Consagración al
Inmaculado
Corazón de María
Paso 1: oraciones preparatorias y
Santo Rosario.
¡Ave maría purísima, sin pecado
concebida!
Por la señal de la Santa Cruz, de
nuestros enemigos líbranos Señor
Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén.
Abre Señor mis labios y mi boca
proclamará tus alabanzas.
Ven oh Dios en mi ayuda, Señor date prisa en socorrerme.
Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María.
Doloroso e Inmaculado Corazón de María, habitación pura y santa, cubre mi alma con tu
protección maternal.
Por este medio permaneceré fiel a la voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a su
amor y obedecer su divina voluntad. Oh madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista
sin cesar, vuestra participación de Corredentora.
Con este recuerdo viviré íntimamente unido/a a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre
permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo. Por los méritos
de vuestras virtudes y angustias, clavadme a este Divino Corazón. Protégeme ahora y
siempre.
Amén.
Oración de invocación a Dios Espíritu Santo.
Ven mi DIOS Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
Ven mi DIOS Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
Ven mi DIOS Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
Ven mi DIOS Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego
de tu amor.
V/. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos.
¡Oh Dios, que iluminaste los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo!, haznos
dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
Oración dictada por el Doloroso e Inmaculado Corazón de María.
DIVINO ESPÍRITU SANTO, esposo de María, mi DIOS y SEÑOR, enciende en cada alma
el fuego de un nuevo pentecostés, para que nos consagremos como apóstoles del
Inmaculado Corazón de María y apóstoles de los últimos tiempos;
protege con tu sombra a la Iglesia, salva a las almas del mundo y realiza el reino
inflamado de Amor de los Corazones Unidos de Jesús y María.
Amén.
Acto de contrición.
Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido
hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me
has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.
Amén.
Oración a San Miguel Arcangel.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial arroja al infierno
con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el
mundo para la perdición de las almas.
Amén.
Oración para pedir las gracias al Corazón Doloroso e Inmaculado de María.
Querida y Santa Madre, que las gracias que traes para tus hijos se derramen en cada uno
de nuestros corazones y así cumplamos la misión que el Eterno Padre nos ha
encomendado.
Te pedimos Madre por las almas que aun no han escuchado tus llamados, para que
también ellas sean redimidas, y aceptamos tu amor maternal en nuestras vidas.
Te amamos Madre. En tu Doloroso e Inmaculado Corazón confiamos y nos refugiamos.
Amén.
Peticiones.
Te ofrecemos este Santo Rosario en desagravio, reparación y consuelo al Corazón
Doloroso e Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús, por nuestros pecados e
ingratitudes y los del mundo entero, por nuestra salvación y conversión, por las almas
benditas del purgatorio, por el Papa, Obispo, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas,
enfermos, familias, desconsolados, tristes, madres embarazadas, niños no nacidos, niños
abortados, la paz del mundo, las familias, la conversión de los pecadores, y nuestras
intenciones particulares.
(intenciones particulares).
Oración al Ángel Custodio.
Envía Señor al Ángel custodio de nuestra ciudad y de nuestras almas y tiende alrededor
de nosotros un círculo de protección, con tu Preciosa Sangre.
Así mismo, oh Dios Misericordioso, te rogamos bendigas este hogar y a cada uno de los
que aquí moran.
Ofrecimiento del Santo Rosario.
(Compuesto por San Luis María de Montfort)
Me uno a todos los santos que están en el Cielo, a todos los justos que están en la tierra,
a todas las almas fieles que se encuentran en este lugar. Me uno a ti, Jesús mío, para
alabar dignamente a tu Santísima Madre, y alabarte a ti en Ella y por Ella. Renuncio a
todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario: quiero rezarlo con
modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida. Te pedimos fe viva,
firme esperanza y ardiente caridad.
Amén.
Credo Apostólico.
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo, su
único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació
de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos; fue crucificado, muerto y
sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al
cielo, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde allí vendrá al fin
del mundo a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia
Universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida perdurable.
Amén.
Levantando el Santo Rosario decimos:
Con este Santo Rosario, cadena de salvación que atará al dragón (Apoc 20, 1-3) nos
unimos mi familia y yo, y protejo a la Santa Iglesia Católica, al Papa, Obispos y
Sacerdotes, y con esta poderosa arma, ato a Satanás y sus secuaces, destierro todos los
pecados de la humanidad, y pido la paz y la conversión para toda la humanidad por el
Doloroso e Inmaculado Corazón de María. Jesucristo con María nuestra Santa Madre, sea
por siempre alabado.
Amén.
Misterios Luminosos.
(Jueves)
1.El Bautismo de Jesucristo en el Jordán.
“Luego que fue bautizado, Jesús... vio al Espíritu de Dios descender sobre Él” (Mt 3,16).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena, en honor del Bautismo que recibiste en
el río Jordán, y te pedimos por este misterio y por la intercesión de tu Santísima Madre, la
fuerza de cumplir con nuestros compromisos bautismales.
Amén.
Gracias del misterio del Bautismo de Jesús, desciendan a nuestras almas.
Amén.
Un Padrenuestro, diez AveMarías, un Gloria al Padre.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo
todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.
Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en
todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de
las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón
de Jesus y del Corazón inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres
pecadores.
2. Las Bodas de Caná.
“La Madre de Jesús dice a los sirvientes: ‘Hagan lo que Él les ordene” (Jn 2,5).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena, en honor de
tu Autorevelación en las Bodas de Caná y te pedimos por este misterio y por la intercesión
de tu Santísima Madre, la gracia de hacer lo que tú nos digas.
Amén.
Gracias del misterio de las Bodas de Caná, desciendan a nuestras almas.
Amén.
Un Padrenuestro, diez AveMarías, un Gloria al Padre.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo
todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.
Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en
todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de
las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón
de Jesús y del Corazón inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres
pecadores.
3. El anuncio del Reino de Dios.
“Conviértanse porque ya ha llegado el Reino de los Cielos” (Mt 4,17).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena, en honor de tu Anuncio del Reino de
Dios con la invitación a la conversión, y te pedimos por este misterio y por la intercesión
de tu Santísima Madre una actitud de constante conversión.
Amén.
Gracias del misterio del anuncio del Reino de Dios, desciendan a nuestras almas.
Amén.
Un Padrenuestro, diez AveMarías, un Gloria al Padre.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo
todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.
Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en
todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de
las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón
de
Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres
pecadores.
4. La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor.
“Los lleva a una alta montaña y se transfiguró en presencia de ellos” (Mc 9,2).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena, en honor de tu Transfiguración en el
Monte Tabor, y te pedimos por este misterio y por la intercesión de tu Santísima Madre,
que contemplemos con gozo el rostro de Jesucristo en los que nos rodean.
Amén.
Gracias del misterio de la Transfiguración de Jesús, desciendan a nuestras almas.
Amén.
Un Padrenuestro, diez AveMarías, un Gloria al Padre.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo
todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.
Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en
todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de
las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón
de
Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres
pecadores.
5. La Institución de la Eucaristía.
“Éste es mi Cuerpo, el que por vosotros es entregado. Hagan esto en mi memoria” (Lc
22,19).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena, en honor de tu Institución de la
Eucaristía en el Cenáculo de Jerusalén y te pedimos por este misterio y por la intercesión
de tu Santísima Madre, una profunda vida eucarística.
Amén.
Gracias del misterio de la institución de la Eucarística, desciendan a nuestras almas.
Amén.
Un Padrenuestro, diez AveMarías, un Gloria al Padre.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo
todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.
Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en
todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de
las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón
de
Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres
pecadores.
Oremos:
Un Padre nuestro y tres Ave Marías y Gloria al padre...
1. Dios te salve María, hija de DIOS PADRE, Virgen Purísima y Castísima antes del parto,
por tu doloroso e Inmaculado Corazón
alcánzanos Señora la virtud de la fe, llena eres de gracia, el señor está contigo, bendita tu
eres entre todas la mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros pecadores , ahora y en
la ahora de nuestra muerte.
Amén.
2. Dios te Salve María, MADRE de DIOS HIJO, Virgen Purísima y Castísima en el parto,
por tu doloroso e Inmaculado Corazón alcánzanos Señora la virtud de la esperanza, llena
eres de gracia, el Señor está contigo, Bendita tu eres entre todas la mujeres, y Bendito es
el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros pecadores, ahora y en
la ahora de nuestra muerte.
Amén.
3. Dios te salve María, esposa de DIOS ESPÍRITU SANTO, Virgen Purísima y Castísima
después del parto, por tu doloroso e Inmaculado Corazón, alcánzanos Señora la virtud de
la caridad, llena eres de gracia, el Señor está contigo, Bendita tu eres entre todas la
mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros pecadores , ahora y en
la ahora de nuestra muerte.
Amén.
Salve.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te
salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros, esos tus ojos misericordiosos, y
después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa
Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo. Amén.
Letanías Lauretanas de la Santísima Virgen.
Señor, ten piedad
Señor ten piedad
Cristo, ten piedad
Cristo ten piedad
Señor, ten piedad
Señor ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo óyenos
Cristo, escúchanos
Cristo escúchanos
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros
Santa María,
ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
ruega por nosotros
Santa Virgen de las Vírgenes,
ruega por nosotros
Madre de Cristo,
ruega por nosotros
Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros
Madre de la divina gracia,
ruega por nosotros
Madre purísima,
ruega por nosotros
Madre castísima,
ruega por nosotros
Madre siempre virgen,
ruega por nosotros
Madre inmaculada,
ruega por nosotros
Madre amable,
ruega por nosotros
Madre admirable,
ruega por nosotros
Madre del buen consejo,
ruega por nosotros
Madre del Creador,
ruega por nosotros
Madre del Salvador,
ruega por nosotros
Madre de misericordia,
ruega por nosotros
Virgen prudentísima,
ruega por nosotros
Virgen digna de veneración,
ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza,
ruega por nosotros
Virgen poderosa,
ruega por nosotros
Virgen clemente,
ruega por nosotros
Virgen fiel,
ruega por nosotros
Espejo de justicia,
ruega por nosotros
Trono de la sabiduría,
ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría,
ruega por nosotros
Vaso espiritual,
ruega por nosotros
Vaso digno de honor,
ruega por nosotros
Vaso de insigne devoción,
ruega por nosotros
Rosa mística,
ruega por nosotros
Torre de David,
ruega por nosotros
Torre de marfil,
ruega por nosotros
Casa de oro,
ruega por nosotros
Arca de la Alianza,
ruega por nosotros
Puerta del cielo,
ruega por nosotros
Estrella de la mañana,
ruega por nosotros
Salud de los enfermos,
ruega por nosotros
Refugio de los pecadores,
ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos,
ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos,
ruega por nosotros
Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas,
ruega por nosotros
Reina de los Profetas,
ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles,
ruega por nosotros
Reina de los Mártires,
ruega por nosotros
Reina de los Confesores,
ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes,
ruega por nosotros
Reina de todos los Santos,
ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original,
ruega por nosotros
Reina asunta a los Cielos,
ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario
ruega por nosotros
Reina de la familia
ruega por nosotros
Reina de la paz.
ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo
Oración.
Te rogamos nos concedas gozar, Señor Dios Nuestro, de continua salud de alma y de
cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Paso 2: Meditación y Virtud.
Día 30. Consagraos a mi Inmaculado Corazón.
Hijos míos: No tengáis miedo a mis palabras. Estos mismos mensajes han sido
transmitidos a las almas privilegiadas en varias partes del mundo. Aquí en esta
consagración lo único que hago es volver a recordar, porque algunos de vosotros sois
sumamente olvidadizos y algunos han guardado mis lecciones de amor en las gavetas
oxidadas y empolvadas de sus corazones.
No os hablo nada nuevo. Sólo os instruyo, os educo porque soy María, Maestra de los
apóstoles de los últimos tiempos, y la misión de una maestra es formar a sus discípulos,
llevarlos por los caminos del bien, sacarlos de su ignorancia y darles toda la sabiduría
necesaria para que en un futuro construyan proyectos de vida: sólidos, firmes.
Carísimos hijos: la consagración a mi Inmaculado Corazón y la conversión transformante
son medios que os favorecerán en este tiempo de tribulación y de justicia porque “mirad
que va a llegar el día del Señor, día horroroso y lleno de indignación, y de ira, y de furor,
para convertir en un desierto la
tierra, y borrar de ella a los pecadores. Porque las más resplandecientes estrellas del cielo
no despedirán la luz acostumbrada: se oscurecerá el sol al
nacer, y la luna no alumbrará con su luz. Y castigaré la tierra por sus maldades, y a los
impíos por su iniquidad; y pondré fin a la soberbia de los infieles, y abatiré la arrogancia
de los fuertes” (Isaías 13, 9-11).
Hoy mismo tomad la decisión de dar muerte al hombre viejo, hombre que camina tras las
obras de las tinieblas, mas no de la luz; hombre que encuentra gozo en los placeres
furtivos del mundo; hombre aferrado al dinero; hombre concupiscente, carnal; hombre que
adora falsos dioses; hombre que transgrede los Mandatos Divinos; hombre que se
zambulle en el lodazal de sus pecados; hombre que no ha conocido a Jesucristo porque
no vive su Palabra, actúa contrariamente al Evangelio; ya es la hora que volváis vuestro
corazón al Señor. No posterguéis más vuestra conversión; satanás os la hace aplazar
porque sabe del poco tiempo que os queda. El retorno glorioso de Jesús está muy
próximo. Que no os pase como las vírgenes necias que se durmieron y a la media noche
llegó el esposo y las sorprendió con sus lámparas apagadas y sin provisión de aceite;
salieron a la tienda a comprarlo y no alcanzaron a entrar a las bodas, les cerraron la
puerta. “Así que velad vosotros, ya que no sabéis ni el día ni la hora”. (Mateo 25, 13). Día
en que el Hijo del Hombre venga en su gloria y se reúnan en su presencia todas las
gentes, día en que separará a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de los
cabritos, día en que pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda;
“entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: venid, benditos de mi Padre, a tomar
posesión del Reino Celestial, que os está preparado desde el principio del mundo” (Mateo
25,34). “Al mismo tiempo dirá a los que estarán en la izquierda: apartaos de Mí, malditos:
id al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles, o ministros” (Mateo 25,
41).
Hijos amantísimos: dejad ya vuestro pecado, grabad con letras de oro en vuestro corazón,
ésta, mi lección de amor. Meditad lo que os dice las Sagradas Escrituras, libro Santo con
el que os formo como apóstoles de los últimos tiempos. Libro Santo que ha de ser el
manual de vuestras vidas. Libro Santo
en el que debéis meditar y discernir bajo la luz del Espíritu Santo. Libro Santo que debéis
de llevar escrito en vuestros labios y en vuestro corazón porque en él hallaréis la
salvación, en él sabréis cuál es el camino que os lleva al Cielo. Una vez hayáis iniciado
vuestro proceso de conversión transformante, enrolaos en el Ejército Victorioso de los
Corazones Triunfantes y consagraos a mi Inmaculado Corazón porque os quiero sustraer
de todo lo profano para que
hagáis de vuestra vida culto de adoración al Señor, himno y ofrenda de gloria a su Santo
Nombre.
Consagraos a mi Inmaculado Corazón y entregaos por entero a mí, que os arroparé bajo
los pliegues de mi Sagrado Manto. Os defenderé del adversario porque sois mis soldados
rasos, os arrancaré con la señal de Cristo como elegidos de Dios.
Consagraos a mi Inmaculado Corazón para yo disponer de vosotros libremente y dirigir
vuestras vidas según mis designios.
Consagraos a mi Inmaculado Corazón que seré vuestro refugio, refugio en el que
contemplaréis los acontecimientos profetizados, pronto por realizarse
plenamente; refugio en el que no sentiréis miedo por mis advertencias Marianas en este
final de los tiempos; refugio en el que os calentaré con la llama del mi Amor Santo, porque
habrá una semana de terrible hielo en la tierra. Refugio en el que pasaréis
desapercibidos, cuando el hombre impío haga su aparición en el mundo entero. Refugio
que os mantendrá ocultos frente a los pérfidos ataques de satanás.
Virtud de la oración.
Si no oráis pereceréis. Si no oráis os marchitaréis como cuando a una rosa o a una flor le
falta el aire, le falta el agua. Si no oráis moriréis como al girasol le falta el sol, o como al
pez le falta el agua. Orad sin nunca cansaros.
La oración os lleva a un encuentro de corazón a corazón con el Amor Santo y Divino.
La oración os lleva a un vaciar vuestro corazón de vuestras preocupaciones.
La oración os lleva a llenaros de las gracias del Cielo.
La oración es la columna vertebral que sostiene vuestro cuerpo espiritual.
La oración ha de convertirse en vuestro pulmón, en vuestro corazón.
La oración es el único medio con el cual podéis ir cortando con vuestras ataduras, podéis
ir recobrando la libertad, podéis ir muriendo a vuestro hombre viejo, ya que la oración
hace de vosotros hombres nuevos, hombres radiantes, hombres impregnados de la
fragancia exquisita de los Cielos.
La oración os hace radiantes, os revitaliza, os da armonía, os da regocijo y os da paz.
Emprended, pues, el gran camino de la oración. Oración que se convierte en los más
bellos himnos, en los más hermosos cantos celestiales. Oración que ha de resonar en
todo el Cielo. Oración que ha de subir como incienso ante la presencia del Padre Eterno.
Os insto, os llamo a que viváis para Dios alimentándoos diariamente de la oración.
Orad con vuestro corazón, muchas veces cerrando vuestros labios. Sed, almas
contemplativas. Sed, almas ansiosas y deseosas del Cielo. Sed, ángeles en la tierra,
orando en cada momento, en cada lugar y en cualquier situación específica de vuestras
vidas.
Orad también con la Palabra de Dios, meditad el Evangelio del día, vividlo, encarnadlo.
Os bendigo capullos florecientes del vergel de mi Inmaculado Corazón:
Amén.
Paso 3: Coronilla de Protección.
(Se reza en un rosario):
En vez del Padre Nuestro:
Ave María purísima sin pecado concebida, hija de San Joaquín y Santa Ana, María
Santísima.
En vez del Ave María (diez veces):
V. ¿Quién como Dios?
R. Nadie como Dios.
En vez de Gloria:
V. Huid poderes malignos.
R. Venció Cristo el Señor.
Al final del Rosario, repetir tres veces:
V. Corazones Triunfantes de Jesús y de María.
R. Reinad en mi Vida y en mi corazón.
Amén.
Paso 4: Letanías al Inmaculado Corazón de María.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo.
Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios.
Ten misericordia de nosotros.
Santa María, Corazón Inmaculado de María.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, lleno de gracia.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, vaso del amor más puro.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, consagrado íntegro a Dios.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, preservado de todo pecado.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, morada de la Santísima Trinidad.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, instrumento del Hijo en la Redención.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, la esposa del Espíritu Santo.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, abismo y prodigio de humildad.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, medianero de todas las gracias.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, latiendo al unísono con el Corazón de Jesús.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, gozando siempre de la visión beatífica.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, holocausto del amor divino.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, abogado ante la justicia divina.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, traspasado de una espada.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, coronado de espinas por nuestros pecados.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, exultando en la resurrección de tu Hijo.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, triunfando eternamente con Jesús.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, fortaleza de los cristianos.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, refugio de los perseguidos.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, esperanza de los pecadores.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, consuelo de los moribundos.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, alivio de los que sufren.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, lazo de unión con Cristo.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, camino seguro al Cielo.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, prenda de paz y santidad.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, vencedora de las herejías.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Reina de Cielos y Tierra.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
Corazón de María, que por fin triunfarás.
Ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Oremos:
Tú que nos has preparado en el Corazón Inmaculado de María una digna morada de tu
Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conformes a sus enseñanzas y de
cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo, Nuestro Señor.
Amén.
Paso 5: Oración final:
Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con
vuestras lecciones de amor al segundo advenimiento de vuestro Hijo Jesús. Avivad mis
sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son
doctrina segura que me adentran al cielo. Despertad en mí: celo insaciable por la
salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me
haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón. Arropad todo mi
ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo
que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, cercenad mi corazón con vuestra espada
de doble filo y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe hasta
el día del retorno de Nuestro Señor Jesucristo.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra
Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina
para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y
lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo
en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo
Hijo Jesús.
Amén
EN LAS MAÑANAS AL DESPERTAR TODOS LOS DIAS DE NUESTRA VIDA
Oración de Comunión espiritual de
Hostias profanadas
"Padre Eterno, en el nombre de Jesús,
tu amadísimo Hijo, permíteme comulgar
espiritualmente todas las Hostias
recibidas en estado de pecado mortal o
robadas para ser profanadas, que antes
de que sean tocadas estas Hostias,
pueda comulgar espiritualmente tu
Cuerpo Sacratísimo y tu Sangre Bendita,
sabiendo que estás vivo y presente en
cada una de ellas.
¡Señor, dígnate venir al refugio de mi corazón!
Esta morada es indigna, pero se vuelve digna si mi Dios la visita.
Con tu perdón deseo abrazarte; en tu abrazo deseo besarte;
con tu beso, amarte; con tu amor, adorarte, y después,
depositarte en los brazos de tu Madre Santísima, para que Ella
desagravie, repare, adore y bendiga tu Corazón, herido por la
ingratitud del hombre.
Y cuando estas Hostias sean profanadas, Señor, Tú perdones
tales sacrilegios y aceptes, a la vez, la humilde ofrenda de
desagravio, que te tributo en el refugio de mi corazón.
Permíteme comulgar todas esas Hostias, en todos los tiempos,
pasados, presentes y futuros, hasta la consumación de los
tiempos.
Amén