Bello como desarrollador de una ciencia gramatical descriptivista
Camila A. García Toledo
Andrés Bello fue historiador, jurista, legislador, diplomático, político, educador, entre otros
oficios, y sentía gran motivación por el cultivo y progreso social y cultural, en relación con la
educación y el ‘buen’ uso de la lengua. En ese sentido, el autor de la ‘Gramática de la lengua
castellana’ de 1847 , demuestra gran patriotismo americano, pues, el texto se enfoca en los
hermanos americanos y el español hablado por ellos, así como la conservación de este “en su posible
pureza” (Bello, 1847), más aún, considera relevante la idea de “lengua en común” entre los
habitantes de Hispano- América como signo de vínculo con España. El castellano suscitaba consigo
el desarrollo sociocultural de la nación; la homogenización del idioma significaba la permanencia
del lazo con España. Es más, Bello tiene como preocupación la diversificación de la lengua, pues
esperaba evitar que ocurriera con el castellano, lo mismo que ocurrió con el latín en Europa. Esto
último corresponde a la principal motivación de escritura de esta gramática, pues en su texto señala:
“Pero el mayor mal de todos (…) es la avenida de neologismos de construcción (…) alterando la
estructura del idioma, tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregulares, licenciosos,
bárbaros; embriones de idiomas futuros” (Bello, 1847), es decir, resulta esencial la conservación del
‘buen uso’ de la lengua en medio de tanta diversidad y ‘barbarie’ con relación al idioma. Asimismo,
considera a la lengua de manera inmanentista, es decir, la observa en sí misma, según las
particulares que esta tenga, sin considerar “pruebas accesorias” fuera del uso del idioma. En el
prólogo de su Gramática menciona: “(…) la sola irrecusable en lo tocante a una lengua es la lengua
misma (…) sin otras explicaciones que las que se reducen a ilustrar el uso por el uso” (Bello, 1947),
en esa línea, incorpora la idea de una “gramática general”, distinguida de una gramática particular
del idioma y mantiene el planteamiento de considerar el estudio y descripción de una lengua de
acuerdo con el uso real.
Bello inspira su Gramática especialmente en las obras de la Academia española y la
gramática de Vicente Salvá, acerca de esta última, la ‘Gramática de la lengua castellana, según
ahora se habla’ indica que debe ser un libro indispensable de leer y consultar, para aquellas
personas que aspiran a “hablar y escribir correctamente”. El autor en esta gramática resume, amplía
y corrige el material de Salvá. Sin embargo, una idea que Bello critica de él, es la falta de
explicación teórica con respecto al sistema de la lengua, tanto en el uso de inflexiones, como en la
estructura de las oraciones, pues considera que deben ser temáticas tratadas en una gramática. De
esta manera el autor considera la gramática como el medio de representación y explicación del uso
real de una lengua; en su texto: “ (…) a la gramática incumbe exponer el valor de las inflexiones y
combinaciones, y no sólo el natural y primitivo, sino el secundario y el metafórico, siempre que
hayan entrado en el uso general de la lengua” (Bello, 1847), inflexión y estructura son elementos
centrales en el estudio gramatical particular de una lengua. Aunque no pierde de vista, la idea de
gramática de una lengua como el arte de ‘hablar correctamente’, de acuerdo con el uso de la gente
educada y dejando de lado los usos de la gente, que él denomina “ignorante”. En ese sentido, dado
que el idioma supone nuestra forma de comunicación, es vital la utilidad de la Gramática, dado que
nos permite comprender aquello que decimos, y lo que otros nos comunican, así como la
interpretación de documentos, ya sea leyes, testamentos, contratos u otros. A propósito de ello, es
relevante considerar a Salvá como el primer autor en basar su gramática en el código oral y generar
un cambio de perspectiva en el estudio (hasta ese momento se había estudiado el habla en textos
escritos clásicos del Siglo de Oro) idea que Bello rescata y considera fundamental. Por otro lado,
ambos autores tienen consciencia de que una gramática debe ser tratada como ciencia y describir
una lengua de forma rigurosa, es decir, tratar la gramática desde una visión descriptiva; aun cuando
el modelo de oralidad descrito corresponde al código de la gente docta o letrada.
Andrés Bello señala que hay cuestiones gramaticales que son ininteligibles para la primera
infancia, por tanto, él estructura su texto en dos cursos: la primera parte, enfocada en las nociones
básicas y más sencillas de la gramática de la lengua, mientras que la segunda parte requiere de un
mayor entendimiento del idioma. Menciona también, que los profesores son los encargados de
‘administrar’ los recursos del texto para la enseñanza de alumnos según las capacidades,
necesidades y aprovechamiento que posean, es por ello que la gramática de Bello comprende
diferentes apéndices, pues contiene discursos para profesores y alumnos, como para intelectuales.
Por otra parte, las notas al pie muestran “ciertas prácticas viciosas del habla popular (…) para que se
conozcan y eviten” (Bello, 1847), lo que demuestra la importancia de hacer hincapié en aquellos
elementos que los hablantes ‘mal’ utilizaban, argumentando su uso erróneo y educando a los
ciudadanos acerca de las ‘buenas’ maneras de hablar. En sus notas finales, menciona algunos puntos
controversiales, como oposiciones entre autores o procederes que consideraba importantes. Aparte,
el autor piensa en la gramática como el punto inicial en la lengua del arte y literatura, tanto para su
entendimiento como su práctica. En lo referente al bien hablar, esto comprende “la estructura
material de las palabras, su derivación y composición, la concordancia que entre varias clases de
ellas ha establecido el uso, y su régimen o dependencia mutua”, y a su vez la concordancia y
régimen forman una construcción o sintaxis específica (Bello, 1847); hemos de considerar que Bello
definía el hablar bien, a partir del supuesto que gente letrada y educada enmendara los errores de la
lengua, teniendo como ideal la gramática de la lengua escrita literaria (lengua de los escritores).
En cuanto a la estructuración de la Gramática, esta se compone de 40 capítulos, y resulta
llamativo su comienzo en el concepto ‘palabra’, en tanto su estructura material; donde cada vocal y
consonante tienen un sonido determinado que se combinan entre ellos para formar palabras.
También se debe considerar que, hasta ese momento, los autores se enfocaban, principal e
inicialmente, en la Morfología u Ortología y su descripción. Además distingue el sonido de cada
consonante o vocal de acuerdo con el contexto en que se encuentra, por ejemplo, h en expresiones
naturales como oh representa una aspiración, mientras que en ahora se ve como un sonido
“inexistente”. En esa línea presenta diferentes vocales/ consonantes con particularidades propias;
asimismo, se detiene en conceptos como sílaba y acento, distinguiendo diferentes subtipos en cada
uno. En el segundo capítulo se enfoca en la clasificación de las palabras atendiendo a la función
sintáctica que estas tienen, siendo Salvá el primero en llevar esto a cabo, seguido de Bello; y
distingue siete clases: Sustantivo, Adjetivo, Verbo, Adverbio, Preposición, Conjunción e
Interjección. Primero, Verbo corresponde al atributo del sujeto en una proposición, que varía según
el número y persona del sujeto, también en tiempo gramatical, que se reduce a tres: presente,
pasado y futuro; es el elemento central o núcleo del predicado o atributo. Segundo, Sustantivo
corresponde al elemento central del sujeto, ya que lo puede designar dentro de la proposición;
incluye a los pronombres personales, con la misma función de sujeto, y denota unidad o pluralidad
de los objetos. Tercero, Adjetivo se refiere a aquellas palabras que pueden modificar el sustantivo,
asimismo varía en género y número; también se menciona a sustantivo y adjetivo como
pertenecientes a la misma clase, con el título de nombre, indicando que en conjunto con el verbo son
palabras generalmente declinables (Bello, 1847). Esta categoría puede incluir al artículo y
pronombres posesivos con la misma función de adjetivo. Cuarto, Adverbio a su vez modifica al
verbo, al adjetivo, incluso a otro adverbio. Quinto, la Preposición corresponde a aquella clase capaz
de modificar a todas las especies de palabras antes mencionadas, pues es una expresión que designa
un objeto o idea en una oración. Bello en su texto: “la preposición puede faltar antes del término
(…) pero no puede existir nunca sin él” (1847), es decir, la preposición puede introducir el
complemento (sustantivo/ sustantivo + prep), y hacer variar el significado de él. Sexto, la
Conjunción “sirve para ligar dos o más palabras o frases análogas (…) también para ligar
proposiciones enteras” (Bello, 1847). Séptima y última, la Interjección es una palara que nos
permite señalar una emoción o afecto, que se señala con el sigo “!”, por ejemplo, ah, oh. Luego de
ello, hace un recorrido más profundo de los conceptos mencionados anteriormente (clases de
palabras), tanto en la variación de número; las especies de nombres; las inflexiones, que es aquello
que critica en Salvá por no tratarlo en su texto; terminación masculina y femenina; entre otras
temáticas. Incluso ahonda en cuestiones como construcciones interrogativas, negativas y cláusulas,
que no se encuentra en otras gramáticas, hasta Bello.
Como conclusión es relevante considerar la obra de Bello como referente para la escritura de
futuras gramáticas. Si bien se ha progresado en el análisis y conocimiento de la lengua y sus
gramáticas, el texto de Bello supuso un ‘avance’ en los estudios del idioma, pues en conjunto con
Salvá comienzan a desarrollar la gramática como una ciencia, presentando fenómenos atingentes a
la lengua y el contexto de forma descriptiva.
Referencias Bibliográficas
Bello, A (1847). Gramática de la lengua Castellana, al uso de los americanos. Chile:
Imprenta y librería del Mercurio.
Salvá, V (1831). Lengua Castellana según ahora se habla. París