GUIÓN TEATRAL
EL PRINCIPITO
ACTO I
(Se encuentra el aviador sentado en el suelo, con la cabeza agachada, la cual levanta
lentamente).
Aviador: Qué desafortunado es haber tenido un accidente y haberme desplomado en el
desierto del Sahara (Mirando de un lado a otro) … Estando varado aquí, recuerdo que cuando
tenía 6 años leí un libro de las selvas vírgenes en donde aparecía una boa devorando a su
presa, lo cual me inspiro para realizar mi primer dibujo.
(Dibuja en su cuaderno. Levanta el cuaderno y enseña la imagen)
Voz 1: ¿Cómo nos va a dar miedo un sombrero?
Voz 2: ¡Aaayyy, niño!, pero ¿qué es eso?
Voz 3: Si te puedo dar un consejo! Mejor dedícate a las matemáticas.
Aviador: … ¡Los adultos nunca entenderán!… (Sonríe)… ¡Qué digo!... Soy un adulto ahora.
(Aparece el principito caminando hacia él y jala suavemente la manga. El aviador voltea a
ver asustado)
Principito: ¿Me dibujas un cordero?
(Silencio de 5 segundos, mientras se miran fijamente el uno al otro)
Principito: …Me han dicho que los corderos comen árboles. Mi planeta se va a acabar si no
consigo un cordero.
Aviador: ¿De qué cosa hablas, niño?... ¿Y de dónde apareciste? … ¡Bueno! ¡como sea!, ¡No
tengo tiempo para dibujar corderos! (Se dirige a su avioneta)
Principito: (Con los brazos cruzados y mostrándose disgustado) … ¡¡¡Este planeta es igual
que los demás!!!… ¡¡¡Las personas que nunca tienen tiempo!!!, ¡¡¡A los
adultos siempre se les debe explicar las cosas varias veces!!!
Aviador: (Al escucharlo se da la vuelta hacia el principito con cara de asombro) ¿A caso
conoces más planetas?
(El principito golpea suavemente su cabeza con la palma de su mano)
ACTO II
Narrador: ¿Cómo es que se descubrió el planeta del Principito? Lo sabremos ahora.
(Aparece en la escena un astrónomo.)
Astrónomo: ¡Qué belleza de estrellas!... ¡Allá se está formando un agujero negro!... ¡Ese Plutón
es un loquillo!... ¡¿Pero qué es eso?!... ¡Un asteroide que no había visto antes!... ¡Se llamará B
612!... ¡Debo comunicarlo!
(Camina un poco, hablando hacia la multitud)
Astrónomo: ¡Señores, he descubierto un nuevo planeta!… ¡Le he llamado B 612!
Voz 1 : ¿Por qué tanto escándalo? ¡Debe ser un chiflado!
Voz 2 : ¡Jajaja, sólo miren cómo viste!
Voz 3 : ¡Ya siéntese señor!
(La astrónoma mira su ropa. Camina un poco y se cambia rápidamente y regresa)
Astrónomo: ¡Señores, he descubierto un nuevo planeta!
Voz 1: ¡Qué persona más elegante!: ¿Cómo le has llamado?
Voz 2: ¿Es cierto que has descubierto un nuevo planeta?
Voz 3: ¡Debe ser alguien muy sabio!, ¡¡¡Dinos más, dinos más!!!
Astrónomo: ¡Le he llamado B 612!
(Aparece el principito y se rasca la cabeza como diciendo “de qué me perdí”)
ACTO III
Escena I
(El aviador sentado en el suelo dibuja en el cuaderno.)
Aviador: ¿Entonces… cómo es tu planeta?
(El aviador le muestra la primera imagen al principito.)
Principito: ¿Mi planeta? (ríe)… ¡Es diminuto! … (Agarra la imagen) … ¡Este cordero está
muy enfermo!, ¡Haz otro!
(El aviador se puso a dibujar nuevamente)
Aviador: Mmm… Cuéntame, ¿cómo es que llegaste a este lugar?
(El principito, sin responder, se dio la vuelta, mirando al infinito)
Escena II
(Entra la rosa bailando sutilmente alrededor del principito. Él sonríe.)
Aviador: ¿De qué te ríes?
(Sale la rosa de la escena danzando)
Principito: (algo melancólico) … Estaba… recordando…
Aviador: Dime ahora, ¿Qué te parece este cordero?
(El aviador le muestra el dibujo al principito)
Principito: ¡Pero este no es un cordero!, ¡es un carnero!
(El aviador se pone a dibujar nuevamente)
Aviador: ¿Cómo llegaste aquí?, ¿es tan complicado responder?
(El Principito no respondió…)
Aviador: Mmm… ¿En serio es tan diminuto tu planeta?... ¿Qué te parece este cordero?
Principito: ¡Este es demasiado viejo!
Aviador: ¡Eres muy exigente!... (dibuja rápidamente) ¡Ya está!, ¡Mira!
(Le enseña el dibujo, el principito lo agarra y lo admira)
Principito: ¡Guaaauuu!, ¡Es exactamente como lo quería!... ¡Aaaawwww, ahorita se ha
dormido!... (Pensativo)… ¿Es verdad que a los corderos les gusta comer
arbustos?
Aviador: Sí, eso es verdad.
Principito: ¡Sí!, ¡Pero ¡qué feliz me siento!
(El aviador lo mira confundido)
Principito: ¿De manera que comen también baobabs?
(Aparece los baobabs bailando y jaloneando al principito)
Principito: ¡¡¡AAAYYY!!!, ¡¡¡Cómo me atormentan los baobabs!!!
(Los baobabs paran de molestarlo y se quedan estáticos)
Principito: Las semillas de los baobabs yacen dormidas en mi planeta hasta que se les ocurre
despertarse… Si un baobab no es arrancado a tiempo, es imposible deshacerse de él.
(Los baobabs comienzan a jalonearlo nuevamente riendo)
Principito: ¡¡¡AAAYYY!!!, ¡¡Me atormenta la idea de que crezcan tan grandes que puedan
destruir mi pequeño planeta!! (Salen los baobabs riendo y bailando)
Aviador: ¡Oh, no, eso sería terrible!
Principito: ¡¡¡Lo es!!!... (Cambiando de humor) … ¡Aaawww, ¡cómo me encantan las
puestas de sol!, ¡Vamos a ver una!
Aviador: Pero tenemos que esperar…
Principito: ¿Esperar qué?
Aviador: Esperar a que el sol se ponga.
(El Principito se ríe de sí mismo mientras se da pequeños golpes en la cabeza)
Principito: ¡Olvido que estoy lejos de mi hogar!
(Aparece el sol danzando alrededor del principito)
Escena III
(Aparece un sol contento saltando. Se queda a un metro de el Principito, lo mira por 3
segundos y se va alejando poco a poco, saludando con la mano al Principito
alegremente …
Principito: En mi pequeño planeta sólo tengo que mover mi silla unos cuantos pasos para
poder apreciar el crepúsculo cada vez que lo desee…
(El Principito se acerca nuevamente al sol admirándolo… El sol se va alejando poco a poco
con él y se despide moviendo sus manos felizmente)
Principito: ¡Tanto que una vez vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
(El aviador se sorprendió al oír eso)
Escena IV
Principito: ¡Dime!... Si un cordero come arbustos… ¿comerá también flores?
(Aparece al fondo La rosa, moviéndose elegantemente. El aviador se encuentra reparando la
avioneta)
Aviador: Un cordero come todo lo que encuentra.
Principito: ¿Hasta las flores que tienen espinas?
Aviador: Sí. Hasta las flores que tienen espinas.
Principito: (Sacó el dibujo de la caja…) Dibújame un bozal para amarrar a mi cordero…
(El aviador, le dibuja el bozal.)
Principito: Entonces, las espinas, ¿para qué sirven?
Aviador: Las espinas no sirven para nada. Son pura maldad de las flores.
(Después de un silencio de 10 segundos. El principito enojado dice)
Principito: ¡No te creo! Las flores son débiles. ¡Son ingenuas!, ¡Se defienden como
pueden!... Se creen terribles con sus espinas.
ACTO IV
(Sale el aviador de la escena)
Narrador: El principito le contó al aviador que en su planeta siempre habían existido flores
simples y que un día presenció el nacimiento de una planta fenomenal… Se había enamorado
poco a poco del color de sus hojas, de sus espinas. El principito asistió a la formación de un
enorme capullo y admiró el surgimiento de la preciosa flor. ¡Ah!, ¡sí! ¡Era muy coqueta!
(La rosa en el centro de la escena, el principito la contempla)
La rosa: He nacido al mismo tiempo que el sol, por eso soy tan hermosa…
Principito: ¡Eres muy hermosa!
La rosa: Tengo hambre, dame de comer…
(El principito trae la regadera y la empieza a regar.)
Principito: ¡Ten cuidado! Podrías dañar mis pétalos o mis hojas y entonces ¿Cómo me
defendería de los tigres?
Principito: En mi planeta no hay tigres —objetó el principito—; y, además, los tigres no
comen hierba.
La rosa: ¡Yo no soy una hierba, soy una rosa!
Principito: Perdóname…
La rosa: No temo a los tigres, pero tengo miedo a las corrientes de aire, ¿tendrás una cobija
o algo con que protegerme del frío?
Principito: ¡Lo que me faltaba… ¡Miedo a las corrientes de aire!
La rosa: Por la noche debes cubrirme, hace mucho frío en tu planeta.
Principito: (Suspiro) …Esta flor es demasiado complicada, está abusando de mi amistad. Es
mejor que parta de este planeta, tal vez en otros mundos podré encontrar
nuevos amigos. (Con cierta tristeza puso la manta en los hombros de la flor)
… Es mejor que me marche… (dijo alejándose poco a poco) … ¡Adiós mi
pequeña y exigente flor!
La rosa: (Sin mirarlo. Con aire de superioridad se coloca mejor la manta) ¿Te vas?
Principito: Sí, Adiós, mi hermosa y única flor.
(La flor tose tres veces)
La flor: ¡Espera principito!... Perdóname, he sido una tonta… (Se quita la manta)
El principito: Pero el viento…te puedes refriar…
la flor: No te preocupes, el aire fresco de la noche me hará bien…recuerda que soy solo una
flor.
El principito: ¿Y los animales? Te pueden hacer daño.
La flor: No te preocupes…tú sabes que estábamos solamente tú y yo… Además, recuerda
que tengo mis cuatro espinas para defenderme…no prolongues más tu partida… Vete de
una vez. (La rosa agacha su rostro y tapa sus ojos)
(El principito se colgó de una parvada de pájaros para su viaje)
El principito: ¡Adiós mi rosa! (Se va)
ACTO V
Narrador: El principito llegó al planeta 325, el cual era habitado por un rey.
(En la escena se encuentra un rey, al ver llegar al principito dice:)
Rey: ¡¡¡Por fin!!!, ¡¡¡Un súbdito!!!
Principito: ¿Me está hablando a mí?
Rey: Acércate…
(El principito se acerca. Se queda mirándola rey, mientras se lleva la mano a la boca para
bostezar)
Rey: ¡Detente!, ¡No puedes bostezar delante del rey!, ¡está prohibido!
Principito: Lo siento. No he podido evitarlo. He hecho un viaje muy largo viaje, apenas he
dormido y me siento muy, pero muy cansado.
Rey: Muy bien… Entonces, te ordeno que bosteces. Hace años que no veo a nadie bostezar…
¡Vamos, bosteza otra vez!, ¡Te lo ordeno!
Principito: Me da vergüenza… además, ya no tengo ganas de bostezar.
Rey: ¡Bueno!… entonces… te ordeno a que no bosteces.
Principito: Está bien su majestad. Ya no bostezaré más. ¿Puedo sentarme? Su majestad.
Rey: ¡Te ordeno sentarte!
(el principito se sienta)
Principito: ¡Señor! … Perdóneme si le pregunto.
Rey: ¡Te ordeno preguntarme!
Principito: Su majestad, ¿sobre quién ejerce su poder?
Rey: ¡Sobre todo! (el rey señala con su cetro hacia todos lados)
Principito: (Sorprendido) ¡¿Sobre todo?!
Rey: Sí, sobre todo.
Principito: ¿Y las estrellas os obedecen?
Rey: Seguramente. Obedecen al instante. No tolero la indisciplina.
Principito: Me gustaría ver una puesta de sol… ¿Podrías ordenar una?
Rey: Tendrás tu puesta de sol, la exigiré, pero esperaré a que las condiciones sean favorables.
Principito: ¿Cómo que condiciones favorables?
Rey: Será como a las 5:30 de la tarde, ya verás cómo soy obedecido.
Principito: (El principito bosteza) … No tengo nada más que hacer aquí… ¡Me voy!
(Se cuelga de los pájaros)
Rey: ¡Espera no te vayas!, ¡Te daré lo que quieras! (decía cuando lo veía irse)
ACTO VI
Narrador: El planeta 326 estaba habitado por una chica muy vanidosa.
Vanidosa: ¡Hey! ¡Un admirador!
Principito: Buenos días… ¡¡¡Ooohhh! Tu sombrero es…
Vanidosa: ¿Bonito?, ¿Te gusta verdad?, ¡Es para saludar! Golpea tu mano una contra la otra.
Principito: (Aplaude)… ¿Así?
Vanidosa: (Se quita el sombrero y saluda alegremente) ¡Gracias, gracias!
Principito: (ríe) ¡Esto es más divertido que la visita al rey!
(El principito sigue aplaudiendo y La chica sigue saludando elegante y alegremente. Hacen
esto durante 40 segundos. El principito deja de aplaudir)
Vanidosa: ¿Me admiras mucho verdaderamente?
Principito: ¿Qué significa admirar?
Vanidosa: ¿No lo sabes?, es reconocer que soy la chica más hermosa de este planeta.
Principito: ¡Pero si eres la única persona en el planeta!
Vanidosa: ¿Significa que no lo soy? ¡¡¡Admírame!!!
Principito: ¡Está bien, está bien: ¡Te admiro! (Se encoge de hombros) …
El principito se agarra de los pájaros y se va.
ACTO VII
Narrador: Llega el Principito al planeta 327, el cual estaba habitado por un borracho.
Principito: ¿Qué haces?
Borracho: Beeebooo (Llora mientras sigue tomando, se queda en la mesa recostado)
Principito: ¿Por qué bebes?
Borracho: (Se levanta) ¡¡¡Para olvidar!!!
Principito: ¿Para olvidar qué?
Borracho: ¡Para olvidar que tengo vergüenza!
Principito: Pero… ¿Vergüenza de qué?
Borracho: ¡¡¡Vergüenza de bebeeer!!!
(El Principito retrocede lentamente)
Principito: Definitivamente las personas grandes son demasiado extrañas, tanto que dan
miedo. (Se va)
ACTO VIII
Narrador: En el planeta 328 vivía un hombre de negocios. Estaba tan ocupado que ni
siquiera levantó la cabeza cuando llegó el Principito.
El Principito: ¡Buenos días!... Su cigarrillo se ha apagado
El hombre de negocios: Tanto más tanto: tanto. Buenos días. Tanto más este tanto es este
tanto. No tengo tiempo de encenderlo. ¡Un total de quinientos millones!
El Principito: ¿Quinientos millones de qué?
El hombre de negocios: ¿Sigues allí?, ¿No ves que estoy ocupado? ¡Soy un hombre muy
serio, no me divierto con tonterías!
El Principito: ¿Quinientos millones de qué?
El hombre de negocios: (Levanta la cabeza y ve al principito) ¡Debe ser mi día de mala
suerte!, ¡Tenía años de no ser molestado!, ¡Soy un hombre muy serio!
El Principito: ¡¿Pero quinientos millones de qué?!
El hombre de negocios: De esas cosas que brillan en el cielo.
El Principito: ¿Las luciérnagas?, ¿Las estrellas?
El hombre de negocios: ¡Las estrellas!... (Mira su libro) ¡Soy un hombre muy serio!, ¡Muy
preciso! (sigue contando) Tanto más tanto es tanto.
El Principito: ¿Qué haces con las estrellas?
El hombre de negocios: ¡Las poseo!... Como no son de nadie más, las cuento y me
pertenecen. El cuento y las recuento. ¡Soy un hombre muy serio!
El Principito: (Se aleja lentamente y se va) Decididamente las personas grandes son
enteramente extrañas.
ACTO IX
Narrador: El quinto planeta, el 329, era pequeño, era habitado por un farolero.
Farolero: ¡¡¡Ayyy!!! ¡Tengo un oficio terrible!
(El principito se acerca, ve al hombre apagar el farol)
Principito: ¡Buenas días!, ¿por qué acabas de apagar el farol?
Farolero: ¡Buenos días!, ¡Así debe ser!, es la consigna.
Principito: ¿Consigna?
(El farolero enciende nuevamente el farol)
Principito: ¿Por qué la enciendes tan rápido?
Farolero: ¡Buenas noches!... De año en año el planeta gira más rápido y la consigna no ha
cambiado.
Principito: ¿Entonces?
Farolero: Entonces, ahora que da una vuelta por minuto, no tengo un segundo de descanso.
Enciendo y apago una vez por minuto. (Saca un pañuelo y se seca el sudor de la cara y luego
apaga el farol) … ¡Buenos días!
(El principito suspiró nostálgico, al ver pasar cada rato al sol alegre.)
Principito: Pude quedarme aquí, pero es un planeta demasiado pequeño. (Se va)
ACTO X
Narrador: En el planeta 330 habitaba un anciano que escribía enormes libros.
(El anciano al verlo llegar)
Geógrafo: ¡Vaaayaaa!, ¡Un explorador!, ¿De dónde vienes?
El principito: ¿De qué es ese enorme libro?
Geógrafo: Es mi libro de geografía. Soy un geógrafo.
El principito: ¿Qué es un geógrafo?
Geógrafo: Es un sabio que conoce dónde se encuentran los mares, los ríos, las ciudades, las
montañas y los desiertos.
El principito: (Sorprendido)… Guaaauuu… Es muy bello vuestro planeta. ¿Tiene océanos?,
¿Tiene ciudades?, ¿Tiene desiertos?
Geógrafo: No puedo saberlo, no soy explorador. Soy demasiado importante para deambular.
¿De dónde vienes?, ¿cómo es tu planeta?
El principito: Es muy pequeño. Tengo tres volcanes: dos volcanes en actividad y un volcán
extinguido. Tengo también una flor.
Geógrafo: No anotamos las flores. Son efímeras.
El principito: ¿Qué significa “efímero”?
Geógrafo: Significa “que está amenazado por una próxima desaparición”.
El principito: (En voz sin mirar al geógrafo) … ¿Mi flor es efímera?
Geógrafo: Seguramente.
El principito: Sólo tiene cuatro espinas para defenderse contra el mundo y la he dejado
totalmente sola en mi casa… (Volteando a ver al geógrafo) … ¿Qué planeta me recomiendas
que visite?
Geógrafo: El planeta tierra… Ese tiene buena reputación.
El principito: Iré a ese entonces ¡Adiós! (Se cuelga de los pájaros y se va)
ACTO XI
Narrador: El séptimo planeta al que llegó el principito fue la tierra. El principito se
sorprendió al no ver a nadie. Temía ya haberse equivocado de planeta. El principito vio
acercarse un individuo negro y dorado: Una serpiente.
Principito: Buenas noches
Serpiente: Buenas noches
Principito: ¿En qué planeta me encuentro?
Serpiente: Estás en el Planeta tierra, en África.
Principito: ¿Acaso no hay gente en la Tierra?
Serpiente: Aquí es el desierto. En los desiertos no hay nadie. La tierra es grande…
(Mirándolo detenidamente unos segundos) … ¿Por qué estás en este lugar?
Principito: He escapado de una rosa… ¿Dónde están los hombres? Se está solo en el
desierto.
Serpiente: También se suele estar solo en compañía del hombre.
Principito: Eres extraño… No has de ser muy poderoso.
Serpiente: … Soy más poderoso que un rey… (Se le acercó abrazándolo por la espalda) …
Te llevaría más lejos de lo que lo haría un navío… Si algún día extrañas a tu planeta, yo
podría ayudarte… (Sonríe)… Piénsalo… (Se aleja poco a poco hasta desaparecer).
ACTO XII
ESCENA I
Narrador: El principito vagó por el desierto hasta llegar a un jardín.
Principito: Buenos días
Las rosas: ¡Buenos días!... (Las mira detenidamente) … Todas se parecen a mi rosa.
Principito: ¿Quiénes son ustedes?
Las rosas: ¡Somos rosas!
Principito: ¿Hay muchas de ustedes?
Las rosas: ¡Sí, somos más de las que ves aquí!
(El principito salió corriendo. Salen las rosas.)
ESCENA II
Principito: ¡Me ha mentido!, ¡dijo que era la única flor de su especie!, Me creía rico con una
flor única y no poseo más que una rosa ordinaria. La rosa y mis tres volcanes que me llegan
a la rodilla, uno de los cuales quizá está apagado para siempre.
(Aparece el zorro)
Zorro: (de lejos) Buenos días…
Principito: Buenos días, ¿Quién eres? (Sin poder verlo)
Zorro: Estoy aquí, bajo el manzano. Soy un zorro.
Principito: Ven a jugar conmigo, estoy tan triste.
Zorro: No puedo. No estoy domesticado.
Principito: ¿Qué significa “domesticar”?
Zorro: Significa “crear lazos” … (Acercándose tímidamente) … Tú, para mí, sólo eres un
muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y yo, soy para ti, sólo un zorro semejante a
cien mil zorros… Pero si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro… Serás para
mí único en el mundo. Y yo seré para ti único en el mundo... ¡Por favor, domestícame!
(El principito se sentó más cerca del zorro… El zorro se le fue acercando poco a poco hasta
que estuvieron sentado uno junto al otro.)
Zorro: Vamos y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo.
(Se levantan y salen)
ACTO XIII
(Salen las rosas y llegan el principito y el zorro)
Principito: Ustedes no son en nada parecidas a mi rosa. No se puede morir por ustedes…
Seguramente, un transeúnte común creerá que mi rosa se parece, pero es más importante que
cada una de las que están aquí. Eso es porque ella es mi rosa, a la que vi nacer, a la que vi
crecer, quien he escuchado quejarse y alabarse.
(Las rosas salen una a una)
Zorro: Déjame decirte mi secreto: No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible
a los ojos.
Principito: Lo esencial es invisible a los ojos.
Zorro: El tiempo que has compartido con tu rosa es lo que la hace tan importante… Los
hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla… Eres responsable para
siempre de lo que has domesticado.
Principito: Sí… ahora lo entiendo… Yo soy responsable de mi rosa…
Zorro: (Se aleja lentamente) Me alegra lo hayas comprendido, Principito.
ACTO XIV
Aviador: Ya llevamos ocho días varados en este desierto… Nos vamos a morir de sed si
continuamos más tiempo aquí.
Principito: Es bueno haber tenido un amigo, aun si vamos a morir. Yo estoy muy contento
de haber tenido un amigo zorro...
Aviador: “No mides el peligro… Jamás tienes hambre, ni sed. Con un poco de sol te basta.”
(dijo sin mirar al principito)
Principito: Tengo sed también... Busquemos un pozo...
(Caminan buscando un pozo)
Principito: Las estrellas son bellas, por una flor que no se ve…
Aviador: Seguramente.
Principito: El desierto es bello… ¡Mira un pozo!...
(El aviador saca agua del pozo, le da de beber al principito)
Principito: En tu tierra. Los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín... Y no
encuentran lo que buscan...
Aviador: ¿No lo encuentran?
Principito: Lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o solamente en un poco de
agua...
Aviador: Seguramente…
Principito: Pero los ojos están ciegos. Es necesario buscar con el corazón.
(Salen)
ACTO XV
(El principito se encuentra sentado en alto)
Serpiente: Dejaré un rastro para que puedas encontrarme.
Principio: Está bien… Dime algo, ¿Tienes buen veneno?, ¿Estás segura de no hacerme sufrir
mucho tiempo?
Serpiente: Hace efecto en treinta segundos, es muy efectivo. Te haré volver a tu planeta,
será mi regalo para ti… No te preocupes los regalos nunca hacen sufrir, siempre te hacen
feliz. (Lo abraza)
(El aviador entra lentamente escuchando la conversación del principito. Cuando ve a la
serpiente corre hacia el principito y la serpiente se va rápidamente.)
Aviador: ¿Qué historia es ésta?
(El principito no respondió)
Principio: Me alegra que hayas arreglado la avioneta, así ya puedes volver a casa… Hoy
también volveré a mi hogar. Es mucho más lejos... Pero…es mucho más difícil...
(Comienzan a caminar)
Aviador: Has tenido mucho miedo hombrecito…
Principito: Tendré mucho más miedo esta noche… (cambiando de tema) Ahora que mires
el cielo, piensa en mi casa… Recuerda que mi estrella será para ti una de las estrellas.
Entonces te agradará mirar todas las estrellas...
Aviador: Quiero verte siempre sonreír…
Principito: Ahora verás cómo las estrellas siempre sonríen para ti.
(Sonríen. Salen de la escena)
ACTO XVI
(Aparecen el principito con la serpiente)
Serpiente: ¿Estás listo?
Principito: Sí…
(La serpiente sujeta la mano del principito y lo muerde rápidamente. El aviador ve caer al
principito al suelo.
Aviador: ¡¡¡No!!!
(La serpiente se va asustada al escuchar gritar al aviador. El aviador corre hacia donde el
niño)
(Entran todos los personajes tapando al principito en el suelo. El principito tiene que salir de
la escena sin ser visto. Cuando el principito sale de la escena, todos los personajes salen
también). (El aviador queda a la mitad del escenario)
ACTO XVII
Aviador: Han pasado seis años… Por la noche me gusta oír las estrellas. Son como
quinientos millones de cascabeles... Parecen que sonríen para mí. Puedo escuchar la sonrisa
del Principito en ellas.