OWAS, RULA O REBA?
Los métodos OWAS, RULA y REBA están entre los más empleados para evaluar la carga física
postural. Sin embargo, no son métodos intercambiables en cualquier situación y la elección de uno
u otro no siempre resulta trivial. Por ello, vamos a tratar de proporcionar una serie de
orientaciones que puedan ayudar a decidir el método a aplicar según el tipo de tarea a evaluar.
Antes de nada hay que aclarar que si bien estos tres métodos tienen en cuenta las cargas
manipuladas, y en el caso de RULA y REBA también incluyen un factor que considera la
repetitividad de movimientos, de ningún modo permiten realizar una evaluación específica de la
manipulación manual de cargas ni de los movimientos repetitivos. Es decir, simplemente tienen
mínimamente en cuenta la influencia de dichos factores sobre la carga física postural. La
evaluación de esos factores requeriría la aplicación de métodos específicos para ello, como la
ecuación NIOSH o el método G-INSHT (para la manipulación manual de cargas) o el método OCRA
(movimientos repetitivos).
MÉTODO OWAS
Es el método por excelencia de evaluación de la carga postural. Sin embargo, a pesar de su
extendido uso tiene unas carencias importantes que bajo mi punto de vista limitan su aplicación.
Así, no permite realizar un estudio detallado de la gravedad de cada postura evaluada. Es decir, si
bien identifica posturas forzadas de diferentes segmentos corporales (espalda, brazos y piernas),
no permite discernir entre diferentes grados de flexión o extensión de los mismos.
Del mismo modo, el método OWAS analiza simultáneamente la parte izquierda y la derecha del
cuerpo, cuando en muchas ocasiones la carga física que soportan puede ser muy diferente.
Tampoco tiene en cuenta las posturas que adopta el cuello. Y la evaluación de las extremidades
superiores resulta muy limitada, pues contempla como único factor de riesgo el hecho de que se
trabaje con los brazos por encima del nivel de los hombros, dejando de lado otros factores muy
relevantes como pueden ser las posturas de las muñecas, la abducción/aducción de antebrazos, la
elevación de los hombros, etc.
Todas estas limitaciones refuerzan la idea de que el método OWAS debería aplicarse como una
primera aproximación a la evaluación de la carga postural, siendo conveniente complementarlo
con la aplicación de una segunda metodología (p.ej. RULA o REBA). En particular, no resulta
apropiado para evaluar tareas que suponen una carga postural relevante para el cuello y/o
muñecas, al ser segmentos corporales que el método no tiene en cuenta.
En principio emplearemos el método OWAS cuando debamos evaluar una tarea que se pueda
subdividir en varias fases, pues permite obtener una puntuación global para toda la tarea; a
diferencia de los métodos RULA y REBA, los cuales permiten analizar posturas independientes.
MÉTODO RULA
Este método soluciona todas las limitaciones del método OWAS que acabamos de señalar. Así,
diferencia niveles de riesgo en función del grado de flexión/extensión de diferentes segmentos
corporales; permite evaluar independientemente el lado izquierdo y derecho del cuerpo; tiene en
cuenta las posturas que adopta el cuello, y la evaluación de las extremidades superiores es mucho
más exhaustiva (se analizan independientemente el brazo, antebrazo, muñeca y giro de muñeca).
Por todo ello, su ámbito de aplicación es mucho más amplio que el del método OWAS.
Las siglas RULA provienen de su nombre en inglés, “Rapid Upper Limb Assessment” (“Evaluación
rápida de las extremidades superiores”). Así, una cuestión importante a considerar es que, si bien
el método tiene en cuenta el cuerpo entero, la evaluación de las extremidades inferiores es
bastante limitada. Por ello, si las piernas soportan una carga postural elevada sería más apropiado
aplicar otro método de evaluación, como podría ser el REBA.
Tal como adelantamos más arriba, y al contrario de lo que se recoge en diferentes fuentes
bibliográficas, el RULA no es un método que permita efectuar una evaluación específica de la
realización de movimientos repetitivos. Considera la repetitividad de movimientos como un mero
factor adicional, un modificador de la puntuación obtenida al analizar las posturas forzadas, a
través de un factor que tiene mínimamente en cuenta esta cuestión. Por tanto, debe quedar claro
que el método RULA se emplea específicamente para evaluar la carga física postural, si bien puede
resultar especialmente útil para analizar esta cuestión cuando las posturas forzadas se adoptan
dentro de un ciclo repetitivo.
A pesar de las innegables ventajas del método, es importante resaltar también sus limitaciones, si
bien varias de ellas se evitan con una correcta aplicación e interpretación de los resultados. Una
primera restricción del método RULA es que no tiene en cuenta la duración del ciclo de trabajo
evaluado, así como de la jornada laboral o del tiempo durante el cual se adoptan posturas
forzadas, cuestiones importantes a la hora de analizar la relevancia de la carga postural.
Igualmente, en toda evaluación de la carga postural resulta especialmente relevante el tiempo
durante el cual se mantiene cada postura adoptada, así como la frecuencia con que se adopta
durante un ciclo de trabajo. En este sentido, a la hora de analizar cada postura el método RULA
únicamente permite diferenciar entre “actividad estática” o “actividad repetitiva”, sin entrar en
consideraciones temporales más específicas. De este modo, la evaluación de un par de posturas
extremas pero que se adopten esporádicamente y durante un pequeño instante de tiempo podría
dar a pensar que la actividad evaluada es muy dañina y requiere la aplicación de medidas
correctivas instantáneas.
En este sentido, cobra especial importancia la experiencia del prevencionista que va a realizar la
evaluación, pues una aplicación incorrecta del método puede llevar a resultados totalmente
engañosos. Así, el método supone la evaluación únicamente de aquellas posturas que a priori el
analista considera que conllevan una mayor carga física postural. Esta subjetividad implica que
para obtener resultados fiables será esencial un buen criterio a la hora de identificar las posturas
más relevantes (en cuanto su desviación de una posición natural de confort, la frecuencia con la
cual se adoptan y su duración en el caso de posturas mantenidas). Una misma tarea evaluada por
diferentes analistas podría ser identificada como de alto o bajo riesgo en función de las posturas
seleccionadas.
Por tanto, el método RULA es una herramienta muy útil, pero únicamente cuando es aplicada de
un modo adecuado y por parte de un profesional bien formado y con experiencia, capaz de
planificar la evaluación e interpretar correctamente los resultados obtenidos. Proporciona mejores
resultados cuando se aplica a posturas estáticas, siendo recomendable la evaluación de posturas
dinámicas cuando éstas se adoptan varias veces durante un ciclo de trabajo (de modo que los
resultados no se distorsionen por la evaluación de posturas que se adoptan solamente durante un
instante). Igualmente, es conveniente recordar que se centra especialmente en posturas forzadas
que inciden sobre las extremidades superiores, y que también permite analizar posturas del cuello.
MÉTODO REBA
Este método fue desarrollado tomando como base el método RULA, por lo que su aplicación
resulta muy similar y permite disfrutar de las mismas ventajas. Así, considera diferentes niveles de
riesgo según los ángulos de flexión/extensión de distintas partes del cuerpo; permite realizar una
evaluación exhaustiva de las extremidades superiores, analizando por separado el lado derecho y
el izquierdo del cuerpo, y tiene en cuenta las posturas forzadas del cuello.
Del mismo modo, también padece limitaciones similares, si bien tal como ya hemos explicado en
su mayoría pueden evitarse a través de una aplicación correcta del método por parte de un
evaluador con experiencia.
El método REBA tiene en cuenta una serie de cuestiones adicionales que complementan al método
RULA. Así, permite realizar una evaluación más exhaustiva de las extremidades inferiores,
estimando diferentes niveles de riesgo en función del grado de flexión de las rodillas. Igualmente,
permite evaluar posturas en las que el tronco esté en extensión y no únicamente flexionado.
También introduce un factor de agarre, relacionado con el uso de herramientas o con la
manipulación manual de cargas, que incluso tiene en cuenta la posibilidad de que las cargas
manipuladas tengan un agarre difícil con las manos y haya que ayudarse con otras partes del
cuerpo. Eso sí, recordemos nuevamente que el método no permite realizar una evaluación
específica de la manipulación manual de cargas, sino que simplemente tiene en cuenta esta
cuestión como un factor más que influye en la gravedad de las posturas adoptadas.
Incluye igualmente un factor que analiza si la postura de las extremidades superiores se adopta a
favor de la gravedad, lo cual se considera un atenuante. Y también tiene en cuenta la realización
de cambios bruscos de postura o la adopción de posturas inestables.
Todo ello nos proporciona una orientación acerca de en qué situaciones podría resultar más
conveniente aplicar el método REBA en lugar del RULA. Así, habría que fijarse en la relevancia de
algunas de las cuestiones que el REBA introduce como novedad: elevada carga postural de las
piernas, posturas con el tronco en extensión, existencia de agarres complicados, posturas
inestables o cambios bruscos de postura.