0% encontró este documento útil (0 votos)
217 vistas13 páginas

G9 Ley Moral

La ley moral existe para guiar a los seres humanos a alcanzar su fin último. Esta ley proviene de Dios y se manifiesta a través de la ley eterna, la ley natural y las leyes divino-positivas y humanas. La ley eterna es el plan de Dios desde la eternidad para ordenar a todas sus criaturas hacia el bien común. La ley moral solo se aplica a los seres humanos dado que son los únicos capaces de razón y libre albedrío.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
217 vistas13 páginas

G9 Ley Moral

La ley moral existe para guiar a los seres humanos a alcanzar su fin último. Esta ley proviene de Dios y se manifiesta a través de la ley eterna, la ley natural y las leyes divino-positivas y humanas. La ley eterna es el plan de Dios desde la eternidad para ordenar a todas sus criaturas hacia el bien común. La ley moral solo se aplica a los seres humanos dado que son los únicos capaces de razón y libre albedrío.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA LEY MORAL

3.1. EXISTENCIA DE LA LEY MORAL

Ha quedado dicho que un acto determinado es bueno o es malo si su objeto,


finalidad y sus circunstancias son buenos o malos. De ordinario, sin embargo, viene de
inmediato a la cabeza la pregunta: buenos o malos, ¿en relación con qué?; ¿cuál es la
norma o criterio para señalar la bondad o la malicia de un acto? Y con la pregunta, surge
también la respuesta: la ley moral, que es la que regula y mide os actos humanos en orden
a su fin último.
En este capítulo y en e siguiente estudiaremos cómo la rectitud de un acto nos viene dada
por dos elementos: uno exterior al hombre, que es la ley, y otro interior, que es la conciencia; de
esta malicia, a bondad o malicia será la conformidad o disconformidad de un acto con la ley y la
conciencia.

La conformidad o disconformidad de un acto con la ley moral constituye la bondad o


malicia material; y en relación con la conciencia, la bondad o malicia formal. De acuerdo
con esto, un acto puede ser:
a) material y formalmente bueno: cuando hay conformidad con la ley y la conciencia
(p. ej., cuando ayudo al prójimo -ley de la caridad- teniendo en la conciencia la certeza de
estar actuando bien);
b) material y formalmente malo: cuando hay disconformidad con la ley y la
conciencia (p. ej., si odio a alguien -oposición a la ley de la caridad- sabiendo en conciencia
que está mal);
c) materialmente bueno y formalmente malo: cuando uno cree mala una acción que
la ley no prohíbe (p. ej., comer carne los lunes);
d) materialmente malo y formalmente bueno: cuando uno cree buena una acción
prohibida por la ley (p. ej., robar para dar limosna).
Vamos ahora a tratar, con detenimiento, de esas dos normas -la ley y la conciencia-,
sin las cuales no cabría siquiera hablar de moral.

3.1.1. DEFINICIÓN Y NATURALEZA DE LA LEY MORAL

Por ley moral se entiende el conjunto de preceptos que Dios ha promulgado para
que, con su cumplimiento, la criatura racional alcance su fin último sobrenatural.
Analizando la definición, encontramos los siguientes elementos:
1) La ley moral es un, conjunto de preceptos. No es tan sólo una actitud o una genérica
decisión de actuar de acuerdo con la opción de preferir a Cristo, sino de cumplir en la práctica
preceptos concretos, si bien derivados del precepto fundamental del amor a Dios.
2) Ha sido promulgada por Dios. La ley moral es dada al hombre por una autoridad distinta
de él mismo; no es el hombre creador de la ley moral sino que ésta es objetiva, y su autor es Dios.
3) El objeto propio de la ley moral es mostrar al hombre el camino para lograr su fin
sobrenatural eterno. No pretende indicar metas temporales o finalidades terrenas.

Una vez aclarada la definición, podemos anotar los siguientes considerandos:


Es obvio que sólo puede existir un código de moralidad objetivo (cfr. Documento de Puebla,
u. 335), porque de lo contrario cada hombre podría decidir o cambiar, a su gusto y capricho, lo que
es bueno o es malo, y consecuentemente, nada en realidad sería bueno ni malo, y podrían los
hombres realizar impunemente cualquier acto. Esto, como es lógico, acabaría con la vida social y
convertiría al individuo en un pequeño tirano que dicta su propia ley.
Si, como algunos pretenden, la ley moral es algo cambiante, que varía con los tiempos, que
depende de las diversas circunstancias de cada época, que resulta de un acuerdo entre los
hombres, cualquier acto inmoral que fuera considerado así -en conformidad con las costumbres
de una época determinada-, se consideraría licito. Según este relativismo, los actos serían buenos
cuando se les considera como buenos.
No podemos olvidar, sin embargo, que hay acciones que siempre y en todas partes han sido
consideradas malas por la mayoría (p. ej., matar al inocente; robar lo ajeno), lo que quiere decir
que no son sino aplicaciones concretas de unos principios generales que no es posible eludir: haz
el bien y evita el mal; no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Principios que
están en la base y son el origen de toda moralidad. Y son anteriores al consenso de los hombres,
es decir, proceden de una norma previa que Dios ha inscrito en el interior de cada individuo.

Con las solas fuerzas de su razón -y los testimonios en este sentido podrían
multiplicarse- el hombre comprueba también que el origen de esa ley moral está en Dios,
autor de la naturaleza y que, a la vez, es accesible a su razón.
Así se explican aquellas palabras de Platón (cfr. Las Leyes, 71 6 c) contra los sofistas que
defendían que la ética y la ley dependen de la simple conveniencia entre los hombres:
“Dios es para nosotros, principalmente, la medida de todas las cosas, mucho más de lo que sea,
como dicen, el hombre.”
El hecho fáctico de que algunos o muchos hombres -en una u otra época- no actúen así, no
quiere decir que la moral carezca de regla, de norma o ley objetiva:
-porque la mayor parte de los que actúan así saben que están actuando mal;
-porque podría darse el caso de individuos o grupos moralmente degenerados.

3.1.2. LA LEY MORAL ES EXCLUSIVA DE LA CREATURA RACIONAL

El hombre, al analizar con su razón su propia naturaleza y descubrir esos principios


generales que rigen su vida moral, se da cuenta también que son principios propios sólo
de él, que lo distinguen claramente de las otras criaturas, y que, por lo tanto, la ley moral
sólo puede tener su origen en la misma naturaleza racional.
a) La ley mora! no aparece en el mundo físico inanimado, pues está completamente
sometido a la necesidad física, y en él no hay libertad;
b) la ley moral tampoco se encuentra en el mundo animal irracional porque los
animales no son ni buenos ni malos: actúan naturalmente por instintos;
c) la ley moral se descubre solamente en la criatura racional, al contemplarla dotada
de inteligencia y voluntad libre. Por la ley moral sabe que no todo lo que puede
físicamente hacer se debe hacer.
Los preceptos que integran la ley moral se contienen:
1) en la ley eterna, 2) en la ley natural, 3) en la ley divino-positiva y 4) en las leyes
humanas (eclesiástica y civil).
Antes de estudiar cada una de ellas, trataremos brevemente de conceptos generales
sobre la ley.

3.2. DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LA LEY

La ley, dice Santo Tomás de Aquino (S. Th. I-II, q. 90, a. 4) en una definición clásica,
es la ordenación de la razón dirigida al bien común, promulgada por quien tiene autoridad.
Desglosando, encontramos como elementos:
a) ordenación (establecimiento de un orden de medios conducentes a un fin);
b) de la razón (no fruto del capricho);
c) dirigida al bien común (no al particular);
d) promulgada (para que tenga fuerza obligatoria):
e) por quien tiene autoridad (no por cualquiera).
Para que la ley obligue a los hombres debe reunir algunas condiciones; en concreto
debe ser:
1) posible, física y moralmente, para el común de los súbditos;
2) honesta; sin oposición alguna a las normas superiores; en último término,
concordando con la ley divina;
3) útil para el bien común, aunque perjudique a algunos particulares;
4) justa; conforme a la justicia conmutativa y distributiva (sobre estos conceptos,
ver cap. 13.5);
5) promulgada; debe llegar al conocimiento de todos y cada uno de los súbditos.
La división que más nos interesa de la ley, viene dada por el autor que la promulga:
Si el autor es Dios se llama divina y puede ser:
-eterna (se encuentra en la mente de Dios)
-natural (ley divina impresa en el corazón de los hombres)
-positiva (ley divina contenida en la Revelación)

Si el autor es el hombre, la ley es humana y puede ser:


-eclesiástica
-civil
A continuación nos detendremos con detalle en cada tipo de ley.

3.3. LA LEY ETERNA

Contemplando las cosas creadas observamos que siguen unas leyes naturales: la
tierra da vueltas alrededor del sol, las plantas dan flores en primavera, el hombre siente
remordimientos cuando ha hecho algo mal, etc. Este ordenamiento a leyes naturales no se
da por casualidad, sino que está perfectamente pensado por la Sabiduría Divina. Dios ha
ordenado todas las cosas de modo que cada una cumpla su fin: los minerales, las plantas,
los animales y el hombre. Como ese orden está pensada y proyectado por Dios desde toda
la eternidad, se llama ley eterna
3.3.1. DEFINICIÓN DE LEY ETERNA

La ley eterna es definida por San Agustín (Contra Faustum 22, 27: PL 42, 418) como
“la razón y voluntad divinas que mandan observar y prohíben alterar el orden
natural”; y por Santo Tomás (S. Th., I-II, q. 93, a. 1) como “el plan de la divina sabiduría
que dirige todas las acciones y movimientos de las criaturas en arden al bien
común de todo el universo”.
«Eterna», porque es anterior a la creación; «ley» porque es una ordenación normativa que
hace la inteligencia divina para el recto ser y obrar de todo lo que existe.
Cuando explica su definición, Santo Tomás de Aquino dice que así como en la mente del
pintor preexiste el boceto que luego plasmará en su pintura, así en el entendimiento divino
preexiste desde toda la eternidad el plan que dirigirá todas las acciones y los movimientos de sus
criaturas Hasta el fin del mundo; ese plan es la ley eterna.

Es razonable pensar que Dios dirige a sus criaturas a un fin y que, además, la guía de
un modo acorde con su propia naturaleza. Así, los seres inanimados son dirigidos por leyes
físicas con necesidad básica e ineludible; los animales irracionales por las leyes del instinto
con necesidad también básica e ineludible; el hombre por la intimación de una norma que,
brillando en su razón y plegando su voluntad, lo conduce por la vía que le es propia.

3.3.2. PROPIEDADES DE LA LEY ETERNA

Las principales propiedades de ley eterna son:


a) es inmutable, y lo es por su identificación con el entendimiento y la voluntad de
Dios, aunque su conocimiento sea mudable en el hombre porque no la conoce totalmente
y en si misma como Dios y los bienaventurados en el cielo, sino por cierta participación en
las cosas creadas;
b) es la norma suprema de toda moralidad y, consecuentemente, todas las demás
leyes lo serán en cuanto la reflejan con fidelidad; es decir, ninguna otra ley puede ser justa
ni racional si no es conforme a la ley eterna;
c) es universal, pues todas las criaturas le están sujetas: unas de manera puramente
instintiva, en cuanto que están dirigidas por su misma naturaleza a actuar de determinado
modo; y otras, las criaturas libres, por un sometimiento voluntario.

3.4. LA LEY NATURAL

Se entiende por ley natural la misma ley eterna en cuanto se refiere a las criaturas
racionales.
Los minerales, las plantas y los animales obedecen siempre a la ley de Dios, ya que están
guiados por leyes físicas y biológicas. Pero al hombre Dios le ha dado la inteligencia para conocer
su ley, que descubre dentro de sí mismo. A esa ley grabada por Dios en el corazón del hombre, la
llamamos ley natural, y obliga a todos los hombres de todos los tiempos.
Por eso dice Santo Tomás de Aquino, que la ley natural no es otra cosa que la participación
de la ley eterna en la criatura racional (cfr. S. Th., 1-II, q. 91, a. 2).
Al crear al hombre, Dios dota a su naturaleza de una ordenación concreta que le
posibilite conseguir el fin para el cual fue creado.
Por ejemplo, igual que hay unas normas de funcionamiento en la fabricación de un
refrigerador para conseguir que enfríe, así Dios imprime en toda naturaleza humana las normas
con las que ha de proceder para alcanzar su fin último.

Por lo tanto, por el solo hecho de nacer, el hombre es súbdito de esta ley, aunque
las heridas del pecado puedan oscurecer su conocimiento (p. ej., pueblos atrasados que
permiten la poligamia, los sacrificios humanos, etc.).
En su Epístola a los Romanos, habla San Pablo con toda claridad de la ley natural:
«En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley (se refiere a la ley mosaica, que les fue
entregada sólo a los judíos), practican por naturaleza lo que manda la ley, son para si
mismos ley y muestran que la realidad de la ley está escrita en su corazón, atestiguándolo
su conciencia con los juicios contrapuestos que los acusan o los excusan» (cfr. Rm 2, 14-15
y también Rm 1, 20 ss).

3.4.1. CONTENIDO DE LA LEY NATURAL

Bajo el ámbito de la ley natural cae todo lo que es necesario para conservar el orden
natural de las cosas establecido por Dios, y que puede ser conocido por la razón natural,
independientemente de toda ley positiva. Es decir, la ley natural abarca todas aquellas
normas de moralidad tan claras y elementales que todos los hombres pueden conocer con
su sola razón.
Sin embargo, a pesar de su simplicidad, podemos distinguir en la ley natural tres
grados o categorías de preceptos:
a) preceptos primarios y universalismos, cuya ignorancia es imposible a cualquier
hombre con uso de razón. Se han expresado de diversas formas: “no hagas a otro lo
que no quieras para ti”, “da a cada cual lo suyo”, “vive conforme a la recta razón”,
“cumple siempre tu deber”, “observa el orden del ser”, etc., pero pueden todos ellos
reducirse a uno solo: Haz el bien y evita el mal (cfr. S. Th. I II, q. 94, a. 2);
b) principios secundarios o conclusiones próximas, que fluyen directa y claramente
de los primeros principios y pueden ser conocidos por cualquier hombre casi sin esfuerzo
o raciocinio. A este grado pertenecen todos los preceptos del decálogo;
c) conclusiones remotas que se deducen de los principios primarios y secundarios
luego de un raciocinio más elaborado (p. ej., la indisolubilidad del matrimonio, la ilicitud
de la venganza, etc.).

3.4.2. PROPIEDADES DE LA LEY NATURAL

La ley natural tiene unas características que la distinguen claramente de otras leyes:

A) UNIVERSALIDAD:
Quiere decir que la ley natural tiene vigencia en todo el mundo y para todas las
gentes.
Esta característica se explica diciendo que la naturaleza humana es esencialmente la misma
en cualquier hombre; las variaciones étnicas, regionales, etc., son sólo accidentales. Por eso, las
leyes de su naturaleza son también comunes.
Lo anterior no impide que algunos hombres no la cumplan, y esas transgresiones no
perjudican la vigencia de la ley.

B) INMUTABILIDAD:
Es característica de la ley natural que no cambie con los tiempos ni con las
condiciones históricas o culturales. La razón es clara: la naturaleza humana no cambia en
su esencia con el paso de los años.
El evolucionismo ético postula que la moralidad está sujeta a un cambio constante, que
alcanza también a sus fundamentos. No tiene en cuenta que la ley natural «obra siempre según el
orden del ser» y que> cuino el hombre y la naturaleza sólo cambian de modo accidental, as
variaciones en la moral son también accidentales.

C) NO ADMITE DISPENSA
Indica que ningún legislador humano puede dispensar de la observancia de la ley
natural, pues es propio de la ley poder ser dispensada sólo por el legislador, que en este
caso es Dios.
Esta característica se explica considerando que al ser Dios legislador sapientísimo su ley
alcanza a prever todas las eventualidades.
Las aparentes excepciones de la ley que establece la moral en los casos de homicidio (ver 11
.2.3. b) y hurto (ver 13.3.l. c) no son dispensas de la ley natural, sino interpretaciones auténticas
que responden a la verdadera idea de la ley y no a su expresión más o menos acertada en
preceptos escritos. La breve fórmula «no matarás» (o «no hurtarás») no expresa, por la
conveniencia de su brevedad, el contenido entero del mandato que más bien se debería expresar:
«no cometerás un homicidio (o un robo) injusto».
Cuando una legislación humana establece una norma o permite determinadas conductas
que contradicen a la ley natural, es solo apariencia de ley y no hay obligación de seguirla, sino más
bien de rechazarla o de oponerse a ella (p. ej., una legislación que aprobara el aborto).

D) EVIDENCIA
Todos los hombres conocen la ley natural con sólo tener uso de razón, y su
promulgación coincide con la adquisición de ese uso. Contra la evidencia parece que
existen ciertas costumbres contrarias a la ley natural (p. ej., en pueblos de cultura
inferior), pero eso lo único que significa es que la evidencia de la razón puede ser
oscurecida por el pecado y las pasiones.

3.4.3. LA IGNORANCIA DE LA LEY NATURAL

Es imposible la ignorancia de los primeros principios en ningún hombre dotado de


uso de razón.
Podría equivocarse al apreciar lo que es bueno o lo que es malo, pero no puede menos de
saber que lo bueno hade hacerse y lo malo evitarse.
Los principios secundarios o conclusiones próximas, que constituyen en gran parte
los preceptos del decálogo, pueden ser ignorados al menos durante algún tiempo.
Aunque se deducen fácilmente con un simple raciocinio, por el ambiente, por
ignorancia, etc., puede suceder que se desconozcan algunas consecuencias inmediatas de
los primeros principios de la le y natural (p. ej., la malicia de los actos meramente.
internos, de la mentira oficiosa para evitarse algún disgusto, del perjurio para salvar la
vida o la fama, del aborto para salvar a la madre, de la masturbación, etc.). Sin embargo,
esta ignorancia no puede prolongarse mucho tiempo sin que el hombre sospeche por sí
mismo o por otros- la malicia de sus actos,
Las conclusiones remotas, que suponen un razonamiento lento y difícil, pueden ser
ignoradas de buena fe, incluso por largo tiempo sobre todo entre la gente inculta (p. ej., la
malicia de la sospecha temeraria, o de la omisión de los deberes cívicos, etc.).

3.5. LA LEY DIVINO-POSITIVA

Es la ley que, procediendo de la libre voluntad de Dios legislador, es comunicada al


hombre por medio de una revelación divina.
Su conveniencia se pone de manifiesto al considerar dos cosas:
a) Todos los hombres tienen la ley natural impresa en sus corazones, de manera que
pueden conocer con la razón sus principios básicos. Sin embargo, el pecado original y los
pecados personales con frecuencia oscurecen su conocimiento, por lo que Dios ha querido
revelarnos su Voluntad, de modo que todos los hombres pudieran conocer lo que debían
hacer, para agradarle con mayor facilidad, con firme certeza y sin ningún error.
Así, Dios no se contentó con grabar .su ley en la naturaleza humana, sino que se la ha
anunciado al hombre claramente: en el Monte Sinaí, cuando ya el pueblo elegido había salido de
Egipto. Dios reveló a Moisés los diez mandamientos para que nunca se olvidaran de cumplirlos (ver
cap. 6). Los mandamientos nos señalan de manera cierta y segura el camino de la felicidad en esta
vida y en la otra. En ellos nos dice Dios lo que es bueno y lo que es malo, lo que es verdadero y lo
que es falso, lo que le agrada y lo que le desagrada.

b) El hombre está destinado a un fin sobrenatural, y para dirigirse a él debe cumplir


también -con ayuda de la gracia- otros preceptos, además de los naturales. Por eso
Jesucristo llevó a la perfección la ley que Dios dictó a Moisés en el Sinaí, al ponerse a Sí
mismo como modelo y camino para alcanzar ese fin al que nos llama.
Esa perfección que Cristo ha traído a la tierra se revela sobre todo en el mandamiento
nuevo del amor: en primer hogar, el amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la
mente y con todas las fuerzas; y en segundo término, el amor a los demás como El nos ha amado.

Vemos, por tanto, que de hecho Dios nos ha revelado leyes en tres períodos de la
historia:
1) a los patriarcas, desde Adán hasta Moisés;
2) al pueblo elegido, con aquellas leyes recogidas en algunos libros del Antiguos
Testamento:
3) en el Nuevo Testamento, que contiene la ley evangélica.
Algunas leyes positivas de los dos primeros períodos fueron después abolidas por el
mismo Dios ya que eran meramente circunstanciales, mientras que la ley evangélica es
definitiva, y aunque fue dada inmediatamente para los cristianos, afecta directamente a
todos los hombres.
Por ejemplo, las leyes judiciales ceremoniales dadas a los israelitas durante su éxodo
nómada por el desierto eran prescripciones para ese pueblo en esas circunstancias. El precepto de
la caridad enseñado por Jesucristo, sin embargo, es para todo hombre de todo lugar y época.

3.6. LAS LEYES HUMANAS

Son, como ya quedó dicho, las dictadas por la legítima autoridad -ya eclesiástica, ya
civil-, en orden al bien común. Que la legítima autoridad tenga verdadera potestad -dentro
de su específica competencia- para dar leyes que obliguen, no es posible ponerlo en duda:
surge de la misma naturaleza de la sociedad humana, que exige la dirección y el control de
algunas leyes (cfr. Rm 13, 1 ss; Hch 5, 29).
De suyo, pues, es obligatoria ante Dios toda ley humana legítima y justa; es decir,
toda ley que:
a) se ordena al bien común;
b) sea promulgada por la legítima autoridad y dentro de sus atribuciones;
e) sea buena en sí misma y en sus circunstancias;
d) se imponga a los súbditos obligados a ella en las debidas proporciones.
Sin embargo, cuando la ley es injusta porque fallen algunas de estas condiciones, no
obliga, y en ocasiones puede ser incluso obligatorio desobedecer abiertamente.
La ley injusta, al no tener la rectitud necesaria y esencial a toda ley, ya no es ley, porque
contradice al bien divino.

Por tanto, si una ley civil se opone manifiestamente a la ley natural, o a la ley divino-
positiva, o a la ley eclesiástica, no obliga, siendo en cambio obligatorio desobedecerla por
tratarse de una ley injusta, que atenta al bien común.
CUESTIONARIO
1) Responder brevemente a las siguientes preguntas:
● ¿Quién es el autor de la ley moral?
El autor de la ley moral es Dios
● ¿Por qué decimos que la ley moral es objetiva?

La ley moral es objetiva propia de la ley moral, así mismo es mostrar al hombre el camino
para lograr su fin sobrenatural eterno.

● ¿Por qué las acciones de los irracionales no se juzgan según la bondad o maldad
moral?
Porque aquellas acciones se han realizado sin tener la suficiente capacidad, voluntad, aquí
no prima la razón, ni la inteligencia en su totalidad por lo cual no se juzga de manera
objetiva según la bondad o maldad moral.
● ¿Por qué es inmutable la ley eterna?

La ley eterna es inmutable por su identificación con el entendimiento y la voluntad de Dios,


por cierta participación en las cosas creadas. Dios ordena todas las acciones, tanto
humanas como no humanas, hacia su fin. Santo Tomás dice que es eterna e inmutable
porque a Dios le corresponde la eternidad. Dios ordena todas las acciones, tanto
humanas como no humanas, hacia su fin.

● ¿Por qué es inmutable la ley natural?

La ley natural es inmutable en sí misma y también extrínsecamente. Puesto que está fundada
en la misma naturaleza del hombre y su destino hasta su fin, dos bases que se basan
sobre el fundamento inmutable de la ley eterna se deducen que, asumiendo la existencia
continua de la naturaleza humana, no puede cesar de existir. Esta inmutabilidad atañe al
estándar moral según aplica a la acción en lo concreto, rodeado por todas sus condiciones
determinadas.

Por ejemplo, uno de los principales preceptos en las palabras: “No matarás”; aun así el quitar
la vida humana es a veces un acto legal e incluso obligatorio. En esto no existe variación
en la ley; lo que la ley prohíbe no es toda toma de vida, sino el quitar la vida
injustamente.
2) Comenta la frase de Heráclito: “Todas las leyes humanas se nutren de una ley
divina”

"Todas las leyes humanas se nutren de una ley divina", es decir, este fragmento
muestra que la ley que articula el todo es una ley divina, alcanzando a todas pero
sobrepasando a todas, en el sentido que lo divino sobrepasa a lo humano, esto
quiere decir que todas las personas tenemos nuestra manera de pensar o actuar
pero también todos tenemos un ideal en común.

3) Señala a qué clase o clases de leyes pertenecen los siguientes preceptos:


○ No hacer contrabando de aparatos eléctricos;
Ley humana
○ Oír Misa el domingo y tos días festivos;
Leyes positivas humana
○ No hablar mal del prójimo;
Ley Natural y Ley divino- positiva
○ No asistir a películas pornográficas
Ley humana
○ Obedecer a los padres
Ley divina positiva.
○ Pagar impuesto
Ley humano-positiva y Ley civil.
○ No beber más de lo que la prudencia dicta; no pasar de la velocidad
permitida en las carreteras
Ley humana y Ley civil.
○ Estudiar y sacar buenas calificaciones.
Ley humana.

4) ¿A qué grados de preceptos de la ley natural corresponden el aborto, el suicidio y


la idolatría?
ABORTO: Corresponde a la categoría de preceptos principios secundarios o
conclusiones próximas.
SUICIDIO: Corresponde a la categoría de principios secundarios o conclusiones
próximas
IDOLATRÍA: Corresponde a la categoría de principios secundarios o conclusiones
próximas
Tanto el aborto como el suicidio, que constituyen en gran parte los preceptos del decálogo, en
cambio la idolatría, es venerar a una criatura en lugar de a Dios.

5) Indica tres clases de leyes humanas (civiles, académicas, eclesiásticas, deportivas,


etc.) que consideres justas, y otras tres que no lo sean. Señala por qué son injustas
las tres últimas
○ Civiles: JUSTAS
■ El derecho de la responsabilidad civil, que trata de la
indemnización de daños y perjuicios causados a otros.
● Considero que sea justa porque si alguien hace daño a
nuestro prójimo, pues tiene consecuencias legítimas y
justas para el agraviado
■ Todos somos iguales ante la ley y tenemos, sin distinción, derecho
a igual protección de la ley.
● Todos tienen derecho a igual protección contra toda
discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda
provocación a tal discriminación.
■ Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre
● Somos libres para poder escoger lo que deseamos hacer
con nuestra vida, siempre respetando las leyes del
hombre y de Dios.
○ Injustas:
■ El estatus legal de la práctica del aborto en el mundo es variable,
desde el acceso libre y gratuito al mismo en servicios sanitarios
públicos hasta la penalización con años de prisión para las mujeres
y quienes practiquen el aborto inducido.
● Considero injusta porque sólo consideran la decisión de la
madre de lo que ella desea, pero no respeta la vida que
lleva en su vientre, nadie lo defiende al feto.
■ Las leyes que afectan a las personas lesbianas, gais, bisexuales,
transgénero y entre otras (LGBT) varían bastante según el país o
territorio, desde el reconocimiento legal del matrimonio entre
personas del mismo sexo o de otros tipos de uniones, hasta la pena
de muerte como castigo por la actividad romántica/sexual entre
personas del mismo sexo.
● pues quieren que esta ley lo veamos algo normal para el
mundo, pero para Dios esto es pecado ante sus ojos, él no
formó sino mujer y hombre
■ El movimiento activista pedófilo, referido por algunos partidarios
como el «movimiento del amor hacia los niños», es un movimiento
social que abarca una variedad amplia de opiniones y aboga por la
aceptación social de las personas que se sienten atraídas por
menores de edad, que no hayan delinquido anteriormente
(pedófilos virtuosos). Se persigue la práctica de esta conducta por
considerarla como un trastorno o patología sexual.
● esta ley es muy injusta en todos los sentidos que se pueda
observar ya que los niños están en plena formación tanto
físico y mental y que quieran retorcida sus mentes en
decisión por placer de un hombre, cuando los niños solo
deben jugar y estudiar qué ver en estos tipos de leyes

También podría gustarte