PROGRAMA ESCUELA SABATICA
Himno inicial 497 manos consagradas
Introducción
Hoy quiero hablarles sobre Dorcas y resaltar algunas características que tenía esta
mujer, sobre todo resaltar la manera en la que ella reflejaba a Cristo a través del
servicio. Pero antes de esto, les comparto unos datos interesantes que nos ayudarán
a entenderla mejor:
Texto bíblico
Dorcas era considerada como una discípula del Señor y podemos encontrar su
historia en el libro de los Hechos 9:36 al 42.
Oración.
Primera parte
Debemos ser Constantes en el Estudio de la Palabra.
(Hechos 9:36ª) Había en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido es
Dorcas).
Por definición un discípulo es un aprendiz, pupilo o estudiante. Para ser discípulo se
requiere constancia pues este es un seguidor de Cristo; es alguien que aprende las
doctrinas de la Escritura y la manera de vivir requeridas en ellas; alguien que es
enseñado con la instrucción apropiada de la Biblia con el seguimiento necesario
apropiado (aplicación de vida práctica)(Jeanine Martínez)…. Y esto no sucede de la
noche a la mañana.
El hecho de que a Dorcas se le identifique como discípula, nos sugiere que ella era
seguidora de Jesús y que probablemente tenía algo de tiempo expuesta a las
enseñanzas y al servicio del Señor. Esto quiere decir que ella se había mantenido fiel
a Cristo. Había sido constante y perseverante en su caminar con Dios.
Hoy en día no tenemos a Jesús presente. Él nos dejó al Consolador, el Espíritu Santo,
pero también nos dejó las Escrituras que nos guía en nuestro diario vivir. Por esta
razón, necesitamos preguntarnos:
¿Estoy estudiando la Palabra y dejándome guiar por ella?
Si Jesús tuviera que introducirme en un grupo, ¿me llamaría su discípula?
¿Estoy involucrada en estudios bíblicos que me hagan crecer espiritualmente por
ende parecerme más a Cristo?
¿Estoy convencida de lo que creo acerca de Dios?
Es importante que nosotras asistamos a la iglesia los domingos y que sirvamos en
algún ministerio, pero igual de importante es que crezcamos en nuestra relación con
el Señor a través de la exposición de Su palabra y la intimidad con El de manera
personal y constante.
2da parte
Debemos ser Diligente y Humildes.
(Hechos 9: 36b) Dorcas se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los
pobres.
Dorcas se esmeraba en hacer buenas obras. Ella era diligente, es decir, dinámica,
rápida y siempre dispuesta cuando se trataba de servir. Para ella era fácil poder
identificar las necesidades de los demás, pero no solo esto; Dorcas era pronta en
satisfacer las necesidades de las personas menesterosas. La humildad de su corazón
y su amor al prójimo eran clave para servir con tanto amor, delicadeza y gozo a las
mujeres que le rodeaban.
Tomémonos unos minutos para reflexionar en las siguientes preguntas:
¿Estamos tan ocupadas en nosotras mismas que ni nos damos cuenta de las
necesidades de los que nos rodean?
¿Estamos amando a nuestro prójimo como a nosotras mismas o sólo nos amamos
a nosotras?
¿Estamos dispuestas a servir en todo tiempo?
Cuando conocemos quien es Jesús y lo que significa el sacrificio que hizo por
nosotras; cuando nos exponemos a Su Palabra y a través de ella El mismo continúa la
buena obra que inicio en nosotras, no solo cambian nuestras prioridades y nuestra
cosmovisión; también nuestros corazones son más sensibles ante la necesidad de
nuestro prójimo y nuestras acciones se parecen más a las de Jesús.
Tercera parte
Debemos ser Sociables.
(Hechos 9:39b) Todas las viudas se presentaron, llorando y mostrándole las túnicas y
otros vestidos que Dorcas había hecho cuando aún estaba con ellas.
Podemos decir que posiblemente Dorcas compartía con otras mujeres y había hecho
que otras mujeres amaran a Dios como ella lo hacía. Posiblemente se congregaba o
reunía con las más necesitadas para servirles y ser ejemplo para ellas. En el
transcurso de su vida diaria, habría testificado de Cristo no solo con palabras, sino
con hechos.
Es interesante que en oriente era común contratar a plañideras. Las plañideras eran
las personas a las que se les contrataban para que lloraran en los funerales. Es
curioso que en este pasaje bíblico se mencione especialmente a mujeres que lloraban
por Dorcas. Ellas lloraban porque recordaban las buenas obras que había hecho esta
mujer cuando estaba con ellas. Estas eran mujeres que habían disfrutado de la
compañía de Dorcas, no eran mujeres pagadas para que lloren en el funeral, sino más
bien que eran aquellas con las que Dorcas había socializado, convivido y con las que
se había congregado.
La comunión, la koinonía y el servicio con mujeres amantes de Dios y de Su perfecta
voluntad es importante para nuestra vida espiritual. Es maravilloso reunirse con
mujeres que aman, buscan y quieren agradar a Dios; compartir con ellas la palabra,
aprender de las más adultas y ser edificadas unas con otras en nuestro diario andar.
¿Cómo estoy influenciando yo a los que me rodean?
¿Qué tipo de legado estoy dejando: “mi yo” o a Cristo?
¿Busco consejo de mujeres piadosas que me guíen a tomar buenas decisiones?
¿Quiénes son mis amigas? ¿Son chicas que me animan y me ayudan a crecer en
Cristo?
Hoy, a través del estudio de esta mujer ejemplar, Dios nos recuerda que debemos ser
constantes en el estudio de la Palabra, diligentes, humildes y sociables. Regresa
mañana, para que estudiemos juntas el final de esta maravillosa mujer.
Conclusión
Cuál de los hermanos y especialmente de las Dorcas quisieran decir: Dios, Rey del
Universo y de todo lo que en él hay, te pido perdón si en algún momento te he dado la
espalda, si te he fallado y por las veces que he dejado de estudiar la Palabra porque
dedico mi tiempo a otras cosas que jamás tendrán la importancia y el valor que tienes
Tú. Perdóname Señor por no ser diligente al servir a los más necesitados. Abre mis
ojos Padre y muéstrame la necesidad de los que me rodean, y úsame como vaso en
Tus manos para bendición de ellos. Ayúdame Padre a mantener una vida de
integridad que refleje la gloria de Tu nombre para dejar por legado en este mundo de
que Tu eres bueno, eres fiel y eres real. En Jesús oro a ti, amén.
Oración