INTOCABLE
INTOCABLE
Como cada mañana, la clase estaba vacía cuando llegó. Faltaban cinco minutos
para que la sala comenzara a llenarse con el ruido de las mundanas
conversaciones ajenas, palabras que no tenían ningún tipo de sentido y que
resbalaban en sus oídos.493
Como cada mañana, supo el momento exacto en el que entró a clase sin siquiera
alzar la vista. ¿Cómo no reconocería el aroma con el que soñaba cada noche?
Entró como una brisa fresca en mitad de un verano infernal, con su olor a vainilla y
caramelo y su sonrisa radiante. Yoongi tuvo que contener momentáneamente la
respiración, debía acostumbrarse poco a poco a estar en presencia de aquella
esencia si no quería perder el control. Todo parecía detenerse al rededor cuando
el objeto de sus más grandes obsesiones y delirios entraba en escena. Jimin,
incluso el nombre sonaba dulce entre sus labios. Era como un rayo de Sol en
mitad de la tormenta estudiantil.366
Yoongi se permitió admirarlo durante unos instantes, aquella mañana, más que
nunca, parecía un ángel. Su pelo rubio caía en ondas desordenadas sobre su
frente, y las mejillas regordetas estaban teñidas de un suave rosado que
contrastaba dulcemente con la palidez de su piel impoluta. Sus labios abultados
permanecían siempre brillantes y apetecibles. En su sonrojada nariz se podía
apreciar la llegada del invierno. Yoongi suspiró con discreción, estaba tan
enamorado de aquel chico. Y, por desgracia, no era el único.340
Jimin era el perfecto omega, y estaba en el punto de mira de todos los alfas y
betas del instituto. El pecho de Yoongi vibraba con un gruñido cada vez que veía a
alguno de esos buitres merodear alrededor de su omega como las aves
carroñeras que son. Su omega, aquello sonaba muy irreal.
En su mente, Yoongi se había permitido marcar al chico una y otra vez, disfrutar
de su cuerpo y adueñarse de sus labios, se había permitido convertirse en su alfa
y hacerle su omega, aunque aquello no fuera más que un producto de su
imaginación utópica.
¿Cómo podría dejar que se fijara en él? Jimin era un pequeño trozo de paraíso y
un pecado andante a la vez, una tentación divina demasiado pura para él. Con la
camisa blanca que envolvía su cuerpo con suavidad y holgura, dándole aspecto
de ser etéreo e incorrupto, y con esos pantalones negros tremendamente
ajustados que se amoldaban a la perfección a cada una de las curvas de su
menudo cuerpo y que incitaban a tener los pensamientos más impuros. No,
definitivamente, Jimin no era para él. Yoongi solo podía limitarse a observarlo
desde lejos, a ver cómo regalaba sonrisas de ojos arrugados a sus amigos, a oír
cómo reía melodiosamente y cubría su boca con su pequeña mano avergonzado.
Y a imaginarse que toda esa dulzura era para él.342
Jimin se movió entre las mesas hasta llegar a su pupitre, su peculiar amigo ya le
esperaba sentado sobre él. A su paso, cada alfa y beta le sonreía con dulzura y
ansias de seducción, Yoongi hizo una mueca de desagrado. Como si alguno de
aquellos pobres infelices fuera lo suficientemente bueno como para estar junto a
Jimin.40
- ¡Hey, Tae!26
Yoongi ya no sabía si es que cuando hablaba todo el mundo guardaba silencio
para admirar su dulce voz o si su cerebro filtraba el resto de ruidos insignificantes
para centrarse solo en el chico de sus sueños.138
- ¡Hola, Mochi! ¿Me has echado de menos este fin de semana? ¿Qué has hecho
sin mí?46
Yoongi arrugó la nariz. Mochi, nunca le gustó ese apodo. Los mochis eran dulces
blandos y empalagosos, y Jimin estaba muy lejos de ser blando y empalagoso.
Heroína, quizá ese fuera el sobrenombre más apropiado para él. Mirar a Jimin era
adictivo, verle sonreír era una droga de la que no te podías desintoxicar. Aunque
resultaba complicado asociar al adorable chico con una sustancia tan dañina.418
- ¿Y cuál era?1
Taehyung rió.2
- Tu abuela es la mejor.80
Era difícil, realmente difícil. El cuerpo de Yoongi hormigueaba por envolver a Jimin
en un apretado abrazo y no soltarlo nunca, por protegerlo de toda la basura del
mundo y esconderlo de las miradas indiscretas de la gente. Yoongi amaba a Jimin
y sabía que era su omega, que siempre lo sería, aunque él jamás fuera su alfa.318
Capítulo 1
Su madre no mostró reacción alguna cuando le dijo que repetiría curso, terminó de
colocarse sus carísimos pendientes de amatistas y oro y le miró con
condescendencia. Para ella, solo suponía un año más pagando su instituto, un
gasto mínimo en comparación con sus lujosos caprichos semanales. Era una
manera estupenda de mantener a la carga de su hijo ocupado durante el día, de
alejarle de casa para poder encontrarse con alguno de sus amantes habituales. Y
a Yoongi no le extrañó, tenía suerte de no estar internado en alguna escuela
militar alejada de la civilización.228
A él nunca le importaron sus estudios, solo quería cumplir la mayoría de edad para
largarse de su casa, alejarse de toda la pompa y los lujos innecesarios con los que
su familia sustituía la felicidad y el cariño de un hogar convencional. Preferiría vivir
bajo un puente antes que en esa ostentosa mansión en la que se sentía como una
parte más del mobiliario.212
El primer día del nuevo curso llegó, y ni siquiera se habría planteado salir de la
cama de no ser porque su padre volvería a casa un par de horas más tarde. Se
preparó desganado y caminó hacia el instituto arrastrando los pies. Ese año
prescindiría del chófer, quería acostumbrarse cuanto antes a vivir sin
comodidades. Seis meses, seis meses más y la mayoría de edad le traería la
libertad que tanto ansiaba.185
Yoongi estaba podrido por dentro y por fuera, sus ojos crueles no eran más que un
reflejo de su interior. No le importaba nada ni nadie a parte de él mismo, al menos
era así, hasta que lo vio por primera vez.70
Yoongi era un alfa, todo el mundo sabía que presentaría como tal nada más nacer.
Yoongi era un alfa, y era uno poderoso. Habría sido el alfa perfecto, sueño de
cualquier omega, si hubiera puesto un mínimo interés en encontrar una pareja.
Pero Yoongi no era un buen alfa, él intimidaba a los omegas y jamás dejaba que
se le acercaran. Nunca se sintió capaz de amar mínimamente a nadie. A él no le
importaban los roles de clase; alfas, omegas, los despreciaba a todos por igual.
Por eso, nunca se había sentido afectado por el aroma de ningún omega. No
hasta que entró a su nueva aula.174
- Bienvenidos, alumnos. Soy Lee Min Wook y seré vuestro tutor este curso.102
- Hola, señor Lee. - Corearon los estudiantes como monos de feria bien
adiestrados.151
Yoongi torció el gesto, apenas llevaba una hora en ese edificio y ya quería
reducirlo a escombros con sus propias manos.143
Yoongi nunca se había sentido afectado por el aroma de ningún omega, pero una
arrasadora oleada de dulce fragancia barrió sus sentidos cuando la puerta se
abrió. Del otro lado, Yoongi creyó estar viendo al protagonista de algún cuadro de
Botticelli. El omega rubio parecía jadeante tras una carrera, sus gruesos labios
abriéndose y cerrándose entre las profundas respiraciones. Sus ondas rubias se
encontraban alborotadas, y su ancho jersey azul celeste descolocado sobre su
menudo cuerpo. Inalcanzable, esa fue la primera palabra que acudió a la mente de
Yoongi al ver al hermoso omega.63
- Sí, señor.21
Por un momento, Jimin paseó su vista sobre la clase, todos los alumnos mirándole
con admiración. Sus ojos se posaron sobre el pupitre vacío junto a Yoongi, y a
éste empezaron a sudarle las manos con nerviosismo. Solo imaginar a aquel chico
sentado a escasos centímetros de él, hacía su cuerpo hormiguear de pura
felicidad.19
- ¡Hey! ¿Quieres sentarte conmigo?233
Una oleada de quejas se hizo presente en cuanto el profesor dio aquel anuncio
con una optimista sonrisa.21
Yoongi bufó, ¿aquel viejo maestro creía que tenía gracia? Su plan inicial era no
hacer el proyecto, si le obligaban a trabajar con alguno de sus menores,
simplemente dejaría que el pobre chico hiciera todo el trabajo. ¿Qué más daba
una nota menos?69
- Bien, para hacerlo más interesante, en este cuenco tengo papeles con todos
vuestros nombres. Sacaré dos y esa será la pareja de trabajo. - El profesor sonrió
y sacó de manera reverencial un pequeño cuenco plateado, como si de un objeto
valioso se tratase.64
Si había algo que Yoongi odiara más que nada, era a la gente que se esforzaba
más de lo necesario. Cajeras del supermercado que sonreían falsamente, gente
que saludaba desganada y profesores que fingían apreciar su trabajo aunque
estaba claro que venderían su alma al diablo con tal de escapar de la masa de
adolescentes ruidosos y maleducados.65
Yoongi ignoró todo el paripé hasta que, por fin, el profesor le nombró. ¿Qué pobre
infeliz tendría que cargar con su lastre?30
Un silencio sepulcral cayó sobre el aula, era gracioso porque, dentro de Yoongi,
todos los mecanismos se habían puesto en funcionamiento. Su corazón
martilleaba con fuerza en su pecho y podía oír el latido dentro de su cráneo. Casi
se cae del asiento, y empezó a boquear como un pez fuera del agua. Debió hacer
algo muy bueno en otra vida.222
Dirigió la vista al pequeño omega, pasando por todos los alfas que le dirigían
miradas asesinas. Cualquiera de esos desgraciados habría dado lo que fuera por
ser emparejado con Jimin. Hasta el profesor frunció el ceño.70
Yoongi quería gruñir, amenazar con sus colmillos al maestro. ¿Tan terrible era ser
su pareja que ni siquiera el tutor podía fingir tenerle aprecio? Vale que era vago,
malhumorado, despreocupado, nunca colaboraba, le daba igual su nota y la de los
demás pero...¿Tan terrible era ser su pareja? Algunos alfas estúpidos apoyaron
las palabras del profesor con bajos murmullos. Imbéciles.115
Mientras, Jimin fruncía el ceño. No entendía a qué se debía ese desprecio hacia
su compañero. Era cierto que Min Yoongi había repetido, y que no era conocido
por ser la persona más comunicativa del mundo, pero, de ahí a que el mismo
profesor le hiciera a menos iba mucho. No era justo, él nunca había cruzado más
de dos palabras con el alfa y nunca había tenido problemas con él. Jimin odiaba a
la gente que despreciaba a los demás sin motivos.321
- Podéis utilizar lo que queda de clase para organizaros con vuestra pareja. -
Anunció el profesor antes de sentarse tras su escritorio y proceder a ignorar a los
alumnos el resto de la hora.78
Lo único que Yoongi podía pensar en aquel momento era "Actúa normal, por Dios,
que viene hacia aquí." ¿Sería muy patético que empezara a hiperventilar? Se
estaba esforzando al máximo por mantener su fachada de alfa frío e
inquebrantable intacta, pero el que el omega más dulce del mundo se estuviera
acercando a él con una dulce sonrisa estaba causando estragos en su lobo
interior. El animal solo quería que rodeara el pequeño cuerpo de Jimin con sus
brazos y que frotara su nariz en la curvatura de su cuello hasta que estuviera
totalmente impregnado de su olor.81
- Ho-hola, hyung.145
Yoongi quería gritar, ¡le había llamado hyung! Nunca había estado tan cerca del
rubio, y ahora estaba ahí, con la vista gacha y las mejillas suavemente cubiertas
por un tono cereza, tartamudeando adorablemente y jugando con las mangas de
su jersey azul.110
Yoongi asintió a modo de saludo, tenía miedo de abrir la boca y no poder evitar
pedirle matrimonio ahí mismo.850
Jimin se sentó en el pupitre junto al de Yoongi, ocupando esa silla que habría sido
suya si Taehyung no le hubiera llamado el primer día de clases. Sus pequeñas
manos temblaban y no entendía porqué estaba tan nervioso, su omega interno se
removía inquieto en su interior. El aroma a alfa le alteraba. Min Yoongi era uno de
los alfas más imponentes que jamás hubiera conocido, desprendía una fuerte aura
de poder, por eso poca gente se atrevía a acercarse a él, aunque siempre estaba
en boca de los omegas del instituto. Su aroma era embriagador, Min Yoongi olía a
invierno, a tierra húmeda y madera de roble, un aroma familiar y reconfortante.
Tampoco había tenido nunca la oportunidad de estar lo suficientemente cerca
como para apreciar bien las facciones del joven alfa. Min Yoongi era, sin lugar a
dudas, uno de los chicos más atractivos que hubiera visto nunca. Con facciones
finas pero serias, una mandíbula definida y una mirada penetrante que le envolvía
en un aura de madurez y solemnidad. Contextura delgada pero fuerte, atlética sin
llegar a ser excesivamente musculosa. Las manos de Yoongi eran grandes, con
venas marcadas, y Jimin no pudo evitar imaginárselas rodeando su estrecha
cintura. Descartó aquella idea sonrojándose al instante. Su calor estaba cerca y
tenía las hormonas revolucionadas.587
- ¿Perdona, qué?140
La profunda voz del alfa sumada a esa oscura mirada que no se despegaba de su
rostro solo conseguía poner aún más nervioso a Jimin.27
- No sé, la verdad es que los trabajos nunca fueron lo mío. Solo mírame.181
Yoongi sonrió de lado y Jimin le devolvió el gesto.
Aquello era extraño, interactuar con Jimin era algo que nunca creyó que pasaría
más allá de su imaginación y no sabía muy bien qué hacer. Debería descartar su
plan de no colaborar en el trabajo, no dejaría que Jimin creyese que era un vago
aunque fuera verdad.100
Yoongi sentía su cara arder en vergüenza, ¿podría ser más idiota? Estaba seguro
de que Jimin creería que era patético hasta que una dulce carcajada se escuchó.
Jimin reía cubriendo su boca con su mano, cerrando sus pequeños ojitos y
viéndose jodidamente adorable. Algo dentro de Yoongi se derritió y, sin importarle
que toda la clase fuera a mirarle y a murmurar, comenzó a reír con Jimin,
contagiándose de esa melodiosa risa.
Capítulo 3
- ¿En serio vas a dejar que ese alfa entre en tu casa?362
Taehyung le miraba con el ceño fruncido, intentando parecer serio, pero la boca
llena de sándwich de atún y las comisuras manchadas de mayonesa no le eran de
ayuda.189
- ¿Qué es lo peor que podría pasar? Solo vamos a hacer un trabajo juntos.155
- ¿¡Que qué es lo peor que podría pasar!? Rubio, si apareces en primera plana en
los periódicos locales como "chico descuartizado por psicópata homicida", no me
vengas llorando, porque yo ya te lo habré advertido.470
- ¿Cómo se supone que iba a ir llorando si estoy...? Mira, déjalo. Estás siendo un
exagerado, además, Yoongi nunca ha hecho nada para que pienses así de él a
parte de ser tremendamente serio. ¿Alguna vez has hablado con él? Yo el otro día
lo hice y sigo vivo. No seas prejuicioso, Tae.91
- No tienes remedio.9
Jimin:
Jimin:
Yoongi:
Ok971
Jimin frunció el ceño ante tan escueta respuesta, pero no le dio demasiada
importancia. Si tan solo hubiera sabido que, si Yoongi no había aparecido por el
instituto aquel día, era porque estaba demasiado nervioso por verse con él
después de clases.109
Eran las cinco y doce minutos exactas, dos minutos tarde de la hora acordada.
Yoongi maldijo internamente, quizá ese día debería haber hecho una excepción y
dejado que el chofer lo llevara. Había perdido el bus y tuvo que correr desde su
casa hasta la del omega en la otra punta de la ciudad. Y no había nada que Min
Yoongi odiara más que correr. Llegó a casa de Jimin jadeante y sin respiración,
aunque no sabía muy bien si era a causa de la carrera o de su nerviosismo por
encontrarse con el menor.58
Una voz fina y chillona atrajo su atención hacia el suelo, donde un pequeño niño le
observaba desde abajo con la curiosidad reflejada en su infantil rostro. Yoongi
frunció el ceño, ¿se había equivocado de dirección?37
Yoongi abrió la boca sorprendido, pero, antes de que pudiera decir nada, una voz
se le adelantó.
- Avisarte a ti primero.
- Exacto.36
Yoongi observaba aquella familiar escena incapaz de moverse del sitio. Jimin
había aparecido con el pelo revuelto y ropa de estar por casa, unos holgados
pantalones a la rodilla y una sudadera rosa pálido, viéndose tan natural y hermoso
que le cortó la respiración. Sencillamente adorable. Había cogido al pequeño niño
entre sus brazos y le hablaba con cariño, reprimiéndole con dulzura y una suave
sonrisa en sus abultados labios. Los ojos de Jimin se posaron avergonzados sobre
Yoongi que aún esperaba en el porche.59
- ¿Quién es, quién es, Minie? - Preguntó el niño, posando su pequeña mano sobre
la mejilla del omega.20
- Es Min Yoongi hyung, vamos a hacer juntos un trabajo de clase, así que necesito
que vayas a jugar a tu habitación y no hagas mucho ruido, ¿vale?43
Jimin asintió con una sonrisa y dejó al niño en el suelo. En cuanto los pies del
pequeño tocaron la fría madera, salió corriendo hacia el piso de arriba gritando
"¡Soy un bombero, niiiiii noooooo niiiiii nooooo!". Jimin rió suavemente mirando
con cariño a su pequeño hermano. Yoongi no sabía muy bien qué hacer.238
- Puedes pasar.
Jimin se hizo a un lado con una suave sonrisa, invitando al alfa a entrar en su
casa. Yoongi entró, observándolo todo, sintiéndose fuera de lugar. Su madre
habría torcido el gesto y habría dicho con su voz de nueva rica estirada y
presuntuosa "Menudo montón de muebles de mercadillo." Pero, mirara donde
mirara, Yoongi solo podía ver la esencia de una familia cariñosa, de esas que
llenaban las paredes con fotos de sus hijos y cuadros con frases motivadoras.
Cuando Jimin no miraba, se permitió sonreír viendo una foto del omega de
pequeño. Todo mejillas sonrojadas y rizos alborotados, tremendamente
adorable.31
- ¿Vamos, hyung?
Yoongi siguió a Jimin hacia el interior de la casa, hasta el salón, donde montones
de libros y un portátil los esperaban sobre una gran mesa de madera.
Sinceramente, esperaba que ese trabajo se alargara mucho, lo suficiente como
para grabar al rubio en su retina.
Capítulo 4
- Minieee...tengo hambreeee...210
Los dos estudiantes sacaron la cabeza de sus libros cuando escucharon la voz del
pequeño. Jimin le echó un vistazo al reloj de pared y frunció el ceño.
Yoongi asintió y frotó sus ojos intentando despejar la vista, llevaban más de dos
horas sumergidos entre documentos. Si bien no tenía queja alguna por haber
tenido la oportunidad de observar a Jimin todo lo que había querido y más, él no
estaba acostumbrado a trabajar tanto. Y, si aquella tarde había descubierto algo,
no era que los autores del romanticismo vivían en un estado permanente de
disconformidad, si no que Jimin, a parte de ser el chico más bonito del mundo, era
tremendamente inteligente. Quizá Yoongi no estaba poniendo toda su atención en
aquel trabajo, pero cómo hacerlo si tenía sentado a apenas unos palmos de
distancia al chico del que estaba perdidamente enamorado. Jimin siempre hablaba
con dulzura y se explicaba con calma y paciencia, sonreía amablemente y
arrugaba su pequeña nariz cada vez que algo le confundía. Yoongi también pudo
apreciar que el omega tendía a morder su labio inferior cuando se concentraba y,
en esos momentos, el alfa no podía hacer más que mirar embelesado cómo la
tentadora carne era apresada entre los dientes blancos y perfectos. Realmente,
nadie podría culparle por su falta de concentración. Jimin era el prototipo perfecto
de omega, todo en él incitaba la atracción de los alfas; su mirada chispeante, sus
labios gruesos y apetecibles, su piel perfecta y su olor...su olor. Yoongi podría
escribir mil y un poemas sobre la esencia del omega, y ninguno se acercaría
siquiera a describir la perfección de aquel olor. Nunca había estado lo
suficientemente cerca de Jimin como para apreciar su aroma de omega con
exactitud y, una vez lo hizo, su lobo interior se volvió automáticamente adicto a él.
Jimin olía a vainilla y canela, a manzanas asadas y a caramelo líquido, olía a
infancia y a hogar, dulce y acogedor, suave y enloquecedoramente embriagador.
Yoongi debía contenerse mucho para no asaltarle y deslizar la nariz por su esbelto
cuello, bebiendo de aquella esencia con deleite. A ese paso, su lobo
enloquecería.178
Yoongi no podía hacer más que contemplar la familiar escena, algo en su interior
se revolvía al ver a Jimin siendo tan dulce con el pequeño, algo cálido y
desconocido para él. La palabra "hogar" resonaba en algún rincón de su
subconsciente, pero desconocía su verdadero significado.16
- Bien, vamos a ver si mamá no se ha comido las galletas que sobraron. - Dijo
Jimin dejando a Minhyuk en el suelo. - Hyung, ¿quieres galletas?9
Los dos hermanos se perdieron por el pasillo, dejando a Yoongi solo en el salón.
El alfa se levantó de la silla y estiró su cuerpo, escuchando el crujir de sus
articulaciones como respuesta. Dio una pequeña vuelta por la estancia,
deteniéndose a observar el mueble de la televisión y la decena de fotos que lo
adornaban. En ellas se veía a un Jimin más joven, con su rostro más aniñado y
una figura menos marcada. Aún así, igual de hermoso a los ojos de Yoongi.
También habían fotos de Minhyuk de bebé, y otras tantas de los dos hermanos
juntos, sonriendo alegremente a la cámara. Hubo una foto que llamó en especial la
atención de Yoongi, en ella también salían los hermanos, pero no estaban solos.
Una pareja se encontraba junto a los chicos, sonriendo con serenidad. La mujer
era hermosa, con un cabello negro azabache y un rostro fino y elegante, de baja
estatura y ojos grandes y despiertos. Entre sus brazos, envuelto en una manta
azul celeste, sostenía a un pequeño bebé que alzaba su manita intentando atrapar
uno de los mechones rebeldes del cabello de su madre. Junto a ella se alzaba un
hombre de aspecto exótico, con marcados rasgos europeos. Era alto, de piel
bronceada y ojos azules intensos, una espesa mata de cabello rubio caía en
ondas sobre su frente. El hombre rodeaba con uno de sus brazos la cintura de la
mujer, mientras posaba su otra mano en el hombro de un muchacho, un chico
sonriente de unos trece años, con cabello rubio y mejillas abultadas. Sonrió, ahora
entendía de dónde había sacado Jimin su peculiar cabello.99
Jimin dejó la bandeja que traía sobre la mesita de café y se sentó en el mullido
sofá de estampado floral que presidía la sala. Su pequeño hermano prefirió
dejarse caer sobre el parqué. Yoongi los miró, sin saber muy bien si debería
acompañarlos, hasta que Jimin palmeó el hueco junto a él en el sofá.40
Minhyuk asintió.
- Entonces me encantará.267
Y el alfa tomó el vaso y lo llevó a sus labios, ignorando el sonrojo que había
aparecido en las regordetas mejillas de Jimin.99
- ¡Las hice yo! Bueno, Minie me ayudó un poquitín. Él mezcló los ingredientes y les
dio forma, y también las puso en el horno...¡pero yo les puse las chispitas de
chocolate! Y todo el mundo sabe que la parte más importante de una galleta son
sus pepitas. - Declaró Minhyuk con orgullo.388
Jimin rió y negó la cabeza, pensando que su hermano no tenía remedio, mientras
Yoongi miraba con admiración al omega. ¿Había algo que no supiera hacer?25
- Son las mejores galletas que he comido nunca. - Dijo con franqueza.24
Aquella merienda era casi tan dulce como las sonrojadas mejillas de Jimin. Yoongi
solo quería apretarlas entre sus manos y besar los abultados labios de Jimin,
quería comprobar hasta qué punto el tierno rostro del omega podría sonrojarse.25
- ¡No, Jimin! ¡Los dulces no! - Exclamó Minhyuk alarmado y su hermano mayor
volvió a reír.57
Yoongi solo sonreía al tiempo que degustaba otra de las deliciosas galletas. Antes
de llegar a casa de Jimin, pensó que no sabría cómo actuar ni qué decir, que se
sentiría incómodo delante del dulce omega, nervioso, y que terminaría por
espantarlo, sin embargo, estar entre los dos hermanos era, de alguna manera,
reconfortante. Aquel lugar era acogedor, y la dulzura de Jimin parecía impregnar
cada rincón de la casa, llenándola de luz y envolviendo a Yoongi en una
esponjosa nube de felicidad.3
Y eso era mucho decir, Yoongi se pasaba la mayor parte del tiempo imaginando a
Jimin de todas las formas posibles.239
Mentiría si dijera que no estaba cansado, y la idea de estar a solas con Jimin un
día más se le hacía realmente tentadora.
- Claro, hyung. Lo siento, a veces pierdo la noción del tiempo. Podemos volver a
quedar mañana, si le parece bien, claro. Si ya tiene algo que hacer...
Jimin sonrió, había temido que a su hyung no le apeteciera estar otra tarde
encerrado con él y un montón de libros, pero, por algún motivo, el que Yoongi
aceptase le llenó de una extraña y cálida alegría. Se moría de ganas por decirle a
Taehyung que él tenía razón, que no se debía juzgar a un libro por su portada.
Yoongi no era malo, ni antipático, era una persona muy inteligente, a pesar de lo
que todos pensaban, y había sido muy dulce con su hermanito. También era el
alfa más guapo que Jimin había visto nunca, aunque prefería no pararse a pensar
mucho en eso.
53
Esta vez llegó a tiempo para coger el autobús, aunque prefirió no haberlo hecho,
así habría tardado más en regresar. El vehículo se detuvo en la parada que estaba
a unas dos calles de su casa, y Yoongi caminó sin prisas hasta la puerta de
aquella especie de mansión incrustada en uno de los barrios más ostentosos de
todo Seúl.28
- No.
- ¡Vamos! Sabes que es verdad. Venga, repite conmigo: "Jiminie tenía razón".8
- Y, ¿cómo sé que dices la verdad, eh? A lo mejor solo me estás mintiendo para
que te dé la razón. Acabas de decir que Min Yoongi estuvo en tu casa comiendo
galletas caseras como si fuera un chico normal, eso no tiene ni pies ni cabeza.59
Jimin gruñó suavemente, no le gustaba que Taehyung hablara así. Él sabía que la
mala fama precedía a Yoongi, pero no creería ninguno de aquellos rumores hasta
que el propio alfa o el supuesto chico al que le rompió el brazo se lo confirmasen.5
Yoongi boqueó como un pez fuera del agua. Jimin estaba ahí de pie, frente a él,
incapaz de mirarle a los ojos, preguntándole con esa adorable timidez tan
característica suya si podía almorzar con él. Estaba soñando, estaba
convencidísimo.25
- Eh...quiero decir, ¡claro! Sí, sí, puedes sentarte aquí. Claro, sin problema. -
Respondió nerviosamente, incorporándose en su asiento.144
Jimin sonrió ampliamente, haciendo desaparecer sus ojos, y el pecho de Yoongi
se inundó de cálida miel.12
El ceño de Jimin se frunció y su nariz se arrugó, Yoongi pensó que no había nada
más adorable que un Jimin enfurruñado.5
- ¿Por qué?41
- Claro.
Aquello descolocó por completo a Yoongi. Sabía que aquello era un rumor que
estaba últimamente en circulación, uno de tantos. La gente ni siquiera se
molestaba en confirmarlos, solamente los iban pasando de boca en boca como si
se tratara de verdades absolutas. Él ya estaba acostumbrado, había aprendido a
vivir con las miradas cautelosas y los susurros a sus espaldas, se había ganado la
desconfianza de la gente sin saber cómo, y nadie cuestionaba que él fuera capaz
de romperle el brazo a otro chico. Nadie, salvo Jimin. Jimin no le conocía, nunca
habían hablado antes de hacía dos días, era consciente de los rumores y, sin
embargo, había confiado en él y había puesto su palabra sobre las habladurías.
Aquello sí era nuevo para Yoongi.14
- Bueno, él dice que usted no es de fiar, que es una mala persona. ¡Pero él no le
conoce! Solo hace caso a lo que las malas personas hacen circular por ahí. Eso
no está bien. - Sentenció con el ceño fruncido.
Yoongi se señaló, como si hubiera alguien más sentado en esa mesa. Aquello
sonaba incluso más irreal pronunciado en voz alta.7
- Sí, y no pienso volver a hablarle hasta que admita que tengo razón.
Aquella sonrisa terminó por desarmar a Yoongi, nunca nadie había dicho algo así
de él, llevaba tanto tiempo escuchando críticas que había empezado a
creerlas.Tenía que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no envolver a
Jimin en un asfixiante abrazo y marcarlo allí mismo, delante de todo el instituto,
para que todos supieran que la persona más maravillosa del mundo le pertenecía.
Ojalá eso fuera posible.76
- ¿Y tú cómo sabes eso? Nunca habías hablado conmigo hasta hace dos días.
Yoongi no aguantó más, necesitaba tocarlo. Alzó su mano y acarició con suavidad
la esponjosa mejilla del omega. Una corriente tan fuerte recorrió sus dedos que
quedó aturdido, ¿así es cómo se sentía rozar el paraíso? Ambos sonrieron
tímidamente, ninguno de los dos se había dado cuenta de que toda la cafetería les
estaba mirando como si acabara de aterrizar un platillo volante justo encima de su
mesa. Ninguno se había dado cuenta, porque no podían prestar atención a nada
más que no fueran ellos.
Capítulo 7
Min Yoongi odiaba muchas cosas del instituto, acabarías antes haciendo una lista
de las cosas que no odiaba que de las que sí (esa lista se reducía a un dulce
omega llamado Park Jimin), pero, lo que menos soportaba, era la clase de
educación física. No es que fuera malo en los deportes, el baloncesto era su
pasión, el problema eran sus insufribles compañeros de clase.84
Nunca se habría planteado asistir a una sola clase de gimnasia, si no fuera porque
Jimin también estaba allí, y a la lista de numerosas cualidades que hacían al
omega un ser perfecto, había que sumarle que era todo un portento físico. Yoongi
le pasaba por más de una cabeza, al igual que la mayoría de alfas del lugar, pero
su altura no impedía que tuviera el mejor cuerpo de todo el centro. Y posiblemente
de toda la maldita Seúl, joder. Yoongi pretendía ser sutil mientras devoraba con la
mirada las trabajadas piernas del omega, sus muslos gruesos hasta llegar
finalmente al redondeado culo, el que, junto a su sonrisa, era posiblemente el
protagonista más recurrente de todos sus sueños. Después de correr, el pelo de
Jimin siempre era un desastre, y pequeñas gotas de sudor se deslizaban cuello
abajo hasta terminar en sus perfiladas clavículas. Aquello debía ser el paraíso
para Yoongi, de no ser porque una docena más de alfas y algún que otro beta
indiscreto contemplaban al omega como si quisieran arrancarle la ropa en mitad
del campo, a su omega. Yoongi gruñó, podría arrancarles la cabeza a todos esos
estúpidos niñatos sobre-hormonados. Sus puños se cerraron automáticamente y
su mandíbula se apretó hasta el punto en el que sintió sus dientes rechinar. ¡Hasta
el maldito profesor lo estaba mirando! Jimin pasó una mano por su pelo,
echándolo hacia atrás y le sonrió ampliamente a Taehyung, que correteaba a su
alrededor como de costumbre. Un jadeo colectivo partió el silencio entre el público
de aquel celestial espectáculo. Yoongi no aguantó más.178
Con paso decidido atravesó el gimnasio hasta llegar al chico que estaba
despertando de manera inconsciente el deseo de toda la clase, aunque pronto se
arrepintió. Solo había avanzado un par de pasos cuando un potente olor a
caramelo le arrolló haciéndole tambalear. El aroma de Jimin se había intensificado
a niveles inimaginables después de una hora de extenuante ejercicio, y aquella
dulce oleada penetró en su organismo mandando todo su poder de raciocinio a un
oscuro lugar de su mente. Aceleró el paso hasta llegar junto a los dos amigos,
Taehyung le observaba con el ceño fruncido y Jimin le recibió con una amplia
sonrisa de ojos desvanecidos.51
Y, sin esperar respuesta, le tomó de la muñeca y tiró de él. No le hizo caso a los
gritos de Taehyung, ni a la voz de su cabeza que le decía que se estaba
comportando como un cavernícola con Jimin, solo se dejaba guiar por su alfa
interior y por la cálida sensación que recorría su brazo al tocar a Jimin. El omega
no opuso resistencia y se dejó guiar hasta los vestuarios.103
Jimin dio un paso hacia el alfa y colocó la mano en su mejilla. El cuerpo del
contrario se paralizó al instante. Él dejó escapar un pequeño suspiro, como todas
las veces que había mantenido contacto físico con Yoongi, un agradable
cosquilleo recorrió su columna vertebral.28
- Jimin. - La voz de Yoongi salió como un gruñido mientras daba un paso más
cerca del omega, apenas unos centímetros los separaban. - Deberías ser más
cuidadoso.14
- ¿A qué se refiere?5
- Estás en una habitación cerrada con un alfa que está a punto de volverse loco
por tu aroma y tú simplemente te acercas a él y le acaricias la mejilla, siendo la
persona más dulce del jodido planeta. ¿No eres consciente del peligro?474
Jimin quedó paralizado, con la mano aún en la mejilla de Yoongi. No sabía qué
decir. De pronto, fue plenamente consciente de la situación. Aquel imponente alfa
estaba a apenas unos centímetros de su cuerpo, alzándose firme y siendo tan
malditamente atractivo como siempre. Tomó una profunda bocanada de aire y un
masculino olor con matices de petricor penetró en lo más profundo de su
organismo. Un tembloroso suspiro escapó de sus labios, y cubrió su boca con una
mano avergonzado, retirándola al fin de la mejilla de Yoongi. ¿Qué estaba
pasando y por qué no podía controlar las reacciones de su propio cuerpo?44
- Sé que eres demasiado inocente como para hacerlo a propósito, pero allá fuera,
todos esos alfas te estaban mirando como si quisiera comerte y tú no te dabas
cuenta. ¿No lo entiendes, Jimin? Eres demasiado irresistible, todo el mundo pierde
el control a tu lado. - Habló con la desesperación y la impotencia tomando su
voz.31
- Sobretodo yo. No pienso dejar que ninguno de esos alfas babosos te pongan un
solo dedo encima.321
Aquello sonó como una indirecta amenaza a todo el que se atreviera a intentar
algo con Jimin, pero al omega no le molestó, poco le importaban en ese momento
las personas que no fueran Min Yoongi y sus serios ojos negros.9
- ¿Está preocupado por mí? - Preguntó Jimin con una suave sonrisa.16
- Mucho.84
Yoongi sonrió también, sabía que cumpliría su palabra, nadie tocaría al omega,
aunque él tampoco pudiera hacerlo.18
Necesitó hacer uso de toda su fuerza de voluntad para pronunciar esas palabras,
pero la atmósfera de tensión había desaparecido y solo quedaba la dulce sonrisa
de Jimin y la convicción de Yoongi.
- Pase.128
Se hizo a un lado, permitiendo que el alfa entrara a su casa. Al hacerlo, una fuerte
oleada de olor a bosque le hizo suspirar. Debía comprar supresores pronto.193
- Mejor.539
Yoongi habló sin pensar y, al ver los ojos abiertos como platos del omega, se
apresuró a arreglarlo.41
Los chicos entraron al salón donde, al igual que el día anterior, les esperaba una
mesa llena de libros. Jimin no tardó en adoptar su postura estudiosa y
responsable, y se concentró en el trabajo, mientras que las palabras "estamos
solos" se repetían en la cabeza de Yoongi como en un viejo gramófono
estropeado impidiéndole centrarse. Jimin llevaba una camisa blanca, con el último
botón despasado, y unos ajustados vaqueros descoloridos; y Yoongi solo podía
pensar en lo que le gustaría barrer todas las hojas de la mesa con su brazo y
tumbar a Jimin sobre ella, arrancarle la camisa esparciendo los botones por toda
la estancia y amasar ese trasero que tan perfecto se veía bajo esos pantalones
apretados.253
- Estaba gruñendo.444
- ¿Gruñendo?
- Mierda.153
- ¿No?21
- Yo...yo lo siento. Ha sido sin querer, no quería hacerte sentir incómodo. Antes
estaba pensando en ti, y así es como me refiero a ti en mi...1K
Mierda.47
Cuando le miró, el omega estaba sonrojado hasta las orejas, y había apartado la
mirada avergonzado. Yoongi no comprendía cómo podía ser tan adorable, y él tan
imbécil.
- ¿Cómo?13
- Puede llamarme Jiminie si usted quiere, hyung.38
Yoongi sonrió, preguntándose qué había hecho él para merecer estar hablando
con una dulzura como Jimin. Debió ser algo muy bueno.18
Yoongi no sabía qué decir, Jimin parecía tan ilusionado. Aquel chico,
definitivamente, era de otro mundo. Él solo tenía un amigo y Jimin parecía llevarse
bien con todo el instituto. A él nadie le hablaba, nadie se le acercaba, pero el
omega de sus sueños, el chico del que estaba perdidamente enamorado, quería
ser su amigo. Aquello era mucho más de lo que podía pedir.22
- ¡Genial!
Era verdad, a él le gustaba abrazar a sus amigos, y Min Yoongi era uno de ellos.
No importaba que pensara que era un alfa tremendamente guapo, ni que su
corazón se acelerase con su presencia, ni que, al abrazarlo, hubiera sentido como
si un millón de mariposas revolotearan en su interior.75
- No, no importa. Será mejor que acabemos el trabajo de una vez. - Respondió
Yoongi sintiéndose avergonzado por primera vez en toda su vida.1
Solo rezaba porque sus mejillas no estuvieran tan rojas como las sentía.14
Los dos chicos terminaron el trabajo en un tiempo récord, a decir verdad. Pero es
que Park Jimin era una de las personas más inteligentes y trabajadoras que
Yoongi había conocido jamás. Lo bueno, era que había perdido el miedo a no
volver a hablarle más una vez terminada la tarea. Al fin y al cabo, ahora eran
amigos.
Capítulo 9
- ¡Yoongi!88
Detuvo sus pasos cuando escuchó la voz más bonita del mundo pronunciar su
nombre. Una sonrisa automática se dibujó en sus labios al tiempo que se giraba y
veía correr al pequeño omega hacia él.15
Los dos chicos continuaron juntos su camino a clase, charlando sobre lo deliciosas
que estuvieron las magdalenas de Jimin del día anterior, mientras todos y cada
uno de los estudiantes que estaban en el pasillo contemplaban la escena
incrédulos. Los cuchicheos y las miradas indiscretas les precedían, y es que, no
todos los días se veía al estudiante más dulce y más deseado de todo el instituto
abrazar al alfa más temido. Aquello era como ver a un conejito darle la patita a un
tigre; antinatural. Aquella amistad iba contra todas las leyes naturales de los
círculos sociales adolescentes. ¿El marginado y el popular? ¿Esto qué es, una
novela cliché de wattpad?1.7K
- Encantado.4
Cuando el profesor Choi entró a clase, Yoongi volvió a su sitio y Jimin tomó
asiento junto a Taehyung.17
El tono de Jimin dejaba claro que, como la respuesta a aquella pregunta fuera
errónea, iban a tener problemas. Y muy serios.9
- No, es solo que...no me gusta. Hazme caso, mochi, Yoongi no es de fiar.96
- Estoy harto de tus "no es de fiar", Taehyung, eso no son más que prejuicios. -
Que le hubiera llamado por su nombre completo no era buena señal.11
Quizá lo hizo demasiado alto, porque toda la clase se giró hacia él, incluído el
señor Choi.25
- ¿Le gustaría compartir esa idea con el resto de la clase, señor Park? - Preguntó
el profesor.85
Les mejillas del omega se tiñeron de un potento rojo, bajó la mirada avergonzado
y empezó a jugar con sus manos.
- Lo siento mucho, señor Choi, no volverá a ocurrir. - Se disculpó con voz suave.4
Jimin había despertado el instinto protector de todos los alfas y betas del aula,
incluído el profesor, que le regaló una sonrisa tranquilizadora.184
- Chim, tienes suerte de ser tan adorable, así nadie se da cuenta de que, en
realidad, eres un desastre.65
- Tenemos que salir los tres, ir a algún sitio juntos. Así verás que Yoongi no da
nada de miedo, y que es un chico estupendo. - Jimin sonrió ilusionado, convencido
de que, al lado de su idea, la de la cura de la malaria era una nimiedad.69
- Oh no, no, no. Ni hablar. Y, ¿desde cuándo le llamas Yoongi con tanta
familiaridad?6
Las mejillas de Jimin se encendieron aún más si era posible y abrió los ojos
desmesuradamente.3
- ¿¡Qué!? ¡No!88
- Cállate, Tae.21
- Ya lo creo, es increíble.1
La voz de Jackson Wang llegó a sus oídos desde un par de taquillas de distancia.
Hablaba animadamente con Im Jaebum, un beta que solía rodearse de alfas y que
no le caía demasiado bien a Yoongi.124
Los dos amigos rieron socarronamente y Yoongi apretó los puños. No podían
estar hablando de quién él creía que estaban hablando.3
- ¡Ya te digo! Jimin volvería loco a cualquiera, cómo me gustaría marcarlo y poder
folla...291
Yoongi cerró la taquilla con tanta fuerza que hizo vibrar todas las demás. El
vestuario se sumió en un pesado silencio. Lentamente, como un lobo acorralando
a su presa, se acercó a los otros dos chicos que le miraban con una mezcla de
curiosidad y temor. Destellos rojos manchaban las negras pupilas del alfa. Min
Yoongi estaba enfadado de verdad.98
Nunca había hablado con Yoongi, nadie lo había hecho en realidad. Bueno, nadie
excepto Jimin. Tragó saliva en cuanto se dio cuenta de que la había cagado pero
bien.57
- Ah, sí, Jimin. Es un gran omega, ¿verdad? ¿Qué decías que te gustaría hacerle,
Im? - Volvió a preguntar, apretando la mandíbula y mirando a Jaebum con fingida
curiosidad. Yoongi era la aparentemente inofensiva Venus Atrapamoscas que
esperaba pacientemente para devorar a su presa.64
El beta retrocedió un paso asustado. Todas las historias que había escuchado
sobre Min Yoongi se sucedían en su cabeza como pequeños y terroríficos
sketches, en ese momento, el imponente alfa se cernía sobre él con la furia
homicida dibujada en su rostro. Ninguna de aquellas historias era cierta, pero
Yoongi estaba dispuesto a hacerlas todas realidad con aquellos dos imbéciles que
habían mancillado el nombre de Jimin. ¡Solo él podía fantasear con el omega!
¡Solo él podía mirarle!207
- Na-nada...solo...6
Aquello era una advertencia, no solo para Jackson y Jaebum, si no para todos los
presentes. Park Jimin ya no estaba en el mercado, y pobre del que intentara
tocarle un solo pelo.119
Yoongi se apartó de los dos chicos en cuanto percibió el aroma de Jimin, y unos
segundos después entró el sonriente omega. Todos volvieron a la normalidad
como si nada hubiera pasado mientras Jimin cambiaba su ropa de deporte por
unos jeans y una camiseta. Por una vez en todo el curso, el único que le
observaba hacerlo era Yoongi.136
Jimin asintió sonriente. Yoongi suspiró, preferiría almorzar solo con Jimin, pero no
tenía más remedio que aguantar a su amigo.5
- Está bien.
En algún punto del camino a la cafetería, Jimin se colgó del brazo de Yoongi. La
gente se apartaba a su paso, mirándolos aún sin terminar de creérselo. La historia
del incidente en los vestuarios había corrido como la pólvora y todo el que
estudiaba en ese instituto ya sabía que Park Jimin era zona prohibida. Jimin
parecía ajeno a todo eso y caminaba feliz colgado del brazo del mayor, casi
saltando por los pasillos.166
- ¿Tienes hermanos, Yoongi?17
- Sí, es que le caíste muy bien a Minhyuk, así que pensé que a lo mejor tú también
tenías un hermanito pequeño.
Yoongi rió.
En la mente de Yoongi se proyectó la imagen de Jimin unos años mayor, con una
prominente barriga, con un niño pequeño entre sus brazos y otro chiquitín
abrazando una de sus piernas. El más mayor tiene el cabello rubio y rizado y el
que Jimin sostiene con cuidado de no dañar su vientre tiene unos penetrantes ojos
negros y el cabello lacio y moreno.205
Jimin sintió sus mejillas enrojecer, pero era imposible que Yoongi se refiriera a
él.108
- Esto...Yoongi, ¿te apetecería venir con Tae y conmigo a ver una película el
viernes por la noche? - Preguntó tímidamente Jimin.1
- ¿Yo?21
- Claro que tú, idiota, ¿o ves a algún otro Yoongi sentado en esta mesa?296
Yoongi sopesó sus opciones, podía decir que no y desaprovechar una ocasión de
estar con Jimin o podía aceptar y aguantar a su amigo durante toda una tarde...¿a
quién quería engañar? Nunca podría decirle que no a Jimin.5
Necesitaba distraer a Taehyung para poder tener a Jimin para él solo, y Hoseok
era el indicado para eso.
Capítulo 11
- ¿Puedes recordarme otra vez porqué accedí a esto?207
Habían quedado con Jimin y Taehyung a las seis en punto en la entrada del cine.
Eran las cinco y media y los dos alfas ya estaban apoyados contra la fachada del
local. Bueno, más bien solo uno, que miraba divertido cómo su amigo daba vueltas
de un lado a otro a punto de morderse las uñas de los nervios.29
- ¿Cómo actúo con él? Se supone que ahora somos amigos, pero yo no sé cómo
comportarme con un amigo. Mi único amigo eres tú, y eres igual de imbécil que yo
así que no hay necesidad de disimular.477
- ¡Oye!4
- No voy a saber qué decirle, la voy a cagar. Seguro que piensa que soy un alfa
descerebrado que solo quiere marcarle, no se me da bien disimular cuánto me
gusta cuando está cerca.16
Por una vez, Yoongi le prestó atención a Hoseok, que tomó la nota mental de
mencionar a Jimin cada vez que el idiota de su amigo decidiera ignorarle.
El rostro de Yoongi perdió el poco color que tenía y, lentamente, muy lentamente,
se dio la vuelta hasta dar de frente con los dos omegas. Taehyung estaba
haciendo su mayor esfuerzo por no estallar en carcajadas, y Jimin parecía
haberse quedado en shock. Sus mejillas estaban de un rojo brillante y sus ojos
abiertos de par en par. Yoongi se quería morir, la había jodido antes de empezar.
Le lanzó una mirada asesina a Hoseok, aunque éste la ignoró olímpicamente,
tenía mejores cosas a las que prestar atención. Cosas como un castaño omega
que hacía su máximo esfuerzo por no reír y que desprendía un embriagador
aroma a dulce de leche y galletas de jengibre recién horneadas.382
Nadie parecía tener la intención de moverse, así que tomó a Jimin del brazo y lo
arrastró hacia el interior del cine.
- ¿¡Que qué me pasa!? ¿¡Tú eres imbécil!? ¡Sabías que estaba ahí detrás! ¿¡Por
qué no me has avisado!?
- Jimin, yo...lo siento mucho. No quería que oyeras todas esas cosas.75
- ¿Qué?8
Un gruñido bajo rasgó el pecho del mayor, haciendo a Jimin estremecer. No fue
capaz de moverse. Lentamente, Yoongi llevó su mano a la nuca del omega y
comenzó a repartir suaves caricias en la zona. La piel se erizó bajo las yemas de
sus dedos, y Jimin dejó escapar un suave suspiro que golpeó directamente en la
base de su garganta. Un gruñido, esta vez un poco más fuerte, hizo vibrar su
pecho. No sabía cómo habían llegado a aquella situación, pero todo su autocontrol
se estaba yendo a la mierda.92
- Lo...lo siento mucho, Yoongi. Mi-mi celo está a punto de empezar y...no volverá a
pasar.612
Jimin parecía avergonzado y realmente arrepentido. ¿Cómo no estarlo si se había
restregado en el cuello de Yoongi como un desesperado? Había oído cientos de
leyendas sobre la combustión espontánea, pero nunca quiso con tantas fuerzas
que fuera real.34
- Jimin.28
- ¡Vamos! - Apremió.1
Tomó a Jimin del brazo y le obligó a levantarse. Con dificultad, corrieron fuera del
cine y siguieron corriendo hasta llegar a casa del omega. Por suerte estaba a un
par de manzanas. Para cuando consiguieron llegar a la habitación de Jimin, éste
temblaba y se retorcía en gemidos y sollozos de dolor. No había rastro de Minhyuk
y su madre.
Se movía de manera errática sobre las sábanas. Tenía calor, tanto calor, y dolía
como el infierno.7
Taehyung corrió hacia el baño y rebuscó en el armarito hasta que dio con una caja
de supresores, tomó una de las pastillas rojas y se la dio a Jimin. La tomó sin
agua. Tenía suerte de conocer la casa de su amigo como si fuera la suya.
Taehyung se sentó junto a Jimin en el colchón y comenzó a acariciarle la cabeza,
estaba empapado. Le susurró palabras de aliento hasta que, poco a poco, se
calmó.41
- ¿Estás hablando en serio? ¿Seguro que no se te olvidó que era hoy? A veces
eres un poco despistado, y estabas muy emocionado por salir con Yoongi...
- Míralo.
- ¿Y?1
- Ey, ey, cariño, ¿cuál es el problema? Pensaba que Yoongi te gustaba...por muy
inexplicable que sea eso...2
- Mochi, no hay forma de que no le gustes a ese estúpido alfa. ¡Vamos, si cada
vez que te giras te mira como si fueras lo más impresionante que ha visto en toda
su vida! Y, no nos olvidemos de su pequeña confesión accidental.43
Jimin asomó sus ojitos sobre sus piernas, estaban rojos y brillantes.
Taehyung asintió.
- Ahora túmbate, necesitas descansar.42
- Dios mío, ¿has olido a ese omega? Seguro que ha entrado en celo.17
- Es lo más dulce que he olido nunca, ¿crees que aún estará por aquí cerca?
Podríamos ir a buscarlo...76
Un fuerte rugido acalló a los dos alfas, que hablaban en la fila de atrás.
- Ha entrado en calor.
Yoongi aún sentía cada nervio de su cuerpo en tensión. Su bestia interior le rugía,
exigiéndole que fuera en busca de su omega y pasara su calor a su lado, que lo
reclamara como suyo y que no se separara nunca de su lado. Con un gruñido,
golpeó la pared más cercana, sobresaltando a todo el que pasaba por allí.58
- ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Por qué iba a querer Jimin pasar su calor
conmigo?72
Hoseok rodó los ojos.46
- No digas gilipolleces.334
- ¡Oh, vamos! ¡Solo le faltaba subirse encima tuya ahí dentro! Taehyung y yo no
nos lo creíamos. Y, hablando de Taehyung, ¿tienes su número de...203
Yoongi sentía su pecho subir y bajar acelerado, la respiración pesada y sus puños
tan apretados que estaba comenzando a sentir las uñas atravesándole la piel de la
palma de las manos.8
Hoseok suspiró, no tenía remedio.
- Mira, eso es una decisión muy personal, pero estoy seguro de que estáis
destinados a acabar juntos. No dejes que los demás jodan tu felicidad.30
Quizá parecía una estupidez, pero él había visto a Jimin relacionarse con la gente.
Era una persona sociable, con muchos amigos y un sinfín de admiradores. Él
simplemente no podía arrebatarle todo eso. A él le temían, las personas se
alejaban, estaba acostumbrado a estar solo. Hoseok era la única persona que
siempre había permanecido a su lado cuando ni siquiera sus padres estaban ahí
para hacerle compañía y, de repente, llegó Jimin. Había pasado meses
observándole en silencio, ahogándose en un amor silencioso y totalmente
platónico, cuando el destino quiso que sus caminos se cruzaran. Jimin era un
ángel, de eso estaba seguro. El pequeño omega había sabido ver más allá de los
rumores y las leyendas urbanas, atravesar su fachada de indiferencia y odio a la
humanidad y penetrar en su helado corazón. Lo amaba, joder si lo hacía. Y, por
eso, no podía marcarle. Jimin era como un ave exótica, demasiado especial para
ser encerrada en una jaula. Y Yoongi era la jaula más oxidada de todas.163
Todo el cuerpo de Yoongi se tensó, ¿Jimin estaba tan mal? Rápidamente saltó de
la cama y salió como una exhalación de la habitación.
Colgó.
- Está en su cuarto.54
Sin esperar más, Yoongi entró en la casa y corrió hacia la habitación de Jimin. El
olor era cada vez más intenso, y despertaba todos sus instintos de depredador.
Abrió la puerta del cuarto de golpe, sin molestarse en llamar, y lo que allí vio, le
dejó helado.43
Jimin estaba empapado en sudor, su piel perlada, solamente vestía unos bóxers,
permitiendo apreciar la humedad que se escurría entre sus magníficas piernas.
Yoongi gruñó, aquello era demasiado para él. Una prueba divina para su débil
resistencia.83
- ¿Yo-Yoongi?
Caminó rápidamente hacia él, escuchando los jadeos del omega. Se apoyó en el
colchón sosteniendo su peso con un brazo, cerniéndose sobre Jimin. Lentamente,
el omega abrió los ojos y se encontró con la mirada más intensa que alguna vez
había podido contemplar. La respiración de Yoongi era pesada, y daba de lleno en
el rostro de Jimin. Algo en su cuerpo pareció reaccionar, calmándose al instante
con la presencia del alfa en la habitación. No podía pensar racionalmente, no
podía controlar sus instintos, simplemente, se dejó llevar. Alzó sus brazos y rodeó
el cuello de Yoongi, tirando de él hasta que se tumbó en la cama. El aliento de
Yoongi se retuvo, mientras Jimin pasaba una de sus piernas sobre su cintura y
enterraba su rostro en su cuello, aspirando su olor.99
- Yoongi...
Las manos de Yoongi se deslizaron por los desnudos costados de Jimin mientras
cambiaban de posición. Jimin quedó tumbado, mientras Yoongi regaba besos por
su cuello.40
- Ah-ah...78
Jimin dejó escapar un gemido cuando Yoongi mordió suavemente una de sus
clavículas y después pasó su lengua, pidiendo disculpas silenciosas por la
brusquedad.
- Rápido.73
Yoongi volvió a besar aquellos labios de los que parecía no tener suficiente; nunca
tendría suficiente de Jimin. Su mano derecha comenzó su ascenso por el marcado
abdomen hasta rozar el elástico de los bóxers. El suspiro de Jimin le animó a
continuar. Con delicadeza, como si Jimin pudiera romperse, deslizó la mano bajo
la apretada tela, hasta rozar el despierto miembro que escondía. Un agudo gemido
le hizo mirar hacia arriba para encontrarse con la imagen más erótica de su vida.
Jimin era todo mejillas sonrojadas y suspiros arrancados de entre sus hinchados
labios entreabiertos. Yoongi gruñó, él también lo necesitaba. Rápidamente, se
incorporó y arrancó la única prenda que le separaba de cumplir su mayor deseo.
Tocar a Jimin se sentía como invadir el paraíso, arrasando con todo a su paso.73
Jimin jadeó cuando le obligó a separar sus piernas. Yoongi se relamió ante la
exquisita vista, Jimin estaba lubricado y más que listo para recibirle. A él, solo a él.
Aquel pensamiento le hizo gruñir de satisfacción. Él solo quería follar a Jimin con
todas sus fuerzas, pero sabía que el omega era virgen. Debía hacer las cosas
bien. Juntando otra vez sus labios en un apasionado beso, llevó un dedo a la
apretada entrada del omega. Entró con facilidad, Jimin estaba realmente húmedo.
Sintió unas uñas clavarse en sus hombros y un caliente gemido en su boca. No
tardó en introducir otro dedo, y luego un tercero, pero aquello no era suficiente,
para ninguno de los dos.104
Yoongi retiró la mano y Jimin se quejó, sintiéndose vacío de nuevo. Miró con un
puchero frustrado cómo el alfa se incorporaba de nuevo y sacaba su cartera del
bolsillo de los pantalones. Lo siguiente que vio fue un envoltorio plateado siendo
rasgado y la cremallera del alfa siendo bajada.175
Jimin gimió de anticipación cuando Yoongi bajó sus pantalones hasta la mitad de
los muslos para después retirar sus bóxers. Su pene fue liberado de su prisión de
algodón y parecía realmente feliz por ver a Jimin.408
- ¡Jimin! - Gruñó.30
Con un gruñido lastimero salió del interior del omega y se dejó caer a su lado.27
Jimin se sentía confundido e incompleto, pero sus párpados pesaban demasiado
como para quejarse.
Capítulo 14
Jimin despertó con un fuerte pinchazo en su abdomen que le arrancó un grito de
dolor. Sentía como si su cuerpo se estuviera consumiendo desde lo más profundo
de su interior. Nunca había sentido un dolor como aquel. Las lágrimas rodaron
libremente por sus mejillas mientras se retorcía entre dolorosos espasmos. El
vacío en su cama solo empeoraba su lamentable estado. Con gran esfuerzo,
consiguió incorporarse. No había ni rastro de Yoongi y, si no fuera porque su
penetrante olor a alfa seguía impregnado en sus sábanas blancas, Jimin habría
creído que solo era un sueño. Las imágenes de lo sucedido unas horas antes en
aquel colchón se repitieron como en una vieja película en la mente de Jimin. El
placer, la excitación, el alivio, la desesperación...todo aquel cúmulo de
sentimientos encontrados que hicieron que su cuerpo temblara de la más exquisita
manera. Y ahora, nada, vacío. Las ganas de llorar como un niño pequeño se le
hicieron insoportables, él quería...él solo quería a su alfa, necesitaba abrazarlo y
hundir la nariz en su cuello, aspirando aquel delicioso olor que calmaba todo su
ser. ¿Por qué no estaba allí? Rompió en un llanto lleno de sollozos lastimeros.
Con gran esfuerzo se incorporó y alcanzó el móvil que descansaba en su mesita
de noche y marcó el número de su mejor amigo. Tres tonos exactos después,
Taehyung contestó.39
- ¿Jimin?
- Tae...
Jimin sabía que su voz daba pena, que parecía un bebé llorando
incontroladamente, pero le daba igual. Él solo quería mimos y que su alfa lo
estrechara entre sus fuertes brazos, y, sin embargo, no había nadie ahí para
consolarle.27
- ¿Qué te pasa, cariño? ¿Y Yoongi? - Preguntó Taehyung preocupado.10
Jimin sonaba como la persona más triste del mundo, pero es que así era
justamente como se sentía; triste, usado y abandonado.9
Jimin se dejó caer de nuevo sobre el colchón y se acurrucó bajo las sábanas, el
dolor de su abdomen cada vez más intenso. Aunque le hubiera gustado que su
dolor físico le distrajera de su agonía emocional. Yoongi lo había usado, se había
divertido con su cuerpo y después se había ido sin dejar rastro. Jimin nunca se
había sentido peor. Aún recordaba el suave roce de las manos del alfa sobre su
sensible piel, los jadeos de placer y sus pupilas cargadas de la más pura lujuria.
Jimin se sentía estúpido, estaba completamente seguro de que lo era. Al final,
Taehyung tenía razón. Su omega tenía un pésimo gusto y él había acabado
queriendo tanto al alfa que era doloroso. Era demasiado inocente, ¿por qué iba
Yoongi a querer estar con él? Jimin sintió otro sollozo partir su pecho, para aquel
entonces, su almohada ya estaba empapada de lágrimas.93
- Tae...12
Taehyung no era una persona violenta, nunca lo fue. Siempre creyó que había una
solución pacífica para todos los problemas, pero, en aquel momento, solo quería ir
a buscar a Yoongi y romperle su bonita cara de alfa, con un bate de béisbol,
envuelto en alambre de espino. No lo hizo porque Jimin lo necesitaba a su lado y
él no se iba a mover de allí..132
Jimin asintió.
Pasaron unos minutos en silencio, mientras Jimin conseguía tranquilizarse. La
mano de Taehyung continuó trazando patrones en la espalda desnuda de su
amigo hasta que sintió que dejó de temblar.
- ¿Por qué se ha ido, Tae? - Preguntó Jimin suavemente, con la voz cargada de
pena.13
Taehyung suspiró.
- Yo le quiero...35
Y le dolía, le dolía que su mejor amigo, la persona más dulce e inocente del
mundo se hubiera enamorado de un bastardo como Yoongi. No le merecía.15
- Cuando volví a casa, Taehyung me llamó. Dijo que Jimin me necesitaba, así que
fui a su casa.
- ¿Y qué pasó?
Aquellas palabras cayeron como una losa de mármol sobre la habitación. Hoseok
se tomó su tiempo para procesarlo.
Yoongi asintió.
- Y él está en su calor.
Un nuevo asentimiento.
- ¿¡Has dejado a Jimin, un omega, TU omega, solo después de haberlo hecho con
él en su celo!?151
- ¿¡Tú estás loco!? ¿¡Eres consciente de cómo debe de estar sintiéndose!? ¡Se
estará muriendo por tener cerca a su alfa!
- Yo...tenía miedo.86
- Tu maldito miedo te está haciendo joderla demasiado, Yoongi. ¿Qué te asusta,
ser feliz con el omega de tus sueños? ¿Compartir el resto de tu vida con tu pareja
destinada? ¡Vamos! ¿Qué mierda importa lo que diga la gente? Ni siquiera has
intentado hablar con Jimin, ¿se te ha pasado por la cabeza la idea de que él
también esté enamorado de ti? Dios, solo imagina cómo debe estar sintiéndose.56
- Soy imbécil.45
- Lo eres.106
- No lo creo.2
Yoongi gimió y escondió la cara entre sus manos. Había cometido el que sería
probablemente el mayor error de su vida.
Capítulo 15
El primer día después del incidente, ni Taehyung ni Jimin aparecieron por el
instituto. Yoongi se sentía raro sin la presencia del omega a su alrededor, sin su
brillante sonrisa, sin sus mejillas sonrojadas y sin sus dulces palabras. Se sentía
vacío e incompleto, y su humor decayó notoriamente. Le dedicaba miradas
asesinas a todo aquel incauto que se atrevía a pasar por su lado, e hizo llorar a un
grupo de alumnos de primero por estar parados en frente de su taquilla. Por
primera vez, la leyenda del malvado Min Yoongi se estaba haciendo realidad.51
Yoongi sostuvo su nariz, sintiendo una fuerte punzada de dolor y la sangre cubrir
sus manos. Miró a Taehyung, el chico parecía realmente capaz de matarlo en
esos momentos, y él sabía el motivo. Realmente, no podía culparle.
- ¿Jimin está...
- Mal, está mal. - Acortó Taehyung. - Le has destrozado, se siente usado y roto.
¿¡Qué clase de persona rechaza así a su pareja destinada!? ¡No eres más que un
cobarde!48
- Oh, pero ¡tú...! ¡Claro que quería que lo marcaras, hombre! ¡Está loco por ti, su
celo se adelantó por ti! ¿¡Qué te esperabas, un polvo y adiós muy buenas!?142
Taehyung cada vez parecía más enfadado, ni siquiera le importaba la gente que
observaba curiosa a su alrededor.
- ¿Sabes? Nunca me gustaste, pero pensé que incluso tú serías capaz de ver que
Jimin es la persona más maravillosa del mundo. Te había tocado el gordo y tú lo
has despreciado y has roto su corazón.15
Yoongi se sentía como la mierda más grande de todo el universo, Taehyung tenía
razón, era un cobarde y un intento fallido de alfa. Aquellas palabras no le dolieron,
porque él sabía que eran ciertas; lo que de verdad le dolía, era saber que había
herido a Jimin.22
- ¿Cómo?
- Sí que vi que Jimin era la persona más maravillosa del mundo, siempre lo ha
sido. Lo supe desde el maldito momento en el que entró por la puerta y su aroma
me impactó, supe que él estaba hecho para mí, y que mi único propósito en la vida
era estar con él. Taehyung, tú no lo entiendes, yo no quería usar a Jimin. Estoy
tan malditamente enamorado de él que a veces creo que estoy perdiendo la
cabeza, y solo quiero protegerlo, meterlo en una caja de cristal para mantenerlo a
salvo y que nadie pueda acercarse a él. Porque me vuelvo un cabrón posesivo
cuando se trata de Jimin, porque lo quiero solo para mí. ¡Claro que sé que es
maravilloso, joder! Hasta mi subconsciente lo sabe, y me lo recuerda cada noche
en sueños. Por eso pensé, que nunca querría estar unido a mí. ¡Mierda, si tú
mismo lo has dicho! No merezco llamarme alfa, soy un desastre. La gente me
teme y soy incapaz de relacionarme con más personas. Pensé que nunca sería
suficiente para Jimin, y ahora...ahora yo le he hecho daño y me gustaría poder
hacer que todo el dolor que está sintiendo volviera a mí, pero multiplicado por mil,
porque me merezco sufrir por haber herido a lo único bueno que me ha pasado en
la vida. - Dijo, con la desesperación y el más profundo dolor marcando sus
palabras.188
Si Taehyung le contara a alguien que había visto lágrimas anegadas en los ojos
de Min Yoongi, no lo habrían creído. La sinceridad arrolladora en las palabras de
Yoongi y el dolor en su mirada, calaron en lo más hondo del omega. Finalmente,
suspiró.14
Taehyung sabía que no mentía, por mucho que le costara admitirlo. Podía
entender los motivos de Yoongi, por muy estúpidos que fueran. Había querido
proteger a Jimin hasta tal punto que había terminado destrozándolos a los dos.8
- ¿Sabes? A pesar de lo que pueda parecer, Jimin es de las personas más fuertes
que alguna vez he conocido. Su madre trabaja mucho, tanto que apenas para en
casa, y él lleva haciéndose cargo de su hermano pequeño desde que su padre
murió, aún así, se las arregla para ser el mejor de la clase. Siempre afronta la vida
con una sonrisa, no importa lo duro que sea el problema que se le presente, él es
optimista hasta niveles casi irritantes. No voy a mentirte, Yoongi, lo has
destrozado, nunca lo había visto tan mal. Pero, si consigues arreglarlo, estoy
seguro de que él podrá hacerle frente a todo lo que supone ser tu compañero.28
- Si por mí fuera, un platillo volante podría venir ahora mismo, abducirte y llevarte
a un planeta extraño en el que nunca volveríamos a saber de ti. Pero estamos
hablando de Jimin, y estoy seguro de que no importa lo dolido que se sienta, sigue
deseando estar a tu lado.218
Yoongi hizo el amago de una sonrisa. Había tomado una decisión. Era antinatural
estar separado del amor de su vida, una blasfemia, algo irracional. Él iba a
encargarse de ponerle remedio a aquello, aunque tuviera que contar todos los
granos de arena del desierto del Sahara para conseguir el perdón de su dulce
omega.
Final
Yoongi tuvo que esperar un angustioso día entero hasta poder volver a ver a
Jimin. El omega llegó tarde a clase, arrastrando los pies, con la piel pálida y sin
brillo, el pelo desordenado y profundas ojeras bajo sus ojos. El olor de la tristeza
era tan intenso que la temperatura del aula descendió un par de grados. Ni
siquiera el profesor se atrevió a reclamarle por la tardanza, parecía estar a punto
de quebrarse. Yoongi quería pegarse un tiro por eso.150
Jimin se había tomado dos supresores esa mañana y se había obligado a salir de
la cama. Él no era así, él no dejaba que nada arruinara su buen humor, no
importaba lo mucho que doliera ver a Yoongi sentado en su sitio de siempre, con
la vista clavada en su persona. Jimin y su orgullo malherido hicieron todo lo
posible por ignorar al alfa y a su delicioso olor masculino que le evocaba dolorosos
recuerdos de unas manos grandes recorriendo cada rincón de su cuerpo desnudo
y haciéndole suspirar. Maldijo en voz baja, debía olvidarse de Yoongi. No podía
hacer nada si el alfa le había rechazado. Y volvió a maldecir, porque él nunca
maldecía.66
- Estoy bien.21
Jimin no necesitó ver a Yoongi para saber que se acercaba, su olor era intenso y
podría reconocerlo a kilómetros de distancia, ahora más que nunca.
- ¡Jimin!
Escuchó a Yoongi llamarle, pero hizo su mejor esfuerzo para ignorarlo. Aprovechó
su baja estatura para fundirse con la marea de estudiantes que se dirigían a la
cafetería. Ese día se sentaría con Jaebum y Jackson, Yoongi no se acercaría a él
delante de tanta gente. Ese pensamiento le dolió, empezaba a pensar que quizá el
alfa se avergonzaba de él. Desechó aquello de su mente y siguió caminando hasta
llegar a la doble puerta de la cafetería. Por suerte, sus amigos alfa y beta eran
siempre los primeros a la hora de almorzar y ya estaban sentados en su mesa
habitual con un grupo de chicos, comiendo y charlando animádamente. Jimin
corrió hasta llegar a ellos.3
Jimin ni siquiera había ido aún a por su almuerzo, cuando Yoongi entró a la
cafetería. Barrió el lugar con la mirada y, cuando lo encontró, se dirigió hacia él
con paso firme.2
Jaebum no sabía qué le había impulsado a cometer aquella locura. Quizá hubiera
sido la seguridad de que superaba en número a Yoongi si empezaban una pelea o
quizá Jimin era la cosita más bonita que había visto nunca y verlo llorar era
horrible, pero se encontraba encarando al alfa más temido de todo el instituto y el
que le había amenazado si volvía a acercarse al omega, y ya no había marcha
atrás.20
- Apártate, estoy hablando con Jimin. - La voz de Yoongi era severa, como una
orden sin posibilidad a discusión.7
- Jimin, lo siento tanto. - Dijo una vez se hubieron separado de los demás.1
Jimin miró por primera vez a Yoongi a los ojos, una mirada apagada y pasada por
agua.
- Tenía miedo.26
- ¡No! Tenía miedo de que la gente ya no te tratara igual por relacionarte conmigo,
de que te arrepintieras de haberme hablado alguna vez. De no ser suficiente para
ti.35
- Lo siento, hyung.18
Negó con la cabeza, reflejando en aquel gesto todo el dolor que había sentido.
- Espera, Jiminie. ¿Qué puedo hacer para que vuelvas a confiar en mí? - La
desesperación en su voz era apremiante, pero se negaba a perder a Jimin.13
- No conozco al noventa y nueve por ciento de los que estáis aquí, aunque seguro
que vosotros sí sabéis quién soy yo. Soy Min Yoongi el problemático, Min Yoongi
el huérfano, Min Yoongi el de las peleas en los bares. Pues bien, estoy aquí para
deciros: ¡que no me conocéis una mierda! Yo solo soy Min Yoongi, el que está
locamente enamorado de Park Jimin. - Toda la cafetería contuvo la respiración al
mismo tiempo, mientras los ojos de Jimin se empañaban. - La he cagado, la he
cagado pero bien con él, porque soy un cobarde, porque creía que no me merecía
estar con alguien tan maravilloso como él, hice algo malo y acabé hiriéndonos a
los dos. Y quiero que me perdone, por él, por mí, por nuestros lobos. Porque lo
nuestro es más que un enamoramiento adolescente, un simple capricho pasajero.
Tú también lo sientes, ¿no, Jiminie? Somos compañeros, y no hay manera de
luchar contra eso. Esta vez quiero hacer las cosas bien. Nada de observarte
desde la distancia, nada de ahuyentar a los babosos a tus espaldas, nada de huir
cuando más me necesitas. Park Jimin, eres lo mejor que me ha pasado en la vida
y quiero que seas mío, y quiero ser tuyo, porque ambos nos pertenecemos
mutuamente. ¿Quieres salir conmigo?873
- Yoongi...
Intentaba parecer enfadado, pero la suave sonrisa que asomaba de sus labios le
delataba.9
Yoongi rió suavemente contra el cuello del omega. Aquellos eran los momentos
que le hacían sentirse pleno, junto al amor de su vida y su pequeño cuñadito, en
ocasiones incluso con su entrañable suegra. Hacía años que se había marchado
de aquella cárcel que llamaba hogar y se había despedido de aquella mujer cuyo
certificado de nacimiento aseguraba que era su madre. Se había alquilado un
pequeño apartamento, aunque, a decir verdad, pasaba más tiempo en casa de los
Park que en su piso. Jimin cumplió su sueño de estudiar repostería y había
conseguido un empleo en una coqueta dulcería de barrio, muy cerca de su casa.
Yoongi estaba estudiando producción musical, intentando abrirse un hueco en la
industria discográfica. Todo era tan perfecto que parecía un sueño.79
Abrió los ojos y besó la marca que le hizo a Jimin seis años atrás, apenas una
semana después de empezar a salir con él. Aquella marca que hacía su vínculo
oficial, la marca que los unía para siempre.198
Minhyuk rodó los ojos y sonrió antes de salir de la cocina rumbo a su cuarto. Era
un gran niño, muy dulce y obediente. Había presentado como beta a los nueve
años.81
- ¿Qué pasa?
Estaban plenamente enamorados pero, aún así, Yoongi no había marcado aún a
Jimin como su pareja. Esa decisión no la tomaría hasta un par de días después.
Los omegas en celo nunca se cambiaban junto al resto de sus compañeros alfas y
betas. Habían estrictas políticas contra la segregación de clases, pero meter a un
omega en celo en un vestuario de alfas sobre-estimulados por el ejercicio, era
prácticamente un suicidio, no importaba lo mucho que los supresores ayudaran a
camuflar el olor (que, en el caso de Jimin, no era mucho). Yoongi seguía
ignorando en gran parte a sus compañeros de clase, por eso, no fue hasta ese
momento que no prestó atención al joven alfa que había llegado nuevo aquella
mañana. Se podría decir que era realmente apuesto, con marcados rasgos
masculinos y una pequeña peca en pómulo izquierdo. Desde que había llegado,
todos los omegas suspiraban por él y por sus seductora sonrisa torcida, por sus
suaves rizos castaños. Parecía un alfa poderoso. Yongguk era su nombre, si
Yoongi mal no lo recordaba.235
El chico sonrió, parecía una persona amistosa, con facilidad para relacionarse.
Yoongi sintió arcadas.16
- Genial.
- ¿Has visto algo que te interese? - Preguntó Jaebum, moviendo las cejas
sugerentemente, dando a entender que no se refería precisamente a alguna
asignatura.
- Bueno...puede ser.
- Esta mañana me ha sonreído y...¡dios, parece un ángel! Creo que está en celo,
su olor es jodidamente dulce.3
- Wow, parece que ese chico te ha dado fuerte, ¿cómo es? A lo mejor nosotros lo
conocemos.
- Pues...es pequeño, muy bajito, pero su cuerpo es como...buf. Tienes las mejillas
grandes y los labios más besables de toda la historia de los labios besables, y su
pelo es rubio y ondulado, y parece tan suave que...99
- Lo dudo mucho.216
Una fría voz a sus espaldas tensó por completo el cuerpo de Jackson y Jaebum,
que se miraron como si algún tipo de bestia despiadada estuviera acechando
detrás de ellos. No estaban muy equivocados. Yongguk miró al recién llegado, no
se veía especialmente contento. Cuando sus ojos negros como la noche se
clavaron en él gélidos como una cuchilla de hielo, Yongguk sintió un escalofrío
recorrerle la columna vertebral. Aún así, él no se dejaba achantar facilmente.
Cuadró los hombros y miró al mayor desafiante.30
Y, sin decir nada más, Yoongi pasó de largo golpeando el hombro de Yongguk en
el camino y salió del gimnasio. Sabía que Jimin habría odiado que se metiera en
una pelea, odiaba preocupar a su pequeño.
Los tres chicos lo miraron aún en estado de shock. Yoongi tenía un extraño poder
para dejarte clavado en el suelo con solo una mirada.
Cinco minutos más tarde, Jimin salió charlando animadamente con un par de
omegas más que también necesitaban usar el vestuario apartado. Sus miradas se
encontraron y el pequeño sonrió. El cuerpo de Yoongi se relajó automáticamente.
Jimin corrió en su direcció y él le abrió los brazos para que su pequeño novio
pudiera refugiarse dentro. Yoongi lo estrechó con fuerza, hundiendo la cabeza en
su sedoso cabello, aspirando su dulce aroma para terminar de tranquilizarse.78
Jimin notó la tensión en la postura de Yoongi, y alzó la mirada con la barbilla aún
apoyada en el pecho del mayor.17
- Te quiero.65
- Y yo a ti.31
Yoongi descendió sus labios hasta posarlos sobre los de Jimin en un suave y
cálido beso.
El resto del día lo pasaron tan juntos como siempre, pero había algo diferente en
la manera en la que se tocaban, algo más íntimo y especial. La espera hasta el
final de las clases había sido eterna. Yoongi habría propuesto escapar antes de no
ser porque sabía que Jimin nunca habría aceptado. Cuando finalmente sonó el
timbre, se despidieron escuetamente de Taehyung y caminaron tomados de la
mano hacia la casa del omega. Un extraño silencio expectante les envolvía.
Por suerte, su tía pudo ir a por su hermano a la escuela y tenían la casa para ellos
solos.70
Cuando llegaron, Yoongi decidió que no era momento para ponerse tímido. Tiró de
Jimin hasta su cuarto, donde ambos se sentaron en la cama, mirándose con
intensidad.5
Jimin ladeó el rostro confundido, disfrutando del contacto con la mano de Yoongi.
Jimin sonrió.
Jimin sintió las vibraciones en el pecho de Yoongi y sus excitantes gruñidos que
no hacían más que calentarlo al nivel de un horno industrial. Repitió el movimiento
de sus caderas, creando una deliciosa fricción que los hizo gemir a los dos.
Yoongi simuló una embestida.101
Jimin sentía la fuerza arrasadora de su celo invadirle, haciendo que sus instintos
más básicos tomaran el control de su cuerpo. Llevó sus pequeñas manos al
dobladillo de la camiseta de Yoongi y la levantó rápidamente, sacándosela y
lanzándola a algún lugar olvidado de la habitación. Después hizo lo mismo con la
suya, necesitaba sentir su piel. Sus cuerpo es estaban calientes, y tan necesitados
por consumirse que apenas podían detenerse a tomar aire. Yoongi tumbó a Jimin
sobre el colchón, devorando aún sus labios. Solo se separó para retirar lo que
quedaba de ropa en su menudo cuerpo. Ya había visto al omega desnudo antes
pero volvió a sentir como si estuviera contemplando una porción de paraíso, algo
que un simple mortal no debería estar presenciando. Él también se deshizo de la
poca ropa que aún lo separaba de su hermoso novio. Esta vez no había condón
de por medio. Deslizó las yemas de sus dedos sobre el pecho de Jimin, bajando
por su marcado abdomen. Haciendo caso omiso a la queja del omega, ignoró su
miembro despierto y se dirigió a su entrada lubricada. Dios, Jimin estaba tan
húmedo. Por él, solo por él. Acarició el contorno de su entrada y Jimin gimió.97
- Por favor, Yoongi, estoy listo. Hazlo ahora. - Suplicó lastimosamente, sintiendo
su cuerpo arder.8
Su celo le hacía estar más que listo para recibir al alfa. Yoongi gruñó,
desháciendose del poco autocontrol que le quedaba. Se incorporó y separó
bruscamente los muslos de Jimin, exponiendo al completo su culo. Con la mano
temblorosa, guió su palpitante miembro hacia la estrecha entrada y empujó
suavemente en su interior. Ambos jadearon con la intrusión. Yoongi dio un rápido
golpe de cadera, introduciéndose por completo en Jimin.7
- Joder, Jimin.
Yoongi empezó a moverse, dando directamente en aquel punto que hacía que
Jimin pusieron los ojos en blanco con cada estocada. Con cada "más"
pronunciado por los dulces labios del omega, Yoongi iba perdiendo poco a poco la
cordura. Aquella debía ser la mejor sensación del mundo, Jimin lo apretaba tan
exquisitamente que estaba a punto de ver las estrellas. Una supernova se estaba
formando en su interior.76
- Yoongi, ah-ah...195
Yoongi rodeó a su pareja con los brazo, mientras el nudo se retiraba lentamente.
Ambos sonrieron agotados, acababan de unirse para siempre, y la prueba de ello
era la reciente marca violácea que adornaba la piel de Jimin.
Especial 2: V-Hope 1/2
*Tienes tres nuevos mensajes.*83
- Sí, esto...hola Taehyung. Soy Hoseok, el amigo de Yoongi. Sí, bueno, le pedí a
Jiminie tu número. ¿Te has enterado de que esos dos ya se han acoplado? Oh,
pero, ¿qué estoy diciendo? Eres el mejor amigo de Jimin, claro que lo sa...12
Piiiiii...57
Piiiiii...16
- ¡Hey, soy Hobi otra vez! El único imbécil al que se le cortaría un mensaje dos
veces...Bueno, solo quería saber si tú, esto, si te gustaría...ya sabes, si no es
demasiada molestia, ¡Dios, ¿¡por qué esto es tan difícil!?135
Piiiiii...
19
682 ** ** **:29
¡Hola, Tae! Soy Hoseok (sí, otra vez). Si aún no te has acercado al contestador,
por favor, borra mis mensajes. Si ya los has oído...creo que preguntarte esto no
tendrá sentido, porque seguro que crees que soy medio lerdo o algo y no querrás
acercarte a mí. Aún así, no pierdo nada por intentarlo (a parte de la poca dignidad
que me queda, claro). Bueno, lo que quería preguntarte en tres patéticos
mensajes (que espero que no hayas escuchado), era que si te apetecería salir
conmigo algún día a...no sé, dar una vuelta, tomar un helado, caminar juntos
rumbo al amanecer a lomos de un caballo blanco (?). Si te apetece, podrías
llamarme, o enviarme un mensaje, no envíes palomas mensajeras porque hace
tiempo que sellaron mi ventana. Bueno, voy a dejar de ponerme en ridículo.243
Un beso, ternura.
121
- Sep, lo eres.34
Yoongi abrió la boca y la palomita que acababa de atrapar al vuelo cayó rodando.
Entonces, estalló en carcajadas, retorciéndose sobre el colchón.8
- ¡Eres patético!
- ¡Dios mío! ¡Seguro que no quiere saber nada de mí! - Se lamentó Hoseok.
La banda sonora de Indiana Jones interrumpió de nuevo los cabezazos del alfa
contra la pared. "TaeTae Bebé�" aparecía iluminado en la pantalla de su teléfono.
El alfa chilló y convulsionó en el sitio, lanzando el móvil a través de la
habitación.116
- ¡Es Taehyung!
Hoseok suspiró.
- Llamas para mandarme a la mierda, ¿verdad? - Preguntó decaído, sentándose
en la cama.8
- ¡Sí, sí! ¡Joder, sí! - Hoseok saltó emocionado y luego se aclaró la garganta,
recobrando la compostura. - Quiero decir; sí, claro. No estaría mal.160
- ¿Seguro que no te apetece hacer otra cosa como, no sé, montar a caballo rumbo
al horizonte?156
- ¡Genial, porque los caballos me dan un miedo terrible! ¿Te parece si quedamos
mañana a las seis en la puerta del cine?211
Piiiiii...
6
Hoseok se quedó sentado en la cama, mirando a la nada, con el rostro
inexpresivo.19
- Hey, Hoseok, ¿qué pasa? - Le preguntó Yoongi, pasando la mano por delante de
sus ojos, sin obtener reacción.
- ¿Cómo?1
- ¡Ey, suéltame, suéltame! ¡Yo solo dejo que Jiminie me toque! ¡Hoseoooook!
Especial 2: V-Hope 2/2
Hoseok había tardado dos horas de reloj para decidir qué se pondría en su cita
con Taehyung. Al final acabó eligiendo unos jeans con grandes rotos en las
rodillas, un gran jersey de lana gris y unas gafas de montura redonda. Llegó diez
minutos tarde. Corrió desde su casa, hasta doblar la esquina del cine y detenerse
en seco. Taehyung ya estaba allí, esperándolo apoyado contra el muro de
ladrillos. El Sol se reflejaba en su cabello castaño y arrancaba destellos de su piel
canela. Vestía unos ajustados pantalones negros y una camisa blanca que le
quedaba demasiado grande. Hoseok sonrió, era demasiado hermoso.45
Caminó hacia él, intentando normalizar su respiración tras la carrera. Tenía miedo
de que el omega estuviera enfadado por su retraso (el del tiempo), pero, cuando
sus miradas se cruzaron, él sonrió, y fue la sonrisa más bonita del mundo.135
Se dirigieron a comprar las entradas, les atendió un simpático beta que no dejó de
sonreír a Taehyung en ningún momento. Hoseok frunció el ceño.7
Hoseok sintió su pecho vibrar en un suave gruñido. Él no era así, era una persona
alegre y tranquila, los celos no iban con él, pero con Taehyung...era diferente.
Había salido con otros omegas antes, omegas verdaderamente hermosos, pero
ninguno se acercaba mínimamente al de sonrisa cuadrada y manos finas.19
Taehyung rió suavemente, aquel gruñido no le había pasado desapercibido.
Hoseok no dijo nada, pero él sabía que estaba celoso. Le pareció adorable.
Cuando el cajero le dio las entradas, se giró y se puso de puntillas para dejar un
casto beso sobre la mejilla del alfa.22
- ¿Vamos, cariño?165
La cara de Hoseok no tuvo precio. Boqueó como un pez fuera del agua y abrió los
ojos en desmesura. Si no hubiera sido porque Taehyung le cogió la mano y tiró de
él, se habría quedado clavado en el suelo, bloqueando la cola. Pero feliz, muy
feliz. No le preguntó porqué lo había hecho, el cálido cosquilleo que le recorría la
mejilla allí donde los suaves labios de Taehyung se habían posado le impedía
pensar con claridad. Lo único que tenía claro, era que quería que se repitiera.29
- Vamos.
- Quiero una hamburguesa vegetal sin cebolla, patatas fritas deluxe y Coca Cola
para beber.123
Hablaron dos voces al unísono cuando la camarera fue a tomarles nota. Taehyung
y Hoseok se miraron sorprendidos y la chica rió, cubriéndose la boca
tímidamente.77
- Sois adorables.50
Hoseok negó.
- Estoy trabajando de camarero, quiero ahorrar para alquilar un apartamento.
- En realidad somos siete, pero mi hermana mayor ya no vive con nosotros. Ocho
si contamos a YeonTan, es nuestro perrito. Vivimos todos juntos en una pequeña
casa con nuestros padres, tengo que compartir habitación con los mellizos.99
- A veces es horrible, no existe la privacidad. Pero somos una familia muy unida, y
se me haría raro despertarme sin que hayan dos niños traviesos rebotando en mi
colchón.9
Ambos sonrieron.
- En realidad, solo con mi madre. Mis padres se divorciaron hace años. Tengo un
hermano mayor, pero vive en Estados Unidos. Hace mucho que no lo veo.21
- Yoongi suele pasar más tiempo en mi casa que en la suya, es como una
mascota, me hace compañía.232
Los dos rieron. Taehyung miró a la persona que se sentaba frente a él, sintiendo
un extraño calor abrirse paso en su pecho. Era malditamente guapo, y su risa era
adorable. Su aroma era intenso, y le hacía sentir como en casa. Su lobo gruñó.16
Y ninguno de los dos dijo nada más, porque la camarera regresó con la comida.4
- Te acompaño a casa.4
Volvió a unir sus manos mientras caminaban bajo la luz de las farolas, mientras
charlaban de todo y de nada. Sentía que con Taehyung podría perderse y no
importaría, porque su lugar era junto a él. Cuando llegaron frente a la casa del
omega, las luces aún estaban encendidas. Se podía escuchar el jaleo de una
ruidosa familia desde el exterior.
Dijo eso, pero sus manos aún sostenían las de Taehyung, y sus ojos parecían
haberse anclado en los finos labios del menor.
Hoseok quería besarle, pero no estaba seguro de dar el primer paso. Por suerte,
Taehyung no tenía tantas dudas. Se sostuvo de los hombros del alfa para buscar
soporte y se estiró, para rozar sus labios con los de Hoseok. Dos fuertes manos
sostuvieron su cintura, y el beso se volvió más íntimo en cuestión de segundos.
Ambos se sentían embriagados, como si sus bocas hubieran sido creadas para
encajar a la perfección y toda su vida hubieran estado buscándose. Se habían
encontrado, y ya nadie podría separarlas.47
- ¡Binnie! ¿¡Qué te tengo dicho de espiar por la mirilla!? - Le respondió furiosa una
mujer.78
Miró a los ojos brillantes del alfa y sonrió. Puede ser que lo quisiera.2
Hoseok tragó saliva, sentía como si estuviera cometiendo la mayor locura del
mundo. Finalmente, asintió.
Aquella noche, un alegre alfa pasaría una prueba de fuego. Una prueba que le
permitiría ser aceptado en la familia Kim y comenzar su vida junto a su omega.117
Especial 3: Familia Feliz
- ¡Tío Jimin, tío Jimin!93
- ¡Papi, papi!108
Dos pequeños niños de unos cinco años entraron corriendo por la puerta de la
pastelería. Uno era castaño y alto, con una sonrisa enorme a la que le faltaba un
diente. El otro era más menudo, rubio y tenía unas grandes mejillas que le hacían
verse como una pequeña cosita adorable. El omega que estaba detrás de la caja
salió a su encuentro y abrazó a los pequeño con dificultad, le costaba trabajo
hacerlo con su prominente barriga.146
- Papá Tae me ha dicho que sí, ahora voya preguntarle a papá Hobi.62
- Que tu mandas.359
En ese momento, un alfa sonriente salió de la cocina con una bandeja cargada de
pasteles recién ordenados.3
- Estos dos renacuajos se nos han escapado, ¿ya os han contado sus planes
malignos? - Preguntó el omega, revolviendo el pelo de su hijo y dándole un pico a
Hoseok, que lo tomó de la cintura y lo estrechó en un abrazo, dejando al pequeño
Chanyeol en medio.23
- ¡Ay, qué me asfixiáis! - Se quejó el niño y la pareja rió, besando cada uno una de
las mejillas del pequeño.26
- Papi...9
El niño que Yoongi cargaba entre sus brazos se revolvió y se estiró en dirección al
omega, que lo recogió y lo apoyó sobre su cadera, con cuidado de no lastimar su
vientre.162
Jimin besó la cabeza del niño de un año recién cumplido, y éste abrazó su
cuello.16
- Ey, Kookie, déjame un poco, que yo también quiero. - Dijo Yoongi acercándose a
su familia y besando a Jimin.270
- ¿Cómo estás?
- Hinchado.50
Los clientes de la pastelería ya veían aquello como algo normal, la mayoría incluso
acudían al local por el ambiente familiar. Muchos eran clientes habituales que
acudían religiosamente a por el café y el trozo de pastel de las cinco. Que Jimin
cocinara como los ángeles también ayudaba, además de que Hoseok era un
camarero ejemplar que alegraba a la clientela con sus sonrisas kilométricas. Jimin
se había negado a dejar de trabajar a pesar de su estado, no quería defraudar a
sus clientes, por eso, todo el mundo en el barrio en el que vivían y en el que se
encontraba la pequeña pastelería le tenía un gran aprecio a Jimin y a su familia.18
- Kim Taehyung, ¿me está proponiendo usted una cita? - Bromeó Hoseok,
haciéndose el sorprendido.28
- Ey, bolita, ¿por qué no cerráis hoy antes y nos vamos todos de picnic? - Sugirió
Taehyung.125
- Como si ahora pudiera decir que no. Le partiría el corazón a tu alfa grandote, y a
los niños tampoco les haría gracia.
- Cómo me conoces, Jiminie. - Dijo Hoseok.
Los cuatro adultos rieron mientras los niños seguía celebrando el cambio de
planes.6
Yoongi rió y abrazó a Jimin por la espalda, frotando su barriga con amor y
besando la marca de su unión. Se sentía plenamente feliz con su gran y bizarra
familia; con el omega de sus sueños a su lado, con sus dos pequeños hijos y el
que estaba en camino, con sus dos mejores amigos. Y sonrió, porque todo era
perfecto y porque y no tenía que observar a Jimin desde la distancia para apreciar
lo perfecto que era.146
Fin.
173
Especial Orgullo LGBT: ChanBaek
Diez años después...87
- ¡Pero si es mía!
El alfa apareció detrás del sofá y le arrebató a su hijo menor la consola de las
manos.
- ¡Eh!
- ¿Solo a su edad?
- Ya está aquí Hoseok el tío guay. ¿Quieres que le cuente a tu hijo qué hacías tú
en los baños del instituto a su edad?67
Ya era tradición, todos los viernes las dos familias se reunían en casa de los Min
para cenar juntos. Tres omegas, cuatro alfas y un beta recién presentado. Menos
mal que la mesa era desplegable.29
- ¡Yoongi!3
- Era broma.18
- Deben estar a punto de llegar, Chanyeol me dijo que debían arreglar algo de
clase, no tardarán demasiado.
- ¿Estás listo?1
- No.38
- Chanyeol, nos hemos criado juntos, nuestros padres son mejores amigos desde
hace años, hemos hecho cientos de fiestas de pijamas con los renacuajos de tus
hermanos...ya somos como una pequeña familia. - Chanyeol sonrió. - Nos
apoyarán, seguro. Van a alegrarse de que hayamos dado un paso más en nuestra
relación.56
- Pero...¿y si no lo hacen?
- Tendrán que hacerlo, porque, si de algo estoy seguro, es de que eres mi alfa y te
quiero, y quiero pasar el resto de mi vida contigo.24
Para Chanyeol, mirar los expresivos ojos de Baekhyung era como despertar cada
mañana y descubrir que era Navidad. Sentía que podría hacer cualquier cosa con
tal de contemplar esa dulce y confiada sonrisa que le regalaba su amado omega.
Se había enamorado perdidamente de su mejor amigo, no sabía muy bien cómo,
ni cuándo pasó, quizá siempre lo hubiera estado. Llevaban más de un año
manteniendo su relación a escondidas, pero sentía que había llegado el momento
de gritarle al mundo que su corazón le pertenecía a Min Baekhyun.22
- Yo también te quiero, siempre. Pase lo que pase.
Baekhyun río suavemente y apretó una última vez la mano de su novio antes de
soltarla y entrar. Ahí fuera, en la puerta, se había sentido muy seguro, pero ver a
toda su familia esperándoles había conseguido que sus nervios saltaran como un
resorte. Aunque no tardó en tranquilizarse cuando la mano de Chanyeol se posó
en su espalda baja. Suspiró.
- A callar, mocosos.7
- ¿Qué pasa, chicos? No nos preocupéis. Baek, no tienes muy buena cara.
Taehyung siempre fue dulce y comprensivo con él, y lo quería como a alguien más
de la familia, igual que a Hoseok. Por eso temía su rechazo.3
- Sentaos.14
Parpadeo, parpadeo.
Silencio.
Ni una reacción.1
- Yoongi, me debes cien wons, te dije que nos lo dirían antes de Navidad.169
- Yo diría que sabíamos lo vuestro incluso antes de que empezáseis a salir juntos.
Siempre tuve la esperanza de que acabárais juntos. Estoy muy feliz.3
- Yo os shippeaba.278
- ¡Yoongi!4
- Eso sí, - Habló de repente el alfa. - Como le hagas algo a mi niño, pienso colgar
tus pelotas del espejo retrovisor de mi Range Rover.69
- ¡Yoongi!19
- Es broma... - Sonrió. - O quizá no.95
Chanyeol tragó saliva. Tendría mucho cuidado por si acaso, aunque tampoco es
como si fuera a dañar a Baekhyun, era su vida. Ahora podrían estar juntos
libremente, ser felices y, quizá en un futuro, formar una familia tan maravillosa
como las suyas.3
- Oye, nosotros también nos alegramos de que Baek y Chanie estén juntos
pero...2
- ¡Tenemos hambre!35
Todos rieron una vez más antes de sentarse por fin a cenar. Tres felices parejas y
dos impacientes niños hambrientos.19