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Experimento de Pavlov con perros

Pavlov realizó experimentos con perros para estudiar el condicionamiento clásico. Observó que los perros salivaban ante la presencia de comida y ante estímulos asociados con la comida, como el sonido de un metrónomo. A través de repetidos ensayos condicionó a los perros para que salivaran sólo al oír el sonido del metrónomo, estableciendo un reflejo condicional. Sus hallazgos sobre los reflejos condicionales tuvieron un gran impacto en el estudio del aprendizaje y el

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Experimento de Pavlov con perros

Pavlov realizó experimentos con perros para estudiar el condicionamiento clásico. Observó que los perros salivaban ante la presencia de comida y ante estímulos asociados con la comida, como el sonido de un metrónomo. A través de repetidos ensayos condicionó a los perros para que salivaran sólo al oír el sonido del metrónomo, estableciendo un reflejo condicional. Sus hallazgos sobre los reflejos condicionales tuvieron un gran impacto en el estudio del aprendizaje y el

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EL PERRO DE PAVLOV

Iván Petróvich Pávlov (14 de septiembre./ 26 de septiembre de 1849 -Leningrado, 27 de


febrero de 1936) fue un fisiólogo ruso.
Era hijo de Piotr Pávlov (1823-1899), patriarca ortodoxo, y Varvára Uspénskaya (1826-1890).
Comenzó a estudiar teología, pero la dejó para empezar medicina y química en la Universidad
de San Petersburgo, siendo su principal maestro Vladímir Béjterev. Tras terminar el doctorado
en 1883, amplió sus estudios en Alemania, donde se especializó en fisiología intestinal y en el
funcionamiento del sistema circulatorio, bajo la dirección de Ludwid y Haidenhein.
En 1890 obtuvo la plaza de profesor de fisiología en la Academia Médica Imperial y fue
nombrado director del Departamento de Fisiología del Instituto de Medicina Experimental de
San Petersburgo. En la siguiente década centró su trabajo en la investigación del aparato
digestivo y el estudio de los jugos gástricos, El científico dedicó más de 10 años a aprender a
hacer orificios en el tracto intestinal. Era una operación muy complicada, ya que el jugo gástrico
al salir del intestino corroía los tejidos de éste y los de la pared abdominal. La técnica de Pávlov
se basaba en introducir un tubo metálico por una pequeña incisura. Era imprescindible una
sutura habilidosa de la piel y de la membrana mucosa y cerrar la salida de la cánula con un
tapón. De esta manera pudo obtener jugo gástrico de cualquier parte del tracto intestinal, desde
las glándulas salivales hasta el intestino grueso, trabajos por los que ganó el premio Nobel de
Fisiología o Medicina en 1904, convirtiéndose así en el primer ruso que recibió esta distinción,
Los resultados de las investigaciones de Pávlov fueron publicadas en 1897 en el libro The Work
of the Digestive Glands.
Pávlov es conocido sobre todo por formular la ley del reflejo condicional que, por un error en la
traducción de su obra al idioma inglés, fue llamada «reflejo condicionado», la cual desarrolló a
partir de 1901 con su asistente Ivan Filippovitch Tolochinov, al tiempo que en EE. UU. Edwin
Burket Twitmyer realizaba observaciones similares. Pavlov observó que la salivación de los
perros que utilizaban en sus experimentos se producía ante la presencia de comida o de los
propios experimentadores, y luego determinó que podía ser resultado de una actividad
psicológica, a la que llamó «reflejo condicional». Esta diferencia entre «condicionado» y
«condicional» es importante, pues el término «condicionado» se refiere a un estado, mientras
que el término «condicional» se refiere a una relación, que es precisamente el objeto de su
investigación.
Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo (a 100 golpes por
minuto, aunque popularmente se cree que empleó una campana) justo antes de dar alimento
en polvo a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre,
comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo (aparato que en ocasiones usan
los músicos para marcar el ritmo). Tolochinov, que llamó al fenómeno «reflejo a distancia»,
comunicó los primeros resultados en el Congreso de Ciencias Naturales en Helsinki en 1903.3
Posteriormente ese mismo año, Pávlov realizó una exposición detallada de los resultados en el
14º Congreso Médico Internacional en Madrid, donde leyó su trabajo bajo el título The
Experimental Psychology and Psychopathology of Animals.
En la década de 1930 volvió a destacarse al anunciar el principio según el cual la función
del lenguaje humano es resultado de una cadena de reflejos condicionales que contendrían
palabras.
La fundación del conductismo como tal ha sido criticada por algunos filósofos y psicólogos al
considerarla una escuela de la Psicología que se centra en la interacción entre el
comportamiento y el ambiente, y cómo se puede aprender.
En agosto de 1935 la Unión Soviética celebró el Congreso Mundial de Fisiología en Moscú y
Leningrado con la asistencia de más de 900 científicos del mundo. Ivan Pávlov fue nombrado
como el fisiólogo más importante del mundo. Pávlov clausuró las jornadas con un emotivo
discurso: "Mi vida entera se compone de experimentos, nuestro gobierno también experimenta,
solo que a más alto nivel".
El 27 de febrero de 1936 Ivan Pávlov murió de neumonia. Está enterrado en San Petersburgo

ESTUDIOS DE PAVLOV
Las observaciones originales de Pávlov eran simples. Si se ponen alimentos o ciertos ácidos
diluidos en el hocico de un perro hambriento, éste empieza a segregar un flujo de saliva
procedente de determinadas glándulas. Este es el reflejo de salivación, pero eso no es todo.
Pávlov observó que el animal también salivaba cuando la comida todavía no había llegado al
hocico: la comida simplemente vista u olida provocaba una respuesta semejante. Además, el
perro salivaba ante la mera presencia de la persona que por lo general le acercaba la comida o
cualquier otro estímulo que sistemáticamente la anunciara. Esto llevó a Pávlov a desarrollar un
método experimental para estudiar la adquisición de nuevas conexiones de estímulo-respuesta.
Indudablemente, las que había observado en sus perros no podían ser innatas o connaturales
de esta clase de animal, por lo que concluyó que debían ser aprendidas (en sus términos,
condicionales). El primer paso, cuando se realiza este experimento, es familiarizar al perro con
la situación experimental que va a vivir, hasta que no dé muestras de alteración, sobre todo
cuando se le coloca el arnés y se lo deja solo en una sala aislada. Se practica una pequeña
abertura o fisura en la quijada del perro, junto al conducto de una de las glándulas salivares.
Luego, se le coloca un tubito (cánula) de cristal para que salga por él la saliva en el momento
en que se activa la glándula salivar. La saliva va a parar a un recipiente de cristal con marcas
de graduación, para facilitar su cuantificación.
Uno de sus textos fundamentales, Reflejos condicionados, se publicó en español en 1929
(Javier Morata, Madrid) con prólogo de Gregorio Marañón y unas palabras del propio autor para
la edición española. En 1997 apareció una nueva edición de este texto (Editorial Morata,
Madrid).
ESTIMULO-RESPUESTA
La magnitud de las respuestas a los diferentes estímulos puede medirse por el volumen total o
el número de gotas segregadas en una determinada unidad de tiempo. Desde la habitación
contigua, y a través de un cristal, el experimentador puede observar el comportamiento del
perro, aplicando los estímulos y valorando las respuestas. Antes de empezar el experimento,
Pávlov midió las reacciones de salivación a la comida en el hocico, que fue considerable,
mientras que salivó muy poco sometido al estímulo del sonido. A continuación, inició las
pruebas de condicionamiento. Hizo sonar el metrónomo (estímulo neutral), e inmediatamente
después presentó comida al animal (estímulo incondicional), con un intervalo muy breve.
Repitió la relación entre este par de estímulos muchas veces durante varias semanas, siempre
cuando el perro estaba hambriento. Después, transcurridos varios días, hizo sonar solamente
el metrónomo y la respuesta salival apareció al oírse el sonido, a pesar de que no se presentó
la comida.
Se había establecido una relación condicional entre la respuesta de salivar y el sonido que
originalmente no provocaba la salivación. Se dice entonces que la salivación del perro ante la
comida es una respuesta incondicional; la salivación tras oír la campana es una respuesta
condicional que depende de la relación que en la historia del sujeto ha existido entre el sonido y
la comida. El estímulo del sonido del metrónomo que originalmente era neutro funciona ahora
como un estímulo condicional. Este estímulo condicional (sonido), funciona para el sujeto con
esa historia como una señal que avisa que el estímulo incondicional (comida), está a punto de
aparecer.
Finalmente, se llamó refuerzo al fortalecimiento de la asociación entre un estímulo incondicional
con el condicional. El reforzamiento es un acontecimiento que incrementa la probabilidad de
que ocurra una determinada respuesta ante ciertos estímulos. La definición
de condicionamiento clásico o respondiente es la formación (o reforzamiento) de una
asociación entre un estímulo originalmente neutro y una respuesta (por lo general un reflejo o
una secreción glandular, como en el caso de la salivación). 8Los principios del condicionamiento
respondiente se utilizan, entre otros, para la adquisición de hábitos como el control de
esfínteres. Los estímulos pueden clasificarse en sensoriales, propioceptivos y verbal.
Primer sistema de señales
Así denominó a la relación por la cual en el sistema nervioso central, en especial en
el cerebro se establece una asociación, por ejemplo, entre un sonido, con el posible alimento:
el sonido (u otro estímulo sustitutivo) funciona como una señal. Pávlov consideró que la
mayoría de los animales se rige por un «pensamiento» basado en este sistema de
sustituciones reflejas, un primer sistema de señales.
Segundo sistema de señales
Pero, a diferencia de otros autores, Pávlov consideró que muchos «comportamientos
humanos» son más complejos que un sistema de reflejos condicionales simples en un modelo
«estímulo/respuesta» lineal. En el Homo sapiens, Pávlov consideró que se produce un salto
cualitativo respecto al primer sistema de señales; en el humano la cuestión ya no se restringe
solamente a reflejos condicionales o a estímulos que funcionan de manera sustitutiva directa de
la realidad. La complejidad de las funciones psicológicas humanas facilita un segundo sistema
de señales que es el lenguaje verbal o simbólico. En éste las sustituciones a partir de los
estímulos parecen ser infinitas y, sin embargo, altamente ordenadas (lógicas). En gran medida
Pávlov postula tal capacidad del segundo sistema de señales porque considera que en el ser
humano existe una capacidad de autocondicionamiento (aprendizaje dirigido por uno mismo)
que, aunque parezca contradictorio, le es liberador: el ser humano puede reaccionar ante
estímulos que él mismo va generando y que puede transmitir (ver información).
La psicología preeminentemente experimental de Pávlov y sus epígonos se
denomina reflexología, lo que lleva a confusión a algunas personas, que la confunden con
la reflexogenoterapia, una forma de terapia a veces llamada «reflexología».
Otras investigaciones
Pávlov ha influido en su país, durante el siglo XX, de un modo determinante sobre otros
importantes investigadores de la Psicología: Lúriya, Leóntiev, Vygotski, Béjterev, Shaunyán,
etc. Fuera de Rusia, Watson incorporó a su propia obra la terminología y conceptos
pavlovianos. Algunas de las partes de la obra de Pávlov, que por lo general han permanecido
ignoradas consistieron en las variaciones sistemáticas que introdujo en sus experimentos.
Por ejemplo, mostró que el intervalo óptimo entre la presentación del estímulo condicional y el
incondicional para favorecer el aprendizaje (es decir, la presentación de una respuesta
condicional) es de 0.5 segundos. Intervalos mayores o menores entre los estímulos requerían
mayor cantidad de ensayos para que se diera el aprendizaje, y con frecuencia las respuestas
son más débiles.
De manera semejante, mostró que el orden en la secuencia de presentación de los estímulos
era crucial. Si intentaba lograr el establecimiento de nuevas relaciones condicionales
presentando primero el estímulo incondicional y luego el neutro (al cual se intentaba que
funcionara como condicional), el aprendizaje no ocurría.
Mostró asimismo que no todas las relaciones entre estímulos generaban nuevas respuestas,
pues en caso de reflejos, como el rotuliano (estirar la pierna ante un ligero golpe en cierta
región de la rodilla), no se aprendía a responder ante los estímulos que «anunciaban» el golpe
(Millenson, 1974).
Pávlov también estudió fenómenos como la "generalización", es decir, la presentación de
respuestas condicionales ante estímulos parecidos al estímulo condicional original. Descubrió
que, a diferencia de los reflejos incondicionales (no aprendidos), la magnitud de la respuesta no
era directamente proporcional a la intensidad de los estímulos (es decir, a mayor intensidad del
estímulo, dentro de ciertos límites, se presenta una mayor magnitud en la respuesta), sino que
en el caso de las relaciones condicionales, la mayor magnitud en la respuesta depende de qué
tanto se parezca el estímulo que se presenta respecto al estímulo condicional original. Esto da
lugar a una graduación (a veces llamada gradiente), de modo que estímulos ligeramente de
menor o mayor intensidad respecto al estímulo condicional original dan lugar a respuestas
condicionales de mayor magnitud que las que se presentan ante estímulos de mayor intensidad
que el estímulo condicional, aunque la mayor magnitud de la respuesta condicional siempre se
da ante el estímulo condicional original (Millenson, 1974).
Por otra parte, Pávlov estudió igualmente la «discriminación de estímulos», esto es, que tanto
el sujeto aprende a comportarse de manera diferente ante estímulos distintos que anuncian a
otros estímulos. En uno de los ejemplos más conocidos, logró que sus sujetos salivaran ante
círculos que anunciaban la presencia de comida y se comportaran de la manera típica de su
especie ante estímulos aversivos, tales como descargas eléctricas, en presencia de elipses. Es
decir, los perros brincaban, aullaban, se tensaban, etc., ante elipses, pero salivaban ante
círculos, si en su historia, cada uno de esos estímulos se presentaba consistentemente como
«anuncio» de los estímulos incondicionales correspondientes (choques eléctricos ante las
elipses y comida ante los círculos) (Millenson, 1974).
Pávlov estudió muchos otros aprendizajes, tanto en animales como en seres humanos,
incluyendo lo que se denominó la inducción de «neurosis experimental», y prácticamente fundó
el estudio experimental del comportamiento considerado «anormal» o «psicopatológico», así
como su contraparte para modificar varios comportamientos indeseables, incluyendo fobias,
tics y comportamientos «neuróticos», de manera que los sujetos aprendieran comportamientos
adaptables y eliminaran la ansiedad y otras reacciones indeseables (Sandler y Davidson,
1980).

Pávlov es un ejemplo de que los grandes descubrimientos científicos con frecuencia incluyen
una combinación de eventos «accidentales» y una observación de los mismos por personas
con suficiente preparación como para no considerarlos como fallas o excepciones, sino como
objetos de interés por sí mismos, los cuales son función de su relación con una o más variables
independientes.
Uno de estos casos, de acuerdo con Sandler y Davidson (1980), ocurrió cuando una fuerte
inundación puso en peligro la integridad de los perros con los que Pávlov experimentaba, pues
el sótano en el que se encontraban sus jaulas comenzó a llenarse de agua. Pávlov y algunos
de sus ayudantes fueron al laboratorio a pesar de las condiciones ambientales y pusieron a
salvo a los perros. El hecho pudo no haber trascendido, pero ocurrió que, cuando se intentó
reinstalar a los perros en el sótano, varios aspectos de su comportamiento presentaron
variaciones «extrañas». Aunque antes se habían comportado de manera dócil ante los
investigadores, ahora eran hostiles; además, dejaron de comer con regularidad, se aislaron,
dejaron de tener relaciones sexuales y con frecuencia aullaban como si hubiera otros perros o
personas, aunque no estuvieran ahí. Este comportamiento se podría considerar como
«neurótico». Por otra parte, dicho comportamiento se aminoraba cuando los perros eran
trasladados a ambientes muy diferentes al del sótano. Pávlov razonó, en sus términos, que la
presencia intempestiva e intensa de fuertes estímulos aversivos había ocasionado un
condicionamiento ante los estímulos que estaban presentes en el sótano.
Después de reflexionar sobre esto, instauró una manera sistemática para revertir los efectos de
ese condicionamiento. Empezó dejando a los perros en un ambiente bastante diferente al del
sótano y, cuando los perros se comportaron de manera «normal», comenzó a sustituir de
manera cuidadosa y gradual distintos estímulos del nuevo ambiente (desvanecimiento por
sustracción) por otros que habían estado presentes en el sótano (desvanecimiento por adición).
Al final, los perros pudieron regresar al sótano, mientras su comportamiento permaneció
completamente «normal».
Pávlov también notó que podía inducir comportamientos «neuróticos» al presentar
discriminaciones muy difíciles. En el caso mencionado del círculo (ante el cual se presentaba
comida) y la elipse (ante la que se presentaba una descarga eléctrica), los sujetos se
comportaban de manera apropiada ante cada uno, después de una serie de ensayos (digamos,
por ejemplo, 50 ensayos). Sin embargo, cuando el círculo y la elipse se hicieron cada vez más
semejantes, llegó un punto en el cual los sujetos se comportaban de manera semejante a la de
los perros que habían sufrido la experiencia aversiva en el sótano. Pero al restablecer las
condiciones originales respecto al círculo y la elipse, los sujetos volvieron a comportarse
gradualmente del modo adecuado ante cada uno, aunque el número de ensayos requeridos era
aproximadamente el doble que el original (digamos, 100 ensayos). A medida que los sujetos
discriminaron adecuadamente el círculo de la elipse, su comportamiento fuera de la situación
experimental también cambió de «neurótico» a «normal».
El razonamiento de Pávlov fue del tipo: si se pudo inducir un comportamiento neurótico bajo
ciertas condiciones (neurosis experimental), también se puede modificar si se cambian las
variables independientes de las cuales es función. Pávlov de esta manera inauguró lo que se
puede considerar la modificación experimental del comportamiento en Rusia.
Tanto el estudio científico del comportamiento «anormal», como su modificación, fueron
influidos de manera notable por el tipo de hallazgos y razonamientos de Pávlov.

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