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Mariano Puga: Misión en Chiloé

El sacerdote Mariano Puga, de 74 años y conocido por su activismo social durante la dictadura militar en Chile, vive actualmente en la remota isla de Chiloé donde recorre diversas capillas para oficiar misas. A pesar de sus dolencias físicas, Puga realiza largos viajes a pie y en lancha para llegar a comunidades aisladas que no reciben visitas de sacerdotes con frecuencia. Su estilo poco convencional y sus mensajes a favor de los pobres generan incomodidad entre algunos feligreses tradicional
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Mariano Puga: Misión en Chiloé

El sacerdote Mariano Puga, de 74 años y conocido por su activismo social durante la dictadura militar en Chile, vive actualmente en la remota isla de Chiloé donde recorre diversas capillas para oficiar misas. A pesar de sus dolencias físicas, Puga realiza largos viajes a pie y en lancha para llegar a comunidades aisladas que no reciben visitas de sacerdotes con frecuencia. Su estilo poco convencional y sus mensajes a favor de los pobres generan incomodidad entre algunos feligreses tradicional
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elycuracruzada puga su nueva

Mariano puga, el sacerdote que dej la aristocracia en que naci para irse a vivir entre los pobres, un sMbolo de la historia reciente de chile, caMina hoy solitario por chilo regalando sus ltiMas energas a una Misin iMposible. T e x T o y f o T o s : R o b e R t o F a R a s

RepoRtaje

res kilmetros de sendero separan la iglesia de Colo, un pueblo de 299 habitantes al centro de Chilo, del camino principal. Ancianas salen de sus casas y emprenden la pesada cuesta de tierra y lodo al son de campanas que llaman a la misa de domingo. Se nos unen campesinos con las botas embarradas. Caminando todos con la espalda encorvada, yo adems, con el corazn hecho trizas, como subiendo nuestro Glgota chilote. Todo es buclico, el prado es verde y los animales pastan: qu trajo al sacerdote Mariano Puga a estos parajes? Bellos, pero solitarios, poco agitados para alguien como l. Pienso, en cambio, en el cura obrero, combativo, que encabez marchas y protestas, que fue junto a los curas Jos Aldunate y Pierre Dubois, entre otros, casi un mrtir de los cristianos de izquierda que se opusieron a la dictadura militar. No alcanzo a aclararme. El propio Mariano Puga abre las puertas de la capilla de madera, hoy Patrimonio de la Humanidad. Sonriendo siempre. Saluda a todos con sus manos largas y plidas. Y lo primero que brota, adems del aire helado del interior del templo, es el sonido de una radiocaset en una esquina: suena la cancin Yo te nombro, de un poema de Paul luard. Cuando oscurece, cuando nadie me ve...eeeeeescribo tu nombre, en las paredes de mi ciudad. No la escuchaba hace mucho. De esos aos... Por pura casualidad la historia me hace un guio. Es domingo 11 de septiembre, lo haba olvidado. No hay duda, estoy ante el Mariano Puga de siempre. Mientras en Santiago habr marchas y romeras, Puga est en un pastizal en medio de Chilo, listo para empezar la misa a su particular modo. La imagen del cura se me vuelve a hacer presente. En las revistas de oposicin, en documentales, en mitines. Su foto con la sotana ensangrentada en la histrica trifulca de la misa del Papa en el parque OHiggins, que dio la vuelta al mundo. En democracia, como el sacerdote emblemtico que defenda a los cristianos de la temida poblacin La Legua. Aunque no lo quiera, Puga ya es carne de estatuas. Pienso en los catres sin frazadas en que durmi, en las mediaguas de fonolas y cartn en que viva junto a las parroquias de Villa Francia, Pudahuel y La Legua. Concluyo que ya tuvo suficiente mortificacin y que Chilo debe ser un merecido descanso o un destierro eclesial. Pero no. Como esos antiguos santos que consiguen exprimirse siempre un poco ms de dolor, vuelve a sorprenderme. Una vez ms dej todo: su parroquia, las poblaciones, las comunidades, y pidi irse a Chilo como annimo misionero. Todas las semanas parte de Colo rumbo a islas lejanas donde casi nunca llegan sacerdotes. Las ancianas ordenan las ropas de la virgen, ponen velas, preparan la misa del domingo. l tararea la cancin y se ve dichoso. Aunque ya se mueve con cierta dificultad. Con su metro ochenta y nueve y su pelo prematuramente blanco

desde los 29 aos, Mariano Puga es un cono. A los 74 aos, y despus de 30 de cargar ladrillos o galones de pintura y trepar andamios como cura obrero, sus cartlagos se han deshecho como los de un albail jubilado. Le duelen las rodillas: A cada paso que doy choca hueso con hueso. Se pone la sotana de tela cruda y se cuelga una estola bordada a mano. Abre su biblia y cae una foto del arzobispo salvadoreo scar Arnulfo Romero, asesinado en 1980. Se cuelga el acorden del cuello y canta a la Virgen Mara. No hay duda: es el mismo de siempre.

la misin

Unas semanas despus lo acompao a las islas Butachauques: 2 horas en bus, 5 horas en lancha y 6 kilmetros a pie, tortura para sus rodillas. En cinco das recorrer cuatro capillas. Salta al muelle cargado de biblias, como si llevara fresco alimento. Para hacerse una idea, en los ltimos seis meses ha recorrido 43 capillas por un enjambre de islas, haciendo dedo a vehculos y embarcaciones. En los ltimos tres meses ha dormido slo diez das en su cama. Cae como una roca donde lo pilla la noche, en casas de catlicos que le dan abrigo. Saca sueos atrasados sobre bancas. En lanchas. En asientos junto a cocinas a lea. Tiene en mente la Misin Circular. Un viaje de un ao entero que tres curas jesuitas emprendieron por Chilo hace 400 aos en piraguas, para bautizar, casar y evangelizar a los indios huilliches. Dibujaron los primeros mapas y fundaron ms de 200 pueblos en los lugares ms recnditos. Construyeron la religiosidad que hoy da fama al archipilago. Imagina la fe que tenan! Hoy, con todos los medios que existen, los sacerdotes no van a esas capillas. Se han vuelto cmodos. Cada vez que pregunto cundo vino el cura, la gente se mira las caras y cuenta los meses, los aos a veces. En 2002 organiz un encuentro internacional de misioneros en Tenan. Y supo que tena que reconstruir esa antigua misin. Pero los fieles chilotes resultaron ser un hueso duro de roer, muy distintos a los creyentes opinantes y participativos a los que Puga se acostumbr en las poblaciones de Santiago. Se siente tan incomprendido como cuando empez en los 60, despus del Concilio Vaticano II y la iglesia abandon las misas en latn y pas a ser una fusin de poltica y religin, base de los movimientos de cambio social de los 70. Las viejas de entonces se iban, porque decan que las misas parecan reuniones de sindicato. Ahora le pasa lo mismo. Lo observo mientras divide un pan amasado, como hizo Cristo en la cena, en un sencillo altar. Su cuerpo est ahora vivo en nosotros, sienten lo que es eso? Es como estar embarazados de Cristo! Miren qu hermoso. Qu opinas t Pedro, qu opinas t de eso Alicia? Los

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RepoRtaje

el sacerdote Mariano puga es conocido en chilo como el padrecito del acorden. no se lo saca del cuello. cuando visit tierra santa entr a jerusaln cantando y tocando su emblemtico instrumento.

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aludidos chilotes creyentes, pero conservadores y tmidos se miran inseguros. Responden monoslabos inaudibles. Los jvenes asienten sin pensar. En otra prdica: Abajo los poderosos!, deca la Virgen Mara Arriba los pobres! Y el descalabro es peor. Las ancianas definitivamente no comulgan con tan revolucionaria devocin. Muchos lo creen un misionero extranjero. No estn acostumbrados a ver un cura sin sotana, que aloja con los ms pobres, que hace las hostias de pan amasado y que sube a las personas al altar. Poco a poco, empieza a ser conocido como el Padrecito del Acorden. Una nia que lo ve dormir en su cocina se re de su informalidad. Luego se lleva el dedo a la sien y lo gira como sacando un tornillo.

vueltas en el camino

cada vez que pregunto cundo vino el cura, la gente se mira las caras y cuenta los meses, los aos a veces, dice el sacerdote Mariano Puga. aunque es prroco de colo, sale a recorrer las islas Butachauques, haciendo dedo a autos o embarcaciones, para asistir a quienes lo necesitan.

Cada vez que se alude a la desigualdad, a las diferencias sociales, l dice sin aspavientos: Yo lo s, porque vengo de la cuiquera ms cuica que te puedas imaginar. Su padre, Mariano Puga Vega, ex embajador y senador, fundador del Partido Liberal, tena en Los ngeles un palacete de estilo francs, con vias, prados, laguna y una coleccin de carruajes ingleses. Su madre, Elena Concha Subercaseaux, era heredera de las vias Concha y Toro y creci en la casona estilo chantilly frente al Teatro Municipal, que hoy pertenece al Banco Edwards. Yo fui inconsciente de toda esa raigambre hasta adolescente. Una vez, almorzando, en la sopera de plata vi dos iniciales, R.S., y le pregunt por ellas a mi madre. Ella me contest Chis!, pero cmo no sabs. Tu abuelo era Riquelme, pariente de Isabel, la madre de OHiggins. La S era de no s qu laya que llevaba directamente a Toro y Zambrano. Le dieron una educacin anglfila en el colegio The Grange. Antes que ftbol aprendi a jugar rugby y cricket. Para el cumpleaos de su padre, se reunan todos los hermanos y le daban un concierto de chelo, piano y flauta traversa. Pero su contradiccin religiosa no lo dejaba en paz. Cuando chico emprenda largas caminatas en las afueras de Los ngeles, de puro porfiado. Mi padre deca Usa el auto, pero yo no poda. Tena que ir a misa como iban los que pasaban frente a la casa. A pie. Y eran como 15 kilmetros! El quiebre se produjo cuando estudiaba Arquitectura en la Universidad Catlica. Al hacer un trabajo para la escuela sobre vivienda social, recorri con otros compaeros la ribera del Zanjn de la Aguada en busca de campamentos. El ms pobre era el de San Manuel, en San Joaqun. Era la peor miseria que haba visto. La gente construa sus casas con latas y cartn y viva hacinada en el barro. Vi a nios comer de la basura. Mucho peor que los campamentos

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en sus misiones por chilo, siempre lleva un pequeo cargamento de biblias para compartir con quienes lo escuchan.

de ahora. En medio de las heces del Zanjn, que corra llevando la mierda de todo Santiago. Nos hincbamos y los chinches se nos suban por las piernas. Tena 19 aos! Qu trabajo de vivienda poda hacer ah? Fue tanto el impacto que empezamos a ir todos los fines de semana a ayudar. Mientras la pastoral de la Universidad rezaba para que no hubiera pecado en las fiestas mechonas, Mariano Puga reclutaba voluntarios para ir al basural. Lo que se gener en el campamento San Manuel lleg a ser un verdadero movimiento de 500 jvenes universitarios. Era la poca del Padre Hurtado. Mucha gente me deca que tena que conocerlo. Y una noche lo visit. Le cont que estudiaba Arquitectura, que tena una vocacin religiosa, bla, bla, bla... Pero el Padre Hurtado me interrumpi como sola fulminar a sus interlocutores. S, s, todo eso est muy bien pero qu hace usted por los dems? Le cont lo de San Manuel. El Padre Hurtado escuch complacido: Siga as, patroncito. Qu ms puedo decirle? Tuve la impresin de un hombre cansado. Fsicamente. Me impact mucho. Y no me equivoqu, porque al ao siguiente muri. A punto de egresar construy su primera y nica casa: Muy a la pinta del dueo. Me daba vergenza. De todo lo que haba sido. De m. Yo iba a continuar mi camino, en cambio los nios de San Manuel... Dej Arquitectura y entr al seminario diocesano, donde fue ordenado sacerdote en 1959. Nuestro padre siempre nos inculc valores muy pro-

fundos. Mi madre bajaba en un auto con chofer a las poblaciones para ayudar a los rehabilitados alcohlicos. Mis hermanos son ntegros. Si fue difcil dejar la riqueza? No. Para m fue normal. Adems, con los modelos que tuve! Mis padres primero, y luego el sacerdote Fernando Arizta y monseor Enrique Alvear, imposible equivocarse. Los valores son los mismos, lo difcil es dejar lo cmodo que era. Al entrar al seminario lo haban remodelado. Pero Arizta nos dijo: Por respeto a los pobres, olvdense del agua caliente! Por respeto, te fijas! En cambio, los curas jvenes de ahora slo quieren ascender. Te fijaste en el seminarista? Se trata de un joven que lleg a la isla justo en esos das, con cara de obligado. Se aloj en la cmoda casa del profesor y desech la invitacin del Choo, el alcohlico del pueblo, donde habamos pasado la tarde. Lo despach con una sonrisa piadosa. Slo es eso, dejar la comodidad. Pero quin lo hace? Los cristianos hoy da son cmodos. Dan limosnas y se olvidan. Son tan lights...

el cura obrero

En una recin fundada Villa Francia, a donde lleg despus de ejercer 11 aos como cura de sotana, la gente no crea que Mariano Puga era su nuevo sacerdote. No haba parroquia y lleg como pioneta de la fbrica de casas Corvi para cargar rumas de ladrillos que sujetaba con la pera. Con la camisa rota, sudando, durmiendo en una rancha de la calle Yelcho.
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RepoRtaje
tarria que por un mdico precio podran darle una mano de pintura a la capilla. Con sus ex compaeros de Arquitectura consigui otros trabajos. Se rean al saber que l era un pintor ms. Lo que ganaban lo repartan equitativamente y su parte se la daba a las mujeres con hijos cuyos maridos haban sido detenidos. Pintaron ferreteras, colegios y casi todas las capillas de Santiago. Cuando chico la altura me daba vrtigo. Era tan cobarde! Y resulta que despus me ataba una cuerda y me suba a pintar las cruces de las iglesias. Claro, yo no tena hijos o familia. No tena nada que perder. Cuando no tenan trabajo repartan presupuestos por las calles. En esa poca si alguien quera ubicarme les daba la direccin as: Mc Iver nmero tal, piso tal, por fuera, en los andamios. Un da estaba durmiendo siesta debajo de un andamio y sus compaeros de pega le pusieron un tarrito a los pies y un cartel que deca: Una limosna para este pobre ciego. Cuando despert haba juntado como dos mil pesos. As que al terminar la jornada con esa plata nos fuimos a tomar una cerveza. Claro que ellos siguieron tomando. La bolsa de trabajo a veces pareca la bolsa de curados. Despus del trabajo haca sus misas, donde cada uno se presentaba y opinaba sobre La Palabra. Eran verdaderos cursos de formacin poltica y se hablaba de lo que estaba pasando realmente en Chile. Los campos de prisioneros, los exiliados, la represin. l, junto a varias monjas, ayud a muchos a trepar muros de embajadas. Los llamaban los empuja potos. El agente de la Dina Osvaldo Romo, el Guatn Romo, le sigui los pasos hasta que una noche se lo llevaron al centro de detencin clandestino Villa Grimaldi.

Pronto se corri la voz del cura obrero que predicaba en las casas. Las mujeres lo invitaban porque lo encontraban parecido a Kirk Douglas. Viva como un pobre. Sus hermanos le llevaban ropa y l la regalaba. Una vez se infect un pie por andar con chalas rotas y coje un largo tiempo. Eso era un problema, porque emprenda caminatas a grandes trancos al Obispado de Almirante Barroso, a 30 cuadras de distancia, para sacar material de la biblioteca y discutirlo en la comunidad cristiana de base que form. Varias veces le regalaron una bicicleta y varias veces la dio. El 11 de septiembre lo sorprendi justamente caminando desde el hospital de la Universidad Catlica hacia la Villa Francia. Una maana, al comienzo slo extraa, poco a poco fue hacindose trgica. Se cruz con tanques. Soldados. Pas al Obispado y en la puerta se despidi del padre Joan Alsina (que aparecera muerto en el puente Bulnes). Recin haba salido del centro acordonado cuando vio pasar los Haw ker Hunter. Caminando por Vergara vio a una seora destapando una botella de champaa y supo que Allende haba muerto. Al medioda lleg a la villa y se encerr a rezar. Despus del Golpe vino la cesanta. Corvi cerr y fue despedido. Sobrevivi tomando agua de cedrn a falta de t. Pasando hambre, organiz una bolsa de trabajo en la Villa Francia. Partieron 11 trabajadores, pero llegaron a ser 60. Se convirtieron en pintores, porque un da l sugiri a su madre que viva en un departamento en Merced, con mayordomo de smoking, y que mantena la iglesia de la Veracruz en Las060 paula noviembre 2005

Moretn en la cara

En Metahue, el principal pueblo 50 casas de las islas Butachauques, la electricidad de un motor funciona de seis de la tarde a once de la noche. El noticiario de televisin es un evento social. Cuando cae la oscuridad la imagen de un delincuente que yace muerto tras una balacera en Santiago parece resistir la embestida de la noche y se desata la predecible conversacin sobre la delincuencia. Y bla bla bla. En la casa de la profesora, donde esa noche alojamos, ignoran que Mariano Puga fue prroco de La Legua durante ocho aos. l cierra los ojos. Duerme inquieto. Si algo tiene ser cura, es ver tanta muerte y tristeza, suspira. En la isla Tranqui se detiene en la casa de El Chacal de Queiln. Un joven asesino que ahora est en la crcel. Le estrecha las manos a su anciana madre, aislada por la comunidad: Yo tambin estuve en la crcel, ocho veces, s lo que sufren los padres. No lo dice por piedad, sino con la certeza de que en la vida del pobre chileno la crcel no siempre se

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puede evitar. Acecha igual que el hambre o la muerte. En Pudahuel, donde vivi de 1982 a 1994, tambin vio horrores. Se hizo conocido porque cada ao haca una famosa marcha por los muertos arrojados al ro Mapocho. Para la venida del Papa dise el altar de mediaguas en el encuentro con los pobladores de La Bandera e ide el obsequio que sorprendi a todos: un pan y una taza de t. Recuerdo el documental En nombre de Dios, de Patricio Guzmn, donde Puga casa a una pareja en la humilde capilla de Pudahuel. Mariano luce un notorio moretn en la cara, resultado de la histrica trifulca en la misa del Parque OHiggins en la que se meti a separar a los peleadores entre perdigones y piedras Mi padre nos inculc que nunca permitiramos que dos personas pelearan. Aun a riesgo de salir heridos. Y as he actuado siempre. En las poblaciones varias veces me met a peleas violentas aun a riesgo de llevarme cuchillazos. En los agitados aos del Movimiento contra la Tortura Sebastin Acevedo que fund su amigo jesuita Jos Aldunate aplic al mximo eso de la resistencia pacfica. Las imgenes del grupo, abrazados, resistiendo los golpes de luma sin reaccionar, ponan los pelos de punta. La democracia no fue mucho mejor para l. En La Legua, donde fui prroco de la parroquia de San Cayetano entre 1994 y 2002, vi morir a 104 personas. Deten-

y trabaj. En un bolsillo tiene 500 dlares para un viaje a Francia que har este mes en 2002 fue elegido coordinador mundial del movimiento espiritual Los Hermanitos de Carlos Foucauld que es seguido por 500.000 laicos y 5.000 curas de todo el mundo. En el otro, el resto de su jubilacin de cura: $134.000. En su pieza hay pocos recuerdos. Su casco de obrero; un camioncito hecho por un mirista que estuvo dos aos escondido en un subterrneo hasta que Puga lo ayud a exiliarse. En su tolva, hay piedras de los hornos de Lonqun. En una mesa de tronco, su biblia, con una pgina marcada con un algodn con la sangre de scar Arnulfo Romero. En la pared, una foto de sus padres y de sus dos hermanos muertos. En la casa parroquial de Colo el viento entra por las rendijas. A veces Puga se desvela sin tener con quien conversar. Sus compaeros de lucha han callado. El jesuita Jos Aldunate est muy enfermo. Roberto Bolton, el padre que lo sucedi en Villa Francia, vive en una mediagua, totalmente ciego y sordo. Pierre Dubois, de la poblacin La Victoria, tiene temblores y la memoria fragmentada. Pienso en todos mis amigos, se retiraron paulatinamente de la vida activa o tomaron cargos de obispos, vicarios, monseores. Y no creas, a veces me pregunto qu hago aqu todava en estos caminos. Muchos tambin se lo preguntan.

una vez, almorzando, en la sopera de plata vi dos iniciales, r.s., y le pregunt por ellas a mi madre. ella me contest chis!, pero cmo no sabs. Tu abuelo era riquelme, pariente de Isabel, la madre de oHiggins.
ciones, asesinatos, drogas, muchos suicidios. Y en medio de toda esa violencia, encontr a los mejores cristianos que ha conocido nunca. Ni en el seminario haba visto ese nivel de compromiso y solidaridad. Aun hoy, en las misas de La Legua la gente canta, participa, comenta. Se toman de la mano, rodean el altar y piden al cielo lo que en esta tierra nunca van a tener. Su hito fue hacer una histrica peregrinacin a Tierra Santa con 50 pobladores. Entraron cantando a Jerusaln, l con su viejo acorden al cuello. La gente sala a saludarlos. De vuelta, como les sobr plata de la que juntaron durante cinco aos, pasaron por el Vaticano. Cuando ya no pueda caminar voy a dejar esto misionar. Me gustara terminar mis das en frica. Hay tanta miseria. En Burkina Faso hizo misa descalzo: La gente tiene tan poco. Con los hermanitos ha recorrido una docena de pases pobres, no haciendo turismo precisamente. A un hogar de ancianos no me voy ni loco. Quiz me atrape un cncer fulminante, como a gran parte de mi familia. O podra pedirle al obispo una capilla en una poblacin y morir junto a los pobres, como mueren los pobres... Comprendo lo difcil que debe ser para un personaje as salirse de la historia. Misionar por las islas de Chilo parece un buen pretexto para hacer como los elefantes, pienso, esos gigantes que, al presentir el fin, se alejan de la manada y vagan solos, como meditando, para dejar a otros el liderazgo, buscando el lugar y el modo apropiado para morir. La lancha que nos trajo de regreso se balancea en el muelle. Al da siguiente estar haciendo la misa dominical, como buen cura de pueblo. Gracias por la compaa, me dice, y toma el pedregoso sendero de regreso a Colo. Tararea un salmo o su cancin preferida de Edith Piaf, no s, no alcanzo a orlo. Una ligera lluvia vuelve los techos ms negros y los prados ms verdes. n
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Morir como pobre

Sigue igual de pobre. El gorro de lana se lo regalaron en Dalcahue. Los pantalones se los dio su hermano de La Serena. Su hermano Gonzalo le regal unos zapatos nuevos que usa casi con culpa. La chaqueta se la prest Urbano, el carpintero de nombre papal que cuida la iglesia de Colo. La mujer de Urbano, Martita, le teji un chaleco chilote. Su herencia familiar la don a las poblaciones donde vivi

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