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Manual de Lectura de La Biblia

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Manual para

aprender a
leer la Biblia
Aprende a manejar las Sagradas Escrituras y sus abreviaciones

¿Te ha pasado que miras una referencia bíblica y no sabes como interpretarla y mucho menos
buscarla en la Biblia? Aquí te explicamos.

Primero: ¿Cómo está compuesta la biblia católica?

La Biblia católica (Sagradas Escrituras) está compuesta de un total de 73 libros, divididos en 46


libros del Antiguo Testamento (A.T.) y 27 libros del Nuevo Testamento (N.T.) Con esto, podemos
diferenciar claramente nuestra Biblia de las demás versiones de biblia de los distintos grupos
religiosos. Estas diferencias radican en los siguiente:

Canon judío: sólo el Antiguo testamento, con 24 libros en total

Canon ortodoxo griego: con 76 libros en total, 49 libros del A.T. y 27 libros para el N.T.

Canon protestante/evangélico: con 66 libros en total, 39 libros del A.T. y 27 libros para el N.T.

En nuestra Biblia católica, cada uno de estos libros también se pueden agrupar dependiendo del
contenido de los mismos en:

Antiguo Testamento: Nuevo Testamento:

Pentateucos Evangelios y Hechos


Poéticos y Sapienciales Cartas de San Pablo
Históricos. Otras Cartas y Apocalipsis
Proféticos.
Ya sabemos cómo está compuesta la biblia católica, ahora aprenderemos sobre sus siglas,
abreviaturas y signos de puntuación.

Para una mayor facilidad de encontrar o citar textos de la Biblia, se utilizan algunos signos,
abreviaciones, puntos, comas, punto y coma, etc.… los cuales, cada uno corresponde
específicamente a una interpretación muy particular. Veamos por definición cada una de las
partes que componen estas simples normas de referencia y redacción, así como al mismo tiempo
iremos colocando ejemplos prácticos de estos
Siglas: Las siglas son las abreviaturas de los nombres de los libros que componen las Sagradas

Escrituras, por ejemplo:



Mt - Evangelio según San Mateo

Ga - Carta a los Gálatas

En esta tabla podrás encontrar las abreviaturas de todos los libros que componen las Sagradas
Escrituras
Número del libro: Cuando hay varios libros con el mismo título, se coloca un número antes de la
sigla, indicando así que se trata del primero, segundo o tercer libro, por ejemplo


1 Pe - Primer Libro de Pedro;

3 Jn - Tercera Carta de San Juan

2 Mac - Segundo Libro de Macabeos

Capítulos: Por lo general están compuestos por 1 o más párrafos los cuales denotan alguna
enseñanza en particular. Se indica con un número relativamente grande que va después de la
Sigla, por ejemplo:


Mt 3 - Evangelio según San Mateo, capítulo 3.

2 Co 6 - Segunda Carta a los Corintios, capítulo 6

1 Cr 23 - Primer Libro de Crónicas, capítulo 23

Versículos: Son los fragmentos de párrafos más pequeños que componen todo un capítulo y en la
abreviación se enumeran luego del Capítulo, por ejemplo:


Mc 12,16 - Evangelio de San Marcos, capítulo 12, versículo 16

Jr 7,23 - Jeremías, capítulo 7, versículo 23

Libros o cartas que no contienen Capítulos: Existen 5 libros los cuales no poseen capítulos.
Para ellos, únicamente, se hacen referencia a Versículos.

Estos Libros son:


• Abdías,
• Carta a Filemón
• Segunda Carta de San Juan
• Tercera Carta de San Juan
• Judas.

Los números que se utilizan en estos libros, después de la sigla, corresponden a los versículos, por
ejemplo:


Ab. 15 - Abdías, versículo 15

3 Jn. 11 - Tercera carta de San Juan, versículo 11

Flm. 6 - Carta a Filemón, versículo 6

Significado de los Signos de puntuación:

a) La coma: Indica que el primer número hace referencia al capítulo y el segundo al versículo.
Ejemplos:

Lc. 10,1 - Evangelio de San Lucas, capítulo 10, versículo 1

Heb. 3,4 - Carta a los hebreos, capítulo 3, versículo 4
b) El punto: Se utiliza para separar un versículo de otro en un mismo Capítulo. Su significado es
igual a como se emplea la letra “y” en uniones gramaticales. Ejemplos:


Sant. 2,15.20 - Carta de Santiago, capítulo 2, versículos 15 y 20

1 Pe. 3,1.7 - Primera Carta de Pedro, capítulo 3, versículos 1 y 7

c) El guion: Se utiliza para mencionar varios versículos consecutivos. Es equivalente a decir "al".
Ejemplos:

Ez. 18, 21-28 - ▶ Ezequiel, capítulo 18, versículos del 21 al 28


También se utiliza en la continuación de un Capítulo a otro. Ejemplos:

Jn. 9,39 - 10,4 - ▶ Evangelio de San Juan, capítulo 9, versículo 39 al capítulo 10, versículo 4
d) El punto y coma: Este signo en particular separa una cita bíblica de otra y puede hacerse
incluso entre distintos Libros. Ejemplos:


1 Re. 7,1; 9,1-7 - Primer Libro de Reyes, capítulo 7, versículo 1 y capítulo 9, versículos 1 al 7

Mc.10,13-16; Lc. 18,15-17 - Evangelio según San Marcos, capítulo 10, versículos 13 al 16 y
Evangelio según San Lucas, capítulo 18, versículos 15 al 17

Significado de Letras contenidas en los versículos

Letra "s": A menudo, esta letra se utiliza al final de una cita, ella indica, que además de tener en
cuenta la cita que se ha utilizado, debe también leer el versículo siguiente. Ejemplo:


Mc. 9,47s - Evangelio de San Marcos, capítulo 9, versículo 47 y siguiente. Si en vez de una existen
dos "ss" deben leerse los versículos siguientes que hablan del mismo tema.

Letras "a, b, c": Si después de una cita bíblica se encuentran alguna de estas letras, significa que
lo que estamos buscando en ese versículo se encuentra en la primera, segunda o tercera parte
respectivamente. Ejemplo:

Lc. 22,53b - ▶ Evangelio de San Lucas capítulo 22, versículo 53 en la segunda parte.
Es bueno mencionarles que no basta leer la Biblia solamente con fe y devoción, es recomendable,
unificar todo esto con el estudio sistemático y metodológico, por esto es que hay que prepararse
para aprender a leerla e interpretarla correctamente en toda su gramática.

No busques explicaciones científicas en la Biblia, sino la Sabiduría que viene lo de alto, de Dios. En
La Biblia encontraremos al mismo Jesús Vivo y resucitado en todo su contexto. Recuerda lo que el
Papa Francisco nos ha dicho: "Lleven siempre encima un evangelio pequeño que "cuesta poco"
para leer cada día un pasaje del Evangelio y encontrar a Jesús allí"
Plan de lectura para conocer
la historia de la Biblia
Leer la Biblia te da libertad y alegría. La libertad de que gozan quienes abandonan la
inmovilidad de las tinieblas y caminan hacia Aquel que es la Luz; la alegría de saber que
Él está contigo todos los días hasta el fin del mundo, y la alegría de anunciarlo a los
demás, como pide el Papa Francisco. Te recomendamos imprimir esta hoja y que definas
un tiempo y lugar para leerla por los próximos 30 días.

"Conviene empezar por «Un recorrido por la Biblia», pues ofrece una mirada panorámica
de la Biblia desde la perspectiva de la historia de salvación. Después es recomendable leer
uno de los tres evangelios sinópticos: Mateo, Marcos o Lucas, para conocer más de cerca a
Jesús. El evangelio más corto y más fácil de leer es el de Marcos. Puedes leer las
introducciones a los tres evangelios y elegir el que más te llame la atención."

Fuente: La Biblia Católica para Jóvenes, p. 42, 50.

Copyright © 2005, Instituto Fe y Vida

[Link]

Un recorrido por la Biblia


DÍA LECTURATEMA DÍA LECTURATEMA
1 Gn 1 - 2 Los orígenes 16 Ez 36, 22 - 37, Profecía de la restauración

2 Gn 3 Pecado original y castigo 17 14 Sal 51; 139 Arrepentimiento de David

3 Gn 6, 9 - 9, 17 Noé y la primera alianza


18 Sab 7 - 9 Sabiduría de Dios

4 Gn 17, 1 - 18, 15
Alianza con Abrahán
19 Lc 1, 26 - 38; 2 Nacimiento de Jesús

5 Gn 21, 1 - 22, 19
Sacrificio de Isaac 20 Mt 5 - 7 Sermón del monte

6 Gn 37; 41 - 45 José y sus hermanos


21 Mt 11, 2-5; 12, 22-28 Signos del reino

7 Ex 2 - 4 Misión de Moisés 22 Lc 15 - 16 Parábolas de Jesús

8 Ex 12 - 14 Pascua y salida de Egipto 23 Lc 22, 7 - 30 Última Cena, nueva alianza

9
Ex 19 - 20 Alianza y decálogo en Sinaí 24 Mc 15 Muerte de Jesús

10
Ex 32 Becerro de oro 25 Jn 20 Resurrección de Jesús

11
2 Sm 5, 1 - 4; 6 - 7 Promesa de Dios a David 26 Hch 2 Pentecostés

12
2 Cr 1 - 2; 8 - 9 Rey Salomón 27 Gal 2, 15 - 4, Fe, salvación del pecado y la

13
2 Re 2, 1 - 18 Elías es arrebatado al cielo 28 31 Sant ley Vida cristiana

14
2 Cr 34 - 36 De Josías a la caida de Jerusalén 29 2 Tes Segunda venida del Señor
15 Is 7, 10 - 17; 11 - 12 Profecía del nuevo David 30 Ap 21 - 22 Cielo nuevo y tierra nueva
Pasos para hacer una lectura
espiritual con la Biblia
Es bueno mencionarles que no basta leer la Biblia solamente con fe y devoción, es recomendable,
unificar todo esto con el estudio sistemático y metodológico, por esto es que hay que prepararse
para aprender a leerla e interpretarla correctamente en toda su gramática.
No busques explicaciones científicas en la Biblia, sino la Sabiduría que viene lo de alto, de Dios. En
La Biblia encontraremos al mismo Jesús vivo y resucitado en todo su contexto. Recuerda lo que el
Papa Francisco nos ha dicho: "Lleven siempre encima un evangelio pequeño que "cuesta poco"
para leer cada día un pasaje del Evangelio y encontrar a Jesús allí"

Paso 1. Invocar al Espíritu Santo


Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios (1 Cor 2,11)

Hay que orar invocando la presencia del Espíritu Santo en nosotros: Pedirle al Espíritu Santo que
nos ilumine, que llene nuestro entendimiento y nuestro corazón. Pedirle que derrame sus
carismas y frutos que Él suscita con la lectura de la Biblia. La Iglesia nos enseña, que esta ha de
ser leída con el mismo Espíritu con que fue escrita. (Dei Verbum 12). El Espíritu, que viene en
auxilio de nuestra debilidad y nos enseña a orar como conviene (Rom 8, 26), conduce a que la
Biblia sea Palabra de vida para la Iglesia y para el creyente.

Antes de empezar cualquier lectura, comprensión e interpretación de la Biblia, hemos de invocar


la presencia de aquel que ha inspirado a los que la escribieron: El Espíritu Santo. Él creó las
condiciones y dio la fuerza e inteligencia a los escritores sagrados. Igualmente, asistió a los
Apóstoles y sucesores para reconocer los libros escritos en que se encontraba la auténtica
Palabra de Dios. Sin la inspiración del Espíritu, la Escritura no existiría; sin su asistencia, no habría
sido reconocida como tal; sin su ayuda, no puede ser entendida, ni vivida, ni mucho menos
llevada a los demás.

El Espíritu Santo es quien nos conduce a la presencia de Dios. Solo Él puede hacernos entender
verdaderamente lo que leemos. El Espíritu Santo es el guía, el conductor, el maestro interior que
enseña a leerla, a comprenderla e interpretarla y es Él quien conduce la oración y la hace
entregada y profunda. Todo intento por acercarnos a Dios es por impulso del Espíritu Santo. Solo
el Espíritu Santo es capaz de levantar nuestro espíritu a la altura de la Palabra de Dios. Sin el
Espíritu, la Escritura se convierte en literatura o historia; en un mero objeto de estudio y ciencia.
Sin el Espíritu su lectura puede hinchar y hacernos soberbios u orgullosos; con el Espíritu, edifica.

Con el Espíritu Santo en nuestra Oración, la Biblia es un libro vivo y que da vida. Con su ayuda en
la oración podemos liberarnos de nuestras tristezas y penas, pues él es el “Consolador”, con el
Espíritu la oración va santificando poco a poco nuestra vida, es el Santificador; él nos vivifica y
renueva cuando estamos cansados y abatidos, pues es el Vivificador, él nos sana si estamos
heridos y lastimados en nuestro interior porque es el Sanador, Él escucha nuestras súplicas y las
dirige al Padre por ser el Intercesor.
Paso 2. Leer
Buscad el libro de Yahveh y leed... (Is 34,16.)

a) Hay que leer la Palabra de Dios despacio: Para que realmente se aproveche la lectura de la
Biblia, hay que tomarse su tiempo en cada pasaje y leer poco a poco, despacio y tranquilamente.
Recuerda que la lectura de la Palabra de Dios alimenta nuestro espíritu, pero en esta comida como
en cualquier otra lo que verdaderamente nos hace bien no es comer mucho; sino ir digiriendo lo
que vamos comiendo.

b) Hay que leer la Palabra de Dios humildemente: No hay que leer para ser más sabio o más docto
como los fariseos. Hay que imitar la lectura de los santos que se santificaron en ella. Leamos para
amar más a Dios y al prójimo, leamos para hacer la voluntad de Dios y abstenerse de ofenderlo y
pecar. Leamos reconociendo que no sabemos, pero queremos aprender y cambiar. A través de su
lectura aprendemos del gran depósito de la sabiduría divina y nos nutrimos de la Suprema Ciencia
de Jesucristo. Josemaría Escrivá de Balaguer decía: "Que tu conducta y tu conversación sea tal que
todo aquel que te mire o te escuche, pueda decir: Esta persona lee la vida de Jesucristo".

c) Hay que leer la Palabra de Dios para ver ¿Qué dice? ¿De qué trata el texto?, ¿quiénes son sus
personajes?, ¿Qué están haciendo?, ¿En qué tiempo están y dónde?: Hay que leer la Biblia para
explotar sus riquezas, extraer sus grandes tesoros de sabiduría, verdad, fe y amor, e imitar el
testimonio valeroso de sus grandes héroes con sus historias que se reflejan en nuestra vida. Los
santos durante toda su vida leían continuamente la Sagrada Escritura y ella dominaba su manera
de actuar, de pensar y de vivir. "La lectura de la Biblia ha producido muchos santos". Es difícil
imaginar un santo que no haya sido profundamente influenciado por la lectura espiritual no sólo
antes de entregar su vida a la obra de Dios en la tierra, sino continuando la lectura espiritual como
parte integral de su vida diaria hasta el día de su muerte.

Hay que empezar a leer la Biblia hoy mismo. El Catecismo de la Iglesia Católica en el numero 2654
señala: "Buscad leyendo, y encontraréis meditando; llamad orando, y se os abrirá por la
contemplación". Hay que leer buscando lo que Dios quiere decirnos, cada cita, cada texto, cada
versículo de la Biblia tiene algo que decirte, para encontrarlo hay que meditar y reflexionar cada
palabra, despacio, sin prisa, repasando lo leído para comprender cada vez más y mejor.

Paso 3. Meditar
No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo
conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas (Jos 1,8.)

Hay que meditar a que se refiere la Palabra de Dios en relación conmigo, ya que la Palabra de Dios
tiene la cualidad de interpretar mi propia vida a través de un personaje, una palabra, un ejemplo.
Hay que meditar ¿Qué me dice la Palabra de Dios?, ¿Que quiere que cambie o que haga en mi
vida?
Después de leer, conviene hacer la reflexión acerca de lo que dice el texto. Sobre los valores
eternos del texto. Mientras que en la lectura asumo de lo que trata el texto, y que paso en ese
tiempo; ahora me planteo la pregunta: ¿Qué me dice a mí? ¿Qué mensaje referido al aquí y ahora,
propone este pasaje con la autoridad que le da el ser Palabra del Dios vivo?

La Palabra de Dios está llena de sabiduría y de enseñanzas útiles para todo hombre de cualquier
tiempo, es universal. La Palabra de Dios perdura eternamente y es válida para cualquier persona.
La Palabra de Dios, tiene que meditarse para entenderse verdaderamente, aun un libro de
matemáticas requiere reflexión para ser comprendido; ¡Con cuanta más razón la Palabra de Dios
requerirá de meditación reverente y confiada!

Desde una lectura de la Escritura se puede conocer la voz de Dios para nuestro tiempo. Los
problemas actuales, al ser contrastados con la enseñanza de la Palabra de Dios, reciben nueva luz.
La Biblia sirve para iluminar la acción de los cristianos. La Biblia debe ser la inspiración frecuente
de nuestra meditación para mejorar nuestra vida y el texto principal para nuestra propia
evangelización.

Paso 4. Orar
Orad al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta a la Palabra, y
podamos anunciar el Misterio de Cristo (Col 4,3.)

Hay que entrar en oración con Dios para que Él nos hable y revele lo que no hemos captado para
nuestra vida; nos perdone y nos ame, nos sane y renueve, nos anime y fortalezca, y entre en
nuestro corazón.

Una buena meditación lleva a la oración, es la continuación de una reflexión que me lleva a pensar:
¿Qué valores me faltan?, ¿En qué estoy fallando?, ¿A qué me invita el texto? Esto logra, como
consecuencia, introducirnos en un ambiente de oración, para pedirle a nuestro Señor y creador
que arregle esta débil creación y nos transforme. En la oración debemos pedir al Señor que por su
gran amor nos perdone nuestros pecados, nos fortalezca para no volver a caer, renueve nuestro
corazón y por su infinita misericordia nos levante para seguir. También debemos agradecerle por
nunca abandonarnos y siempre volvernos a llamar para estar a su lado. Hay muchas cosas por las
que debemos dar gracias: la vida, el amor que Dios nos tiene, nuestros seres queridos (familia,
pareja, amigos), el trabajo, el tener nuestro cuerpo completo, nuestras virtudes y capacidades, etc.
Este es el momento adecuado para hablar con Dios, recuerda que Él te escucha siempre y sabe lo
que necesitas; pero debes pedirlo como hijo necesitado de la ayuda amorosa del Padre: No temas,
Daniel, porque desde el primer día en que tú intentaste de corazón comprender y te humillaste
delante de tu Dios, fueron oídas tus palabras (Dn 10,12.)
Ábrele tu corazón al Señor totalmente al estar en oración, humíllate delante de Él. Tu oración sea
como la del publicano que se reconoció pecador y necesitado, y pidió a Dios que lo ayudara; y no
como la del fariseo, que se creía bueno y perfecto. Si la Oración se hace sinceramente, entregada,
con fe y confianza en Dios y en su voluntad, y humildemente se tendrá en este momento una
verdadera experiencia de Dios, un encuentro vivo con Cristo que es la Palabra de Dios que nos
habla. Con una lectura espiritual de la Sagrada Escritura tenemos acceso a Jesús y penetramos el
misterio de su intimidad. El Espíritu Santo hace presente a Jesús en su verdad salvífica, a través de
la oración para que nosotros nos encontremos con Él y lo escuchemos. Hay que llamar a Dios,
pedirle en oración que nos hable, que nos brinde su bendita Palabra, no solo hay que leer, sino
escuchar a Dios en oración.

Paso 5. Vivir
Quien dice que permanece en él, debe vivir como vivió él (1Jn 2,6.)

La lectura en oración y la comprensión de la Palabra de Dios conducen necesariamente al amor, a


la conversión, llaman al cambio de vida e invitan a dar testimonio en el mundo. Este proceso nos
lleva a escuchar la voz de Dios para nuestro tiempo. Y es una voz de liberación de toda esclavitud
desde su raíz, el pecado. No hay amor si no se traduce en actos y realizaciones de la vida diaria, en
actitudes y compromisos concretos. El hombre creyente, al contrastar la enseñanza del Evangelio
con los problemas que surgen de la vida, de la sociedad, tiende a asumir compromisos para
extender el reinado de Dios y hacer que llegue a todos los hombres la salvación y la civilización del
amor. Desde una vida cristiana auténtica, en unión con la doctrina de la Iglesia, se da una lectura
muy profunda de la Escritura y una experiencia del Dios cristiano.

¡No leemos la Sagrada Escritura para conseguir la fuerza que nos permita realizar lo que hemos
decidido! Más bien leemos y meditamos para que broten las debidas decisiones y para que la
fuerza del Espíritu nos ayude a ponerlas en práctica. No se trata, como muchas veces pensamos,
de orar más para obrar mejor, sino de orar más para comprender lo que debo hacer y para poder
hacerlo a partir de una opción interior. El interés por la Escritura y el reconocimiento de su valor es
un signo de que el Espíritu Santo anima nuestra vida. A través de este signo de los tiempos, hemos
de descubrir a dónde quiere conducirnos el Señor. Leer la Palabra de Dios espiritualmente podrá
darnos la fuerza para hacer viva esa Palabra mediante nuestro testimonio.

La consecuencia del encuentro vivo con la Palabra es el anuncio de Jesucristo. La mujer


samaritana, después de su encuentro con Jesús, corre al encuentro de los suyos llamándolos para
que vengan a ver aquel le ha dicho la verdad (Jn 4, 29). Ellos, al encontrarse con Jesús, dirán que
creen en él porque al oírlo han descubierto que es el salvador (Jn 4, 42). Quién se ha encontrado
con el Salvador ya no puede estar quieto y hace suyas la palabra de Pablo: ¡ay de mí si no predicara
el Evangelio! (1 Cor 9,16).

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