Andrea Nayeli Castañeda Mendoza
Taller de Análisis Literario
HAMLET
“Ser o no ser, esa es la cuestión…”
Durante el reinado de Isabel de Inglaterra, el teatro Renacentista
inglés o Isabelino se aludió principalmente a las obras de
Shakespeare. Hamlet, escrita alrededor de 1601 perteneciente al
teatro isabelino, es una de las obras más importantes en donde se
representa de un modo estremecedor el terror y compasión que
caracteriza la naturaleza humana y en la cual a lo largo de la
misma predominan caracteres de la tragedia con una personalidad
propia.
El héroe trágico en este caso es Hamlet, el cual se siente
frustrado por la muerte de su padre a manos de su tío Claudio y
del cual jura vengarse. El conflicto se desarrolla a partir de la
aparición del espectro (el padre), ya que ahí comienzan sus deseos
de averiguar si realmente es verdad lo que el fantasma le dijo.
Entonces, Hamlet finge su locura para que el monarca no sospeche
cuáles son sus verdaderas intenciones, así esto le permitirá tener
libertad dentro del castillo y averiguar cosas que él considera de
importancia.
Cabe mencionar que no se sabe hasta qué punto su locura es
ficticia, ya que no hay una barrera que separe al Hamlet loco del
verdadero. Hamlet se percibe dentro de una prisión, en un mundo
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de engaños y corrupción, sentimientos que le causan el asesinato
de su padre y la relación que mantienen su madre y su tío. Todo
esto viéndolo como una traición a su padre, pero sobre todo a él.
La cuestión de venganza va mucho más amplia, no solo es si la
ejecución cambiará el mundo, sino, que de todos los males que
viven en esta vida merece la pena seguir viviendo. La pregunta más
importante para él es; si seguir o no seguir con el plan trazado,
suicidarse o no suicidarse.
Todo esto es planteado en uno de sus extensos monólogos de la
obra: “El monólogo es el foro máximo de la retórica y de la
hondura deliberante en el teatro del Renacimiento, en Inglaterra,
en España y en Francia” (Yepes, 2009).
La alusión de dicho monólogo es soportar o morir. No obstante, el
impulso de suicidarse se ve frenado ante el miedo de condenarse.
Huir de la muerte por temor al más allá, es también lo que nos
fuerza a seguir viviendo, optamos por ser y soportar, ya que no
sabemos si lo que está más allá es peor de lo que está aquí. Aquí
la cita a continuación:
Ser o no ser: tal es la cuestión.
¿Resultará, acaso, más noble soportar los
avatares de la fortuna adversa o afrontar un
mar de peligros y acabar con todo
desafiándolos? Morir, dormir; nada más. Si al
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dormir terminaran las angustias y los mil
ataques que son herencia natural de la carne,
sería esta una deseable conclusión Morir,
dormir... Dormir. Soñar, quizás. Ah, he ahí el
problema. Pues lo que podríamos soñar en ese
sueño eterno, libres ya del agobio terrenal, nos
hace titubear, frena nuestro juicio y le da larga
vida a nuestra desgracia.
Dicho lo anterior, se puede percibir que Hamlet es un joven dudoso
e inteligente, sin embargo duda cuando su amigo fiel le cuenta que
apareció el espectro de su padre y lo somete a un minucioso
interrogatorio, de igual forma duda de lo que dice el espectro
sobre su muerte, incluso duda cuando se plantea este famoso
soliloquio. En este momento prefiero decir que Hamlet duda porque
razona, porque es un ser consciente. Por consiguiente, quiero
enfatizar lo más importante de este monólogo:
Así, la conciencia hace de todos
nosotros cobardes. Así, el color natural de
nuestro ánimo palidece bajo la luz del
pensamiento. Y, así, grandiosos empeños
desvían su racional curso de acción y nunca
llegan a puerto (Pujante, 2019).
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Aquí menciona algo importante y es la consciencia, ahí es donde va
a nacer la incertidumbre, la que va a dudar y la que nos va a
frenar aun cuando sabemos que podemos actuar. Esa consciencia es
la que lo va a ayudar a no actuar tan precipitadamente y pensar
de forma inteligente.
Hamlet, un joven príncipe Renacentista, un ser indeciso de sus
actos, donde unas veces el deber lo obliga a actuar y otras la
reflexión lo detiene, ese ser consciente e inteligente, no va a
matar de inmediato a su tío como corresponde. Él decide articular
todos sus sentimientos de rivalidad y venganza con la locura, esta
inteligente herramienta le permitirá expresarse y decir su verdad.
Por el contrario, la actitud de Laertes es aún más clara. Si
Hamlet es más consciente y teme condenarse, Laertes se arriesga a
todo, no importándole nada con tal de vengar a su padre.
Por lo que se refiere a las relaciones de Hamlet con las mujeres
me parece muy particular, Hamlet siente que Ofelia es el único ser
en el que puede confiar, no obstante, se siente realmente ofendido
cuando Ofelia le devuelve los regalos y le hace un reproche. Es
ahí donde se da cuenta que Ofelia está colaborando con su madre y
lo ha traicionado, por lo tanto empieza a tratarla con sarcasmo.
Ese sarcasmo es el mismo con el que trata a Gertrudis (la reina).
Él está molesto con su madre por casarse tras poco tiempo de la
muerte de su padre, pero sobre todo con su tío. Es relevante
decir, que no se puede interceder mucho por ella, debido a la
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situación de la mujer en esa época. Sin embargo, al final Hamlet
consigue que Gertrudis comprenda lo que realmente está pasando,
aunque para ello haya tenido que decirle brutalmente todo lo que
pensaba de ella. Para mí es una escena muy dura por lo que Hamlet
le dice a continuación:
Él fue tu marido. Mira lo que sigue,
Este es tu marido, espiga podrida
que infecta a su hermano. ¿Tienes ojos?
Dejaste de pastar en tan hermoso monte
para cebarte en este páramo? ¿Eh? ¿Tienes ojos?
No lo llames amor, pues a tu edad
el ardor de la sangre está amansado
y se somete al juicio. ¿Y qué juicio
llevaría de este a este? ¿Qué demonio
te ha engañado a la gallina ciega?
¡Ah, vergüenza! ¿Y tu rubor? Pujante (2019).
Hamlet se expresa de forma cruda, sin embargo, manifiesta en ese
momento lo que piensa y lo que siente, aunque no siempre lo hacía.
Todos lo traicionaban, hasta sus viejos compañeros. De tantas
personas en el reino Horacio era su único amigo fiel. No dudo que
todas las circunstancias y todos los lo que lo traicionaban,
alimentaran a cumplir su venganza. Como lo explica en el siguiente
monólogo:
Cómo me delatan los sucesos y
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acucian a mi aletargada venganza. ¿Qué es un
hombre si su mayor felicidad y el mejor
empleo de su tiempo consisten solo en
alimentarse y dormir? Una bestia, nada más.
Ciertamente, aquél que nos dotó de tan
extenso conocimiento con el que poder ver lo
pasado y lo futuro, no nos confirió esta
facultad, esta razón divina, para que
enmoheciera arrumbada. Sea, por tanto,
bestial negligencia o tímido escrúpulo que no
se atreve a sopesar el caso —proceder en que
hay tres partes de cobardía y una de
prudencia—, que no entiendo cómo existo aún
solo para decir: “Esto ha de hacerse”; cuando
hay en mí razón, voluntad, fuerza y medios
suficientes para hacerlo.
El anterior monólogo y este se unen para decirnos que somos
semejantes al Dios poderoso, estamos creados a su semejanza,
tenemos una consciencia y razonamos. Esa consciencia que tenemos
que ejercer en actos, las cosas que nos llevan a actuar no son
externas, es la consciencia, somos nosotros al final los que
decidimos. La consciencia y todo nuestros pensamientos se acabaran
hasta el día de nuestra muerte.
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“La consciencia consiste en estados y procesos subjetivos,
internos, que conllevan percepción y receptividad consciente de
los sentidos y capacidad de sentir” (Mata, 2002).
Hamlet como tema principal nos muestra lo que es esta consciencia,
él sabe lo que siente y lo que piensa, y nadie más lo puede ver,
él tiene la capacidad de percibirse y ver su papel en el mundo. Al
final, sabe que se debe actuar cuando se halla el verdadero motivo
y para él es defender el honor.
Como resultado la venganza no se ejecuta exactamente según el
mandato del espectro (su padre), sino por un poder superior. Esto
a consecuencia de que Laertes muere por su propia espada y el rey
por su propio veneno. No obstante termina cumpliendo su promesa,
aunque muere del mismo modo y al final, su destino lo alcanza. Es
algo que estaba predestinado desde el principio, él estaba
preparándose para su propia muerte.
Así es como Hamlet debe terminar, pues un príncipe como él debe
honrar a su padre, a su familia, y a sobre todo a el mismo con su
muerte. La familia de Hamlet va a recuperar la honra.
Como vemos, Hamlet es una fantástica tragedia llena de tensión y
actos de venganza presentes en la mayoría de sus personajes, en
el caso de Hamlet y Ofelia, parecen ser sólo sujetos sumergidos en
su propia locura y tristeza, su mundo paralelo de dos diferentes
locuras, una fingida y una real que los llevan a actos insensatos.
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Hamlet nos muestra temas más importantes que la venganza. A través
de los personajes podemos percibir a los falsos amigos,
Rosencrantz y Guilderstern. Horacio, por su parte el amigo fiel y
confidente. Similarmente resalta la venganza de los príncipes
huérfanos hacia sus padre, aunque al final en sus últimas palabras
no menciona esa ejecución de venganza, sino que expresa el deseo
de que su historia se conozca, que no quede su nombre manchado y
sepan por que murió. Que Fortinbrás este enterado que Hamlet le
pasa su corona y lo acepta como rey y aunque sus verdaderas
últimas palabras es “silencio” que se me hace una manera muy
impresionante de terminar la obra, debido a que nos hace
preguntarnos y tratar de resolver dicha tragedia.
REFERENCIAS
Mata, E. (2002). Consciencia. Recuperado de
http://dspace.uces.edu.ar:8180/xmlui/bitstream/handle/123456789/527/Conciencia_M.pdf?
sequence=1
Pujante, A. (2019). William Shakespeare Hamlet. Barcelona, España: Austral
Yepes, M. (2009). Hamlet, en el principio de la modernidad: el juicio al rey. Recuperado de
file:///C:/Users/Andee/Downloads/Dialnet-HamletEnElPrincipioDeLaModernidad-5263730.pdf
http://literatura4sj.blogspot.com/
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