LA REALIDAD ACTUAL NOS INVITA A SALIR, SER IGLESIA DE SALIDA
SEMANA 1 lunes 03 de mayo 2021
PRIMER DIA: (Misioneros)
INTRODUCCION
Estamos viviendo momentos delicados. No nos podemos esconder, ni tapar el sol con un
dedo. Los cristianos estamos llamados a llevar la luz de Jesús en los momentos oscuros de
la vida. Y hoy queremos llevar esta luz con la Madre de Jesús, nuestra Madre María, iniciando
un nuevo Mes de María, que queremos sea misionero, en salida, como miembros de una
Iglesia en salida, servidora.
SALUDO A MARIA
Madre Nuestra, María del Perpetuo Socorro, y Madre de la Iglesia, el Ministerio de
Misioneros Laicos, te saludamos al iniciar este primer tema de esta primera semana de tu
Mes. Confiamos en Ti porque siempre nos escuchas.
Dios te salve, María, llena eres de gracia…
CANTO Cantemos a nuestra Madre
ORACIÓN DEL MES ( otra oración mariana)
PALABRA DE DIOS
Tú Palabra, Señor nos ilumina y nos da fuerzas nuevas. Hay un hecho de tu vida que nos
anima. Cuando enviaste a tus discípulos a llevar buenas nuevas a las gentes, sanarlos y
animarlos. Esto nos anima.
Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo (Mt. 10, 5-8)
"A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan
a tierras de paganos, ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse más bien a las
ovejas perdidas del pueblo de Israel. A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de
los Cielos está ahora cerca! Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y
echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar." Palabras del
Señor….
Para reflexionar.
Señor hoy volvemos a confiar en ti en medio de tantas tormentas personales, familiares,
sociales y ecológicas. Tenemos miedo, pero queremos decirte que te creemos.
Preguntémonos: ¿Cómo es mi fe en Jesús? ¿Le creo? (1 Integrante)
PALABRA DE NUESTROS PASTORES
El Papa Francisco les dice a los jóvenes:
“Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada
esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra” (EG n.106)
ORACIÓN DE LOS FIELES
Oremos a María, nuestra Madre que nos invita a salir a llevar esperanza.
María, Madre nuestra, ayúdanos dejar nuestras inseguridades y temores y llevar la
esperanza tuya que siempre nos escuchas, oremos: María ayúdanos.
María, Madre nuestra, ayúdanos a salir de nosotros mismos y ayudar a quien necesite ayuda,
compañía o una palabra tuya. Oremos: María, ayúdanos.
María, Madre nuestra, ayúdanos a confiar en nosotros mismos, para ser jóvenes que salgan
al encuentro de las necesidades de los más pobres y abandonados. Oremos: María,
ayúdanos.
SIGNO Ofrecer unas flores a la imagen de la Virgen del Perpetuo Socoro, que preside el Mes
de María.
CANTO Cantemos a nuestra Madre para que proteja nuestra Patria y nos ayude a superar
las diferencias sociales y de marginalidad.
ORACION FINAL Recemos la oración final del mes. (U otra oración mariana.)
DESPEDIDA.
ORACIÓN INICIAL
Hoy, Madre, comenzamos tu Mes bendito. Nuestros corazones, incapaces de abarcar tus
pruebas de cariño, ansían corresponder a tu amor con el nuestro: amarte con vehemencia,
amarte sin medida, amarte en todo tiempo; amarte más y más… Esta es nuestra humilde y
ardiente oración, para hoy y todo Mayo; porque sabemos que tú eres la senda más corta y
segura que nos lleva a tu Hijo; Camino, Verdad y Vida. Amarte es tomarnos en serio nuestro
amor a Jesús. Amen.
ORACIÓN FINAL
¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a
ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de
serte agradable, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio. Dígnate a
presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre,
dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz
de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error.
Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su
corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin, encienda por todas
partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las
tribulaciones de esta vida y dé esperanzas para el porvenir. Amén.