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El Urbanismo Mesopotamico Carles Ventura

El documento describe el urbanismo en Mesopotamia durante el período Uruk (3500-2900 a.C.), cuando hubo una explosión de grandes ciudades como Uruk. Se caracterizó por el crecimiento de las élites político-religiosas, la estratificación social, la especialización laboral y la diferencia entre ciudades y pueblos. Las ciudades mesopotámicas contenían casas, templos y palacios. El comercio y la agricultura florecieron, impulsando el desarrollo de las primeras civil
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El Urbanismo Mesopotamico Carles Ventura

El documento describe el urbanismo en Mesopotamia durante el período Uruk (3500-2900 a.C.), cuando hubo una explosión de grandes ciudades como Uruk. Se caracterizó por el crecimiento de las élites político-religiosas, la estratificación social, la especialización laboral y la diferencia entre ciudades y pueblos. Las ciudades mesopotámicas contenían casas, templos y palacios. El comercio y la agricultura florecieron, impulsando el desarrollo de las primeras civil
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El urbanismo

Mesopotámico

Carles Ventura i Santasuana


ÍNDICE1

Introducción pág. 2

La explosión urbana: la época Uruk pág. 3

El medioambiente como factor dinamizador del urbanismo pág. 4

La geografía como factor amplificador del comercio pág. 8

La ciudad pág. 8

La casa pág. 9

El templo pág. 10

El palacio pág. 12

Trabajo, especialización laboral y oficios pág. 14

Conclusión pág. 16

Referencias bibliográficas pág. 18

Anexos

Mapa del creciente fértil pág. 20

Mapa del Próximo Oriente durante el IV milenio a.C. pág. 20

Plano de la ciudad de Uruk pág. 21

Improntas de cilindro sello del IV milenio pág. 21

Boceto hipotético de una unidad agrícola pág. 22

Mapa del antiguo aluvión mesopotámico pág. 23

Sello del IV milenio con varios tipos de canoas y barcas pág. 22

Plano de una casa en Abu Salabikh pág. 24

Maqueta del palacio de Zimri-Lim pág. 25

Ur-Nanshe de Lagash y su familia pág. 25

Evolución estructura burocrático-administrativa Asiria pág. 26

La sala de la molienda en el palacio de Ebla pág. 27


1
Página-

1
Imagen portada: Estatua de Gilgamesh, palacio de Sargón II en Khorsabad. Museo del Louvre.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Introducción.

El término Mesopotamia, acuñado para una provincia romana, se usa hoy en día para el territorio
entre los ríos Éufrates y Tigris, y en muchas obras de carácter general se alude al cuerno oriental del
creciente fértil i . El corazón de Mesopotamia era una franja de tierra arrancada a unas condiciones
climáticas adversas por la acción humana. Para entender su historia es necesario comprender su
geografía: define el estilo de vida de la comunidad agrícola y, en consecuencia, de la ciudad.
Predetermina el emplazamiento de los asentamientos y las rutas que los unen y de las que se nutren. Las
grandes alteraciones en las temperaturas y los abruptos cambios en el paisaje dividen el área en zonas
muy diferentes ambientalmente, que pueden ser dibujadas en un mapa con mucha mayor claridad que
en la mayor parte de las áreas templadas del mundo. Las diferentes zonas favorecen o imponen diferentes
estilos de vida, que, a menudo, han coincidido con divisiones étnicas y políticas y, en consecuencia,
tienen un impacto directo en la historia. En ocasiones, la configuración física del país actúa directamente
sobre su geografía humana: las cordilleras dificultan la comunicación, las llanuras la posibilitan y los
ríos la favorecen y la canalizan. Las grandes unidades políticas se desarrollan en áreas de fáciles
comunicaciones, sea en la llanura mesopotámica meridional o septentrional (Sumer, Babilonia, Asiria)
o en las mesetas iraní o anatolia (Elam, el imperio Hitita, Urartu); las cordilleras y valles del Tauro y los
Zagros favorecen la independencia local y obstaculizan el nacimiento de agrupaciones mayores, de
carácter político, étnico y lingüístico. En estos lugares nunca hubo grades centros de difusión cultural, y
fue en las llanuras de la Mesopotamia septentrional y meridional en donde se produjeron los progresos
sociales y políticos2.

Esta lengua de tierra es bien conocida por haber sido la cuna donde nacieron y se desarrollaron
las primeras ciudades ii . Este complejo proceso histórico es tradicionalmente definido como la
Revolución Urbana, la segunda revolución en la historia del hombre que, según Gordon Childe 3 ,
transformó las sociedades autosuficientes de Oriente en otras más complejas, fundamentadas en la
manufactura especializada, el comercio exterior, el estado arcaico y la escritura. Esta profunda
transformación sucedería a una primera revolución, la llamada Revolución Neolítica, que dio al hombre
el control sobre su propio abastecimiento de alimentos al dejar de ser un simple depredador.

Pasados más de ochenta años desde que se publicara esta interpretación sobre los orígenes de la
civilización4, la moderna investigación aún no ha sido capaz de consensuar una explicación coherente y
definitiva sobre este complejo fenómeno histórico, que se visualizó en las tierras mesopotámicas con el
nacimiento de la ciudad5.

2
Postgate, 1999: 15.
3
Childe, 1992: 92 y 188.
4
Childe, 1968.
2
Página-

5
Montero, 2014: 140.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Por sorprendente que pueda parecernos, los antiguos habitantes de Mesopotamia no poseían una
palabra para designar al conjunto del territorio que ocupaban y los nombres que para ello utilizaban eran
demasiado vagos (Kalam en sumerio, Mâtu en acadio: el país), o demasiado restringidos (Sumer, Acad,
Asur, Babilonia). Sin duda, los conceptos de ciudad Estado o de reino estaban profundamente enraizados
en su mente, hasta el punto de que parecen haber sido incapaces de reconocer la existencia de una unidad
geográfica que para nosotros puede resultar evidente6.

Con el objetivo de organizar el complejo proceso de adopción del modelo de vida urbano en el
norte y el sur de Mesopotamia, los arqueólogos han distinguido dos revoluciones urbanas7. La Primera
ha sido identificada con el modelo de expansión territorial exportado por Uruk a lo largo de la segunda
mitad del IV milenio a. C. Se denomina época Uruk al período comprendido entre los años 3500 y 2900
a.C. en los que esta cultura tuvo su desarrollo. Puede dividirse en tres subperiodos: Uruk Temprano
(3500-3200 a.C.): aparecen los grandes asentamientos y los primeros signos de escritura, que son simples
anotaciones numéricas. Uruk Tardío o Tardo Uruk (3200-3000 a.C.): los asentamientos son verdaderas
ciudades y encontramos los primeros textos arcaicos. La principal consecuencia fue la fundación, por
parte de gentes llegadas desde la Baja Mesopotamia, de ciudades a lo largo del norte de Siria (caso de
Habuba Kabira) y el oeste de Irán (caso de Susa). Jemdet Nasr (3000-2900 a.C.) es la fase de transición
al período sumerio que la mayor parte de los especialistas consideran Uruk Tardío y que no está definida
en toda Mesopotamia.

La Segunda Revolución Urbana, acontecida en la segunda mitad del III milenio a. C., se tradujo
en la emergencia de las ciudades-estado sumerias del sur y en el nacimiento de nuevas ciudades en las
comarcas septentrionales de Mesopotamia (caso de Ebla o Mari II).

La explosión urbana: la época Uruk.

El período Uruk en Mesopotamia se caracteriza por una auténtica explosión de los centros
urbanos de dimensiones sin precedentes (la propia ciudad de Urukiii alcanzó 70 Has en el periodo Uruk
Temprano y llegó a tener a 100 Has en época Tardo Uruk). Este crecimiento de las ciudades se relaciona
con la emergencia de élites político-religiosas, un aumento de la estratificación social, la especialización
laboral y la diferencia clara entre la ciudad y el pueblo. Durante el IV milenio a.C., momento en hay una
evolución de la región de Mesopotamia reconocida arqueológicamente, podemos ver en los yacimientos
la existencia de una arquitectura monumental, la expansión de la producción que permite un excedente
agrícola, uso de sellos e instrumentos de control administrativo, desarrollo importante del artesanado y

6
Roux, 1998: 19.
3
Página-

7
Akkermans y Schwartz, 2003: 233.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
de los bienes de lujo, nacimiento de la escritura y la constatación inequívoca de la existencia de un
comercio a larga distancia. Los asentamientos se sitúan cerca de las corrientes de agua por las ventajas
del riego y por ser los ríos un importante medio de transporte. Durante este período llama la atención el
incremento demográfico de la población y el crecimiento urbanístico, pero quizás el paso fundamental
fue la capacidad organizativa de esta sociedad y la creación de la sociedad estratificada. Esta sociedad
nos muestra avances técnicos como el uso del cobre para herramientas y armas, madera para la cubierta
de grandes edificios y piedras duras para sellos y ornamentos8.

El medioambiente como factor dinamizador del urbanismo.

La cuenca aluvial situada entre los ríos Éufrates y Tigris, en el actual Irak, se reveló un entorno
ideal para dar el salto hacia lo urbano. Una de las ventajas medioambientales que ofrecía la localización
geográfica de la cuenca mesopotámica consistía en una variedad de ecosistemas complementarios y a
distancia explotable mayor que cualquier otra región del suroeste asiático. Esa ventaja inherente tuvo
que ser especialmente pronunciada en la época de los primeros procesos de urbanización en la llanura
aluvial mesopotámica durante el IV milenio, cuando los distintos ecosistemas que conformaban el área
habrían asegurado una concentración de recursos utilizables más densa que en períodos históricos más
tardíos. No es extraño, pues, que muchos de aquellos recursos fácilmente explotables estuviesen
presentes en la iconografía del periodo de Uruk o se mencionasen en los famosos Textos Arcaicos de
Warkaiv.

El papel fundamental del cultivo de cereales en la agricultura mesopotámica queda reconocido


de forma implícita en la composición sumeria conocida como Las Instrucciones del Agricultor, que
recogía los conocimientos tradicionales de la agricultura de Ur III en forma de instrucciones de un
granjero a su hijo, en donde los consejos de tipo práctico se mezclaban con recordatorios para la
realización de las ceremonias rituales apropiadas:

Tus instrumentos deberían estar preparados,


Las partes del yugo deberían estar unidas,
Tu nuevo látigo debería colgar de un clavo listo para su uso;
Vuelve a sujetar el mango de tu viejo látigo,
Debería ser reparado por artesanos.
La azuela, el taladro, y la sierra, tus instrumentos, deberían hallarse en buen estado.
Que las correas trenzadas, las correas, los envoltorios de cuero y los látigos estén
sólidamente unidos.
Que tu cesto de plantar sea medido, reforzados sus lados.
Todo lo necesario debería estar a mano. Inspecciona cuidadosamente tu trabajo.
4
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8
Cerro, 2006: 5-6.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
De todas las cualidades medioambientales favorables a las sociedades de la Baja Mesopotamia
pocas fueron tan importantes como el mayor número de cosechas y la mayor fiabilidad que ofrecía la
base agrícola del sur respecto a las áreas vecinas:

Es la mejor tierra del mundo que nosotros conocemos para la producción de granos;
bien es verdad que no puede disputar la preferencia en cuanto a los árboles, como la
higuera, la vid y el olivo. Pero en los frutos de Ceres es tan abundante y feraz, que da
siempre doscientos por uno; y en las cosechas extraordinarias suele llegar a trescientos
(Hdt. I, 193).
Los datos agrícolas modernos sobre el cultivo de cereales y las inferencias basadas en los
antiguos documentos cuneiformes muestran que, con un riego controlado, el paisaje aluvial de la Baja
Mesopotamia pudo ser, de media, dos o tres veces más productivo por unidad de tierra que los sistemas
de secano típicos de las sociedades vecinas. La mayor parte del paisaje agrícola estaba formado por
campos de regadío dedicados a los cereales, plantados en el otoño y cosechados el siguiente abril-mayo,
pero se dedicaban zonas más pequeñas a las legumbres, incluidas las lentejas y el lino, que se podía
cultivar tanto por sus fibras textiles como por sus semillas oleaginosas. Las plantas que exigían una
atención más frecuente se cultivaban en parcelas separadas, a menudo bajo la cubierta proporcionada
por las plantaciones de palmeras datileras, entre las que se habían plantado frutales de menor porte como
el manzano y el granadov. Los textos nos hacen suponer fundadamente que también se cultivaba un
amplio espectro de hierbas y especias9. Además, la fiabilidad de aquella producción era mayor que la de
las áreas de secano de la periferia mesopotámica, sujetas a un régimen de lluvias con importantes e
impredecibles variaciones espaciales y temporales.

También los recursos de agua dulce de humedales, lagunas y estuarios en la intersección de1
delta del Tigris-Éufrates con el golfo Pérsico habrían sido más abundantes durante las fases formativas
de la civilización, y más accesibles para las sociedades de la época, porque las elevaciones del nivel del
mar del Holoceno entre 1os milenios VII y IV a.C. provocaron el retroceso de la cabecera del golfo con
el consiguiente desplazamiento hacia el norte de los recursos costeros asociadosvi.

El dato es relevante por cuanto demuestra que se habría maximizado la presencia de pescados,
aves domésticas y animales salvajes fácilmente explotables y ricos en proteínas en los congestionados
humedales y marismas de la época:

145 pájaros rigi; 29 pájaros u-az; 16 pájaros u; 126 aves acuáticas; 126 pájaros “dote”;
176 patos; 60 patos jóvenes; l2 golondrinas; 11.441 pájaros um; 705 pájaros gamgam;
30 pájaros ubi; 86 pájaros dadar; 20 garzas; 466 pájaros esig; 18.413 pájaros
pequeños; 2.617 pájaros curados; 180 cuervos; 391 huevos de pato; 152.298 huevos de
pájaros pequeños; 2.714 tortugas marinas; 2.714 huevos de tortuga; 300 tortugas de
tierra o agua dulce.
Total 197.873 -informe completo, entregas sumadas, recibidas por Nin-unumun-kiag.
5
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9
Postgate, 1999: 195.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Desde el quinto mes de Shulgi 30 hasta el segundo mes de Shulgi 33 (lo que hace 35
meses) (Informe sobre los manjares de Ur III)10.
Desde el punto de vista nutritivo, seguramente el más importante de aquellos recursos fueron los
peces. En la época histórica el pescado desecado fue una fuente importante de proteínas para las
sociedades aluviales mesopotámicas, pero ya se destacaba en los Textos Arcaicos como parte de las
raciones que se distribuían entre los trabajadores. Un elemento igualmente importante es que las hojas
de los brotes jóvenes de cañas y juncos de los márgenes de los vastos humedales de la Baja Mesopotamia
del Holoceno medio habrían podido servir de forraje para el ganado doméstico y alimentar rebaños de
ovejas, cabras y bóvidos relativamente grandes.

Una razón por la que la oveja es tan común en el Próximo Oriente es que es un buen complemento
de la agricultura: los rebaños pueden pastar en los límites de los cultivos en los lugares en los que el
agua sobrante ha facilitado el crecimiento de plantas, y en la mitad de los campos del pueblo que queda
en barbecho en años alternos; y, práctica aún común en la actualidad y bien comprobada en el período
paleobabilónico, incluso se puede permitir, con autorización del campesino, que los rebaños se alimenten
en los campos de cultivo11:

Si un pastor no ha acordado con el dueño de un campo que se permita que las ovejas se
alimenten de los cultivos, sino que ha permitido que las ovejas pasten en el campo, el
dueño de ese campo cosechará su campo, y además el pastor, que ha permitido que las
ovejas pasten el campo sin el consentimiento del propietario, pagará al dueño del campo
20 gur de cebada por cada bur de campo (Código de Hammurabi, §57).
Los Textos Arcaicos ofrecen algunas indicaciones acerca del tamaño de los rebaños a finales del
IV milenio en la Baja Mesopotamia. Los cápridos no están bien representarlos en las tablillas más
antiguas del corpus fechado en Uruk antiguo (escritura de Uruk IV), pero ya se mencionan con
frecuencia en textos más tardíos fechados inmediatamente después del periodo de Jemdet Nasr (escritura
de Uruk III), donde se documentan rebaños de hasta 1.400 ovejas, aunque lo normal sería de 75 ovejas
y cabras:

Contrato con un pastor: 92 ovejas; 20 carneros castrados; 22 ovejas jóvenes; 24


corderos; 33 cabras; 4 cabras macho; 27 cabritos: En rotal 158 ovejas, 64 cabras, que
Sin-Shamuh ha confiado a Dada el pastor. Él responde por ellas, y reemplazará
cualquier animal perdido. Si Nidnatum, el muchacho que lo ayuda, se marcha, él será
responsable de la pérdida. Dada pagará (al muchacho) 5 gur [1500 l] de grano (3
testigos. Decimoctavo día del cuarto mes, primer año de Samsu-iluna).
Los bóvidos están también claramente documentados en el grupo más antiguo de tablillas
arcaicas, que en ocasiones registran cantidades de vacas y terneros asignados a determinados capataces
o supervisores. Aunque los rebaños solían ser más pequeños, en los textos más antiguos se documentan

10
Owen, 1981: 30-31.
6
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11
Postgate, 1999: 195-196.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
algunos de hasta 50 cabezas12. Numérica y económicamente las ovejas ocuparían el primer lugar, y
habitualmente se las pastoreaba junto con las cabras, como sucede en la actualidad. Su principal utilidad
radicaba en los productos lácteos y en su lana, mientras que su importancia como fuente de carne era
mucho menor. De forma similar el ganado vacuno se usaba principalmente para arar y los cerdos se
utilizaban como fuente de grasa. Dados los factores restrictivos de la propiedad de la tierra y del
aprovisionamiento de agua que afectaban al cultivo de cereales, con frecuencia la ganadería suponía para
el campesino la mejor oportunidad para acumular capital13.

Sea como fuere, además de proporcionar una importante actividad generadora de diferenciación
económica y ocupacional, los rebaños de ovejas, cabras y bóvidos que pastaban en los márgenes de los
densamente poblados humedales y marismas del Holoceno medio habrían asegurado un copioso
abastecimiento de productos lácteos ricos en proteínas fácilmente explotables por la población de los
cada vez mayores centros vecinos. No olvidemos que la aportación calórica media de los productos
lácteos que un animal lactante puede producir durante su vida productiva es unas cuatro veces mayor
que el rendimiento calórico de su carne cuando se sacrifica siendo adulto, y ese diferencial es mucho
mayor en el caso del vacuno. Los primeros habitantes urbanos mesopotámicos del IV milenio
ciertamente lo sabían.

No hay duda de que, en la sociedad secular, en términos cuantitativos, la aportación de carne de


las ovejas sólo era algo secundario, aunque jugaban un importante papel social como ofrenda, y como
gran donativo tradicional (para los augurios, como regalo en una audiencia y para las bodas). Este
aspecto también se institucionalizó durante el período Protodinástico a cargo de una profesión
especializada, del “engordador de animales”. El régimen de estos primeros “criaderos”, se percibe
claramente en textos de Ur III que toman nota del consumo de cebada, aumentando las raciones desde 1
sila (aproximadamente 1 litro) hasta 1 1/5 y durante los últimos días 2 sila, cuando los animales, en su
mayoría carneros, como cabía esperar llegan a la última etapa con vistas a su destino final.

La modificación consciente de un régimen agrícola tradicional bajo el control de la


administración urbana está también atestiguada en los esfuerzos deliberados de mejorar las
características genéticas mediante cruces. Los textos mencionan diferentes tipos de ovejas, en especial
la raza de cola gruesa, aún popular en el Próximo Oriente, y en la iconografía aparecen diversas razas o
especies. Una vez más los minuciosos textos de Ur III proporcionan los detalles: en las listas se
mencionan los animales y sus padres, mostrando que se estaban llevando a cabo experimentos en los
que se cruzaban ovejas, cabras y vacas domésticas y salvajes:

12
Finkelstein, 1968.
7
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13
Postgate, 1999: 195.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
Animales ofrecidos a los dioses; un texto de Ur III: 1 ternero, hijo de un toro salvaje, sin
destetar -Enlil; / 4 bueyes, alimentados con grano, buey de cabeza (¿) / 6 bueyes,
alimentados con grano, 1 vaca, hija de un toro salvaje, sin destetar / 1 ternero, hijo de
un toro salvaje / 4 ovejas 20 cabras / 1 oveja esquilada, alimentada con grano / 2 ovejas,
hijas de una oveja de la montaña, alimentadas con grano, buenas, de segunda categoría
/ 2 cabras adultas, hijas de una cabra de la montaña, alimentadas con grano, buenas, de
segunda categoría / 1 cabra, hija de una cabra de la montaña, alimentada con grano,
buena, de segunda categoría -Nlnlil; / 1 buey, alimentado con grano, buey de cabeza (?)
-Nanna, en el Templo de Ninlil. / Fiesta del enganche de los bueyes. / Supevisor: Enlil-
zi-shagal. / Vigésimo primer día del mes. / Emitido por Shu-Mama. / (Fecha: 21. II. Año
7 de Amar-Suen) / [Nota en el margen:] 14 bueyes 10 ovejas.
En definitiva, las múltiples condiciones medioambientales favorables para el aluvión
mesopotámico durante gran parte del V milenio y principios del IV milenio contrastan radicalmente con
la situación de los altiplanos de la periferia de las tierras bajas mesopotámicas de la época. Estas últimas
no se vieron afectadas por las lluvias monzónicas que sí beneficiaron al sur hasta el período de Uruk
antiguo, la fase formativa de la primera civilización sumeria, y tampoco contaban con recursos de
subsistencia tan variados, densos y adaptables, más allá de una cosecha anual de cereales de secano y
amplias tierras de pasto. Aunque los pastos de las montañas del norte eran idóneos para los rebaños de
ovejas y cabras, no habrían podido alimentar a ganados vacunos tan densos como los que prosperaron
en los márgenes de los vastos humedales y marismas del Holoceno medio de la Baja Mesopotamia.

La geografía como factor amplificador del comercio.

La mayor variedad y productividad de recursos de subsistencia no fue la única ventaja material


de las comunidades de la antigua Baja Mesopotamia sobre las sociedades de las áreas vecinas. Tanto o
más importantes fueron las ventajas materiales de las sociedades del sur derivadas del marco geográfico
donde estaban emplazadas.

La geografía fue importante porque la ausencia en el paisaje surmesopotámico de muchos


materiales necesarios para la creación y sostenibilidad de unos sistemas sociales altamente estratificados
(sobre todo madera para techar, bosques, metales básicos y exóticos) hicieron probable que las antiguas
élites del sur recurrieran al comercio como medio fundamental para legitimar y ampliar su acceso
desigual al poder y a los privilegios. Al mismo tiempo, la geografía proporcionó a esas sociedades una
ventaja continuada sobre sus vecinos gracias al uso de las vías fluviales, tanto por unos costes de
transporte más baratos, como por la mayor accesibilidad para todos los sectores a un mercado más
amplio del que podía hacerlo sólo el transporte terrestre; fue en las costas del mar y en las orillas de los
ríos navegables donde los trabajos de todo tipo empezaron, de forma natural, a subdividirse y a progresar,
debiendo transcurrir mucho tiempo hasta que dicho progreso se trasladase al interior del país.
8
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El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2


A lo largo de toda su historia, las ciudades del delta aluvial del Tigris-Éufrates estuvieron situadas
en la cabeza de un enorme sistema ramificado de transporte creado por los ríos que fluían de norte a sur,
lo que les permitió obtener información, mano de obra y bienes de muchas áreas ubicadas en las cuencas
del Éufrates-Tigris de un modo más eficaz que cualquier competidor potencial río arriba o de otros
rivales alejados de los ríos. La ventaja más decisiva de las ciudades del sur radicó en su capacidad para
importar bienes necesarios en grandes cantidades y a bajo coste desde las lejanas tierras altas que
contaban con esos preciados recursos, los cuales eran transportados río abajo en simples barcazas, en
balsas hechas con pieles animales, en pequeños botes de mimbre o cuero o en barcas y canoas
embadurnadas de betún. Tanto o más importante fue la red de canales alrededor de las ciudades
mesopotámicas, que las conectaba con el curso principal de los grandes ríos, permitiéndoles transportar
con gran eficacia productos agrícolas muy voluminosos a través de sus inmediatos hinterlands
dependientesvii.

El comercio a larga distancia queda atestiguado por primera vez en el período Uruk y sin duda
se realizó en dos direcciones: al sur, hacia Golfo Pérsico, buscando los países que los textos
mesopotámicos llamarían desde el III milenio a.C. Dilmun, Magan y Meluhha (identificados con la isla
de Bahréin en el Golfo, con la Península de Omán y con el valle del Indo respectivamente) y al norte,
hacia Anatolia, con la instalación de colonias a lo largo del Tigris y Éufrates ya a finales del IV milenio
a.C., como Habuba Kabira14.

Así pues, si sumamos las ventajas medioambientales y las geográficas vemos que ambas tuvieron
un papel muy relevante en el desarrollo de la sociedad sumeria. Por un lado, las ventajas en el ámbito de
la productividad, favorecidas por un entorno sumamente favorable, permitieron a les élites de los centros
de Uruk obtener unos excedentes por unidad de trabajo mucho mayor que el de sus competidores; por
otro lado, las ventajas en el transporte fluvial que ofrecía el marco geográfico permitieron que estas
mismas élites concentrasen y utilizasen los máximos excedentes posibles de su entorno dependiente a
un coste mucho menor que el de los productores periféricos15.

La ciudad.

Una casa sagrada, una casa de los dioses en un lugar sagrado no se había
construido, la caña no había aparecido, no se había creado un árbol,
No se había colocado un ladrillo, no se había construido un molde de ladrillo,
No se había construido una casa, no se había edificado una ciudad.
No se había edificado una ciudad, ninguna criatura viviente se había situado (en su
interior).

14
Cerro, 2006: 7.
9
Página-

15
Algaze, 2008: 55-78.
El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2
(...)
Todas las tierras eran mar.
El manantial del mar era un caño de agua.
Entonces se construyó Eridu, se edificó Esagila,
Esagila, cuyos cimientos Lugaldukuga situó en el Apsu.
(...)
É1 creó a los dioses, a los Annunnaki, iguales.
La ciudad sagrada, la morada que deleita (sus) corazones, la llaman con solemnidad.
Marduk construyó un entramado de cañas en la superficie de las aguas.
Creó barro y lo vertió en e1 entramado de cañas.
Para instalar a los dioses en la morada de (sus) deleites,
Creó a la humanidad16.

Este es el inicio de una historia que narra cómo el dios babilónico Marduk creó el mundo. Esta
narración es un mito de los orígenes, de cómo el mundo, según lo conocía el pueblo de Mesopotamia,
fue creado, y establece la noción de ciudad como lugar sagrado y de Eridu como el Edén; el período
anterior a la creación se describe como la ausencia de todos los rasgos característicos de la civilización.
Por tanto, el Edén mesopotámico no es un jardín, sino una ciudad formada a partir de una porción de
tierra rodeada por las aguas y el templo su primera construcción.

La casa.

En el ámbito de la organización interna de la ciudad es importante apuntar que la visión


mesopotámica agrupa templos, palacios y casas familiares viii en la categoría unitaria de casa, en el
sentido de unidad productiva y administrativa, célula básica de la sociedad. Se trata de un concepto
fundamental a lo largo de la historia mesopotámica. Si, por un lado, las casas privadas son patrimonio y
residencia de sus propietarios, y sedes de sus actividades económicas, por otro, también los templos son
patrimonio y residencia del dios, y sede de las actividades económicas realizadas en su nombre. El
palacio es simplemente una casa grande, que reproduce la estructura familiar a una escala enorme,
estableciendo con las demás casas, ya sean privadas o del templo, una relación de dependencia y
tributariedad17.

El templo.

Hasta mediados del siglo pasado se definía de forma casi universal al gobierno de la ciudad
arcaica como una teocracia, y los expertos en escritura cuneiforme hablaban de la ciudad-templo.
Incluso se expresó la opinión de que en Lagash (el único lugar sobre el que se conservaba información
apropiada) el templo poseía toda la tierra y empleaba a toda la población: Los dioses, como
representantes de la tribu y los clanes, poseen la tierra cultivable creada por el trabajo social [...]. El

16
Heidel, 1951: 62.
10

17
Liverani, 1995: 148.
Página-

El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2


territorio tribal de Lagash, por ejemplo, aparece dividido entre las posesiones de una veintena de
divinidades, conservando quizá el dominio eminente de la totalidad el principal dios de la ciudad o
tribu18. Este punto de vista ya no se acepta hoy en día. No puede seguir manteniéndose que porque el
templo recogía productos y los distribuía a quienes dependían de él, toda la economía funcionaba
mediante la redistribución, o que los sacerdotes controlasen toda la producción agrícola y la actividad
comercial. Sin embargo, no se puede subestimar la importancia de la función del templo. En cierto
sentido representaba la identidad comunal de cada ciudad, a la vez que concentraba la riqueza y ofrecía
sus servicios a la comunidad, que fueron mucho más decisivos para el crecimiento de la civilización
urbana que la estrategia explotadora del palacio.

El templo era visto como la casa o la posesión del dios y era dirigido como las instituciones
seculares. Además de recibir las donaciones propias de su función, podía tener propiedades en más de
un lugar y dedicarse a actividades productivas y comerciales diversas, que según los textos que han
llegado hasta nuestros días iban desde el cultivo de cereales, hortalizas y frutales, incluido el control de
las aguas de riego, la gestión de rebaños de ovejas, cabras, vacas…, la pesca en agua dulce y salada, la
elaboración de productos textiles y de artículos en cuero y madera, el trabajo de los metales y la piedra,
hasta la promoción de los vínculos comerciales con el extranjero, a lo que tendríamos que añadir el
control de almacenes, graneros y talleres.

El cultivo se organizaba a partir de tres ejes principales. Parte era cultivada por el templo
directamente, usando sus propios trabajadores o recurriendo a miembros de la sociedad que trabajaban
bajo algún tipo de obligación comunal. Otra gran parte de la tierra estaba asignada a los detentadores de
cargos del templo para su mantenimiento. Finalmente, estaba el excedente de tierra que el templo
arrendaba.

La composición del personal de templo podría dividirse en tres grupos: el relacionado con el
culto, el administrativo y el doméstico, incluidos los artesanos 19. Tanto los cargos relacionados con el
culto (sacerdotes) como los trabajos domésticos podrían ser considerados como prebendas, aunque es
de suponer que algunos de ellos tendrían un carácter permanente (los administrativos y los
especializados), de lo contrario se vería comprometido el correcto funcionamiento de la institución.

18
Childe, 1954: 94.
19
Relación de algunos de los miembros del personal del templo de Ninurta en Nippur: El Sumo Sacerdote, El lagar, El
sacerdote de las lamentaciones, El sacerdote de la purificación, El sacerdote de las lamentaciones, El sacerdote de la
purificación, El molinero, El encargado de la puerta, El batanero, El acarreador de combustible, El aguador, El prensador de
aceite, El pastor de vacas, El trabajador del cobre, El administrador, El barquero, El halador, El tejedor, El barrendero del
patio, El barbero, El que echa el agua, El fabricante de esteras, El corredor, El trabajador de la piedra, El mayordomo del rey,
El guardia de palacio, El supervisor de la casa, El copero, El tesorero, El contable, El supervisor de los prensadores de aceite,
11

El escriba.
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El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2


No resulta difícil suponer, pues, que los templos acapararan importantes riquezas y poder20. El
templo acumuló su propio capital a partir del culto, en forma de ofrendas, y de la gestión de sus fundos
rurales y de sus actividades artesanales, pero no debería ser considerada como una institución con fines
puramente lucrativos; permanecía como la expresión de la identidad comunal y su responsabilidad hacia
la comunidad queda claramente reflejada en el Código de Hammurabi, §32:

Si un mercader ha pagado el rescate de un soldado o pescador que fue capturado durante


una campaña del rey, y le ha permitido regresar a su pueblo, si hay suficiente para pagar
su rescate en su grupo doméstico, pagará su propio rescate; si no hay bastante en su
propio grupo doméstico para pagar su rescate, será rescatado con los (recursos) del
templo del pueblo; y si no hay bastante en el templo de su pueblo para rescatarlo, el
palacio lo rescatará. Su campo, o huerto o casa, no serán vendidos para obtener el dinero
de su rescate.
El sistema económico y social que el sacerdocio mantuvo, durante mucho tiempo fue una forma
de vida asombrosamente exitosa. En el último período del cuarto milenio, Uruk y otras ciudades del sur
de Mesopotamia florecieron extraordinariamente y crecieron cada vez más. Además, a través del mundo
mesopotámico y más allá surgieron nuevos asentamientos a lo largo de las rutas comerciales, exhibiendo
las típicas características culturales de sus tierras de origen. Sus templos eran del estilo de los de Uruk,
los muros se construyeron con ladrillos exactamente de la misma dimensión y, siguiendo el mismo
patrón, los solían decorar con similares conos de arcilla cocida; tenían los mismos gustos en
alimentación; utilizaban la misma tecnología administrativa y fabricaban los mismos cuencos de borde
biselado, con todo lo que eso implica sobre sus sistemas sociales y sus prácticas de trabajo. La gran
distribución de esos inventos típicos de Uruk sugiere que la administración política se exportaba
activamente desde la zona sur hasta toda la región, incluso hasta zonas muy lejanas como son la actual
Turquía, Siria o Irán21.

Pero a pesar de los éxitos conseguidos bajo la dirección del templo, sólo se necesitaron
unos cuantos siglos para que la ciudad-estado tomara una forma terminada, de manera que los señores
de la guerra y los reyes sustituyeron a los sacerdotes como poderes dominantes, y se pasó del
igualitarismo relativo de la sociedad bajo mando religioso a la fragmentación entre ricos y pobres, fuertes
y débiles, aglutinados todos ellos bajo el yugo palacial.

El palacio.

Los palacios mesopotámicos más antiguos de los que tenemos conocimiento se encuentran en
Kish. Al igual que los que vendrán después, ambos están significativamente separados del resto de la
ciudad por un sólido muro defensivo, aunque dentro del núcleo del asentamiento urbano al que sirvenix.

20
Postgate, 1999: 139-169.
12

21
Kriwaczek, 2010: 74-75.
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El palacio era la principal residencia del gobernante y de su familia x . En el período
paleobabilónico, si no antes, la gran mayoría de las actividades de palacio parecen haberse relacionado
más con la posición del rey como un rico y poderoso miembro de la comunidad que administraba sus
propias posesiones, que con los asuntos de estado tal como nosotros los percibiríamos. Le correspondía
tomar las decisiones estratégicas, aunque su función más llamativa fuera la del culto: el rey se presentaba
como sumo sacerdote (en) del dios de la ciudad, el gestor humano de la empresa ciudadana por encargo
del dios. Protagonista de las celebraciones colectivas, era el garante de la buena marcha de las relaciones
entre la comunidad humana y el mundo divino. Por último, al rey se le atribuyó también la
responsabilidad de la defensa de la ciudad y el pueblo frente a los ataques exteriores22.

Dentro o fuera de sus muros había que administrar industrias artesanales, posesiones agrícolas
y empresas comerciales. En ocasiones, el rey dejaría su palacio y visitaría partes de su reino. A veces,
por supuesto, era parte de una empresa militar, pero en interés de la integración nacional los gobernantes
siempre habían sentido la necesidad de exhibirse en todas las esquinas de sus reinos, donde exhibían las
funciones que debían desempeñar directamente, tanto en el ámbito de la religión, en el de la justicia
como en el de la guerra.

Tan pronto como una entidad política se expandía y sobrepasaba los límites de un estado-ciudad,
se necesitaban «sucursales». Cada estado, previamente independiente, constituía una provincia, que
podía ser delimitada territorialmente de forma precisa sobre la base de las anteriores fronteras de los
diversos estados-ciudad. La capital del estado se convertía en capital provincial, y la solución obvia era
adoptar tanto los elementos físicos como administrativos del anterior régimen. Así, bajo las dinastías de
Akkad y de Ur III, el título de ensi fue heredado por el nuevo gobernador. Esto no sólo tenía la ventaja
de halagar las susceptibilidades locales, al dar la impresión de que se mantenía el sistema tradicional en
cada ciudad, sino que permitía al nuevo régimen adoptar como un “todo” un marco administrativo en
funcionamiento. Por supuesto, la continuidad local no se extendía habitualmente a los escalones más
elevados del nuevo gobierno provincial. Aunque en alguna ocasión el ensi existente podía haber sido
confirmado en su cargo, era más normal que hubieran pertenecido a las filas de los parientes y seguidores
del gobernante o de los gobernadores, y se habrían ido convirtiendo de forma imperceptible en un
conjunto de cortesanos con funciones menos definidas23. Por otra parte, existió un grupo burocrático,
cada vez más amplio y complejo xi , que bien pudiera haber procedido en mayor medida de la elite
tradicional de la ciudad.

22
Liverani, 1995: 121.
13

23
Postgate, 1999: 171-189.
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Trabajo, especialización laboral y oficios.

Estamos seguros de que las ciudades de la época Uruk se organizaban con trabajadores y
artesanos que trabajaban en las dependencias públicas o cerca de las mismas y que eran estimulados con
un rígido y codificado sistema de raciones, controlado administrativamente por las autoridades que
llevaban un recuento de las obligaciones y recompensas de cada individuo. Ya los textos del III milenio
se refieren al sistema de racionamiento, que tiene en cuenta diferentes factores: diferencias por sexo y
edad. Un trabajador masculino adulto era pagado con una ración de cebada de 2 litros de capacidad al
día, una mujer recibía la mitad, un niño un tercio y un lactante suponía un suplemento de un sexto para
la madre. Para el resto de los bienes la diferencia no era tan grande en cuanto a sexos. La cebada y el
aceite se pagaban cada mes, la lana al año. No sólo se podía pagar así a los trabajadores del campo, sino
también a escribas y administrativos.

Los estratos sociales más bajos, el trabajador no especializado y los esclavos, se consideraban
propiedad del Estado. El rendimiento del capataz de una unidad de trabajo compuesta por esta mano de
obra poco o nada especializada, era cuidadosamente evaluado y anotado. En una columna, como en
cualquier balance actual, se hacía un inventario de todos los gastos: los bienes, materiales y trabajo
(grano, lana, cuero, metales y número de trabajadores) que el Estado había proporcionado al capataz. En
una segunda columna, la del haber, aparecía la producción total (la cantidad de harina molida, en el caso
de los molinerosxii, los tejidos confeccionados, en el caso de los tejedores, etc.). Al final de cada año
contable, se calculaba la diferencia entre gastos y haberes y cualquier beneficio o pérdida se llevaba a la
primera entrada del siguiente año.

La producción diaria esperada parece haber estado más allá del alcance de las posibilidades de
un trabajador normal. Esto podría no haber importado si el sistema hubiera sido un mero instrumento de
contabilidad, pero nada más lejos de la realidad. El Estado podía exigir al capataz el restablecimiento de
la deuda en cualquier momento. En el peor de los casos, podía acabar en la esclavitud para él o sus
herederos al tener que venderse como tales para saldar las deudas contraídas24.

Este sistema de sobreexplotación del trabajador permitía aumentar la productividad y el


rendimiento del trabajo, a la vez que acentuaba los contrastes entre los simples miembros de la
comunidad rural y la aristocracia patricia.

Pero donde más destacó el mundo de Uruk fue en el ámbito de las “tecnologías del intelecto” o
“tecnologías de poder”. En el caso sumerio, estas “tecnologías” consistieron fundamentalmente en
14

24
Kriwaczek, 2010: 181-182.
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nuevas formas de control social, sobre todo en modos nuevos y más eficaces de organizar la mano de
obra, incrementar la producción económica y procesar y difundir información socialmente útil.

Una de las innovaciones más destacadas fue el uso sistemático de varios tipos de trabajadores
dependientes receptores de raciones destinados a la producción de bienes de subsistencia y santuarios, a
la construcción y a la agricultura, una nueva modalidad de convertir la fuerza física de una mayoría en
bienes socialmente útiles para una minoría. Esta transformación reflejaba un cambio conceptual en el
modo de entender algunas categorías de la fuerza de trabajo humano en las sociedades de la Baja
Mesopotamia. Las élites del sur habrían comenzado a percibir y a utilizar a los trabajadores totalmente
endeudados de forma parecida a como las sociedades humanas de los milenios inmediatamente
anteriores habían utilizado el trabajo de los animales domesticados. Esto suponía un nuevo paradigma
en cuanto a la esencia de las relaciones sociales en las sociedades humanas.

En términos prácticos, el cambio de percepción en la conceptualización del trabajo humano


significa que las élites de Uruk disponían de mayor variedad de trabajadores endeudados que sus
homólogos del norte, podían extraer más energía de esos trabajadores y tenían mayor capacidad de
moverlos de un puesto a otro según sus necesidades y sin demasiado coste, una capacidad a menudo
considerada un factor clave en el desarrollo económico. Pero lo más importante es que también significa
que las élites de Uruk podían organizar a los trabajadores de una forma no tradicional, para aprovechar
el incremento de la productividad y de las otras economías de escala generadas por la producción
especializada de bienes. La evidencia material más clara de ese salto organizativo se basa en el cambio,
perfectamente documentado, a las cerámicas estandarizadas producidas en masa durante todo el período
de Uruk, pero también en el modo de obtener otros bienes de consumo, como por ejemplo en la lana25.

Si para sobrevivir en el medio rural había que pertenecer a algún hogar, aunque fuera como
esclavo, en la ciudad, en cambio, aparecieron rápidamente nuevas maneras de vivir, trabajando para el
templo o el palacio, y recibir a cambio un salario, prestación que indicaba la existencia de una mano de
obra independiente, con unos oficios especializados, que ya no miraba sólo por su subsistencia.

La especialización del trabajo tuvo algunas consecuencias importantes. En el orden tecnológico,


los especialistas con dedicación plena, profesionalidad y eficiencia en el trabajo estuvieron en
condiciones de experimentar procedimientos más racionales; aparecen los primeros productos en serie,
la cerámica se hace al torno, e incluso con molde, con piezas menos elaboradas, pero con un ahorro
considerable de tiempo y costes. En el orden social, en cada especialización se crea una relación
jerarquizada entre maestros de taller y aprendices, entre supervisores y obreros. Las relaciones
tradicionales del trabajo familiar son reemplazadas por otras de dependencia y promoción laboral. La
15

25
Algaze, 2008: 140-143.
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propia retribución se vinculará directamente al puesto de trabajo y a la capacidad funcional del obrero.
En la organización de familia y aldea cada cual tiene una posición determinada en función de sus lazos
de parentesco ya desde el momento de nacer, y cada cual sabe qué papel heredará a la muerte de su
progenitor. Ahora, en cambio, la retribución es personal, se afianza la idea de los méritos personales y
de la posesión personal de los bienes26.

En cuanto a las listas de oficios, éstos ya se hallan en textos de todo el III milenio. Encontramos
una tablilla en el yacimiento sumerio de Fara, de mitad del III milenio a.C., con una lista de profesiones
y títulos; en realidad la tablilla es una copia de un texto Uruk Temprano de difícil lectura, pero que nos
ayuda a entender mejor su sociedad. Parece que los títulos y oficios se escriben por orden jerárquico,
primero el jefe o “líder” administrativo, pero dado que la tablilla está incompleta no tenemos la seguridad
de la función concreta de este personaje. Las líneas siguientes muestran los “líderes” de la justicia, la
ciudad, el arado y la cebada. Más abajo están los sacerdotes y sabios y los denominados líderes de la
asamblea y del oficial de la corte (cuya función es desconocida aún para nosotros). Por último, aparecen
los sacerdotes de bajo rango, jardineros, cocineros, artesanos, panaderos, alfareros, etc., trabajadores
especializados y el resto de trabajadores. La lista abarca por tanto casi todas las esferas de la sociedad,
burocracia, escribas, clero, artesanos, bajo el mando de un líder al que no sabemos si considerar un rey,
lugal, en sumerio27.

Conclusión.

En su película El tercer hombre, Orson Welles apuntaba burlonamente: En Italia, en treinta años
de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas... pero surgieron Miguel Ángel,
Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor
fraternal, democracia y paz, ¿y cuál fue el resultado? El reloj de cuco. En la Mesopotamia del tercer
milenio existieron rivalidades y conflictos entre ciudades independientes; había disputas fratricidas, una
lucha de todos contra todos por alcanzar la hegemonía; también había guerras, terror y matanzas. Y
mientras tanto, ladrillo a ladrillo, los fundamentos de nuestra civilización avanzaban y se iban
construyendo poco a poco. Como observaba el historiador y arqueólogo alemán Werner Keller, si nos
situamos en el período más antiguo de la historia escrita, cuanto más se aleja uno de esta región, más
deprisa crecen las tinieblas y disminuyen los signos de civilización y de cultura. Es como si las gentes
de otros continentes fueran como niños esperando despertar28.

26
Liverani, 1995: 102.
27
Cerro, 2006: 8-9.
16

28
Keller, 1981: 3.
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Las ciudades mesopotámicas, en líneas generales, podrían describirse como centros densamente
poblados que cumplirían varios objetivos. No parece que existiese una planificación integral de las
primeras, pero algunas de sus áreas, como los recintos sagrados, se diferenciaron específicamente para
cumplir ciertas funciones esenciales. La ciudad centralizó la administración política, los cultos religiosos
y las actividades económicas. En consecuencia, se precisaron nuevos medios para mantener la unidad y
el funcionamiento de un sistema cada vez más complejo. La escritura, las leyes, el arte figurativo, los
elaborados rituales, los gobernantes seculares y las burocracias, la jerarquía de las clases sociales y la
división del trabajo fueron algunas de las respuestas a esta necesidad de regulación. Los cambios
demográficos, y en especial el aumento de la población, también fueron decisivos para el desarrollo de
la nueva organización social. La creación de un ejército permanente, con sus propios dirigentes, supuso
el traslado de la principal fuente de poder en las ciudades antiguas de los líderes religiosos a las manos
del comandante de las fuerzas armadas. El status de las mujeres cambió de forma notable con la aparición
de la sociedad compleja. El origen de la agricultura y de la vida sedentaria supuso el inicio de una serie
de cambios que condujeron a una creciente diferenciación de la condición de hombres y mujeres. A este
respecto, se mencionan tres factores interrelacionados como causas básicas para este cambio: 1) la
sedentarización facilitó diferentes áreas de convivencia; 2) aumento de responsabilidad femenina a la
hora de preparar alimentos, en áreas próximas al hogar; 3) los hombres entraron en contacto con las
redes de comunicación e intercambio de bienes, así como con el conocimiento simbólico o religioso.
Con la intensificación de la agricultura y el desarrollo del urbanismo, estas divisiones se
institucionalizaron mediante una serie de creencias, de costumbres e, incluso, de leyes.

La mayoría de las sociedades preagrícolas fueron, generalmente, igualitarias y no existía apenas


especialización interna, a excepción de la determinada por la edad y el sexo. Las sociedades urbanas se
desarrollaron mediante una intensa especialización del trabajo que fue pareja al establecimiento de
grandes desigualdades en la distribución de la riqueza, consolidando las diferencias de clase y las
economías especializadas29.

*** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
17

29
Redman, 1990, 57-58.
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El urbanismo Mesopotámico | Carles Ventura | PAC-2


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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*** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
1
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i
Mapa del creciente fértil

ii
Mapa del Próximo Oriente durante el IV milenio a.C. que ilustra los principales rasgos geográficos,
áreas y yacimientos.

Clave de los yacimientos: 1. Arslan Tepe; 2. Hassek Höyük; 3. Samsat; 4. Hacinebi; 5. Zeytinbahce; 6. Jebel Aruda; 7. Sheikh Hassan; 8.
Habuba Kabira-süd; 9. Tell Brak: 10. Hamoukar; 11. Tell el-Hawar 12. Nínive; 13. Tepe Gawra; 14. Rubeidah; 15. Godin Tepe; 16. Abu
Salabikh; 17. Nippur; 18. Umma; 19. Susa; 20. Chogha Mish; 21. Ur; 22. Eridu (Stein, 1999).
1
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iii
Plano de la ciudad de Uruk.

iv
Improntas de cilindro sello del IV milenio que representan los recursos presentes en varias zonas de
la antigua Mesopotamia aluvial.

A.- frutas, legumbres, verduras y linaza (utilizada en la industria textil) de las huertas y campos cultivados a orillas de los ríos; B.- cereales
básicos de regadío de la llanura aluvial; C.- abundante pescado; D.- aves de corral, animales salvajes E.- grandes pastizales para ovejas,
cabras y bóvidos utilizando tierras de barbecho y campos recién cosechados (Amiet, 1961).
2
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v
Boceto hipotético de una unidad agrícola en Mesopotamia meridional.

(Postgate, 1999)
3
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vi
Mapa del antiguo aluvión mesopotámico a finales del V milenio y en e1 IV milenio a.C.

(Algaze, 2008)

vii
Impresiones de cilindro sello del IV milenio con varios tipos de canoas y barcas.
4

(Amiet, 1961)
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viii
Plano de una casa del Protodinástico III en Abu Salabikh.

Los materiales de una antigua casa mesopotámica eran los que se siguen usando hoy en día:
ladrillos de barro, yeso de barro, tejados de barro y álamo, puertas y marcos de puertas de madera, todos
ellos disponibles de forma natural en torno a la ciudad, pero la arquitectura refleja una preocupación
artesanal por la calidad, con muros gruesos y bien construidos y el yeso de pisos y muros cuidadosamente
echado. En el período paleobabilónico lo más sofisticado era el uso de ladrillo cocido para las partes
bajas de los muros, que tendían a ser víctimas de la humedad que ascendía desde la base, pero los únicos
materiales importados eran el betún, probablemente de Hit, y el yeso de cal. Ninguno de estos materiales,
quizás con la excepción de las vigas y las puertas, es especialmente caro, y el valor de una casa reside
en su emplazamiento. Las casas mesopotámicas del tercer milenio con frecuencia eran grandes y estaban
bien diseñadas, en torno a un patio cuadrado. Al igual que sucede con la población, cuanto mayor fuera
la casa o grupo doméstico, más claramente diferenciadas estaban sus actividades y más fácil resulta
identificarlas. A menudo puede distinguirse entre las habitaciones de recepción, la cocina y el patio, y
los hogares y las instalaciones de agua normales. Otros usos, como el almacenamiento o los establos,
son más difíciles de detectar.

Las habitaciones 67, 68, 69 constituían la parte doméstica,


las 70, 72 y 62 las principales salas de recepción (Postgate, 1999).
5
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ix
Maqueta del palacio de Zimri-Lim.

(Museo del Louvre)

x
Ur-Nanshe de Lagash y su familia.

Placa de puerta realizada en caliza conmemorando la construcción del templo.


Tales placas eran fijadas al muro para asegurar el clavo de madera al que se unían las puertas.
(Museo del Louvre)
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xi
Evolución de la figura del rey y de la estructura burocrático-administrativa Asiria:
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(esquema realizado por el autor a partir del texto de B. Faist, 2008: 21-34)

xii
La sala de la molienda en el palacio de Ebla (comienzos del segundo milenio).
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