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El Criollismo

El movimiento literario del criollismo surgió a finales del siglo XIX y principios del XX en Latinoamérica con la intención de reflejar las costumbres y tradiciones de los campesinos y pueblos de las regiones. Se caracterizó por describir el lenguaje y vida cotidiana del campo a través de obras que retrataban detalles socioculturales y que tuvieron influencia del realismo literario.
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El Criollismo

El movimiento literario del criollismo surgió a finales del siglo XIX y principios del XX en Latinoamérica con la intención de reflejar las costumbres y tradiciones de los campesinos y pueblos de las regiones. Se caracterizó por describir el lenguaje y vida cotidiana del campo a través de obras que retrataban detalles socioculturales y que tuvieron influencia del realismo literario.
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El criollismo, también conocido como literatura criollista, fue un movimiento que surge con la intención

de retratar todo lo relacionado con las costumbres populares, entre las que incluía el lenguaje del
pueblo, en particular, de los campesinos. Se dice que este movimiento recibió una gran influencia por
parte de la literatura regionalista basada en el reflejo de la realidad social y política de una zona en
específico.

En otras palabras, hablamos de un movimiento literario donde su principal característica parte de la


intención de reflejar un conjunto de tradiciones y costumbres propias de los criollos. Este movimiento
surge hacia finales del siglo XIX y a inicios del XX en el territorio latinoamericano, especialmente,
influenciado por movimientos como el realismo del que toma algunos elementos.

¿Cómo surgió la literatura criollista?

Para conocer el origen del criollismo literario es necesario partir de que durante el período colonial
empieza a usarse el término -criollo- para referirse a los hijos de hombres españoles que habían nacido
en territorio americano. Esto es importante porque el término empieza a tener especial importancia
durante la época de la independencia, dado que era usado por los insurrectos para distinguirse de las
tropas que eran leales al rey.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el término fue adoptado por la identidad chilena, la cual lo
asociaba como un todo, relacionándolo directamente con las tradiciones campesinas de la región
central. Es así que el criollismo se convirtió en una producción artística literaria que tenía como principal
objetivo la representación de las costumbres populares de campesinos y de los pueblos con respecto a
una región determinada. Nace hacia la última década del siglo XIX y se extiende hasta el año 1929
aproximadamente. Es así que surge un movimiento literario sin precedentes que estaba basado en los
elementos naturales no solo de Chile, sino de todo el continente americano.

Por otro lado, se dice que las primeras manifestaciones del criollismo literario se ubican en Cuba, donde
emergió el movimiento en paralelo con el romanticismo, del que ya hablamos en otro apartado, aunque
es de reconocer su importante expansión en todo el continente.

Desarrollo literario del criollismo

Ahora bien, para revisar de manera detallada aspectos que construyen su propia literatura, es necesario
mencionar que el movimiento tiene una fuerte influencia por la reciente independencia del territorio
americano. Es así que la literatura de este movimiento se va a caracterizar por la representación, como
mencionamos, de los criollos, a través de una prosa con la que desea reflejar el mundo y establecerlo
como una categoría artística.

Dentro de su proceso de escritura, es posible identificar en las obras de la literatura criollista dos tipos
de lenguajes particulares. De un lado se puede identificar un tipo de lenguaje culto y refinado, y de otro,
un lenguaje popular que sin duda marca la diferencia entre los protagonistas y retrata la sociedad de la
época.

Personajes del criollismo

En esta literatura, los personajes se ubicaban en una región determinada y presentaban una forma de
vida característica, representada por un conjunto de costumbres, creencias, actividades, etc.
Obras

Gran parte de las obras del criollismo se consolidaron en obras fundacionales y obras épicas, además de
otras que se conocían por su manifiesto de lucha en contra de atropellos hacia la naturaleza o bien hacia
un sistema social excluyente.

Características principales del criollismo

Entre sus principales características podemos identificar una serie de rasgos claves que debemos
considerar a la hora de evaluar este movimiento y que sentaron las bases de un movimiento original en
Latinoamérica. Entre ellas encontramos las siguientes:

Reacción al modernismo

Una de las características, quizá más importantes del movimiento, fue la reacción que representa el
criollismo literario en su producción artística, dado que fue considerado como un movimiento que se
opone al modernismo en el cual permanecían los personajes desarraigados de sus territorios que a
menudo adoptan la mentalidad de los extranjeros, aspecto que el criollismo rechazaba con fervor.

Elementos lingüísticos en lo indígena

Otro de los rasgos que no podemos dejar de lado es que gran parte de los elementos lingüísticos que se
hallan en el criollismo literario emergen de la asimilación de la lengua indígena.

Análisis sobre la sociedad

Las obras del criollismo, en su intención de reflejo de la sociedad incluían aspectos como injusticias,
miseria, excesos de un sistema jerárquico, etc, los cuales permiten que el lector pueda acceder a un
conocimiento profundo sobre la época, además de entablar importantes tesis sobre estas sociedades.

Importancia de las leyendas

Un aspecto importante que debemos considerar de este movimiento en cuanto a su desarrollo literario,
es el uso y la importancia que tienen las leyendas del pueblo. Este tipo de narraciones que tanta
información aportan sobre un pueblo y el territorio, son de gran importancia y el criollismo literario
profundiza en ellas.

Más allá de lo artístico

Los autores del criollismo literario no solo desean que sus obras tengan la finalidad artística desde la
producción literaria, sino que consideran que deben ser una especie de “documentos sociológicos” dado
que reflejan estas comunidades y se convierten en fieles registros del momento histórico y la época de
la zona sobre la que hablaban.

Influencia del realismo

Como gran parte de los movimientos y las corrientes literarias, el criollismo literario tuvo una
importante cercanía con el realismo. De esta corriente coinciden aspectos como lo son las descripciones
de la vida de los habitantes, entre los que incluía los negros, indios, campesinos y gauchos. A esto se
suma la influencia que recibe tras la independencia de las naciones de América del yugo español.
Obras y autores del criollismo literario

Ahora bien, en cuanto a las obras más importantes del criollismo literario podemos identificar
creaciones como Doña Bárbara, escrita por Rómulo Gallegos conocida como la novela de los llanos,
también está La Vorágine del escritor colombiano José Eustaqui Rivera, Los de abajo del mexicano
Mariano Azuela, Don Segunda Sombra de Ricardo Guiraldes,

En cuanto a los autores más importantes del criollismo en la literatura, debemos mencionar a Mario
Vargas Llosa, Vicente Leñero, Mariano Latorre, Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, Alejo Carpentier, José
Jacinto Milanés, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, Francisco Poveda Armenteros, Juan Felipe Rodríguez,
entre otros.

El CRIOLLISMO EN VENEZUELA

Esta actividad literaria llamada también "regionalismo" se afianza en Latinoamérica a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX. Los escritores muestran una definida posición nacionalista en el arte y una
conciencia literaria madura. Son americanistas también, en cuanto se desentienden del peso de las
tradiciones europeas y centran su interés en nuestro continente. Es una corriente que se basa
exclusivamente en temas propios y característicos de un país o región, relacionados particularmente con
los aspectos de la vida popular y los ambientes rurales, como lo más genuino y auténtico del alma
nacional.

A diferencia de los escritores románticos (Echeverría, Isaac y otros) y de los indigenistas de la misma
época ( Zorrilla de San Martín y otros), ponen su objetivo en el paisaje antes que en los individuos. Por
esto son notoriamente descriptivos. Además, los personajes de sus obras son por lo común víctimas de
esa naturaleza americana, brutal, inhóspita y grandiosa. Asimismo, son excelentes artistas que dominan
la técnica de la novela, el relato o el cuento, como consecuencia de las enseñanzas dadas por los poetas
y prosistas del modernismo

Continúan la tradición modernista de hacer verdadero arte escrito, pero con contenidos nacionales,
antes que los cosmopolitas preferidos por sus predecesores. Dominan el manejo de la lengua y conocen
a fondo los regionalismos de vocabulario sintácticos, que usan sin prejuicios en sus obras. Los diálogos
se caracterizan por la fidelidad a las hablas locales. Y, finalmente, conocen a fondo la psicología de los
habitantes de esas regiones, y los presentan con exageraciones o idealizaciones irreales. Los más
grandes representantes del movimiento criollista en Hispanoamérica fueron Rómulo Gallegos
(Venezuela), José Eustasio Rivera (Colombia), Horacio Quiroga (Uruguay-Argentina), Ricardo Güiraldes
(Argentina).

Durante todo el siglo XIX y comienzos del siglo XX, el escritor venezolano buscaba, a través de la
novelística, una forma de resolver del conflicto existencial que presentaba, tratando de encontrar la
razón de su ser, como venezolano, como latinoamericano. El Criollismo fue el medio y la explicación del
escritor, plenamente integrado con su tierra. Cabe destacar, que el criollismo en la literatura
venezolana, se presenta como un instrumento de defensa ante lo extranjero, con el fin de "rescatar" el
habla del pueblo, sus actitudes, hábito social: el ser venezolano. Ante el proceso de modernización de la
literatura impulsada en el país, después de los años treinta, que implicaba el planteamiento de una
literatura al ritmo, recursos y temas de la literatura norteamericana y europea; el escritor criollista busca
incorporar lo campesino y lo regional, para buscar la diferenciación de la identidad..
Según afirman Sambrano y Miliani (1991) El Criollismo en Venezuela no aparece como un estilo literario
academicista, sino como el resultado de una condición de vida, de una forma de asumir la realidad y de
relacionarse con ella. Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, es considerado el paladín del Criollismo, ya que
es el mayor exponente de esa corriente literaria. El Criollismo literario cobra fuerza en las décadas de
1890 -1900; se desarrolla en obras y doctrinas críticas entre 1900 y 1920; culmina en el decenio de 1920-
1930 con grandes novelas que se proyectan más allá de las fronteras nacionales e idiomáticas.

Características del Criollismo

Como una prolongación del Americanismo literario, esta corriente aspiró a expresar lo autóctono, en
oposición al exotismo de los modernistas. Ellos sentían que estaban interpretando la fisonomía de sus
pueblos y ganando un puesto propio en el panorama literario universal.

El paisaje criollo es descrito casi siempre de manera estática, desvinculado de la acción en las obras
narrativas.

Los tipos humanos son propios de una determinada región, con sus costumbres, tradiciones, creencias,
formas de trabajo y de vida en general.

En armonía con estos personajes, el lenguaje narrativo asumió dos tonos: uno culto, adecuado al
escritor cuando era éste que se expresaba, y uno popular, cargado de voces y giros locales,
correspondientes al habla de los campesinos.

Está presente la crítica social que se advierte en todos sus grandes representantes, como una lección
moral indirecta que se desprende del hecho mismo referido en la obra narrativa.

Entre los criollistas venezolanos más importantes tenemos a Manuel Vicente Romerogarcía, Luis Manuel
Urbaneja Achelpohl, Francisco Lazo Martí y José Rafael Pocaterra.

Reseña sobre Luis Manuel Urbaneja Achelpohl

Nace en Caracas el 25.de febrero de 1873. Hijo de padres alemanes, el general Luis María Urbaneja e
Isabel Achelpohl. Cursó estudios en el colegio Santa María el cual egresó en 1888. En 1890 ingresó en la
Universidad Central de Venezuela para cursar estudios de derecho, los cuales no concluyó.

Su adolescencia es de estirpe romántica: rebelde ante los convencionalismos sociales, desinteresado por
la educación tradicional, amante de la naturaleza. De ahí que emprende largas excursiones durante las
cuales se interna en los campos, a veces por semanas, al cabo de las cuales regresaba tan
silenciosamente como se había ido, trayendo inundada el alma de gentes y paisajes criollos. Con estos
motivos comienza a escribir en un género que estaba de moda. Se trataba de pequeños poemas en
prosa, que solían denominarse "acuarelas".

A los veinticinco años, Urbaneja recibe su bautizo de fuego, en la Revolución Nacionalista que acaudilla
el General Hernández contra el gobierno de Ignacio Andrade. Las escenas de violencia que presencia en
los campos de guerra, los increíbles personajes que conoce, le permiten describir y narrar con gran vigor
y realismo las batallas de su mejor novela, ¡En este país!...
Después de esta experiencia bélica la vida de Urbaneja Achelpohl transcurre en la paz hogareña. Se
aparta de los cenáculos políticos e intelectuales, se dedica a su trabajo bucólico y al ejercicio callado
pero continuo de su oficio literario. Por la mañana dialoga con gañanes, peones, ordeñadores; por la
tarde recibe la visita de sus compañeros de letras, Pedro Emilio Coll, Pedro César Domínici, José Rafael
Pocaterra, Rufino Blanco Fombona, Rómulo Gallegos, Jesús Semprum, Juan España.

Cuando sus amigos y compañeros de generación escalaban los más altos sitiales de la política criolla, él
estaba en puestos de ninguna importancia, para mal vivir, o no figuraba al frente de cargo alguno. Casi
vivió toda su vida como en un retiro virgiliano. Lejos de los círculos literarios y políticos, donde, según
sus propias palabras, no privaban «hipocresías y envidias», se mantuvo siempre Urbaneja. Por esto tenía
una vaquería donde se identificaba con la naturaleza. Vivió el Criollismo con gran intensidad.

Figura junto a Pedro Emilio Coll y Pedro César Domínici entre los fundadores de la revista Cosmópolis
cuyo primer número circuló el 1 de mayo de 1894; desde el comienzo esta publicación fue uno de los
voceros del movimiento modernista en Venezuela. En 1896, recibió el primer premio del concurso de
cuentos de la revista El Cojo ilustrado, por su relato "Flor de Selva". Entre 1896 y 1898 fue un asiduo
colaborador de esta revista, en la que publicó numerosos cuentos. Tras el fraude electoral perpetrado
en 1897 contra el general José Manuel Hernández, el Mocho, se incorporó en el alzamiento de los
liberales nacionalistas (1898). En el gobierno de Cipriano Castro ejerció el cargo de fiscal de instrucción
pública en Valencia (1900-1905) y, en Caracas, trabajó en la Secretaría de la Corte Federal y de Casación
(1905-1910). Durante el régimen de Juan Vicente Gómez se mantuvo al margen de la política; a la
muerte de éste fue nombrado director de la Escuela de Arte Escénico y de la Biblioteca Nacional (1936).
Entre 1910-1911 se desempeñó como codirector junto a Alejandro Fernández García, de la revista “Alma
Venezolana”. En 1916 obtuvo en Buenos Aires el primer premio en el Concurso de Novelas Americanas
con la más representativas de sus obras: En este país... Convirtiéndose en el primer escritor venezolano
en recibir un galardón internacional. En 1922 apareció su principal creación como cuentista: Ovejón...; el
cual fue publicado por primera vez por José Rafael Pocaterra en la "novela semanal", serie que se
editaba en Caracas. En 1927, publicó el novelín El tuerto Miguel. En 1937, apareció su segunda novela La
casa de las cuatro pencas. Con su familia habita en los aledaños de Caracas, primero en Los Dos
Caminos, luego en Quebrada Honda, más tarde en El Valle. Muere en Caracas el 5 de septiembre de
1937.

Después de su muerte, su esposa se convirtió en una celosa conservadora de su obra. A ella se debe la
primera recopilación orgánica de sus escritos El criollismo en Venezuela (1945). Con el tiempo, sus
papeles fueron donados por su familia al Centro de Estudios Literarios de la Universidad Central de
Venezuela. En 1973, fueron publicadas sus Obras completas. Su obra se caracterizó por la incorporación
del realismo y las formas naturalistas de la ficción, lo que le permitió a Urbaneja Achelpohl destacar "lo
criollo" como propuesta estética coherente.

La Obra Literaria de Luis Manuel Urbaneja Achelpohl.

Urbaneja Achelpohl es el creador del criollismo en la literatura venezolana. El concibe sus personajes
como su propia vida. Son personajes llenos de un aire rural saludable. Hombres rudos apegados a su
paisaje y a su cielo. Sin embargo, no fue Urbaneja, desde un principio, un apasionado criollista. Al
principio, al igual que la mayoría de los escritores hispanoamericanos, recibe la influencia literaria
francesa; según Pedro Emilio Coll escribió algunas fantasías en prosa del género llamado decadente».
Después pasa por un período intermedio. Bajo el influjo de Federico Mistral, (escritor francés, cuya
poesía es campestre) aprende a gustar la poesía del campo. El paisaje venezolano canta entonces su
himno de bellezas, en su prosa pura, espontánea, como nuestros ríos, como nuestros valles, como
nuestras montañas. Urbaneja, que siempre había vivido identificado con la naturaleza, se empieza a
descubrir él mismo. En su prosa aparecen escenas típicas de nuestros campos: el idilio de los
campesinos, la yunta perezosa de bueyes que aran la tierra pródiga, el sol quemante de los mediodías,
los polvorientos caminos de las aldeas, perdidas en las inmensas soledades, en los reflejos de los vastos
horizontes venezolanos.

Ante el refinamiento de la literatura modernista, preconizado por muchos de sus contemporáneos,


Urbaneja fijó sus ojos en el más crudo realismo. No transigió con los amaneramientos y se fue por los
caminos del campo dispuesto a exaltar el paisaje, las costumbres, los tipos criollos, tal como eran: sin
empalagosos rebuscamientos. Sus cuentos Ojo de Vaca, Ovejón y otros caracterizan
extraordinariamente este período de la obra del creador del criollismo en la prosa venezolana. En
cuanto a la novela, Urbaneja Achelpohl representa como el nacimiento de la confianza, de la fe, en el
porvenir del género. Lejos del pesimismo y del afrancesamiento, que habían predominado en nuestra
novelística, sitúa a sus personajes, rudamente venezolanos, moviéndose en un paisaje vivo, fresco y
espontáneo

Las novelas publicadas por Urbaneja Achelpohl son las siguientes: En Este País, la cual ganó el segundo
premio en un concurso realizado en la Argentina en 1910; El Tuerto Miguel (novelín), publicada en 1927,
y La Casa de las Cuatro Pencas (1937). Inédita dejó A la Sombra de la Negra Juana, Además, Urbaneja
Achelpohl realizó una considerable obra cuentística que quedó dispersa en las mejores revistas de la
época publicadas en Venezuela. Los Abuelos, Flor de Mayo. Botón de Algodonero, Flor de las Selvas, son
algunos de ellos. En 1944, la viuda del escritor, doña Lola Pelayo de Urbaneja Achelpohl, empezó a
publicar bajo el titulo El Criollismo en Venezuela, esa obra que hasta el momento había permanecido
disgregada, consiste en prédicas y cuentos de ambiente venezolanista.

Aspectos importantes de la novela En Este País

De todas sus obras narrativas, la que mayor valor literario posee es su novela En Este País. Está escrita
en una prosa sencilla y elegante, algunas veces recargada de giros criollos demasiado localistas. La
novela cuenta como trama los amores de un joven campesino: Paulo Guarimba, con la hija del rico
dueño de la hacienda donde trabajaba: Josefina Macapo. El muchacho, un gañan de posición humilde,
criado de la casa, contrasta en sus aspiraciones con la posición de la muchacha, hija de un rico
hacendado. Pero el amor no tiene fronteras, no reconoce diferencias sociales y los dos se aman. A través
del desarrollo de los amores de Paulo y Josefina, el novelista describe en el más criollo lenguaje las
costumbres de los campos, de las aldeas; los prejuicios sociales y las vanidades de la vida vernácula. Al
final, Paulo, que se hizo general en una de las montoneras o guerras civiles, llega a ser Ministro.
Entonces su situación social cambia de repente. Los padres de su novia se muestran complacidos con su
matrimonio e infinidad de aduladores le queman incienso. Sin duda, que esta novela de Urbaneja
plantea el ascenso de las clases populares y la declinación inmediata de las clases previlegiadas, por obra
y gracia de nuestras contiendas internas, como la Guerra Federal, por ejemplo, donde se firmaban
ascensos militares en blanco. En ella están de manifiesto muchos de nuestros problemas sociales,
espirituales y políticos expuestos con una sabia delicadeza, con gran suspicacia y con una gran dosis de
valor estético.
Con la aparición de la novela En este país se concreta el triunfo del héroe criollo sobre una sociedad
mezquina. Es decir, un Paulo Guarimba que supera su condición social enfrentándose a diversos
obstáculos que le impiden el amor de Josefina. Paulo llega a ser General, escala las posiciones
económicas y políticas necesarias para obtener el amor de su dama.

El Criollismo es la expresión del mestizo, es palabra de vida para el venezolano. Frente al estetismo de
los modernistas, frente al preciosismo de nuestra prosa y a la manera de plantear nuestros problemas
con los ojos puestos en lo exótico, Urbaneja crea de esa manera lo que pudiéramos llamar la semilla de
la genuina novela venezolana.

Vale destacar que para Venezuela, el desarrollo de esta novela llevó incluido una aspiración sociológica y
política. Con referencia al paisaje, el mundo rural y la ciudad se integran detallando de manera muy
definida cada uno de los elementos que conforman esos ambientes con minuciosa rigurosidad, y como
herencia del romanticismo se aproxima al color local. De allí que, es muy común el hecho de que el
sentimiento patrio comience por el paisaje. Por otra parte, éste es el elemento básico presente en la
novela pues, en esta obra, al igual que en otras, el paisaje consagra su entusiasmo, y narrar lo que les
ocurre a los hombres de pueblo con quienes se tropieza en posadas de camino, a la sombra de bucares,
en las estepas y al pie de las vacas. El autor en su obra, conserva el sentimiento del paisaje, la visión
vivificada y personificada de la tierra, la flora, la fauna y el interés por la vida del hombre rural.

Haciendo referencia a los personajes centrales de la obra: Paulo un pobre peón, y Josefina, la hija de los
dueños de "Guarimba", se crea el conflicto, que es de orden socioeconómico. Ellos, no evolucionan
demasiado, más bien permanecen estáticos. A lo largo de la novela, Paulo no hace sino atender a sus
sentimientos por Josefina, como peón que la acompaña en sus excursiones campestres, como soldado,
no tiene miedo a enfrentarse a toda clase de peligros y cumple las mayores hazañas en su afán por
hacerse general e ingresar a la clase de su amada. Por otra parte, Josefina es la muchacha enfermiza que
recuerda a las heroínas románticas, quien haciendo caso omiso de los prejuicios de su clase, se enamora
de Paulo Guarimba, descendiente de esclavos, afronta la ira de sus padres, que la arrojan de la casa por
considerarla indigna. En este aspecto, la novela de Urbaneja, es romántica e imaginativa.

Otro personaje bastante interesante es el doctor Gonzalo Ruiseñol, propietario de la hacienda "La
Floresta". Graduado en Norteamérica de Ingeniero Agrónomo, regresa lleno de proyectos encaminados
a lograr un mayor rendimiento de las tierras de labranza, un mejor provecho en la cría de ganado
vacuno y de las aves de corral. Sus ideas progresistas chocan con la opinión adversa de los viejos
agricultores, quienes llegan a juzgar al doctor Ruiseñol como un demente, un alocado o un soñador.
Aparece, también como personaje de interés, como caricatura social, el periodista de apellido Guaro.
Hombre adulador, oportunista y reaccionario. En él, Urbaneja representa a los individuos, símbolos de
una Venezuela descompuesta por la ambición y las guerras civiles. Por ello, uno de los valores en esta
novela es de carácter ético.

La segunda parte (capítulos XII-XVII) tiene por escenario los campos de la guerra civil. Los combates,
particularmente, están narrados con gran vigor y realismo, por lo que es de suponer que responden a
vivencias de Urbaneja en sus andanzas revolucionarias. En esta guerra juegan su suerte Paulo Guarimba
(quien pelea como recluta en las filas del gobierno), y el doctor Gonzalo Ruiseñol (quien se ha ido con los
revolucionarios para salvar de la hipoteca su hacienda "La Floresta"). El bando subversivo pierde. El
doctor Ruiseñol cae preso y es conducido a una tenebrosa cárcel política, a la que llega realmente
destruido, tanto moral como físicamente. De la prisión lo libera el General Paulo Guarimba, Ministro de
Guerra y Marina, quien además le consigue un empleo como archivero, para que el doctor Ruiseñol viva
decorosamente.

La tercera parte (capítulos XVII-XX) refiere la entrega de la hacienda "La Floresta" a don Toribio y doña
Carmen Pichirre; y las bodas fastuosas del General Paulo Guarimba y Josefina Macapo, quienes cuentan
ahora con la aprobación y el contento de los padres de la novia.

La novela de Urbaneja presenta el ascenso de un personaje del pueblo a las cimas del poder. Guarimba,
signo del pueblo, sale del anonimato y escala elevadas posiciones, pero Ruiseñol desciende de la
posición de un rico terrateniente a la de un empleadillo de inferior categoría. El tema de la
descomposición moral y el desmoronamiento de la vieja aristocracia terrateniente venezolana, es
evidente en esta obra de Urbaneja Achelpohl

Sin embargo, la obra es una novela donde predomina el ambiente. Éste se desborda en las descripciones
y logra salir triunfante en su lucha con el entorno citadino. El campo adquiere una importancia
dominante y los caracteres han sido determinados por él, lo mismo que el curso de sus actos. Desde la
primera página, hasta la última, está latente la furza inaudita de la geografía campestre, convertida en
ser vivo. Asimismo, se podría decir que todos los personajes de la novela, desde los protagonistas hasta
los más insignificantes, están en cierta relación con el ambiente.

Inicios y vinculación al movimiento modernista

Fueron sus padres el general Luis María Urbaneja e Isabel Achelpohl. Cursó estudios en el colegio Santa
María del cual egresó en 1888. En 1890 ingresó en la Universidad Central de Venezuela para cursar
estudios de derecho, los cuales no concluyó. Figuró junto a Pedro Emilio Coll y Pedro César Domínici
entre los fundadores de la revista Cosmópolis cuyo primer numero circuló el 1 de mayo de 1894; desde
el comienzo de esta publicación Achelpohl fue uno de los voceros del movimiento modernista en
Venezuela. En 1896, recibió el primer premio del concurso de cuentos de la revista El Cojo ilustrado, por
su relato "Flor de Selva". Entre 1896 y 1898 fue un asiduo colaborador de esta revista, en la que publicó
numerosos cuentos. Tras el fraude electoral perpetrado en 1897 contra el general José Manuel
Hernández, el Mocho, se incorporó en el alzamiento de los liberales nacionalistas en 1898. En el
gobierno de Cipriano Castro, ejerció el cargo de fiscal de instrucción pública en Valencia (1900-1905) y,
en Caracas, trabajó en la Secretaría de la Corte Federal y de Casación (1905-1910).

Obras y muerte

Durante el régimen de Juan Vicente Gómez se mantuvo al margen de la política; siendo nombrado a la
muerte de Gómez, director de la Escuela de Arte Escénico y de la Biblioteca Nacional en 1936. Entre
1910-1911 se desempeñó como codirector junto a Alejandro Fernández García, de la revista Alma
Venezolana. En 1916 obtuvo en Buenos Aires el primer premio en el Concurso de Novelas Americanas
con la más representativas de sus obras: "En este país", convirtiéndose en el primer escritor venezolano
en recibir un galardón internacional. En 1922 apareció su principal creación como cuentista: "Ovejón"; el
cual fue publicado por primera vez por José Rafael Pocaterra en la "novela semanal", serie que se editó
en Caracas. En 1927 publicó el novelín "El tuerto Miguel". En 1937 apareció su segunda novela "La casa
de las cuatro pencas". Entre las amistades que cultivó se encuentran Rómulo Gallegos, José Rafael
Pocaterra y Rufino Blanco Fombona entre otros. Después de su muerte, su esposa se convirtió en una
celosa conservadora de su obra; debiéndose a ella la primera recopilación orgánica de sus escritos "El
criollismo en Venezuela" (1945). Con el tiempo, sus papeles fueron donados por su familia al Centro de
Estudios Literarios de la Universidad Central de Venezuela. En 1973 fueron publicadas sus Obras
completas. Su labor se caracterizó por la incorporación del realismo y las formas naturalistas de la
ficción, lo que le permitió a Urbaneja Achelpohl destacar "lo criollo" como propuesta estética coherente.

Luis Manuel Urbaneja Achelpohl

(Caracas, 1875 - 1937) Escritor venezolano. En 1894 fundó la revista caraqueña Cosmópolis, cuya corta
vida le sirvió para dar a conocer diversos artículos en los que difundió tanto las ideas modernistas como
las criollistas. Sin embargo, pronto abandonó esa primera trayectoria para dedicarte íntegramente a
introducir en su país la literatura criolla, de profundas raíces realistas.

Como narrador, cultivó tanto el relato breve como la novela. Entre sus obras más destacadas están
Ovejón (relato cuya primera edición conocida data de 1922), En este país (1916) y La casa de las cuatro
pencas (1937). La mayor parte de sus relatos se hallan impresos en dos volúmenes titulados El criollismo
en Venezuela (1945). También empleó su pluma en el ensayo: El guancho y el llanero y El tuerto Miguel,
al que él mismo calificó de "novelín".

Obras

1896: «Flor de la selva» (recibió el premio del concurso de cuentos de la revista El Cojo Ilustrado)

1909: Los abuelos. La bruja. Nubes de verano (cuentos)

1916: En este país (recibió el premio del concurso de novelas americanas)4

1922: Momento Homo. Ovejón (cuentos)

1927: El Tuerto Miguel (relato)

1937: La casa de las cuatro pencas (novela)

1945: El Criollismo en Venezuela (recopilación de escritos)

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