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Semana 4
“Mitos sobre la donación de órganos”
Estudiantes
Joffre Rocafuerte
Ashley Segura
Damaris Tumbaco
William Urrunaga
Docente
Carlos Salinas
Curso
Tercero ciencias “B”
Año lectivo
2022 - 2023
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Introducción
Mitos sobre la donación de órganos y su impacto social
La donación de órganos constituye la base fundamental del trasplante como
procedimiento óptimo de los pacientes con insuficiencia hepática, cardiaca o renal; un
procedimiento que constituye una ejemplificación de actualizada tecnología sanitaria y cuya
efectividad y capacidad para rescatar vidas o mejorar sensiblemente el grado de rehabilitación
de dichos pacientes está fuera de toda duda.
La donación de órganos como criterio concreto es un acto social, legitimado como tal
tras la necesidad social de órganos que se crea con la ejecución del primer trasplante famoso.
En aquel instante, la sociedad empieza la preparación de toda una secuencia de reglas y
normas que respaldan el manejo social y que transforman la donación en una organización.
Durante siglos, la sustitución de una sección corporal por otra fue una quimera de la raza
humana, hasta el punto de que varios héroes mitológicos de antiguas culturas fueron
representados con atributos de diversos seres, he aquí un breve análisis de los mitos que
existen sobre la donación de órganos en el siglo XXI.
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Donación de órganos, Mitos
Mito 1
Si sufro un percance y se sabe que deseo donar mis órganos, ¿los doctores no
harán todo lo viable para salvarme la vida?
(Vélez, 2007)
Esta situación es imposible. La funcionalidad sustancial de un doctor es rescatar vidas.
Además, los doctores que se encargan del procedimiento en la Unidad de Cuidados
Intensivos son continuamente diferentes de los delegados a la donación y trasplantes. Los
equipamientos de coordinación hospitalaria de trasplante son notificados luego que se ha
diagnosticado el deceso encefálico, o sea, el deceso. Este equipo participa para obtener el
consentimiento familiar y la recuperación de los órganos y tejidos con objetivos de trasplante.
Solo luego que se realizaron todos los esfuerzos para rescatar la vida del individuo, y el
deceso está declarada clínica y legalmente, es una vez que se da parte al coordinador de
trasplante
Mito 2
¿He oído de individuos secuestradas y al reaparecer les falta cualquier
órgano? (Vélez, 2007)
Son leyendas urbanas con las que se pretende generar situaciones de tensión, confusión y
temor, frecuentemente reforzadas por la desinformación. No se ha comprobado hasta la fecha
ningún caso real de secuestro con objetivos de robo de órganos ni existe ni una inculpación
comprobada sobre este asunto. Se requeriría de una enorme infraestructura para obtener los
órganos, además de hacer sofisticadas pruebas de laboratorio, imágenes y otras, lo que hace
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imposible que por medio del secuestro se obtengan órganos que fueran de utilidad a los
pacientes en espera de ser trasplantados. La alta dificultad de un trasplante necesita de una
estructura que implica a varios expertos, por consiguiente, su ejecución clandestina
fundamentalmente es imposible. Se requeriría una agrupación ilícita compuesta por
centenares de profesionales (médicos y técnicos con altísimo grado de especialización y
grupos de apoyo. Para tener iniciativa sobre el tamaño de dichos métodos, debemos
considerar, ejemplificando, que un trasplante de hígado necesita un promedio de 16 horas de
cirugía, y la colaboración de bastante más de 100 expertos.
Además, los trasplantes en el Ecuador son regulados por el Instituto Nacional
de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT) del Ministerio de Salud
Pública, institución, que lleva el control de la donación y el trasplante en nuestro estado por
medio de auditorías, por lo que se sabe cuántos donantes hay y quiénes reciben los órganos.
Mito 3
¿Soy bastante viejo/a o estoy bastante enfermado/a para ser donante? (Vélez,
2007)
Toda persona hasta con la más grande edad puede manifestar su voluntad de ser donante
de órganos y tejidos. Ya que una vez fallecido/a, la donación dependerá de una intensiva
valoración de la funcionalidad y totalidad de los órganos y tejidos, de esta forma como de la
falta de patologías transmisibles u otra contraindicación que valorará un equipo médico
calificado. Para donar luego del deceso cualquier edad es idónea, tanto como escoger en vida
a quien donar debido a que hay varios factores que lo impiden como el ser compatible tanto
el donador como el receptor, además en base al análisis de datos en una población es clara la
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idea de que la lista de personas que necesita una donación es extensa y están clasificadas de
forma urgente.
Posturas religiosas
Mito 1
“Mi religión no me posibilita la donación” (Vélez, 2007)
Ni una religión prohíbe la donación. Las únicas religiones en las que no está
autorizado sustraer las vísceras son el budismo y las derivadas o entroncadas en dicha
ideología, como el sintoísmo, el taoísmo y el movimiento zen, empero no pues prohíban la
donación, sino porque sus ceremonias frente a el deceso, la impiden. Cada una de aquellas
civilizaciones, como la japonesa, que no conciben cuerpo humano y espíritu de manera sin
dependencia rechazan la donación como un acto de “profanación del cuerpo”
¿Algunas creencias se oponen a la donación de órganos?
La mayor parte de las creencias permanecen conforme con la donación de órganos y
tejidos; casi cada una de la piensan como el más alto gesto humanitario, y han secundado
públicamente esta actividad:
La Congregación católica
Ha expresado de manera clara y contundente que la donación de órganos es el acto
supremo de caridad, generosidad y amor que una persona puede hacer por otra en esta vida.
Tanto el papa Juan Pablo II, como Benedicto XVI y el papa Francisco, en diferentes
encíclicas y en otros documentos, animan a todos los católicos a que se expresen en vida a
favor de la donación. Anglicanos y protestantes no plantean ni una objeción con interacción a
la donación y el trasplante. Generalmente, abogan ya que cada cual decida si quiere ser
donante de manera consciente.
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La Iglesia Católica ve en los trasplantes de órganos una forma de perfecciona miento
personal y “celebra que la medicina, en su servicio a la vida, haya encontrado en el trasplante
de órganos un nuevo modo de servir a la familia humana, precisamente salvaguardando el
bien fundamental de la persona.”
Pero la iglesia católica señala que, En el caso de donantes vivos, la donación no debe
dejar al donante en una situación precaria o penosa de salud, pues dejaría de ser una virtud
para transformarse en un acto imprudente e irracional y que el cuerpo no es un objeto, sino
expresión de la persona, por lo cual habrá de evitarse toda instrumentación o lógica de
mercado. Al respecto, es muy fuerte la oposición de la Iglesia a la compraventa de órganos,
que priva a la donación de su carácter altruista propio.
La religión judía
Es conveniente a la donación de órganos. Incluso se puede leer en el Talmud: “Quien
salva una vida
salva el mundo”; y sus jerarquías religiosas interpretan que la donación de órganos para
trasplante es la mejor reacción para contribuir a otro a rescatar su historia.
Entre los evangélicos
No existe ningún prejuicio religioso frente a la donación.
La religión musulmana
Tampoco pone ningún problema a la donación, y de esta forma ha quedado expresado en
diferentes documentos que sus autoridades religiosas han difundido.
El Medio Oriente
Los procesos de trasplante entre personas de diferentes creencias contribuyen a mejorar
las interrelaciones entre aquellos pueblos.
Los testigos de Jehová
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Expresan con rotundidad su oposición a las transfusiones de sangre, no poseen ni una
objeción hacia la donación de órganos ni tampoco hacia el trasplante, constantemente que se
les asegure que no van a recibir ninguna transfusión a lo largo de la operación.
Conclusión
Percepción social
La donación de órganos es un acto social personal, se hace a partir de la intimidad del
sujeto y se expresa por y por medio de la colectividad. La donación de órganos, como hecho
social, vincula a sujetos abstractos y practica un compromiso moral que obliga a la
reciprocidad. Las conductas de donación y no donación no tienen que buscarse en cambiantes
intrapsíquicas, salvo para la autoestima, sino más bien en cambiantes de carácter social y
personal. La efectividad de la donación se mide no solamente por el número de donaciones
sino por la transformación de los donantes y sus parientes en conjuntos de presión para la
donación.
Percepción del estudiante
La edad, el sexo, la religiosidad y la formación son condicionantes particulares que
influyen sobre la conducta de la donación, como además influyen las necesidades colectivas,
pasando por las necesidades institucionales, políticas y económicas por ello existe variedad
de mitos que hacen temer a una sociedad que desconoce hasta las políticas de donación de
órganos.
Sobre las religiones: Las creencias, generalmente, crean un puente entre la vida diaria y lo
trascendente de forma tal que sacan alhombre de su ensimismamiento para abrirlo a los
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valores eternos. El efecto directo que nos atrae ahora es que el cuerpo humano debería ser
cuidado y custodiado, salvaguardado y respetado, como expresión y presencia de las
personas; sin embargo, una vez sucedida el deceso, el individuo no está en aquel cuerpo
humano y, por consiguiente, tampoco los derechos que la asisten. Uno de los objetivos más
nobles que tienen la posibilidad de pensar es para sostener la vida de otro ser humano.
Referencias bibliográficas
Revello, Rubén. “La Iglesia Católica ante la donación de órganos” [en línea]. Vida y
Ética,13.1(2012).Disponible en:
[Link]
[Link] Fecha de consulta: 20/08/22
[Link] riñón: funciones, enfermedades y prevención.
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prevencio
Nacional Kidney Fundación, 2019. “Mitos sobre la donación de órganos” Fecha de
consulta: 20/08/22
MedlinePlus. Sf. Rechazo al trasplante.
[Link]
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