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Terapia Familiar, Teoria y Practica

El resumen describe los pasos clave de la primera sesión de terapia familiar. Estos incluyen: 1) Establecer una relación de confianza con la familia, 2) Escuchar la perspectiva de cada miembro sobre los problemas, 3) Promover la interacción entre los miembros para observar la dinámica familiar. El objetivo es comprender la situación desde diferentes puntos de vista y como funciona el sistema familiar como un todo.

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Terapia Familiar, Teoria y Practica

El resumen describe los pasos clave de la primera sesión de terapia familiar. Estos incluyen: 1) Establecer una relación de confianza con la familia, 2) Escuchar la perspectiva de cada miembro sobre los problemas, 3) Promover la interacción entre los miembros para observar la dinámica familiar. El objetivo es comprender la situación desde diferentes puntos de vista y como funciona el sistema familiar como un todo.

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El primer contacto con el terapeuta provendrá directamente de un miembro de la familia o a

través de un tercero que la propicia.

El primer contacto telefónico inicia una relación con la familia que debe tomarse como
terapéutica.

A la familia se le comunica la dinámica de le terapia familiar, la cual implica a toda la familia, a


todos los miembros que viven bajo el mismo techo unidos por vínculos sanguíneos. Mas allá de
simplemente recopilar datos acerca de estos, se busca este raport.

Se le puede manifestar que la intención de conocer a la familia es llegar a fondo y comprender


mejor el problema. La actitud que demuestre el paciente será un indicador acerca del concepto
que tiene de su familia y si, se muestra una actitud positiva o negativa frente a esta.

EJEMPLO DE FICHA TELEFONICA:

1) Nombre completo y edad del paciente identificado

2) Estudios o profesión de P.I.

3) Motivo de consulta

4) Composición de la familia nuclear y extensa

5) Quiénes viven en la casa

6) Quién llama o pide la consulta

7) Quién los ha derivado

8) Domicilio y teléfono de contacto

9) Fecha de esta primera llamada

10) Miembros que se citan a la primera sesión

11) Citados para el día, mes, hora

12) Quién atenderá a la familia

Esta fase inicial de la terapia determina de manera significante el resultado del tratamiento, pues
es una situación única en la que la familia al haber reconocido que presenta dificultades; muestra
voluntad de integrar en su dinámica acciones para trabajar de forma cooperativa por el bien de si
misma.

Debido a que la sintomatología es lo que conserva esta homeostasis familiar, la familia va a


mostrar resistencia al tratamiento. El terapeuta debe asentarse en su rol dentro de este nuevo
sistema del que hace parte siempre enfocado a mejorar esta dinámica familiar y que no sea
necesario ese síntoma para que sea funcional.
Claro que no se debe dejar de lado el papel de la familia en el tratamiento terapéutico; pues son
ellos los responsables de que este funcione. Es pertinente que sea la familia quien visualice los
problemas, identifique y defina los objetivos del tratamiento además de lo que se desea modificar.

Es necesario que el primer encuentro terapéutico sea funcional, en el que la familia exprese su
dinámica con todo lo que la conforma, pero enfocada a la posibilidad de que habrá un cambio sin
tener que destruir el sistema familiar actual.

Es recomendable para el terapeuta iniciar la primer sesión con la menor cantidad posible de
información acerca de la familia, ya que le permitirá sensibilizarse a la singularidad del sistema con
el que empezará a interactuar mediante el proceso terapéutico.

Sin embargo, puede ser necesario contar con información previa cuando el nivel de tensión
familiar es alto, centrarse en la historia de algún miembro de la familia temporalmente puede
reducir la tensión surgida en algún momento de la sesión.

La “historia” que es narrada por un miembro de la familia siempre va dirigida a la familia y no al


terapeuta. Se debe ser muy cuidadoso al realizar la exploración histórica para evitar salirse del
contexto actual (el presente) por un entorno pasado cargado de anécdotas sintomáticas.

Las claves que el terapeuta necesita obtener las encuentra mas en el proceso no verbal que en el
verbal. Debe tener la capacidad de determinar el grado de homeostasis que existe dentro de la
dinámica; además de identificar los modelos de comunicación, alianzas internas, coaliciones y los
roles que desempeña cada miembro del sistema familiar con sus características individuales.

El terapeuta debe hallar las discrepancias entre la comunicación digital (lo que se supone que
significa lo que dice) y la analógica (la relación percibida entre miembros del sistema por la manera
en que se relacionan).

Es importante recalcar que el terapeuta no separa el diagnostico del tratamiento, pues es


mediante el tratamiento, éste toma cada fragmento del cuadro que tiene ante si y reflexiona
acerca de este y sus implicaciones con la familia, a la vez que se busca configurar de una manera
diferente o cambiar.

El terapeuta en todo momento debe concebir a la familia como una totalidad. Si un miembro de la
familia intenta apartar el proceso para convertirlo en individual, el terapeuta informará a la familia
que cualquier cosa que se comparta con él será considerada propiedad del sistema, y por ende
compartida.
La familia se puede presentar al tratamiento de dos formas:

Sintomático: En función de un miembro quien presenta problemas.

Interaccional: En función de las dificultades expuestas y manifiestas dentro de una relación


(matrimonio, padre e hijo, etc)

Principalmente, se presenta la forma sintomática, en la que se identifica a un miembro de la


familia como el “problema” o el que posee el síntoma. El terapeuta, sin embargo, concibe esta
sintomatología individual como una pista de zonas disfuncionales dentro de la dinámica familiar.

Es importante conocer la opinión de ese “paciente identificado” quien, cansado de señalamientos,


siente un alivio al sentir apoyo por parte del terapeuta hacia su versión. Además, es común que
éste presente una versión diferente a la de su familia; información vital para construir esta nueva
visión en la que la familia pueda considerar sus problemas desde otra perspectiva.

Es importante tener en cuenta que el síntoma puede servir tanto para esa homeostasis familiar en
la que es vital para el funcionamiento del sistema, siendo asi una expresión de la disyunción
familiar. O bien, pudo presentarse en un miembro individual debido a sus características
particulares y reforzado por el sistema familiar

El objetivo del terapeuta es desequilibrar ese sistema funcional por medio de la homeostasis
familiar, sin embargo, es importante que éste tenga la capacidad de transmitir un sentimiento de
respeto hacia cada miembro de la familia y demostrar su voluntad de cura.

Es vital para el tratamiento que, al terminar la primera entrevista, la familia completa sienta que
ha participado en el proceso de exploración de los problemas, junto con el terapeuta.

FASES DE LA PRIMERA ENTREVISTA.

Primera etapa: En esta etapa, la preocupación del terapeuta es lograr que la familia se sienta
cómoda. Buscar este rapport facilitará la interacción y hará posible el proceso terapéutico.

De igual manera, el terapeuta debe prestar atención a la conducta de los miembros del sistema.
Por ejemplo, al tomar asiento en una mesa redonda se debe prestar atención al orden en que se
sientan; esto proporcionará indicios acerca de los vínculos existentes dentro del sistema.

El terapeuta debe priorizar este rapport, se inicia con una charla informar para entrar en
confianza. Si algun miembro de la familia intenta comentar el problema, se debe impedir hasta
que no se haya obtenido una respuesta social por parte de cada miembro para conseguir esta
confianza o rapport.
La sesión que se presentará a continuación se concretó gracias a un primer contacto telefónico
relizado por la madre, quien principalmente refiere problemas académicos por parte de su hija
menor. Ademas de problemas en la interacción con la autoridad, principalmente con ella.

En esta primera sesión se refiere a la madre la importancia de que todos asistan a la consulta.

Segunda etapa: El terapeuta indaga a cada miembro de la familia acerca de cuál es su opinión
referente a los problemas que se presentan.

Puede, por ejemplo, empezar diciendo: “Bueno, veamos que los ha traído aquí” o “Quise que
asistieran todos para ver que opina cada uno de ustedes sobre la situación”.

El terapeuta presta una especial atención a la forma en que cada miembro del sistema expone o
presenta este problema. Sobre todo, el modo en que se comporta la familia como sistema.

Si por ejemplo, fuesen los padres los primeros en presentar el problema, el terapeuta buscara una
tercera opinión de otro miembro; esto ayudara a una perspectiva más amplia del problema y
expondrá otro punto de vista frente a los padres acerca del problema. Por lo general no se busca
preguntarle al paciente identificado ya que generará más resistencia al percibir una “alianza”
contra él.

Si se presenta el caso en que un miembro interrumpe al otro, el terapeuta no actuará de


inmediato, pues observará la naturaleza de esta interrupción. Posteriormente intervendrá para
darle la palabra a la persona que estaba hablando, no es recomendable permitir interrupciones
prolongadas.

Es importante que cada uno de los miembros de la familia haga parte del proceso, tengan
contacto entre si y con el terapeuta; aunque no es recomendable llevar niños muy pequeños, es
importante que el terapeuta también lo haga sentir parte de la sesión. La familia se comprende
como totalidad siempre.

Tercera etapa: El terapeuta explora la estructura familiar favoreciendo la interacción entre sus
miembros.x Deja de ser el centro de atención, quien pregunta, para promover el dialogo e
interacción de los miembros del sistema familiar entre si.

Esta etapa se basa en recolectar información. El terapeuta no puede percibir los contenidos
digitales y analógicos de la comunicación solo por la descripción de estos por parte de la familia; es
esencial para el tratamiento que el terapeuta observe esa dinámica familiar con todo lo que la
conforma.
La técnica de organizar a la familia en subsistemas también ayudará para ampliar el foco del
problema. Por ejemplo, en una familia en la que falta el padre; la madre dice que no se explica
porque su hija no le hace caso y le miente.

Cuando se indaga acerca de alguna mentira para que dialoguen madre e hija, inmediatamente la
abuela se entromete, al estar excesivamente involucrada con su nieta y critica a la madre y su
estilo de crianza. Cuanto más difícil sea impedir que se dé este comportamiento en por parte de la
abuela, indicará cuan arraigado está en la dinámica familiar.

Al promover la interacción del sistema entre si mismo, el terapeuta pone a prueba su hipótesis
acerca de como funciona este; en que discrepa y como resuelven sus problemas. Por otra parte,
recopila información para su estrategia posterior; si por ejemplo, incluye a otro miembro del
sistema en una negociación en curso.

El terapeuta también, evalúa el grado de diferenciación y autonomía de cada miembro,


explorando los limites que presentan estos dentro del sistema familiar.

Como la dinámica familiar gira entorno al problema y cómo este viene solo de un miembro de la
familia y el terapeuta considera que este “problema” corresponde a una respuesta a ciertos
aspectos disfuncionales presentados en la familia.

A menudo esta etapa oscila entre: El terapeuta extiende el foco de exploración desde el paciente
identificado a diferentes focos de la interacción familiar y la familia centra nuevamente el
problema en el paciente identificado.

El nivel de stress que esto causa en la familia debe ser percibido por el terapeuta para no perder el
sentido terapéutico de la situación, cuando haya mucha tensión, el terapeuta debe dar “un paso
atrás” utilizando a menudo estrategias de sostén. Siempre se debe priorizar la comodidad de la
familia que estimule la voluntad terapéutica.

La primera regla de la estrategia terapéutica es la de que la familia parta con el deseo de volver en
la sesión siguiente

Cuarta etapa: La familia junto con el terapeuta plantea objetivos claros.

Al final de la primera entrevista es importante obtener de la familia una formulación


suficientemente clara de los cambios que quieren alcanzar mediante la terapia.

El problema debe ser planteado de manera que pueda ser resoluble. Por ejemplo, si una familia
define como problema la "angustia" de uno de sus miembros, el problema será el modo en que se
manifieste esa angustia y la reacción de la persona angustiada.

Una de las razones por la que debe especificarse claramente el problema es que así podremos
saber si se ha conseguido el objetivo; si este es confuso, también lo será la evaluación de los
resultados.
Si al término de la primera entrevista se tiene una idea lo suficientemente clara del problema, se
pueden fijar otros elementos del contrato terapéutico como son la duración, frecuencia y número
de sesiones.

Como orientación podemos situar 5 sesiones para casos poco graves, y entre 10 y 12 para los más
graves, cronificados y en los que la familia "ha derrotado" a muchos terapeutas anteriores. Así
mismo, se les dice que, si el problema se resuelve antes de finalizar el número acordado de
entrevistas, no será necesario realizar las que faltan. No obstante, si al llegar a la última sesión
acordada no se ha conseguido el objetivo propuesto se hará una valoración conjunta con la familia
para decidir la conveniencia de continuar con alguna sesión más.

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