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Adam Smith

Adam Smith, filósofo escocés y fundador de la economía moderna, es conocido por su obra 'La riqueza de las naciones' (1776), que critica el intervencionismo y defiende la libertad de mercado. Su enfoque se centra en el crecimiento económico a través del trabajo humano y un marco institucional que fomente la prosperidad. Aunque promovió el sistema de libertad natural, también reconoció las limitaciones y fallos del mercado, advirtiendo sobre los prejuicios que pueden interferir en el comercio libre.
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Adam Smith, filósofo escocés y fundador de la economía moderna, es conocido por su obra 'La riqueza de las naciones' (1776), que critica el intervencionismo y defiende la libertad de mercado. Su enfoque se centra en el crecimiento económico a través del trabajo humano y un marco institucional que fomente la prosperidad. Aunque promovió el sistema de libertad natural, también reconoció las limitaciones y fallos del mercado, advirtiendo sobre los prejuicios que pueden interferir en el comercio libre.
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Adam Smith

Laura Olea Gómez 1ºBach C

El filó sofo y moralista escocés Adam Smith es considerado el fundador de la economía y del
liberalismo econó mico. Aunque ambas reivindicaciones son sumamente cuestionables, porque
hubo pensamiento econó mico y liberal desde mucho antes, la convenció n tiene algú n sentido
porque la obra de Smith “La riqueza de las naciones” (1776) fue el punto de partida de la
influyente escuela clá sica de economía, e incluyó ideas críticas del intervencionismo y
defensoras de la libertad de mercado.
Adam Smith nació en Kirkcaldy, cerca de Edimburgo, en enero de 1723. Su padre murió poco
antes de nacer él, y Smith, que nunca se casó , vivió siempre con su madre, a la que sobrevivió
apenas seis añ os. Estudió primero en la Universidad de Glasgow y después en Oxford. A
comienzos de la década de 1750 es nombrado catedrá tico de Filosofía Moral en Glasgow,
recibe la influencia de la Ilustració n escocesa y anuda una gran amistad con David Hume. En
1759 aparece su primer libro: “ La teoría de los sentimientos morales”, a raíz del cual le ofrecen
ser tutor del joven duque de Buccleugh; abandona la docencia y emprende con su pupilo un
viaje por el continente europeo. De vuelta a casa en 1767, y con una generosa pensió n vitalicia
que le concedió el duque, dedica los nueve añ os siguientes a redactar “la Riqueza”.
El principal problema econó mico para Smith es el crecimiento, y de ahí el título de su segundo
libro. Se aparta de las nociones tanto del viejo mercantilismo –que valoraba los metales
preciosos, el saldo exportador en el sector exterior y el fomento de determinadas empresas y
actividades comerciales e industriales– como de sus contemporá neos los fisió cratas franceses,
que circunscribían la productividad exclusivamente al sector agrícola. Para Smith, el
fundamento de la riqueza es el trabajo humano en un marco institucional que promueva la
propensió n de todas las personas a mejorar su propia condició n. Sostuvo que la clave de la
prosperidad no estribaba en los recursos naturales sino en un contexto propicio,
caracterizado por "paz, impuestos moderados y una tolerable administració n de justicia".
Só lo en ese restringido marco institucional cabe el establecimiento de lo que llamó "sistema
de libertad natural", en el que cada uno persigue su propio interés en un proceso competitivo
que, a través de la "mano invisible" del mercado, fomenta la divisió n del trabajo y los
intercambios voluntarios y desemboca en un mayor bienestar general, porque en esas
condiciones la riqueza se crea y la holgura de unos no equivale a la miseria de otros.
En ningú n caso Adam ni ningú n liberal apoyaron un sistema totalmente aná rquico, sin leyes ni
normas. Y en ningú n caso creyó que el mercado era perfecto y funcionaba má gica y
automá ticamente, sin fallos ni interferencias. Con realismo admitió que un comercio
plenamente libre era una utopía; sus temores ante los prejuicios e intereses que conspiran
contra el mercado libre fueron confirmados a lo largo del tiempo, como se vio con el notable
crecimiento del Estado registrado hasta nuestros días, en contraste con la prédica
generalizada acerca de los peligros de un supuesto liberalismo hegemó nico que no es sino una
pura ficció n.

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