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INTOCABLE

El documento presenta la introducción de una historia. Describe la llegada de Yoongi a su nuevo año escolar, donde se siente desinteresado en las clases. También introduce a un personaje llamado Jimin del que Yoongi se siente atraído.

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INTOCABLE

El documento presenta la introducción de una historia. Describe la llegada de Yoongi a su nuevo año escolar, donde se siente desinteresado en las clases. También introduce a un personaje llamado Jimin del que Yoongi se siente atraído.

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Introducción

Como cada mañana, la clase estaba vacía cuando llegó. Faltaban cinco minutos
para que la sala comenzara a llenarse con el ruido de las mundanas
conversaciones ajenas, palabras que no tenían ningún tipo de sentido y que
resbalaban en sus oídos.493

Los primeros alumnos comenzaron a llegar y centró su atención en la ventana.


Cualquier mota de polvo desviada era más interesante que estar en esa clase.
Yoongi suspiró. A veces, solo a veces, se arrepentía de haber repetido curso. Si
hubiera puesto un mínimo de interés en las clases, podría haber estado en su
casa con una lata de cerveza y la música a todo volumen hasta que la señora Choi
fuera a gritarle con su voz estridente que la quitara. Si hubiera puesto un mínimo
de interés en las clases, no tendría porqué aguantar a aquellos adolescentes
chillones y sus guerras de hormonas. Pero, claro, si hubiera puesto un mínimo de
interés en clase, tampoco lo habría conocido a él.364

Como cada mañana, supo el momento exacto en el que entró a clase sin siquiera
alzar la vista. ¿Cómo no reconocería el aroma con el que soñaba cada noche?
Entró como una brisa fresca en mitad de un verano infernal, con su olor a vainilla y
caramelo y su sonrisa radiante. Yoongi tuvo que contener momentáneamente la
respiración, debía acostumbrarse poco a poco a estar en presencia de aquella
esencia si no quería perder el control. Todo parecía detenerse al rededor cuando
el objeto de sus más grandes obsesiones y delirios entraba en escena. Jimin,
incluso el nombre sonaba dulce entre sus labios. Era como un rayo de Sol en
mitad de la tormenta estudiantil.366

Yoongi se permitió admirarlo durante unos instantes, aquella mañana, más que
nunca, parecía un ángel. Su pelo rubio caía en ondas desordenadas sobre su
frente, y las mejillas regordetas estaban teñidas de un suave rosado que
contrastaba dulcemente con la palidez de su piel impoluta. Sus labios abultados
permanecían siempre brillantes y apetecibles. En su sonrojada nariz se podía
apreciar la llegada del invierno. Yoongi suspiró con discreción, estaba tan
enamorado de aquel chico. Y, por desgracia, no era el único.340

Jimin era el perfecto omega, y estaba en el punto de mira de todos los alfas y
betas del instituto. El pecho de Yoongi vibraba con un gruñido cada vez que veía a
alguno de esos buitres merodear alrededor de su omega como las aves
carroñeras que son. Su omega, aquello sonaba muy irreal.
En su mente, Yoongi se había permitido marcar al chico una y otra vez, disfrutar
de su cuerpo y adueñarse de sus labios, se había permitido convertirse en su alfa
y hacerle su omega, aunque aquello no fuera más que un producto de su
imaginación utópica.
¿Cómo podría dejar que se fijara en él? Jimin era un pequeño trozo de paraíso y
un pecado andante a la vez, una tentación divina demasiado pura para él. Con la
camisa blanca que envolvía su cuerpo con suavidad y holgura, dándole aspecto
de ser etéreo e incorrupto, y con esos pantalones negros tremendamente
ajustados que se amoldaban a la perfección a cada una de las curvas de su
menudo cuerpo y que incitaban a tener los pensamientos más impuros. No,
definitivamente, Jimin no era para él. Yoongi solo podía limitarse a observarlo
desde lejos, a ver cómo regalaba sonrisas de ojos arrugados a sus amigos, a oír
cómo reía melodiosamente y cubría su boca con su pequeña mano avergonzado.
Y a imaginarse que toda esa dulzura era para él.342

Jimin se movió entre las mesas hasta llegar a su pupitre, su peculiar amigo ya le
esperaba sentado sobre él. A su paso, cada alfa y beta le sonreía con dulzura y
ansias de seducción, Yoongi hizo una mueca de desagrado. Como si alguno de
aquellos pobres infelices fuera lo suficientemente bueno como para estar junto a
Jimin.40

- ¡Hey, Tae!26
Yoongi ya no sabía si es que cuando hablaba todo el mundo guardaba silencio
para admirar su dulce voz o si su cerebro filtraba el resto de ruidos insignificantes
para centrarse solo en el chico de sus sueños.138

- ¡Hola, Mochi! ¿Me has echado de menos este fin de semana? ¿Qué has hecho
sin mí?46

Yoongi arrugó la nariz. Mochi, nunca le gustó ese apodo. Los mochis eran dulces
blandos y empalagosos, y Jimin estaba muy lejos de ser blando y empalagoso.
Heroína, quizá ese fuera el sobrenombre más apropiado para él. Mirar a Jimin era
adictivo, verle sonreír era una droga de la que no te podías desintoxicar. Aunque
resultaba complicado asociar al adorable chico con una sustancia tan dañina.418

- Fui a ver a Nana, dijo que tenía una sorpresa.132

- ¿Y cuál era?1

- ¡Dulces! Había preparado un montón de pasteles y quería que los probara,


acabamos súper llenos.28

Taehyung rió.2

- Tu abuela es la mejor.80

Jimin sonrió y asintió con orgullo.2

Era difícil, realmente difícil. El cuerpo de Yoongi hormigueaba por envolver a Jimin
en un apretado abrazo y no soltarlo nunca, por protegerlo de toda la basura del
mundo y esconderlo de las miradas indiscretas de la gente. Yoongi amaba a Jimin
y sabía que era su omega, que siempre lo sería, aunque él jamás fuera su alfa.318
Capítulo 1

Su madre no mostró reacción alguna cuando le dijo que repetiría curso, terminó de
colocarse sus carísimos pendientes de amatistas y oro y le miró con
condescendencia. Para ella, solo suponía un año más pagando su instituto, un
gasto mínimo en comparación con sus lujosos caprichos semanales. Era una
manera estupenda de mantener a la carga de su hijo ocupado durante el día, de
alejarle de casa para poder encontrarse con alguno de sus amantes habituales. Y
a Yoongi no le extrañó, tenía suerte de no estar internado en alguna escuela
militar alejada de la civilización.228

A él nunca le importaron sus estudios, solo quería cumplir la mayoría de edad para
largarse de su casa, alejarse de toda la pompa y los lujos innecesarios con los que
su familia sustituía la felicidad y el cariño de un hogar convencional. Preferiría vivir
bajo un puente antes que en esa ostentosa mansión en la que se sentía como una
parte más del mobiliario.212

El primer día del nuevo curso llegó, y ni siquiera se habría planteado salir de la
cama de no ser porque su padre volvería a casa un par de horas más tarde. Se
preparó desganado y caminó hacia el instituto arrastrando los pies. Ese año
prescindiría del chófer, quería acostumbrarse cuanto antes a vivir sin
comodidades. Seis meses, seis meses más y la mayoría de edad le traería la
libertad que tanto ansiaba.185

Cuando entró al edificio, la ensordecedora efusividad de los adolescentes


reencontrándose le golpeó. Aquellos jóvenes parecían tan felices. Algunos se
fundían en abrazos interminables mientras otros sonreían como si quisieran
desgarrar sus mejillas. Yoongi hizo una mueca de desagrado, nadie se acercaría a
él. Su único amigo ya había acabado su estadía en aquella cárcel de hormigón, y
su fama le precedía demasiado como para hacer nuevas amistades. Allí donde
pasaba, solo hacía falta una de sus miradas oscuras para que la gente se apartara
de su camino. Nadie quería peleas con Yoongi, no era famoso por sus
escándalos, pero sus penetrantes pupilas negras y su rostro inexpresivo eran
suficientes para helar la sangre de cualquiera. No tenían motivos para temerle y,
sin embargo, todos se alejaban. Mejor, pensaba él.227

Yoongi estaba podrido por dentro y por fuera, sus ojos crueles no eran más que un
reflejo de su interior. No le importaba nada ni nadie a parte de él mismo, al menos
era así, hasta que lo vio por primera vez.70

Yoongi era un alfa, todo el mundo sabía que presentaría como tal nada más nacer.
Yoongi era un alfa, y era uno poderoso. Habría sido el alfa perfecto, sueño de
cualquier omega, si hubiera puesto un mínimo interés en encontrar una pareja.
Pero Yoongi no era un buen alfa, él intimidaba a los omegas y jamás dejaba que
se le acercaran. Nunca se sintió capaz de amar mínimamente a nadie. A él no le
importaban los roles de clase; alfas, omegas, los despreciaba a todos por igual.
Por eso, nunca se había sentido afectado por el aroma de ningún omega. No
hasta que entró a su nueva aula.174

Había conseguido saltarse el discurso de bienvenida, no sería más que un montón


de palabras de aliento que el director escupiría sin sentido ni sentimiento alguno
como una grabadora. Se escondió en una de las aulas vacías y se fundió con la
marea de gente que se dirigía a las clases una vez terminó aquel teatro de
motivación estudiantil. Mientras sus nuevos compañeros se ponían al día, pudo
adueñarse del pupitre más apartado y esperar mirando el tiempo escaparse por la
ventana a que el profesor llegara a explicar cómo funcionaría aquel nuevo curso.
Por suerte, Yoongi solo tuvo que aguantar alguna que otra mirada indiscreta. Su
paciencia no habría soportado las impertinentes preguntas de alguno de sus
compañeros excesivamente curioso. Era el único repetidor, no quería estar allí y
no quería que nadie se acercara, fin de la historia.84
Todos se sentaron automáticamente cuando el viejo maestro puso un pie en la
sala. Los niños ricos eran realmente educados.171

- Bienvenidos, alumnos. Soy Lee Min Wook y seré vuestro tutor este curso.102

- Hola, señor Lee. - Corearon los estudiantes como monos de feria bien
adiestrados.151

Yoongi torció el gesto, apenas llevaba una hora en ese edificio y ya quería
reducirlo a escombros con sus propias manos.143

Su cabeza desconectó mientras el profesor Lee anotaba en la pizarra las normas


del centro. La mayoría de los allí presentes llevaban en ese instituto desde los
doce años y, aún así, el hombre se empeñaba en explicar aquello que todos se
sabían de memoria. El irritante chasquido de la tiza contra la pizarra y el repetitivo
tic-tac del reloj de pared acompañaban el incesante parloteo del profesor, y Yoongi
podía sentir cómo se tensaban sus músculos con molestia. Aquello era una
tediosa tortura, y pensar en el tiempo que aún debía pasar allí, rodeado de
educadores estirados y adolescentes snobs hacía que la idea de saltar por la
ventana fuera realmente tentadora.63

- Disculpe, señor. ¿Puedo pasar?88

Yoongi nunca se había sentido afectado por el aroma de ningún omega, pero una
arrasadora oleada de dulce fragancia barrió sus sentidos cuando la puerta se
abrió. Del otro lado, Yoongi creyó estar viendo al protagonista de algún cuadro de
Botticelli. El omega rubio parecía jadeante tras una carrera, sus gruesos labios
abriéndose y cerrándose entre las profundas respiraciones. Sus ondas rubias se
encontraban alborotadas, y su ancho jersey azul celeste descolocado sobre su
menudo cuerpo. Inalcanzable, esa fue la primera palabra que acudió a la mente de
Yoongi al ver al hermoso omega.63

- Llega usted tarde, señorito...154


- Park Jimin. Lo siento mucho, señor, soy nuevo y me he perdido.15

El chico parecía realmente arrepentido, con la cabeza gacha y los ojos de


cachorro abandonado. El ambiente en la sala era cada vez más denso, incluso el
señor Lee, un respetable beta enlazado con una entrañable omega, se vio
afectado por el recién llegado. Carraspeó levemente, reponiéndose de la
impresión inicial.31

- Bien, espero que sea la última vez. Tome asiento.

Su tono estaba lejos de ser todo lo severo que pretendía.6

- Sí, señor.21

Jimin sonrió amablemente y la clase se convirtió en un hervidero de hormonas.


Los alfas se encontraban revolviéndose nerviosos en sus sitios, observando la
perfección personificada. Algunos repiqueteaban en el suelo con sus zapatillas de
marca, otros daban golpes rítmicos con el dedo en la mesa, algunas se rizaban el
pelo compulsivamente, y Yoongi no sabía cómo reaccionar. Aquel omega le había
inducido a una especie de estado de shock, a un trance del que no podía salir.
¿Había muerto? No, un ángel no podría hacerle reaccionar así. Aquella mezcla de
excitación y admiración era más bien infernal, ardientemente abrasadora. En un
segundo, Yoongi pudo contar cada hebra en el sedoso pelo rubio de Jimin, cada
peca en su marmórea piel, cada pestaña que coronaba sus hermosos ojos color
miel. Yoongi se esforzó al máximo por grabar en su retina la imagen del ser
humano más hermoso que jamás hubiera visto.224

Por un momento, Jimin paseó su vista sobre la clase, todos los alumnos mirándole
con admiración. Sus ojos se posaron sobre el pupitre vacío junto a Yoongi, y a
éste empezaron a sudarle las manos con nerviosismo. Solo imaginar a aquel chico
sentado a escasos centímetros de él, hacía su cuerpo hormiguear de pura
felicidad.19
- ¡Hey! ¿Quieres sentarte conmigo?233

Seguramente, Taehyung creyó que le hacía un favor al nuevo ahorrándole la


tortura de sentarse junto al marginado del salón. Jimin sonrió tímidamente y se
sentó junto al que se convertiría en su mejor amigo.92

Mientras, Yoongi observó con el ceño fruncido cómo el omega se alejaba de su


lado.

Había empezado a sentirse capaz de amar a alguien que no fuera él mismo.


Capítulo 2
- Hoy empezaremos el trabajo de final de semestre.107

Una oleada de quejas se hizo presente en cuanto el profesor dio aquel anuncio
con una optimista sonrisa.21

- Esta vez, lo haréis en parejas.151

Los lamentos se transformaron en vítores.12

- Parejas que elegiré al azar.253

Y, de nuevo, más protestas.122

Yoongi bufó, ¿aquel viejo maestro creía que tenía gracia? Su plan inicial era no
hacer el proyecto, si le obligaban a trabajar con alguno de sus menores,
simplemente dejaría que el pobre chico hiciera todo el trabajo. ¿Qué más daba
una nota menos?69

- Bien, para hacerlo más interesante, en este cuenco tengo papeles con todos
vuestros nombres. Sacaré dos y esa será la pareja de trabajo. - El profesor sonrió
y sacó de manera reverencial un pequeño cuenco plateado, como si de un objeto
valioso se tratase.64

Si había algo que Yoongi odiara más que nada, era a la gente que se esforzaba
más de lo necesario. Cajeras del supermercado que sonreían falsamente, gente
que saludaba desganada y profesores que fingían apreciar su trabajo aunque
estaba claro que venderían su alma al diablo con tal de escapar de la masa de
adolescentes ruidosos y maleducados.65

- Empecemos. Kim Taehyung y...Lee Suho...177


La ronda de emparejamiento empezó, la tensión se sentía en el ambiente junto
con las quejas de los desafortunados que acababan con alguien que no era de su
agrado.31

Yoongi ignoró todo el paripé hasta que, por fin, el profesor le nombró. ¿Qué pobre
infeliz tendría que cargar con su lastre?30

- Min Yoongi y...Park Jimin.790

Un silencio sepulcral cayó sobre el aula, era gracioso porque, dentro de Yoongi,
todos los mecanismos se habían puesto en funcionamiento. Su corazón
martilleaba con fuerza en su pecho y podía oír el latido dentro de su cráneo. Casi
se cae del asiento, y empezó a boquear como un pez fuera del agua. Debió hacer
algo muy bueno en otra vida.222

Dirigió la vista al pequeño omega, pasando por todos los alfas que le dirigían
miradas asesinas. Cualquiera de esos desgraciados habría dado lo que fuera por
ser emparejado con Jimin. Hasta el profesor frunció el ceño.70

- Señorito Park, dadas las circunstancias, entendería que usted solicitara un


cambio de compañero...751

Yoongi quería gruñir, amenazar con sus colmillos al maestro. ¿Tan terrible era ser
su pareja que ni siquiera el tutor podía fingir tenerle aprecio? Vale que era vago,
malhumorado, despreocupado, nunca colaboraba, le daba igual su nota y la de los
demás pero...¿Tan terrible era ser su pareja? Algunos alfas estúpidos apoyaron
las palabras del profesor con bajos murmullos. Imbéciles.115

Mientras, Jimin fruncía el ceño. No entendía a qué se debía ese desprecio hacia
su compañero. Era cierto que Min Yoongi había repetido, y que no era conocido
por ser la persona más comunicativa del mundo, pero, de ahí a que el mismo
profesor le hiciera a menos iba mucho. No era justo, él nunca había cruzado más
de dos palabras con el alfa y nunca había tenido problemas con él. Jimin odiaba a
la gente que despreciaba a los demás sin motivos.321

- No quiero cambiar. - Dijo con su usual tono suave pero firme.110

Yoongi miró sorprendido a Jimin, casi fracturándose el cuello al escuchar la


declaración del omega.108

- ¿Está seguro, señorito Park? - Preguntó reticente el profesor.230

Cierra la boca, viejo verde. Pensó Yoongi con rabia.371

Jimin asintió y miró a Yoongi sobre su hombro. El chico le intimidaba, no iba a


mentir, pero, como siempre le decía su Nana, no puedes juzgar un libro por su
portada. El alfa era serio, y le miraba sin expresión, parecía que todo le resultaba
terriblemente aburrido y mentiría si dijera que no sentía cierta curiosidad por
conocerle un poco. Jimin le regaló una dulce sonrisa, haciendo desaparecer sus
pequeños ojitos.183

Yoongi sabía que su expresión no había cambiado nada pero, en su interior,


estaba gritando y desmayándose dramáticamente.613

- Podéis utilizar lo que queda de clase para organizaros con vuestra pareja. -
Anunció el profesor antes de sentarse tras su escritorio y proceder a ignorar a los
alumnos el resto de la hora.78

Lo único que Yoongi podía pensar en aquel momento era "Actúa normal, por Dios,
que viene hacia aquí." ¿Sería muy patético que empezara a hiperventilar? Se
estaba esforzando al máximo por mantener su fachada de alfa frío e
inquebrantable intacta, pero el que el omega más dulce del mundo se estuviera
acercando a él con una dulce sonrisa estaba causando estragos en su lobo
interior. El animal solo quería que rodeara el pequeño cuerpo de Jimin con sus
brazos y que frotara su nariz en la curvatura de su cuello hasta que estuviera
totalmente impregnado de su olor.81

Mientras, Jimin se preguntaba si no se habría precipitado al aceptar ser


compañero de Min Yoongi. Cuanto más cerca se encontraba del alfa, más
intimidado se sentía. Todo lo que había oído de él eran malos rumores sobre su
reputación y, por mucho que él no se dejara llevar por los comentarios de la gente,
el que el mayor le estuviera mirando fijamente con sus ojos negros y penetrantes
no contribuía a calmar sus nervios.78

- Ho-hola, hyung.145

Jimin se maldijo interiormente, siempre que se sentía nervioso, su voz le


traicionaba convirtiéndose en patéticos tartamudeos.16

Yoongi quería gritar, ¡le había llamado hyung! Nunca había estado tan cerca del
rubio, y ahora estaba ahí, con la vista gacha y las mejillas suavemente cubiertas
por un tono cereza, tartamudeando adorablemente y jugando con las mangas de
su jersey azul.110

Yoongi asintió a modo de saludo, tenía miedo de abrir la boca y no poder evitar
pedirle matrimonio ahí mismo.850

Jimin se sentó en el pupitre junto al de Yoongi, ocupando esa silla que habría sido
suya si Taehyung no le hubiera llamado el primer día de clases. Sus pequeñas
manos temblaban y no entendía porqué estaba tan nervioso, su omega interno se
removía inquieto en su interior. El aroma a alfa le alteraba. Min Yoongi era uno de
los alfas más imponentes que jamás hubiera conocido, desprendía una fuerte aura
de poder, por eso poca gente se atrevía a acercarse a él, aunque siempre estaba
en boca de los omegas del instituto. Su aroma era embriagador, Min Yoongi olía a
invierno, a tierra húmeda y madera de roble, un aroma familiar y reconfortante.
Tampoco había tenido nunca la oportunidad de estar lo suficientemente cerca
como para apreciar bien las facciones del joven alfa. Min Yoongi era, sin lugar a
dudas, uno de los chicos más atractivos que hubiera visto nunca. Con facciones
finas pero serias, una mandíbula definida y una mirada penetrante que le envolvía
en un aura de madurez y solemnidad. Contextura delgada pero fuerte, atlética sin
llegar a ser excesivamente musculosa. Las manos de Yoongi eran grandes, con
venas marcadas, y Jimin no pudo evitar imaginárselas rodeando su estrecha
cintura. Descartó aquella idea sonrojándose al instante. Su calor estaba cerca y
tenía las hormonas revolucionadas.587

- ¿Por dónde podríamos empezar, hyung? - Preguntó tímidamente.151

La suave voz de Jimin obligó a Yoongi a aterrizar de la nube en la que flotaba.


Llevaba seis meses observando en silencio al omega, admirándole desde la
distancia, pero nada se comparaba a tenerle a apenas unos palmos y poder
observar sin obstáculos su belleza. Jimin era sin competencia la criatura más
hermosa que había pisado la Tierra, Yoongi lo tenía muy claro. Ni siquiera estaba
seguro de ser digno de estar contemplando tal belleza. Con los labios gruesos y
rosados, a juego con sus adorables mejillas, Jimin le volvía loco. Yoongi solo
quería suspirar como un idiota enamorado.29

- ¿Perdona, qué?140

La profunda voz del alfa sumada a esa oscura mirada que no se despegaba de su
rostro solo conseguía poner aún más nervioso a Jimin.27

- Que po-por dónde deberíamos empezar. - Repitió jugando con el borde de su


jersey.53

Yoongi mordió su labio inferior aprovechando que Jimin había agachado la


cabeza. ¿Le estaba poniendo nervioso? No debería sentirse tan satisfecho.20

- No sé, la verdad es que los trabajos nunca fueron lo mío. Solo mírame.181
Yoongi sonrió de lado y Jimin le devolvió el gesto.

Aquello era extraño, interactuar con Jimin era algo que nunca creyó que pasaría
más allá de su imaginación y no sabía muy bien qué hacer. Debería descartar su
plan de no colaborar en el trabajo, no dejaría que Jimin creyese que era un vago
aunque fuera verdad.100

- Pues...no estoy muy seguro de cuántas horas de clase tendremos pero...quizá


deberíamos quedar fuera de clase.30

Y, efectivamente, Yoongi casi se cae de la silla.492

- ¡Hyung! ¿Estás bien? - Exclamó Jimin preocupado cuando Yoongi se deslizó de


su asiento.206

- Sí, sí, me he resbalado.171

Yoongi sentía su cara arder en vergüenza, ¿podría ser más idiota? Estaba seguro
de que Jimin creería que era patético hasta que una dulce carcajada se escuchó.
Jimin reía cubriendo su boca con su mano, cerrando sus pequeños ojitos y
viéndose jodidamente adorable. Algo dentro de Yoongi se derritió y, sin importarle
que toda la clase fuera a mirarle y a murmurar, comenzó a reír con Jimin,
contagiándose de esa melodiosa risa.
Capítulo 3
- ¿En serio vas a dejar que ese alfa entre en tu casa?362

Taehyung le miraba con el ceño fruncido, intentando parecer serio, pero la boca
llena de sándwich de atún y las comisuras manchadas de mayonesa no le eran de
ayuda.189

- Traga antes de hablar, burro. - Se quejó Jimin limpiando con la manga de su


camisa los restos de pan que su amigo le había escupido a la cara.52

Taehyung tragó y se limpió la boca.10

- En serio, mochi. No me gusta, no me gusta nada. Yoongi da miedo, se comporta


como si odiara todo lo que le rodea.133

- ¿Qué es lo peor que podría pasar? Solo vamos a hacer un trabajo juntos.155

- ¿¡Que qué es lo peor que podría pasar!? Rubio, si apareces en primera plana en
los periódicos locales como "chico descuartizado por psicópata homicida", no me
vengas llorando, porque yo ya te lo habré advertido.470

- ¿Cómo se supone que iba a ir llorando si estoy...? Mira, déjalo. Estás siendo un
exagerado, además, Yoongi nunca ha hecho nada para que pienses así de él a
parte de ser tremendamente serio. ¿Alguna vez has hablado con él? Yo el otro día
lo hice y sigo vivo. No seas prejuicioso, Tae.91

- Bueno, bueno, pero, si mueres, me quedaré con tu play.141

Jimin rió y negó con la cabeza.

- No tienes remedio.9

En realidad, Jimin mentiría si dijera que no estaba nervioso y, quizá, un pelín


asustado. No había visto al alfa en todo el día, pero habían acordado verse
aquella tarde en casa del omega para comenzar el trabajo. Afortunadamente, el
día anterior habían compartido números de teléfono y Jimin podía simplemente
mandarle un mensaje con la ubicación.17

Jimin:

Hyung, no ha venido hoy a clases, ¿sigue en pie lo de esta tarde?

Jimin:

Le mando la dirección de mi casa por si acaso :3865

Jimin ha enviado una ubicación.57

Yoongi:

Ok971

Jimin frunció el ceño ante tan escueta respuesta, pero no le dio demasiada
importancia. Si tan solo hubiera sabido que, si Yoongi no había aparecido por el
instituto aquel día, era porque estaba demasiado nervioso por verse con él
después de clases.109

Eran las cinco y doce minutos exactas, dos minutos tarde de la hora acordada.
Yoongi maldijo internamente, quizá ese día debería haber hecho una excepción y
dejado que el chofer lo llevara. Había perdido el bus y tuvo que correr desde su
casa hasta la del omega en la otra punta de la ciudad. Y no había nada que Min
Yoongi odiara más que correr. Llegó a casa de Jimin jadeante y sin respiración,
aunque no sabía muy bien si era a causa de la carrera o de su nerviosismo por
encontrarse con el menor.58

Jimin vivía en una casa modesta, muy pequeña si la comparábamos con la


enorme mansión de Yoongi, pero tremendamente acogedora. Contaba con dos
pisos de fachada blanca y un porche de madera pintada de celeste, con la
barandilla adornada por maceteros de geranios de color rojo intenso. Yoongi se
acercó, las manos temblando y el pulso acelerado, esta vez sí estaba seguro de
que la carrera no tenía nada que ver con sus reacciones. La madera del porche
crujió bajo sus robustas botas militares, estuvo unos minutos de más observando
la desconchada pintura del banco columpio del porche antes de atreverse por fin a
pulsar el timbre. Pasaron un par de minutos en los que Yoongi se planteó volver a
salir corriendo antes de que se escuchara un estruendo tras la puerta y el sonido
de pasos acercándose le indicara que ya no había marcha atrás.31

Yoongi recompuso su expresión a una de indiferencia fingida cuando la puerta se


abrió por fin, aunque rápidamente se volvió un gesto de confusión al no ver a
nadie al otro lado.

- ¿Quién eres tú?70

Una voz fina y chillona atrajo su atención hacia el suelo, donde un pequeño niño le
observaba desde abajo con la curiosidad reflejada en su infantil rostro. Yoongi
frunció el ceño, ¿se había equivocado de dirección?37

- ¿Esta es la casa de Park Jimin?

El pequeño asintió enérgicamente. Su pelo negro se movió arriba y abajo


siguiendo el movimiento de su cabeza. El niño tendría seis años como mucho, aún
no había presentado. Su piel era pálida y unas mejillas regordetas redondeaban
su rostro.118

- ¿Para qué buscas a mi hermano?64

Yoongi abrió la boca sorprendido, pero, antes de que pudiera decir nada, una voz
se le adelantó.

- ¿Con quién hablas, Minhyuk?296

- Aquí hay un chico que te busca, Minie.41


- Te he dicho mil veces que no abras la puerta. ¿Qué es lo que tienes que
hacer?16

- Avisarte a ti primero.

- Exacto.36

Yoongi observaba aquella familiar escena incapaz de moverse del sitio. Jimin
había aparecido con el pelo revuelto y ropa de estar por casa, unos holgados
pantalones a la rodilla y una sudadera rosa pálido, viéndose tan natural y hermoso
que le cortó la respiración. Sencillamente adorable. Había cogido al pequeño niño
entre sus brazos y le hablaba con cariño, reprimiéndole con dulzura y una suave
sonrisa en sus abultados labios. Los ojos de Jimin se posaron avergonzados sobre
Yoongi que aún esperaba en el porche.59

- Lo siento mucho, hyung. Se me ha hecho algo tarde. - Se disculpó tímidamente.

Yoongi negó, recomponiendo su fachada despreocupada e indiferente.

- ¿Quién es, quién es, Minie? - Preguntó el niño, posando su pequeña mano sobre
la mejilla del omega.20

- Es Min Yoongi hyung, vamos a hacer juntos un trabajo de clase, así que necesito
que vayas a jugar a tu habitación y no hagas mucho ruido, ¿vale?43

- ¿Puedo jugar con mi camión nuevo?35

Jimin asintió con una sonrisa y dejó al niño en el suelo. En cuanto los pies del
pequeño tocaron la fría madera, salió corriendo hacia el piso de arriba gritando
"¡Soy un bombero, niiiiii noooooo niiiiii nooooo!". Jimin rió suavemente mirando
con cariño a su pequeño hermano. Yoongi no sabía muy bien qué hacer.238

- Lo siento, hyung. Se suponía que Minhyuk no estaría, pero mi madre vendrá


tarde de trabajar y tengo que cuidarle.40
- No...no importa.

- Puedes pasar.

Jimin se hizo a un lado con una suave sonrisa, invitando al alfa a entrar en su
casa. Yoongi entró, observándolo todo, sintiéndose fuera de lugar. Su madre
habría torcido el gesto y habría dicho con su voz de nueva rica estirada y
presuntuosa "Menudo montón de muebles de mercadillo." Pero, mirara donde
mirara, Yoongi solo podía ver la esencia de una familia cariñosa, de esas que
llenaban las paredes con fotos de sus hijos y cuadros con frases motivadoras.
Cuando Jimin no miraba, se permitió sonreír viendo una foto del omega de
pequeño. Todo mejillas sonrojadas y rizos alborotados, tremendamente
adorable.31

- ¿Vamos, hyung?

Yoongi siguió a Jimin hacia el interior de la casa, hasta el salón, donde montones
de libros y un portátil los esperaban sobre una gran mesa de madera.
Sinceramente, esperaba que ese trabajo se alargara mucho, lo suficiente como
para grabar al rubio en su retina.
Capítulo 4
- Minieee...tengo hambreeee...210

Los dos estudiantes sacaron la cabeza de sus libros cuando escucharon la voz del
pequeño. Jimin le echó un vistazo al reloj de pared y frunció el ceño.

- Lo siento, peque, se me ha pasado la hora de merendar. Hyung, ¿te importa que


tomemos un descanso? A nosotros tampoco nos vendría mal parar un poco.39

Yoongi asintió y frotó sus ojos intentando despejar la vista, llevaban más de dos
horas sumergidos entre documentos. Si bien no tenía queja alguna por haber
tenido la oportunidad de observar a Jimin todo lo que había querido y más, él no
estaba acostumbrado a trabajar tanto. Y, si aquella tarde había descubierto algo,
no era que los autores del romanticismo vivían en un estado permanente de
disconformidad, si no que Jimin, a parte de ser el chico más bonito del mundo, era
tremendamente inteligente. Quizá Yoongi no estaba poniendo toda su atención en
aquel trabajo, pero cómo hacerlo si tenía sentado a apenas unos palmos de
distancia al chico del que estaba perdidamente enamorado. Jimin siempre hablaba
con dulzura y se explicaba con calma y paciencia, sonreía amablemente y
arrugaba su pequeña nariz cada vez que algo le confundía. Yoongi también pudo
apreciar que el omega tendía a morder su labio inferior cuando se concentraba y,
en esos momentos, el alfa no podía hacer más que mirar embelesado cómo la
tentadora carne era apresada entre los dientes blancos y perfectos. Realmente,
nadie podría culparle por su falta de concentración. Jimin era el prototipo perfecto
de omega, todo en él incitaba la atracción de los alfas; su mirada chispeante, sus
labios gruesos y apetecibles, su piel perfecta y su olor...su olor. Yoongi podría
escribir mil y un poemas sobre la esencia del omega, y ninguno se acercaría
siquiera a describir la perfección de aquel olor. Nunca había estado lo
suficientemente cerca de Jimin como para apreciar su aroma de omega con
exactitud y, una vez lo hizo, su lobo interior se volvió automáticamente adicto a él.
Jimin olía a vainilla y canela, a manzanas asadas y a caramelo líquido, olía a
infancia y a hogar, dulce y acogedor, suave y enloquecedoramente embriagador.
Yoongi debía contenerse mucho para no asaltarle y deslizar la nariz por su esbelto
cuello, bebiendo de aquella esencia con deleite. A ese paso, su lobo
enloquecería.178

- ¿Qué quieres merendar?81

Jimin había alzado a su pequeño hermano y lo mantenía sobre su regazo.15

- Mmm...- El niño se llevó su pequeño dedo índice a la barbilla y miró al techo,


meditando su respuesta. - ¡Galletas con chispitas de chocolate! - Exclamó al fin
abriendo sus brazos.82

Jimin rió y revolvió el pelo de su pequeño hermano en un gesto cariñoso.13

Yoongi no podía hacer más que contemplar la familiar escena, algo en su interior
se revolvía al ver a Jimin siendo tan dulce con el pequeño, algo cálido y
desconocido para él. La palabra "hogar" resonaba en algún rincón de su
subconsciente, pero desconocía su verdadero significado.16

- Bien, vamos a ver si mamá no se ha comido las galletas que sobraron. - Dijo
Jimin dejando a Minhyuk en el suelo. - Hyung, ¿quieres galletas?9

Yoongi contempló la amable sonrisa de Jimin y asintió. Quizá, el sentido de la


palabra "hogar" se escondiera tras aquella hermosa expresión.40

Los dos hermanos se perdieron por el pasillo, dejando a Yoongi solo en el salón.
El alfa se levantó de la silla y estiró su cuerpo, escuchando el crujir de sus
articulaciones como respuesta. Dio una pequeña vuelta por la estancia,
deteniéndose a observar el mueble de la televisión y la decena de fotos que lo
adornaban. En ellas se veía a un Jimin más joven, con su rostro más aniñado y
una figura menos marcada. Aún así, igual de hermoso a los ojos de Yoongi.
También habían fotos de Minhyuk de bebé, y otras tantas de los dos hermanos
juntos, sonriendo alegremente a la cámara. Hubo una foto que llamó en especial la
atención de Yoongi, en ella también salían los hermanos, pero no estaban solos.
Una pareja se encontraba junto a los chicos, sonriendo con serenidad. La mujer
era hermosa, con un cabello negro azabache y un rostro fino y elegante, de baja
estatura y ojos grandes y despiertos. Entre sus brazos, envuelto en una manta
azul celeste, sostenía a un pequeño bebé que alzaba su manita intentando atrapar
uno de los mechones rebeldes del cabello de su madre. Junto a ella se alzaba un
hombre de aspecto exótico, con marcados rasgos europeos. Era alto, de piel
bronceada y ojos azules intensos, una espesa mata de cabello rubio caía en
ondas sobre su frente. El hombre rodeaba con uno de sus brazos la cintura de la
mujer, mientras posaba su otra mano en el hombro de un muchacho, un chico
sonriente de unos trece años, con cabello rubio y mejillas abultadas. Sonrió, ahora
entendía de dónde había sacado Jimin su peculiar cabello.99

- Aquí están las galletas.

Yoongi se giró sobresaltado en cuanto escuchó la voz del omega.

Jimin dejó la bandeja que traía sobre la mesita de café y se sentó en el mullido
sofá de estampado floral que presidía la sala. Su pequeño hermano prefirió
dejarse caer sobre el parqué. Yoongi los miró, sin saber muy bien si debería
acompañarlos, hasta que Jimin palmeó el hueco junto a él en el sofá.40

El alfa se sentó, bastante cerca de Jimin si consideramos que era un tresillo. A


ninguno pareció molestarle.

- He traído zumo de manzana, no sé si te gusta.18

- ¡El zumo de manzana es lo mejor! ¡Es el favorito de Minie y mío!28

Yoongi sonrió sutilmente mirando al pequeño.


- Así que es el favorito de Minie.8

Minhyuk asintió.

- Entonces me encantará.267

Y el alfa tomó el vaso y lo llevó a sus labios, ignorando el sonrojo que había
aparecido en las regordetas mejillas de Jimin.99

- ¡Minie parece un tomatito! - Exclamó Minhyuk.492

Jimin adoraba a su hermano pequeño pero, en aquel momento, bajo la divertida


mirada del alfa que tan nervioso le ponía, habría deseado tener algo de
esparadrapo para cubrirle la boca, o una bolsa para ocultarse de la
tremendamente atractiva sonrisa ladeada de Yoongi.
Capítulo 5
Yoongi estaba acostumbrado a comer comida basura, hamburguesas de cadenas
de comida rápida, bandejas de comida precocinada y, sobretodo, toneladas y
toneladas de bollería industrial. Por eso, cuando la pequeña galleta de chispitas de
chocolate rozó sus papilas gustativas, no pudo evitar cerrar los ojos y gemir con
satisfacción.253

- ¿Te gustan las galletas, Yoonie-hyung?159

Yoongi estaba demasiado concentrado degustando el dulce como para contestar,


demasiado concentrado incluso como para procesar el apodo de Minhyuk, así que
se limitó a asentir con la cabeza.37

- ¡Las hice yo! Bueno, Minie me ayudó un poquitín. Él mezcló los ingredientes y les
dio forma, y también las puso en el horno...¡pero yo les puse las chispitas de
chocolate! Y todo el mundo sabe que la parte más importante de una galleta son
sus pepitas. - Declaró Minhyuk con orgullo.388

Jimin rió y negó la cabeza, pensando que su hermano no tenía remedio, mientras
Yoongi miraba con admiración al omega. ¿Había algo que no supiera hacer?25

- Son las mejores galletas que he comido nunca. - Dijo con franqueza.24

Aquella merienda era casi tan dulce como las sonrojadas mejillas de Jimin. Yoongi
solo quería apretarlas entre sus manos y besar los abultados labios de Jimin,
quería comprobar hasta qué punto el tierno rostro del omega podría sonrojarse.25

- Eres un exagerado, hyung. - Dijo Jimin apartando su mirada avergonzado y sin


poder retener una tímida sonrisa halagada.

- ¡Minie es el mejor cocinero del mundo! Siempre me hace pasteles y bollos,


mamá dice que, si sigue dándome de comer, me pondré redondito como una
pelota.207
Minhyuk acompañó sus palabras abriendo sus brazos alrededor de su cuerpo e
hinchando mucho sus mofletes, como si fuera una persona muy gorda. Jimin rió
suavemente y miró a su pequeño hermano con ternura.2

- Creo que mamá tiene razón, no debería darte más dulces.

- ¡No, Jimin! ¡Los dulces no! - Exclamó Minhyuk alarmado y su hermano mayor
volvió a reír.57

- Solo bromeaba, pequeño. - Dijo revolviéndole el pelo al asustado niño.3

Yoongi solo sonreía al tiempo que degustaba otra de las deliciosas galletas. Antes
de llegar a casa de Jimin, pensó que no sabría cómo actuar ni qué decir, que se
sentiría incómodo delante del dulce omega, nervioso, y que terminaría por
espantarlo, sin embargo, estar entre los dos hermanos era, de alguna manera,
reconfortante. Aquel lugar era acogedor, y la dulzura de Jimin parecía impregnar
cada rincón de la casa, llenándola de luz y envolviendo a Yoongi en una
esponjosa nube de felicidad.3

- Nunca me habría imaginado que supieras cocinar.7

Y eso era mucho decir, Yoongi se pasaba la mayor parte del tiempo imaginando a
Jimin de todas las formas posibles.239

- Bueno, aprendí cuando era muy pequeño. Nana me enseñó.

- ¿Nana? - Preguntó Yoongi en parte por curiosidad y en parte porque el adorable


rostro de Jimin parecía haberse iluminado al pronunciar ese nombre.18

- Nana es nuestra abuela, tiene una pequeña pastelería en un barrio antiguo de


Busan.

- ¡Nana es genial! Siempre me deja lamer la cuchara de remover la masa después


de hacer galletas. - Intervino Minhyuk.175
- Ella fue la que me enseñó a cocinar, me gustaría seguir sus pasos y convertirme
en un gran repostero. Quizá abrir también mi propia pastelería.86

El aire soñador de Jimin envolvió a Yoongi y por un momento se imaginó al omega


ataviado con un delantal y con restos de harina en sus mejillas, cocinando lo que
quizá sería un delicioso pastel de crema mientras él lo mira embobado y de vez en
cuando prueba un poco de masa solo para molestarle. Detuvo aquellos
pensamientos y se golpeó mentalmente. Tenía serios problemas, estar expuesto
durante tanto tiempo al embriagador aroma de Jimin estaba causando estragos en
el alfa.42

- Esto...Jimin. Llevamos mucho tiempo trabajando, quizá deberíamos parar por


hoy y continuar otro día.

Mentiría si dijera que no estaba cansado, y la idea de estar a solas con Jimin un
día más se le hacía realmente tentadora.

- Claro, hyung. Lo siento, a veces pierdo la noción del tiempo. Podemos volver a
quedar mañana, si le parece bien, claro. Si ya tiene algo que hacer...

- ¡No! - Interrumpió bruscamente, sobresaltando a Jimin. - Quiero decir, que no


tengo nada que hacer. Podemos quedar, para acabar el trabajo. - Se apresuró a
añadir.96

Jimin sonrió, había temido que a su hyung no le apeteciera estar otra tarde
encerrado con él y un montón de libros, pero, por algún motivo, el que Yoongi
aceptase le llenó de una extraña y cálida alegría. Se moría de ganas por decirle a
Taehyung que él tenía razón, que no se debía juzgar a un libro por su portada.
Yoongi no era malo, ni antipático, era una persona muy inteligente, a pesar de lo
que todos pensaban, y había sido muy dulce con su hermanito. También era el
alfa más guapo que Jimin había visto nunca, aunque prefería no pararse a pensar
mucho en eso.
53

Cuando Yoongi se marchó, no podía borrar la estúpida sonrisa que se había


dibujado en su cara. Su alfa interior estaba pletórico, y aún podía sentir el aroma
de Jimin impregnado en su ropa. El omega era como un sueño hecho realidad, y
era reconfortante saber que no le tenía miedo. Quizá fuera la primera persona
después de Hoseok que no retrocedía intimidada ante su presencia.209

Esta vez llegó a tiempo para coger el autobús, aunque prefirió no haberlo hecho,
así habría tardado más en regresar. El vehículo se detuvo en la parada que estaba
a unas dos calles de su casa, y Yoongi caminó sin prisas hasta la puerta de
aquella especie de mansión incrustada en uno de los barrios más ostentosos de
todo Seúl.28

El portero le abrió la ornamentada puerta saludándole con un"Bienvenido de


nuevo, señorito Yoongi.", como si se tratara de la grabación de un contestador
automático. Él asintió a modo de respuesta y subió las escaleras de mármol hasta
su cuarto. Su habitación era enorme, diáfana e impersonal. Se dejó caer
pesadamente sobre el colchón King Size y cerró los ojos, trasladando su mente de
nuevo a la casa del omega. Sus hogares eran tan distintos; el de Jimin irradiaba
calor familiar en cada metro cuadrado, y el suyo era tan sumamente frío que le
helaba la sangre. Aunque, para Yoongi, todos los lugares eran fríos sin la
presencia de su omega.
Capítulo 6
- Tae, dilo. Tienes que decirlo.63

- No.

- ¡Vamos! Sabes que es verdad. Venga, repite conmigo: "Jiminie tenía razón".8

- Y, ¿cómo sé que dices la verdad, eh? A lo mejor solo me estás mintiendo para
que te dé la razón. Acabas de decir que Min Yoongi estuvo en tu casa comiendo
galletas caseras como si fuera un chico normal, eso no tiene ni pies ni cabeza.59

- ¡Pero es que es un chico normal!6

Jimin resopló frustrado, no había forma de hacer cambiar de opinión a su


testarudo mejor amigo.7

- Además, - Habló de nuevo Taehyung mientras terminaba de tragar un trozo de


sándwich de pavo. - que se haya comportado mientras hacíais un trabajo no
quiere decir nada. ¿Sabes lo que me contaron el otro día? Dicen que le rompió un
brazo a un tipo en los billares. - Susurra lo último acercándose a su amigo y
mirando a los lados con cautela. - Te digo que ese alfa no es trigo limpio.206

Jimin gruñó suavemente, no le gustaba que Taehyung hablara así. Él sabía que la
mala fama precedía a Yoongi, pero no creería ninguno de aquellos rumores hasta
que el propio alfa o el supuesto chico al que le rompió el brazo se lo confirmasen.5

Muy indignado, se levantó de la silla y cogió su bandeja del almuerzo.

- Juzgar a alguien sin conocerlo no es de buenas personas, Taehyung, y yo no


puedo comerme mis natillas sentado en la misma mesa que alguien que no es una
buena persona.437

Echó a andar con dignidad, dejando a un boquiabierto Taehyung mirándole en su


sitio. Barrió la cafetería con la mirada, aún no había terminado la hora del
almuerzo y realmente tenía hambre, así que necesitaba un sitio para sentarse.
Pensó en hacerlo junto a Im Jaebum, era un beta muy simpático que siempre era
amable con él, pero, entonces, vio la mesa de la epidemia. Todos la llamaban así
porque nadie se acercaba a ella, como si estuviera infectada por alguna clase de
virus mortal, y el motivo, era que en esa mesa se sentaba Min Yoongi. El alfa se
sentaba con los brazos cruzados, con los auriculares aislándole del bullicio de la
cafetería y con una bandeja de comida intacta frente a él. Una idea fugaz pasó por
la mente de Jimin, ¿qué pasaría si se sentase con él? ¿Le diría que se marchara?
No perdía nada por intentarlo.137

Antes de que Jimin tuviera la oportunidad de llamar su atención, el dulce aroma


del omega golpeó a Yoongi con fuerza tensando cada músculo de su cuerpo.
Cerró los ojos, disfrutando de aquella esencia que se había convertido en su droga
favorita, y no le dio tiempo a procesar la presencia del omega junto a él, mirando
tímidamente sus blancas converse y mordiéndose el labio inferior. Rápidamente
se quitó los auriculares.9

- Esto... Yoongi hyung, ¿puedo almorzar con usted?

Yoongi boqueó como un pez fuera del agua. Jimin estaba ahí de pie, frente a él,
incapaz de mirarle a los ojos, preguntándole con esa adorable timidez tan
característica suya si podía almorzar con él. Estaba soñando, estaba
convencidísimo.25

- Despierta. - Se dijo a sí mismo y se dio una bofetada.366

- Hyung, ¿está bien? - Preguntó Jimin con preocupación.

Yoongi pestañeó aturdido, ¿aquello no era un sueño?

- Eh...quiero decir, ¡claro! Sí, sí, puedes sentarte aquí. Claro, sin problema. -
Respondió nerviosamente, incorporándose en su asiento.144
Jimin sonrió ampliamente, haciendo desaparecer sus ojos, y el pecho de Yoongi
se inundó de cálida miel.12

- ¿Hoy no almuerzas con tu amigo?

El ceño de Jimin se frunció y su nariz se arrugó, Yoongi pensó que no había nada
más adorable que un Jimin enfurruñado.5

- Estoy enfadado con él.6

- ¿Por qué?41

Jimin se mordió el labio inferior y desvió la mirada, dudando de si debería decirle a


su hyung el motivo por el que se había molestado con Taehyung.

- Hyung, ¿puedo preguntarle algo?

- Claro.

- Usted...¿usted le rompió el brazo a un chico en los billares?112

Yoongi se quedó en blanco, se habría esperado cualquier cosa menos eso.9

- ¡No! Yo ni siquiera voy a los billares, me parecen una pérdida de tiempo.

Jimin sonrió y suspiró aliviado.

- Sabía que usted no podría haber hecho algo así.25

Aquello descolocó por completo a Yoongi. Sabía que aquello era un rumor que
estaba últimamente en circulación, uno de tantos. La gente ni siquiera se
molestaba en confirmarlos, solamente los iban pasando de boca en boca como si
se tratara de verdades absolutas. Él ya estaba acostumbrado, había aprendido a
vivir con las miradas cautelosas y los susurros a sus espaldas, se había ganado la
desconfianza de la gente sin saber cómo, y nadie cuestionaba que él fuera capaz
de romperle el brazo a otro chico. Nadie, salvo Jimin. Jimin no le conocía, nunca
habían hablado antes de hacía dos días, era consciente de los rumores y, sin
embargo, había confiado en él y había puesto su palabra sobre las habladurías.
Aquello sí era nuevo para Yoongi.14

- Y, ¿qué tiene esto que ver con la pelea con tu amigo?4

Jimin volvió a apartar la mirada algo avergonzado por la actitud de Taehyung.

- Bueno, él dice que usted no es de fiar, que es una mala persona. ¡Pero él no le
conoce! Solo hace caso a lo que las malas personas hacen circular por ahí. Eso
no está bien. - Sentenció con el ceño fruncido.

Yoongi volvió a boquear.

- ¿Te has peleado con tu mejor amigo por defenderme...a mí?252

Yoongi se señaló, como si hubiera alguien más sentado en esa mesa. Aquello
sonaba incluso más irreal pronunciado en voz alta.7

- Sí, y no pienso volver a hablarle hasta que admita que tengo razón.

- ¿Razón sobre qué?

- Sobre que usted es una buena persona.132

Aquella sonrisa terminó por desarmar a Yoongi, nunca nadie había dicho algo así
de él, llevaba tanto tiempo escuchando críticas que había empezado a
creerlas.Tenía que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no envolver a
Jimin en un asfixiante abrazo y marcarlo allí mismo, delante de todo el instituto,
para que todos supieran que la persona más maravillosa del mundo le pertenecía.
Ojalá eso fuera posible.76

- ¿Y tú cómo sabes eso? Nunca habías hablado conmigo hasta hace dos días.

Jimin se encogió de hombros.


- No lo sé, solo lo siento. Justo aquí.10

Se llevó una mano al corazón y sonrió.293

Yoongi no aguantó más, necesitaba tocarlo. Alzó su mano y acarició con suavidad
la esponjosa mejilla del omega. Una corriente tan fuerte recorrió sus dedos que
quedó aturdido, ¿así es cómo se sentía rozar el paraíso? Ambos sonrieron
tímidamente, ninguno de los dos se había dado cuenta de que toda la cafetería les
estaba mirando como si acabara de aterrizar un platillo volante justo encima de su
mesa. Ninguno se había dado cuenta, porque no podían prestar atención a nada
más que no fueran ellos.
Capítulo 7
Min Yoongi odiaba muchas cosas del instituto, acabarías antes haciendo una lista
de las cosas que no odiaba que de las que sí (esa lista se reducía a un dulce
omega llamado Park Jimin), pero, lo que menos soportaba, era la clase de
educación física. No es que fuera malo en los deportes, el baloncesto era su
pasión, el problema eran sus insufribles compañeros de clase.84

Nunca se habría planteado asistir a una sola clase de gimnasia, si no fuera porque
Jimin también estaba allí, y a la lista de numerosas cualidades que hacían al
omega un ser perfecto, había que sumarle que era todo un portento físico. Yoongi
le pasaba por más de una cabeza, al igual que la mayoría de alfas del lugar, pero
su altura no impedía que tuviera el mejor cuerpo de todo el centro. Y posiblemente
de toda la maldita Seúl, joder. Yoongi pretendía ser sutil mientras devoraba con la
mirada las trabajadas piernas del omega, sus muslos gruesos hasta llegar
finalmente al redondeado culo, el que, junto a su sonrisa, era posiblemente el
protagonista más recurrente de todos sus sueños. Después de correr, el pelo de
Jimin siempre era un desastre, y pequeñas gotas de sudor se deslizaban cuello
abajo hasta terminar en sus perfiladas clavículas. Aquello debía ser el paraíso
para Yoongi, de no ser porque una docena más de alfas y algún que otro beta
indiscreto contemplaban al omega como si quisieran arrancarle la ropa en mitad
del campo, a su omega. Yoongi gruñó, podría arrancarles la cabeza a todos esos
estúpidos niñatos sobre-hormonados. Sus puños se cerraron automáticamente y
su mandíbula se apretó hasta el punto en el que sintió sus dientes rechinar. ¡Hasta
el maldito profesor lo estaba mirando! Jimin pasó una mano por su pelo,
echándolo hacia atrás y le sonrió ampliamente a Taehyung, que correteaba a su
alrededor como de costumbre. Un jadeo colectivo partió el silencio entre el público
de aquel celestial espectáculo. Yoongi no aguantó más.178
Con paso decidido atravesó el gimnasio hasta llegar al chico que estaba
despertando de manera inconsciente el deseo de toda la clase, aunque pronto se
arrepintió. Solo había avanzado un par de pasos cuando un potente olor a
caramelo le arrolló haciéndole tambalear. El aroma de Jimin se había intensificado
a niveles inimaginables después de una hora de extenuante ejercicio, y aquella
dulce oleada penetró en su organismo mandando todo su poder de raciocinio a un
oscuro lugar de su mente. Aceleró el paso hasta llegar junto a los dos amigos,
Taehyung le observaba con el ceño fruncido y Jimin le recibió con una amplia
sonrisa de ojos desvanecidos.51

- Tenemos que hablar, sobre el trabajo.141

Señoras y señores, la peor excusa de la historia. Su cara de infinita ira reprimida


no ayudaba a hacerla más creíble.107

- Claro, ¿está bien? - Preguntó Jimin dudoso.

- Sí, ven conmigo.

Y, sin esperar respuesta, le tomó de la muñeca y tiró de él. No le hizo caso a los
gritos de Taehyung, ni a la voz de su cabeza que le decía que se estaba
comportando como un cavernícola con Jimin, solo se dejaba guiar por su alfa
interior y por la cálida sensación que recorría su brazo al tocar a Jimin. El omega
no opuso resistencia y se dejó guiar hasta los vestuarios.103

- ¿Qué pasa, hyung?6

Lejos de estar asustado, sonaba preocupado. Yoongi quería responder a sus


dudas, pero antes necesitaba recobrar la compostura. Realmente no había
pensado bien lo que estaba haciendo, se había encerrado en una habitación con
la única persona que podía volverle completamente loco y con su aroma
envolviéndolo todo. Estaba a un paso de abalanzarse sobre él.37
- Hyung...

Jimin dio un paso hacia el alfa y colocó la mano en su mejilla. El cuerpo del
contrario se paralizó al instante. Él dejó escapar un pequeño suspiro, como todas
las veces que había mantenido contacto físico con Yoongi, un agradable
cosquilleo recorrió su columna vertebral.28

- Jimin. - La voz de Yoongi salió como un gruñido mientras daba un paso más
cerca del omega, apenas unos centímetros los separaban. - Deberías ser más
cuidadoso.14

- ¿A qué se refiere?5

- Estás en una habitación cerrada con un alfa que está a punto de volverse loco
por tu aroma y tú simplemente te acercas a él y le acaricias la mejilla, siendo la
persona más dulce del jodido planeta. ¿No eres consciente del peligro?474

Jimin quedó paralizado, con la mano aún en la mejilla de Yoongi. No sabía qué
decir. De pronto, fue plenamente consciente de la situación. Aquel imponente alfa
estaba a apenas unos centímetros de su cuerpo, alzándose firme y siendo tan
malditamente atractivo como siempre. Tomó una profunda bocanada de aire y un
masculino olor con matices de petricor penetró en lo más profundo de su
organismo. Un tembloroso suspiro escapó de sus labios, y cubrió su boca con una
mano avergonzado, retirándola al fin de la mejilla de Yoongi. ¿Qué estaba
pasando y por qué no podía controlar las reacciones de su propio cuerpo?44

- Sé que eres demasiado inocente como para hacerlo a propósito, pero allá fuera,
todos esos alfas te estaban mirando como si quisiera comerte y tú no te dabas
cuenta. ¿No lo entiendes, Jimin? Eres demasiado irresistible, todo el mundo pierde
el control a tu lado. - Habló con la desesperación y la impotencia tomando su
voz.31

- ¿Usted también, hyung? - Preguntó Jimin suavemente.300


Yoongi le miró con sus negras pupilas cargadas de una intensidad arrolladora.19

- Sobretodo yo. No pienso dejar que ninguno de esos alfas babosos te pongan un
solo dedo encima.321

Aquello sonó como una indirecta amenaza a todo el que se atreviera a intentar
algo con Jimin, pero al omega no le molestó, poco le importaban en ese momento
las personas que no fueran Min Yoongi y sus serios ojos negros.9

- ¿Está preocupado por mí? - Preguntó Jimin con una suave sonrisa.16

- Mucho.84

Yoongi sonrió también, sabía que cumpliría su palabra, nadie tocaría al omega,
aunque él tampoco pudiera hacerlo.18

- Volvamos, antes de que el señor Kang venga a buscarnos.45

Necesitó hacer uso de toda su fuerza de voluntad para pronunciar esas palabras,
pero la atmósfera de tensión había desaparecido y solo quedaba la dulce sonrisa
de Jimin y la convicción de Yoongi.

Cuando salieron, ambos estaban demasiado concentrados en sus pensamientos


como para darse cuenta de que toda la clase les miraba boquiabiertos.
Capítulo 8
Jimin estaba nervioso, y no entendía el porqué. Yoongi ya había estado en su
casa antes, aunque, en ese momento, se sentía diferente. Minhyuk estaba
pasando la tarde en casa de su amigo Lau, así que estaba solo a la espera de que
el alfa llegara para acabar el trabajo. Mentiría si dijera que aquellas magdalenas
recién ordenadas descansaban sobre la mesa de centro por casualidad. Le
encantó ver cómo Yoongi disfrutaba de sus galletas, y quería que probara otra de
sus especialidades. Cuando el timbre sonó, salió disparado hacia la puerta,
tropezando con uno de los juguetes de su hermano pequeño por el camino. Antes
de abrir, se detuvo frente al espejo de la entrada intentando organizar sus
rebeldes rizos rubios. Se dio por vencido justo antes de que el timbre volviera a
sonar. Yoongi estaba tan imponente como siempre, con unos ajustados jeans
negros con rotos en las rodillas y una sudadera del mismo color, siempre fiel a sus
botas de combate. Le dedicó una suave sonrisa que le aceleró el corazón, y que
Jimin devolvió con una mucho más grande y brillante.103

- Pase.128

Se hizo a un lado, permitiendo que el alfa entrara a su casa. Al hacerlo, una fuerte
oleada de olor a bosque le hizo suspirar. Debía comprar supresores pronto.193

- Minhyuk está celebrando el cumpleaños de un amiguito en su casa, así que


estamos solos.70

- Mejor.539

Yoongi habló sin pensar y, al ver los ojos abiertos como platos del omega, se
apresuró a arreglarlo.41

- Quiero decir, así podremos trabajar más tranquilos.179


Maldijo mentalmente. Yoongi era una persona que alardeaba de tener siempre el
control de las situaciones, pero todo eso se iba al traste cuando estaba con Jimin y
sus irresistibles ojitos brillantes. Se sentía tímido y torpe, y él nunca fue ninguna
de esas dos cosas. El filtro cerebro-boca de Yoongi desaparecía cuando estaba
junto al omega, y lo último que quería era espantarlo. Lo que él no sabía era que,
quizá y solo quizá, aquella matización había decepcionado a Jimin.78

Los chicos entraron al salón donde, al igual que el día anterior, les esperaba una
mesa llena de libros. Jimin no tardó en adoptar su postura estudiosa y
responsable, y se concentró en el trabajo, mientras que las palabras "estamos
solos" se repetían en la cabeza de Yoongi como en un viejo gramófono
estropeado impidiéndole centrarse. Jimin llevaba una camisa blanca, con el último
botón despasado, y unos ajustados vaqueros descoloridos; y Yoongi solo podía
pensar en lo que le gustaría barrer todas las hojas de la mesa con su brazo y
tumbar a Jimin sobre ella, arrancarle la camisa esparciendo los botones por toda
la estancia y amasar ese trasero que tan perfecto se veía bajo esos pantalones
apretados.253

- Hyung, ¿está bien?20

La preocupada voz de Jimin lo llevó de vuelta al mundo real.

- Claro, ¿por qué lo dices? - Respondió haciéndose el desentendido.

- Estaba gruñendo.444

- ¿Gruñendo?

- Sí, ¿en qué pensaba?231

Yoongi se lamentó, ¿por qué no podía mantener el control en presencia del


omega? ¿Por qué tenía que dejar que sus instintos animales lo dominaran? Era
patético.3
- En nada, no te preocupes, Jiminie.41

Y volvió a maldecir, esta vez, en voz alta.18

- Mierda.153

Jimin creía no haber oído bien.2

- ¿Acaba de...acaba de llamarme Jiminie? - Preguntó entre asombrado y


divertido.159

- ¿No?21

- ¡Sí lo ha hecho! - Exclamó risueño.22

Realmente, Yoongi era un idiota.5

- Yo...yo lo siento. Ha sido sin querer, no quería hacerte sentir incómodo. Antes
estaba pensando en ti, y así es como me refiero a ti en mi...1K

Mierda.47

Él se calló, Jimin se calló, en aquel momento sentía como si todo el maldito


vecindario se hubiera callado. No estaba acostumbrado a hablar con personas que
no fueran Hoseok, y con él no tenía que cuidar sus palabras. Definitivamente, con
Jimin debía empezar a hacerlo si no quería seguir cavando su propia tumba.35

Cuando le miró, el omega estaba sonrojado hasta las orejas, y había apartado la
mirada avergonzado. Yoongi no comprendía cómo podía ser tan adorable, y él tan
imbécil.

- Lo siento, Jimin. Soy un idiota, no quería molestarte y...

- Jiminie está bien. - Interrumpió Jimin muy avergonzado.83

- ¿Cómo?13
- Puede llamarme Jiminie si usted quiere, hyung.38

Yoongi sonrió, preguntándose qué había hecho él para merecer estar hablando
con una dulzura como Jimin. Debió ser algo muy bueno.18

- Entonces te llamaré Jiminie...si tú me llamas solo Yoongi.48

Jimin ladeó la cabeza y frunció el ceño con confusión.

- ¿Solo Yoongi? - Preguntó, como si aquello fuera algo inconcebible.

- Sí, solo Yoongi.59

Jimin pareció pensarlo por un momento antes de asentir sonriente.

- Esto nos convierte en amigos, ¿verdad?383

Yoongi no sabía qué decir, Jimin parecía tan ilusionado. Aquel chico,
definitivamente, era de otro mundo. Él solo tenía un amigo y Jimin parecía llevarse
bien con todo el instituto. A él nadie le hablaba, nadie se le acercaba, pero el
omega de sus sueños, el chico del que estaba perdidamente enamorado, quería
ser su amigo. Aquello era mucho más de lo que podía pedir.22

- Claro, somos amigos.112

- ¡Genial!

El omega dio una palmada y un pequeño salto en su sitio, antes de abrazar a


Yoongi. Un contacto rápido y breve, algo que había sido tan natural como el
respirar para Jimin pero que había dejado a Yoongi pegado a la silla.

- Lo siento, a veces soy demasiado cariñoso... - Se disculpó al darse cuenta de la


parálisis del alfa.119

Era verdad, a él le gustaba abrazar a sus amigos, y Min Yoongi era uno de ellos.
No importaba que pensara que era un alfa tremendamente guapo, ni que su
corazón se acelerase con su presencia, ni que, al abrazarlo, hubiera sentido como
si un millón de mariposas revolotearan en su interior.75

- No, no importa. Será mejor que acabemos el trabajo de una vez. - Respondió
Yoongi sintiéndose avergonzado por primera vez en toda su vida.1

Solo rezaba porque sus mejillas no estuvieran tan rojas como las sentía.14

Los dos chicos terminaron el trabajo en un tiempo récord, a decir verdad. Pero es
que Park Jimin era una de las personas más inteligentes y trabajadoras que
Yoongi había conocido jamás. Lo bueno, era que había perdido el miedo a no
volver a hablarle más una vez terminada la tarea. Al fin y al cabo, ahora eran
amigos.
Capítulo 9
- ¡Yoongi!88

Detuvo sus pasos cuando escuchó la voz más bonita del mundo pronunciar su
nombre. Una sonrisa automática se dibujó en sus labios al tiempo que se giraba y
veía correr al pequeño omega hacia él.15

- Buenos días, Yoongi.54

Los brazos de Jimin le rodearon momentáneamente, y el calor se expandió por su


pecho. El dulce aroma del omega le envolvió, mejorando su mañana al instante.
Definitivamente, podría acostumbrarse a eso.72

- Buenos días, Jiminie. - Respondió cuando el contacto se rompió.23

Los dos chicos continuaron juntos su camino a clase, charlando sobre lo deliciosas
que estuvieron las magdalenas de Jimin del día anterior, mientras todos y cada
uno de los estudiantes que estaban en el pasillo contemplaban la escena
incrédulos. Los cuchicheos y las miradas indiscretas les precedían, y es que, no
todos los días se veía al estudiante más dulce y más deseado de todo el instituto
abrazar al alfa más temido. Aquello era como ver a un conejito darle la patita a un
tigre; antinatural. Aquella amistad iba contra todas las leyes naturales de los
círculos sociales adolescentes. ¿El marginado y el popular? ¿Esto qué es, una
novela cliché de wattpad?1.7K

Taehyung ya estaba en clase esperando a su mejor amigo con una de sus


sonrisas rectangulares, que lentamente se desvaneció al verlo entrar charlando
animadamente con Yoongi. Cuando el rubio le vió, le dedicó una gran sonrisa y se
dirigió hasta él, arrastrando a al alfa a su lado.80

- Tae, él es Yoongi hyung. Yoongi, él es Taehyung. Seguro que nunca os han


presentado. - Habló Jimin animadamente.2
- No, nunca había tenido el...placer. - Dijo Taehyung con notable ironía.187

Yoongi quería alejarse lo más pronto posible, no le gustaba conocer a gente


nueva, y que el amigo de Jimin lo mirase como si fuera un secuestrador de niños
en una furgoneta blanca, tampoco ayudaba. Pero Jimin se veía tan feliz, tan
ilusionado, con sus pequeños ojos brillando de felicidad, como si nada le hiciera
más ilusión que presentarlos, como si de verdad él le importara. Aquel niño era su
perdición. Yoongi se obligó a poner su expresión más neutral y a mirar a
Taehyung.43

- Encantado.4

El chico le miró como si le hubiera salido otra cabeza.3

- Igualmente... - Respondió desconfiado.

Jimin aplaudió alegre.60

- ¿Ves, Tae? Te dije que Yoongi era genial.72

Taehyung asintió sin convicción, no queriendo discutir con su amigo. Mientras,


Yoongi solo podía pensar en que Jimin creía que era genial. No pudo evitar
sonreír, aunque, cuando se dio cuenta de que Taehyung le observaba con el ceño
fruncido, volvió a su expresión neutra.77

Cuando el profesor Choi entró a clase, Yoongi volvió a su sitio y Jimin tomó
asiento junto a Taehyung.17

- ¿Estás loco? ¿Ahora eres su amigo? - Preguntó Taehyung entre susurros


mientras el profesor escribía en la pizarra.10

- Sí, lo soy. ¿Tienes algún problema?165

El tono de Jimin dejaba claro que, como la respuesta a aquella pregunta fuera
errónea, iban a tener problemas. Y muy serios.9
- No, es solo que...no me gusta. Hazme caso, mochi, Yoongi no es de fiar.96

- Estoy harto de tus "no es de fiar", Taehyung, eso no son más que prejuicios. -
Que le hubiera llamado por su nombre completo no era buena señal.11

- Lo siento, Chim Chim, es que no me da buena espina...11

- ¡Pero no es un pescado, no tiene que darte ninguna espina! - Respondió


haciendo un puchero frustrado.371

Taehyung reprimió una risa, su amigo no tenía remedio.

- ¡Tengo una idea! - Exclamó de pronto Jimin.26

Quizá lo hizo demasiado alto, porque toda la clase se giró hacia él, incluído el
señor Choi.25

- ¿Le gustaría compartir esa idea con el resto de la clase, señor Park? - Preguntó
el profesor.85

Les mejillas del omega se tiñeron de un potento rojo, bajó la mirada avergonzado
y empezó a jugar con sus manos.

- Lo siento mucho, señor Choi, no volverá a ocurrir. - Se disculpó con voz suave.4

Jimin había despertado el instinto protector de todos los alfas y betas del aula,
incluído el profesor, que le regaló una sonrisa tranquilizadora.184

- No se preocupe, todos nos despistamos de vez en cuando.183

Jimin le devolvió una enorme sonrisa y una efusivo asentimiento de cabeza.

- Chim, tienes suerte de ser tan adorable, así nadie se da cuenta de que, en
realidad, eres un desastre.65

Los dos amigos rieron bajito.


- Cuéntame esa idea, anda.2

- Tenemos que salir los tres, ir a algún sitio juntos. Así verás que Yoongi no da
nada de miedo, y que es un chico estupendo. - Jimin sonrió ilusionado, convencido
de que, al lado de su idea, la de la cura de la malaria era una nimiedad.69

- Oh no, no, no. Ni hablar. Y, ¿desde cuándo le llamas Yoongi con tanta
familiaridad?6

Las mejillas de Jimin volvieron a teñirse de rojo y desvió la mirada.

- Desde ayer, él ha empezado a llamarme Jiminie. - Dijo y sonrió suavemente


recordando el momento en el que el alfa le llamó así por primera vez. Aún quería
saber en qué pensaba cuando lo hizo.117

- Oh Dios mío. - Dijo Taehyung separando mucho las palabras. - Te gusta,


¿verdad?263

Las mejillas de Jimin se encendieron aún más si era posible y abrió los ojos
desmesuradamente.3

- ¿¡Qué!? ¡No!88

- No me mientas, Jimin, te conozco mejor que tú mismo. - Taehyung resopló


rendido. - Será mejor que organices esa salida, tengo que decirle unas cuantas
cosas a ese alfa descerebrado. Como te haga algo malo, se las verá conmigo.109

- Cállate, Tae.21

Jimin estaba tremendamente avergonzado. A él no le gustaba Yoongi, no, nope,


para nada. Yoongi solo era su amigo, un amigo que le ponía nervioso y que hacía
que unas agradables cosquillitas viajaran desde sus pies hasta la cabeza, dejando
una dulce sensación a su paso. Nada especial.431
Jimin miró al lugar en el que se encontraba el alfa, topándose de lleno con sus
ojos negros. Yoongi sonrió y él volvió a mirar la pizarra rápidamente, avergonzado.
La suave risita de Taehyung se escuchó de fondo.34

Puede que le gustara Yoongi, solo un poquito.


Capítulo 10
Aquel día también habían tenido gimnasia, atletismo, concretamente. Todos y
cada uno de los músculos de Yoongi se resentían a cada paso que daba. Entró al
vestuario y arrugó la nariz con desagrado, allí apestaba a alfa sudoroso, y el dulce
aroma de Jimin no estaba ahí para camuflarlo; el profesor le había mandado
recoger el gimnasio. Seguro que lo único que quería era ver cómo el omega se
agachaba a recoger los conos del circuito. Yoongi gruñó ante esa idea. Abrió su
taquilla y sacó su bolsa de deporte, se quitó la camiseta y la cambió por una
limpia, después hizo lo mismo con los pantalones.137

- Ya lo creo, es increíble.1

La voz de Jackson Wang llegó a sus oídos desde un par de taquillas de distancia.
Hablaba animadamente con Im Jaebum, un beta que solía rodearse de alfas y que
no le caía demasiado bien a Yoongi.124

- Es el omega perfecto, casi de ensueño. Es dulce, es atento y tremendamente


guapo. - Dijo el beta.

- Y, no nos olvidemos, de que está buenísimo. ¿Ese culo es normal en un chico?


No puedo mirar a otro lado cuando corremos.203

Los dos amigos rieron socarronamente y Yoongi apretó los puños. No podían
estar hablando de quién él creía que estaban hablando.3

- ¡Ya te digo! Jimin volvería loco a cualquiera, cómo me gustaría marcarlo y poder
folla...291

Oh sí, lo estaban haciendo.

Yoongi cerró la taquilla con tanta fuerza que hizo vibrar todas las demás. El
vestuario se sumió en un pesado silencio. Lentamente, como un lobo acorralando
a su presa, se acercó a los otros dos chicos que le miraban con una mezcla de
curiosidad y temor. Destellos rojos manchaban las negras pupilas del alfa. Min
Yoongi estaba enfadado de verdad.98

- Me gustaría formar parte de vuestra conversación, ¿de quién hablabais? -


Preguntó con la miel bañando sus palabras. Era una trampa.74

- De...de Park Jimin. - Respondió Jackson temeroso.203

Nunca había hablado con Yoongi, nadie lo había hecho en realidad. Bueno, nadie
excepto Jimin. Tragó saliva en cuanto se dio cuenta de que la había cagado pero
bien.57

- Ah, sí, Jimin. Es un gran omega, ¿verdad? ¿Qué decías que te gustaría hacerle,
Im? - Volvió a preguntar, apretando la mandíbula y mirando a Jaebum con fingida
curiosidad. Yoongi era la aparentemente inofensiva Venus Atrapamoscas que
esperaba pacientemente para devorar a su presa.64

El beta retrocedió un paso asustado. Todas las historias que había escuchado
sobre Min Yoongi se sucedían en su cabeza como pequeños y terroríficos
sketches, en ese momento, el imponente alfa se cernía sobre él con la furia
homicida dibujada en su rostro. Ninguna de aquellas historias era cierta, pero
Yoongi estaba dispuesto a hacerlas todas realidad con aquellos dos imbéciles que
habían mancillado el nombre de Jimin. ¡Solo él podía fantasear con el omega!
¡Solo él podía mirarle!207

- Na-nada...solo...6

El alfa interrumpió la trémula respuesta dando un fuerte golpe a una de las


taquillas. El estridente sonido metálico heló la sangre de todos los que estaban
presenciando aquella escena.2
- No quiero que ninguno de vosotros vuelva a hablar de Park Jimin como si fuera
un trozo de carne, ¿¡me habéis entendido!? Ninguno estáis a la altura siquiera de
la jodida suela de sus zapatos. - Bramó con furia.283

Aquello era una advertencia, no solo para Jackson y Jaebum, si no para todos los
presentes. Park Jimin ya no estaba en el mercado, y pobre del que intentara
tocarle un solo pelo.119

Yoongi se apartó de los dos chicos en cuanto percibió el aroma de Jimin, y unos
segundos después entró el sonriente omega. Todos volvieron a la normalidad
como si nada hubiera pasado mientras Jimin cambiaba su ropa de deporte por
unos jeans y una camiseta. Por una vez en todo el curso, el único que le
observaba hacerlo era Yoongi.136

Cuando terminó de vestirse, se acercó al alfa tan sonriente como siempre. Y,


como cada vez que el omega rondaba cerca, Yoongi sintió el aire escapar de sus
pulmones.

- Yoongi, ¿quieres almorzar conmigo y con Tae?

- ¿Con Taehyung? - Preguntó dudoso.58

Jimin asintió sonriente. Yoongi suspiró, preferiría almorzar solo con Jimin, pero no
tenía más remedio que aguantar a su amigo.5

- Está bien.

En algún punto del camino a la cafetería, Jimin se colgó del brazo de Yoongi. La
gente se apartaba a su paso, mirándolos aún sin terminar de creérselo. La historia
del incidente en los vestuarios había corrido como la pólvora y todo el que
estudiaba en ese instituto ya sabía que Park Jimin era zona prohibida. Jimin
parecía ajeno a todo eso y caminaba feliz colgado del brazo del mayor, casi
saltando por los pasillos.166
- ¿Tienes hermanos, Yoongi?17

- ¿Cómo? - Preguntó desconcertado por la pregunta.1

- Sí, es que le caíste muy bien a Minhyuk, así que pensé que a lo mejor tú también
tenías un hermanito pequeño.

- No, soy hijo único.76

- Vaya, ¡entonces se te dan genial los niños!80

Yoongi rió.

- No lo creo. - Negó divertido.

- ¿No te gustan? ¡A mí me encantan! Me encantaría tener un montón de


pequeñines correteando por mi casa dentro de unos años. - Habló felizmente con
aire soñador. Jodidamente adorable.291

En la mente de Yoongi se proyectó la imagen de Jimin unos años mayor, con una
prominente barriga, con un niño pequeño entre sus brazos y otro chiquitín
abrazando una de sus piernas. El más mayor tiene el cabello rubio y rizado y el
que Jimin sostiene con cuidado de no dañar su vientre tiene unos penetrantes ojos
negros y el cabello lacio y moreno.205

Yoongi sonrió, aquella era la visión de un futuro utópico e irreal, pero


maravillosamente feliz.8

- No es que no me gusten, es cuestión de tenerlos con la persona indicada.86

Jimin sintió sus mejillas enrojecer, pero era imposible que Yoongi se refiriera a
él.108

Finalmente, llegaron a la puerta de la cafetería y aquel tema quedó olvidado.9


Taehyung ya los esperaba en la mesa que solía compartir con su amigo. Había
tenido que saltarse la clase de gimnasia por una reunión con el tutor. No parecía
demasiado feliz de ver al alfa, aunque ya sabía que almorzaría con ellos.

Después de ir a comprar el almuerzo, los tres se sentaron en la mesa.

Yoongi aún se sentía extraño almorzando en compañía, pero la presencia de Jimin


hacía que valiera la pena toda la incomodidad.

- Esto...Yoongi, ¿te apetecería venir con Tae y conmigo a ver una película el
viernes por la noche? - Preguntó tímidamente Jimin.1

Vale, eso no se lo esperaba.14

- ¿Yo?21

- Claro que tú, idiota, ¿o ves a algún otro Yoongi sentado en esta mesa?296

- ¡Taehyung! - Reprendió Jimin a su amigo.9

Taehyung se encogió de hombros y siguió comiendo su sándwich.22

Yoongi sopesó sus opciones, podía decir que no y desaprovechar una ocasión de
estar con Jimin o podía aceptar y aguantar a su amigo durante toda una tarde...¿a
quién quería engañar? Nunca podría decirle que no a Jimin.5

- Está bien, pero ¿os importa que lleve a un amigo?472

Necesitaba distraer a Taehyung para poder tener a Jimin para él solo, y Hoseok
era el indicado para eso.
Capítulo 11
- ¿Puedes recordarme otra vez porqué accedí a esto?207

- Porque me lo debes, yo te ayudé a cortar con Mina, y te acogí en mi casa


cuando tus padres se enteraron de que eras gay y te echaron. Además, no será
tan malo, sólo vamos a ver una película, y el amigo de Jimin es bastante guapo.
No es mi tipo, porque mi tipo son los omegas bajitos de mejillas abultadas, pelo
rubio y rizado y jodidamente adorables, pero no está mal.344

Hoseok suspiró resignado.16

Habían quedado con Jimin y Taehyung a las seis en punto en la entrada del cine.
Eran las cinco y media y los dos alfas ya estaban apoyados contra la fachada del
local. Bueno, más bien solo uno, que miraba divertido cómo su amigo daba vueltas
de un lado a otro a punto de morderse las uñas de los nervios.29

- ¿Cómo actúo con él? Se supone que ahora somos amigos, pero yo no sé cómo
comportarme con un amigo. Mi único amigo eres tú, y eres igual de imbécil que yo
así que no hay necesidad de disimular.477

- ¡Oye!4

- No voy a saber qué decirle, la voy a cagar. Seguro que piensa que soy un alfa
descerebrado que solo quiere marcarle, no se me da bien disimular cuánto me
gusta cuando está cerca.16

- Es que eres un alfa descerebrado que solo quiere marcarle.93

- ¿Acaso sabemos qué película vamos a ver? Si escogemos una de miedo, a lo


mejor se asusta y me abraza. ¿Eso sería bueno o malo? Por una parte, no hay
nada que quiera más en este mundo que que él me toque, pero ¿y si no puedo
controlarme...39
Hoseok rodó los ojos y sacó su móvil, si Yoongi había decidido ignorarle, él jugaría
al Candy Crush. Tenía que admitir, que era divertido ver a su amigo en ese
estado. Min Yoongi siempre fue alguien de pocas palabras; si quería algo lo cogía,
y si algo no le gustaba lo decía, no importaba el momento ni lo inapropiado que
fuese decir que aquel vestido hacía gorda a la madre de Hoseok cuando la mujer
estaba presente. No solía darle demasiadas vueltas a las cosas y era bastante
impulsivo. Por eso, Hoseok no dudaba de que Jimin fuera la pareja destinada de
Yoongi. Por eso, y porque cada vez que tenía ocasión, metía el nombre del omega
en sus conversaciones. "Oye, Yoongi, quiero comer pastel." "¿Sabes que Jimin
quiere ser repostero?" "En serio, salgamos, me apetece mucho comer pastel."
"Dentro de unos años, podremos ir a su pastelería a comer." "Pero yo no quiero
comer pastel dentro de unos años, lo quiero ahora." "¿Sabes a quién le gustan
también las cosas en el momento? A Jimin." Era insufrible. Otra clara señal, era
que el rostro usualmente aburrido e indiferente de Yoongi parecía transformarse
cuando hablaba de Jimin. Sus ojos brillaban y su boca se torcía automáticamente
en una suave sonrisa. Hoseok estaba feliz por su amigo, ese era uno de los
principales motivos por los que había decidido acompañarle. Más tarde descubriría
que había sido una buena idea.178

Yoongi sentía sus manos sudar, y su ritmo cardíaco se acercaba peligrosamente a


la velocidad de un infarto. Ya había visto a Jimin fuera de clase, dos veces (y eso
estaba entre los mayores logros de su vida junto con haber ganado el torneo de
tiros libres y haberse pasado en un día todos los niveles del Super Mario Bros),
pero aquello era diferente. Ya no estaban haciendo ningún trabajo y no era ningún
tipo de obligación; Jimin, su Jimin, le había invitado a pasar la tarde con él. Dios,
quería saltar de emoción, pero debía mantener la compostura.32

- Como sigas dando vueltas, vas a abrir un hoyo.172


Ignoró a Hoseok, él ocupaba el último lugar en su lista mental en aquellos
momentos. Tenía mil cosas en las que pensar y novecientas noventa y nueve
trataban sobre Jimin. No quería hacerse ilusiones, sabía que no debía, pero
recordar la sensación que lo invadió cuando el omega se colgó
despreocupadamente de su brazo, le hacía anhelar su contacto como un adicto
anhela su dosis. No había forma humana de estar más enamorado de alguien.18

Hoseok entrecerró los ojos, prestando atención a algo en concreto.

- Oye, ¿cómo decías que era ese omega tuyo?106

Por una vez, Yoongi le prestó atención a Hoseok, que tomó la nota mental de
mencionar a Jimin cada vez que el idiota de su amigo decidiera ignorarle.

Ahí estaba esa expresión soñadora de nuevo.4

- Pues...es como un rayo de sol embotellado en el cuerpo de la persona más


bonita del mundo. Es, sencillamente, hermoso. Todo mofletes achuchables y
pestañas largas, labios gruesos que cualquiera moriría por besar y la sonrisa más
dulce y radiante del mundo. Su pelo es dorado y esponjoso, y, cuando se ríe, sus
ondas se mueven de un lado a otro. Parece un ángel. - Habló Yoongi con
adoración.208

- Sep, creo que encaja en la descripción.163

Yoongi miró a su amigo sin entender nada.

- Está detrás tuya.1.1K

El rostro de Yoongi perdió el poco color que tenía y, lentamente, muy lentamente,
se dio la vuelta hasta dar de frente con los dos omegas. Taehyung estaba
haciendo su mayor esfuerzo por no estallar en carcajadas, y Jimin parecía
haberse quedado en shock. Sus mejillas estaban de un rojo brillante y sus ojos
abiertos de par en par. Yoongi se quería morir, la había jodido antes de empezar.
Le lanzó una mirada asesina a Hoseok, aunque éste la ignoró olímpicamente,
tenía mejores cosas a las que prestar atención. Cosas como un castaño omega
que hacía su máximo esfuerzo por no reír y que desprendía un embriagador
aroma a dulce de leche y galletas de jengibre recién horneadas.382

- Será mejor que entremos. - Habló Taehyung, haciendo de voz de la razón.

Nadie parecía tener la intención de moverse, así que tomó a Jimin del brazo y lo
arrastró hacia el interior del cine.

- Nosotros compramos las entradas, vosotros compráis la comida. - Dijo sobre su


hombro dirigiéndose al mostrador.11

En cuanto los omegas se alejaron, Yoongi hundió su puño en el estómago de


Hoseok.123

- ¿¡Se puede saber qué te pasa!?16

- ¿¡Que qué me pasa!? ¿¡Tú eres imbécil!? ¡Sabías que estaba ahí detrás! ¿¡Por
qué no me has avisado!?

- Porque eso no habría sido divertido.93

Otro puñetazo voló directo a su abdomen.8

- Mereció la pena. - Dijo Hoseok encogido sobre sí mismo y con la voz


estrangulada.61

- Ahora he hecho el ridículo, seguro que se arrepiente de haberme invitado. ¡Dios,


¿por qué soy tan imbécil!?13

- Eh, tranquilo hombre. El chico parecía avergonzado, no asqueado. Además,


sigue aquí ¿no? Eso es buena señal. Ah, y, hablando de cosas buenas, ¿cómo
decías que se llamaba su amigo?94
Yoongi miró a su traidor amigo con asco y pasó de largo, caminando hacia el
mostrador de comida. Dos paquetes de palomitas extra-grandes y cuatro vasos sin
fondo de coca-cola después, fueron a reunirse con los omegas.47

- ¿Qué película habéis elegido? - Preguntó Hoseok despreocupadamente.

- La Cagada, de Steven Spielberg.765

Hoseok y Taehyung rompieron en carcajadas mientras Jimin y Yoongi solo


querían que la tierra se los tragara. Los dos acompañantes parecían los únicos
cómodos en ese momento.35

- En realidad, es la última de Marvel. - Dijo Taehyung, secándose una lágrima.240

Los cuatro chicos entraron a la sala y se sentaron. Para desgracia de Yoongi,


Jimin quedó a su lado. En otras circunstancias estaría gritando de alegría en su
interior, pero en aquel momento desearía haber podido fundirse con la butaca. Le
costó dos tráilers y medio, pero al final se armó de valor para hablar.2

- Jimin, yo...lo siento mucho. No quería que oyeras todas esas cosas.75

El omega se mordió el labio tímidamente. Aquella disculpa le parecía una


estupidez, no era como si le hubiera molestado escuchar aquello de parte del
mayor. Simplemente le había impactado.4

- ¿De verdad lo piensas?

- ¿Qué?8

- Si tú de verdad crees...que soy hermoso. - Preguntó tímidamente, sintiendo su


cara arder.132

Yoongi sentía ganas de reír, ¿realmente le estaba preguntando que si le parecía


hermoso?19
- Jimin, tú eres precioso. - Dijo con sinceridad, mirando el sonrojado rostro del
omega.74

En ese momento, las luces se apagaron y la película empezó.

Si le hubieras preguntado a Yoongi por el argumento, no podría haberte dicho ni el


nombre de los protagonistas. Y no es que no le gustara Marvel, él era un gran fan
de la compañía, es que, en algún momento de la película, Jimin reposó la cabeza
en su hombro. Sus suaves mechones de cabello acariciaron la mejilla de Yoongi
haciéndole cosquillas, y su aroma lo envolvió, mareándole ligeramente.54

Y, de repente, el aliento quedó atascado a medio camino hacia los pulmones de


Yoongi cuando Jimin enterró la cara en su cuello y comenzó a...¿olfatearle?
Capítulo 12
Él no había podido evitarlo, de verdad que no. Algo en su interior había estallado
con la pequeña confesión de Yoongi, sacando su parte omega más profunda a
relucir. Primero, había apoyado la cabeza en el hombro del mayor, y el aroma a
alfa había sido tan intenso que se había sentido desfallecer. Cuando quiso darse
cuenta, su nariz se deslizaba suavemente sobre el cuello de Yoongi,
impregnándose del enloquecedor aroma.89

Un gruñido bajo rasgó el pecho del mayor, haciendo a Jimin estremecer. No fue
capaz de moverse. Lentamente, Yoongi llevó su mano a la nuca del omega y
comenzó a repartir suaves caricias en la zona. La piel se erizó bajo las yemas de
sus dedos, y Jimin dejó escapar un suave suspiro que golpeó directamente en la
base de su garganta. Un gruñido, esta vez un poco más fuerte, hizo vibrar su
pecho. No sabía cómo habían llegado a aquella situación, pero todo su autocontrol
se estaba yendo a la mierda.92

- Jimin, por favor...para.173

Su voz salió ronca, gutural, pero no podía evitarlo, la suprema excitación


comenzaba a apoderarse de su cuerpo. Tenía que detener aquello, o acabaría
arrancándole la ropa al omega en aquel lugar público. La idea hizo que sus
pantalones estuvieran un poco más apretados de repente; quería marcar a Jimin,
hacerle saber a todo el mundo que el omega más perfecto que alguna vez pisó la
faz de la Tierra le pertenecía. Pero no podía, aquello no iba a pasar.37

Jimin, finalmente, comenzó a retirarse despacio. Su omega gruñendo por la


separación.

- Lo...lo siento mucho, Yoongi. Mi-mi celo está a punto de empezar y...no volverá a
pasar.612
Jimin parecía avergonzado y realmente arrepentido. ¿Cómo no estarlo si se había
restregado en el cuello de Yoongi como un desesperado? Había oído cientos de
leyendas sobre la combustión espontánea, pero nunca quiso con tantas fuerzas
que fuera real.34

Mientras, Yoongi parecía ajeno a la vergüenza del omega. Su tono arrepentido


caló con fuerza en su persona, "Mi celo está a punto de empezar." "No volverá a
pasar." Claro que no lo haría, no podía permitirse hacerse ilusiones cuando Jimin
solo había seguido sus instintos guiado por el próximo inicio de su calor. Era una
reacción natural, no significaba que sintiera nada por él. Aún así, una sensación
de vació se instauró en alguna parte bajo sus costillas, sospechosamente cerca de
su corazón.120

- No importa. Vamos a ver la película.22

No habrían podido hacerlo ni aunque hubieran empleado toda su fuerza de


voluntad. Los ojos de Yoongi parecían estar anclados en Jimin y en su perfecto
perfil. Se deslizaban con admiración, acariciando con la mirada sus largas y
rizadas pestañas, sus pómulos altos, su nariz respingona y sus voluminosos
labios. Dios, se moría por besar esos labios. Aunque el jadeo que escapó de estos
cortó todo el fantaseoso flujo de sus pensamientos. Y la oleada de olor a omega
que se esparció después por toda la sala, le hizo clavar las uñas tan profundo en
la butaca que sintió que arrancaría la tela. Absolutamente todo el cine pareció
entrar en tensión, incluso Hoseok parecía haber tensado todos los músculos de su
cuerpo.153

- Jimin.28

Taehyung no se molestó en susurrar cuando lo sintió. Su amigo acababa de entrar


en celo. ¿Cómo podía ser tan irresponsable? Lo único que recibió como respuesta
fue un agónico jadeo entrecortado. Jimin lloraba, y podía verlo temblar desde su
lugar. Se levantó, ignorando a los alfas que permanecían con expresiones pétreas
y ojos cerrados, intentando mantener el control. El olor de omega de Jimin era uno
de los más fuertes que Taehyung había olido jamás. Era tan irresponsable lo que
había hecho, no importaba cuántas ganas tuviera de acudir a esa especie de cita
con Yoongi.230

- ¡Vamos! - Apremió.1

Tomó a Jimin del brazo y le obligó a levantarse. Con dificultad, corrieron fuera del
cine y siguieron corriendo hasta llegar a casa del omega. Por suerte estaba a un
par de manzanas. Para cuando consiguieron llegar a la habitación de Jimin, éste
temblaba y se retorcía en gemidos y sollozos de dolor. No había rastro de Minhyuk
y su madre.

- Tae... - Le llamó, con la voz rota.5

Se movía de manera errática sobre las sábanas. Tenía calor, tanto calor, y dolía
como el infierno.7

Taehyung corrió hacia el baño y rebuscó en el armarito hasta que dio con una caja
de supresores, tomó una de las pastillas rojas y se la dio a Jimin. La tomó sin
agua. Tenía suerte de conocer la casa de su amigo como si fuera la suya.
Taehyung se sentó junto a Jimin en el colchón y comenzó a acariciarle la cabeza,
estaba empapado. Le susurró palabras de aliento hasta que, poco a poco, se
calmó.41

- Jiminie, ¿por qué no cancelaste la salida si ibas a entrar en tu celo? Podríamos


haberla atrasado. - Le reprimió suavemente.23

Aquello, definitivamente, no había sido una buena idea.

Jimin gimió bajito y se abrazó a la cintura de su amigo.


- Pero...Tae Tae, hoy no tendría que haber empezado mi calor. - Habló, haciendo
un puchero contrariado. - Se suponía que empezaba la semana que viene, apenas
estaban apareciendo los primeros síntomas. Nunca lo había sentido tan fuerte.189

Taehyung frunció el ceño, era extraño que a un omega se le adelantara el celo.

- ¿Estás hablando en serio? ¿Seguro que no se te olvidó que era hoy? A veces
eres un poco despistado, y estabas muy emocionado por salir con Yoongi...

Jimin negó efusivamente, con los ojos cerrados.

- Míralo.

Le señaló al calendario que colgaba de su pared, y Taehyung se dirigió a él. Era


cierto, el primer día de su celo estaba marcado para dentro de una semana.
Taehyung frunció el ceño y se giró hasta su amigo. A decir verdad, había pasado
algunos de sus celos a su lado y nunca lo había visto en ese estado. Normalmente
estaría más sensible de lo habitual, y se pondría a comer helado como si no
hubiera un mañana para después llorar arrepentido porque iba a engordar.
Siempre le dolía un poco el abdomen, pero nada que no pudiera soportar.
Definitivamente, nunca había visto nada como aquello antes. Jimin tenía el pelo
pegado a la frente debido al sudor, y, juraría que sus pantalones estaban algo
oscurecidos. Estaba lubricando. No paraba de retorcerse, y gruesas lágrimas
escurrían por sus pálidas mejillas. No era normal tener un celo tan fuerte, a no
ser...81

- ¿Sabes que cuando un omega reconoce a su pareja su cuerpo reacciona


intentando conseguir una unión?159

Los ojos de Jimin se abrieron y miró a Taehyung con la vista borrosa.

- ¿Y?1

- Que su calor se intensifica y puede llegar a adelantarse.


A Jimin le costó un par de segundos entender lo que quería decir su amigo, pero
finalmente, su boca se abrió y sus mejillas se tiñeron de rojo.

- ¿Estás diciendo que Yoongi es mi...

- Eh, yo no he mencionado a Yoongi. A lo mejor es Hoseok, o a lo mejor es algún


otro alfa que estuviera en el cine, aunque, guiándome por cómo tenías la nariz
pegada a su cuello, sí, yo apostaría porque es Yoongi.266

Y mentiría si dijera que aquella idea le gustaba. Taehyung suspiró, el omega de


Jimin tenía realmente un pésimo gusto.131

- Pe-pero, eso no puede ser...7

Los ojos de Jimin volvieron a inundarse en lágrimas mientras se sentaba y


abrazaba sus rodillas.

- Ey, ey, cariño, ¿cuál es el problema? Pensaba que Yoongi te gustaba...por muy
inexplicable que sea eso...2

Jimin abultó sus labios en un puchero mientra rompía a llorar.

- Pe-pero y-yo a él no le gusto... - Hipó, escondiendo la cabeza entre sus


rodillas.323

Taehyun rió suavemente, abrazando a Jimin.12

- Mochi, no hay forma de que no le gustes a ese estúpido alfa. ¡Vamos, si cada
vez que te giras te mira como si fueras lo más impresionante que ha visto en toda
su vida! Y, no nos olvidemos de su pequeña confesión accidental.43

Jimin asomó sus ojitos sobre sus piernas, estaban rojos y brillantes.

- ¿Se-seguro? - Preguntó sorbiendo por la nariz.

Taehyung asintió.
- Ahora túmbate, necesitas descansar.42

Jimin durmió profundamente entre sueños protagonizados por un imponente alfa


de cabellera negra como la noche.
Capítulo 13
Cuando los dos chicos se marcharon de la sala, los susurros y cotilleos no se
hicieron esperar.9

- Dios mío, ¿has olido a ese omega? Seguro que ha entrado en celo.17

- Es lo más dulce que he olido nunca, ¿crees que aún estará por aquí cerca?
Podríamos ir a buscarlo...76

Un fuerte rugido acalló a los dos alfas, que hablaban en la fila de atrás.

- Vámonos de aquí. - Bramó Yoongi, haciendo su mayor esfuerzo por no girarse y


arrancarles la cabeza a aquellos que se habían atrevido a hablar así de Jimin.3

Hoseok asintió y los dos alfas abandonaron el cine.

- ¿Qué narices acaba de pasar?

- Ha entrado en calor.

Yoongi aún sentía cada nervio de su cuerpo en tensión. Su bestia interior le rugía,
exigiéndole que fuera en busca de su omega y pasara su calor a su lado, que lo
reclamara como suyo y que no se separara nunca de su lado. Con un gruñido,
golpeó la pared más cercana, sobresaltando a todo el que pasaba por allí.58

- Ey, Yoongi, ¿qué te pasa? - Preguntó Hoseok preocupado.

- Quiero...necesito verle. - Dijo entre dientes.8

- ¿Y por qué no vas a buscarle?41

Yoongi rió amargamente.

- ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Por qué iba a querer Jimin pasar su calor
conmigo?72
Hoseok rodó los ojos.46

- Eh...¿porque le gustas? Duh.323

Yoongi miró a su amigo como si acabara de decir la mayor locura de la historia.

- No digas gilipolleces.334

- ¡Oh, vamos! ¡Solo le faltaba subirse encima tuya ahí dentro! Taehyung y yo no
nos lo creíamos. Y, hablando de Taehyung, ¿tienes su número de...203

- Solo estaba actuando guiado por su calor.5

- Pues yo creo que estaba deseando que lo marcaras.

- ¿¡Estás loco!? Nunca le haría eso a Jimin.

- ¿El qué? ¿Marcarle? ¿Qué tan malo podría ser?

- Él es un omega dulce y jodidamente brillante, es la persona más inocente y


alegre del mundo y no hay manera de que quiera estar amarrado a mí de por vida.
No importa lo enamorados que estemos mi lobo y yo de él, nunca me perdonaría.
Cada vez que estamos juntos, la gente nos mira como si fuéramos de otro planeta,
y susurra. Yo sé lo que es ser el centro de los comentarios, el foco de las miradas
de desprecio, que la gente se invente mierda sobre ti; pero él no. Él es demasiado
bueno para eso, demasiado bueno para mí. No pienso exponerlo a las habladurías
de la gente.116

- ¿Desde cuándo te importa lo que digan los demás?6

- ¡Yo solo quiero protegerlo, Hoseok!41

Yoongi sentía su pecho subir y bajar acelerado, la respiración pesada y sus puños
tan apretados que estaba comenzando a sentir las uñas atravesándole la piel de la
palma de las manos.8
Hoseok suspiró, no tenía remedio.

- Mira, eso es una decisión muy personal, pero estoy seguro de que estáis
destinados a acabar juntos. No dejes que los demás jodan tu felicidad.30

Los dos alfas no volvieron a hablar mientras regresaban a casa, ni siquiera en el


trayecto en autobús. Se despidieron en la parada y cada uno tomó su camino.

Quizá parecía una estupidez, pero él había visto a Jimin relacionarse con la gente.
Era una persona sociable, con muchos amigos y un sinfín de admiradores. Él
simplemente no podía arrebatarle todo eso. A él le temían, las personas se
alejaban, estaba acostumbrado a estar solo. Hoseok era la única persona que
siempre había permanecido a su lado cuando ni siquiera sus padres estaban ahí
para hacerle compañía y, de repente, llegó Jimin. Había pasado meses
observándole en silencio, ahogándose en un amor silencioso y totalmente
platónico, cuando el destino quiso que sus caminos se cruzaran. Jimin era un
ángel, de eso estaba seguro. El pequeño omega había sabido ver más allá de los
rumores y las leyendas urbanas, atravesar su fachada de indiferencia y odio a la
humanidad y penetrar en su helado corazón. Lo amaba, joder si lo hacía. Y, por
eso, no podía marcarle. Jimin era como un ave exótica, demasiado especial para
ser encerrada en una jaula. Y Yoongi era la jaula más oxidada de todas.163

Se dejó caer sobre su cama desproporcionadamente grande con un suspiro


agotado. Sus pensamientos vagaban en todas las direcciones, pero siempre
acababan regresando al mismo lugar; Jimin.

Justo cuando estaba a punto de caer vencido ante el agotamiento, su teléfono


vibró en su bolsillo. El nombre del protagonista de su ansiedad apareció iluminado
en la pantalla. Yoongi frunció el ceño.6

- ¿Jimin? - Preguntó, la duda en su voz.

- Yoongi, soy Taehyung.20


Se incorporó en la cama rápidamente.

- ¿Taehyung? ¿Qué pasa? ¿Jimin está bien? - Preguntó asustado.

- Tienes que venir.182

- ¿Cómo? Taehyung, yo...

- Mira, - Interrumpió el omega. - no eres mi persona favorita en el mundo, y sé que


yo no soy la tuya tampoco, pero Jimin te necesita. Tú has provocado que su celo
se adelante, y nunca lo había visto en este estado. No para de llorar, y los
supresores no alivian su dolor.71

Todo el cuerpo de Yoongi se tensó, ¿Jimin estaba tan mal? Rápidamente saltó de
la cama y salió como una exhalación de la habitación.

- Voy para allá.56

Colgó.

Ni siquiera se molestó en esperar al autobús, corrió como nunca antes lo había


hecho hasta llegar a la casa del omega. En cuanto llegó a la puerta, el
increíblemente intenso aroma de Jimin debilitó sus piernas.79

- ¡Taehyung, abre la puerta! - Bramó, golpeando la madera con fuerza.

Un minuto más tarde apareció el omega castaño, mirándole con la preocupación


desfigurando sus bellas facciones.

- Está en su cuarto.54

Sin esperar más, Yoongi entró en la casa y corrió hacia la habitación de Jimin. El
olor era cada vez más intenso, y despertaba todos sus instintos de depredador.
Abrió la puerta del cuarto de golpe, sin molestarse en llamar, y lo que allí vio, le
dejó helado.43
Jimin estaba empapado en sudor, su piel perlada, solamente vestía unos bóxers,
permitiendo apreciar la humedad que se escurría entre sus magníficas piernas.
Yoongi gruñó, aquello era demasiado para él. Una prueba divina para su débil
resistencia.83

- ¿Yo-Yoongi?

La voz de Jimin se escuchó como un gemido. El alfa explotó.238

Caminó rápidamente hacia él, escuchando los jadeos del omega. Se apoyó en el
colchón sosteniendo su peso con un brazo, cerniéndose sobre Jimin. Lentamente,
el omega abrió los ojos y se encontró con la mirada más intensa que alguna vez
había podido contemplar. La respiración de Yoongi era pesada, y daba de lleno en
el rostro de Jimin. Algo en su cuerpo pareció reaccionar, calmándose al instante
con la presencia del alfa en la habitación. No podía pensar racionalmente, no
podía controlar sus instintos, simplemente, se dejó llevar. Alzó sus brazos y rodeó
el cuello de Yoongi, tirando de él hasta que se tumbó en la cama. El aliento de
Yoongi se retuvo, mientras Jimin pasaba una de sus piernas sobre su cintura y
enterraba su rostro en su cuello, aspirando su olor.99

- Yoongi...

Su nombre sonó camuflado en un gemido y, para aquel momento, el miembro de


Yoongi ya estaba más que despierto en sus pantalones. No podía pensar. Se giró,
encarando al omega, y sostuvo su cintura con fuerza. El movimiento produjo un
delicioso roce entre ambos miembros que les hizo jadear.88

- Jimin. - Gruñó Yoongi.27

Jimin respondió con un gemido. Se sentía desesperado, y el fuerte agarre del


mayor en su cintura le estaba haciendo enloquecer.46
Yoongi bajó la mirada, encontrándose con los ojos cristalinos de Jimin y sus
apetecibles labios rosados. Y, como si de un sueño se tratara, se atrevió a probar
aquella boca que llevaba meses obsesionándole. Aquel contacto fue como el
ansiado trago de agua para un peregrino, el paraíso en una gota. Jimin era
afrodisíaco, ambrosía en un ser humano irreal. En aquel punto, a ninguno de los
dos les importaba nada, solo el placer que les producían sus cuerpos al chocar.86

Las manos de Yoongi se deslizaron por los desnudos costados de Jimin mientras
cambiaban de posición. Jimin quedó tumbado, mientras Yoongi regaba besos por
su cuello.40

- Ah-ah...78

Jimin dejó escapar un gemido cuando Yoongi mordió suavemente una de sus
clavículas y después pasó su lengua, pidiendo disculpas silenciosas por la
brusquedad.

- Yoongi, por-por favor...

No estaba completamente seguro de porqué rogaba, pero lo necesitaba y rápido.

- Shhh...voy a hacer que te sientas bien, pequeño.61

Aquellas palabras incendiaron cada fibra en el cuerpo de Jimin.28

- Rápido.73

Yoongi volvió a besar aquellos labios de los que parecía no tener suficiente; nunca
tendría suficiente de Jimin. Su mano derecha comenzó su ascenso por el marcado
abdomen hasta rozar el elástico de los bóxers. El suspiro de Jimin le animó a
continuar. Con delicadeza, como si Jimin pudiera romperse, deslizó la mano bajo
la apretada tela, hasta rozar el despierto miembro que escondía. Un agudo gemido
le hizo mirar hacia arriba para encontrarse con la imagen más erótica de su vida.
Jimin era todo mejillas sonrojadas y suspiros arrancados de entre sus hinchados
labios entreabiertos. Yoongi gruñó, él también lo necesitaba. Rápidamente, se
incorporó y arrancó la única prenda que le separaba de cumplir su mayor deseo.
Tocar a Jimin se sentía como invadir el paraíso, arrasando con todo a su paso.73

- Intentaré tener cuidado, Jiminie, pero...Dios, me estás volviendo loco.

Jimin jadeó cuando le obligó a separar sus piernas. Yoongi se relamió ante la
exquisita vista, Jimin estaba lubricado y más que listo para recibirle. A él, solo a él.
Aquel pensamiento le hizo gruñir de satisfacción. Él solo quería follar a Jimin con
todas sus fuerzas, pero sabía que el omega era virgen. Debía hacer las cosas
bien. Juntando otra vez sus labios en un apasionado beso, llevó un dedo a la
apretada entrada del omega. Entró con facilidad, Jimin estaba realmente húmedo.
Sintió unas uñas clavarse en sus hombros y un caliente gemido en su boca. No
tardó en introducir otro dedo, y luego un tercero, pero aquello no era suficiente,
para ninguno de los dos.104

- Yoongi, por favor...5

Yoongi retiró la mano y Jimin se quejó, sintiéndose vacío de nuevo. Miró con un
puchero frustrado cómo el alfa se incorporaba de nuevo y sacaba su cartera del
bolsillo de los pantalones. Lo siguiente que vio fue un envoltorio plateado siendo
rasgado y la cremallera del alfa siendo bajada.175

- Siempre hay que estar preparado.368

Jimin gimió de anticipación cuando Yoongi bajó sus pantalones hasta la mitad de
los muslos para después retirar sus bóxers. Su pene fue liberado de su prisión de
algodón y parecía realmente feliz por ver a Jimin.408

Después de colocarse el condón, Yoongi se posicionó, tumbándose de nuevo


sobre Jimin, sosteniendo su peso con los brazos a los lados de la cabeza del
omega. Lentamente, se introdujo, mirando cómo el rostro de Jimin se desfiguraba
en una mueca de placer absoluto. Definitivamente, había hecho algo muy bueno
en su anterior vida para merecer aquello. Debió ser la Madre Teresa de Calcuta
por lo menos. Jimin gimió cuando Yoongi estuvo completamente dentro,
sintiéndose lleno hasta límites insospechados.270

- Muévete, por favor.17

Yoongi no era quién para discutir a su omega. Comenzó un demencial ritmo


pausado, intentando no ser demasiado brusco con Jimin, saliendo lentamente
para después volver a penetrarle. Aquello era delirante.13

- Más duro. - Gimió Jimin, casi exigió.329

Y, de nuevo, Yoongi obedeció.37

Aceleró la cadencia, penetrando al omega de manera rápida y constante,


golpeando su punto dulce con cada estocada. Jimin se deshacía en gemidos,
sintiéndose rozar el cielo con las manos cada vez que Yoongi golpeaba aquel
lugar que le hacía ver destellos bajo sus párpados. No hizo falta que pasara
demasiado tiempo antes de que la visión de Jimin se volviera borrosa. Echó la
cabeza hacia atrás, exponiendo sumisamente su cuello, y se vino con un agudo
gemido, manchando su abdomen.108

Las paredes internas del omega apretaron el miembro de Yoongi, haciéndole


enloquecer. Aumentó el ritmo y, un par de estocadas más tarde, se corrió con
fuerza.

- ¡Jimin! - Gruñó.30

Jimin continuaba con la garganta expuesta, a la espera. El lobo de Yoongi le


exigía hundir los dientes en la marfileña piel y reclamar al omega como suyo, todo
su cuerpo clamaba que lo hiciera. Yoongi tuvo que luchar contra todos sus
instintos para no marcar a Jimin. Aquello fue físicamente doloroso.136

Con un gruñido lastimero salió del interior del omega y se dejó caer a su lado.27
Jimin se sentía confundido e incompleto, pero sus párpados pesaban demasiado
como para quejarse.
Capítulo 14
Jimin despertó con un fuerte pinchazo en su abdomen que le arrancó un grito de
dolor. Sentía como si su cuerpo se estuviera consumiendo desde lo más profundo
de su interior. Nunca había sentido un dolor como aquel. Las lágrimas rodaron
libremente por sus mejillas mientras se retorcía entre dolorosos espasmos. El
vacío en su cama solo empeoraba su lamentable estado. Con gran esfuerzo,
consiguió incorporarse. No había ni rastro de Yoongi y, si no fuera porque su
penetrante olor a alfa seguía impregnado en sus sábanas blancas, Jimin habría
creído que solo era un sueño. Las imágenes de lo sucedido unas horas antes en
aquel colchón se repitieron como en una vieja película en la mente de Jimin. El
placer, la excitación, el alivio, la desesperación...todo aquel cúmulo de
sentimientos encontrados que hicieron que su cuerpo temblara de la más exquisita
manera. Y ahora, nada, vacío. Las ganas de llorar como un niño pequeño se le
hicieron insoportables, él quería...él solo quería a su alfa, necesitaba abrazarlo y
hundir la nariz en su cuello, aspirando aquel delicioso olor que calmaba todo su
ser. ¿Por qué no estaba allí? Rompió en un llanto lleno de sollozos lastimeros.
Con gran esfuerzo se incorporó y alcanzó el móvil que descansaba en su mesita
de noche y marcó el número de su mejor amigo. Tres tonos exactos después,
Taehyung contestó.39

- ¿Jimin?

La voz al otro lado de la línea sonaba extrañada.

- Tae...

Jimin sabía que su voz daba pena, que parecía un bebé llorando
incontroladamente, pero le daba igual. Él solo quería mimos y que su alfa lo
estrechara entre sus fuertes brazos, y, sin embargo, no había nadie ahí para
consolarle.27
- ¿Qué te pasa, cariño? ¿Y Yoongi? - Preguntó Taehyung preocupado.10

- É-Él n-no está.

- ¿¡Cómo!? ¿¡Te ha dejado solo!?7

- ¿Por qué se ha ido, Tae?87

Jimin sonaba como la persona más triste del mundo, pero es que así era
justamente como se sentía; triste, usado y abandonado.9

- ¿Por qué no se ha quedado conmigo?19

Y una nueva oleada de sollozos le impidieron seguir hablando.

- Voy para allá.

El silencio se implantó en la línea, seguido por el inconfundible pitido que indicaba


el fin de la llamada.

Jimin se dejó caer de nuevo sobre el colchón y se acurrucó bajo las sábanas, el
dolor de su abdomen cada vez más intenso. Aunque le hubiera gustado que su
dolor físico le distrajera de su agonía emocional. Yoongi lo había usado, se había
divertido con su cuerpo y después se había ido sin dejar rastro. Jimin nunca se
había sentido peor. Aún recordaba el suave roce de las manos del alfa sobre su
sensible piel, los jadeos de placer y sus pupilas cargadas de la más pura lujuria.
Jimin se sentía estúpido, estaba completamente seguro de que lo era. Al final,
Taehyung tenía razón. Su omega tenía un pésimo gusto y él había acabado
queriendo tanto al alfa que era doloroso. Era demasiado inocente, ¿por qué iba
Yoongi a querer estar con él? Jimin sintió otro sollozo partir su pecho, para aquel
entonces, su almohada ya estaba empapada de lágrimas.93

Diez interminables minutos pasaron antes de que se escuchara la puerta de la


entrada. Nunca se había alegrado tanto de haberle dado a Taehyung una copia de
las llaves. Escuchó unos pasos acelerados subir las escaleras y atravesar el
pasillo, la puerta de su habitación se abrió bruscamente, golpeando la pared, y un
jadeante Taehyung apareció en el umbral, su rostro mostrando una mezcla de
preocupación absoluta e ira contenida.4

- Tae...12

Escuchar el lastimero tono de Jimin partió el corazón de Taehyung en mil


pedazos. Corrió hacia su amigo y se sentó a su lado en la cama, acariciando
suavemente su desordenado cabello.

- Shhh...ya estoy aquí, mochi.

- Tae. - Volvió a decir Jimin, abrazándose a la cintura de su amigo, apoyando la


cabeza en su regazo y rompiendo de nuevo a llorar.

Las finas manos de Taehyung repartieron caricias por su espalda mientras le


susurraba dulces palabras de aliento, intentando calmarle.8

- ¿Tú-tú no te vas a ir, ver-verdad?144

Taehyung no era una persona violenta, nunca lo fue. Siempre creyó que había una
solución pacífica para todos los problemas, pero, en aquel momento, solo quería ir
a buscar a Yoongi y romperle su bonita cara de alfa, con un bate de béisbol,
envuelto en alambre de espino. No lo hizo porque Jimin lo necesitaba a su lado y
él no se iba a mover de allí..132

- No, no voy a irme. Nunca lo haré, Jiminie. He llamado a tu madre y me ha dicho


que Minhyuk está con tu tía, ella intentará volver cuanto antes de trabajar. Yo voy
a quedarme aquí todo el tiempo que necesites, ¿está bien?

Jimin asintió.
Pasaron unos minutos en silencio, mientras Jimin conseguía tranquilizarse. La
mano de Taehyung continuó trazando patrones en la espalda desnuda de su
amigo hasta que sintió que dejó de temblar.

- ¿Por qué se ha ido, Tae? - Preguntó Jimin suavemente, con la voz cargada de
pena.13

Taehyung suspiró.

- No lo sé, Jimin. Algunas personas simplemente no saben apreciar lo que


tienen.27

- Yo le quiero...35

Jimin sintió como el cuerpo de su amigo se tensó bajo él.

- Lo sé. - Dijo apretando los dientes.

Y le dolía, le dolía que su mejor amigo, la persona más dulce e inocente del
mundo se hubiera enamorado de un bastardo como Yoongi. No le merecía.15

- Duele tanto, Taehyung...mi pecho27

Jimin volvió a romper a llorar.

- Es como...como si me acabaran de arrancar el corazón. Me gusta tanto que


duele. Cuando volvió a buscarme pensé que quizá él también sentía algo por mí,
pero ahora...¡Mi pareja destinada me ha rechazado!27

Aquello sonó como una sentencia de muerte.

Mientras tanto, Yoongi daba vueltas sin rumbo en la habitación de Hoseok,


mientras éste le miraba sin entender su desesperación.

- ¿Qué cojones acabo de hacer? ¿Qué cojones acabo de hacer?100

- No lo sé, Yoongi, ¿qué cojones acabas de hacer?156


Yoongi detuvo por un momento su desesperada caminata y miró a su amigo como
un condenado a muerte contempla a su verdugo.

- Cuando volví a casa, Taehyung me llamó. Dijo que Jimin me necesitaba, así que
fui a su casa.

Hoseok abrió los ojos en una expresión de muda sorpresa.1

- ¿Y qué pasó?

- Me he acostado con él.

Aquellas palabras cayeron como una losa de mármol sobre la habitación. Hoseok
se tomó su tiempo para procesarlo.

- Espera, ¿me estás diciendo que te has acostado con Jimin?15

Yoongi asintió.

- Y él está en su calor.

Un nuevo asentimiento.

- Y ahora tú estás aquí...

La mirada de culpabilidad en el rostro de Yoongi fue lo último que Hoseok necesitó


para entenderlo.

- ¿¡Has dejado a Jimin, un omega, TU omega, solo después de haberlo hecho con
él en su celo!?151

Yoongi asintió, dicho en voz alta, sonaba incluso peor.4

- ¿¡Tú estás loco!? ¿¡Eres consciente de cómo debe de estar sintiéndose!? ¡Se
estará muriendo por tener cerca a su alfa!

- Yo...tenía miedo.86
- Tu maldito miedo te está haciendo joderla demasiado, Yoongi. ¿Qué te asusta,
ser feliz con el omega de tus sueños? ¿Compartir el resto de tu vida con tu pareja
destinada? ¡Vamos! ¿Qué mierda importa lo que diga la gente? Ni siquiera has
intentado hablar con Jimin, ¿se te ha pasado por la cabeza la idea de que él
también esté enamorado de ti? Dios, solo imagina cómo debe estar sintiéndose.56

Hoseok no tuvo ni pizca de piedad, y miraba a Yoongi realmente enfadado.6

- Soy imbécil.45

- Lo eres.106

- Nunca me perdonará, ¿verdad?30

- No lo creo.2

Yoongi gimió y escondió la cara entre sus manos. Había cometido el que sería
probablemente el mayor error de su vida.
Capítulo 15
El primer día después del incidente, ni Taehyung ni Jimin aparecieron por el
instituto. Yoongi se sentía raro sin la presencia del omega a su alrededor, sin su
brillante sonrisa, sin sus mejillas sonrojadas y sin sus dulces palabras. Se sentía
vacío e incompleto, y su humor decayó notoriamente. Le dedicaba miradas
asesinas a todo aquel incauto que se atrevía a pasar por su lado, e hizo llorar a un
grupo de alumnos de primero por estar parados en frente de su taquilla. Por
primera vez, la leyenda del malvado Min Yoongi se estaba haciendo realidad.51

El segundo día, el puño de Taehyung rompiendo su nariz le dio la bienvenida.


Todo el mundo contempló incrédulo cómo el omega golpeó al alfa con todas sus
fuerzas. El pecho de Taehyung subía y bajaba con furia, y sus puños permanecía
apretados a sus costados.109

- ¡Tú no mereces ser llamado alfa, Min Yoongi!30

El encolerizado grito del omega resonó por todo el instituto.

Yoongi sostuvo su nariz, sintiendo una fuerte punzada de dolor y la sangre cubrir
sus manos. Miró a Taehyung, el chico parecía realmente capaz de matarlo en
esos momentos, y él sabía el motivo. Realmente, no podía culparle.

- ¿Jimin está...

- Mal, está mal. - Acortó Taehyung. - Le has destrozado, se siente usado y roto.
¿¡Qué clase de persona rechaza así a su pareja destinada!? ¡No eres más que un
cobarde!48

Pareja destinada. Aquellas palabras golpearon a Yoongi con la fuerza de un


martillo neumático. Jimin también lo había sentido así. Nunca creyó que su propia
estupidez pudiera llegar a esos límites.17

- ¿Él quería que lo marcara? - Preguntó incrédulo.12


Taehyung empezaba a creer que quizá Yoongi no era malo, quizá solo era
imbécil.172

- Oh, pero ¡tú...! ¡Claro que quería que lo marcaras, hombre! ¡Está loco por ti, su
celo se adelantó por ti! ¿¡Qué te esperabas, un polvo y adiós muy buenas!?142

Taehyung cada vez parecía más enfadado, ni siquiera le importaba la gente que
observaba curiosa a su alrededor.

- ¿Sabes? Nunca me gustaste, pero pensé que incluso tú serías capaz de ver que
Jimin es la persona más maravillosa del mundo. Te había tocado el gordo y tú lo
has despreciado y has roto su corazón.15

Yoongi se sentía como la mierda más grande de todo el universo, Taehyung tenía
razón, era un cobarde y un intento fallido de alfa. Aquellas palabras no le dolieron,
porque él sabía que eran ciertas; lo que de verdad le dolía, era saber que había
herido a Jimin.22

- Sí que lo vi. - Respondió finalmente.

Taehyung pareció confundido.

- ¿Cómo?

- Sí que vi que Jimin era la persona más maravillosa del mundo, siempre lo ha
sido. Lo supe desde el maldito momento en el que entró por la puerta y su aroma
me impactó, supe que él estaba hecho para mí, y que mi único propósito en la vida
era estar con él. Taehyung, tú no lo entiendes, yo no quería usar a Jimin. Estoy
tan malditamente enamorado de él que a veces creo que estoy perdiendo la
cabeza, y solo quiero protegerlo, meterlo en una caja de cristal para mantenerlo a
salvo y que nadie pueda acercarse a él. Porque me vuelvo un cabrón posesivo
cuando se trata de Jimin, porque lo quiero solo para mí. ¡Claro que sé que es
maravilloso, joder! Hasta mi subconsciente lo sabe, y me lo recuerda cada noche
en sueños. Por eso pensé, que nunca querría estar unido a mí. ¡Mierda, si tú
mismo lo has dicho! No merezco llamarme alfa, soy un desastre. La gente me
teme y soy incapaz de relacionarme con más personas. Pensé que nunca sería
suficiente para Jimin, y ahora...ahora yo le he hecho daño y me gustaría poder
hacer que todo el dolor que está sintiendo volviera a mí, pero multiplicado por mil,
porque me merezco sufrir por haber herido a lo único bueno que me ha pasado en
la vida. - Dijo, con la desesperación y el más profundo dolor marcando sus
palabras.188

Taehyung se quedó sin palabras. El público improvisado había comenzado a


dispersarse en cuanto dejaron de gritar, y ahora solo quedaban ellos dos, parados
en medio del pasillo, mirándose fijamente.22

Si Taehyung le contara a alguien que había visto lágrimas anegadas en los ojos
de Min Yoongi, no lo habrían creído. La sinceridad arrolladora en las palabras de
Yoongi y el dolor en su mirada, calaron en lo más hondo del omega. Finalmente,
suspiró.14

- Realmente lo amas, ¿no es así?65

Yoongi asintió lentamente, con una sonrisa triste en sus labios.

- Con toda mi alma.48

Taehyung sabía que no mentía, por mucho que le costara admitirlo. Podía
entender los motivos de Yoongi, por muy estúpidos que fueran. Había querido
proteger a Jimin hasta tal punto que había terminado destrozándolos a los dos.8

- ¿Sabes? A pesar de lo que pueda parecer, Jimin es de las personas más fuertes
que alguna vez he conocido. Su madre trabaja mucho, tanto que apenas para en
casa, y él lleva haciéndose cargo de su hermano pequeño desde que su padre
murió, aún así, se las arregla para ser el mejor de la clase. Siempre afronta la vida
con una sonrisa, no importa lo duro que sea el problema que se le presente, él es
optimista hasta niveles casi irritantes. No voy a mentirte, Yoongi, lo has
destrozado, nunca lo había visto tan mal. Pero, si consigues arreglarlo, estoy
seguro de que él podrá hacerle frente a todo lo que supone ser tu compañero.28

Yoongi parpadeó, con la boca abierta.

- ¿Me estás diciendo que intente arreglarlo? - Preguntó incrédulo.62

Taehyung suspiró cansado.1

- Si por mí fuera, un platillo volante podría venir ahora mismo, abducirte y llevarte
a un planeta extraño en el que nunca volveríamos a saber de ti. Pero estamos
hablando de Jimin, y estoy seguro de que no importa lo dolido que se sienta, sigue
deseando estar a tu lado.218

- Gracias, Taehyung, de verdad. Iré a buscarle ahora mismo.2

- Sinceramente, no te lo recomiendo. Ahora está en casa de su tía, y es una mujer


de armas tomar. Y, por mucho que me gustaría ver cómo una señora de sesenta
años te abre la cabeza con una sartén, no es la reconciliación que Jimin se
merece.123

Yoongi hizo el amago de una sonrisa. Había tomado una decisión. Era antinatural
estar separado del amor de su vida, una blasfemia, algo irracional. Él iba a
encargarse de ponerle remedio a aquello, aunque tuviera que contar todos los
granos de arena del desierto del Sahara para conseguir el perdón de su dulce
omega.
Final
Yoongi tuvo que esperar un angustioso día entero hasta poder volver a ver a
Jimin. El omega llegó tarde a clase, arrastrando los pies, con la piel pálida y sin
brillo, el pelo desordenado y profundas ojeras bajo sus ojos. El olor de la tristeza
era tan intenso que la temperatura del aula descendió un par de grados. Ni
siquiera el profesor se atrevió a reclamarle por la tardanza, parecía estar a punto
de quebrarse. Yoongi quería pegarse un tiro por eso.150

Jimin se había tomado dos supresores esa mañana y se había obligado a salir de
la cama. Él no era así, él no dejaba que nada arruinara su buen humor, no
importaba lo mucho que doliera ver a Yoongi sentado en su sitio de siempre, con
la vista clavada en su persona. Jimin y su orgullo malherido hicieron todo lo
posible por ignorar al alfa y a su delicioso olor masculino que le evocaba dolorosos
recuerdos de unas manos grandes recorriendo cada rincón de su cuerpo desnudo
y haciéndole suspirar. Maldijo en voz baja, debía olvidarse de Yoongi. No podía
hacer nada si el alfa le había rechazado. Y volvió a maldecir, porque él nunca
maldecía.66

Caminó hacia su mesa y se sentó al lado de Taehyung, que lo miró con


preocupación.

- ¿Cómo te encuentras? - Preguntó.

- Estoy bien.21

Y sonrió, la sonrisa más rota del mundo.56

Taehyung fingió creerle y él suspiró agotado intentando poner algo de atención en


la clase. No podía permitirse que sus notas bajaran, eso nunca. Aunque era
verdaderamente difícil concentrarse cuando podía sentir la mirada de Yoongi
clavada en su nuca, casi como un contacto físico real.
Sabía que su aspecto no era el mejor, y que estaba llamando la atención de
muchos a su alrededor. Incluso el señor Choi, que normalmente tenía predilección
por él para hacer preguntas sobre la materia, había decidido darle su espacio,
ignorándole durante toda la clase. Se lo agradeció mentalmente de todo
corazón.36

Yoongi no podía apartar la mirada de la enmarañada cabellera de Jimin, estaba en


tensión, forzándose a mirar la pizarra, ignorándole deliberadamente. Tenía que
encontrar el momento justo para hablar con Jimin, para poder decirle que sentía
haberse marchado, que lo amaba y que nunca se iría de su lado, pero las
manecillas del reloj parecía reírse de él, moviéndose con una lentitud exasperante.
Yoongi nunca fue un buen alumno, pero aquel día ni siquiera fue consciente de
qué asignaturas estaba teniendo. Ni siquiera se molestó en sacar los libros de la
mochila, lo que fue algo bueno cuando sonó el timbre y solo tuvo que levantarse
para dirigirse rápidamente hacia el omega.11

Jimin no necesitó ver a Yoongi para saber que se acercaba, su olor era intenso y
podría reconocerlo a kilómetros de distancia, ahora más que nunca.

- Lo siento Tae, tengo prisa.59

Sin esperar respuesta de su amigo, salió corriendo de la clase, en dirección a la


cafetería.2

- ¡Jimin!

Escuchó a Yoongi llamarle, pero hizo su mejor esfuerzo para ignorarlo. Aprovechó
su baja estatura para fundirse con la marea de estudiantes que se dirigían a la
cafetería. Ese día se sentaría con Jaebum y Jackson, Yoongi no se acercaría a él
delante de tanta gente. Ese pensamiento le dolió, empezaba a pensar que quizá el
alfa se avergonzaba de él. Desechó aquello de su mente y siguió caminando hasta
llegar a la doble puerta de la cafetería. Por suerte, sus amigos alfa y beta eran
siempre los primeros a la hora de almorzar y ya estaban sentados en su mesa
habitual con un grupo de chicos, comiendo y charlando animádamente. Jimin
corrió hasta llegar a ellos.3

- Hyungs, ¿puedo comer hoy aquí? - Preguntó tímidamente.7

Jackson y Jaebum se miraron dudosos, aún tenían muy presente la amenaza de


Yoongi. Aunque al final aceptaron. Nadie sería capaz de rechazar a Park Jimin,
nadie salvo Yoongi, visto lo visto. Los siete chicos se movieron para hacerle sitio al
omega. A algunos ya los había visto antes, eran en su mayoría alfas y betas,
aunque también había un omega muy simpático llamado Mark.103

Jimin ni siquiera había ido aún a por su almuerzo, cuando Yoongi entró a la
cafetería. Barrió el lugar con la mirada y, cuando lo encontró, se dirigió hacia él
con paso firme.2

- Jimin, ¿podemos hablar? - Preguntó serio, ignorando la presencia del grupo de


amigos.

Jimin tragó saliva, ni siquiera lo miró.27

- Ahora no, hyung.32

Aquel hyung le dolió más que el puñetazo de Taehyung.30

- Por favor, Jiminie, yo...

Jimin tembló ligeramente y sorbió su naricita. No lo podía controlar, los supresores


no eran suficiente, seguía en celo y era doloroso tener que luchar contra su lobo
para no avalanzarse sobre Yoongi y frotar la nariz en su cuello.

- Te ha dicho que ahora no, ¿estás sordo acaso?185

Jaebum no sabía qué le había impulsado a cometer aquella locura. Quizá hubiera
sido la seguridad de que superaba en número a Yoongi si empezaban una pelea o
quizá Jimin era la cosita más bonita que había visto nunca y verlo llorar era
horrible, pero se encontraba encarando al alfa más temido de todo el instituto y el
que le había amenazado si volvía a acercarse al omega, y ya no había marcha
atrás.20

- Apártate, estoy hablando con Jimin. - La voz de Yoongi era severa, como una
orden sin posibilidad a discusión.7

- Pero él no quiere hablar contigo.35

Jaebum dio un paso al frente, acercándose al furioso alfa. En aquel momento,


todos los amigos del beta estaban de pie, en actitud defensiva, esperando el
próximo movimiento.52

- Hyung, basta. Hablaré con él. - Intervino Jimin.35

Jaebum frunció el ceño.

- ¿Estás seguro, Jimin?29

El omega asintió y dio un paso al frente, traspasando la barrera que suponía el


cuerpo del beta.

Yoongi se sintió infinitamente aliviado, aunque la mirada clavada en el suelo de


Jimin y sus pequeñas manitas temblorosas le dolieron como el infierno. Sostuvo
su brazo y los apartó de la mesa de Jackson y Jaebum, que aún seguían
vigilándoles.

- Jimin, lo siento tanto. - Dijo una vez se hubieron separado de los demás.1

Jimin miró por primera vez a Yoongi a los ojos, una mirada apagada y pasada por
agua.

- No tienes porqué disculparte.

- Sí tengo, ¡claro que tengo! Te dejé solo, abandonado. Y yo solo quería...


- ¿Por qué lo hiciste? - Interrumpió Jimin con la voz rota. Le estaba suponiendo un
verdadero esfuerzo aguantar las lágrimas.

- Tenía miedo.26

- ¿De qué? ¿De enlazarte con alguien a quien no amas?51

La primera lágrima rodó por la abultada mejilla de Jimin.

- ¡No! Tenía miedo de que la gente ya no te tratara igual por relacionarte conmigo,
de que te arrepintieras de haberme hablado alguna vez. De no ser suficiente para
ti.35

Yoongi llevó su mano a la mejilla de Jimin, secando aquella lágrima solitaria.

- Esa fue la mejor noche de toda mi vida. - Dijo sinceramente, mirando


directamente aquellos cristalinos ojos que estaban torturándole. Pero Jimin miró
de nuevo al suelo y retrocedió un paso, alejándose del toque de Yoongi.4

- Lo siento, hyung.18

Negó con la cabeza, reflejando en aquel gesto todo el dolor que había sentido.

Yoongi sintió la ansiedad crecer en su interior.

- Espera, Jiminie. ¿Qué puedo hacer para que vuelvas a confiar en mí? - La
desesperación en su voz era apremiante, pero se negaba a perder a Jimin.13

Entonces, guiado por un impulso inexplicable, decidió borrar todas las


inseguridades.

Jimin observó incrédulo como Yoongi se acercaba a la mesa más cercana y se


subía a ella, ignorando al grupo de chicas que comía tranquilamente.386

Todo el mundo miró a Yoongi y comenzó a susurrar curioso.

- ¡Eh, prestadme atención!442


Automáticamente, toda la cafetería se sumió en un profundo silencio. Para la
mayoría de los presentes, era la primera vez que escuchaban a Yoongi hablar.23

- No conozco al noventa y nueve por ciento de los que estáis aquí, aunque seguro
que vosotros sí sabéis quién soy yo. Soy Min Yoongi el problemático, Min Yoongi
el huérfano, Min Yoongi el de las peleas en los bares. Pues bien, estoy aquí para
deciros: ¡que no me conocéis una mierda! Yo solo soy Min Yoongi, el que está
locamente enamorado de Park Jimin. - Toda la cafetería contuvo la respiración al
mismo tiempo, mientras los ojos de Jimin se empañaban. - La he cagado, la he
cagado pero bien con él, porque soy un cobarde, porque creía que no me merecía
estar con alguien tan maravilloso como él, hice algo malo y acabé hiriéndonos a
los dos. Y quiero que me perdone, por él, por mí, por nuestros lobos. Porque lo
nuestro es más que un enamoramiento adolescente, un simple capricho pasajero.
Tú también lo sientes, ¿no, Jiminie? Somos compañeros, y no hay manera de
luchar contra eso. Esta vez quiero hacer las cosas bien. Nada de observarte
desde la distancia, nada de ahuyentar a los babosos a tus espaldas, nada de huir
cuando más me necesitas. Park Jimin, eres lo mejor que me ha pasado en la vida
y quiero que seas mío, y quiero ser tuyo, porque ambos nos pertenecemos
mutuamente. ¿Quieres salir conmigo?873

Jimin sentía como si un millar de mariposas hiperactivas hubiera comenzado a


revolotear en la parte baja de su estómago. Las lágrimas ya escurrían sin control
por su cara, y una enorme sonrisa se había dibujado en sus labios. Asintió, porque
no era capaz de formular palabra. Se sentía en una nube. Había perdonado a
Yoongi, claro que lo había hecho, había acabado con todas sus dudas de la mejor
forma posible.110

Yoongi descendió de un salto y corrió hacia él, estrechándolo protectoramente


entre sus brazos. Se miraron a los ojos y sonrieron. Yoongi se sentía realmente
afortunado de tener al chico más hermoso del mundo a su lado, con sus mejillas
sonrojadas, bañadas por las lágrimas y su hermosa sonrisa. Finalmente unió sus
labios en un hambriento beso que se cortó cuando ambos sonrieron aún con los
ojos cerrados, disfrutando del momento. Los aplausos del resto de alumnos de la
cafetería sonaban de fondo.
Epílogo
- ¡Min Yoongi, es la cuarta vez que te digo que no metas la mano en el bowl de las
galletas!214

- Pero es que la masa es lo mejor.21

El alfa hizo un exagerado puchero y miró a Jimin intentando parecer adorable.

- Eso no te va a funcionar. - Dijo entre risas el omega.

- Cierto, el único adorable aquí eres tú.44

Yoongi tomó la cintura de su pareja y tiró de él hasta estrecharlo contra su cuerpo.


Las mejillas de Jimin estaban sonrojadas, como cada vez que Yoongi le hacía un
cumplido. No importaba el tiempo que pasara, Park Jimin seguía siendo el mismo
dulce omega que volvía loco a cierto alfa cascarrabias. Sonreían mientras se
miraban a los ojos con un amor tan profundo que no podía expresarse con
palabras. Lentamente, Yoongi acortó la distancia hasta rozar sus labios con los de
Jimin, siempre tan dulces y apetecibles. El beso empezó con calma, suavemente,
los dos disfrutaban del contacto, pero a Yoongi nunca le había gustado andarse
con miramientos. Afianzó su agarre en la cintura y profundizó el beso,
introduciendo su lengua en la boca de un Jimin que estaba apunto de explotar. Un
gemido escapó de los labios del menor y Yoongi respondió gruñendo con
satisfacción. Lentamente llevó sus grandes manos al culo de Jimin, liberando su
cintura, amasando y disfrutando de aquella zona que tanto le gustaba del cuerpo
de su pareja. ¿A quién iba a engañar? Todo en Jimin le volvía loco.111

- Yoongi...

- Dios, Jiminie. Te quiero tanto. - Medio gruñó.

- ¡Iiiiiiiugh! ¡Qué asco, qué asco! ¡Por favor, buscad un hotel!276


Un niño de doce años entró a la cocina, obligando a la pareja a separarse. Jimin
rió tímidamente y Yoongi escondió el rostro en el cuello del omega, intentando
tranquilizarse. Otra vez sería.108

- ¡Oh, estás haciendo galletas! - Exclamó Minhyuk emocionado.95

Jimin asintió sonriente.

- Estaba a punto de llamarte para que echaras las chispitas de chocolate.12

Yoongi sonrió, algunas cosas nunca cambiaban. Aún no conseguía explicarse


cómo alguien de veintitrés años podía ser tan jodidamente adorable como lo era
Jimin.77

- ¡Ey, pero no metas la mano en la masa!

- ¡Pero es que es lo mejor!1

Jimin suspiró resignado.

- De verdad que no tenéis remedio vosotros dos.59

Intentaba parecer enfadado, pero la suave sonrisa que asomaba de sus labios le
delataba.9

Yoongi rió suavemente contra el cuello del omega. Aquellos eran los momentos
que le hacían sentirse pleno, junto al amor de su vida y su pequeño cuñadito, en
ocasiones incluso con su entrañable suegra. Hacía años que se había marchado
de aquella cárcel que llamaba hogar y se había despedido de aquella mujer cuyo
certificado de nacimiento aseguraba que era su madre. Se había alquilado un
pequeño apartamento, aunque, a decir verdad, pasaba más tiempo en casa de los
Park que en su piso. Jimin cumplió su sueño de estudiar repostería y había
conseguido un empleo en una coqueta dulcería de barrio, muy cerca de su casa.
Yoongi estaba estudiando producción musical, intentando abrirse un hueco en la
industria discográfica. Todo era tan perfecto que parecía un sueño.79

Abrió los ojos y besó la marca que le hizo a Jimin seis años atrás, apenas una
semana después de empezar a salir con él. Aquella marca que hacía su vínculo
oficial, la marca que los unía para siempre.198

- ¿Cuánto van a tardar las galletas, Minie?

- Depende de cuánto tarde en recoger tu cuarto, señorito.36

- ¡Pero eso no es justo!7

Yoongi se separó de Jimin y miró a Minhyuk. El preadolescente era la versión


miniatura de su pareja, todo cachetes adorables y labios abultados que
sobresalían más cuando hacía pucheros, como en aquel momento.33

- La vida no es justa, chaval. Es hora de que vayas aprendiéndolo. - Bromeó


Yoongi.82

Minhyuk rodó los ojos y sonrió antes de salir de la cocina rumbo a su cuarto. Era
un gran niño, muy dulce y obediente. Había presentado como beta a los nueve
años.81

Jimin se separó de Yoongi y continuó con el dulce.

Yoongi lo miró fascinado mientras Jimin trabajaba concentrado, algo de harina


manchaba sus mejillas, haciéndole ver jodidamente tierno. Yoongi suspiró y
sonrió, llamando la atención de Jimin que le miró y sonrió de vuelta.20

- ¿Qué pasa?

La sonrisa de Yoongi se ensanchó.

- Nada, simplemente...soy feliz.


Especial 1: La Marca
Aquella semana había sido un torbellino de emociones satisfactorias, una marea
de felicidad que se agitaba en su estómago. Estaba saliendo con Jimin, su
pequeño y dulce omega le quería. Contrario a lo que siempre había creído, la
gente no había dejado de lado al menor, simplemente, habían ido
acostumbrándose a su propia presencia. Caminaban tomados de la mano como
cualquier pareja, solo que ellos habían llegado al punto de ser inseparables. Todo
el mundo se había acostumbrado a ver junta a la feliz pareja; ahí donde Jimin
fuera, estaría Yoongi. Él aprovechaba cualquier ocasión para probar los labios de
Jimin, no importaba el momento y el lugar. Y Jimin no parecía estar precisamente
molesto por ello. Los besos de Yoongi eran adictivos, sus labios eran finos y
suaves, y su boca posesiva y cariñosa. A veces, a penas eran un roce de labios,
como un susurro que expresaba sin palabras todo lo que sentían. Otras, eran
besos apasionados, donde sus lenguas jugaban un papel primordial, besos
arrasantes que los dejaban jadeantes, ávidos de seguir probando y seguir
explorando en la boca del otro. Aquellos besos eran gritos al aire de lo mucho que
se querían.81

Estaban plenamente enamorados pero, aún así, Yoongi no había marcado aún a
Jimin como su pareja. Esa decisión no la tomaría hasta un par de días después.

Los omegas en celo nunca se cambiaban junto al resto de sus compañeros alfas y
betas. Habían estrictas políticas contra la segregación de clases, pero meter a un
omega en celo en un vestuario de alfas sobre-estimulados por el ejercicio, era
prácticamente un suicidio, no importaba lo mucho que los supresores ayudaran a
camuflar el olor (que, en el caso de Jimin, no era mucho). Yoongi seguía
ignorando en gran parte a sus compañeros de clase, por eso, no fue hasta ese
momento que no prestó atención al joven alfa que había llegado nuevo aquella
mañana. Se podría decir que era realmente apuesto, con marcados rasgos
masculinos y una pequeña peca en pómulo izquierdo. Desde que había llegado,
todos los omegas suspiraban por él y por sus seductora sonrisa torcida, por sus
suaves rizos castaños. Parecía un alfa poderoso. Yongguk era su nombre, si
Yoongi mal no lo recordaba.235

- ¿Qué tal tu primer día? - Preguntó Jackson, palmeando amistosamente la


espalda robusta del recién llegado.

El chico sonrió, parecía una persona amistosa, con facilidad para relacionarse.
Yoongi sintió arcadas.16

- Genial.

- ¿Has visto algo que te interese? - Preguntó Jaebum, moviendo las cejas
sugerentemente, dando a entender que no se refería precisamente a alguna
asignatura.

Los tres chicos rieron en camaradería.

- Bueno...puede ser.

- ¿Y bien? ¿Quién es la o el afortunado?20

Yongguk sonrió misteriosamente.

- No sé su nombre, pero es el omega más bonito que alguna vez he visto.89

El alfa parecía verdaderamente ilusionado.

- Esta mañana me ha sonreído y...¡dios, parece un ángel! Creo que está en celo,
su olor es jodidamente dulce.3

- Wow, parece que ese chico te ha dado fuerte, ¿cómo es? A lo mejor nosotros lo
conocemos.
- Pues...es pequeño, muy bajito, pero su cuerpo es como...buf. Tienes las mejillas
grandes y los labios más besables de toda la historia de los labios besables, y su
pelo es rubio y ondulado, y parece tan suave que...99

Jaebum y Jackson contuvieron la respiración, sabían perfectamente de quién


estaba hablando su nuevo amigo.6

- ¿P-Park Jimin? - Preguntó Jackson, sintiendo el miedo crecer en su interior.24

- ¡Sí, es él! ¿Creéis que le gustaría ser mi omega?37

- Lo dudo mucho.216

Una fría voz a sus espaldas tensó por completo el cuerpo de Jackson y Jaebum,
que se miraron como si algún tipo de bestia despiadada estuviera acechando
detrás de ellos. No estaban muy equivocados. Yongguk miró al recién llegado, no
se veía especialmente contento. Cuando sus ojos negros como la noche se
clavaron en él gélidos como una cuchilla de hielo, Yongguk sintió un escalofrío
recorrerle la columna vertebral. Aún así, él no se dejaba achantar facilmente.
Cuadró los hombros y miró al mayor desafiante.30

- ¿Y por qué no?

- Porque él ya tiene a otro.30

Y, sin decir nada más, Yoongi pasó de largo golpeando el hombro de Yongguk en
el camino y salió del gimnasio. Sabía que Jimin habría odiado que se metiera en
una pelea, odiaba preocupar a su pequeño.

Los tres chicos lo miraron aún en estado de shock. Yoongi tenía un extraño poder
para dejarte clavado en el suelo con solo una mirada.

- Creía que ese omega no tenía alfa, no pude olerlo en él.18

Jackson suspiró y dio una palmada en la espalda de Yongguk.


- Ellos están saliendo, nadie sabe porqué no lo ha marcado aún, pero Jimin es
algo así como...intocable.312

Un muy furioso Yoongi salió de los vestuarios y se apoyó en la pared esperando a


la única persona que podía conseguir tranquilizarle en esos momentos. Su pecho
subía y bajaba acelerado, y sus puños estaban apretados, igual que su mandíbula,
rezumaba ira por todos lados. ¿Cómo se atrevía aquel alfa desconocido a mirar
siquiera a su Jimin? Sabía que era hermoso, pero no podía soportar a otros tipos
intentando ir a por él. Eso tenía que acabar.19

Cinco minutos más tarde, Jimin salió charlando animadamente con un par de
omegas más que también necesitaban usar el vestuario apartado. Sus miradas se
encontraron y el pequeño sonrió. El cuerpo de Yoongi se relajó automáticamente.
Jimin corrió en su direcció y él le abrió los brazos para que su pequeño novio
pudiera refugiarse dentro. Yoongi lo estrechó con fuerza, hundiendo la cabeza en
su sedoso cabello, aspirando su dulce aroma para terminar de tranquilizarse.78

Jimin notó la tensión en la postura de Yoongi, y alzó la mirada con la barbilla aún
apoyada en el pecho del mayor.17

- ¿Pasa algo? - Preguntó ligeramente preocupado.

Yoongi suspiró, aquellos ojitos brillantes eran su perdición.

- Te quiero.65

Jimin se sonrojó y sonrió tímidamente, pero no apartó la mirada.

- Y yo a ti.31

Yoongi descendió sus labios hasta posarlos sobre los de Jimin en un suave y
cálido beso.

- ¿Puedo ir esta tarde a tu casa?202


El alfa había estado muchas veces en casa de Jimin, pero había algo en sus ojos
que decía que esa vez sería diferente. Jimin sintió su corazón acelerarse cuando
asintió.5

- Llamaré a mi tía para que vaya a buscar a Hyuk.215

El resto del día lo pasaron tan juntos como siempre, pero había algo diferente en
la manera en la que se tocaban, algo más íntimo y especial. La espera hasta el
final de las clases había sido eterna. Yoongi habría propuesto escapar antes de no
ser porque sabía que Jimin nunca habría aceptado. Cuando finalmente sonó el
timbre, se despidieron escuetamente de Taehyung y caminaron tomados de la
mano hacia la casa del omega. Un extraño silencio expectante les envolvía.

Por suerte, su tía pudo ir a por su hermano a la escuela y tenían la casa para ellos
solos.70

Cuando llegaron, Yoongi decidió que no era momento para ponerse tímido. Tiró de
Jimin hasta su cuarto, donde ambos se sentaron en la cama, mirándose con
intensidad.5

- ¿Tú también lo sientes? - Preguntó Yoongi en un grave susurro, acariciando el


rostro de Jimin con una mano. Su piel era tan suave como la seda fina.

Jimin ladeó el rostro confundido, disfrutando del contacto con la mano de Yoongi.

- Mi lobo está a punto de volverse loco.2

Jimin sonrió.

- Jimin, te amo. Demasiado; yo y mi lobo lo hacemos. Sé que este es un paso muy


importante y, si no estás seguro, no tienes porqué hacerlo, pero...24

Jimin acalló el vacilante discurso de Yoongi uniendo sus bocas en un beso


apasionado. Él también lo amaba, y lo deseaba con todas sus fuerzas, aunque
nunca fuera capaz de admitirlo en voz alta sin que sus mejillas se sonrojaran.
Yoongi gimió en medio del beso y sujetó con fuerza la estrecha cintura de Jimin. El
omega pasó una pierna sobre las de Yoongi, quedando sentado a horcajadas
sobre su regazo. El agarre en su cintura se afianzó. Yoongi sentía su polla dura
dentro de los pantalones, pugnando por ser liberada. Cuando Jimin hizo un
movimiento inconsciente con su cadera, frotando su culo contra la furiosa erección
que se apretaba contra él, Yoongi siseó.90

- Joder. - Maldijó el alfa entre dientes, apretando a JImin hacia abajo.63

Jimin sintió las vibraciones en el pecho de Yoongi y sus excitantes gruñidos que
no hacían más que calentarlo al nivel de un horno industrial. Repitió el movimiento
de sus caderas, creando una deliciosa fricción que los hizo gemir a los dos.
Yoongi simuló una embestida.101

- Yo-Yoongi, por favor...18

Jimin sentía la fuerza arrasadora de su celo invadirle, haciendo que sus instintos
más básicos tomaran el control de su cuerpo. Llevó sus pequeñas manos al
dobladillo de la camiseta de Yoongi y la levantó rápidamente, sacándosela y
lanzándola a algún lugar olvidado de la habitación. Después hizo lo mismo con la
suya, necesitaba sentir su piel. Sus cuerpo es estaban calientes, y tan necesitados
por consumirse que apenas podían detenerse a tomar aire. Yoongi tumbó a Jimin
sobre el colchón, devorando aún sus labios. Solo se separó para retirar lo que
quedaba de ropa en su menudo cuerpo. Ya había visto al omega desnudo antes
pero volvió a sentir como si estuviera contemplando una porción de paraíso, algo
que un simple mortal no debería estar presenciando. Él también se deshizo de la
poca ropa que aún lo separaba de su hermoso novio. Esta vez no había condón
de por medio. Deslizó las yemas de sus dedos sobre el pecho de Jimin, bajando
por su marcado abdomen. Haciendo caso omiso a la queja del omega, ignoró su
miembro despierto y se dirigió a su entrada lubricada. Dios, Jimin estaba tan
húmedo. Por él, solo por él. Acarició el contorno de su entrada y Jimin gimió.97

- Por favor, Yoongi, estoy listo. Hazlo ahora. - Suplicó lastimosamente, sintiendo
su cuerpo arder.8

Su celo le hacía estar más que listo para recibir al alfa. Yoongi gruñó,
desháciendose del poco autocontrol que le quedaba. Se incorporó y separó
bruscamente los muslos de Jimin, exponiendo al completo su culo. Con la mano
temblorosa, guió su palpitante miembro hacia la estrecha entrada y empujó
suavemente en su interior. Ambos jadearon con la intrusión. Yoongi dio un rápido
golpe de cadera, introduciéndose por completo en Jimin.7

- ¡Yoongi! - Gritó, arqueando la espalda.94

Sus brazos rodearon la espalda desnuda de Yoongi y sus uñas se introdujeron en


la pálida piel.

- Joder, Jimin.

Yoongi empezó a moverse, dando directamente en aquel punto que hacía que
Jimin pusieron los ojos en blanco con cada estocada. Con cada "más"
pronunciado por los dulces labios del omega, Yoongi iba perdiendo poco a poco la
cordura. Aquella debía ser la mejor sensación del mundo, Jimin lo apretaba tan
exquisitamente que estaba a punto de ver las estrellas. Una supernova se estaba
formando en su interior.76

- Yoongi, ah-ah...195

Las embestidas llevaban un ritmo frenético y el sonido de sus pelvis chocando se


entremezclaba con el de sus jadeos, poniéndole la banda sonora más erótica a
aquel maravilloso momento.33
- Yoongi, te amo... - Susurró Jimin antes de correrse con fuerza entre sus cuerpos,
sosteniéndose con fuerza de los musculosos brazos de Yoongi.36

La sensación de los músculos de Jimin apretando su miembro espasmódicamente


y las uñas clavadas con fuerza en su piel le llevaron al borde de un abismo sin
fondo visible. Justo antes de acabar, llevó su boca a la garganta de Jimin, justo en
el lugar en el que se unían cuello y hombro. Sentía como sus dientes aumentaban
de tamaño en su boca, dejando entrever su naturaleza de alfa. Una fuerte
estocada más y se corrió con fuerza, hundiendo los dientes en la tierna carne.
Saboreó la sangre del omega en su boca, mientras el nudo de acoplamiento se
deslizaba desde la base a la punta de su pene, amarrándose en el interior del
dulce cuerpo bajo el suyo. Jimin sintió su cuerpo temblar de nuevo, en una fuerte
réplica de su orgasmo, cuando sintió el nudo de Yoongi llenarle por completo.156

Yoongi rodeó a su pareja con los brazo, mientras el nudo se retiraba lentamente.
Ambos sonrieron agotados, acababan de unirse para siempre, y la prueba de ello
era la reciente marca violácea que adornaba la piel de Jimin.
Especial 2: V-Hope 1/2
*Tienes tres nuevos mensajes.*83

- Sí, esto...hola Taehyung. Soy Hoseok, el amigo de Yoongi. Sí, bueno, le pedí a
Jiminie tu número. ¿Te has enterado de que esos dos ya se han acoplado? Oh,
pero, ¿qué estoy diciendo? Eres el mejor amigo de Jimin, claro que lo sa...12

Piiiiii...57

- Mierda, soy yo otra vez. Me he enrollado y se ha acabado el tiempo. Lo siento,


estoy un poco nervioso, bueno, tú me pones nervioso. ¡Mierda! ¿Por qué no me
puedo callar? Uf, el caso es que quería saber si te gustaría...36

Piiiiii...16

- ¡Hey, soy Hobi otra vez! El único imbécil al que se le cortaría un mensaje dos
veces...Bueno, solo quería saber si tú, esto, si te gustaría...ya sabes, si no es
demasiada molestia, ¡Dios, ¿¡por qué esto es tan difícil!?135

Piiiiii...

19

Taehyung miró incrédulo el contestador automático, sintiendo ganas de reír.


Aquello había sido malditamente adorable. Hoseok estaba tan nervioso que casi lo
podía sentir dar vueltas sin rumbo por la habitación a través de la línea telefónica.
El sonido de una notificación en su teléfono desvió su atención del aparato. Tenía
un nuevo mensaje.

682 ** ** **:29
¡Hola, Tae! Soy Hoseok (sí, otra vez). Si aún no te has acercado al contestador,
por favor, borra mis mensajes. Si ya los has oído...creo que preguntarte esto no
tendrá sentido, porque seguro que crees que soy medio lerdo o algo y no querrás
acercarte a mí. Aún así, no pierdo nada por intentarlo (a parte de la poca dignidad
que me queda, claro). Bueno, lo que quería preguntarte en tres patéticos
mensajes (que espero que no hayas escuchado), era que si te apetecería salir
conmigo algún día a...no sé, dar una vuelta, tomar un helado, caminar juntos
rumbo al amanecer a lomos de un caballo blanco (?). Si te apetece, podrías
llamarme, o enviarme un mensaje, no envíes palomas mensajeras porque hace
tiempo que sellaron mi ventana. Bueno, voy a dejar de ponerme en ridículo.243

Un beso, ternura.

121

Taehyung sonrió enternecido por el mensaje, y algo sonrojado. Hoseok era un


tanto extraño, pero realmente se merecía una oportunidad por el esfuerzo. Debía
reconocer que su corazón se había acelerado un poco con los adorables intentos
del alfa por invitarle a salir. Además, Taehyung quería comprobar cómo
reaccionaría el chico si le llamaba de repente.

- ¡Estúpido, estúpido, estúpido! ¡Soy un imbécil!4

- Sep, lo eres.34

Yoongi estaba tirado en la cama de su amigo, jugando a lanzar palomitas y


atraparlas con la boca, mientras Hoseok se golpeaba repetidamente la cabeza
contra la pared.35

- No eres de ayuda, ¿sabes?4


- Eres tú el que le acaba de admitir al chico que le gusta que dificilmente puede
hablar a su alrededor..2

- También le he preguntado si quería calvargar conmigo hacia el amanecer a


lomos de un caballo blanco.179

Yoongi abrió la boca y la palomita que acababa de atrapar al vuelo cayó rodando.
Entonces, estalló en carcajadas, retorciéndose sobre el colchón.8

- ¡Eres patético!

- ¡Dios mío! ¡Seguro que no quiere saber nada de mí! - Se lamentó Hoseok.

La banda sonora de Indiana Jones interrumpió de nuevo los cabezazos del alfa
contra la pared. "TaeTae Bebé�" aparecía iluminado en la pantalla de su teléfono.
El alfa chilló y convulsionó en el sitio, lanzando el móvil a través de la
habitación.116

- ¡Es Taehyung!

- ¡Mierda, Hoseok! ¡Cógelo!297

Aún no había dejado de gritar cuando alcanzó el aparato.

- Hey, Taehyung, ¿qué pasa? - Contestó, aparentando tranquilidad.34

La risa de Yoongi se escuchó de fondo y Hoseok le miró mal.16

- Hola, Hoseok. Acabo de leer tu mensaje.

- ¿Y los de voz...? - Preguntó cruzando los dedos.6

- Sí, también los he escuchado.

Hoseok suspiró.
- Llamas para mandarme a la mierda, ¿verdad? - Preguntó decaído, sentándose
en la cama.8

Una dulce risita divertida se escuchó al otro lado, y el estómago de Hoseok se


encogió.

- En realidad, llamaba para decirte que acaban de estrenar la última entrega de


Transformers. Yo soy muy fan de la saga, así que me gustaría mucho verla, y
había pensado que a lo mejor te gustaría acompañarme.50

- ¡Sí, sí! ¡Joder, sí! - Hoseok saltó emocionado y luego se aclaró la garganta,
recobrando la compostura. - Quiero decir; sí, claro. No estaría mal.160

Taehyung volvió a reír, arrancándole una sonrisa embobada al alfa.

- ¿Seguro que no te apetece hacer otra cosa como, no sé, montar a caballo rumbo
al horizonte?156

- Era al amanecer. - Respondió sonrojado. - Y, creo que el cine está bien.15

- ¡Genial, porque los caballos me dan un miedo terrible! ¿Te parece si quedamos
mañana a las seis en la puerta del cine?211

- Claro, allí estaré.1

Ambos sonreían inevitablemente.1

- Nos vemos en nuestra cita...Hobi. - Se despidió Taehyung.24

- ¡Espera! ¿¡Cita!? ¿¡Qué!?44

Piiiiii...

6
Hoseok se quedó sentado en la cama, mirando a la nada, con el rostro
inexpresivo.19

- Hey, Hoseok, ¿qué pasa? - Le preguntó Yoongi, pasando la mano por delante de
sus ojos, sin obtener reacción.

- Ha dicho que es una cita.

- ¿Cómo?1

- ¡VOY A TENER UNA CITA CON TAEHYUNG!56

Saltó de repente, como si fuera un resorte, abrazando a Yoongi hasta el punto de


asfixiarle.

- ¡Ey, suéltame, suéltame! ¡Yo solo dejo que Jiminie me toque! ¡Hoseoooook!
Especial 2: V-Hope 2/2
Hoseok había tardado dos horas de reloj para decidir qué se pondría en su cita
con Taehyung. Al final acabó eligiendo unos jeans con grandes rotos en las
rodillas, un gran jersey de lana gris y unas gafas de montura redonda. Llegó diez
minutos tarde. Corrió desde su casa, hasta doblar la esquina del cine y detenerse
en seco. Taehyung ya estaba allí, esperándolo apoyado contra el muro de
ladrillos. El Sol se reflejaba en su cabello castaño y arrancaba destellos de su piel
canela. Vestía unos ajustados pantalones negros y una camisa blanca que le
quedaba demasiado grande. Hoseok sonrió, era demasiado hermoso.45

Caminó hacia él, intentando normalizar su respiración tras la carrera. Tenía miedo
de que el omega estuviera enfadado por su retraso (el del tiempo), pero, cuando
sus miradas se cruzaron, él sonrió, y fue la sonrisa más bonita del mundo.135

- Siento llegar tarde.

- No importa, la película empezaba a y veinte. Aunque tendrás que compensarme


por dejarme sin palomitas, no tenemos tiempo para comprar.29

Hoseok asintió, realmente aliviado porque el omega no se hubiera enfadado con


él, no quería cagarla en su primera cita. Su primera cita, qué bien sonaba aquello.
Esperaba que fuera también la primera de muchas.7

Se dirigieron a comprar las entradas, les atendió un simpático beta que no dejó de
sonreír a Taehyung en ningún momento. Hoseok frunció el ceño.7

- Aquí tienes tu cambio, lindo. - Dijo el chico y le guiñó descaradamente un ojo.21

Hoseok sintió su pecho vibrar en un suave gruñido. Él no era así, era una persona
alegre y tranquila, los celos no iban con él, pero con Taehyung...era diferente.
Había salido con otros omegas antes, omegas verdaderamente hermosos, pero
ninguno se acercaba mínimamente al de sonrisa cuadrada y manos finas.19
Taehyung rió suavemente, aquel gruñido no le había pasado desapercibido.
Hoseok no dijo nada, pero él sabía que estaba celoso. Le pareció adorable.
Cuando el cajero le dio las entradas, se giró y se puso de puntillas para dejar un
casto beso sobre la mejilla del alfa.22

- ¿Vamos, cariño?165

La cara de Hoseok no tuvo precio. Boqueó como un pez fuera del agua y abrió los
ojos en desmesura. Si no hubiera sido porque Taehyung le cogió la mano y tiró de
él, se habría quedado clavado en el suelo, bloqueando la cola. Pero feliz, muy
feliz. No le preguntó porqué lo había hecho, el cálido cosquilleo que le recorría la
mejilla allí donde los suaves labios de Taehyung se habían posado le impedía
pensar con claridad. Lo único que tenía claro, era que quería que se repitiera.29

Cuando entraron a la sala, los tráilers ya habían empezado. Se acomodaron en


silencio y esperaron a que diera comienzo la película.8

Taehyung parecía verdaderamente un fan de la saga. Se reía cuando tenía que


hacerlo y se emocionaba en las peleas. Cuando Optimus Prime estuvo a punto de
morir, agarró el brazo de Hoseok y ya no volvió a soltarlo en toda la película.
Hoseok no se enteró de nada. Solo podía contemplar embobado las reacciones
del omega, con una imborrable sonrisa estúpida en la cara.52

- ¡Ha sido impresionante! ¿Has visto cuando ha cogido ese camión y lo ha


lanzado? Y todo ha hecho ¡pum!52

Taehyung tendía a gesticular mucho cuando hablaba de algo que le gustaba.


Saltaba emocionado al lado de Hoseok, que solo le miraba con ternura.

- ¿Cuál ha sido tu parte favorita?12

- Tú. - Dijo con sinceridad.218


Taehyung se sonrojó y dejó de saltar. Comenzó a caminar a un lado de Hoseok,
mirándose tímidamente los pies. El alfa sonrió, acababa de descubrir que le
encantaba ver a Taehyung avergonzado. En un arranque de valor, se atrevió a
sostener la mano del omega. Ninguno dijo nada, los latidos de sus corazones
hablaban por ellos.8

- Oye, te invito a cenar. - Dijo Hoseok, deteniéndose a la entrada del cine. - Ya


sabes, por las palomitas.32

El verdadero motivo, era que no quería despedirse aún de él.

Taehyung sonrió ampliamente.

- Solo si invitas tú. - Bromeó.23

Hoseok se rió y tiró de él.

- Vamos.

En ningún momento se soltaron las manos, ni siquiera cuando llegaron a la puerta


de la hamburguesería.22

- Quiero una hamburguesa vegetal sin cebolla, patatas fritas deluxe y Coca Cola
para beber.123

Hablaron dos voces al unísono cuando la camarera fue a tomarles nota. Taehyung
y Hoseok se miraron sorprendidos y la chica rió, cubriéndose la boca
tímidamente.77

- Sois adorables.50

La pequeña omega se retiró y ellos se miraron avergonzados.11

- ¿Estás estudiando algo? - Preguntó Taehyung, rompiendo el silencio.

Hoseok negó.
- Estoy trabajando de camarero, quiero ahorrar para alquilar un apartamento.

- ¡Wow, me encantaría vivir solo! En mi casa empezó a haber sobrepoblación a


partir del quinto niño.172

Hoseok le miró sorprendido.

- ¿Tienes cinco hermanos?

- En realidad somos siete, pero mi hermana mayor ya no vive con nosotros. Ocho
si contamos a YeonTan, es nuestro perrito. Vivimos todos juntos en una pequeña
casa con nuestros padres, tengo que compartir habitación con los mellizos.99

- ¡Wow! Y yo que me estreso cuando mi madre entra sin llamar a mi habitación. Lo


tuyo debe ser una locura.41

- A veces es horrible, no existe la privacidad. Pero somos una familia muy unida, y
se me haría raro despertarme sin que hayan dos niños traviesos rebotando en mi
colchón.9

Ambos sonrieron.

- ¿Tú vives solo con tus padres?

- En realidad, solo con mi madre. Mis padres se divorciaron hace años. Tengo un
hermano mayor, pero vive en Estados Unidos. Hace mucho que no lo veo.21

Taehyung frunció el ceño, intentando imaginarse vivir sin el jaleo de su numerosa


familia, sin las peleas por el mando de la tele o por la última tostada. No pudo.4

- Eso suena solitario.

Hoseok se encogió de hombros.

- Yoongi suele pasar más tiempo en mi casa que en la suya, es como una
mascota, me hace compañía.232
Los dos rieron. Taehyung miró a la persona que se sentaba frente a él, sintiendo
un extraño calor abrirse paso en su pecho. Era malditamente guapo, y su risa era
adorable. Su aroma era intenso, y le hacía sentir como en casa. Su lobo gruñó.16

- Bueno, ahora me tienes a mí.13

Y ninguno de los dos dijo nada más, porque la camarera regresó con la comida.4

Hoseok pagó, como había prometido.

- Te acompaño a casa.4

Volvió a unir sus manos mientras caminaban bajo la luz de las farolas, mientras
charlaban de todo y de nada. Sentía que con Taehyung podría perderse y no
importaría, porque su lugar era junto a él. Cuando llegaron frente a la casa del
omega, las luces aún estaban encendidas. Se podía escuchar el jaleo de una
ruidosa familia desde el exterior.

- Bueno, supongo que...debería marcharme.

Dijo eso, pero sus manos aún sostenían las de Taehyung, y sus ojos parecían
haberse anclado en los finos labios del menor.

- Ajá... - Casi susurró.

Hoseok quería besarle, pero no estaba seguro de dar el primer paso. Por suerte,
Taehyung no tenía tantas dudas. Se sostuvo de los hombros del alfa para buscar
soporte y se estiró, para rozar sus labios con los de Hoseok. Dos fuertes manos
sostuvieron su cintura, y el beso se volvió más íntimo en cuestión de segundos.
Ambos se sentían embriagados, como si sus bocas hubieran sido creadas para
encajar a la perfección y toda su vida hubieran estado buscándose. Se habían
encontrado, y ya nadie podría separarlas.47

- ¡Mamá, Taehyung está besando a un chico en la puerta!365


Nadie salvo, quizá, esa voz infantil que le sobresaltó.

- ¡Binnie! ¿¡Qué te tengo dicho de espiar por la mirilla!? - Le respondió furiosa una
mujer.78

Taehyung se rió, su familia no tenía remedio.1

Miró a los ojos brillantes del alfa y sonrió. Puede ser que lo quisiera.2

- ¿Te apetece pasar?14

Hoseok tragó saliva, sentía como si estuviera cometiendo la mayor locura del
mundo. Finalmente, asintió.

Aquella noche, un alegre alfa pasaría una prueba de fuego. Una prueba que le
permitiría ser aceptado en la familia Kim y comenzar su vida junto a su omega.117
Especial 3: Familia Feliz
- ¡Tío Jimin, tío Jimin!93

- ¡Papi, papi!108

Dos pequeños niños de unos cinco años entraron corriendo por la puerta de la
pastelería. Uno era castaño y alto, con una sonrisa enorme a la que le faltaba un
diente. El otro era más menudo, rubio y tenía unas grandes mejillas que le hacían
verse como una pequeña cosita adorable. El omega que estaba detrás de la caja
salió a su encuentro y abrazó a los pequeño con dificultad, le costaba trabajo
hacerlo con su prominente barriga.146

- Hola, niños. - Saludó sonriéndoles con dulzura.

- ¿Puede venir Baek a jugar esta tarde a mi casa?37

- No sé, Chanyeol, ¿le has preguntado a tus padres?187

- Papá Tae me ha dicho que sí, ahora voya preguntarle a papá Hobi.62

- ¿Y qué ha dicho tu padre? - Le preguntó Jimin a su hijo.3

- Que tu mandas.359

Jimin rió y negó sonriente, su marido no tenía remedio.57

En ese momento, un alfa sonriente salió de la cocina con una bandeja cargada de
pasteles recién ordenados.3

- ¡Papi! Esta tarde va a venir Baek a jugar a casa. - Anunció Chanyeol


emocionado.16

Hoseok sonrió y dejó el la bandeja sobre el mostrador.1

- Eso es genial, peque.3


Cogió a su hijo en brazos y le besó la mejilla, mientras Baekhyun abrazaba
cariñosamente la pierna de su padre y éste le hacía mimos en el pelo.9

La campanilla de la puerta sonó, anunciando la llegada de dos personas al local.


Aunque ni Hoseok ni Jimin habrían necesitado aquel sonido para saber que sus
parejas habían llegado.9

Taehyung entró tan sonriente como siempre.2

- Estos dos renacuajos se nos han escapado, ¿ya os han contado sus planes
malignos? - Preguntó el omega, revolviendo el pelo de su hijo y dándole un pico a
Hoseok, que lo tomó de la cintura y lo estrechó en un abrazo, dejando al pequeño
Chanyeol en medio.23

- ¡Ay, qué me asfixiáis! - Se quejó el niño y la pareja rió, besando cada uno una de
las mejillas del pequeño.26

La familia sonrió feliz.2

Yoongi se habría detenido a contemplar la dulce escena, de no ser porque a él le


esperaba una muy similar. Su omega le esperaba sonriente, con una mano sobre
su abultado vientre y con su hijo mayor abrazado a su pierna.121

- Papi...9

El niño que Yoongi cargaba entre sus brazos se revolvió y se estiró en dirección al
omega, que lo recogió y lo apoyó sobre su cadera, con cuidado de no lastimar su
vientre.162

Jimin besó la cabeza del niño de un año recién cumplido, y éste abrazó su
cuello.16

- Ey, Kookie, déjame un poco, que yo también quiero. - Dijo Yoongi acercándose a
su familia y besando a Jimin.270
- ¿Cómo estás?

- Hinchado.50

- Llevas ocho meses embarazado, Jiminie, ya deberías estar acostumbrado. -


Bromeó Yoongi y ambos sonrieron.61

Los clientes de la pastelería ya veían aquello como algo normal, la mayoría incluso
acudían al local por el ambiente familiar. Muchos eran clientes habituales que
acudían religiosamente a por el café y el trozo de pastel de las cinco. Que Jimin
cocinara como los ángeles también ayudaba, además de que Hoseok era un
camarero ejemplar que alegraba a la clientela con sus sonrisas kilométricas. Jimin
se había negado a dejar de trabajar a pesar de su estado, no quería defraudar a
sus clientes, por eso, todo el mundo en el barrio en el que vivían y en el que se
encontraba la pequeña pastelería le tenía un gran aprecio a Jimin y a su familia.18

- Oye, guapo, ¿te apetece un picnic esta tarde?1

- Kim Taehyung, ¿me está proponiendo usted una cita? - Bromeó Hoseok,
haciéndose el sorprendido.28

- Puede, ¿qué me dices?

- No sé, pregúntale a mi jefe.

Jimin rodó los ojos.

- Ey, bolita, ¿por qué no cerráis hoy antes y nos vamos todos de picnic? - Sugirió
Taehyung.125

- ¡Sí, picnic! - Exclamaron Chanyeol y Baekhyun al mismo tiempo.32

Hoseok se unió al coro.

- Como si ahora pudiera decir que no. Le partiría el corazón a tu alfa grandote, y a
los niños tampoco les haría gracia.
- Cómo me conoces, Jiminie. - Dijo Hoseok.

Los cuatro adultos rieron mientras los niños seguía celebrando el cambio de
planes.6

- Podríamos avisar al tío Minhyuk. - Propuso Baek.77

- Claro, luego lo llamamos. Aunque a lo mejor está ocupado, el último año de


instituto es el más difícil.31

- Hablas por vosotros dos, ¿no? - Dijo Taehyung.

Yoongi rió y abrazó a Jimin por la espalda, frotando su barriga con amor y
besando la marca de su unión. Se sentía plenamente feliz con su gran y bizarra
familia; con el omega de sus sueños a su lado, con sus dos pequeños hijos y el
que estaba en camino, con sus dos mejores amigos. Y sonrió, porque todo era
perfecto y porque y no tenía que observar a Jimin desde la distancia para apreciar
lo perfecto que era.146

Fin.
173
Especial Orgullo LGBT: ChanBaek
Diez años después...87

- Min Jungkook, deja de darle patadas a tu hermano.34

- ¡No quiere devolverme la PSP!9

- Min Yugyeom devuélvele la consola a tu hermano ahora mismo.97

- ¡Pero si es mía!

- Min Yoongi, ayúdame con tus hijos.66

El alfa apareció detrás del sofá y le arrebató a su hijo menor la consola de las
manos.

- ¡Eh!

- Para empezar, no sé qué hacéis jugando a la consola en una reunión familiar.

- Oh, vamos, Yoongi. No seas tan duro. Nosotros a su edad estábamos


enganchados a la Xbox.3

- ¿Solo a su edad?

Taehyung entró al salón cargando una ensaladera.1

- Ya está aquí Hoseok el tío guay. ¿Quieres que le cuente a tu hijo qué hacías tú
en los baños del instituto a su edad?67

- Shhhh, lo que pasa en los urinarios, se queda en los urinarios.65

- Menudo par de alfas, parecéis críos.19

Yoongi se acercó a su omega y rodeó su cintura con un brazo.


- Menos mal que me quieres así. - Dijo y dejó un sonoro beso en su mejilla,
haciéndole sonreír ampliamente. Habían pasado casi quince años y aún se
querían como el primer día.43

Ya era tradición, todos los viernes las dos familias se reunían en casa de los Min
para cenar juntos. Tres omegas, cuatro alfas y un beta recién presentado. Menos
mal que la mesa era desplegable.29

- Ya está todo preparado. - Anunció Taehyung.

- Genial, porque me estaba muriendo de hambre. - Dijo Jungkook.6

- No tan rápido, jovencito. Faltan Baekhyun y Chaneol.12

Los dos hermanos resoplaron a la vez.

- ¡Pero papá, nos morimos de hambre! - Se quejó Yugyeom.

- Si estuvieras muerto, no molestarías tanto.148

- ¡Yoongi!3

- Era broma.18

- Deben estar a punto de llegar, Chanyeol me dijo que debían arreglar algo de
clase, no tardarán demasiado.

En realidad, ya habían llegado.


Al otro lado de la puerta, una joven pareja sostenía sus manos temblorosas.35

- ¿Estás listo?1

- No.38

- Chanie, ya habíamos hablado de esto.

- Lo sé, Baek, pero aún así...estoy nervioso.


El omega encaró al alfa, sostenido su rostro entre sus manos.

- Chanyeol, nos hemos criado juntos, nuestros padres son mejores amigos desde
hace años, hemos hecho cientos de fiestas de pijamas con los renacuajos de tus
hermanos...ya somos como una pequeña familia. - Chanyeol sonrió. - Nos
apoyarán, seguro. Van a alegrarse de que hayamos dado un paso más en nuestra
relación.56

- Pero...¿y si no lo hacen?

- Tendrán que hacerlo, porque, si de algo estoy seguro, es de que eres mi alfa y te
quiero, y quiero pasar el resto de mi vida contigo.24

Para Chanyeol, mirar los expresivos ojos de Baekhyung era como despertar cada
mañana y descubrir que era Navidad. Sentía que podría hacer cualquier cosa con
tal de contemplar esa dulce y confiada sonrisa que le regalaba su amado omega.
Se había enamorado perdidamente de su mejor amigo, no sabía muy bien cómo,
ni cuándo pasó, quizá siempre lo hubiera estado. Llevaban más de un año
manteniendo su relación a escondidas, pero sentía que había llegado el momento
de gritarle al mundo que su corazón le pertenecía a Min Baekhyun.22
- Yo también te quiero, siempre. Pase lo que pase.

Unieron sus labios suavemente durante un breve instante antes de armarse de


valor y llamar a la puerta. El pequeño Yugyeom les abrió.3

- ¡Bien, comida! - Gritó antes de correr de nuevo hacia el interior de la casa.39

- Yo también me alegro de verte, enano.8

Baekhyun río suavemente y apretó una última vez la mano de su novio antes de
soltarla y entrar. Ahí fuera, en la puerta, se había sentido muy seguro, pero ver a
toda su familia esperándoles había conseguido que sus nervios saltaran como un
resorte. Aunque no tardó en tranquilizarse cuando la mano de Chanyeol se posó
en su espalda baja. Suspiró.

- Sentimos haber llegado tarde.

- No importa, vamos a comer. - Dijo Jimin, tan sonriente como siempre.1

- Esperad, antes de cenar, Chanyeol y yo queríamos deciros una cosa.6

- ¡Qué tenemos hambre! - Chillaron a la vez los dos niños.60

- A callar, mocosos.7

- ¿Qué pasa, chicos? No nos preocupéis. Baek, no tienes muy buena cara.

Taehyung siempre fue dulce y comprensivo con él, y lo quería como a alguien más
de la familia, igual que a Hoseok. Por eso temía su rechazo.3

- Sentaos.14

Los adultos obedecieron, mirando a sus hijos con preocupación. Baekhyun se


sentó en el sillón de enfrente y Chanyeol en el reposabrazos. Se miraron a los ojos
una última vez para coger fuerzas antes de soltar la gran bomba. Sus manos se
unieron. Chanyeol tomó aire.4

- Baek y yo estamos saliendo.46

Parpadeo, parpadeo.

Silencio.

Ni una reacción.1

- Esto...llevamos más de un año juntos y...vamos muy enserio...

- Señores Min, yo quiero a su hijo...40


¿¡Señores Min!? ¿¡Por qué narices les había llamado señores Min!?
La pareja estaba sonrojoda hasta las orejas y a punto de sufrir una taquicardia
justo cuando sus padres estallaron en carcajadas. Ambos se miraron confusos.51

- Yoongi, me debes cien wons, te dije que nos lo dirían antes de Navidad.169

- Mierda, mocosos, podríais haber esperado un par de meses más.36

Chanyeol frunció el ceño.

- ¿Qué está pasando?6

Taehyung sonrió dulcemente.

- Cariño, sabíamos lo vuestro desde el principio. ¿O creíais que no íbamos a


darnos cuenta de que de repente olíais diferente? Por no hablar de los
chupetones...105

Baekhyun quería que la tierra le tragase y le escupiera en Hawaii.68

- Yo diría que sabíamos lo vuestro incluso antes de que empezáseis a salir juntos.
Siempre tuve la esperanza de que acabárais juntos. Estoy muy feliz.3

- Yo os shippeaba.278

- ¡Yoongi!4

Todos volvieron a reír y Baekhyun se dejó apoyar en el costado de Chanyeol,


ahora sin tensión.

- Eso sí, - Habló de repente el alfa. - Como le hagas algo a mi niño, pienso colgar
tus pelotas del espejo retrovisor de mi Range Rover.69

- ¡Papá! - Chilló Baekhyun escandalizado.

- ¡Yoongi!19
- Es broma... - Sonrió. - O quizá no.95

Chanyeol tragó saliva. Tendría mucho cuidado por si acaso, aunque tampoco es
como si fuera a dañar a Baekhyun, era su vida. Ahora podrían estar juntos
libremente, ser felices y, quizá en un futuro, formar una familia tan maravillosa
como las suyas.3

- Oye, nosotros también nos alegramos de que Baek y Chanie estén juntos
pero...2

- ¡Tenemos hambre!35

Todos rieron una vez más antes de sentarse por fin a cenar. Tres felices parejas y
dos impacientes niños hambrientos.19

¡Feliz día del orgullo LGBT a todxs!

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