Mitigación VS Adaptación
“El calentamiento global también está detrás de la mayor
crisis medioambiental de la historia por la velocidad insólita
de los acontecimientos. Desde 1880 la temperatura media
terrestre ha subido 0,85 ºC, el nivel del mar ha crecido 19 cm y
el Ártico ha perdido 1,07 millones de km2 de hielo por década,
tal y como desvela el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (IPCC).”
Acciones
Los efectos negativos del cambio climático son cada vez más patentes y difíciles
de negar. Desde el principio del siglo XX, la temperatura media de la Tierra ha
aumentado 0,6ºC, y el nivel del mar ha subido alrededor de 10 cm.
En el caso concreto de Europa, el efecto más preocupante e inminente es el de
la disminución de precipitaciones y la consecuente sequía. El estrés hídrico y las
altas temperaturas favorecen también la proliferación de especies invasoras,
para las que las nuevas condiciones climatológicas son más favorables. Otra
consecuencia del cambio climático en el territorio europeo es el de la pérdida de
suelo fértil, que conduciría a una progresiva desertificación, siendo Andalucía un
área especialmente sensible a este problema.
El ser humano tiene la clave para reducir todos esos efectos negativos. Para ello,
se desarrollan programas con medidas de mitigación y de adaptación al cambio
climático.
Pero, ¿en qué se diferencian las medidas de mitigación y de adaptación? Las
medidas de adaptación son aquellas destinadas a actuar sobre los impactos que
ya se han producido debido al cambio climático. En cambio, las de mitigación se
centran en las causas, es decir, en la prevención antes de que se haya producido
el impacto.
Existe una organización internacional, el IPCC (Intergovernmental Panel on
Climate Change, o Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático, en español), creado en 1988 para ofrecer una visión científica del
estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático y sus posibles
repercusiones medioambientales y socioeconómicas.
Medidas de mitigación del cambio
climático
Según IPCC (2014), la mitigación del cambio climático consiste en la
“intervención humana encaminada a reducir las fuentes o potenciar los
sumideros de gases de efecto invernadero.”
Algunas de esas medidas de mitigación son las siguientes:
● Utilizar de energías renovables
● Promover la eficiencia energética
● Fomentar del uso del transporte público
● Planificación y gestión sostenible de los recursos
● Captura de carbono
Medidas de adaptación al cambio
climático
Según el IPCC (2014), “La adaptación al cambio climático es el proceso de ajuste
al clima real o proyectado y sus efectos. En los sistemas humanos, la adaptación
trata de moderar o evitar los daños o aprovechar las oportunidades beneficiosas.
En algunos sistemas naturales, la intervención humana puede facilitar el ajuste
al clima proyectado y a sus efectos.”
Como ejemplos de medidas de adaptación, están:
● Construir infraestructuras más seguras, que sean capaces de soportar, por
ejemplo, inundaciones
● Reforestación de bosques
● Promover el cultivo variado, por si alguna cosecha en concreto se ve
amenazada
● Investigación sobre la evolución de las temperaturas y precipitaciones
● Medidas de prevención, como planes de evacuación
Adaptación y mitigación, estrategias
complementarias
Las estrategias de mitigación persiguen reducir las emisiones netas a la
atmósfera de gases de efecto invernadero, que son, en última instancia, el
alimento del cambio climático antropogénico; las estrategias de adaptación, por
su parte, persiguen limitar los riesgos derivados del cambio del clima,
reduciendo nuestras vulnerabilidades; a pesar de ser estrategias diferentes, es
importante reconocer que mitigación y adaptación son claramente
complementarias: sin mitigación, nuestra capacidad adaptativa se verá más
rápidamente desbordada. Por otra parte, una adaptación que no sea baja en
emisiones de Gases de Efecto Invernadero carece de sentido, ya que intensifica
el cambio cuyos efectos se desean evitar.
Los niveles de riesgo frente al cambio climático están condicionados por una
serie de factores entre los que podemos destacar la exposición, la sensibilidad y
la capacidad adaptativa. En el campo de la adaptación, se plantean
intervenciones sobre todos ellos para limitar la vulnerabilidad frente a un riesgo
climático. A modo de ejemplo, para prevenir los impactos de las olas de calor
sobre la salud es posible actuar sobre la exposición (ubicando las nuevas
viviendas en las zonas más frescas o ventiladas), sobre la sensibilidad
(impulsando mejoras genéricas de la salud en grupos de riesgo) o sobre la
capacidad adaptativa (facilitando información práctica sobre cómo actuar frente
a una ola de calor).
Tanto la adaptación como la mitigación pueden ayudar a reducir los riesgos del
cambio climático para la naturaleza y la sociedad. Sin embargo, sus efectos
varían dependiendo del tiempo y el lugar. La mitigación tendrá beneficios
mundiales, pero -debido a los tiempos de retraso en los sistemas climáticos y
biofísicos- estos serán perceptibles apenas a mediados del siglo XXI
aproximadamente [RRP del CIE del GTI].
Los beneficios de la adaptación tienen fundamentalmente un alcance de local a
regional, y pueden ser inmediatos, sobre todo si estos abordan también las
vulnerabilidades a las condiciones climáticas actuales. Debido a estas diferencias
entre adaptación y mitigación, las políticas en materia de clima no deben ceñirse
a una selección entre adaptarse al cambio climático y mitigarlo. Para enfrentar
las vulnerabilidades claves al cambio climático, es necesario lograr la adaptación
porque incluso los esfuerzos de mitigación más estrictos no podrán evitar el
avance del cambio climático en las próximas décadas. La mitigación es necesaria
porque el depender sólo de la adaptación podría conducir finalmente a una
magnitud tal del cambio climático para la cual una adaptación eficaz sería
únicamente posible a un coste social, ambiental y económico muy elevado.
Si se consigue un desarrollo más sostenible, se podrán potenciar las capacidades
de mitigación y de adaptación, y reducir las emisiones y la vulnerabilidad, pero
podría haber impedimentos para su implementación. Por otra parte, es muy
probable que el cambio climático reduzca la rapidez de los progresos hacia el
desarrollo sostenible. En el próximo medio siglo, el cambio climático podría
dificultar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio