proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los
ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abraham y su
descendencia por siempre.
177
OCTAVO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
178
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
179
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
180
Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
SALMO 135
R. Dad gracias al Señor; solo él hizo grandes maravillas. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
181
El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
Hechos 2,1-11
Diálogo inicial:
1.- ¿Qué grandes hombres y mujeres han cambiado positivamente la vida de
nuestro país?
2.- Según el texto bíblico, ¿qué dice esta lectura de los apóstoles?
3.- ¿Qué mensaje sacamos de esta lectura bíblica?
4.- ¿A qué compromisos nos sentimos llamados?
¿De qué espíritu somos? ¿El espíritu del bien o el espíritu del mal?... A veces del
uno y a veces del otro. A lo largo del Evangelio, o sea, de la vida de Jesús, vemos
cómo Jesús se deja guiar por el Espíritu de Dios.
-Desde antes de su nacimiento, el Espíritu estuvo con Jesús.
-El Espíritu estaba con el profeta Simeón y la profetiza Ana, Isabel y Zacarías,
cuando sienten que habla en ellos.
-En su bautismo por Juan Bautista, sintió Jesús que el Espíritu estaba con él para
emprender la misión del Reino. Por eso después de su bautismo “Jesús volvió a
Galilea, con el poder del Espíritu”.
-Luego se nos dice que a los 30 años el Espíritu “condujo a Jesús al desierto” para
aprender a discernir cuáles eran los caminos del Reino y cuáles del demonio.
- A lo largo de su ministerio, Jesús tiene conciencia que es el Espíritu que le permite
‘echar fuera a los demonios’, que es el ‘Espíritu de la verdad’.
-Cuando, en Nazaret, sus paisanos querían echarlo al barranco, “Jesús, pasando
en medio de ellos, siguió su camino con el poder del Espíritu”.
-Jesús se llenó del Espíritu para “bendecir a su Padre por haber revelado los
misterios del Reino a los pobres”.
-Jesús anunció a Nicodemo que tenía que renacer del agua y del Espíritu para entrar
en el Reino de Dios”.
-Para Jesús, el Espíritu es “el que da vida”
-Anuncia a la mujer samaritana, que a Dios se lo adora no sólo en el templo, sino
que “los verdaderos adoradores los adoran en Espíritu y en Verdad”, sin ningún
intermediario.
-Denunció el ‘pecado contra el Espíritu’ por llamar bien lo que es maldad.
183
-Jesús anunció a sus discípulos que él compartirá su Espíritu con ellos para que
tengan suficiente valor para anunciar y construir el Reino, como también para saber
qué hablar cuando las autoridades los persigan.
-Jesús da a sus discípulos el Espíritu, soplando sobre ellos. Este será para ellos un
protector y un intérprete de la verdad de Dios.
Al hablar del “Espíritu de la verdad”, recordemos en qué consiste la verdad.
¡Gracias, Padre Dios por el don del Espíritu, ¡para hacernos verdaderos discípulos
de tu Hijo resucitado!
ROSARIO DE LA RESURRECCIÓN
Oración.
Tú Dios mío, eres mi pastor, contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes
pastos, Y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas
y me guías por el mejor camino, porque así eres tú. Puedo cruzar lugares peligrosos
y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado, me
guías por el buen camino y me llenas de confianza. Dicha y gracia me acompañaran
todos los días de mi vida hasta que llegue a la casa de mi Dios.
184
Renovemos la confianza en la Divina Misericordia
PRIMER MISTERIO
Contemplación y reflexión.
Contempla a María en Oración. Ella está postrada en una casita que posiblemente
le han prestado, en las afueras de Jerusalén, entregando a Dios todo lo que hay en
su oración. Cuántos recuerdos afloran a su mente, cuántos sentimientos dormidos
despiertan en su corazón, la promesa del Arcángel Gabriel, la efusión del Espíritu
Santo, por la cual Dios se encarnó en su vientre, el nacimiento en Belén, la huida a
Egipto, el Niño Jesús creciendo, sus primeros pasos, las primeras palabras, las risas
y el asombro junto con José, de cada nuevo gesto de Jesús…
En todos estos recuerdos hay dolor, pero también hay agradecimiento por todo lo
vivido y, sobre todo, hay esperanza. Pues tiene la certeza de que su Hijo está por
resucitar.
¿Puedes imaginar cómo, de pronto, se abre la puerta de la casa y con los primeros
rayos del sol de la mañana entra Jesús con su Cuerpo glorificado? ¿Cómo habrá
sido ese encuentro entre la madre y el Hijo? ¿Cómo habrá sido la mirada entre
María y Jesús? Puedes pedirle al Espíritu Santo que te conceda la gracia de sentir
internamente el amor de ese encuentro.
Ahora tampoco son necesarias las palabras, en el abrazo en que se funden como
Madre e Hijo, el Espíritu se vuelca nuevamente en el alma de la Virgen y ella
experimenta lo que en fe ya sabía: que Dios Padre siempre cumple sus promesas.
Siente cómo esos rayos de luz, que surgen del Corazón abierto, pero glorificado de
Nuestro Salvador, penetran en tu corazón y restaura las grietas por las cuales antes
perdías la vitalidad y la alegría.
186
Pídele a Jesús que con su amor restaure tu identidad y fortalezca tu decisión de
seguirlo y de serle fiel, de ahora en adelante, en todos los momentos de la vida.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
SEGUNDO MISTERIO
Entreguemos a la Virgen santísima y a Dios nuestro Señor, todas las pérdidas que
hemos experimentado a lo largo de los años, a fin de que seamos liberados de la
amargura que nos produce el recuerdo angustiante de las pérdidas no sanadas.
Contemplación y reflexión:
Contempla a María Magdalena sentada sobre la roca exterior del sepulcro, mirando
el interior vacío, la cabeza apoyada sobre la dura piedra, cansada de tanto dolor, de
tanta pérdida, de tanta incomprensión. Mientras esta allí quebrantada, porque se
han llevado el cuerpo de su Señor; va rememorando cómo el encuentro con Jesús
187
cambió su vida. Ella no conocía el verdadero amor, hasta que Dios, con su
delicadeza y respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida
por el respeto, sanó su identidad de mujer y le devolvió la dignidad perdida por el
pecado. Él le enseñó que era posible volver a empezar y en la mirada pura y
dignificada de Jesús comenzó a verse a sí misma de un modo nuevo, diferente.
Muchos pueden pronunciar tu nombre, pero sólo Dios, por medio de su Espíritu
Santo, puede hacerlo de tal forma que haga vibrar tu corazón. Póstrate
espiritualmente ante él, entrégale el dolor por las pérdidas del pasado y del
presente, y pídele en cambio que te ayude a abrir el corazón, a fin de que puedas
ver en Jesús Resucitado, al Maestro de vida que te guía hacia el clarear de un nuevo
día.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
TERCER MISTERIO
Contemplación y reflexión:
Contempla a los discípulos que están pescando sobre la barca, la cual se mueve
suavemente por el arrullo de las olas. Aún no ha amanecido y en el frío de la
madrugada se respira la perplejidad pues Jesús Resucitado ya no pasa tanto tiempo
con ellos. Al menos en la forma visible en que antes lo percibían. ¡Cuántas veces
comenzamos a valorar los momentos en que tuvimos fervor espiritual, recién
cuando nos toca atravesar etapas de aridez y sequedad!
Imagina que tú también estás en la barca con los apóstoles. No se habla mucho,
hay poco que decir. Sabemos que quien ahora tiene que hablar es Jesús. Él lo hará
en el momento en que crea que es mejor hacerlo. Mientras tanto esperamos y
confiamos.
Al que creían muerto está vivo. Qué alegría… pero también cuántas preguntas se
elevan ahora desde sus corazones a sus mentes: ¿Qué querrá Jesús que hagamos
ahora? Se preguntan algunos de los discípulos; ¿me habrá perdonado por haberlo
negado? Se pregunta Pedro… Y así en sus corazones hay más preguntas que
respuestas… En sus corazones experimentan ahora más incertidumbres que
certezas.
Quizás así es mejor… cuando quisieron construir sobre “la certeza” de creerse
hombres importantes y poderosos todo se desmoronó, cuando hicieron el bien para
buscar el reconocimiento y el respeto de la gente, perdieron todo lo que creían tener.
Quizás también nosotros construimos sobre arena algunas etapas de nuestra vida,
en lugar de construir sobre la Roca. Pero ahora es diferente, estamos aprendiendo,
lentamente, pero aprendemos. Ansiamos la venida del Maestro y que nos confirme
en el llamado a seguirle y a trabajar en la construcción de su Reino a su manera y
no a la nuestra.
189
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
CUARTO MISTERIO
Hay una realidad inicial en reconocer a Cristo por parte de aquellos a los que él sale
al encuentro, como se puede apreciar en el caso de la Magdalena y de los discípulos
de Emaús… Pero Jesús los lleva gradualmente al reconocimiento y a la fe. Signo
de la pedagogía paciente de Cristo al revelarse al hombre, al atraerlo, al convertirlo,
al llevarlo al conocimiento de las riquezas de su corazón y a la salvación.
Contemplación y Reflexión:
Él se acerca cada día para ayudarte a caminar cuando estás cansado, él se acerca
como caminante silencioso para corregir la dirección de tus pasos, cuando estás
caminando de manera equivocada, él se acerca cada vez que lo llamas por su
nombre. Dile ahora: “Jesús amado, divino caminante de Emaús, acércate a mí,
habla a mi corazón y enséñame tus caminos.”
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
Todos decimos: “Por el poder de la resurrección libérame y sáname, Señor.”
QUINTO MISTERIO
Contempla el interior del Cenáculo y los discípulos alterados por la noticia de que
hallaron el sepulcro vacío. Es que, en ese momento, vacíos también estaban sus
corazones, vacíos de fe, de esperanza y de alegría. Las puertas y las ventanas
cerradas hacen que el lugar esté oscuro o iluminado tenuemente de manera artificial
y que el aire se haya vuelto pesado y rancio por las lámparas de aceite, pero sobre
todo por el vacío y a la vez, la pesadez que sienten los discípulos. En un ambiente
así se hace hasta difícil respirar.
Cuando Jesús Resucitado se presenta debe invocar sobre ellos una nueva efusión
de su Espíritu de paz, diciéndoles: “La paz esté con ustedes” este es el Shalom que
tiene como objetivo no solo saludarlos, sino también exorcizar el miedo y la
turbación que experimentan, pues piensan que están viendo un fantasma.
Pídele al Señor que sople sobre ti en este momento y siente en tu alma como te
saluda con el Shalom, de modo que su paz arroje fuera de tu mente y de tu alma lo
que no te deja tener la vida plena, lo que te impide dejar vivir a Jesús resucitado en
tu corazón.
191
Luego, como Tomás, pones toda tu mano en la llaga del Corazón abierto de Jesús,
e inundado del amor divino, caes postrado en su presencia, exclamando conmovido:
“Señor mío y Dios mío”.
Más fuerte que los pecados, más fuerte que la infidelidad, más fuerte que la
incredulidad misma es el amor que lleva al arrepentimiento y mueve a la conversión.
Esto es tan cierto que entre los apóstoles solo uno llegó a tocar el Corazón de Jesús
y es Tomás, convertido de su incredulidad.
También tú, si has tomado la decisión de comenzar de nuevo o de cambiar el rumbo,
puedes hoy tocar el Corazón del Maestro. Anímate, pues él ya está tocando con tu
gracia tu corazón.
Oración: “Contigo María, nos regocijamos por Cristo Resucitado: ’’ luz que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo” Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Como
tú, Madre, queremos llenarnos de tu Hijo para tener vida plena y abundante y
siempre decir con profunda fe “Señor mío y Dios mío”.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al
cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina
misericordia.
ORACIONES FINALES:
Letanías a Jesús
1.Jesús, resucitado
2.Jesús, amable
3.Jesús, admirable
4.Jesús, Dios fuerte
5.Jesús, mensajero del plan divino
6.Jesús, todopoderoso
7.Jesús, pacientísimo
8.Jesús, obedientísimo
9.Jesús, manso y humilde de corazón
10.Jesús, amante de la castidad
11.Jesús, amador nuestro
12.Jesús, Dios de paz
13.Jesús, autor de la vida
14.Jesús, modelo de virtudes
15.Jesús, celoso de la salvación de las almas
16.Jesús, nuestro Dios
192
17.Jesús, nuestro Refugio
18.Jesús, padre de los pobres
19.Jesús, tesoro de los fieles
20.Jesús, bueno
21.Jesús, verdadera luz
22.Jesús, sabiduría eterna
23.Jesús, bondad infinita
24.Jesús, camino y vida nuestra
25.Jesús, alegría de los ángeles
26.Jesús, rey de los patriarcas
27.Jesús, maestro de los apóstoles
28.Jesús, doctor de los evangelistas
29.Jesús, fortaleza de los mártires
30.Jesús, luz de los confesores
31.Jesús, pureza de las vírgenes
32.Jesús, corona de todos los santos
33. De todo mal
R. Líbranos Señor
41.Por tu natividad
42.Por tu infancia
43.Por tu divinísima vida
44.Por tus trabajos
45.Por tu agonía y pasión
46.Por tu Cruz y desamparo
47.Por tus sufrimientos
48.Por tu muerte y sepultura
49.Por tu resurrección
50.Por tu ascensión
51.Por tu institución en la santísima Eucaristía
52.Por tus gozos
53.Por tu gloria
Oremos:
Jesús caminante
Tú que sanaste a los leprosos, cura la lepra que se produjo en mí ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me sumieron en la enfermedad.
Tú que sanaste a los sordos, cura y libérame del espíritu de sordera que no me deja
percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir tu Voluntad y escuchar el clamor de los
hermanos que sufren.
Tú que curaste a los ciegos, libérame del espíritu de la ceguera que no me permite
verte en mí constantemente vivir en alabanza por tu inigualable belleza.
Tú que sanaste a los paralíticos, libérame del espíritu de parálisis en mis piernas y
en mi alma, que me deja postrado largo tiempo haciéndome perder la virtud de la
alegría y no sé hacia dónde dirigirme para hacer tu Voluntad.
Tú que resucitaste a los muertos, resucita Oh caminante santo, las áreas de mi
historia, que están marchitas, agonizantes o muertas.
Tú que expulsaste a los demonios, libérame de toda fuerza o cercanía del espíritu
del mal y cólmame de tu santo y dulce Espíritu para que por tu gloria brillen los
dones y carismas que me diste.
194
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que me guíen a lo largo del camino
y me colmen de tu paz. Amén.
Ofrecemos las siguientes oraciones por las intenciones del Papa, las necesidades
de la Iglesia y las del estado y por la propagación de la fe.
TEDEUM
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
195
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la Gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
197
Pueblo de reyes, asamblea santa
Pueblo sacerdotal, pueblo de Dios
Bendice a tu Señor
LA SALVE
198
NOVENO DÍA: JESÚS HA RESUCITADO
ALELUYA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos, Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Encendemos el Cirio Pascual
PREGON PASCUAL
Exulten los coros de los ángeles
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
199
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
/ Esta es la noche
en que Cristo ha vencido la muerte
y del infierno retorna victorioso. / (2)
Te rogamos, Señor:
que este cirio
ofrecido en honor de tu nombre
brille radiante;
llegue hasta Ti como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo;
lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso;
200
/ que es Cristo tu Hijo,
resucitado, resucitado
de la muerte. / (2)
CRISTO HA VENCIDO
Jesús no está muerto. Él se levantó de la tumba, contra todas las mentiras y planes
de Satanás, y prometió las más grandes y maravillosas promesas de su Reino
Dos mil años después, la resurrección todavía predica la alianza de amor eterno de
Dios en ganar cada victoria para ti si pones toda tu confianza en Él y no en las cosas
del mundo
Satanás conspiró con Judas, Pilatos y los lideres judíos del sanedrín de aquellos
tiempos para asesinar al autor de la vida, pero "Dios lo resucitó de entre los muertos,
librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera
dominio sabre Él" (Cfr. Hechos 2:24)
Y si crees en él, la muerte tampoco te podrá detener: pues Jesús dijo: "Ya soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11, 25)
Jesús se levantó de entre las sombras para demostrar que había derrotado a la
muerte. Hasta ese día, la muerte parecía tragar cada gota de vida y esperanza de
generación en generación. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23),
y "Todos están sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son"
(Romanos 3:10). Entonces, ¿cómo podrían los pecadores tener alguna esperanza
de escapar de la muerte?
Jesús venció las tinieblas y se levantó victorioso para demostrar el poder de su
Reino y de su amor. Él nos prometió que eventualmente regresaría y vendría a dar
a cada uno lo que ha cosechado
Este Domingo de Pascua es una declaración de amor a Dios, es tiempo de hacer
notar que nuestra esperanza está tan viva como Jesús.
Hoy es un gran día para declarar todo tu amor a Dios. Para detenerse y reflexionar
junto a la tumba vacía del Señor, y recordar la locura de amor extremo que Dios fue
capaz de hacer por ti y por mí
Mi Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia poderosa, pero acogedora,
que despierta y llena de vida todos los ambientes que me rodean, alejando todo
sentimiento de angustia y abandono. Ayúdame a permanecer siempre cerca de Ti,
porque solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura
y todo ese poder para seguir luchando con valentía
201
Gracias, Señor, por tu eterno sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa
resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas, y gracias por todos
los momentos de oración que hemos disfrutada juntos. Ayúdame a reconocerte en
todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía y la calidez de tu
voz que consuela y trae la paz al alma. Solo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero
sentir.
Ayúdame a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de
aflicción. Quiero recurrir a ella y rendirme a tu voluntad porque Tú has derrotado la
muerte y me has dado el regalo de la salvación. Te pido que sigas obrando en mí,
sigue bendiciéndome y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de
esperanzas. Capacítame con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor
que no me deja avanzar.
Mi Cristo Resucitado y glorioso. dame la gracia de poder liberarme de miedos y
opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno
de tus promesas. Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para
alabarte y adorarte. porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro.
Amén.
Hechos 2,42-47.
Palabra de Dios.
Mensaje: Después de la resurrección y del don del Espíritu, los primeros cristianos
se organizaron en Comunidad, al ejemplo de Jesús con ‘los Doce’. En esta primera
comunidad cristiana las actividades eran las unas espirituales y la otra social,
mediante el compartir de los bienes, entre los miembros de la Comunidad como
signo del Reino presente entre ellos y por medio de ellos.
Diálogo inicial:
1.- ¿Qué valores hemos descubierto en nuestras comunidades?
Palabra de Dios. Hechos 2,42-47: La comunidad modelo para los cristianos de hoy.
2.- Según el texto bíblico, ¿qué dice esta lectura de las actividades espirituales y
materiales de la primera comunidad?
3.- ¿Qué mensaje sacamos de esta lectura bíblica?
4.- ¿A qué compromisos nos sentimos llamados?
Oración final: Padre Dios, gracias por invitarnos a seguir a tu Hijo Jesús en
comunidades vivas, creyentes, fraternales y equitativas. Danos tu Espíritu para que
juntos construyamos tu Reino, gracias a la presencia de tu Hijo que vive resucitado
en medio de nosotros por los siglos de los siglos. Amén.
204
Esta lectura de los Hechos permite a nuestras Comunidades Parroquiales
identificarse con el proyecto de Jesús: vuelven de una manera más clara a las
prácticas de las primeras comunidades cristianas. A evaluar entonces nuestras
prácticas cristianas a la luz de las actividades espirituales y sociales de la primera
comunidad cristiana, si queremos manifestar la presencia viva del Resucitado en
medio de nosotros.
¡Gracias, Padre Dios, ¡por el testimonio de tu Hijo Jesús de vivir entre nosotros!
¡Gracias por el Reino inaugurado por tu Hijo Jesús a partir de cada uno de nosotros!
¡Gracias por tu Hijo Jesús resucitado y liberador en medio de nosotros! ¡Gracias por
el don de tu Espíritu que nos une en Comunidades al servicio del Reino!
VIA LUCIS
Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis
(el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la
Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su
cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte
de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la
205
Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su
actuación maravillosa.
El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar
la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde
la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también
la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de
Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y
comunica como Persona divina" (n.731).
La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos
del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
206
jornadas de retiro y oración - en torno a María para que reciban la fuerza del Espíritu
que les capacite para cumplir la misión que El les ha confiado.
En los encuentros de Jesús con los suyos, llenos de intimidad y de esperanza, el
Señor parece jugar con ellos: aparece de improviso, donde y como menos se
esperan, les llena de alegría y fe, y desaparece dejándoles de nuevo esperando.
Pero después de su presencia viene la confianza firme, la paz que ya nadie podrá
arrebatarles. Todo se ilumina de una luz nueva.
El Via Lucis es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias
a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que
sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de
Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar
por el Espíritu Santo que vivifica el alma.
Oración Preparatoria
Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre
comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.
PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!
Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).
207
Palabra del Señor.
Comentario
Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la
última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha
resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe,
que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: "hasta
a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia" (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió
las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.
Oración
SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.
Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).
"Los discípulos, entonces, volvieron a casa. Estaba María junto al sepulcro afuera
llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han
208
llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.». Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor,
si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice:
«María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir:
«Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor
y que había dicho estas palabras."
Comentario
La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de
fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María
ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce
su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres,
personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia
del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta,
a nuestro lado.
Oración
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la
primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún
momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros
te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de
la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del
Señor.
TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES
Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel
les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero
la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.
209
Del Evangelio según San Mateo 28, 8-10.
"Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a
la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al
encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se
abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo.
Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»"
Comentario
Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con
diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué
dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan
rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso,
como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su
trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el
sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro.
Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia
donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo
en manos de Dios.
Oración
Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer
frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores,
sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro
único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres,
y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al
servicio de los demás.
CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO
Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos
especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente
para evitar que hubiera un engaño.
210
Del Evangelio según San Mateo 28, 11-15.
"Mientras las mujeres iban, algunos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los
jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Se reunieron con las autoridades
judías y acordaron dar a los soldados una buena cantidad de dinero. de modo que
dijeron: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, mientras dormíamos, robaron
el cuerpo. Si llega a oídos de Pilato, lo arreglaremos para que otros no tengan
problemas.» Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho. De
ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta hoy."
Comentario
Oración
QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO
Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las
mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan
al sepulcro con la rapidez de su esperanza.
211
Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).
Comentario
Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo,
con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es
como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba
el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha
vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a
cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro,
como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de
los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de
Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: "[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los
Doce" (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).
Oración
SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES
Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos
y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús
se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.
212
Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).
"Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús estuvo en medio de ellos (y les dijo:
«Paz a ustedes.»). Quedaron atónitos y asustados, pensando que veían algún
espíritu, pero él les dijo: «¿Por qué se desconciertan? ¿Cómo se les ocurre pensar
eso? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu
no tiene carne ni huesos como ustedes ven que yo tengo.». (Y dicho esto les mostró
las manos y los pies). Y como no acababan de creerlo por su gran alegría y seguían
maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos, entonces, le
ofrecieron un pedazo de pescado asado (y una porción de miel); lo tomó y lo comió
delante ellos."
Comentario
Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en
Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo
milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos
para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre
verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos
de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y
les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el
pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No
es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y
ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere
mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido
transformada porque Jesús la ha asumido.
Oración
213
SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS
Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un
caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía,
sin embargo, sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.
"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta
estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y
sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y
siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les
dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único
residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»
Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo
nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres
de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y,
al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de
ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al
sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él
les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que
había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo
ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con
nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le
reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba
ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces
estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida,
en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a
nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo
ardiente de encontrarte también en los hermanos.
OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.
Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por
la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: '¡La paz esté con ustedes!' Dicho esto, les mostró
las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús
les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los
envío yo también. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo:
a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan,
les serán retenidos’.
Comentario
Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero
eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la
intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el
miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo
hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el
poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace
partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los
apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que
215
Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de
haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.
Oración
Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has
hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos
de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el
sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos
tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de
conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.
NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.
Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús
resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado
convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con
ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz esté con ustedes. Después dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis
manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree. Tomás
exclamó: 'Tú eres mi Señor y mi Dios. Jesús replicó: 'Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!'.
Comentario
Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás
apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente
nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una
gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón
hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades, pero
no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz
que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y
aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo
sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!
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Oración
Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme,
llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda
esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol
Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu
palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo
permanezca en la verdad que libera.
DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA
Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han
esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo.
Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.
Comentario
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esfuerzo y docilidad del hombre. Pero hay que saber descubrir a Jesús en la orilla,
con esa mirada que afina el amor. Y Él nos premiará con frutos abundantes.
Oración
Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de
Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.
Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad,
sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus
indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así
recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.
UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR
Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere
ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse
en el Pastor de los que siguen al Señor.
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús
le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de
Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro,
hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba
por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» En verdad, cuando eras
joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues
a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no
quieras.» Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar
gloria a Dios. Y añadió: «Sígueme.»"
Comentario
Oración
Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a
tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy
unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la
obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al
Evangelio.
V/ Jesucristo ha resucitado. Aleluya.
R/ Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES
Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de
extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones
la Buena Noticia.
Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
"Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les
había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos
todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad
en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia.»"
Comentario
Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy
grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido
concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos
últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen
por delante: "Id al mundo entero...". Ese es su testamento: hay que ponerse en
camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las
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tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para
que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que
celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más
a Jesús, el Maestro, el Señor.
Oración
Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de
predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el
deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu
Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu
imagen.
DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO
Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre,
ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo,
y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.
De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).
"Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista.
Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron
a su lado a dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Amigos galileos, ¿qué
hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma
manera que ustedes lo han visto ir al cielo.»"
Comentario
220
Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente
esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del
Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.
Oración
Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado
para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar
sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados,
sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.
DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS
Comentario
Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no
quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al
Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la
Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíritu Santo. Él es el que llena de luz la
mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para
predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el "tiempo de la Iglesia". A partir de
este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por
este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero
también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día
participemos del gozo junto a Dios en el cielo.
221
Oración
Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro,
inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez
más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que,
transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro
obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.
ORACIÓN FINAL
222
Se ha cumplido lo anunciado por los profetas,
hemos pasado de la tiniebla a la luz,
del pecado a la gracia,
de la falsedad a la gran Verdad,
de la tierra al mismo cielo,
de los interrogantes a tu VIDA como respuesta.
223
Anunciemos a todos la alegría del Señor resucitado, Aleluya, aleluya. Todos: Demos
gracias a Dios, Aleluya, aleluya.
PUEBLO DE REYES
224
Te cantamos, cordero de la Pascua eterna
Te alabamos, oh, víctima que borras nuestros pecados
Te cantamos, oh, templo de la nueva alianza
Oh, piedra angular y roca de Israel
Magníficat
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