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El Rastro Del Asesino

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VICENTE GARRIDO GENOVÉS

PATRICIA LÓPEZ LUCIO

EL RASTRO DEL ASESINO

EL PERFIL PSICOLÓGICO DE LOS CRIMINALES


EN LA INVESTIGACIÓN POLICIAL

Ilustración gráfica de
LUIS FRUTOS RODRÍGUEZ

Ariel
Nos guste o no, el Miedo existe objetivamen-
te en el mundo como objeto, como característi-
ca propia de ciertos fenómenos. Un precipicio es
en sí mismo un miedo, como lo es un predador
carnívoro y hambriento.

STUART WA!TON
Humanidad: Una historia de las emociones
(2005, p. 27)
l." edición: abril de 2006

© 2006: Vicente Garrido Genovés y Patricia López Lucio


Ilustración gráfica de Luis Frutos Rodríguez

Derechos exclusivos de edición en español


reservados para todo el mundo:
© 2006: Editorial Ariel, S. A.
Av. Diagonal, 662-664 - 08034 Barcelona

ISBN: 84-344-4492-5

Depósito legal: B. 12.019

Impreso en España por


A&M GRAFIC, S. L.
Polígono Industrial «La Florida>>
08130 Santa Perpetua de Mogoda
(Barcelona)

Quedan riguros<lmente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares


del copyright, bajo las sanciones establecid<1s en las leyes, la reproducción total
o p<'~rcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos
la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares
de ella mediante alquiler o préstamo públicos.
A mis hermanos, ]osé Miguel y Carlos Enrique

VICENTE GARRIDO

A mi familia, a Rosa, Ricardo y Manolo,


y a los amigos que siempre han estado ahí
PATRICIA LóPEZ
ÍNDICE

Agradecimientos 13

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

CAPíTULO l. Tras las huellas de un asesino en serie Joaquín


Ferrándiz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Asesinos en serie . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Los francotiradores de Washington . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
El perfil criminológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Una chaqueta cruzada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
La aportación del FBI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
La metodología para realizar un perfil 36
El asesino en serie como un narrador . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
La escena del crimen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Los actos de precaución y la escena amañada . . . . . . . . . . . 41
Modus operandi y firma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
La victimología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
El pcrfilador y la víctima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
/"El perfil geográfico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Joaquin Ferrandiz, asesino en serie de Castellón . . . . . . . . . 54
El perfil de Joaquin Ferrandiz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Las piezas encajan . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
El examen de un asesino en serie . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
Conversaciones con Ferrandiz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
g
CAPíTULO 2. Los problemas de investigar a un asesino en serie: el CAPÍTULO 5. Gustavo Romero: la mente del asesino . . . . . . . . . . 261
asesino de la baraja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 Asesinato de los novios de Valdepeñas . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
El asesino de la baraja entra en juego . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 La desaparición de Rosana Maroto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 266
Otra vuelta de tuerca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80 La investigación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269
Yo soy el asesino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Una mujer singular . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273
El mapa mental de un asesino en serie . . . . . . . . . . . . . . . . . 110 Aparece un asesino ............................... . 277
Los movimientos de la caza y el viaje interior de Galán . . . 114 Su versión de cómo y por qué mató a Rosana Maroto ... . 280
Modus operandi y firma de Galán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118 Otra mujer singular ............................... . 284
Una investigación compleja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121 El primer juicio .................................. . 285
El perfil criminológico de Alfredo Galán . . . . . . . . . . . . . . . 122 El relato veraz de la muerte de los novios ............. . 293
El segundo juicio ................................. . 294
CAPÍTULO 3. El asesino del parking ....................... . 131 Un asesino pegado a su tierra ....................... . 306
Primer asesinato ................................. . 131 La mente de Gustavo Romero ....................... . 308
Segundo asesinato ................................ . 140 Modus operandi y firma de Romero .................. . 319
Captura de Pérez Rangel ........................... . 150 Un asunto de mujeres 321
Declaraciones, juicio y condena ..................... . 158
La guarida ...................................... . 170 CAPÍTULO 6. Conclusiones 323
Dos mujeres más allá de su alcance . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173 La naturaleza esencial del asesino en serie . . . . . . . . . . . . . . 324
Modus operandi y firma del asesino del parking . . . . . . . . . 175 La investigación de los asesinos en serie . . . . . . . . . . . . . . . . 328
La historia que transmiten sus asesinatos . . . . . . . . . . . . . . . 177
Reflexiones para la investigación criminal . . . . . . . . . . . . . . 181 Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347

CAPÍTULO 4. Tony King: obsesión homicida . . . . . . . . . . . . . . . . . 195


El asesinato de Rocío Wanninkhof . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
El asesinato de Sonia Carabantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
Captura e interrogatorio a Tony King . . . . . . . . . . . . . . . . . 212
¿Quién era Tony King? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
Juicio por la muerte de Sonia y condena de King . . . . . . . . 229
El asesino en serie clásico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238
¿Enfermo o malvado? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 240
El asesino en serie como homicida sexual . . . . . . . . . . . . . . 243
Tony King al descubierto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
¿Qué buscaba en realidad Tony King? . . . . . . . . . . . . . . . . . 252

10 11
AGRADECIMIENTOS

No podríamos haber profundizado en ninguno de los casos


que aquí se analizan, sin el contacto directo con los protagonis-
tas colaterales: familiares, supervivientes, abogados, investigado-
res y periodistas. Los primeros hicieron un hueco entre el dolor
y el desconsuelo para atendernos, para que explicásemos la
crueldad que han vivido con la esperanza de que quienes lo lean,
a ser posible los encargados de impartir la justicia penal y peni-
tenciaria, mediten antes de tomar sus decisiones. Son muchos y
desde el cariño y el respeto, esperamos que este libro les sirva a
ellos también.
Pero de quien más hemos aprendido es de los investigado-
res que nos ha contado su experiencia y las decisiones tomadas
en momentos críticos, sabiendo que se sometían a una reflexión
independiente. Por eso queremos agradecer su apoyo y colabo-
ración al teniente José Luis Álvarez, psicólogo y miembro del
Servicio de Análisis Criminal de la Dirección General de la
Guardia Civil; a los agentes del Grupo de Homicidios de la Uni-
dad Central Operativa, en especial al comandante Jesús Fustel,
y a los investigadores de la Comandancia madrileña de Tres
Cantos, encabezados por el teniente Jesús Rubio. También la
Policía nos ha abierto sus puertas, y por eso no nos podemos
olvidar de los numerosos expertos de la Comisaría General de
Policía Científica, de la Jefatura Superior de Policía de Madrid y
de Castilla La Mancha, entre ellos Máximo Carretero, Josefina
Lamas, Rosalía Vega, Antonio Heras o los miembros del Grupo X

13
de Homicidios, así como otros agentes a los que por motivos de
seguridad no nombramos.
Los abogados son también una fuente activa de cualquier
investigación, así como los fiscales y demás órganos judiciales. Lo
que no está en los sumarios, lo que ellos no dicen en los juicios o
no escriben en las sentencias no existe. Y sin embargo, en algunas
ocasiones, hay toda una trama detrás de cada proceso. Por poner PRÓLOGO
luz en las conjeturas más legales, damos las gracias al abogado
José María Garzón y a la letrada Helena Echeverri, a la fiscal de la
Audiencia de Barcelona, Mar Cuesta, además de a Carlos Berbell, Este libro trata sobre cinco asesinos en serie españoles que,
jefe de prensa del Consejo General del Poder Judicial, y a los Tri- en los últimos años, han convulsionado a la opinión pública por
bunales Superiores de Justicia de Madrid, Málaga, Castilla La la crueldad de sus crímenes. No son los más prolíficos de nuestra
Mancha, y Cataluña. También estamos en deuda con Virgilio historia, ni tienen por qué ser los «peores» en ningún sentido.
Latorre, amigo e ilustre penalista, que nos ayuda a repensar las Son los más recientes, y su selección obedece a que esperamos
cosas una y otra vez, y con los miembros de la FACE, siempre que nos permitan alcanzar los tres objetivos que hemos tenido a
entusiastas en el desarrollo de la Criminología en España. la hora de ponernos a escribir esta obra.
Y por último a la revista de sucesos Así son las cosas y al gru- En primer lugar, porque ilustran bien, en su conjunto, las
po editorial Hachette & Filipacci, por la cesión de imágenes y el características comunes y variedades que pueden darse bajo esta
acceso a toda la base documental. Conocemos el trabajo que denominación. Tony King (dos asesinatos y varias violaciones) y
han realizado, involucrándose en cada crimen, por eso agrade- Alfredo Galán (el asesino de la baraja; seis asesinatos y tres inten-
cemos a su directora Purificación Blanco, y a los compañeros de tos) no pueden ser, en muchos aspectos, más diferentes, pero a
redacción Mayka Paniagua, Javier Rangel, Alfonso Egea, Mar pesar de ello comparten elementos que les sitúan en una región
Claramonte y Nacho Abad, que siempre hayan estado dispuestos diferente de la naturaleza humana, lugar al que también pertene-
a sumergirse en la búsqueda de la verdad. También estamos en cen los tres restantes: Gustavo Romero (dos asesinatos), Joaquín
deuda con los fotógrafos Luis Cárcamo y Luis Miguel González. Ferrándiz (cinco asesinatos) y Pérez Rangel (el asesino del par-
king; dos asesinatos). Lo sustantivo aquí no es el número de
muertes -con ser éste un hecho estremecedor-, sino el sistema y
la finalidad que tuvieron al proyectar y ejecutar esos homicidios.
De este modo, una aspiración de este libro es llegar a com-
prender -hasta donde nos es posible- por qué estos hombres
hicieron lo que hicieron. No se contenta con ser un libro perio-
dístico, de «sucesos» (que, por otra parte, puede resultar bien
valioso), sino que intenta llevar al lector, en su lectura pormeno-
rizada de cada caso, hasta la misma escena del crimen, y le invita

14 15
a que, en compañía de los autores, se atreva a descifrar los terri- sólo tenía diecisiete años, que «el mundo no podía ser la crea-
bles secretos que albergaron en su psicología y que revelaron a ción de un ser lleno de bondad, sino, más bien, la de un demo-
través de sus homicidios. nio que se deleita en la visión del dolor de las criaturas a las que
No hemos querido caer en una morbosidad gratuita. Las des- ha abocado a la existencia». 1
cripciones detalladas de las vejaciones y actos crueles de los ase- Queremos mostrar la crueldad de los asesinos porque quere-
sinos pretenden servir de plataforma para la comprensión cabal, mos recordar a todos que estos sujetos son reales, y no mera fic-
para profundizar en sus motivaciones aberrantes y en sus modus ción cinematográfica, que son una amenaza manifiesta, y que si
operandi, para entender al fin qué se propusieron obrando de este bien podemos discutir cómo castigarlos y con cuánta severidad,
modo. A esta meta sirven las fotografías incluidas y, en particular, es muy importante saber apresarlos lo antes posible para evitar
los excelentes dibujos de Luis Frutos, que tienen la virtud de que acumulen nuevas víctimas. Y así, una tercera razón se orien-
representar los movimientos y actos de los asesinos tal y como ta decididamente a prestar un servicio a las fuerzas y cuerpos de
ellos confesaron hacer o como se declararon probados en el jui- seguridad, la Policía y la Guardia Civil. Que nadie vea un atrevi-
cio correspondiente. miento por nuestra parte: no pretendemos saber más que ellos, ni
No hay otro modo de entrar en estos agujeros negros de la mucho menos. Hablando con toda honestidad: sabemos muy
moral humana. No es éste un libro para lectores sensibles, sino poco. Pero aquello que sabemos puede ser valioso darlo a cono-
para todo aquel interesado en acercarse al lado más oscuro de la cer, aunque sólo sea para aportar una perspectiva diferente, para
naturaleza del hombre. Para entender hemos de ver, hemos de señalar aquí y allá cosas que la Criminología puede revelar como
observar; tenemos que examinar y comparar, y luego inferir una prometedoras en la investigación de estos asesinos.
interpretación que, mediante el estudio de muchos casos, nos lle- En particular, nosotros entregamos en este libro, por vez pri-
ve a afirmaciones con el mayor grado de seguridad posible. mera en la bibliografía española autóctona, un pequeño texto que
Una segunda razón para escribir este libro consiste en hon- introduce la moderna metodología de la técnica del perfil del
rar a las víctimas. Generalmente éstas suscitan la mayor de las delincuente, o del perfil criminal o criminológico, aplicado a la
simpatías cuando, primero por estar desaparecidas, y luego por captura de los asesinos seriales. Y lo hacemos con casos españo-
ser objeto de actos tan viles, toda persona comparte con ellas y les, de nuestra realidad, no con psicópatas de Nueva York o de
sus familiares, en un grado u otro, su dolor y sufrimiento. Lue- Londres, sino hablando de acontecimientos que, por espacio de
go, en el acto del juicio, vuelven a estar en la imaginación de unas semanas o meses, convulsionaron en diferente medida
todos, pero finalmente sólo queda su recuerdo entre sus fami- nuestra conciencia pública.
liares y amigos. Sin embargo, esas personas asesinadas nacieron Los mejores especialistas en la metodología del perfil crimi-
y vivieron, y tenían un futuro, por triste que pudiera ser en nal han obtenido su conocimiento merced a la experiencia acu-
algunos casos (por ejemplo, las prostitutas asesinadas por mulada en el trato con los asesinos, lo que les ha permitido afilar
Ferrándiz). Todas querían vivir, y sin duda que lo último que también su inteligencia intuitiva. La información que precisan se
esperaban era ser presa ciega de un homicida múltiple. Sin
embargo, lo fueron. En su realidad se hizo verdad absoluta la l. Luis Moreno Claros, Schopenhauer: Vida del filósofo pesimista.
afirmación que le fue revelada al filósofo Schopenhauer cuando Madrid: Algaba, 2005, pág. 89.

16 17
deriva tanto de la evidencia física de la escena del crimen como
de la evidencia no física, que en este libro denominaremos evi-
dencia o huellas psicológicas o de comportamiento. General-
mente los perfiladores emplean teorías psicológicas para exami-
nar y analizar aspectos del comportamiento y del pensamiento de
los asesinos (u otros delincuentes), incluyendo todo lo relaciona-
do con la patología criminal. También precisan saber datos esta- CAPÍTULO 1
dísticos cuando necesitan, por ejemplo, conocer cuál es la fre-
cuencia con que determinadas características de los delincuentes TRAS LAS HUELLAS DE UN ASESINO EN SERIE:
aparecen asociadas a un crimen en particular. JOAQUÍN FERRÁNDIZ
Sin embargo, la idea esencial que cruza este libro a propósito
de la investigación criminal es que la labor fundamental la reali-
zan los investigadores. El perfilador es como un analista de hue- Verano de 1995, Benicassim, fin de semana. Sonia baila en
llas o de balística: aporta su grano de arena cuando resulta perti- la pista, sudorosa. Tiene poco más de 23 años. Se mueve de for-
nente. Muchas veces no lo es, pero en el caso de los asesinos en ma sugerente encima de sus zuecos, es atractiva, y se sabe apre-
serie lo es con frecuencia, sin mayores armas misteriosas que sus ciada y popular entre los chicos de Castellón. Lista y trabajado-
conocimientos y capacidad de observar. Nuestra idea es que el ra, ha sabido estudiar de firme hasta obtener su licenciatura en
mejor perfilador es el investigador policial formado en esta meto- filología, pero también sabe divertirse cuando llega el momen-
dología, si bien puede ser igualmente útil un criminólogo espe- to. Mide poco más de 1,60, tiene el pelo teñido de rubio y real-
cialista en perfilación que sea aceptado honestamente como uno mente sabe bailar.
más en el equipo de investigación. Un hombre, acodado en la barra, no deja de mirarla. Se lla-
En estos casos se cometieron errores, y aunque siempre «se ma Joaquín, y un par de horas después va a matarla. Mide cerca
ven mejor las cosas a toro pasado», es justo decir que dos de los de 1,70, tiene 32 años, y no es mal parecido. Sabe hablar de casi
casos aquí presentados (Ferrándiz y Galán) fueron perfilados cualquier cosa en el medio en el que se desenvuelve, y la gente lo
antes de saberse quién era el asesino, y que en los otros restan- considera como uno más en todos los sentidos. No destaca espe-
tes «retratos del mal» el análisis se hace con el propósito no de cialmente en nada, ni para bien ni para mal, como ocurre con la
criticar, sino de ayudar a reflexionar para casos futuros, cuando mayoría del género humano. Nunca le ha faltado trabajo, y aho-
de nuevo la imagen del asesino en serie se proyecte sobre todos ra está empleado en una compañía aseguradora multinacional.
nosotros. Hace unos años estuvo metido en un buen lío, pero su ciudad
nunca le consideró responsable, y no le pasó factura.
Joaquín tampoco tiene problemas para ligar, aunque ahora
esté solo. El problema de Joaquín es otro. Le gusta quedarse en el
anonimato, después de que sus amigos se han ido, y tomar una
última copa. Joaquín mira y piensa. Recuerda algo que sintió
18 19
como un veneno seis años antes, cuando tuvo a su merced a una últimos ecos de la noche de diversión que ahora no son sino tañi-
chica de 18 años. Allí, en su coche, herida y asustada, María José dos de los últimos momentos de existencia de Sonia, exuberante
estaba en sus manos. Él supo manejarla, por más que al final lo en su juventud minutos antes.
estropeara todo al dejarla libre junto a un hospital para que la Pasados 1O kilómetros tuerce a la derecha. Un camino de
atendieran. Pero esa hora en que la tuvo amordazada, ciega tras asfalto deja paso a otro camino de tierra. Se detiene. Joaquín coge
una venda improvisada, atada, suplicante ... Joaquín siente que la a Sonia del brazo, la obliga a caminar, arrastrándose penosamen-
respiración se agita, y un temblor empieza a estremecerle. te sobre sus zuecos. Ahora tiene la oportunidad de volver a sentir
Lleva tiempo pensando. Ha tenido seis años de cárcel para aquello que le transformó tan profundamente seis años antes.
pensar. Está tomando una decisión que sabe que va a cambiar María José, con sólo 18 años, temblando de puro miedo, ultraja-
por completo su vida. No quiere regresar a la cárcel, pero lo que da, y él con sus poros abiertos como nunca antes, al fin escapan-
siente es una pasión, una necesidad casi vital. No se trata de do de un cerco gris y aburrido en el que se consume día a día. Seis
dinero, o de fama, a él le gusta la tranquilidad, pasar inadverti- años en la cárcel. .. lo recuerda y se enfurece. No, ahora no será
do. Lo que le sucede es que la vida le resulta terriblemente gris, tan estúpido.
muy, digamos ... incompleta. Ha practicado el sexo con regula- El lugar está bien oculto, una zona con matorrales y cañas
ridad, ha estado con prostitutas, pero eso no le lleva a ningún altas, con agua pantanosa. El hombre que había tomado esa
sitio. Con María José sintió algo muy diferente, único. Poder. Se noche la gran decisión de su vida propina otro puñetazo al ros-
excitó como nunca lo había logrado, pero no de un modo geni- tro de Sonia; ella deja de llorar. Joaquín rasga sus vestidos. Ella en
tal, ordinario. Fue, ante todo, una conmoción. Había, claro está, tierra, medio atontada, empieza a comprender que su captor no
un componente sexual, pero era difícil desligarlo de la embria- es un vulgar violador. No piensa en resistirse a que la ultraje, ni
guez de sentir que uno es realmente, en esos momentos, en el siquiera podría reunir fuerzas para ello, aterida de frío en la
universo de su coche, quien puede decidir sobre la vida y la madrugada, casi inerte por el miedo. Es algo más. Joaquín parece
muerte, sobre el cuerpo y el alma de quien estaba sacrificada, seguir un plan preconcebido, actúa como si estuviera poseído.
impedida y suplicante. Por eso, cuando nota que él la despoja de su ropa interior y la
Joaquín ha tomado la decisión. Correrá el riesgo, aunque será amordaza con sus bragas, su cuerpo desnudo en la oscuridad
muy cauto. Sonia sale de la discoteca, empieza a caminar. Él se refleja bajo la luna una súplica que nadie puede escuchar.
apresura a coger el coche, va tras ella, y para a su lado. La invita a La lleva junto a un árbol, ya caída. Joaquín tapa su boca, ya
subir, se conocen de vista. La llevará a casa. Ella duda pero acce- callada por sus propias bragas, con cinta de embalar. Sonia abre
de. Pronto el coche deja atrás el camino que debía llevar a Sonia su nariz, luchando por respirar unos últimos momentos. Mil
a la seguridad de su casa. Protesta, empieza a ponerse nerviosa. recuerdos de su corta vida se deslizan por su mente como si caye-
Joaquín para el coche y actúa con decisión. La golpea en la cabe- ran por un pozo, cada vez más oscuro. No comprende qué le
za («¡calla puta!»), ella gime histérica, protestando inútilmente. sucede; sabe que va a morir, pero no lo entiende. Joaquín atena-
El hombre que se ha convertido en su Némesis la ata con rapidez, za su garganta. Lleno de una emoción que le confiere una energía
manos a la espalda. Conduce rápido por la carretera que trans- ansiada, aprieta con todas sus fuerzas. Siente que vive como nun-
curre paralela a la playa, mientras deja atrás espejismos de vida, ca al tiempo que da muerte a la chica. Son unos segundos indes-
20 21
criptibles ... Al fin todo ha terminado. Joaquín jadea, con todos cuando un asesino hace de su casa el panteón de las víctimas a
sus nervios al límite. Recoge los zuecos de Sonia y se los calza las que logra atraer engañadas (Fred West, el asesino de la «casa
como si fuera una muñeca rota. Va a marcharse cuando ve, unos de los horrores» de Gloucester, Reino Unido, es un ejemplo
pocos metros más allá, un cubo de basura viejo. Lo recoge y lo reciente de esto). 1 El asesino de la baraja, que se estudia en el
pone encima de la cabeza de su víctima. capítulo siguiente, expresa bien esta noción. En varias ocasio-
Joaquín regresa a su vehículo como hipnotizado. Pronto nes, según relata el mismo autor de los hechos (Alfredo Galán),
empezará a amanecer. se halla simplemente tumbado en el sofá o viendo la televisión,
y de pronto decide que le apetece matar a alguien. Parece algo
casual, puramente repentino, pero lo cierto es que se trata más
Asesinos en serie bien de que el homicida en un momento concreto decide que ya
no quiere soportar más la tensión y, sabedor de que él tiene ese
Esta obra trata de la aplicación de la técnica del perfil crimi- enorme poder (el de preservar la vida o dar la muerte), se pone
nológico en la captura de asesinos en serie. Gracias a los libros y
en marcha para volver a interpretar ese personaje que está cam-
las películas, los ciudadanos de la sociedad actual tienen un cono-
biando por completo su existencia.
cimiento más amplio del asesino en serie de lo que ocurría en el
No se incluye en la definición de asesino en serie a homici-
pasado. La definición más aceptada de asesino en serie es la de
das que actúan en grupos terroristas o asesinos profesionales,
alguien que mata a tres o más personas en momentos temporales
que viven matando gente mediante contrato. Más problemas
diferentes. Es decir, se exige que entre un homicidio y otro haya
hay, sin embargo, a la hora de separar a este tipo de criminal
existido un periodo de «enfriamiento», en el cual el asesino no
del asesino que mata a varias personas a lo largo de un único
siente -o al menos sea capaz de controlar- la urgencia de
acto o secuencia de comportamiento, porque tal secuencia
matar. No obstante hay dudas relevantes con el criterio numéri-
puede prolongarse varias horas o días, y ocurre en diferentes
co de «tres o más» víctimas, porque en ocasiones el responsable
lugares. Este asesino recibe el nombre de «asesino de excur-
de una o dos muertes no comete un tercer asesinato debido a que
sión» (spree killer), o «asesino movido por la furia», que nor-
resulta capturado con anterioridad. Por ejemplo, el asesino del
malmente finaliza con su muerte o detención. Los francotira-
parking del barrio del Putxet, en Barcelona (que se describe en el
capítulo 3) mató a sólo dos mujeres, pero a buen seguro que dores de Washington (también conocidos como los «asesinos
hubiera matado a más si no hubiera sido apresado. Ésa es la razón del tarot» o «de la autopista») son un buen ejemplo de asesinos
por la que algunos investigadores (entre los que nos incluimos) en serie que podrían entenderse también como miembros de
amplían esta definición a sólo dos muertes, porque una vez supe- este último club.
rada la enorme dificultad de matar por vez primera, la comisión
de un segundo crimen aumenta mucho la probabilidad de que
sea seguido por otros.
l. Fred West, solo o en compañía de su mujer Rosemary, violó y mató
También es muy habitual que varíe el lugar donde mata a al menos a 20 chicas jóvenes y luego las enterraba en el sótano o en el jardín
las diferentes víctimas, aunque no siempre es así, como ocurre de su casa de Cromwell Street, en Gloucester.
22 23
Los francotiradores de Washington mujer con la que convivió un tiempo. También conoció al hijo de
esta mujer, John Lee Malva. Los tres volvieron a Estados Unidos
El 24 de octubre de 2002 finalizaron 22 días de terror en el de forma ilegal en 2001, y se pusieron a vivir en el estado de Was-
estado de Washington y otros colindantes. Los que resultaron ser hington.
los «asesinos de la autopista», John Allen Williams, de 41 años, y Pronto Williams y el chico empezaron a viajar por ahí, sin
John Lee Malva, de 17, fueron arrestados mientras dormían en su que la madre tuviera mucho que decir al respecto. Podían vivir
coche. Habían matado durante esas tres semanas a 13 personas, y un tiempo durmiendo en el auto, o en un refugio para los sin
tres habían resultado gravemente heridas. techo. En febrero de 2002 dejaron Washington y fueron al estado
Williams había crecido en la ciudad de Batan Rouge, en el de Alabama, donde se iniciaron los tiroteos, luego pasaron a
estado de Louisiana, en compañía de su abuela y de sus tías. En Louisiana y finalmente a la capital del país, Washington D.C.
1988 se convirtió a la religión del Islam y cambió su nombre de Malva era un niño sin padre, y debido a que su madre pasa-
Williams a Mohamed. Se casó con su novia del instituto en 1982, ba mucho tiempo fuera de casa (incluso del país) en trabajos
y tuvieron un hijo. Seis años más tarde se divorciaron, y Williams transitorios, desde pequeño se tenía que cuidar solo. Cuando
se casó por segunda vez ese mismo año. Este nuevo matrimonio entró Williams en su vida, Malva halló la primera relación cerca-
duró hasta el año 2000, y se acompaftó de tres nuevos hijos. Los na con alguien parecido a un padre que había tenido en su vida.
dos divorcios fueron conflictivos. La segunda mujer temía por su El ex soldado le entrenó en el manejo del rifle, y finalmente pre-
seguridad y por la de sus hijos, y manifestó que los niños sufrían sentaba el chico a sus amigos como su «francotirador». Como en
un grave abuso por parte de su padre. tantos otros casos de asesinos en serie que actúan en parejas, uno
Williams sirvió en la Guardia Nacional de Louisiana desde 1978 es el líder y el otro el seguidor.
hasta 1985, y en dos ocasiones se le abrió un expediente por faltas El modus operandi de los asesinos se puede apreciar en el
graves disciplinarias. La más grave de las dos consistió en golpear en relato de algunos de sus crímenes. La serie empezó el 21 de sep-
la cabeza a un superior. Posteriormente estuvo en el ejército hasta tiembre de 2002. Kellie Adams estaba cerrando una tienda de
1993, sirviendo como ingeniero de combate y otros trabajos de licores en Montgomery (Alabama), cuando recibió un disparo en
intendencia. No tuvo preparación específica como francotirador, la cabeza, aunque milagrosamente sobrevivió. Un momento más
pero obtuvo una distinción en el manejo del rifle de reglamento. tarde, su compañera de trabajo Claudine, fue tiroteada en la
A pesar de su tendencia violenta, sus antecedentes no iban espalda y murió de inmediato. Malva estaba registrando su bol-
más allá de ser arrestado por conducir sin tener carné, y otro so, pero huyó cuando se acercó la policía.
arresto como sospechoso de un robo a una tienda, pero no fue Dos días más tarde, en Batan Rouge (Louisiana), una mujer
condenado. Sin embargo como hombre de negocios fue un fra- que salía de una tienda de belleza fue tiroteada y muerta. Malva
caso, ya que tanto un gimnasio de kárate como una tienda de sí que pudo robar esta vez el bolso de la víctima, y escapó a tra-
reparación de automóviles fueron empresas montadas por él vés de un bosque cercano.
pero que no salieron a flote y las tuvo que cerrar. Los asesinos huyeron hacia la capital de Estados Unidos,
Así las cosas, en marzo de 2000 tomó a sus tres hijos de su Washington D.C. El 2 de octubre dispararon a un ciudadano que
segunda esposa y se los llevó a Guatemala, donde conoció a una andaba por la calle y fallaron, pero minutos después acertaron
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con un hombre que estaba en el aparcamiento de un supermer- Los asesinos fueron capturados poco después, gracias al
cado. El 3 de octubre siguiente mataron a cinco personas, de un informe de un ciudadano que avisó a la policía de la situación en
modo siempre idéntico: un disparo certero de rifle. Y las vícti- la que se encontraba el coche descrito como sospechoso.
mas siempre eran personas que se ocupaban de sus cosas, víctimas
del azar. Al día siguiente alcanzaron a otra persona, pero logró
sobrevivir. El perfil criminológico
El 6 de octubre no se cometieron más crímenes, pero el 7 un
chico de 13 años fue tiroteado cuando entraba en la escuela, Un perfil criminológico es una estimación acerca de las
aunque pudo recuperarse posteriormente. Cuando la policía características biográficas y del estilo de vida del responsable de
buscó por los alrededores, halló una carta de Tarot donde estaba una serie de crímenes (generalmente homicidios y/o violaciones)
escrito el siguiente mensaje: «Querida policía, yo soy Dios». que todavía no se ha identificado. También incluye una predic-
Williams estaba intentando establecer una relación con la poli- ¿ión acerca de dónde vive o tiene su base desde la que se despla-
cía, al igual que había hecho el asesino del Zodíaco 2 de San Fran- zapara cometer los delitos, y cuáles son las áreas probables en las
cisco (todavía sin descubrir) y David Berkowitz, el «hijo de que puede volver a actuar. El resultado de todo esto es lo que se
Sam», 3 que aterrorizó con su revólver a los neoyorquinos en el denomina un perfil, pensado para ayudar a la policía en sus
decenio de 1970. investigaciones, generalmente disminuyendo las vías a proseguir
Así siguieron los crímenes durante varios días. Ya al final de en el rastro del crimen y focalizando la acción policial en deter-
la serie, el día 19 de octubre, Williams disparó por la mañana a un minadas áreas o tipos de personas. Ningún perfil resuelve un cri-
hombre que salía de un restaurante; éste tuvo también la oportu- men, ni el perfilador tiene poderes psíquicos -más allá de los
nidad de sobrevivir. En la búsqueda de la policía por la zona, se adquiridos por su estudio y experiencia- que ofrecer a una
halló una nueva nota donde el asesino otra vez decía que era Dios audiencia que lo contempla incrédulo.
y aclaraba que los investigadores eran unos incompetentes. Las tareas que incluye el «perfil criminológico» también se
Además, dejaba su número de cuenta corriente para que ingresa- conocen como «psicología de la investigación criminal» debido a
ran diez millones de dólares. Terminaba diciendo: «Sus hijos no que ésta busca caracterizar al delincuente en su psicología y per-
están seguros en ningún sitio en ningún momento». Sin embar- sonalidad interpretando sus acciones, y los actos no son sino las
go, el francotirador sólo pudo matar a una persona más, el día 22. huellas psicológicas que en el caso de los asesinos se concretan en
El infortunado fue un conductor de autobús que esperaba reanu- sus crímenes y las conductas necesarias para su preparación y
dar su camino. El disparo le dio de lleno en el abdomen. fuga posterior. Otros términos que también se usan con frecuen-
cia son los de «perfil del delincuente», «perfil criminal» o «perfil
2. El asesino del zodíaco operó entre 1996 y 1974, y nunca fue apresa-
de la escena del crimen». En alguna ocasión emplearemos en este
do. Escribió 21 cartas a la policía y los periódicos. Dejaba una firma consis-
tente en una cruz rodeada de un círculo. libro estas expresiones de modo intercambiable: la preferencia
3. David Berkowitz también era conocido como «el asesino del calibre por el adjetivo «criminológico» se debe a que la Criminología es
44», porque éste era el tipo de arma que empleaba en sus asesinatos. Berkowitz una ciencia integradora de muchas especialidades (psicología,
escribió dos cartas, dirigida una a los periódicos y otra a la policía. sociología, medicina forense, etc.), y en el proceso de elaborar un
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perfil de un asesmo o violador desconocido se hace del todo cuarto intento llegó una bomba efectiva, también en 1950, fulmi-
necesario integrar los conocimientos de muchos especialistas. nando una cabina de teléfonos de la Biblioteca Pública de Nueva
Así, el investigador que realiza el perfil -lo ideal sería que fuera York. Los atentados siguieron sucediéndose, resultando heridos de
un policía con formación específica en este ámbito, pero también diversa consideración, hasta que en 1956 un artefacto ubicado en
lo puede ser un psicólogo o criminólogo que colabora con la el teatro Paramount, de Brooldyn, hirió a seis personas gravemen-
policía- debe contar con toda la información disponible rela- te, dando lugar a un ataque de pánico entre el público, y a la movi-
tiva al caso que tiene ahora entre manos. Como luego comenta- lización masiva de la policía en la captura del que ya por entonces,
remos, su tarea consiste en interpretar las huellas psicológicas (o se conocía como mad bomber («el loco de las bombas»).
de comportamiento) del delincuente, pero esto no lo puede hacer Fue el momento en que el inspector Finney contactó con el
si no conoce al detalle los análisis de las huellas físicas (materia Dr. James A. Brussel, un psiquiatra consultor del sistema de salud
orgánica e inorgánica) de la escena del crimen, junto con toda la mental de Nueva York.
información disponible relativa a posibles testigos y a la víctima Brussel desarrolló el siguiente perfil:
o víctimas del crimen.
Es un hombre. Paranoico. De mediana edad; de 40 a 50 años,
introvertido. De constitución bien proporcionada. Es soltero, un
solitario, quizás vive con una mujer mayor, pariente suya. Es
Una chaqueta cruzada
alguien muy pulcro, aseado, de afectado apurado. No está interesa-
do en las mujeres. De buena educación, pero de extracción extran-
El primer caso publicado que se puede considerar un ejerci- jera. Es un mecánico habilidoso, cuidadoso con las herramientas.
cio de perfil de un delincuente desconocido lo protagonizó un Es eslavo. Religioso. Si es criticado en su trabajo, puede ser violen-
psiquiatra, el doctor James Brussel, con la ayuda de George to. Se siente superior a los que le critican. El resentimiento sigue en
Metesky, al que la prensa de la época le dio el llamativo apodo de aumento. Sus cartas las envía desde Westchester, ya que no es tan
«el loco de las bombas» (mad bomber). Todo empezó el 16 de estúpido de echarlas al correo en la ciudad en la que reside. Proba-
noviembre de 1940, cuando se descubrió una bomba -que no blemente envía las cartas en un lugar que está en el camino que va
llegó a explotar- en el edificio de la Bdíson Consolidated en desde su casa a la ciudad de Nueva York. Una de las mayores con-
Manhattan, Nueva York, la compañía encargada de suministrar centraciones de polacos está en Bridgeport, Conneticut, y para ir
electricidad a la ciudad. Junto a la bomba había una nota escrita desde allí a Nueva York. hay que pasar por Westchester. Ha tenido
a mano, en mayúsculas, que decía: «Con. Bdíson, ladrones -Esto una enfermedad grave, posiblemente algo del corazón.
es para tÍ». Firmaba «F.P.». Después de otra bomba fallida en
1941, el anónimo delincuente envió una carta a la policía expli- Y al final añadió: «Cuando ustedes lo capturen, llevará un
cando que, debido a la entrada de los EE.UU. en guerra, se iba a traje cruzado con el chaleco abotonado».
abstener de nuevos atentados durante el tiempo que durara la Cuando la policía finalmente lo capturó, el 21 de enero de
contienda. 1957 -después de buscar en los archivos de la compañía a alguien
Y en efecto, una tercera bomba se halló en la Estación Grand que tuviera razones para estar resentido por el trato recibido-
Central en 1950, sin que tampoco llegara a explotar. Hasta que al observaron que Metesky tenía un taller arreglado para sus tareas

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de preparar bombas. Había sido herido en un accidente en 1930, ran dos U juntas, sugiriendo los pechos de una mujer, y ello reve-
y después de unos meses de subsidio, había sido despedido al laba un problema sexual, que hacía improbable que hubiera con-
hallársele incapacitado para el trabajo sin una aparente enferme- traído matrimonio.
dad física. Ante los ojos de los investigadores apareció un hombre El único punto inexacto del perfil fue su predicción de la
bien proporcionado, de 54 años edad, de origen polaco, soltero, enfermedad cardíaca. Pero no erró por mucho, ya que tenía una
que residía en una casa con dos hermanas mayores, y ¡llevaba un tuberculosis pulmonar.
traje cruzado con el chaleco perfectamente abotonado! El perfil de Brussel tuvo una gran repercusión, y puso de
Metesky admitió tranquilamente ser el «loco de las bombas», relieve entre el público la necesidad de expandir las fronteras de
y reveló que las iniciales «F.P.» significaban «fair play» (juego lim- la investigación policial. El mensaje era que los policías deberían
pio). Fue internado en un hospital psiquiátrico en 1957, donde preocuparse no sólo por la evidencia física de un caso, sino que
permaneció hasta su muerte. también tenían que atender a los restos comportamentales o psi-
Brussel dijo que había empleado, sencillamente, el razona- cológicos de la escena del crimen. La investigación criminal ya no
miento deductivo, su experiencia, y el cálculo de probabilidades. volvería a ser la misma.
Su razonamiento fue el siguiente: ya que la paranoia toma un
tiempo largo para desarrollarse -con frecuencia hasta 1O años-,
y el hecho de que la primera bomba había sido colocada en 1940, La aportación del FBI
entonces dedujo que la enfermedad debía de haberse iniciado
sobre 1930, lo que hacía que estuviera en la mediana edad en Pero no es hasta el decenio de 1970 que la técnica del perfil
1956, año en el que desarrolló el perfil para la policía. ¿Por qué criminológico toma carta de naturaleza como una estrategia de
supo que era un paranoico? Porque ellos son capaces de mante- investigación al servicio regular de la investigación policial. En
ner un resentimiento durante mucho tiempo, se sienten superio- realidad el término offender profiling («perfil del delincuente»)
res intelectualmente, son pulcros, obsesivos, y les gusta que todo fue creado por los agentes del FBI en el centro de entrenamiento
esté en orden, de ahí su letra meticulosa y la famosa chaqueta de Quantico (Virginia Oeste) para designar la técnica de descri-
cruzada con el chaleco como hábito en el vestir. bir el comportamiento y características probables del autor des-
Aunque sus notas sugerían un hombre educado, no emplea- conocido de un asesinato. El primer caso que se conoce es el de
ba el argot, de ahí que dedujera que se trataba de alguien extran- Susan Jaeger, una niña que desapareció en 1973 en el estado de
jero, que escribía como si estuviera traduciendo de su idioma ori- Montana, y a la que la policía llevaba más de medio año buscan-
ginal. ¿Por qué de origen eslavo? Porque, históricamente, las do infructuosamente. Había sido secuestrada mientras dormía
bombas se han empleado sobre todo en Europa Central. Lo de en su tienda de campaña, haciendo camping con sus padres. Sie-
bien proporcionado se deriva de los clásicos estudios del psiquia- te meses más tarde apareció muerta en un bosque cercano, gra-
tra alemán Kretschmer -en ese momento muy relevantes- el vemente mutilada.
cual sugirió que el 85% de los paranoicos tienen una constitución El FBI sugirió que el asesino era un varón blanco, que vivía
atlética. ¿Por qué dijo que era soltero? Aquí se basó en que, a dife- cerca del camping, y que probablemente contara con algún arres-
rencia de las otras letras, la W la escribía inclinada, como si fue- to previo. Probablemente, se anotó también, habría guardado
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algún recuerdo flsico del hecho. El perfil condujo ante un sospe- personó la policía, aparte de las terribles heridas que tenía el cadá-
choso, David Meirhofer, quien sin embargó negó los cargos. ver, se pudo observar que un envase aplastado de yogur había sido
Cuando, más tarde, la madre grabó una llamada anónima que usado como recipiente para beber la sangre de la víctima. Debido
recibió, en la que se le informaba de que su hija había sido secues- a estas circunstancias inusitadas, se requirió la ayuda de la Unidad
trada, se comprobó que el sospechoso había hecho esa llamada. de Ciencias de la Conducta del FBI. Robert Ressler, junto a su
Antes de que se ahorcara en su celda, la policía comprobó que colega Russ Vorpagel, elaboraron el siguiente perfil:
también había cometido otros tres asesinatos.
A través de la creación en la Academia de Quantico de la Uni- Varón blanco, entre 25 y 27 años de edad, delgado, con apa-
dad de Ciencias de la Conducta (UCC) se concreta el perfil como riencia de estar desnutrido. Su casa estará extremadamente sucia y
un intento elaborado de proporcionar a los equipos de investiga- descuidada, y se podrá hallar en ella evidencia del crimen. El ase-
ción la información específica en torno al tipo de individuo sino tiene un historial de enfermedad mental y abuso de drogas.
que ha cometido un cierto crimen, o mejor, una serie de críme- Será un solitario, sin amigos mujeres o varones, y vivirá solo en
nes. Usualmente los perfiles son más eficaces en aquellos casos en casa (quizás a excepción de sus padres, pero es improbable). Sin
los que un delincuente desconocido ha mostrado indicios de psi- empleo. Posiblemente recibirá algún tipo de subsidio por enfer-
copatología o repite comportamientos delictivos con grandes medad. No ha estado en el ejército. Habrá dejado el bachillerato o
dosis de violencia o capacidad de destrucción. En esta categoría la facultad sin concluir los estudios. Posiblemente sufre una o varias
formas de psicosis paranoide.
incluiríamos delitos como el asesinato serial, la violación reinci-
dente, la piromanía, robos de bancos y el abuso sexual de niños.
A lo largo de 1990, la UCC sufrió varias transformaciones, y El perfil se reveló muy preciso. ¿Cómo fue elaborado? Aun-
actualmente la unidad encargada de realizar los perfiles crimino- que no hubo asalto sexual, los perfiladores consideraron que el
lógicos opera bajo la dirección del Centro Nacional para el Aná- delito tenía una motivación sexual, lo que les dio el punto de par-
lisis del Crimen. tida. En el núcleo de los perfiles del FBI se halla un conoci-
Entre los muchos investigadores retirados del FBI que se han miento de las estadísticas delictivas. En este caso, ellos sabían que
hecho famosos a través de sus libros de hazañas figuran Robert la mayoría de los homicidios sexuales son intrarraciales, y que la
Ressler, Robert Hazelwood y John Douglas. Un caso clásico que mayoría de los asesinos sexuales son varones blancos 4 con edades
sirvió para cimentar la reputación del FBI -y de Ressler en par- comprendidas entre los 20 y los 40 años. De este modo se podía
ticular- fue el de Robert Chase, el llamado «Vampiro de Sacra- concluir la edad y raza del asesino.
mento», el cual nos da una idea bastante aproximada de cómo Los datos del perfil acerca de su apariencia y hogar provinie-
trabajan los perfiladores de la escuela de Quantico. ron de las fotografías de la escena del crimen y los informes poli-
El lunes 23 de enero de 1978, la ciudad de Sacramento, en ciales. Ressler se atuvo a la clásica división entre homicida orga-
California, quedó conmocionada cuando David Wallin llegó a nizado-desorganizado. Claramente este crimen caía dentro de la
casa a media tarde y halló a su mujer de 22 años, Teresa, asesina-
4. Sin embargo, los francotiradores de Washington eran negros. Los
da de un modo atroz en su habitación. Wallin salió corriendo de perfiladores no estuvieron afortunados en este caso, y hubo críticas en los
la casa, gritando, incapaz de explicar lo que había visto. Cuando se medios destinadas al FBI.

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categoría de «desorganizado», por la impulsividad y falta de sen- sido mutilado. Esta vez los signos de asalto sexual eran obvios, y
tido del crimen, sin considerar lo que se deja atrás cuando uno de nuevo el asesino había bebido sangre de la víctima. Luego
huye del escenario. Todo sugería que se había cometido un acto huyó en el auto de ella.
no planificado de extrema violencia. Gracias a este nuevo delito, los perfiladores pudieron afinar
Ressler contó en su libro El que lucha con monstruos el origen su descripción del autor. Con toda probabilidad el asesino estaba
de esta dicotomía de criminales: lleno de sangre, sin embargo se deshizo del coche a plena luz del
día, y siguió caminando. Esto sugería que su estado mental era
Establecí ahora una suposición siguiendo una línea divisoria todavía más precario, y posiblemente había sido -o era toda-
que en la UCC estábamos empezando a formular, la distinción vía- un paciente de un hospital mental. Los policías también
entre asesinos que mostraban cierta lógica en lo que habían hecho pensaron que el asesino vivía cerca del lugar en el que había
y aquellos cuyos procesos mentales eran, según los patrones nor- abandonado el coche.
males, en apariencia ilógicos: criminales «organizados» contra cri- La policía se dedicó a buscar frenéticamente en un radio de
minales «desorganizados». Contemplando las fotografías de la un kilómetro. En una de las entrevistas realizadas por la policía
escena del crimen que figuraban en los informes de la policía, se una chica dijo que se le había acercado un hombre al que cono-
ponía de manifiesto que aquél no era un crimen cometido por un cía desde el instituto. Dijo que tenía un aspecto deplorable, y que
asesino «organizado» que acechara a sus víctimas, fuera metódico se llamaba Richard Trenton Chase.
en la forma de ejecutar sus crímenes y procurara evitar dejar pis- Cuando la policía se dirigía a arrestarle, Chase portaba una
tas sobre su identidad. caja que tiró a los agentes. De ella salieron varios papeles man-
chados de sangre y tejido cerebral del sobrino de Evelyn. Estaba
Por otra parte, la extensión y naturaleza de las heridas de armado.
Teresa convencieron al FBI de que el asesino estaba bajo los efec- Ya en su casa, su nevera contenía restos de cuerpos y vasos de
tos de una psicosis (una enfermedad mental grave que hace que sangre. El cuerpo sin vida de Michael estaba en su apartamento. En
el sujeto pierda contacto con la realidad) desde hacía tiempo: comisaría Chase reveló que había matado anteriormente al crimen
beber la sangre de una mujer muerta no es algo que a uno le da de Teresa: en diciembre de 1977 había tiroteado a una persona que
por hacer de repente. Con ese cuadro mental se podía concluir entraba en su casa después de haber ido al supermercado.
también que esa persona no cuidaría su higiene, su alimentación En efecto, Chase tenía 27 años, era de raza blanca, y tenía his-
o la limpieza y aspecto de su casa. Alguien así no podría trabajar, torial de graves problemas sexuales y abuso de drogas. Vivía solo,
y probablemente recibiría una pensión de subsistencia. a costa de la seguridad social. Llegó a obsesionarse con la idea de
Tres días más tarde, a un kilómetro y medio del hogar de que sus órganos corporales se estaban convirtiendo en polvo, por
Tallin, Evelyn Miroth, de 36 años, su hijo de 6 años y un amigo de lo que precisaba de sangre fresca para «revitalizarlos». Chase
la familia de 52 años, Daniel Meredith, fueron hallados muertos había estado internado en un hospital mental hasta 1977; a los
a tiros. Como no se localizó a un sobrino de Evelyn que estaba pocos meses de salir empezó a matar.
con ella, Michael, se pensó que el asesino lo había secuestrado. De Chase fue condenado a muerte, y trasladado a la cárcel de San
los tres cuerpos de la escena del crimen, sólo el de Evelyn había Quintín, donde el acoso de sus compañeros de reclusión terminó

34 35
por robarle la poca salud mental que le quedaba. Fue llevado a la crimen, geografía de los delitos, modus operandi y firma, y victi-
cárcel para criminales enfermos mentales de Vacaville, donde se mología. En este libro vamos una y otra vez a poner de relieve la
suicidó con una sobredosis de píldoras antidepresivas en 1980. importancia de estos elementos y sus diferentes variaciones y
En el calendario del apartamento de Chase había escrito características en la descripción que ofrecemos de diferentes ase-
encima de 42 fechas posteriores a la detención la palabra «hoy». sinos en serie españoles, pero antes hemos de detenernos un
En los días de los asesinatos de Teresa Tallin y de los Miroth- momento en una idea esencial para el perfilador, cuya compren-
Meredith también estaba esa misma palabra. El perfil psicológico sión adecuada es necesaria para el éxito de todo su esfuerzo:
realizado ayudó a evitar que se detuviera la matanza. ¿cómo hay que entender la acción homicida de un asesino en
serie? ¿Qué significan tales actos en su vida?

La metodología para realizar un perfil


El asesino en serie como un narrador
Hoy en día son varios los centros especializados en realizar
perfiles que prestan sus servicios en varias policías del mundo, Y La psicología criminal se dedica a comprender las motivacio-
han surgido escuelas diferentes que ponen en duda los méto~os nes y el estilo de vida de los delincuentes. Intentamos compren-
empleados por el FBI. En particular, la división entre dehto~ der qué busca el asesino con su acción. Y para ello tenemos que
organizados y desorganizados es difícil de sostener, ya que_ cas1 hacer frente a la pregunta del «por qué» y del «para qué». Son
todos los asesinos en serie tienen características de ambos t1pos, ciertamente cuestiones muy complejas. Por ejemplo, preguntar:
por lo que en verdad deberíamos llamarlos «asesinos mixtos», ¿por qué ha resultado muerta esa chica?, puede exigir diferentes
algo que, por otra parte, ya concede el mismo Ressler. No obs- niveles de investigación, dependiendo de si estamos pensando en
tante, es de ley reconocer que esta tipología organizada-desorga- las razones que pudo tener el asesino para matarla (por ejemplo,
nizada capturó la imaginación de muchos investigadores en todo quería violarla y no dejar testigos) o en las circunstancias que
el mundo, y en ocasiones resulta fructífero para la investigación hicieron posible que la pudiera matar (como que estuviera sola,
calificar a un autor desconocido de una serie de crímenes como desprevenida, etc.). Pero por otra parte, la pregunta del «para
«principalmente organizado» o «principalmente desorganizado», qué» encierra una mayor sutileza. Mientras que para responder al
eso sí, siempre que no perdamos nunca el contacto con los «por qué» intentamos determinar un móvil, al inquirir en el
hechos de la escena del crimen, y no nos dejemos llevar por la «para qué» nos proyectamos hacia el futuro, buscamos la finali-
idea de los rasgos genéricos que supuestamente tendría que tener dad última de esa acción.
un asesino de un tipo u otro. Es un nivel más complejo de explicación, pero ciertamente el
Ahora bien, con independencia de la escuela o método con- más importante para que la criminología pueda auxiliar eficaz-
creto que siga cada investigador, lo cierto es que todos están de mente a los investigadores. La pregunta de la finalidad es la pre-
acuerdo en las fuentes principales que ha de estudiar el perfilador gunta que nos permite comprender lo que el sujeto nos quiere
para hacer su trabajo. De este modo pasamos a describir los con- decir cuando comete sus crímenes. Los asesinatos o las violaciones
ceptos esenciales de la técnica del perfil criminológico: escena del constituyen una historia, una narración. Y hemos de ser capaces

36 37
de leer esa historia si queremos llegar a comprender quién puede La fantasía, entonces, tiene un ciclo recurrente. Se fantasea
5
actuar de ese modo. El psiquiatra Castilla del Pino ha escrito: para satisfacer una necesidad, y esa necesidad exige que la fantasía
se convierta en realidad. Cuando el homicida serial comete un
El proceso de construcción y desarrollo de un yo es una narra- nuevo crimen, es un intento nuevo de satisfacción de la necesidad.
ción, y posee una estructura narrativa: texto y tema, este último Pero el crimen no tiene éxito (aunque se mate y se veje a la vícti-
con introducción, desarrollo y final del argumento. Así el yo actual ma), no se logra esa satisfacción, es un intento fracasado. La pose-
es el resultado de una narración que el sujeto ha construido previa sión del objeto aquí es la muerte de la víctima, pero no basta, por-
a la actuación, la prosigue en la actuación y la culmina muchas que es «una realización precaria» de ese deseo. Lo que siente el ase-
veces en su intimidad, cuando recaba qué hizo y no debió hacer o sino sistemático cuando mata es un esfuerzo fallido de apagar una
qué no debió hacer e hizo. sed que le abrasa. La sed volverá a emerger dentro de un tiempo.
De este modo, el criminal busca sentirse dueño de la vida o
Un asesino en serie se expresa a través de sus crímenes. No de la muerte en un asesinato. Al pretender una sensación profun-
solamente por ellos, pero sí de un modo sustancial. El «texto» son da de omnipotencia (como es el caso de muchos asesinos en
los homicidios; el «tema» lo que quiere transmitirnos con ellos, serie), tal sensación se logra en cada muerte, pero es efímera: al
que se concreta en el modus operandi y en la firma que exhiben cabo de un tiempo la necesidad resurge, está ahí como un déficit
en la escena del crimen. permanente del sujeto. Y además esa sensación nunca está a la
En la medida en que los asesinatos se suceden, la narración altura de lo fantaseado. En realidad es un proceso muy parecido
se centra más en esos hechos, ganan en expresividad, porque cada a una adicción. Ésta sólo desaparecerá cuando cese tal necesidad,
vez la vida del sujeto gira más en torno a su «yo» criminal, res- o cuando el sujeto haya aprendido a canalizarla de un modo dis-
ponsable material de los asesinatos. La fantasía se desenvuelve en tinto, es decir, cuando la narración que escribe el sujeto con su
torno a lo que pasó y a lo que puede volver a pasar, su mundo comportamiento (y que expresa su yo) haya logrado un nuevo
interior se restringe y se canaliza progresivamente hacia esa rea- argumento, y ya no desee volver a matar.
lidad subjetiva y oculta. De nuevo Castilla del Pino:

La fantasía es la realización del deseo no cumplido en la reali- La escena del crimen


dad exterior, pero se trata de una realización precaria. Los grandes fanta-
seadores experimentan una tristeza crónica por su constante frus- La escena del crimen es, sencillamente, el lugar donde ha
tración, por su incapacidad para la posesión real del objeto. En sín- actuado el asesino para matar a su víctima. Sin embargo, pueden
tesis, la satisfacción a través de la fantasía perturba porque le existir varias escenas del crimen, dependiendo de si el autor ha
recuerda al sujeto su impotencia para el alcance real de su deseo. acudido a diferentes lugares como consecuencia de su actividad
No sorprende que algunos de estos sujetos quieran traspasar lo fanta- criminal. Por ejemplo, un asesino como Tony King (capítulo 4)
seado a lo real, huyendo de esa sensación de impotencia y frustración. atacaba en un lugar 1 a su víctima, luego la transportaba a un
lugar 2 donde la mataba o remataba, y posteriormente ocultaba
s. Castilla del Pino: El delirio, un error necesario, Oviedo: Ediciones el cadáver en un lugar 3. Aquí tenemos tres escenas del crimen. La
Nobel, 1998.
escena principal o primaria es aquella donde se produce la agre-
39
38
sión más importante, generalmente supone la muerte de la vícti- San José, situado en la calle del mismo nombre. Entre un punto
ma y es donde suele encontrarse una mayor cantidad de eviden- u otro hay un kilómetro de distancia. Ahí empezó su paseo. Iba
cia física y psicológica del criminal; al resto lo denominamos por el camino del Clot cuando la atacó su asesino».
escena secundaria. Por contraste, el asesino de la baraja (capítulo Pilar tenía 32 años, y desde que la operaron de una hernia
siguiente) sólo dejaba una escena del crimen: disparaba a la víc- discal solía ir de paseo cada día, muchas veces acompañada de
tima en el mismo lugar donde la hallaba, y luego se marchaba sin una amiga, pero otras veces sola, como el día que murió.
tocar el cuerpo. Por consiguiente en este homicida el ataque, la Ella no parecía tener miedo de ir por los caminos de alrede-
muerte y el lugar de abandono del cuerpo son el mismo sitio. dor del pueblo, ni siquiera los que se adentraban entre naranjos.
La investigación de la escena del crimen es el corazón del Pero lo cierto es que Pilar fue atacada a la misma salida del casco
método de trabajo del perfilador. Se basa en el mismo principio urbano de Tabernes, en la zona conocida como partida de
de toda investigación forense: cuando un criminal interacciona Ombría, muy frecuentada por la gente, a la media hora de haber
con una víctima, hay algo de él que se transfiere a ella o al resto del iniciado la caminata.
escenario, así como del escenario o la víctima hacia él. Es el famo- Pilar recibió primero un fuerte golpe en la cabeza con un tro-
so principio de Locard, uno de los grandes nombres de la ciencia zo puntiagudo de granito que, abandonado entre otros bloques
forense. Sólo que nosotros, como ya sabemos, tenemos como enteros, estaba manchado de sangre en el suelo. La atacaron des-
objeto de análisis primario las huellas psicológicas o de compor- de atrás (primera escena del crimen), y luego el agresor la arras-
tamiento, y no los restos físicos como fluidos o fibras, que estu- tró diez metros hasta sacarla del camino y meterla en el naranjal,
dia la policía científica o criminalística. para ocultarla de las miradas de quien pudiera pasar (segunda
En este ejemplo tenemos dos escenas del crimen, si bien ambas escena del crimen y parece que la principal, pues es aquí donde se
están muy cerca. Se trata del caso de Pilar Ramírez, asesinada en el lleva a cabo la mayor parte de la violencia en la víctima y final-
año 2005 en Tabernes de Valldigna (una población situada a unos mente muere). Según la autopsia, Pilar fue brutalmente golpeada
70 km de Valencia). Todavía no han detenido al autor. en todo su cuerpo, aunque recibió en su cráneo «cuatro heridas
Tal y como relató la periodista Mayka Paniagua, 6 «Pilar era una inciso-contusas» que fueron letales.
gran aficionada a los paseos diarios. Los solía dar sobre las tres y Pilar se quedó allí, entre el naranjal, desangrándose durante
media de la tarde, después de dejar a su hijo Ethan en el colegio. dos horas. No fue violada, si bien su bolso y otros objetos perso-
Caminaba hasta las cinco y media, hora en que volvía a recoger- nales no fueron encontrados. Murió camino del hospital.
lo. El miércoles 2 de febrero de 2005 siguió su rutina. Cualquier
persona que hubiera estado vigilándola, al menos, un par de días,
sabría cuáles eran sus pasos. Lo único que desconocería es si iba Los actos de precaución y la escena amañada
a ir sola o acompañada. El día de su fallecimiento nadie fue con
ella. Salió de su casa en la calle del Calvario a las tres de la tarde Los actos de precaución son conductas realizadas por un
con su pequeño. Media hora después, los dos llegaron al colegio delincuente antes, durante o después de un delito que pretenden
de modo consciente confundir o equivocar una investigación,
6. En su artículo para la revista Así son las cosas, n.o 146. con el objeto de impedir que se le relacione con un delito o que
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CUADRO l. Conductas que revelan precaución por parte del agresor. dio puede intentarse que parezca un homicidio si se pretende que
alguien inocente sea incriminado.
- Cambiar el aspecto mediante máscara o disfraz.
La reconstrucción del crimen es algo fundamental para dilu-
- Alterar la voz.
- Buscar la oscuridad para cometer el crimen. cidar esta cuestión, en particular en lo referente a la distinción
- Buscar un lugar que facilite su acción. entre un suicidio, un homicidio o una muerte natural o por acci-
- Seleccionar una víctima desconocida, o con retraso mental u dente. Algunas preguntas importantes al respecto son:
otras deficiencias.
- Empleo de guantes. l. ¿Cuáles son las causas de la muerte?
- Empleo de preservativos. 2. ¿Podría la propia víctima haberse producido las heridas
- Quemar el cadáver o modificar la escena del crimen mediante el que se observan y haber puesto en marcha el procedi-
incendio, eliminando rastros (también puede ser expresión de ira). miento que le causó la muerte?
- Quitar a la víctima sus ropas (ella tardará más en encontrar ayu- 3. ¿Hay signos de lucha?
da, y resulta más fácil controlarla). 4. ¿Dónde está el arma, instrumento u objeto que causó las
- Anotar la identidad de la víctima, para intimidada y que no denuncie
heridas, o los rastros del mecanismo por el que murió?
(en violaciones).

Pero además de estas preguntas, lo cierto es que el propio


se descubra incluso que éste se ha cometido. Los ejemplos son análisis de la escena del crimen y el estudio del comportamiento
numerosos, como se observa en el cuadro l. del criminal y la víctima, son también pasos necesarios para des-
El asesino de Pilar Ramírez oculta a su víctima de las miradas velar si una escena ha sido amañada o no.
de los posibles viandantes, y la introduce en un naranjal. En este Como antes señalamos, no debemos de confundir los actos
libro veremos muchos actos de precaución a cargo de los dife- de precaución con la simulación de la escena. La escena simulada
rentes asesinos estudiados. o amañada es un tipo de acto de precaución; este término es más
Los actos de precaución no deben confundirse con los que se amplio y abarca otras muchas conductas, como hemos tenido
realizan con el propósito de amañar una escena. Una escena del oportunidad de ver.
crimen amañada o simulada ocurre cuando la evidencia ha sido
intencionalmente alterada por el delincuente para confundir a Modus operandi y firma
los investigadores y alejar las sospechas de él. Por ejemplo, un
homicidio puede alterarse para que parezca un accidente, si ello Modus operandi es un término latino, y significa «método de
implica cobrar algún tipo de póliza.? Del mismo modo, un suici- ejecución (operación)», el modo en que se ha llevado a cabo un
crimen. Escribe el investigador Brian Turvey: «El modus operandi
7. Al lector amante del cine no se le escapará que es éste el argumento
de un criminal lo constituyen sus elecciones y conductas por las
de la memorable película de Billy Wilder Perdición (Double Indemmnity), don-
que pretende consumar un delito. El modus operandi refleja cómo
de un agente de seguros asesina a un cliente suyo para poder quedarse con la
mujer de éste y con el dinero del seguro que establece la póliza que el propio comete un delito, y es diferente de la firma del criminal, que nos
asesino vendió a su víctima con anterioridad. informa del porqué comete el delito».
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Para el autor del perfil criminológico, el modus operandi puede El cuadro 2 incluye las conductas que suelen estar presentes
proporcionar mucha información del agresor acerca de elecciones, en los modus operandi (la lista no es exhaustiva).
procedimientos o técnicas que son característicos de: a) una disci- El modus operandi no es lo mismo que el motivo del delin-
plina, habilidad (criminal o no) o profesión en particular; b) un cuente. El primero es el método que emplea para cometer el cri-
conocimiento particular de la víctima, lo que sugiere una relación men; el motivo es la razón para llevarlo a cabo. El motivo del
anterior, y e) un conocimiento particular de una escena del crimen. delincuente se refleja en las conductas de la firma (signature
Por ejemplo, y para ilustrar el punto e, debido a lo intrincado del behaviour), y éstas se dirigen a satisfacer las necesidades psicoló-
lugar en que se hallaba el cadáver de Rocío Wanninkhof, la prime- gicas y emocionales del agresor.
ra víctima de Tony King, la Guardia Civil pensó que el asesino cono- En efecto, la firma del delincuente nos habla de su motiva-
cía previamente el lugar (ver capítulo 4). Un ejemplo clásico del ción para cometer el delito, y por ello es un elemento fundamen-
punto a aparece en una de las hipótesis clásicas acerca de la perso- tal para entender la historia que el asesino quiere contar a través
nalidad desconocida de fack el destripador: las mutilaciones precisas de sus crímenes. En general, la palabra «firma» se emplea para
en un sentido anatómico de los cadáveres de las prostitutas sugirie- describir los aspectos distintivos de las conductas realizadas por
ron a varios investigadores que el autor era un médico cirujano. los delincuentes que sirven para expresar sus emociones psicoló-
El modus operandi incluye conductas que son aprendidas y, gicas y emocionales. De acuerdo al perfilador del FBI John Dou-
por consiguiente, pueden evolucionar a lo largo del tiempo,
haciéndose más complejo y sofisticado, pero también puede dete-
CUADRO 2. Conductas habituales que conforman el modus operandi.
riorarse si, por ejemplo, el agresor sufre de algún tipo de enferme-
dad mental, o se incrementa su adicción al alcohol o las drogas. l. Número de delincuentes.
En cualquier caso el modus operandi tiene una clara natura- 2. Planificación antes del crimen.
leza funcional. Sirve a una o varias de estas tres metas siguientes: 3. Selección del lugar del delito.
Proteger la identidad del delincuente. Ello se logra llevando 4. Ruta seguida para llegar al lugar del delito.
un pasamontañas en la cabeza, guantes, matando a un posible 5. Vigilancia previa de una víctima o escena del crimen.
6. Implicación de una víctima durante un crimen (no relacionada
testigo del crimen, cubriendo los ojos de una víctima de viola-
con la fantasía del agresor).
ción, etcétera.
7. Empleo de un arma.
Consumar con éxito la agresión. Con varias estrategias: lle-
8. Empleo de utensilios de control de la víctima.
vando una ligadura para inmovilizar a la víctima, portando un 9. Naturaleza y extensión de las heridas sufridas por la víctima.
arma para intimidada, buscando un lugar donde nadie pueda ver 10. Método de matar a la víctima.
el asalto, etcétera (Ferrándiz, con el que hemos iniciado este libro, 11. Naturaleza y extensión de los actos de precaución.
fue un maestro en emplear actos de precaución de este apartado; 12. Lugar y posición de las ropas de la víctima.
ver final de este capítulo). 13. Lugar y posición del cuerpo de la víctima.
Facilitar la huida tras la agresión. Por ejemplo, mediante el 14. Elementos tomados de la escena del crimen para evitar la iden--
uso de un vehículo robado, inmovilizando a la víctima para que tificación o para obtener lucro.
no pida ayuda hasta pasado un cierto tiempo, etcétera. 15. Método de transporte a y desde la escena del crimen (o escenas).

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glas, la firma «describe el elemento único [del delincuente] y su una huella que deja en la escena con objeto de satisfacerle
compulsión personal, el cual permanece estático. Por ello es dis- sexualmente. 8 El núcleo de la firma de un asesino nunca cambia,
tinguible del tradicional concepto del modus operandi, que es a diferencia del núcleo del modus operandi, que sí cambia. Ahora
fluido y cambia». bien, una firma puede evolucionar en el tiempo, tal como en los
Existen dos partes separadas pero interdependientes en esta casos en los que un homicida necrofílico realiza cada vez un
definición. En primer lugar, está el aspecto general de la firma. mayor número de actos de mutilación posmortem a medida que
Este aspecto general representa los temas emocionales o psico- va matando».
lógicos que el delincuente satisface cuando comete el delito. ¿Cómo se concilia esta evolución con la idea de permanen-
Éstos incluyen, entre otros, los siguientes tipos de motivos: cia? Bien, se trata de encontrar el núcleo, la esencia de esa con-
lucro; ira, venganza; ganar confianza, experimentación; deseo ducta expresiva del agresor. Ese núcleo permanece, aunque pue-
de afirmarse, de arrogarse el derecho de algo; y el sadismo. El da haber cambios periféricos.
tema general de la firma se refiere, por consiguiente, al motivo ¿Cuáles son las conductas habituales de la firma? Los investi-
último del crimen. gadores novatos tienden a creer que cuando un delincuente repi-
La segunda parte de la firma del delincuente la comprenden te una misma conducta en dos o más crímenes, eso puede ser
los aspectos que son manifestados por las conductas de esa fir- considerado parte de la firma. Pero esto es un error, aunque sea
ma. Las conductas de la firma son esos actos cometidos por un habitual. La mera repetición de la conducta no es suficiente para
delincuente que no son necesarios para cometer el delito, pero que ésta sea considerada una conducta de la firma, ya que puede
que denotan las necesidades emocionales o psicológicas del ser -como ya sabemos- un elemento del modus operandi.
delincuente, es decir, denotan esa motivación (aspecto general) Generalmente, la firma del delincuente tiende a incluir lo que
antes reseñada. aparece en el cuadro 3.
Un ejemplo de firma puede observarse en la ilustración 1.1,
(tomada de Turvey). Se trata de un hombre y una mujer que fue- CUADRO 3. Elementos esenciales de la firma del delincuente.
ron obligados a desnudarse, una vez conducidos a un lugar soli-
l. Toma un tiempo extra para completarse, más allá de la conducta
tario. El hombre murió de un disparo. La mujer fue violada pri-
funcional del modus operandi.
mero y luego también asesinada de un disparo. El lector ha de
2. Es una conducta innecesaria para la finalización del delito.
fijarse en el hecho de que los cuerpos fueron dispuestos de modo 3. Implica una expresión del mundo emocional o de las necesidades
tal que simularan una escena de fuerte contenido sexual, donde del delincuente.
la mujer estaba haciendo una fellatio al hombre. 4. Implica una expresión de la fantasía del delincuente.
El célebre investigador Robert Keppel señala que es la firma 5. El tipo de víctima seleccionada.
lo que nos ayuda a vincular dos crímenes de los que desconoce-
mos los autores, y no tanto el modus operandi. Su convicción es
que la firma es mucho más difícil de alterar que el modus ope- 8. Keppel está hablando en esta cita de los asesinos en serie sexuales,
randi, y por ello viene a ser como «la tarjeta de visita» del asesi- pero es obvio que no siempre la satisfacción obtenida ha de ser de naturaleza
no o violador. «La expresión personal del asesino es su firma, sexual (ver al respecto la discusión en el capítulo 4).

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Luego si una conducta satisface estos criterios, entonces se El cuadro 4 presenta elementos necesarios para realizar el
trata de una conducta de la firma. Para repetirlo una vez más: la estudio victimológico. Como puede observarse, se trata de ir más
firma busca satisfacer las necesidades psicológicas y emocionales allá de la información habitual que procede del estudio forense y
del delincuente, no es un elemento funcional del crimen. de la autopsia en la escena del crimen; hay una realidad personal,
Ahora bien, un perfilador no puede hacer una valoración de un estilo de vida, que se asocia a la persona atacada, y esto es muy
la firma en un vacío de información, sino que antes bien debe relevante para el perfil criminológico.
considerar lo siguiente: La importancia de los rasgos físicos no puede desestimarse. La
edad, por ejemplo, es un factor de selección muy habitual entre
l. Si existe suficiente evidencia de comportamiento derivada de los asesinos. Rodríguez Vega mató y abusó sexualmente de 16
la escena del crimen (es decir, se puede deducir cómo sucedie- ancianas en Santander; no le interesaban las chicas jóvenes.
ron los hechos, las heridas en la víctima son apreciables, etcé- Y, en efecto, el sexo -varón o mujer- es otro criterio muy
tera). Es imprescindible una adecuada reconstrucción de la esce- notable de selección de las víctimas. Las mujeres son las vícti-
na del crimen. mas favoritas de los asesinos en serie, a pesar de que, hablando
2. Si la cantidad de evidencia de comportamiento es representa-
de crímenes violentos en general, los hombres son las víctimas
tiva de las necesidades del delincuente (por ejemplo, esto no
predominantes.
sucedería si el delincuente -por las razones que sean- no
El tipo de vestido puede jugar también su papel, al igual que
contó con el tiempo suficiente para «expresarse», teniendo que
la «presencia» más o menos sugerente, lo que incluye el pelo y su
abandonar la escena del crimen antes de lo que había pensado).
color. Joaquín Ferrándiz mató a tres prostitutas y a otras dos
mujeres, pero éstas últimas fueron percibidas por él dentro de
Dadas estas consideraciones, se hace necesario plantear las
una categoría más amplia de «mujeres fáciles» (ver más adelante
conclusiones acerca de la firma del delincuente atendiendo a esti-
maciones probabilísticas; es todavía muy pronto -en términos
de investigación acumulada- para poder señalar afirmaciones CUADRO 4. Elementos del perfil de la víctima.
rotundas en torno a lo que es y no es la firma de un delincuente. Rasgos físicos.
Relaciones afectivas (estado marital).
Estilo de vida.
La victimología Profesión.
Educación.
La víctima es la última persona en presenciar el crimen. Si Datos del vecindario.
logra sobrevivir, la información que puede proporcionar es muy Historia psiquiátrica y en el sistema de justicia.
relevante; si fallece, son los hechos de la escena del crimen los que Historia sexual y social.
deben narrar la historia. En cualquier caso, el investigador debe Historia médica.
últimas actividades.
averiguar todo lo que pueda acerca de las personas agredidas, por-
que se trata de una parte esencial dentro del proceso de perfilación. FuENTE: Holmes y Holmes, 2002.

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en este capítulo). El asesino en serie psicópata más perfecto que -de nuevo- su círculo de relaciones. De igual modo, la inteli-
quizás haya existido, Ted Bundy, 9 se sintió particularmente atraí- gencia de la víctima le da una buena orientación al investigador
do por jóvenes chicas universitarias, con el pelo largo y raya en el acerca de las personas con las que puede haber deseado relacio-
medio, morenas en todos los casos salvo en dos. narse, social, laboral o afectivamente.
Uno puede estar casado o soltero, divorciado o viudo, pero El vecindario también importa. Los barrios socialmente mar-
esa descripción necesita rellenarse de contenido; las relaciones ginados suelen albergar más crímenes violentos que los de mejor
afectivas son un camino natural de todas las investigaciones poli- nivel social. Saber dónde vive la víctima nos dice cosas sobre la
ciales, porque el círculo de conocidos es un lugar donde habi- gente y los peligros a los que se expone.
tualmente moran los que son responsables de algún crimen. La composición étnica de la zona tampoco ha de dejarse de
Saber separar lo que «dice la gente» de los verdaderos afectos, del lado, como cualquier otro aspecto del barrio que ayude a com-
tipo de ambiente que se respiraba realmente entre las personas prender mejor los elementos del crimen que se investiga. Un
concernidas, es muy relevante. joven de una etnia distinta a la mayoritaria puede ser objeto de
En cuanto al estilo de vida, las personas siguen unas rutinas, una agresión racista. Eso puede ser más probable en un barrio
unos hábitos que hacen que su mundo sea un lugar predecible. que en otro de la misma ciudad.
No sólo se trata de resaltar la obvia importancia de la histo-
Eso incluye también al asesino o violador y a las víctimas. Saber
ria médica para casos de identificación -tarea de los expertos
esas rutinas nos orienta sobre la gente conocida por la víctima, y
forenses- sino que se trata de considerar cualquier afección físi-
sobre los posibles lugares donde puede obtenerse alguna infor-
ca o psicológica que permita entender mejor la vida de la víctima
mación. Por ello mismo, los cambios sin justificación de esas
y el tipo de personas con las que se relacionaba. También ayuda
rutinas han de ser explorados.
interrogarse sobre la <<normalidad» que ciertas conductas podían
La ocupación de una víctima expande la red de relaciones que
suponer a la luz de su historia psicológica (es la pregunta: «¿Tie-
posee, por ello el escrutinio de los sujetos con los que la víctima
ne sentido que esa persona hiciera esas cosas un tiempo X antes
tenía contactos profesionales y personales dentro de su trabajo
de su muerte, de acuerdo a cómo sabemos que ella pensaba y a
puede arrojar indicios muy valiosos. Enemistades del trabajo que sus hábitos demostrados»?). Especial cuidado ha de tenerse en
tenía antes de ser atacada, así como otros agravios o dificultades considerar miedos irracionales, fobias y otros trastornos de per-
cosechados anteriormente han de ser examinados con cuidado. sonalidad, que pueden ayudar sobremanera a construir el perfil
Ted Bundy fue compañero de clase de psicología de la que de la víctima.
luego sería una de sus primeras víctimas, Lynda Ann Healy. Los La historia sexual de una víctima puede decirnos mucho
lugares donde uno ha estudiado nos ayudan a comprender mejor acerca de las relaciones sociales y lugares que frecuentaba. Deter-
minadas prácticas sexuales pueden ser consideradas de riesgo, en
9. Probablemente uno de los mayores asesinos de la historia de Norte-
américa. Con él prácticamente se inicia la psicología del perfil del delincuen-
la medida en que le ponen en contacto con sujetos que pueden
te. Estudiante universitario e inteligente, en el decenio de 1970 mató a un albergar tendencias violentas.
número indeterminado de chicas jóvenes, aunque se pudieron asegurar al ¿Qué experiencias tuvo la víctima con el sistema de justicia?
menos 30 víctimas. Es ésta una pregunta muy significativa, no sólo por los conocidos
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a los que se pueda relacionar con la víctima, sino porque nos dice no respecto a sus víctimas nos permite predecir el tipo de víctima
mucho sobre su personalidad y estilo de vida. que puede seleccionar en el futuro. Incluso si la valoración que
Hay una pregunta muy importante al respecto de los últimos hacemos indica que las víctimas son seleccionadas al azar, o por
movimientos conocidos de la víctima: ¿Qué cosas hizo la víctima mera oportunidad (el asesino de la baraja), esto ya es una con-
poco antes de la agresión que pudiera poner al agresor en guar- clusión valiosa.
dia? Llamadas de teléfono, actividades sociales, caminos recorri- Las personas difieren en el modo en que, por todos los fac-
dos ... reconstruir esas últimas horas o días ayuda a comprender tores señalados, se exponen a ser víctimas de un crimen. Una
mejor la posible razón por la que resultó atacada. víctima de alto riesgo se moverá en sitios donde tendrá más
oportunidades de encontrarse con gente motivada para atacar-
la, así como en situaciones donde su capacidad de lucha o hui-
El perfilador y la víctima da será reducida.

No está de más recomendar al perfilador un esfuerzo especial


en su comunicación emocional con la víctima -ya esté ella falle- El perfil geográfico
cida o no-. Muchas de las personas que trabajan en la investiga-
ción criminal se disocian de la víctima; con el propósito de lograr Es la aplicación de técnicas de análisis de la actividad espacial
un trabajo eficaz, la analizan y estudian, pero no se pueden per- o geográfica de los delincuentes a la investigación criminal. Estu-
"mitir el lujo de compadecerse de ella. No obstante, hay un riesgo dia cómo se desplazan los delincuentes a la hora de cometer sus
en esto para el investigador: alejándonos de su humanidad para , agresiones, y mantiene la teoría de que esos desplazamientos
no sufrir nosotros, perdemos la oportunidad de conocerla mejor, ,están muy condicionados por la experiencias que el asesino tiene
de familiarizarnos con su vida, y eso es algo muy importante para pe la zona en la que vive, lo que se denomina el «mapa mental»
realizar un buen perfil de la víctima. Turvey escribe: «A menos (el capítulo siguiente desarrolla esta idea). Un investigador no
que sepamos quién es -o era- esa víctima, y cómo vivía, no puede limitarse sólo a valorar cuáles son las características psico-
podemos decir que realmente conocemos el contexto de su falle- lógicas y sociales del autor de una serie de asesinatos, sino que ha
cimiento, o de las circunstancias que condujeron a ese resultado». de intentar también explicar por qué se desplaza del modo en que
Las víctimas merecen comprensión como personas -y no un lo hace, y por ello mismo ha de intentar determinar donde pue-
juicio moral- porque sólo teniendo presente esa humanidad las de tener su base de operaciones (generalmente una vivienda
llegaremos a comprender. Y puede llevarnos a entender quién actual o pasada o un lugar de trabajo, aunque puede ser un ve-
podía querer matarla. hículo en el caso de asesinos trashumantes, como ocurrió con los
Esa necesidad se hace claramente meridiana cuando nos francotiradores de Washington). Para ello ha de estudiar no sólo
enfrentamos a un caso de asesinato cometido por un desconoci- el tipo de lugar de: la escena o escenas del crimen (una calle, un
do. Un buen perfil victimológico es absolutamente prioritario parque, un sitio remoto, un río, etcétera) sino las rutas de acceso
para definir el círculo de personas donde habría que buscar. Por y salida, ya que esto puede ser determinante en la selección de la
otra parte, la comprensión de los criterios de selección del asesi- víctima y la forma en que se la ataca.

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Además de David Canter, quien desarrolló la hipótesis del llón; ellas eran Sonia Rubio (una licenciada en filología), y las
círculo, según la cual hay una alta probabilidad de que el asesino prostitutas Natalia Archelós, Mercedes Vélez y Francisca Salas. En
viva en una zona determinada por un círculo trazado a partir del septiembre de 1996 hubo una nueva víctima, una joven llamada
diámetro que une los dos crímenes más alejados, con una ten- Amelía Sandra. Todas eran jóvenes, entre los 20 y 25 años. Los
dencia a que su hogar se sitúe en el centro del mismo (ver capí- cadáveres aparecieron tiempo después en avanzado estado de
tulo siguiente), otro gran investigador en este campo es el ante- descomposición, lo que dificultó el examen forense.
riormente inspector de policía y ahora asesor de las fuerzas poli- Se acercaba el verano de 1998 cuando el juez instructor del
ciales de varios países Kim Rossmo. Una de sus aportaciones más caso pidió la colaboración de uno de los autores de este libro
importantes fue establecer mediante análisis matemáticos el (Vicente Garrido). La investigación que estaba realizando la Uni-
denominado principio del decaimiento con la distancia, que predi- dad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) había avanza-
ce que, a medida que el asesino aumenta el desplazamiento para do mucho, pero quedaban algunas lagunas importantes. Había un
cometer los homicidios, la frecuencia de esos crímenes disminuye, sospechoso en la cárcel, pero tenían serias dudas de que él fuera
porque con la distancia aumentan también los costes psicológi- el culpable. En particular el juez y los investigadores querían
cos (inseguridad) y los riesgos que ha de correr. saber si los homicidios eran obra de un mismo autor o de varios,
Otra aportación importante de Rossmo fue señalar la exis- así como cuál podría ser el perfil criminológico del autor o auto-
tencia de un área muy próxima a la residencia del delincuente res de los hechos.
como zona de protección, donde no protagonizará ningún ataque La colaboración fue muy estrecha y pusieron a disposición
para evitar ser reconocido. del psicólogo y criminólogo toda la información existente al res-
De este modo, el perfil geográfico pretende contestar pre- pecto: declaraciones de testigos, análisis forenses de las escenas de
guntas relevantes para la investigación criminal como las siguien- los crímenes y un completo estudio victimológico.
tes: ¿Cuál es el área más probable que contenga la base de opera- Vicente Garrido empezó por elaborar el perfil geográfico.
ciones del asesino? ¿Dónde es más probable que seleccione a sus Sonia Rubio apareció muerta junto a la antigua carretera N -340,
víctimas? ¿Cómo se desplaza el asesino? Estas preguntas también en la demarcación de Benicassim. Natalia, Mercedes y Francisca
tienen importancia para elaborar el perfil biográfico del autor, ya fueron halladas en una zona pantanosa de las afueras de Villarreal
que, por ejemplo, se puede deducir el tipo de trabajo que tiene conocida como «Vora Riu» («cerca del río», en castellano). Por
combinando los lugares y las horas en los que mata (alguien con último, Amelía Sandra apareció en una balsa en una zona llama-
un horario y un lugar de trabajo estables es improbable que pue- da «Pla del Olivar», en la demarcación del pueblo de Onda.
da atacar en lugares distantes y en horas variables). Cuando buscó en el mapa los diferentes lugares donde aparecie-
ron los cuerpos, le pareció obvio que estaba ante un ejemplo cla-
ro de la «hipótesis del círculo»: existían tres zonas diferentes, ale-
Joaquín Ferrándiz, asesino en serie de Castellón jadas de la ciudad de Castellón, que se situaban como los extre-
mos de líneas rectas (radios) a partir del centro, constituido por
Entre los meses de julio y septiembre de 1995 fueron asesi- esa ciudad. Es cierto que muchos asesinos actúan cerca de casa,
nadas cuatro mujeres en las proximidades de la ciudad de Caste- pero en este caso había que atender a las características de la ciu-
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dad y sus alrededores para dilucidar el posible lugar de residencia timas tenían un denominador común muy poderoso: víctimas
del asesino. Todas las jóvenes desaparecieron en verano o en días fácilmente abordables, en ambientes de nocturnidad y ocio,
muy próximos a la estación estival, todavía muy calurosos en esa jóvenes e independientes.
provincia. Castellón es una ciudad muy pequeña, con unos alre- El análisis geográfico y victimológico, por consiguiente,
dedores eminentemente turísticos. Lo habitual, sobre todo los había unido esos cinco asesinatos. La policía llevaba mucho tiem-
fines de semana, es desplazarse en coche por los numerosos sitios po investigando a conocidos y parientes de las víctimas, y parecía
de diversión existentes en la costa y en otros lugares. obvio que la hipótesis de un único asesino, que no formaba par-
El asesino se arriesgaría innecesariamente si matara en la te del círculo íntimo de las víctimas, si es que llegaron a conocer-
misma ciudad, y mucho más si dejara el cuerpo de la víctima a se -un asesino en serie- cobraba fuerza cada vez más.
la vista de cualquiera. Así pues, cuando contempló la distribu- No obstante, fue el modus operandi y la firma de los diferen-
ción geográfica de los crímenes, el criminólogo dedujo que el tes crímenes lo que acabó de disipar todas las dudas. Según los
asesino viviría en la ciudad, y se habría desplazado a esos lugares exámenes forenses, Sonia aparece desnuda, amordazada con su
a matar y ocultar los cuerpos. La ilustración 1.2 muestra el mapa ropa interior, ésta sujeta a la boca con cinta de precintar, atada y
que el mismo Ferrándiz, una vez encarcelado, dibujó para Garri- estrangulada, posiblemente golpeada. La cabeza está tapada con
do de los homicidios. Ahí puede observarse cómo Sonia queda un cubo de basura, y los zuecos le habían sido después colocados
ubicada a la derecha de la ciudad, las tres prostitutas de «Vora de un modo particular. Mercedes V élez y Natalia Archelos mue-
Riu» a la izquierda, siguiendo una línea horizontal, y en posición ren por asfixia por «lazo no corredizo», con una prenda de las
noroeste el cuerpo de Amelia. El perfilador dedujo que las vícti- propias víctimas (posiblemente una malla elástica). Francisca
mas prostitutas habrían sido contactadas en lugares habituales, Salas aparece atada de manos con sus propias bragas y una bolsa
fuera de la ciudad (para evitar que le viesen), mientras que tan- de plástico en la cabeza, también estrangulada.
to Sonia como Amelia (primera y última asesinada, respectiva- La última víctima, Amelia Sandra, aparece también atada con
mente) podrían haberlo sido en lugares de encuentro social, sus prendas interiores. La muerte le sucede por ser golpeada con
como un pub o una discoteca. un objeto contundente y «sumersión previa atadura y pérdida de
Por la victimología supo que tanto Sonia como Amelia eran conciencia». Además, hay otras consideraciones relevantes: los
chicas muy dinámicas, amantes de la noche. Si el asesino las cadáveres de las cuatro primeras víctimas aparecen desnudos, y
conocía, le hubiera resultado relativamente fácil introducirlas en zonas cubiertas de agua.
en su coche para ir a algún sitio, y si no, en ese contexto de calor El modus operandi, entonces, presenta claras similitudes:
y alcohol tampoco hubiera sido descabellado estar a solas con todas mueren estranguladas, todas fueron atadas con sus propias
ellas para a continuación ser reducidas y llevadas a otro sitio prendas. Sonia y una de las prostitutas tienen oculta la cabeza;
donde las pudiera matar (quizás en los mismos lugares donde éste es un elemento no funcional para el crimen porque, ¿para
abandonó los cuerpos). En el caso de las prostitutas no hay qué quiere ocultar su rostro u ojos si las va a matar? Es obvio que
mucho misterio: son víctimas de alto riesgo, y como tal presa éste es un elemento expresivo, no necesario para consumar el ase-
fácil de asesinos y violadores. No dudarían en subirse al auto del sinato, es decir, una conducta de firma del asesino. La ropa inte-
asesino, sin saber lo que les aguardaba. Entonces, las cinco víc- rior en la boca de las chicas fue interpretada como una conducta
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de modus operandi, porque ello ayudaba a controlar a las vícti- sino en serie. Buscamos, entonces, un asesino en serie, varón, que
mas, pero también podrían ser conductas de la firma del asesino, actúa en solitario, y en torno a los 30 años -como indican las
ya que sin duda es un acto con un fuerte contenido emocional y estadísticas- que vive en la zona de Castellón, probablemente en
sexual. Como parte de su informe, Garrido consideró que se tra- la misma ciudad, ya que es el lugar más lógico en el que asentar
taba de un asesino serial que, dentro de la tipología del FBI, podía una «base de operaciones» para desplazarse por la zona de opor-
encuadrarse preferentemente dentro de la categoría de «organi- tunidad criminal compuesta por Benicassim, Onda y el área de
zado». El asesino organizado se corresponde con la personalidad «Vora Riu». Creemos que se trata de un asesino organizado, por-
de un psicópata: alguien que planifica sus crímenes, que ataca que al evaluar los escenarios del crimen vemos que los compo-
sobre todo a desconocidos, que deja muy pocas huellas a los nentes que revelan a un homicida metódico y controlado son
investigadores (a eso se le llama en la jerga de los investigadores muy relevantes, como son la sospecha de que las víctimas son
del FBI tener «conciencia forense») y que suele dejar los cuerpos desconocidas, la planificación de los delitos, la selección muy
de las victimas en un lugar diferente a dónde las mató, que pre- estricta del tipo de víctima, la conducción hacia el lugar final del
crimen, y el cuidado que toma para no dejar indicios sustancia-
senta una vida convencional poco sospechosa de encubrir actos
les de la autoría. A ello tenemos que añadir que existe ese perio-
de esta naturaleza y que no suele practicar actos de extrema vio-
do «de enfriamiento» obvio, el que va desde septiembre de 1995
lencia o mutilación con los cuerpos. La imagen que tomó el ase-
hasta la última muerte acaecida en septiembre de 1996, revelador
sino en la mente del perfilador era la de alguien que tenía una
de una persona capaz de controlar las circunstancias (esperando
vida muy rutinaria, de trato fácil, que había podido contactar sin
que la alarma social y la vigilancia policial disminuyeran), al
demasiados problemas con chicas «normales» como Sonia y
menos hasta cierto punto.
Amelia, pero que no dudó en acudir a prostitutas cuando sus
Esa capacidad de control y organización se pone en evidencia
ansias de matar fueron apremiantes.
en la ejecución del asesinato de Sonia. La ilustración 1.4 muestra
el croquis realizado por el mismo Ferrándiz: aquí se puede ver con
toda claridad la existencia de cuatro escenas del crimen: 1) el con-
El perfil de Joaquín Ferrándiz
tacto con Sonia cerca del hotel Orange de Benicassim, 2) el punto
donde la agrede para someterla y la ata, 3) el lugar donde la mata
A continuación figura prácticamente íntegro el informe que
y finalmente 4) el lugar donde abandona el cuerpo.
Garrido presentó ante el juez y los investigadores de la UCO, con Mantener esta creencia nos llevó al siguiente punto: pensa-
algunas aclaraciones para facilitar su lectura 10 (ilustración 1.3). mos que se trata de alguien que tiene trabajo, con una cierta cul-
En primer lugar, debido a que hemos estudiado los diferen- tura, y que vive solo o con su familia de origen; no se trata de un
tes homicidios, y que hemos concluido que las cinco mujeres han delincuente común, si bien probablemente tendrá antecedentes
sido asesinadas por un mismo autor, calificamos al sujeto de ase- por delitos violentos o infracciones graves de tráfico. ¿Por qué?
Los asesinos seriales organizados no suelen ser del mundo de la
1O. En verdad el perfil incluyó a una sexta mujer -otra prostituta- pero
dado que Ferrándiz nunca admitió ese crimen y no le pudo ser imputado, marginación delictiva, antes bien es frecuente que exhiban una
hemos eliminado esa parte. «doble vida», con un trabajo más o menos estable. En nuestro

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caso, al menos dos de los asesinatos se produjeron en fines de toda la vida grandes dificultades de alcanzar relaciones plenas
semana -Sonia Rubio y Sandra- y junto a lugares nocturnos. con los demás, lo que avala la idea de que no estará casado. ¿Hay
De esto se desprende que el homicida actuaba preferentemente un móvil sexual? Lo hay, pero no se concreta en un acto de viola-
en fines de semana, aprovechando el anonimato que proporcio- ción, sino que la experiencia sexual se tiñe aquí del dominio
na el tumulto. Luego es muy probable que tuviera que trabajar, y supremo que proporciona la sensación de matar.
que cometer delitos en otros momentos supusiera levantar sospe-
chas en familiares y amigos. Sin embargo, crímenes tan crueles
como los descritos no suelen ser el primer episodio de violencia, Las piezas encajan
y resulta creíble imaginar que han quedado registrados ciertos
comportamientos anteriores como infracciones graves o incluso La UCO ya había investigado a Joaquín Ferrándiz. Una vez
delitos (sin embargo, es una cuestión de probabilidad, no es algo realizado el perfil, Garrido y los investigadores repasan el expe-
que pueda considerarse como cierto de modo muy confiable). diente de Ferrándiz: el perfil se ajusta a él como un guante. Joa-
Por otra parte, la ejecución de los crímenes revela un control quín vive con su madre en Castellón, es empleado de una agencia
muy férreo del escenario, de modo tal que planteamos la hipóte- de seguros, tiene 32 años cuando comete los cuatro primeros ase-
sis de una personalidad psicopática. Alguien que manifiesta una sinatos, y tiene antecedentes penales por un delito de violación
violencia expresiva (los componentes emocionales en la realiza- por el que estuvo cinco años preso, aunque siempre reclamó su
ción del crimen; aspectos de la firma) e instrumental (los com- inocencia (que una vez atrapado por los asesinatos reconoció al
ponentes funcionales del modus operandi) muy consistente, con fin). Es estremecedor comprobar cómo la agresión que sufrió
mucha probabilidad sabrá mantener la violencia en un nivel bajo María José en 1989 preludia de un modo casi perfecto el modo de
en su vida ordinaria. La psicopatía viene avalada, además, por la matar que adoptará posteriormente.
capacidad de asesinar impunemente sin que afecte al normal La joven tiene 17 años y conduce un velomotor en la madru-
desenvolvimiento de su vida, al menos de forma aparente. gada de un fin de semana en la zona de Benicassim. Ferrándiz la
Por otra parte, el propio proceso serial de los asesinatos nos atropella a propósito con su auto, pero finge que es un accidente
indica, junto con el cuidado para no dejar indicios en los escena- y se apresta a llevarla al hospital. Sin embargo la lleva a un sitio
rios del crimen, que cada vez puede cosificar en mayor medida a solitario donde la agrede sexualmente. Obra de modo rápido: la
sus víctimas, tal y como nos enseña la investigación. Y lo que es maniata, le ciega los ojos con una venda hecha con klinex y cinta
más inquietante, refleja una voluntad de seguir matando que difí- de embalar, le pone un trapo sucio en la boca y la golpea para
cilmente podría ser abandonada motu proprio, más allá de los controlarla y atemorizarla. La víctima refiere que previamente él
«periodos de enfriamiento» en los que se abstiene de asesinar. le había dicho con claridad que no debía resistirse o «le clavaría
Finalmente, creemos que «la historia» que el asesino quiere la navaja», y le amenazó con estrangularla. María José declaró:
contar en su serie de crímenes se sustenta en la búsqueda de
dominio, de una sensación de omnipotencia, tan querida a los Se metió en un camino entre naranjos, yo le dije: «por ahí no
psicópatas, que pueda romper un mundo de vivencias gris. A se va al hospital», pero él contestó que era un atajo. Me dijo que
pesar de que aparentemente pueda parecer normal, habrá tenido me callara. Paró el coche. Me cogió la cabeza con las dos manos y

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me la inclinó sobre las rodillas. Yo llevaba el tobillo izquierdo fue- dida sexualmente (María José, la agresión de 1989) y una serie de
ra y los tendones colgando. Me dijo: «voy a estar contigo, si no crímenes rápidos de prostitutas. Aparece en este caso con gran
haces lo que yo te diga, te clavo la navaja y aunque estés sangran- claridad el deseo de «sorprender» con detalles estudiados -los
do te lo haré igual». zuecos de Sonia, las cabezas cubiertas- a la policía, el reconoci-
«Hablaba educadamente, no decía tacos», recuerda María miento de que ahora había encontrado un camino por recorrer:
José. Le quitó la ropa y le ató los brazos al cabezal del asiento. Le la expresión de poder y dominio, la embriaguez de poseer el don
metió un trapo en la boca. Aterrorizada, la joven oyó cómo se abría
de la vida y la muerte.
una cremallera. «Relájate». De repente oyó un zumbido. Había
La comisión de los asesinatos era su forma de responder a la
conectado un consolador. Trató de penetrarla, pero no lo consi-
humillación sufrida en la prisión, junto a la extraordinaria reduc-
guió. Le apretó el cuello y le acercó el cuchillo. Ella notó el frío de
ción de estímulos que la experiencia carcelaria conlleva. Cuando
la hoja. «Mira que puedo matarte», la amenazó. Otra vez la crema-
llera. Sintió un líquido en la zona genital, le estaba poniendo un
sale, asesina a cinco mujeres de modo devastador, en pocos
lubricante vaginal. Pero tampoco así pudo penetrarla. La golpeó, la meses. La psicopatía ha explotado, y aparece el asesino en serie.
insultó y le dio tres puñetazos en la cara. 1 l Es su forma de demostrar que ha entendido la lección: a partir de
ahora, la víctima deberá ser sacrificada.
Ferrándiz la libera y la amenaza para que no lo denuncie; es La UCO lo vigila 24 horas al día, y cuando comprueba que
un delincuente novato, y cree que puede salir indemne de esa está intentando de nuevo matar lo detiene y registra su casa. Halla
acción. Cuando es capturado es condenado entre las protestas de un trozo de cuerda que es idéntica a la que se encontró en el cadá-
mucha gente, que no cree que «Ximo» pueda hacer algo así. Nun- ver de Sonia Rubio. Ferrándiz confiesa haberla matado, pero no
ca dio problemas, ni pecó de haragán -siempre trabajador con reconoce ser el autor de las muertes de las otras cuatro jóvenes.
provecho en diversas empresas de Castellón o de su zona- ni se
le conocía vicio alguno, al menos no más de los normales en todo
el mundo: salir a beber los fines de semanas, pasándose algunas El examen de un asesino en serie
veces y alguna tarascada esporádica. Tuvo varias novias, y fue
Una vez en prisión, Ferrándiz se sometió a un cuidadoso
siempre muy reflexivo. Escribió durante muchos años un diario
donde anotaba sus impresiones. No era un fracasado escolar. estudio realizado por Garrido y su colega María José Beneyto. El
estudio criminológico requiere de sus procedimientos específi-
Huérfano de padre desde corta edad, fue criado con amor junto
cos y de su tempo. Cuando un sospechoso de ser un asesino en
a sus hermanos.
serie es capturado, se genera una expectación inmediata. En ese
Ferrándiz sale de la cárcel en mayo de 1995. Dos o tres meses
preciso momento, se inicia una dialéctica entre dos fuerzas for-
después empieza a matar. El crimen de Sonia es el que vinculaba
midables, cada una de las cuales pugna por imponerse sobre la
con mayor nitidez la agresión sexual y los homicidios. Sonia fue
otra. La una es la necesidad psicológica que tienen los ciudada-
una víctima de la oportunidad, la conexión entre una joven agre-
nos de hallarse finalmente a salvo; junto a ello, el deseo de retri-
11. Agradecemos a Rendueles y Marlasca la cita de este texto, tomada de bución y de que «se haga justicia». La ley imprime toda su ener-
su libro Así son, así matan (Temas de Hoy). gía en que todo se resuelva. Es una fuerza sin fisuras. Por otra
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parte, el sospechoso tiene que hacer un enorme esfuerzo de Conversaciones con Ferrándiz
reestructuración mental. Durante mucho tiempo él ha escrito el
guión, ahora es un personaje en una historia que él no desea Y en efecto, Joaquín Ferrándiz era un hombre muy amable
vivir (preso de la ley). cuando le entrevisté. Miraba directamente a los ojos, con expre-
Una primera decisión importante: ¿Hasta qué punto debe siones cuidadas, sin una palabra más alta que otra, siempre dis-
decir la verdad? Aquí interesa sobre todo la calidad de las pruebas puesto a conversar y colaborar... aparentemente, porque él era
en manos del juez, y de aquéllas que puedan sobrevenir. Es un consciente de que había cometido, «a sangre fría», crímenes
sentimiento natural. Nadie quiere pasar parte de su vida encerra- despiadados, más allá de una motivación que la gente conside-
do. Todos huimos del dolor y del castigo. Pero no sólo cuenta la rara racional. Sabedor de que le esperaba una larga condena, al
posibilidad de la condena. El sujeto ha de considerar si su vida hallarse pruebas materiales que le vinculaban irrefutablemente
tendrá más sentido si confiesa, es decir, si él como persona puede con la muerte de Sonia Rubio, no tuvo inconveniente en cola-
aspirar a vivir de un modo normal en el seno de una sociedad que borar conmigo para explorar en qué medida «podía» ser él el
ahora le teme profundamente. autor de las muertes de las otras mujeres. Porque al principio él
Ésta es una reflexión crucial. Si el sujeto no cumple las carac- sólo admitía la autoría de la muerte de la joven filóloga, pero
terísticas de un psicópata puro (y por lo tanto, es capaz de esta- había cuatro mujeres más asesinadas, y en un principio él no
«recordaba» si había matado o no a las otras. De tal modo que
blecer un contacto mínimo real con los otros seres humanos, y
le propuse un «ejercicio terapéutico»: en el intervalo entre mis
tiene una capacidad de introspección que le permite reflexionar
visitas, él debería hacer una tarea de memoria asociativa, rela-
sobre sus errores morales, y no solamente de tipo táctico o ins-
cionando los acontecimientos que él recordaba de su vida en los
trumental para conseguir sus fines), entonces podrá vislumbrar
diferentes momentos en que desaparecieron las otras mujeres.
al menos que merece la pena esforzarse para comprender que ha
De este modo, concluí, si se relajaba y «liberaba su mente»,
hecho un mal inmenso, y que seguir negando la realidad supon-
podría aparecer una realidad que él podría haber ocultado a su
drá su exclusión definitiva de la especie humana.
conciencia, y «descubrir» que era él, en efecto, quien había dado
Si el asesino en serie confiesa, generalmente hay esperanza. Es
muerte a esas mujeres.
un signo de buen pronóstico. Los psicópatas puros tienden a
negar la responsabilidad de sus hechos, aunque éstos sean fla- VG: ¿Qué recuerdas de las muertes de esas mujeres?
grantes. Es del todo probable que confiese movido por el deseo JF: No mucho, está todo en una nebulosa ... yo no puedo haber
de ser mejor tratado en su relación con la ley, pero hemos de hecho eso. No me reconozco en esos actos ... Es como si alguien
suponer que esa capacidad de sentir un reflejo moral también ha completamente distinto a mí se hubiera encargado de hacer todas
contribuido a abrir ese camino de dolor y de sinrazón que es toda esas cosas, que yo no puedo de ningún modo comprender...
confesión de un asesino sistemático. VG: ¿Quieres decir que no eres consciente de haber realizado nin-
Joaquín Ferrándiz era un preso culto, con mucha capacidad guna de esos homicidios?
para hablar y -aparentemente- para pensar acerca de las cosas, JF: No es exactamente eso ... Puede que sí, pero soy incapaz de
del pasado y del futuro. A continuación figuran unos extractos de tener unos recuerdos claros sobre todo eso ... Es como si hubiera
las entrevistas que Vicente Garrido tuvo con Ferrándiz. tenido una pesadilla pero no consiguiera recordarla.
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Ante esa situación que me planteaba Ferrándiz, decidí ayu- VG: ¿Qué buscabas con esas muertes? Tú tienes éxito con las
darle a vencer la angustia de tener que aceptar una realidad que a mujeres ... ¿Qué te ofrecían las prostitutas?
él le costaba trabajo asimilar. Como he señalado antes, quedé con JF: Lo cierto es que no lo sé ... Debía de haber algo sexual en todo
él en que, merced a una serie de ejercicios de memoria, podría eso ...
empezar a desbrozar sus recuerdos de aquellos obstáculos y som- VG: Pero tú no las violabas, ¿no es así...?
bras que le impedían llevar a la consciencia momentos tan deses- JF: No, hice el amor con Amelia Sandra [la mujer a la que mató
peranzadores para el espíritu humano como los que protagonizó en último lugar], pero no violé a nadie.
cuando asesinó a esas mujeres infelices, doblemente víctimas: de VG: Entonces, ¿por qué dices que los crímenes fueron sexuales?
la miseria y la droga, primero, de un asesino en serie, después. JF: Porque eran mujeres, y quería hacerles daño, entonces de
¿Fingía Ferrándiz cuando aseguraba no recordar nada de esto? algún modo me satisfacía hacerlo ... aunque ahora me parezca
Mi opinión es que él no quería recordar porque detestaba dar la increíble que esto pueda haber sucedido ...
impresión de ser un criminal despiadado, alguien que puede con- VG: ¿Sentías la necesidad de matarlas? ¿Era un impulso que tenías
tar sus víctimas como un pequeño empresario el número de tra- albergado durante mucho tiempo, o era algo más bien improvi-
bajadores que tiene a su cargo. Sencillamente, si se sentaba, me sado, que te inundaba como un arrebato?
miraba con su gesto afable y me decía: «Sí, Vicente, es cierto, maté JF: Creo que necesitaba demostrar que las odiaba, que tenían
a Sonia pero también a cuatro mujeres más», él no podía esperar que pagar una culpa ... Desde luego, ellas no me habían hecho
que la justicia tuviera alguna consideración especial con él, en rela- nada personalmente, pero yo quería destruirlas ... esa posibili-
ción con su posible estado mental alterado. Por otra parte, toda dad, esa capacidad que yo tenía, era algo para mí irresistible ...
persona enfrentada a la perspectiva de pasar una parte importante No pensaba mucho en ello, salía con mis amigos, empezaba a
de su vida en la cárcel-y esa angustia también la puede sentir un beber, y llegaba un momento en que sentía que algo me inva-
psicópata, aunque sin duda con una intensidad menor que una día, y tenía que buscar una salida a eso, una forma de calmar
persona sin este trastorno- busca convencerse, decirse algo que le esa ans1a ...
oriente sobre una posible salida lógica al problema, aunque sea al
precio de negarse las evidencias concluyentes que él sabe, en defi- En otro momento quise entender el modo en que él estaba
nitiva, que más tarde o temprano saldrán a la luz. viviendo toda la enorme conmoción que habían causado sus crí-
Ferrándiz poco a poco fue reconociendo su autoría en los crí- menes. Castellón es una ciudad muy pequeña, y no es algo habi-
menes de las prostitutas y, finalmente, de Amelia Sandra. De forma tual entre sus ciudadanos alguien como Ferrándiz.
progresiva fue «recordando»; en cada visita mía veía las cosas con
más claridad ... se extrañaba mucho de lo que había hecho, pero VG: ¿Qué valoración haces del modo en que la gente está reac-
tenía, al fin, que rendirse ante las evidencias. A partir de ese cionando contra ti, y todo el enorme revuelo que se ha causa-
momento declara ante el juez por esas muertes, y participa activa- do?
mente en la reconstrucción de los diferentes homicidios. En verdad JF: Es comprensible, desde luego, debe seralgo tremendo ente-
ha conseguido recordar todo muy bien, como se puede ver en los rarse de que alguien ha hecho algo así ...
croquis que ha dibujado para mí en nuestras entrevistas.
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Aquí vemos la auténtica patología del psicópata: debido a
que su mundo afectivo está muy poco desarrollado, sus palabras,
aunque bien articuladas en un discurso racional, carecen en ver-
dad de un sentido pleno. Les falta esa cualidad emocional que todo
juicio sensato incluye como modo de expresar una realidad que
es plenamente comprendida por el que habla; al no tener el
«color» de la emoción, sus frases parecen artificiales, vacías de un CAPÍTULO 2
verdadero significado humano.
LOS PROBLEMAS DE INVESTIGAR A UN ASESINO
EN SERIE: EL ASESINO DE LA BARAJA

A las 5:10 de la mañana del 5 de febrero de 2003, la sala del


091 envió un telefonema a la Jefatura Superior de Policía de
Madrid. El conductor del autobús nocturno N -4 había encontra-
do el cadáver de un varón en la parada de la Plaza del Mar, en un
barrio conocido como la Alameda de Osuna, en el distrito de
Barajas, con un fuerte traumatismo craneoenccfálico.
Éste era el comienzo de una pesadilla para el público, si bien
ésta en verdad había comenzado unos días antes, como luego se
sabría, ya que la primera víctima del asesino todavía estaba sin
vincular con la serie de crímenes que iba a sacudir Madrid.

El asesino de la baraja entra en juego

En el suelo de la marquesina todavía podía observarse en un


charco de sangre, en posición decúbito supino, con la cabeza
orientada hacia la Avenida de la Hispanidad y las piernas hacia la
calle Batel, a un joven sin vida, moreno, de 1,75 m y de comple-
xión delgada. Vestía una cazadora de color beige y blanca con
rayas rojas, que estaba manchada de sangre. Debajo, un jersey
verde con la inscripción de una empresa, Limpiezas RODA, tam-
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bién manchado de sangre, un pantalón de pinzas negro, calceti- Era la una del mediodía cuando los investigadores que acu-
nes blancos y zapatos negros. Los agentes se acercaron al cadáver dieron al Instituto Anatómico Forense a ver la autopsia de Juan
y entonces observaron que lo que parecía un fuerte golpe en la Carlos regresaban a la Jefatura, y relataban los datos que habían
cabeza en realidad era un orificio penetrante en forma de estre- conseguido, entre ellos, que el asesino había disparado al chico
lla, a la altura del ojo izquierdo (ver ilustración 2.1). por la espalda, no de frente como pensaron en un primer
Dos detalles les sorprendieron desde el principio. El prime- momento, y desde muy cerca, según indicaban la posición inicial
ro, que el muchacho no presentase ninguna lesión de defensa y, del cuerpo y los charcos de sangre de la acera.
el segundo, que en el asiento derecho de la marquesina reposara Además, recogieron cuatro cintas de video de diferentes esta-
intacta una mochila de color azul. La abrieron y dentro dieron blecimientos de la zona que llevaron a las oficinas donde, duran-
con un móvil de la marca Nokia, unas llaves, el DNI del chico te toda la mañana, sus compañeros del Grupo X de Homicidios
y una tarjeta expedida por AENA. En ambos documentos habían tomado declaración a la madre de Juan Carlos, a su novia,
podía leerse el nombre del fallecido: Juan Carlos Martín Esta- Genma, a un compañero de trabajo que decía haberle dejado en
cío, de 29 años. la parada de autobús, como hacía habitualmente, y a otros miem-
Bajo sus pies, sin estar totalmente tapada, había una carta de bros de la empresa de limpieza RODA que esa noche habían com-
la baraja española, en concreto un as de copas que fue retirado partido turno con el asesinado.
por la Policía Científica. Mientras, en el Grupo de Homicidios, No habían sacado mucho, sólo que el joven había conocido a
un agente telefoneó al último número de móvil con el que había su novia mientras vivía con la madre de la chica, con la queman-
hablado Juan Carlos, para localizar a algún familiar. Genma cogió tuvo una relación que comenzó en verano y duró unos pocos
el teléfono, era la novia del joven. Fue la primera en recibir la meses. El compañero de trabajo que le había dejado por la noche
noticia. A las nueve y media de la mañana, Nieves Estacio, la en la bifurcación que da a la parada de autobús y a la salida a la
madre del fallecido, se presentaba ante los policías que le toma- carretera, declaró que Juan Carlos le había contado que le hacían
ron declaración tras recibir la peor noticia de su vida. falta 300 euros para pagar un recibo de la luz; y del resto de los
El naipe (que tenía el reverso rojo) había sido el dato más empleados de Limpiezas RODA, comentarios sobre su compor-
misterioso, que no morboso, de los dos crímenes con los que los tamiento un poco desordenado, una pelea con un vigilante de
madrileños desayunaron esa mañana. En otra punta de la seguridad y el rumor de que en uno de los aviones que limpiaba
Comunidad de Madrid, en la localidad de Valdetorres del Jara- el joven había encontrado algún paquete extraño.
ma, un joven había entrado en el chalé de su vecina, obsesiona- A los investigadores no les había dado tiempo ni a comer,
do con excitarse con su ropa interior cuando ella no estaba. Pero cuando sonó el teléfono de la inspectora, jefa del grupo X. Eran
ese día sí estaba en casa. Ella y uno de sus hijos. El trágico desen- las cinco menos cuarto de la tarde y la Comisaría de Alcalá de
lace fue el apuñalamiento de la mujer, mientras su hijo se tiraba Henares avisaba de que hacía escasos 15 minutos que se acababa
por la ventana, rompiéndose ambos tobillos, para pedir auxilio a de cometer un doble crimen y un intento de homicidio en el Bar
sus vecinos. La Guardia Civil había tardado escasas horas en Rojas de la calle Río Alberche (ilustración 2.2).
resolver el homicidio, deteniendo al agresor cuando entraba en El trabajo se multiplicaba para el equipo y como ese día los
su lugar de trabajo. teléfonos de policías y periodistas no habían parado de sonar, un

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Con mi hijo no suelo hablar mucho y no sé si tenía algún pro-
grupo de fotógrafos los esperaba a la entrada del callejón por el blema, últimamente se juntaba mucho con un chico mulato que se
que se accedía al pequeño local. Aunque se había logrado prote- llama... [el amigo que entra en un primer momento]. Hacía
ger la escena del crimen de fisgones, a los informadores no les fal- media hora que Mikel había llegado al bar. .. Ahora que recuerdo,
taban vecinos para crear las primeras hipótesis, pero los testigos hace dos semanas mi hijo habló con un amigo, que trabaja en el
importantes estaban a buen recaudo. Estos eran: Teresa Sánchez, Ayuntamiento de Alcalá de Henares, y le pidió consejo porque
dueña del Bar Rojas y superviviente del ataque, que estaba en el tenía un problema con un chico. Yo nunca he sufrido amenazas y,
hospital; un amigo del hijo de la mujer, el fallecido Mikel Jimé- que yo sepa, mi hijo tampoco.
nez, que halló los cuerpos y llamó al112; un policía vecino de un
portal cercano que estaba fuera de servicio y pasó al ser avisado; Casi al final de la tarde las primeras hipótesis del caso se cen-
y un matrimonio regente de un taller mecánico que asistieron a traban en Mikel Jiménez. Según su madre, el individuo al entrar
la mujer al escuchar al amigo de Mikel. en el bar se había quedado unos segundos mirando y sonriendo a
El asesino o los asesinos se habían despachado a gusto en Alca- su hijo. Quizá le conocía, y la muerte de Juana Uclés y el intento de
lá de Henares. Les habían disparado de frente y a escasa distancia, homicidio de Teresa podían deberse a que eran testigos incómodos
asegurándose. De hecho, mientras unos agentes se dirigían a casa a los que había que eliminar. Hablar con su amigo era importan-
de Teresa y Mikel para registrarla, los médicos autorizaron a dos te, porque algunos testigos decían haberle escuchado una conver-
investigadores para que fueran a tomar declaración a Teresa esa sación que finalizaba con un «se le ha ido la mano». El joven vol-
misma tarde en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). vió al Bar Rojas desde la casa de Mikel, a donde había acompa-
ñado a los agentes. Al llegar le aplicaron el kit de residuos de
Esta tarde me encontraba en el bar que regento en la calle Río disparo en manos y ropa, para cerciorarse de que no era sospe-
Alberche, n.o 2, con mi hijo y una clienta que había venido a lla- choso. Pero además les mostró unos mensajes a su móvil que
mar a un servicio técnico de reparaciones. Yo estaba fuera de la
parecían reveladores.
barra del bar hablando con la clienta y ha entrado un individuo
El día antes, cuando se encontraba con Mikel en su bar
alto, de 1'90 de estatura, con el pelo corto y moreno, el cual tenía
había recibido un SMS de un teléfono que no tenía grabado en
pantalones vaqueros y una sudadera de chándal de color blanco
con algunos otros colores. No sé por qué se ha parado enfrente de su agenda y que decía: «Las almas de tu alrededor son de Jesús
mi hijo, que estaba dentro de la barra, y ha comenzado a sonreír, y son intocables. Molesta a mis siervos y pagarás con tu sangre».
para pasados unos segundos, sacar una pistola del bolsillo de la Minutos después le había llegado otro no menos siniestro: «La
sudadera y disparar contra Mikel, después de estar un rato apun- muerte son caracteres de Satán y las alabanzas no taparán tu
tándole con la pistola. vida de peligro, reza todas las noches a Dios porque has jugado
Después ha disparado contra Juana y entonces yo, gateando, con fuego de Satán. Vigílate o si no serás pagado con tu alma».
he entrado en el almacén, pero él ha entrado detrás mía y me ha Se los había enseñado a su madre y ésta llamó desde el teléfono
disparado tres veces. Me he quedado inmóvil, haciéndome la fijo. Lo cogió un chico que decía que era «Tutankamon» y col-
muerta ... Creo que me ha dejado por eso. Después se fue. garon. Sonó entonces el fijo y era la misma persona, aunque
Era la primera vez que veía a ese hombre, tendría entre 26 y
creyó reconocer a un tal Chule, un grafitero de 17 años, con el
27 años.
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pelo rizado y delgado, de 1,70, con el que Mikel había tenido de la bala bajo el quicio de la puerta del mismo sitio y una vaina
problemas hacía unas dos semanas. «Pero no creo que él haya sobre una repisa situada en la pared frente a la puerta del alma-
sido, de hecho Mikel y yo nos tomamos los mensajes a guasa». cén. Estudiando la vaina, que es la parte del proyectil que sale por
Los agentes le preguntaron por un tatuaje que habían visto en la ventana expulsora, los agentes supieron que se trataba de un
el fallecido y el chico les contestó que estaba relacionado con calibre 7,62 x 25 para pistola y no para sub fusil, ciertamente
una pandilla de grafiteros a la que pertenecía su amigo durante peculiar, ya que este calibre sólo se emplea en pistolas de marca
el tiempo que vivió en Bilbao. Tokarev. Esta arma, de origen soviético, se fabrica en varios paí-
El día había sido agotador para el Grupo X y hasta que no ses, entre ellos Yugoslavia, pero no es una pistola corriente entre
recibieran los resultados de balística no tendrían una pista sólida la delincuencia, que suele utilizar el 9 milímetros corto o parabe-
que seguir. Quizá el arma estuviese reseñada en sus archivos, lo lum, y armas que entran de Portugal y que son de un calibre
que podría acotar la búsqueda entre un sector criminal en con- pequeño, el 6,35. Las muestras recogidas fueron enviadas al Ser-
creto. Los encargados de investigar el crimen del Bar Rojas vicio de Balística Forense de la Comisaría General de Policía
sabían ya los pasos que iban a dar la mañana siguiente: solicita- Científica, para comprobar si estaban relacionadas con otros
rían al juzgado la intervención del teléfono que había enviado esos delitos. Días después, remitirían un proyectil recogido del hom-
mensajes al amigo de Mikel, así como el tráfico de llamadas del bro izquierdo de Mikel durante la autopsia.
último mes de los números del fallecido, su amigo y del descono- Durante las semanas siguientes, la investigación sobre el
cido; y terminarían de interrogar a los vecinos que creían haber asesinato de Juan Carlos Martín Estacio prosperó poco. La bala
visto algo; además, volverían al lugar para hacer una reconstrucción empleada era poco habitual y por el diámetro de los orificios no
balística de los hechos. Mientras, los agentes que investigaban el debía ser de gran calibre. Sin embargo, había que realizarle
asesinato de Juan Carlos Martín Estacio, terminaría de interrogar pruebas químicas para conocer la composición del blindaje y
a su familia, a la madre de su novia y pedirían los movimientos poder asociarla a algún fabricante o calibre en concreto. Tam-
bancarios de sus cuentas. Uno de sus hermanos había tenido pro- bién era necesario hacer pruebas con muestras de piel alrededor
blemas con la heroína y había estado en prisión hasta el pasado de la herida para confirmar la distancia de disparo. Respecto a
mes de julio; ése sería su punto de partida, quizá hubiese habido las declaraciones de los testigos, lo único que habían logrado
una confusión entre ambos. sacar era que Juan Carlos había dejado de pasar pastillas hacía
Las primeras hipótesis en el caso de la Alameda de Osuna dos meses.
eran un ajuste de cuentas o que el móvil fuera pasional, porque En el caso del Bar Rojas, las escuchas al número de teléfono
Juan Carlos había sido primero el amante de la madre de su desde el que se habían enviado los mensajes y las conversacio-
novia, Genma, pero esa vía mostró pronto su futilidad. nes con los amigos de Mikel, parecían encaminar más la situa-
Por lo que respecta al caso del Bar Rojas, los agentes de poli- ción. Además, Teresa declararía otras dos veces antes de que
cía Científica habían dado con dos esquirlas de blindaje de pro- finalizase el mes de febrero. En una de las declaraciones, reali-
yectil, una detrás de la puerta del almacén y otra en una garrafa zada el día 13, cuando ya había salido de la UCI, había recorda-
que había dentro; ambas tenían estrías que servirían para identi- do que el asesino «era de un metro ochenta de estatura, com-
ficar el arma con la que se disparó; también una masa de plomo plexión fuerte, con el pelo moreno, corto y liso. Llevaba gafas de

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sol de color negro, con la nariz aguileña, de unos 24 o 25 años, A: Mal.
parecía mayor que Mikel. .. ».En otra declaración recordó que la C: ¿No tienes o qué?
pistola era negra. A:No.
Por otro lado, las conversaciones con varias pandillas de C: Pues mi empresa, tronco, se ha ido a pique, no conoces
Alcalá de Henares parecían indicar algún problema entre gru- algún trabajo ...
pos de grafiteros rivales. En otra declaración tomada al amigo A: No, ninguno.
de Mikel, éste contó a los investigadores que «había rumores de C: Ninguno, ¿o qué?
que un chico del parque Azaña, cercano al Bar Rojas, llevaba A: No, ninguno.
una pistola. El chico mide 1,85, de complexión delgada, de unos C: Yo qué sé, tronco, si conoces a alguien por ahí, tío ... Yo
23 años, viste vaqueros y chaquetas ajustadas tipo bacala y en que sé, dile, tronco, que a cambio de dinero, tío, que pue-
ocasiones lleva gafas de sol negro de aspecto deportivo». Ahora do matar a alguien, tío, no sé ...
quedaba averiguar si ese chico era el mismo que había enviado A: Yo es que ahora mismo no conozco nada.
los mensajes. C: Que pego palizas, tronco, no sé, tío.
Desde el día 8 de febrero, la policía escuchaba las conversa- A: Yo no sé de nadie ahora.
ciones de Carlos, alias Tutankamon, propietario del teléfono y de C: Tío, si te enteras me llamas, me envías un mensaje.
la misma edad que la del perfil. Estaba saliendo con una chica de A: Sí, sí. ..
Alcalá de Henares, de la urbanización Peñasalbas, una adolescen-
te que iba al mismo instituto que Mikel y su amigo, y que estaba Tres días después, Carlos estaba declarando en la Jefatura
embarazada. El 21, mantuvo una conversación que le convirtió Superior de Policía. El muchacho, aunque era de la localidad de
en uno de los principales sospechosos de la policía. Había inti- Tres Cantos, se movía mucho por Alcalá de Henares, que era
midado a un chico que se metía con un amigo suyo, éste le llama donde residía su novia. Le había enviado los mensajes al amigo
y la charla sigue así: de Mikel porque se metía con su novia y con sus amigas cuan-
do iban al instituto, diciéndole que tenía unos amigos negros
C: ¿Cómo te ha ido con el chaval ese? con los que podía tener problemas. Quería amedrentarlo, pero
A: Bien, pero no le hagas nada más, está muy asustado. no sabía nada del crimen porque el día 5, de una de la tarde has-
C: Se rumorea por ahí, macho, que te tienen miedo ¿Eh? ta las cuatro, había estado trabajando en una pizzería de la calle
A: ¿Que me tienen miedo? Alonso Cano, número 53, en el centro de Madrid, y como entra-
C: Sí. ba a trabajar de nuevo a las siete se había quedado para ir de
A: No sé. chatos por la zona.
C: Por lo del chaval ese, tronco, lo que le hicimos ... Entraba ya el mes de marzo y cada una de las investigacio-
A: No tengo ni idea. nes seguía por caminos diferentes. Lo de Mikel podía ser un
C: Vaya, vaya, macho, de verdad, yo creo que se van a rumo- problema de bandas rivales, lo de Juan Carlos un «encargo».
rear los temas esos de mafias ¿eh? Te van a llamar mafia, Hasta que el 7 de marzo a las 3:40 de la madrugada, el teléfono
tío ... ¿Y de novias qué tal, tío? de la comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos sonó.
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Habían disparado a un chico a la altura de los números 27-29 [Le piden que describa a la persona que le disparó] Era un
de la Avenida de Viñuelas de la misma localidad. Estaba grave, hombre de tez morena, de unos 25-26 años, de estatura alta, sobre
ya que el tiro había sido directo a la cabeza, y lo habían enviado 1,80 metros, delgado y con la cara chupada, el pelo corto y negro,
muy alborotado, ojos oscuros, perilla, cejas gruesas ... me dio la
al Hospital La Paz de Madrid. El joven se llamaba Eduardo Salas
impresión de que tenía el rostro muy velludo. Vestía una cazadora
y era ecuatoriano; también era de esa nacionalidad la amiga que
corta y pantalones oscuros. Creo que era español, pero como no
había presenciado los hechos, Ana Hiel. Pero lo más curioso de
habló no pude escucharle el acento.
todo es que junto al cuerpo de la víctima había una carta de la
( ... )
baraja española, un dos de copas. [Le preguntan si tiene algo más que decir] Bueno, Eduardo
A las cuatro y media de la mañana los agentes de Homicidios vive con un chico que se llama Frank, trabaja en un restaurante, y
comenzaban el trabajo. Interrogaron a la chica superviviente, que se parece mucho físicamente a él. Sale con una chica española y
explicó: últimamente está teniendo problemas por eso, un grupo de chicos
españoles le intentaron agredir, pero no sé si podrá tener relación.
Sobre las doce menos cuarto Eduardo vino a mi casa a verme y
estuvimos allí con mi hermano durante media hora porque decidi- La búsqueda seguía sin dar frutos. No había pruebas sufi-
mos irnos a una discoteca cercana a casa, Sarao. Estuvimos allí hasta cientes para relacionar los casos de Juan Carlos Martín Estacio
las dos y diez, bailando y hablando con la mayoría de la gente del
(Alameda de Osuna) y el de Tres Cantos. El naipe no era de la
local, porque les conocemos. No hemos tenido ningún problema.
misma baraja, los reversos eran de diferente color, el primero rojo
Después nos fuimos para casa los tres, hasta llegar al pasadizo donde
y el segundo azul, y el rojo no tenía un punto azul manuscrito en
está mi portal. Mi hermano se ha subido a casa y Eduardo y yo nos
hemos quedado en la calle, apoyados en la barandilla que hay en los el centro con rotulador, como ocurría con el segundo naipe. Ade-
escalones que unen la calle con el pasadizo. más, los investigadores de la Policía habían sopesado la posibili-
( ... ) dad de que el naipe, en el caso de Juan Carlos, estuviese allí antes
Nosotros hemos seguido hablando y entonces hemos visto a del crimen, ya que apareció bajo los pies del cadáver y no sobre el
un hombre que salía caminando por el pasadizo de las zonas mismo o al lado suyo. Hasta que no diesen con algún elemento
comunes de viviendas [ilustración 2.3]. No le hemos prestado balístico para cotejar, no podían descartar la hipótesis ele que fue-
mayor atención, pero cuando estaba muy próximo a nosotros, se se un individuo que aprovechara la publicidad que había creado
nos ha quedado mirando y ha metido la mano en el interior de la el crimen del as para despistar. Aunque la única buena noticia
chaqueta, ha sacado un arma, ha apuntado a Eduardo y ha dispa- parecía ser que la Guardia Civil iría por la tarde a ver a Eduardo
rado. Al escuchar la detonación me he agachado, protegiéndome al hospital, la visita no aportó muchos datos ya que el disparo le
con los brazos y he empezado a gritar. He escuchado, pero no lo he
había dañado la lengua.
visto, como el hombre hacía ruido con el arma, como si la mani-
Al día siguiente se logró hacer un retrato robot con ayuda del
pulara, y he pensado que me iba a disparar. Han pasado unos
testimonio de la joven ecuatoriana, y durante la semana no para-
segundos y he levantado la cabeza, ya no estaba, pero Eduardo
estaba tumbado en el suelo sangrando. ron de enseñarle fotografías y de recoger testimonios de los ami-
( ... ) gos y familiares. El día 10, sin embargo, el Laboratorio Crimina-

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lístico encontró indicios valiosos en la escena del crimen: un pro- Alameda con el de Tres Cantos y decían que el arma con el que se
yectil prácticamente completo, que sin duda procedía del arma había disparado era una Tula Tokarev o Norinco, que son las que
de fuego del homicida buscado. montan los cartuchos del calibre 7,62. Pero al día siguiente, a las
El proyectil se convirtió en una pieza clave. Lo enviaron ense- nueve de la noche ocurriría lo que nadie deseaba. El teléfono de
guida al Servicio de Balística de la Dirección General de la Guar- la inspectora de policía sonó cuando salía de la Jefatura acompa-
dia Civil para que se analizase el calibre, el tipo de arma y la posi- ñada de su equipo. Era el teniente de Homicidios de Tres Cantos,
bilidad de que estuviera relacionado con otros crímenes. que la avisaba de la última noticia que quería escuchar: el asesino
Pasaron dos días sin mayores novedades que algunos avisos de del naipe había matado a una pareja de rumanos en la localidad
Ana que creía ver al asesino por todas partes. El12 de marzo el hos- de Arganda del Rey; junto a ellos, un tres y un cuatro de copas
pital autorizó a los agentes a tomarle declaración a Eduardo, pero con el reverso azul y el correspondiente punto. Un camionero
el joven no estaba bien y recogerían su testimonio en cuanto se había avisado hacía un cuarto de hora del hallazgo de las dos per-
encontrase en condiciones. Lo más importante en ese momento era sonas en un camino de tierra, junto al metro de la localidad.
intentar confirmar la descripción física que había dado la chica. El George y Doina Magda eran un matrimonio de unos 40
viernes 14 de marzo lo consiguieron. Según Eduardo: «el individuo años. Él llevaba ocho meses trabajando en España en una empre-
era de complexión normal, entre 1,75 y 1,78 metros de estatura, sa de hierros y soldaduras, viviendo con los hermanos de su espo-
pelo negro y corto, con el flequillo de punta, tal vez de gomina, cara sa, y ella había venido hacía dos semanas a visitarlo, con la espe-
alargada con perilla arreglada, ojos un poco achicados, vestimenta ranza de poder quedarse y traer a sus dos hijos, uno de ellos, la
oscura de abrigo». La descripción coincidía, pero el individuo no pequeña de nueve años, ciega. Esa noche, alrededor de las ocho y
tenía ninguna marca, como una cicatriz o un tatuaje, que ayudara media de la tarde, iban andando por el camino de tierra que
a identificarlo y su descripción era demasiado común. conecta el metro de Arganda del Rey con la Iglesia Evangélica
Cada grupo de investigadores continuaría los días siguientes Emmanuel. El paisaje de ese tramo de la Avenida del Ejército es
inmerso en las pesquisas de los casos que tenían entre manos, desolador, las viviendas más próximas están a 50 metros de dis-
intentado reconstruir cada uno de los movimientos de las vícti- tancia y unos arbustos dificultan aún más la visión. Por allí sólo
mas para asegurarse contra quien se enfrentaban: quizás un imi- pasan quienes van a coger el metro y los que se dedican a correr
tador, un asesino en serie o una pareja de macabros jugadores, por el improvisado parque, adjunto a un polideportivo.
como Javier Rosado y su amigo, los asesinos del rol, que hacía Una vez encontrados los dos naipes que les indicaban que el
unos años habían matado a puñaladas a un hombre en una para- autor de este crimen conocía bien las claves del de Tres Cantos
da de autobús en Madrid. -la cartas también tenían un punto azul en el centro del rever-
so-, quedaba encontrar los casquillos o proyectiles que identifi-
casen el arma del asesino como una Tokarev TT-33. Los indicios
Otra vuelta de tuerca balísticos llegarían en este caso del examen forense de los cuerpos
de George y Doina Magda. En el cuerpo del hombre no se halló
El lunes 18 de marzo, la investigación había dado un cambio. ningún proyectil, pero sí un orificio de entrada en el lado dere-
Los primeros informes de balística relacionaban los casos de la cho occipital, situado detrás de la oreja del mismo lado, con sali-
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da en la parte anterior del pómulo izquierdo. Como a Juan Car- marca Russian, modelo TT-33 o algunas de sus réplicas, del calibre
los, le habían disparado por la espalda, pero esta vez por sorpre- 7,62 x 25 mm Tokarev.
sa, ya que al hombre no le había dado tiempo ni a sacar la mano Así mismo, del cotejo de dicho proyectil con antecedentes de
del bolsillo. La mujer sobrevivió durante dos días en el hospital otros similares obrantes en Balística [la información de la base de
Gregario Marañón, pero el asesino pudo con ella. Recibió tres datos de indicios balísticos, IBIS, la comparten ambos cuerpos, no
disparos, dos mortales de necesidad. En las palabras asépticas del así otras, por ahora, como las de ADN] por hallarse implicados en
informe forense: «En el lado occipital izquierdo presenta dos ori- hechos delictivos anteriores, también se ha podido determinar que
ficios de entrada de proyectil de arma de fuego muy próximos y la pistola que lo disparó está implicada en los siguientes hechos
prácticamente a la misma altura, con un solo orificio de salida en ocurridos en la provincia de Madrid, en demarcación del Cuerpo
la sien izquierda». Nacional de Policía:
-24/01/03: Homicidio del ciudadano español Juan Francisco
Habría que esperar a los resultados de química y balística
Ledesma. Hecho ocurrido en el interior de la vivienda portería, de
para que confirmasen que los fragmentos hallados en Doina
la calle Alonso Cano 89, de Madrid.
coincidían con los casos de la Alameda de Osuna y Tres Cantos.
-05/02/03: Homicidio del ciudadano español Juan Carlos
Este informe, relativo al doble homicidio de Arganda del Rey,
Martín Estacio, ocurrido en la parada de autobús de la Plaza del
supuso un avance sustancial en la investigación:
Mar de Madrid. Junto al cuerpo de esta persona fue hallada una
carta de la baraja española correspondiente a un as de copas.
Una vez realizadas las investigaciones sobre las víctimas y su -05/02/03: Homicidios de los ciudadanos españoles Mikel
entorno, se desprenden que las mismas no estaban, a priori, impli-
Jiménez, Juana Uclés y la tentativa de homicidio de Teresa Sánchez.
cadas en actividad delictiva alguna, no existiendo un móvil apa-
Hechos ocurridos en el interior del Bar Rojas, en la calle Río Alber-
rente que pudiera justificar el hecho.
che número 2 de Alcalá de Henares.
El caso que nos ocupa, según el modus operandi y las cartas de
No existe, a priori, ninguna relación o conexión entre las víc-
la baraja española halladas junto a los cuerpos de las víctimas, esta-
timas de todos los hechos citados. De las declaraciones de una tes-
ría relacionado con la tentativa de homicidio ocurrida sobre las
tigo presencial de la tentativa de Homicidio de Tres Cantos, se des-
3:00 del 7 de marzo de 2003, eri. la Avenida de Viñuelas, 27 de Tres
prende que el autor sería un varón de unos 25-26 años, de estatu-
Cantos, donde el ciudadano ecuatoriano Eduardo Salas resultó
ra alta (1,75-1,80 m), complexión atlética, pelo corto y moreno,
herido muy grave al recibir un disparo de arma de fuego en la
precisando que en el caso de Tres Cantos el autor lucía bigote y
cabeza. Junto al cuerpo de esta víctima fue hallada una carta de la
perilla, no pudiendo precisar si es español o es extranjero toda vez
baraja española, correspondiente a un dos de copas, de idénticas
características exteriores a las halladas en el hecho que nos ocupa que no habló.
( ... ) .
En el lugar de los hechos de Tres Cantos fue recuperado un La investigación que hasta ese momento había sido un labe-
proyectil del calibre 7,62 x 25 mm Tokarev, el cual fue remitido rinto comenzaba a ver la luz. Se acababa el investigar cada caso
para su estudio pericial al Departamento de Balística del Servicio por su cuenta, por muy enrevesada o sospechosa que pudiese ser
de Criminalística de la Guardia Civil, donde se ha determinado la vida íntima y secreta de cada una de las víctimas investigadas.
que el mismo fue disparado por una pistola semiautomática, de la Lo cierto es que a los investigadores, tanto de la Guardia Civil
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como de la Policía, les extrañó averiguar que había cinco casos es donde está el dibujo de las estrías que hay dentro del cañón del
relacionados, entre ellos el del Bar Rojas que llevaba el propio arma, plasmadas en la bala al pasar por allí camino al exterior, y
Grupo X, y más aún el del indefenso portero de la calle Alonso que caracterizan no sólo el tipo de arma, sino también a una
Cano, la primera víctima de este asesino en serie, y al que habían entre un millón. Y en el resto de los casos lo mismo: minúsculos
matado delante de su hijo de dos años. El caso lo llevaba el Gru- fragmentos del blindaje, que habían dificultado el estudio de las
po V de la Policía, cuyos investigadores pasarían inmediatamen- diferentes muestras. Ahora había una nueva pista que seguir y era
te a formar parte del equipo creado para dar con el asesino. la procedencia de la Tokarev.
Las pesquisas en este caso se habían centrado en unas cintas Pero el lunes 24 de marzo, no sólo eran ellos los que maneja-
de video comprometidas y en las extrañas amistades fuera del ban la relación de los crímenes, el calibre y el tipo de arma. Ade-
matrimonio que mantenía el portero, padre de seis hijos: tres de más de las entrevistas que ya había dado Ana Hid y por lo que era
su primera esposa, otro de una novia y dos más de su mujer fácil reconstruir la actuación del asesino en Tres Cantos, Elena, la
actual, de origen ecuatoriano. A ella, Elena, también se la había mujer del portero de Alonso Cano, había concedido otra ense-
descartado. Fue ella quien encontró el cadáver y podían haberla ñando su casa y reconstruyendo con una reportera cómo se había
movido los celos, pero las pruebas de residuos de disparo negaban encontrado a su niño de dos años frente a un vaso de leche llo-
que ella hubiese disparado un arma o que estuviese cerca cuando rando y diciendo que «Un hombre había entrado, decía palabro-
el agresor lo hiciera. Hacía casi dos meses del crimen y se había tas y papá se había caído y no se levantaba». En la mesa donde
desechado ya la posibilidad de que su muerte estuviese relaciona- estaba el vaso se encontraba la cartera de su marido, que el agre-
da con otra que había ocurrido anteriormente en su edificio. Una sor no se había llevado. Su esposo, tendido en el suelo frente a su
mujer mayor, que vivía con una estudiante francesa, había sido hijo. También habían captado las cámaras el retrato robot del
apuñalada en su casa en un ataque de locura de la joven asistente. asesino elaborado con la declaración de Ana, mientras los agen-
La chica había salido desnuda a la calle con el arma en la mano y tes se lo enseñaban a los vecinos de Arganda. La información
había sido reducida por el portero, que avisó a la policía. Juan sobre el arma y la procedencia, yugoslava, el recoge-vainas emple-
Francisco había encontrado el cadáver de la anciana, había sido ado en algunos crímenes y el perfil que apuntaba a un militar que
protagonista de la historia y su cara había aparecido en un reco- hubiese estado en misión internacional, a un miembro de los
nocido programa de sucesos de la Comunidad de Madrid, ya que Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, o algún familiar de
concedió una entrevista para contar su actuación. estos, que también manejaban los agentes, había sido publicada
Sin embargo, ahora era necesario revisar la inspección ocular por una revista y varios periódicos. A los investigadores les que-
de la calle Alonso Cano e intentar dar una explicación a por qué daba para ellos el dato del punto azul en los naipes y el color del
el asesino dejaba unas veces carta y otras no, en unas escenas había reverso de las cartas, una roja y tres azules, pero poco más.
casquillo y en otras ni rastro, o por qué actuaba tanto de día como Ante la avalancha de información y la alarma creada, la Dele-
de noche, en el interior de una vivienda, un bar o en plena calle. gación de Gobierno de Madrid, encabezada por Francisco Javier
De todas las pruebas balísticas de los diferentes casos, en éste Ansuátegui, había tomado las riendas de la investigación y de los
era donde mejor se conservaban. Aunque en el Bar Rojas también datos que se daban, el mismo día del doble crimen de Arganda
había una vaina, no quedaban apenas cuerpos de proyectiles, que del Rey. Se creó una comisión en la que estaban los máximos diri-
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gentes de ambos cuerpos en la Comunidad de Madrid, más los del Mar de la Alameda de Osuna -ambos en Madrid ciudad-
dos jefes de grupo, la inspectora de la policía y el teniente de la había 10 kilómetros y medio de distancia. De la Alameda a Alca-
Guardia Civil, el fiscal del caso y los representantes del delegado lá de Henares, en dirección noreste, había 33 kilómetros que se
de gobierno, que se reunía en la sede de la Fiscalía madrileña. Allí tardaban 22 minutos en hacer en coche. El siguiente escenario era
se planearon las estrategias que serían trasmitidas a los ciudada- Tres Cantos, en sentido noroeste y a 44 kilómetros del anterior. El
nos y que no siempre serían acertadas. Desde su gabinete se con- último lugar, Arganda del Rey, estaba al sureste del anterior y a 50
tó a la asustada población que 150 agentes de la policía y la Guar- kilómetros. Todos los que estaban fuera de la capital distaban del
dia Civil buscarían al asesino del naipe, y se difundieron los dife- lugar del primer crimen muchos kilómetros: 26 kilómetros hasta
rentes retratos robots diseñados con las declaraciones de los tres Arganda, 28 hasta Alcalá y 33 hasta Tres Cantos.
supervivientes: la pareja ecuatoriana y Teresa Sánchez (la dueña La opción de que el asesino fuese de Madrid y se moviera
del Bar Rojas). Además, se dotó de un número de teléfono, que desde allí a los demás lugares, ya que éstos no eran consecutivos,
los investigadores bautizarían como «teléfono de la esperanza», podía coger fuerza. Los agentes se convencían cada día más de
para recoger las pistas que los ciudadanos pudiesen ofrecer. que el as de copas era un hecho fortuito, que había lanzado a un
La contra reloj había comenzado para el equipo de 20 agen- psicópata a ser bautizado por la prensa como el asesino del naipe
tes, entre policías y guardias civiles, que realmente investigaron el sin quererlo. El crimen del portero de Alonso Cano (24 de enero)
caso. Pondrían en común cualquier avance y se distribuirían las no había tenido mucha repercusión y tampoco el de Alcalá de
tareas. No podía haber más asesinatos y por si el peso de esta Henares el 5 de febrero, pues compitió con la noticia del as de
cuestión no fuese suficiente, los políticos comenzaban a presio- copas hallado en la muerte de Juan Carlos (Alameda de Osuna)
nar a menos de dos meses de las elecciones a la presidencia de la sucedida ese mismo día. Pero quizá eso él no lo supiese si no
Comunidad de Madrid. había escuchado la radio ni la televisión en esas horas del día 5, y
Estaba comprobado, tras estudiar miles de correspondencias ésa era la razón por la que no dejó cartas en el Bar Rojas (el ase-
de llamadas de las diferentes víctimas y cuentas bancarias, que sino había matado a Juan Carlos y a las víctimas del Bar Rojas el
entre ellas no había ninguna relación y que tampoco la había mismo día). Una vez enterado de la alarma del caso de la Alame-
entre las personas con las que se comunicaban o hacían negocios. da de Osuna, que casi le arrebataba el protagonismo de su propio
Tampoco se repetía ningún número de teléfono que hubiese uti- crimen al no haber sido él quien había puesto la carta, decidió
lizado las antenas de telefonía cercanas a los lugares de crimen. imitar al destino y sellar el resto de sus actuaciones, no sólo con
Había que analizarlo al revés, pensando en la relación que el ase- un naipe, también con un punto azul en el reverso.
sino podía tener con los diferentes lugares. Los investigadores Aunque los investigadores tendían a pensar que era una sola
tuvieron en cuenta algunas teorías aplicadas por el FBI, entre persona la que cometía los asesinatos, los retratos robots de Tres
ellas aquella que asegura que los asesinos en serie suelen actuar Cantos y Alcalá de Henares no tenían un gran parecido. Había
primero en su entorno más cercano y después van ampliando su pasado un mes entre ambos hechos y podía ser que el joven al que
campo de actuación. En ese caso, el asesino serial debía vivir o los supervivientes describían hubiese pasado de tener el pelo cor-
trabajar por la zona centro de Madrid. Desde la calle Alonso tado al estilo militar, a tener perilla y bigote y un cabello algo más
Cano, donde había sido el primer crimen, al segundo, en la Plaza largo, aunque con el mismo flequillo levantado. Pero si Teresa le
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describía con una nariz aguileña, Eduardo y Ana (los ecuatorianos)
soldados soviéticos y era probable que algunos combatientes
no hacían especial mención a ese dato y, cuando se lo preguntaron,
republicanos guardasen una. En la Segunda Guerra Mundial
hablaban de una nariz recta y corta (ver ilustración 2.3).
también fue muy popular, ya que competía con el 7,63 Mauser
Otros factores a tener en cuenta eran que en Alcalá y en
alemán. Durante el periodo de tiempo en que Hitler y Stalin pac-
Alonso Cano había actuado a plena luz del día sin dejar carta, y
taron, ambas municiones se habían movido con frecuencia por el
en los demás había echado un naipe y habían sido por la noche:
ejército alemán y también habían caído en manos de soldad~s
¿podía ser eso algún mensaje del asesino que ellos aún no capta-
españoles destinados en la División Azul que, como los republi-
ban? Además, en los dos hechos citados anteriormente, había
canos, podían guardarlas de recuerdo. Algún descendiente podía
dejado evidencias balísticas suficientes para identificar el arma,
haber accedido a ella, ése era uno de los grupos a investigar.
mientras que en los demás era muy posible que llevase la redeci-
Sin embargo, la Tokarev y el calibre 7,62 no tenían por qué
lla (el recoge-vainas) descrita por la superviviente de Tres Cantos.
remontarse tan lejos, aunque los estudios decían que parte de la
Había matado a seis de sus nueve víctimas, sí, pero no era la mis-
munición era anticuada. La vaina de Alonso Cano tenía inscrita
ma maestría disparando la que mostraba en algunos hechos y la
como fecha 1990. A pesar de la caída de la URSS, en los países de
que habían visto en la actuación de Tres Cantos, donde no logró
su órbita como la República Checa, Yugoslavia, Hungría, Polonia,
matar a la pareja. Además, los testigos de Alcalá de Henares
incluso en China o Egipto, se seguían fabricando. Era posible que
comentaron que había un coche aparcado junto al Bar Rojas en
el asesino fuese un soldado o un Guardia Civil que hubiese esta-
el que había dos personas ... Aún no podían descartar que fuese
do destinado en una misión internacional en los países del Este.
una pareja o un grupo que se pasara el arma.
Siendo realistas, los investigadores sabían que no era difícil intro-
El trabajo se centró en gran medida en la búsqueda de núcleos
ducir un arma por valija militar.
delictivos que pudiesen manejar un calibre tan peculiar y en la
Otra opción pensando en el arma fue que el asesino la hubie-
esperanza de que alguna de las miles de fotografías que les ense-
se adquirido en el mercado negro por ser fácil de conseguir y
ñaron a los supervivientes de Tres Cantos y Alcalá de Henares
barata, aunque no era un calibre habitual de la delincuencia. La
fuese la del individuo que buscaban.
Guardia Civil se encargó de revisar a todos los federados en tiro
La Tokarev era un arma creada por Fedor Vasilevich Tokarev,
que tuviesen registrada una Tokarev, inspeccionó las armerías y
en la fábrica de Tula en 1933 (de ahí el nombre TT-33) en la
comenzó a desmantelar puntos de venta ilegal. En Arganda del
Unión Soviética. Al ser de pequeño calibre, las balas iban blinda-
Rey, sin ir más lejos, se incautaron de una treintena de Tokarev a
das de cobre, por eso se habían encontrado esquirlas del proyec-
los pocos días del doble crimen. Detuvieron en distintos puntos
til, que recubrían el pequeüo núcleo de plomo. La pistola llevaba
de Madrid, incluso de provincias cercanas, a personas que porta-
en sus cachas una estrella de cinco puntas con las iniciales CCCP
ban estas armas ilegalmente, con piezas como el cañón para
(Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), era negra, no muy
intercambiarle a la pistola y así borrar el rastro de anteriores deli-
pesada y manejable, por lo que desde su creación se había visto
tos al variar el dibujo de las estrías. Fue sorprendente percibir la
perfecta para el combate; fue incluso la reglamentaria del Ejérci-
cantídad de armas ilegales que circulan por las calles.
to Rojo y sus países satélites durante décadas. En la Guerra Civil
Mientras se hacían gestiones de todo tipo, la primera quin-
española, las pistolas Tokarev entraron en nuestro país a través de
cena de abril, el teléfono dotado por la Delegación de Gobierno
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recibió una llamada de las que había que investigar. Un hombre Se pincharon los teléfonos de «Fichaje», de su hermano y
de Alcalá de Henares había reconocido en el retrato robot hecho algunos de sus amigos, y se grabaron conversaciones en las que
con la declaración de la superviviente del Bar Rojas, a su vecino, hablaban de armas, drogas de culturistas, venta de coches, viajes y
un joven neonazi, de 1,85 de estatura, moreno de pelo corto, reuniones de los Hammerskin. . . Se les hicieron fotografías y, a
nariz aguileña, detenido en varias ocasiones -una de ellas por finales de abril, Teresa Sánchez identificaba en dos ocasiones a este
pegar a dos policías-, ex militar y aficionado a las armas. Coin- skin como el asesino de su hijo y de la clienta de su bar. A pesar del
cidencias de la vida: su familia regentaba un bar que él atendía en reconocimiento, la pareja ecuatoriana negaba que fuera él y los
el centro de Alcalá, con el mismo nombre que el de la víctima, Bar agentes tampoco estaban muy convencidos de que estuvieran ante
Rojas I, y poseía un Audi color rojo como el que describían los el asesino que buscaban. Estaba claro que se le podía investigar
testigos. por algunos delitos; trabajaba de portero de discoteca en varios
Comenzaron las vigilancias, de las que se encargó el Grupo X, locales de Alcalá y tenía antecedentes por darle una paliza a dos
y que duraban casi las 24 horas del día. «Fichaje», de 25 años, que policías y por agresión sexual, pero no había ni una sola palabra o
era su alias en los ambientes de Ultras Sur -seguidores neonazis prueba que pudiera relacionarle con los asesinatos de la baraja. Ni
del equipo de fútbol Real Madrid- e integrante de uno de los siquiera había mencionado el caso con sus colegas. Sobre su his-
grupos más radicales de cabezas rapadas, «Hammerskin», tenía torial militar, «Fichaje» había hecho la mili en Colmenar Viejo
como diversión no sólo dar palizas indiscriminadas a inmigran- (Madrid) y, como le parecía light, se alistó a la Legión. Desde el18
tes, rojos y homosexuales, sino también salir a la sierra madrile- de agosto de 1997 al22 de mayo de 1999, había sido miembro de
ña para hacer prácticas paramilitares. la Brigada Paracaidista y, según el Ministerio de Defensa, nunca
Dio la casualidad que la policía, buscando en sus archivos había estado en una misión internacional ni tampoco había teni-
casos anteriores en los que hubiera aparecido el 7,62 x 25 para do ningún expediente abierto dentro del Ejército.
pistola semiautomática, dio con un registro realizado en 2002 en Sin embargo, el modus operandi de los Hammerskin podía
casa de un informático miembro de Ultras Sur y en el que, entre coincidir con el perfil del asesino, ya que en un manual colgado
otra parafernalia nazi, se incautaron de una bala de este calibre y en una de las páginas de Internet del espectro de estos grupos
de un video titulado Lucrecia ]ódete, sobre el asesinato de una podían verse coincidencias con el modus operandi de los críme-
dominicana en 1992 a manos de un guardia civil y otros miem- nes. Por ello los investigadores fueron tras Fichaje a alguno de sus
bros del antiguo grupo fascista Bases Autónomas. Además, un viajes, en busca de un lugar donde pudiese guardar o adquirir
periodista, que para más misterio había sido jefe nacional de armas, porque estaban seguros de que si entraban a registrar su
Falange hacía unos años, dijo a una revista y en televisión que él casa no iban a encontrar nada.
sabía que habían robado una pistola Tokarev de la Fundación de Mayo pasaba la quincena y los políticos se estaban poniendo
la División Azul, situada frente al 89 de la calle Alonso Cano, nerviosos. Hacía dos meses que el asesino no mataba, quizá la
lugar que tuvo un museo de armas -que tras el robo de la Toka- información constante, la difusión de las operaciones policiales
rev pasó a los fondos del Ministerio de Defensa- y sitio de cul- respecto a este caso, le habían obligado a controlarse. Pero las
to para los jóvenes skins madrileños. Dos investigadores acudie- elecciones estaban a la vuelta de la esquina, el domingo 25 de
ron a verle y siguieron estas pesquisas hasta donde pudieron. mayo, y querían para entonces el caso resuelto.

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Por orden del Delegado de Gobierno el22 de mayo, los agen- momento se sembró la sospecha entre la población y los medios
tes detenían a Fichaje al salir de su chalé, custodiado por dos de comunicación, de que los investigadores no buscaban a un
enormes perros, situado en una urbanización de un complejo asesino en serie, sino a una serie de asesinos.
denominado Villalvilla, a la salida de Alcalá de Henares. Registra- Fichaje estaba en la cárcel, el asesino de la baraja seguía sin
ron la vivienda y también el gimnasio donde entrenaba y el Bar matar, pero los investigadores no dejaron de trabajar durante
Rojas I que regentaba la familia. Pero no encontraron una sola todo el mes de junio. Habían pedido al ISFAS (Instituto Sanitario
pista que lo relacionara con el crimen. Le acusaron solamente del de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) el listado del último año
doble crimen de Alcalá, y en su escueta declaración lo único que y los meses que llevaban de 2003, de los militares residentes en la
hizo fue negarlo todo y alegar que había testigos que le habían Comunidad de Madrid que hubieran estado de baja psicológica y
visto el día del asesinato de Mikel y de Juana a esa hora atendien- con tratamiento farmacológico. Fueron varios cientos los nom-
do su bar, ya que su madre se encontraba enferma. La coartada bres que había que investigar. Tenían que hacer una criba entre
era que al contarse en las noticias que habían intentado asesinar los que habían estado de misión internacional en algún país del
a la dueña, al hijo y a una clienta del Bar Rojas de Alcalá de Hena- Este, y llevaban desde mayo revisando los casos.
res, y que había dos muertos, el local se llenó de amigos y vecinos Pero el3 de julio a las cuatro de la tarde, la inspectora de la poli-
que fueron a comprobar que estaban bien. cía recibió una llamada. Un joven de 25 años, muy alto, delgado, de
Los investigadores, entre ellos, seguían dudando de que real- nariz aguileña y con el pelo oscuro, ex militar destinado en Bosnia,
mente hubieran capturado al asesino. Ninguno estaba de acuer- se había presentado en la comisaría de la policía Local de Puertolla-
do con la detención. Y la información oficial que se trasmitió des- no, Ciudad Real, y había dicho que era el asesino del naipe.
de los diferentes gabinetes de prensa era confusa. Si hacía mes y
medio habían alertado a los ciudadanos de que un asesino en
serie estaba suelto porque habían relacionado seis asesinatos y Yo soy el asesino
tres intentos, a Fichaje le enviaba el juzgado a prisión acusado
solamente del doble crimen de Alcalá de Henares. El desconcier- Los agentes manchegos no salían de su asombro y avisaron a
to fue grande entre los medios de comunicación y no fueron sus colegas de la Policía Nacional. Éstos enviaron una patrulla
pocas las publicaciones que relacionaron con la búsqueda de más a buscarlo y le trasladaron a su comisaría donde comenzaron a
pruebas la detención llevada a cabo por la Guardia Civil, a la hablar con él. El joven, que se llamaba Alfredo Galán Sotillo, tenía
semana siguiente de la de Fichaje, de dos amigos de éste acusados una actitud retadora como si lo que dijese fuese un juego, medio
del intento de homicidio a dos inmigrantes, el 2 de mayo, en la en broma medio en serio. La inspectora le dijo a sus compañeros
localidad madrileña de Villaviciosa de Odón. Con estas operacio- que tratasen de sacarle la mayor información posible, que les
nes los investigadores lograron entrar en uno de sus locales de contase algo que no hubiese salido en los medios de comtmíca~
reunión, la Bodega, donde encontruron armas blancas y de fuego, dón y él les habló de un punto azul en el reverso de las cartas. No
munición y bates de béisbol, botas con la esvástica en la suela que había duda. Ya había ocurrido que algunos espontáneos se pre~
grababan a sus victimas en la cara ... pero nada de la Tokarev ni sentasen inculpándose de los crímenes, pero éste había dicho las
de balas del 7,62 para semiautomática, sólo para subfusil. En este palabras mágicas: un punto azul.

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Mientras en Madrid se avisaba a los superiores y a la Guar- recoger las vainas. Desistí y no volví a disparar. Tiré el dos de copas
dia Civil, y los investigadores se dirigían ansiosos hasta Puerto- y me marché.
llano, en la comisaría de esta localidad los agentes avisaban a A mediados de marzo, en un descampado de Arganda del Rey,
Miguel Ángel, el hermano del aún no detenido, para que me crucé con una pareja que venía andando. Cuando les rebasé,
hubiese testigos de lo que ocurría. En esas horas, Alfredo Galán me di la vuelta y disparé al hombre directamente en la cabeza, cayó
contó: al suelo en el acto. Pero a la mujer tuve que dispararle tres veces y
entonces vi cómo el hombre se removía y le rematé. Dejé dos car-
A finales del mes de enero, entre los días 27 y 28, asesiné a un tas sobre las víctimas, el tres y el cuatro de copas.
hombre que era portero en una finca de la zona centro de Madrid, [Los agentes le dicen que diga algo que no haya salido en los
no recuerdo la calle, pero sí que el hombre estaba acompañado de medios porque sospechaban que leía todo lo que salía de él]. Las
un niño de unos tres años. El portero era fino, con bigote, y de cartas que utilizo están marcadas con un punto de rotulador azul
unos 50 años. La puerta del portal estaba abierta y entré a la por- en la parte central trasera. Creo que el reverso de los naipes era de
tería, donde estaba el hombre con el niño. Le dije que se pusiese de color azul. .. aunque, no. El uno, el tres y el cuatro eran de color
rodillas y de espalda a la pared. Entonces le disparé. En el primer verde y la dos de color rosa. El punto del reverso sólo lo podemos
disparo se me encasquilló la pistola, tuve que recargarla y volver a saber vosotros y yo y eso no lo ha escrito ningún periodista.
disparar. No pensé en recoger los casquillos y tampoco la cartera He sido soldado profesional, cabo, y he estado destinado en
que había encima de la mesa. Aquí no dejé ninguna carta. Bosnia en dos ocasiones. La última vez, de mayo a octubre de 2002,
La siguiente vez que maté fue el 5 de febrero, a las 3:30 de la es cuando conseguí la pistola y la munición. Anteriormente traba-
mañana, en una parada de autobús de la zona de Barajas ... no sé jaba de vigilante de seguridad, sin armas, para Prosegur. Ahora
exactamente el lugar. Esta vez sí cogí el proyectil y dejé una carta también, porque ya no estoy en el Ejército, aunque llevo de baja
junto al cadáver, un as de copas. dos semanas. He sido vigilante en el aeropuerto de Barajas, en una
Ese mismo día, sobre las cuatro y cuarto [16.15], fui al Bar galería de arte de la calle Serrano y en otros muchos sitios. Dejé el
Rojas de Alcalá de Henares, no recuerdo en qué calle estaba, y dis- Ejército después de que me enviaran a Galicia, a limpiar chapapo-
paré a las tres personas que estaban en el interior. Una de ellas, el te de las playas. Allí tuve una discusión con un mando y me traje-
camarero, estaba detrás de la barra con los brazos apoyados en ella, ron a Madrid encañonado. Al llegar, me ingresaron en la zona psi-
murió al instante. A la derecha del local, junto al teléfono, estaban quiátrica del [Hospital] Gómez Ulla. Desde que empecé a matar
dos señoras a las que también disparé. A la mayor le di en el ojo y me aficioné a coleccionar recortes de prensa sobre mis crímenes,
murió en el acto. A la otra la disparé en la pierna, pero no murió. compraba revistas especializadas, veía los programas de sucesos,
Intentó esconderse detrás de la barra, y entonces volví a alcanzarla pero luego quemé todo en la chimenea de casa de mi hermana, en
en el brazo y en la espalda. Yo llevaba unas gafas de sol de color Alcalá de Henares, aunque ella nunca ha sabido lo que ocurría. Así
oscuro y esa vez tampoco dejé carta. que si les digo que el arma que utilizaba era una Tokarev, de cali-
Aproximadamente sobre principios de marzo, a las tres de la bre 7,62 y color negro, dirán que eso ya se ha dicho. Pero bueno, lo
mañana, disparé a una pareja, creo que de extranjeros, en el portal que no saben es que la compré en el mercado negro, en Mostar,
de una finca de Tres Cantos, no sé exactamente la calle. Al hombre junto con 200 cartuchos, por unos 400 dólares. La metí en España
le di en la cara y cayó al suelo fulminado. Cuando fui a disparar a dentro de un televisor. No tiene seguro y se pueden efectuar 9 dis-
la chica, se me encasquilló el arma, porque llevaba una red para paros seguidos con ella ... Si la quieren encontrar, la metí hace un
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arde meses en una bolsa de basura negra, junto con los cartuchos investigadores que llegaron por la noche. Pero lo demás -aseve-
~o utilizados y una funda sobaquera, y la tiré al contenedor de raba ahora de modo desconcertante- no era nada cierto. Según
basura de la calle Calveros, próximo a la calle Encomienda, que es él, todo había sido una broma.
donde vivo cuando vengo a Puertollano. No quería dejar pruebas. Los investigadores no podían dejar de pensar en las palabras
En todos los crímenes he utilizado un Renault Megane, de de Alfredo que sus compañeros habían recogido y contrastarlas
color gris claro metalizado; lo dejaba aparcado cerca de donde
con lo que ellos pensaban de ese asesino sin rostro ni nombre. No
actuaba.
entendían su lógica al actuar, pero estaban seguros de que era él
Nunca elegí a las víctimas por algo en especial, lo hice de
a pesar de que algunos datos, como la fecha del primer asesinato,
manera indiscriminada, por azar, lo único que importaba es que
los colores del reverso de las cartas y otros detalles menores, no
hubiese pocos testigos. Tampoco tenía un móvil concreto para
encajaban con los hechos que conocía la policía. Había recons-
matar, simplemente era fácil y lo podría haber seguido haciendo
truido los crímenes como ellos pensaban que habían sucedido y
veinte años. Me he entregado ahora, tras comprobar la ineficacia
de la policía para resolver los casos.
había localizado varios objetos o circunstancias que no habían
sido muy recordadas por la prensa, como la cartera encima de la
mesa en el caso del portero.
En la comisaría se palpaba la tensión. Miguel Ángel había
A la mañana siguiente, cuando Manuel Galán, padre del
llegado y no salía de su asombro al escuchar la historia que con-
detenido, fue llevado a la comisaría para hablar con los agentes
taba su hermano. En un descanso, mientras los agentes habla-
sufrió un infarto y tuvo que ser trasladado a un hospital en
ban con Madrid, Alfredo le dijo en tono jocoso: «Para ser men-
ambulancia. Tuvo que ser duro enterarse de que su hijo había
tira, ¿no te das cuenta la que estoy montando?». Pero a última
matado a seis personas y lo había intentado con otras tres. Dos
hora de la tarde, cuando llegaron las primeras investigadoras
guardias civiles bajaron a contárselo a Alfredo, por si había un
del caso, la inspectora de policía y una compañera, Galán no
resquicio de remordimiento en él y colaboraba en el proceso,
estaba tan hablador.
ahorrando así más disgustos a su familia. Pero él ni se inmutó.
Nada más verle entrar en la sala, la mujer que durante tantos
Al mediodía, todos los medios captaron la imagen del asesi-
meses no había parado de pensar en cómo atrapar al asesino
no del naipe, que sería portada de telediarios y periódicos en los
múltiple -tenía ya experiencia pues trabajó en la detención del
siguientes días. Lo lograron cuando un grupo de investigadores le
mendigo asesino García Escalera- tuvo claro a qué tipo de indi- sacaron por la puerta de atrás de la comisaría y le llevaron a la
viduo se enfrentaba. Frío, altivo, despreocupado, sin el mayor sín- casa de su padre en la calle Encomienda, para proceder al regis-
toma de sentir algo sobre lo que estaba ocurriendo, con ganas de tro. Allí encontraron una prueba muy importante que le incrimi-
seguir jugando ... Y así fue, Galán no soltó prenda. El asunto no naba: la bala que se le encasquilló en el homicidio del portero de
iba con él. Les decía que estaba allí por una multa de tráfico, para Alonso Cano. Galán aseguró durante el registro que había arro-
arreglar unos papeles, y que él no sabía nada de ningún asesina- jado a un contenedor de la basura, entre otras cosas, la pistola que
to. Lo de la multa era cierto, había sido detenido hacía unos utilizó para cometer los asesinatos.
meses por la Guardia Civil por conducir ebrio y a excesiva velo- Posteriormente las pesquisas se trasladaron al chalé de su
cidad, lo confirmaron el teniente de Tres Cantos y otros dos hermana en el complejo Villavilla, a seis kilómetros de Alcalá de
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Dos días después, el29, Alfredo se fue a Puertollano a pasar la
Henares. Mientras aquí se conseguían varias pruebas que respal- Nochevieja. Ese día, estaban él y Miguel Ángel viajando desde el
daban su declaración inculpatoria, en la Jefatura Superior de pueblo a Ciudad Real. Alfredo puso el coche a la máxima veloci-
Policía se tomaba declaración a tres de sus hermanos. La primera dad que podía el vehículo, y mi otro hermano se asustó. Estas navi-
en hablar fue Inés, la mayor de las dos hermanas, que además dades además le encontré muy despilfarrador con el dinero, cosa
entregó un arma a los agentes. insólita en él, ya que siempre ha sido muy ahorrador.
( ... )
Mi hermanó Alfredo ingresó como soldado profesional [Le preguntan por los domicilios de Alfredo en los últimos
inmediatamente después de terminar el servicio militar, no sé si cinco años]. Hasta el 2001 vivió en el cuartel, menos una tempo-
en el año 98 o 99, y se salió el 18 de diciembre del año pasado, rada que vivió con unos amigos [compañeros del Ejército] en
cuando solicitó la baja definitiva como militar, aunque por moti- Alcobendas. Yo he vivido en la calle Alberto Alcacer [a dos kiló-
vos burocráticos no fue efectiva hasta finales de febrero. En metros y medio de Alonso Cano] desde abril hasta noviembre de
Madrid estuvo en el [Regimiento] Goloso y participó en varias 2001, que me trasladé a Tres Cantos, donde estuve hasta abril o
misiones de ayuda humanitaria en España hasta el año 2000, en que mayo de 2002. Cuando regresó Alfredo de Bosnia y se vino conmi-
fue a Bosnia. Allí estuvo seis meses, después volvió a ir en 2002 y go, vivía en Alcalá.
regresó a España en noviembre. A principios de diciembre fue a
Galicia a colaborar en las labores de limpieza [era el año del cha- A las diez de la noche entró a declarar la hermana pequeña
papote] pero regresó el día 18 y quedó ingresado durante tres días de Alfredo, Dolores. Sobre el comportamiento de éste, explicó:
en el hospital Gómez Ulla. Desde entonces hasta finales de febre-
ro estuvo de baja psicológica. A raíz del primer viaje a Bosnia, Alfredo volvió más introver-
Tras dejar el Ejército se puso a trabajar de vigilante de seguri- tido de lo habitual, pero yo achaqué ese retraimiento a lo que debía
dad en unas oficinas que hay en la calle Goya de Madrid y en las haber visto durante la misión. Después volvió a la normalidad y
tiendas Dutty Free del aeropuerto de Barajas, hasta el pasado mes hacía su vida normal, de militar ( ... ).
de junio, que cayó de baja por una fisura en un pie. A la vuelta de la segunda misión de paz, todos notamos que
El 22 de diciembre del año pasado, Alfredo se desplazó a Ciu- estaba muy cambiado, más retraído que la primera vez, evitaba a
dad Real a ver a mi padre, aunque también iba a Puertollano a ver las personas y el contacto con ellas, llegando al extremo que sólo se
a mi hermano Miguel Ángel. El día de Nochebuena, según me relacionaba conmigo y con Inés. Cuando le pedíamos explicacio-
comentó mi hermano José Manuel, Alfredo estaba alterado, daba nes sobre su comportamiento, él nos rehuía y evitaba la conversa-
voces con el arma que os he entregado en la mano, aunque les ción. Decía que no quería hablar con nadie. Las únicas aficiones
decía que no era un peligro porque no funcionaba. No tuvo más que tenía era alquilar películas en el videoclub, y dar algún que
comportamientos agresivos. otro paseo con la perra. Las películas que empezó a ver eran más
Después, el27 de diciembre, volvió a Madrid y le acompañé al violentas de lo habitual ( ... ) Al regresar de Galicia le diagnostica-
psiquiatra del hospital Gómez Ulla, pero tuve que convencerle ron en el Gómez Ulla un ataque de ansiedad con cuadro neuróti-
para que fuera porque estaba preocupada por lo que os conté co y enajenación mental transitoria ... [La médico residente que
antes. Esa misma tarde, al salir de la consulta, nos fuimos a com- trató en un primer momento a Galán, cuando llegó detenido des-
prar regalos de navidad para la familia, y al finalizar me parecía de Galicia, alertó de que suponía un peligro ya que la había ame-
que le daba una especie de crisis de ansiedad.
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nazado con que antes de suicidarse acabaría con todo el mundo. Con Dolores se introdujeron en las últimas horas de Galán.
Pero el médico titular que debía decidir creyó en su palabra de que Siendo honestos, si él no se hubiera entregado habrían tardado
acogería un tratamiento tutelado por algún familiar]. Mi hermano tiempo en atraparlo. Aunque estaban en la buena pista, buscan-
estuvo un día ingresado, recibiendo el alta voluntaria ya que insis-
do a soldados que hubieran estado de baja psicológica tras volver
tió al doctor en que quería salir de allí, y la familia nos compro-
de alguna misión internacional, en el primer listado enviado por
metimos a que continuaría con la medicación prescrita( ... ).
el ISFAS y que aún seguían investigando, no aparecía el nombre
Fue después de su segundo viaje a Bosnia y más concreta-
mente, al regreso de Galicia, cuando Alfredo comenzó a beber de de Alfredo Galán. ¿Qué le había movido a entregarse? Su herma-
manera más acusada y a tener un comportamiento más extraño no Miguel Ángel, algo más tranquilo que el día anterior, contó:
del habitual. Mantenía una actitud violenta, incoherente respecto
a como había sido él en el pasado [apenas tenía amigos y los que El pasado miércoles, sobre las nueve y media de la noche,
sus hermanas conocían de vista no sabían los nombres]. Se pudo Alfredo llegó a Puertollano en el AVE procedente de Madrid. Venía
acrecentar porque dejó de tomar la medicación que le habían pres- a recoger su coche, el Renault Megane gris, porque hace más o
crito en el Gómez Ulla. menos dos semanas que había perdido las llaves y tuvo que espe-
Pasados 15 o 20 días de la fecha de alta se marchó a Ciudad rar a que le facilitaran una copia de la casa.
Real con mi padre, donde continuó su extraño comportamiento, El jueves [el día en que se entrega] salimos juntos por Almo-
marchándose a los dos días a Puertollano con mi hermano Miguel dóvar del Campo y Puertollano y tomamos unas cervezas. Sobre
Ángel, y permaneció allí una semana. las tres menos cuarto regresábamos andando a casa y Alfredo me
Una vez Alfredo se quedó más regularmente en Madrid, ya en dijo que se iba al videoclub para coger un par de películas. Pero lle-
el mes de enero, y gracias a Inés, accedió a visitar a un psiquiatra, gamos a casa juntos y le dije que yo iba a aprovechar para hacer un
llegando a visitar a dos. Dejó de ver al primero porque le atiborra- recado. Él me contestó que me diese prisa, que tenía que ir a reco-
ba de pastillas y al segundo, porque este psiquiatra le decía que si ger el coche a las cuatro y media.
Alfredo no ponía de su parte poco podía hacer él. Tenía una terce- Volví a casa y Alfredo no estaba. Pensé que había ido a hacer
ra cita con un tercer psiquiatra, pero se negó a ir diciendo que se alguna compra o algo así, y entonces me llama mi hermana Inés
encontraba bien. Al mes de acudir a la consulta del primer psi- preguntándome si Alfredo estaba conmigo, porque le había llama-
quiatra dio baja en el Ejército y comenzó a trabajar en Prosegur do José Manuel -el hermano mayor-, que vive en Cartagena,
(o oo) o diciéndole que se iba a entregar en la comisaría porque él era el
Hace tres días, mi hermano se fue a Puertollano para recoger asesino de la baraja. Todavía estaba hablando con ella cuando se
su coche, que estaba allí porque había tenido un percance y perdió presentaron dos funcionarios de la Comisaría de Puertollano
las llaves. Tuvo que solicitar a la compañía una copia y tardaron explicándome que Alfredo estaba en la policía y que decía cosas
varios días en llegar porque las enviaban de Francia. Ayer por la que no eran coherentes, que estaba bebido y que fuera con ellos
mañana, como vio que se iba a retrasar la entrega del coche hasta para traerme a Alfredo a casa.
las cuatro y media, le dijo a Miguel Ángel que se iba al videoclub a Mi hermano estaba sentado en el banco que hay a la entrada
alquilar unas películas y así hacía tiempo hasta la hora. Cuando y me acerqué a él para marcharnos, pero Alfredo me dice que la
salió de casa de mi hermano, se fue a comisaría y dijo que era el iba a liar y frases del tipo: «Que yo he sido, que yo he sido el de
asesino de la baraja. la baraja y me voy a entregar». Entonces unos policías se acerca-
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ron y dijeron que fuera al despacho para explicarles lo que decía.
Le acompañé. y vi que a unos cuatro o cinco metros había una puerta marrón
Le preguntaron a Alfredo si le parecía normal lo que estaba abierta. La empujé, para ver si había alguien dentro. Tras dar un
contando y él, muy convincente, les contestó que sí. Hubo un par de pasos, en lo que se suponía era el salón de la casa, había un
momento en el que nos quedamos solos y me dijo que: «Para ser hombre que vestía un mono azul que se quedó mirándome. Saqué
mentira, mira la que estoy liando». Llegó luego nuestro padre y la pistola del bolsillo derecho de la chaqueta del chándal. .. A la
esperamos porque los agentes nos dijeron que venían unos inves- izquierda, había un niño de unos tres o cuatro años, sentado en
tigadores de Madrid ( ... ). una mesa, comiendo. Dirigí el arma a la cabeza del hombre del
Desde que ingresó en el hospital, mi hermana Inés me dijo mono azul y le dije: «De rodillas, de cara a la pared». Sin articular
que no podía tomar alcohol porque era incompatible con la medi- palabra obedeció la orden, mientras el niño miraba la escena.
cación que tomaba. Yo procuraba que no bebiese [aunque ese día Entonces le puse la pistola a unos cuatro centímetros de su cabeza,
se fueron de cervezas] y desconozco si respetaba la medicación. apreté el gatillo, pero la aguja percutió el culote sin que la bala se
Cuando venía a Puertollano nunca hablábamos de eso y nunca le disparara. Volví a montar el arma para sacar el cartucho y el hom-
vi medicarse. bre, al darse cuenta de que le iba a disparar, me dijo: «No, por
favor». No hice caso de su petición. Me agaché a recoger el cartu-
cho percutido que había caído al suelo, y volví a apretar el gatillo.
A las tres de la mañana, Galán entraba en las dependencias de
Esta vez el arma mecanizó correctamente, impactando sobre la
la Jefatura Superior de Policía de Madrid, tras haber finalizado el
cabeza del portero, quien cayó fulminado y comenzó a sangrar
registro de la casa de Alcalá de Henares. Había estado colabora-
abundantemente.
dor desde por la mañana y sin descanso para nadie, los investiga- El niño, al oír la detonación, que fue bastante ruidosa, se puso
dores que habían estado durante meses intentando encajar el a llorar, sin decir nada, aunque no apartaba su mirada de mí. Tam-
rompecabezas comenzaron su interrogatorio en el que Galán bién recuerdo que había una billetera encima de la mesa, era de
contó su historia de manera ordenada. No hizo falta hacerle piel negra, pero como no me interesaba ni eso ni ningún objeto del
muchas preguntas, aunque se cercioraron con algunas cuestio- salón, ni toqué ni me llevé nada.
nes. Ésta es la declaración casi íntegra, tal y como está recogida en Después, salí tranquilamente por la puerta, no quería llamar
el acta. la atención y al salir del portal, me encaminé a mano derecha, para
recoger el coche. Me monté y tuve que pasar de nuevo por el por-
El día 24 de enero salí de mi domicilio en mi vehículo Renault, tal de la víctima y me di cuenta de que nadie se había percatado
gris metalizado, para dar una vuelta por el centro de Madrid. Apar- aún de lo ocurrido. Desde allí me fui a casa, dejé de nuevo la pis-
qué en una calle céntrica, no recuerdo el nombre, pero por lo que tola en el coche, comí y me eché una siesta.
escuché después era Alonso Cano. Comencé a andar, con la inten- ( ... )
ción de que cuando encontrara una situación favorable, mataría a -¿Intentaste recoger la vaina del cartucho que mató al portero?
una persona. Llevaba la pistola que estaba sobre el asiento del copi- No, ya no me interesaba.
loto y que guardaba debajo de él. -¿Habías estado antes en esa calle o habías visto o conocías
Cuando llegué a la altura del número 89, sobre las doce y de algo al portero?
media de la mañana, me di cuenta de que el portal estaba abierto Era la primera vez que lo veía y que iba a esa calle, elegí a mi
víctima al azar.
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El día antes de cometer el segundo homicidio pensé que, para
( ... ) que la policía tardase más tiempo en relacionar los casos, sería
-Antes de elegir al portero, ¿encontraste a otra víctima más interesante dejar una nueva pista, algo distinto.
fácil? -¿Por qué en este caso buscaste una zona despoblada, a altas
Vi a una cartera y pensé que si entraba en el portal sería una horas de la noche, recogiste la vaina y no seguiste frecuentando la
víctima totalmente indefensa, sería un buen objetivo, pero como zona del primer crimen?
no se metió en el edificio, desistí. El fin era diferenciar los modus operandi y que se pensara que
El S de febrero, sobre las tres de la mañana, cometí un segun- se trataba de dos muertes inconexas [sin embargo, él sabía que no
do homicidio. El día anterior no hice nada fuera de la rutina y por hacía falta la vaina para identificar el arma, ya que con las estrías
la noche estuve viendo la televisión en casa hasta la una y media de de la bala es suficiente para relacionar los casos. Algunos agentes
la madrugada, cuando mi hermana y su novio se fueron a dormir. creen que dice esto para quedar por encima, afirmando que el jue-
Un cuarto de hora después salí de casa, quería localizar a una o go estaba perfectamente planeado y no reconocer que lo de la
varias personas para matarlas y fui hacia la zona norte de Madrid, baraja fue fruto del destino].
hacia Barajas. ( ... )
A las tres y media encontré a la primera persona en toda la El mismo cinco de febrero, cuando maté a la segunda víctima,
noche. Era un hombre, de 1,70 m, delgado, de pelo moreno, que me levanté sobre la una de la tarde, comí, vi la televisión y a las
estaba sentado en una parada de autobuses, no recuerdo el nom- cuatro de la tarde me fui a Alcalá de Henares [la ciudad está a seis
bre, pero cerca de una carretera no muy grande. El chico llevaba kilómetros de su casa], en mi coche, para volver a matar.
una mochila, creo que colgada del hombro [la mochila de Juan Entré en la primera rotonda del barrio Nuevo Alcalá, en el
Carlos estaba en el asiento de la parada, el que la tenía en el hom- sentido Loeches Alcalá, dando una vuelta a la manzana y observé
bro era George Magda ]. un callejón en el que había un bar llamado Rojas. Detuve el coche,
Señalicé el intermitente derecho, hice la maniobra y me detu- apagué el motor en una calle en la que hay un taller pequeño de la
ve frente a la marquesina. Me bajé con el motor arrancado y le dije: marca Renault. Bajé con el arma en el bolsillo derecho de la cha-
«De rodillas, contra el árbol». Él me obedeció inmediatamente, no queta y fui hacia el bar, pasé por el callejón techado por las vivien-
dijo nada, y le disparé por detrás de la cabeza, a una distancia de das y entré en el bar.
unos S centímetros. Un camarero de unos 20 años estaba detrás de la barra, no
Al recibir el impacto cayó súbitamente al suelo. Recogí la vai- recuerdo muchos datos de él, que estaba con los brazos apoyados
na percutida de la acera y tiré sobre los pies una carta de la baraja sobre el mostrador y dos mujeres al fondo del local, una de ellas
española, un as de copas [aunque Galán lo dice y la sentencia lo mayor, de unos 60 años, que hablaba por el teléfono público de color
recoge, los investigadores siguen pensando que esta carta fue una verde y la otra mujer, de unos 40 años, estaba fuera de la barra.
casualidad. También creen que algunas de las cosas que dice Galán Saqué la pistola del bolsillo, la misma de siempre, apunté al
sobre sí mismo, es porque las ha leído en los medios de comunica- camarero durante unos segundos a la cabeza, de frente. No dijo
ción]. Monté en el coche y dejé el arma sobre el asiento del copilo- nada y apreté el gatillo, a unos dos o tres metros de la víctima [fue
to, por si tenía algún problema con un posible testigo, lo había vis- más cerca]. Cayó al suelo, tras la barra. Sin dejar tiempo, disparé a
to la policía o me encontraba un control de la Guardia Civil. Y me la mujer mayor, la que hablaba por teléfono, creo que la alcancé en
fui a casa a dormir. el ojo, y cayó al suelo de forma súbita. Anduve hacia la segunda
- ¿Por qué llevabas una carta de la baraja encima?
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mujer, pero huye por debajo de la barra y no facilita el ángulo de
tiro para dispararla. Pasé por debajo del mostrador siguiéndola y, hacia esas personas que estaban apoyadas en la barandilla de hie-
cuando se fue a esconder en una cocina, la disparé tres veces. No sé rro. Al llegar a su altura, comprobé que era una pareja joven, saqué
donde la di porque tiré al bulto. al instante la pistola, guardada en el bolsillo derecho de la cazado-
Salí andando y no me crucé con nadie en el callejón, pero sí ra marrón, y disparé al chico en la cabeza, aunque el proyectil
con dos personas antes de entrar al coche. Dejé el arma sobre el impactó en la cara.
asiento por si había alguna incidencia y me dirigí a casa a tumbar- Cayó al suelo y decidí hacer lo mismo con la chica, pero la pis-
me en el sofá. tola se encasquilló y como sabía que en pocos segundos no iba a
-¿Por qué sólo dejas pasar 12 horas entre el primer asesina- poder arreglarla, opté por tirar una carta al cuerpo del joven, el dos
to y los dos siguientes? de copas. Me marché por un callejón que había, atravesé un jardín
Para que no los relacionasen. Además, pensé matar en Alcalá y recogí el vehículo. Cogí dirección Madrid para regresar a mi
de Henares para que una investigación la llevase Madrid y otra los domicilio.
Policías de Alcalá, y no encontrasen relación con ambos hechos. El motivo de elegir Tres Cantos fue porque conozco la zona
-¿Tenías algún motivo para elegir un lugar cerrado y a plena por haber vivido en ella, unos cinco o seis meses, a unos cien
luz del día? metros de donde disparé. Ese día vestía una cazadora marrón, pan-
Para relacionar el primer hecho con el tercero, transcurrido talón vaquero azul, camisa oscura y zapatos de vestir.
un tiempo, y nunca con el segundo que había sido cometido a El arma se encasquilló por defecto de la munición. No influyó
escasas horas. Además en este último, no dejé cartas ni vainas, el recoge-vainas que diseñé con una redecilla plástica de color rojo,
para que no lo pudieran relacionar con el muerto del barrio de de las que contienen ajos, y que hasta entonces no lo había utiliza-
Barajas y sí con Alonso Cano, y así confundir a la policía [en do. El artilugio consistía en coser a la redecilla una arandela de
Alcalá sí había vaina]. plástico flexible, dejando el suficiente espacio para que no entor-
( ... ) peciera el mecanismo de la ventana expulsora, siendo sujetada la
-¿El camarero llegó a ver el arma antes de que le disparases? redecilla a la pistola con cinta americana.
La vio bien porque desde que la saco del bolsillo hasta que le Mientras sucedía todo no vi a nadie, pero cuando monté en el
disparo pasan unos tres segundos, pero no aprecié ningún gesto de vehículo vi a una patrulla de la Guardia Civil a la salida de Tres
susto en él, aunque sí de asombro. Cantos.
-¿Por qué dejaste a una de las víctimas del bar herida, sabien- Quiero destacar que marqué todas las cartas con algo pecu-
do que te había visto la cara? liar, un punto azul en el centro del reverso, para particularizar
Por el tiempo transcurrido y las detonaciones [el arma hacía mis hechos. [La primera no lo tenía]. Las personas fueron elegi-
mucho ruido] no quería arriesgarme a comprobar si estaba viva o das al azar, como en los otros casos, y el arma también era la
muerta, prefería ir seguro. misma. El día 18 de marzo, entre las ocho y media y las nueve de
Decidí actuar el 7 de marzo y salí de mi domicilio a las dos de la noche, decidí matar de nuevo. Me trasladé en coche a Argan-
la madrugada. Me dirigí a Tres Cantos, donde di una vuelta y da del Rey, dejé estacionado el coche a unos diez metros de la
observé a personas cerca de un portal. Aparqué el coche en una entrada a un descampado, en sentido al centro del pueblo. Dejé
avenida y a pie fui hacia la calle perpendicular a donde había esta- los intermitentes funcionando y el motor apagado. Antes de
cionado, pasé por detrás de una parada de autobús con dirección aparcar vi una persona que se dirigía hacia allí, fui tras ella para
matarla.
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Una vez en el descampado no localicé a mi objetivo, por lo que usaba cuando me ponía el chándal, aunque no ponía la pistola en
me paré para regresar al coche, pero a lo lejos vi dos bultos, que ella porque la llevaba en el bolsillo. Era una bolsa de las que se usan
identifiqué como personas, y me encaminé hacia ellas. Me crucé en los domicilios, y la arrojé al contenedor que hay cerca de la casa
con ellos, comprobando que eran una pareja de mediana edad. de mi padre en Puertollano. Había decidido dejar de matar con la
Tras rebasarlos me giré y disparé al hombre en la cabeza, quien cae Tokarev para que cesara la alarma social.
al suelo, y la mujer que lo acompañaba se volvió hacia mí, me miró -¿Por qué decidió matar personas?
y al ver que la estaba apuntando con una pistola, se protegió con Quería experimentar la sensación de quitar la vida a un ser
ambos brazos, efectuando sobre ella tres disparos en dirección a la humano. Tras probar la primera vez con el portero y no sentir nada
cabeza. Al caer arrojé sobre ella y el hombre dos cartas, el tres y el especial, más bien una indiferencia total, opté por continuar. No
cuatro de copas, marcadas con un punto azul, sin fijarme, y me tenía miedo a que me pudieran detener.
marché en seguida. -¿Los días de los homicidios y que éstos ocurrieran en la
Con mi coche y sin ver a nadie más, regresé a mi domicilio. La Comunidad de Madrid, responde a algo especial?
verdad es que quería actuar en San Fernando de Henares [a unos Los días no, los lugares sí. Pensé que la policía elegiría los dos
5 km al norte de Alcalá], pero me equivoqué y aparecí en Arganda. más alejados, trazaría un círculo y sospecharían que el autor vivía
Utilicé la misma pistola y esta vez también le puse el recoge- en el centro.
vainas. Las víctimas fueron elegidas al azar. El no dejar vainas y (o oo)
dejar la carta en los dos últimos no correspondía a un fin concre- -¿Por qué te entregaste?
to. [Los investigadores creen que sí: que no hubiese más dudas de Sabía que tarde o temprano me iban a coger, y lo hice allí por
que quien mataba era él, ya que no se había hecho público la rela- que cuanto lo decidí estaba en Puertollano.
ción de los asesinatos.] [Su abogada le pregunta si estaba en tratamiento psicológico]
-¿Cuál era tu fin al comprar el arma y cómo la introdujiste Cuando cometí el primer crimen estaba de baja psicológica por
en España? ansiedad, desde primeros de diciembre del pasado año hasta el sie-
La adquirí porque me gustan las armas, y como pensaba te de marzo del presente [fue hasta el4], nunca antes había tenido
hacerlo de todas formas, supuse que al comprarla en Bosnia si la problemas psicológicos. No viví ningún episodio traumático en
pistola estaba relacionada con algún hecho delictivo, aquí no Bosnia. Yo pienso que psicológicamente estoy bien, pero lo que
podrían seguir su rastro. Mientras que comprada en España en las hacía estaba mal.
mismas condiciones sí lo harían. La introduje dentro de una com-
bi, televisor y video, en concreto en el hueco del video, y la muni- La noche acabó de mañana. Galán se había explayado a gus-
ción en el petate. to y les volvía a poner las cosas difíciles. Había que remover el
-¿Dónde están ahora la pistola y la munición?
vertedero de Almodóvar del Campo en busca de las pruebas que
Tanto la pistola como la munición y el recoge-vainas, las zapa-
le inculparan sin ninguna duda, aunque la policía tenía el casqui-
tillas de deporte que me ponía con el chándal, dos barajas de car-
llo percutido del caso del portero. Pero siempre se podía excusar
tas distintas incompletas, las metí en una bolsa de basura negra. A
una de las barajas le falta el dos de copas y el reverso es rosa, y el as,
en que se lo dio alguien. En poco tiempo, los investigadores tam-
el tres y el cuatro son verdes [No coincide. El as es azul y el resto son bién confirmarían mediante un compañero y amigo de Galán en
rojas]. También introduje una funda sobaquera, que únicamente el Ejército que era cierto que hubiese traído la pistola guardada

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qué debe hacer (o que piensa que debe hacer, que acierte es otra
en un televisor desde Bosnia, aunque él pensó cuando se lo con- cosa) para minimizar esos costos. Por ejemplo, es posible que haya
tó que era «Un farol». visto en la televisión que la policía está «peinando» un área en la
Dos días después, Alhedo volvería a declarar en el juzgado de que él ha actuado ya dos o tres veces, eso puede inducirle a que se
Puertollano, donde ratificaría esta declaración. Detalló algunos marche a un lugar más alejado de esa zona, para atreverse a regre-
puntos: que a Teresa le había disparado en el brazo, la pierna y la sar quizás más adelante, en un nuevo crimen.
espalda, y que había escuchado en las noticias que no estaba Un mapa mental es el esquema o mapa que un sujeto ha hecho
muerta; la pistola la había tirado hacía dos meses y medio, es en su cabeza de la zona en la que se desenvuelve. Todos tenemos un
decir, entre tlnales de marzo y principios de abril; y que dejó de mapa mental de donde vivimos y a donde nos desplazamos más
matar porque hacía calor y tenía que dejar de utilizar los guantes, o menos regularmente. La importancia de este mapa mental en la
pero que pensaba volver a hacerlo después del verano. captura de los asesinos y violadores seriales descansa en la impor-
tancia que esto tiene para determinar su base -generalmente su
casa actual, pero puede ser también un lugar de trabajo o un
El mapa mental de un asesino en serie domicilio en el que ha vivido con anterioridad-. Tenemos que
comprender el modo en que ellugarde la base o domicilio de los
El escritor Lorenzo Silva (famoso por crear una pareja de criminales influye en su modo de actuar. La comprensión que tie-
investigadores guardias civiles en su obra El alquimista impacien- ne el asesino de lo que le resulta posible hacer en determinadas
te) definió a Galán como el «hombre averiado». Es posible que lo zonas o áreas está modelada por el lugar en el que vive; y esto a
sea en algún sentido, pero como demuestra una y otra vez la psi- su vez influye en dónde irá y cómo llegará hasta allí.
cología criminal, muchos asesinos en serie muestran que siguen Ahora bien, ¿qué representación tiene el criminal en su cabe-
una lógica definida a la hora de decidir dónde cometen sus críme- za del área en la que vive? Escribe Canter: «Este conjunto de
nes. Se trata de una cuestión de costes y beneficios: cuando inver- conocimientos, sentimientos, familiaridad, caminos habituales y
timos un esfuerzo importante en algo, el lugar que elegimos para experiencias medio olvidadas es lo que conocemos como el
realizar esa inversión ha de minimizar los costes en relación con "mapa mental" de l1n área. Esto constituye el conocimiento geo-
los logros que se pretenden obtener. También actúan así los asesi- gráfico que tiene una persona, algo que depende mucho de la
nos: su objetivo es matar (sean cuales fueren los beneficios que experiencia que tenga en el lugar en que resida». En ese mapa
con ello quieran conseguir), y los costos se derivan del riesgo que también tienen cabida errores e interpretaciones personales de
tienen de ser repelidos por la víctima o apresados por la policía. cómo se acude o se sale de un lugar determinado, así como for-
Eso explica que decidan desplazarse a los sitios en los que piensan mas particulares de describir determinados sitios. La idea es muy
que hallarán víctimas vulnerables, o bien a lugares donde la poli- sencilla: personas diferentes dibujarían mapas diferentes de las
cía no esté pisándole los talones. Toda teoría que asevere rígida- áreas en las que viven (suponiendo que tenga una cierta comple-
mente que los criminales siguen necesariamente un patrón defi- jidad urbanística o de paisaje en una zona rural), en función de
nido de desplazamiento (por ejemplo, la que indica que los asesi- su experiencia en esa zona, y esa experiencia está muy influida
nos seriales van eligiendo atacar cada vez más lejos de su por los lugares que transita y el sitio en el que vive.
domicilio) está condenada al fracaso, porque sólo el asesino sabe
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Ya sabemos del capítulo anterior que el perfil geográfico sir- ría escapar de ese círculo, algo que conoció porque lo había leído
ve para explicar los movimientos del asesino, orientando a los en una revista. Sin embargo, como se observa en la ilustración
investigadores acerca de dónde puede vivir o en qué lugares es 2.4, es obvio que Galán no entendió bien la hipótesis de Canter
más probable que vuelva a cometer un nuevo crimen. Por ello, sobre el círculo: al cometer el doble homicidio en el Bar Rojas de
una razón importante para realizar un perfil geográfico descansa Alcalá de Henares, incluyó necesariamente su casa dentro de él,
en un factor esencial: la base desde la que opera el delincuente ha ya que en esos meses cuando cometió los asesinatos vivía con su
de estar dentro de una región que puede definirse por los lugares hermana en ese municipio. Por otra parte, dicho círculo hubiera
donde comete sus crímenes. David Canter encontró en uno de sido incluso más circunscrito si -como él reconoce- no se
sus estudios que entre el 50 y el 75 por ciento de los violadores hubiera equivocado al ir a cometer su última acción homicida, y
analizados vivían en un área que puede ser definida por un en vez de ir a Arganda del Rey hubiera ido a la localidad de San
círculo cuyo diámetro unía los dos lugares más alejados donde Fernando de Henares, apenas 10 kilómetros al norte de Alcalá.
habían atacado. A esto lo denominó la «hipótesis del círculo». Y Hay que reconocer, sin embargo, que no hay forma de deter-
más adelante especifica: «Nunca pretendí implicar que los luga- minar con completa confianza a partir sólo de la geometría de los
res elegidos por los criminales para cometer sus fechorías forma- crímenes si el delincuente es un "cazador" o un "viajero". Galán
ran de forma natural un círculo. Un círculo es, simplemente, la era un «cazador» (las residencias que tuvo en Madrid y los alre-
forma más sencilla de definir el área compuesta por una serie de dedores estaban incluidas en el círculo trazado), pero si se hubie-
puntos. Mi idea fue que si la base del delincuente ni siquiera esta- ra desplazado, digamos, desde Toledo o incluso más cerca, desde
ba incluida dentro de esta definición más bien simplista de la Leganés, hubiera entrado en la tipología de los «viajeros», y su
zona del crimen, entonces no tenía sentido emplear el perfil geo- base no podría haberse ubicado en el círculo.
gráfico para la investigación del culpable de los delitos. Nuestro Ahora bien, la geometría espacial de los crímenes es sólo una
descubrimiento de que muchos criminales tenían ciertamente su parte de la historia que el delincuente está desarrollando, ya que
base dentro de ese círculo me animó a proseguir con esas ideas». no toma en consideración aspectos cruciales del perfil geográfico
Estos sujetos incluidos dentro de la hipótesis del círculo pue- como la actividad que se desarrolla en las escenas del crimen (vida
den ser considerados «merodeadores» o «cazadores»: salen de su social, actividad económica, etc.) y las rutas de escape. En este
base para buscar víctimas por una zona más o menos amplia, y punto, es relevante señalar que Galán cuida mucho este aspecto:
luego regresan a la seguridad de su hogar. Pero existen otros ase- siempre tiene el auto preparado para salir de forma inmediata del
sinos que prefieren desplazarse lejos de su casa, para llegar a un escenario del crimen, dejando la pistola en el asiento del copiloto
área y cometer allí sus delitos. Si trazáramos un círculo con los cuando regresa y conduce después de matar, para afrontar cual-
puntos delineados por los lugares de sus delitos, su casa no esta- quier contrariedad. En todos los casos se asegura que no va a
ría en él. Canter llama a estos asesinos «viajeros», pero esta pala- haber nadie más en los lugares seleccionados para matar que las
bra no hace justicia al término inglés commuters, que representa personas que van a ser sus futuras víctimas, y si alguna sobrevive
a esos trabajadores que se desplazan todas las mañanas lejos de no le preocupa, porque no teme ser reconocido. En los lugares que
sus casas para ir a trabajar, y luego regresan bien entrada la tarde. selecciona para sus ejecuciones apenas hay peligro alguno, ya que
El asesino de la baraja dijo en el segundo interrogatorio que que- invierte muy poco tiempo y la fuga es muy rápida.
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Otro elemento importante a determinar en el perfil geográ-
fico son las oportunidades para el crimen que existen en el área, «Comencé a andar, con la intención de que cuando encontrara
o las víctimas particulares en las que está interesado el asesino. una situación favorable, mataría a una persona».
Como luego comentaremos, en este punto Galán tiene posibili- Por otra parte, resulta obvio que desde el inicio adopta un
dades ilimitadas, porque su víctima es cualquiera que se halle «rol de comando»: habla de «buscar objetivos». Y en efecto, ace-
desprotegida cuando el asesino decida actuar: éste sólo tiene cha a su víctima en espera de que entre en un sitio que lo prote-
que preocuparse de su seguridad, la víctima está claramente ja de la intervención de cualquier testigo. La primera persona a la
indefensa en todos los casos, pues ¿quién va a imaginarse que que piensa matar es una cartera («vi a una cartera y pensé que si
anda suelto un asesino que va a meterte una bala en la cabeza entraba en el portal sería una víctima totalmente indefensa»; ver
sin ninguna razón? ilustración 2.5), pero se refugia y pierde la oportunidad, así que
el azar le pone en sus manos a su siguiente «objetivo»: el portero
de Alonso Cano que cuidaba de su hijo de dos años mientras se
Los movimientos de la caza y el viaje interior de Galán ocupaba de sus tareas. Galán le ejecuta; no se puede decir de otro
modo («dirigí el arma a la cabeza del hombre del mono azul y le
El mapa que muestra la acción de un asesino en serie o un dije: «De rodillas, de cara a la pared»; ilustración 2.6). Este primer
violador múltiple captura un viaje en el tiempo y el espacio, pero homicidio representa a la perfección el patrón de conducta que
ese viaje no es solamente físico, el que comprende los desplaza- va a seguir en los restantes crímenes: despersonalización absolu-
mientos que realiza para matar, sino que también inicia una ta de la víctima (la presencia del niño pequeño no supone ningu-
suerte de viaje interior, en el que aprende lo que le excita, los roles na diferencia para él) y un estilo militar a lo «comando especial»
que puede desempeñar, y cómo ir más allá de los límites. Este via- en la realización.
je personal es tanto una creación del asesino como un viaje de El segundo asesinato lo comete en un lugar que conocía tam-
auto-descubrimiento de lo que realmente pretende conseguir. bién muy bien, ya que sucedió en una parada de autobús de Bara-
Acompañemos a Galán en estos viajes y veamos qué podemos jas, y él había trabajado como guardia de seguridad en el aero-
comprender de lo que realmente él quiso sentir y vivir con sus puerto unos meses antes. A diferencia del primer crimen, en ple-
homicidios. no centro urbano, Galán merodea con el coche por las afueras de
Galán mató siempre en lugares con los que estaba familiari- la ciudad, y cuando ve la oportunidad la aprovecha: «Señalicé el
zado. Su primer asesinato, en la calle Alonso Cano, está a poco intermitente derecho, hice la maniobra y me detuve frente a la
más de un kilómetro de la calle Alberto Alcacer donde residió marquesina», donde estaba Juan Carlos Estacio, esperando el
con su familia por un tiempo unos años antes, es el centro de autobús. De nuevo adopta una estrategia implacable, de índole
Madrid. Aunque manifiesta que nunca estuvo allí, resulta lógico policial o militar: «"¡De rodillas, contra el árbol!". Él me obedeció
que esa calle estuviera dentro del mapa mental que él poseía. inmediatamente, no dijo nada, y le disparé por detrás de la cabe-
Además, el centro de una gran ciudad extiende el anonimato a za, a una distancia de unos 5 centímetros».
todos los que pasan hacia cualquier destino; y cuando la víctima Que su próximo ataque lo lleve a cabo en Alcalá de Henares,
es cualquier persona, las oportunidades son casi ilimitadas: el municipio donde residía junto a su hermana, el mismo día, nos
indica dos cosas. En primer lugar, que en este tercer crimen Galán
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ya está embriagado de poder, y quiere demostrarse a sí mismo puede que -como él dice- no hubiera dejado las cartas en los
que es un auténtico «comando», inteligente y profesional: dos ataques 1 (Alonso Cano) y 3 (Bar Rojas) para despistar a los
«acciones» en un mismo día no es algo al alcance de cualquiera. investigadores. Lo cierto es que a partir de ese momento encuen-
Por otra parte, debido a que apenas está integrado en la vida de tra en la excitación de la caza y la persecución una identidad que
la ciudad (su vivienda está en una residencia a las afueras) no le embriaga: él es alguien importante, «el asesino de la baraja».
teme ser reconocido, por ello merodea con su coche, buscando Esto explica que el próximo crimen sea más inmediato, apenas 11
una nueva oportunidad (sin embargo Galán respeta la «zona de días después, quizás espoleado porque no consiguió matar a nin-
protección» próxima a su casa que mencionamos en el capítulo guno de sus «objetivos» en Tres Cantos (la pareja de ecuatorianos
1). Quién sea la víctima no tiene importancia para él en absolu- que sobrevivió). Galán busca de nuevo territorio conocido, pero
to. Se trata sólo de actuar con la rapidez de un halcón: él sabe que alejado de la escena del crimen anterior, y se quiere desplazar a
en esa arbitrariedad en la selección de sus víctimas está buena San Fernando de Henares, cerca de la ciudad donde vivía (Alca-
parte de su poder con respecto a la policía, por eso está mirando lá), pero se equivoca, y termina en Arganda del Rey, el punto más
mientras conduce, dispuesto a asesinar «porque sí», en cualquier alejado en su geografía del crimen («La verdad es que quería
lugar: «Entré en la primera rotonda del barrio Nuevo Alcalá ( ... ) actuar en San Fernando de Henares, pero me equivoqué y apare-
y observé un callejón en el que había un bar llamado Rojas. Detu- cí en Arganda»).
ve el coche, apagué el motor en una calle en la que hay un taller Es muy habitual que los asesinos nunca cometan dos críme-
pequeño de la marca Renault. Bajé con el arma en el bolsillo dere- nes seguidos en el mismo escenario. Se trata de un comporta-
cho de la chaqueta y fui hacia el bar. .. ». miento prudente si uno no quiere poner las cosas fáciles a la poli-
Bien, a estas alturas Galán ya sabe lo que es capaz de hacer. La cía. Siempre hay un riesgo en regresar de nuevo a una escena de
Policía y la Guardia Civil andan desorientadas. Todavía no han un asesinato anterior para volver a atacar poco tiempo después.
vinculado los cuatro asesinatos y las tres escenas del crimen. Esos Sin embargo, debido a que el lugar demostró ser adecuado para
homicidios los ha cometido en 15 días. Ahora se toma un poco la acción criminal, es bastante más frecuente que el asesino deci-
más de tiempo, y busca de nuevo un lugar para matar que está da regresar para proseguir sus fechorías cuando piense que la
unido a su biografía: Tres Cantos, donde vivió con su familia de alarma ya ha pasado, y que de nuevo puede actuar ahí sintiéndo-
noviembre de 2001 hasta mayo de 2002 («El motivo de elegir Tres se seguro. Galán actuó en Tres Cantos después de asesinar en
Cantos fue porque conozco la zona por haber vivido en ella, unos Alcalá de Henares. La policía aún no ha vinculado los diferentes
cinco o seis meses, a unos cien metros de donde disparé»). Algo crímenes. En particular en la escena del Bar Rojas anda detrás de
ha cambiado también: decide reclamar la autoría de los crímenes sujetos de ideología ultra. Se siente seguro, y quiere regresar a un
de forma definitiva, y a partir de ese momento dejará siempre escenario cercano al ataque previo (San Fernando de Henares),
una carta de la baraja por cada una de sus víctimas. Es posible en un movimiento de zig-zag, pero se confunde y se marcha hacia
que la policía tenga razón y que la primera carta hallada en la el Sur, hacia Arg::wda, un escenario que no formaba parte de su
escena del crimen (Juan Carlos Estacio, en Alameda de Osuna, en mapa mental.
el distrito de Barajas) fuera una casualidad, y que enterado de ese Allí, en la que sería su última acción homicida Galán vuelve a
hallazgo después de matar en el Bar Rojas se arrogue esa firma; o actuar como un cazador: oculto en la oscuridad, esperando la víc-
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ma (ver capítulo anterior). A Galán cualquiera le vale: las vícti-
tima propicia: «... a lo lejos vi dos bultos, que identifiqué como mas no significan nada para él. Ese modo de matar a una persona
personas, y me encaminé hacia ellas.( ... ) Tras rebasarlos me giré y de pura oportunidad revela algo importante de su psicología, el
disparé al hombre en la cabeza, quien cae al suelo, y la mujer que lugar al que quiere ir en ese viaje interior que emprende con su
lo acompañaba se volvió hacia mí, me miró y al ver que la estaba carrera homicida: busca reconocimiento, sentirse superior, reci-
apuntando con una pistola, se protegió con ambos brazos, efec- bir por fin el crédito que él piensa que merece.
tuando sobre ella tres disparos en dirección a la cabeza». Hay, desde luego, un desafío a las fuerzas de seguridad, pero
no creemos que esa idea estuviera al comienzo, sino que surge
como consecuencia de ver el poder que tiene. Por primera vez la
Modus operandi y firma de Galán sociedad le considera alguien importante: el «asesino de la bara-
ja». Y ya sea por casualidad o por planificación criminal, la elec-
El investigador ha de prestar atención a tres grandes aspectos ción de las cartas españolas como un componente mediático de
de la escena del crimen: dónde se halla ésta (dónde sucede el cri- su firma le convierte en una auténtica estrella por unas semanas.
men), cómo se lleva a cabo, y qué es lo que se hace a la víctima. Pero con anterioridad, en el inicio de su serie homicida, Galán
Todo lo que se relaciona con el «dónde» se examina mediante el está lleno de ira. Le han despedido del ejército, el único lugar
perfil geográfico, al que le hemos prestado una atención especial donde parece que puede encajar. Siempre había disfrutado de las
en las páginas precedentes. El «cómo» representa el modus ope- armas, y el ejército parecía el trabajo ideal para alguien que tuvo
randi del asesino o violador, y el «qué» hace el criminal con la víc- unas notas escolares para olvidar y una capacidad de relación
tima se relaciona mucho con su firma, con las necesidades emo- muy pobre.
cionales y expresivas que el delincuente ejemplifica en su acción. El problema fue que a Galán no le iba nada bien eso de obe-
¿Cómo actúa el asesino de la baraja, cuál es su modus ope- decer toda orden, por absurda que le parezca. Ayudar a retirar
randi? Emplea una pistola, algo realmente inusual en España chapapote de las costas de Galiciano es algo que se correspon-
entre los asesinos seriales. La selección del arma también refleja da con la imagen que él tiene de un soldado. Además, todo lo
el estilo de vida del asesino, y su percepción del mundo. Galán que había hecho en el ejército era colaborar en «tareas humani-
actúa como un ejecutor, como un asesino profesional. Siempre tarias» en la antigua Yugoslavia. Esto le supuso una terrible
emplea una pistola, la misma arma, una Tokarev. Por el estudio decepción. ¿Dónde quedaba su imagen de tipo intrépido? ¿Para
de su perfil geográfico sabemos que mata en lugares distantes qué le enseñaban a matar si luego lo único que le pedían era que
entre sí, a cualquier hora, lo que indica que posee un coche. Dis- repartiera alimentos y ayudara en misiones logísticas? Galán
para una o más veces, intentando dar a la cabeza de la víctima. estaba fracasando en su intento de apuntalar una autoestima
¿Qué hace Galán con sus víctimas? La ejecución de la víctima sólida en el ejército; también allí estaba resultando ser un tipo
mediante un disparo en la cabeza revela con toda seguridad que raro, exactamente igual como le describían sus compañeros de
el asesino pone una gran distancia psicológica entre él y su presa. colegio y juventud. Su hermana Dolores lo expresó muy bien:
Ésta pierde su carácter como persona, se trata sólo de una figura «A raíz del primer viaje a Bosnia, Alfredo volvió más introverti-
sin rostro a la que hay que abatir. El tipo de víctima que seleccio- do de lo habitual ( ... ) A la vuelta de la segunda misión de paz,
na un asesino es un componente esencial en el análisis de la fir-
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todos notamos que estaba más retraído que la primera vez, evi-
dos, sacar una pistola del bolsillo de la sudadera y disparar con-
taba a las personas ( ... ) las películas que veía eran más violen-
tra Mikel, después de estar un rato apuntándole con la pistola»,
tas de lo habitual».
recuerda la propietaria del Bar Rojas.
Galán debía de estar librando una guerra interna brutal.
Ahora Galán se siente muy poderoso, disfruta. Cuando la
Una señal clara de que esa guerra la estaba perdiendo fue su
prensa lo hace famoso, ve además un nuevo aliciente: demostrar
amenaza de suicidarse después de que «hubiera acabado con
que es mejor que la policía, y para eso se entrega con denuedo a
todo el mundo», hecha ante la médico residente del hospital
matar: entre los dos últimos ataques hay 11 días, y en el último
Gómez Ulla. A este hospital llega porque se enfrenta a sus supe-
actúa como un soldado en una misión especial. Cuando ve que
riores en Galicia de modo violento; además intentó quitar a una
ha llegado a Arganda del Rey en vez de a San Fernando de Hena-
chica su coche para escapar del servicio en esa comunidad autó-
res, se adapta a la situación, y no cambia sus planes de volver a
noma. Su hermana Inés recuerda que el día de Nochebuena
asesinar. Es entonces cuando ve a dos «bultos que identifica como
«Alfredo estaba alterado, y daba voces con el arma en la mano».
personas», y se apresta a matarlas.
Galán está a punto de estallar, y lo sabe, así que, para dar un
sentido a su vida, para no convertirse en un tipo neurótico y
fracasado crónico, emprende la cadena de asesinatos. Lo hace
Una investigación compleja
por vengarse, y para actuar por fin como un soldado, para mante-
ner una identidad que le evite caer en la miseria psicológica. El
Desde luego que el caso de Alfredo Galán constituyó un
examen del modus operandi lo demuestra a las claras: cuando se
auténtico quebradero de cabeza para la Policía y la Guardia Civil.
siente seguro ordena a la víctima que se arrodille, y luego la eje-
No era fácil vincular los diferentes crímenes, cosa que sólo se
cuta de un balazo en la cabeza. Cuando ha de actuar ante dos o
logró cuando se obtuvieron los análisis de balística de la escena
más personas (los otros tres ataques) mira a la cara de sus pre-
del crimen última, donde yacían la quinta y la sexta víctima. Pero
sas sólo lo justo para ganar una buena posición de tiro y apun-
ni siquiera en esa circunstancia se tuvo la seguridad de que había
tar a matar. La firma más importante de Galán no son las car-
un único asesino en serie actuando, como lo prueba la detención
tas, sino el hecho de que mate a cualquiera, que no se relacione en
que se produjo de «Fichaje», acusado sólo del doble homicidio
absoluto con ellas: ni las toca, ni les habla, ni se lleva nada que
del Bar Rojas, en Alcalá, y pocos días después de otros amigos
ellas posean. Para Galán esos hombres y mujeres ejecutados son
suyos. La policía también buscaba entre los soldados que habían
su forma de demostrarse que puede ser un soldado -en su idea
estado en la antigua Yugoslavia, pero ésta era sólo una vía más;
aberrante- excelente, y no un pelele que anda repartiendo
había cientos de nombres ...
sopa a miserables refugiados o quitando mierda de la playa. La
Unir los diferentes crímenes que están relacionados por la
cosificación de las víctimas es tal que Galán se permite el lujo de
acción de un asesino en serie es una tarea muy difícil. Sin embar-
sonreír antes de matar, a modo de gesto de desprecio y burla
go, lo que resulta obvio es que cuanto mayor información siste-
ante quien va a dejar de existir en sólo unos instantes: «No sé
mática se pueda recoger de los diferentes escenarios, más proba-
por qué se ha parado enfrente de mi hijo, que estaba dentro de
bilidades habrá de que se pueda hacer esa vinculación. Los inves-
la barra, y ha comenzado a sonreír, para pasados unos segun-
tigadores tienen que decidir cuáles son los parámetros que hay
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Tipo de asesino. Todo asesino mata por alguna razón, por absurda
que considerar para definir lo que hay que buscar y dónde hay que o incomprensible que nos pueda parecer. Cuando estamos frente a
buscar. Si falta una información crucial porque no se ha registra- un asesino en serie -alguien que mata a tres o más víctimas en
do, entonces esos parámetros estarán equivocados y de ello se secuencias temporales diferentes- resulta vital concebir cada cri-
podrán derivar consecuencias muy graves para el progreso de esa men como un capítulo de una historia que nos quiere contar. Este
investigación, y quizás también para futuras víctimas. La Policía y sujeto es realmente atípico, puesto que combina el asesinato en
la Guardia Civil no unieron sus fuerzas hasta el final, y siguieron serie con el de grupos de personas -lo que se conoce como asesi-
manejando diferentes alternativas porque no supieron leer correc- no de «masa» o «muchedumbre»-. En el asalto al bar mata a dos
tamente los diferentes capítulos de su vida que Galán estaba aho- y hiere a una tercera, pero hubiera disparado posiblemente a una
cuarta si la hubiera habido (quizá con cinco no hubiera perpetra-
ra escribiendo -esta vez sí- con una autoridad omnímoda.
do el asalto). El asesino en serie mata generalmente a una víctima
cada vez, o como mucho a dos.
El perfil criminológico de Alfredo Galán
Las víctimas. No tienen relación entre sí, son escogidas al azar: hom-
bres y mujeres, españoles o extranjeros, jóvenes o mayores. El común
Así las cosas, unos pocos días después del doble asesinato de
denominador es que están desprevenidas, no pueden defenderse en
Arganda del Rey, y más de tres meses antes de que se entregara
modo alguno, ya que el agresor las mata en cuanto las enfrenta. El
Galán (el 3 de julio de 2003) uno de los autores de esta obra
asesino va a su encuentro o las espera alevosamente agazapado.
(Vicente Garrido), a petición del periódico El Mundo, publicó
en su edición de Madrid un perfil del asesino, con la esperanza Modus operandi. Emplea una pistola; dispara una o varias veces para
de poder ayudar a la policía a detenerlo (se suprimen algunas asegurarse, pero no lleva otra arma que pudiera emplear si aquélla
partes que ahora no son relevantes, y que no añaden nada sus- falla (como ocurrió en el asalto n. 0 4). No hay interacción alguna con
tantivo al perfil): la víctima, no les habla, no las roba, no las agrede sexual o físicamen-
te. Tampoco se disfraza u oculta su rostro, mata cara a cara. Tres de
El perfil criminológico (o psicológico) es una técnica auxiliar los cinco asaltos los «firma» dejando un naipe junto al cadáver.
de la investigación criminal, orientada a aportar información
sobre las características de autores desconocidos de uno o (prefe- Distribución espacial y temporal. Mata a cualquier hora: de madru-
riblemente) más crímenes. A diferencia de lo visto en películas, no gada, por la mañana, por la tarde, por la noche. Actúa en zonas
es una bola de cristal «por la que se ve» al asesino desconocido, abiertas (asaltos 2, 4 y 5) o en inmuebles (asaltos 1 y 3). Es un asesi-
sino que su misión radica en establecer prioridades, reducir el aba- no que se desplaza, en la progresión de los crímenes, desde el centro
nico de posibles sospechosos facilitando así la eficiencia de la labor a diferentes puntos cardinales de la periferia y provincia de Madrid.
de los detectives, que son los que hacen todo el trabajo.
Mi propósito en este texto es aportar, como estudioso de la Valoración y perfil. Para mayor claridad de lo que voy a señalar,
personalidad criminal, mi opinión sobre lo que puede significar compararé este caso con el del «asesino del parking». 1 En primer
los datos que conocemos de las apariciones homicidas de este suje-
to, con la esperanza de que la policía y la guardia civil lo encuen- 1. El asesino del parking se desarrolla luego en otro capítulo de esta obra.
tren útil en su propósito de capturarle( ... ).
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lugar, el asesino de la baraja mata a hombres y a mujeres, indistin- fesiones que requieran el uso de ellas o entre ex soldados; sin
tamente. Este tipo de sujetos tiende a emplear armas de fuego y a embargo, no creo que se haya escapado o haya sido dado de alta de
seleccionar las víctimas al azar, y es el más compatible con el asesi- un psiquiátrico. Tampoco creo que sea un delincuente profesional.
no en serie que de vez en cuando mata también a grupos de per- Alguien así -salvo que se vuelva «loco»- no emprende esta ris-
sonas, que es justamente lo que ocurre en el caso que analizamos, tra de crímenes a modo de ejecuciones sumarias. Es más probable,
Quizás el ejemplo más célebre sea el de David R. Berkowitz, el sin embargo, que tenga alguna denuncia por conducta violenta o
«hijo de Sam», quien mató en el decenio de 1970 en Nueva York a amenazas graves. Él no busca dinero, sino reconocimiento, poder,
13 hombres y mujeres a través de ocho asaltos, empleando un admiración. Cuando mata al portero, siente el veneno de la omni-
revólver del calibre 44. Cuando fue apresado, estaba planeando potencia, vuelve a matar y, para que le reconozcan, deja el as de
entrar en una discoteca con un subfusil y -según dijo- «iba a copas. Luego, en el homicidio múltiple del bar, no se entretiene en
dejar tantos cadáveres que la policía se iba a pasar todo el verano dejar su firma (quizás olvidó las cartas o la novedad de la situación
contándolos». El asesino del parking usó armas que cortaban o le tensó demasiado), pero a partir del siguiente quiere asegurarse
conmocionaban por su impacto y atacó sólo a mujeres. de que obtiene el crédito público que merece.
El asesino de la baraja no toca a las víctimas; no es un sádico; Creo que es alguien muy suspicaz, que controla su ambiente,
el del parking creaba un escenario que elaboró mucho en el segun- que hablará con pocos; los que le conocen dirán de él que es
do crimen, agredió salvajemente a sus víctimas, y a modo de pre- alguien «raro», «solitario». No me extrañaría que hubiera pasado,
mio extra quiso sacar algún dinero de ellas. Al primero le basta con pocos días antes de su primer crimen, por una experiencia humi-
matar, el segundo quería sentir de modo muy cercano el dolor y llante para él: un despido, un rechazo amoroso ... En su mentali-
terror de las mujeres. Pero el asesino de la baraja controla mucho dad, no puede tolerar por más tiempo que se le ignore. La prolife-
más la situación: no tiene miedo a que se le reconozca porque ración de películas baratas de psycholcillers con una «firma» ha
espera matar a la víctima, pero si ello no ocurre corre el riesgo de hecho que este sujeto haya adoptado un refrendo igualmente «dra-
que le vean, algo que no le preocupa porque no deja apenas pistas. mático» de sus hazañas; una vez más la realidad imita al arte.
Está seguro de su superioridad, de su poder. Sus asaltos los decide
en el momento en que quiere; se desplaza mucho; cree que su apa- Nuestra colega Luz Anyela Morales elaboró este cuadro
riencia es la de miles de hombres. Desgraciadamente, tanto el tipo donde se pueden comparar los datos que aportaba el perfil y lo
de firma que emplea (el naipe), como la falta de significado que que luego se descubrió como cierto, una vez que se entregó a la
tienen en sí mismas las víctimas, indican que seguirá actuando, policía y se investigó su vida.
aunque él irá controlando el tempo.
Mi opinión es que el asesino de la baraja vive solo, quizás con
su padre o madre ya mayor. Ya sabemos por la descripción de las Perfil realizado por Vicente Garrido Características de Alfredo Galán
víctimas que tiene unos 25-30 años, que es alto y fuerte. Creo que (publicado en El Mundo de 24 de marzo de Sotillo (asesino confeso y con-
está sin trabajo, que ha tenido empleos poco cualificados, que no 2003). victo).
ha brillado en sus estudios, y que está realmente enojado con el
mundo. Desea vengarse de la sociedad, desquitarse de una vida gris l. Los cmco asaltos son obra del Galán confesó su actuación en los
que le ha hurtado el reconocimiento y los placeres que ha anhela- mismo autor. cinco asaltos. La evidencia física
do. Sabe manejar armas; la policía hace bien en buscar entre pro- disponible apoya esta idea.
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2. Hombre que tendrá entre 25 y 30 Es hombre y tiene 26 años.
años. efectos del alcohol. En enero de
3. Nivel educativo bajo, dificultades Sus profesores lo consideraban 2003 un juzgado de Puertollano
académicas fracaso en los estu- un estudiante pésimo. recibió un exhorto de un juez de
dios. Madrid en el que solicitaba que
4. Está sin trabajo o si lo tiene es Ex-cabo (estuvo en el ejército Galán compareciera.
un empleo poco cualificado. hasta el22 de diciembre). 10. Los que le conocen dirán de él Los vecinos y personas que le
Vigilante de seguridad (un breve que es "raro", "solitario". Hablará conocían le describen como
tiempo). con pocas personas. una persona introvertida y que
5. Vive solo o quizás con algún En el momento del arresto vivía se relacionaba poco con el resto
familiar como su padre o madre con su hermana. de la gente. Quienes lo conocían
ya mayores. lo describen como una persona
6. Tiene un trabajo relacionado Ha estado en el ejército. que hablaba poco, no tenía
con el uso de armas. Estuvo en dos misiones huma- novia y nunca se le había visto
nitarias de España en Bosnia con una chica.
entre agosto y diciembre del año 11. No es un sádico, se trata de un No disfrutó especialmente con
2000 y entre mayo y octubre del hombre humillado que quiere el sufrimiento de sus víctimas
año 2002. Allí compró el arma. desquitarse de una vida gris (no hubo tortura ni mantuvo
7. No se ha escapado ni ha sido A Galán le destinaron a recoger que le ha hurtado reconoci- interacción con las víctimas).
dado de alta de un hospital psi- chapapote, tuvo un enfrenta- miento. En cuanto a la humillación, sus
quiátrico. miento con un superior y sobre- compañeros del instituto lo consi-
vino una crisis de estrés; se le deraban el "tonto de la clase': que
dio la baja para que recibiera era objeto de burlas y de palizas.
tratamiento, pero no hay evi- Sus profesores del instituto lo
dencia de un trastorno grave. describen como una persona dé-
8. No se trata de un delincuente Salvo los hechos relatados en el bil, que se hundía con facilidad.
profesional. punto 9, Galán no había cometi- 12. No sería extraño que hubiera Desde el 22 de diciembre del año
do delitos habituales. pasado pocos días antes de su anterior tenía la baja médica por
9. Puede tener antecedentes de En el mes de diciembre de 2002 primer crimen por una expe- insuficiencia en sus condiciones
denuncias por conducta violen- protagonizó actos agresivos riencia humillante para él, un psicofísicas. 14 días antes de los
ta o amenazas graves. durante el servicio. También despido o un rechazo amoroso. últimos asesinatos recibió la baja
quiso quitar a la fuerza a una del ejército (4 de marzo).
mujer su coche en Galicia. 13. Seguirá actuando, aunque irá No volvió a atacar y se entregó a
En el 2001 fue denunciado por controlando los momentos en las fuerzas de seguridad.
un delito contra la seguridad del que lo hará.
tráfico por conducir bajo los 14. Es un asesino que se desplaza Galán vivió en diferentes sitios
para cometer sus delitos, desde durante la ocurrencia de los crí-
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el centro de un círculo a dife- menes, el s1t1o donde residía sión) y pueden realizar acciones «atípicas» con el propósito de
rentes puntos cardinales de la cuando se entregó estaba dentro despistar a la policía. El perfil de Vicente Garrido orientaba la
periferia y provmCia de del círculo que se trazó entre los investigación en un sentido muy definido: al señalar «que pocos
Madrid. dos lugares más lejanos de las días antes» de iniciarse la cadena de crímenes el asesino podría
cinco agresiones. haber sufrido una fuerte frustración como un desengaño amoro-
so o un despido, la información que tenía la policía de que podría
El lector ha tenido la oportunidad de comprobar cómo las tratarse de un militar que hubiera estado de misión en Bosnia
huellas físicas de este caso eran muy escasas. Galán tenía forma- hubiera podido llevar a que cruzaran en la base de datos dispo-
ción militar, sabía cómo matar disminuyendo al máximo sus nible estos dos hechos: que había sido dado de baja poco tiempo
riesgos. Sin embargo, no pudo eliminar sus huellas psicológicas, antes de que empezase a matar (algo que para mayor seguridad
que fueron leídas y volcadas en este perfil. podría concretarse en tres meses atrás, por ejemplo) y que había
A nuestro modo de ver, la policía no prestó atención a algu- servido como militar en la región de la antigua Yugoslavia. De este
nos elementos esenciales que figuraban en la escena del crimen. modo el número de casos hubiera tenido que ser forzosamente
Primero, desconocía la literatura científica que asegura que cuan- pequeño. Además, el perfil invitaba a considerar que el asesino
do un asesino serial emplea un revólver, sus acciones se vuelven vivía en Madrid, 3 como se desprendía de la hipótesis del círculo
más indiscriminadas con relación al tipo de víctima y lugar don- propuesta. Y es evidente que si se hubieran tomado en conside-
de mata. La policía se fijó en elementos del modus operandi que ración los otros elementos del perfil la figura de Galán hubiera
eran importantes, sí, pero no en lo esencial: que el asesino mata- aparecido todavía con mayor nitidez.
ba a una víctima cualquiera, sin mediar palabra ni hacer nada con El perfil erró en la idea de que seguiría matando. ¿Por qué se
el cuerpo, o sustraer algo. En este caso fue la victimología (cual- entregó Galán? Él mismo da explicaciones contradictorias: esta-
quier persona servía) y el modus operandi esencial (un disparo o ba cansado de ver lo inútiles que eran los policías (lo que revela-
varios certeros 2 sin que hubiera interacción alguna con los asesi- ría un deseo de arrogarse públicamente la victoria del duelo con
nados) lo que resultaba fundamental para vincular los diferentes las fuerzas de seguridad), tenía miedo de que lo detuvieran (pero
asesinatos. Que no sea habitual que alguien mate en diferentes en tal caso, ¿por qué se entrega?), para afirmar finalmente que
escenarios y a diferente número de personas, o que incluso mate pensaba seguir matando después del verano ... Después de estar
dos veces en un mismo día (asaltos de Alameda de Osuna y Alca- encerrado Galán cambia su declaración e inventa una historia
lá de Henares) no significa que eso no pueda darse. No debemos increíble, según la cual un grupo de «ultras» le había conminado
olvidar que los asesinos aprenden de los medios (prensa, televi- a confesarse autor de los homicidios bajo la amenaza de matar a
su familia. Promete que en el juicio lo contará todo, pero llegado
2. Se podría argüir que en el ataque a los ecuatorianos no fue un tira- éste, calla como un muerto. Si se entregó para al fin poder gritar
dor brillante, pero matar a alguien no es tan fácil como parece, y fue un acci-
al mundo que él había ganado la partida, ahora se daba cuenta de
dente -se atoró la pistola-lo que salvó la vida de Ana Hid. En cuanto a su
compañero, sólo puede calificarse de milagroso que sobreviviera. Por otra par-
te, en el Bar Rojas, Teresa --la madre de Mikel-salvó la vida porque buscó 3. Es cierto que su lugar de residencia durante los asesinatos era Alcalá de
rápidamente refugio, y el asesino tenía prisa ... Henares, pero durante buena parte de su tiempo en el ejército vivió en la capital.

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que sólo le esperaba pasar treinta años en el más absoluto anoni-
mato, perdedor de una guerra que él mismo declaró y que al fin
nunca pudo ganar.
Ese perfil no podía hacerse sin la información obtenida por
los investigadores. Ellos fueron los que evaluaron y descartaron a
otros sospechosos, los que rastrearon la Tokarev empleada en los
diferentes ataques, los que sabían que este tipo de arma se distri-
CAPÍTULO 3
buía en la zona de Bosnia, y que por ello podía estar en manos de
un militar español asignado a una de las misiones que el ejército
EL ASESINO DEL PARKING
tenía allí encomendadas ... Ningún perfil es suficiente para cap-
turar a nadie. Sin embargo, este caso representa la historia de una
Primer asesinato
frustración: de lo que pudo haber sido un éxito de las fuerzas de
seguridad y no llegó nunca a concretarse.
M. a Ángeles Ribot se despidió en el desayuno de su familia. A
esas horas del 11 de enero de 2003, en su casa todavía estaban su
marido, Antonio Melero, dos de sus hijos, Cristian y la menor.
Andrea, la segunda de los cuatro que tenía el matrimonio, trabaja-
ba por las noches y se levantaba tarde, por lo que tenía que ajustar
horarios con su madre para verla. M. a Ángeles entraba a las nueve
en la inmobiliaria Asinsa, también los sábados como éste. Todos los
días hacía lo mismo. Salía temprano, iba a por su BMW a un par-
king de la calle Beltrán, cercano a su casa del acomodado barrio
barcelonés del Putxet, y bajaba hasta la plaza número 15 de la cuar-
ta planta (subterránea) del aparcamiento. Siempre dejaba la mar-
cha puesta, para salir rápido hacia su trabajo. A la una, llamaba a
casa y avisaba si iba a ir a comer. Era el rato que tenía para estar con
Andrea, porque la chica salía de casa hacía su empleo a las dos y
media. Después, M. a Ángeles volvía al suyo hasta las 7.30 delatar-
de. Ese mediodía hizo lo mismo. Sobre la una había llamado a casa
diciendo que iba para allá. Antes de cerrar la empresa le dijo a su
empleada que regresaría después de comer, que se marchaba a casa,
pero alguien truncó la rutina. Dos horas y media más tarde, la
pequeña de la familia tuvo que avisar a su padre; estaba preocupa-
da, su madre aún no había llegado.
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Antonio Melero se encontraba picando algo en la cafetería donde encontraron el anillo de la madre, a dos o tres metros del
del club de golf de Torroella de Montgri, donde había estado ascensor. La cogieron porque estaba en una escalera que no se uti-
jugando toda la mañana con su cuñado, cuando le sonó el teléfo- liza nunca y parecía reciente]. Seguimos bajando hasta la s.a y la
no móvil. Era su hija, que algo inquieta le comentaba la extraña revisamos, pero no había nada. Decidimos ir a la otra escalera.
ausencia de su madre. La tranquilizó, pero tras colgar llamó a la Entró primero mi hermano, entonces yo vi una bolsa de basura y
guardia urbana interesándose por algún accidente que pudiera él se asomó por la barandilla y vio una mano. Me puse muy ner-
haber sufrido su esposa. También intentó comunicarse con viosa. Subimos corriendo las escaleras y llamamos a la policía.
Andrea, pero no lo consiguió; y con Cristian, a quien le pidió que
fuera para casa. Mientras regresaba a toda prisa a Barcelona estu- A las once de la noche, los dos agentes del Z73 de la Policía
vo llamando constantemente al móvil de su mujer, pero aunque Nacional llegaban al parking. Les habían avisado de que la fami-
daba señal nadie lo cogía. Al llegar a su residencia, volvió a aler- lia de una mujer desaparecida había encontrando una bolsa de
tar a la guardia urbana y pensó que todavía quedaba un lugar por basura con sangre en el aparcamiento que esta utilizaba. Accedie-
revisar: el parking de Beltrán, donde su esposa guardaba el coche, ron al hueco de la escalera y vieron la bolsa que cubría el cadáver.
ya que él siempre aparcaba en la calle. Allí estaba. No entendía El cuerpo estaba escondido debajo de la escalera, en un lugar de
nada. Se reunió con la familia, sus cuñados también le esperaban difícil acceso y escasa visibilidad -tuvieron que saltar la baran-
impacientes, y decidieron que Cristian y Andrea irían a poner dilla para observarlo bien-, además, un aparato de refrigeración
una denuncia a comisaría. Así lo hicieron, pero un mal presenti- obstaculizaba el paso.
miento los llevó a echarle otro vistazo al garaje. Mientras esperaban a sus compañeros de Homicidios y Poli-
cía Científica intentaron identificar el cuerpo, pero no llevaba
Bajamos a la cuarta planta y llegamos al coche -relató más ningún carné ni tarjeta encima. Era una mujer, que coincidía con
tarde Andrea a los inspectores de Policía y en el juzgado-. Lo las características de la denuncia, a la que habían sustraído el bol-
abrimos y mi hermano se sentó en el asiento del conductor. Esta- so. Sin embargo, no debía ser un ladrón muy experimentado,
ba la marcha puesta, una costumbre típica de mi madre. Miramos pues la hija había encontrado un anillo de brillantes y tampoco le
en el trastero por una rendija, pero no vimos nada, así que fuimos quitó a M. a Ángeles su cordón de oro del cuello, ni los demás ani-
a la comisaría de la calle Iradier a poner la denuncia. Mi padre nos
llos, ni sus caros pendientes, uno de ellos desprendido de la ore-
llamó cuando estábamos allí, y le dijimos que volvíamos a casa y
ja y alojado junto a la pared debido a la agresión.
que íbamos a dejar el coche. Entonces bajamos a la s.a planta y
miramos por todos los rincones. Subimos por las escaleras del
Los investigadores científicos se distribuyeron el trabajo. El
ascensor y encontré el anillo de brillantes de mi madre en el suelo. lugar a revisar tenía tres entradas, pero en coche sólo una. Por la
Estaba en la cuarta planta, en mitad del rellano de la escalera, en el calle Beltrán se podía acceder andando o con vehículo, y la calle
giro que hay en las escaleras para bajar. Salí corriendo con mi her- Musitu sólo era peatonal. En la salida principal, la de Beltrán, hay
mano a llamar a la policía, pero no sé por qué, decidimos volver a dos puertas, una de ellas es de salida a la escalera y está al lado de
las escaleras mirando al suelo, buscando manchas de sangre o cual- la puerta del ascensor de la finca. Desde ese ascensor se accede al
quier indicio. Entonces mi hermano vio una colilla y la recogió [la parking con una llave especial. La salida de la calle Musitu tiene
colilla estaba en la 4.a planta, en la escalera de servicio, cerca de salida de emergencia y entrada con una llave que es la misma que
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la de la calle Beltrán. Para que alguien pudiera moverse con liber- das las había recibido en vida y hacía ya algunas horas, porque la
tad por el parking tendría que tener dos llaves, la del ascensor y la sangre estaba coagulada. Era obvio que había sufrido y tardado
de las puertas. en morir, porque esas lesiones no le habían causado el falleci-
Eran valiosas las pistas que les habían dado los hijos, por- miento, sino otras en las que se había empleado un objeto con-
que no había cámara de seguridad que hubiera grabado nada, y tuso. La cabeza había quedado destrozada. Le habían propinado
porque quizá con ellas podrían hacer una reconstrucción de al menos una docena de golpes con un objeto de base cuadrada
dónde había abordado el agresor a su víctima hasta llevarla al y redondo, que también le causaron pérdida de masa encefálica.
descansillo de las escaleras de la quinta planta, donde estaba el Ésa había sido la lesión que acabó con su vida. Por las señales
cuerpo. Allí había una barandilla en la que no se revelaron hue- que aquel dejó en el cuerpo, días después sabrían que el objeto
llas dactilares, aunque todos suponían que una persona ágil y contundente era similar a un martillo de encofrador, empleado
delgada debía haber saltado apoyándose en ella para llegar al por albañiles.
hueco. En el suelo había una pisada impresa en sangre, y en los Entre tanto, Antonio Melero recibió una llamada a su móvil
últimos peldaños y en la pared había goteos y sangre por pro- desde el teléfono de su mujer a eso de las nueve de la noche.
yección y por frotación. Contestó rápido, pero nadie habló al otro lado. Intentó contac-
Aunque no tenían muchas pruebas que recoger, enviarían al tar él, pero no respondían. Tres horas más tarde, cuando todo el
laboratorio la colilla que habían encontrado los hijos y otra dispositivo policial estaba desplegado en el parking, un timbre
hallada junto a la víctima, su más valiosa pista era el cadáver de le avisó de que acababa de recibir un mensaje. Lo leyó deteni-
M. a Ángeles. La agresión había sido brutal. El cuerpo estaba damente. Alguien desde el teléfono de su mujer le escribía:
sobre un gran charco de sangre. Parecía que la habían abordado «Mañana te llamo».
en la escalera de la salida principal del aparcamiento, la de la Los investigadores tomaron nota y al día siguiente comenza-
calle Beltrán, e intimidándola con una navaja la obligaron a ir ron a plantearse cómo enfocar sus actuaciones. Aunque el agre-
hasta la escalera de salida de la calle Musitu. El asesino la había sor había sustraído algunos enseres, dejó los más fáciles de con-
empujado al hueco y después la había arrastrado por los escalo- seguir y de mayor valor: las joyas. También era muy extraño que
nes, pues había marcas de deslizamiento. Empleó al menos dos un ladrón emplease dos armas para un atraco, pero no estaba cla-
armas, además de la sorpresa y la indefensión de la víctima, para ro, podían haber sido más de dos personas. Pero al no haber nin-
cometer lo que aparentemente podía ser un robo. En las manos, gún indicio de agresión sexual, el móvil tampoco debía ser ése.
M.a Ángeles tenía señales de defensa, lesiones producidas al Decidieron investigar el entorno familiar y laboral de la víctima,
esquivar el cuchillo de su atacante. Eran claros los fuertes cortes por si se tratase de un ajuste de cuentas o de un marido que que-
en los dedos que le habían dejado la mano completamente ría deshacerse de su esposa. Rastrearon en su base de datos a indi-
ensangrentada. Una herida penetrante en el abdomen y otra en gentes y convictos con permiso penitenciario y miraron en cen-
la zona costal, también producidas con una navaja, además de tros psiquiátricos, dada la virulencia del crimen.
una lesión con forma de círculo en la ingle izquierda que le había Dentro de esta estrategia que abarcaba las opciones más
causado una extracción de masa orgánica, mostraban la absolu- plausibles para los agentes de Homicidios de Barcelona, en la que
ta indefensión a la que había sido sometida. Todas estas puñala- los móviles oscilaban del económico a la venganza, siguieron el

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rastro del dinero que el asesino podía llevarse con las tarjetas de Antonio procuró no perder la calma. Le pidió más datos como
M. a Ángeles. Dieron en el clavo. Habían utilizado la VISA Repsol prueba y éste le dio los números de la clave de la tarjeta. Eran
del BBVA que la mujer llevaba en su bolso en el cajero exterior del correctos. Se citaron en la estación de metro de Verdaguer, cerca
Banco Santander Central Hispano, en la calle Balmes, 350, a las de la Diagonal, y el hombre le dijo que sería su mujer quien reco-
14:30. Habían sacado 300 euros, pero no se había obtenido una gería el dinero. Antonio colgó con la certeza de que ese hombre
imagen de ese cajero. Siguieron investigando la tarjeta, y com- anónimo era quien había acabado con Ángeles o conocía a quien
probaron que casi cinco horas después del primer intento, a las había sido. Sin embargo, aún no sabía que el cadáver de su espo-
19:07, el hombre insistió esta vez sin éxito. La familia había dado sa lo habían hallado la noche anterior -el caso no había sido
de baja las tarjetas, porque M.a Ángeles guardaba su número publicado en la prensa esa mañana y en los demás medios había
secreto en un papel en la cartera, y era fácil que el ladrón y asesi- pasado desapercibido-, por eso el desalmado intentaba some-
no quisiese desplumada después de muerta. En esta ocasión, el terle a una macabra extorsión. El número desde el que le telefo-
agresor se había trasladado hasta el Caja Madrid de la calle Bruc, neaba no era conocido, pero era de Barcelona. Se lo contó todo a
65, cerca de las Ramblas, y como el cajero había retenido la tarje- la Policía y decidieron que asistiría a la cita, aunque rodeado de
ta lo había intentado también con la Master Carel del BBVA. En agentes camuflados.
ninguna de las dos sucursales quedó registrada la imagen de la Nadie se presentó a la hora prevista. Antonio estaba desqui-
persona, pero pidieron colaboración a otras entidades cercanas y ciado en la estación, mirando a todos lados, pero tendría que
obtuvieron un fotograma de La Caixa Catalunya próxima a Bruc.
esperar a oír timbrar su móvil. El hombre cambiaba el lugar de la
Se trataba de un chico moreno, de unos 25 años, con cazadora y
cita por un conocido pub llamado Bare Nostrum, en Consejo de
pelo corto (ilustración 3.1).
Ciento. El despliegue policial se trasladó al bar. Antonio esperaba
Mientras parte del grupo trabajaba la vía económica, algunos
en la barra y el asesino le llamó:
agentes dieron una batida por el aparcamiento de la calle Beltrán.
La bolsa de basura con la que habían tapado el cadáver tenía que
Me preguntó si tenía el dinero -contó Antonio Melero
haber salido de algún sitio. Sin embargo, no hallaron plásticos durante el juicio- y le contesté que se lo daría si me daba la infor-
parecidos por ninguna parte, ni siquiera en el cuarto de limpieza. mación. Al rato, volvió a llamarme y me dijo que lo dejara en una
El parking estaba limpio. cabina, que allí encontraría lo que quería. Miré en varias cabinas
El lunes 13, mientras esperaban a que los forenses dieran por pero no vi nada. En la primera llamada me habló en catalán y las
finalizada la autopsia de M. a Ángeles, el móvil de Antonio Mele- demás en castellano. No me dio la impresión de que fuera una per-
ro volvió a sonar. Esta vez no era ningún allegado que le trasmi- sona marginal. Sabía mi número porque mi esposa lo tenía graba-
tía su pesar, si no un varón que decía tener información sobre lo do en su móvil como «papa».
que había pasado con su esposa y que se la daría a cambio de
2.000 euros. Antonio no quería entorpecer la investigación y se Los investigadores suponían que el sospechoso no se iba a
centró en lo importante en ese momento, enterrar a su mujer. poner a tiro tan fácilmente. Pero la cita les había servido para
Pero en el cementerio, el hombre insistió de nuevo. La voz del contrastar rostros con el fotograma que tenían del banco. El jefe
otro lado del teléfono repitió que sabía lo que él quería saber. de la investigación relató en la sala:
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Sabíamos que las llamadas las hacía desde diferentes cabinas Pero ese camino no les llevó muy lejos, y los investigadores
telefónicas ( ... ) Montamos el dispositivo en el bar porque en ese decidieron centrarse entonces en el parking. Eran usuarios
momento teníamos un fotograma de una persona de unos 25 muchos vecinos del barrio del Putxet, pero no todos del mismo
años, piernas delgadas y pelo muy corto. [Lo que sabíamos de él es edificio. También había comerciantes que tenían alquilada allí
que] era una persona educada, según nos decía el marido de la víc- una plaza. Buscaban a alguien que hubiese visto algo sospechoso.
tima, que hablaba en catalán y en castellano. Sólo le llamaba una
También contactarían con el servicio de limpieza, para averiguar
persona, la misma siempre.
de dónde había salido la bolsa que cubría el cadáver.
El hombre de mantenimiento del parking trabajaba en la
Aunque se captaron algunas imágenes de sospechosos, la
empresa Rojas. Acudía allí una vez cada quince días, en una fur-
policía no tenía muy claro lo que había sacado del Bare Nostrum.
El sospechoso debía conocerlo de antemano, pero nada asegura- goneta pequeña y vieja. La última vez que había ido a la calle Bel-
ba que fuese un cliente habitual. Se habían fijado en tres personas trán había sido el 3 de enero, de seis de la mañana a tres de la tar-
a las que habían identificado, pero una de ellas, que estaba den- de. Le enseñaron la bolsa de basura, pero no la reconoció como
tro del bar, les había generado una especial sorpresa. Les llamó la de la empresa, y lo sabía bien, porque llevaba cinco años lim-
atención por su forma de vestir, por el pelo corto y porque habla- piando ese parking y nunca las había utilizado. Tampoco le sona-
ba catalán y castellano. Dijo que vivía en el barrio de La Mina y ban de haberlas visto en un vehículo, o de recoger alguna similar.
que había ido andando hasta el bar. Sin embargo, todavía no te- El domingo los agentes habían hablado con el presidente del
nían suficientes indicios ni imágenes para inclinarse por la deten- parking que era también dueño del bar de al lado al edificio, pero
ción de una de ellas. decidieron repetir. Éste contó en el juicio:
Como el asesino o un cómplice había quedado en diferentes
sitios con Antonio Melero, buscaron la localización de las cabinas El 11 de enero a las 11.30 de la mañana venía del Banco
Popular hacia el bar y vi a un hombre [durante el juicio y ante-
y todas las grabaciones de los cajeros que había utilizado para
riormente lo identificó como Pérez Rangel] en la esquina miran-
intentar hacer una cronología de los hechos. 1
do al parking. Me fui al bar y no supe nada más. Cuando se des-
l. Tras el crimen sacó dinero en la calle Balmes, 350 a las 14:26 minu- cubrió la primera víctima, el domingo, fui al parking y me encon-
tos y había vuelto a intentarlo en el Caja Madrid de Bruc, 65 a las 19:07, ya sin tré allí a la Policía. Me presenté como presidente y no les dije
éxito. Después había llamado a Antonio Melero, a las 20:58, desde el móvil de nada de la persona a la que había visto. Unos días después, un
su mujer. Al día siguiente, a las l 0:14 horas, fue al cajero exterior de La Caixa usuario del parking me comentó que había encontrado a un chi-
en La Rambla, 30, insistiendo en sacar dinero. El lunes 13 había llamado a co dentro del vestíbulo que le pareció raro y que coincidía exac-
Antonio para fijar una cita en El Corte Inglés, a las 13:13 h. Aunque en la lla-
mada no indica en cuál de todos los que hay en la ciudad condal, el interlocu-
tor tenía uno enfrente el de Plaza de Catalunya. La siguiente se produce a las 17:22 vuelve a comunicarse desde los teléfonos de Portal del Ángel, para cam-
14 horas, desde la Plaza Pi i Sunyer, y le cita en el metro de Diagonal. No se biar el punto de encuentro en el Bare Nostrum de Consell de Ciento. Desde las
presenta y un poco más tarde el hombre vuelve a llamar desde Marina con Sal- cabinas de esa calle llama a las seis y cuarto, para decirle que salga del bar y
vador Espriu, pero no deja mensaje, eran las 17:20 h. vaya hacia las cabinas a recoger la información. Esta vez telefonea desde la
El14 de enero utiliza la cabina de la calle Prima las 17:06, próxima a Sant cabina de acceso al Bare Nostrum, rodeado de policías, y le dice a Antonio que
Adrian, y cita a Melero a las seis de la tarde en el metro de Verdaguer. A las se traslade a Caspe con Paseo Sant Joan, pero allí no hay cabinas.

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tamente con la persona que yo había visto por la mañana. Una go. Era un matrimonio de ya casi tres décadas, con un hijo de 28
vecina también me comentó que le había visto frente al parking
años que aún vivía con ellos. Se habían conocido cuando ella tenía
muy tenso. Le pedí a estos vecinos los números de móvil y se los
14 años y con 46 a Maite nunca se le había pasado por la cabeza
di a la policía. Entonces me enseñaron unas fotografías y le reco-
separarse de Ruperto. Como declararía su marido posteriormen-
nocí. Era un chico de unos 24 o 25 años y de pelo corto. A mi me
te: «Éramos una mesa de tres patas y ella ponía el equilibrio». El
llamó la atención que la persona que miraba al parking hablaba
año anterior había sido complicado para la familia porque a Mai-
por el móvil y llevaba guantes grises ( ... ) vestía un tres cuartos
gris verdoso claro. Se le veía tenso y no me sonaba del barrio ...
te le habían diagnosticado un cáncer de útero, pero lo había supe-
Até cabos cuando los otros me refirieron el haber visto a esta per- rado y ahora la pareja volvía a ocuparse de su gimnasio del barrio
sona y por las características todos coincidíamos con la misma. del Putxet. Como era un negocio familiar, Maite daba clases de
Esta persona siempre estaba sola. aeróbic por la mañana y Ruperto de defensa personal por las tar-
des. Ella solía estar hasta las 15:45 y las 16:30, porque tenía un
Otra vecina de la calle Beltrán declaró: «El 11 de enero vi a horario fijo y en cuanto él llegaba al gimnasio ella se iba a casa.
una persona que me llamó la atención. El chico estaba muy ner- Ruperto, sin embargo, había días que pasaban las diez y media de
vioso, me llamó la atención su físico y su comportamiento; subía la noche y todavía no había terminado la jornada. Eran usuarios
y bajaba la acera, llamaba por el móvil y cuando yo pasaba me del parking de la calle Beltrán. Tenían un BMW azul metalizado,
miraba muchísimo. Le vi dos o tres veces en un par de horas o con baca en el techo, que quedaba cada día estacionado en la pla-
za número 15 de la primera planta. Justo detrás, aparcaban el Fiat
tres. La primera vez creo que fue sobre las 10:30 de la mañana,
Punto plateado. Maite solía coger el Fiat.
sobre la hora y tres cuartos le volví a ver y sobre las 12:30 fue la
El 22 de enero, once días después de que una mujer apare-
última. A las dos, cuando regresé a casa, ya no estaba». Otros
ciese asesinada en su mismo parking, habían estado comiendo
vecinos declararon haber visto al mismo joven.
juntos el matrimonio y su hijo. Maite comentó en la comida
que le daba mucho miedo entrar al garaje, que cuando dejaba
el coche salía corriendo y que estaba pensando en llevar un
Segundo asesinato
cuchillo o no aparcar allí. Ruperto se rió. «Tú eres una gran
deportista y sabes algo de artes marciales, además, seguramen-
Las familias que utilizaban el parking y los vecinos del barrio
te haya sido por un robo, no volverá a suceder», le contestó. Se
estaban inquietos. El asesinato no había tenido mucha repercu-
besaron y él se fue a cambiar unas zapatillas que le había rega-
sión en los medios y todos creían que había sido un robo, pero
lado su mujer.
pensaban que las autoridades debían aumentar la seguridad en la Al terminar las compras aparcó el coche, para lo que tuvo
zona hasta la detención. Por allí sólo se veía de vez en cuando a los que retirar el ele su esposa; ella ya estaría en el gimnasio. Sin
agentes que investigaban el caso, pero los vecinos no observaban embargo, allí no sabían nada de Maite. Preguntó a los empleados,
vigilancias ni coches patrulla. Esta era la conversación más común pero ninguno la había visto. Pensó que Maite estaría de tiendas.
durante las comidas, las cañas y las reuniones entre conocidos. Por Alguien le preguntó si había mirado en el parking, pero desechó
ejemplo, en casa de la familia de Ruperto Bilbao y Maite De Die- la idea y se fue a buscarla por los comercios de alrededor.
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Finalmente, se decidió a entrar de nuevo en el parking por la había que saltar la barandilla de la escalera, como en la anterior
ocasión. Hasta ahí todo igual. Pero la cabeza estaba apoyada en
puerta principal. La abrió con el mando a distancia y bajó la ram-
el tubo y las manos sujetas a la espalda con unas esposas metáli-
pa. Anduvo hacia la escalera del ascensor. Miró por la primera
cas Made in China -para las que no era necesario llave, algo que
planta, donde dejaban el coche y ...
no sabía Maite-; además, las muñecas estaban atadas también
con una cuerda con nudo doble, y uno de los pies lo había ama-
Volví a repetirme que era una idiotez --declaró Ruperto
durante el juicio- y cuando me iba a ir, crucé el vestíbulo para ir rrado a la barandilla con el cordón de las zapatillas que llevaba
a la salida de la calle Musitu. Ella siempre cogía ese camino, y sin la fallecida. Una bolsa negra de basura sin asas le tapaba la cabe-
pensar en lo que podía haber ocurrido, bajé y vi algo amontonado, za y otra cuerda similar a la de las muñecas ataba la bolsa alre-
tapado con algo. Bajé unos escalones y vi que era ella, eran sus pan- dedor del cuello. La cuerda tenía unos periódicos enrollados en
talones. Me invadió una gran tristeza. Fui al bar cercano y le dije al forma de bola justo donde coincidía con la boca, así había ter-
camarero que mi mujer estaba muerta. Maite estaba asustada. Era minado de apagar los gritos de Maite. La indefensión había sido
consciente de la realidad, el único que no era consciente era yo. total (ver ilustraciones 3.2 y 3.10)
La bolsa tenía varios desgarros que coincidían con los golpes
La sala del 091 recibió una llamada a eso de las siete delatar- que la mujer había sufrido en la parte posterior del cráneo, que
de alertando de que en el parking de la calle Beltrán se había como en el caso anterior habían sido la causa de la muerte. La
cometido un nuevo asesinato. Los jefes de Homicidios y la Policía había golpeado con la bolsa puesta, por lo tanto, mediante su
Científica se hicieron cargo de nuevo de las actuaciones. Los inves- estudio podrían reconstruir parte de la agresión y analizar con
tigadores volvieron a comprobar que se podía entrar al parking a qué objeto se había cometido el crimen.
través de la finca por un ascensor y también por la calle Musitu, Aunque ahora ya sí había muchas evidencias para pensar en
pero ninguna de las puertas tenía señales de forzamiento. un asesino en serie, era momento de poner todas las hipótesis
Otro grupo de agentes bajó directamente a la quinta planta, sobre la mesa. El periódico con el que habían amordazado a Mai-
donde estaba el cadáver de Maite, en el descansillo de las escale- te era La Vanguardia del17 de enero y no se hacía ninguna men-
ras que llevaban a la calle Musitu. Había mucha sangre, el cuer- ción al anterior crimen del parking. Podía tratarse de un imita-
po estaba rodeado de ella. El asesino se había ensañado. Había dor o de un asesinato por encargo, en el que Ángeles habría sido
restos óseos y proyecciones de sangre por la pared, la mayor can- una víctima de la confusión del asesino: ambas aparcaban en la
tidad a unos 25 centímetros de la víctima, pero también encon- plaza 15, aunque en diferente planta. Las coincidencias entre las
traron vestigios a unos 90 centímetros (esta diferencia en la dis- víctimas eran evidentes y esto lo mismo servía para mantener
tancia se relaciona con el movimiento cada vez más rápido y la tesis del psicópata como de la equivocación. Se trataba de
contundente al golpear). La escena parecía casi un calco del cri- mujeres de la misma edad, rubias, atractivas, de unos cuarenta
men de Ángeles, con una inmovilización de la víctima mayor años, de un tipo social acomodado, no eran especialmente
fuertes -Ángeles sólo medía 1,65-, el lugar del hallazgo era el
que en la anterior ocasión. El cuerpo estaba semisentado, boca
mismo, incluso, declararon los policías, «había gotas de sangre
arriba, debajo del hueco de la escalera. Al lado del cadáver, un
que no se sabía si eran de un fallecimiento o de otro. Las dos te-
tubo de refrigeración dificultaba el acceso al hueco, por lo que
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nían lesiones con los mismos objetos contundentes y en ambos tener los códigos, pero en esta ocasión no se había puesto en con-
casos sustrajeron los móviles y las tarjetas de crédito, aunque tacto con Ruperto Bilbao. Volvieron a hacer la cronología de los
ambas tenían joyas que no se llevaron». Maite llevaba un reloj y pasos del asesino siguiendo el rastro económico y buscaron imá-
pulseras, pero el asesino sólo le había quitado el bolso. genes de cámaras de seguridad. Esta vez sí iban a lograr buenos
Al día siguiente del asesinato, los medios de comunicación planos del individuo.
catalanes y nacionales publicaron filtraciones de la Policía en el La primera grabación que obtuvieron era saliendo de los
sentido de que se trataba de un sicario que se había confundido ferrocarriles de La Generalitat de la calle Padua, a las 16:41, y
en su primera víctima, aunque también mencionaban la teoría coincidía con el uso de las tarjetas. A las 16:46 se había utilizado
del psicópata. Ruperto comenzó a hacer declaraciones, a contar el la tarjeta en el BSCH intentándolo al menos en tres ocasiones,
miedo que tenía su esposa y a lanzar sus hipótesis: «Esto es una obviamente sin éxito, y a las 16:48 lo habían vuelto a intentar en
historia de gente que, por desgracia, no tiene para comer y cree el mismo cajero pero con dos tarjetas diferentes. A partir de las
que todos los que estamos aquí somos millonarios. [Se refería a 16:50 se observaba en las cámaras del interior del metro al mis-
la posible autoría de un vagabundo, ya que hay un comedor de mo hombre. La persona volvía sobre sus pasos, pero a las 16:52
indigentes cerca del parking]». Y es que este hombre, en su pena, regresaba al interior, retrocedía y finalmente aparecía a las 16:53
cometió un error en el que no había caído Antonio Melero, en los filtros de salida del metro dirigiéndose al exterior. Cuatro
hablar en exceso. Los medios de comunicación pudieron así abrir minutos después volvía a bajar al metro, el tiempo suficiente
cada día con alguna noticia relacionada con los crímenes, y ade- para acercarse al BSCH e intentar hacer dos operaciones más,
más de las teorías filtradas, se desarrolló otra sobre la posible ins- registradas a las 16:54. Comprobaron que en poco más de tres
piración del psicópata que no se pudo demostrar. En 2002 un minutos daba tiempo a salir del metro, ir a la calle Balmes, operar
autor catalán de novela negra, Andreu Martín, había ganado un en el cajero dos veces y volver. Les dio tiempo a hacerlo, incluso
premio por su novela Bellísimas personas, basada en un asesino les sobraron 15 segundos.
que 25 años atrás mató a martillazos a una mujer y a un niño en Con este seguimiento se dieron cuenta de que no podían ver
un parking de la zona alta de la ciudad condal. Entre el garaje de al individuo en ninguna cámara del andén y que siempre utiliza-
la novela y el del Putxet distaban sólo 40 metros. El ambiente se ba los cajeros exteriores para evitar ser grabado. Pero a las 17:37
caldeó en el barrio y los vecinos bajaban al garaje armados con había pasado por El Corte Inglés cercano de la Plaza de Catalunya
palos de golf y martillos. dirigiéndose hacia La Caixa de la calle Fontanella, donde había
Los investigadores retomaron la misma línea de investigación intentado extraer dinero. A continuación andaba desde el cajero a
que habían seguido con M. a Ángeles, las tarjetas de crédito, aun- la plaza y volvía a dar la vuelta. La cámara de El Corte Inglés lo
que el marido les había advertido que quizá no obtuviesen perdía cuando se encaminaba hacia la plaza Urquinaona.
mucho por esa vía. Maite nunca sacaba dinero de los cajeros, el Las imágenes de los cajeros de la calle Fontanella y de la calle
dinero en metálico lo cogía de casa. No se sabía ni siquiera los Padua se correspondían con la misma persona. Había rasgos
pins de las tarjetas, porque Ruperto se las daba sin el número. Sin como el cráneo, la altura de la cara y el cuello y la disposición del
embargo estuvieron acertados. Algo ilógico, el asesino había pelo, además de llevar la misma ropa, que les permitían estar
intentado sacar dinero con ellas como la otra vez, a pesar de no seguros de que se trataba de la misma persona. A continuación
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cotejaron las imágenes con las extraídas en el anterior asesinato y Asustada, se había revuelto contra su agresor, y por eso mostraba
coincidían. Era un joven de unos 25 años, delgado, de caderas pinchazos en las manos, los brazos y el hombro derecho. Pero a él
estrechas, de 1,67 de estatura y tenía una calvicie en la parte pos- no le iba a temblar el pulso y clavó el arma en la zona inguinal
terior de la cabeza. izquierda y en la subcostal derecha. 2 Después, cuando el dolor
Enseñaron las fotos de nuevo a los vecinos y más gente de la hacía perder las fuerzas a su víctima, comenzó a golpearla con un
zona dijo haber visto a un muchacho extraño. Una mujer recor- objeto de base cuadrangular, atizando su cráneo desde distintos
dó entonces algo que le había ocurrido el día del primer crimen ángulos con lo que parecía un martillo de encofrador, hasta que
y lo acababa de relacionar después del asesinato de Maite. Bajaba ella no pudo más. Los forenses describieron la muerte de Angeles
por la calle Fidel Fita, estaba todo solitario, «y de repente salió corno una agonía en aumento. Las heridas no mortales eran las de
una persona de detrás de unos matorrales y me asusté. Era un arma blanca, provocadas en primer lugar, y después llegaron las
hombre joven, piel pálida, rasgos marcados, ojos saltones, irnpac- mortales con el objeto contuso. Desde el inicio del asalto hasta la
tantes, el pelo cortado al 1.5 o 2, vestía oscuro, no debía ser muy muerte, a la 1:30, había transcurrido un tiempo relativamente lar-
alto, no era ni corpulento ni rubio. No le volví a ver más. Pensé go (unos 20 minutos). Sufrió todo ese tiempo y fue consciente,
que algo extraño debía estar haciendo esa persona, porque me según concluyeron los médicos, de que «si sólo le hubiesen produ-
sobresaltó. La calle estaba vacía, pero yo iba con una amiga. Eran cido las lesiones con arma blanca, habría podido sobrevivir».
entre la 1:30 y las 2». Fidel Fita es la primera calle que se en- Con Maite de Diego se ahorró utilizar el filo de un cuchillo,
cuentra subiendo Beltrán, hay dos escaleras, una a cada lado, y el pero sólo con un arma consiguió que la indefensión de la víctima
chico estaba en el parterre central. Estaba casi debajo de la calle, fuese esta vez total. No tenía ninguna señal de haberse defendido.
cerca de los contenedores, y detrás de los matorrales del último Nada más abordarla, cegó a su presa colocándole una bolsa de
parterre, en la parte baja de la calle que da a Beltrán. Debía estar basura en la cabeza y la pegó con el pico del martillo en la parte
escondiéndose al salir del parking, porque hacía escasos minutos posterior del cráneo. Así la intimidó para facilitar su traslado has-
que había matado a M.a Ángeles. ta el sótano donde la mataría. Ella bajó a trompicones hasta el
Otra mujer informó que había visto a un chico días antes de lugar donde la amordazó, ató y esposó, corno mostraban las liga-
que se cometiera este segundo asesinato. Estaba en la calle Bel- duras en la cara, las manos y los tobillos. Ya indefensa, sólo le res-
trán, sobre las diez de la mañana, sentado en un banco del parque taba gemir por su vida, el asesino giró el arma y, con la parte
desde el que se controlaba la puerta del aparcamiento. También redondeada del martillo o la maza, le asestó 12 golpes mortales
estuvo al lado del parking sobre las tres de la tarde. «Fue antes del en la zona superior de la cabeza.
asesinato -contó a los investigadores-, incluso pensé que tan- Varias pruebas demostraban que ésa había sido la secuencia
to rato sentado solo y observando ... ». Y así muchos más. del asesinato de Maite. Por un lado, los forenses aseguraban que
Todavía no tenían claro que se tratase de un psicópata, pero sí
que el asesino estaba perfeccionando su técnica. Comparando las 2. La herida inguinal tenía una trayectoria ascendente y hacia dentro de
la persona, de izquierda a derecha, después iba hacia atrás y llegaba hasta el
autopsias se apreciaban claramente las similitudes del modus ope-
sacro, recorría parte del hueso y se introducía. No era una herida mortal, pero
randi y las mejoras. Había sometido a ambas desde el principi~. A había sido producida con mucha fuerza. La herida subcostal era horizontal, de
Ángeles con una navaja que la hizo saber que su cuello peligraba. derecha a izquierda.
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si las lesiones superiores se hubieran causado en primer lugar, la mente facilitar la agresión cegando a la víctima: cubrir la cara
víctima hubiera perdido la verticalidad cayendo al suelo. Por cuando no se trata de evitar que a uno lo vean es un signo de des-
otro, los expertos de la Policía Científica pudieron descubrir personalización: el agresor trata a la víctima como un objeto. Es
mediante el estudio de las impresiones del martillo en la bolsa de un elemento del ritual del asesinato (volveremos sobre este pun-
basura, que desde el principio del abordaje había recibido 22 to en el estudio de la firma del asesino, más adelante).
lesiones contundentes, algunas parciales y otras totales -12 serían Se trataba del mismo asesino, la fuerza empleada en la con-
las mortales de las que hablan los forenses-, y otras tantas tundencia de los golpes era la misma en ambos casos, y las armas
puntiformes. Como en el caso de Ángeles, el arma era un marti- también. Los medios de comunicación no habían publicado nada
llo de encofrador de unos 26 milímetros, de formato cuadrado sobre la utilización del objeto contundente ni sobre la bolsa de
con un semicírculo en una de las aristas que dejaba heridas en plástico hasta después del segundo crimen, por lo que no podía
forma de «U». A las dos las había golpeado con ganas, por lo que ser un imitador. Aparentemente no tenía un fin sexual, pues nin-
el canto no había caído en perpendicular, sino inclinado, lo que guna de las mujeres había sido violada, ni siquiera se habían pro-
producía un hundimiento mayor de una parte que de otra. Utili- ducido tocamientos, ni las había despojado de ninguna prenda y
zaron entonces las fotografías de las autopsias e hicieron una tampoco había restos biológicos del agresor en ellas.
superposición de las marcas que el objeto había dejado en ambos Ahora tenían a su favor, aunque tarde, un rastro seguro del
cráneos, confirmando de esta manera la similitud de las heridas. individuo: sus huellas dactilares, además de su imagen. En el
Si en casi todo la agresión era igual, en esta segunda ocasión estudio lofoscópico de la bolsa de basura del crimen de Maite
el asesino había utilizado un engaño para inmovilizar a su vícti- había varias huellas dactilares, que analizaron tanto los servicios
ma. Los grilletes que puso a Maite son típicos de disfraces o prác- de la Policía Nacional como de la Guardia Civil. Tras aplicarle los
ticas sadomasoquistas. No eran unas verdaderas esposas de Poli- reactivos se revelaron un fragmento de huella palmar y tres hue-
cía, se podían abrir con llave o sin ella, pero con las manos a la llas dactilares que carecían de valor identificativo. Además se
espalda y sin visión, a nadie se le ocurriría que uno mismo podría habían extraído huellas de la barandilla de la escalera de la calle
liberarse de ellos. Musitu, y de las puertas metálicas que daban a la calle. Allí consi-
Los investigadores llegaron a la conclusión de que para pro- guieron revelar 24 impresiones dactilares y algunas palmares.
vocar el fallecimiento de esta manera no era necesario que el Había trabajo por hacer, ojalá lograran atraparlo antes de que
agresor fuera muy fuerte. La muerte había tenido unos requisitos volviese a matar.
de preparación previos importantes, insistían los forenses, lo que Con los fotogramas del hombre que los vecinos reconocían
evidenciaba el perfeccionamiento del asesino: meticulosidad en como el merodeador, sólo faltaba ponerle nombre y apellidos.
la confección de la cuerda, el uso de la bolsa para impedir la Entre los tres sospechosos que habían obtenido del primer cri-
visión, las esposas, la introducción del papel de periódico, ade- men había una persona con antecedentes por dos agresiones
más de que en el amordazamiento y en las primeras lesiones el sexuales. Había salido de un filtro de presos con permisos peni-
asesino se situó detrás de la víctima. Ahora bien, ¿por qué tapar- tenciarios. Anteriormente había actuado por esa zona y en foto-
le la cabeza? Si la iba a matar, ¿qué sentido tenía evitar que ella lo grafía se parecía al hombre del fotograma, pero cuando fueron a
viese? Nuestra opinión es que hay algo más en esto que mera- verlo en persona vieron que tenía el pelo largo, así que no había
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sido él. Entonces la inspiración llegó mientras trabajaban. A uno do a distancia y las llaves de las puertas. Tenía alquilada una pla-
de los agentes que había participado en el dispositivo del Bare za de moto situada en la rampa pegada a la planta -2. Después
Nostrum sus compañeros le enseñaron las imágenes conseguidas del primer impago le mandó varias cartas, le llamó, y le dejó avi-
en los distintos cajeros y en el metro, y cuál sería la sorpresa cuan- sos en la misma plaza para que se pusiera en contacto, pero no
do exclamó: «A este tío le identifiqué yo en el bar. Estoy seguro de tuvo noticias. El cartel estuvo colgado tres o cuatro meses en la
que la persona del cajero de Fontanella, la que vi en el bar y la de plaza, pero el deudor se había esfumado sin haberle devuelto aún
estos fotogramas es la misma». Y lo que es mejor, en la vigilancia ni las llaves ni el mando.
del Bare Nostrum habían anotado su dirección. Estudiaron las distancias entre el lugar de residencia del acu-
sado y las zonas por las que había estado según las cronologías de
ambos hechos. Desde el domicilio de los padres de Pérez Rangel
Captura de Pérez Rangel en la calle Levante, en el obrero barrio de La Mina, hasta el par-
king del Putxet había 12,9 kilómetros que se tardaban en hacer
Volvieron las vigilancias en el Bare Nostrum y cerca del por el camino más corto, el de Ronda, unos 26 minutos según el
domicilio del sospechoso. Se centraron en ese joven, de 25 años, medio de transporte que se emplease. Desde el parking hasta el
nacido en abril de 1978, llamado Juan José Pérez Rangel y que cajero de Balmes 350, había una distancia muy corta, unos cinco
vivía en la calle Levante, en el barrio de La Mina. El jefe de la minutos andando.
investigación relató durante el juicio que supieron que él había Todas las piezas apuntaban a un asesino que podía volver a
trabajado en una empresa textil, que se había dado de baja volun- matar, porque tras investigar el entorno familiar y laboral de
tariamente el 8 de enero y que no tenía dinero en cuentas ambas mujeres no había nada que sustentase la hipótesis del sica-
corrientes. En el BBVA y La Caixa de Catalunya les dijeron que rio. Ahora no iban a permitir que asesinara delante de sus nari-
sus saldos eran negativos: tenía facturas impagadas de diversas ces, como había pasado con Maite de Diego. Según todos los veci-
empresas, entidades financieras, bancos ... En la Caixa d'Estalv' nos él había estado merodeando por el parking después de los
debía 2.196 euros por un préstamo; al BBVA, 6.748 euros por asesinatos, es decir, cuando ellos pasaban por allí a recoger testi-
otro préstamo, a otro banco 908 euros; en El Corte Inglés había monios o a volver a analizar la escena. Le habían tenido siempre
hecho una compra por 58 euros que tampoco había pagado y a pegado a ellos.
Cofidis, 606 euros. En total, 10.219 euros que no estaba pagando El30 de enero, los investigadores sabían que Pérez Rangel vol-
y que tampoco parecía tener intención de hacerlo. Les faltaba vería de un viaje fuera de Barcelona, con su madre y su abuela. Le
encajarle en el entorno del parking. habían seguido tres días durante 24 horas. Y esperaron su regreso
Una de las personas a las que se dirigieron fue al adminis- para detenerlo. El por ahora presunto asesino no mostró ni un
trador de la Comunidad de Propietarios. Cuando vio la imagen ápice de asombro cuando le abordaron para ponerle las esposas.
no tuvo dudas. Él, además del cargo que desempeñaba, tenía un Estaba tranquilo y no contestó a nada, ni siquiera habló cuando le
par de plazas para alquilar y en abril de 2002 ese chico se había leyeron sus derechos. Los policías pidieron a los dos juzgados que
comprometido con una de ellas, pero sólo pagó el primer plazo. llevaban la investigación de ambos crímenes -aún no se habían
En el momento de firmar el contrato le había entregado el man- unido las causas porque no estaba claro que fuera el mismo asesi-
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no-, que les dejara entrar a casa de los padres de Pérez Rangel tiendas paramilitares y sex shops. En su habitación había facturas
para hacer un registro de la habitación. Allí encontraron todo lo y cartas en las que le reclamaban recibos impagados, un especial
que necesitaban para demostrar que el detenido era el culpable, de la publicación Muy interesante sobre policía científica e inves-
que había arrebatado la vida a dos mujeres y que se disponía a vol- tigadores y, lo más importante, papeles de banco con anotaciones
ver a hacerlo. Sin embargo, él ni se inmutó. Estaban delante su de horas y matrículas de al menos 9 usuarios del parking, que
madre y su abuela y el único interés que mostró fue por llevarse el fueron vigilados durante ese mes. Hombres y mujeres que no se
libro de El señor de los Anillos (ilustración 3.3). dieron cuenta de que un criminal les esperaba al acecho. Tampo-
Las pruebas que le enviarían directo a prisión por ambos crí- co los policías.
menes fueron su propio ADN, enviado a los laboratorios de ana- Juan José Pérez Rangel controló el parking al menos durante
lítica de la Policía para compararlo con las demás muestras: en el tres semanas. Y aunque no había escrito las fechas, los investigado-
caso de Ángeles se habían encontrado dos colillas de personas res lograron asociar cada apunte con un usuario y saber que había
distintas -una al lado del cadáver y otra junto al anillo-, que estado delante suyo antes del segundo asesinato, incluso después, el
no se correspondían con la víctima y necesitaban saber si algún día 23. En algunas de las páginas de esos 21 días escribió:
perfil coincidía con el detenido; también había cabellos hallados
en ambos casos, así como las zapatillas de Maite y otras de Pérez 17.00 h. Golf blanco, mujer, niños.
Rangel, en las que se había detectado sangre pero no sabían de 17.47 h. Sin tapacubos, mujer, parece SEAT Ibiza antiguo.
quién. La colilla hallada junto al cadáver de Ángeles pertenecía al 17.47 h. Golf rojo, hombre.
detenido, así como los pelos encontrados en dos bolsas de basu- [En otra nota:]
ra recogidas en su habitación. En las zapatillas de Pérez Rangel se 16.04 h. Opel Astra morado. Mujer del PP.
encontraron restos de sangre de una mujer que no eran las vícti- 16.06 h. Entra León. Hombre.
mas. Correspondía a su mano izquierda la huella palmar revela- 16.22 h. Sale moto plateada y de gran cilindrada, hombre.
da en la bolsa de basura que había puesto en la cabeza de Maite. 16.27 h. Fiat Punto, verde, raro [esta anotación parece
En su poder además estaban las llaves que le permitían un acceso referirse a Maite].
libre al parking.
La prueba que iba a determinar el ánimo que tenía Pérez Por la lectura de varias páginas manuscritas, la policía llegó a
Rangel de seguir matando iba a venir de su propio puño y letra. la conclusión de que Pérez Rangel ya tenía seleccionado su pró-
En su habitación, muy desordenada, además de dos bolsas de ximo objetivo. Lo intuían por descripciones detalladas como esta:
basura que coincidían con las halladas sobre los cadáveres y un «Ciclomotor Honda. Verde. Portaobjetos trasero con reflectante
libro de psicología titulado No sé ligar, se habían encontrado un rojo. Mujer». También había un apunte que hablaba de una fur-
periódico 20 minutos con referencias a los crímenes del Putxet, en goneta del servicio de limpieza, decía de ella que era «mierdosa».
el que había escrito «secreto, secreto, secreto»; unas bridas de Se trataba del vehículo que había enviado la empresa para limpiar
plástico que se pueden utilizar como lazos para inmovilizar de un el parking tras el primer crimen. Lo único que los policías no
solo uso, empleadas por las Fuerzas de Seguridad; y unas llaves de encontrarían, y que parece que nunca obtendrán, son las armas
grilletes que eran una mezcla entre plástico y metal, de venta en que utilizó en sus crímenes.
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Cuando se publicó la imagen de Pérez Rangel, los testigos Quedamos al lado del despacho, en la cafetería Baradera, en
Paseo de Gracia con Diputación. Vi que tenía la ropa sucia y con ara-
siguieron apareciendo. Una limpiadora de La Caixa, con un tur-
ñazos en la cara, en las mejillas, pero no con sangre, y me dijo que era
no de trabajo de tres a diez de la noche, relató a los agentes que:
consecuencia del accidente de coche. Llevaba un anorak, tipo ski,
«Durante enero de 2003 vi al acusado. Sería después de Reyes. Me
puede que fuera de piel pero creo que era deportivo. Estuvo con la
recordaba mucho a una persona que conozco, se da un aire a mi
señorita rusa dos semanas, la primera noche en un hotel y después en
hijo. Le vi varias veces, siempre en la calle Beltrán, bien vestido. su casa. A ella la trataba bien, pero en la relación, contaba la chica, no
Andaba, sin hacer nada, siempre solo. Uno de los días entró en el era lanzado. Era un poco raro. Creo que la chica me dijo que había
banco, llevaba mochila, zapatillas, pantalón y chaqueta oscuros, y ratos que la dejaba sola. Un día, no sé concretamente cuál, la dejó sola
me miró. Le pregunté si pasaba algo, tenía los ojos muy rojos, en el centro comercial de Glories. También me contó que iban a un
pero me contestó muy mal. También le vi alguna vez cerca del bar para jugar al billar. A partir del día 30, el Sr. Pérez Rangel vino a
gimnasio de Maite, sé que fue después de Reyes pero no recuer- la agencia quejándose de la chica. Quedaron como amigos y ella vol-
do el día exacto, aunque sé que le vi antes de la primera muerte y vió a Rusia. No recuerdo bien, pero creo que se marchó el25.
después de la segunda». Al cabo de unos días volvió otra vez por la oficina, para inte-
Otra mujer con su testimonio ayudaría a la Policía a rellenar resarse por otra chica. Me pidió los trámites para conocer a otra
los tiempos en blanco que tenían en sus cronologías. Irina Logui- chica pero ya no volvió. El primer contacto lo pagó al contado, tan-
na tiene con su esposo una agencia de contactos entre hombres to el contrato como el viaje.
españoles y mujeres rusas. Allí acudió Pérez Rangel antes y La segunda vez que lo vi estaba muy nervioso y cansado, me
dijo que dormía poco. Un día en la oficina cogió un periódico y me
durante sus asesinatos. Según contó la empresaria en el juicio:
pidió que le dejara llevárselo. Era de mi marido y todavía no lo
había leído. Me negué. Era del segundo asesinato.
Le conozco por motivos profesionales. La empresa en la que
trabajo es de contactos, se llama «Nevesta Russt». Él vino a buscar
información, nos preguntó cómo trabajábamos y cómo se podía Los empleados y el dueño del Bare Nostrum también ayuda-
hacer para conocer a una chica rusa. Nos pareció educado y nos ron a saber más de la vida de Pérez Rangel. Era un cliente habi-
dijo que hablaba inglés, que era contable y tenía estudios universi- tual desde hacía años, y jugaba mucho al billar. El dueño contó
tarios. Dijo que tenía piso propio, pero cuando vino la chica rusa, que de vez en cuando llevaba a alguna chica. Sabía que tenía una
allí vivía su hermano y la madre, y por eso tuvieron que estar la moto porque un día intentaron robársela en la puerta del bar.
primera noche en un hotel y después en su casa. Firmamos un Creía recordar que el13 de enero Juanjo le había comentado que
contrato para conocer a una mujer e intentar formar una pareja. El había una televisión de plasma de 3.000 euros que quería com-
tenía que pagar 600 euros más el viaje que eran 1.200. En total, prar y que la había visto en una tienda de la calle Balmes [la mis-
1.800 euros. ma en la que está uno de los cajeros de los que sacó dinero]. Tam-
Llegó a venir la chica. El11 de enero de 2003, sobre las 12 ó 12
bién sabía que Juanjo estaba harto de trabajar de noche, iba a
y algo, habíamos quedado en el aeropuerto, pero el Sr. Pérez Ran-
gel no apareció. Entonces fuimos a la oficina para buscar su teléfo- dejarlo por ese motivo.
no y llamarle. Primero no contestaba. Al final pude contactar con Una de las personas que más se sorprendió cuando el juzga-
él sobre la una o las dos y me dijo que había tenido un accidente. do la llamó a declarar a finales de marzo fue la ex novia de Pérez
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Rangel, María de los Andes, una mujer de nacionalidad colom- evitado una tercera muerte. Pero siendo exigentes, todas las prue-
biana que sólo tenía buenas palabras para él: «Mi ex novio era un bas que la Policía necesitó para identificar a Pérez Rangel y para
cielo», dijo al juez. Se habían conocido en una pista de patinaje argumentar una acusación contra él estaban en el primer asesi-
nato. No se valoró lo suficiente el que pudiera tratarse de un ase-
en la que trabajaba la familia de Pérez Rangel y durante su
sino en serie; no se entiende, de lo contrario, que Pérez Rangel
noviazgo, que había durado casi todo el 2002, había sido muy
pudiese tomar notas y vigilar el parking tan descaradamente
cariñoso. En el juicio contó:
como para que le vieran más de una decena de personas, pero no
los investigadores.
Inicié la relación con Pérez Rangel en 2002 y duró unos nue-
ve meses, hasta finales de ese año. Fui yo quien puse punto y final
Sin embargo, éstas no serían las inquietudes que verterían el
a la relación. Solíamos ir a patinar skating y al Bare Nostrum. acusado y su defensa sobre el caso. Juan José se había negado a
Íbamos en metro, aunque creo que tenía moto, porque aunque a declarar tras su detención, aunque había pedido un abogado. A
mí nunca me llevó, los camareros del Bare Nostrum lo sabían. Al finales de febrero fue llevado ante el tribunal, donde se negó a
final de la relación dijo que quería sacarse el carné de coche. declarar, aunque en los pasillos había dicho a los periodistas con
Entonces Pérez Rangel vivía en el barrio del Putxet. voz seria y rostro pueril, acentuado por el chándal que vestía: «Soy
Después de romper volvimos a vernos. En total unas cuatro inocente y mi ADN lo demostrará. Todo esto es política. Todo se
veces, dos de ellas en enero. El día 22lo vi por la mañana. Estaba nor- aclarará». Las pruebas biológicas todavía no habían sido presenta-
mal, como siempre. Serían las 10 o las 11 de la mañana. Conmigo era das al juzgado, y aunque por supuesto inculparían a Pérez Rangel,
tranquilo y cariñoso, nunca me trató con desprecio ni con dureza. el acusado y su abogado lo iban a utilizar durante algún tiempo
para sembrar incertidumbre. Esta afirmación, después de negarse
Los agentes lograron contactar con la casera de Pérez Rangel a prestar testimonio, dejó claro al juzgado de instrucción, a la fis-
cuando éste vivía en el barrio del Putxet, según su ex novia, y no cal y a los abogados de las familias, que la estrategia del acusado y
en La Mina que es donde se había criado y donde residió hasta ser de su abogado no iba a ser limpia. Así que, temiéndose lo peor,
detenido. La señora había sido propietaria de un piso en la calle hicieron incluso una prueba grafística, presentada en el juzgado el
Musitu, que le alquiló en enero ele 2001 hasta enero de 2002. Fir- 27 de marzo, para cotejar la letra de las anotaciones de los movi-
maron el contrato, Pérez Rangelle pagaba las 50.000 pesetas a su mientos del parking con la ele Juan José y que así no pudieran
tiempo todos los meses, y cuando finalizó el contrato éste desa- poner en duda que él las había escrito. Se le obligó a redactar un
pareció sin dejarle deudas, aunque dejó un montón de enseres cuerpo de escritura dictado en el que había palabras y letras que
personales que nunca reclamó ni fue a buscar. Tres meses después aparecían en sus apuntes, mezcladas con otras que nada tenían que
de abandonar el piso, alquiló la plaza de la calle Beltrán y Musi- ver. Algunas palabras, como «miércoles» o «golf» eran idénticas,
tu. ¿Para qué quería un garaje en ese barrio si ya no vivía allí y con trazos hacia la derecha aunque a veces hacía un pequeño giro
además había vendido las motos?, pensaron los investigadores y a la izquierda. Letras como la «h» eran muy personalizadas, lo que
demás seguidores del caso. indudablemente demostraba que Pérez Rangel las había escrito.
La operación, no podía ser de otra manera, se presentó como Antes de que éste decidiese enmarañar el caso, el juzgado
un éxito policial. Habían tardado 19 días en detenerlo y habían solicitó su informe psicológico. Pero los tres especialistas que le

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analizaron no sacaron mucho de él. Seguía negándose a declarar. de Vall y estuve unos dos años, hasta enero de 2003. Cesé volunta-
Según contaron en el juicio: riamente porque había encontrado un trabajo mejor [pero se nie-
ga a contar cuál fue ese trabajo].
Dr. Castella: Pérez Rangel estaba tranquilo, respondía lógica- Nunca he tenido una enfermedad grave, sólo un accidente de
mente a lo que deseaba responder, acogiéndose en muchas pre- moto en 2002, pero no me quedaron secuelas. ( ... ) Hablo catalán,
guntas a su deseo de no responder. No detecté ningún síntoma de lo he estudiado y puedo hablarlo, pero soy castellano parlante.
enfermedad mental. Creo que su nivel de inteligencia era normal En 2002 tuve una novia, María de los Andes, aunque rompi-
por el resultado de la entrevista, no vi necesario hacerle ningún mos a finales de año de mutuo acuerdo. Luego he tenido varias
tipo de prueba. Pensaba mucho las respuestas que daba a las pre- relaciones esporádicas [no dice con quién].
guntas. En enero de 2003 tenía dinero suficiente como para estar dos
Dr. Medina Vicioso y Dra. Idiaquez: Nos entrevistamos con el meses sin trabajar. El dinero lo guardaba en efectivo en mi domi-
acusado y le hicimos una serie de test. Su nivel de inteligencia es cilio, en mi habitación. En la entrada y registro no lo encontró la
normal. En muchas de las preguntas mostró su deseo de no con- Policía porque ya me lo había gastado. Cuando me detuvieron
testar. Presentaba una actitud defensiva y carencia de espontanei- venía de cobrar el cheque de la empresa, el finiquito, y con eso
dad porque se pensaba mucho las respuestas. Adoptó un estilo de esperaba aguantar más tiempo sin trabajar. En el otro sitio empe-
respuestas poco sincero y también observamos rasgos de inhibi- zaba a principios de febrero. Tenía varias deudas con bancos, pero
ción de la agresión. Había rasgos de hostilidad encubiertos. Su no recuerdo cuál era la cantidad.
capacidad le permite saber lo que hace y si está bien o mal, pero Russt es una agencia matrimonial, la utilicé porque quería que
con su actitud quedó limitada parte de la información que hubié- me pusieran en contacto con una chica rusa. La chica llegó el 11 de
ramos necesitado para hacer un informe más completo. enero y se marchó el25. Les pedí a la agencia que me buscasen una
nueva chica, aunque no llegué a formalizar esta llegada.
Conozco la calle Musitu porque estuve viviendo allí un año,
pero no recuerdo en qué fechas. Sólo sé que era una planta baja, no
Declaraciones, juicio y condena
recuerdo el piso ni el número. Vivía solo, aunque a veces venía una
novia de la que no recuerdo el nombre. La calle Beltrán también la
Estuvo nueve meses en el centro penitenciario La Modelo, de
conozco porque tenía allí alquilada en un parking una plaza de
Barcelona, sin abrir la boca. Hablaba poco o nada con los otros
garaje para mis motos. Sí, es el parking de Beltrán 28-34. No
presos y sólo se dedicaba a leer y a verse con su abogado. Final-
recuerdo cuándo lo alquilé, pero estuve hasta enero de 2003. Guar-
mente, el 6 de octubre de 2003 Pérez Rangel, vestido de chándal daba una Kawasaki ZZR. Sólo pagué la plaza los dos primeros
y con el pelo muy corto, echaría su veneno y su verdad en su meses. Tenía intención de arreglar la moto, venderla y liquidar las
declaración ante el juez, muy bien asesorado por su letrado: deudas que tenía, entre ellas el alquiler del parking, y para eso tam-
bién iba a utilizar el cheque de la empresa. No llegué a tener pro-
Estudié hasta 5. 0 de F.P, rama de administrativo, pero no lo blemas con el dueño de la plaza, pero me envió algunas cartas. No
terminé porque empecé a trabajar. Creo que fue sobre los 20 años. tengo carné de coche.
Era abril, no recuerdo el año, pero quizás hará unos dos años [es El Bare Nostrum está en la calle Consejo de Ciento, 348. Soy
decir, tenía 22 o 23]. La empresa se llamaba Anglés Textil, en Lli<;:a cliente desde hace varios años, pues desde los 16 voy al skating [pis-

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ta de hielo], en Rogcr de Flor, cerca de Consejo de Ciento, y conoz- no encajábamos entre nosotros. Por las mañanas iba yo solo a
co bien la zona. mirar el trabajo que estaba buscando, comíamos normalmente en
El11 de enero llegó la chica rusa. Por la mañana estuve en casa casa de mis padres y después nos íbamos de paseo. Unos días al
con mi abuela. Salí después del mediodía. Había quedado con ella skating, al Bare Nostrum e incluso un día estuvimos en la torre de
y con la encargada de la agencia a las doce de la mañana en el aero- mis padres.
puerto. Sobre las once llamé varias veces a la agencia para decir que ( ... )
llegaría tarde, pero no pude dejar mensaje porque la llamada que- F: ¿Dónde vivía en enero de 2003?
daba en espera. PR: En casa de mis padres.
Cuando salí de casa cogí un taxi para el aeropuerto. Estaba F: ¿Cómo es que viviendo en casa de sus padres mantenía el
llegando y me llamó al móvil Irina [la encargada de la agencia], parking de la calle Beltrán?
para decirme que ya estaban en Barcelona, así que le dije al taxista PR: No tenía un parking de confianza cerca de casa de mis pa-
que diera la vuelta. No recuerdo a qué hora llegué al centro. Que- dres. Además, la moto la utilizaba sólo en algunas ocasiones.
dé con ellas en el paseo de Gracia. Pero ese día no estuve en la calle F: ¿Cómo iba al parking cuando quería sacar la moto?
Beltrán. PR: Cogía el metro y los ferrocarriles de la Generalitat y me
Solía utilizar la entrada de la calle Musitu cuando iba algara- apeaba en la estación del Putxet.
je. Cogía las escaleras porque me quedaban más cerca y me daba ( ... )
igual que subir en ascensor. Mi plaza estaba en la planta 2. F: ¿Qué sabe sobre las llaves de grillete que fueron encontra-
Me encontré con la chica rusa y fuimos hasta la plaza de Cata- das en la entrada y registro de su domicilio?
luña para buscar un hotel, no recuerdo su nombre. La dejé allí alre- PR: No sé de qué llave me habla.
dedor de las siete de la tarde y cogí un taxi para ir al Bare Nostrum. F: ¿Y sobre las hojas manuscritas con anotaciones de modelos
Llegué al bar cuando ya estaba abierto. No estuve en la calle Bal- de vehículos y matrículas?
mes, 350, ni tampoco en la calle Bruc, ni siquiera la conozco [don- PR: Las hice yo. Cuando me enteré de una muerte en el par-
de están los cajeros]. king de la calle Beltrán, por la tele, me dediqué a hacer vigilancias
El día 12 no recuerdo lo que hice, ni sé a qué hora me levan- durante varios días apuntando los coches que entraban y salían del
té. Sólo sé que fui a buscar a la chica rusa para dar una vuelta. parking. Como hobby quise hacer una investigación de los hechos.
Fiscal: ¿Sabe de quién es este número de móvil XXXXX? F: ¿Cuánto tiempo estuvo haciendo ese seguimiento?
PR:No. PR: Creo que un par de tardes, pero no recuerdo cuánto tiem-
F: ¿Llamó los días 12, 13 y 14? po estuve cada día.
PR: No recuerdo haber llamado a ese número. F: ¿Cuál era el objetivo de esas vigilancias?
F: ¿Estuvo el día 12 por las Ramblas? PR: Me lo tomé como un hobby. Me llamaron la atención los
PR: No lo recuerdo. hechos al ser el mismo parking donde yo dejaba mi moto.
F: ¿Qué hizo el día 22? F: ¿Conoce el gimnasio Sport ... ?
PR: No lo recuerdo. PR: Sí, estuve mirando varios gimnasios cuando viví por la
F: La chica rusa estaba todavía en España ... zona, pero al final no me apunté a ninguno.
PR: Todas las tardes salía con ella, excepto una, que fui a ver a F: ¿Fumaba en enero de 2003?
Irina a la agencia para decirle que la chica era muy maja pero que PR: Sí.
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F: ¿Fuma negro o rubio?
so del que se ayudaría para continuar con su macabro juego. La
PR: Fumo rubio, pero no tengo ninguna marca en concreto.
novia de este convicto se puso en contacto con un periodista de
F: ¿Conoce a María de los Ángeles Ribot Beltrán y a María
un semanario de sucesos que además aparecía en un programa de
Teresa de Diego?
PR:No. televisión de sobremesa. Pérez Rangel quería contar su historia, él
( ... ) no había sido el asesino y tenía incluso su propio sospechoso. No
Defensa: ¿Cómo guardaba la moto en el parking de la calle quería dinero, sólo que contasen su verdad. El periodista le dijo a
Beltrán? la chica que la próxima vez llamase el propio Juanjo y así habla-
PR: Le ponía una pitón (una cadena), un candado de disco y rían. Como esta llamada no se producía, la revista a través de ese
tapaba algunas partes de la moto con bolsas de basura pequeñas, redactor decidió escribir a Pérez Rangel a la cárcel y éste contes-
concretamente la zona del cuentakilómetros y la zona donde ponía tó. Un día sonó la centralita y la secretaria pasó la llamada per-
el casco. pleja de quién era el interlocutor. Pérez Rangel «orientó» al
D: ¿Están entre sus aficiones la criminalística, las investigacio- periodista para que buscara los antecedentes por agresiones a
nes policiales? mujeres de Ruperto Bilbao, que después aparecerían en el suma-
PR: Sí. rio no porque las facilitara el profesional, sino por que las solici-
D: ¿Está suscrito a la revista Muy interesante? tó el abogado de Pérez Rangel. Al final se pactó la cita para el 3 de
PR: No estoy suscrito, pero la compro a menudo, igual que septiembre y el reportaje sería publicado en noviembre, un mes
CNR, Historia y Vida ...
antes de que comenzase el juicio. Aunque el texto acabó por no
D: ¿Entró alguna vez fumando en el parking?
ser del agrado del protagonista, obviamente, porque se destapaba
PR: Es muy posible, sobre todo cuando iba y venía de los billa-
la estrategia que éste utilizaría durante el proceso. Éstos son algu-
res Ars.
nos extractos del artículo: 3
D: ¿Ha tirado en alguna ocasión la colilla dentro del parking?
PR: Puede que sí.
Fuma con tranquilidad y saborea durante unos segundos el
humo antes de expulsarlo. Sus ojos claros transmiten la inocencia
Todas las mentiras que había soltado Pérez Rangel eran fáci-
de un niño que nunca ha roto un plato, pero su boca lo traiciona.
les de detectar. El portero nunca vio una motocicleta tapada con
Su sonrisa es retadora y, aunque intenta ocultarlo, su tono de voz
bolsas de plástico, tampoco el resto de usuarios, ni siquiera la es chulesco( ... ).
persona a la que el administrador había mandado poner el cartel Durante 30 minutos se mofó de las investigaciones del Grupo
en su plaza por el impago ni el servicio de limpieza. Y aunque el de Homicidios de Barcelona. «No temo al jurado. Nadie podrá pro-
presidente no conocía a todos los usuarios del parking, esta per- bar que yo las maté». Eso precisamente es lo que intentarán demos-
sona no le sonaba de nada. Estaba claro también que algo tenía trar las acusaciones a partir del lunes 8 de diciembre, día en el que
que decir sobre sus manuscritos, pero aunque él alegó que había comenzará su juicio. El fiscal y los abogados de las familias de las
estado realizando su propia investigación, nadie le creyó.
3. Agradecemos a los periodistas Alfonso Egea y Nacho Abad del sema-
Juan José fue otra vez a la cárcel, donde volvió a mantenerse
nario Así son las cosas su gentileza por permitir reproducir extractos de la
unos meses en silencio. Hasta que conoció, ya en 2004, a un pre- entrevista.
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víctimas solicitan para él48 años de cárcel por haber matado a gol- declaración nadie le preguntó por esa prueba en concreto, esta
pes a Ángeles Ribot y a Maite de Diego en enero de 2003 ( ... ). revista ha averiguado que los investigadores encontraron durante
Pérez Rangel y su abogado intentarán capear aquellas pruebas el registro unas zapatillas de deporte que no sólo coincidían con la
que lo han mantenido dos años en prisión acusado de los críme- pisada impresa en sangre del primer crimen, sino que conservaba
nes. Para empezar, tiene que lograr situarse en el parking del Put- restos de hemoglobina( ... ).
xet en las fechas de los asesinatos, pero de una forma natural. Por «Si he accedido a hablar con ustedes es sólo porque sé que yo
eso en su declaración dice [el 6 de octubre]: «Utilicé la plaza del no maté a esas mujeres. No quiero que me paguen porque no lo
aparcamiento hasta enero de 2003». Es más, se atrevió a contar a necesito, nunca lo he necesitado ( ... )».
esta revista: «Estuve allí en enero, pero no recuerdo qué día» ( ... ) [También le preguntó el periodista sobre la declaración de Iri-
[la importancia de esta localización es por la colilla que le inculpa na, la dueña de la empresa.] El error de Pérez Rangel es la prepo-
en el asesinato de Maite ]. En su declaración oficial sostiene: «Pue- tencia, y durante la visita que le hizo esta revista a la cárcel Mode-
de ser que en alguna ocasión tirase una colilla dentro del aparca- lo fue incapaz de morderse la lengua. «Es su palabra contra la mía.
miento». Y con una sonrisa burlona, insistió en esa idea ante el La chica rusa no va a declarar, así que el jurado popular tendrá que
redactor de esta revista: «Es cierto que mi ADN está en la colilla, creer a Irina o a mí. Y por supuesto, pienso negar esos arañazos y
pero jamás reconocí haber estado allí los días de los crímenes. ese nerviosismo del que habla».
Nunca podrán saber cuándo fue fumado ese Camel, porque es ( ... ).
científicamente imposible», dijo Juan José Pérez Rangel jugando Mientras sujetaba un cigarrillo rubio entre sus delgados
con una cajetilla de Winston en la mano izquierda. dedos, le explicó al periodista que los casi dos años que lleva preso
[Sobre la bolsa de basura del caso de Maite y la huella palmar los había invertido en investigar su caso. «Me gusta leer todo aque-
encontrada en ella su versión está igualmente analizada.] «Cuando llo relacionado con la investigación. Ahora empleo el tiempo en
guardaba la moto allí -explica en su declaración ante el juez-, leer y estudiar mi caso. No sólo sé que soy inocente, también ten-
tapaba algunas partes con bolsas. Concretamente el cuentakilóme-· go a mi propio sospechoso ... ».
tros y la zona donde ponía el casco». Pero fue un poco más lejos
durante la entrevista, y afirmó: «Yo no sé si alguien cogió las bol- Ese sospechoso no sería otro que Ruperto Bilbao, que cada
sas de mi moto, pero tampoco pueden probar cuándo toqué yo día se encontraba más sumido en una depresión. Ya se había
esas bolsas por última vez». rumoreado sobre él cuando los periódicos hablaron de la tesis del
El vetusto ambiente de la Modelo contrastaba con el aspecto asesinato por encargo. Quizá hubiera pagado los servicios de un
de Pérez Rangel. Un pelo perfectamente peinado, un Lacoste plan-
sicario para deshacerse de ella, pero éste se había equivocado con
chado a la perfección y unas gafas con montura al aire tras las que
M.a Ángeles. Según contó Pérez Rangel a este semanario, al que
pestañeaban sus ojos sin rastro alguno de preocupación o de arre-
también le facilitaron el papel del sumario donde aparecían los
pentimiento.
datos, Ruperto Bilbao tenía antecedentes por una agresión sexual
«Ellos creen que lo tienen todo muy atado, pero incluso han
mentido para que la opinión pública crea que soy un asesino. en los años 70, pero según se explicó durante el proceso, esta
Dicen que al detenerme encontraron en mi casa unas zapatillas agresión fue por besar a la que después sería su esposa, en un
manchadas de sangre. ¡Eso es mentira!». Tal vez demasiada sober- parque durante el régimen franquista. Nada que ver con un agre-
bia, pero esta vez Pérez Rangel se equivocaba. Pese a que en su sor sexual convertido en asesino.
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El martes 9 de diciembre todos los medios de comunicación No sé la distancia que hay desde Sant Adriá (barrio de sus padres),
tomaron las mejores posiciones para captar la nueva imagen de pero tardaba en llegar 20 minutos, iba en moto o en transporte
Juan José Pérez Rangel. Además, la Audiencia de Barcelona daría público. No recuerdo en qué fecha contraté la plaza de alquiler,
la señal a las televisiones. Era su día. Limpio, bien vestido, con un pagué dos mensualidades y me dieron las llaves del parking y un
mando a distancia, con el que podía acceder a cualquiera de las
pelo más largo que cuando fue detenido, peinado cuidadosa-
plantas. No estaba al corriente de pago de los recibos del aparca-
mente, con las mismas gafas de montura al aire que se puso en
miento y no recuerdo cuándo dejé de pagar. Di las cuentas ban-
prisión y que no llevaba durante los crímenes, y con una voz que
carias para que pasaran el cobro. Me reclamaron por carta el
parecía aleccionar al jurado, Pérez Rangel se levantó y relató: pago del alquiler, no recuerdo en qué fecha. Pensaba pagar todas
las deudas con el nuevo trabajo y con el finiquito. Podría probar
Tengo 26 años. He estudiado hasta 5." de FP, del ramo admi- que me dieron un trabajo para febrero, trayendo a la persona que
nistrativo. Antes de ingresar en prisión, trabajaba en una empresa me lo ofreció.
textil durante unos dos años. Me pagaban entre l.l 00 y 1.300 Estuve en el aparcamiento el día lO de enero por la noche y
euros. Empecé a trabajar en esa empresa sobre 2000 o 200l.lo dejé días después de la primera muerte, quizá ell2, ell3 o el 14. Esos
el día 8 de enero, pero había encontrado otro trabajo que empeza- días fui al parking para comprobar que la moto estaba bien y como
ba en febrero. los ascensores no funcionaban bajé al lugar de los hechos, creo que
Mi padre es soldador y mi madre ama de casa, aunque tam- por la tarde. Fui también al parking porque me interesó lo que
bién trabaja en la limpieza. En enero de 2003 vivía con ellos. Tenía había pasado. Fui con la chica rusa. Tomaba anotaciones de las
unos ahorros de unos 1.900 euros y dos cuentas corrientes, una en matrículas que entraban en el parking y de las personas. Lo hacía
La Caixa y otra en el BBV, pero no recuerdo los saldos. Tenía dos por curiosidad. Las notas las tenía encima de la mesa de la habita-
préstamos solicitados en ambas entidades. No recuerdo el impor- ción, no pensaba hacer nada con ellas. Las hice durante los prime-
te, pero podrían ser unos 6.700. Luego solicité otro a Cofidis. La ros días y después perdí el interés. Me colocaba en el parque junto
deuda en total era de 1.200 euros. Tenía un cheque para ingresar de al parking o tomando una copa en el bar. En la mayoría de las oca-
900 euros del finiquito de la empresa. Me lo entregó el encargado siones iba acompañado de la chica rusa.
de la fábrica. ( ... )
Conozco el barrio del Putxet, porque estuve viviendo un año Al trasladarme del piso de la calle Musitu al de mis padres lo
en la calle Musitu de alquiler. Pagaba 50.000 pesetas al mes. No recogí todo y debí guardarlo en una carpeta [tenía un folleto del
recuerdo cuándo abandoné el apartamento. Al principio vivía solo. gimnasio de la segunda víctima]. No conocía a los dueños del gim-
En enero de 2003 dormía en casa de mis padres todos los días. nasio. Sé que hay unas anotaciones pero no son de mi puño y letra.
Era fumador de tabaco rubio. Tenía dos motocicletas, aunque no [Le enseñan una tarjeta de la agencia Russt.] Creo que estaba
el permiso para conducirlas. Con la Yamaha tuve un accidente y en mi cartera. Es una agencia donde presentan chicas rusas a espa-
quedó destrozada, pero sigo siendo propietario de las dos motos. ñoles. Solicité sus servicios sobre finales de septiembre. Quería que
Alquilé un aparcamiento en la calle Beltrán esquina Musitu. me presentaran a una chica. Me costaba 600 euros el primer pago,
La cogí para guardar la Kawasaki, no sé cuánto me costaba. Tenía aparte del viaje de la chica o ir a su país. Lo pagué en efectivo. La
la plaza en el segundo sótano, el parking tiene cinco, dejaba la chica rusa llegó elll de enero. Habíamos quedado a las doce en el
moto con la pitón y varias pinzas y la tapaba con diversas bolsas. aeropuerto, pero no llegué a la hora prevista porque mi abuela no

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se encontraba bien y llamé a la agencia. No recuerdo la hora del ( ... )y seguidamente la golpeó o golpearon en la cabeza, no menos
encuentro, podrían ser la una o las dos. de once veces, con un objeto contundente de base cuadrangular
Fui con la chica a un hotel, pero no dormí con ella. Pagué la compatible con un martillo de tipo encofrador ...
factura de las tres noches y después de esos días vino a mi casa. No
congenié con la chica y se lo dije a la agencia. Ella regresó a su país. En igual sentido cambió sus conclusiones en el caso de Mai-
Volví a Russt y pedí nuevos servicios, la otra se había marchado el te de Diego. Pero Juan José Pérez Rangel estaba tan ensimismado
día 25. Los gastos de la primera chica fueron 1.200 euros y los abo- en su teoría que, a pesar de que hasta su fiel abogado le había aca-
né en efectivo. Los de la nueva los pensaba pagar con el dinero del bado involucrando en los asesinatos, cuando al finalizar el juicio
nuevo trabajo.
la sala le otorgó la palabra, él, muy sereno, se mantuvo en sus tre-
[Se le exhiben una serie de objetos que se encontraron en su
ce. Indiferente, sentenció:
casa.] Reconozco las pistolas. Las compré en El Corte Inglés, son de
balines y las utilizo sin ánimo de causar daño a nadie. Las bridas
El motivo por el que se piensa que es un psicópata el que mató
son para sujetar los cables de la moto. Las llaves son de unas male-
es debido a que la policía encontró el 28 de enero un cartel que
tas que hay en mi domicilio. Las zapatillas creo que son mías, las ponía «el próximo será el 22», hasta aquel momento se pensaba
utilizaba cuando iba a la torre de mis padres. No tiene explicación que era un sicario y está en la hoja 960 del sumario.
que se haya encontrado sangre de mujer en ellas. Ha venido un testigo que fue para la policía a partir del 24 el
No sé si guardaba bolsas de basura en mi habitación. sospechoso. Y la ropa que se ve en la calle Padua no se me encuen-
( ... ) tra. En mi cabeza no hay tal claridad que sea calvicie.
Solía tapar el casco y el cuentakilómetros con bolsas de basu- Las declaraciones de Irina Logina en las que dijo que una chi-
ra pequeñas. De vez en cuando las cambiaba y tiraba las viejas al ca había estado conmigo el día 22, aquí no han salido, y desconoz-
cubo de basura. co cómo poder localizarla.
A veces entraba en el parking y salía fumando. Es posible que ¡Miren los antecedentes de Ruperto Bilbao Vila que constan
hubiera tirado alguna colilla ( ... ). en el sumario!

El juicio duró una semana. Era más que obvio que él había La Audiencia Provincial de Barcelona tardó poco en hacer
sido el asesino y hasta su abogado cambió la petición de libre pública la sentencia, después de que el jurado popular declarase
absolución, por la que había negado incluso que su cliente estu- a Pérez Rangel culpable. Le condenaba a 25 años de prisión por
viese en el parking alguno de los días, por la teoría de una agre- cada uno de los asesinatos, a dos años de internamiento por un
sión en la que podrían haber participado más personas. Sus con- delito de robo continuado en las cosas y a otros nueve meses por
clusiones finales decían ahora: tentativa de robo con fuerza. El máximo de cumplimiento efecti-
vo de la pena, según la sentencia, serán 30 años. En la cárcel está
Afirmo que mi representado entre las 13:30 y las 14:15 horas tranquilo, leyendo documentación legal sobre su caso. Dice que
de ese día 11/1/2003 estuvo en el parking de la calle Beltrán, solo o quiere ser abogado.
en compañía de otros, abordó o abordaron a M. a Angels Ribot Bel-
trán con la única intención de matarla, primero con un cuchillo
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La guarida en sus mapas mentales. De hecho, si consideramos la plaza del par-
king que alquiló en el Putxet (a pesar de que sólo pagó dos meses),
Los cuatro jinetes del Apocalipsis que cabalgan en el mundo y el importantísimo punto de que todavía tenía en su poder las lla-
actual, según el científico y escritor Harold Morowitz, son la gue- ves del ascensor y las puertas del garaje, podemos concluir muy bien
rra, el hambre, las epidemias y las alimañas. En relación con estas que la «base» del asesino era ese parking, y no el domicilio en el que
últimas, en el libro del Apocalipsis el temor se dirigía a los ani- vivía en aquellos momentos, en el lejano barrio de La Mina. Pero es
males salvajes sueltos. Hoy los animales salvajes sueltos están en que, además, sabemos que vivió durante un año en la calle Musitu,
peligro de extinción, y nos preocupamos para que no llegue este a escasos metros del estacionamiento, y que precisamente ese enero
fin. Sin embargo, tememos a otras alimañas, las que representan de 2003, cuando se decide a matar, hacía un año que había vuelto a
los criminales de los que se ocupa este libro. Y no cabe duda de vivir con sus padres (ver ilustración 3.4).
que Pérez Rangel está en él por derecho propio. Es decir, podemos considerar sin temor a equivocarnos que
A primera vista, los casos de Alfredo Galán y Pérez Rangel son Pérez Rangel utilizó su profundo conocimiento del parking y de
tan diferentes como la noche y el día. El primero se desplaza con su la zona para convertir ese lugar en su guarida asesina. Hoy sabe-
auto, y recorre varios puntos de la provincia de Madrid. Mata de mos, además, que en ambos casos sorprendió a las víctimas en
forma indolora y rápida con su pistola Tokarev. Le da igual el tipo sus respectivas plazas de garaje (que tenían un mismo número
de víctima que sea; lo único relevante es que -nunca mejor fatídico -el 15- pero estaban en plantas distintas) y las obligó
dicho- se ponga a tiro. El asesino del parking mata las dos veces a acompañarle hasta el lugar más recóndito del sótano 5. 0 y últi-
exactamente en el mismo sitio («había gotas de sangre que no se mo, donde las asesinó.
sabía si eran de un fallecimiento o de otro», habían declarado los
policías), y parece que se desplazó para cometer los crímenes en CUADRO l. Los métodos de búsqueda según Rossmo
transporte público. Su forma de matar fue extraordinariamente
dolorosa para sus víctimas, y las dos mujeres cuyo destino fue pere- Cazador el agresor busca una víctima teniendo como base de
(hunter) operaciones su casa; los delitos que comete suelen estar
cer a manos de este hombre tenían muchos rasgos en común, como
en el perímetro de su ciudad; él acude a los lugares que
luego comentaremos; es decir, que claramente fueron seleccionadas. conoce que pueden tener las víctimas que desea
Y, sin embargo, en ambos subyace una misma historia, un mis-
mo argumento en el relato que componen sus crímenes: el deseo de Pescador el agresor busca una víctima teniendo como base de
ser otro, la necesidad de escapar de una vida que les angustia (Ga- (poacher) operaciones un lugar diferente de su casa, o bien se
lán) y decepciona (Pérez Rangel) profundamente. Es esta siempre la traslada a otra ciudad para seleccionarla
pregunta del perfilador que más se adentra en la psicología del cri-
Oportunista el agresor actúa aprovechando una oportunidad que se
minal, la pregunta del para qué, la pregunta última que nos ayuda a (troller) le brinda mientras realiza una actividad convencional
comprender cosas que ni siquiera comprenden muchos de ellos.
Pero empecemos por estudiar la geografía del crimen de este Trampero el agresor asume una posición u ocupación, o crea una
asesino. De nuevo tenemos la tozuda realidad ante nuestros ojos: los (trapper) situación que le permite encontrar víctimas en un
asesinos seriales eligen lugares conocidos, que están bien trazados lugar que él controla

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En este punto es pertinente volver a traer aquí a colación la controlarla, y acto seguido para matarla al descender a la planta
obra del geógrafo del crimen Kim Rossmo, el cual ha elaborado quinta. Rossmo señala que los acosadores atacan, agreden y dejan
una tipología en relación con los métodos de búsqueda que un el cuerpo en sitios que están definidos por las actividades de sus
asesino puede tener de sus víctimas (ver cuadro 1). víctimas, ya que estos sujetos las espían y siguen hasta encontrar
Si consideramos el domicilio en el que vivía cuando ocu- el momento apropiado. Esto es justamente lo que sucede en
rrieron los crímenes, está claro que Pérez Rangel actuó como ambos asesinatos.
un «cazador»; aunque lejos, La Mina es un barrio de Barcelona,
y el parking lo conocía como la palma de su mano. Pero nues-
tra opinión es que más bien adoptó el sistema del «trampero»: Dos mujeres más allá de su alcance
su base de operaciones era el parking, y allí sabe exactamente a
quién buscar. Galán mata a quien sea; Ferrándiz busca jóvenes que se
Rossmo ha creado otra clasificación interesante, esta vez refe- hallen en una situación de vulnerabilidad (Ferrándiz es un
rida a los métodos con los que el asesino ataca a sus víctimas «trampero»: su coche es la trampa mortal para sus víctimas),
(cuadro 2). pero Pérez Rangel es mucho más selectivo. La victimología de
Por las notas que pacientemente Pérez Rangel tomó de los este caso resulta de nuevo crucial para llegar a entender al asesi-
movimientos de los usuarios del parking, sabemos que invirtió no. ¿Quiénes son las víctimas? Las notas que toma Rangel -al
mucho tiempo espiando a los vecinos: tanto los coches como sus menos las que se recuperaron, ya que escribía en cualquier
ocupantes eran investigados, así como las horas en que entraban sitio- en su vigilancia del parking registran lo que parece ser el
y salían del estacionamiento. Por esta razón podemos considerar coche de Maite, y no tenemos motivos suficientes para pensar
su método de ataque como propio del «acosador»: el asesino se que no viera igualmente con mucha atención los movimientos de
esconde cerca de la plaza en donde va a presentarse la víctima Ángeles, aunque no figuraran en esas notas. ¿Qué pensaría Ran-
(previamente seleccionada), y la ataca con un arma, primero para gel al verlas? Es en el análisis conjunto de la victimología con el
modus operandi cuando descubrimos la verdad de los ataques:
Pérez Rangel ve en ellas dos mujeres maduras, atractivas, bien
CUADRO 2. Los métodos de ataque según Rossmo
vestidas. Ellas son moradoras con derecho propio en ese bloque
de apartamentos, y no tienen problemas en pagar la mensualidad
raptor el agresor ataca inmediatamente después del encuentro
(raptor)
de las plazas de garaje que ocupan sus vehículos.
con la víctima
¿Qué significan Ángeles y Maite para él? ¿Acaso este habitan-
acosador el agresor espía y sigue a una víctima a la que ha selec- te del barrio de La Mina puede aspirar a mujeres como ésas? No
(stalker) cionado antes, y luego la ataca ele forma sorpresiva queremos decir con ello que este hombre joven de 25 años las
deseara, pero esas mujeres difícilmente se fijarían en un tipo
(emboscada) el agresor ataca a la víctima una vez que la ha engaña- como él, al menos no más de lo que podrían mirar al chico que
(ambusher) do para que acuda a un lugar que él tiene bajo control las atiende en el supermercado. Y, desde luego, este obrero de una
fábrica textil, cansado y hastiado de esos turnos rotatorios que le
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destrozan a uno los biorritmos («Juan jo estaba harto de trabajar Modus operandi y firma del asesino del parking
de noche, iba a dejarlo por ese motivo», declaró el dueño del Bare
Nostrum), en la vida podría aspirar a codearse con esa gente. El modus operandi de este asesino es claro: vigiló y seleccionó
Sus víctimas son de bajo riesgo; no se drogan, ni se dedican a a sus víctimas; las esperó agazapado en sus plazas de aparca-
buscar el consuelo de unos brazos jóvenes para sobrellevar su miento. Disponía de las llaves del parking del Putxet, y conocía
madurez, entre alcohol y salidas nocturnas. Son mujeres de su bien cada rincón, así que debió sentirse muy confiado en todos
tiempo, cultas, que saben llevar muchas tareas adelante junto a estos preparativos. Sin embargo en el primer crimen lleva un
sus labores de madres y esposas. Saben estar en cualquier sitio, cuchillo y un martillo; en el segundo se observa una evolución en
qué ropa ponerse en cada ocasión, cómo sobrellevar con clase las el modus operandi: gana experiencia y observa que sólo precisa
dificultades de la vida. No son ricas, ni presumen de nada que no del martillo, porque tiene una parte picuda con la que hacer inci-
sea de su amor a los suyos, pero aún así están a años luz de Pérez siones dolorosas y también una parte de masa más amplia, la base
Rangel, tanto como el Putxet de La Mina. plana, con la que dar esos golpes brutales.
Pérez Rangel intentó pertenecer a su mundo, pero no lo con- Así pues, cuando ataca a Ángeles le pone el cuchillo en lagar-
siguió. Con su sueldo de 1.200 euros invierte 300 cada mes en ganta y la conmina a bajar a la guarida. Allí la hiere con esta arma,
alquilar un apartamento en la calle Musitu, y paga religiosamen- pero no la mata. Ángeles tiene cortes defensivos, busca esquivar
te durante un año. Luego, siempre endeudado, incapaz de seguir la muerte, pero al fin sucumbe cuando, en palabras del forense,
costeando el piso, alquila una plaza de garaje en ese parking que recibe «al menos una docena de golpes con un objeto de base
él va a convertir en su teatro del horror particular, pero no paga cuadrada y redondo, que también le causaron pérdida de masa
más de dos meses. Es posible incluso que ni siquiera tuviera moto encefálica».
alguna que guardar allá, ya que su novia de un año, María de los Once días después, Maite va a tener una suerte incluso peor.
Andes, nunca la vio: «Íbamos en metro, aunque creo que tenía Quizás Pérez Rangel resultó decepcionado por cómo acontecie-
moto, porque aunque a mí nunca me llevó, los camareros del Bare ron las cosas en su bautismo como asesino. ¿Murió muy rápida-
Nostrum lo sabían. Al final de la relación dijo que quería sacarse mente, le parecieron poco esos 20 minutos de agonía de Ángeles
el carné de coche». De hecho este hombre sin piedad empleaba -estimados por el forense- para saciar esa rabia inmensa que
siempre los transportes públicos, y cuando le interrogan acerca le consumía? Otra posibilidad es que se viera en algún momento
de por qué alquiló una plaza de garaje en ese lugar tan alejado de desbordado, y que temiera que no podía llegar a controlar debi-
su vivienda de entonces en La Mina, su respuesta es completa- damente a su víctima. Aunque a lo mejor se trataba solamente de
mente absurda: «No tenía un parking de confianza cerca de la casa esa ira ciega; esa ira necesaria para asesinar a alguien que no se
de mis padres». Por otra parte, ninguno de los vecinos del par- conoce ni nos ha ofendido.
king recuerda haber visto esa moto, y mucho menos cubierta con Sea como fuere, los actos de precaución de Pérez Rangel en el
bolsas de basura, como Pérez Rangel explicó, en su propósito de segundo crimen eran claramente superiores a los exhibidos en el
justificar por qué estaba su huella palmar de la mano izquierda en primero. Por los datos de la autopsia, sabemos que este «hombre
la bolsa de plástico que había cubierto por completo la cabeza de cariñoso» -de acuerdo con el testimonio de su ex novia María
Maite mientras la mataba a martillazos. de los Andes- salió de nuevo por detrás de donde estaba Maite,

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en su plaza de estacionamiento número 15, y la golpeó brutal- motivaba a Pérez Rangel: ellas serían «ricas y guapas», pero en el
mente en la cabeza. Ella, atontada, es conducida hasta la planta fondo no merecían mejor consideración que la que él en sus actos
quinta donde ahora va a ser sometida a tortura. les estaba otorgando. La bolsa de basura en su cabeza dice: «No
Entramos a continuación en el terreno de la firma del asesi- eres nada; puedo matarte como me plazca».
no. Recordemos: conductas que no son necesarias para consu- Esas mujeres, ¿no se dignarían nunca a mirar a alguien como
mar el delito y que expresan la psicología (las fantasías, las emo- él? Bien, él les enseñará quién manda en verdad ... Pérez Rangel ha
ciones y necesidades) del asesino. A Maite le llenan la boca de aceptado al fin que no puede vivir en el elegante barrio del Put-
papeles de periódico y, con la cabeza cegada por la bolsa, la xet de Barcelona, pero ha comprendido ahora que puede generar
amordaza por fuera con una cuerda. Además, Pérez Rangel se ha un terror inimaginable entre SLlS habitantes, al convertirse en un
provisto también de unas esposas que, aunque realmente no cie- asesino en serie. No puede vivir allí, pues entonces matará allí.
rran -al ser accesorios de sex shop-, cumplen perfectamente su
función porque, ¿cómo iba a pensar Maite, en esos momentos de
terror, que las podía abrir con sólo hacer un poco de fuerza La historia que transmiten sus asesinatos
extendiendo las manos?
Finalmente, están esos golpes en la cabeza; primero unos no La historia que escribe Pérez Rangel con sus crímenes (la pre-
letales, luego otros más fuertes que terminan de destrozar su gunta última del «para qué») es la historia de una profunda frus-
cabeza y llevarse su vida. Y, para mayor infamia, su pierna dere- tración, como en el caso de Galán. Pero si Galán se convierte en
cha sujeta a la barandilla de la escalera (ver ilustraciones del 3.5 un ejecutor para evitar volverse loco de desesperación, el asesino
al 3.9). del parking arremete con una ira extraordinaria cuando com-
La bolsa de basura cubriendo el cuerpo de Ángeles a modo prende que jamás va a ser el que desea ser. Galán se desespera
de sudario es un componente de la firma del asesino. 4 Con Mai- cuando ve que ni siquiera sirve para el Ejército, y es condenado a
te, la bolsa que encierra su cabeza, la asfixia a la que la somete (el hacer de vigilante jurado, lo último del escalafón para alguien
papel de periódico en su boca, la cuerda), las esposas, la pierna que quiere hacer una carrera militar. Además, no goza de predi-
atada a la barandilla, y finalmente el ritmo lento y progresivo de camento alguno con las chicas, ni se relaciona especialmente bien
con nadie.
los golpes de martillo ... todos son elementos de la firma.
Pérez Rangel es otra cosa, tiene estudios medios, ha tenido
Ahora bien, ¿qué representa todo esto, qué necesidades nos
novias, practica el billar... podría aspirar a tener una novia como
expresa el asesino con estos dos crímenes impresionantes? Pérez
María ele los Andes, pero todo eso es muy poco para él. Quiere
Rangel está mostrando el profundo desprecio que le inunda. Ellas
pasar por intelectual, por un tipo culto, y lee revistas de divulga-
son (en su mente distorsionada, que no enferma) guapas y ricas,
ción científica, pero su trabajo cuando abandona los estudios ele
sí, es posible ... pero son sólo unas putas que merecen una lección.
oficina es el duro turno rotatorio de una fábrica textil. Odia su
La bolsa de basura en la cabeza es una expresión gráfica de lo que
barrio de procedencia: La Mina, una zona aluvión de inmigran-
4. Podría ser también un acto de precaución del modus operandi si el tes que en los años 70 generó todo tipo de delincuentes juveniles
asesino hubiera pretendido entorpecer el descubrimiento del cadáver. y que continúa en un estado de degradación comparado con
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otras zonas de la rutilante Barcelona post-olímpica. Los dos ase- dinero y lleno de deudas que no puede pagar se gasta 1.800 euros
sinos que mataron a la familia de joyeros de Castelldefells en en traer a esa mujer que encaja mejor con sus deseos de apuntar
noviembre de 2005 procedían de allí. a lo alto ... Sin embargo, cuando viene parece que apenas la toca y
Le gusta el dinero, aunque no le obsesiona. Lo que le enfer- él dedica parte de su tiempo a jugar al billar... sin ella («Estuvo
ma es no sentirse entre los que lo tienen. Por eso prefiere acumu- con la señorita rusa dos semanas, la primera noche en un hotel y
lar deudas pagando su piso durante un año en el Putxet, y luego después en su casa. A ella la trataba bien, pero en la relación, con-
un par de meses el parking. Le desagrada profundamente su tra- taba la chica, no era lanzado. Era un poco raro. Creo que la chica
bajo de obrero, de ahí que lo deje, sin que constara que tuviera me dijo que había ratos que la dejaba sola. Un día, no sé concre-
otro mejor (aunque él lo afirma, nunca dijo cuál era ese nuevo tamente cual, la dejó sola en el centro comercial de Glories», con-
empleo). Ésa es la razón por la que no se preocupa de robar las tó Irina Loguina, la directora de la agencia de relaciones persona-
joyas de sus víctimas. ¿Qué iba a hacer con ellas? Él no es un les). Además, en una de las declaraciones, el propio Pérez Rangel
delincuente habitual. Se aprovecha de la tarjeta de crédito de su es del todo explícito al respecto: «Fui con la chica a un hotel, pero
primera víctima, pero poco más obtiene. no dormí con ella».
Esa inexperiencia en el crimen es notoria en los indicios que ¿Qué sentido tiene esto? ¿Y qué sentido tiene que el mismo
deja en las escenas del crimen (la colilla junto al cadáver de Ánge- día que llega la novia rusa sea el que elige para su primer crimen?
les, la huella palmar en la bolsa de la cabeza de Maite), pero sobre Nuestra interpretación es la siguiente. Pérez Rangel está intentan-
todo en las cosas que alberga en su casa (las bolsas en su habita- do escapar de su mundo mediante dos vías paralelas. Una es lo que
ción con los pelos de Maite, las anotaciones de vigilancia del par- ha hecho desde hace años, intentando cosas que no están a su
king, la zapatilla con huellas de sangre .... ) y el proceder cierta- alcance. Viviendo una mascarada. En su presentación ante Irina
mente irracional que siguió después del primer asesinato, cuan- Loguina miente sin tapujos: «Nos pareció educado y nos dijo que
do llama al marido de Ángeles para pedirle dinero, y lo lleva por hablaba inglés, que era contable y tenía estudios universitarios.
una montaña rusa de direcciones a ningún sitio, pero que inclu- Dijo que tenía piso propio, pero cuando vino la chica rusa, allí
ye -¡increíblemente!- el bar que frecuenta Pérez Rangel desde vivía su hermano y la madre [además de su padre y su abuela], y
los 16 años ¡y en el que se hallaba él mismo! por eso tuvieron que estar la primera noche en un hotel y después
Ya sabemos que fue ese obrar del todo estúpido el que le con- en su casa». El doble homicida se esfuerza por parecer alguien,
denó, al cotejar la policía la foto del cajero del banco con la ins- lejos del humus de La Mina. Demuestra que sabe catalán y caste-
pección e identificación realizadas en el Bare Nostrum. llano, que no es un don nadie, y lo hace nada menos que ante el
A él le gusta el dinero, sí, pero no mató por él. Después de un marido de Ángeles cuando le llama para chantajearle («En la pri-
año en el Putxet regresa de nuevo a la casa de La Mina. Es una rea- mera llamada me habló en catalán y las demás en castellano. No
lidad que no puede aceptar. Su madre friega suelos en casas aje- me dio la impresión de que fuera una persona marginal», declaró
nas («mi madre es ama de casa, aunque también trabaja en la a la policía). ¡Por nada del mundo querría dar esa imagen! Bien al
limpieza»). Le gustaría tener una novia como estas que ve cuan- contrario, para él es vital causar una grata impresión, ya que él no
do vigila el parking ... Y entonces se le ocurre la idea: una chica es como el resto de La Mina: él tiene estudios y es un tipo listo.
rusa es una buena opción; ellas son altas, rubias, guapas. Sin casi Por eso paga sin rechistar en la agencia de contactos: «Pagué la
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factura de las tres noches y después de esos días vino a mi casa. la segunda intenta librarse del odio que le atenaza por no ser
No congenié con la chica y se lo dije a la agencia. Ella regresó a su quien desea ser, y para ello decide castigar a las elegantes, cultas y
país. Volví a Russt y pedí nuevos servicios, la otra se había mar- altivas (en su mirada extraviada) mujeres del Putxet.
chado el día 25. Los gastos de la primera chica fueron 1.200 euros
y los aboné en efectivo. Los de la nueva los pensaba pagar con el
dinero del nuevo trabajo». En otro momento afirma: «Pensaba Reflexiones para la investigación criminal
pagar todas las deudas con el nuevo trabajo y con el finiquito», Y
ante el periodista que le entrevista en la cárcel manifiesta, de for- Pérez Rangel mató en el parking del Putxet dos veces, e inten-
ma desafiante, que «si he accedido a hablar con ustedes es sólo taba un nuevo asesinato en el mismo sitio, según la investigación
porque sé que yo no maté a esas mujeres. No quiero que me de la policía. Pérez Rangel conservaba las llaves del parking; hacía
paguen porque no lo necesito, nunca lo he necesitado ( ... )». Pérez poco que había tenido allí una plaza, y hacía un año que había
Rangel, en esa primera opción vital para escapar de La Mina, debe abandonado un apartamento que estaba a 100 metros en línea rec-
conservar ante todo su imagen de no aparentar ser de ese barrio, ta de ese parking. Pérez Rangel, después de matar a Ángeles, siguió
alguien que sí ha triunfado. Incluso en la cárcel. Por eso el perio- visitando el parking regularmente, tomando nuevas notas que le
dista le puede describir del sigLÜente modo: «El vetusto ambiente permitieran seleccionar una nueva víctima, incluso se puede afir-
de la Modelo contrastaba con el aspecto de Pérez Rangel. Un pelo mar que incrementó esas visitas. Y once días después mató, en efec--
perfectamente peinado, un Lacoste planchado a la perfección Y to, a una segunda mujer. Las últimas notas encontradas son del día
unas gafas con montura al aire tras las que pestañeaban sus ojos después de este crimen. Quizá el que entonces ya saliesen en los
sin rastro alguno de preocupación o de arrepentimiento». medios de comunicación sus hazañas, le hizo no volver por allí.
La otra opción vital de Pérez Rangel es el crimen. Nuestra Muchos vecinos le vieron antes y después de los crímenes,
opinión es que él no planificó que coincidiera su primer asesina- pero por alguna razón la policía no supo encontrar esa informa-
to con la llegada de la mujer rusa. Caben dos posibilidades. La ción. Tampoco entendió que el asesino del parking podía tener
primera es que, obsesionado como estaba en matar --idea que una vinculación estrecha con ese lugar. En cambio, se dedicó a
debió de ocuparle mucho tiempo, a juzgar por sus anotaciones-- seguir sus caóticas llamadas al marido de Ángeles, de un lado a
se le olvidó por completo la llegada de su presumible media otro, mirando si lo podían detectar en algunos de los cajeros en
naranja. La segunda posibilidad es que, aún recordando esta cir- los que intentaba obtener dinero o en algunos de los lugares de
cunstancia, su obsesión le llevara por fin a un estado de excita- las citas.
ción límite, que Pérez Rangelno deseó al fin controlar por más Alguien puede decir que eso estuvo bien, porque dio sus fru--
tiempo. y que apremiado de este modo por su ira infinita hacia tos: se capturó su imagen y su dirección, que a la postre permitió
esas mujeres del Putxet que le recuerdan constantemente quién es atraparlo 19 días más tarde. No obstante, en nuestra humilde
él (y por consiguiente, quien no quiere ser), se decidiera al fin a opinión, fue un error seguir esta única vía de acción. Por dos
convertir en realidad implacable sus fantasías homicidas. razones. En primer lugar, se interpretó el asesinato de Ángeles
El lector ha de ver que ambas opciones vitales son comple-· como motivado por el robo, y eso era al menos dudoso. Primero,
mentarías. Por la primera intenta demostrar que es alguien; por porque se dejó mucho más en el suelo de la escena del crimen
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(¡incluyendo un anillo de brillantes!) de las 50.000 pesetas que
el22", hasta aquel momento se pensaba que era un sicario y está
obtuvo del cajero automático con la tarjeta de la víctima. Segun-
en la hoja 960 del sumario», muestra todas las deficiencias que
do, porque ese crimen tenía componentes expresivos (propios de
posee como criminalista de su propio caso. Como hiciera
la firma) evidentes: alguien que quiere robar no lleva a la víctima
muchos años antes que él Ted Bundy, 5 habla de él en tercera
al último rincón del garaje, y luego se toma su tiempo (nada
persona y, obviando toda la realidad de las pruebas, dice algo
menos que 20 minutos, en estimación del forense) matándola. La para exculparse que nadie declaró en ningún sitio (ese cartel
escena del crimen no reflejaba, en sus huellas psicológicas, que que ponía «el próximo día será el 22»).
ese fuera un típico caso de robo con homicidio.
La vida convencional de Juan José Pérez Rangel fue una mas-
La segunda razón es que de nuevo se despreció el perfil geo- carada, pero también lo fue su etapa de asesino en serie, aunque
gráfico del crimen. Como en los casos de Joaquín Ferrándiz y a Ángeles y Maite les costara la vida.
Alfredo Galán, pero aquí de una manera más obvia incluso, el
asesino en serie del parking mataba en un lugar plenamente inte-
grado en su mapa mental, que resultaba estar íntimamente uni-
do a su biografía más reciente. Y esto no se supo leer después del
primer asesinato, a pesar de que multitud de personas podrían
dar fe de que había alguien merodeando continuamente por allí.
Por lo demás, no es sorpresa alguna que Pérez Rangel
cometiera esos burdos errores que le llevaron a servir una con-
dena de 30 años. Toda su actuación fue una auténtica chapuza.
Empezando por la llamada al marido de María Ángeles -y el
absurdo correcalles al que dio lugar- y continuando con la
presentación de opereta del galán ante Irina y la novia rusa
(manchado de sangre, con arañazos, sudado, con los vestigios
de su crimen a la vista ... ), y continuando con el intento de obte-
ner dinero de la tarjeta de crédito de la segunda víctima a pesar
de no tener el número personal (¿lo habrá conseguido en la His-
toria alguien alguna vez, sin tener ninguna pista sobre las claves
que podría utilizar el dueño de la tarjeta?), y continuando con
la entrevista sin sentido ante el periodista que le visitó en la cár-
cel. Esa falta de sentido común se volvió a poner en evidencia en
su declaración final, cuando al término del juicio el juez le otor-
ga la palabra. Al expresar Pérez Rangel que «El motivo por el que
5. Concedió muchas entrevistas, y hablaba siempre en plan hipotético,
se piensa que es un psicópata el que mató es debido a que la poli-
en tercera persona, de sí mismo cuando contestaba a preguntas relacionadas
cía encontró el 28 de enero un cartel que ponía "el próximo será
con los asesinatos («El asesino en tal caso hubiera pensado ... »).
182
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ILUSTRACION 1.1. La firma del asesino: dos cuerpos que revelan una acción
sexual.

ILUSTRACION 1.2. Croquis realizado por Ferrándiz de los cinco asesinatos.

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lLUSTRACION 2.1. Crimen de Alameda de Osuna.
lLU STRACION 1.3. Joaqu ín Ferrándiz.

l LUSTRACION 2.2. Bar Rojas.

lLUSTRACION 1.4. Muerte de Sonia, según croquis del mismo Ferrándiz. lLU STRACION 2.3. Tres retratos robot.

186 187
e lOO l. piso de Alccbendas
y c\Mrtel de El Coloso
{arcAnO o Al<:'Obondas)

oe ;Wdl a: novies::bre ~ 200 1,


en la C31le A.lbe.r to Al~r

De- noviemb.r1!! Oc 2001 a J.U)IO


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ILUSTRACION 2.4. El mapa mental de Galán.

ILUST RACION 2.6. Primer asesinato.

lLUSTRACIÚN 2.5. Ga fan acecha.


! LUSTRAC!ON 3 .l. Foto del cajero de Pérez Rangel.

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l wSTRACION 3.2. Maite de Diego.

l LUST RAClON 3.3. Juan José Pérez Rangel. l LUSTRACION 3.4. Mapa mental de Pérez Rangel.

190 191
ILUSTRACION 3.5 . Inicio de la secuencia del ataque a Maite. ! LUSTRACION 3.7. Continúa el asalto.

!LUSTRACION 3.6. La lleva al sótano 5. 0 ! LUSTRACJON 3.8. Pérez Rangel no tiene piedad.
192 193
CAPÍTULO 4

TONY KING: OBSESIÓN HOMICIDA

La última vez que Alicia Hornos vio a su hija Rocío Wan-


ninkhof fue el 9 de octubre de 1999 a las cinco y media delatar-
de. Le había preparado la merienda y le había dado un beso de
despedida al salir de su casa, en la malagueña urbanización La
I LUSTRAC ION 3.9. Fin del asalto.
Cortijera, en Mijas Costa. En ese momento, su hija vestía una
camiseta Nike y unos pantalones elásticos morados. Rocío se
dirigió a casa de su novio, Antonio José Jurado, donde estuvo has-
ta las nueve y media con él y con su madre. Después regresó a la
suya a cambiarse de ropa para ir a la feria de Fuengirola. Aunque
la distancia entre las dos viviendas es corta, 500 metros, la joven
nunca llegó a cubrirlos (ilustración 4.1).
Al día siguiente, Alicia descubrió que Rocío no había ido a
dormir en toda la noche y avisó asustada a su hija mayor, Rosa
Blanca, para que fuera a casa de Antonio a preguntar. Éste le dijo
que al final no había salido por la noche porque se había queda-
do dormido, pero que sabía que a Rocío la habían visto en la feria
de Fuengirola y que a lo mejor se había quedado a dormir con
alguna amiga. La respuesta no convenció a la familia y Alicia avi-
só a su novio, Juan Cerrillo, para que la acompañase a dar un
paseo en busca de alguna pista. Y la encontraron.

ILUSTRACION 3.10. El cuerpo de Maite.

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El asesinato de Rocío Wanninkhof familia, con Dolores como imagen paterna, había vivido junta en
la casa que ambas mujeres compraron en Mijas. En 1995 la rela-
No tuvieron que andar mucho hasta llegar al descampado ción había terminado, pero aún las unía una buena amistad. De
que hay entre las urbanizaciones El Limonar, La Cortijera y Los hecho Loli, como la llamaban en familia, no tardó en acudir para
Claveles. Allí se toparon con una zapatilla de deporte y un pañue- ayudar a su amiga en la búsqueda y darle su apoyo.
lo que Alicia reconoció enseguida como de Rocío. Los malos pre- Las labores para hallarla continuaban cuando empezaron a
sagios alertaron a la Guardia Civil, que comenzó a hacer esa mis- llegar los primeros estudios de la escena del crimen. Había que
ma noche la inspección ocular. Los investigadores hallaron abun- localizar un coche con ruedas de unos seis años de antigüedad y
dantes restos de sangre y huellas de neumáticos. Como la tarde de cuatro marcas diferentes. Además, ya no había dudas de que la
del día 1O estaba bastante nubosa y existía riesgo de que lloviera sangre era de la joven, pero las semanas pasaban sin que ningún
y desaparecieran los rastros de sangre y las rodadas de vehículo, grupo hallase nuevas pistas. El 2 de noviembre, la policía marbe-
se enumeraron rápidamente cada uno de los puntos del goteo de llí recibió la esperada llamada. En principio, por la descripción
sangre para hallar el recorrido que siguió Rocío. Se inició la ins- que hizo del cuerpo el jardinero que lo descubrió -los restos de
pección desde la sangre que había junto a la zapatilla hasta la de un esqueleto con muy pocas partes blandas-los agentes no sos-
la calzada. pecharon que pudiese tratarse de Rocío y por eso al lugar acu--
Aunque había que esperar a los análisis de la sangre, para Ali- dieron los expertos de Policía Científica y los agentes de la Uni-
cia Hornos no había dudas de que su hija se encontraba en peli- dad de Delincuencia y Crimen Organizado (UDYCO) de la comi-
gro. Las zapatillas y el pañuelo lo confirmaban. Había que dar saría de Mar bella. A las doce de la mañana comenzó la inspección
con Rocío lo antes posible, porque a cada minuto aumentaban las del club deportivo Los Altos del Rodeo, situado en el kilómetro
posibilidades de que estuviera muerta. La Guardia Civil organizó 173 de la carretera N-340, Málaga-Cádiz, del término municipal
entonces los grupos de búsqueda a los que se unieron lugareños de Marbella, a 30 kilómetros del lugar donde la habían matado:
y vecinos de otras localidades de Málaga. La desaparición de Rocío estaba en la parte central del seto, a la altura de la pista
Rocío, de 19 años, había calado hondo en la sociedad, que recor- principal de tenis, parcialmente cubierta por la hojarasca, desnu-
daba atormentada lo que años atrás le había ocurrido a las tres da, en avanzado estado de descomposición, en posición decúbito
niñas de Alcásser. Alicia Hornos conmovió desde su primera lla- supino y con las piernas abiertas semiflexionadas. La maleza pró-
mada de auxilio. La joven era la menor de sus tres hijos, Rosa xima a Rocío presentaba signos de combustión: el asesino había
Blanca y Guillermo, todos ellos fruto de su primer matrimonio intentado borrar las huellas, prendiendo fuego al cadáver.
con el holandés Guillermo Wanninkhof, del que se separó en El acta de la inspección técnico policial de la Policía marbellí
1981. La chica era una buena estudiante de Magisterio y además fue entregada al juzgado número 6 de Fuengirola, quien instruía
trabajaba en lo que le salía. Dominaba varios idiomas y le resul- el caso de Rocío Wanninkhof, el día 4. Las pertenencias que lle-
taba fácil encontrar empleos en hoteles. La vida había sido tran- vaba el cadáver: un pequeño pendiente en forma de bolita platea-
quila en Málaga, aunque Rocío nunca llevó bien la relación que da en el lóbulo de la oreja izquierda, una alianza color verde azu-
su madre estableció en 1982 con Dolores V ázquez, directora de lado de material no metálico en el dedo medio de la mano dere-
uno de los hoteles de La Cala. Durante más de diez años, toda la cha, otro anillo plateado y metálico, con calado en su entorno, en
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la mano derecha, y otro similar a los descritos pero más grueso ciones publicadas sobre lo ocurrido a la joven de Mijas. No podía
coincidían con los que Alicia Hornos había mencionado. Tam- saberse si había sido violada por la avanzada descomposición,
bién la camiseta Nike que dijo llevaba su hija la noche de la desa- pero el hecho de que apareciese con las piernas abiertas y semi-
parición y una pulsera de arete metálico. Por eso, el juzgado deci- flexionadas podía dar a entender una violación, y las puñaladas
dió entregar las camisetas a la Guardia Civil y enviar el resto de que reflejaba su camiseta, ocho por detrás y dos por delante, una
pruebas y vestigios recogidos en la escena -tierra junto al cadá- horrible agonía.
ver, materia de la descomposición del cuerpo, broza quemada, la En esos momentos, después de haber detenido al novio de
hojarasca que cubría el cuerpo, larvas, tres anillos y un pendien- Rocío y haberlo puesto en libertad al comprobarse su coartada,
te, la pulsera, tres grupos de cabellos cortos y largos recogidos en los agentes de homicidios de la Unidad Central Operativa de la
las prendas de ropa y un trozo de ladrillo con manchas rojizas- Guardia Civil desplazados desde Madrid ya tenían una estrategia
al Servicio de Analítica de la Dirección General de la Policía. Sin preparada. Su sospechosa era Dolores Vázquez, a quien una
embargo, aunque esto es lo que se recoge en el informe, las prue- semana después de la desaparición de Rocío habían intervenido
bas fueron entregadas a lo largo de un mes poco a poco a la Guar- los teléfonos judicialmente. Además, infiltraron en su círculo de
dia Civil sin que conste que la Comisaría General de Policía Cien- amistades a una agente femenina licenciada en Psicología. Pero
tífica en Madrid las analizase. Serían a partir de ese momento los las escuchas no dieron ningún resultado y la psicóloga sólo llegó
laboratorios del Servicio de Criminalística de la Benemérita quie- a la conclusión de que Dolores era «fría, calculadora y agresiva»,
nes realizarían todos los informes. Pero la Policía sí realizó algu- sin lograr extraerle una declaración incriminatoria. Las ruedas
nos análisis desde Madrid. Por ejemplo, las entomólogas del Ser- de sus neumáticos no coincidían con las huellas dejadas en La
vicio de Antropología preguntaron al prestigioso profesor M. Lee Cala de Mijas ni su ADN con el de la colilla de Royal Crown, que
Coff, de la Universidad de Hawai, el mayor experto en entomolo- pertenecía a un varón. Los tres tipos de cabellos encontrados en
gía, por las larvas que Rocío tenía en su cuerpo. ¿Cómo podía ser las prendas junto al cadáver no fueron analizados hasta cuatro y
que, en tres semanas, el cadáver estuviese tan deteriorado? cinco años después del crimen. La culpa al principio la tuvo la
Durante todo octubre había llovido mucho en Málaga y eso ciencia. Los cabellos no tenían raíz y aún no estaba implantada
podía haber acelerado el proceso de descomposición, pero el en los laboratorios españoles la técnica del ADN mitocrondrial.
estado era similar al de alguien fallecido hacía al menos un año. Sólo se estudiaba el núcleo de la célula, que en el caso del cabe-
Por otra parte, fue impresión de los investigadores de la Policía llo está en la raíz. Así que en ese momento tampoco podían
que «el asesino debía conocer perfectamente Los Altos del Rodeo. emplearse como prueba.
Hay que ir a 20 km/h para no pasarse la entrada desde la N-340. Sin embargo, el 7 de septiembre de 2000, Dolores Vázquez es
Debía conocer ese club, sus instalaciones y sus alrededores y, detenida y enviada a prisión. Los interrogatorios fueron descritos
sobre todo, conocer el carril que lo bordea por el descampado y por ella en una rueda de prensa que dio tres años después del cri-
conocer la zona muerta que existe entre la valla de la pista de men, el 20 de septiembre de 2002, ya libre de la prisión donde
tenis y la otra valla que bordea el recinto». estuvo 17 meses. Su respuesta vino con motivo de la gran pre-
Mientras el trabajo de los dos cuerpos policiales se hacía por gunta que todos se hicieron desde que el Tribunal Supremo deci-
separado y en secreto, la población se conmovía con las informa- diera repetir el juicio contra ella:
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-¿Qué pruebas tenía la Guardia Civil que apuntasen hacía Al llegar la joven Rocío Wanninkhof Hornos a la edad de la
usted? adolescencia se inició en ella un sentimiento de animadversión
--Es un pregunta que me he hecho miles de veces. Pensé que era hacia Dolores Vázquez, a causa de los castigos que recibía de ella y
porque creían que sabía algo, pero ahora pienso que creían que el rechazo que presentaba a la relación que su madre mantenía con
no sabía nada. Ahí está toda esa presión mental y psicológica a Dolores, así como el hecho de adeudarle a la madre una cantidad
la que me sometieron. Me decían: «Has sido tú, has sido tú, ahí de dinero, animadversión y odio que también acabó sintiendo
fuera están tus cómplices y han cantado. Has sido tú. Te vamos Dolores hacia Rocío.
a hacer famosa ... » Y eso es muy duro. La acusada Dolores Vázquez movida por el odio que sentía
hacia Rocío, a la que culpaba de haber provocado la ruptura senti-
mental con Alicia, y habiendo salido a pasear por los alrededores ele
El interrogatorio al que fue sometida duró todo el tiempo
su casa la noche del9 de octubre de 1999, provista de un arma blan-
que la ley permite tener al detenido en las dependencias poli-
ca, entre las 21:40 y las 22:00 horas se encontró con Rocío que cami-
ciales antes de pasar a disposición judicial, pero ni tres días de
naba por la carretera que sale de la barriada de La Cala de Mijas
sesiones fueron suficientes para que Dolores V ázquez confesa- hacia el Hipódromo de esta localidad, entre la urbanización El
ra. Ella repetía sin parar su coartada. El día de la desaparición Limonar y la de Los Claveles y que se dirigía hacia su casa, n. 0 X de
de Rocío, Loli se encontraba en su casa cuidando de su madre la urbanización La Cortijana de Mijas Costa. Entre ambas se susci-
enferma y de la hija pequeña de su sobrina Begoña, una niña de tó una discusión que acaloró a Dolores extremadamente, dirigién-
dos años y medio, que llegó a Mijas el día 9 y salió con unos dole un primer golpe que le produjo una hemorragia y motivó que
amigos por la noche a eso de las nueve. Desde las 22:34 a las ésta usara un pañuelo de papel para limpiarse la sangre. Y aprove-
23:19, Dolores hizo varias llamadas que quedaron reflejadas en chando Dolores el estado de sorpresa e indefensión que presentaba
una certificación de Telefónica. En ese intervalo recibió además Rocío, le dio una puñalada en el pecho a la joven, la cual al sentirse
una llamada de su sobrina preguntándole por la niña. Por otra herida de gravedad, emprendió la huida hacia una explanada que
parte, si además se observaba el reSLtltado de las pruebas -no hay próxima a su casa, dejando un gran reguero de sangre en el tra-
yecto, cayendo exhausta al fin al suelo boca abajo, donde la acusa-
se había encontrado sangre de Rocío en la ropa de Dolores, las
da le dio ocho puñaladas en la espalda, produciéndole la muerte.
huellas no coincidían con las suyas, en su coche no había rastros
Una vez comprobó que era cadáver dispuso de un vehículo no
de haber trasladado un cadáver, las características del vehículo
identificado y posteriormente retiró el cuerpo del lugar, trasladán-
que debía haber transportado a la joven (viejo y con cuatro rue- dolo hasta su domicilio donde lo mantuvo breves días. Una vez
das diferentes) no coincidían con el nuevo Opel Celica de Dolo- decidido su destino, sola o en unión de persona o personas no
res y tampoco había aparecido el arma del crimen-, no pare- determinadas, llevó el cadáver hasta el Club de Tenis «Los Altos del
cía muy probable que ella hubiese sido la asesina. Pero el juicio Rodeo» del término municipal de Marbella, cerca de San Pedro de
se celebraría de todas formas en septiembre de 2001 en la Alcántara a unos 150 metros de la carretera N-340, donde lo depo-
Audiencia Provincial de Málaga. El Tribunal del Jurado emitió sitó entre la maleza despojado de su ropa y con las piernas abiertas.
un veredicto de culpabilidad de siete votos contra dos, en el que Días antes de aparecer los restos de Rocío, trasladó a dicho lugar, la
se daban como hechos probados que: acusada o alguien a su orden, varias bolsas de plástico conteniendo
las camisetas que llevaba Rocío, para facilitar su localización.

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Dolores fue condenada entonces a 15 años de prisión y a La dejamos a eso de las cinco de la madrugada, después de
pagar 18 millones ele pesetas ele indemnización. Pero su aboga- salir de la feria, en la entrada de su calle, a pocos metros de casa.
do, Pedro Apalategui, recurrió y logró que el Tribunal Superior De hecho, un amigo fue con su moto por la calle que tenía que
de Justicia de Andalucía, en Granada, revocase la sentencia en pasar Sonia y dijo que estaba todo muy tranquilo. Nos dimos un
junio de 2002, ordenara repetir el juicio y pusiera a Dolores beso y se marchó.
V ázquez en libertad provisional. Meses después, ratificaría esta
decisión el Tribunal Supremo en Madrid, al entender que no se La muchacha le dijo a Encarna que se encargaría de llamar al
la podía condenar sólo con indicios. A partir de ahí surgió una resto de la pandilla y la mujer fue mientras a hacer unas compras.
lucha enfermiza por parte de Alicia Hornos para devolver a Cristina llamó a Lorena y a Marcos, un joven con el que Sonia
quien ella creía asesina de su hija a prisión, pero haría falta había entablado una relación hacía una semana, para preguntar-
esperar un año y el asesinato de otra adolescente para encontrar le si estaba con ellos. Ambos negaron y quedaron para ir a casa de
al verdadero verdugo. Sonia a hablar con los padres. Dejaron el coche en la calle de
Sonia, abarrotada la noche anterior de vehículos aparcados, y
subieron por el pasaje que hay entre los chalets adosados y la
El asesinato de Sonia Carabantes esquina de Almacenes Guerrero. Sabían por otra amiga, Rocío,
que sobre las seis de la mañana Sonia le había dejado una llama-
Encarna Guzmán dejó a su hija Sonia Carabantes pintándo- da perdida. «Sólo dio un toque. Pensé que era una llamada per-
se en el baño junto con una amiga. Era el 13 de agosto de 2003, dida para que la llamase yo, pero cuando marqué ya tenía el telé-
uno de los primeros días de la Feria de Coín, Málaga, y el ruido fono apagado. No le di importancia», les contó. Llegaron a la
de sirenas y canciones del verano se oía desde la vivienda de la casa, llamaron al timbre, pero nadie respondió y decidieron vol-
familia en la calle Pino, paralela a la del recinto festivo situado en ver al coche. Entonces vieron el bolso, un tacón, el móvil de Sonia
la carretera de Ronda, a escasos doscientos metros. Encarna se fue y sangre. El teléfono estaba entre uno de los coches y la acera, el
a la feria con su marido, José María Carabantes, y regresaron a bolso detrás de la rueda delantera izquierda, entre el coche y la
casa a eso de las tres de la madrugada (ilustración 4.2). acera. Lo cogieron entre Marcos y Cristina, mientras observaban
A las nueve de la mañana, Encarna y José María despertaron la sangre en el capó y el asfalto, por la parte delantera del vehícu-
y se dieron cuenta de que la cama de Sonia estaba sin hacer. La lo. Soltaron inmediatamente las pertenencias al darse cuenta de
llamaron al móvil y como no lo cogía, pensaron que su pequeña, la importancia de lo que estaban viendo. Entonces se tropezaron
una adolescente de 17 años, se había quedado en casa de alguna con Encarna y le enseñaron asustados los enseres de Sonia. Entró
amiga tras la fiesta. Se fueron al campo a trabajar, aunque a las en casa y llamó nerviosa a la Guardia Civil, para comunicarles
doce y media José María dejó en casa a Encarna y volvió a mar- que a escasos cincuenta pasos de su vivienda, frente al número 7,
charse para terminar las faenas agrícolas. La mujer marcó el había un reguero de sangre que podía ser de su hija. Los agentes
número de móvil de su hija y como ésta no contestaba, empezó a le dijeron que fuera al cuartel y Marcos la llevó. Allí se encontra-
llamar a las amigas. Una de ellas, Cristina, le dijo: ba cuando su esposo regresó del campo y vio como la Beneméri-
ta se acercaba a su casa y le informaba de lo ocurrido.
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En un Seat Inca blanco aparcado allí durante toda la noche, teléfono y apretó el botón de rellamada, o ya venía haciéndolo,
la huella de una mano impresa en sangre se apreciaba perfecta- pero casualmente marcó el número de Rocío. Quizá lo viera el
mente sobre el capó. Además del zapato ensangrentado, del asesino y tiró el móvil al suelo destrozándolo. Por los golpes pro-
móvil de Sonia hecho aüicos y del bolso -en el que había un pinados, Sonia perdió el pendiente que quedó en la acera y los
paquete de cigarrillos Chesterfield, una compresa, un lápiz de demás enseres indicaban la misma dirección, desde el árbol hacia
ojos, un encendedor negro, otro rosa, una pinza para el pelo el asfalto. En la acera había un rastro de sangre, así que debió
rosa y un monedero con cinco euros y 50 céntimos-, encon- andar de manera desorientada hasta el SEAT donde estaba la
traron un vaso de plástico y un mechón de pelo del mismo huella de la mano o la lanzaron con fuerza hacia él, puesto que
color que el de su hija. Sonia había estado a punto de entrar en también había restos de sangre en la parte trasera del Renault 21,
casa, pero alguien se lo había impedido sin que ningún vecino, propiedad de José María Carabantes, su padre. Después fue arras-
ni siquiera Encarna y José María, escuchasen los gritos que trada y cargada en un coche. Nadie escuchó los gritos, porque a
debía haber dado. Había suficiente sangre en la escena como esas horas los altavoces de la feria seguían tronando.
para sospechar que si Sonia seguía viva, debía estar muy grave. No habían trascurrido ni 24 horas y todos los vecinos de
El tiempo se convirtió en oro y la primera reconstrucción de los Coín ya sabían la noticia. Se preguntaban unos a otros, pero
hechos no tardó mucho en llegar. ninguno la había visto después de la feria. Se la había tragado la
Todo ocurrió en doscientos metros cuadrados. Entre las cin- tierra. Las primeras entrevistas informales que recogieron los
co y las cinco y media de la madrugada, Sonia cruzó un paso de investigadores destacaron las vertiginosas maniobras de un
cebra de la carretera que une Coín y Ronda. Ahí, pero de manera coche blanco, aunque no se podía concretar si todos hablaban
paralela y a diferentes alturas, la carretera de Ronda y la calle del del mismo. Un menor aseguró que a las cinco y media había
Pino van hasta la casa de los padres de la chica. En ese punto, al observado córno un hombre que salía de la calle Pino, camina-
final de la calle y frente a la vivienda de los Carabantes, hay un ba apresuradamente hacia la curva en la que estaba instalada la
muro de hormigón de unos quince metros y, por otro lado, la caseta Turrón, frente al bar Marpi, y se introducía en un turis-
casa limita con un descampado de tierra y árboles. Esto convirtió mo de color blanco, iniciando una brusca marcha atrás para
a la calle Pino en un callejón sin salida para la chica. Según los eludir el bordillo de la carretera e incorporarse a la misma en el
agentes que narraron las primeras hipótesis, aunque Sonia era sentido de la casa de Sonia, donde le perdió de vista. Transcu-
alta y debía haberse resistido, pesaba unos 50 kilos, una persona rridos unos minutos volvió a verlo salir procedente de la calle
sola podía haberla reducido y trasladado, pero aún no se descar- Pino, cogiendo la carretera en sentido Monda y Marbella. Otros
taba q Lle los agresores pudiesen ser dos. La podían haber seguido dos hombres, que saludaron a Sonia y a su amiga a unos 100
desde la feria o esperado escondidos; quizá la dejaron andar metros de la salida de la feria, vieron a las cinco y media de la
pocos metros por la acera y la sorprendieron en un árbol que hay maüana un turismo pequeüo de color blanco, que hacía un rui-
entre los chalés adosados y los Almacenes Guerrero, al final de la do peculiar y con las luces delanteras muy tenues, dirigiéndose
calle. Allí, de forma inesperada, le habían dado al menos un fuer- a la carretera sentido a Monda. Los tres coincidían también en
te golpe, ya que la sangre estaba proyectada desde la acera hacia la descripción del conductor: un hombre de entre 20 y 30 aüos,
los coches por la violencia del impacto. Debió intentar llamar por de 1,70 m de estatura que vestía prendas de color oscuro, al
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menos en la parte superior. Podía ser una pista valiosa, ya que sólo fuera para descartarla. Como así ocurrió, ya que el propio
en la inspección ocular también se había encontrado una tapa- joven se presentó voluntario a declarar y presentó una coartada
dera de plástico de un Opel Corsa. La Guardia Civil se puso que no tardó en ratificarse.
manos a la obra y alertó a los talleres de que si algún coche de Hacía poco tiempo que las noticias sobre la repetición del
esas características pedía reparaciones les avisaran. juicio a Dolores Vázquez y su salida de prisión habían devuelto a
Como en el caso de Rocío, los agentes de Homicidios de la la memoria de todos el nombre de Rocío Wanninkhof. La duda
Unidad Central Operativa se desplazaron a Málaga para encar- sobre los verdaderos asesinos había calado hondo, y aún dando
garse de la investigación. Hicieron un perfil de la joven, buscan- por cierta la autoría de Dolores, la sentencia había reflejado que
do si alguien de su entorno más próximo podía ser el agresor. podía haber sido ayudada por otras personas. El perfil de Sonia y
Sonia Carabantes había llegado a Coín hacía dos años desde Rocío y las similares circunstancias que rodeaban a la desapari-
Lucerna, Suiza, por un deseo que no se correspondía al de sus ción aumentaron aún más el misterio sobre este crimen. El fan-
dos hermanos mayores. Antonio y José María estaban bien tasma de Rocío, que nunca había sido enterrado, se alzaba en el
asentados, uno tenía mujer e hijos y el otro un trabajo estable. subconsciente de los malagueüos, hartos de que sus adolescentes
Sin embargo, Sonia era cabezota. Adoraba Málaga, y sobre todo desapareciesen y fueran asesinadas en tiempo de feria: Rocío de
Coín, la ciudad natal de sus padres. Ella iba en vacaciones, pero 19 aüos en 1999 y María Teresa Fernández, de 18, desaparecida el
tenía amigos entrañables y echaba de menos los cálidos vientos 18 de agosto de 2000, cuando se dirigía a la feria de su pueblo,
del sur de España. Ya jubilados, Encarna y José María accedie- Motril (Granada). Rocío había nacido en Suiza y acababa de ter-
ron a los deseos de Sonia y, aunque trataron de convencerla de minar 4. o de la ESO ese afio. Ahora era Sonia, de 17. Todas tení-
vivir en la localidad cercana de Fuengirola, donde tenían un an en común que eran hijas de emigrantes españoles o de extran-
piso, ella no cedió hasta que compraron el adosado de la calle jeros, como en el caso de Rocío, y dominaban varios idiomas.
del Pino. La joven no tardó en adaptarse. Era una buena estu- Habían desaparecido en tiempo de feria y después se había halla-
diante, dominaba a la perfección tres idiomas y con el nivel de do su cadáver en otro lugar. Sólo en el caso de María Teresa aún
estudios que tenía no le costó nada aprobar ese año todas las no se había dado con el cuerpo, pero se unía a los demás porque
asignaturas de 4. 0 de la ESO en su nuevo instituto. Estaba obse- aunque se había producido en Motril, Granada, este pueblo limi-
sionada con acabar los estudios y dedicarse a cualquier rama del ta con Málaga.
turismo. Tenía un carácter desinteresado que la convertía en Parecía seguro que Sonia no estaba dentro del pueblo, de ahí
buena amiga de sus amigos, era apreciada por sus compañeros que todos se volcaran en la labor de hallarla. El sábado 16, des-
y se integró en una pandilla de sanas costumbres. En los dos pués de tres días sin pistas de Sonia, los investigadores tenían pre-
aüos que pasó en Coín había tenido un novio conocido por sus parada una estrategia que pasaba por Encarnación Guzmán y
padres. Los dos se querían mucho, pero ella le dejó cuando éste José María Carabantes, y por los medios de comunicación. Había
se fue a vivir a Málaga. No quería una relación a distancia. Aun- que medir bien el discurso que esa mañana darían en una rueda
que los amigos de Sonia y de su ex novio dijeron a los investi- de prensa. Iban a enviar a los agresores de su hija un mensaje que
gadores que era imposible que el chaval le hubiese hecho algo, les conmoviese. Los micrófonos se abarrotaban ante sus angus-
la Guardia Civil abrió la hipótesis del móvil pasional, aunque tiadas caras cuando Encarna habló:

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No sé lo que han hecho con ella ni cómo estará mi hija, pero Desde el descubrimiento del pantalón se habían vuelto a
les pido a los que la hayan cogido que la dejen tranquila, esté organizar las zonas de rastreo, partiendo esta vez del lugar donde
como esté. Tienen que dejarla cerca de una casa o de un sanato- se encontró la prueba. Por los alrededores del vecino pueblo de
rio, aunque sea en una cuneta, para que puedan atenderla. Y, si Monda, a seis kilómetros de Caín y por una zona de polígonos
quieren, pueden llamarnos, decirnos dónde la tienen y luego industriales, en el kilómetro 19,950 de la A-355, se encontraba el
marcharse de allí para que no les coja la Guardia Civil. Yo la dejé equipo que lideraba Cristóbal Toro, miembro de Protección Civil
en mi casa, pintándose para ir a la feria, y no la tengo, ya no la
de Marbella. Era una pista forestal de difícil acceso y visibilidad,
tengo conmigo.
por eso se ayudaban de perros rastreadores. Los animales comen-
zaron a ladrar a la vez que un olor nauseabundo llegaba hasta el
Las lágrimas se le agarrotaron en la garganta y la rueda de equipo. Buscaron, pero sólo encontraron dos perros muertos.
prensa acabó. La casa de los Carabantes fue acordonada por un Decidieron coger el camino de vuelta a Caín, pero el olor volvió
precinto policial, al que sólo accedían los allegados a la familia, a acecharles. «Pensamos que el olor se nos había quedado metido
los investigadores, el alcalde de Caín, y las familias de Rocío, -reconoció más tarde Cristóbal-, pero cuando nos dimos
María Teresa y Ana Elena (otra joven malagueña asesinada), que cuenta estaba allí, debajo de dos piedras grandes que sólo dejaban
en días sucesivos acudieron a dar apoyo desde la experiencia al al descubierto las piernas».
matrimonio Carabantes. En seguida se desplazó a la zona el equipo del Servicio de
Según pasaban los días, había menos posibilidades de encon- Criminalística de la Guardia Civil de Málaga y un forense, pero
trarla con vida. Ese domingo, las sospechas se afianzaron. Uno de sólo sería para resguardar el escenario. Los especialistas de la
los equipos de búsqueda que rastreaba a tres kilómetros de Caín, en Dirección General preparaban en Madrid los más sofisticados
Los Llanos del Nacimiento, dio con unos pantalones vaqueros man- medios para la inspección ocular y los cargaban en un helicóp-
chados de sangre que coincidían con los de Sonia. Estaban en el tero que les llevaría a la escena en la que se halló el cadáver, un
margen derecho de la carretera A-355, sentido Alhaurín el Grande, surco seco del arroyo Salsipuedes, en el paraje Cerro Gordo,
y cerca de ellos un pañuelo con unas manchas indeterminadas. Sin por el denominado Camino de La Cañada. Lo primero que
embargo, Encarnación Guzmán hizo la siguiente declaración apreció el forense fue el avanzado estado de descomposición.
pública: «Esos pantalones no son los de mi hija. Se le parecen «Tal vez demasiado -explicó- si tenemos en cuenta la fecha
mucho, pero no son los de ella. Los de Sonia tenían unos detalles de la desaparición, posiblemente la misma de la muerte. Las
concretos y ésos no los tienen. Deflnitivamente, no son los de ella». altas temperaturas del verano han debido afectarle, pero a pri-
Esas frías palabras que salían de sus labios temblorosos no eran más mera vista el nivel de descomposición es demasiado elevado.
que otra estrategia de la Guardia Civil. Encarnación había recibido Habrá que esperar a levantar las piedras». Aunque nadie quería
órdenes estrictas de negar la evidencia, porque los investigadores no confirmarlo, las huellas dactilares habían desaparecido y habría
querían que los avances del caso se hicieran públicos para no dar que esperar al ADN y otras pruebas de identificación, la bús-
pistas a los asesinos. Pero no les salió bien, porque las filtraciones se queda de Sonia Carabantes había terminado. La noticia corrió
convirtieron en una pesadilla para los agentes. Sobre todo después como la pólvora entre los centenares de voluntarios y un grito
del martes 19, día en que se halló el cadáver de Sonia. de indignación salió del grupo que había rastreado con sus
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motos la zona anteriormente y que aseguraban que el cadáver en Madrid trabajaron a destajo durante las siguientes semanas.
no estaba allí, que había sido colocado en aquel inhóspito para- Había que analizar multitud de pruebas. En Monda se había reco-
je más tarde. gido un fragmento con sangre del intermitente trasero de un
Al mediodía aterrizó el helicóptero de la Benemérita, cuyo vehículo, restos de fluidos encontrados en la vagina de la chica y
equipo de Servicio de Criminalística iba a hacer un alarde de pro- unos cabellos sobre su cuerpo, además de la sangre que había en
fesionalidad que dejaría a los presentes con la boca abierta. Para el coche de la calle Pino y la encontrada en el pantalón. Los foren-
no modificar la escena del crimen más de lo que el tiempo y las ses por su parte proporcionaron importantes evidencias para ana-
personas ya lo habían hecho, se pidió ayuda el Grupo de Rescate lizar en las uñas y en los pliegues de la palma de la mano donde
de Montaña de la Guardia Civil que vigilaría que las tareas de había piel, sangre y carne de otra persona, además de fibras. En
levantamiento de las piedras fueran lo más verticalmente posible, dos días, las primeras conclusiones de la autopsia eran trasladadas
para lo que se requirió el empleo de dos grúas. La primera de ellas a los investigadores. Sonia había muerto estrangulada tras sufrir
tenía la pala manchada de aceite, lo que podía contaminar las evi- un duro castigo 1 que la dejó aturdida e indefensa pero que no le
dencias impregnadas en la piedra. En su estudio se empleó un quitó la vida. La estrangulación había sido mecánica, a lazo, con la
método totalmente novedoso. El fin no era conservar la roca, sino camiseta y el sujetador de la joven que le habían arrancado con
sacar toda la información de ella para poder desecharla material- violencia rompiéndose la primera prenda por los tirantes y la
mente. Cubrieron las piedras con una tela especial en la que se segunda por la zona central. Todo había sucedido entre las seis y
imprimen los relieves y dibujos y se adhiere cualquier resto orgá- las ocho de la mañana. Además, debían haberla introducido en el
nico, fibras ... maletero de un coche, donde se pueden alcanzar temperaturas de
Levantaron las piedras y descubrieron el cuerpo desnudo de hasta 60 grados, lo que explicaría el estado de descomposición tan
la joven. Sólo llevaba una camiseta de tirantes con dibujos de avanzado. Se descartó la violación, ya que no había semen ni nin-
camuflaje que tenía enrollada al cuello junto con el sujetador. Las gún signo físico interno, pero esto no descartaba el móvil sexual.
heridas que presentaba en la cabeza indicaban el brutal maltrato Mientras las especulaciones acerca de la identidad del asesi-
ante mortem y un final provocado por el estrangulamiento, refle- no recorrían las calles, un laboratorio de Sevilla iba dar el cam-
jado en un grave traumatismo de la tráquea. Debió de sufrir un panazo, convirtiendo en realidad la intuición popular. Con los
fuerte golpe en la cara que le rompió la mandíbula, además de en perfiles de ADN sin identificar, extraídos de los distintos restos
el cráneo, porque ya muerta las encías cedieron por las elevadas que había en Sonia, se pasó a seguir el protocolo introduciéndo-
temperaturas y los dientes cayeron. los en la base de datos de ADN de Indicios Criminales, ADNIC.
La inspección ocular duró hasta media tarde. Después, el El especialista tardó poco en ofrecer un resultado que casi consi-
cadáver fue enviado al Instituto Anatómico Forense de Málaga gue pararle el corazón: el perfil genético del agresor de Sonia Cara-
donde Antonio García, su director, confirmó en días posteriores bantes coincidía sin ninguna duda con la persona que se fumó un
que tras acabar las pruebas de ADN y comparar la dentadura del cigarrillo Royal Crown en la explanada de la carretera que va del
cadáver con el informe dental de Sonia enviado desde Lucerna, no
había dudas de que el cuerpo era el de la joven de Coín. Los labo- l. En el informe de la autopsia se recogen 15 lesiones externas y 22 inter-
ratorios de Criminalística de Sevilla, Málaga y de la Guardia Civil nas en cara, cabeza y tórax que se le causaron a la víctima estando con vida.

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Hipódromo a La Cala de Mijas, a dos metros y medio de donde se tan rápido? Hay varias teorías, pero por la declaración de la pri-
encontró la primera mancha de sangre de Rocío Wanninkhof, mera mujer de King, Cecilia, y por otras informaciones ésta pare-
hacía cuatro años. ce la más verosímil.
Un terremoto se produjo entonces entre los investigadores Según contaría ante el juzgado Cecilia Pantoja, la mujer de
de homicidios de la Unidad Central Operativa de la Guardia Tony cuando asesinó a Rocío y madre de su hija, su actual novio
Civil. Había que guardar la información bajo llave, porque todos David Cooze había visto a King dos días después del asesinato de
sabían la pregunta que iba a hacerse la opinión pública: ¿Podría Sonia, cuando fue a buscar a la niña para pasar el fin de semana
seguir viva Sonia si los agentes no hubieran dado por cerrado el con ella.
caso, cuando detuvieron a Dolores como asesina de Rocío? La
Guardia Civil había hallado unos cabellos tanto en Rocío como Yo no llegué a ver a Tony el sábado después de la desaparición
en la bolsa que la cubría, y el ADN de éstos coincidía con el ana- de Sonia, porque trabajaba ese día. Fue mi actual pareja, David,
lizado en la colilla del Royal Crown: si se hubiera hecho ese aná- quien vio los arañazos en las piernas porque Tony llevaba unos
lisis, la implicación de Dolores hubiera sido mucho más cuestio- pantalones cortos y además llevaba una venda en la mano. ( ... ).
nable, ya que al menos resultaría evidente que un hombre había Fue David quien empezó a sospechar...
participado en el asesinato. ¿Por qué no buscaron al varón de la
colilla? Sin embargo, el 1 de septiembre, diez días después del Cecilia recordó en una de sus conversaciones con David que
resultado del ADNIC, los medios de comunicación daban la el 9 de octubre de 1999, cuando fue asesinada Rocío, «yo estaba
noticia. Los responsables de prensa de la Guardia Civil intenta- en la cama cuando llegó él. Sería la una de la madrugada. Entró y
ron frenar las críticas, pero no pudieron contener las filtraciones fue directo a la ducha. Estuvo en casa una hora y a los dos de la
de los agentes que nunca habían estado conformes con la deten- madrugada se fue. Me levanté, fui al baño y me sorprendió que
ción de Dolores Vázquez. no hubiera dejado la ropa tirada en el suelo. Una hora más tarde
mi amiga Jane Hills me llamó para decirme que Tony le había
pedido el coche y que todavía no se lo había devuelto. Era un
Captura e interrogatorio a Tony King Ford Fiesta azul. Nosotros teníamos un Ford Fiesta blanco». Des-
pués de la muerte de Sonia, Cecilia unió los dos episodios y avi-
El 18 de septiembre, a las diez y media de la mañana, Tony só a una amiga que tenía conocidos dentro de Scotland Yard.
Alexander King era detenido en su casa del Alhaurín el Grande «Hablé con ellos -contó en una entrevista- y me recomenda-
por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Un escándalo de ron que me pusiera en contacto con los Cuerpos de Seguridad
competencias. Más aún, cuando el Director General de la Policía españoles porque Tony era un hombre muy peligroso, y así lo
junto al Ministro de Justicia, José María Michavila, anunciaban hice». Además, Cecilia recordaba que en ese tiempo King fumaba
una hora después de la detención que el asesino de Sonia y Rocío Royal Crown. El comisario de Málaga y el jefe de la Policía Nacio-
había sido arrestado y que la prueba de ADN, que tarda unas nal de Andalucía Oriental, Florentino Villabona y Víctor Olmo,
veinticuatro en hacerse, lo confirmaba. Pero ¿cómo habían con- establecieron una estrategia para atrapar al asesino en la que no
seguido saber a qué hombre pertenecía el ADN y hacer la prueba se contó con la Guardia Civil.
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Lo primero fue pedir la confirmación a Interpol sobre los
avión a Madrid esa misma mañana. En ellas había unos calzonci-
antecedentes de King, lo que produjo un resultado positivo por-
llos y un cepillo de dientes del que volvieron a extraer, esta vez de
que había quedado su ADN en los archivos de Scotland Yard,
manera oficial, el ADN. El británico también les contó dónde
cuando fue detenido por estrangular a diez chicas en el barrio de
estaba su vehículo, un Mazda blanco que tenía desperfectos com-
Holloway. Anthony Alexander Brownwich era su verdadero nom-
patibles con los trozos de coche hallados en la calle del Pino y
bre y tenía antecedentes por diez delitos contra las personas en
junto al arroyo Salsipuedes.
1986, un hurto en 1992 y cuatro delitos contra la legislación de
Al principio King lo negó todo, y más aún Mari Luz Galle-
armas de fuego. Como después confirmaría el ministro del Inte-
go, que intentaba asimilar lo que le contaban los investigadores.
rior Ángel Acebes, la Policía británica había avisado en 1998 de
Ella tenía dos hijas de 17 y 16 años, edades cercanas a las de
que King se había asentado en el sur de España y de que era
Sonia y Rocío, y sin embargo nunca hubiese sospechado que
potencialmente peligroso para las mujeres. Pero ninguno de los
King pudiese hacerles daño. Sin embargo, cuando Tony entró en
investigadores había repasado las fichas de los delincuentes inter-
la sala de interrogatorios de la Policía confesó la autoría del cri-
nacionales ni los encargados españoles de las notificaciones de
men de Sonia, sin dar muchos detalles, pero negó toda relación
Interpolles habían avisado.
con Rocío.
Una vez localizado siguieron a King de forma intermitente.
La Guardia Civil también le seguía y no querían que se enterasen.
Iba borracho y escuché un golpe. Bajé, vi a la chica y la metí
El lunes anterior a la detención, dos agentes que luego deten-
en el maletero del Mazda. Conduje varios kilómetros hacia Mon-
drían a King entraron en el bar donde éste trabajaba, The Bowers
da, pero me detuve a medio camino para ponerla en el asiento de
Arms, se mezclaron con los clientes y vigilaron la actitud del bri-
atrás. Todavía estaba viva. Traté de forzarla sexualmente y enton-
tánico con su actual novia, Mari Luz Gallego, natural de Alhau- ces ella murió. Quizá ella se resistió y yo la estrangulé. Después
rín el Grande y madre de dos hijas adolescentes y un niño. Algu- conduje unos cuántos kilómetros hasta el lugar donde la enterré
nas fuentes aseguran que ante el descuido de la pareja, los poli- bajo unas grandes piedras.
cías se hicieron con una colilla LM light, de un pitillo fumado por
Tony. Hicieron la prueba con urgencia y dio positivo. Dos días También declaró que había cometido varias violaciones, al
después, el miércoles a las diez de la noche, volvieron al bar para menos tres, en el tiempo que llevaba en España, pero que podían
detenerlo, pero King había salido a las nueve. A la mañana ser más. De hecho, había enseñado a la policía los lugares de las
siguiente, el propio comisario de Málaga, Florentino Villabona agresiones (ver más adelante). Sin embargo, ni una palabra de la
-que había visto cómo le arrebataban el caso de Rocío en 1999, joven de Mijas.
cuando era jefe de Homicidios de Málaga-, ayudaba a la deten- El ambiente en la Benemérita iba caldeándose según el juz-
ción en el piso anejo al colegio público Emilia de Olivares de gado hacía concesiones sobre la investigación a la Policía. Muy
Alhaurín el Grande, y la operación se cerraba ante la estupefac- enfadados, le exigieron al magistrado que les dieran al detenido
ción del equipo de investigadores de la UCO de la Guardia Civil. para interrogarlo. Ellos eran los encargados del caso. El juez acce-
La inspección ocular de la casa de Tony King la hizo la Poli-
dió, lo que provocó una nueva mala reacción en el cuerpo her-
cía. Ocho bolsas grandes llenas de pruebas fueron enviadas en
mano y los responsables de Málaga entregaron al detenido a la
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Guardia Civil sin el acta de declaración ni un solo papel sobre las suelo conducir. Noté que me había dado un golpe contra algo, así
diligencias de las últimas horas. Ya en la comandancia de Málaga, que bajé y vi a Sonia tendida en el suelo y sangrando mucho.
los investigadores se negaron a iniciar el interrogatorio hasta que Estaba entre dos coches, con la cabeza sobre el bordillo. Me asus-
les entregaran el informe policial completo. té mucho porque no tengo seguro. Perdí el control y empecé a
A las cinco y media de la tarde, dos agentes desplazados des- golpear el coche y posiblemente a Sonia. No sabía qué hacer. Ella
tenía el cuerpo fláccido y gemía. Primero la puse sobre un coche
de Madrid comenzaron un interrogatorio del que no sacaron
que estaba aparcado. Luego la cogí y la metí en el maletero, por-
mucho. Tony decía ahora que lo de Sonia había sido un acciden-
que sabía que había quedado abierto por el impacto. Estaba muy
te, la atropelló y la metió en el coche para llevarla a un hospital
bebido y no recuerdo lo que pasó. Sonia no podía tenerse en pie,
pero pensó que nadie le creería y la enterró. Pero los agentes le pero gemía. Sí, estaba viva.
preguntaron por qué la metió entonces en el maletero en lugar de Conduje en dirección a Alhaurín el Grande. Luego, cambié de
en el asiento de atrás y qué explicación daba él a que hubiese sido opinión y fui hacia Marbella porque quería dejarla en un hospital
estrangulada ... y cedió: para que la atendieran, pero vi un camino de tierra y lo tomé. No
dejaba de golpear el volante de lo furioso que estaba. Me acordaba
No recuerdo la fecha concreta, pero aquella noche estuve tra- de lo que pasó años atrás con Rocío ...
bajando en The Bowers Arms de Alhaurín más allá de las 11 de la
noche, que es cuando suelo terminar. Los dueños querían cerrar Después de cuatro años, era la primera vez que alguien con-
más tarde y tuve que quedarme porque soy el encargado de hacer
fesaba el asesinato de la joven de Mijas, porque, pese a las horas
caja y de reponer los alimentos y las bebidas.
de duro interrogatorio, Dolores Vázquez jamás reconoció nada
Aquella noche Mari Luz, mi novia, vino a buscarme y nos
a los investigadores de la Guardia Civil ni al juez, sólo se defen-
tomamos unas copas ( ... ) [Explica que bebió mucho en diversos
lugares] Al llegar a casa, me tomé un Limovan para dormir. Una dió. King comenzó entonces a mezclar recuerdos de ambas
hora más tarde, como no conseguía conciliar el sueño, me levanté, noches.
me puse una camisa negra, un pantalón corto azul y unas sanda-
lias y le dije a mi novia que me iba a comprar tabaco. Cogí mi Conduje hasta perder de vista la carretera para que nadie me
coche, el Mazda, y me fui a la feria de Coín. Pensé que mi novia no viera [Prosigue con Sonia]. Me bajé del coche y empecé a dar gol-
se iba a enterar. Aparqué el coche cerca de la feria, en la calle en la pes al maletero porque no se abría. Al final conseguí forzarlo con
que más tarde me encontré con Sonia. un palo, creo.
Me tomé un par de cervezas y estuve bailando solo. No Sonia se había movido y aunque yo no la oí, durante el tra-
recuerdo haber hablado con nadie, pero hay varias personas, yecto había intentado abrir el maletero con un trozo de manguera
entre ellas una chica que se llama Santi, que dicen que sí lo hice. que llevaba y que se le quedó enrollado al cuello. Saqué el cuerpo
Unos cuarenta y cinco minutos después empecé a sentirme mal y se me cayó al suelo. La coloqué en el asiento trasero del coche y
por haber mezclado tanto alcohol con la pastilla y decidí irme a empecé a abofetearla para intentar reanimarla. No daba señales de
casa. No recuerdo haber visto a Sonia esa noche ni conocerla de vida. Salí del coche gritando: ¡Qué coüo hago aquí! Volví al asien-
antes. Tampoco recuerdo cómo llegué en ese estado hasta mi to de atrás y empecé a golpearla con más fuerza, violentamente, y
coche. Me monté y di marcha atrás a toda velocidad. Es como por eso había tanta sangre en mi coche. La dejé y estuve deambu-

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!ando. No sabía qué hacer y estaba muy nervioso. Tenía que escon- un nivel de albañil, alguna herramienta de jardinería, los juguetes
der el cuerpo para que nadie lo descubriera. Subí al coche y lo con- de mi hija y otras cosas que no recuerdo. Lo metí en unas bolsas de
duje más lejos por el camino. plástico y lo tiré a la basura. Volví a acostarme. Me despertó una
Paré en una zona en la que había una cuesta abajo. Me bajé del llamada de Simon. Eran las tres de la tarde y él me pedía que fue-
coche y empecé a desnudar a Sonia. Sé que estoy enfermo porque ra a trabajar. Me excusé diciendo que me encontraba mal, que
la estuve tocando, palpando su pecho y por todo el cuerpo ... A había tenido un accidente.
Rocío no le hice tantos tocamientos. Recuerdo cómo pasó, la vio- Al día siguiente, cogí el coche y lo llevé a un lavadero de Fuen-
lencia que hubo en aquella ocasión y que no había bebido ni toma- girola que se llama American Car Wash, cerca del Euromarket de
do pastillas. Recuerdo que iba conduciendo y la rebasé y paré para Las Lagunas. Quería que lo limpiaran a fondo. Cuando el dueño
esperar a que Rocío pasara ... Creo que a Sonia le introduje un dedo vio el estado en que se encontraba el interior, me pidió trescientos
en la vagina, no sé durante cuanto tiempo, pero creo que ya estaba cincuenta euros, pero negocié y acordamos un precio de ciento
muerta. No se me ocurrió tomarle el pulso, en realidad estaba setenta y cinco.
demasiado cansado.
Salí del coche, vi un agujero, cogí a Sonia, la cargué sobre el
Los investigadores de los casos de Rocío Wanninkhof y de
hombro, la dejé caer y la tapé con unas rocas. Luego recogí toda su
Sonia Carabantes siempre manejaron la hipótesis de que el asesi-
ropa, unos vaqueros y una prenda de la parte de arriba, y los metí
en el coche. Arranqué, pasé por un polígono y me dirigí hacia no hubiese requerido la ayuda de un cómplice para trasladar los
Alhaurín, pero al llegar a una rotonda cambié de dirección. Poco cuerpos de las jóvenes. De hecho, horas después de la detención de
antes tiré los pantalones por una ventana [Su coche era inglés, y el King arrestaron a su amigo Robert Graham como encubridor del
lado del conductor está a la derecha. A ese lado quedó el pantalón crimen de Rocío, pero el delito había prescrito. Los agentes le pre-
cuando lo tiró por su ventanilla]. Di dos veces la vuelta a la misma guntaron sobre su colega, pero este les contestó que no había teni-
rotonda. Luego tiré el resto de la ropa en varios contenedores de do nada que ver: «Era un buen amigo en el pasado, nos conocimos
basura que encontré de camino. estando en prisión en Reino Unido, pero es un cocainómano y
Me fui a mi casa. Aparqué frente al centro de salud. No recuer- siempre decía estupideces, por eso dejé de verlo». Sin embargo, de
do a qué hora llegué exactamente, pero fui directo al baño y me
manera sorprendente, Graham se involucró a sí mismo. En su
duché. Al salir, mi novia me gritó por haberme marchado de casa,
declaración negó que se conocieran de prisión y reconoció que la
me preguntó dónde había estado y por qué tenía sangre en la
noche del crimen de la adolescente de Mijas, King apareció en su
mano. Le dije que había tenido un accidente con el coche y le pedí
que no me molestara porque me encontraba mal y quería descan-
casa contándole lo sucedido, le mostró las bolsas de ropa que lle-
sar. Ella quiso ver la ropa que me había quitado. Se la enseñé y me vaba en el maletero del Ford Fiesta blanco y le pidió ayuda. Le
preguntó por qué había tanta sangre. Cogí la ropa y yo mismo la recomendó que se deshiciese de todo, también del cuerpo, des-
metí en la lavadora y me acosté. pués no volvió a ver a Tony hasta un mes después. Añadió: «Con
Esperé a que se marchara y desde allí fui a un supermercado a el paso del tiempo me llegué a convencer de que Dolores V ázquez
comprar un producto para limpiar sangre. Cogí el coche, lo metí era la culpable y que lo de Tony había sido otra cosa».
en el colegio y allí limpié el maletero y los asientos traseros. Reco- Se acababa el tiempo de interrogatorio sobre el asesinato de
gí todo lo que vi manchado de sangre: unos ladrillos, la manguera, Sonia, y decidieron abordar su conducta sexual.
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Toco a las chicas cuando están muertas, porque estoy enfermo. ga Jane Mainard que me prestara la rueda de repuesto de su Ford
Luego me masturbo pensando en los tocamientos y eyaculo. Tengo Fiesta azul. Fui a su casa andando. Le pedí la rueda o que me deja-
dificultades para realizar el acto sexual y por eso persigo mujeres. Las ra su coche porque el mío estaba bastante lejos. Jane me dio las lla-
he acosado y las he tocado, tengo ese problema desde hace años. ves. Llegué hasta el mío y cambié la segunda rueda. Luego lo llevé
Cuando las abordo me siento como un cazador, un conquistador que hasta mi casa y regresé caminando hasta el de Jane.
ha conseguido su presa o su objetivo. Practicar el sexo con mi pareja Estuve dando vueltas por La Cala de Mijas. Fue entonces
carece de interés y no consigo llegar al orgasmo. Me motiva más per- cuando vi a Rocío caminando. No la conocía, pero la seguí. Me
seguir a las mujeres, tocarlas y luego, mientras me masturbo, recor- pareció una chica muy atractiva. Pensé en bajarme del coche y
dar cómo caminaban mis víctimas, cómo las abordé, las toqué y las tocarle el trasero y las piernas. Iba vestida con un pantalón vaque-
intimidé. Les he contado esto porque soy un enfermo mental. Cuan- ro oscuro y una camiseta también oscura. Aceleré, la rebasé y bus-
do he visto a las familias de las chicas me he sentido fatal, me discul- qué un sitio donde aparcar. Lo dejé a unos 50 metros de donde iba
po ante todas las mujeres por ser tan enfermizo. Soy asqueroso. ella. Es muy probable que mientras conducía estuviera fumando y
arrojase el cigarrillo por la ventanilla. Por entonces, yo fumaba LM
Pese a los destellos de sinceridad de la declaración, la autop- light o Malboro light, pero no recuerdo qué marca fumé aquella
sia de Sonia Carabantes desmontaría, por ejemplo, el que King noche. A lo mejor compré otra.
atropellase a la joven «sin querer» o que ella «se estrangulase» con Fui al encuentro de Rocío. Mientras andaba hacia ella, pensé
en sacar una navaja del bolsillo y ponérsela en el cuello. Era de un
la manguera. Según los forenses, estaba claro que el estrangula-
centímetro de ancho y nueve de largo. Quería asustarla, intimidar-
miento se había consumado con la camiseta y el sujetador, y de
la, para que se dejase tocar. Cuando me crucé con ella abrí la nava-
todas las lesiones que tenía Sonia ninguna grave se localizaba en
ja y se la puse en el cuello. Se asustó, gritó y me empujó para inten-
las piernas, por lo que no era compatible con las distintas fases de tar escapar. El cuchillo era muy afilado y a consecuencia del empu-
un atropello (choque, caída y arrastre). jón Rocío se hizo una herida en la garganta. Intentó huir. Entonces
Cuarenta y ocho horas después de ser detenido, Tony Ale- la agarré por la cintura, todavía con la navaja en la mano. Ella no
xander King confesaba el asesinato de Rocío Wanninkhof. Al día dejaba de llorar y de gritar y le puse la otra mano en la boca. Pensé
siguiente, el21, se ratificaría ante el juez: que como era joven tendría miedo, haría lo que le dijera y no lucha-
ría conmigo. Pero ella no paraba de defenderse y de revolverse.
No sé qué día era, pero sí recuerdo lo que hice ... Aquella noche Todo salió mal. Caímos al suelo y Rocío se clavó la navaja. Se la dejé
estaba con mi amigo Robbie Graham en su casa de Balcón de Mar. clavada y traté de llevarla detrás de un bancal porque vi un coche
Nos tomamos un par de copas y nos fumamos unos porros de acercándose, aunque ella se resistía. Posiblemente la agarré de los
hachís. A las nueve, Robbie me pidió que me marchase porque su brazos, incluso del pelo. Ella no paraba de forcejear. Rocío seguía
novia estaba a punto de llegar. intentando escapar, así que la tiré de los pies y es posible que se le
Conducía mi Ford Fiesta blanco ( ... ) Mientras circulaba, cho- saliera un zapato. Luego la agarré de los pantalones y, según tiraba,
qué con algo y me reventé dos ruedas del lado derecho. Como sólo se le salieron. Rocío no dejaba de gritar mientras la arrastraba a la
tenía una de repuesto, la cambié y me fui andando a casa de mi parte superior del descampado. Le dije que se callara, pero ella
mujer [Cecilia King ] en el complejo Jaramar II de Mijas-Costa. Le seguía gritando y eso me ponía muy nervioso. Saqué la navaja del
conté que había tenido un accidente y que iba a pedirle a su ami- cuerpo y la apuñalé en el estómago y en la espalda, aunque no lo

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dí la mía en el fondo. Mi mujer estaba en el dormitorio y no
recuerdo muy bien. No sé cuantos navajazos le di. La última vez que
observó nada raro de lo que yo estaba haciendo. No obstante,
le clavé la navaja, ella estaba de rodillas con las manos apoyadas en
cuando me vio, empezó a gritar y a recriminarme que había esta-
el suelo. Después todavía respiraba, pero ya no intentaba escapar.
do mucho tiempo fuera. Aquella noche dormí en el sofá. Al día
No sé si le dejé clavada la navaja o se la saqué y la tiré, pero salí
siguiente tiré la ropa sucia en los contenedores de la calle y acu-
corriendo de allí, en mi coche, a gran velocidad.
dí al trabajo como si nada hubiera pasado.
Quizá media hora o una hora más tarde, no sé cuánto tiempo
Un día o dos después, aunque a lo mejor fueron dos semanas
después, regresé. No sé qué hice durante ese tiempo [Cecilia ase-
más tarde, Jane vino a casa a tomarse unas copas con Cecilia y le
gura que llegó a su casa, se duchó, se cambió de ropa y volvió a salir
dije que, por haberse presentado en el coche, se lo iba a lavar. Ella
una hora después, y que ella no lo vio porque estaba en la cama].
accedió. Fui y limpié el Ford azul por fuera y por dentro. No usé
Recordé que no tenía el cuchillo y decidí volver a trasladar el cuer-
mi coche durante unos días porque no funcionaba bien el arran-
po a otro lugar. No sé qué hora era pero, cuando llegué, ya estaba
que. Alguien me dijo que dándole unos golpecitos lo arrancaría. Lo
muerta. La tiré en el maletero y cogí la navaja. Conduje por la N-
conseguí y lo llevé a un taller de Calahonda para que lo arreglaran.
340 en dirección a Marbella y, más o menos, a la altura de Elviria
Tenía mucho miedo porque durante esos días la desaparición de
vi un camino de tierra no asfaltado y me desvié por el carril. La
Rocío estaba saliendo en la televisión y todo el mundo estaba bus-
saqué del maletero y cayó al suelo. Miré alrededor buscando un
cándola. Un día o dos después de que me dieran el coche arregla-
lugar donde esconderla. La moví dos o tres veces de sitio hasta que
do, y aprovechando que Cecilia se había ido con su hermana o con
encontré el lugar que creí adecuado. En ese momento pensé en
unos amigos, decidí ir al lugar donde había dejado el cuerpo de
tocar a Rocío antes de irme. Llevaba unas bragas blancas y un top
Rocío y llevármelo más lejos porque era fácil que lo encontrasen.
azul que se había desgarrado durante la pelea. La veía los pechos
Antes de salir cogí unas tijeras y abrí por los laterales unas bolsas
porque tenía el sujetador descolocado en uno de los hombros.
de plástico negro que había en casa. Las pegué con una cinta adhe-
Creo que le quité las bragas y que estuve tocando su cuerpo. No me
siva transparente de unos tres centímetros de ancho y las coloqué
quedé mucho tiempo porque no quería que me pillaran con la chi-
en el maletero como una alfombra. No utilicé guantes. Aquella
ca. La tapé con unas hojas que había allí y me fui con el coche,
noche llovía mucho. Estaba aterrorizado. Fui hasta donde había
dirección Marbella, hasta que encontré un cambio de sentido y
dejado a Rocío, me costó encontrarla. Le había quitado las bragas,
giré hacia la playa que hay a la altura de Riviera del Sol [una urba-
pero todavía llevaba puesta la parte de arriba.
nización]. Tiré la navaja al mar y allí me estuve lavando. No estoy
La metí en el maletero. Conduje mucho tiempo por la cos-
seguro de si también limpié el coche, creo que no.
ta. Pasé Marbella y por casualidad encontré un carril no asfalta-
Luego conduje hacia la casa de Jane. Allí había unas papele-
do en el que nunca había estado ni conocía. Me metí por él. Me
ras comunitarias y saqué del coche todas las cosas que tuvieran
pareció un sitio idóneo porque estaba lejos de La Cala de Mijas
manchas de sangre y las puse en la papelera. Limpié el maletero
y era un lugar muy tranquilo. Había una valla metálica. Levanté
todo lo que pude y le entregué las llaves a Jane a través de un res-
el cuerpo y, como pesaba mucho, apoyé el estómago en la parte
quicio de la puerta. No sé qué hora era. Jane sacó el brazo para
de arriba y lo empujé al otro lado. Luego salté yo y cubrí el cuer-
recoger las llaves, por eso creo que ni me vio.
po, con hojas y con ramas. Creo que el cadáver quedó boca aba-
Fui a casa andando. Cerré rápidamente, me metí en el cuar-
jo, extendido, estirado, aunque es muy posible que lo dejara
to de baño y me di una ducha para que mi esposa no se diera
boca arriba. No me acuerdo.
cuenta de que estaba sucio. Había una bolsa de ropa sucia. Escon-
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Creo que luego le quité la ropa que todavía llevaba puesta y la que recogió la policía en la inspección y que no habían trascen-
metí en una bolsa, pero no me acuerdo. Volví al coche y compro- dido a los medios. En aquel momento, Tony vivía con Cecilia en
bé que no se me había olvidado nada. En el maletero vi una lata de otra urbanización de Mijas-Costa, Jaramar II, era casi vecino de
gasolina. Tendría entre 3 y S litros. La eché sobre el cuerpo y lo Rocío. De la escena del crimen de Sonia le separaba también
arrojé encima del cadáver de Rocío, que empezó a arder. Las llamas muy poco. En su declaración ante el juzgado King cuenta que
eran muy altas y me cagué de miedo. Salí de allí corriendo sin lle- «Durante un tiempo estuve viviendo en la carretera de Coín a
varme la ropa de Rocío. Conduje hasta la misma playa que la pri- Alhaurín el Grande [A estas localidades las separan escasos 10
mera vez para lavarme un poco. Luego regresé a casa pero, antes de kilómetros], cerca del taller Ford de Coín. Fue hace unos tres
entrar, tiré en el contenedor [frente a su domicilio de Mijas-Costa]
años, viví sólo unos meses con una novia que tuve pero después
un anorak y un pantalón de plástico para la lluvia que llevaba. En
nos peleamos y me fui a casa de unos daneses, cerca del mata-
casa me di una ducha.
La maté solo y nadie me ayudó a trasladar el cuerpo. Robert
dero de Coín».
era mi mejor amigo, pero no le dije nada, aunque una noche, en el
bar Irish Times de Fuengirola, me preguntó varias veces y, como yo
le decía que no, me ofreció una papelina con una sustancia que no ¿Quién era Tony King?
vi, quizá cocaína, porque Robert siempre llevaba. Me dio para que
soltara la lengua, pero lo negué todo porque estaba convencido de En esa declaración ante el fiscal, empezó a desgranar detalles
que él iba a contarlo luego. Había una recompensa y él podía chi- de una vida que después terminó aireando la prensa inglesa.
varse porque ama el dinero más que a cualquier cosa [Esta versión
no coincide con la declaración de Graham ]. Cuando nací mi nombre era Tony Bromwich, pero cuando mi
Conocí a Robbie en España hace cinco años. Me lo presentó padre se casó con otra mujer decidí cambiármelo por Tony Ale-
mi esposa, diciéndome que era un hombre muy bueno y que xander King, que es mi verdadero nombre ( ... ) En España nunca
debería trabajar con él. Más tarde se arrepintió porque yo pasaba he sido detenido ni condenado, pero en Inglaterra tuve una con-
la mayor parte del tiempo en su compañía. Dejé de verlo duran- dena de cinco años por asalto con arma de fuego, pero mi inten-
te unos años porque tenía problemas con la cocaína. ción no era robar sino cachear a la chica de la cabina de teléfonos
A Rocío no la conocía ni a Alicia Hornos ni a Dolores Váz- y tocarla. Mi sexualidad no es correcta. También hubo una agre-
quez. La primera vez que las vi fue en televisión. Soy consciente de sión sexual a una mujer por la que fui condenado, quería tocarla y
que se estaba acusando a una persona y que, mientras, yo estaba por eso me cayeron tres años. No hubo penetración, sólo toca-
callado. Es que soy muy malo. Puede que haya contradicciones en mientos. Mi primera condena fue con 19 años y la segunda con 30,
lo que estoy contando, no recuerdo los detalles, pero no quiero que las demás fueron por delitos menores. Nunca estuve en tratamien-
piensen que estoy mintiendo. Lo que hice no se me olvida y he to psiquiátrico. En Inglaterra era instructor de deporte, pero en
tenido pesadillas. España dejé de entrenar.

Las piezas encajaban. King había dado explicación a Aunque en España no tenía antecedentes penales, el informe
muchas de las incógnitas que sobrevolaban por el caso. A Rocío enviado desde el Reino Unido explicaba que su historial delictivo
la había quemado, lo que coincidía con las brozas quemadas empezó muy joven. Las relaciones de su padre con Tony y con su

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madre Linda eran malas. Su infancia fue difícil y doce de esos para interrogar a Tony sobre el crimen de Amanda Dowler y los
años los pasó en un reformatorio. Pero su historial más violento
otros crímenes que encajaban con su perfil. En España también
se concretaría en el mes de marzo de 1986, cuando Tony Ero m-
había más delitos que investigar. Por un lado, King había reco-
wich fue condenado a 10 años de cárcel por seis delitos de viola-
nocido en su declaración ante la Policía haber asaltado a tres
ción e intento de homicidio. Estrangulaba con un cable a sus víc-
mujeres de la Costa del Sol, pero otras tres, al divulgarse su ima-
timas hasta la inconsciencia y, en ese estado tan parecido a la
gen en los medios, habían acudido a denunciarle como el hom-
muerte, las violaba. Este tipo de asaltos comenzaron en 1982 ata-
bre que las violó.
cando a veinteañeras en el mismo barrio humilde de Londres que
Pero Cecilia Pantoja, su primera mujer y madre de su hija de
le vio nacer en 1965 y del que adquirió su macabro nombre de
dos años, tenía más cosas que explicar sobre él en el juzgado:
batalla: «El estrangulador de Holloway». Pasó siete años en pri-
sión y en 1992 salió a la calle. Fue puesto en libertad en octubre y
Conozco a Tony desde 1996. Nos vimos en una discoteca y
sólo dos meses después volvía a ser detenido, acusado del ataque
entablamos una relación. Durante un año fuimos novios. Nos fui-
a una mujer con un arma de fuego. Estaría en prisión hasta sep-
mos a vivir juntos muy pronto, porque yo compartía piso con tres
tiembre de 1996, año en que además de conocer a su primera amigos y a él no le gustaba. Él me dijo que había estado lO años en
esposa, Cecilia Pantoja, se cambió de nombre. la cárcel por robo a mano armada y yo pensé que todo el mundo
Pero lo inquietante es que desde ese momento hasta 1997, podía cometer errores [en el 86 King estuvo en la cárcel por ser el
cuando se vino a España, Scotland Yard comenzó a investigar si estrangulador de Holloway] El 7 de junio de 1997 nos casamos,
podría haber cometido más violaciones, incluso diversos asesina- hacía dos meses que habíamos tenido a nuestra hija. Pero sólo
tos. En 1998, los agentes ingleses investigaban la muerte de duró hasta febrero de 2000.
Amanda Dowler, una adolescente de 13 años que estuvo desapa- Nos vinimos a vivir a España porque mi hermana me hizo una
recida seis meses hasta que la encontraron muerta. Por eso, la oferta de trabajo, dijo que en la Costa había mucho empleo para
policía inglesa envió en 1998 a Interpol una orden de máxima gente que hablase inglés y español [Cecilia es de origen chileno,
prioridad, que la organización distribuyó por toda Europa, indi- aunque vivía en Reino Unido desde muy joven]. Que yo sepa, él
cando que King se había trasladado al sur de España y que era nunca ha tenido problemas psiquiátricos ni disfunciones sexuales.
«potencialmente peligroso para las mujeres». El informe llegó a Nuestra vida era normal, el único problema es que le costaba dor-
España, pero nadie le hizo caso, a pesar de que el ministro del mir. Algunos días yo me despertaba a eso de las 2 o las 3 de la
Interior Ángel Acebes dijese tras la detención que tampoco madrugada y él no estaba, volvía a eso de las 5 o las 6. Pero nunca
hubiera influido su conocimiento para relacionarlo con el crimen le vi tomar somníferos ni nada parecido, sí se los tomó fue fuera de
ele Rocío. Sin embargo, King sí fue investigado en 1999, aunque casa. Al final nos separamos porque dejé de confiar en él, discutía-
mos constantemente por su amistad con Robert Graham ... Salían
no como ex violador residente en España, sino como miembro de
del trabajo, se iban juntos y volvían muy tarde y borrachos. Yo no
la comunidad inglesa en la Costa del Sol.
sabía nunca dónde había estado y eso no me gustaba.
Con King detenido, el inspector Andy Baker del Departa-
Cuando nos separamos nuestras relaciones sexuales ya esta-
mento de Homicidios de Scotland Yard anunció, a principios de
ban muy deterioradas, él tenía menos experiencia que yo, pero no
octubre de 2003, su intención de enviar a España dos agentes
tenía problemas para consumar. Entre marzo y agosto de 2000,
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aunque no estábamos juntos Tony vivió conmigo en una carava- y su nivel intelectual se halla dentro del rango medio ( ... ).A esta
na, pero dormíamos en cuartos separados. Le dejé vivir ahí por- conclusión habría que añadir otro informe forense de fecha 14 de
que me daba pena, pero entre junio y julio le dije que se fuera a noviembre de 2003 en el que se concluye que el propio relato de
vivir con Robert que era con quién él estaba y en agosto mi actual los hechos e hilo conductor seguido, así como la conducta del
pareja, David, se vino conmigo. Nunca sufrí malos tratos por imputado es acorde a quien consciente, de su situación ilícita,
parte de Tony, pero tantas mentiras de él me han causado pro- tiende a intentar conseguir su impunidad».
blemas psicológicos.
Pero antes de que los expertos tanto psicológicos como judi-
ciales llegasen a esa conclusión, desde el primer fin de semana en el
No fue la única que ha tenido esos problemas. Mari Luz que Tony King pasó a formar parte de los reclusos de la prisión de
Gallego también relató su experiencia: Alhaurín de la Torre, el asesino de las malagueñas creó un siniestro
juego de declaraciones y acusaciones, no se entiende muy bien si
Ahora me doy cuenta de que Tony nos ha estado engañando a influenciado por sus abogados o inventado por él mismo.
mí y a todos los que le conocen. Él es una persona amable, algo
retraída y nada violenta. Cuando vi que un montón de policías nos
caía encima, no sabía qué estaba pasando ni por qué lo estaban
Juicio por la muerte de Sonia y condena de King
deteniendo. ( ... ) Nunca me maltrató, como se ha dicho, ni se ha
portado mal conmigo ni con mis hijos ni con la suya. Con las niñas
Pasaron varios meses sin que Tony King se hiciese notar. Has-
tenía una buenísima relación.
ta que en septiembre de 2005 fue acusado formalmente de una
El 13 de agosto [horas antes de que matase a Sonia] habíamos
violación acaecida en julio de 2001, por el juzgado número 2 de
salido con las niñas y, cuando íbamos a volver a casa, él dijo que nos
acercáramos a la Feria de Coín. Tony había bebido y le dije que no
Torremolinos, Málaga. Es la única agresión sexual que ha salido
me subía con él ni con nadie si iba borracho, que me iba a casa. Una adelante, porque aunque él confesó varias violaciones y algunas
de mis hijas me contó por la mañana que se había marchado( ... ). A personas denunciaron en un principio que habían sido agredidas
veces, cuando en la tele hablaban de la pobre chica [Se refiere a Sonia] por él, en el último momento o bien no se pudo identificar a esas
yo comentaba que me parecía una barbaridad lo que le habían hecho mujeres o ellas se retractaron. Por este caso, el británico fue a
y él asentía, mostrando que también le parecía horrible. declarar el 3 de octubre, y como ya era su táctica habitual desde
hacía un año, dijo que él no había violado a la mujer ni a ningu-
El 24 de febrero de 2004, los psicólogos de Málaga entrega- na otra que se le atribuyera. Era el anticipo de lo que quince días
ron su informe pericial al juzgado, y según reflejó el fiscal en su después, el 17 de ese mismo mes, expuso en la Audiencia de
escrito de acusación del caso de Sonia Carabantes, en el que con- Málaga donde le juzgaban por el asesinato de la joven Sonia
sideraban que «el imputado es portador de un trastorno antiso- Carabantes.
cial de la personalidad, 2 que conserva sus capacidades cognitivas Ese día llegó .:on el papel bien aprendido y convirtió la Sala
Segunda de la Audiencia en puro teatro. Entró gritando su ino-
2. En las periciales forenses este diagnóstico se suele considerar sinóni- cencia desde que bajó del furgón que le llevaba al estreno públi-
mo del de psicópata. co de su nueva versión sobre el crimen y no ahorró voz en sus
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manifestaciones, aunque sí respuestas a las preguntas. Ya dentro, perro y me dijo que me tirara al suelo. Me tumbé, me esposaron
apagó el relato de los hechos que leía el fiscal, por los que le acu- con las muñecas una frente a la otra y a la espalda. Estuve así todo
san de los delitos de lesiones, detención ilegal, agresión sexual y el día. Tengo fracturas en las vértebras y me asfixiaron. Fue una
asesinato, proclamando: «¡Soy inocente! ¡No hay pruebas! ¡Fui agonía. Querían hacerme pensar que me matarían, no me deja-
maltratado!». Sus alegatos cesaron cuando terminaron los cinco ron comer ni beber agua. El jefe de la Policía, cada vez que iba a
minutos de grabación que tenían los medios en la sala y cuando decir la verdad, me pegaba en la cabeza y decía: «¡Tú, la chica, las
el juez le advirtió de que le enviaría al calabozo. Luego, dirigido piedras, el coche ... ! [a Sonia la hallaron a 10 kilómetros de Coín
por su letrado Javier Saavedra -se negó a contestar a las pre- bajo unas grandes piedras en el arroyo Salsipuedes]».
guntas del fiscal y de la acusación de la familia Carabantes, repre- Aunque Saavedra pudo al día siguiente interrogar al respon-
sentada por el abogado José María Garzón-, ilustró su tercera sable policial sobre estas acusaciones y no lo hizo, el lunes empu-
versión de los hechos advirtiendo que «sólo contestaré a las pre- jó a King a que contase: «Le rogué que me quitaran las esposas,
guntas de mi abogado porque todo el juicio está contaminado». porque era una tortura, y él contestó que sólo me las quitaba si
Tras su escueta declaración de intenciones, contó: «Vivo en confesaba. Me hundió como persona, porque no puedo soportar
España desde 1996. El día 13 de agosto de hace dos años, era un los malos tratos ya que me han torturado toda mi infancia.
día muy caluroso. Estuve trabajando todo el día en The Bowers Entonces, la Policía me advirtió que si decía lo que debía, no
Arms. Era camarero de barra y bebía mucho alcohol. Ese día, recuerdo exactamente las palabras, pero que había una ley en
antes de salir de trabajar, me había bebido 3 o 4 copas grandes. España que si confesaba me caería una condena menor. Sólo dije
Vino mi novia a buscarme [Mari Luz Gallego J y seguí bebiendo lo que dije para que me dejaran de torturar». Por si no fueran
con ella [luego asegura que la acompañó a casa y tomó una pas- pocos los derechos supuestamente vulnerados, todavía le queda-
tilla -Limován- para dormir]». Una vez argumentados los ate- ba decir: «Mis primeras declaraciones son falsas, todo es falso. El
nuantes que su letrado quería conseguir, los del consumo de alco- juez de instrucción también preguntaba como induciéndome las
hol y drogas, siguió relatando: «Salí de casa para la feria de Coín respuestas. Yo le rogaba: "Dime qué quieres que te conteste y lo
sobre las 4 y seguí bebiendo. Mezclé bebida y veía doble. Iba a digo". Todo está contaminado [esa teoría de la contaminación
coger el coche y a partir de ahí no recuerdo nada, me pegaron en también la introdujo su abogado en sus primeras palabras].»
la cabeza. A la mañana siguiente me vio mi jefe con heridas en la Después, sin dejar paso al aliento, Saavedra le preguntó:
frente y en las manos ... ». «¿Le metió el dedo en la vagina a Sonia?». «En ningún momento
El interrogatorio corría coherente a lo esperado, pero cuan- -respondió Tony tajante-, nunca. Es muy importante entender
do parecía que Tony iba a profundizar, aunque fuera fantasean- que las palabras que yo decía y las que decía el juez no se trans-
do, en el momento del crimen de Sonia -su víctima de 17 años cribían palabra por palabra. Cuando el juez me preguntó, me
que guardaba ADN de él en las manos- su abogado cambió de indujo durante cinco minutos para que dijera eso. Conté lo que
estrategia. Y sin venir a cuento preguntó: «¿Cómo le trató la Poli- quería, pero nunca toqué a Sonia».
cía Nacional en la detención?». Su respuesta fue previsible y fácil- King cambiaba de esta forma tan radical sus primeras decla-
mente desmontable: «Fui torturado en todo momento. En cuan- raciones de septiembre de 2003, un mes después del asesinato.
to salí de la verja del colegio en donde vivía, la Policía me llamó Entonces no tuvo complejos en dar detalles y hasta su madre,
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Lynda Bronwich, pidió perdón a la familia Carabantes y también El siguiente recuerdo es que el coche estaba junto a unas rocas.
a la de Rocío Wanninkhof. Pero en 2005, Lynda ya estaba con- Salí y había ropa en el suelo. La metí en el coche y me fui a casa.
vencida y suplicó desde Londres «que mi hijo tenga un juicio jus- No fue hasta hace 2 o 3 meses cuando vi en televisión dónde halla-
to, aunque no creo que en España lo vaya a tener. Mi hijo es inca- ron el cadáver de Sonia y había una roca gigantesca, enorme,
paz de haber cometido ese asesinato, me ha contado la verdad, y tapándola. He trabajado de jardinero y sé lo que pesan las rocas.
yo le creo». Ésas, más de una tonelada y es físicamente imposible moverlas. Lo
Su verdad es la que, bien adoctrinado, Tony contó ese gris intenté con dos amigos [se refiere a una supuesta roca similar] y no
lunes de octubre: pudimos. Si tres personas no mueven una roca, ¿cómo se me juz-
ga por algo que es físicamente imposible?
Sobre las cinco de la mañana [del 13 de agosto de 2003 J fui Salí de las rocas y tiré los pantalones de Sonia, al pasar por la
a buscar el coche. Caminaba de arriba a abajo de la calle Pino. rotonda que lleva a mi casa de Alhaurín el Grande, porque quería
Estaba muy borracho. Había un trecho hasta mi coche y allí, un que dieran con el cadáver. También soy padre.
vehículo blanco al lado de una camioneta (... ) Me metí en mi
coche, que tiene el volante en el lado derecho porque es británi- Sin duda, King era consciente de que sus palabras eran las
co, di hacia atrás y no miré hacia donde estaba el coche, sino a únicas que hablarían a su favor; por eso, tras el entreacto que el
donde están los arbustos. Golpeé algo con fuerza y me di cuenta juez permitió, King fue directo al grano, y como docto en la mate-
de que tenía una abolladura porque había golpeado una puerta ria aseguró: «Voy a decir una cosa, aunque piensen que es ridícu-
del coche blanco. Lo vi como un flash en el espejo. Miré mi coche lo, pero necesito decirlo para ser franco, porque soy un hombre
y luego vi a Sonia en el suelo. La mitad del cuerpo bajo la camio- sincero. Hay una conexión entre Sonia, la chica de Motril [María
neta y un charco de sangre en el asfalto.
Teresa Fernández] y Rocío Wanninkhof. Sólo un imbécil no se
La levanté y la puse sobre la furgoneta y entonces alguien me
daría cuenta de que Sonia murió un mes antes de que empezase el
golpeó en la cabeza un par de veces. El río de sangre que había
juicio contra Dolores Vázquez y Robert Graham es un profesional
calle abajo es mío. Los forenses son unos inútiles si no han visto
que la sangre que había en la calle es mía. Yo intenté escaparme del hipnotismo. Un junio, julio y agosto, Robert estuvo en Alhau-
para que no me pegaran. Al día siguiente mi jefe vio las heridas. rín conmigo y todo el tiempo me decía una cosa que me hacía sen-
Me golpearon por detrás y durante un tiempo no supe nada, tir mal y entonces le pedí al médico las pastillas».
estuve inconsciente. Su abogado no le invitó a que cesara en esta declaración. Muy
al contrario, le animó a seguir al preguntarle: «¿Graham puede
A partir de ahí, King asegura que sólo conserva retazos de lo ser el jefe de un grupo criminal?». Y Tony indignado contestó: «La
que fue la noche de su fiesta privada: jefa del grupo es la puta de Dolores Vázquez, que ha pagado por
todo esto. Robert es sólo un profesional. Juan, el jefe de la Guar-
Hay un cruce en forma de T y cuando pasamos por él me des- dia Civil, me dijo que Graham tenía que ver con Sonia, y estaba
perté. Estaba en el asiento trasero y también Sonia. Creo que ella seguro de que también con Rocío. Yo digo que él, desde luego,
estaba inconsciente, pero debió tocarme la mano, por eso tenía mi tuvo una participación». No era la primera vez que involucraba a
ADN. Luego alguien a quien no vi me pegó de nuevo. su amigo y a Dolores en un asesinato conjunto, ya lo hizo un año
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antes cuando dijo que los tres y un tío de Rocío participaron en gran esfuerzo y recordó lo ocurrido la noche del crimen de Rocío
el asesinato .el~ ~a joven de Mijas. Algo a lo que ningún investiga- cuando aún vivían juntos: «Él llegó borracho, con heridas, la ropa
dor da credi~Ihdad. Pero King tenía más personas sobre las que manchada... Como sospeché ele él la primera vez, decidí que
descargar su Ira y empezó por la madre de su hija, Cecilia Panto- debía contárselo a la policía. Llamé a Scotland Yard, les dije quién
ja. «Mi ex mujer llamó a la Policía. Ella es una mujer bastante era y me aconsejaron que hablara con los investigadores españo-
mala Y sucia. Estoy seguro de que todo lo declarado es falso. No les. Se lo conté a un policía y ... ». Mientras ellos hablaban, King
podía sospechar de mí porque la información que salió en todas retorcía las manos como para estrangularlos y les llamaba bastar-
las televisiones era que buscaban a tres hombres en un coche dos. Y es que él sabe que ellos han sido la llave de su celda y pare-
blanco. Además, ella fue la que me presentó a Robbie». ce que no lo olvidará fácilmente.
Ahí se acabó la sesión, o la función, y hubo que esperar al Posteriormente, el Servicio de Criminalística de la Guardia
desarrollo del juicio para poder ver un poco de luz en el caso. Civil, forenses, psiquiatras y psicólogos, explicarían con datos cómo
Empezaba el turno de sus acusadores, los padres de Sonia, pero King mató a Sonia Carabantes, el 13 de agosto de 2003, cuando
sobre todo de su ex mujer, Cecilia Pantoja y su compañero David regresaba desde la feria de Coín a su casa de la calle del Pino, don-
Cooze. Ellos ataron cabos en su día y fueron los que le denuncia- de la asaltaron. Los primeros en pasar fueron los encargados de la
ron a la policía. Su abogado, Saavedra, quería desprestigiarlos, inspección ocular en el lugar del ataque. Con firmeza, contaron:
crear la duda de si Cecilia tenía algún motivo espurio para incul- «Enseguida vimos que no era un atropello [como declaró King al
parlo, aunque ellos se reafirmaron con éxito de lo que ya habían principio], pero sí un hecho violento. El zapato, el bolso y la canti-
declarado con anterioridad ante el juez. dad de sangre que había entre el bordillo y la calzada indicaban un
David recordó que «Tony llegó ese sábado a recoger a su hija asalto». Otro de ellos añadió: «Es difícil que en una calle tan estre-
con arañazos en las piernas y en los brazos y con la mano venda- cha y con coches aparcados se pueda coger velocidad suficiente
da. Le pregunté qué había pasado y me dijo que tuvo un acciden- para atropellar a alguien. Las gotas de sangre alrededor del árbol
te, que había dado vueltas con el coche, pero no me cuadró». Ése indicaban que la abordaron desde allí. Todos los indicios hablaban
fue el detalle que llevó a un hombre astuto a destapar la verdad. de agresión y no de atropello: no había restos de neumáticos, ni de
«Le pregunté que cómo el coche no tenía el techo abollado y con- pintura, ni de cristales ... signos habituales en los accidentes. Ade-
testó que había dado trompos. Pero las heridas no eran de un más, había mucha sangre en la parte delantera del coche blanco, lo
accidente de tráfico ( ... ). Al poco tiempo de hallarse el cadáver que significa que la víctima permaneció allí inerte».
salió un artículo en la edición inglesa de un diario y leí lo de la Los agentes de los laboratorios de Química y de Biología des-
concor~ancia del ADN entre los casos, que el sospechoso tenía plazados desde Madrid también arrojaron luz al asunto. Los pri-
una henda en la mano y posiblemente un gato, Tony tenía uno». meros dijeron que «la rotura del faro del vehículo del acusado no
?avid se sinceró con su compañera, y según explicó Cecilia: fue por un atropello, porque habrían quedado restos de fibras de
«~mm os clat~s que teníamos y por eso sospechamos. Una amiga la ropa de Sonia adheridos al wolframio del foco. Además, la
m1a me canto que en un programa de televisión del Reino Unido rotura era compatible con un golpe propinado con un objeto
sacaron la imagen de Tony diciendo que era el estrangulador de anguloso, no con una persona». Los de Biología desmintieron lo
Holloway Y que le buscaban por una violación». La mujer hizo un que King había alegado la semana anterior: que la sangre hallada
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en la calle era suya y no de Sonia, y que los forenses eran unos Otro punto importante de esta declaración fue la valoración
«inútiles» si no se habían dado cuenta. Los expertos dijeron que que hizo sobre si Sonia había sufrido o no agresión sexual. Según
encontraron tanta cantidad que pensaron que había pocas posi- Gálvez, «aunque el cuerpo estaba muy descompuesto y no pudie-
bilidades de que estuviera viva. ron hallarse signos de agresión sexual, indicios como la desnudez
Con una parte de los hechos aclarada, llegó el testimonio más del cadáver, el sujetador desgarrado y con los pechos descubier-
duro, contundente y decisivo, el del director del Instituto Anató- tos, la ausencia de los pantalones y las bragas ... nos hacen pensar
mico Forense de Málaga, Antonio García Gálvez. que sí existió». De hecho en la primera declaración King recono-
Sabía que el letrado de King quería poner en duda que la chi- ce que le metió un dedo en la vagina.
ca no tuviera posibilidad de defenderse, chillando, por ejemplo. Una vez muerta, el británico tenía que deshacerse de ella. El
Él le cortó en seco. «Ante la brutalidad del asalto, porque sólo se entorno era perfecto pues estaba perdido en mitad de un paraje
puede hablar de brutalidad, con la mandíbula rota, Sonia sufrió deshabitado. «Suponemos que Sonia gritó allí y no en la calle del
un gran dolor y una gran indefensión. Quedó inconsciente y se Pino, pero ya nadie podía oírla», explicaron varios agentes.
despertó cuando ya la había trasladado de lugar». Los demás Entonces, él encontró unas piedras grandes que tapaban un hue-
expertos en criminalística avalaron con sus testimonios esta tesis. co en el que cabía la chica. Ocultó parte del cuerpo. Después,
Además de la cantidad de sangre que había en la calle del Pino, en «encima del cadáver, puso piedras mucho menos pesadas y que
la inspección ocular del coche de Tony King se detectaron gran- podían ser trasladadas por una sola persona. Aunque nosotros sí
des manchas en el maletero que pertenecían a la víctima. Tam- necesitamos una grúa para hacer la inspección, eso no quiere
bién, en los asientos traseros. decir que fueran tan grandes que no las pudiera mover una per-
La reconstrucción lógica que expusieron es que cuando el sona, sino que queríamos conservar cualquier vestigio y que no
inglés llegó a la zona de Monda, donde está el arroyo Salsipuedes, se contaminase con nada».
a 8 kilómetros de Coín, sacó a Sonia inconsciente del maletero y Poco a poco se fue desmontando la enésima versión de King,
la puso en los asientos. Allí comenzó la gran paliza que Gálvez pero todavía quedaban por rebatir los atenuantes que Saavedra
recoge en el informe forense. Quince lesiones externas y veintidós quería que se le aplicaran a su cliente: los del consumo de alcohol y
internas repartidas por la cara, la cabeza y el tórax, producto de drogas. Antonio Gálvez también tenía algo que decir al respecto.
los puñetazos que le causaron a la joven un sufrimiento innece- Como forense, explicó que al inglés le habían cogido muestras de
sario, hasta que la mató apretando su cuello con la camiseta que cabello para determinar si había consumido alguna sustancia, ade-
llevaba puesta. El experto dijo que «la rotura del hueso hioides, más de hacerle una revisión de las heridas que aún conservaba
por estrangulamiento, es la causa de la muerte. Y ésa fue la últi- -fue detenido un mes después del asesinato-. «El resultado de las
ma lesión, no hay ninguna post mórtem». El magistrado pregun- pruebas desmontó que hubiera consumido droga alguna. Es un
tó entonces al forense si Sonia podía haber fallecido por la paliza, bebedor social, pero no se hallaron restos de fármacos como el
sin necesidad de ser estrangulada. «Sí, con la hemorragia que Limován. De hecho, si lo hubiera tomado, se habría quedado dor-
tenía en la boca y sin que nadie le prestara ayuda, hubiera traga- mido. Sin ninguna duda». Agentes de la Guardia Civil recordaron
do más sangre [tenía una pequeña cantidad en los pulmones] y también: «En el primer interrogatorio, contó el asesinato y lo hizo
habría muerto sin esa última acción». con mucha naturalidad. En la reconstrucción también indicó los

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sitios de Benalmádena o Torremolinos donde violó a otras mujeres. más escasa de humanidad, ese nivel en el que nos cuesta decir que
Además, dijo que se sentía como un cazador acechando a su presa». se trata, en verdad, de alguien como cualquiera de nosotros. Sin
El 31 de enero fue el último día del juicio, y King declaró con embargo, es uno de los nuestros, porque si no lo fuera tendría
ánimo victimista: «El día que me detuvieron, cientos de personas razón King cuando, al tiempo que reconocía sus crímenes, se cali-
pedían mi sangre y me tiraban piedras». Desde entonces, «todas ficaba de loco, de enfermo. El lector ha de vencer la tendencia a
las teorías están basadas en rabia y en venganza contra mí. Todo emplear el argumento falso según el cual aquello que es moral-
está contaminado. La contaminación afecta a todos los profesio- mente repugnante es sinónimo de locura o enfermedad, porque
nales, que no han hecho sus informes de forma honesta y since- en tal caso, ¿estaban enfermos todos los que planificaron y ejecu-
ra», alegó sereno, repitiendo lo que su letrado y él llevan expo- taron los genocidios de los judíos en la segunda guerra mundial?
niendo desde el principio del juicio. ¿Estaban enfermos o locos los que entraron a sangre y fuego en la
Pero en la sala de justicia sólo parecía haber una persona joyería de Castelldefells y mataron a toda la familia a golpes de
que creyera a pies juntillas esta teoría, y ésta no era otra que el machete? No, esa explicación ya no se tiene en pie.
mismo Tony King. El fiscal, que lo tuvo claro desde el principio, Entonces, ¿qué es Tony King? ¿A qué ser humano representa?
pidió 34 años de cárcel para King: 20 años por asesinato, 9 por Tony King es el asesino en serie clásico, el predador psicópata que,
agresión sexual y 5 por detención ilegal. La acusación particular bajo el disfraz de una vida normal en medio de sus allegados y
además de estas condenas, solicitó 10 años más por lesiones. conocidos, se dedica a violar y luego a matar a chicas jóvenes. Es
King fue condenado a 36 años, de los que cumplirá 30. Adiós, cierto que «sólo» mató a dos mujeres, pero ya sabemos que nos
Tony Alexander King. atenemos a una definición más amplia del asesino en serie: Tony
King llegó a los asesinatos de la forma habitual en la que proceden
los psicópatas sexuales, cuando su deseo de goce ya no se colma
El asesino en serie clásico con la violación y precisa de la agresión sexual y del homicidio
como forma última de placer anhelado. Que haya sido capturado
«El mal es fascinante, y el descubrimiento del horror es una después del segundo homicidio es una cuestión que en nada inva-
vía de acceso al conocimiento del ser humano», ha dicho el lida el que este individuo hubiera decidido ya que esas muertes las
escritor Alonso Cueto. 3 Y en efecto, las muertes de Rocío y necesitaba para vivir como él quería vivir. El que actúa como un
Sonia tuvieron en suspenso a España durante varios años, que violador en serie nos está indicando que desea correr más riesgos,
asistió sin entornar los ojos a todos los sucesos que rodearon los que para él ese proceso de matar sin morir le resulta estremecedor.
asesinatos y la posterior captura de King y exoneración de Ese camino lo inició King en Inglaterra y lo continuó en Málaga,
Dolores V ázquez. para desgracia de Rocío, Sonia y las mujeres a las que violó.
Pero sí, también es cierto -siguiendo el razonamiento de King representa al predador que da forma a las pesadillas de
Cueto- que llegar a entender a gente como King nos permite novelistas y cineastas desde la época romántica, y antes de esto a
comprender cómo puede llegar a ser una persona en su versión la mitología popular de hombres-lobo y vampiros: el desconoci-
do que surge de la oscuridad y arrebata a la joven hermosa para
3. En declaraciones a El País, 14 de diciembre de 2005. violarla, torturarla y finalmente matarla.
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¿Enfermo o malvado? ción ocular puso de relieve que Sonia «sólo llevaba una cami-
seta de tirantes con dibujos de camuflaje que tenía enrollada al
El crimen de Sonia -el único de los dos asesinatos ya juzga- cuello junto con el sujetador. Las heridas que presentaba en la
do cuando escribimos estas líneas- fue descrito en la sentencia cabeza indicaban el brutal maltrato ante mortem y un final pro-
que le condenó como «salvaje y cruel y sin duda buscado delibe- vocado por el estrangulamiento, reflejado en un grave trauma-
radamente y ejecutado de forma inhumana( ... ) no hay duda de tismo de la tráquea. Debió de sufrir un fuerte golpe en la cara
que no tuvo inconveniente en producirle un extraordinario [que le rompió la mandíbula], además de en el cráneo, porque
dolor que la mantuviera en estado de indefensión hasta realizar ya muerta las encías cedieron por las elevadas temperaturas y
sus últimos propósitos». los dientes cayeron». En segundo lugar, de la autopsia practica-
Una cuestión importante es dilucidar si King actuó «de for- da en el cadáver se dedujo que Sonia «había muerto estrangu-
ma inhumana» (es decir, de modo impropio del ser humano) lada tras sufrir un duro castigo que la dejó aturdida e indefen-
porque sentía placer en hacerlo o sólo como modo de poder sa pero que no le quitó la vida. La estrangulación había sido
controlar a la víctima, para -como dice la sentencia- mante- mecánica, a lazo, con la camiseta y el sujetador de la joven que
nerla «en estado de indefensión para realizar sus últimos pro- le habían arrancado con violencia rompiéndose la primera
pósitos», es decir, para someter a Sonia a las vejaciones sexua- prenda por los tirantes y la segunda por la zona central». En el
les. Planteado de otro modo, estamos intentando averiguar si informe de la autopsia se especifica que King infligió a su pre-
King trató inhumanamente a Sonia porque esta degradación sa, estando ella viva, «15 lesiones externas y 22 internas en cara,
formaba parte de su ritual homicida, si disfrutaba con ello y lo cabeza y tórax».
pretendió porque esa violencia ya estaba delineada en sus fan- Por otra parte, si nos atenemos a la primera declaración del
tasías sexuales (y con ello serían conductas de su firma), o si no asesino, antes de que se inventara esa historia absurda que pos-
se trataba más que de actos de precaución dentro de su modus teriormente urdió para exculparse (si bien nunca reconoció
operandi para que Sonia no tuviera ninguna posibilidad de que la atacara de modo premeditado, sino que la golpeó acci-
oponerse a sus deseos. Si esto fuera cierto, King golpea con saña dentalmente al poner marcha atrás su coche) sabemos que
a su víctima para que deje de resistirse, y así él puede tocarla y King introduce a Sonia inconsciente o semiconsciente en el
disfrutar de su cuerpo inerme, sin oposición alguna. Sin maletero de su coche y que luego, a mitad de camino se detie-
embargo, si la anterior hipótesis es la verdadera, ese dolor que ne y la pone en el asiento de atrás: «Todavía estaba viva. Traté
él produce y que experimenta con sus propias manos y todo su de forzarla sexualmente y entonces ella murió. Quizá ella se
ser y que provoca ese terrible sufrimiento en Sonia, esa violen- resistió y yo la estrangulé. Después conduje unos cuántos kiló-
cia sería ya algo que él deseaba experimentar, un elemento metros hasta el lugar donde la enterré bajo unas grandes pie-
necesario para satisfacer sus necesidades emocionales, y por dras». Y más adelante, en un nuevo interrogatorio, declara que
ello estaría unida esa conducta a la agresión sexual en una con- después de golpearla por accidente con su vehículo, «perdí el
tinuidad psicológica. control y empecé a golpear el coche y posiblemente a Sonia. No
¿Qué es lo que nos dice la escena del crimen? En primer sabía qué hacer. Ella tenía el cuerpo flácido y gemía. Primero la
lugar, según lo que hemos relatado anteriormente, la inspec- puse sobre un coche que estaba aparcado. Luego la cogí y la
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metí en el maletero ( ... ). Sonia no podía tenerse en pie, pero mismo tiempo» -dice la sentencia- que King golpea la está
gemía. Sí, estaba viva( ... ). Paré en una zona en la que había una desnudando y haciéndola objeto de tocamientos. Es un proce-
cuesta abajo. Me bajé del coche y empecé a desnudar a Sonia. so paroxístico que sólo puede llegar al clímax con la propia
Sé que estoy enfermo porque la estuve tocando, palpando su muerte de Sonia: el ritual lo exige. Se trata de una cúspide de
pecho y por todo el cuerpo ... ». goce y violencia que, sin embargo, se prolonga más allá de la
Finalmente, en los hechos considerados probados por la muerte, porque King las toca también cuando están muertas:
sentencia tenemos la historia final de lo que sucedió (figuras «Toco a las chicas cuando están muertas ( ... ). Luego me mas-
4.3 a 4.8). King estaba acechando a Sonia, y cuando estaba cer- turbo pensando en los tocamientos y eyaculo» (luego volvere-
ca de su domicilio en la calle del Pino de Coín «salió súbita- mos sobre este punto). Por ello, ya extasiado y con el pulso a
mente de su escondite y la abordó con el propósito de hacerla mil, King necesita matar a su víctima, para luego tocarla una
objeto de tocamientos lascivos, y la golpeó en el rostro, en la vez ha dejado de vivir.
cabeza y en todo el cuerpo hasta dejarla semiconsciente. Des- King podía agredir sexualmente a Sonia sin la paliza; estaba
pués aproximó al lugar su vehículo ( ... ) e introdujo a la joven semiconsciente, sin duda aterrorizada. Un solo golpe fuerte la
en el maletero desde el suelo donde yacía, cerrando el portón hubiera amedrentado por completo, si se hubiera dado el caso de
con llave. A continuación trasladó a Sonia en el vehículo, aban- que Sonia hubiera ofrecido alguna resistencia. Pero no, King
donando la citada localidad por la carretera A-366 con direc- necesitaba toda esa violencia para su propia satisfacción, para
ción a Alhaurín el Grande, se incorporó después a la A-355 y se vivir la historia que quería luego recordar para masturbarse.
desvió al denominado «Camino de la Calzada», ubicado en el
paraje «Cerro Gordo» del término municipal de Monda, don-
de detuvo el vehículo intencionadamente en un lugar oscuro y El asesino en serie como homicida sexual
solitario, habiendo recorrido un total de 11,5 kilómetros
durante los que Sonia gemía semiconsciente en el interior del Vejación sexual, tortura, asesinato. King presenta esos tres
maletero. Una vez allí ( ... ) sacó a la joven y la sentó en el asien- atributos característicos del psicópata sexual. Y por desgracia
to trasero del coche, donde la despojó de sus vestiduras, la tocó no está solo en representar ese papel en la sociedad de hoy. El
en sus partes íntimas, senos y nalgas al mismo tiempo que con- pederasta Marc Dutroux es otro psicópata sexual contemporá-
tinuaba golpeándola en la cabeza y tronco, con lo que le oca- neo que cumple con esos criterios, si bien en este caso -para el
sionó numerosas lesiones externas e internas capaces por sí mayor sufrimiento de sus víctimas- esas acciones se dilataron
solas de causarle la muerte». mucho más en el tiempo. Dutroux secuestraba a adolescentes,
La cuestión a preguntarse aquí es qué necesidad tenía King las llevaba a una mazmorra que había construido en el sótano
de «continuar golpeándola en la cabeza y el tronco», qué senti- de su casa, y ahí las tenía durante semanas o meses, encadena-
do tenía producirle tantas lesiones que, de nuevo en palabras das o no, pero sin poder comunicarse con nadie. Dutroux las
del juez, «produjeron grandísimo sufrimiento a la perjudicada, violaba y torturaba psicológicamente, y finalmente las mataba.
en la estimación de los médicos forenses». Y la clave está en la El jurado lo consideró un tipo inteligente, pero una de sus víc-
yuxtaposición de los golpes brutales con la vejación sexual: «al timas lo expresó mejor cuando señaló que lo consideraba inte-

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ligente «en la medida en que era un calculador, mentiroso, Una estudiosa de estos asesinos, Catherine Purcell, escribe:
manipulador y lúcido». Dutroux, en efecto, es un psicópata clá- «Su motivación de alcanzar la máxima satisfacción sexual le
sico, que antes de perpetrar sus crímenes había estado en la cár- lleva a la tortura de la víctima ( ... ). Los asesinos por lujuria
cel unos pocos años por secuestrar y violar a cinco niñas con muestran una progresión de brutalidad en sus crímenes, y en
edades comprendidas entre los 11 y los 18 años. Dutroux con- cada uno de ellos se aumenta el sadismo. Estos delincuentes
taba con la ayuda de su mujer, Michelle Martin, y filmaba las viven sentimientos de plenitud sexual con las acciones que rea-
sevicias con las que afligía a las chicas. lizan, son impulsivos, y no se sienten con fuerzas para escapar
El homicida sexual (en inglés se denomina lust murderer, ase- de su mundo de fantasía».
sino erótico o de lujuria) es visto generalmente en la literatura Ahora bien, el sadismo se tiene que demostrar. Un homici-
especializada como alguien que se complace en asesinar de modo da sexual puede encontrar satisfacción en el asesinato de la
sádico y brutal a su víctima, para obtener la máxima satisfacción mujer, tras o al mismo tiempo de violarla, pero eso no lo con-
sexual. Dado que tiende a repetir los crímenes por el placer que vierte en un sádico. El placer de matar a quien se fuerza sexual-
obtiene de ello, no es infrecuente que se convierta en un asesino mente es lo que define al psicópata sexual; torturarla o hacerla
en serie. El nombre técnico es erotofonofilia, una de las formas objeto de un gran sufrimiento, es algo que puede aparecer o no.
más extremas de parafilia. Una parafilia se define como una des- Por ejemplo, si alguien estuviera violando a una mujer y, para
viación sexual en que el individuo busca objetos sexuales inusua- aumentar su placer en el momento de la eyaculación, decidiera
les, rituales o situaciones específicas para alcanzar la satisfacción matarla, no habría actuado sádicamente. ]acle el Destripador
sexual plena. Hay una serie de elementos esenciales en las con- diseccionaba a sus víctimas después de matarlas, cuando las
ductas de la parafilia, como son la fantasía, la masturbación com- hacía objeto de sus mutilaciones ya estaban muertas. Él técnica-
pulsiva y actividades facilitadoras, habitualmente en forma de mente no era un sádico.
consumo de alcohol, drogas y pornografía. Las fantasías son un El sadismo es la imposición intencional de un sufrimiento
componente vital, y cada vez incluyen escenas más violentas. Los físico o psicológico a una víctima consciente que es capaz de expe-
homicidas sexuales asocian el sexo con la agresión, y los temas rimentar tal sufrimiento. Ese sufrimiento le proporciona placer
comunes de sus fantasías son el poder, la dominación, la viola- sexual.
ción, la venganza y el asesinato.
Junto a esta desviación sexual ( erotofonofilia) van asociadas
normalmente otras, como necrofilia (activación y gratificación Tony King al descubierto
sexual con un cuerpo muerto), antropofagia (comer carne de otro
ser humano), sadismo (gratificación sexual lograda mediante la Una vez más podemos leer los crímenes de Tony King e
humillación y sufrimiento de los otros), piquerismo (intenso intentar comprender qué nos quiere relatar, cuál es el «viaje
deseo de acuchillar, herir o cortar la carne de otra persona), vam- interior» al que nos lleva su galería de horrores (ilustración
pirismo (intenso deseo de beber la sangre de otro) y flagelación 4.10). El escritor Harlan Caben ha seüalado con mucha intui-
(intenso deseo de golpear o azotar). También pueden observarse ción que «Cuando uno se mueve, no piensa en la culpa o la ino-
conductas fetichistas. cencia. No piensa en su pasado o en sus sueños, en sus alegrías
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y decepciones. Sólo se preocupa por sobrevivir. Lastimar o ser que fui condenado, quería tocarla y por eso me cayeron tres años.
lastimado. Matar o morir.» 4 No hubo penetración, sólo tocamientos. Mi primera condena fue
Matar o morir: King está continuamente en movimiento con 19 años y la segunda con 30, las demás fueron por delitos
hacia delante, buscando más y más llegar al placer máximo, a lo menores». La falta de empatía hacia las víctimas se desprende de
que realmente puede -cree él, de manera vana- aplacar su la agonía a la que sometió a sus víctimas, tanto las que atacó en
sed. ¿Y cuál es esa sed que ha de saciar? Los criminólogos Koc- Inglaterra como en España. A las primeras las estrangulaba con
sis e Irwin idearon una definición de asesino en serie que se un cable hasta dejarlas inconscientes, y acto seguido las violaba,
fundamenta en diversos atributos psicológicos del individuo, de ahí su apodo del «violador de Holloway» (nombre de un
tales como psicopatía, sadismo, compulsiones, fantasías, estados barrio en Londres). A las víctimas españolas ya hemos narrado lo
disociativos y desviaciones sexuales (par afilias). Tony King tie- que les hizo. Por otra parte, esa falta de sentimiento de culpa y de
ne todas estas cualidades. conciencia se puede ver en que hace todo lo posible por no ser
Psicopatía. Los médicos forenses que le examinaron determi- capturado, y que una vez pasada la conmoción de su captura se
inventa una historia surrealista para no aceptar la responsabili-
naron que King tiene este trastorno, caracterizado por una cons-
dad de lo que ha hecho, en el caso de Sonia, y para insultar e
telación de características conductuales, interpersonales y afecti-
inventarse una conspiración que le exculpara con respecto a
vas. Con respecto a la conducta, los psicópatas realizan acciones
Rocío. También es muy ilustrativo de su falta de escrúpulos
de riesgo, buscan sensaciones, se dejan llevar por la impulsividad
morales su comentario cuando está viendo la televisión con su
y se implican en diferentes actividades delictivas. En el plano
segunda pareja, según refiere ésta: «A veces, cuando en la tele
interpersonal son egocéntricos, manipuladores, arrogantes, sin
hablaban de la pobre chica, yo comentaba que me parecía una
capacidad de empatía. Y en el terreno de los afectos, sus emocio-
barbaridad lo que le habían hecho y él asentía, mostrando que
nes son superficiales y son incapaces de establecer vínculos signi-
también le parecía horrible».
ficativos con los demás. En general, los investigadores destacan en
En este punto cobra especial importancia ese destello de sin-
el psicópata una falta profunda de sentimiento de culpa, la ausen-
ceridad que arroja a la cara del investigador cuando confiesa el
cia de remordimientos y el desprecio del bienestar y los derechos crimen de Rocío: «A Rocío no la conocía ni a Alicia Hornos ni a
de las otras personas. La vida de King se inicia pronto en el cri- Dolores Vázquez. La primera vez que las vi fue en televisión. Soy
men: de joven es internado en el reformatorio, y pronto acumu- consciente de que se estaba acusando a una persona y que, mien-
la diversos delitos, entre los que empieza a sobresalir la agresión tras, yo estaba callado. Es que soy muy malo». No es muy habitual,
sexual: «En España nunca he sido detenido ni condenado, pero pero en ocasiones los psicópatas se sienten cansados y, como si
en Inglaterra tuve una condena de cinco años por asalto con entrara un rayo de humanidad en su entendimiento, pueden lle-
arma de fuego, pero mi intención no era robar sino cachear a la gar a verse tal y como ellos son en verdad. Pero dura poco, por eso
chica de la cabina de teléfonos y tocarla. Mi sexualidad no es tenemos que dudar de la veracidad de lo que afirmó King a con-
correcta. También hubo una agresión sexual a una mujer por la tinuación de las palabras anteriores, cuando buscando la compli-
cidad de su interrogador afirma: «Lo que hice no se me olvida y
4. Harlan Coben, Sólo una mirada, Barcelona: RBA editores, 2004, p. 211. he tenido pesadillas».

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Desviaciones sexuales, fantasía y sadismo. ¿Cómo creerle, si él al sadismo, otra desviación sexual que él no reconoce pero que
mismo nos dice que cuando violaba y mataba atesoraba en su está escrito en sus crímenes, y no sólo en el de Sonia Carabantes.
memoria esas imágenes que él estaba protagonizando para luego El asesinato de Rocío es, de nuevo, una prueba estremecedo-
revivirlas mientras se masturbaba?: «Toco a las chicas cuando están ra de su atracción sexual por las jóvenes que selecciona. Cuando
muertas, porque estoy enfermo. Luego me masturbo pensando en mata a la joven se marcha deprisa porque la violencia del hecho
los tocamientos y eyaculo. Tengo dificultades para realizar el acto le atemoriza, teme que alguien pueda haber visto o al menos oído
sexual y por eso persigo mujeres. Las he acosado y las he tocado, algo, pero cuando regresa una hora más tarde ya está recompues-
tengo ese problema desde hace años. Cuando las abordo me sien- to, traslada el cadáver de Rocío en el maletero de su coche y, sin-
to como un cazador, un conquistador que ha conseguido su presa tiéndose seguro, puede ahora experimentar lo que pretendía al
o su objetivo. Practicar el sexo con mi pareja carece de interés y no asesinar: «La saqué del maletero y cayó al suelo. Miré alrededor
consigo llegar al orgasmo. Me motiva más perseguir a las mujeres, buscando un lugar donde esconderla. La moví dos o tres veces de
tocarlas y luego, mientras me masturbo, recordar cómo caminaban sitio hasta que encontré el lugar que creí adecuado. En ese
mis víctimas, cómo las abordé, las toqué y las intimidé. Les he con- momento pensé en tocar a Rocío antes de irme. Llevaba unas bra-
tado esto porque soy un enfermo mental. Cuando he visto a las gas blancas y un top azul que se había desgarrado durante la
familias de las chicas me he sentido fatal, me disculpo ante todas pelea. Le veía los pechos porque tenía el sujetador descolocado en
las mujeres por ser tan enfermizo. Soy asqueroso». uno de los hombros. Creo que le quité las bragas y que estuve
Estas declaraciones son muy reveladoras. King reconoce una tocando su cuerpo. No me quedé mucho tiempo porque no que-
desviación sexual: tocar de forma libidinosa a los cadáveres ría que me pillaran con la chica». Lo que es falso de esta declara-
(necrofilia), pero lo hace porque quiere que le veamos como un ción es su inciso de «en ese momento pensé en tocar a Rocío
enfermo mental, alguien que merece de su audiencia la conmise- antes de irme». Creemos firmemente que la mató precisamente
ración y la ayuda médica, no la venganza y el castigo. Ese «soy para poder tocarla.
asqueroso» sirve justamente a esa causa, no al fin noble del arre- Y en cuanto al sadismo, al poder y excitación sexual que
pentimiento, como su circense retracción posterior -cuando se King adquiere sobre la víctima mientras le está quitando la vida,
dio cuenta de que nadie lo iba a considerar un enfermo- puso sus palabras no necesitan de más comentarios. Ante la infamia
claramente de manifiesto. Por otra parte, también hemos de de su ataque su torpe intento de ocultar su deseo homicida toda-
poner entre paréntesis el que no pudiera llegar al orgasmo en el vía indigna más («Todo salió mal. Caímos al suelo y Rocío se cla-
coito con sus parejas, a tenor de lo que Cecilia, su primera mujer, vó la navaja»). Lo cierto es que King, mientras la chica tiene la
declaró: «nunca ha tenido problemas psiquiátricos ni disfuncio- navaja clavada en su cuerpo, trata de llevarla a un lugar donde
nes sexuales ( ... ). Cuando nos separamos nuestras relaciones nadie los puede ver: «Posiblemente la agarré de los brazos, inclu-
sexuales ya estaban muy deterioradas (... ) pero no tenía proble- so del pelo. Ella no paraba de forcejear. Rocío seguía intentando
mas para consumar [el coito]». escapar, así que le tiré de los pies y es posible que se le saliera un
Lo que sí que creemos es que King prefiriera el sexo de este zapato. Luego la agarré de los pantalones y, según tiraba, se le
otro modo. Y no nos referimos sólo a la desviación sexual o para- salieron. Rocío no dejaba de gritar mientras la arrastraba a la
filia, que sí reconoce (tocar a las jóvenes muertas) sino también parte superior del descampado. Le dije que se callara, pero ella
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seguía gritando y eso me ponía muy nervioso. Saqué la navaja mente con sus nuevas familias. Desde luego, a su primera pareja,
del cuerpo y la apuñalé en el estómago y en la espalda, aunque Cecilia, a la que conoce en Inglaterra, no le dice la auténtica razón
no lo recuerdo muy bien. No sé cuantos navajazos le di. La últi- por la que ha estado en la cárcel, y así logra ganársela. Pero más
ma vez que le clavé la navaja, ella estaba de rodillas con las manos allá de su conducta desordenada, no la trata mal («Nunca sufrí
apoyadas en el suelo. Después todavía respiraba, pero ya no malos tratos por parte de Tony», declaró). Y su segunda pareja,
intentaba escapan>. Mari Luz Gallego, va más allá, y parece mentira que se refiera a
Compulsiones y estados disocíativos. Por «estado disociativo» este homicida sádico y necrófilo cuando lo describe en estos tér-
debemos entender la capacidad que tiene alguien de vivir una minos: «Ahora me doy cuenta de que Tony nos ha estado enga-
«doble vida», de ser capaz de actuar de modo que una no influ- ñando a mí y a todos los que le conocen. Él es una persona ama-
ya o afecte al desempeño de la otra. No se trata de que el sujeto ble, algo retraída y nada violenta. Cuando vi que un montón de
tenga una «personalidad múltiple», ni de que él no sea cons- policías nos caían encima, no sabía qué estaba pasando ni por
qué lo estaban deteniendo. ( ... ) Nunca me maltrató, como se ha
ciente de la una y la otra, sino de que tiene la capacidad de vivir
dicho, ni se ha portado mal conmigo ni con mis hijos ni con la
empleando las emociones, los pensamientos y conductas que
sabe que son convenientes en cada una de esas vidas. También suya. Con las niñas tenía una buenísima relación».
El problema con esa capacidad disociativa es la compulsión,
podemos hablar, si se prefiere, de una «vida o personalidad
la necesidad una y otra vez de experimentar ese enorme poder
oculta». Un ejemplo extraordinario de esta capacidad la repre-
sexual que otorga quitar la vida y vejar el cuerpo indefenso e iner-
senta Jean-Claude Romand, descrito de manera soberbia por
me (en este caso) de la víctima. Es la compulsión que experi-
Emmanuel Carrera en su libro El adversario. Romand mató a su
mentan los asesinos en serie; la que sentía Ferrándiz cuando vio
mujer Florence, a sus dos hijos de corta edad, Antoine y Caroli-
bailar a Sonia, la que hacía que Galán dejara su sofá y saliera a por
ne, y a sus padres, cuando comprendió que su doble vida iba al
una nueva víctima, la que conducía a Pérez Rangel al sótano del
fin a salir a la luz, y con ella todas las estafas que cometió cuan-
parking para expresar su odio a esas mujeres. La compulsión, en
do durante 18 años fingió que iba a trabajar a Suiza como médi-
los psicópatas sexuales, se experimenta en la caza, en las fantasías
co de la Organización Mundial de la Salud. 5 Ni Romand era
que la hacen necesaria, en los actos de la propia escena del cri-
médico, ni desde luego trabajaba como médico en ese lugar ni
men, y luego en esas imágenes que ellos reviven en la masturba-
en ningún otro.
ción («Cuando las abordo me siento como un cazador, un con-
King no lleva ninguna doble vida en Inglaterra. Allí es un
quistador que ha conseguido su presa o su objetivo», declaró
temible violador bien conocido, varias veces convicto. Pero en
King). No obstante, y a diferencia de los asesinos mencionados
España -de forma increíble en esta época de la «sociedad de la
anteriormente, King mata a Rocío y a Sonia estando en pareja, y
información»- sí tiene la oportunidad de camuflar su persona-
teniendo a su cargo la atención de unos niños. Ello supone que
lidad asesina. Los psicópatas tienen la facultad de no aparentar lo
ha de tomar más precauciones, buscando un momento propicio
que son, y tras su máscara de normalidad King actúa correcta-
para violar y matar, algo siempre difícil y que conlleva riesgos
(«Algunos días yo me despertaba a eso de las 2 o las 3 de la
5. En el libro Cara a cara con el psicópata (Ariel), Vicente Garrido se
ocupa extensamente de este caso. madrugada y él no estaba, volvía a eso de las 5 o las 6 ( ... ) Yo no

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sabía nunca dónde había estado y eso no me gustaba», declaró toda prisa dejando la bolsa con las ropas de la chica. Finalmente
Cecilia). A diferencia de Ferrándiz, Galán o Pérez Rangel, King conduce hasta una playa próxima a la Cala de Mijas (en dirección
realmente se esfuerza en matar y borrar sus huellas, y si no fuera contraria a los Altos del Rodeo) para despistar más a la policía y
por Cecilia, quizás lo hubiera logrado. arrojar el cuchillo con el que había matado a Rocío (cuarta esce-
na del crimen). El asesino tiene miedo: como tiene coche, se lleva
a la víctima carretera abajo, buscando un lugar propicio, pero no
¿Qué buscaba en realidad Tony King? se trata de un lugar previamente escogido para ocultar el cadáver.
Si analizamos cómo selecciona a la víctima podemos con-
Como ya es habitual, descubrimos al hacer el perfil geográfi- cluir que King es del tipo cazador (mata cerca de donde vive,
co de las escenas del crimen que Tony King mata en los lugares merodeando y buscando una oportunidad: «Estuve dando vuel-
qLle conoce, que están incluidos en su mapa mental (ilustración tas por La Cala de Mijas. Fue entonces cuando vi a Rocío cami-
4.9). Rocío es atacada y asesinada en la Cala de Mijas (escena del nando. No la conocía, pero la seguí. Me pareció una chica muy
crimen principal), en la cual también vive King con Cecilia Pan- atractiva»), y su estilo de ataque raptor: una agresión súbita, des-
taja, de hecho casi eran vecinos. Posteriormente la mete en el concertante y brutal. Nadie se cree lo que comentó King en el
maletero del coche y conduce hasta un camino de tierra cerca de sentido de que la navaja se le clavó a ella por accidente («Caímos
Elviria, en dirección a Marbella. Para allí y busca el lugar idóneo al suelo y Rocío se clavó la navaja»). Más bien pensamos que King
para ocultar el cuerpo. Es notable el esfuerzo que pone King en la puso la navaja en el cuello de Rocío con el propósito de intimi-
tarea: «La saqué del maletero y cayó al suelo. Miré alrededor bus- dada y llevarla al bancal, ajeno a las miradas de todos, pero al
cando un lugar donde esconderla. La moví dos o tres veces de oponer resistencia la joven no tuvo más remedio que atacarla allí
sitio hasta que encontré el lugar que creí adecuado» (segunda mismo. Si no hubiera querido matarla, la hubiera dejado herida.
escena del crimen). King planeaba matarla de antemano. Este modus operandi se
Luego, inquieto por las noticias que ve en la televisión, para repetirá con Sonia, aunque con un cambio sustancial: la matará
dificultar el descubrimiento del cuerpo, regresa al lugar donde la con sus manos. ¿Por qué ese cambio?
había depositado y traslada su cadáver en su coche hasta los Altos Tres años después King se separa de Cecilia y se muda ligera-
del Rodeo, a unos 30 kilómetros de Mijas (tercera escena del cri- mente al interior, en Coín. En esos tres años aproximadamente
men). En contra de lo que pensaron los investigadores, el «estran- que va a vivir allí es responsable -según confesó aunque luego,
gulador de Holloway» no conocía previamente ese lugar: «Con- como en todo, se retractó posteriormente- de tres violaciones.
duje mucho tiempo por la costa. Pasé Marbella y por casualidad Es importante que las analicemos, porque nos ayuda a compren-
encontré un carril no asfaltado en el que nunca había estado ni der su psicología homicida. He aquí las violaciones contadas por
conocía. Me metí por él. Me pareció un sitio idóneo porque esta- el propio King:
ba lejos de La Cala de Mijas y era un lugar muy tranquilo», reco-
noció. A continuación realiza nuevos actos de precaución en su Hace un año aproximadamente, vi a dos mujeres y me acer·-
modus operandi: le quita la ropa e intenta quemar el cadáver, pero qué. Les toqué el trasero y salí corriendo. Luego me monté en el
las altas llamas que se producen lo asustan y hace que se marche a coche y me dirigí hacia casa. Creo que era viernes, día de cobro.
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Había estado bebiendo y me había fumado algún porro de En otra ocaswn, abordé a una mujer en la urbanización
marihuana. Mientras conducía vi a una chica en la calle Brújula de Daño Lola, en un camino entre el centro comercial Valdepinos y
Benalmádena. Por su aspecto creo que era española. Serían las el del Zoco de Calahonda. Era rubia, de unos 20 años. Parecía
once de la noche. Aparqué y la seguí. Mi corazón latía rápidamen- extranjera. Llevaba unas mallas, una chaqueta oscura y un top
te ... sólo pensaba en tocarla. negro, creo. La golpeé con el puño varias veces y la arrastré fuera
Me acerqué por detrás y la golpeé en la parte derecha de la del camino para que nadie me viera. Cuando empecé a tocarle los
cabeza. Ella cayó al suelo. La arrastré hasta cerca de una valla. Allí pechos, comprobé que alguien me estaba mirando. La dejé y
la seguí golpeando para que se quedara quieta. Le di un puñeta- escapé corriendo. Salté una valla, una pared ... No sé si me llevé su
zo y patadas en la cabeza. Entonces empecé a tocarla. Ella iba a bolso; si lo hice, lo tiré detrás de la gasolinera o a la entrada del
gritar, así que volví a pegarle hasta que se quedó quieta. Entonces Calypso.
le abrí la blusa, le moví el sujetador y le bajé los pantalones. La
empecé a tocar por todo el cuerpo. Le bajé las bragas y le toqué Vemos en estas tres violaciones el mismo modus operandi: las
los genitales. Estuve sobándola durante unos cinco minutos. Ella golpea con fuerza en la cabeza hasta que quedan inconscientes o
estaba consciente todo el rato, tenía los ojos abiertos pero ya no al menos se quedan totalmente quietas, entonces las toca o inclu-
forcejeaba. Antes de irme cogí el bolso y me fui corriendo hasta
so les introduce un dedo en la vagina, como hará después ya con
mi coche. A la altura de Fuengirola lo tiré y me fui a mi casa. Al
Sonia muerta. Luego se masturbará pensando en cómo las eligió,
llegar, me masturbé.
las siguió y finalmente atacó para agredirlas. Es importante com-
Antes, hace un año y medio o dos fui a la Feria de Fuengiro-
la [cuando atacó a Rocío iba a la misma feria]. No sé por qué. A prender la compulsión de King: el placer está unido inexorable-
tomar algo. Era viernes por la noche, serían las diez o las once. mente a la caza, a la violencia que les va a imponer a sus víctimas
Estaba lloviendo mucho. Entonces vi a una chica de unos 25 años. («Mi corazón latía rápidamente ... sólo pensaba en tocarla»). Por
Llevaba una chaqueta fina tipo americana, unos vaqueros y una eso King las observa con cuidado; lee sus emociones, está atento
camisa blanca. Caminé detrás de ella, torció una esquina y se paró a cada detalle de cómo visten y caminan, y luego a cómo reaccio-
dentro de un local. Le dije algo, no recuerdo qué. Cuando ella se nan cuando las agrede. Está disfrutando de sentir cómo están
giró para oír lo que le había dicho, le di varios puñetazos en la sojuzgadas: «Ella estaba consciente todo el rato, tenía los ojos
cara. Cayó al suelo de espaldas. Tenía los ojos abiertos, pero no se abiertos pero ya no forcejeaba», dice de la primera víctima, y de
movía ni hacía ruido. Tenía miedo [ella]. Le levanté la camiseta. la segunda: «Tenía los ojos abiertos, pero no se movía ni hacía
No llevaba sujetador y le toqué los pechos. Luego le bajé los pan- ruido. Tenía miedo». Sin embargo, el violador no necesita que
talones y le puse la mano debajo de las bragas. La toqué. Puede
ellas estén conscientes, al contrario, si están inconscientes o semi-
que la penetrara con un dedo [como a Sonia]. Estuve tocándola
conscientes él se siente más seguro y obtiene más placer. Su goce
unos cinco minutos. Al terminar le robé el bolso y salí corriendo.
es privado: la escena del crimen revela que se excita más cuando
Tiré el bolso a un contenedor cerca del coche. La había asaltado
para tocarla, lo de robarle el bolso lo hice para que la Policía bus- la mujer parece que está muerta. Esto no debe sorprendernos:
case a un ladrón. Cuando llegué a casa esperé a que mi novia se cuando ejercía como el «estrangulador de Holloway» estrangula-
durmiera, para masturbarme pensando en los tocamientos a ba con un cable a sus víctimas hasta la inconsciencia y, en ese
aquella chica. estado tan parecido a la muerte, las violaba.
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Esas violaciones las hacía a cara descubierta, con sus manos. Se más el índice izquierdo roto y la cabeza llena de bultos. No pude
veía obligado así a actuar con contundencia, porque de lo contra- peinarme durante un mes, porque se me caía el pelo. También
rio corría el riesgo de que la víctima peleara hasta la extenuación o tenía arañazos y hematomas por toda la cara. Estuve de baja un
incluso que se escapara. Esto es justamente lo que ocurrió con mes y medio. Hace unos días vi a Tony King en la televisión. Fue él
Sara, que vivió esos minutos de terror -curiosamente, una agre- quien me atacó hace dos años.
sión no confesada por King- y que en la actualidad es la única víc-
tima que ha llevado adelante la causa ante King por violación: Todas esas agresiones ocurrieron después del asesinato de
Rocío y antes del de Sonia. A la luz del modus operandi de estas vio-
Sucedió el 24 de junio de 2001. Eran las dos o las tres de la laciones, podemos preguntarnos por qué atacó a Rocío con un
madrugada. Estaba en Puerto Marina [Torremolinos J. Regresaba cuchillo: fue la primera y la única vez que empleó un arma para
con mi coche que había aparcado en la calle Puerto Real después agredir. 6 Cuando mata a Sonia, regresa de nuevo a la paliza como
de haber disfrutado de una moraga en la playa. Justo cuando abría método de ataque y control de la víctima. La respuesta es que el
la puerta oí los pasos de una persona que se dirigía hacia mí. Antes modus operandi de los asesinos y violadores cambia con el tiempo,
de poder girarme para ver quién era, me atacó por la espalda sin
en ocasiones para siempre, en otras con regreso a formas anterio-
que hubiera mediado palabra entre nosotros. Me golpeó violenta··
res de ejecución. Un ejemplo notable de esto lo tenemos en la
mente y me empujó hacia el interior del vehículo. Me tumbó boca
investigación del destripador de Yorkshire, Peter Sutcliffe, quien en
abajo sobre los asientos. Me daba puñetazos en la cabeza y quedé
medio inconsciente. el periodo comprendido entre 1975 y 1980 asesinó a trece mujeres
Empezó a tocarme los pechos, al tiempo que me intentaba e intentó matar a otras siete. Sutcliffe atacaba de súbito a la víctima
quitar la ropa. En ese momento me di cuenta de sus intenciones, (muchas veces una prostituta, pero no siempre) con un fuerte gol-
hasta entonces había pensado que sólo quería robarme. Cuando pe en la cabeza, generalmente con un martillo; luego la asesinaba
recobré algo de fuerza, mi giré y le golpeé el cuerpo con las pier- con un cuchillo o en ocasiones con un destornillador al que había
nas. Logré echarlo. Intenté incorporarme, pero me dio una patada afilado la punta. La acción podía ir más allá de la muerte, cuando
en el pecho y me tumbó otra vez. Seguí luchando, dando patadas, Sutcliffe se entretenía en mutilar el cuerpo con el arma blanca. Por
gritando ... Intentó reducirme de nuevo, pero no lo logró y se dio a
esta razón, cuando el 20 de agosto de 1980, Marguerite Walls, una
la fuga. Me encerré en el coche y observé cómo el individuo se
funcionaria civil de 47 años, fue asesinada mediante estrangula-
montaba en un descapotable, aparcado a pocos metros. Dentro
miento, en vez de ser mutilada por un cuchillo, la policía lo consi-
había otra persona. Estaba en el asiento delantero derecho. Era un
hombre joven de pelo corto. Conseguí arrancar el coche, me diri- deró ajeno al caso del destripador de Yorkshire. Sin embargo, aquí
gí al centro de la ciudad y vi a dos policías a los que les conté lo que vemos que el criterio exclusivo de la policía en vez de una visión
me había pasado, enseñándoles las heridas. más inclusiva fue claramente un error, ya que lo sustancial del
'Tres o cuatro días más tarde cogí el coche otra vez. Iba con mi modus operandi permanecía allí: la víctima resulta controlada
hijo. El niño estaba sentado en la parte de atrás. Fue él quien me
dijo que había un cuchillo en el suelo. Me paré, salí del coche y lo 6. Aquí King emplea el cuchillo como una arma efectiva; en la violación
vi, era muy grande. Tuve pánico y me oriné encima. Mi vida había comentada arriba, era más un elemento destinado a proporcionarle una sen-
estado en peligro. Cogí el cuchillo y lo llevé a comisaría. Tenía ade- sación de seguridad.

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mediante un fuerte golpe en la cabeza, realizado con un objeto había cambiado el modus operandi de las violaciones con respec-
contundente, a lo que sigue la violación y el homicidio. Que éste se to a lo que hacía en Inglaterra, donde estrangulaba a las chicas
cometiera con un cuchillo en las veces anteriores no era razón sufi- con una cinta. Ahora prefería sentir la fuerza de sus manos; él es
ciente para eliminarlo de la serie del destripador. En su lugar, una fuerte, grande, torneado por el gimnasio y una vida donde el tra-
visión más amplia del asunto hubiera permitido a la policía consi- bajo serio ha brillado por su ausencia. Su medio de atacar y con-
derar que el destripador estaba produciendo una variación en su trolar a las víctimas es una expresión tanto de su modus operan-
modus operandi para despistarla, o bien que estaba experimentan- di, porque es algo necesario para violar, como de su firma, por-
do con un tipo diferente de homicidio sexual. que revela que le gusta poseer a la víctima cuando parece muerta
King introduce una variación fundamental en su modus ope- por su violencia.
randi en el crimen de Rocío porque ahora va a profundizar en su Como ha escrito el prestigioso criminalista Robert Keppel,
goce pervertido (una necesidad del asesino que es un aspecto de «El análisis de la firma del crimen (signa tu re analysis) es un pro-
su firma): va a pasar de masturbarse pensando en lo que hizo a cedimiento vital para determinar cuál es el camino que toman los
una mujer joven y hermosa que parecía muerta a masturbarse diferentes crímenes del sujeto, así como para predecir lo que es
recordando lo que hizo a una chica deseada que ya estaba muer- capaz de hacer en el futuro».
ta ... por su causa. King lleva ahora un cuchillo. No puede pensar Han pasado cuatro años desde el crimen de Rocío. King se
que va a provocar esa sumisión que busca en las mujeres con esa siente a salvo. De manera increíble, la policía española no ha
arma; frente a un cuchillo la mujer se agita, suplica ... está lejos de prestado ninguna atención al aviso de Interpol de que Tony King
parecer muerta. Además, King necesita mucha quietud, concen- es un peligroso violador de mujeres. Dolores Vázquez ha sido
trarse en lo que hace para luego recordarlo en la intimidad de su condenada en su lugar. Así pues, decide volver a experimentar
onanismo, y con un cuchillo en una mano amenazando a la víc- otra vez la necrofilia. Y vuelve a matar al lado de su casa: se había
tima no es fácil lograrlo. No, definitivamente eso no se corres- mudado a la localidad de Alhaurín el Grande, muy cerca de Coín.
ponde con lo que necesita King. Ahora el «estrangulador de Conoce la zona, es el momento de volver a la caza, de satisfacer
Holloway» se va a convertir en un asesino. Por eso el ataque es tan esa obsesión homicida que le corroe desde hace mucho tiempo.
brutal, como luego lo será con Sonia: King llega a la necrofilia a
través del sadismo, en una excitación que comienza con la caza,
pasa por la violencia del ataque y termina en la masturbación,
cuando en su hogar recuerda todo.
¿Por qué vuelve luego, en los años siguientes, al «viejo estilo
de trabajo»? King tiene miedo. La muerte de Rocío ha conmocio-
nado a la opinión pública; sabe que Interpol habrá pasado su
ficha a la policía española, y él es un violador serial... Deja el ase-
sinato, pero no lo olvida. Se desplaza a la costa para violar, un
terreno abonado de alcohol y transhumancia donde las agresio-
nes sexuales muchas veces no se denuncian. King, de hecho, ya
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CAPÍTULO 5

GUSTAVO ROMERO: LA MENTE DEL ASESINO

Los encontró un grupo de amigos que habían salido a buscar


a la única pareja que esa noche no había regresado a casa. Era la
mañana del 19 de junio de 1993 y en un pueblo como Valdepe-
ñas, en Ciudad Real, donde todos se conocían o eran familia, que
Ángel Ibáñez y Sara Dotar, de 24 y 20 años, no hubieran dormi-
do bajo techo conocido era de extrañar. Los muchachos subieron
a uno de los montículos de las vías del ferrocarril Madrid-Cádiz,
el que da al lado del Parque Municipal Cervantes y pudieron
observar los cadáveres bajo el talud de las vías que daban al mata-
dero municipal Frimancha. A pesar de estar en una zona desola-
da, distante 800 metros del barrio más próximo, el del General
Mola, el asesino los había escondido.

Asesinato de los novios de Valdepeñas

Sara estaba con la cabeza hacia la zona más elevada del talud
del ferrocarril y con los pies hacia una valla metálica, a la que esta-
ba atado, mediante una cuerda y con un nudo doble, el tobillo
derecho. La valla pertenecía a Frimancha, cuyas primeras edifica-
ciones estaban a 200 metros. A él lo habían escondido tras unos
arbustos de acacia silvestre y un montículo de piedra junto a la
alambrada, a 56 metros de la zona alumbrada. Un pequeño regue-
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ro desde las vías hasta los arbustos, mostraba el camino que había ca mpararse con la data de la muerte de Sara. Ella había sido
, ase-
tomado el asesino para trasladarlo. Separaban a los dos cuerpos 80 sinada entre las doce y las dos de la madrugada. Es decir, Angel se
metros, pero un gran charco indicaba cómo habían cogido a la derrumbó, el agresor corrió lo suficiente para cazar a la joven que
chica en medio de las vías, a 73 metros del cadáver de su novio, y le adelantaba 73 metros y clavarle el cuchillo en la parte posterior
después la habían trasladado dejando otro pequeño reguero. La del cuello, a la altura de la primera vértebra dorsal. Ella cayó de
escena era horrible. A Sara le habían quitado el cinturón, la mini- bruces y él la giró dejando que su sangre hiciese un gran charco
falda y las bragas. Tenía la camisa subida y el sujetador cortado por entre las vías. Después, la chica sufrió una hora de tortura.
delante con un filo. Les habían cosido a cuchilladas y, aunque no Anudada a la alambrada, la policía recogió una cuerda de
se encontrase la cartera de Ángel ni bolso alguno de Sara, aquello pita de la que se extrajeron 16 cabellos, un vello púbico y.sangre
apestaba a que el móvil no había sido el robo. de la muchacha, pero ningún resto del atacante. Era obvio para
Días después, el informe forense detallaría mediante las los forenses que la joven había sufrido una brutal agresión sexual.
lesiones algunas claves del crimen. Ángel tenía una herida en la El análisis de las ropas mostraba que, excepto las lesiones de la
cara antera lateral izquierda del cuello, de unos 4 centímetros, lo espalda, ninguna de las que tenía en el pecho había atravesado la
que apuntaba a que un agresor diestro se había valido de la ame- camisa. El hombre había levantado la blusa y después rajado el
naza que supone un cuchillo en la garganta, para trasladar a la sujetador con el cuchillo. El dolor y la sangre que perdía por la
pareja hasta ese lugar oscuro y solitario, quizá con la excusa de espalda, y el que pudiese estar atada, le impedían cualquier defe~~
robarles. La agresión de Ángel había comenzado en las vías, pero sa, como en el caso de su novio. La agarró del cuello pues deJO
en la zona más cercana al parque, a 30 metros del único foco de señaladas sus uñas, le tocó los pechos y le arrancó el cinturón, la
luz, el de una farola. Allí había recibido cinco puñaladas en la falda y las bragas, para meter su puño en la vagina con fuerza, lo
zona torácica y otra en el hombro derecho, sobre la articulación que le produjo un hematoma en el labio menor derecho y u~a
acromio clavicular. El chico intentó defenderse, según reveló la zona contusiva en el fondo del saco vaginal, que no era compati-
autopsia, e incluso logró huir unos siete metros, según las man- ble con un objeto romo o con un pene, pero sí con una mano. Le
chas de sangre que apuntaban hacia la estación de Valdepeñas, apretó los muslos con fuerza para separárselos, pues sus manos
igual que Sara, quien llevaba algo más de camino recorrido. De estaban marcadas. La chica había peleado e intentado levantarse,
repente el agresor asestó a Ángel dos puñaladas por la espalda. porque las piedras del suelo le habían causado erosiones en los
Según los forenses, «todas ellas eran muy profundas y le hicieron dedos. De ahí que los forenses recalcasen en su informe el fuerte
perder el equilibrio y caer postrado sobre el suelo de rodillas, carácter pasional de la agresión como móvil más sólido, aunque
para derrumbarse a continuación». Incluso una de las puñaladas aparentemente pudiese tratarse de un robo.
dejó marcada en la piel el dibujo de la empuñadura y dio la posi- La hipótesis del robo como único instinto del asesino se des-
bilidad a los forenses de estimar las medidas de todo el filo del vaneció definitivamente cuando la Policía confirmó que a escasos
arma: 1,5 cm de ancho por 8, 5 de largo. metros del parque había un restaurante donde se celebraba un
Databan la hora de la muerte de Ángel entre las once y la una banquete de boda, del cual un ladrón sacaría mayores beneficios
de la madrugada del 19 de junio. Fue muy importante determi- que de las parejas de adolescentes o jóvenes que pudiese haber en
narla, porque daba pistas sobre el verdadero móvil del agresor al el recinto municipal a esas horas. Podía haber consumado el robo
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en segundos y, sin embargo, lo había complicado todo, arriesgán- Sara, además del arma del crimen que no apareció por ninguna
dose a que alguien llegara por ahí a pesar de sus precauciones. parte. Pero había marcado su destino de huida, ya q.ue de sus t~o­
Parecía más lógico que a punta de navaja se hubiera llevado feos se desprendió la hebilla del cinturón en direcoón a la salida
a la pareja para lograr sus verdaderos fines, pues a pesar de del parque. ¿Pero dónde les había cogido? La entrada al recinto
haberles abordado en un parque donde ya había poca gente y municipal no estaba bien iluminada. Según el informe de la Poli-
apenas luz, los obligó a ir a las vías del tren, donde los ramajes cía elaborado la noche del día 19, algunas farolas estaban tapadas
y la oscuridad impedían cualquier visibilidad. Un lugar idóneo por el ramaje de los pinos y otras estaban fundidas. Era un pasa-
para la violación y el asesinato. Primero atacó al más fuerte, je hundido en la penumbra, pero de todas formas, el agresor los
Ángel, con varias puñaladas en el costado. Y cuando éste llevó a las vías, donde la oscuridad era completa.
comenzó a tener una reacción ante el ataque, Sara intentó huir De las declaraciones extraídas del entorno de la pareja no se
hacia la estación de Valdepeñas, porque eran las únicas luces había sacado mucho. Antes de ir al parque, Ángel y Sara habían
que veía a lo lejos y donde podía haber gente. Pero él corrió más estado cenando y tomando una copa en el bar Gala con unos
rápido. El dato de la cuerda, con todos los indicios que se habían amigos. De allí se habían marchado pasadas las diez hacia el
encontrado en ella, reafirmaba a los investigadores en esta teo- parque. Estaban emparejados desde muy jóvenes, la muchacha
ría. ¿De qué servía una cuerda en un robo? De nada, con la sólo había tenido una anterior relación. Él se dedicaba a insta-
navaja era suficiente, pero sí era útil si se trataba de inmovilizar lar sistemas de aire acondicionado y ella ayudaba en su casa.
a la víctima de una agresión sexual. Nadie en Valdepeñas podía imaginar a una persona que tuviese
El lugar donde les llevó tenía también la peculiaridad de algo contra ellos.
dejar sólo dos vías de escape, las que guían las direcciones de los El hallazgo de los cadáveres de Ángel y Sara conmocionó a
trenes, mientras que el parque era un lugar abierto que daba más este pueblo de 27.000 habitantes. A casi todos los vecinos de Val-
posibilidades de fuga. Pero había varias preguntas a las que los depeñas les unió el dolor y les invadió la preocupación. A los
investigadores no podían dar respuesta y eso les traía de cabeza. pocos días, un hombre se presentaba en la comisaría para infor-
La vía férrea está sobre una capa de malasco, una piedra volcáni- mar a los investigadores de que una adolescente amiga suya
ca que procede del basalto. Un golpe con una de esas piedras había estado esa noche en el parque y tenía un sospechoso. Como
hubiera producido un corte en el agresor, pero toda la sangre que era menor y no quería declarar, los agentes le pidieron que escri-
había en la escena era de la pareja, todos los cabellos y fibras, por biera una carta con todos los datos que recordase. Años más tar-
lo que la Policía no llegaba a comprender cómo no se habían de, relataría durante el juicio:
podido defender o bien arrebatarle algo a su agresor. Los foren-
ses no encontraron ningún resto biológico en las uñas de Sara, ni Había estado en el parque por la tarde con un chico, y un
piel, ni siquiera un cabello del asesino, y tampoco en las manos hombre no muy mayor, en una bicicleta, grande pero no grueso,
de Ángel, a pesar de que hubo un especialista dedicado exclusiva- había estado merodeando. No me gustaba su mirada, no me inspi-
mente a esa misión. raba confianza, hasta el punto de ponernos nerviosos y tener que
El atacante se había llevado consigo varias cosas de la pareja cambiar de banco varias veces. Sobre las diez y media nos fuimos
de novios, la cartera de Ángel, la falda, las bragas y el cinturón de de allí. Yo tenía 17 años y una hora de llegar a casa, las once. En la

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entrada Sur del parque, la de los Llanos, me crucé con Ángel y con antalones cortos de algodón que llevaba puestos Rosana. Los
los P . .'
Sara. La conocía y la saludé. El hombre quedó a mi espalda. policías que la manipularon tuvieron que contener la respuaoon
al abrir la bolsa de basura donde estaban las pr~ndas, p.or el .fuer-
Trabajaron con la menor codo con codo, pero no reconoció te olor a vómito que emanaba del interior. Qmen hub1ese tlrado
a nadie en las fotos que le enseñaban. Sólo dijo que se parecía a mochila al río tenía interés en que no se encontrase, porque
1a ,
un hombre, aunque no era él. introdujo en ella una piedra semi rectangular de unos 24 centl-
metros y siete kilos. . , . ,.
Todo fue remitido a la Comisaría General de Pohoa Clentlfl-
La desaparición de Rosana Maroto ca en Madrid. El estudio del pantalón dio varias claves. Estaba del
revés, con el cordón de la cinturilla atado, lo que parecía indicar
El crimen de los novios de Valdepeñas se convirtió con el ue se los habían quitado con brusquedad. E indudablemente, la
paso de los años en una leyenda. Poca gente recordaba un asesi- ~abían violado. En el mes de septiembre el Servicio Central de
nato en la localidad y no volvió a ocurrir nada extraño hasta cin- Analítica consiguió aislar del pantalón los perfiles genéticos d~ la
co años después, en junio de 1998. Rosana Maroto Quintana era chica y también restos de semen del agresor. Sin embargo, n.1 el
joven y guapa. Tenía 22 años, era estudiante, su familia estaba ADN del varón coincidía con los que había en la base Ventas
bien considerada en Valdepeñas y su sonrisa desarmaba a cual- -la de indicios criminales-, ni la de Rosana en la Humanitas,
quiera. La tarde del 25 de ese mes salió a dar una vuelta con su dedicada a la identificación de cadáveres sin nombre. Los datos se
bicicleta por los alrededores del pueblo. Las horas pasaron y al contrastarían también con las bases ADNIC y con el Proyecto
anochecer, cuando ya estaban sus hermanos y su padre en casa, Fénix de la Guardia Civil, homólogas a las anteriores, pero tam-
Cristina, su madre, no sabía explicar por qué la mayor de sus poco hubo resultados positivos. . . ,
hijos no había llegado, ni qué dirección había cogido ese día. Val- Se potenciaron las batidas que orgamzaron la Pohoa Y ~1
depeñas se movilizó para buscar a la joven. No querían que otro Ayuntamiento de Valdepeñas, pero éstas n? daban f;utos. E,qm-
crimen quedase sin resolver en un lugar que todos los vecinos pos especializados de submarinistas recorneron el n~ Jaba~on, Y
deseaban seguro. Sus amigas acamparon en la plaza mayor y en la ni rastro. Así pasaron un par de años, y en las mamfestacwnes,
fachada de la iglesia podían verse carteles con sus fotos. tras los padres y hermanos de Rosana, podía verse a otras dos
El primer indicio de que Rosana no se había marchado por familias destrozadas, las del Ángel Ibáñez y Sara Dotar. Al pueblo
su propio pie, salió a flote a los tres días. Unas niñas vieron al cru- entero le invadía el temor de tener a dos asesinos sueltos, pues los
zar el Puente de Hierro del río Jabalón un bulto que les pareció crímenes parecían no tener relación. Hartos de la sensación de
una mochila. Se lo contaron a su padre y éste no las hizo caso, impotencia, un grupo de amigos de la joven se plantó ese verano
hasta que al día siguiente decidieron decírselo a las amigas de la en Castellón, en la residencia que el ex presidente José María
joven asentadas en la plaza y a su hermana Cristina. Acudieron al Aznar tenía en Oro pesa, y uno de sus asesores personales les pro-
río con dos policías, cogieron la mochila y, en efecto, era de ella. metió una audiencia en La Moncloa en el mes de septiembre.
Dentro estaba una gorra, una zapatilla sin cordón, una botella Ocurrió. La implicación que desde ese momento hubo en
típica de deportistas y una bolsa negra que contenía la camiseta y ambos casos por parte del Gobierno fue inaudita. Veinticinco
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impedir que una muchacha atlética saliese corriend_o. Lo.s asesi-
millones de pesetas de recompensa ofreció el Consejo de Minis-
nos tenían que ser de algún lugar cercano a Valdepenas, s1 no del
tros para la persona que facilitase datos sobre el paradero de
mismo pueblo, porque para llegar hasta ese pozo había que ser
Rosana Maroto o del asesino de los novios de Valdepeñas. Ade-
un buen conocedor de los caminos.
más, el presidente sería informado durante mucho tiempo de los
avances de la investigación. Fueron más que propuestas y pala-
bras. La presión hizo que toda la maquinaria su pusiera al servi-
cio de la policía de Valdepeñas, de Ciudad Real y de la Comisaría La investigación 1
General de Policía Científica. No es exageración. El FBI cedió
Así que, paralelos a estos despliegues, los policías de Valdepe-
para este caso un sistema de lectura del subsuelo, basado en tec-
ñas tramaban una estrategia para atrapar a su sospechoso del cri-
nología sónar, que reproducía en una pantalla la imagen a tres
metros de profundidad. Sin embargo, ningún rastro de Rosana men de Rosana: un preso de la cárcel de Herrera de la Mancha. El
estaba bajo tierra. pueblo del supuesto agresor era Moral de Calatrava, con apenas
El 30 de octubre de 2000, un nuevo hallazgo iba a sumir aún 3.000 habitantes, y distaba del de su víctima 30 kilómetros. Anto-
más en el misterio esta desaparición. A un par de kilómetros de nio Gómez Sánchez cumplía condena por robo con violencia, era
la salida de Valdepeñas, en un camino conocido como El Peral, el mayor de tres hermanos y sus brotes de esquizofrenia, mezcla-
hay una bifurcación. En el margen izquierdo está el llamado dos con una ludopatía grave, le llevaron a ser la oveja negra de
Camino de Carretas, un lugar solitario e intransitable donde diez una buena familia. Su lugar de actuación había sido Valdepeñas.
kilómetros más alejada está la Casa Rabadán, una granja de ove- Avergonzado ya de quitarle dinero a su madre viuda, entró a
jas y un pozo de 20 metros. El año en que murió Rosana estuvo robar en una casa de esta localidad vecina y la dueña lo sorpren-
pasado por agua. Las lluvias, superiores a la media anual, dejaron dió. Él la zarandeó y escapó, pero fue detenido y enviado a pri-
los pozos rebosantes, al igual que en años posteriores. Ese día, los sión. Sin embargo, pese a los cebos que la policía le puso -tuvo
GEO y el grupo de inspecciones oculares de la Comisaría Gene- las comunicaciones intervenidas y recibió fuertes presiones para
ral, que llevaban tiempo revisando los pozos cercanos a Valdepe- que «confesara»- nunca soltó ni prenda sobre el crimen de
ñas con una cámara subacuática, llegaron al de Casa Rabadán. Rosana Maroto. Tampoco hallaron nada en las constantes visitas
Sumergieron el equipo y vieron una bicicleta de las mismas a su casa, de la que se llevaron ropa, tras inspeccionarla igual que
características que la de Rosana. Sacaron los hierros oxidados su coche. Según la familia de Antonio, «la Policía nos decía que
ante el asombro del pastor a quien no dejaban acercarse a más de solamente era cuestión de esperar a que mi hermano contase
20 metros de su pozo. dónde estaba el cadáver». Tras los hallazgos en el camino de El
La bicicleta, como la mochila hallada años antes, fue analiza- Peral, Antonio adquirió mayor relevancia para los investigadores.
da en Madrid. A los especialistas les llamó la atención que ésta no Cuando la chica desapareció, él trabajaba con una furgoneta por
tuviese signos de un accidente, por eso tendieron a pensar que
1. Queremos agradecer a Nacho Abad y Alfonso Egea la información
habían sido dos o más personas las que habían agredido a la
que empleamos en este apartado, extraída de su libro Asesinos, Madrid: Plaza
joven. La habían subido a un coche y también su bicicleta y la
y Janés, 2004.
mochila, mientras retenían a Rosana con la fuerza suficiente para
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la zona y pasaba a menudo por aquel paraje, ya que era un atajo cerca de un descampado próximo a la estación de trenes de Vicál-
para llegar a algunos pueblos si se era conocedor del campo. varo, y vieron clavada una cruz con la foto de Beatriz Agredan o, la
Mientras que en el caso de los novios de Valdepeñas la Policía intérprete de inglés de 23 años a la que habían violado y asesina-
avanzaba nada, en la desaparición de Rosana las investigaciones do con una piedra tres años antes. Entonces, Ángel le indicó:
periodísticas iban a dar un nuevo impulso, aunque fuera erróneo. «Mira, por aquí llevaron a la chica a rastras, perdió el zapato, la
Los nombres de Susana Ruiz, Beatriz Agredan o y Rosan a Maroto se violaron, la apedrearon y la mataron». Ella le dijo que ojalá envia-
unieron a partir de 200 l. La primera de ellas había sido asesinada sen al asesino a pudrirse a prisión. Su esposo calló.
en el madrileño barrio de San Blas, el9 de enero de 1993. Su cuer- En julio del año 2000, Belinchón llegó una noche más, bebido
po se halló bajo un montón de escombros en una cantera abando- y furioso a casa. Su mujer estaba con una sartén rebosante de acei-
nada, después de que la adolescente se fuera sola de una fiesta en te hirviendo entre las manos y con los zarandeos, quemó la mano y
una casa okupa donde había ido con sus amigos. Su familia hizo la espalda de Antonio. Él la amenazó con un cuchillo y ella le supli-
hasta tres autopsias para dar con la verdad de su muerte: la prime- có, le rogó que no fuese capaz de matarla. «Sí -le contestó, según
ra decía que era un accidente y la tercera un asesinato. Además, su el testimonio de Ángela-, te haré lo mismo que hice con la chica
caso se complicó política y mediáticamente, después de que un de Santa Eugenia2 [Susana] y con la de Vicálvaro [Beatriz]». Ánge-
«cabeza rapada» difundiese un video, en el que aparecía con el ros- la no lo dudó y, en cuanto su marido la dejó sola, llamó a la familia
tro oculto afirmando que unos neonazis habían asesinado a Susana. de Beatriz y le contó lo ocurrido. Los restos de ADN que los asesi-
Pero en el sumario de este caso también estaba el nombre de
nos habían dejado en Beatriz coincidieron con los de Belinchón y
una mujer que decía saber cosas sobre este crimen y el de otra
su amigo Antonio Sánchez López, apodado Juan, que dormía algu-
joven, Beatriz Agredano, asesinada el28 de noviembre de 1996 en
nas noches en una caseta cercana a la estación de tren de Vicálvaro,
la capital, pero esta vez en Vicálvaro. La persona que guardaba al
junto al descampado en el que asesinaron a Beatriz.
menos un importante secreto era Ángela Martínez Gormaz, pro-
Ángel Antonio Belinchón y su amigo fueron a prisión, y Ánge-
cedente de Castellar de Santiago, en Ciudad Real, un pueblo no
la, no se sabe si inducida por alguien, porque quisiese sacar toda la
muy alejado de Valdepeñas. En la actualidad vivía en Torrejón de
verdad al hombre con el que había convivido durante décadas o
Ardoz, Madrid. Pasaba la cincuentena, pero ocho partos y un cán-
porque lo amaba, fue a verlo a Alcalá Meco durante un par de años.
cer que la comía por dentro la hacían parecer una anciana. Su pelo
En las conversaciones logró que El Torero le relatase dos crímenes
se había caído con la quimioterapia y una peluca tapaba su calva.
que estaban sin resolver. Sobre el de Susana Ruiz -relato que era
Su primer hijo había sido de otro hombre, pero una Nochevieja
del todo compatible con los datos de la última autopsia-, contó:
conoció al que sería padre del resto de su prole y su mayor pesa-
dilla, Ángel Antonio Belinchón, más conocido como El Torero.
Estaba en la antigua casa de Juan, en el otro descampado, el
Era una década más joven que ella, su barrio de nacimiento era
que está cerca de San Blas. Vimos a una chica que salía de otro
Vicálvaro y no tenía trabajo regular. Algunas chapuzas en la cons-
caserón en el que se había pasado toda la noche de fiesta. Vimos
trucción y viajes a Ciudad Real en la temporada de la aceituna, le
daban algún dinero. Bebía y la pegaba constantemente, antes de 2. Belinchón se equivoca con el nombre del barrio, que es San Blas. Este
pasar a violarla por las noches. En 1999, ella y Belinchón paseaban crimen sigue en la actualidad sin resolver.

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que estaba sola y nos acercamos a ella. Le preguntamos que qué le relatase en varias cartas lo que tantas veces había rememorado las
pasaba y ella nos contestó que estaba mareada, que quería irse a tardes de patio en Meco. La ocasión en que más explícitamente lo
casa. La cogimos, le hicimos cosas, la matamos y después la ente- hizo fue de esta manera:
rramos entre escombros.
Te juro que si supiera dónde dejamos el cadáver de la zagala
Nunca ha sido acusado de este crimen y tampoco lo será del de Valdepeñas te lo diría, pero no me acuerdo. Yo iba cargado de
de la j'oven manchega, pues el verdugo de ésta ya tiene nombre y vino, me acuerdo que era un camino muy malo y estuvimos bas-
apellidos. Pero lo sorprendente de Belinchón es que llegó a con- tante tiempo conduciendo, y creo que la echó en una especie de
fesar un crimen que no era suyo en varias ocasiones, entre ellas, cueva o gruta. Si me acuerdo dónde dejamos a la chica de marras
una a su mujer y tres por escrito a un joven pederasta, Nacho, a te mando un mapa.
quien conoció en prisión. A Ángela le dijo:
La primera semana de octubre de 2002, comenzó el juicio
A Juan le encanta la fiesta, ya lo sabes. Un día robamos un coche contra El Torero y Juan. Allí Ángela explicó tras un biombo las
y Juan le hizo un puente. Era un Ford blanco. Llegamos a Valdepe- atrocidades que le había relatado su esposo y ambos fueron con-
ñas y vimos a una chica en bicicleta que llevaba una mochila. La denados por el asesinato y la violación de Beatriz Agredano.
cogimos y la llevamos para dentro. Hicimos todo lo que quisimos Meses después, las cartas entre Nacho y Belinchón caerían en
con ella, primero uno y después el otro. Cuando nos cansamos, Juan poder de un periodista que las publicó en un semanario, por lo
la sujetó y yo la maté. La enterramos en una cueva y nos fuimos. que fue citado a declarar en el juzgado de Valdepeñas por el caso
de Rosana. La Policía hizo entonces la prueba de ADN a Belin-
La información parecía buena, pero la Policía seguía sin chón y el resultado fue negativo. Los secretos que creían guardar
encontrar el cuerpo y con esos datos no servía: las batidas con Ángela y Nacho no iban a ser los que desvelarían el crimen de
sofisticados medios no daban resultado. Mientras, Belinchón, Valdepeñas. Sería otra mujer, en una casa del mismo pueblo del
repudiado por el resto de los presos de la cárcel madrileña de que eran Sara Dotar, Ángel Ibáñez y Rosana Maroto, la que guar-
Alcalá Meco, fue a dar a una celda de aislamiento, donde, jactán- daba bajo llave la solución desde hacía diez años.
dose de sus supuestas hazañas, intimó con Nacho. Este pederas-
ta, viendo que con la historia que sacaba de su compañero obten-
dría beneficios penitenciarios, le sopló al director del centro lo Una mujer singular
que Belinchón le contaba. Sin embargo, Nacho fue trasladado a la
prisión de Herrera de la Mancha al afio siguiente, y allí, «casuali- La última paliza que recibió Yolanda Sáez Alarcón de quien
dad», conoció a Antonio Gómez Sánchez, el ladrón sospechoso todavía era su esposo fue pocos días antes del S de agosto de 2003.
del homicidio de Rosana Maroto. En cuanto escuchó lo que Ese día fue al juzgado señalada por los golpes de su marido y,
Antonio le contaba sobre las presiones de la Policía para que con- entre sollozos, dijo que Gustavo Romero Tercero la había amena-
fesara el asesinato de la chica, Nacho relacionó los casos y enga- zado con hacerle lo mismo que a los novios de Valdepeñas. Ella
ñó a Belinchón con la excusa de la amistad, para conseguir que recordaba que esa tarde de 1993, él había salido de casa tras la
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comida y había llegado muy tarde; también recordaba que obser- ... Le pregunté de dónde venía. Me dijo que estaba por ahí con
vó arañazos en su cuerpo. La titular del juzgado detuvo al hom- la bicicleta. Estaba blanco, pero tampoco lo vi ... Vi una cartera
bre de 31 años acusado de malos tratos. Le tomó declaración, sólo donde estaba el carné de Ángel y la foto de Sara y les reconocí. Le
sobre la paliza a su esposa, y lo envió a prisión incondicional y sin pregunté de quién era eso y me contestó que no sabía lo que había
fianza por la primera denuncia de malos tratos que Yolanda hecho, si la había dejado viva o la había dejado muerta.
ponía contra él, coincidiendo con el proceso de separación. La No me dijo nada de dinero. Simplemente que fue a robarles
medida parece injusta, pues ya querrían muchas mujeres maltra- y que viendo que la muchacha le conocía, porque era familiar de
una tía suya, pues le sacó la navaja y que empezó a darle puñala-
tadas con más denuncias que esto ocurriese en sus casos, pero
das, primero a él y luego a ella. Yo no vi la cartera, pero en la alco-
cualquier dato que tuviese algo que ver con un asesinato que lle-
ba había un puf y la cartera estaba allí abierta. No la toqué por-
vaba sin resolverse diez años, merecía para el juzgado una medi-
que salió del cuarto de baño y entonces me preguntó qué hacía,
da radical.
le dije que nada pero que qué había hecho, y fue cuando me
La información parecía valiosa, aunque para los investigado- empezó a explicar que no sabía lo que había hecho, si los había
res le quitaba credibilidad los ocultos motivos de Yolanda para dejado vivos o muertos. Se los había encontrado en el parque, se
formular esta denuncia. Romero la había maltratado toda su acercó a ellos ... y se los llevó hacia la vía con una navaja. Fue ahí
juventud -se unieron cuando ella tenía 17 años y él 18-, igual donde la chica le dijo que lo conocía, porque su hermano estaba
que a sus dos hijos; había tenido que soportar años de infidelida- trabajando con una de sus tías en un bar. La chica le decía que les
des y de penurias económicas. Ahora, él se lo agradecía abando- dejara, que le conocía, que no pasaba nada, que no lo iba a
nándola por Ana Belén Abad, hija de un reconocido constructor denunciar. Entonces empezó con él, la chica se fue corriendo y
y empresario de Valdepeñas, con la que se había inscrito como cogió a la chica también. Luego me dijo dónde había tirado la
pareja de hecho pocos meses antes, después de todo lo que ella navaja y todo ... Yo conocía la navaja porque era de casa. Él nor-
había tenido que pasar por él. malmente llevaba navaja, en concreto ésa, la blanca que llevaba
El arranque de esta nueva línea de investigación iba a ser polé- en la riñonera. La ropa la metió en la lavadora. Por donde noso-
mico. Se cuestionaba también la licitud del testimonio de Yolanda tros vivíamos se fue a dar una vuelta por el campo y se lavó con
Sáez Alarcón al acusar a su esposo, ya que legalmente no tenía la un chisme de ésos del agua y cuando yo llegué él estaba en cal-
zoncillos, la ropa mojada y las zapatillas de deporte en la lavado-
obligación de hacerlo. Era obvio que la mujer presentaba una cla-
ra. Yo no vi sangre porque ya las había lavado. Me dijo que había
ra enemistad hacia él, hasta el punto de haber intimidado a su
echado la navaja en una alberca al lado de casa.
marido diciéndole que le había contado a su madre (de él) lo ocu-
Cuando salió la noticia en televisión de que la chica había
rrido la noche de los novios, aunque fuese falso, porque eso era lo
aparecido sin la falda ni las bragas, le pregunté si la había viola-
que más daño le podía hacer, según la declaración prestada por do, pero me dijo que no [se pone a llorar, sorprendentemente,
Yolanda ese 8 de agosto de 2003. Pero aunque ésa fue la primera vez porque parece que lo único que le importó era si le había sido
que prestó testimonio, coincidiendo con la denuncia de malos tra- «infiel»] Siempre me decía lo mismo, que le había dado muchísi-
tos, los investigadores tuvieron que hablar con ella una decena de mas puñaladas a él y a ella, pero que no la violó. De lo que sí me
veces hasta que contó su última versión de la verdad, ya en el jui- acuerdo es que dijo que la primera vez que la pilló fue por la
cio. Relató que Romero llegó sobre las dos de la madrugada, y... espalda.
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[Le preguntan si Romero era agresivo] Gustavo pierde los Aparece un asesino
estribos, yo se lo digo por mí, a mí me pegaba. Los estribos los ha
perdido siempre.
Gustavo Romero Tercero es el séptimo de diez hermanos,
[La defensa le pregunta por qué le dijo a Romero que le había
hijos de un matrimonio mal avenido, cuyo apodo fa~iliar es Los
contado lo de la noche de los novios a la madre de éste, aunque
Pescadilla. Su padre, León «el cabrero», era muy vwlento y su
parece que fue mentira y por qué le denunció] Me dijo que me iba
mujer llegó a denunciarlo por agresiones cuando todavía no era
a dejar, que yo le estorbaba ...
habitual sacar los malos tratos de las cuatro paredes del hogar
(ilustración 5.1).
Estaba claro que Yolanda había ocultado ese secreto como
Él había sido el hijo que más tiempo había pasado con León
única fórmula de tener a su marido junto a ella. Cuando él se
y quien más había sufrido sus palizas. A los 11 años había d.ejado
marchó, ella rompió su pacto. Sin embargo, no podía proce-
de estudiar y se había ido con su padre al campo, a trabaJar de
derse contra Yolanda. Primero, porque una mujer no tiene por
pastor. Había recorrido los caminos más intransitables con el
qué declarar contra su marido. Segundo, porque tanto los deli-
rebaño de cabras. Se conocía los alrededores de Valdepeñas como
tos de encubrimiento como de complicidad habían prescrito.
la palma de su mano. Apenas unos años después comenzaría su
Pero aunque ella se esmeró por hacer públicas a través de su
historial de robos con fuerza, y que le llevaron a diferentes refor-
hermana y su cuñado las brutalidades que Romero había hecho
matorios.
con ella y con sus hijos, las horribles palizas -decía que le
En junio de 1993 tenía 21 años, estaba casado con Yolanda Sáez
había arrancado un pedacito de oreja a la niña de un mordisco
Alarcón, quien aún no había cumplido los 19, que estaba embara-
y había colgado de un pie al niño por el balcón-, a nadie en
lada de 8 meses y con la que ya tenía un hijo de 3 años. No tenía
Valdepeñas se le escapó el «detalle» de que si ella hubiese
o::mpleo estable, aunque siempre fue un buen trabajador. Vivía en
hablado Rosana no habría sido asesinada. Romero habría esta-
Valdepeñas, en una casa de protección oficial ocupada pocos meses
do entre rejas.
mtes, de la que tenía una orden de desalojo. Pero su situación no
Por todas estas causas, la información de Yolanda se con-
~ra tan desesperada como él quiso hacer creer desde su primera
trastó hasta en sus más ínfimos detalles con otros hechos obje-
:iedaración. Obtenía 80.000 pesetas de paro y ganaba otras 25.000
tivos. El inspector jefe de Homicidios que investigó el caso :tyudando a su cuñado en la cantina del matadero Frimancha.
explicó durante el juicio que la testigo del parque había recono- A Sara y a Ángel, sus primeras víctimas, los conocía desde
cido a Romero en una foto que le habían enseñado. La biogra- :hico. Sobre todo a la muchacha. Sus familias, así como la de
fía de Romero, los intervalos de tiempo en los que había estado 'r'olanda, eran del mismo barrio. El hermano de la joven trabaja-
en Valdepeñas y en los que se produjeron los asesinatos, ayuda- )a con la tía de Romero. No se sabe si habrían cruzado palabra
ron a la Policía a encontrar la salida del laberinto. Y la solución llguna vez, pero estaba claro que cada uno de ellos sabía quién
de otro crimen. ~ra el otro. Posiblemente, Romero había deseado poseer a Sara
:iesde hacía tiempo, pero él siempre ha justificado el asesinato
::amo medida para paliar su desesperación económica; sólo que-
ría robarlos. Sin embargo, no sería tanta su penuria, ya que tras el
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crimen encontró el apoyo de su mujer al llegar a casa, quien le El 9 de octubre 2003, los agentes lograron cuadrar todas estas
convenció de que no acudiese a la policía -según el testimonio piezas, y fueron a ver a Romero a prisión para informarle de que
de Romero- y planearon que él se fuese a vivir a Canarias, don- también estaba detenido por el asesinato de los novios de Valdepe-
de estaba uno de sus hermanos, encontrando rápidamente el ñas. Le dijeron que Yolanda lo había contado todo, que habían
dinero para el billete. El fin estaba serenamente meditado: en las encontrado la navaja y que sólo querían que él pusiese las cosas
islas había trabajo y podrían escapar de todo. fáciles. Él lo confesó todo. No había alternativa, así que lo mejor
El día 23 de junio de 1993 Romero se marchó y enseguida sería pensar en afrontar favorablemente la situación. Les contó que
encontró puestos de camarero y cocinero en buenos hoteles. ese día estaba deprimido, que necesitaba dinero para su familia y
Allí conoció una vida muy diferente a la de los caminos de no sabía cómo conseguirlo. Los había matado porque ella le reco-
cabras, lo que quizá palió su instinto asesino. Aprendió moda- noció, aunque ésa no había sido su idea. El caso estaba cerrado,
les -su vocabulario no correspondía al de un hombre de cam- pero el jefe del Grupo de Homicidios tenía una férrea sospecha:
po como demostró en el juicio- y mantuvo relaciones que
nada tenían que ver con las mujeres de Valdepeñas. Sin embar- Después de la detención por el crimen de los novios, había moti-
go, aunque no se haya demostrado ninguna violación o asesina- vos para pensar que podía estar involucrado en la muerte de Rosana
to de Romero durante ese periodo, al ser detenido, una mujer de Maroto. Había coincidencias como el hallazgo de la mochila en el río
esa etapa contó a las televisiones que era muy violento en las Jabalón y que la falda de Sara pudiese estar en el río Jabalón, donde
relaciones sexuales, como si quisiera violarla, por eso había había ido a lavarse después de asesinar a los novios; también coinci-
deja do de estar con él. día el hallazgo de la bicicleta en un pozo en el año 2000 y de la nava-
Yolanda tardaría alrededor de medio año en reencontrarse con ja [empleada en el crimen de los novios] también en un pozo. En
su marido en Canarias, cuando ya la marea del crimen de los novios cuanto al itinerario que había seguido Rosana, coincidía en parte con
el itinerario que hacía el sospechoso desde su casa al trabajo.
se había calmado sin dar pistas sobre el paradero del asesino. Allí
estuvieron más de dos años, una temporada que Yolanda recuerda
horrible por las palizas que le metía a ella y a los niños. Pero ni le Sin embargo, como sólo eran indicios, el inspector jefe fue
dejó ni le denunció. Después, Yolanda regresó a Valdepeñas, vivió cauto y tendió una pequeña trampa al asesino. Llamó a la Comi-
otra temporada sola con los niños, y a finales del97 Romero se reu- saría General de Policía Científica, y preparó la estrategia con el
nió con ellos. El problema fue que las cosas no volverían a ir bien. comisario general, Carlos Corrales, quien había coordinado per-
Él no tardó en encontrar trabajo en un restaurante del pue- sonalmente las inspecciones oculares y demás pruebas del caso de
blo y también en un club de alterne como cocinero. Su vida vol- Rosana. Corrales declaró en el juicio que le pidieron al acusado
vía a la normalidad en su pueblo natal y nadie pensaba en él que diera una muestra de ADN porque querían cotejarla con un
como el asesino de los novios. Es más, Romero iba al bar de uno pañuelo que tenían de la escena del crimen de los novios, pero en
de los hermanos de Sara, se hizo amigo de él, le ponía el desayu- verdad se buscaba determinar si coincidía con el semen hallado
no y eran amables el uno con el otro. Romero debía sentir una en la ropa de Rosana.
macabra satisfacción en su interior mientras el muchacho le son- Ése fue el cebo que la Policía puso a Romero. Y él picó el
reía, rememorando cómo había matado a su hermana. anzuelo. Le plantearon dar la muestra de ADN de una forma sen-

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cilla y segura para él. La muestra era necesaria para el caso de los Leguina de la localidad de Valdepeñas, entre las seis y seis media
novios, por eso Romero accedió a darla, porque pensó que sólo se de la tarde, montó en el turismo de su propiedad marca Opel
cotejaría con ese crimen, en el que nunca podrían hallar su ADN Cadett rojo y condujo por la citada avenida hasta el cruce con la
por el semen, ya que él no había «violado» a Sara. Lo que el preso calle Amapola. Casualmente, se cruzó en el trayecto con Rosana
no sabía era que el perfil genético sin identificar de todos los casos Maroto Quintana, quien paseaba en una bicicleta de montaña
se guarda en una misma base. Y cuando se efectúa un cotejo, el sis- color verde por la calle Amapola hacia una pista rural sita en El
tema contrasta con todos los perfiles archivados. En este caso, con Peral. Él también iba hacia allí (ilustración 5.2).
el que estaba sin identificar en los pantalones de Rosana. El jefe de La muchacha se introdujo por el camino de piedra que va
Homicidios de Ciudad Real continuó explicando que: paralelo a la carretera de El Peral, por su parte izquierda. Reco-
rrido aproximadamente un kilómetro de distancia, Romero pasó
Cuando dio la coincidencia todavía no se había encontrado el al lado de ella a gran velocidad, lo que provocó que la tirase al
cuerpo de la chica. Pero comprobamos que él había estado cuando suelo. Ella quedó inconsciente y él, creyéndola muerta, por mie-
era pequefio como pastor de la zona donde apareció la bicicleta, do, la introdujo en el maletero. Con la intención de ocultar el
era conocedor del sitio y pensamos que Rosana no estaría lejos de asalto, recogió la bicicleta de Rosana y la metió entre los asientos
la bicicleta, sino en algún otro pozo. delanteros y traseros. Después agarró el volante y condujo medi-
Él, en su declaración del 16 de octubre de 2003 [cuando fue tando lo que haría a continuación.
detenido por la muerte de Rosana], en presencia de letrado, con-
Pensó que lo mejor sería deshacerse cuanto antes de la bici-
feccionó un croquis de su pufio y letra y nos sefialó dónde estaba
cleta y, como conocía esos parajes de sus años de pastoreo, reco-
el cuerpo exactamente. Informamos al juez y nos dijo que paráse-
rrió los diez kilómetros que le distanciaban de la noria que
mos la declaración en ese momento porque era conveniente que
había en Casa Rabadán, ubicada en un lugar solitario en el mar-
fuéramos al lugar donde estaban los restos.
gen izquierdo del camino de Carretas, a las afueras de Valdepe-
ñas, y que tenía ese año abundante caudal. Tiró la bicicleta, pero
Su versión de la agresión a Rosana, que confesó una vez le
le pareció peligroso arrojar allí a la muchacha porque creyó ver
pusieron las muestras de ADN encima de la mesa, era que había
gente. Recordó que el lugar más cercano era un cortijo abando-
sido un accidente y que había acabado matándola por miedo a
nado y desértico (Casa Torres) a escasos dos kilómetros (ilus-
que se descubriese el crimen de los novios, aunque sí había sen-
tración 5.3).
tido «instintos sexuales» al verla inconsciente.
Aparcó el coche en la explanada. Fue hacia el maletero y alzó
a Rosana. Estaba despierta, no muerta. La llevó en brazos hasta el
cortijo Casa Torres. La dejó en el suelo. Rosana estaba aterrada e
Su versión de cómo y por qué mató a Rosana Maroto inmóvil. Romero le dijo que le hiciera una felación y ella accedió,
mientras se desvestía. Se sentó en un banco que había a la entra-
Según relató con ocasión de la reconstrucción de los hechos, da y él se desabrochó el botón del pantalón. Al acabar, Rosana
el25 de junio de 1998, tras haber cumplido la mitad de su jorna- vomitó y se limpió la boca con su pantalón. Rosana le pidió que
da laboral en el restaurante La Vega, situado en la Avenida de la dejara ir, pero él ya había planeado matarla.
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La agarró por el cuello con una mano mientras con la otra le 0 los biólogos, eran los mejores. Ellos fueron los encargados de
daba puñetazos en la cara y el cuerpo. Finalmente la estranguló. identificar a Rosana ese 16 de octubre, y también lo harían des-
Después, fue hasta el coche donde había quedado una de las pués con las casi 200 víctimas del 11-M.
zapatillas de deporte de Rosana. La desató, cogió el cordón y vol- Esa mañana del16 de octubre, la Policía introdujo a Gustavo
vió a rematar a su presa. Lió el cordón al cuello haciendo un nudo Romero en una patrulla. Era la primera vez que volvía al campo
doble y apretó con fuerza. Cogió el cuerpo inerte en brazos y lo desde hacía ya dos meses, pero estaba impasible. El recorrido de
llevó hasta el pozo que había en el cortijo, con unos cuatro la reconstrucción de los hechos era mucho más largo que el dibu-
metros de agua, y escuchó cómo el cadáver se hundía. Pensó que jado, lo que confirmaba que sólo podía haberlo hecho quien
debía deshacerse de la ropa de la chica que había quedado en el conociese bien esos campos, ya que además había que cruzar
caserío, la recogió y la guardó en la mochila. Montó en el vehícu- varios caminos secundarios. Los policías que asistieron relataron
lo y escondió la bolsa en el maletero.
en el juicio que era un sitio «escondido».
Se encaminó a su trabajo en el bar, donde llegó puntualmen- Después, los agentes acudieron a la noria de Casa Torres
te, a las ocho de la tarde. A las doce de la noche, cuando acabó la donde debería estar el cuerpo de Rosana. La recuperación de
jornada se decidió a hacer desaparecer la mochila como había los restos fue ejemplar, y se necesitaron varias horas para com-
hecho con la bicicleta y con Rosana. Allí había muchas pruebas pletarla. El comisario Corrales relató que Rosana presentaba
que podían incriminado. Sacó un botellín de agua que tenía en el
numerosas fracturas que no se explicaban por la caída al pozo,
maletero y lo vertió sobre el pantalón de su víctima donde estaba
y que ...
su semen y el vómito de Rosana. Metió la ropa en una bolsa de
basura que había cogido del bar y lo guardó todo en la mochila.
. .. Estaba en posición decúbito lateral derecho y la cabeza más
Condujo el coche hasta el kilómetro 202 de la N-IV, en el muni- hacia el centro del pozo y las extremidades hacia el borde de la cir-
cipio de Valdepeñas. Aparcó en el puente que cruza del río Jaba- cunferencia [la tiró de cabeza].
Ión y, tras introducir una piedra, lanzó la mochila para que se Había evidencias de que se trataba de los restos de Rosana,
hundiera. Pero el escaso caudal truncó sus planes, y la mochila porque había una zapatilla como la encontrada en la mochila y
había salido a flote a los pocos días. De allí había sacado la Poli- parte de la ropa que faltaba, como los calcetines, el sujetador y un
cía su perfil genético. reloj Casio. De todas formas, se realizó el correspondiente estudio
Mientras los compañeros de Ciudad Real apuntaban estos de ADN cotejándolo con los padres, así como con el cepillo de
detalles, en Madrid, el comisario general de Policía Científica dientes de la chica. Todo se correspondía tanto por el cromosoma
hizo algo sorprendente. Unió a sus mejores especialistas de los X como por el Y de los padres.
servicios de Antropología, Operaciones Especiales -inspeccio-
nes oculares- y Analítica de la comisaría de Canillas, les ayudó a El trabajo que hicieron las dos antropólogas fue excepcional.
colocar los baúles con el material en el camión laboratorio, al que Analizaron las roturas de cada hueso y los desgarros de cada
no le falta ningún equipo para analizar in situ; y se montó en el prenda allí encontrada, y gracias a su labor se conocieron los
asiento del conductor para conducir sin descanso hacia Valdepe- detalles de la brutal paliza que sufrió Rosana antes de morir.
ñas. Muchos miembros de ese equipo, como las dos antropólogas
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Otra mujer singular Como ya había visto cosas en la televisión y en la radio le pre-
gunté si era cierto, y se dedicó a confirmármelo. Me dijo cómo
El jueves 16 de octubre alrededor de las nueve de la noche, había sucedido, pero yo tampoco tenía muchas más cosas que pre-
guntarle sobre ese tema. Me dijo que iba por el camino con el
las agencias de noticias informaron de que el cadáver de Rosa-
coche y se la encontró, y sin querer la tiró de la bicicleta. Creyó que
na Maroto había sido recuperado y que Gustavo Romero era el
estaba muerta, se asustó mucho, pensó que si la llevaba al pueblo
asesino. Los vecinos de Valdepeñas, que todavía no habían supe-
se iba a saber lo que había pasado anteriormente y entonces se la
rado la noticia de que él fuera el criminal que acabó con los llevó en el coche. Y ya está. Cuando vio que estaba viva intentó
novios, se llenaron de odio hacia él y hacia Yolanda, por mucho hablar con ella para tranquilizarla, pero no consiguió tranquilizar-
que ésta intentase justificarse. Sin embargo, aún había una per- se y pasó lo que pasó.
sona en ese pequeño pueblo que lloró por Romero. Fue Ana
Belén Abad, la mujer por la que había dejado a su esposa. Aun- Desde octubre de 2003 a abril de 2005, Romero sólo recibió
que físicamente eran más o menos similares, bajitas, castañas, las visitas de Ana Belén, sus abogados -uno para el caso de los
de anchas caderas, Ana Belén era más joven que Yolanda y de novios y otro para Rosana- y la psicóloga y el médico forense
clase más alta. Tenía una buena posición en el pueblo, la que él que elaboraron los informes psicológicos que se presentarían en
como hijo de cabrero nunca llegaría a tener ... a no ser que se el juicio, y que serían muy discutidos.
convirtiese en su esposo.
Ella ya había ido a visitarlo a la cárcel tras la detención por
el asesinato de los novios. La Policía le había pedido que le pre- El primer juicio
guntase sobre el crimen de Rosana, pero él negó ser el respon-
sable. Sin embargo, no le importó la mentira. Tan fuerte es su El 5 de abril a la Audiencia de Ciudad Real comenzaron a lle-
amor por Romero, o la capacidad que él tiene para someterla, gar periodistas de todas partes. Romero se sentó en el banquillo
que no lo abandonó. Y así es como Ana Belén justifica los actos arropado por un forro polar azul y ocultando sus ojos con unas
de su novio: gafas de sol. Pero al iniciarse la sesión se las quitó y se pudieron ver
sus ojos felinos, de un verde amarillento. Su declaración fue exten-
Cuando hablo con él [alrededor del 9 de octubre] es respecto sa. No se privó de dar los detalles que más le interesaron, cuidán-
al tema de Sara y Ángel, pero no me dice nada sobre la muerte de dose mucho de mostrar «instinto asesino alguno». Era un corde-
Rosana. De eso me enteré por la radio, cuando lo dieron las noti- ro al que habían llevado al matadero Ángel y Sara. Ellos le habían
cias y entonces voy a hablar con él sobre ese tema [una semana des- obligado a matarles. Reproducimos parte de su testimonio:
pués]. En ese momento, sí me reconoce lo de Rosana.
Me sentí engañada. Pero entendía que era una cosa que tam- Fiscal: Gustavo, ¿recuerda usted los hechos que ocurrieron la
poco me podía confesar; yo me sentí engañada pero hablé otra vez noche del18 de junio de 1993?
con el y entiendo que a cualquier persona que le confiese eso, la Gustavo Romero: Algunos hechos sí, otros no llego a recordarlos.
hace cómplice o le complica legalmente la vida, entonces com- F: Ha declarado usted ya en varias ocasiones ...
prendí que no me lo dijera por eso. GR: Sí, me ratifico.
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F: Recuerda que usted aquella tarde con una bicicleta de monta- F: Ángel le dio la cartera, ¿no?
ña se fue a dar una vuelta al parque Cervantes de Valdepeñas GR: Sí, Ángel llevaba la cartera.
GR: Exacto. F: ¿Y Sara?
F: ¿Llevaba usted una navaja? GR: Sara no llevaba nada, ni portaba bolso, no recuerdo ... no vi
GR: Sí, llevaba la navaja en la riñonera. que llevara bolso.
F: ¿Qué fue lo que pasó? Recuerda usted que estuvo dando unas F: ¿Recuerda usted qué dinero era, tres o cuatro mil pesetas?
vueltas ... GR: No tengo ni idea del dinero que podían llevar.
GR: Sí [carraspea]. Esa tarde salí de casa preocupado por mi F: ¿Y qué hace usted, se guarda la cartera y el dinero?
situación, en la que me encontraba en aquellos momentos ... GR: Sí, una vez que me da la cartera, la tengo en mi poder y me
F: ¿Su situación económica? quiero marchar. Me marcho. Es cuando Sara me reconoce y me
GR: Mi situación económica, personal. .. toda mi vida. dice que me conoce, que soy el sobrino de la jefa de su hermano.
F: Estaba usted casado ¿no? Y estaba esperando familia. y bueno, en ese momento les digo: «No me denuncies, yo si hago
GR: Sí. Tenía un hijo de tres años y mi mujer estaba embarazada esto es porque estoy muy mal, estoy muy mal de dinero, porque
en aquel momento de ocho meses. no estoy trabajando». Nada más. Simplemente eso, aparte de que
( ... ) no me denunciase, que el dinero lo necesitaba, que tenía otro hijo
F: ¿Qué fue lo que ocurrió cuando ve a esta pareja por el parque? de camino, que tenía un hijo, que me iban a echar de la casa que
GR: Pues después de pensar tanto en mi situación se me viene a ocupé unos meses antes ... Y nada, dicho eso me quise marchar.
la cabeza la idea de asaltarlos, para obtener el dinero que pudie- Anduve como unos seis, siete metros y una vez a esa distancia
sen llevar. Nada más. Ésa era mi idea y mi única intención. noto un golpe fuerte en mi hombro derecho y a continuación me
F: ¿Cayó usted en la cuenta de que llevaba la navaja y que podía quiero girar y encuentro a Ángel a mi lado con los brazos levan-
utilizarla? tados como para agredirme y a Sara que se echó sobre mis espal-
GR: Sí, claro. das, se enganchó del pelo, del cuello ... Empezó Ángel a golpear-
F: Y cuéntenos, por favor, cómo se produce esta situación, cómo me e intenté repeler los golpes, intentaba darle a él golpes para
aborda a la pareja. defenderme, pero no le alcanzaba. En ese momento, decidí sacar
GR: Después de muchas horas de estar divagando por el parque, la navaja del bolsillo y ...
veo a Sara y a Ángel acercarse hacia el parque y unos 40 metros (... )
antes de que llegaran a la puerta los abordo, les pido que se ven- F: ¿Qué pasa entonces?
gan conmigo al otro lado de las vías ... GR: Empiezo a lanzar golpes con la navaja hacia a Ángel y ahí
F: ¿Les aborda usted enseñándoles la navaja? empieza todo [se le quiebra la voz y se frota los ojos].
GR: Sí. F: ¿Dónde manda usted golpes, para matarlo?
F: ¿Y ellos se asustan? GR: No, en principio no. En principio, mi intención, a la hora de
GR: Sí, evidentemente sí. sacar otra vez la navaja, era repeler su agresión, que me soltasen
F: Y les dice que les acompañe, ¿adónde? y que me pudiese marchar. La cosa se desmadró. Ángel no hizo
GR: A las vías. Y una vez que estaban allí en las vías les dije que indicativo alguno de echarse para atrás, todo lo contrario, me
me dieran todo lo que llevaran de valor, más bien dinero, les dije. pegaba con más violencia y más ímpetu. Y ante sus golpes, yo me
Que me diesen el dinero. Que me diesen lo que tenían. defendía (... ).
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Una vez que Ángel ve la navaja, su agresión es más violenta hacia ta Romero, cuando el fiscal le pregunta por qué le quita la ropa
mí. Incluso con los lances que yo le hago, que los primeros no le
antes de matarla, él asevera que «mientras le seguía dando puña-
alcanzo, pues al ser más violenta su agresión hacia mi, más vio-
lenta es la mía hacia él. ladas se desgarraría la ropa», lo que parece que le sirve -en su
F: ¿Usted cuántas cuchilladas le da a Ángel? mente criminal- para negar que él deseara unir el asesinato a la
GR: No lo recuerdo. lujuria. Al ministerio público parece que se le agota la paciencia
F: ¿Le da varias cuchilladas en el costado? con tanta ruindad y cobardía, y solicita que le recuerden lo que
GR: No lo sé, no lo recuerdo. Sé que son varias, sí. manifestó el acusado con anterioridad:
F: ¿Le da otra cuchillada en el cuello? ¿Le da las cuchilladas en las
manos? F: Señoría, pedimos que dé lectura a la declaración del procesado
GR: ~o recu~rdo ni la cantidad ... una vez que doy la primera obrante en las actuaciones, prestada el 21 de noviembre de 2003.
cuchillada, m1 mente ya no es consciente, no soy consciente de lo «... [realizada en el juzgado de instrucción de Valdepeñas] Cuan-
que está ocurriendo ni de lo que está pasando. do le di alcance cogí a la chica y le asesté una puñalada entre los
F: ¿Y dónde está Sara? omóplatos. Corriendo le di una puñalada. Esa primera puñalada
GR: Enganchada de mi cuello. Sigue enganchada, tirando del tuvo que ser mortal, dio unos pasos más y cayó al suelo. Una vez
cuello ... le di las puñaladas a la chica, tardaría en morir. Le di una puña-
F: ¿Mientras usted le da puñaladas a Ángel? lada en el costado y seguía viva. Cayó al suelo con la primera
GR: Sí. puñalada y la desplacé entre las vías y la alambrada. Caí de rodi-
F: ¿Qué sucede a continuación? ¿Ángel intenta huir? llas ante ella. Le quité la falda que tiré al canal a la altura de Puen-
GR:No. te de Hierro, le arranqué la camiseta y el sujetador quizá con la
F: Tiene puñaladas por al espalda que se las produce usted ... navaja. Hubo tocamientos en el pecho y vagina. Ella daba signos
de viva, pero fui consciente de ello al día siguiente, al recordar
Ante la orgía de sangre que protagonizó, Romero hace un que yo hice eso ( ... ) [preguntan si la chica se resistió]. Puede ser
alarde de cinismo; emplea palabras neutras, expresiones en las que al principio opusiese resistencia la chica. Con violencia le
que su volunta~ d~ hacer mal parece casi inexistente: «Hay giros, abrí los muslos, todo fue con la mano. La lesión de la vagina qui-
hay mucho movtmtento. No sé precisar lo que pasó, ni relatarlo tal zá se la produje con la mano, quizá con la mano entera. No sentí
Y com~ pasó, porque sigo teniendo muchas nubes sobre ese capí- satisfacción sexual alguna. Ella cae, se da la vuelta, se resiste, a la
tulo. Se que hubo mucho movimiento, que nos meneamos para un vez que le doy las puñaladas ... »
la~o, para otro. Ángel pudo haberme dado la espalda en cual- ¿Puede explicarnos entonces qué es lo que sucedió? ¿Es cierto que
introdujo usted la mano en la vagina, que ella se resistió, que le
qmer momento». Por ello, siguiendo con esta absurda coheren-
abrió los muslos con fuerza?
cia, si bien cuando corre detrás de Sara reconoce que quiere
GR: Cuando me hicieron esa pregunta me sugirieron que si sería
alcanzarla, en cambio no acepta lo obvio, que lo hace -entre
posible, a falta de recordar los hechos, y ya que me sentía culpa-
otr~s cosas-. «para matarla y que no le delate» -como le espeta
ble sobre los hechos digo que sí, que es posible, pero no.
el fiscal-, smo que tal hecho «es lo que mi cabeza no llegará a
F: ¿Y a día de hoy?
recordar nunca». Y por ello, en este teatro del absurdo que inven- GR: No. Introducirle la mano en la vagina, no soy consciente.
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F: ¿Puede explicar si su única intención era matarla, además de F: Señoría, sería deseable que viese las fotos para que dijese s~ es
las puñaladas por qué la arranca la ropa, la ropa interior? así como él dejó el cuerpo de Sara, una vez que se consum~ ...
GR: No sabría explicarlo, esa parte ... GR: [Sin que le den la palabra] Ver las imágenes, ¡no! [Le en~enan
de todas formas las fotos de la inspección ocular, pero se mega Y
Romero continúa escapando de dar una imagen de «crimi- el juez pide que conste en acta]. .,
F: Mire, dice usted que el cuerpo de Sara lo movw ...
nal»; es una etiqueta con la que no se siente a gusto, por eso «no
GR: [Romero está con los ojos enrojecidos, como si fuer~ a echar
sabe explicar algo», o «no lo recuerda» y, enfrentado al terrible a llorar y el presidente de la sala le pregunta si puede segmr decla-
hecho de que ató a la víctima para que no pudiera zafarse de su rando; él contesta al fiscal] Sí, lo desplazo.
destino, todas sus patrañas tienen el eco vacío de un cinismo des-
mesurado: Ante la acusación particular, nos interesa traer aquí estas
declaraciones:
F: ¿Sabe usted que se encontró una cuerda con un vello púbico
que corresponde a Sara? A: En su declaración, en la que ha leído el presidente, no queda
GR: Sí, se me dijo. clara la frase «no llegué a eyacular». ¿Qué significa eso, que estu-
F: ¿Puede usted dar explicación a ese hallazgo? ¿Cuando usted la
vo usted cerca pero que no acabó? .
asaltó Sara llevaba atada alguna cuerda en la zona vaginal, en GR: No. La pregunta que me hicieron es si me exoté sexual-
contacto con el vello púbico? mente y le dije que no. Y me preguntaron que si eyaculé y les
GR: No, no lo recuerdo. Ni recuerdo la cuerda, ni recuerdo atar-
dije que no. . . .
la. Vamos, no. A: ¿A lo largo de su vida, usted ha tenido que Ir al psiqmatra algu-
F: Dice usted que en su ataque final le dio puñetazos a Sara en
na vez?
distintas partes del cuerpo. ¿Por alguna razón especial? Se GR: No, lo he necesitado muchas v~ces pero. no. De. hec,h~, en
encuentran lesiones en el interior de la vagina. 2003 fui al médico de cabecera a pedu tratamiento psiCologiCo Y
GR: No lo sé. se me dio cita, pero no fui. ,
F: ¿No es más cierto que usted, estando Sara agonizando, repeti- A: En aquella época, cuando ocurrieron los hechos en 1993, ¿que
damente la manoseó y le introdujo como ha declarado repetida- necesidades tenía de ir al médico?
mente la mano en la vagina? GR: Sí, lo intenté ...
GR: Le repito que ante la pregunta de introducir la mano en la A: ¿No llegó a ir?
vagina mi respuesta era: «Pues sí, pues es posible». A falta de GR: El miedo ...
recordar todos los hechos, ya le digo que no lo afirmo con con- ( ... ) .
tundencia, como puedo afirmar otras cosas. A: y por último, si nos quiere usted contestar, ¿cuál es el motivo
por el que no quiere ver usted las fotog~afías? .
Pero, de pronto, parece surgir un hálito de conciencia: cuan- GR: Es un episodio que siempre he quendo olvidar [hace que l~o­
do el fiscal le pregunta: «¿Ha visto usted las fotos de Sara, donde ra y se toma unos segundos]. Ver las imágenes de Sara me perJU-
aparece desnuda con la camisa subida?», Romero contesta que dicaría aún más.
no. Y a continuación:
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Hubo también un acusador particular que representó al pudiera ser cualquier otra persona», y su agobio psíquico era
Ayuntamiento de Valdepeñas. Ante sus preguntas contestó lo máximo antes de matar a los novios porque «me iban a desahu-
siguiente: ciar». Francamente, parece difícil que asaltar a dos adolescentes
que a duras penas podrían tener unas pocas pesetas fuera una
AV: Cuando ocurre esa primera conversación en la que usted solución para salir adelante en esos momentos de tanta dificul-
amenaza, saca la navaja y por fin le dan dos o tres mil pesetas. ¿En tad ... ¿Por qué no empleó ese carácter tan violento en atracar un
ese momento no hay ningún tipo de resistencia, aunque sea ver- establecimiento donde pudiera haber mucho dinero?
bal?
GR:No.
AV: Usted sí que amenaza esgrimiendo la navaJa, supongo, y
El relato veraz de la muerte de los novios
diciendo: «Me dan el dinero o los mato».
GR: No, no. Les hice la petición, esto ... Les dije que me acompa-
Pese a los intentos de Romero por parecer una víctima, el
ñaran, me acompañan, les digo que me den la cartera y me la dan.
Ángel no habló. relato de los hechos que finalmente ofrecerían el fiscal y las acu-
saciones, basándose también en los testimonios de Yolanda y Ana
AV: Si nos imaginamos la escena, la conversación tiene que ser
Belén, sería más similar a este.
mucho más dramática porque la navaja está en primer lugar, ¿no?
GR: Pues no. Simplemente una intimidación de la navaja sería la La veraniega tarde dell8 de junio, Romero se fue al parque a
suficiente para que no hubiese más agresividad, ni por parte mía eso de las cuatro, vestido con unas bermudas, una camiseta, y una
ni por parte de ellos [la utilización de tiempos verbales que deno- riñonera donde guardaba una navaja tipo besugo, de muelle, que
tan una idea y no una realidad le ocurre habitualmente, como si habitualmente usaba para almorzar cuando era albañil, y una
imaginara qué sería lo lógico en ese momento, y no como recuer- cuerda que para el fiscal, «aunque el procesado no ha querido
da los hechos] . explicar su uso, la usó, pues aparece en distintas ocasiones a lo
AV: ¿No es más cierto que lo que usted quería era tener acceso largo de su biografía».
carnal con Sara y tenía que quitarse del medio al estorbo que era A las nueve todavía merodeaba por el parque molestando a
el novio? parejas jóvenes que, como la testigo n.o 5, estaban en la zona bus-
GR: No. De hecho, en aquellos momentos, aparte de tener rela- cando intimidad, abrazándose. Él miraba cómo se besaban y los
ciones sexuales con mi mujer como es natural [ella estaba emba- incomodó por su atención. Allí comienza a excitarse. Según ella
razada de ocho meses], tenía otra pareja. No necesitaba ninguna declara: «Era tan insistente su presencia que decidimos marchar-
satisfacción sexual.
nos». Pero él esperó a que fuera más oscuro y hubiese menos gen-
te. Sobre las diez y media, llegó la pareja que había estado cenan-
Por su parte, la defensa de Romero busca sacar a la luz argu- do en el bar Gala media hora antes. En ese parque iban a morir.
mentos manidos que lleven ante los que le escuchan la idea de Yolanda asegura que «al ver que la muchacha lo conocía
que el asesino fue una víctima de las circunstancias de su infan- empezó a llevárselos a las vías». Anabel Abad, su actual pareja,
cia. Así, «mi padre era una persona violenta y maltrataba a todos enamorada de él a pesar de todo, cuenta que «Gustavo se asustó
los hermanos», «desde niño he sido más violento de lo que cuando Sara lo reconoció y después pasó todo». Además, su ex
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mujer afirma que era Sara la que era conciliadora: «no te voy a . 1· ·Qué ocurrió la tarde del25 de junio de 1998? .
F¡sea · ¿ 1 · S 1' d tra
denunciar porque te conozco, déjanos en paz». Él reconoce que Gustavo: Esa tarde salí de trabajar a eso de as seis. a 1 e~~ -
ba' o por mi afición a los rallies y a correr con coches,. deodl q~e
jamás les dejó entrever que les iba a matar, lo que pudo dar con-
1~·e~po
1
que tenía libre lo dedicaría a correr por ca~mos de tle-
fianza a la pareja para pensar que tras el robo se acababa el ata-
\a así hice. Salí de trabajar y decidí ir de Valdepenas a El Pe~ al
que. Eso les hizo tener menos posibilidades de defenderse. 1
yunos caminos que yo conocía. A la altura que se ha descnto
Mediante el engaño Gustavo mantuvo dóciles a sus presas. por í antes encontré a Rosana. Pasé muy cerca de ella, a una gran
Pero él sabía muy bien el fin que buscaba. Agarró a Ángel y aqlu ·d d y por la cercanía que tuvo el coche, la hice caer( ... ) Ella
comenzó a asestarle puñaladas, mientras Sara corría despavorida ve o o a ' d' · · h · 1
al suelo. Paro unos metros más adelante y me . lflJO aoa .a
hacía la única luz que podría salvarla: la de la estación de tren de ~~~ca. La intento hacer reaccio~ar .porque ha perdido ~1 conoo-
Valdepeñas. No obstante, Romero no tardó en darle alcance. Con miento y, bueno, entre mi nervwsismo y durante un tiempo, no
Ángel muerto, le separaba de su verdadero objetivo escasos 70 sé cual, corto, ella no reacciona ...
metros que, para un hombre atlético como él, no suponían ( ... )
mayor esfuerzo. Echó a correr, y cuando sólo unos centímetros F· ·Y qué sucede? .
· ¿ h d' h que no reacoona,
les distanciaban, clavó el cuchillo en la espalda de Sara que cayó GR: Intenté reanimarla, como e lC o,!' ~eo , 1 1
que no da señales de vida, y ante mi nervlOSlsmo crel que de go -
derrotada. Ya era suya. La arrastró hasta las vías, le ató el pie a la
e se podía haber matado, se podía haber desnucado. .
valla con el cordón, y le subió la ropa. La chica lloraba de dolor y
~. Usted se acerca, no presenta un golpe, no pres~n_ta hendas~
de miedo, pero él manoseaba sus pechos. Recorrió el cuerpo de . no ha llegado a impactar contra la bKlcleta, aun
uste d d 1ce que . ,
Sara con el cuchillo hasta que le sajó el sujetador por la parte cen- que durante algún tiempo estuvo man:~mendo que Sl.
tral. Los pechos de Sara al aire le producían una gran excitación. GK No creo que en ninguna declaraoon. · ·
Se los apretó con fuerza, mientras ella clavaba sus uñas en la tie-
F.. ¿.'có~o es que de repente Rosana,. que? usted no ha llegado a
rra. Le arrancó la falda y las bragas, le metió el puño en la vagina, im actar contra ella, esté ya inconsoente. ,
con violencia, oyéndola suplicar. Después recuperó el cuchillo y el Una caída en una bicicleta, en un terreno du~o y ~demas en
con la misma «pasión» se lo hincó en la zona del corazón, hasta verano creo que puede producir pér~idas de conoen_oa.
que Gustavo se cercioró que no le quedaban más latidos de vida. F: ¿Usted al mirar por el espejo retrovisor, puede exphcar a la sala,
Durante una hora la había torturado, aunque para él ese tiempo de qué forma cayó?
GK Yo cuando fui a por ella vi que estaba caída de lado, pero no
aciago le había llenado de vida (figuras 5.4 a 5.9). . ·, , Una vez que paro ya veo que la bicicleta se cae para
v1 como cayo. . .
el suelo. 1 t'
F· Continúe explicando a la sala ese momento en e que. e~ a
El segundo juicio h~ciendo una especie de reconocimiento de R~s.ana, c~ntm~~~
GR: De reconocimiento no, simplemente de auxll.w haoa la e 1
Dos días después se inició el juicio sobre la muerte de la ca. Veo que no reacciona, que no tiene signos de vida o, al menos,
joven manchega, con una interpretación similar por parte del eso me pareció a mí. . ., , . _
asesino. Tras la lectura del juez, Romero, con la misma ropa que F: Algo tan evidente como la resplraoon, ¿comprobo usted Sl res
en el anterior proceso y similar cara de pena, contestó: piraba o no?
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GR: No. No tenía, no ve que estaba muy nervioso, no me percaté nos de estar ocupada. Había un vehículo, había animales fuera y
si tenía respiración o no. entonces me asusto y cojo el coche ...
F: ¿Y por qué estaba nervioso?
GR: Estoy delante de una chica que la estoy intentando reanimar Entonces se traslada al lugar donde Rosana vivirá sus últimos
y que casi la atropello y que no reacciona, yo creo que el nervio- momentos: Una casa en ruinas con un pozo llamado Casa Torres.
sismo en cualquier persona es normal. Ponerse nervioso pensan-
do que posiblemente la haya podido matar. Es lo que creí. Una F: ¿Se llama casa Torres?
vez que veo que no tiene signos de vida, es lo que veo. Quizá por GR: Sí.
mi atropello, mi cercanía a su bicicleta, impacta contra el suelo y F: ¿Qué pasó ahí?
muere. Por el miedo a que se supiese que he sido yo, y por escon- GR: Llego a la casa, veo que no hay nadie, a simple vista veo que
der el delito que cometí cinco años antes, decidí deshacerme del no hay nadie. Abro el maletero del coche e intento quitarle una
cuerpo. Le introduzco en el maletero y por unos caminos ... zapatilla a Rosana y quitarle el pantalón y en ese momento veo
F: ¿Y usted no decide en ningún momento, si es así como usted que tiene signos de vida.
nos cuenta, llevar a esa persona, que en última instancia ni F: ¿Nos puede explicar por qué le quita la zapatilla y el pantalón?
siquiera ha sido un atropello sino una incidencia de la circula- GR: Mi intención era quitarle toda la ropa que había estado en
ción, llevarla a un centro sanitario, a un hospital? contacto con el coche, por si en un posible hallazgo de su cuerpo,
GR: Por mi miedo a que se pudiese pensar que yo había cometi- cadáver en ese momento, podían seguir mi rastro, por fibras o
do el delito de cinco años atrás, a que se me descubriese, pues rastros que hayan podido quedarse impregnados del vehículo en
decidí deshacerme del cuerpo, no pensé en llevarla a ningún hos- su ropa.
pital. No me dio ... F: ¿Lo había pensado usted en el recorrido?
F: ¿Se le pasó en ese momento mantener algún tipo de relación GR: Sí, creo que sí.
sexual con Rosana? F: ¿Durante ese recorrido en el que toma esa decisión está usted
GR: No. En ese momento estaba muy nervioso, muy agobiado ... sereno, tranquilo?
F: Por favor, ¿qué fue lo que hizo a continuación? GR: No, estoy nervioso, pensando en muchas cosas. Pensando en
GR: Por el conocimiento de los caminos que tengo de la zona, me lo que ha sucedido, pensando en que es la segunda vez, en
dirigí a una noria ... muchas cosas. Iba aterrorizado, iba conduciendo, pero iba ate-
F: ¿Qué pasó con la bicicleta y qué pasó con Rosana? rrorizado.
GR: A Rosana la introduje en el maletero del coche y la bicicle- F: Continúe por favor.
ta la introduje entre los asientos delanteros y traseros de mi GR: Veo que tenía Rosana signos de vida. La cojo en brazos y para
coche. Pues una vez introduje tanto a la chica como a la bicicle- ver cómo está y qué tal, qué podría haber ocurrido, la paso al
ta, me dirigí a una noria de ésas que tenía una gran profundi- caserío. La dejo que se siente en la cocina y empiezo a hablarle y
dad, aunque era una zona muy transitada, una zona cercana a empieza a reaccionar y como aturdida empieza a decirme que
un camino ... qué hace allí, que quién soy y que qué pasa. Entonces, se lo expli-
F: ¿La casa de Rabadán? co. Le explico que casi la atropello, que se ha caído, que ha perdi-
GR: Sí. Me deshice primero de la bicicleta y veo que en la casa do el conocimiento y que creía que estaba muerta. Y entonces me
Rabadán, que yo antes la conocía como abandonada, había sig- dice que si creía que estaba muerta, que por qué está ahí. La con-
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testo que creía que estaba muerta y que por miedo a que se me partes las he recuperado y otras, no es que no las haya recupe:a-
acusase de su muerte la he llevado allí. Nada más, no la digo más. do, sino que las he borrado incluso más. Y bueno pues, le d1go
F: ¿Y a partir de ahí? ¿Por qué comprobado que no está muerta, eso, que le doy mi bicicleta y que la llevo donde quisiese y dice
que está bien, que está consciente, por qué no la deja marchar? que no, que ella quiere su bicicleta, que en ningún momento
No tiene usted en ese momento nada que temer: Rosana está quiere la mía ... Se pone en una actitud, no sé corno definirla, que
bien, no tiene ninguna lesión, ya se lo ha explicado y no ha sido no quiere y que no quiere. En ese momento empiezo a alterarme
nada más que un pequeño percance. un poco y pienso que esa persona cuando volvamos a Valdepeñas
GR: La he introducido en mi vehículo y la he trasladado de un me va a denunciar, corno sería lógico, me va a inculpar, va a
sitio a otro, ya de por sí eso es un delito. Retener a una persona denunciarme por eso, pero ya no sólo por esto, sino que pesqui-
en contra de su voluntad es un delito [curiosamente, al inicio del sas policiales pueden llevar a que me reconociesen el delito de
juicio Romero no estaba acusado de detención ilegal, pero en las cinco años antes. Me pongo muy nervioso, empiezo a pensar
conclusiones finales el fiscal y la acusación modificaron los car- mucho en mi familia, mis hijos, en que no sufriesen mis hijos, y
gos]. Entonces, bueno, en ese momento nos ponernos a hablar. entonces decido acabar con la vida de Rosana.
Intento tranquilizarme a mí y tranquilizarla a ella, diciéndole que F: ¿Qué tiene que ver esto con la actividad sexual previa que usted
no iba a pasar nada, que había sido un error, que no se preocupe. realiza con Rosana? Hasta ahora nos está diciendo que quiere
Entonces decido llevarla a Valdepeñas. La digo que no pasa nada, acabar por miedo ...
que yo la llevo a Valdepeñas y que no se preocupe. Y dice que no, GR: En ese momento, Rosana estaba muy nerviosa, yo estoy muy
que yo no la llevaría a ningún sitio, que ella en mi coche no va a nervioso y bueno pues, le sugiero ...
volver a subir y que lo que quiere es su bicicleta para irse a Val- F: ¿Cómo? ¿Que le sugiere, no le arranca la ropa violentamente?
depeñas. Entonces le digo que la bicicleta ya no la tengo y que la GR: No, no.
bicicleta es imposible de recuperar, que es imposible y que el úni- F: Sabe usted que la ropa ha aparecido destrozada, arrancada vio-
co medio de transporte que puede tener es mi vehículo y que yo lentamente ...
la llevo donde ella quisiese. Entonces se pone nerviosa, se pone GR: No, no lo sabía.
agresiva. No, no agresiva. Un poco alterada porque quería recu- F: ¿Le sugiere qué, dice?
perar su bicicleta, tenía mucha insistencia en recuperar su bici- GR: Le sugiero que me practique una felación.
cleta. Le vuelvo a repetir que la bicicleta es imposible que la recu- F: ¿Cómo fue? ¿Usted pasó a seguir negociando si la llevaba o no
perase y que, en todo caso, una vez llegase a Valdepeñas yo tenía a Valdepeñas a cambio de la felación, o antes de matarla usted ya
una bicicleta, y le daba mi bicicleta. había decido que se la hiciera?
F: Usted estaba tranquilo, negociador casi ... GR: Bueno, antes de decidir acabar con su vida siempre cabe la
GR: Sí, con el nerviosismo de ese momento sí, más o menos, tan- posibilidad de seguir negociando, de seguir tranquilizándonos y
to ella corno yo ... de hablar otra vez ... Uno nunca sabe ...
F: Ése es un dato nuevo que nos dice usted ahora, que se brinda F: ¿Cómo le surge, cómo le surge si lo puede explicar, cómo le
a darle su bicicleta. surge la idea en ese contexto del debate de acabar o no con la vida
GR: No recuerdo si lo diría en alguna de las declaraciones ante- de una persona, cómo le surge en el transcurso de tornar esa
riores, pero siempre he tenido lagunas, en este caso menos que en terrible decisión, la idea de que le practique un felación?
los anteriores, pero siempre he tenido ciertas lagunas. Algunas [El fiscal no se podía creer la respuesta que le acababan de dar.
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Venía de la Audiencia Nacional, de llevar temas de terrorismo en el pantalón. Vomitar como vómito no, vi que se limpiaba la
pero la crueldad inaudita de Romero le impactó según comentó' boca. En ese momento le venía una arcada y le salía algo de vómi-
a la salida de la sala.] to, algo de bilis, sería lo más lógico, no lo sé.
GR: No sé, no podría explicarlo. F: ¿Qué pasó a continuación? ¿Ha conseguido su propósito, se
F: ¿No es más cierto que llevaba esa idea desde la primera vez que siente más relajado después de la felación?
vio a Rosana? GR: Sí, más o menos, estábamos nerviosos y tranquilos, la situa-
GR: No, eso no se me había pasado por la cabeza ni cuando la vi ción no era para menos.
con vida en el maletero ni cuando la introduje dentro del caserío. F: ¿Ella intenta vestirse después de la felación?
No, eso se me ocurrió en el transcurso del tiempo que estuvimos GR: No ... no recuerdo, no podría asegurar, igual sí intenta ves-
dentro del caserío. tirse, no lo sé. Entonces me sugiere otra vez que la deje marchar,
F: Usted tiene declarado que se sintió sexualmente atraído por la digo que sí, que no va a haber ningún problema, pero que sabe
Rosan a en la diligencia de reconstrucción de hechos ... las condiciones, que la tengo que llevar yo o irse andando y que
GR: Sí, pero ya le estoy diciendo que ... hasta Valdepeñas hay muchos kilómetros como para irse andan-
F: Empieza a realizarle todo tipo de tocamientos y a quitarle la do. Ella lo único que quiere es su bicicleta, vuelve a pedirme la
ropa usted a Rosana. bicicleta con muchísima insistencia ... Le digo que la bicicleta la
GR: A levantarle la camiseta, sí. .. he tirado, en ese momento la digo que la he tirado a un pozo y
F: Diga cuál es exactamente la verdad y qué fue lo que ocurrió. que es imposible de recuperarla. Me dice que por qué he lanzado
GR: Le digo que me practique una felación y ella accede ... su bicicleta. Entonces la digo que ha sido un error y le sigo ofre-
F: ¿Accede voluntariamente? ciendo mi bicicleta. Dice que no, que no quiere nada mío y que
GR: Sí, accede voluntariamente y entonces en el transcurso de la quiere marcharse. Le digo que si la dejo marchar que tiene que ser
felación le practico tocamientos. Sí, levantarle la ropa y practi- como yo le digo. Seguimos negociando, que si quiere una bicicle-
carle tocamientos. ta yo le doy la mía al llegar a Valdepeñas, de las mismas caracte-
F: ¿Voluntariamente también? Puede dar alguna explicación a la rísticas de la suya. Dice que no y empieza a subir la tensión otra
sala de por qué la ropa interior de Rosana, el sujetador y las bra- vez en ese momento, el tono de voz de ella, el tono de voz yo,
gas aparecen desgarrados. entonces decido estrangularla con las manos.
GR: Podía haber sido en el transcurso de lanzarla al pozo ... Posi- F: Cuéntenos cómo se produce el estrangulamiento.
blemente en el trayecto de llevarla de la casa al pozo se pudiesen GR: La cojo con la mano izquierda, luego con la mano derecha,
desgarrar, no recuerdo bien si se me escurrió o no se me escurrió, la cojo y la estrangulo, aprieto. Estaba de pie, bueno, creo que yo
para poder coger y llevarla al pozo. estaba de pie y al cogerla la levanto. Y bueno, pues, aprieto sin
F: ¿Qué sucede posteriormente? control, con muchísima fuerza. Aprieto y noto sus manos cogidas
GR: Me practica la felación, le hago tocamientos en el pecho, en a mis brazos y sus piernas ... ella se menea.
piernas y en glúteos y, bueno, una vez que se termina, bueno pues F: ¿Ella se defiende?
empezamos otra vez a hablar un poco. F: Bueno digamos con las piernas y con su movimiento, ella se
F: ¿Rosana vomitó? menea. Intenta defenderse lo que puede una persona a la que se
GR: Sí, tuvo ganas de vomitar. A su izquierda tenía sus pantalo- le está asfixiando, a la que se le está cortando el aire. Con su
nes y cogió con su brazo el pantalón que llevaba y puso la boca balanceo, caímos los dos al suelo. Me incorporo, nos incorpora-
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mos otra vez y sigo apretando, sigo apretando hasta que veo que dejar la bolsa, y decido hacerlo en el río Jabalón. Y en el río Jaba-
ya no tiene vida, que deja de mover piernas, de mover brazos, lón le introduzco una piedra y la arrojo.
entonces creo que ya la he asfixiado y la dejo caer.
F: ¿La deja caer o la tira? Luego se produjo el interrogatorio de la acusación particular:
GR: La dejo caer, abro las manos y la dejo caer. No la alzo. En ese
momento, pues me pongo a andar por todo el caserío, subo a un A: No sería más cierto que usted siguió a Rosana, eligió el sitio
pajar que hay arriba ... perfecto para abordarla con cualquier excusa y de forma violen-
F: ¿Coloca usted un cordón de la zapatilla? ta la obligó a meterse en el maletero.
GR: Eso fue posterior, eso fue posterior. Voy andando por el case- GR: Si eso fuera así, por mi conocimiento del terreno, hubiera
río, voy a unas cuadras, subo a un pajar, me meto en una depen- cogido un sitio más alejado de Valdepeñas, porque estamos
dencia que estaba derruida, voy a mi coche y en él veo la zapati- hablando de un sitio a un kilómetro y medio de la población.
lla de Rosana y entonces, no sé por qué, saco un cordón de sus Hubiese esperado a estar más lejos, hubiese ido a otro sitio del
zapatillas. Voy donde está el cuerpo de Rosana, estaba en el mis- camino porque ese camino lo conozco perfectamente. Por ejem-
mo sitio donde lo dejé, en la misma posición ... Por miedo a si plo, dos kilómetros más adelante hay lugares más idóneos para
seguía viva, anteriormente creí que estaba muerta y no estaba un asalto. Eso no fue un asalto. Fue un encuentro.
muerta, decido atarle el cordón de su zapatilla a su cuello. (... )
F: ¿Aprieta con fuerza el cordón? A: Ya. Cuando Rosana empieza a abrir los ojos y le pregunta a
GR: No lo sé, puede que sí, es posible que lo atase con fuerza. usted dónde esta, qué ha ocurrido, usted declara en esta misma
F: Hablando del estrangulamiento ¿Además del estrangulamien- diligencia que comprobó que tenía miedo. ¿Vio miedo en los ojos
to en sí, usted la daba golpes, la daba puñetazos? de Rosana?
GR: No, no recuerdo. GR: ¿Que si vi miedo? Vi sorpresa, confusión. Miedo ... no sé
(... ) cómo son los ojos de miedo.
F: ¿Qué sucede a continuación, después de colocarle el cordón en A: ¿No lo recuerda?
el cuello y apretarlo? GR: Es una expresión, como cualquier otra.
GR: Pues le pongo el cordón en el cuello, la cojo en brazos y me (... )
dirijo hacia el pozo. Veo lo que hay en el caserío, cojo el pantalón A: Le ha dicho usted al fiscal que inicia con ella una negociación
y no sé si alguna otra prenda que quedaría allí, yo cojo lo que y que como ve que ella no se aviene a razones decide matarla.
había allí. Lo meto en mi maletero, cojo el coche y vuelvo a mi GR: No porque no se aviniese a razones, si no porque ante su nega-
trabajo. tiva, los nervios tanto de ella como los míos siguen aumentando.
( ... ) A: En ese momento no había decidido usted abusar sexualmente
F: ¿Usted sale de trabajar sobre las doce de la noche ese día? de ella.
GR: Sí. GR: No, en la primera conversación cuando entramos en la
F: ¿Qué hace usted? casa, vamos en dos momentos de digamos más o menos con-
GR: Cojo una bolsa de basura del trabajo, meto la ropa de Rosa- versación, no.
na en al bolsa y esa bolsa la meto en la mochila. Salgo del trabajo A: Eso que sucede, ¿después, entonces?
y voy hacia Valdepeñas, pensando en el trayecto en donde podría GR: Sí, entre una conversación y la otra.

302 303
A: ¿Le obliga usted de algún modo a que le haga esta felación?
A: Eso lo valorará la sala.
GR: No. Se la solicito.
(... )
A: ¿Se la solicita sin más?
A: Estaba Rosana en una situación de indefensión, estaba atrapa-
GR: Sí, sin más.
da, medio desnuda, le faltaba una zapatilla, usted es un hombre
A: No la arremete usted con nada, con ademanes, con alguna
corpulento ... ¿era fácil en ese momento acabar con su vida?
expresión ...
GR: Fácil, no es fácil.
GR:No.
A: ¿No es fácil? ¿Qué dificultaba ese hecho?
A: Mientras le hace la felación ¿la sujeta por la fuerza, de la cabe-
GR: Las dificultades morales, no es fácil.
za, de los brazos, del pelo ... ?
A: ¿En algún momento insinuó usted a Rosana de algún modo
GR: No, hubo tocamientos.
que iba a acabar con su vida? La amenazó ...
A: ¿No opuso resistencia Rosana?
GR: No, no.
GR: No.
A: ¿Cuándo usted decide acabar con su vida qué hace? ¿La coge
A: Parece que Rosana vomitó porque sintió algún asco o repul-
por el cuello sin avisar?
sión.
GR: La cojo del cuello sin avisar.
GR: El introducir semen en la boca de una persona puede pro-
A: ¿Es verdad que ella le pegó en el pecho y en la cara?
ducir vómitos.
GR: Sí, es posible que me golpease, en los brazos sobre todo.
A: ¿Y ella aguantó sin necesidad de que usted sujetara?
(... )
GR: Sí.
A: En ese momento que ella le golpea a usted, ¿es eso una provo-
A: ¿En todo momento? ¿No la sujetó usted por la cabeza o por el
cación?
pelo para que no se quitara?
GR: Sí. Forcejeamos y nos caímos los dos.
GR:No.
A: ¿Cuando cae al suelo, cae en alguno de los poyetes que hay en
A: ¿Declaró usted en su día, una vez que concluyó ese acto, que
la casa?
ella comenzó a vestirse?
GR: No.
GR: Es posible que se pusiese los pantalones, no me acuerdo.
A: ¿Y no la golpeó usted contra el suelo?
A: También declaró usted que a continuación volvió a sentir ins-
GR:No.
tintos sexuales, no dejó usted que se vistiera y le metió los dedos
A: Y no es más cierto que cuando la tenía usted en el suelo, con la
en al vagina.
mano izquierda por el cuello, empezó a darle usted puñetazos en
GR: No ... no, dos actos sexuales no.
la cara ...
A: [Pide la lectura de la diligencia de reconstrucción de hechos]
GR:No.
«Después de la felación siguieron los tocamientos, introducién-
A: [Piden la lectura de la diligencia.]
dole el dedo en la vagina. Ella no opuso resistencia. Después de la
«Que le golpeó con su puño en la cara. Cayeron al suelo los dos
eyaculación empieza a vestirse. Le quita la camiseta y ella dice que
juntos, entonces termina de estrangularla con los dos brazos, y
si ya han terminado que se quiere ir. Entonces piensa en desha-
cuando ella no tiene movimiento la deja entre el hueco del
cerse de ella y se dirige ... »
poyo y la pared. Empieza a recorrer las distintas estancias del
GR: Toda esa declaración es consecutiva a la felación, pienso que
caserío pensando qué hacer. Regresa al vehículo a recoger los
es el mismo acto sexual, no dos. Sigue siendo uno prolongado.
objetos de Rosana y vuelve, que en todo esto tardaría unos cin-
304
305
co minutos. Vio como Rosana tenía la cara desencajada y el testó: «Es una de las cosas más difíciles de interpretar, la personi-
rostro amoratado ... » ficación del Mal». 3
GR: En ese momento de nerviosismo en las investigaciones fui ¿En qué tendría que basarse, si tuviera que representar a
capaz de decir cualquier cosa que me imaginara, no que fuesen alguien como Romero? Quizás tendría que pensar en que ciertos
reales. Tener que decir cosas tan violentas o que se dijesen ... asesinos sólo se sienten inspirados si se ven instalados en lo que
A: Usted dice que no la pegó, pero cuando se hallaron sus restos conocen, si se saben cada palmo de la tierra que pisan. A diferen-
cómo justifica usted el hallazgo de nueve fracturas y la pérdida de
cia de King, un asesino y violador cosmopolita, que busca sus víc-
cinco piezas dentales ...
timas donde pueda tener una casa que le dé cobijo, Romero sólo
GR: No lo sé, el cuerpo de Rosana no lo golpeé contra nada ni
mata en su tierra, en esos caminos y lugares en los que empezó a
con el poyo, puede ser por el lanzamiento al pozo.
( ... ) vivir pastoreando cabras y donde luego se hizo hombre golpean-
A: Recuerda que alguno de los forenses le enseñaron fotografías do a su novia y blandiendo la navaja si las cosas se torcían. Pocas
del estado en el que apareció el cuerpo de Rosana. veces como en este asesino se ve la importancia del contexto a la
GR: No, eso no es ... Eso es completamente mentira, no es que no hora de determinar los crímenes.
sea cierto, ¡es que es mentira, eso lo niego yo, es mentira! En efecto, Romero mata en 1993, y a los pocos días se mar-
cha a Canarias. Allí pasa cerca de cinco años, en un terreno que
La decisión de la sala primera de la Audiencia de Ciudad Real no conoce. Ha de esforzarse por pulirse, por aprender a tratar a
iba a ser rápida. El 20 de abril se hacía pública las condenas por gente que habla diferentes lenguas y tiene costumbres variopin-
los tres asesinatos. En el caso de los novios, juzgado con el Códi- tas. Allí aprende a cocinar, y aunque continúa con su violencia
go Penal de 1973, Romero fue condenado a 76 años de prisión hacia su mujer, se abstiene de delinquir (esa agresividad también
por el robo, la agresión sexual y el doble asesinato. Por la muerte afloró en una relación extramatrimonial que mantuvo, según
de Rosana Maroto, juzgada con el Código Penal de 1995, recibi- relató ella, al calificar su actividad sexual como muy violenta).
ría una pena de 37 años por agresión sexual, detención ilegal y Cuando regresa a Valdepeñas sus querencias naturales vuel-
asesinato. Romero pasa los días en la prisión de Herrera de la ven a dominar. Sea lo que sea que haya aprendido en esos años,
Mancha, donde recibe visitas de su novia. él pertenece definitivamente a esos caminos, a esas calles donde
parece que experimentó la violencia ya desde niño, primero
como víctima de un padre maltratador, y luego como delincuen-
Un asesino pegado a su tierra te juvenil en reformatorios. Ahora, cuando regresa a su pueblo,
tiene tras de sí la autoría de un doble crimen impune. Amparado
Le preguntaron en una ocasión al actor Ralph Fiennes si le por la fidelidad de una mujer que le reverencia a pesar de sufrir
resultaba difícil interpretar «a la esencia del mal». Fiennes había sus palizas, se siente de nuevo como el lobo que vuelve a su terri-
hecho una interpretación admirable en su papel de Amon Goeth, torio. ¿Por qué tendría que suponer que las cosas, tras su retorno,
el criminal de guerra nazi de la película La lista de Schindler. Para no podían ser como antes? El perfil geográfico de sus crímenes no
lograr caracterizarlo adecuadamente, Fiennes trabajó «su oscuri-
dad, desde su pena interior». Respondiendo a esa pregunta, con- 3. En la revista La Clave, n.o 240. Noviembre de 2005.

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deja lugar a dudas: mata en sus dominios (ilustración 5.10), en el niños maltratados no se convierten en adultos violentos, y por
parque de su pueblo y en el camino que habría recorrido mil supuesto, en mucha menor proporción llegan a ser violadores o
veces, lugar de tránsito hacia su trabajo y sin duda grabado en su asesinos. ¿Dónde están los maltratos inenarrables en la infancia
mapa mental desde bien joven. De este modo, como el resto de de Ferrándiz, Pérez Rangel o Alfredo Galán? Se nos podrá decir
los asesinos que examinamos en este libro, se comprueba aquí de que quizás no todo fue bien en esas familias, pero, ¿en cuántos
nuevo que los lugares que escogen los homicidas forman parte millones de hogares las cosas «no están del todo bien»?
del repertorio geográfico vital que conforman sus biografías. No, no basta una infancia desgraciada para explicar actos
Pero en ninguno como Romero se ve con tanta nitidez la ley que como los que perpetró Gustavo Romero. Como escribieron los
asegura que el asesino busca sentirse seguro en el terreno que eli- psiquiatras forenses Yochelson y Samenow: «Todos los actos
ge para seleccionar y atacar a sus víctimas. Cada movimiento que delictivos están programados en la mente del criminal. El impul-
realiza se dirige a asegurar el resultado de su crimen. Así, cuando so y la compulsión implican la pérdida de control. Pero toda su
mata a los novios les lleva hasta las vías del tren, lugar del todo vida el asesino ha estado calculando, maquinando y controlando.
oculto por las sombras, a pesar de que el parque donde les abor- Su conducta puede aparecer impulsiva o compulsiva porque
da presenta también poca luz y visibilidad. Pero él no quiere sucede de modo súbito ante los ojos del observador, pero no es
correr el menor riesgo, y por eso prepara el escenario para un éste el caso en absoluto. Antes bien, el delito violento ha sido pre-
doble crimen que sin duda va a resultar muy violento, al actuar cedido por un estilo de pensamiento criminal, donde se ha ensa-
en tiempos distintos sobre los dos jóvenes. Y cuando mata a yado muchas veces, hasta que finalmente los últimos elementos
Rosana, se desplaza primero a la Casa Rabadán y arroja la bici- que lo inhibían desaparecen».
cleta al pozo; como no se siente a salvo de visitantes inoportunos, Las respuestas de Romero ante las preguntas del fiscal y los
vuelve a buscar un nuevo lugar, esta vez abandonado del todo acusadores en ambos juicios nos sirven para ilustrar bien ese
(Casa Torres), donde ya sí puede violar, golpear brutalmente y pensamiento homicida. Con Romero podemos comprender (si
matar a la chica. algo así es posible) cómo piensa alguien que tortura y mata sin
piedad. Walters ha completado la obra de los dos autores men-
cionados anteriormente, y ofrece los siguientes patrones o estilos
La mente de Gustavo Romero de pensamiento que se esconden en la mente de las personas que
comprometen buena parte de su vida en atacar a gente inocente
¿Podría el actor Ralph Fiennes interpretar con su arte a (cuadro 1).
Romero si asumiera la personalidad de un niño maltratado que, La justificación de los delitos es una forma de pensar que les
cuando llega a su primera edad adulta, no hace sino sacar fuera permite mantener una autoestima positiva al tiempo que come-
ese odio con el que se le inoculó de pequeño? Muchos criminó- ten crímenes, aunque éstos sean de una gran crueldad. Estas
logos han pensado que detrás de cada delincuente violento se excusas o justificaciones pretenden también disminuir ante la
esconde una infancia desgraciada y brutal, y aunque sin duda en opinión pública y ante los jueces el rechazo que necesariamente
muchas biografías de asesinos célebres éste es el caso, la investi- han de sentir ante sus delitos. No es sólo un conjunto de creen-
gación no deja lugar a dudas cuando señala que la mayoría de los cias presente en asesinos o violadores, sino que es común para

308 309
CUADRO l. Los ocho patrones de pensamiento criminal, según Walters. pero no»); los novios en verdad tuvieron la culpa de lo que les
sucedió, porque él no quería matarlos y ellos le atacaron cuan-
l. Justificación de los crímenes. do se iba («Y nada, dicho eso, me quise marchar. Anduve como
2. Cortocircuito. unos seis, siete metros y una vez a esa distancia noto un golpe
3. Arrogarse el derecho.
fuerte en mi hombro derecho y a continuación me quiero girar
4. Orientación de poder.
y encuentro a Ángel a mi lado con los brazos levantados como
S. Sentimentalismo.
para agredirme y a Sara que se echó sobre mis espaldas, se
6. Superoptimismo.
enganchó del pelo, del cuello ... »); él no quería matar a Rosana,
7. Indolencia cognitiva.
pero ella se puso agresiva y muy pesada con lo de su bicicleta
8. Discontinuidad.
(«Entonces le digo que la bicicleta ya no la tengo y que la bici-
cleta es imposible de recuperar ( ... ) Entonces se pone nerviosa,
se pone agresiva. No, no agresiva. Un poco alterada porque
todos los delincuentes. Lo que varía es el tipo de justificación ele-
quería recuperar su bicicleta ... »); cuando se pone a matar él
gido, y la elaboración mayor o menor que han de usar para que
pierde el control consciente, no es responsable de todas las
esa excusa sea creíble ante ellos, y sobre todo ante los demás. Los
cuchilladas que inflige al novio («No recuerdo ni la cantidad ...
terroristas, por ejemplo, pueden alejar el remordimiento de sus
una vez que doy la primera cuchillada, mi mente ya no es cons-
conciencias si se consideran a sí mismos «luchadores por la liber-
ciente, no soy consciente de lo que está ocurriendo ni de lo que
tad», y a las víctimas inocentes que causan «colaboradores de los
está pasando»).
que oprimen al pueblo».
En verdad que el egocentrismo y la falta de empatía hacia los
Como es lógico, el lenguaje ha de saber expresar de modo
demás, y particularmente sus víctimas, son constantes grabadas a
convincente esas razones que el asesino intenta hacer comprensi-
fuego en la psicología de estos individuos, y tiñen de forma inde-
bles ante los que le van a juzgar. Ted Bundy -como en tantas
leble todo su modo de pensar y de sentir. Es muy revelador esta
otras cosas- es un ejemplo perfecto del empleo de las palabras
respuesta de Romero, que muestra su indiferencia absoluta ante
para dar una impresión menos desfavorable de sus crímenes. Así,
su víctima y lo que ésta pudiera estar sintiendo en su agonía:
en una entrevista con el psicólogo James Dobson, él se refirió
varias veces a las mujeres que «había dañado», lo cual no deja de A: Cuando Rosana empieza a abrir los ojos y le pregunta a usted
ser una curiosa manera de calificar a las víctimas a las que violó, dónde está, qué ha ocurrido, usted declara en esta misma dili-
torturó y finalmente asesinó. gencia que comprobó que tenía miedo. ¿Vio miedo en los ojos de
Gustavo Romero emplea estas estrategias de modo conti- Rosana?
nuo. Así, cuando conviene no consigue recordar las cosas (ante GR: ¿Que si vi miedo? Vi sorpresa, confusión. Miedo ... no sé
el fiscal de Rosana: «Algunas partes las he recuperado y otras, cómo son los ojos de miedo.
no es que no las haya recuperado, sino que las he borrado A: ¿No lo recuerda?
incluso más»); está necesitado de atención psiquiátrica («No GR: Es una expresión, como cualquier otra.
[he ido al psiquiatra nunca], lo he necesitado muchas veces,
310 311
Esa falta de empatía también es muy palpable en Romero piernas y en glúteos y, bueno, una vez que se termina, bueno pues
cuando intenta minimizar la agresión a Rosana y se pone a discu- empezamos otra vez a hablar un poco». Claro que ante las evi-
tir con el acusador particular acerca de si el hecho de introducir- dencias tan brutales que existen de su felonía, llega un momento
le un dedo en la vagina es una nueva agresión o forma parte de la que no puede negar, que no puede justificar tanta vileza. Y así,
felación: «Toda esa declaración es consecutiva a la felación, pien- ante el hecho irrefutable de que Romero la coacciona para que le
so que es el mismo acto sexual, no dos. Sigue siendo uno prolon- haga una felación porque ella teme por su vida y está en sus
gado». En todo momento cuida mucho su lenguaje para no dar a manos, todo el discurso de cómo se llega a esa agresión sexual
entender que él mató a Rosana de modo premeditado y cruel. parece algo surrealista, demencial, que deja atónito al fiscal:
Así, califica el ataque a Rosana como un «encuentro» («Eso no
fue un asalto. Fue un encuentro»). Y cuando el acusador dice que G: Me pongo muy nervioso, empiezo a pensar mucho en mi
«le ha dicho usted al fiscal que inicia con ella una negociación y familia, mis hijos, en que no sufriesen mis hijos, y entonces deci-
que como ve que ella no se aviene a razones decide matarla», do acabar con la vida de Rosana.
Romero, rápido de reflejos, contesta: «No porque no se aviniese a F: ¿Qué tiene que ver esto con la actividad sexual previa que usted
razones, si no porque ante su negativa, los nervios tanto de ella realiza con Rosana? Hasta ahora nos está diciendo que quiere
como los míos siguen aumentando». Otro modo de emplear el acabar por miedo ...
lenguaje con ese fin es adoptando palabras asépticas, casi neutras, GR: En ese momento, Rosana estaba muy nerviosa, yo estoy muy
como si no se refirieran a sus propios actos (que él la había obli- nervioso y bueno pues, le sugiero ...
F: ¿Cómo? ¿Que le sugiere, no le arranca la ropa violentamente?
gado a practicarle una felación):
GR: No, no.
F: Sabe usted que la ropa ha aparecido destrozada, arrancada vio-
A: Parece que Rosana vomitó porque sintió algún asco o repulsión.
lentamente ...
GR: El introducir semen en la boca de una persona puede pro-
ducir vómitos. GR: No, no lo sabía.
F: ¿Le sugiere qué, dice?
GR: Le sugiero que me practique una felación.
Por supuesto, están las negaciones de la realidad, las mentiras
F: ¿Cómo fue? ¿Usted pasó a seguir negociando si la llevaba o no
puras y duras. Probablemente la que más indignación nos produ-
a Valdepeñas a cambio de la felación, o antes de matarla usted ya
ce -porque la historia de que la cree muerta por haberla atrope-
había decido que se la hiciera?
llado nos da ganas de reír y de llorar al mismo tiempo- es cuan- GR: Bueno, antes de decidir acabar con su vida siempre cabe la
do afirma que Rosana, retenida en contra de su voluntad, aterro- posibilidad de seguir negociando, de seguir tranquilizándonos y
rizada después de ese viaje en el maletero de su coche, accede de hablar otra vez ... Uno nunca sabe ...
voluntariamente a hacerle una felación al asesino, y luego prosi- F: ¿ Cómo le surge, cómo le surge si lo puede explicar, cómo le
gue una conversación como si nada hubiera pasado: «Sí, accede surge la idea en ese contexto del debate de acabar o no con la vida
voluntariamente y entonces en el transcurso de la felación le prac- de una persona, cómo le surge en el transcurso de tomar esa
tico tocamientos. Sí, levantarle la ropa y practicarle tocamientos terrible decisión, la idea de que le practique un felación?
(... ) Me practica la felación, le hago tocamientos en el pecho, en GR: No sé, no podría explicarlo.
312 313
Por supuesto, la respuesta es que no existía tal debate. Que Roman Polansky, en California, en 1969, declaró una vez que
Romero la había secuestrado para violarla y matarla, y que aho- «pedirme que no viole la ley es como decirle a un niño que no
ra estaba obteniendo aquello que quería. Pero como el asesino coma caramelos porque le sientan mal». El criminal siente que
ha dicho que ella se prestó voluntariamente a la felación, como tiene derecho a hacer lo que desea, un sentimiento acompañado
si de dos amantes aprovechando la soledad de un paraje para muchas veces por la creencia de que él es un tipo único, que en
gozar de su intimidad se tratara, llega un momento que no tiene verdad «merece» hacer lo que desee. Este creer que uno tiene el
palabras para seguir con ese relato trucado y perverso. Toda su derecho de hacer lo que mejor le parece ha de chocar, como es
basura dialéctica ha quedado al descubierto, toda su crueldad lógico, con la oposición de los demás, de nosotros, que no apre-
inenarrable queda diáfana ante los espectadores atónitos que le ciamos a quien busca por encima de todo saciar su egocentrismo
escuchan, porque en este terrible comentario: «Bueno, antes de desmesurado. Pero en esta oposición los criminales cuentan con
decidir acabar con su vida siempre cabe la posibilidad de seguir una gran ventaja: su capacidad de emplear la violencia, la ame-
negociando, de seguir tranquilizándonos y de hablar otra vez ... naza, la manipulación, no tiene parangón ante lo que nosotros
Uno nunca sabe ... », se ve sin máscara alguna el horror que debió podemos hacer cuando nos hallamos frustrados por no haber
vivir Rosana cada segundo que pasó con su violador y asesino. logrado algo que deseábamos. Nosotros sólo podemos renunciar
Romero habla con ella, experimenta su poder, y explica que era o buscar superarnos -los más resueltos- ante las dificultades.
consciente de que ella estaba aferrada a una mínima posibilidad Ellos pueden matar. Romero experimenta desde adolescente la
de continuar viva con tal de que lo obedeciera en todo y él importancia de la trasgresión (delincuente juvenil) y la violencia:
siguiera hablando. su mujer y sus hijos validan cada día que él es un tipo duro; la
Otra estrategia de pensamiento habitual en predadores seria- navaja forma parte de su atuendo diario. ¿Por qué no va a poder
les es el cortocircuito. Se trata de una decisión del individuo por la gozar de esas chicas jóvenes, llenas de vida?
que deja de pensar de modo automático en aquellas cosas que le Este «arrogarse el derecho» está apoyado en este otro patrón
pueden detener a la hora de cometer un nuevo crimen, como el de pensamiento: la orientación de poder, que caracteriza a muchos
riesgo de ir a la cárcel, ser expuesto a la opinión pública como un criminales. Según este patrón de pensamiento, el mundo se divi-
delincuente, perder los privilegios de los que uno disfruta siendo de en dos categorías de personas: los fuertes y los débiles. Y
libre, etcétera. King mató ya con éxito a Rocío; una inocente pur- Romero, como propio del grupo fuerte, ha de imponer su control
ga por él ese crimen, ¿por qué no un segundo, si ha probado ser sobre los que le rodean. Ésa es la razón por la que muchos asesi-
más listo que la policía? Igual sucede con Romero: una vez insta- nos pueden «saltar» con facilidad ante los que les exigen hacer
lado en sus raíces de nuevo, con el recuerdo ya desdibujado de los cosas o les plantean continuas frustraciones. Precisamente mucha
novios, ¿por qué no ha de volver a «disfrutar» de lo que vivió por de esa violencia pretende evitarles sentirse desgraciados y caren-
entonces? ¿Qué se lo impide? Mediante el cortocircuito, el crimi- tes de recursos, algo que les confunde y les deja desvalidos, al
nal se habla a sí mismo y se dice: «¡No me va a pasar nada!». menos por un tiempo (y ésa es la razón por la que muchos cri-
Una tercera forma de pensar que nos orienta sobre cómo ven minales pueden ser más receptivos para reconocer sus crímenes
el mundo los asesinos es arrogarse el derecho. Charles Manson, el cuando son interrogados por primera vez, y ven que el «mundo
líder de una secta que asesinó a Sharon Tate, la primera esposa de se les cae encima»). Una forma curiosa en la que también se pue-
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de manifestar esta orientación de poder es a través de dar una segundos] Ver las imágenes de Sara me perjudicaría aún más».
imagen de alguien culto, es decir, lo contrario de un estúpido, Claro que Romero, al fin, se traiciona con ese «me perjudicaría
mediante el uso de un vocabulario elevado. Romero no es un aún más». Ninguna palabra para Sara, ultrajada y asesinada por
estúpido, y es notable su vocabulario y rapidez de respuesta ante sus manos; él sería «el perjudicado» si reviviera aquello. Son los
la batería de preguntas que recibe, por más que su caso sea inde- gajes de un exceso de interpretación, como la hay en toda esa
fendible. «No nos dejemos deslumbrar por esa aparente sinceri- patraña de ir a robar a los novios por sus niños, para que no
dad que ha demostrado Gustavo Romero Tercero desde sus pri- pasen hambre, niños que vuelven a pasar por su cabeza y que le
meras declaraciones. Nos dice sólo lo que le interesa, lo que no «ponen nervioso» cuando comprende que Rosana lo puede
hace más que demostrar su alto grado de discurso lógico -seña- enviar a la cárcel si lo denuncia.
ló el fiscal-, y su capacidad intelectual. Es clara su frialdad de El superoptimismo es la creencia estable de que uno va a
ánimo y cómo trata de manipular las declaraciones, pero sin nin- poder lograr sus metas criminales, sin que importen las circuns-
gún arrepentimiento, ni siquiera ha pedido perdón a las familias tancias adversas. A él no le van a detener. Sencillamente, uno se
de las víctimas». siente superior a la policía, y un crimen más no va a cambiar las
Pero no sólo exhiben palabras que en el fondo les son ajenas cosas ... pero esto, felizmente, suele ser su perdición, como hemos
(por estar vacías de sentimientos reales); mucho más habitual e visto en este libro (esto es notable en Ferrándiz -capítulo 1-,
indignante es el modo en que intentan mostrar que ellos también con cinco mujeres muertas a sus espaldas se arriesga a matar aun-
son «buenas personas», que son padres, o hijos o hermanos, y que que sabe que la policía está investigando una acusación de agre-
comprenden lo mal que la gente puede estar pasándolo por algo sión sexual contra él, que no fue sino un nuevo intento de ase-
que ellos en verdad «no quisieron» (o «no pudieron evitar») sinato).
hacer. Ahora bien, el sentimentalismo (quinto patrón de pensa- La indolencia cogmtzva es el patrón de pensamiento que
miento que nos ayuda a comprender cómo piensan los asesinos) explica el estilo de vida de muchos criminales: perezosos, hastia-
es claramente un ejercicio que también les sirve a ellos para con- dos de todo, se refugian en trabajos poco formales que les permi-
siderarse «buenos chicos», como cuando Al Capone daba dinero ten vivir sin gran sacrificio. Las mujeres pueden ser muy valiosas
para la parroquia de su ciudad natal. Cuando uno se ve como como soporte económico de sus necesidades. Cuando enuncian
alguien «normal», capaz de cuidar de su perro y de tomar unas propósitos serios, metas que requieren en verdad de esfuerzos
copas con amigos, puede tener la opinión de que no es una mala prolongados, suelen ser objetivos del todo irreales para su situa-
persona. Esto se ve apoyado por el patrón de pensamiento de la ción y cualidades, meras coartadas mentales que les permiten
justificación, según el cual -como vimos- su crimen no fue esperar una «mejor oportunidad» para acabar de situarse. En
premeditado o en cierta forma no fue su responsabilidad. Ese definitiva, es un modo muy inmaduro de vivir, como si les pesa-
sentimentalismo se ve con nitidez en la representación obscena ra la responsabilidad de hacerse del todo adultos. Romero no aca-
que hizo ante la pretensión del fiscal y luego del acusador parti- ba de encajar en este patrón; es cierto que tiene en algunos
cular de ver las fotos de Sara. Después de que se le «humedecen» momentos dificultades económicas, y que en la adolescencia se
los ojos, Romero contesta ante el acusador que: «Es un episodio dedica a robar en casas, pero de adulto es aplicado en el trabajo.
que siempre he querido olvidar [hace que llora y se toma unos Tampoco caracteriza bien este estilo de pensar a Ferrándiz, pro-
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bo empleado en una gran empresa. Sin embargo, encaja bien con violencia sin posible contestación. Pero lo notable es que Rome-
Pérez Rangel (que deja su trabajo porque está cansado de traba- ro no es capaz de apreciar esa terrible discontinuidad que sí va a
jar por la noche), con Alfredo Galán (que no puede soportar el sentar como una patada en el estómago a todos los que le van a
anonimato y la disciplina férrea del ejército) y, sobre todo, con oír. También se aprecia esta discontinuidad cuando Romero,
Tony King (un bebedor empedernido que bien podría pasar por rehén del silencio de su mujer por su conocimiento del doble cri-
un hooligan de cualquier equipo inglés de fútbol). men de los novios, primero, y luego del de Rosana, después, la
El último de los patrones de pensamiento que expone Wal- desprecia por Ana Belén. ¿En qué estaba pensando este hombre?
ters se llama discontinuidad, y refleja bien los curiosos argumen- ¿De qué no va a ser capaz esta mujer, unida a él desde sus 19 años,
tos que suelen entrecruzarse en el diálogo de muchos delincuen- que ha demostrado que no le importa soportar sus palizas con tal
tes. Y así es, muchas veces no podemos seguirles, no entendemos de no perderle? Es como si Romero fuera incapaz de unir su con-
por qué del razonamiento A pasan al B. Esto se traslada a su for- dición de asesino impune a la de marido; cree que puede pres-
ma de vida, donde puede reinar la inconsistencia en su conducta, cindir de su mujer cuando él quiere (los problemas de discurrir
es decir, la actuación hacia metas que se abandonan pronto, o según el patrón de arrogarse el derecho), sin que esto afecte a sus
bien el comportarse de modos que son incompatibles en sus opciones de quedar en libertad.
resultados previsibles. Es como si el sujeto dividiera su vida en
compartimentos estancos, y no supiera relacionarlos entre sí. Por
ejemplo, Romero no aprecia esa brutal discontinuidad cuando Modus operandi y firma de Romero
(en el diálogo ya citado) explica cómo pasa de considerar asesi-
narla a proponerle una felación: Ya hemos visto mediante el perfil geográfico de los crímenes
que Romero tiene muy claros los límites espaciales de donde
GR: Me pongo muy nervioso, empiezo a pensar mucho en mi mata, son límites físicos que coinciden con su bienestar psicoló-
familia, mis hijos, en que no sufriesen mis hijos, y entonces deci- gico: asesina en su tierra, donde ha crecido y se siente cazador. Él
do acabar con la vida de Rosana. elige claramente el lugar del crimen en el doble asesinato de los
F: ¿Qué tiene que ver esto con la actividad sexual previa que usted novios: acude al parque, merodea, y ve la ocasión propicia cuan-
realiza con Rosana? Hasta ahora nos está diciendo que quiere do en la semi penumbra del parque ve la figura de los jóvenes que
acabar por miedo ... se acercan allí en busca de intimidad. Su método de búsqueda es
GR: En ese momento, Rosana estaba muy nerviosa, yo estoy muy el de cazador (ver capítulo 3 para revisar estos conceptos). Dado
nervioso y bueno pues, le sugiero ... que acecha a los jóvenes, les amenaza con su cuchillo y los con-
(... ) mina a acudir a las vías del tren donde les da muerte, su método
F: ¿Le sugiere qué, dice? de ataque es el de acosador. Con Rosana todo parece indicar que
GR: Le sugiero que me practique una felación. emplea otro sistt>ma de selección, el oportunista. Este modo de
selección supone que el agresor aprovecha una oportunidad que
Cualquiera ve que esto es mentira. Romero no «sugiere» nada se le brinda mientras realiza una actividad convencional (en este
a Rosana; en ese teatro de su muerte él actuaría con resabio y una caso podría ser regresar de uno de sus trabajos o desplazarse para
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hacer alguno de los rallies que a él le gustaban). El método de ata- pío asesino lo relata: «Esa primera puñalada tuvo que ser mortal,
que en ese tercer homicidio empleado por Romero ha sido el rap- dio unos pasos más y cayó al suelo. Una vez le di las puflaladas a
tor (cuando la golpea para tirarla de la bicicleta y meterla en el la chica, tardaría en morir. Le di una puñalada en el costado y
maletero) seguido del de emboscada: una vez en Casa Torres, seguía viva. Cayó al suelo con la primera puñalada y la desplacé
Romero habla con ella y la hace creer que tiene alguna probabili- entre las vías y la alambrada. Caí de rodillas ante ella. Le quité la
dad de sobrevivir si lo satisface sexualmente. falda que tiré al canal a la altma de Puente de Hierro, le arranqué
Su modus operandi, entonces, se adapta con presteza ante las la camiseta y el sujetador quizá con la navaja. Hubo tocamientos
diferentes circunstancias con las que se encuentra: con los novios en el pecho y vagina. Ella daba signos de estar viva(. .. ) Con vio-
mata con saña y suma eficacia a ambos con el cuchillo que lleva- lencia le abrí los muslos, todo fue con la mano. La lesión de la
ba preparado. Con Rosana emplea sus manos y la estrangula, vagina quizá se la produje con la mano, quizá con la mano ente-
porque el encuentro es probablemente fruto del azar. En ambos ra. No sentí satisfacción sexual alguna. Ella cae, se da la vuelta, se
episodios adopta numerosos actos de precaución, como despren- resiste, a la vez que le doy las puñaladas ... ». Los forenses dicen
derse de la navaja y de las ropas y bicicleta de la víctima. Con cla- que le metió el puño en la vagina, que Sara tardó una hora en
ridad Romero tiene lo que se llama «conciencia forense»: com- expirar (cosa que reconoce el asesino). Él la viola mientras ella
prende que hay pruebas que pueden incriminarle si no es cuida- agoniza. Aquí hay sadismo, y no sólo ira.
doso. De hecho, ante la sorpresa de los forenses, no aparece huella Por la eficacia de la agresión con la navaja, el asesino la
alguna del agresor en los cuerpos de Ángel y Sara, a pesar del emplea con frecuencia, y está cómodo con ella. Por la brutalidad
intercambio poderoso que tuvo que darse entre ellos por la vio- del crimen de Ángel y -sobre todo- Sara, su homicida es un
lencia de las agresiones. Con Rosana en cambio, aparece el semen hombre violento, ha de serlo en muchos momentos de su vida.
de Romero en los pantalones de la chica, y eso le pierde. Aunque hay excepciones (Ferrándiz), es una idea esencial del per-
¿Qué podemos decir en cuanto a la firma del asesino? Los filador considerar que el tipo de crimen que realiza el asesino
investigadores lo tenían difícil en el crimen de Rosana, ya que su refleja modos ele ser del individuo en su vida ordinaria. El asesi-
cadáver no apareció hasta tres años después. Sin embargo, el exa- no nos está relatando en esos crímenes que necesita liberar su
men de las antropólogas no deja lugar a dudas: Romero la golpea pulsión sexual de un modo tan violento como para torturar a sus
brutalmente, además de estrangularla. Las antropólogas pudie- víctimas. Por el perfil geográfico sabemos que conoce bien su
ron constatar que tenía fracturada la mandíbula, y había lesiones terreno. Buscamos, entonces, a un hombre con fama de violento
en diversas zonas del cráneo que no se justificaban por la caída al que vive en Valdepeñas, que acostumbra a emplear la navaja, que
pozo. Hay una profunda ira en todo esto, esa violencia era del es joven, poderoso y ágil.
todo innecesaria; Romero es un joven de 26 años cuando encuen-
tra a Rosana, duro como el pedernal. Esa violencia aún es mayor
en el caso de Sara, y aquí está precisamente la esencia de la firma Un asunto de mujeres
de Romero: Sara ya ha sido herida por la espalda por Romero,
cuando éste la alcanza por atrás; está indefensa. No obstante, Tony King las necesita muertas para ultrajadas, aunque tam-
Romero ata su pie a la verja que protege las vías del tren. El pro- bién obtiene el placer ele la violencia sádica. Romero mata a Sara

320 321
porque experimenta el placer del sexo con el sufrimiento de su
víctima; no le interesa el sexo posmortem, sino el vivo, el que se
funde con los gemidos de su víctima, por eso desgarra sus bragas
y sujetador, la toca loco de lascivia y, en el paroxismo de su pro-
pia violencia, fuerza sus muslos y mete su puño en su vagina: el
sexo alcanza el clímax con el dolor y el sacrificio de Sara. Con
Rosana la violencia es posterior al sexo, pero hay una ira profun-
da -y por qué no, también un sadismo mucho más psicológico CAPÍTULO 6
y controlado- en esa forma de destrozarle la cara antes de
estrangularla con sus propias manos. Gustavo Romero es el úni- CONCLUSIONES
co de los asesinos de este libro que habla extensamente con sus
víctimas. En el parque, con los novios, «charla» con Sara, ella le
dice que no lo va a denunciar, dados los lazos que hay entre sus David Mamet, 1 prestigioso dramaturgo, guionista y director
familias. Y con Rosana entabla esa conversación que no tiene más de cine, explica así el argumento de la célebre película El cartero
objeto que prolongar el deleite del asesino, consciente que ella siempre llama dos veces: «Para mí es la historia de un trotamun-
sólo sostiene su esperanza de vida en someterse por completo a dos (Jack Nicholson) que vive felizmente de su ingenio y de la tie-
su captor. rra hasta que conoce a una mujer (Jessica Lange). Intenta apro-
Este hombre, este asesino de mujeres, sin embargo, se pierde vecharse de ella y luego dejarla, pero no puede. Se da cuenta de
porque desprecia a otra mujer, a su esposa, que lo delata de los que está atado a ella. Y para tenerla, para poder quedarse con ella,
tres homicidios porque la abandona para irse con Ana Belén. comete un asesinato. Es la historia de un hombre que se ve atra-
Después de todo lo que ella ha aguantado. Sin embargo, esto no pado a su pesar».
es un mérito que hayamos de inscribir en la vida de Yolanda, por Este es un crimen tan viejo como el mundo. Un hombre
más que la ley no le obligue a denunciar a su marido: su amor mata al marido de su amante para quedarse con ella y disfrutar
irracional por el asesino privó a Rosana de su vida. Pero hay una de paso de su dinero. Cuando vemos a Nicholson y a Lange sabe-
cierta justicia poética en esa entrega a la policía de su propio mos que obran mal, y que merecen ser castigados. No obstante,
marido: el matador de mujeres, condenado por la mujer a la que no podemos dejar de sentir una cierta identificación con los per-
siempre maltrató. sonajes: el marido de la protagonista es un tipo poco simpático,
un viejo que logra tener a la maravillosa mujer porque ésta se ve
un día sin futuro, y encuentra en ese matrimonio un lugar don-
de aferrarse cuando todo lo que le rodea son sombras. Entende-
mos que son unos asesinos, pero al mismo tiempo son cercanos,

l. Conversaciones con David Mamet, de Leslie Keane (Ed.). Barcelona:


Alba, 2005.

322 323
comprendernos -aunque no lo aprobemos- su crimen. Ellos
tra creencia en un mundo ordenado y justo. Los asesinos en
dudan, sufren, luchan contra su conciencia, tienen miedo de ser
serie nos traicionan, porque -como señala el pensador y escri-
capturados ... desean ser felices.
tor John Berger- «existe otro sentimiento de traición, el que
aparece cuando uno se siente testigo de lo absurdo, cuando nos
enfrentamos con hechos, conductas o reacciones que sugieren
La naturaleza esencial del asesino en serie
que vivimos en el absurdo absoluto». 2
De este modo, los asesinos en serie nos producen un miedo
Esto es justamente lo que no sentimos cuando estudiamos
los casos que hemos presentado en este libro, estos cinco retratos profundo: no los comprendemos, y nos sentimos traicionados
del mal. Estos individuos parecen ajenos a la naturaleza humana, como personas, porque nos introducen en el caos y en el horror,
no conseguimos entender por qué hacen lo que hacen. ¿Qué pla- pero también en el horror del caos, porque, ¿cómo confiar en la
cer encuentra Galán en tirotear a cualquiera a quemarropa? previsión y en la justicia de un destino merecido, si alguien que
¿Cómo es posible que busque ser alguien actuando de un modo antes no existía en la biografía de la víctima reclama una vida
tan cobarde? ¿Por qué un joven bien parecido y con un futuro inocente por una razón que no tiene sentido humano alguno?
prometedor -Ferrándiz- ha de sentirse pleno de vida matando Y sin embargo, los asesinos en serie son reales, existen, y el
a chicas ya condenadas a una vida degradada (las prostitutas, hecho de que traicionen nuestra confianza en un mundo com-
también adictas a la droga), o a jóvenes que quizá no hubieran prensible y sujeto a unas normas morales no los hace personajes
tenido inconveniente en salir con él? ¿Cómo espera Pérez Rangel de la ficción. Con razón escribe Stuart Walton que «nos guste o
escapar del barrio de La Mina si se convierte en un asesino no, el Miedo existe objetivamente en el mundo como objeto,
incompetente de mujeres de clase alta? ¿Por qué Tony King des- como característica propia de ciertos fenómenos. Un precipicio
perdicia la oportunidad única que tiene de dejar atrás su pasado es en sí mismo un miedo, como lo es un predador carnívoro y
como el «estrangulador de Haloway» al encontrar una nueva hambriento». Exacto: un «predador carnívoro y hambriento»,
pareja y una nueva identidad en España, y se convierte en autor una definición excelente para cualquiera de los sujetos analizados
de unas muertes inenarrables que le llevan a su perdición? ¿Qué en esta obra. Este tipo de asesino es la fiera que en tiempos ances-
consigue Romero con matar con esa crueldad, un hombre hecho trales provocaba la vigilia de las largas noches invernales junto a
a sí mismo, q Lle dispone de trabajo y bmilia? las hogueras de los poblados. En nuestra sociedad tecnificada el
Así es, estos asesinos nos son ajenos porque no los podemos homicida múltiple nos devuelve a la época de las cavernas y de las
entender en un sentido profundo. Podemos, eso sí, desarrollar travesías por las interminables sabanas, a un mundo que era un
explicaciones basadas en la experiencia científica para que sus lugar temible y angustioso sobre el que las tormentas, la amena-
acciones homicidas tengan una explicación racional (y este za del fuego, la insondable enfermedad y el sufrimiento ejercían
libro es un intento de conseguir esto), pero en un sentido per-· un poder formidable. Walton dice que «en el principio, la impo-
sonal, desde el plano de la conciencia que teme dañar al otro, sibilidad de comprender dio origen al terror primordial», al mie-
desde el fondo de lo que definimos como «principios del ser
humano», estos cinco casos --y tantos otros- traicionan nues-
2. Entrevista publicada en El País dominical, n.o 1527.
324
325
do como la primera de las emociones esenciales de la especie que tanto le seducen, el ejército. El tercer asesino, Pérez Rangel,
humana. Y es en ese terror primordial, que procede de la noche mata por odio y por sadismo, también profundamente discon-
de los tiempos, en el que nos sumerge el asesino en serie. forme y resentido con su identidad de obrero de la Mina. Tony
No obstante, no debemos renunciar a comprender, aunque King no se resigna a una sexualidad que halla anodina y pobre; su
sea a costa de sentirnos profundamente amenazados como seres vida como un proletario primero en Londres y luego en Málaga no
humanos. Comprender en el sentido de explicar, de llevar a la luz le sirve para satisfacer su necesidad de lograr el control mediante
lo que nos confunde y aterroriza. ¿Quiénes son estos asesinos? O su sexualidad desviada y mortífera. Gustavo Romero es otro asesi-
quizás mejor, ¿qué son? ¿Son hombres «averiados», como calificó no sádico que prefiere exponerse a la cárcel antes que renunciar al
López Silva a Alfredo Galán? Lo son de acuerdo con nuestros inmenso placer que halla en el dolor y sumisión de las víctimas.
principios morales, con la lógica «humana» como criterio de Ésta es la tragedia del asesino serial (y desde luego, de sus
interpretación, pero no lo son en absoluto si consideramos que víctimas): no le basta con ser quien es, busca una identidad
en todo momento saben lo que están haciendo y se aprestan, nueva que sólo puede alcanzar golpeando, torturando, violan-
cueste lo que cueste, a conseguirlo. do, matando. Esa identidad tiene como común denominador el
Nuestro punto de vista se puede resumir del siguiente modo: poder, el control, la extática sensación de gozar ele la sexualidad
el hecho de que alguien desafíe los principios esenciales que y del don de quitar la vida de la víctima. Cuando acechan, ata-
deben de regular la vida humana en sociedad, los cuales hemos can y matan son en verdad como ellos quieren ser; su vida ocul-
creado a lo largo de los siglos, no es prueba ni razón suficiente ta es falsa, un disfraz para vivir entre nosotros. Ésta es su natu-
para considerarlo «enfermo», «loco» o «degenerado». El asesino raleza esencial.
en serie es otro tipo de hombre, alguien que, por razones biológi- Otra cuestión es lo que ellos revelan al mundo. Los asesinos
cas y/o ambientales, ha aprendido que el mejor modo de forjarse suelen tener dificultades psicológicas para explicar con palabras
una identidad satisfactoria es convirtiéndose en un predador, adecuadas sus experiencias más personales, lo que incluye sus pro-
esto, es, quitándole la vida a la víctima. pios crímenes. Un problerna añadido es que estas explicaciones
En efecto, los cinco casos estudiados revelan que eran perso- suelen ser requeridas por policías, jueces, abogados o periodistas;
nas profundamente insatisfechas con sus identidades, con el por ello el asesino busca siempre ofrecer una explicación plausible,
poder y la influencia que habían logrado poseer en sus ambien- algo que pueda ser comprendido, y hasta cierto punto justificado
tes, con el modo en que ellos querían relacionarse con los demás. -al menos eso creen- por los que van a recibir sus palabras.
Ferrándiz se angustia y se deprime porque no puede sentir de Debido a este fin, los asesinos -como hemos tenido oportunidad
verdad nada que le dé vida, que le emocione en un sentido pro- de ver en esta obra- introducen distorsiones profundas en la rea-
fundo (aunque egocéntrico). Cuando comete la violación descu- lidad ele los hechos; también, por supuesto, mienten de manera
bre un mundo irresistible, que verdaderamente percibe que le expresa para mejorar su posición ante la ley y el público que clama
pertenece, donde él al fin encaja. Por su parte, ya vimos que venganza. La diferencia entre la distorsión y la mentira es el cono-
Galán deambula como un fantasma, alienado de casi todos, cimiento del propio engaño: en la distorsión el asesino tiene un ses-
humillado como un don nadie incluso donde él creía que podría go, un modo particular de ver la realidad que es erróneo -cuando
afirmar su identidad: en la profesión donde se emplea las armas no absurdo- pero en el que cree, o quizás se ha acostumbrado a
326 327
creer. En la mentira, en cambio, hay conciencia clara de que está vez fueron capturados: Ferrándiz -si bien se hizo el renuente en
falseando la realidad con la intención de adquirir cierta ventaja. cuatro de sus cinco víctimas-, Galán, Tony King y Gustavo Rome-
Por ejemplo, un pederasta puede decir honestamente que la niña se ro, aunque por diferentes razones y en modos diversos, revelaron a
le insinuó y que él no le hizo daño alguno al tener relaciones sexua- la policía lo que hicieron. Una vez que tuvieron un tiempo para
les con ella, para a continuación mentir al asegurar que no había meditar, Galán y King se dieron cuenta de que habían colaborado
estado nunca con otra niña antes de ese momento. con la justicia de un modo suicida, e inventaron historias absurdas
Sin embargo, y precisamente debido a esas distorsiones y para librarse de su sinceridad «excesiva». Sólo que ya era demasia-
mentiras llegamos a comprender al asesino o violador serial; las do tarde. Habían desoído la sabia recomendación de Dashiell
diferencias con la realidad que revelan en sus increíbles explica- Hammet: 3 «El sospechoso normal trata de zafarse intentando
ciones nos muestran el contorno aberrante de su personalidad, los explicarse; y por muy sagaz o buen mentiroso que sea un tipo, si
«agujeros negros» en su comprensión moral del mundo. Muchas habla y juegas tus bazas correctamente, acabas enganchándole ... ,
de las claves de su modo de ser provienen, precisamente, de los puede ayudarte en su acusación. Pero si no habla, nada se puede
intentos que hace por obviar la enorme malignidad de sus críme- hacer con él». Desde luego, había importantes pruebas incrimina-
nes para que nos centremos en sus aspectos positivos, o en las torias en todos los casos salvo en el de Galán, quien literalmente se
posibles desgracias que le «obligaron» a tomar decisiones equivo- puso la soga al cuello, pero no cabe duda de que con sus confesio-
cadas. Este proceso de encantamiento que quieren protagonizar se nes hicieron un gran favor a los fiscales encargados de sus casos.
ve favorecido cuando el asesino tiene detrás una infancia difícil, En segundo lugar, del análisis de los diferentes asesinos pare-
llena de situaciones que podrían ser válidas como una explicación ce desprenderse la idea de que tres de cinco estaban lejos de ser
-al menos es lo que pretende él o su abogado- para justificar lo criminales competentes. Tony King tenía escrito en la ficha de
injustificable. Pero si somos capaces de ir más allá de estas razones INTERPOL una leyenda que bien podría haberse leído del modo
de revista barata de psicología entonces podremos llegar a com- siguiente: «En caso de que haya violaciones y asesinatos de muje-
prender muchos de los secretos de su personalidad criminal. res, investiguen primero a este hombre». Gustavo Romero y el
asesino del parking (Pérez Rangel) se limitaban a matar donde
vivían o acababan de vivir, con una vinculación muy estrecha con
La investigación de los asesinos en serie los lugares significativos para ellos. Galán y Ferrándiz fueron
mucho más sagaces: sus actos de precaución de sus modus ope-
La mística del cine y la literatura de aeropuerto nos presen- randi eran variados: procuraban estar poco tiempo con las vícti-
tan a los asesinos seriales como genios del crimen, como psicó- mas, alejarlas de miradas de testigos, no dejar huellas de su iden-
patas de una inteligencia descomunal que desafían a la policía en tidad. King también se tomaba muchas molestias, pero su histo-
un alarde de maldad extremadamente sofisticada. Afortunada- rial en Londres debió de haber constituido una barrera
mente para todos, la realidad, como hemos apreciado en este infranqueable para que siguiera asesinando después de matar a
libro, es muy diferente. Rocío. En cuanto a Pérez Rangel, ya vimos las numerosas huellas
En primer lugar, hemos observado cómo varios de estos asesi-
nos se aprestaron a confesar sus crímenes sin mayor dificultad, una 3. Véase su libro Sólo te ahorcan una vez. Barcelona: Seix Barra!, 2004.
328 329
que dejó de su identidad, y su proceder absurdo tomando nota de Goldman es un matemático que desarrolló un sistema de deci-
los autos que entraban y salían del aparcamiento después del pri- sión para atender casos de urgencia con un posible ataque al
mer asesinato. Y Gustavo Romero, que tenía fama de violento y corazón, con el propósito de evitar riesgos a los pacientes y, al
de amigo de las navajas, y que dos días después de asesinar a los mismo tiempo, el exceso de trabajo y dinero que se consumía en
novios se marchó a Canarias, no hizo sino lo mismo cuando cin- atender a aquellas personas que sólo mostraban una falsa alarma
co años después regresó a Valdepeñas. de tener un ataque cardíaco. «Llegó a la conclusión -escribe
Estas líneas no pretender ser críticas con la labor de la Policía Gladwell- de que los médicos debían combinar la prueba del
y la Guardia Civil. En contra de la publicidad de los políticos de electrocardiograma con lo que llamó «tres factores de riesgo
turno, muchas veces los investigadores tienen que emplear su urgente»: 1) ¿corresponde el dolor del paciente a una angina ines-
ingenio y voluntad de trabajo para suplir presupuestos misérri- table?, 2) ¿tiene el paciente líquido en los pulmones?, y 3) ¿tiene
mos. En particular, en los últimos cinco años hemos sido testigos una presión arterial sistólica inferior a 100?». Este algoritmo pro-
de un fenómeno difícil de creer: mientras que la delincuencia bó ser verdadero en el 95 por ciento de las ocasiones ¿Qué nos
aumentaba, los efectivos policiales disminuían. Es comprensible dice el algoritmo de Goldman?: que, en realidad, «hace falta saber
que, en estas circunstancias, lo último que deseen los investiga- muy pocas cosas para detectar la huella característica de un fenó-
dores es tropezarse con un asesino serial. Esto exige coordinación meno complicado».
y un método de trabajo que deje el menor número de alternati- No queremos, desde luego, menospreciar la dificultad de
vas razonables de investigación sin analizar. En Espaüa la coordi- investigar todos estos casos criminales, sino sólo resaltar que hay
nación entre las diferentes policías es todavía más un deseo que un grave problema en el exceso de información, ya que puede
una realidad, y tal y como revelaron los casos de Tony King y de producir el bloqueo en la toma de decisiones acertada. Para deci-
Alfredo Galán, esto puede ser un grave problema. dir bien, tenemos que suprimir elementos superfluos o clara-
Por otra parte, la investigación criminológica en asesinatos mente inconsistentes con un proceso derivado de la investigación
seriales pone de manifiesto la gran importancia de seguir una criminológica aplicada al asesinato serial, al menos como prime-
metodología de trabajo que discrimine la numerosa información ra opción. Por ejemplo, debería ser una máxima que cuando se
que necesariamente resulta de todo el proceso. A veces lo más ha cometido un asesinato, y después de descartarse a los familia-
complejo no siempre lleva a la eficacia deseada. Tener unos crite- res y conocidos por diferentes razones de la víctima, la investiga-
rios sólidos a seguir ayuda a centrar mucho la investigación. Este ción se dirigiera a aquellos sujetos que viven o trabajan en una
fenómeno de que lo sencillo -que no simple- puede ser más zona próxima a la del crimen, y que disponen de antecedentes de
eficaz no hace sino reflejar la importancia de la ley de la parsi- delincuencia o violencia.
monia, es decir, la idea de que unos pocos principios válidos pue- Cuando son dos o más los crímenes que se sospecha que son
den servir para entender o resolver una situación. obra de un mismo autor, un perfil geográfico es una tarea inelu-
El llamado «algoritmo de Goldman», ilustra este principio en dible: todos los asesinos aquí estudiados, sin excepción, mataron
otro contexto, tal y como ha señalado Macom Gladwell. 4 Lee en lugares donde ellos vivían o habían vivido (Galán, Pérez Ran-
gel, Tony King y Gustavo Romero), o bien conocían por ser luga-
4. Véase su libro Inteligencia intuitiva, Madrid: Taurus, 2005.
res habituales de ocio (Ferrándiz). Y con la excepción de Pérez
330 331
Rangel, los otros cuatro asesinos tenían antecedentes penales o
administrativos por comportamiento violento: Galán se había
insubordinado en las playas de Galicia y había amenazado a su
psiquiatra con matar a otros y matarse él mismo; Ferrándiz había
violado a una joven empleando el mismo modus operandi con el
que luego cometería sus asesinatos; Tony King era ya un archide-
lincuente en su país natal, violador múltiple de mujeres; Gustavo
Romero fue un delincuente juvenil y un maltratador de su fami-
lia antes de asesinar a los novios.
El propósito de un equipo de investigación en casos de asesi-
nato serial ha de ser no sólo preservar la información que se vaya
acumulando sobre el caso, sino también almacenarla de modo tal
que permita a los investigadores correlacionar cada hecho anali-
zable que pueda derivarse de cualquiera de las diferentes líneas de
investigación abiertas. Y la forma más eficiente y productiva para
manejar una investigación compleja es disponer de una metodo- ILUSTRACió N 4.1. Rocío Wannínlchof
logía adecuada para codificar, clasificar, almacenar y recuperar
los datos del caso, en particular, los relacionados con potenciales
sospechosos y las diversas pistas encontradas.
Para facilitar todo el funcionamiento del equipo de inves-
tigación y del manejo adecuado de los datos, debe existir una
estructura de mando jerárquica que centralice las funciones de
la investigación sin duplicar procedimientos y oriente la misma
de acuerdo con una lógica que se derive del análisis de los
hechos, sin que la presión de instancias «de arriba» o de los medios
la adultere.
Un perfil criminológico ayuda al investigador a poner orden,
a ser metódico: la escena del crimen, la geografía de los asaltos, la
victimología, el modus operandi y la firma, todas éstas son herra-
mientas para leer la historia del asesino, para interpretar su terri-
ble verdad.

Jávea y Madrid, enero de 2005


ILU STRACió N 4.2 . Sonia Carabantes.

332 333
ILUSTRACIÓN 4.3. King acecha a Sonia. ILUSTRACIÓN 4.5. La golpea hasta dejarla casi inconsciente.

ILUSTRACióN 4.6. King la introduce en el maletero de su coche.


ILUSTRACJ()N 4.4. King ataca súbitamente a Sonia.

334 335
O Benalmádena
e Fuerigirola
Riviera Sol

ILUSTRACI()N 4.'7. El asesino está determinado a cometer su crimen.

ILUSTRACIÓN 4.9. El mapa mental de Tony King.

ILUSTRACióN 4.8. Muerte de Sonia.

336 337
ILUSTRACION 5.1. G. Rom.ero en el juicio.

I LUSTRACIO N 4.10. Tony Kirzg con su hja.


! LUST RACION 5.2. Rosarza Maroto.

! LUST RACI(JN 5.3. Casa Torres.

338 339
ILUSTRACIÓN 5.5. Sara escapa.

ILUSTRACióN 5.4. Gustavo Romero inicia el ataque.

340 341
l LUSTRACION 5.6. Romero tiene que actuar con rapidez. lLU STRAC IC)N 5. 7. Romero alcanza a Sara

342 343
I LUSTRACION 5.8. Sara está herida de muerte. I LUSTRACION 5.9. Romero se aleja, después de torturarla.

344 345
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Common questions

Con tecnología de IA

The behavioral pattern in Alonso Cano's murder indicates impulsive and opportunistic decision-making. The suspect's inconsistent methods, such as leaving evidence haphazardly and altering crime scene characteristics unpredictably, suggest a lack of strategic forethought but a deep psychological drive .

The investigation of Tony King's case highlights meticulous crime scene analysis and strategic evidence collection. Despite his attempts to obscure evidence, investigators focused on forensic inconsistencies, scrutinizing behavioral patterns and physical evidence like clothing and vehicle traces, leading to strong conclusions against him .

The concept of 'the serial killer as a narrator' suggests that understanding a killer requires delving into their motivations, asking not only why they killed but also what they aim to achieve. This approach considers their actions as a narrative expressing their identity and unmet psychological needs, thereby providing a deeper understanding of their behavior .

The organized-disorganized dichotomy is challenged by the fact that most serial killers exhibit characteristics of both types, leading to the suggestion that they should be termed as 'mixed killers.' Despite its appeal to many investigators, this categorization can obscure the analysis if not closely aligned with crime scene facts, emphasizing the need for personalization in profiling practices .

Fantasies of control drive serial killers by creating a sense of omnipotence through murder, which parallels an addiction. The fulfillment of these fantasies is temporary, causing killers to repeatedly seek such experiences to fulfill their psychological need for power and control .

Forensic elements such as the victim's injuries and crime scene analysis proved pivotal in challenging Tony King's confession. Autopsy findings contradicted his narrative of an 'accidental encounter,' pointing to a deliberate act, thereby undermining his attempt to mitigate culpability .

Psychological dissatisfaction in serial killers often results from an unfulfilled identity, propelling them towards murder as a means to recreate themselves through power and control. This pursuit for satisfaction leads to repeated offenses, as temporary satiation only intensifies their urge .

A homicide scene offers physical and psychological evidence crucial for profiling. According to Locard's exchange principle, any interaction between a criminal and a scene leaves trace elements behind, influencing how investigators reconstruct the crime and develop profiles based on transferred evidence .

Serial killers often distort reality to present their actions in a more justifiable or less culpable light. This is motivated by a desire to maintain a semblance of control, mitigate punishment, and manipulate perceptions among law enforcement and the public, often influenced by their own fragmented sense of self .

Geographic profiling helps by assessing the spatial relationship between crime scenes to infer potential locations significant to the killer, often suggesting a familiar area near their residence or work. This technique revealed how the killer acted within a comfort zone, progressively expanding to more distant places .

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