DERMOFARMACIA
Los Cosméticos para bebés
Dra. Bertha Pareja
Durante los últimos años ha aumentado en forma significativa el consumo y
comercialización de las preparaciones para bebés debido a factores como el gran
aumento poblacional, la mejora en los servicios de salud, factores educacionales,
así como del aumento de la natalidad.
Entre los productos de mayor consumo están los polvos (talcos), las lociones, las
cremas (emulsiones), shampoos, aceites, y otros como torundas de algodón,
tohallitas para el baño, cepillos, peines y pañales descartables, cuyo empleo
aumenta constantemente en todos los estratos sociales
Si bien desde el punto de vista tecnológico, la producción de los preparados para
bebés sigue las mismas pautas de calidad establecidas para las preparaciones
farmacéuticas y cosméticas para adultos, desde el punto de
vista biofarmacéutico necesitan consideraciones especiales debido a que la
estructura histológica y fisiológica de la piel del neonato, el bebé y el niño, tienen
características muy particulares.
La Biofarmacia considera como neonato, al recién nacido hasta las dos semanas
de edad, bebé ó infante desde las dos semanas hasta el año de vida, y niño de 1 a
4 años de edad. En estas etapas la piel tiene características muy diferentes a las
del adulto. Un neonato, un bebé y un niño, presentan una piel delgada, menos
cornificada y con menos pelo. El análisis químico demuestra que la producción de
agua es mayor, así como los minerales extracelulares. El estrato córneo es muy
delgado y flexible debido a que las estructuras histológicas están solamente
parcialmente desarrolladas. Durante las primeras semanas de vida la piel presenta
tendencia a descamarse y pelarse. Después del desprendimiento, desintegración o
eliminación de la vernix caseosa que es la membrana que recubre al recién nacido y
que está formada por la descomposición lipídica de las células epidermales; la piel
es rosada, sedosa, suave y de textura muy delicada, es más permeable para todas
las sustancias con las que entra en contacto(4).
Todas estas diferencias estructurales posiblemente influencian la incidencia de
ciertos tipos de dermatosis durante los primeros meses de vida.
De otro lado, las glándulas sebáceas en el recién nacido son prominentes en la
nariz, las mejillas y la barbilla. Las glándulas sudoríparas están completamente
desarrolladas y empiezan a funcionar muy temprano, posiblemente pocos días
después del nacimiento; más o menos a los tres años todas las estructuras de la
piel comienzan a hacerse más parecidas a las del adulto, sin embargo antes de la
pubertad se observan diferencias en la secresión sudoral, la cual es más escasa.
La piel de los bebés en general y la de los recién nacidos en particular es muy
susceptible a la irritación y a las infecciones, debido a que las funciones
inmunológicas están poco desarrolladas. Autores como Potter y Abel(1) opinan que
algunos bebés al nacer presentan la piel estéril, aunque la mayoría muestra cierto
grado de contaminación de manera especial con microorganismos patógenos como
el Micrococus piogenes, (var albus) y el Scherischa coli. Otros autores como
Osborne(2), en contraste con los anteriores, opinan que la piel de los neonatos es
estéril hasta después de los cuatro o cinco días después del nacimiento, tiempo
después del cual los microorganismos empiezan a aparecer. Sin embargo es un
hecho conocido que la flora normal de la piel es escencialmente saprofítica,
incluyendo patógenos facultativos y que las enfermedades de la piel se producen
cuando los mecanismos de defensa son alterados de algún modo o la piel es
dañada. A pesar de estos riesgos , la piel está protegida por varios factores
importantes como la marcada acidez de su superficie (ph 4-6), la armadura física
constituída por la capa córnea, sus funciones excretorias y la continua descamación
producida como consecuencia del proceso de keratinización que realiza una
eliminación mecánica de los microorganismos y finalmente, la superficie, que
mientras está seca impide el crecimiento bacteriano por su manto lipídico.
Los dermatólogos y los pediatras tienen opiniones divergentes acerca de los
cuidados y la higiene del recién nacido, de manera particular en lo referente al
baño, la limpieza con soluciones antisépticas, el empleo de aceites, jabones y
emulsiones y por último de las llamadas técnicas secas, las que consisten en no
bañar al neonato hasta el sétimo día. Todas estas prácticas están en función de lo
establecido en las clínicas y hospitales y de los criterios de los pediatras y
dermatólogos de acuerdo a su experiencia.
PREPARACIONES PARA BEBE
ACEITES
Entre las más utilizadas tenemos los aceites que están destinados a la limpieza del
área del pañal, ya sea después de lavado con agua o una solución antiséptica o sin
ella, su propósito es eliminar residuos fecales y lubricar el área. La composición de
los aceites es muy variada, algunos consisten de vaselina ligera estéril, mezclas de
aceites vegetales con alto contenido de poliinsaturados como los de maní, césamo,
semilla de algodón, olivo y varios otros(3). No deben perfumarse y siempre deben
ser estériles; se emplean para la limpieza de partes del cuerpo que presenten
pliegues. Al presente se prefieren las emulsiones conteniendo antisépticos
catiónicos, medianamente ácidas y fáciles de aplicar y eliminar(3).
LOCIONES
Considerando que los aceites presentan ciertos inconvenientes, se han popularizado
las lociones, las que, en estudios comparativos han demostrado ventajas sobre
éstos. Las emulsiones de aceite en agua formuladas con aceite mineral ligero,
lanolina, un emulsificante noionico y un antiséptico como la 8 - hidroxiquinolina u
otros igualmente compatibles con los ingredientes de la fórmula, han demostrado
que desde el punto de vista fisiológico presentan ventajas debido a que la película
que dejan sobre la piel no interfiere con la función respiratoria de la misma. De otro
lado la evaporación de la fase acuosa del sistema da una sensación de frescura y
alivio cuando la piel está irritada.
Otros antisépticos empleados en emulsiones para el aseo del bebé son el
exaclorofeno que puede reemplazar a la hidroxiquinolina, el cual ha demostrado
que su efectividad es comparable a la del sulfamidado. En lo referente al pH de las
lociones, contrariamente a las ventajas del pH ácido generalmente aceptado, se ha
demostrado que la piel tolera bien valores ligeramente alcalinos, lo que presenta
ligeras ventajas en el tratamiento de algunos procesos patológicos frecuentes como
el impétigo.
Desde el advenimiento de los emulsificantes catiónicos, el número de lociones ha
aumentado significativamente debido a que éstas son compatibles con antisépticos
modernos tales como los derivados de amonio cuaternario , los compuestos de
piridium como el cloruro de cetyl-piridium, los cuales formulados en emulsiones tipo
aceite en agua se emplean en el tratamiento de varias afecciones.
POLVOS PARA BEBES
Entre éstos posiblemente los talcos son los de mayor empleo. El talco presenta
características especiales en lo referente a sus propiedades fisicoquímicas que lo
hacen insustituible para el aseo del bebé. En comparación con otros polvos de
origen minero o vegetal, presenta varias ventajas, así por ejemplo no ocluye los
poros por la naturaleza característica de sus partículas, tiene exelentes propiedades
de extensibilidad y dispersión, son buenos lubricantes no grasos para áreas con
pliegues como el cuello, las axilas u otros. De manera general se les aplica después
del baño. Durante los meses de verano su empleo es mayor ya que acelera la
evaporación del sudor; son repelentes del agua y evitan las escaldaduras. En
algunas formulaciones se les añade 3 % de ácido bórico en polvo para neutralizar la
ligera acidez del talco cuando éste está mojado, así como para mantener el pH
ácido de la piel, neutralizando los productos amoniacales en los pañales.
CREMAS PARA BEBES
Estas no son tan populares como las lociones, y se caracterizan por tener una
relación aceite-agua mayor en las lociones por lo que tienen un mayor grado de
emoliencia y lubricación por unidad de peso del producto. Se utilizan casi
exclusivamente para el area del pañal aplicándolas después del baño o de una
limpieza con agua y jabón para restaurar la película grasa normal, mantener la
flexibilidad y proteger la piel de la fricción constante que podría producir irritación
del área, así como para proteger la piel de los cambios climáticos y mantener la
humedad(5).
Desde el punto de vista de la formulación, las lociones son siempre emulsiones del
tipo aceite en agua, mientras que las cremas pueden ser de ambos tipos, es decir
agua en aceite o aceite en agua. Estas cremas pueden contener aditivos tales como
óxido de zinc, fungicidas, antibióticos, vitaminas, antipruríticos, anestésicos,
protectores solares y filtros, así como tambien triglicéridos, ácidos grasos
poliinsaturados, así como antisépticos como el exaclorofeno y algunos repelentes de
insectos en las mismas concentraciones que en las lociones.
En lo referente a preparaciones para la higiene y cuidado del cabello del bebé, se
pueden emplear jabones sobreengrasados, shampoos neutros preparados a base de
aceites sulfonados como el de olivo asociados a diferentes aditivos para dotarlos de
características especiales. Lo más importante en estos productos es que sean
neutros, que no produzcan irritación a los ojos, por lo que se formulan de tal
manera que su pH varíe entre 7.2 y 7.4. A este respecto, hay opiniones
divergentes, así por ej. en lo refernte al pH del fluido lacrimal, se dice que éste no
es igual al de la sangre, sinó que es de 8.2, lo que haría pensar que los ojos pueden
tolerar pH que varía entre 4.5 y 8.5 dando un mayor margen de tolerancia en la
formulación. De todos modos durante la formulación en la etapa del control de
calidad y la evaluación de los preparados que van a entrar en contacto con los ojos,
éstos son sometidos a ensayos especiales que dan información acerca de los límites
del pH de la fórmula.
Por último los requisitos de la materia prima y el cuidado de los procesos de
manipulación, almacenamiento y distribución de los preparados para los bebés y los
niños están ampliamente descritos en los tratados de cosmiatría así como en las
farmacopeas.