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Nehemías: Oración y Reconstrucción de Jerusalén

El documento describe los eventos clave en el libro de Nehemías. Resume la oración de Nehemías por Jerusalén (1:1-11), su petición al rey para regresar y reconstruir la ciudad (2:1-20), y la organización de los trabajadores para reconstruir el muro y las puertas, a pesar de la oposición de enemigos como Sanbalat y Tobías (3:1-32, 4:1-23).

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Nehemías: Oración y Reconstrucción de Jerusalén

El documento describe los eventos clave en el libro de Nehemías. Resume la oración de Nehemías por Jerusalén (1:1-11), su petición al rey para regresar y reconstruir la ciudad (2:1-20), y la organización de los trabajadores para reconstruir el muro y las puertas, a pesar de la oposición de enemigos como Sanbalat y Tobías (3:1-32, 4:1-23).

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1. La oración de Nehemías por el remanente en Jerusalén 1:1-11.

2. La petición del rey y el regreso a Jerusalén 2:1-20


3. La división de los edificadores del muro y la construcción de las puertas 3:1-32.
4. Las precauciones para la defensa del muro en contra del enemigo 4:1-23
5. La restauración de la tierra al pobre 5:1-19.
6. La conclusión del muro ante las amenazas del enemigo 6:1-19
7. El registro de la genealogía de los que salieron de la cautividad 7:1-73 Y
8. La lectura de la Ley 8:1-18
9. El repaso de la historia de los hijos de Israel, y la confesión de sus pecados 9:1-38
10. La lista de los que sellaron el pacto y una promesa de no abandonar la casa de Dios 10:1-39
11. La lista de aquellos que moraron en Jerusalén y en las ciudades de Judá 11:1-36
12. La lista de aquellos que subieron con Zorobabel y sus descendientes, y la dedicación del muro
de Jerusalén 12:1-47
13. El retorno de Nehemías de su visita al rey y una limpieza más profunda del pueblo 13:1-31
Capítulo 1
La oración de Nehemías
1:1 “Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte,
estando yo en Susa, capital del reino”. Esta introducción es la forma usual en que los libros
proféticos
1:2 “Que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los
judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén”. Han pasado
como 13 años desde que Esdras había recibido permiso del mismo rey para ir y poner en orden la
adoración del templo.
1:3 “Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en
gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego”. Así, aun
después de que Israel había reocupado la tierra por casi 100 años (536 444 a.C.), la ciudad de
Jerusalén todavía estaba en una situación deplorable. La gente había ciertamente reedificado el
templo, pero estaban viviendo en pobreza.
1:4 “Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré
delante
del Dios de los cielos”. Cuando le contaron acerca del estado en que se encontraba Jerusalén y su
gente,
Nehemías experimentó una tristeza divina y reconoció que esta pobreza era el resultado de sus
caminos pecaminosos. Así como Esdras y Daniel antes que él, Nehemías comenzó a hacer oración
de penitencia por su propia nación de Israel. Él reconoció el pasado pecaminoso de ellos y se
identificó con sus pecados.
1:5-8 “Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el
pacto y
Él traería en contra de ellos, una nación de gente fiera (Babilonia); y que después los
esparciría entre todas las naciones por causa de su maldad. Esto fue dicho antes de que los hijos
de Israel entraran a la Tierra Prometida de Canaán (hoy conocida como Palestina o Israel). Esto
ilustra la verdad que el Testimonio de Jesús es ciertamente el Espíritu de Profecía (Ap. 19:10).
1:9 “Pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque
Es tan maravilloso que a pesar de sus caminos de maldad,
el Señor les había dado estas maravillosas promesas de restauración si se convertían de su maldad
y se arrepentían. En esa promesa ellos tendrían esperanza.
1:10-11 “Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu
mano poderosa.
oración pidiéndole a Dios que encontrara favor delante del rey, de quien él era un copero.
La última frase de este versículo significa que él estaba en la presencia del rey continuamente, y
disfrutaba de la confianza del rey.
Capítulo 2
La petición del rey y el regreso a Jerusalén
2:1 “Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino
delante de
él, tomé el vino y lo serví al rey. El vino es un símbolo universal del gozo; por esto, cualquiera que
se acercaba al rey en tales momentos, naturalmente lo hacía con gozo. Además, parece que
Nehemías por naturaleza era un hombre feliz, quien anterior-mente no había mostrado tristeza
alguna.
2:2 “Me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino
quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera”. La inferencia del rey, extraída de la
tristeza que mostraba el rostro de Nehemías, fue que estaba triste de ser un súbdito del rey.
2:3 “Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad,
casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?”
Nehemías tuvo mucho temor porque pudo haberle costado su vida. Por esto, procuró disipar
rápidamente este pensamiento de la mente del rey.
2:4 “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos”. Este es un ejemplo de
una de esas oraciones “rayo” que no pueden ser pronunciadas, pero que nuestro precioso Señor
escucha cuando clamamos a Él desde nuestro corazón en un momento de gran necesidad.
Debemos practicar orar durante el día para que en un momento de desesperación, sin dudar,
busquemos al Señor orando en silencio, para recibir Su ayuda inmediatamente.
2:5 “Y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a
la
ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré”. Esto confirma que Nehemías era de la tribu
de
Judá, como lo declaran los historiadores de la Iglesia: Jerónimo y Eusebio.
2:6 “Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y
cuándo
Es evidente que Nehemías había oído de Dios, cuánto tiempo duraría su misión.
2:7 “Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro
lado
Hay una diferencia clara en la forma
que Esdras y Nehemías manejaron sus respectivas misiones. Esdras había testificado a este mismo
rey que el Señor tendría cuidado del regreso de los cautivos; por lo tanto, él no le pidió ayuda al
rey para su viaje de regreso.
2:8-9 “y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las
concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.
 2:10 “Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que
viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.
Sanbalat, nativo de Horonaim, era un gobernador moabita de Samaria bajo el rey persa. Tobías el
amonita, su secretario principal, también era un descendiente de los hijos de Lot, que
perpetuamente guerreó en contra de Israel.
2:11 “Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días”Esdras y sus compañeros
tomaron un periodo de tiempo similar. Si esto está incluido en las Santas Escrituras entonces es de
suma importancia para nosotros.
2:12 “Me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo
que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén Uno no le revela al enemigo, ni aun
a los amigos, los planes que uno tiene sino hasta el momento apropiado, ya que a pocos se les
puede confiar que cuiden sus labios y mantengan guardada la información que les ha sido
confiada.
.
2:13 “Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del
Muladar. fue llamada así en el tiempo cuando la
adoración al diablo prevalecía, durante el periodo de apostasía de los habitantes de Jerusalén,
antes del sitio final y caída de Jerusalén.
2:14-15 “Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por
donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di
la vuelta y entré por la puerta del Valle.
2:16 “Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo
había
declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra.
Fue solamente después que Nehemías había captado plenamente la situación, que pudo comenzar
a comunicar a los judíos el propósito de su misión.
2:17-18 “Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y
sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén. Los dos requisitos
para edificar son recibir la comisión de Dios, y el permiso y las licencias de las autoridades
pertinentes. Ya que Nehemías tenía ambos, podía recibir el respaldo de su pueblo para la obra.
2:19 “Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe,
hicieron
Un tercer enemigo emerge ahora: Gesem el árabe, era sin duda alguna.

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