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Cristología Segundo Corte

Jesús de Nazaret tuvo una comprensión particular de Dios que le permitió relacionarse con personas marginadas. Sus seguidores vieron en él un maestro sabio y profeta, aunque tardaron en reconocerlo como el Mesías. La resurrección llevó a los discípulos a afirmar completamente su fe en Jesús como enviado de Dios y predicar un mensaje de esperanza basado en esto. Los evangelios reconocen a Jesús como Dios y Salvador a través de varios eventos como la confesión de Santo Tomás de que Jesús es su Señor y
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Cristología Segundo Corte

Jesús de Nazaret tuvo una comprensión particular de Dios que le permitió relacionarse con personas marginadas. Sus seguidores vieron en él un maestro sabio y profeta, aunque tardaron en reconocerlo como el Mesías. La resurrección llevó a los discípulos a afirmar completamente su fe en Jesús como enviado de Dios y predicar un mensaje de esperanza basado en esto. Los evangelios reconocen a Jesús como Dios y Salvador a través de varios eventos como la confesión de Santo Tomás de que Jesús es su Señor y
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UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA

Facultad de Teología
Asignatura: Cristología
Docente: Olvani Sánchez
Estudiante: José Donaldo Vásquez Díaz
Fecha: 22 de octubre de 2020
Semestre: Segundo
Entrega: Segundo corte

“¿QUÉ CONFESAMOS LOS CRISTIANOS SOBRE JESÚS, EL VIVIENTE DE NAZARET?


Quiero comenzar este escrito, diciendo que cuando hacemos mención de Jesús, no nos
estamos refiriendo a un nombre. Jesucristo no es un nombre, es más bien una proposición
de fe. La pregunta sobre qué sabemos de Jesús, no se dirige a un personaje, sino sobre
una persona en concreta: Jesús de Nazaret. Evidentemente esto puede dar paso a otra
interrogante: ¿cuál es el contexto de este personaje diferente a los demás que
innumerables historiadores han investigado y comentado sobre él? La clave consiste en
que Jesús tenía una comprensión particular de Dios, tenía una comprensión no puritana, y
esto daba posibilidades a que se dejara rodear de personas de no muy buena fama. Se dio
cuenta que era con esa gente que tenia que hacer especial trato. Y eso provocó que sus
seguidores comenzaran a ver en él un futuro inmediato. Jesús era un hombre totalmente
convencido que allí donde había pecado, miseria y dolor, era posible una forma diferente
de vivir.
En sus expresiones comenzaron a notar que el modo de relacionarse con Dios y referirse a
él, la manera de anunciar el mensaje, la forma de comprender la religión y su práctica y el
trato mismo con la naturaleza, era completamente diferente a la que desde muchos siglos
atrás se venía desarrollando. Jesús no quiso fundar una iglesia tal cual la conocemos hoy,
pero de acuerdo a sus sermones era casi imposible que se gestara un movimiento. Jesus
revelaba a un Dios que se ponía de parte de todos, pero especialmente los más
necesitados.

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Este mensaje fue el que comprendieron sus discípulos, pero muchas veces les generaba
dudas y desconcierto, es decir, ellos veían en él un maestro de sabiduría, un profeta
escatológico, pero a la vez tuvieron dificultad para reconocerlo como el Mesías.
En lo que respecta a las tradiciones y leyes judías, Jesús, prácticamente no generó cambios
paradigmáticos, no vino a instaurar nada, sino que se apegó a las leyes existentes. Y en
ese sentido no resultaba un peligro para los establecimientos gubernamentales judíos,
mucho menos los milagros que realizaba. Lo que verdaderamente resultó un escándalo
era que lo veían hacer cosa que solo eran atribuidas a Dios, por ejemplo, perdonar
pecados. Para la tradición judía esto representaba un desafío. Así mismo el grupo masivo
de personas que se iban adhiriendo a aquel movimiento mesiánico era otro factor
sospechoso y por eso toman la decisión de detenerlo y darle muerte.
En el periodo de tiempo de vida pública de Jesús, por parte de los discípulos se encuentra
una fuerte admiración y simpatía, pero a la vez todos aquellos acontecimientos que le
veían realizar, despertaban ciertas preguntas de quién verdaderamente era aquel amigo
que se dejaban acompañar. Uno de estos hechos es cuando cruzaban el Mar de Galilea,
las olas estremecían la barca en la que se trasportaban. Jesús en ese momento dormía, los
discípulos entran en pánico y lo despiertan. Jesús increpa las aguas y al instante la
tempestad se controla. Es allí donde se preguntan; ¿Quién es este que hasta las aguas le
obedecen? Ellos creían en él y lo admiraban, pero al parecer seguían teniendo ciertas
dudas que no las despejaron sino hasta después de la resurrección.
La cristología de la resurrección
De este personaje sabemos que la mayor admiración fue el acontecimiento de la
resurrección. Fue este hecho el que llevó a que sus seguidores afirmaran su fe, creyeran
completamente en él y comenzaran proclamar un mensaje esperanzador basado en la
resurrección. Este acontecimiento fue reafirmado con lo ocurrido en el camino de Emaús,
sobre todo en el momento de la fracción del pan. A partir de allí los discípulos
comenzaron a predicar un mensaje de Jesús resucitado por Dios, un Jesús elevado a la
derecha del Padre. Fue entonces cuando se les abrió el entendimiento y comprendieron
las Escrituras.
Desde entonces los discípulos llevaron a cabo un profundo anuncio esperanzador para
todo cristiano, consistiendo básicamente en la participación de la naturaleza divina. Pero
esta naturaleza divina solo puede dárnosla aquél que la posee. Si Jesús no tuviera esa
naturaleza, no nos la pudiera dar, tampoco se podría decir que es Dios. Decir que Jesús es
Dios es afirmar que es comunidad de personas, que Dios es el Padre, el cercano, el que
llora con el pueblo y escucha su clamor, el que sufre y está a nuestro lado, el que reveló e
hizo posible el éxodo. Esto para los cristianos resulta ser ineludible.
Jesús el Mesías declarado y reconocido como Dios por los Evangelios
Los Evangelios, como fuentes canónicas, revelan acontecimientos donde Jesús es
reconocido como Dios y Salvador. Juan, inicia diciendo que en principio “existía la Palabra

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y la Palabra existía con Dios y la Palabra ero Dios”. Posteriormente también cuando Jesús
ya resucitado se aparece a los apóstoles y la aclamación de Tomás.” Señor mío y Dios
mío”. En Mateo es a partir del acontecimiento de la barca que se estaba hundiendo y la
confesión de Pedro “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Lucas narrar el mismo
acontecimiento con la diferencia que aquí pedro únicamente responde: “Tú eres el Mesías
de Dios”. San Marcos este hecho lo describe cuando Jesús mueren la cruz, pero es un
capitán romano el que hace este reconocimiento: “Verdaderamente este Hijo de Dios”. No
es un creyente quien lo dice, es un funcionario romano. Posteriormente el apóstol Pablo,
en diferentes cartas va a exponer estas mismas evidencias.
Pero parece ser que Jesús no se hacía atribuía el título de Dios, Padre u hombre bueno. No
es que rechazara la idea, sino que se ha dado cuenta que participa de la Divinidad de Dios,
pero no es Dios.
Es lo que podemos confesar de Jesús de Nazaret, gracia a las diversas fuentes
historiográficas que narran estos acontecimientos. Es necesario remarcar que, aunque no
las hemos mencionado, también hay fuentes no canónicas que en el momento de
investigar también se vuelven fuentes accesibles para afirmar la historicidad de Jesús de
Nazaret.

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