El Urbanismo Mesopotamico Carles Ventura
El Urbanismo Mesopotamico Carles Ventura
Mesopotámico
Introducción pág. 2
La ciudad pág. 8
La casa pág. 9
El templo pág. 10
El palacio pág. 12
Conclusión pág. 16
Anexos
1
Imagen portada: Estatua de Gilgamesh, palacio de Sargón II en Khorsabad. Museo del Louvre.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Introducción.
El término Mesopotamia, acuñado para una provincia romana, se usa hoy en día para el territorio
entre los ríos Éufrates y Tigris, y en muchas obras de carácter general se alude al cuerno oriental del
creciente fértil i . El corazón de Mesopotamia era una franja de tierra arrancada a unas condiciones
climáticas adversas por la acción humana. Para entender su historia es necesario comprender su
geografía: define el estilo de vida de la comunidad agrícola y, en consecuencia, de la ciudad.
Predetermina el emplazamiento de los asentamientos y las rutas que los unen y de las que se nutren. Las
grandes alteraciones en las temperaturas y los abruptos cambios en el paisaje dividen el área en zonas
muy diferentes ambientalmente, que pueden ser dibujadas en un mapa con mucha mayor claridad que
en la mayor parte de las áreas templadas del mundo. Las diferentes zonas favorecen o imponen diferentes
estilos de vida, que, a menudo, han coincidido con divisiones étnicas y políticas y, en consecuencia,
tienen un impacto directo en la historia. En ocasiones, la configuración física del país actúa directamente
sobre su geografía humana: las cordilleras dificultan la comunicación, las llanuras la posibilitan y los
ríos la favorecen y la canalizan. Las grandes unidades políticas se desarrollan en áreas de fáciles
comunicaciones, sea en la llanura mesopotámica meridional o septentrional (Sumer, Babilonia, Asiria)
o en las mesetas iraní o anatolia (Elam, el imperio Hitita, Urartu); las cordilleras y valles del Tauro y los
Zagros favorecen la independencia local y obstaculizan el nacimiento de agrupaciones mayores, de
carácter político, étnico y lingüístico. En estos lugares nunca hubo grades centros de difusión cultural, y
fue en las llanuras de la Mesopotamia septentrional y meridional en donde se produjeron los progresos
sociales y políticos2.
Esta lengua de tierra es bien conocida por haber sido la cuna donde nacieron y se desarrollaron
las primeras ciudades ii . Este complejo proceso histórico es tradicionalmente definido como la
Revolución Urbana, la segunda revolución en la historia del hombre que, según Gordon Childe 3 ,
transformó las sociedades autosuficientes de Oriente en otras más complejas, fundamentadas en la
manufactura especializada, el comercio exterior, el estado arcaico y la escritura. Esta profunda
transformación sucedería a una primera revolución, la llamada Revolución Neolítica, que dio al hombre
el control sobre su propio abastecimiento de alimentos al dejar de ser un simple depredador.
Pasados más de ochenta años desde que se publicara esta interpretación sobre los orígenes de la
civilización4, la moderna investigación aún no ha sido capaz de consensuar una explicación coherente y
definitiva sobre este complejo fenómeno histórico, que se visualizó en las tierras mesopotámicas con el
nacimiento de la ciudad5.
2
Postgate, 1999: 15.
3
Childe, 1992: 92 y 188.
4
Childe, 1968.
2
Página-
5
Montero, 2014: 140.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Por sorprendente que pueda parecernos, los antiguos habitantes de Mesopotamia no poseían una
palabra para designar al conjunto del territorio que ocupaban y los nombres que para ello utilizaban eran
demasiado vagos (Kalam en sumerio, Mâtu en acadio: el país), o demasiado restringidos (Sumer, Acad,
Asur, Babilonia). Sin duda, los conceptos de ciudad Estado o de reino estaban profundamente enraizados
en su mente, hasta el punto de que parecen haber sido incapaces de reconocer la existencia de una unidad
geográfica que para nosotros puede resultar evidente6.
Con el objetivo de organizar el complejo proceso de adopción del modelo de vida urbano en el
norte y el sur de Mesopotamia, los arqueólogos han distinguido dos revoluciones urbanas7. La Primera
ha sido identificada con el modelo de expansión territorial exportado por Uruk a lo largo de la segunda
mitad del IV milenio a. C. Se denomina época Uruk al período comprendido entre los años 3500 y 2900
a.C. en los que esta cultura tuvo su desarrollo. Puede dividirse en tres subperiodos: Uruk Temprano
(3500-3200 a.C.): aparecen los grandes asentamientos y los primeros signos de escritura, que son simples
anotaciones numéricas. Uruk Tardío o Tardo Uruk (3200-3000 a.C.): los asentamientos son verdaderas
ciudades y encontramos los primeros textos arcaicos. La principal consecuencia fue la fundación, por
parte de gentes llegadas desde la Baja Mesopotamia, de ciudades a lo largo del norte de Siria (caso de
Habuba Kabira) y el oeste de Irán (caso de Susa). Jemdet Nasr (3000-2900 a.C.) es la fase de transición
al período sumerio que la mayor parte de los especialistas consideran Uruk Tardío y que no está definida
en toda Mesopotamia.
La Segunda Revolución Urbana, acontecida en la segunda mitad del III milenio a. C., se tradujo
en la emergencia de las ciudades-estado sumerias del sur y en el nacimiento de nuevas ciudades en las
comarcas septentrionales de Mesopotamia (caso de Ebla o Mari II).
El período Uruk en Mesopotamia se caracteriza por una auténtica explosión de los centros
urbanos de dimensiones sin precedentes (la propia ciudad de Urukiii alcanzó 70 Has en el periodo Uruk
Temprano y llegó a tener a 100 Has en época Tardo Uruk). Este crecimiento de las ciudades se relaciona
con la emergencia de élites político-religiosas, un aumento de la estratificación social, la especialización
laboral y la diferencia clara entre la ciudad y el pueblo. Durante el IV milenio a.C., momento en hay una
evolución de la región de Mesopotamia reconocida arqueológicamente, podemos ver en los yacimientos
la existencia de una arquitectura monumental, la expansión de la producción que permite un excedente
agrícola, uso de sellos e instrumentos de control administrativo, desarrollo importante del artesanado y
6
Roux, 1998: 19.
3
Página-
7
Akkermans y Schwartz, 2003: 233.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
de los bienes de lujo, nacimiento de la escritura y la constatación inequívoca de la existencia de un
comercio a larga distancia. Los asentamientos se sitúan cerca de las corrientes de agua por las ventajas
del riego y por ser los ríos un importante medio de transporte. Durante este período llama la atención el
incremento demográfico de la población y el crecimiento urbanístico, pero quizás el paso fundamental
fue la capacidad organizativa de esta sociedad y la creación de la sociedad estratificada. Esta sociedad
nos muestra avances técnicos como el uso del cobre para herramientas y armas, madera para la cubierta
de grandes edificios y piedras duras para sellos y ornamentos8.
La cuenca aluvial situada entre los ríos Éufrates y Tigris, en el actual Irak, se reveló un entorno
ideal para dar el salto hacia lo urbano. Una de las ventajas medioambientales que ofrecía la localización
geográfica de la cuenca mesopotámica consistía en una variedad de ecosistemas complementarios y a
distancia explotable mayor que cualquier otra región del suroeste asiático. Esa ventaja inherente tuvo
que ser especialmente pronunciada en la época de los primeros procesos de urbanización en la llanura
aluvial mesopotámica durante el IV milenio, cuando los distintos ecosistemas que conformaban el área
habrían asegurado una concentración de recursos utilizables más densa que en períodos históricos más
tardíos. No es extraño, pues, que muchos de aquellos recursos fácilmente explotables estuviesen
presentes en la iconografía del periodo de Uruk o se mencionasen en los famosos Textos Arcaicos de
Warkaiv.
8
Cerro, 2006: 5-6.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
De todas las cualidades medioambientales favorables a las sociedades de la Baja Mesopotamia
pocas fueron tan importantes como el mayor número de cosechas y la mayor fiabilidad que ofrecía la
base agrícola del sur respecto a las áreas vecinas:
Es la mejor tierra del mundo que nosotros conocemos para la producción de granos;
bien es verdad que no puede disputar la preferencia en cuanto a los árboles, como la
higuera, la vid y el olivo. Pero en los frutos de Ceres es tan abundante y feraz, que da
siempre doscientos por uno; y en las cosechas extraordinarias suele llegar a trescientos
(Hdt. I, 193).
Los datos agrícolas modernos sobre el cultivo de cereales y las inferencias basadas en los
antiguos documentos cuneiformes muestran que, con un riego controlado, el paisaje aluvial de la Baja
Mesopotamia pudo ser, de media, dos o tres veces más productivo por unidad de tierra que los sistemas
de secano típicos de las sociedades vecinas. La mayor parte del paisaje agrícola estaba formado por
campos de regadío dedicados a los cereales, plantados en el otoño y cosechados el siguiente abril-mayo,
pero se dedicaban zonas más pequeñas a las legumbres, incluidas las lentejas y el lino, que se podía
cultivar tanto por sus fibras textiles como por sus semillas oleaginosas. Las plantas que exigían una
atención más frecuente se cultivaban en parcelas separadas, a menudo bajo la cubierta proporcionada
por las plantaciones de palmeras datileras, entre las que se habían plantado frutales de menor porte como
el manzano y el granadov. Los textos nos hacen suponer fundadamente que también se cultivaba un
amplio espectro de hierbas y especias9. Además, la fiabilidad de aquella producción era mayor que la de
las áreas de secano de la periferia mesopotámica, sujetas a un régimen de lluvias con importantes e
impredecibles variaciones espaciales y temporales.
También los recursos de agua dulce de humedales, lagunas y estuarios en la intersección de1
delta del Tigris-Éufrates con el golfo Pérsico habrían sido más abundantes durante las fases formativas
de la civilización, y más accesibles para las sociedades de la época, porque las elevaciones del nivel del
mar del Holoceno entre 1os milenios VII y IV a.C. provocaron el retroceso de la cabecera del golfo con
el consiguiente desplazamiento hacia el norte de los recursos costeros asociadosvi.
El dato es relevante por cuanto demuestra que se habría maximizado la presencia de pescados,
aves domésticas y animales salvajes fácilmente explotables y ricos en proteínas en los congestionados
humedales y marismas de la época:
145 pájaros rigi; 29 pájaros u-az; 16 pájaros u; 126 aves acuáticas; 126 pájaros “dote”;
176 patos; 60 patos jóvenes; l2 golondrinas; 11.441 pájaros um; 705 pájaros gamgam;
30 pájaros ubi; 86 pájaros dadar; 20 garzas; 466 pájaros esig; 18.413 pájaros
pequeños; 2.617 pájaros curados; 180 cuervos; 391 huevos de pato; 152.298 huevos de
pájaros pequeños; 2.714 tortugas marinas; 2.714 huevos de tortuga; 300 tortugas de
tierra o agua dulce.
Total 197.873 -informe completo, entregas sumadas, recibidas por Nin-unumun-kiag.
5
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9
Postgate, 1999: 195.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Desde el quinto mes de Shulgi 30 hasta el segundo mes de Shulgi 33 (lo que hace 35
meses) (Informe sobre los manjares de Ur III)10.
Desde el punto de vista nutritivo, seguramente el más importante de aquellos recursos fueron los
peces. En la época histórica el pescado desecado fue una fuente importante de proteínas para las
sociedades aluviales mesopotámicas, pero ya se destacaba en los Textos Arcaicos como parte de las
raciones que se distribuían entre los trabajadores. Un elemento igualmente importante es que las hojas
de los brotes jóvenes de cañas y juncos de los márgenes de los vastos humedales de la Baja Mesopotamia
del Holoceno medio habrían podido servir de forraje para el ganado doméstico y alimentar rebaños de
ovejas, cabras y bóvidos relativamente grandes.
Una razón por la que la oveja es tan común en el Próximo Oriente es que es un buen complemento
de la agricultura: los rebaños pueden pastar en los límites de los cultivos en los lugares en los que el
agua sobrante ha facilitado el crecimiento de plantas, y en la mitad de los campos del pueblo que queda
en barbecho en años alternos; y, práctica aún común en la actualidad y bien comprobada en el período
paleobabilónico, incluso se puede permitir, con autorización del campesino, que los rebaños se alimenten
en los campos de cultivo11:
Si un pastor no ha acordado con el dueño de un campo que se permita que las ovejas se
alimenten de los cultivos, sino que ha permitido que las ovejas pasten en el campo, el
dueño de ese campo cosechará su campo, y además el pastor, que ha permitido que las
ovejas pasten el campo sin el consentimiento del propietario, pagará al dueño del campo
20 gur de cebada por cada bur de campo (Código de Hammurabi, §57).
Los Textos Arcaicos ofrecen algunas indicaciones acerca del tamaño de los rebaños a finales del
IV milenio en la Baja Mesopotamia. Los cápridos no están bien representarlos en las tablillas más
antiguas del corpus fechado en Uruk antiguo (escritura de Uruk IV), pero ya se mencionan con
frecuencia en textos más tardíos fechados inmediatamente después del periodo de Jemdet Nasr (escritura
de Uruk III), donde se documentan rebaños de hasta 1.400 ovejas, aunque lo normal sería de 75 ovejas
y cabras:
10
Owen, 1981: 30-31.
6
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11
Postgate, 1999: 195-196.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
algunos de hasta 50 cabezas12. Numérica y económicamente las ovejas ocuparían el primer lugar, y
habitualmente se las pastoreaba junto con las cabras, como sucede en la actualidad. Su principal utilidad
radicaba en los productos lácteos y en su lana, mientras que su importancia como fuente de carne era
mucho menor. De forma similar el ganado vacuno se usaba principalmente para arar y los cerdos se
utilizaban como fuente de grasa. Dados los factores restrictivos de la propiedad de la tierra y del
aprovisionamiento de agua que afectaban al cultivo de cereales, con frecuencia la ganadería suponía para
el campesino la mejor oportunidad para acumular capital13.
Sea como fuere, además de proporcionar una importante actividad generadora de diferenciación
económica y ocupacional, los rebaños de ovejas, cabras y bóvidos que pastaban en los márgenes de los
densamente poblados humedales y marismas del Holoceno medio habrían asegurado un copioso
abastecimiento de productos lácteos ricos en proteínas fácilmente explotables por la población de los
cada vez mayores centros vecinos. No olvidemos que la aportación calórica media de los productos
lácteos que un animal lactante puede producir durante su vida productiva es unas cuatro veces mayor
que el rendimiento calórico de su carne cuando se sacrifica siendo adulto, y ese diferencial es mucho
mayor en el caso del vacuno. Los primeros habitantes urbanos mesopotámicos del IV milenio
ciertamente lo sabían.
12
Finkelstein, 1968.
7
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13
Postgate, 1999: 195.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Animales ofrecidos a los dioses; un texto de Ur III: 1 ternero, hijo de un toro salvaje, sin
destetar -Enlil; / 4 bueyes, alimentados con grano, buey de cabeza (¿) / 6 bueyes,
alimentados con grano, 1 vaca, hija de un toro salvaje, sin destetar / 1 ternero, hijo de
un toro salvaje / 4 ovejas 20 cabras / 1 oveja esquilada, alimentada con grano / 2 ovejas,
hijas de una oveja de la montaña, alimentadas con grano, buenas, de segunda categoría
/ 2 cabras adultas, hijas de una cabra de la montaña, alimentadas con grano, buenas, de
segunda categoría / 1 cabra, hija de una cabra de la montaña, alimentada con grano,
buena, de segunda categoría -Nlnlil; / 1 buey, alimentado con grano, buey de cabeza (?)
-Nanna, en el Templo de Ninlil. / Fiesta del enganche de los bueyes. / Supevisor: Enlil-
zi-shagal. / Vigésimo primer día del mes. / Emitido por Shu-Mama. / (Fecha: 21. II. Año
7 de Amar-Suen) / [Nota en el margen:] 14 bueyes 10 ovejas.
En definitiva, las múltiples condiciones medioambientales favorables para el aluvión
mesopotámico durante gran parte del V milenio y principios del IV milenio contrastan radicalmente con
la situación de los altiplanos de la periferia de las tierras bajas mesopotámicas de la época. Estas últimas
no se vieron afectadas por las lluvias monzónicas que sí beneficiaron al sur hasta el período de Uruk
antiguo, la fase formativa de la primera civilización sumeria, y tampoco contaban con recursos de
subsistencia tan variados, densos y adaptables, más allá de una cosecha anual de cereales de secano y
amplias tierras de pasto. Aunque los pastos de las montañas del norte eran idóneos para los rebaños de
ovejas y cabras, no habrían podido alimentar a ganados vacunos tan densos como los que prosperaron
en los márgenes de los vastos humedales y marismas del Holoceno medio de la Baja Mesopotamia.
El comercio a larga distancia queda atestiguado por primera vez en el período Uruk y sin duda
se realizó en dos direcciones: al sur, hacia Golfo Pérsico, buscando los países que los textos
mesopotámicos llamarían desde el III milenio a.C. Dilmun, Magan y Meluhha (identificados con la isla
de Bahréin en el Golfo, con la Península de Omán y con el valle del Indo respectivamente) y al norte,
hacia Anatolia, con la instalación de colonias a lo largo del Tigris y Éufrates ya a finales del IV milenio
a.C., como Habuba Kabira14.
Así pues, si sumamos las ventajas medioambientales y las geográficas vemos que ambas tuvieron
un papel muy relevante en el desarrollo de la sociedad sumeria. Por un lado, las ventajas en el ámbito de
la productividad, favorecidas por un entorno sumamente favorable, permitieron a les élites de los centros
de Uruk obtener unos excedentes por unidad de trabajo mucho mayor que el de sus competidores; por
otro lado, las ventajas en el transporte fluvial que ofrecía el marco geográfico permitieron que estas
mismas élites concentrasen y utilizasen los máximos excedentes posibles de su entorno dependiente a
un coste mucho menor que el de los productores periféricos15.
La ciudad.
Una casa sagrada, una casa de los dioses en un lugar sagrado no se había
construido, la caña no había aparecido, no se había creado un árbol,
No se había colocado un ladrillo, no se había construido un molde de ladrillo,
No se había construido una casa, no se había edificado una ciudad.
No se había edificado una ciudad, ninguna criatura viviente se había situado (en su
interior).
14
Cerro, 2006: 7.
9
Página-
15
Algaze, 2008: 55-78.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
(...)
Todas las tierras eran mar.
El manantial del mar era un caño de agua.
Entonces se construyó Eridu, se edificó Esagila,
Esagila, cuyos cimientos Lugaldukuga situó en el Apsu.
(...)
É1 creó a los dioses, a los Annunnaki, iguales.
La ciudad sagrada, la morada que deleita (sus) corazones, la llaman con solemnidad.
Marduk construyó un entramado de cañas en la superficie de las aguas.
Creó barro y lo vertió en e1 entramado de cañas.
Para instalar a los dioses en la morada de (sus) deleites,
Creó a la humanidad16.
Este es el inicio de una historia que narra cómo el dios babilónico Marduk creó el mundo. Esta
narración es un mito de los orígenes, de cómo el mundo, según lo conocía el pueblo de Mesopotamia,
fue creado, y establece la noción de ciudad como lugar sagrado y de Eridu como el Edén; el período
anterior a la creación se describe como la ausencia de todos los rasgos característicos de la civilización.
Por tanto, el Edén mesopotámico no es un jardín, sino una ciudad formada a partir de una porción de
tierra rodeada por las aguas y el templo su primera construcción.
La casa.
El templo.
Hasta mediados del siglo pasado se definía de forma casi universal al gobierno de la ciudad
arcaica como una teocracia, y los expertos en escritura cuneiforme hablaban de la ciudad-templo.
Incluso se expresó la opinión de que en Lagash (el único lugar sobre el que se conservaba información
apropiada) el templo poseía toda la tierra y empleaba a toda la población: Los dioses, como
representantes de la tribu y los clanes, poseen la tierra cultivable creada por el trabajo social [...]. El
16
Heidel, 1951: 62.
10
17
Liverani, 1995: 148.
Página-
El templo era visto como la casa o la posesión del dios y era dirigido como las instituciones
seculares. Además de recibir las donaciones propias de su función, podía tener propiedades en más de
un lugar y dedicarse a actividades productivas y comerciales diversas, que según los textos que han
llegado hasta nuestros días iban desde el cultivo de cereales, hortalizas y frutales, incluido el control de
las aguas de riego, la gestión de rebaños de ovejas, cabras, vacas…, la pesca en agua dulce y salada, la
elaboración de productos textiles y de artículos en cuero y madera, el trabajo de los metales y la piedra,
hasta la promoción de los vínculos comerciales con el extranjero, a lo que tendríamos que añadir el
control de almacenes, graneros y talleres.
El cultivo se organizaba a partir de tres ejes principales. Parte era cultivada por el templo
directamente, usando sus propios trabajadores o recurriendo a miembros de la sociedad que trabajaban
bajo algún tipo de obligación comunal. Otra gran parte de la tierra estaba asignada a los detentadores de
cargos del templo para su mantenimiento. Finalmente, estaba el excedente de tierra que el templo
arrendaba.
La composición del personal de templo podría dividirse en tres grupos: el relacionado con el
culto, el administrativo y el doméstico, incluidos los artesanos 19. Tanto los cargos relacionados con el
culto (sacerdotes) como los trabajos domésticos podrían ser considerados como prebendas, aunque es
de suponer que algunos de ellos tendrían un carácter permanente (los administrativos y los
especializados), de lo contrario se vería comprometido el correcto funcionamiento de la institución.
18
Childe, 1954: 94.
19
Relación de algunos de los miembros del personal del templo de Ninurta en Nippur: El Sumo Sacerdote, El lagar, El
sacerdote de las lamentaciones, El sacerdote de la purificación, El sacerdote de las lamentaciones, El sacerdote de la
purificación, El molinero, El encargado de la puerta, El batanero, El acarreador de combustible, El aguador, El prensador de
aceite, El pastor de vacas, El trabajador del cobre, El administrador, El barquero, El halador, El tejedor, El barrendero del
patio, El barbero, El que echa el agua, El fabricante de esteras, El corredor, El trabajador de la piedra, El mayordomo del rey,
El guardia de palacio, El supervisor de la casa, El copero, El tesorero, El contable, El supervisor de los prensadores de aceite,
11
El escriba.
Página-
Pero a pesar de los éxitos conseguidos bajo la dirección del templo, sólo se necesitaron
unos cuantos siglos para que la ciudad-estado tomara una forma terminada, de manera que los señores
de la guerra y los reyes sustituyeron a los sacerdotes como poderes dominantes, y se pasó del
igualitarismo relativo de la sociedad bajo mando religioso a la fragmentación entre ricos y pobres, fuertes
y débiles, aglutinados todos ellos bajo el yugo palacial.
El palacio.
Los palacios mesopotámicos más antiguos de los que tenemos conocimiento se encuentran en
Kish. Al igual que los que vendrán después, ambos están significativamente separados del resto de la
ciudad por un sólido muro defensivo, aunque dentro del núcleo del asentamiento urbano al que sirvenix.
20
Postgate, 1999: 139-169.
12
21
Kriwaczek, 2010: 74-75.
Página-
Dentro o fuera de sus muros había que administrar industrias artesanales, posesiones agrícolas
y empresas comerciales. En ocasiones, el rey dejaría su palacio y visitaría partes de su reino. A veces,
por supuesto, era parte de una empresa militar, pero en interés de la integración nacional los gobernantes
siempre habían sentido la necesidad de exhibirse en todas las esquinas de sus reinos, donde exhibían las
funciones que debían desempeñar directamente, tanto en el ámbito de la religión, en el de la justicia
como en el de la guerra.
Tan pronto como una entidad política se expandía y sobrepasaba los límites de un estado-ciudad,
se necesitaban «sucursales». Cada estado, previamente independiente, constituía una provincia, que
podía ser delimitada territorialmente de forma precisa sobre la base de las anteriores fronteras de los
diversos estados-ciudad. La capital del estado se convertía en capital provincial, y la solución obvia era
adoptar tanto los elementos físicos como administrativos del anterior régimen. Así, bajo las dinastías de
Akkad y de Ur III, el título de ensi fue heredado por el nuevo gobernador. Esto no sólo tenía la ventaja
de halagar las susceptibilidades locales, al dar la impresión de que se mantenía el sistema tradicional en
cada ciudad, sino que permitía al nuevo régimen adoptar como un “todo” un marco administrativo en
funcionamiento. Por supuesto, la continuidad local no se extendía habitualmente a los escalones más
elevados del nuevo gobierno provincial. Aunque en alguna ocasión el ensi existente podía haber sido
confirmado en su cargo, era más normal que hubieran pertenecido a las filas de los parientes y seguidores
del gobernante o de los gobernadores, y se habrían ido convirtiendo de forma imperceptible en un
conjunto de cortesanos con funciones menos definidas23. Por otra parte, existió un grupo burocrático,
cada vez más amplio y complejo xi , que bien pudiera haber procedido en mayor medida de la elite
tradicional de la ciudad.
22
Liverani, 1995: 121.
13
23
Postgate, 1999: 171-189.
Página-
Estamos seguros de que las ciudades de la época Uruk se organizaban con trabajadores y
artesanos que trabajaban en las dependencias públicas o cerca de las mismas y que eran estimulados con
un rígido y codificado sistema de raciones, controlado administrativamente por las autoridades que
llevaban un recuento de las obligaciones y recompensas de cada individuo. Ya los textos del III milenio
se refieren al sistema de racionamiento, que tiene en cuenta diferentes factores: diferencias por sexo y
edad. Un trabajador masculino adulto era pagado con una ración de cebada de 2 litros de capacidad al
día, una mujer recibía la mitad, un niño un tercio y un lactante suponía un suplemento de un sexto para
la madre. Para el resto de los bienes la diferencia no era tan grande en cuanto a sexos. La cebada y el
aceite se pagaban cada mes, la lana al año. No sólo se podía pagar así a los trabajadores del campo, sino
también a escribas y administrativos.
Los estratos sociales más bajos, el trabajador no especializado y los esclavos, se consideraban
propiedad del Estado. El rendimiento del capataz de una unidad de trabajo compuesta por esta mano de
obra poco o nada especializada, era cuidadosamente evaluado y anotado. En una columna, como en
cualquier balance actual, se hacía un inventario de todos los gastos: los bienes, materiales y trabajo
(grano, lana, cuero, metales y número de trabajadores) que el Estado había proporcionado al capataz. En
una segunda columna, la del haber, aparecía la producción total (la cantidad de harina molida, en el caso
de los molinerosxii, los tejidos confeccionados, en el caso de los tejedores, etc.). Al final de cada año
contable, se calculaba la diferencia entre gastos y haberes y cualquier beneficio o pérdida se llevaba a la
primera entrada del siguiente año.
La producción diaria esperada parece haber estado más allá del alcance de las posibilidades de
un trabajador normal. Esto podría no haber importado si el sistema hubiera sido un mero instrumento de
contabilidad, pero nada más lejos de la realidad. El Estado podía exigir al capataz el restablecimiento de
la deuda en cualquier momento. En el peor de los casos, podía acabar en la esclavitud para él o sus
herederos al tener que venderse como tales para saldar las deudas contraídas24.
Pero donde más destacó el mundo de Uruk fue en el ámbito de las “tecnologías del intelecto” o
“tecnologías de poder”. En el caso sumerio, estas “tecnologías” consistieron fundamentalmente en
14
24
Kriwaczek, 2010: 181-182.
Página-
Una de las innovaciones más destacadas fue el uso sistemático de varios tipos de trabajadores
dependientes receptores de raciones destinados a la producción de bienes de subsistencia y santuarios, a
la construcción y a la agricultura, una nueva modalidad de convertir la fuerza física de una mayoría en
bienes socialmente útiles para una minoría. Esta transformación reflejaba un cambio conceptual en el
modo de entender algunas categorías de la fuerza de trabajo humano en las sociedades de la Baja
Mesopotamia. Las élites del sur habrían comenzado a percibir y a utilizar a los trabajadores totalmente
endeudados de forma parecida a como las sociedades humanas de los milenios inmediatamente
anteriores habían utilizado el trabajo de los animales domesticados. Esto suponía un nuevo paradigma
en cuanto a la esencia de las relaciones sociales en las sociedades humanas.
Si para sobrevivir en el medio rural había que pertenecer a algún hogar, aunque fuera como
esclavo, en la ciudad, en cambio, aparecieron rápidamente nuevas maneras de vivir, trabajando para el
templo o el palacio, y recibir a cambio un salario, prestación que indicaba la existencia de una mano de
obra independiente, con unos oficios especializados, que ya no miraba sólo por su subsistencia.
25
Algaze, 2008: 140-143.
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En cuanto a las listas de oficios, éstos ya se hallan en textos de todo el III milenio. Encontramos
una tablilla en el yacimiento sumerio de Fara, de mitad del III milenio a.C., con una lista de profesiones
y títulos; en realidad la tablilla es una copia de un texto Uruk Temprano de difícil lectura, pero que nos
ayuda a entender mejor su sociedad. Parece que los títulos y oficios se escriben por orden jerárquico,
primero el jefe o “líder” administrativo, pero dado que la tablilla está incompleta no tenemos la seguridad
de la función concreta de este personaje. Las líneas siguientes muestran los “líderes” de la justicia, la
ciudad, el arado y la cebada. Más abajo están los sacerdotes y sabios y los denominados líderes de la
asamblea y del oficial de la corte (cuya función es desconocida aún para nosotros). Por último, aparecen
los sacerdotes de bajo rango, jardineros, cocineros, artesanos, panaderos, alfareros, etc., trabajadores
especializados y el resto de trabajadores. La lista abarca por tanto casi todas las esferas de la sociedad,
burocracia, escribas, clero, artesanos, bajo el mando de un líder al que no sabemos si considerar un rey,
lugal, en sumerio27.
Conclusión.
En su película El tercer hombre, Orson Welles apuntaba burlonamente: En Italia, en treinta años
de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas... pero surgieron Miguel Ángel,
Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor
fraternal, democracia y paz, ¿y cuál fue el resultado? El reloj de cuco. En la Mesopotamia del tercer
milenio existieron rivalidades y conflictos entre ciudades independientes; había disputas fratricidas, una
lucha de todos contra todos por alcanzar la hegemonía; también había guerras, terror y matanzas. Y
mientras tanto, ladrillo a ladrillo, los fundamentos de nuestra civilización avanzaban y se iban
construyendo poco a poco. Como observaba el historiador y arqueólogo alemán Werner Keller, si nos
situamos en el período más antiguo de la historia escrita, cuanto más se aleja uno de esta región, más
deprisa crecen las tinieblas y disminuyen los signos de civilización y de cultura. Es como si las gentes
de otros continentes fueran como niños esperando despertar28.
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Liverani, 1995: 102.
27
Cerro, 2006: 8-9.
16
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Keller, 1981: 3.
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Redman, 1990, 57-58.
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Mapa del Próximo Oriente durante el IV milenio a.C. que ilustra los principales rasgos geográficos,
áreas y yacimientos.
Clave de los yacimientos: 1. Arslan Tepe; 2. Hassek Höyük; 3. Samsat; 4. Hacinebi; 5. Zeytinbahce; 6. Jebel Aruda; 7. Sheikh Hassan; 8.
Habuba Kabira-süd; 9. Tell Brak: 10. Hamoukar; 11. Tell el-Hawar 12. Nínive; 13. Tepe Gawra; 14. Rubeidah; 15. Godin Tepe; 16. Abu
Salabikh; 17. Nippur; 18. Umma; 19. Susa; 20. Chogha Mish; 21. Ur; 22. Eridu (Stein, 1999).
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Improntas de cilindro sello del IV milenio que representan los recursos presentes en varias zonas de
la antigua Mesopotamia aluvial.
A.- frutas, legumbres, verduras y linaza (utilizada en la industria textil) de las huertas y campos cultivados a orillas de los ríos; B.- cereales
básicos de regadío de la llanura aluvial; C.- abundante pescado; D.- aves de corral, animales salvajes E.- grandes pastizales para ovejas,
cabras y bóvidos utilizando tierras de barbecho y campos recién cosechados (Amiet, 1961).
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(Postgate, 1999)
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(Algaze, 2008)
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Impresiones de cilindro sello del IV milenio con varios tipos de canoas y barcas.
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(Amiet, 1961)
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Los materiales de una antigua casa mesopotámica eran los que se siguen usando hoy en día:
ladrillos de barro, yeso de barro, tejados de barro y álamo, puertas y marcos de puertas de madera, todos
ellos disponibles de forma natural en torno a la ciudad, pero la arquitectura refleja una preocupación
artesanal por la calidad, con muros gruesos y bien construidos y el yeso de pisos y muros cuidadosamente
echado. En el período paleobabilónico lo más sofisticado era el uso de ladrillo cocido para las partes
bajas de los muros, que tendían a ser víctimas de la humedad que ascendía desde la base, pero los únicos
materiales importados eran el betún, probablemente de Hit, y el yeso de cal. Ninguno de estos materiales,
quizás con la excepción de las vigas y las puertas, es especialmente caro, y el valor de una casa reside
en su emplazamiento. Las casas mesopotámicas del tercer milenio con frecuencia eran grandes y estaban
bien diseñadas, en torno a un patio cuadrado. Al igual que sucede con la población, cuanto mayor fuera
la casa o grupo doméstico, más claramente diferenciadas estaban sus actividades y más fácil resulta
identificarlas. A menudo puede distinguirse entre las habitaciones de recepción, la cocina y el patio, y
los hogares y las instalaciones de agua normales. Otros usos, como el almacenamiento o los establos,
son más difíciles de detectar.
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Ur-Nanshe de Lagash y su familia.
xii
La sala de la molienda en el palacio de Ebla (comienzos del segundo milenio).
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