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Nietzsche. Rel. Autores II

1) Nietzsche se alinea con Heráclito al afirmar que todo está en continuo cambio y devenir, y se opone a Parménides, quien negaba el cambio. 2) Al igual que los sofistas, Nietzsche sostiene que no hay conocimiento objetivo ni valores absolutos. 3) Critica duramente a Sócrates por priorizar la razón sobre los instintos y presentarlo como el modelo ideal de hombre.
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Nietzsche. Rel. Autores II

1) Nietzsche se alinea con Heráclito al afirmar que todo está en continuo cambio y devenir, y se opone a Parménides, quien negaba el cambio. 2) Al igual que los sofistas, Nietzsche sostiene que no hay conocimiento objetivo ni valores absolutos. 3) Critica duramente a Sócrates por priorizar la razón sobre los instintos y presentarlo como el modelo ideal de hombre.
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Nietzsche .- Relación con otros autores.

HERÁCLITO / PARMÉNIDES

Al igual que Heráclito, al que admiraba, Nietzsche afirma que el universo es un


continuo devenir, estando todas las cosas sometidas a incesante transformación. No hay
nada estático, nada permanente. -Aunque Nietzsche piensa que Heráclito se equivocó al
rechazar los sentidos porque nos muestran las cosas como si éstas duraran y tuviesen
algo de estatismo. Según Nietzsche, los sentidos no mienten nunca: la única mentira
deriva de nuestro modo de interpretar los datos de los sentidos. La razón es la que falsea
el testimonio de los sentidos, que no mienten al mostrar el devenir.

Nietzsche se opone frontalmente a Parménides. Parménides sostenía que los


sentidos no son fiables, nos engañan, pues nos muestran pluralidad, movimiento y
cambio donde no hay más que unidad e inmutabilidad. A la verdad sólo se puede llegar
mediante la razón. Parménides negaba pues el nacimiento y la muerte, la diversidad, el
cambio, el devenir: la vida. –De manera frontalmente opuesta piensa Nietzsche: no hay
nada idéntico, estático ni inmutable; no existe sino el nacimiento, el cambio, la vejez, la
muerte…; el continuo y eterno devenir. Y no son los sentidos los que nos engañan, sino
la razón, que nos hace ver unidad e inmutabilidad donde no hay sino multiplicidad y
cambio.

LOS SOFISTAS

Al igual que los sofistas, Nietzsche sostiene que no existe el conocimiento


objetivo. El conocimiento es siempre relativo y subjetivo. Nietzsche rechaza la idea de
que es posible el conocimiento de lo que las cosas sean en sí mismas
independientemente del sujeto que conoce (idea sostenida por Platón, Aristóteles, Sto.
Tomás, Descartes y gran parte de la tradición filosófica occidental). Nietzsche defiende
el perspectivismo: la tesis según la cual todo conocimiento está inevitablemente influido
por las peculiaridades del sujeto cognoscente; se alcanza desde un determinado punto de
vista, del cual es imposible prescindir, y que hace imposible todo conocimiento
objetivo.

Nietzsche, como los sofistas, sostiene que los valores y las normas morales son
relativos; no hay valores objetivos. -También coincide con algunos sofistas (como
Calicles y Trasímaco) en su defensa del derecho natural del más fuerte: la moral vigente
no es sólo convencional, sino antinatural, contraria a la naturaleza; lo natural es que el
fuerte domine al débil y así es como debería ser

Al igual que los sofistas, y contra Parménides y Platón, Nietzsche no acepta la


distinción entre lo que las cosas son en realidad –captable sólo con el intelecto- y lo que
las cosas parecen ser –engañados por nuestros sentidos- .Las cosas son lo que parecen
ser. No hay más realidad que la de las apariencias sensibles.

1
SÓCRATES

Sócrates defendía el “intelectualismo moral”, una doctrina según la cual el


conocimiento de la virtud es la condición necesaria y suficiente para ser virtuoso, esto
es, la virtud y la felicidad consisten en el conocimiento.
Según Nietzsche, Sócrates fue el primer gran pervertidor de la naturaleza del
hombre superior. Con Sócrates la “racionalidad”, suplanta definitivamente a la
seguridad de los instintos, consolidándose así la decadencia de Grecia. La ecuación
socrática “razón = virtud = felicidad” es, dice Nietzsche, una extravagancia antinatural
con la que el hombre occidental se extravió, pues en una vida auténtica, plena y sana
“felicidad = instinto”. Sócrates es para Nietzsche el modelo de hombre teórico, que
introduce definitivamente el espíritu lógico y racionalista en lugar de la sabiduría de los
instintos. Es el primero que atribuyó a la actividad racional el rango de actividad
principal del hombre. Y ello revela decadencia, odio a la vida, pérdida de la seguridad
instintiva, temor al instinto.

Nietzsche censura duramente el ideal socrático que convierte al ‘sabio’, al que


da primacía a su parte racional y domina y sofoca su parte pasional e instintiva, en el
modelo ideal de hombre. -Frente a la moral socrática, Nietzsche defiende el desarrollo
de la parte vital e instintiva del ser humano en detrimento de su parte racional.
Nietzsche propone la “moral sana”, que es aquella que está regida por el instinto de vida
y nos aleja de una forma de vida descendente. La moral sana es la moral natural, la que
afirma la sola existencia de esta vida y conduce a vivirla de forma plena e intensa.

PLATÓN-CRISTIANISMO-KANT

Platón defendió el dualismo ontológico y antropológico: dividió la realidad en


dos mundos distintos y contrapuestos: un mundo verdadero, eterno, perfecto, inmutable,
que se alcanza mediante la razón y que se relaciona con el bien y con el alma; y un
mundo aparente, perecedero, imperfecto y mutable, que es el que se manifiesta a los
sentidos y que se relaciona con el mal y con el cuerpo.

De igual modo, el cristianismo -“platonismo para el pueblo” según Nietzsche-


(San Pablo, San Agustín, Sto. Tomás…, todos los pensadores cristianos) dividen la
realidad en dos mundos: un mundo puro, divino, sobrenatural y eterno, morada natural
del alma; y un mundo terrenal y finito, fuente de oscuridad y pecado.

También Kant hablaba de una realidad nouménica o cosa en sí, frente a una
realidad fenoménica, aparente y falsa, que es la que se nos muestra a los sentidos.

-Para Nietzsche, en el fondo todo ello es lo mismo: “platonismo”, esto es, una
filosofía según la cual la verdadera realidad no cambia y lo que cambia no es real; el
auténtico ser es inmutable. –Frente a ello, Nietzsche reivindica la vida y la corporeidad,
el ámbito donde se dan “la muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el
crecimiento”, y por lo tanto la superación del platonismo. Para Nietzsche, no existe
ningún otro mundo que este mundo nuestro, el mundo terrenal, sensible, cambiante, el
mundo espacio-temporal del devenir que nos muestran los sentidos. Lo que el
“platonismo” ha considerado como inauténtico, como mera apariencia (lo sensible, lo
temporal, el devenir) es lo único real, y en cambio, lo que ha considerado como la
auténtica realidad (el ser, la esencia, lo intemporal, lo inmutable) no es sino una ilusión,
una invención de la razón.

2
Lo que motivó la aparición y el triunfo del “platonismo” fue el temor a la
mutación, la muerte, la vejez, el sufrimiento…, lo cual condujo a inventarse un mundo
en donde no estuviesen presentes dichas categorías. Las categorías metafísicas como
substancia, ser, esencia…, son puras invenciones para en ellas encontrar el reposo, la
regularidad y la calma que no se encuentran en el único mundo existente, el que se
ofrece a los sentidos. El “platonismo” es un síntoma de resentimiento ante la vida,
miedo al caos. La cultura occidental se ha inventado un mundo (objetivado en Dios
gracias al cristianismo) para encontrar consuelo ante lo terrible del único mundo
existente, el mundo dionisíaco. – Además, dividir el mundo objetivamente en “mundo
verdadero” y “mundo aparente”, como hace el platonismo es, dice Nietzsche, un
síntoma de decadencia, de una vida que por no hallarse a gusto en ésta inventa otra más
allá. El inventar otro mundo distinto a éste, revela un deseo de calumnia y venganza
contra la vida. Se inventa otro mundo, otra vida distinta de ésta, mejor que ésta, para
desvalorizar a ésta y así vengarse de ella.

FILOSOFÍA HELENÍSTICA:

A. ESTOICOS

Los estoicos sostuvieron la palingenesia, esto es, la creencia en el eterno retorno


de todos los acontecimientos del mundo, de todas las cosas, de todos los destinos. El
universo nace y perece eternamente en una sucesión cíclica. -De igual modo, Nietzsche
sostiene la idea del eterno retorno, la creencia en el ciclo infinitamente repetido de
todas las cosas; todo se repite eternamente hasta en sus más mínimos detalles; todo el
contenido del mundo infinita e idénticamente repetido. [Esta visión cíclica del tiempo
acerca a Nietzsche a algunos filósofos presocráticos como Anaximandro, Heráclito o
Empédocles, que también sostuvieron una visión cíclica del devenir, y lo aleja de la
visión cristiana, según la cual el tiempo no es cíclico, sino lineal, finito e irreversible]

Ahora bien, mientras que los estoicos propugnaban la erradicación de las


pasiones para evitar el sufrimiento, y aspiraban a la ataraxia (la imperturbabilidad y la
absoluta tranquilidad del ánimo), debiendo llevar para ello una vida totalmente racional
(razón = virtud = felicidad), la postura de Nietzsche es radicalmente contraria: hay que
vivir de manera apasionada, instintiva, plena, intensa, estando por encima del placer y el
dolor. Para Nietzsche, la moral estoica (como la socrática, como la platónica, como la
cristiana) sería una moral de esclavos, de personas decadentes y débiles que no soportan
la vida. El superhombre nietzscheano no está preocupado por el placer y el dolor [lo
cual es también una diferencia con Epicuro, con los cireanicos y con todos los
hedonistas], pues pone por encima de ellos el libre desarrollo de su voluntad; no huye
del sufrimiento: sabe que de estas experiencias puede salir enriquecido, puede crecer.

B. ESCÉPTICOS

Nietzsche coincide con los escépticos en la creencia en la imposibilidad de


alcanzar el conocimiento objetivo. La razón humana no puede conocer las cosas tal
como son en sí mismas; no podemos alcanzar “la verdad”. El conocimiento es siempre y
necesariamente relativo y subjetivo.

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LOS RACIONALISTAS

Uno de los principios fundamentales del Racionalismo (y en general de toda la


filosofía tradicional) es que las leyes de la razón son también las leyes del mundo, esto
es, los principios básicos a los que se somete nuestra razón cuando ésta se utiliza
adecuadamente (la lógica), son también los principios básicos de la realidad. –Frente a
este punto de vista, Nietzsche afirma el carácter irracional del mundo: la lógica, la
razón son invenciones humanas. Nietzsche rechaza la creencia de que el universo es un
cosmos y de que la razón puede captar lo real. El universo es un caos irracional sin
sentido ni finalidad, inaccesible a nuestra comprensión racional. La realidad carece en el
fondo de estructura racional; es irracional. Por lo tanto, la razón no puede conocer la
verdadera realidad, es un instrumento inadecuado para ello. Nietzsche niega la primacía
de la razón en la naturaleza humana y en el conocimiento y confiere a lo irracional un
valor fundamental.

LOS EMPIRISTAS

Nietzsche coincide con el empirismo en el valor dado a los sentidos y a la


experiencia sensible, -pero rechaza de manera radical la tendencia “positivista” del
empirismo (esto es, la tendencia a ver en la ciencias empírico- naturales el único modelo
válido de verdad y conocimiento). Nietzche rechaza el positivismo: es vitalista (la vida
es irreductible a cualquier categoría extraña a ella misma. Los fenómenos vitales no
pueden reducirse a, ni explicarse mediante, las leyes de la física y la química) e
irracionalista.

HUME
Nietzsche coincide con Hume en que las relaciones entre las cosas no son
necesarias, sino contingentes, son así pero podrían perfectamente ser de otro modo.
Según Nietzsche, no existen regularidades en el mundo, no hay leyes de la Naturaleza,
esto es, comportamientos regulares y necesarios. Si creemos en las leyes naturales es
porque nos interesa creerlo, porque nos es vitalmente útil, no porque realmente existan
(por ejemplo, la ley de la causalidad ha sido asimilada hasta tal punto por los hombres
que “no creer en ella significaría la ruina de nuestra especie”). La ciencia nos permite un
mayor control de la realidad, la previsión y dominio del mundo natural, pero la eficacia
no es necesariamente un signo de verdad. El orden del mundo es una creencia
infundada, nosotros creemos en ese orden para hacer más soportable la existencia, para
sentirnos más cómodos ante el entorno hostil.

Tanto Hume como Nietzsche rechazan la metafísica. Hume ataca los conceptos
básicos de la metafísica desde una perspectiva epistemológica (son conceptos vacíos sin
referente real). Nietzsche ataca los conceptos de la metafísica desde una perspectiva
vitalista, por ser opuestos a la vida y llevar a la decadencia.

Ambos sostienen también un escepticismo epistemológico: la razón humana no


puede conocer las cosas tal como son en sí mismas. No podemos alcanzar la certeza.

-Aunque como ya señalamos antes, Nietzsche rechaza el positivismo (tendencia


ya presente, más o menos explícitamente, en el pensamiento de Hume)

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