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Cuentos Folklóricos Del Conejo de Puerto Rico

Este documento presenta un cuento popular de Puerto Rico titulado "El Tigre y el Conejo". En el cuento, un tigre y un conejo son amigos pero el conejo es más inteligente que el tigre. El conejo engaña repetidamente al tigre para poder comer sus quesos y huevos. A pesar de los intentos del tigre por comerse al conejo, el conejo siempre logra engañarlo y escapar.

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Cuentos Folklóricos Del Conejo de Puerto Rico

Este documento presenta un cuento popular de Puerto Rico titulado "El Tigre y el Conejo". En el cuento, un tigre y un conejo son amigos pero el conejo es más inteligente que el tigre. El conejo engaña repetidamente al tigre para poder comer sus quesos y huevos. A pesar de los intentos del tigre por comerse al conejo, el conejo siempre logra engañarlo y escapar.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales

Author(s): J. Alden Mason and Aurelio M. Espinosa


Source: The Journal of American Folklore, Vol. 40, No. 158 (Oct. - Dec., 1927), pp. 313-414
Published by: American Folklore Society
Stable URL: [Link]
Accessed: 05-01-2016 19:28 UTC

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THE JOURNAL OF

AMERICAN FOLK-LORE
VOL. 40 - OCTOBER-DECEMBER, 1927 - No. I58.

PORTO RICAN FOLK-LORE; FOLK-TALES.


BY J. ALDEN MASON; EDITED BY AURELIOM. ESPINOSA.

IV. CUENTOS DE ANIMALES.


I. EL TIGRE Y EL CONEJO.
Habia una vez un tigre y un conejo que se trataban de compadres.
El conejo era chiquito, pero era muy inteligente y el tigre era un burro.
El tigre tenia muchas gallinas y todos los sabados recogia todos los
huevos, los cuales llevaba al mercado con quesos que el hacia.
Un sabado dice el conejo: - Hoy tengo yo que comer huevos y
quesos. Y se vino a la carretera por donde pasaba el tigre. Cuando el
tigre venia se le hizo el conejo el muerto y el tigre dijo: - iAdios, un
conejo muerto! Pero mi saco vale mas.
Y sigui6 el tigre su camino. Cuando el tigre iba a alguna distancia
arranca el compae conejo y se le atraves6 mas adelante sin dejarse ver
del compaetigre. Se le hizo el muerto y dice el compae tigre: - iAdios!
otro conejito muerto! pero mi saco vale mas.
Y sigui6 su camino. Al poco rato se levant6 el compae conejo, se le
atraveso mas adelante y se le hizo el muerto y el tigre dijo: - jAdios,
otro conejito muerto! Ya son tres. Si se habra muerto compae conejo?
voy a poner el saco aqui y voy a buscar al primero que vi. Y cuando el
tigre se fue a buscar al primero que el habia visto, el compae conejo se
levanto y empuoi6el saco y se fue al rio a comerse los quesos y los huevos.
El compae tigre cuando fue a donde estaba el primer conejo muerto
no encontr6 a nadie y vino a donde puso el saco y no habia ni saco, ni
conejo, y dice el compae tigre: - Este ha sido el compae conejo, hoy lo
mato yo. Se fue el alegre al rio y encontr6 al compaeconejo en la orilla
y dice el compae tigre: - iHoy no se me salva usted, hoy lo mato!
Y dice el compae conejo: - Compae, no me diga nada, que me estaba
comiendo unos quesos y se me cayeron dentro del agua y pude sacar
uno, por suerte. Y como en el agua se ve el sol como un queso, el tigre
le pregunto: - iY como usted pudo sacar ese? - Me amarre una
piedra del cuello y me tire - contest6 el conejo. Y el compaetigre le dijo:
- Pues amarreme a mi una y tireme.
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3 I4 3ournal of American Folk-Lore.

Y el conejo le puso una piedra como de dos quintales y se la amarro


del cuello y lo tiro. Cuando lo tiro se fue a cortar bejucos al pie de un
troncon muy grande y el tigre pudo salir del charco medio ahogado y
dijo: - De aqui no me voy yo, hasta que el compae conejo no venga a
beber para yo comermelo.
El conejo no hallaba como ir a beber, pero tenia sed, y lleg6 y se fue
y busco muchas hojas secas e hizo un rollo con un agujero y se meti6
dentro de el. Para llegar al rio habia una cuesta. El conejo se ech6 a
rodar por la cuesta y cuando el tigre oy6 aquel ruido dijo: - iJesus,
magnifica! equees eso ? Y le contesta el compae conejo: - Este es el
diablo que va a beber. Y arranca el tigre a correr del miedo, y el conejo
tom6 el agua y luego se subi6 a una palma de cocotero.
El compae tigre que estaba buscando al compae conejo, lo alcanzo a
ver en el cogollo de la palma y dice: - Compae ~alli esta usted ? hoy no
se me salva. Y le dice el compae conejo: - Compae, no me diga nada,
jque estoy comiendo una cosita mas buena... ! Y dice el tigre: - Pues
tireme una - y le tiro uno mondado y se lo comio. - Compae ele
gustaron? - le pregunt6 el conejo. - Si, compae, tireme, otro - dijo
compaetigre. Compaeconejo le tiro dos, uno mondado y otro sin mondar
y el tigre le dijo: - Compae,esta muy dura. - No, compae, es que esta
sin mondar. - iComo es que se monda esto? - le pregunto el compae
tigre. - Coge usted su mano izquierda y pone el coco en la palma de
ella, coja una piedra en la derecha y da con todas sus fuerzas sobre la
que tiene el coco. El tigre lo hizo asi y cuando se di6 se rompi6 los dedos
y las manos, y cuando el conejo le vi6 las manos y los dedos rotos, se
baj6 de la palma y se fue a coger bejucos al pie del tronco.
Cuando el compaetigre fue por alli y lo vi6, le dijo: - Compaeconejo,
hoy lo mato yo a usted hoy no se me salva. Y le dijo el conejo: -
Compae,no me diga nada, que estoy cortando estos bejucos para asegu-
rarme de la tormenta toconera, que viene ya cerca. Y le dice el compae
tigre: - Pues amarreme a mi que usted se sabe amarrar y yo no se. Y
le dijo el conejo: - Pues aguantese un poquito. Y empez6 a amarrarlo
y entra a empatarlo.
Despues que lo amarro bien, le pregunto: - ~Esta bien amarrado,
compae? Y el dijo: - No hay tormenta que me lleve, compae conejo.
El conejo fue al monte y cort6 una vara de Juancaliente y le dice: -
Aqui van las primeras tribunas, asegtfrese, compae tigre. Y le entra a
dar cantazos y despues que lo dej6 medio muerto, se fue al huerto del
compae tigre a comer coles y lechugas y dejo al compae tigre pasando
trabajos amarrado del palo.
Pas6 una cabrita y el tigre le dijo: - iCabrita, suEltame! - y la
cabrita le dijo: - No, tu me comes. Y tanto le rogo a la cabrita hasta
que lo solto.
Cuando lo solt6, el tigre se fue al ranchito del conejo y se escondio
para cuando llegara el conejo, comerselo. Al legar el compae conejo del

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 3I5
huerto para su ranchito dijo: - Buenos dias, ranchito mio. El ranchito
no le contest6 y dijo: - iAdios! mi ranchito no conversa, en mi ranchito
hay gente; y vuelve y dice: - Buenos dias, ranchito mio. Y el tigre le
contesta: - Buenos. A lo que el conejo dice: - Esto es lo que yo queria
saber, si en mi ranchito habia gente o no.
Y se fue sin entrar en el ranchito; en seguida fue a donde estaba la
novia del tigre y le dijo: - iDeje al tigre, que ese es un caballo mio!
Y la novia dijo: - iNo me diga usted eso! Y el conejo le dijo: - Pues
bueno, si lo traigo de caballo ilo deja a el y me coge a mi ? Y ella acepto.
Cuando vino el tigre a casa de la novia por la noche, le dijo la novia
que el conejo le habia dicho que el era caballo de el. Y dice el tigre: -
iMafiana, donde quiera que lo vea lo hago venir aca y despues lo mato!
Lo encontro en la carretera y le dice el tigre: - iHoy lo mato yo a
usted! iEs cierto que usted fue a decirle a mi novia que yo era caballo
suyo ? Y le dice el conejo: - iAy! ipero como le voy a decir eso a su
novia ? Usted sabe que yo no hablo por detras de nadie y tambien que yo
estoy enfermo aqui desde ayer y no puedo ir alla, porque no puedo andar.
Y le dice el tigre: - Pues montese encima de mi para llevarlo alla.
Y cuando se fue a montar brinco y cay6 por el otro lado y dijo: -
jAy! compae,no puedo, no puedo, que le hace falta una cosita... a... a...
que se llama aparejo. Se puso los aparejos el tigre y al brincarle encima
cay6 por el otro lado. - Compae no puedo, si es que le hace falta otra
cosita. - ~Pero que cosita? - Una cosita que se ponen los caballos en
la boca, que se llama freno. Volvi6 a brincar el conejo y se cay6 por el
otro lado y le dijo: - iCompae no puedo! - iQue es lo que le pasa?
e Que le hace falta, compae? - Una cosita de esas que se llaman espuelas.
Busco la espuela y se la di6 y al brincar el conejo cay6 por el otro lado.
- jCompae, no puedo! - dijo el conejo. - iY que necesita, compae?
,A que le meto cuatro palos y le rompo las costillas? - lAy! compae,
compadezcase de mi que estoy enfermo. Bdsqueme una varita y vamonos.
Y despues que estuvo servido de la vara, el conejo salt6 y se mont6
y emprendieron su camino andando poco a poco, y cuando llegaron al
pie de la casa de la novia del tigre, le dijo el conejo a esta: - iNo se lo
dije que el tigre era caballo mio! Y le espet6 la espuela y arranca a
correr y lo dej6 ensillado.
El conejo jugaba muchisimo a la baraja y el compaetigre habia puesto
un mufieco de brea con una baraja y cuando el conejo fue a jugar con
el muieco de brea, el conejo gan6 y el muniecono le pago. Lleg6 el conejo
y le di6 con el pufio izquierdo y se qued6 pegado y le dice: - iSueltame,
porque si te doy con el pufio derecho te reviento! Y al no tener contesta-
ci6n, llega y saca la mano derecha y le da y se qued6 pegado. Entonces
le dice: - iSueltame, porque me quedan los pies, que si te doy te mato!
Y vuelve y saca y le da con todas sus fuerzas y se quedo pegado y dijo:
- iSueltame, porque me queda la cabeza y la barriga, que si te doy
caes muerto del susto! Y llega y le da y se queda pegado. Viene el tigre y
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lo cogio y el conejo le dijo: - Pues ya que usted me va a matar, quiero


que me haga un bailecito para darme el iltimo gusto. Y el tigre dijo que si.
Y puso en una puerta a un cigarr6n, en la otra el lagartijo, en la otra
el alacran y en la otra a un sapo, y entran a tocar y cada vez que aca-
baban de tocar venfa compae conejo a la puerta, miraba, y en una vez
not6 que el sapo estaba cabeceando. Di6 un brinco por encima del
sapo y se fue y entonces dijeron: - La pena que tiene el conejo, vamos
a ponersela al sapo. Y dijeron: - Vamos a echarlo a la candela - y el
sapo dijo: - Si me echan a la candela, mejor, estoy calientito. Y dijeron:
- Pues vamos a echarlo al agua. Y el sapo se qued6 callado. Y lo
echaron al agua y dijo: - iTack, tack, eso era lo que queria el sapo, que
lo echaran al agua!
Y colorin colorado ya mi cuento esta acabado.

2. EL CONEJO, EL TIGRE Y EL PERRO.

Pues sefior, esta era una vez que el conejo, el tigre y el perro hicieron
sociedad para casarse; el tigre para sembrar un platanal; el conejo para
ayudarle al perro a hacer un pozo de beber.
El tigre sembro su platanal, el perro llam6 al conejo para hacer el
pozo. Y el conejo le dijo: - Haganlo ustedes que yo no les hago nada.
Entonces el tigre y el perro sembraron su yautial, su batatal y su
platanal y el pozo y el conejo no quiso ayudar a nada.
Cuando estaba de cosecha el platanal, el conejo se iba y le robaba los
platanos al tigre. El perro volteando el platanal le dijo al tigre: -
Compay, mire que nos estan robando los platanos. Entonces el tigre le
dijo al compay perro: - Tenga usted esa escopeta y guardela. El perro
amanecio en la tala. El velo en el platanal y se fue a robarle las batatas.
Al otro dia, cuando fueron a voltear, el conejo le habia sacado las
batatas. - Tenga compay tigre la escopeta y vaya a velar el batatal.
El conejo aquella noche se fue al yautial a velarlo, por la noche como
tuvieron hambre fueron a velarlo al yautial a ver compay si lo cogian
esa noche. El conejo como sabia aquella noche, se fue al platanal y
se rob6 diez racimos de platanos estando ellos velandolo en el yautial.
Al conejo le da sed y como no sabia donde estaba el pozo, se encamin6
arriba de un palo alto, al pimpollo y se cans6 de mirar y vi6 a donde
estaba el pozo. A eso de medio dia el conejo encontrandose desfallecido,
se fue a una sabana a donde estaba el pie del pozo. Alli le obscureci6 con
el cuidado de que cuando el tigre y el perro viniesen a buscar agua para
que cuando ellos se fueran el lienar su vasija. Vinieron a las seis de la
tarde juntos los dos; el conejo estaba escondido observando lo que ellos
conversaban a ver como lo podian coger.
Entonces el perro alz6 la vista y alcanzo a ver al conejo donde estaba
y le dijo: - iCompay tigre, mirele donde esta! Al verse descubierto el
conejo se enterr6 en su hoyo y saco un ojo para afuera.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 31 7
Cuando el tigre iba corriendo detras de el se pas6 en rumbo largo y no
lo encontraron. Dicen el tigre y el perro: - Compay dde que manera
cogeremos ese pillo, que nos esta haciendo daio ? Dicele la mujer del
tigre: - El esta enamorado de mi hija. - iCompay, de esa manera lo
cogeremos. Entonces dicele compay perro al tigre: - Vamos a hacer una
mufieca de brea. - Bueno, compay.
Se pusieron y calentaron brea y prepararon la mufieca, la vistieron
de mujer, la pusieron en una mesa a las seis de la tarde en el platanal.
Luego le pusieron un queso en una mano; como a las diez de la noche se
apareci6 el conejo dandole las buenas noches a aquella sefiora y le dijo:
- Buenas noches, sefiorita; seiiorita, buenas noches. Y le dijo: -
Sefiorita, usted no me quiere hablar. Buenas noches, seiiora; pues ya
que usted no me quiere hablar, deme un pedacito de queso. Como nadie
le hablo, le di6 una bofetada y qued6se el conejo pegado de una mano,
de la cara de la sefiora. - iAy! sefiora, jsuelteme! si usted no me suelta
le doy otra bofetada. La seiiora no lo solto de aquella mano. - iPues si
no me suelta le meto otra bofetada! Se la tiro, quedose pegado de las
dos manos y se puso a comer el queso. A las tres de la mafiana sinti6 el
ladrido del perro; cuando el perro estaba llegando se le salio un grito, que
el lo tenia preso. Lleg6 el tigre y el perro dice: - iOh amigo mio, aqui lo
teneis! - iOh compay, que me va usted hacer a mi! Si estoy velandole
los platanos.
Lo soltaron de alli y el conejo se les escap6 y a media noche se fue a
un matadero a coger carnita de los cueros. Sac6 dos ensartas y venia
cantando con las dos ensartas en la mano. El tigre abre la puerta y lo
siente y lo llam6. El conejo, para que el tigre no le hiciera nada le presenta
las dos ensartas de carne, y le dice: - Compay, vamos al matadero.
Y el tigre le dice: - dA que, compay? - Compay, en el matadero
estan dando la carne y han matado como diez y seis bueyes.
Y efectivamente, habia carne en el matadero. Cuando llegaron el
tigre y el conejo, el conejo le dijo al tigre: - Compay, jechele mano a
un pernil! El tigre cuando le iba a echar mano al pernil, los carniceros
le cayeron a palos y el conejo se fue y el tigre se fue huyendo.
En ese tiempo, el conejo al otro dia estaba por alia entre un matojo
v el tigre volteando por alli y el conejo que se amarra un pafiuelo en la
cabeza. - Compay, esta noche hay la gran comelata en casa del rey
le6n y no puedo ir porque estoy malo. Compay, se que hay como treinta
novillos y cuarenta cerdos y no puedo ir a pie porque estoy malo.
El conejo le habia dicho a la sefiora del tigre que a que lo montaba y
ella le contesto que el no era suficiente hombre para montar a su marido.
- iA caballo me veras con el! Entonces dicele el tigre al conejo: -
Compay, yo lo puedo llevar.
Y entonces entr6 el conejo arriba y saco una silla y se la puso encima
al tigre, volvi6 adentro y trajo un bocado; preguntole el tigre: - Compay
,para que es eso ?Y el conejo le dijo: - Compay, para sujetarme, que

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318 Journal of American Folk-Lore.

usted no tiene crin. - Pues p6ngamelo, compay. Cuando el tigre abrio


la boca para que le pusiera el bocado, el conejo se espant6 y le pregunt6
al tigre: -Compay, cpor que se espanta? - Compay, al verle esos
dientes tan grandes. Vuelve el conejo y va adentro y saca unos espuelines
y le pregunta el tigre: - Compay dquCe es eso? Y el conejo le dijo: -
Compay, para cuando nos salga un perro a comerle los galones, le doy
con los espuelines y me lo traigo para atras para que nos lo comanos.
Pero el compaytigre no habia visto el fuete que tenfa el conejo enrollado
en la cintura. Entonces el se mont6 encima del tigre; en vez de coger
para otra parte, lo hizo ir para su casa; el conejo encima de el. Cuando
estaban legando a la casa dicele el conejo a la seiiora del tigre: - iAqui
te traigo a tu marido, segin te dije! Alli el tigre se le quiso ir al conejo,
pero como el tigre tenfa silla y freno y el conejo tenfa los espuelines y un
fuete, le entr6 a cantazos y a espuelazos hasta que lo hizo seguir por la
montania. Estuvo corriendo en la montafia todo el dia y por la tarde el
conejo llego y lo achic6 de un palo muy grande; alli estuvo el tigre tres
dias sin comer ni beber y sin hacer nada.
El tigre estuvo achicado alli tres dias yvino el gato que era su discipulo.
El tigre estaba lleno de gusanos, porque el conejo le habia dado muchos
tajos. Dicele el gato discipullo: - Usted se dej6 amarrar del conejo, no ?
El gato como tenia el rabo tan largo lo meneaba: fani, fani, fani. En-
tonces el tigre le pidio un pedacito y le decia: - iSueltame de aquf,
discipulo! Entonces el gato le di6 un pedacito y le dijo: - Yo no me
atrevo a soltarlo, porque usted me come.
Volvi6 el tigre y le pidio otro pedacito al gato, porque habia sanado
de una herida, con el pedacito que le dio del rabo, entonces el gato le
dijo: - dMeva usted a comer? Entonces el gato cort6 otro pedacito y
se lo di6. El tigre le dice: - Dame ese pedacito. Entonces el tigre revento
el freno y se ech6 detras del gato, pero no lo alcanz6. Se fue el tigre
para su casa todo herido, todo vuelto el demonio.
Entonces el tigre se fue despues que estaba sano, a montear y vi6 al
conejo que salio del monte como con tres jornales de bejuco y le pregunt6
el tigre al conejo: -- Compay, para que quiere ese bejuco? Contestale
el conejo: - iCompay, si usted supiera lo que vam6s a tener! Y dicele
el conejo al tigre: - Compay, que va haber una tormenta muy grande
y voy a buscar un palo para amarrarme para que la tormenta no me
lleve.
El tigre le contesta: - Amarreme a mi primero. Y alla se pusieron en
porfia, pero el conejo se decidi6 y empez6 a amarrar al compay tigre, de
los muslos para abajo y del encuentro de los brazos para arriba y volvi6
y se fue al monte y corto tres docenas de varas de Juancaliente y le dice
adn estando lejos: - iCompay, para que es eso que usted trae? El
conejo las solt6 al suelo, empuia la primera y le dice: - iCompay,
ta/pese que aqui va la primera tribuna. Y le estuvo dando tribuna hasta
que lo mat6.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 3 19

3. CUENTO DE UN TIGRE Y UN CONEJO.

Habia un tigre que tenia una novia y un conejo se la enamoraba y el


tigre lo supo y lo estaba velando para comerselo y el conejo venia por
un camino andando y se meti6 entre un monte y el tigre lo vi6 y le dijo:
- Ya lo cogi, ahijado, hoy si es verdad que me lo como yo a usted. Y
el conejo le dijo: - Padrino, usted no sabe lo que pasa; yo lo estaba
aguardando para que pusieramos un corral - y entonces le dice: -
Pues ahijado, busquese el material y peones para trabajar, pero ahijado,
falta el bejuco. - Padrino, eso era lo que yo hacia en el monte, estaba
contandolo.
Montaron su corral el ahijado y el padrino y el tigre que era el padrino
del conejo nunca se habia mojado los pies y le pregunto al ahijado que
quien despescaba el corral, y le dijo: - Padrino, por eso no se apure
que yo soy un buzo. Fueron y registraron el corral a ver si tenfa peces
y estaba lleno y le dijo: - Padrino, preparese todas las bestias para
despescar por la madrugada.
Y por la noche el conejo despesco el corral y se llev6 todo el pez y
despues que el conejo habia vendido el pescado fue y llam6 al padrino:
- Levantese, que le cogi6 el dia y le habran robado el pescado, usted
tan dormilon y tan vago.
Y cuando fueron a despescar no habia ningin pez en los chiqueros y
emprendieron una alegata entre el padrino y el ahijado. - Usted ve,
padrino, por haragan, se han llevado el pescado y usted se va a quedar
cuidando el pescado, pero cuidado si se lo deja robar.
Y volvi6 el conejo y se lo robo la otra noche hasta que el padrino se
puso en vela y cogio a su ahijado robandoselo y el conejo se echo a huir
porque el padrino se lo queria comer y el tigre se fue al campo a hacer
una tala de melones.
Hizo su tala de melones y se cosecharon muy bonitos y buenos y el
conejo averigu6 la tala de melones que tenia el padrino y se fue royendo
por debajo, dejandole la cascara nada mas y cuando el tigre vio sus
melones tan amarillos fue a su casa y dijo: - iMujer, nos salvamos!
vamos a coger los melones mafiana. Y cuando fueron los encontraron
roidos y dijo: - iMujer,esto lo hizo mi ahijado, pero mafiana lo cogemos.
Y lo velaron y nunca lo podian coger y les comia los melones todas
las noches y el tigre cogio e hizo un mufieco de brea y le puso una baraja
en las manos y cuando el conejo vino a comerse los melones se encontro
con el muiieco y le dijo: - Buenas noches, negrito, vamos a tallar. Y el
negrito callado y el: - Vamos a tallar. Y el callado, y le dijo: - A que
te doy una bofetada. Y se la di6 y se qued6 pegado y le dijo: - iSuel-
tame, si no te voy a dar la otra! y le di6 la otra y se le pego la otra y le
di6 con la cabeza y se pego, y con los pies y se peg6 todo y cuando vino
el tigre lo cogio y carg6 con el ahijado y el mufieco y se fue llamando a la
mujer que alli llevaba a su ahijado, y el conejo se fue y despues pusieron

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a calentar el agua para echarsela en el rancho y cuando se fueron a


echarle el agua y el rancho tenia covacha y cuando la echaron el se
salio y dijo: - Padrino, quemen la sabandija que en mi cueva hay
bastante.
Y despues el conejo se fue al cielo a pedir ciencias a Dios y El le jalo
las orejas y le mand6 que se metiera debajo de una dita y puso la dita
y se escondi6 detras de un matojo y Dios le mand6 un rayo y el dijo: -
iMire si me quedo!
Y despues el conejo se fue a andar y se encontro al padrino y habia
unas guineas cantando: jchoclan,choclan ! Y el dijo: - iMirenlasriendose,
despues que las pinte y las puse tan bonitas! - Anda pues, ahijado,
pintame a mi. Y cogi6 y calent6 un hierro y se lo peg6 por las costillas
y se fue a huir.
Un dia el tigre encontr6 al conejo y el conejo se habia comido una
pila de mierda y le dijo: - Padrino, estoy enfermo y no puedo andar a
pie. Y el le dijo: - Pues ahijado, m6ntese. Y el dijo: - Padrino, falta
la rodilla. - Pues pongala. - Falta el aparejo y las banastillas y el
freno y faltan las espuelas y el fuete. Y se lo puso y se monto diciendo: -
Aqui lo llevo y lo dejo en un palo. Y se fue y lo dejo.
La novia en vista de que hacia dos noches que el no iba a visitarla,
se ech6 a andar buscandolo y lo encontr6 en un palo y lo quit6 para que
se fuera y entonces se metio en el rancho del ahijado y cuando llego el
conejo olfate6 y le pareci6 que el padrino estaba alli y dijo: - Buenas
noches, mi rancho, buenas noches, mi rancho. Y dijo: - iAdios! mi
rancho tendra coraje que no me saluda, que todas las noches me saluda
y dijo: - Buenas noches, mi rancho. Y el padrino dijo: - Dios se las
de buenas. Y dijo el conejo: - Sabia que habia algo, pero a mi no me
coge.
Y fue a correr para el monte. Al cabo de la semana vi6 al tigre y se fue
al monte a cortar bejucos y lleg6 el padrino y le dijo: - Ahijado ique
usted hace alli ? - No me diga nada, padrino, que viene una tormenta
toconera y me voy a amarrar. - Pues ahijado, amarrame a mi primero.
Y el ahijado lo amarro con mucho bejuco, lo pego de un palo dandole
vueltas con el bejuco y despues le dio un azote que por poco rompe los
bejucos y le di6 como cien azotes y se fue y lo dej6 alli y a los tres dias,
cuando los bejucos se tostaron, el tigre hizo un esfuerzo y los parti6 y
se fue en perseguimiento del conejo y se encontraron y el conejo invit6
al padrino a hacer un baile que convidaba a las parejas que eran las
aves y el convido a las parejas y las llev6 a casa del tigre e hicieron el baile
y cuando se estaba acabando el baile, el padrino llam6 al ahijado y le
dijo que tenian que decir algo para terminar el baile y el padrino era el
primero que tenia que decir una copla y el padrino dijo: - Pongan la
olla grande para que quepan todos. Y al conejo le toc6 decir la suya y
dijo: - Vayan bajando uno a uno como que van a orinar. Y se fueron
todos y se quedaron solos el tigre y la mujer con la olla preparada.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 321

4. EL CONEJO Y EL TIGRE.

Habia una vez un tigre que tenia un ahijado que se llamaba el conejo-
El tigre convid6 a su ahijado a poner un corral y el ahijado le dijo que
si. Lo pusieron y todos los dias se lo despescaba y el y el padrino cuando
venian no encontraban peces; hasta que el tigre se puso en vela y lo
cogio robandoselos, pero no lo hizo prisionero.
Lo convid6 a sembrar una tala de melones y el le dijo que si. Sem-
braron su tala de melones entre los dos y le dieron condici6n. Cuando
las matas estaban colgadas vino el conejo a voltearlos y los vi6 que
tenian muchisimos y que estaban amarillos. El se puso a pensar de que
manera se los comeria e hizo la prueba con uno. Lo cogi6 y le hizo un
roto y le comio todo lo que tenia por dentro y se lo vir6 boca abajo y
no parecia que se lo habia comido y sigui6 comiendo y no dejo ni los
nuevos.
El padrino tigre que va a voltear su tala y encuentra todos los melones
amarillitos se fue a donde estaba el ahijado para que fueran a partir los
melones y el conejo le dijo que los vendiera y que le diera lo que le
pareciera. El tigre se fue y cogio dos bestias, las ensillo y se fue a coger
melones para llevarlos a vender, pero todos, uno por uno los fue regis-
trando y estaban agujereados. El tigre le dijo a la mujer que el se escondia
en el batatero, que se enterraba y dejaba los dientes por fuera, y ella
se iba a buscar a su ahijado para que le ayudara a sacar batatas y seria
la inica manera que se lo podia comer. La mujer se fue a buscar al
conejo y el marido se escondio en el batatero y dej6 los dientes por fuera
para cuando el conejo viniera y le pusiera un pie encima, se lo comia.
Cuando el conejo vino se puso a sacar las batatas y al ir a sacar un
pie se fija que alli estaban unos dientes y el empez6 a pincharlo con el
mocho y si no es por la mujer lo mata. El tigre no encontraba la manera
de cogerlo y se fue al rancho del conejo y se escondi6. Cuando el conejo
vino dijo: - iJu, ju, ju! me huele a padrino. Y se puso en la puerta a
llamar: - Mi rancho, mi rancho, mi rancho, mi rancho, iju! Hoy parece
que esta alguno, porque mi rancho siempre que no hay nadie el me
contesta. Y volvia: - Mi rancho, mi rancho. Y el rancho entonces dijo:
- Que quieres, que quieres? Y dijo: - iJu! si mi rancho no habla
cc6mo me va a contestar ?
El tigre le dijo a la mujer que el se hacia el muerto y mandaba a
buscar a su ahijado y se lo comian. La mujer lo fue a buscar llorando
muchisimo y el vino llorando tambien, pero cuando lleg6 le pregunto
que si el cuando se muri6 no se habia tirado tres pedos y ella le dijo que
no. - iAh! pues muerto que no tira pedos, no es muerto. Nada, pero
el muerto se tir6 tres pedos corridos: iprru, prru, prriu!y el dijo: -Por
aqui es camino; muerto que tira pedos no es muerto nada.
Un dia que el conejo estaba en el monte distraido y el tigre iba de
caza, lo cogio y le dijo: - jAhorasi que es verdad, que tu no te me salvas!

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Y el le dijo: - Padrino, ya yo soy prisionero, asi es que me debe de


montar encima de usted. Y el tigre se lo concedi6. Pero el conejo hizo
esto porque habia hecho una apuesta con la novia del tigre. E1 conejo
le dijo a la novia que a que el pasaba por delante de ella montado en su
novio, y ella le dijo que no.
Despues que lo mont6 el le dijo que lo debia dejar coger una varita y
le dijo que la cogiera; un saquito tambien, le dijo que lo cogiera; una
espuela tambien. Y el le dijo que ya que le habia dado el permiso para
que cogiera que lo dejara coger el completo de los arneses, y el le dijo
que si. Cogi6 unos aparejos, una rodilla y unas banastas y un freno y
pas6 por delante de la novia. El tigre se abochorn6 tanto, que no volvi6
mas a la casa de la novia.
El tigre se puso a pensar de que modo se podria comer a su ahijado.
Hizo un baile y le dijo al conejo que como mas chico que convidase a
todos los avechuchos mas pequenos, que el convidaria a los mas grandes.
El tigre les advirtio a los animales a quienes el habia convidado que
cuando el dijera: 'Pongan la olla grande como que quepan todos', que
la pusiesen y metiesen candela para hacer el festin con todos los chiquitos.
Pero el conejo que lo supo les dijo a los de el; que cuando el dijera: -
'Vayan bajando uno a uno como que van a orinar', que se fueran.
El dia del baile se cogieron las parejas y las llevaron. Al poco tiempo
de estar bailando dice el tigre: - Pongan la olla grande, como que
quepan todos. Y el conejo le contesto: - Vayan bajando uno a uno,
como que van a orinar. Pero el lo acab6 de decir abajo. Entonces el
conejo hizo un baile en el medio del mar y convido a su padrino tigre.
El padrino el dia del baile concurrio y al estar en el baile los pusieron
a todos en fila para el que no tuviera punios, ni cuello, ni chalina, lo
echaban al agua, y al uinico que encontraron sin chalina, ni cuello, ni
pufios, fue al tigre y lo echaron al agua y todavia esta bailando.

5. EL TIGRE Y EL CONEJO.
Habia una vez un tigre y un conejo que eran muy amigos y despues
de ser muy amigos eran compadres. El tigre tenia una finca muy hermosa,
muy bien fincada, en la cual tenia sembrado mucho mafz. El conejo no
era tan rico- como el tigre y de noche le robaba maiz para llevarselo
para su madriguera y el tigre notaba que cada dia le faltaba mas maiz.
Un dia el tigre compr6 un muneco muy grande, de la estatura de un
hombre, lo unto de brea y lo puso en la tala de maiz con un pedazo de
pan en las manos y a la noche cuando el conejo fue a coger el maiz, se
encontr6 con el hombre de brea, le salud6 y le pidio el pedazo de pan.
Varias veces y viendo que no le conversaba, le di6 coraje y le desafio a
pelear y viendo que tampoco le hablaba, brinco y le di6 una bofetada
y se qued6 pegado y entonces por la mafiana lleg6 el tigre y le dijo: -
iPajarito, tui aqui! Pues vente conmigo que te voy a guisar hoy. Y lo

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 323

cogi6 y lo trabo bien y lo ech6 dentro de una canasta y se fue a sacar


unas batatas y en lo que el tigre estaba escarbando para sacar una
batata propiamente para guisarlo, en lo que el viro la espalda, salt6 el
conejo y se fue.
Despues al medio dia se fue el tigre y ya que estaba llegando a su casa
empezo, a llamar a su mujer y entonces fue la mujer a ver lo que ocurria
y el tigre le dijo: - Es que traigo a compay conejo para guisarlo hoy y
comernoslo con batatas y otras viandas. Y cuando fue a ver si estaba en
la canasta, vi6 que no estaba y dijo: - i Que no se apure ese sin vergiienza!
Lo que es hoy o manana yo lo cojo a el.
El tigre hizo que su mujer se fingiera enferma y fue a buscar al conejo
para que recetara a su mujer; se fue el tigre en busca del conejo y lo
encontr6 en el batei de su casa y le dijo: - iOh! ~que hay, corpay
conejo ? - Y usted que tal ? - Puede usted ir a recetar a mi mujer
que esta enferma? Quizas usted podra recetarla, porque usted es buen
doctor. - Pues bien, compay tigre. iY en que caballo ire yo ala ? -
Pues en mi mismo, yo buscare una buena silla y un fuete y dos espuelas.
- Bueno, entonces manianavenga a buscarme.
Y al otro dia cuando el tigre fue a buscarlo, se le mont6 compay
conejo, le meti6 las espuelas hasta el lomo y le di6 dos o tres fuetazos y
ya que estaba llegando salt6 el conejo y brinc6 por unos alambres y se
fue y entonces el tigre se qued6 sorprendido de la mala accion que
le habia hecho el conejo y dijo que donde quiera que lo cogiera lo
mataria.
Al dia siguiente el conejo fue cogido preso por unos fiames que le
habia robado a un seior de por alli y ya estaban calentando el agua para
quemarlo y sacarle la piel para unos zapatos y para comerse la carne.
Asi fue que el tigre que pasaba por alli le dijo: - i Que tal, por que es
que te tienen amarrado alli? - Porque me van a dar esa vaca que
esta alli para yo comermela. - iPues dejame a mi para yo comermela -
No, que es ya mia. - iNo, dejamela a mi, porque si no te mato! - Pues
te la dejare. Y cogi6 al conejo y lo desat6 y se amarro6 l y despues
cuando el hombre fue a quemar al conejo se encontro con el tigre y le
derram6 el agua encima y entonces el tigre dijo: - Esto no es conmigo -
y le di6 dos jalones a la pita y arranco a correr, que eso no era para el
mundo y fue en busca del conejo para matarlo.
Despues al poco tiempo encontro el tigre al conejo buscando unos
bejucos, pero el tigre le pregunt6 que para que eran esos bejucos que
el buscaba y 1e le dijo que era porque iba a caer una tormenta buena,
que eso no era para el mundo. Y entonces el tigre empezo a buscar
bejucos tambien y despues que estuvo un mes buscando bejucos le dijo
que lo amarrara de un palo para pasar la tormenta y el viento no se lo
llevara. Y el conejo le dijo que no, que lo amarrara a el, pero tanto
estuvo el tigre, que el conejo le dijo que por ser compadre lo iba a amarrar.
Y lo cogi6 y lo amarr6 con todas sus fuerzas y despues que estuvo dos

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324 7ournal of American Folk-Lore.

semanas amarrandolo, cogi6 y busco un Juancaliente y le di6 una


fuetiza que lo mat6 a fuerza de tantos cantazos y palos.
Despues al poco tiempo lo encontr6 Ilorando y le dijo que porqu6
lloraba tanto y le dijo que porque el rey le dijo que el que se comiera una
novilla grande que el tenia en un cerro, se casarfa con su hija y entonces
el tigre le dijo: - iOh! jcomo no! yo te ayudare y me comere la novilla.
Y entonces se fue el conejo con el tigre a un cerro en donde estaba la
novilla y le dijo que lo esperara abajo del cerro, abajo de una loma que
estaba allii. Cogi6 el conejo una piedra la mas grande y se la tiro y
despues que la pefia estaba rodando, el conejo le decia desde arriba del
cerro: - iC6jela, que alli va! Y cuando el tigre la fue a coger a la pefia
creyendo que era la novilla, safo la pena y le rompi6 los dientes y lo
estropeo demasiado y al poco tiempo murio.

6. EL LOBO Y EL CUICO.
Este era y no de pital, una y dos son tres. Una vez habfa un lobo y
un cuico que eran muy amigos y siempre andaban juntos, pues la madre
del cuico y la madre del lobo eran muy buenas amigas y siempre se
pasaban prestandose todo lo que necesitaban, como arroz, manteca,
tocino, sal, especies y todos los pertrechos de una comida y cosas de
comer para todos.
Pero pasa que un dia los dos muchachos, o mejor dicho, el lobo y el
cuico, tuvieron que pelear en el monte, pero el lobo era grande y el cuico
era como un rat6n y el lobo le gan6 al cuico, pero el cuico le dijo que
siempre se vengaria de el, pero el lobo como tonto, al poco tiempo se
puso de buenas con el cuico, pues el cuico aunque era pequeiio siempre se
recordaba de lo que le habia hecho el lobo.
Por fin del tiempo, lleg6 a ser su compadre y un dia se puso a jugar
con el lobo y le dijo: - Mafiana vamos a baiiarnos, compay, al rio de
los olivos.
En una quebrada que habia por detras de la casa de la may del cuico,
que pasaba por detras de la cocina, se pusieron a jugar al escondite en
unas cuevas que habia en la quebrada y le dijo el lobo al cuico: -
Compay, mafiana vaya a casa para que vea al nene que di6 a luz mi
mujer antes de ayer en la cueva que esta al frente de la casa de mi may.
Cuando el cuico sali6 para la casa del lobo, se puso una camisa blanca
listada, un cuello de gante y una faja colorada por las ingles. Fue de lo
mas lujoso. En seguida el lobo le dijo: - Pues sefior, va mucho tiempo
que nosotros estamos juntos y algo debe haber entre nosotros para que
nos respetemos. iPues usted quiere ser padrino del nene de mi mujer?
Pues el cuico lo acept6 con mucho gusto, pero segdn de chiquito que
era el demonio del cuico, era de malo.
En seguida sali6 para irse a casa. El sabado siguiente vino a la casa
del cuico y le puso el agua o bautizo al nene del lobo y empezaron a

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 325
tratarse como compadres, pero el lobo donde iba a creer que el cuico se
acordara del disgusto del cuico y el lobo cuando eran pequefios. Y el
cuico siempre se acordaba de la alegata que tuvieron y decia que siempre
se vengaria del gaznat6n que le di6 el lobo.
Pues al poco tiempo enviud6 el lobo y tenia una muchacha, la cual
era amada del cuico y un dia la muchacha le dijo al cuico que ella no se
comprometia con el, porque era muy pequefio, y el lobo iba tambien
a la casa de la muchacha y la joven esta le dijo: - Si un dia viene aquf
el lobo, te mata y no hay quien te libre de la muerte. Entonces el cuico
le dijo: - Si por eso tui no me quieres, no temas nena, pues compay
lobo es un caballo que siempre esta a mis 6rdenes; conque esto es lo
unico que te digo, por eso no me dejes, que en seguida yo te lo pruebo.
Entonces la muchacha le dijo: - Bueno, para yo quererte a ti y com-
prometerme contigo, tienes que venir montado en el lobo; si lo haces,
seras ti mi amante. Pues en seguida fue a su casa y cogi6 un pedazo de
tela y se envolvi6 una pata y se hizo el cojo. En seguida fue a casa del
lobo, entonces el lobo le dijo: - Compay, mafiana vamos a ver a la
muchacha, pues es sabado y por lo tanto, dia de salir a un paseo por la
vecindad entre los vecinos.
Entonces el cuico se puso a llorar y le dijo: - iCompay! jay! estoy
cojo y no puedo andar! Pero el lobo como bueno le dijo: - Yo lo llevo
al hombro a casa de mi paloma, pues hace un tropel de dias que no la veo.
Al otro dia el lobo sali6 a casa del cuico y le dijo: - Compay, m6n-
teseme en el hombro. Entonces se monto y se dejo caer y le dijo: -
Compay lobo, yo no me puedo sujetar sin que usted se ponga unos
aparejitos.
El lobo por llevar al cuico a casa de la muchacha se los puso. Entonces
el cuico se mont6 y como matrero y sin vergiienza se dejo caer y le dijo:
- Compay, no me sujeto si no le doy un apretoncito para que no le
viren los arreos. Y se puso los cinchos y el cuico se mont6 y se dej6 caer
otra vez y le dijo: - iAy, compay, yo no puedo andar si usted no se
pone una gurupera, pues la silla se le va al pescuezo! El lobo como era
tan bueno se dej6 poner una gurupera, pues era cosa de un hombre
demasiado de Juan de Dios. Entonces se le monto y el demonio del cuico
se dej6 caer y le dijo: - Compay, no puedo montar si no se pone un
frenito.
Entonces el gran alcornoque se dej6 poner el freno y se le mont6 y
entonces le dijo: - Compay, me pongo mis espuelitas, - y se las puso
y en seguida el diablo del cuico le metio las espuelas hasta el flame.
Entonces el lobo se sac6 brinco y empez6 a correr como una guinea y
cuando lleg6 a una jaula que habia enfrente de la muchacha, le grit: -
iMaria, Maria, Maria, as6mate para que veas al lobo como lo llevo de
caballo! Y la muchacha se asusto al verlo y el cuico llego a casa de la
muchacha y lo amarr6 de un palo pero tan alto que tenia la cabeza
levantada y la boca abierta a causa del freno que tenia puesto.

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326 7ournal of American Folk-Lore.

Pues empezo a llover y al cuico le dieron ganas de tomar agua y se


fue en seguida y solt6 al lobo y se le mont6. El lobo antes de llegar,
empez6 a gritar: - iMama, mama, c6jame al compay cuico que llevo
encima. Pero el lobo gritaba: - iHoy muere, hoy muere este! Sim-
plemente denuncio al cuico.
Pero el cuico se agarr6 de unas matas de amajaguas y la may del
lobo le dijo: - iPues hijo, tf no traes nada encima! - iMama no
traigo al cuico que salio esta mafiana de aqui? Este me ha puesto en
una gran vergiienza, porque me puso debajo de un palo que hay al
frente de la casa de Maria y me amarr6 tan alto y como llovia tanto me
harte de agua, iPero esta me la paga este cuico'.
Y se fue al monte y se hallo al enemigo, como el le decia al cuico y lo
cogi6 y dijo: - A este demonio lo he de poner al fuego para que muera
abrasado.
Entonces el cuico empezo a cantar y a reirse y un muchacho que
pasaba le dijo: - iPor que se rie usted, don cuico? - Porque me van
a tirar al fuego, que es mi gozo, pues si me tiraran al agua, en el agua me
ahogo.
Entonces el lobo lo tiro a un rio crecido que estaba y el cuico empez6
a nadar y lleg6 a un balsero y se trep6 y de alla le dijo: - Bastante
tonto fuiste, pues en el agua es donde yo dibujo mi ciencia bien. Y el
lobo lo cogi6 por el rabo y entonces le dijo: - Ese, lobo, ese no es mi
rabo, que es un canto de palo. Y le solt6 el rabo y entonces el cuico se
fue y el lobo vino y le dijo a la madre: - Mama, este demonio de compay
cuico se me ha salvado, pero yo tengo idea de cogerlo.
Y fue a un camino por donde tenia que pasar el cuico e hizo un hoyo
y se enterr6 y solo se dej6 los dientes por fuera de la tierra, cosa que
cuando viniera el cuico el lobo lo cogiera con los dientes y pudiera
matarlo y comerselo.
Pues el cuico venia; cuando vi6 aquellos dientes finos y blancos dijo:
- Este es el compay lobo - y vino por atras y cogi6 una piedra de
chino y vino y le rompi6 los dientes al lobo.

7. EL TIGRE Y EL CONEJO.
Hace mucho tiempo, el tigre y el conejo eran amigos y compadres.
Un dia que estaban de caza, cazaron entre los dos un bonito cabrito
y ambos querian comerselo y allf tuvieron un gran disgusto y el tigre
qued6 de que cuando encontrara al conejo, comerselo, y se fueron los
dos compadres.
Cuando el conejo no se acordaba de este compromiso lleg6 el tigre y se
entr6 en la casita del conejo, para cuando viniera, comerselo allf, pero
el conejo era astuto y dijo al llegar a la casita: - Buenos dias, mi casita.
Y la casita no contest6. Entonces exclamo el conejo: - Todos los dias
me contestas y hoy no me has contestado, te voy a quemar. Y el tigre

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Porlo Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 327

por temor de que lo quemara, contesto: - Buenos dias. El conejo sali6


corriendo y riendose y dijo: - Ti estabas alli.
Pasados algunos dias, se volvieron a encontrar y le dijo el tigre-
Compadre, hoy se llego el dia de yo comermelo. - iMe comera! - dijo
con tristeza el conejo - pero qquierever que tormenta viene alla?
Pues yo voy a amarrarme de este arbol y me salvare. - Yo tambien,
dijo el tigre, y el conejo lo amarr6 de tal manera que alli estuvo el tigre
hasta que estaba casi muerto, sin comer ni beber.
Se fue casi muerto para su casa y comio y se fue en busca del conejo.
Lo encontr6 hendiendo una palma y le dijo como le habia dicho la otra
vez: - Voy a comerte. Pero el conejo le dijo: - i Quiere que nos gane-
mos veinte realitos? Dijo que si. - Pues meta la pata aqui, en esta
hendedura que tenia la palma. Afloj6 y echo a volar la palma y el pobre
tigre que estaba casi muerto alli muri6 por aquel barranco. Y desde
entonces es que el conejo es enemigo del tigre.

8. EIL COMPAI CONEJO Y EL COMPAI LOBO.


Una vez habia un lobo y un conejo y ellos eran compadres y el conejo
queria saber mas que el compai lobo y el lobo mas que el conejo.
Un dia el lobo convido al conejo a dar un paseo y se fueron a andar e
iban por una carretera. El lobo vi6 que el conejo llevaba malas inten-
ciones y vieron a un hombre venir con banastas grandes y el lobo como
mas inteligente cogi6 y le hizo un roto a las banastas por debajo, y le
sac6 tres quesos y el conejo venia mas lejos.
El lobo cogio los quesos y se los ech6 al seno y lleg6 a un charco y
tir6 uno y estaba comiendose el otro. Cuando llego el conejo y vi6 al
lobo, comiendo aquello le dijo: que le diera un pedacito, el lo encontr6
muy bueno y le dijo que donde lo habia encontrado. El lobo le dijo: -
En ese charco de alli. El conejo le dijo: - iY c6mo lo cogiste ? Y el le
dijo: - Me tire.
Y el conejo se tiro tambien y se qued6 medio ahogado hasta que vino
un hombre con unas sogas y lo saco, pero ya el lobo estaba lejos y el
conejo decia: - Donde quiera que lo encuentre me lo como.
El lobo se habia trepado a una palma de coco y estaba comiendo coco
el
y conejo cuando lleg6, que iba pasando todo mojado el lobo tiro una
carcajada. Entonces el mir6 y le dijo: - Alli estas ti, que tti estas
comiendo una cosa tan buena. Y el le dijo: - Tirame un cantito. Y el le
dijo: - Ponte con la barriga para arriba para tirarte uno.
Y el conejo se puso y el lobo le tir6 con el coco en la barriga y cay6
para atras medio muerto; despues vino un hombre y lo salv6. El lobo se
escondio en un monte cerca de su casa. El conejo se metio dentro de la
casa a ver si el venia para cuando entrara comerselo, pero el lobo de
lejos decia: - Cuando mi rancho no habla es porque tiene came humana
adentro. Y entonces el conejo dijo: - Entra, mi compai lobo. Y el lobo
dijo: - iAh! iAlli estas ti. verdad ? Y cogi6 camino.

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9. EL CONEJO.
Habia una vez un hombre que tenia unas cuerdas de terreno y todas
las noches iba compay conejo alli a robarle las frutas.
El hombre puso un mufieco de brea con una baraja y cuando compay
conejo vino le dijo: - Voy medio peso a la sota. Compay conejo gano y
dijo: - iPagame mi medio peso! Y no se lo dio, pero compay conejo le
di6 una bofetada y se qued6 pegado y dijo: - iSueltame! Y no lo
solto y le dio otra bofetada y se qued6 pegado. Compay conejo le dijo: -
iOye, sueltame! Si no me sueltas te doy otra bofetada.
No lo solto y le di6 una patada y se quedo pegado. Entonces le dijo:
- iSueltame! Y no lo solt6 y se qued6 alli pegado.

IO. EL TIGRE Y EL CONEJO.


Esta era una vez que habia una vieja que vivia en una pobre choza
cerca de un bosque donde habitaba un tigre, de estos animales que
comen gente. Como es de suponer, este tigre estaba velando la mejor
oportunidad para poner fin a la vida de aquellos seres, porque, vuelvo
atras con mi cuento, se me olvido decir que a la vieja la acompafiaba un
conejo.
Pues bien, sefiores, el tigre queria comerse al conejo y a la vieja. Un
dia en que la vieja salio de la casa, dejo al conejo solo y el tigre lo supo
y alla se encamin6. Como la anciana, siempre que llegaba cantaba una
coplita para que el conejo la conociera, el tigre lo sabia y trat6 de imitar
a la vieja; pero por mucho que cant6 no consigui6 nada.
El conejo, como es natural, se asust6 de tal manera que sali6 corriendo
y tiro por un boquete de la cocina. Se fue corre, corre y corre, hasta que
se
lleg6 a la orilla de un rio y como no podia pasarlo empez6 a sacar arena
con las patas, luego que hubo hecho un hoyo, que cabia todo, se meti6 no
dejando por fuera mas que el rabito.
El tigre,-viendo que no podia abrir la puerta se fue anda, anda y anda,
hasta que sin saber como ni cuando, llego a un lugar que era el mismo
donde el conejo se escondi6 y como busco y busco y no vi6 a nadie
empez6 a tirar palos a la otra orilla y sin darse cuenta, coge al conejo
por el rabo y lo resaco a la otra orilla.
El conejo cay6 de hocico y cuando se paro miro al tigre y dice con
toda la fuerza de sus pulmones: - Compai tigre, Dios se lo pague. Nunca
he visto un tigre tan colerico como aquel. Cuento acabado, y entro por
un callejon y salgo por otro y me quedo esperando que me cuenten otro.

II. EL CONEJO Y EL TIGRE.


El conejito y el tigre no se querian porque siempre que el tigre hacia
tratos con el conejito, quedaba mal.
Un dia el conejito estaba vendiendo nueces y el tigre se las sali6 a
comprar. Cuando el tigre fue a coger una para comersela le dijo el conejo:

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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 329

-Sientate y ponte una sobre las rodillas - y cogi6 una piedra y le di6
un golpe encima de la nuez y el tigre cayo al suelo gritando y el conejito
le dijo: - iCobarde! si no sabias comer nueces ya aprendiste.
Como a las dos horas se levanto el tigre del suelo pensando c6mo el se
la cobraria y a los tres dias encontro al conejito cargado de sogas y le
dijo: - Ahora no te me escapas, me vas a pagar lo que me hiciste el otro
dia. - i A mi que...! -- contest6 el conejito - muerto de una manera o
muerto de otra: va a hacer una tormenta y el viento me va a llevar y si
caigo en el mar qquesera de mi ? - Y esas sogas que llevas - pregunto
el tigre - aparaque son? - Para amarrarme de un arbol a ver si
puedo salvarme. - Pues mira, conejito - dijo el tigre - amarrame a
mi, pues como tu eres pequeniodonde quiera te metes. - Bueno, ya que
a ti te ha dado por eso, asi lo hare.
Y lo amarro bien de una palma y luego que lo apret6 bien le pregunto:
- ~Estas bien amarrado? - Un poquito flojo de aqui. - Y ahora
destas bien ? - Si - contest6 el tigre. - Pues preparate que ya empez6
el viento a soplar - y le di6 como veinte cuartazos con una soga. El
tigre empez6 a gritar y el conejito a reirse. - i Que tormenta mas fuerte!
- le decia el conejito, y a los tres dias fue que se pudo soltar.
Cuando sali6, muerto de hambre, se encontr6 con el conejo que estaba
en la orilla de un charco mirando para el fondo donde se veia la luna
que parecia un queso. - jAhora si que no te me escapas! - le dijo el
tigre - jte como, porque te como! - No me comas hasta que no nos
comamos ese queso que esta alli en el fondo, me voy a tirar a cogerlo,
esperame tu aqui en la orilla. - Como yo no tengo confianza en ti me
tirare yo. - Tirame a mi, que llego mas ligero. El conejo asi lo hizo, y
le dijo: - Te voy a amarrar esta piedra para que llegues mas pronto.
Y lo tiro y no ha salido; alli estara todavia.

12. EL TIGRE Y EL CONEJO.

Una vez habia un tigre y un conejo que eran compadres. El tigre


tenia unas amigas y las visitaba muy a menudo.
Un dia el conejo fue a visitar a las amigas del tigre y lo indispuso con
ellas. El conejo les dijo: - Ustedes son las amigas del compae tigre;
compae tigre es mi caballo; yo lo monto cuando quiero.
Cuando el tigre fue a ver a sus amigas, ellas le dijeron lo que el conejo
habia dicho de el. Al tigre le di6 mucho coraje e inmediatamente fue a
ver al compae conejo. El conejo vio ir al tigre, se acosto y se hizo el
enfermo. El tigre lleg6 a la casa y dijo: - Buenos dias, compae conejo.
iC6mo, usted dijo a mis amigas que yo era su caballo? Usted tiene que
ir conmigo a donde estan ellas para que me haga ver lo que dijo. El
conejo contest6: - Eso es mentira, conmpaetigre; si hace unos cuantos
dias que estoy enfermo y no puedo moverme. El tigre repitio: - Usted
tiene que venir conmigo. - jAy! compae tigre, jsi no puedo andar! -
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330 5ournal of American Folk-Lore.

iVengase, que yo lo llevo! - replic6 el tigre. - Si, seiior, yo voy, pero


tiene que dejarse poner unas rodillas para poder montarme, - dijo el
conejo. - iP6ngalas! - contest6 el tigre. El conejo volvi6 a decir: -
Si usted quiere que vaya, tiene que dejarse poner el aparejo y las banas-
tas. - Ponga todo lo que quiera, - replico el tigre - Ahora tengo que
ponerle un frenito para sujetarlo cuando quiera correr mucho, - dijo
el conejo. El tigre no querfa dejarse poner el freno, pero al fin cedi6 a
todo lo que el conejo quiso.
Cuando el tigre estuvo preparado, el conejo se puso con disimulo unas
espuelas, se monto en el, le hinco y el tigre echo a correr en direcci6n
a la casa de sus amigas. Cuando el tigre se acerco a la casa de sus amigas,
el conejo tir6 del freno y no le dejo llegar. Por muchos esfuerzos que el
tigre hacia por llegar a la casa, no lo conseguia, porque el conejo cuando
se acercaba le tiraba del freno. Cansado ya el tigre, se decidi6 llevar al
conejo a su casa para vengarse. El conejo lo comprendio asi y cuando
el tigre iba corriendo, el se sujet6 de la rama de un arbol y se qued6 en
ella. El tigre lleg6 solo a su casa, pero juro vengarse del conejo. El conejo
sabia que el tigre lo queria matar y no salia de su casa.
Un dia, cansado de estar en la casa, se fue a correr por el monte y se
encontro con el tigre. Este le dijo: - Ahora me vas a pagar todas las
que me has hecho. El conejo contesto: - Haz lo que quieras, yo estoy
cortando bejuco para amarrarme, porque va a hacer una tormenta tan
fuerte, que no van a quedar ni personas, ni animales en el mundo; asi
es que lo mismo me da morir ahora de tus manos, que morir mas tarde
de la tormenta. El tigre replico: - Si es verdad lo de la tormenta, te
perdono la vida, pero me has de amarrar bien fuerte de este arbol.
El conejo hizo lo que el tigre le habia mandado. El se volvi6 a su casa
y el tigre amarrado muri6, sin poder vengarse del conejo.

I3. EL CONEJO Y EL TIGRE.


Habia una vez un conejo y el tigre era padrino del conejo. El tigre
tenia unas patatas y el conejo se las iba a robar por la noche. El tigre
puso una estatua de goma y cuando el conejo vino a robarse las patatas
vi6 aquella estatua que tenia una botella en las manos y al conejo le
gustaba mucho la bebida y dijo: - Buenos dias. Y la estatua no se los
contest6, y le dijo: - iA que te doy una bofetada! Y le ech6 mano a la
botella y se qued6 pegado y le estuvo dandole hasta que todo estuvo
pegado.
Y el tigre vino por la manaanatemprano y le dijo: - iAlli estas ti!
dtd eras quien me robaba las patatas? Y lo cogi6 y lo ech6 en una
canasta, le ech6 patatas y se lo puso en la cabeza y cuando pas6 por
debajo de un arbol el tigre dijo: - Do6ndese quedo conejo? Y el tigre
dijo: - iA el me lo como yo! Y le dijo a su sefiora que se pusiera a
llorar y cuando vino el conejo le dijo que el padrino se habia muerto y

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 33r
el ahijado le dijo: - (Cuando el se murio no meneo una pierna? - y
ella le dijo que no. Y el conejo le dijo: - El que se muere menea una
pierna. Y el tigre mene6 los pies, y el conejo le dijo: - jAnda! a mi no
me comes tui - y se fue para su casa.
El conejo tenia un rancho y una noche sali6 y el tigre se escondi6 en el
rancho del conejo y cuando el conejo vino le dijo al rancho: - Buenos
dias, mi rancho. Y el rancho no se los contest6 y el dijo: - iAdios!
ique tiene mi rancho que no me contesta los buenos dias ? Y el tigre se
los contesto y el le dijo: - jAnda! a mi no me cojes tu. Y cuando el tigre
lo cogio y lo ech6 entre un saco y cuando el se sali6 cay6 entre el agua
caliente y lo que habia echado era una piedra y al padrino le cay6 el
agua caliente encima y a la sefora y se murieron.

14. EL TIGRE Y EL CONEJO.


Habia un tigre y un conejo y el tigre era padrino del conejo. Y un
dia se efectuo un baile en casa del pavo. Pero result6 que el tigre no
tenia zapatos.
Cuando legaron a la palma de colloro estaba el conejo trepado alli.
Y le dijo al tigre que que buscaba. Y el le dijo: - iOh! ahijado, al baile.
Y se encaminaron los dos para el baile. Al llegar a la mitad del camino
le puso los zapatos de casco de colloro. Y el tigre tenia muchas niguas y no
podia andar. Cuando le puso el conejo al tigre una piedra en el camino
para qtfe se lastimara y el tigre se lastim6. Y el conejo se escondi6.
Cuando llegaron al baile el conejo y el tigre subieron los dos. Y el
tigre se amonton6 en el balc6n y el conejo estaba velando que se
quedara dormido para hacerle maldad. Y lo cogio dormido y lo tir6 por el
bache abajo. Y salieron todos a ver lo que era. Cuando llegaron todos
abajo y lo vieron metido en el bache lo sacaron y el conejo se fue huyendo.
Y el tigre dijo que dondequiera que le encontrare, lo mataba.
Cuando llego el tigre donde estaba el conejo le dijo: - ~Qu haces
ahi ? Y el le dijo: - Estoy cortando bejuco para amarrarme, que viene
una tormenta toconeray el que no este amarrado se lo lleva. Y el tigre
dijo: - Amarrame a mi, y despues tu te amarras. Y el conejo cort6 un
bejuco y le dijo al tigre: - iCompai, ahi va la primera fuga! Y despues
lo dej6 medio muerto. Y el conejo se fue huyendo.
Y se escondi6 debajo de la tierra y dejo un ojo para afuera. Y llego el
tigre donde estaba el conejo y el se asusto en ver el ojo en la tierra.
Y lo pinch6 y le saco el ojo. Y cuando el tigre iba lejos sali6 el conejo
y le dijo: - Mas vale tuerto y no muerto.
Cuando el conejo fue donde Dios a pedirle ciencia, Dios le dijo: -
iVete abajo! Que yo te la mandare. Y Dios le di6 una dita para que se
metiera. Y el Conejo se meti6 un rato. Y se sali6; no tard6 un minuto
aunque Dios mandare una centella. Y desbarato la dita. Y entonces el
conejo dijo: - Y no quiero mas ciencia de la que tengo.
23*

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15. LA MUJER Y EL CONEJO.


Habia una vez una mujer que tenia un huerto de coles, pero el conejito
todos los dias le comia unas pocas y un dia ella hizo un mufieco de barro
y por la noche lo puso en el huerto sentado en una mesa con un cigarro
prendido en la boca y el estaba pintado de brea.
Entonces el conejito vino y vi6 al muniecoy se creia que era un hombre
que estaba jugando solo. Entonces el conejito le dijo: - iOh! amigo,
dusted jugando solo ? quiere que yo juegue con usted ? - Amigo, deme
para fumar de su cigarro. Pero el muiieco no le decia nada.
Entonces el conejito le di6 con una pata y se quedo pegado del munieco,
pero cuando el conejito vi6 que estaba pegado le dijo: - iAmigo,
suelteme, que era jugando! Pero como no hablaba, el conejo le di6 con
otra pata y le di6 con todas y se qued6 pegado. Entonces le dijo: -
iSuelteme, porque le doy con la cabeza! Pero el mufieco no le hablo y
el conejito le dio con la cabeza y se qued6 pegado.
Por la mafiana vino la mujer y cogi6 al conejo y lo at6 y lo ato de la
escalera y se fue a calentar agua para matarlo, pero antes de que la
mujer viniera con el agua lleg6 el tigre. Cerca del conejo estaba un
cerdo. Entonces el tigre le pregunt6 al conejo que porque lo tenian alli
atado. El conejo le dijo que para que se comiera aquel cerdo, pero que
el no se atrevia. Entonces el tigre le dijo que se soltara y lo atara a el,
pero el conejito no podia soltarse; entonces el tigre lo solt6 y el conejo
lo at6 a el.
Cuando vino la mujer con el agua le dijo al tigre: - De conejo te has
vuelto tigre, pero lo mismo es la carne. Entonces el tigre se solt6 y se
fue y la mujer cuando fue a subir se cay6 y qued6 muerta en el acto.

16. EL CONEJO.
Esta era una vez que habia muchos animales juntos que eran grandes
amigos, pero el que mayor astucia tenia era el conejo.
Una vez en que el compadre conejo furecogido preso por un hombre
y amarrado frente a la casa para hurgarlo con una pua caliente, pas6
el compadre tigre y le dijo: - Comzpayconejo, jpor que esta usted alli ?
- iAh! compay tigre, porque quieren obligarme a que yo me coma esos
dos becerros que usted ve alli dy como quiere usted, que yo siendo tan
chiquito, me los pueda comer? - Pues compadre, -- le dijo el tigre -
yo lo suelto a usted y usted me amarra y yo me como los dos becerros.
- Pues convenido, - dijo el compay conejo, y asi lo hizo.
Claro esta, cuando vino el hombre con la pia caliente se la enterr6
al compay tigre, el que reventando la soga se fue dando grandes alaridos
y jurando vengarse del compadre donde quiera que lo encontrara. -
El compay conejo - decia - me la pagara en todo tiempo
Este sabiendo que el compay tigre se vengaria de el, se subio a un palo
que estaba cubierto de zarzas. Un dia acerto a pasar por alli el compay

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 333
tigre y mirando al palo vi6 a su compay conejo: tan pronto como lo vi6
le dijo: - iAh! so perro, ya me la pagara. Pero el conejo sabiendo el
peligro que corria le dijo en seguida con un fingido acsento: - No me diga
usted nada, compadre tigre, que va a venir una tormenta que no van a
quedar ni los tucos. - Pues mi querido compadre - dijo el tigre
amarreme a mi tambien.
El tigre fue amarrado y el conejo se escap6. Cuando el tigre vi6 que
su compadre lo habia vuelto a engafiar se fingi6 el muerto por lo que
todos los animales empezaron a llorar a gritos. - Compadreconejo - le
decian, - vaya a ver a su difunto amigo y compadre. Y el conejo con-
testo: - Yo no lo voy a ver, porque muerto que respira no es muerto.

I7. IL CONEJO.
Una vez habia un conejo que era compadre de un tigre.
Un dia el tigre encontr6 al conejo amarrado de un palo; el conejo lo
vi6 y le dijo: - Compay, va a hacer una tormenta que no va a quedar.
gente viva, me he tenido que amarrar de este palo para que no me lleve
- Compay, amarreme a mi, que yo no tengo soga y me va a llevar -
dijo el tigre. - Compay, pues suelteme usted a mi, para yo amarrarlo
a usted.
El tigre lo desato y el conejo lo amarr6 a el. Entonces el conejo cogio
un palo y le di6 una fuetiza, que lo dej6 casi muerto y le decia: - iToma,
ahora es que viene la tormenta, ruan, ruan, ahora es que esta fuerte!
El conejo ya que estaba cansado se fue y lo dejo por muerto. El tigre
estuvo alli un dia amarrado; por fin se solt6 y dijo: - Yo voy a matar
a mi compadre, donde quiera que lo encuentre.
El conejo se fue a comer unos melones y por donde el se metia, le
pusieron un mufieco de brea. Cuando el conejo lleg6 le dijo: - iOh!
compay, qquehace usted alli ? El mufieco no le contesto y el conejo le
dijo: - Qu'evamos a jugar baraja ? El muiieco tampoco le contest6. -
Compay, usted esta medio serio conmigo, mire que yo doy unos punos
que no hay quien los resista; yo como garbanzas todos los dias y tumbo
al mundo si quiero. Compay, dpero por que es que usted no me habla ?
yo le voy a meter un bofet6n que no va a quedar ni un cantito de usted.
iOh! No me contesta. iBum! iVa! El conejo se quedo pegado de las dos
manos. - Compay, isuelteme, que si le doy con los pies lo voy a matar!
El mufieco no le contesto. - iOh! no me suelta everdad? ipues toma!
ipam! Se qued6 pegado de los pies. - Compay, jsuelteme usted,
porque si le llego a dar con la barriga lo voy a reventar! porque aqui es
que yo tengo los garbanzos vivitos. Y el mufieco no le contest. -
iAh! no me suelta ipues toma! iplam! Y se cay6 el mufieco y se quedo
el conejo pegado. - lAy! mire bendito compay, suelteme usted, mire
yo le lavo la carita, las patitas, las manitas, la barriguita.
Entonces la vieja ama de los melones vino y cogi6 al conejo y se lo
llevo y lo amarro de un espeque y fue a calentar el agua y decia la vieja:

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- Hoy yo como arroz con conejo. Pas6 el tigre por alli y le dijo: -
Compay, buscandolo andaba. - Callese compay, usted no sabe para que
me tienen aqui. Mire compay, es que para comerme un caldero de arroz
y dos de habichuelas; pero mire usted no sabe, yo soy tan chiquito
que no me va a caber todo eso. El tigre le dijo: - Pues compay, amarreme
a mi que soy grande. El tigre lo solt6 y el conejo lo amarro lo mas que
pudo. Al momento viene la vieja y dice:
- iDe tan chiquito a tan grande! Y le tiro el agua caliente al tigre
y este del brinco que di6 cayo muerto y el conejo despues se murio de
arrepentimiento de lo que habia hecho con su compay.

I8. COMPADRE CONEJO.

En una ciudad habia un conejito. Ese conejito fue a hablar con Dios
para que le diera una mujer. Dios le dijo que llevandole las lagrimas del
le6n, el diente del caiman y la sangre del tigre.
El conejo se fue para la montafia encontr6 al tigre y le dijo al conejito
que para que cortaba bejuco, y el conejito le dijo que para amarrarse,
porque iba a hacer un temporal. El tigre le dijo que lo amarrara a el. El
conejito lo amarro y le corto el rabo y recogio la sangre en un pote.
Pas6 mas adelante y encontro al leon, el le6n le dijo: - Que pasa
por casa, compay conejo? Y el conejito le dijo que su mama se habia
muerto. El le6n se echo a llorar y el conejito le recogio las lagrimas.
Paso mas adelante y se puso a sujetar una pena, el caiman le dijo:
que que pasaba que sujetaba aquella penia y el conejo le dijo que si
aquella pefia se caia mataria a la ciudad El caiman sac6 los dos dientes
y se puso a sujetar la pefia con los dos dientes. El conejito sac6 el martillo
y le tiro y le rompio un diente y se lo ech6 al bolsillo.
El conejito fue a donde estaba Dios y le dijo que le diera la mujer
porque habia conseguido sus tres cosas que le habia encargado. Dios
le dijo que siendo un conejo tan pequefio atreverse con las tres personas
bravas ~que seria si tuviera mujer?

19. LA LIEBRE Y EL TIGRE.

Esta era una vez y dos son tres, en que un tigre vigilaba a una liebre.
La liebre por ser tan astuta, siempre vencia con sus tretas a su vigilante.
Bueno, pues un dia en que estaba la liebre sentada sobre una piedra
comiendose un pedazo de pan con queso, se le apareci6 el tigre y le dijo:
- iOh! comaeliebre, venga aca. - iNo! tdi me comes. Y el tigre volvi6
a decir: - No, si solo quiero saber a donde usted consiguio eso que se
esta comiendo. La liebre se trag6 un bocado que estaba masticando y
luego contest6 al que le estaba preguntando: - Pues el pan lo cogi de
aquella canasta que ves alli y el queso lo cogi de ese que ves en el charco.
Y no sabe usted que el pan lo llevaba una mujer que estaba esperando
al tigre con un palo en las manos. Lleg6 el tigre a la canasta y la mujer

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 335
le afloj6 el garrote dejandole medio muerto. Entonces el tigre volvi6 a
donde estaba la liebre para preguntarle el sitio de donde cogio el queso.
La muy astuta le sefial6 para el charco y le dijo que aquello redondo
que veia era un queso bonisimo, del mismo que ella comia; pero el tal
queso era el sol que solo al reflejarse en el agua siempre aparece redondo;
pero la astuta le dijo al tigre: - Mire, compadre, que se tiene que
tirar con fuerzas (pero era para ver si se achocaba con alguna piedra),
porque es hondisimo.
Entonces se tiro y sali6 medio achocado, pero el no espero, se le fue
detras en seguida. Cuando la liebre se ve obligada a detenerse, es en
una piedra y le dice: - iOh, compadre tigre, mire que se cae el mundo,
si no me ayuda a sujetar esta piedra!
Entonces el tigre se pone a sujetarla. Cuando ve el tigre que se fue
la liebre, suelta la piedra y se queda admirado, porque no se cay6 el
mundo. Entonces dice: - Esta liebre no dura a mafiana. Y se le va
detras. Entonces la encuentra en una palma y le dice: - iOh! comadre
liebre <que hace alli? Y entonces ella le dice: - jPues nada, que vienen
tres ciclones. Entonces el tigre se sube y le dice: - Enlieme igual que
usted - y ella coge y lo amarra bien y coge un garrote y le da el primer
cantazo y entonces el tigre dice que ese es el primer ciclon y ella le dice:
- Si, ese es el primero. Y entonces el dice: - i Que fuertes son estos
ciclones! Entonces le da los otros dos y lo deja muerto. Se acabo mi
cuento y se lo llev6 el viento.

20. EL TIGRE Y EL CONEJO.

?istos eran una vez un tigre y un conejo e hicieron un trato: que el


primero que se hallara la madre se la comian. Entonces cada uno prin-
cipi6 por esconder a su madre.
El tigre la escondio en la montaina y el conejo en las ramas de una
palma de coco. El conejo hizo un canasto para traerle la comida a la
madre y al tiempo de llegar al tronco de la palma empezaba a decir: -
iAy! imadrina la rondali yo; quien, quien, si, quien, quien no, ay, mira
la gracia de Dios! Y entonces la coneja soltaba el canasto dejando un
cord6n arriba para luego subir para arriba el canasto con la comida.
El tigre se puso en vela para donde quiera que hallara a la coneja
comersela, pero pasaron dia tras dia y no podia encontrar a la coneja
hasta que un dia que iba por la montafia oyo las palabras del conejo y
entonces se escondio y despues que se fue el conejo fue el y le dijo las
mismas palabras que el conejo usaba para que le tirara la canasta, pero
como el tigre tenia la voz mas gorda que la del conejo, ella no le tiro el
canasto porque penso que seria otro.
Entonces el tigre se fue para una herreria y mand6 a que le martillaran
la lengua hasta estar tan fina como la del conejo y asi se lo hicieron,
pero pas6 que en el camino se hall6 con un palo de almendras y se comio

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336 7ournal of American Folk-Lore.

una y cuando lleg6 a donde estaba la coneja y le dijo las mismas palabras
del conejo, tenia la voz tan gruesa como al principio y la coneja no le
ech6 el canasto, porque como al principio, extrano la voz del tigre, que
no era igual a la del conejo su hijo.
Entonces volvio para atras el tigre y fue otra vez a la herreria y les
dijo que ya se la habian dafiado que se la compusieran bien hasta que
fuera bien fina. Asi se la hicieron, pero le dijeron que no comiera nada
en su camino, porque se le dafiaba la voz otra vez.
Asi lo hizo el tigre y al llegar a la palma donde estaba la coneja le
dijo: - iOh! madrina la rondali yo; ay quien si, ay quien no, ay mira
la gracia de Dios. Y entonces la coneja pensaba que era su hijo el conejo
y le tir6 el canasto como lo hacia cuando era el conejo, pero el tigre
entonces subio y se la comi6 a la coneja y baj6 por la palma harto como
una ballena.
Al poco rato lleg6 el conejo y le dijo las mismas palabras de siempre,
pero las repiti6 dos o tres veces y no le tiraba la coneja nada. Entonces
empez6 a llorar y a dar exclamaciones y se fue andando por la montafia
hasta que se hall6 con el tigre que estaba acostado con su madre, en la
montafia.
El conejo se di6 de trazas para matar a ambos y empez6 por sujetar
una gran pefia y a hacer muchas fuerzas y a dar gritos y a llama r al
tigre. Cuandovino el tigre, el conejo le dijo que si no le ayudaba a sujetar
aquella pefia, se le cafa y hundiria el mundo. Y el tigre por evitar que
se hundiera el mundo, le ayudo a sujetar la pefia y el conejo se fue por
la parte arriba y le tir6 otra mayor y lo mat6 al tigre y entonces se fue
andando por la montafia y encontr6 a la madre del tigre tumbada en el
tronco de un arbol y la mat6 tambien y asi los mato a ambos y desquit6
la muerte de la coneja su madre.

21. EL CONEJO Y EL TIGRE.

Habia una vez un tigre y un conejo que eran compadres. Una viejita
tenia un huerto y en el tenia sembradas unas matas de pepinos. El
conejito, como era tan sabio, se iba todas las noches a comerse los pepinos
hasta que la vieja una noche se puso en vela y vi6 que el conejo era
quien le comia sus frutas. La vieja dijo: - Yo te cojo a ti. A la otra
noche le puso en la puerta un mufieco de brea.
Cuando el conejo iba para el huerto se encontro un negro en la puerta
y dijo: - Quitate de ahi o te doy un bofet6n. Y como no se quitaba,
le
le di6 el bofeton y se le qued6 la mano pegada. Pero fue dandole bofeto-
nes y patadas y cabezadas, hasta que se qued6 todo pegado.
Al otro dia, cuando vino la vieja y vio al conejo, lo cogi6 y se lo llevo
para su casa, lo at6 bien y se fue a buscar agua y leia. Mientras que la
vieja fue a hacer sus mandados, se le aparecio su compadre tigre y le
pregunt6 porque lo tenian amarrado alli. El le contest6 que querian

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 337
que se comiera un cerdo, y el no podia porque era muy chiquito. Entonces
el tigre dijo que lo amarrara a el y el conejo como astuto en seguida lo
at6.
Cuando vino la vieja, noto que el animalito se le habia puesto mas
grande. Puso el agua para pelarlo. El tigre decia: - Que sera lo que
esta haciendo esta vieja? Cuando estaba echando el agua hirviendo
para pelarlo decia: - Yo me lo como, yo me lo como. La vieja le dijo: --
< Que es lo que te quieres comer? Y el tigre le contesto: - El cerdo, el
cerdo. V la vieja le contesto: - Pues ahi va agua caliente en vez del
cerdo.
Cuando estaba echandole el agua se escapo el tigre y ech6 a correr
diciendo: - Hoy mato yo a mi compradre conejo. Pero cuando se
encontr6 con el conejo no le hizo nada, pues el conejo le dijo muchisimas
mentiras y el tigre se las crey6.
Despues el conejo convido a su compadre a comer cocos. Cuando
estaban comiendo cocos, el conejo se subi6 a la palma y enlpezo a comer.
Entonces el tigre le pregunto que como era que abria los cocos, el com-
padre conejo le contesto que los tiraba para arriba y despues los esperaba
en la cabeza. El tigre quiso hacer como le dijo su compadre y cuando le
cay6 el coco en la cabeza lo dej6 achocado y se le salio un grito. El
conejo le dijo que asi le habia pasado a el.
Cuando bajo su compadre conejo se fueron los dos para su casa y
se acostaron a dormir. Al otro dia el conejo le dijo a su compadre tigre: -
Compadre, me dijieron que va a haber una tormenta que no va a dejar
nada que no se lleve.
El tigre le pregunt6 al conejo que c6mo se iba el a escapar de que no
se lo Ilevara y le contest6 el conejo que se iba a atar de un palo de los
mas gruesos que encontrara en el monte. El tigre le dijo al conejo que
lo atara a el primero. El conejo lo at6 muy bien y busco una vara de
Juancaliente y le di6 una fuetiza de padre y muy sefior mio.
Le di6 el primer cantazo y le dijo al tigre: - Compadre, esta es la
primera ventolera. Y le sigui6 dando cantazos hasta que acabo con el.

22. EL COMPAY TIGRE Y EL COMPAY CONEJO.

Una vez habia un tigre que se hizo amigo de un conejo.


En el cielo habia una fiesta y el compay tigre se habia vestido para ir
a la fiesta. - Compay tigre, yo quiero ir a la fiesta tambien, - le dijo
el conejo al tigre, y el compay tigre le hizo un traje de papel.
Un aguila era quien los conducia al cielo. Cuando ellos iban porel
aire, el traje del compay conejo se habia despedazado. - Compay tigre
yo no puedo ir a la fiesta por no tener traje, el que usted me hizo esta
roto, - le dijo el compay conejo al compay tigre. - Compay conejo,
cuando Ileguemos al cielo, usted se esconde detras de una puerta y de
todo lo que a mi me den, le traigo.

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Cuando llegaron al cielo, el conejo se escondio detras de la puerta y de


todo lo que le daban al compay tigre, se lo traia al conejo. Al tiempo de
marcharse a sus casas, el compay conejo no se dio cuenta. Juan Bobo
estaba barriendo y lo encontr6 detras de la puerta. - Conejo ~Que tu
haces alli ? - Esperando que se acabe la fiesta para irme - contesto el
conejo. - Ya la fiesta se acab6, ahora yo tiro una soga y usted se
areguinda de ella y lo voy soltando. - Pero Juan Bobo, cuando yo te
meneo la soga ti me sueltas.
Juan Bobo lo fue soltando y los judios le tiraban piedras y el decia:
No le tiren a la soga, tiren a mi cabeza. Y en una los judios le dieron a la
soga y solt6 al conejo y cay6 abajo muerto.

23. EL CONEJO Y EL TIGRE.


Esta era una vez en que habia un conejo y un tigre que eran compadres.
Un dia, el tigre empezo a perseguir al conejo y el pobre conejo no
sabia que hacer, porque ya el tigre lo iba a coger para comerselo y el
pobre conejo no hallaba donde meterse.
El tigre entonces le dijo: - Te estoy velando. Y el conejo le contest6:
- Si me estas velando c6geme. Y asi se estuvieron por largo tiempo.
Despues el conejo lleg6 a una cueva y como era pequeno se meti6 en
ella, pero el tigre, como era tan grande, no pudo entrar. Al conejo se le
qued6 un ojo de fuera y el tigre creyo que era una gota de agua y como
tenia tanta sed, por lo mucho que habia corrido, se la quiso tomar;
vaciandole el ojo al conejo, al que sigui6 persiguiendo porque no se
figuraba que estuviera en la cueva.
El conejo, despues que el tigre estuvo lejos de el, se salio de la cueva
y grito: - Compai tigre, mas vale tuerto que muerto.

24. RATONCITOPEREZ.
Un dia la cucarachita Martina se encontro un centavo, pero como
ella nunca habia tenido un centavo se volvi6 loca de alegria. - iDe
que lo comprare? - dijo. - Si lo compro de arroz, se me gasta; silo
compro de cafe, se me gasta; si lo compro de pan, se me gasta; si lo
compro de carne, se me gasta y todo lo que compre se me gasta; pues
dejame comprarlo de almid6n.
Se fue a comprarlo de almid6n y dej6 al ratoncito Perez cuidandole
la olla hasta que ella viniera y sucedi6 que el ratoncito se cay6 dentro de
la olla. Cuando ella vino se puso a buscar al rat6n, que era su companero
y lo encontr6 dentro de la olla. El ratoncito Perez cay6 dentro de la
olla, la cucarachita Martina lo canta y lo llora.
Entonces la cucarachita se empolv6 bien con el almidon y se sent6 en
la puerta. Pas6 un buey y le dijo: - Cucarachita Martina, iquieres
casarte conmigo ? - Co6mohaces td? - le pregunt6 ella. - Moo, moo.
- iOh! no, yo no me caso contigo porque me asustas.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 339
Paso un caballo, le hizo lo mismo; pas6 un leon, le hizo lo mismo;
pas6 un perro, le hizo lo mismo; pas6 un cabro, le hizo lo mismo; pas6
un gato, le hizo lo mismo y paso un conejo y le hizo lo mismo. - CCuando
yo encontrare otro como el ratoncito Perez ? - decia la cucarachita, -
que todos estos me espantan.
Estaba muy triste al verse sola, cuando paso un rat6n. - Cucarachita
Martina ~quieres casarte conmigo? - le pregunto el rat6n. - ~Y como
haces til? - le pregunt6 la cucarachita Martina. - Pues yo hago:
jchuf! jchui! - dijo el. -- Ah! pues si, jcomo no me voy a casar contigo !
Si tui te pareces y haces como mi ratoncito Perez.... !
Se casaron y volvio la cucarachita a vivir con el rat6n como si fuera
con el otro y por nombre le puso el segundo ratoncito Perez.

25. LA ARANITA Y EL RATONCITO PEREZ.

Habia una vez una arafiita que vivia con el ratoncito Perez. Un dia
en que la araiita estaba barriendo se encontro un centavo. - Que
comprare con este centavo? - se puso a pensar. -- Carne?, no, que
se me acabara muy pronto; span?, tampoco, tambien se me acabara
pronto; ~azdcar?, no, se me acabara pronto. Despues de pensar mucho,
dijo: - Ya se, comprare una cinta y me la pondre en el cuello.
Se fue a comprar la cinta y dej6 al ratoncito cuidando la olla. Cuando
la araniita se fue, el ratoncito fue a menear la olla y se fue dentro. Al
poco rato llego la arafiita y no encontro al ratoncito y se puso a buscarlo
por detras de la puerta, en el ropero, en el badl, en el tocador; desputes
dijo: -- Oh! quizas adentro de la olla. Y se fue a ver si estaba dentro
de la olla y lo encontro alli.
Se puso a cantar y a llorar: - Ratoncito Perez cayo en la olla, arafiita
Martinez lo canta y lo llora. Despues cogio la cinta y se la amarr6 en el
cuello y se sento pensativa en el balcon de su casita.
Al poco rato pas6 por alli un buey y le dijo: - Araniita, ite quieres
casar conmigo? - iC6mo td haces? - le dijo - moo, moo. - jAy!
no, me asustas. Despues paso un perro y le dijo: -Aranita jte quieres
cascar conmigo? - Co6motu haces? Y le ladr6. -- Ay! no, que me
asustas. Despues paso un lobo. - Arafiita jte quieres casar conmigo ?-
Co6mo tui haces? - Y le dijo el sonido. - jAy! no, que me asustas.
Por fin paso un ratoncito y le dijo: - Aranita jte quieres casar conmigo ?
- ~C6mo tfi haces? - iChut! jchui! jchui! - jAy! si, si, si, que me
haces recordar a mi maridito el ratoncito Perez.
La noche de las bodas el ratoncito Perez llevo pan, azficar, queso y
arroz. Se casaron y vivieron felices. Desde entonces no se quema el
ratoncito.
26. LA CUCARACHITA MARTINEZ Y EL RATON PEREZ.
Habia una vez una cucaracha; ella encontro un centavo, pero ella
nunca habia tenido un centavo. La c,ucaracha no encontraba de que

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340 Yournal of American Folk-Lore.

comprarlo; ella decia: - Si lo compro de arroz, se me gasta; si lo compro


de maiz, tambien; pues lo compro de almidon. La cucaracha cuando
vino de la tienda, encontro al rat6n en la olla. Empezo a cantar y a
llorar: - El ratoncito Perez cayo en la olla, la cucaracha Martinez lo
canta y lo llora.
La cucaracha se empolv6 y se sento en la puerta y paso un buey y
le dijo: - Cucaracha iquieres casarte conmigo? - y le dijo ella: -
Co6motui haces? El buey le contest6: - iMuu.... ! muu.....! Y
ella le dijo: - iNo! que me asustas. Paso un caballo y le dijo: - i Quieres
casarte conmigo, cucaracha? - iY c6mo tui haces? El caballo le dijo:
- Yo hago: iGe! ige! ige! Y la cucaracha dijo: - iNo! que me asustas.
Despues pas6 un le6n y le dijo: - Cucaracha nquierescasarte conmigo ?
Y ella le dijo: - iY c6mo tu haces? Y se sac6 un bramido y le dijo: -
iNo! que me asustas. Y pasaron muchos y le decian lo mismo.
Por fltimo, pas6 un rat6n y le dijo: - Cucaracha iquieres casarte
conmigo? Y ella le dijo: - Y tui como haces? - iChui! jchui! jchui!
- iAh! si, contigo si, porque me acuerdo de mi ratoncito Perez.
Y se caso con el.

27. LA CUCARACHITA MARTINA.

Una vez y dos son tres que habia una cucarachita Martina que estaba
barriendo la puerta de su casa y se encontr6 un centavo y dijo: - Si lo
compro de cebolla, se me acaba.
Se fue a la tienda y compro un centavo de harina de pan se meti6 en
el papel se salio del papel y se asom6 a la ventana. Pas6 un caballo y le
dijo: - Caballo, ite quieres casar conmigo ? Y el le dijo: - Si. Y entonces
ella le dijo: - ~C6motd haces? - iGi! igi! jgi! - no; que me asustas.
Paso un gato y le dijo: - Gato, jte quieres casar conmigo ? Y el le dijo:
- Si. Y ella le dijo: - iCo6motu haces? - jMiau! jmiau! - no; que
me asustas. Paso un perro y le dijo: - iTe quieres casar conmigo ? Y le
dijo: - Si. - Co6motut haces? - iJau! ijau! ijau! - no; que me
asustas. Pas6 un rat6n y le dijo: - Rat6n jte quieres casar con nmigo?
- Si. - ic6mo tu haces ? - iJui! ijui! ijui! Y se casaron.
Por la mafiana era domingo, se fue ella a misa y lo dejo a el al cuidado,
de la sopa que estaba hecha y que no la meneara con la cuchara chiquita,
sino con la grande; pero el la meneo con la chiquita y se cay6 dentro de
la sopa. Y nadie le contestaba cuando vino la cucarachita a tocar a la
puerta. La empuj6 y la abrio y vi6 que el rat6n estaba en la sopa y se
puso a cantar: - Ratoncito Perez cay6 en la olla, la cucarachita Martina
lo canta y lo llora.
La cucarachita convid6 al rat6n y al gato, perros, cucarachas, y se
comieron entre todos sus sopas.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 34T
28. LA CUCARACHITA MARTINA.

Esta era una vez y dos son tres, que habia una cucarachita que se puso
a barrer detras de una puerta, se encontr6 un centavo y se puso a pensar
que de que lo compraba para que le durara para toda su vida. Ella decia
que si compraba biscocho, se le acababa y si compraba azucar, se le
acababa y acabo por comprarlo de almid6n.
Se fue a su cuarto y se empolv6 la cara bien. Despues se asomo a la
ventana y paso un gato. La cucarachita le dijo: - Gatito, jte quieres
casar conmigo? El gato le dijo que si. La cucarachita le dijo: - CC6mo
tu haces de noche? - iMiau! imiau! imiau! - iAy! no, no, me asustas
mucho.
Al poco rato paso un gallo; la cucarachita le dijo: - jTe quieres
casar conmigo ? Y el gallo le contesto: - Yo si. Y la cucarachita le
pregunto: - Co6mohaces tu de noche ? - Y el le contesto: - iCucuruci !
cucuructi! cucurucut!- iAy! no, no, me asustas mucho.
Al poco rato pas6 un rat6n y la cucarachita le dijo que si el queria
casarse con ella y el ratoncito le dijo que el si. La cucarachita le pregunto
que c6mo hacia el de noche: - iChuf! jchui! jchuf! - iAh! si si jcomo
no! pues adelante, ratoncito. Co6moti te llamas? dime tu nombre. El
ratoncito le dijo: - Yo me llamo ratoncito Perez.
Al dia siguiente se cas6 la cucarachita Martina con el ratoncito Perez.
A los dos dias de haberse casado, por la maiiana la cucarachita se fue
para misa y dejo al ratoncito para que le meneara la olla pero al ratoncito
al menear la olla se le fue la cuchara de la olla. El ratoncito fue a coger
la cuchara y se le qued6 la mano, fue a coger con la otra mano la cuchara
y se callo dentro de la olla.
Cuando lleg6 la cucarachita a su casa, se desvisti6 y empez6 a llamar
al ratoncito, pero al ver que el ratoncito no venia empez6 a buscarlo,
pero no lo encontraba y dejo de buscarlo. Se puso a comer, pero cuando
fue a sacar la comida, vi6 al ratoncito quemado y se puso a llorar: -
iPobre ratoncito, pobre ratoncito! jEl ratoncito Perez se cay6 en la olla
y la cucarachita Martina lo canta y lo llora! iPobre ratoncito Perez que
se cavy en la olla y la cucarachita Martina lo canta y lo llora!
Se acab6 mi cuento con ajis y pimiento.

29. LA HORMIGA.

Habia una vez una hormiga que queria casarse. Un dia estaba barriendo
al frente de su casa y se encontr6 un centavo; ella compr6 un sombrero,
un vestido y puso un puesto.
Al siguiente dia ella se visti6 y se fue a pasear. Cuando iba se encontro
con una changa; ella le dijo que si se queria casar. El le dijo que si, pero
le dijo que cantara y cuando empezo a cantar le dijo que no, porque la
asustaba. Luego encontr6 un zangano; le pregunto lo mismo pero
tampoco sucedi6.

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Sigui6 su camino y encontro un ratoncito, le pregunto lo mismo y el


le dijo que si y se casaron.
Un dia ella sali6 a hacer la compra y le dijo que se quedara cuidando
una comida que ella habia dejado y le dijo que no la meneara con una
cuchara que ella habia dejado aparte, pero el ratoncito por curioso la
mene6 a al menearla se fue dentro de la olla.
Cuando la hormiga vino se cans6 de buscar a su ratoncito y no lo
encontraba. Ella empezo a llorar muchisimo, pero despues pens6 que
lo habia dejado cuidando la comida y se fue en busca de el. Cuando fue
lo encontr6 muerto dentro de la olla.

30. EL BURRO.
Pues sefior,esta era una vez que habia un hombre que tenia un burro.
Ya el burro estaba muy viejo y como no podia trabajar el dueiio dijo
que lo iba a matar. El burro oy6 estas palabras que dijo su amo, le
caus6 maravilla al burro y decia para si: - jComo podra ser que des-
pues de yo haber trabajado tanto me vayan a matar en pago de mi
trabajo! Yo me he de huir esta noche y echarme a andar.
La noche siguiente el burro sali6 huido de la casa y ech6 a andar y
despues de haber andado mucho lleg6 a una casita y alli encontr6 a un
gato que de viejo que era, lo iban a mandar matar, porque era bonisimo
y cuidaba mucho la casa de los ratones, y maullaba el gato con muchisima
pena y el burro le dijo: - iPor que aullas asi, camarada? Y entonces
el gato le dijo lo que le pasaba en su casa. Entonces el burro le dijo: -
Pues ven conmigo. Y echaron a andar y despues de haber andado
muchisimo encontr6 un perro que ladraba con muchisima pena, y el
burro le pregunto: - iPor que ladras asi, camarada? Entonces el perro
le contesto: - Porque yo cuidaba muchisimo el armazon y como ya
estoy viejo y como no puedo cuidar mas, me van a mandar matar. Y
entonces el burro le dijo: - Pues ven conmigo.
Y se fueron los tres anda y anda y anda y anda, y despues de haber
andado mucho mas, encontro un gallo que cantaba con muchisima
pena y entonces el burro le dijo: - i Que te pasa, camarada? ipor que
cantas asi ? Y entonces el gallo le dijo que el era bonisimo y ahora como
estaba viejo y no podia hacer una buena pelea, lo quieren matar. Entonces
el burro le dijo: - Pues ven conmigo. Y se fueron todos juntos y despues
de haber andado muchisimo se encontraron un chivo y el burro le dijo:
- iPor que berreas asi, camarada chivo ? El chivo le dijo que el era un
buen padron y que como ya estaba viejo y no podia estar con sus com-
panieras,lo querian matar, y entonces el burro le dijo: - Pues vente con
nosotros. Y echaron a andar y despues de haber andado una larga
distancia llegaron a un camino que cogia para una montafia y ellos
dijeron: - Vamonos por aqui. Y echaron a andar.
Despues de haber andado muchisimo, llegaron a un arbol muy alto

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 343

y el burro le dijo al gallo: - Compadre gallo, stibase a ese arbol y mire


a ver si ve alguna lucecita por esta lejana montafia. Y el se encaram6
en el arbol y mir6 y no vi6 nada. Entonces el burro les dijo: - Pues
vamos a seguir andando hasta ver si encontramos una casa por alli
para ver si encontramos que comer en ella. Y entonces siguieron todos
juntos.
Poco despues de haber andado mucho, se subi6 el gallo otra vez a un
arbol mas alto y entonces vio una casita a lo lejos de la montaia y se lo
dijo al burro. Entonces siguieron andando con direccion a la casita
donde llegaron a los dos dias, jadeantes. Cuando llegaron era ya de
noche y se subieron todos a la casa donde encontraron mucho que comer
y la casa sola, pues como la casa estaba sola, todos ellos se apoderaron
de la casa, pero en la casa habitaban una familia de hombres nada mas.
Los dueios de la casa estaban trabajando y por la tarde cuando llegaron
no vieron nada, porque el burro y sus compaferos se habian escondido,
porque ellos siempre creyeron que alli habitaba una familia. Poco
despues ellos salieron de donde estaban escondidos, porque ya se calcu-
laban que los duenios de la casa se habian acostado a dormir en sus
camas.
Asi habia resultado y entonces ellos se acostaron a dormir debajo de
la casa y antes de amanecer, el burro y demas salieron, cosa que los
dueiios de la casa no los vieran. Entonces siguieron andando por la
montana y despues de haber andado mucho vieron por entre la montafia
una lucecita que se movia con rapidez y estos echaron a andar con rumbo
a la casa donde se veia la luz y despues de haber andado mucho vieron
la luz cerca de ellos y era que en aquella casa vivian muchos bandidos y
tenian una gira aquella noche, que era Noche Buena y la estaban cele-
brando juntos. Pues fue el caso que el burro se escondi6 detras de unos
arbustos muy bajitos y copiosos, cosa que nadie los viera. Entonces el
burro les dijo a los compafieros: - Ahora nosotros nos quedamos aqui
hasta que ellos se acuesten a dormir y cuando se acuesten, todos ustedes
se encaraman uno encima del otro y nos subimos a la casa por la ventana
del aposento y cuando nos sentemos en ella, todos cantamos. Y asi lo
hicieron todos.
Cuando ya se habian acostado, el burro se par6 y se le encaram6
encima el perro; encima del perro se encaramo el chivo; despues del
chivo se encaram6 el gato; despues el gallo y entonces el burro puso las
dos patas delanteras encima de la ventana y todos ellos se fueron acomo-
dando cada uno en su lugar y result6 que como la casa era de altos y
bajos, ellos se subieron al piso de arriba y a media noche al chivo le
dieron unas ganas de orinar muy fuertes y en el piso habia un roto y
el chivo empez6 a decir: - Me meo. Y entonces los compafieros le dijeron:
- No te mees por alli, que vas a mojar esa gente que duerme alli y nos
van a matar. Y el chivo sigui6 diciendo lo mismo y entonces el chivo
que estaba meando chorrito a chorrito por las esquinas y en una ech6

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un chorro grande y cayo por un roto abajo un chorro grande que moj6 a
uno de los que dormian abajo, que ya se habia despertado y estaba
rezando y cuando de pronto sinti6 un chorro agudo que caia sobre su
cabeza y eran los orines del chivo entonces llam6 a todos los demas que
estaban durmiendo alli y registraron la casa y los encontraron. Pero ya
el burro se habia tirado abajo desde que sinti6 el ruido de cuando se
levantaron los que estaban durmiendo y se puso de guardia en la puerta
del corral de la casa.
Entonces los duefios de la casa armaron un escandalo al encontrar
alli todos aquellos animales y los animales se sublevaron contra la gente
y ellos despues de encontrarse azorados por la gente empezaron a
herirlos. La gente echo a huir porque ellos no podian hacerles nada a los
animales y entonces bien lejos de la montaiia se reunieron todos e hicieron
juntos el chiste de lo que les habia pasado en su misma casa.
El burro se habia quedado en el corral y cada vez que pasaba uno,
lo achochaba de una patada y ellos decian unos a los otros: - iMuchacho!
que malo era aquel de las macanas que estaba aca en el corral, que cada
vez que uno pasaba lo achochaba con aquellas dos macanas. Y otro
decia: - Y aquel otro de las siete navajas, que guapo era. Y otro decia:
jMuchacho! porque tut no viste aquel otro de los dos sables; jmira
c6mo me ha cortado todo! Y entonces otro dijo: - iY tu no viste
aquel de las veinte navajas, que cada vez que subia para arriba eran
veinte tajos. Era chiquito que casi no se veia. Y aquel otro mas grande-
cito que tenia dos banderas en la cabeza, cada vez que se sejaba para
atras e iba para adelante era un golpe que uno se caia; pero calla, el
mas bravo era aquel chiquito.
Pues bien, el caso fue que los animales se quedaron con la casa y el
dia siguiente por la maiana uno de ellos dijo: - Vamos a ver si se han
ido. Y ninguno se atrevia a ir, porque tenian miedo.
El caso fue que ellos tenian mucha hambre y el hambre les oblig6
a ir. Uno de ellos se fue poco a poco y llego a la casa ya por la maniana
que los animales se estaban lavando las caras, y el que fue vi6 al gato
que se estaba lavando la cara y como los gatos se pasan las patitas por
la cara, el lo vi6 y creia que el gato estaba jurando y le cogi6 miedo de
nuevo y si mucho le tenia antes mas le tenia ahora, y entonces se fue
corriendo a donde estaban los demas companeros y dijo: - iMuchachos!
aquel de las veinte navajas, jura que por esta y la que Cristo naci6,
que nos ha de matar.
Pero esto quiere decir que cuando el gato se pasaba la patita por la
cara o sea su mano, el creia que estaba persignandose y decia asi; pero
no era tal cosa, era que el estaba lavandose la cara. Pero ninguno crey6
esto, pues de tanto miedo que le tenian creian que era verdad que los
iba a matar.
Todos se desparramaronpor la montafia como bandidos, y los animales
se quedaron viviendo alli todos juntos y salvaron sus vidas de esa manera.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 345
31. LOS ANIMALES MUSICOS.
Habia una vez un seiior que tenia un burro viejo y como estaba tan
viejo lo mand6 botar a una montafia. Alli se encontro el burro a un
perro que lo habian botado porque ya no ayudaba en nada a su amo.
Se juntaron los dos animales y se hicieron amigos y continuaron su
camino.
A poco andar se encontraron con un gato que por no servir para coger
ratones lo habian botado tambien; al encontrarse le dijo: - [Ah! gato
'que buscas por estas montafias? - Que mi amo me bot6 porque yo
no cogia ratones. - Pues vente a buscar fortuna.
Luego se encontraron un gallo que se le escap6 a la cocinera y un pato
que tenian destinado para una cena. Se juntaron todos estos animales y
acordaron formar una banda de muisicay llegaron a la casa de los bando-
leros, se pusieron al frente de la ventana. El burro enganch6 las patas en
la ventana; el perro se puso sobre el burro; el gato sobre el perro; el
pato sobre el gato y el gallo sobre el pato y rompieron a un mismo golpe
la muisica. El burro rebuznaba, el perro ladraba, el gato maullaba, el
pato pedia la paz y el gallo cantaba. Al oir esto los bandoleros creyeron
que iban a matarlos y les dejaron la casa con cuanto habia. Los animales
se comieron cuanto habia y luego se fueron en busca de dormitorio.
El gato se acost6 en el fogon; el perro en la meseta; el burro en el pesebre;
el gallo en el cucurucho de la casa y el pato en el batey.
Como los bandoleros no habian comido, el capitan pregunt6 quien
queria ir a buscar candela a la casa, para hacer ellos su cena. Habia uno
que era mas listo y se dispuso a ir. Llego a la casa, subio por una puerta
de la cocina y por coger dos brasas de candela, cogio los ojos del gato;
brinc6 el gato y lo arai6o; fue a tirarse por la escalera y el perro lo
mordio; corrio por detras de la casa y el burro le dio dos patadas. Lleg6
a donde estaban los bandoleros y les dijo: - Alla no hay quien vaya.
En el fogon esta un barbero, que me corto con las navajas; en la escalera
esta el sastre y me cort6 con las tijeras y en el pesebre un hombre que
me jugo dos palos. Momentos despues en el cucurucho de la casa habia
otro que decia: - iEchamelo para aca{! iEchamelo! y habia otro en el
batey que decia: iLa paz! jLa paz!
Asi fue que los bandoleros olvidaron la casa y todavia los cinco muisicos
viven en ella.

32. EL HOMBRE, LA SERPIENTE Y EL ZORRO.


Pues bien, vivia un hombre en una casita en el campo y salia a trabajar
fuera, y en ratos de descanso hacia sus talitas, cuidaba de sus gallinas
y todo lo tenia al dia. Pero lo mas que tenia eran gallinas.
Un dia sali6 para su trabajo; encontr6 una serpiente encima de una
piedra sepultada por la nieve; es decir, que esperaba los rayos del sol
-
que le quitaria una muerte segura. Pues el hombre la vio y se dijo:
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346 3yournal of American Folk-Lore.

iPobre animal, como vas a morir! Bueno, tanta fue la compasion, que
cogio su saco vacfo que acostumbraba llevar, lo tendio y cogio a la ser-
piente y la envolvio bien, se la echo al hombro y siguio con ella a cuestas.
El sol venfa saliendo con mas ligereza que en ninguno de los otros
dias, los rayos empezaron a darle al saco, la serpiente fue sintiendo
mayor calor y como a esto de media hora le dijo al hombre: - Sueltame
del saco, que ya yo estoy caliente y si sigues me voy a ahogar. Entonces
el hombre se puso y la saco. Como a esto de una hora le dice la serpiente:
-Tengo mucha hambre y te voy a comer. El hombre le expuso sus
razones diciendole: - iPero mira, despues de que yo te he salvado la
vida, me quieres pagar con comerme! Y entonces ella dice: - Ya he
esperado mucho y preparate. Al decir esto le dice el hombre: - Pues no
me comas todavia; vamos a poner tres testigos. Si ellos estan conformes
con que me comas entonces tii me comes.
Quedaron conformes. A los pocos pasos encontraron un buey muy
flaco, que al ver al hombre le dio un mareo, pero ellos se le acercaron y
le contaron la historia segfin habia pasado. Despues que el buey hubo
oldo la historia dijo: - iNada! Debes de comertelo, pero ligero, porque
el hombre es muy malo. Mira como me tiene de salud. El buey se fue
llorando y lamentandose de su suerte y maldiciendo al hombre.
Como a esto de diez minutos encontraron a un burro y al ver al hombre
le dio un temblor que se cayo. Ellos se le acercaron y le contaron lo
sucedido. Entonces dice la serpiente: - Mira que ya yo tengo uno de
mi parte. El burro dijo: - Mucho has tardado, cometelo en seguida.
Y prosiguio diciendo que el hombre era muy malo, que el por no andar
ligero habia llegado a aquel estado. Prosiguio su camino con igual
suerte que el buey, maldiciendo al hombre.
Anduvieron algunos pasos y encontraron a un sefior lobo vestido de
punta en lanza con un bombo y un baston regando sus piquetes. Este no
se azoro, vino hacia ellos y le contaron todo, todo lo pasado. Entonces
dice el lobo: - Tienes que poner la serpiente segfin la encontraste,
bueno, bueno; los ademanes, segfin paso la historia.
Entonces el hombre cogio a la serpiente y la echo encima de una
piedra y dice: - Asi fue como yo la encontre. Y entonces dice el lobo: -
Bueno, siga su operacion. Y el hombre cogio a la serpiente, la echo
dentro del saco y la amarro bien y dice: - Esto fue todo, y despues que
la calente y le salve la vida, me quiere ahora comer.
Entonces el astuto lobo dijo: - iHombre! jy td sabiendo que ese
es un animal dafiino que no se le puede hacer favor, y ademas teniendola
presa no coges una piedra y la matas! El hombre cogio el consejo del
lobo y la mato precipitadamente.
Despues el lobo le dice: - Yo te he salvado la vida, en pago de ella
lo que quiero es que me regales aquellas dos gallinitas blancas. El hombre
dijo: - iComo no! y agarro un palo y le entro con tantas ganas, porque
de doscientas gallinas ya le habia ilevado treinta y siete, que no hay que
decir que lo dejo en el fltimo suefio.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 347

33. EL PAVO DE LA ABUELA ZAPATONA.


Un dia en que la abuela zapatona estaba barriendo el frente de su
casa, se encontro una moneda y dijo: - Qunehare? Ire a la plaza y
comprare un pavo.
Se fue y lo compr6. Entonces tenia que pasar una cerca y el pavo no
quiso pasar la cerca. Iba un perro con ella y le dijo al perro: - Perro,
muerde al pavo que no quiere pasar la cerca y no voy a poder llegar
hoy a casa. El perro no hizo caso y sigui6 como si con el no fuera. En-
tonces vio un palo y le dijo: - Palo, pegale al perro que no quiere morder
al pavo, este no quiere pasar la cerca y yo no voy a llegar hoy a mi casa.
El palo se quedo igual.
Entonces vio un fuego que ardia bastante y dijo: - Fuego, quema
al palo que no quiere pegar al perro, porque este no quiere morder al
pavo y el pavo no quiere pasar la cerca y hoy no voy a poder llegar a
casa. El fuego sigui6 ardiendo mucho mas. Entonces vi6 un rio y le dijo:
- Rio, apaga al fuego que no quiere quemar al palo, este no quiere
pegar al perro y el perro no quiere morder al pavo, el pavo no quiere
pasar la cerca y no voy a poder llegar hoy a mi casa. Pero el rio siguio
corriendo muy bien.
Despues vi6 un buey y le dijo: - Buey, bebete el agua que no quiere
apagar al fuego y este no quiere quemar al palo, el palo no quiere pegarle
al perro, el perro no quiere morder al pavo y hoy no voy a poder llegar
a mi casa. El buey sigui6 caminando. Entonces vi6 a un carnicero y le
dijo: - Carnicero, mata al buey que no quiere beberse el agua, esta no
quiere apagar el fuego, el fuego no quiere quemar al palo y este no
quiere pegarle al perro, el perro no quiere morder al pavo y no voy a
poder llegar hoy a mi casa. El carnicerono hizo caso y sigui6 caminando.
Despues vio una soga y le dijo: - Soga, ahorca al carnicero, que no
quiere matar al buey, este no quiere beber el agua, el agua no quiere
apagar el fuego, este no quiere quemar al palo, el palo no quiere pegar al
perro y el perro no quiere morder al pavo y hoy no voy a poder llegar a
mi casa. Pero la soga sigui6 amarrada al palo. Entonces vio una rata y
le dijo: - Rata, roe la soga que no quiere ahorcar al carnicero, este no
quiere matar al buey, el buey no quiere beber el agua, esta no quiere
apagar el fuego, el fuego no quiere quemar al palo, este no quiere pegar
al perro y el perro no quiere morder al pavo y no voy a poder llegar a
mi casa. Y la rata le dijo que si.

34. LA VIEJA Y SU CABRA.

Una vez habia una vieja que tenia una cabra. Un dia unos hombres
pasaron con unas matas de higo, se les cay6 una y la vieja la sembr6 en
el jardin. Un dia la cabra se comi6 la mata y cuando vino la vieja a
buscar la planta, vi6 que la cabra estaba comiendosela y se le fue detras
24*

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348 Journal of American Folk-Lore.

gritando: - iCabra, dame mi higo, pues ese higo no es mio, que es de


los hombres que pasan por los caminos.
Entonces se le cayo un cuerno a la cabra y la vieja lo cogio; se fue a
lavarlo en el rio, pero el rio se lo llev6. Entonces empez6 a gritar: - Rio,
dame mi cuerno; ese cuerno no es mio; ese cuerno es de la cabra; la
cabra se comi6 a mi higo; el higo no es mio, que es de los hombres que
pasan por los caminos.
Entonces el rio le dio una liza y se fue a su casa a asarla, pero la
candela se la quem6. Entonces empez6 a gritar: - Candela, dame mi
liza; la liza es del rio; el rio cogi6 mi cuerno; el cuerno no es mfo, que es
de la cabra; la cabra cogio mi higo; el higo no es mio, el higo es de los
hombres que pasan por los caminos.
Entonces la candela le dio un hacha, pero vino una leiadora para que
le prestara el hacha con la condicion de que la primera raja de lefia que
cortara seria para ella. Pero la lefiadora le rompi6 el hacha y la vieja
empez6 a gritar: - Leinadora,dame mi hacha; el hacha no es mia, es
de la candela; la candela quem6 mi liza; la liza no es mia, es del rio; el
rio se llev6 mi cuerno; el cuerno no es mio, que es de la cabra; la cabra
se comio mi higo; el higo no es mio, que es de los hombres que pasan por
los caminos.
Entonces la leiadora le dio la raja de leia, pero entonces vino una
aplanchadora para que se la prestara y que la primera falda que aplan-
chara seria la de ella. Pero le quemo la raja de lefia y entonces la vieja
empez6 a gritar: - Aplanchadora, dame mi leiia; la lefia no es mia;
la lefia es de la lefiadora; la lefiadora rompi6 mi hacha; el hacha no es
mia, es de la candela; la candela quem6 mi liza; la liza no es mia, la liza
es del rio; el rio se llev6 mi cuerno; el cuerno no es mio, que es de la
cabra; la cabra se comio mi higo; el higo no es mio, el higo es de los
hombres que pasan por los caminos.
Entonces la aplanchadora le dio la falda y ella se la puso muy contenta
despues de haber gritado tanto.

35. LOS CABRITOS Y 1E LOBO.


Una vez habia una cabra que tenia siete cabritos y los queria como
una madre quiere a sus hijos.
Un dia quiso ir al bosque a pacer, llam6 a sus siete hijos y les dijo: -
Hijos mios, me voy al bosque, tened cuidado con el lobo, porque si
entra os devora a todos. El malvado se disfraza pero lo conocereis por
su ronca voz, por sus negras patas y ademas, porque huele que apesta.
Es muy astuto y cuantas precauciones tomeis para libraros de sus
dientes, seran pocas. Los cabritos dijeron: - Querida madre, marchate
sin miedo, ya nos guardaremos del lobo.
La vieja sali6 a buscar su comida. Al poco rato llamaron a la puerta
diciendo: - jAbrid, hijos mios, soy vuestra madre que os trae algo

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Porto Rican Folk-Lore; FolRk-Tales.
349
bueno para cada uno de vosotros! abrid, que vengo muy cargada y el
peso me agobia. Pero los cabritos conocieron por la voz ronca que era el
lobo quien llamaba. - No queremos abrir, - dijeron, - tutno eres nues-
tra madre, que tiene una voz dulce y agradable y la tuya es ronca, td
eres el lobo.
Entonces el lobo se fue a casa de un huevero, compro una docena de
huevos, se los comi6 crudos para afinarse mas la voz y se encamin6 a
casa de la cabrita. Luego llamo a la puerta y exclamo con voz de tiple:
- iAbrid, hijos mios, soy vuestra mama que trae algo para cada uno
de vosotros! Pero el lobo habia asomado su pata negra por la ventana
y los cabritos que la vieron exclamaron: - No abrimos, nuestra madre
no tiene una pata tan negra como tu; tu eres el lobo.
Se fue el lobo entonces a una panaderia y dijo al panadero con voz
quejumbrosa: - Me he dado un golpe en el pie, untamelo de masa.
Conseguido su deseo corri6 a un molino y dijo al molinero: - Echame
harina sobre la pata y Dios te lo pagara. El molinero pensaba: - El
lobo quiere enganar a alguien - y se negaba a hacerlo, pero este le dijo
entonces: - Si no lo haces, te devoro.
Entonces el molinero se asust6 e hizo lo que pedia. Entonces el lobo
volvio a llamar a la puerta por tercera vez y con voz atiplada dijo: -
Nifios, abrid, soy vuestra mama que ha vuelto y trae algo bueno del
bosque para cada uno de vosotros. Los cabritos exclamaron: - Ensefia-
nos primero tus patas, para que veamos si eres nuestra madre o no. El
lobo les ensefi6 la pata, pero aunque estaba blanca olia muy mal y los
cabritos dijeron: - Nuestra madre huele bien, generalmente a patchouli
de establo y tu apestas; por consiguiente, eres el lobo. - No, hijos mfos,
es que al venir he metido la pata, Dios sabe donde, pero vuelvo a per-
fumarme y vuelvo en seguida.
El lobo marcho a casa de un perfumista y por cinco centimos le compr6
un frasco de perfume con el cual se moj6 las patas y volviendo a donde
estaban los cabritos, dijo: - Esta vez no direis que no soy vuestra
mama. Abrid pronto que hace mucho frio y no quiero pescar un catarro.
Los cabritos creyeron que era su madre la que llamaba y abrieron
confiadamente la puerta y el lobo salt6 y penetr6 en la habitacion.
Entonces los cabritos se asustaron y querian esconderse. Uno salt6
debajo de la mesa, otro se escondi6 en la cama, otro en la estufa, este en
la cocina, aquel en el armario, el sexto debajo del lavabo y el septimo
dentro de la caja del reloj. Pero el lobo los encontr6 a todos y no guard6
con ellos muchos cumplidos; se los devor6 uno despues del otro, sin
mascarlos siquiera para no perder tiempo, de modo que se los trag6
enteros. Al inico que no pudo encontrar fue al menor que estaba dentro
de la caja del reloj.
Despues que el lobo hubo saciado su hambre, se march6; se acosto
debajo de un arbol en el prado y se durmio profundamente. Al poco rato
volvi6 la cabra del bosque. i Que horrible espectaculo! La puerta estaba

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350 Yournal of American Folk-Lore.

abierta, las mesas, sillas y bancos por el suelo, la jofaina hecha pedazos,
y las mantas y almohadas fuera de la cama y extendidas por la habita-
cion. Busc6 a sus hijos y no los encontro en ninguna parte; los llamo
uno por uno, pero nadie contestaba, por fin nombro al menor, oyo una
debil vocecilla que decia: - Querida madre, estoy en la caja del reloj.
Lo sac6 y el cabrito le cont6 que el lobo habia venido y que habia devo-
rado a todos sus hermanos. Facil es eomprender c6mo lloraria la pobre
madre por la perdida de sus hijos. Llena de tristeza sali6 de casa y el
cabrito corrio detras de ella.
Cuando llegaron al prado vieron al lobo que dormia a la sombra de
un arbol, haciendo temblar las ramas con sus ronquidos; lo examinaron
por todos lados y vieron en su abultada panza algo que se meneaba. -
iDios mio! - pens6 la cabra - ,sera posible que mis hijos a quienes
acaba de cenarse, tengan adn vida? Mando al cabrito a casa a buscar
tijeras, agujas e hilo. Luego abrio al monstruo la barriga, sin que el se
despertara, y apenas habia dado un tijeretazo, un cabrito asomo la
cabeza. Sigui6 cortando y salieron los seis, uno despues de otro, sin
haber sufrido el menor dafio, porque la fiera en sus ansias se los habia
tragado enteros. i Que alegria! Todos cubrieron de caricias a su querida
madre y saltaron y brincaron.
Entonces su madre les dijo: - Id a buscar piedras con las cuales
llenaremos al informe lobo la barriga, mientras este dormido. Los
cabritos trajeron las piedras con toda prisa y le llenaron el vientre.
Luego la cabra lo cosi6 habilmente sin que el lobo lo notara ni se moviera.
Cuando el animal despert6, levant6se y fue al pozo a beber agua,
porque tenia mucha sed. Al andar, las piedras en su barriga, chocando
unas contra otras, hacian mucho ruido y el lobo en extremo sorprendido
exclamo: - i Que es lo que hace tanto ruido en mi barriga ? creia que
eran cabritos y son piedras. Cuando llego al pozo y se inclin6 para beber,
lo arrastr6 el peso de las piedras, cay6 en el agua y no pudiendo nadar,
se ahog6. Cuando los siete cabritos vieron esto, se acercaron corriendo y
en los mayores transportes de alegria exclamaron: - iEl lobo ha muerto!
iEl lobo ha muerto! Y bailaban alrededordel pozo donde yacia su verdugo.
La madre les acompainoen su alegria y tambien se di6 tres o cuatro
volteretas y afilo los cuernos contra un arbol, pero luego reunio a sus
hijos en corro y les hablo con la mayor gravedad en los siguientes termi-
nos: - En el mundo, hijos mios, es preciso estar muy alerta si no quiere
uno que le enganen. Para eso debeis tener presente lo que le ocurri6 a
un gorri6n. - dQue le pas6, mama? - preguntaron a un tiempo los
cabritos. - Yo les dire. Al lanzar el primer vuelo unos gorrioncitos
recien salidos del nido, mama gorriona les dijo: Si veis que algiin mucha-
cho se baja para coger una piedra, salid volando antes de que os la tire.
Uno de los pequefios la interrumpi6 de pronto diciendo: - Mama,
y si la lleva en la mano, ~no sera mejor huir en cuanto se le vea ?
Bien dicho, - exclamaron los cabritos aplaudiendo.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 35I

36. EL MEDIO POLLITO.


Habia una vez una gallina que cuando sac6 los pollos, sac6 uno medio
y resulto que el era muy trabajador y un dia en que pasaba un hombre
por la casa del medio pollito, le dijo que si queria un talego de dinero
por maiz y el hombre muy alegre le dijo que si, y cogio el talego de
dinero y se fue para su casa.
Pero pasado alguin tiempo el medio pollito al ver que el hombre no
venia a pagarle el dinero, el se march6 de su casa con direcci6n a la
casa del hombre, pero no pudo encontrar la casa del hombre. Una vez
el medio pollito, despues de haber andado tanto, encontro una mujer
que era bruja y le dijo: - ~Seiiora usted no podra darme una cosa para
ver si yo puedo encontrar a un hombre trapalero, que me cogi6 un talego
de dinero por maiz y todavia no ha venido a pagarme ? Y entonces ella
le dijo que si, y como ella era bruja en seguida le dijo: - Bueno, ven
aca. Y le enseinoel camino para ir a la casa del hombre y le dijo que el
habia de encontrar por el camino un hormiguero, un pan de avispas y
un rio que le habian de decir que si lo llevaba, que le dijera que si.
El medio pollito muy contento le di6 las mas expresivas gracias por el
favor que le habia hecho y entonces el medio pollito sali6 muy contento
por el camino que ella le habia dicho y al poco tiempo de haber recorrido
algunas horas de camino se encontr6 con un hormiguero que le dijo:
- 1A donde vas ? Y el le contest6: - A cobrar un dinero por alli, que
me cogieron por maiz y no me han pagado. Entonces el hormiguero le
- Vamos, metete
dijo: - iQuieres que vaya contigo? Y el le dijo:
entre mi medio culito.
Y siguieron andando otro largo tiempo y despues de haber andado
todo ese tiempo encontr6 un pan de avispas que le dijo: - (A donde
vas ? Y el le dijo: - A la casa de un hombre que vive en la ciudad y me
cogi6 un talego de dinero por maiz y no ha venido a pagarme mi maiz.
Entonces el pan de avispas le dijo: - i Quieres que vaya contigo? Y
el le dijo: - Ven conmigo. Y siguieron andando, y despues de haber
andado otro largo rato encontr6 un rio que le dijo lo mismo que les
habia dicho a los demas y se fueron andando a lo largo del camino y
cuando de pronto vieron la capital y resulta que la primera casa que
habian visto fue la casa del hombre, y cuando en la casa lo habian
visto se escondieron para que no los viera el medio pollito.
Pero el medio pollito lleg6 y salud6 a la familia y se subi6 a la casa
y pregunt6 por el amo de la casa y le dijeron que no estaba alli el hombre,
- Bueno, pues yo lo
pero ya el medio pollito lo habia visto y les dijo:
voy a esperar hasta que venga. Y entonces la familia le dijo: - iPero si
el no viene!..... Y el medio pollito les dijo: - Yo lo espero.
Y se qued6 esperandolo y al poco tiempo, ya casi de noche, le dieron
unas ganas de hacer del cuerpo y cogi6 la escupidera y cuando se puso
a hacer del cuerpo y son6 cuando echo la porqueria y entonces el medio

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352 ournal of American Folk-Lore.

pollito dijo: - (Y quien esta evacuando alli? Y le dijeron que era un


hermano de la mujer, que estaba enfermo y se habia levantado a hacer
del cuerpo. Pero como el medio pollito sabia que el se habia escondido
y el estaba alli escondido, entonces le dijo al hormiguero: - Salgan
hormigas y prendansele del culo al hombre; avispas, silganse y pren-
dansele del culo. Y le dijo al rio: - Salte y ah6galos a todos por trapa-
leros.
Y asi lo hizo, los ahog6 y perdieron todo lo que tenian y entonces el
medio pollito se apodero de todo lo que tenia el hombre en la casa y
todavia esta viviendo alli.

37. EL MEDIOPOLLITO.
Esta era una madre que tenia un hijo bobo; su tinico capital era una
gallina, pero nunca podia dejarla echadaporque el bobo se le comia casi
todos los huevos.
Una vez dej6 echada a la gallina con siete huevos y el bobo se los
comi6 y le dej6 solamente la mitad de un huevo y la gallina sac6 un
medio pollo. El medio pollito se cri6 hasta que lleg6 a ser grande y una
vez que andaba por la montafia buscando gusanos, se hallo un tesoro
de tres botijuelas de onzas. Entonces se las trajo para la casa y en el
camino se encontr6 con un hombre y le dijo que le diera aquel dinero,
que el le daba maiz para que comiera.
Entonces el medio pollo le dio el dinero y qued6 de ir al otro dia a
buscar el maiz a su casa. Al otro dia se levant6 bien temprano y se fue a
buscar el maiz. En su camino se encontro a un perro y le dijo que si se
iba con el, y el pollito le dijo que si, que se fuera. Entonces empezaron a
caminar y anduvieron mucho y ya el perro andaba bien cansado y le
dijo al medio pollito que no andaba mas, porque ya estaba cansado, y
entonces el medio pollito le dijo que se metiera en su medio culito, y
asi lo hizo el perro. Entonces empez6 a andar el medio pollito hasta que
encontr6 una piedra muy grande y le dijo que si se iba con el, y el medio
pollo le dijo que si. Entonces empezaron a andar hasta que se canso la
piedra de rodar y le dijo que no rodaba mas y entonces se meti6 en el
medio culito del medio pollito. Entonces empez6 a andar solo hasta que
se encontro con un rio muy caudaloso y le dijo que si se iba con el.
Entonces empezo a rodar hasta que se canso tambien y tuvo que meterse
en el medio culito, como los demas; y el sigui6 andando como siempre
y sin cansarse hasta que se encontr6 con un avispero y le dijo que si
se iba con el y el medio pollito le dijo que si. Y entonces empez6 a volar
hasta que se cans6 de volar el avispero y el medio pollito no se habia
cansado y todavia no habia llegado a donde vivia el sefor del maiz, pero
despues de andar un largo rato mas, lleg6 a donde vivia el seniordel maiz y
le dijo que iba a buscar el maiz que le habia prometido y si no que le
diera su tesoro.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 353

El sefor le dijo que no le daba nada, que lo que podia hacer era
comerselo, y lo cogio y lo amarr6 en la tablita donde estaba la loza y
entonces por la noche le aflojo la piedra y derrumb6 toda la loza. Por la
mafiana trataron de matarlo, pero como estaba tan flaco lo dejaron
para el otro dia, y por noche tambien sac6 el rio de donde lo tenia y
entonces derrumbo la cocina sin dejar nada.
Entonces se lo llevaron para un cercado de reses y lo botaron alli
hasta que engordara y por la noche se solt6 el perro y mat6 casi todas
las reses y por la mafiana cuando se levant6 el dueniode la casa se encon-
tro con toditas las reses muertas. Entonces cogieron al medio polio para
matarlo y cuando ya iban a matarlo dijo la duefia de la casa que no lo
matara hasta que no se le ensuciara en la cabeza y cuando se le fue a
ensuciar salio el cacho de avispas y se le peg6 de la frente a la vieja y
esta sali6 dando gritos y saltos y entonces el medio polio se fue para su
casa sin el maiz, pero dejo en la ruina al sefior que le quit6 el tesoro.

38. EL MEDIO POLLO.


Hubo un medio polio que sali6 a buscar trabajo a una casa y le pagaron
a doce pesos por mes. Todos los dias lo ponian a apilar un grano de cafe.
Trabaj6 un afo, y el dia que cumpli6 le pagaron cuarenta pesos y lleg6
a su casa y le pregunt6 la madre: - iMedio polio, eso ganaste? Y le
contesto: - Eso me pagaron, mi madre, usted se queda con esos ochavos
que yo me vuelvo a ir para que usted se mantenga en lo que yo vengo.
El dia que cogi el camino me encontre en el camino una lechuza y dijo
que se iba conmigo y yo le dije: - Yo no te llevo porque tu vuelas poco
y te cansas; pero vente que yo no voy a volar por ti.
Y siguio el medio polio con la lechuza y a poco la lechuza se cans6 y
le dijo el medio pollo: - Meteteme en mi culito. Y el medio polio siguio
con ella y mas adelante encontr6 un puerco el medio pollo y el puerco le
dijo: - Medio polio, ime voy contigo? Y le dijo: - No, que td te
cansas. - Yo que tengo cuatro patas y td una nada mas. i Que me voy
a cansar ? Primero te cansas tu.
Y se fueron y a poco que habian andado el puerco se cans6 y el medio
polio le dijo: - Entrate en mi culito. Y el puerco se meti6.
Y camin6 el medio polio y mas adelante encontr6 una piedra y le dijo
la piedra: - Medio polio, ime voy contigo ? - No, porque td te cansas.
Y dijo la piedra: - Yo corriendo y rodando llego primero que tu. Y le
dijo: - Vente. Siguieron y luego se canso y dijo el medio pollo: -
Entrate en mi culito. Y la piedra se meti6 en el culito del medio polio.
Y siguieron caminando y mas adelante encontr6 un rio y el rio le dijo:
- Medio polio, ime voy contigo ? - No, porque tu te cansas. - Yo
corriendo ando mas que ti, jsi tu no tienes mas que una pata! - Vente,
yo no voy a correr por ti.
Y siguieron caminando y el rio se cans6 y le dijo el medio pollo: -

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354 7ournal of American Folk-Lore.

Yo te lo dije, pero ven y metete en mi culito. Y tambien se guard6 el


rio en el culito del medio polio y el medio polio iba para casa del rey
a cobrar el dinero de un trabajo que el rey le debia y como fue a cobrar
alli el medio polio su dinero que el rey le debia, le di6 coraje al rey con
el medio polio y dijo el rey: - Lo voy a mandar matar. Y les dijo a
los peones: - Cojan ese medio polio y lo lleven al cercado de los animales
para que el polio se muera de estar alli amarrado. Solt6 la piedra y dijo
el medio polio: - Piedra, matame esos animales todos y no dejes ni un
solo animal vivo en el cercado.
A los seis dias mando el rey a ver si el medio pollo se habia muerto.
Vinieron los peones del rey y le dijeron al rey que no habia ningtin
animal vivo y dijo el rey: - Mafianase llevan al medio polio a las nueve
cuerdas de batatas y lo amarran a comer cizaniay alli muere.
Llevaron al otro dia al medio polio al batatal y lleg6 el medio polio
y solt6 al puerco y el puerco lleg6 y limpi6 el batatal y a los seis dias
mand6 el rey a ver si se habia muerto el medio pollito y fueron los peones
y encontraron el batatal sin batatas. Vinieron y le dijeron al rey lo que
habia hecho el medio polio, que no habia ni un pie de batata, y les dice
el rey a sus peones: - Maiiana lo llevan al gallinero para que aquellos
gallos de buena clase lo maten al medio polio.
Y al otro dia lo llevaron los peones al gallinero y lo amarraron de una
estaca y sac6 a la lechuza y la lechuza no dej6 gallo ni gallina que no
mat6 y el medio polio se mantenia con las mismas aves, y a los seis
dias mando el rey a los peones que fueran a ver si el medio polio se
habia muerto, y fueron y vieron lo que habia pasado y era que no habia
ni un ave viva, y vinieron los peones y le contaron al rey lo que habia
hecho el medio polio y entonces el rey mand6 a los peones que hicieran
un gran fogueretin y cogieran al medio pollo y lo quemaran hasta que
se hiciera ceniza porque ya le habia acabado todo lo que tenia.
Trajeron al medio polio e hicieron el gran fogueretin y cogieron entre
cuatro al medio polio. Cuando lo alzaron mand6 al rio que apagaran el
fuego y se llevara al rey, al palacio y al establecimiento con todo. Y
sali6 el rio y cargo con el rey y con todo y el rey grit6 entonces:- Medio
polio jpor Dios! yo te doy tu dinero y no me ahogues. Y dijo el medio
polio: - Pues dame mis cuartos y no te ahogo. Y el rey entonces le
tiro el dinero y el medio polio entonces mand6 al rio que se estuviera
quieto y cobr6 sus cuartos y se fue.

39. LA ZORRA Y I, LEON.


Una vez habia una zorra y un le6n que se trataban de compadres.
La mujer del le6n vivia a orillas del Nilo y estaba enferma. Como el
le6n tenia ganas de comerse a la zorra, le dijo que fuera a recetar a su
senora.
La zorra se fue a asistir a la leona, pero esta resoplo y la zorra dijo: -
iNo, no, los enfermos no resoplan! - y se tiro abajo y ech6 a correr.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales.
355
Los leones se le fueron detras. La zorra en el camino se encontr6 al
compadre chivo y se juntaron a correr. El chivo paso el rio, pero la
zorra no pudo y se hizo una piedrita. Cuando el le6n y la leona llegaron
al rio, no se atrevieron a pasar. El chivo le dijo al le6n: - iTireme aca
esa piedrita, aunque me mate! El le6n la tir6 y como la piedrita era la
zorra, cay6 saltando al otro lado y entonces le dijo al chivo: -i Qu te
parece, compadre, que me querian comer!

40. LA ZORRA Y LA LIEBRE.

Habia una vez en un campo una zorra y una liebre. Era un dia de
invierno que hacia mucho frio y ellas no tenian que comer. A lo lejos
vieron venir por el camino, una nifa con una cesta de quesos. La zorra
le dijo a la liebre: - Tfi te finges muerta y yo me escondo detras de este
arbol.
La liebre se acost6 en el camino y la zorra se escondi6. Cuando lleg6
la nifia al arbol vio la liebre y puso el cesto en el suelo para cogerla.
Entonces la zorra que estaba escondida cogi6 el cesto y ech6 a correr.
De un salto la liebre salt6 y se ech6 a correr junto con la zorra. Despues
llegaron a un pantano y la liebre le dijo a la zorra que mejor seria coger
algun pescado. La zorra meti6 el rabo en el hielo y se qued6 prendida del
hielo.
Entonces la liebre se comi6 los quesos y la zorra se quedo rabiando
prendida del hielo.

41. EL MUCARO.
Se cuenta que una vez, cuando no habia gente en el mundo, solo habia
aves. Las aves dieron una fiesta e invitaron a todas sus amigas y com-
paineras. Cuando se reunieron aparecieron todas, menos el muicaro.
El guaraguao quiso ir a buscar al muicaroy lo encontro. El mucaro
le dijo que no iba, porque estaba desnudo. Entonces el guaraguao le
pidio una pluma a cada ave y lo vistio; asi el guaraguao lo llevo a la
fiesta. El mucaro tocaba el cuatro.
A la media noche el muicaro se escap6 llevandose el flux prestado.
Desde entonces solo sale de noche, pues las aves lo buscan para quitarle
la pluma.

42. EL GUARAGUAO Y EL MUCARO.

Cuando yo era pequefo mis amigos me contaron un pequeiio cuento


en donde habia una vez que el guaraguao y todos los pajaros tenian un
baile.
Ellos convidaron al muicaro, pero el no queria ir porque no tenia
traje y entonces el guaraguao le presto uno y se fueron para el baile,
pero al estar bailando se form6 una relucha con el mutcaro,el pitirre y
el clerigo y cuando ya estaban para pegarse vino el guaraguao y dijo: -

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356 Journal of American Folk-Lore.

iQue pasa aquf! Y dice el miucaro: - iNada, que estos me quieren dar!
Y dice el guaraguao: - iAqui no se le da a nadie! a bailar todo el mundo.
Y se fue el guaraguao a bailar y los dejo. Entonces dice el pitirre: -
Yo tengo un cuchillo. Y el clerigo dijo: - iPues tirale! Y el micaro
velo que no lo estuviera velando el guaraguao y se vino con el traje, y
por eso dicen que el micaro no sale sino de noche; siempre esta en los
bosques por el dia.

43. MUCAROY CUERVO.


Pues esta era una vez y dos son tres que habia la familia de los cuervos
y los mucaros.
Cierto dia tenian los cuervos que bautizar a uno de sus hijos, pero
resultaba que tenian que ir de dia y ellos de dia no podian ver, pero de
noche si y fueron a casa de los compadres mficaros y se los cogieron
prestados. - Nosotros se los prestamos, pero nos los devuelven en
seguida.
Y resulto que no se los devolvieron y les llevaron los de ellos y por eso
los micaros ven de noche y de dia no.

44. EL GALLO Y EL MUCARO.


Habia una vez un gallo y un muicaroque eran muy amigos y andaban
siempre juntos.
Las guineas y otras aves tenfan un baile para la "Noche Buena". El
micaro dijo que acompafiaba al gallo, con la condici6n de que salieran
antes de amanecer. El gallo le prometi6 que saldrian a la hora que el
quisiera.
Se fueron para el baile y alla el gallo le presento las parejas al micaro.
El micaro llamo mucho la atenci6n a las muchachas.
Como a la media noche, el gallo se fue solo para su casa, sin decirle
nada al mucaro. Un poquito antes de amanecer el mdcaro buscaba al
gallo, pero no lo encontr6. Al amanecer se acab6 el baile y como el
mucaro ya no vefa se arrincon6 a una esquina debajo de una silla.
Cuando las muchachas, o sea las aves, estaban barriendo y arreglando
el salon, una de ellas encontr6 al muicaroy empez6 a llamar a las otras
aves. Estas se rieron mucho del mucaro y este ciego como estaba, les
carg6 a picotazos. Entonces las muchachas lo mataron a tantos escobazos.

45. EL CALLO Y EL MUCARO.


Esta era una vez y dos son tres, que en el mundo no habia gallos y un
sefior tenia uno y lo tenia en una jaula y le tenia una sirvienta para
cuidarlo; pero un dia vino un muicaroy se qued6 mirando por las rejas
de la jaula al gallo. El micaro de lo mas admirado, le dice: - lAy,
compay, usted tan bonito y enjaulado! iComo pudiera usted salirse de
alli? All/a hay un prado lleno de bonitas y hermosas gallinas, pero no

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 357

hay ni un gallo. Entonces el muicarole dijo: - Mire compay, le voy a


dar un consejo: maniana cuando le traigan la comida usted se pone
triste y no la come para que lo dejen salir.
Bueno, asi lo hizo el gallo. Cuando lleg6 la sirvienta le puso la comida
y el agua y no la comi6; se puso triste. Entonces fue la sirvienta y le dijo
a su amo: - iAy! mi amo, si el gallo esta lo mas triste y no ha querido
comer, mas vale que se le abra la puerta para que se vaya a andar. Pero
el amo le dijo: - Mira, ni por nada lo dejas salir, que tui sabes que en el
mundo no hay mas gallos que el mio y se me puede perder.
Ahora, por la noche va el muicaroa visitar al gallo y le dijo: - iAdios
compay! No ha hecho lo que yo le dije ? Y el gallo le dice: - Si, compay,
jsi estoy traspasado del hambre y no me han dejado salir! Entonces
dijo el muicaro:- Bueno, pues mas no es tanto, siga haciendo lo mismo.
Bueno, al dia siguiente fue la sirvienta a ponerle la comida y el gallo
ni siquiera la mir6. Entonces dice la sirvienta: - iBueno, ya el diablo
del gallo este me tiene cansada!
Tanto estuvo, que por fin le dej6 la puerta abierta. Por la noche,
cuando vino el micaro encontr6 al gallo afuera y le dijo lo que habfa
hecho. Dice el mtfcaro al gallo: - iAy compay, usted tan bonito y yo
tan feo! Y el gallo le dice: - Nada, compay, usted se va y busca una
pomarrosa y yo le hago un sombrero y se busca tambien una hoja de
platano para el flux. Bueno, asi lo hizo y cuando se visti6 el mutcaro,se
fueron a visitar a las gallinas al prado.
Cuando llegaron, se puso el gallo loco de contento a bailar y a cantar y
las gallinas cantando y bailando al ver al gallo y al mdcaro en una
esquina diciendo: - iCusumba, cusumba! Y el gallo: - iCu, cu, ru cu;
cu, cu, ru, cu; yo estoy entre las flores!
Pero una vieja y tuerta gallina, madre de las demas le cay6 tan feo el
mucaro, que no lo dejaba y el trato de esconderse.
Al amanecer los claros del dia dijo el midcaroal gallo: - iCompay,
vamonos! Y ahora dice el gallo: - iNo!, lo que es yo no salgo de aqui;
cu, ru, curucucu, curucucli; yo estoy entre las flores.
Ahora vuelve otra vez la gallina tuerta y no dejo mas al pobre micaro;
tanto estuvo hasta que lo mato y el gallo se quedo gozando entre las
gallinas.
Se acab6 mi cuento. Salgo por un callejon y me meto por otro.

46. LA GALLINA Y EL GUARAGUAO.


Pues dicen las gentes que una vez la gallina cogi6 un aro prestado al
guaraguao y se le perdi6 a esta.
El guaraguao creo que vino a donde estaba la gallina a buscar el aro
y la gallina no se lo devolvio porque le dijo que se le habia perdido, que
pidiera lo que quisiera por el.
El le dijo que no queria que se lo pagara sino que se la comia a ella y

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a todos los demas de su familia. La gallina le dijo que no hiciera eso,


que ella le buscaria el aro y se lo daria.
Dicen que por eso estan siempre las gallinas cavando en la tierra en
busca del aro del guaraguao, y por eso es que e1 mata a las aves y se las
come, porque no le han devuelto su aro.

47. LA GALLINA.
Una vez Dios mand6 a todos los animales del mundo a que fabricaran
un algibe y todos se pusieron a fabricarlo, menos la gallina que se qued6
escarbando con su pollito.
Despues que todos lo hicieron, la gallina que estaba escarbando le dio
sed y se acord6 que no habia ayudado a hacer el algibe. Entonces fue
a donde estaba Dios para que le diera un poco de agua y Dios le dijo que
lo cogiera y le ensefiara lo que iba a coger.
Por eso es que la gallina cuando va a beber, le ensefia a Dios el agua
que coge.

48. LA ZORRA.
Pues senior,habia una vez una casa de hotel y en la casa habia un
gallo muy viejo y sabia muchisimo. Siempre que lo iban a matar, no se
dejaba coger.
Una vez se presento por aquel barrio una astuta zorra; no dejaba
gallinas ni pollos que no se comiera. Vivia en un cerrito muy cerca de la
ciudad y todos los dias iba al pueblo; cuando regresaba del pueblo, les
llevaba a los zorritos la boca llena de pollos.
Un dia se presento la zorra en la casa del gallo; ese dia iban a matar
al gallo, pero se huy6 al corral. La zorra lo lleg6 a ver, y tan pronto
como lo vi6 se fue arrimandosea el hasta que lo cogi6. Despues que lo tuvo
en la boca la criada lo vi6 y empez6 a gritar: - iZorra, zorra, deja al
gallo; no te lo comas!. Y entonces el gallo le dijo a la zorra: - Dile que
yo soy tuyo. La zorra abrio tanto la boca para gritar, que el gallo se
fue a volar.
Desde ese dia ni en la casa del hotel, ni la zorra, han encontrado al
gallo.

49. LA GALLINA RABONA.


Una vez habia una gallina y estaba muy gordita.
Un dia ella fue a buscar leia y cerca de alli vivia una zorra y la madre.
La zorra queria comerse a la gallina y toda la noche se paso pensando
c6mo cogerfa a la gallina, hasta que por la mafana se levant6 y le dijo
a la madre: - Madre ten el agua caliente para cuando yo vuelva. Y la
madre asf lo hizo.
Por la mafiana la zorra se fue a buscar a la gallina; lleg6 a la puerta y
no estaba la gallina alli. Ella trat6 de esc6nderse debajo de la mesa,

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 359

pero se le veia el hocico, se escondi6 debajo de la cama y se le veia la


cola. Despues se escondio detras de la puerta. Pronto llego la gallina
con el delantal lleno de palitos y al ver a la zorra se le cayeron los palitos
y ech6 a volar.
Despues la zorra empez6 a dar vueltas y la gallina se cay6 y la zorra
la cogi6 y la echo en un saco. La gallina empez6 a llorar tanto que no le
fueron suficientes dos pafiuelos que llevaba para secarse las lagrimas y
se sec6 con el delantal.
Despues busc6 unas tijeritas que llevaba y rompio el saco;sesali6
y ech6 una piedra en el saco. Cuando la zorra lleg6, le pregunt6 a su
madre que si el agua estaba caliente, y ella le dijo que si.
La zorra fue a echar a la gallina y cayo la piedra en la olla; el agua
quem6 a las dos zorras y se murieron en seguida y la gallina rabona
sigui6 viviendo feliz.
50. LA GALLINITA Y LA ZORRA.

Habia una vez una gallinita que vivia por un monte.


Un dia por la maiiana que iba a buscar lefia se encontr6 una zorra que
la fue corriendo hasta su casa. La gallinita volo a una ventana y la zorra
la fue a coger, pero la gallinita volo de nuevo para la tablilla. Alli la
zorra como no la pudo coger se puso a dar vueltas hasta que la gallina
se puso mareada y cay6 al suelo. La zorra la cogi6 y se fue.
Ya que estaba muy cansada se acosto, pero dio la casualidad que la
gallinita tenia un delantal, el delantal tenia un bolsillito y dentro de
este unas tijeritas y unas agujas. La gallinita cort6 el saco, despues
cogi6 una piedra grande, la meti6 en el y lo cosi6 y se fue. Despues se
despert6 la zorra, se fue y le llevo el saco a la madre. - Madre, aquf
traigo esta gallina para comernosla. La madre cogi6 el saco, pero cuando
la fue a sacar cay6 la piedra en la olla del agua caliente que se vir6 y
ellas que estaban al lado se quemaron y se murieron.

51. LA BANDA DE ANIMALES.


Una vez en un pueblo se reunieron el chivo y el lobo, el perro, el gato
y fueron al campo a dar una mfsica y pasaron un pequefio rio.
Llegaron a una casa y dieron una muisica, luego volvieron atras y
encontraron el pequefio rio demasiado crecido, que el perro que sabia
nadar se tir6 cogiendo el gato al hombro y se par6 en la otra orilla.
El chivo venia detras huyendole al lobo que se lo iba a comer y no
pudiendo pasar el rio para que el lobo no se lo comiera se enterro en la
arena, quedahdole la punta del rabo por fuera. Atras venia el lobo, se
paro en la orilla a contemplar el rio, mientras el gato y el perro, que
entonces eran grandes amigos, estaban en la otra orilla insultandolo.
El lobo no habia visto el rabo del chivo. Por filtimo en un insulto el
perro le dice al lobo: - iCompay, no tiene usted vergiienza, si no me
tira con ese tronconcillo!

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Este tronconcillo a que el perro se referfa, era la punta del rabo del
chivo. El lobo lo cogio con coraje y sin fijarse lo mand6 a la otra orilla.
Entonces el perro le dice: - iHuelase las manos! El lobo se oli6 las
manos y no olian mas que a chivo y se qued6 furioso mientras los otros
tres siguieron dando su mfisica.

52. CUENTO DEL PEZ Y EFLMONITO.

Una vez habia un monito arriba de un arbol, a la orilla de un lago. Al


mismo tiempo venia una icotea y le dijo que si queria ir a dar un paseo al
pais de los dragones, que era un pais lindisimo que tenia un clima exce-
lente y que se pasaba una vida deliciosa; que le habian puesto el pais de
los dragones, porque las gentes que habitaban no entendian lo que queria
decir dragon.
Pues bien, el monito se alegro muchisimo de haberse encontrado
quien lo llevase a dar un paseo gratis a un pais el cual el nunca habia
visto y que al mismo tiempo nunca lo habia oido nombrar. Entonces le
dijo: -- jPero en donde nos vamos a embarcar? Y el le dijo: - En mi
concha, te sientas con confianza, que no te pasara nada.
Y entonces el monito brinco y se subi6 arriba del pez y continuaron
nadando y cuando iban por en medio del mar le dijo el pececito al mono:
- JTu sabes para que yo te llevo? Es para coger tu higado para la
reina de nuestro trono que se esta muriendo y los medicos dicen que se
pondra buena con el higado de un mono. Y entonces el monito le dijo: --
iSi! al bendito, pero sucede que el higado se me qued6 pegado de aquel
palo en donde tti me cogistes, asi es que vamos a volver hacia atras a
buscarlo, aunque lleguemos mas tarde. Y entonces el pez le dijo: -
iVamos! Y viraron y cuando llegaron a la orilla, el monito brinc6 y cay6
arriba del palo y le dijo: - lAy! no esta aquf, si te parece ve all{ay diles
que tfi me llevabas por el camino y me dijiste para que me llevabas y que
yo te dije que el higado se me habia quedado y luego brincamos a bus-
carlo y yo te dije que se lo habian llevado, que volvieras al trono y dijeras
que yo me habia quedado buscandolo en lo que tfi ibas y volvias.
Asi lo hizo el pez; se fue y lo dijo a los demas de su trono y entonces el
rey mand6 que lo mataran.

53. PASCUALITO.
Esta era una vez que habia una gallina que tenia ocho pollitos. Cuando
los ocho pollitos estaban hechos unos jovencitos, busco de comadre a
una lechuza que constantemente la visitaba.
Por fin lleg6 el dia de ponerles el agua a los pollos. La lechuza decia
para sus adentros: - iQue comida voy a hacer con estos hermosos
pollos !
Al dia siguiente fue a donde estaba la gallina y le dijo: - Compay,
necesito a dos de vuestros hijos para llevarlos a bautizar y darles un

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 36i

paseito. Y la gallina como tenia confianza en su futura comadre, les


dio permiso. Pero la astuta lechuza hizo con los pobres pollos un gran
almuerzo. Asi hizo con los demas y solamente dej6 a la pobre gallina
un solo pollito y ella todavia no escarmentaba con esto.
Un dia la gallina llam6 a la lechuza y le dijo: - Comadre, un hijo de
mis entrafias me queda, este jamas se separara de mi lado. A mi hijito
querido voy a ponerle el nombre de Pascualito. La lechuza le decia que
hacia bien, de no dejar a su hijo juntarse con nadie, solamente con ella.
Esta muy contenta decia para entre si: -i Que hermoso esta ! jcuando
podre arrebatar esa presa! La gallina queria muchisimo a su comadre,
pero sabia las mafias de esta y no queria que su querido Pascualito se
le quitara del lado.
La lechuza cada dia que pasaba, le aumentaban las ganas de comerse
a Pascualito, y viendo que ya estaba hecho un gallo, resolvio pedirselo
a la comadre prestado para un viaje que tenia que hacer. Al siguiente
dia le dijo a la comadre: - Comadre, me han convidado para una boda
en el campo, yo quiero que usted, como buena comadre deje ir a Pas-
cualito conmigo al campo, que yo lo cuidare lo mismo que si fuera hijo
mio. La gallina, aunque con mucho disgusto le dijo, que por ser ella su
dnica comadre y amiga intima, dejarfa ir a su hijo con ella, con la condi-
ci6n de que lo cuidara bien y no lo dejara solo.
Al otro dia madrugaron compay lechuza y Pascualito, para irse al
campo. Se fueron anda, anda y anda, hasta que llegaron a un bosquecillo.
En una rama de un arbol vieron una paloma. La lechuza le dijo: -
Comay paloma, jquiere venirse con nosotros, a unas bodas no muy lejos
de aqui ? Y como los animales son unos amigos de los otros, acepto y
se fue con ellos.
Siguieron anda, anda y anda, hasta que llegaron a un rio; se encon-
traron con un pato. La lechuza le dijo: - Compay pato iquiere venirse
con nosotros a una boda que hay muy grande cerca de aqui? - Ya que
me han convidado, acepto. Y se fue.
Anda, anda y anda, se encontraron con un cuervo, lo convidaron, y
se fue.
Anda, anda y anda, mas adelante encontraron una guinea. - Comay
guinea, dquierevenirse con nosotros ? Le contaron para donde iban y se
fue tambien.
Como ya anochecia y no podian continuar su viaje, segutn decia la
lechuza, decidieron quedarse en un palo de mango que estaba cerca del
camino. El pato dijo a sus companeros: - Como yo no puedo volar, me
quedare aquf en el tronco de este arbol hasta que amanezca para seguir
nuestra marcha. La guinea dijo: - Pues yo me voy mas arriba de mi
comnpay pato. El cuervo dijo: - Pues yo me voy a las ramas de en medio.
La paloma dijo: - Pues yo me ire mas arribita del compay cuervo. La
lechuza dijo: - Pues Pascualito se ira al pimpollo y yo mas abajito de el.
Asi lo hicieron, pero a media noche ;que sucede? La comay lechuza
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se remont6 llevando en el pico a Pascualito. Al mismo tiempo desper-


taron los otros compafieros. La paloma que era la mas cerca que estaba
de ellos dijo: -- iSe lo llevaron! ise lo llevaron! Y el pato que estaba
oyendo dijo en voz baja: :- A quien, a quien? Y la guinea le
respondi6: - 1A Pascual, a Pascual! Y el cuervo dijo: - jEso lo
sabia yo, eso lo sabia yo!
Entonces los compafieros de la lechuza esperaron que amaneciera y
cada cual se fue cantando bajito para su casa, jurandose no seguir mas
nunca aventureras.
La lechuza se comio a Pascualito y no volvi6 jamas a donde estaba su
comadre. La gallina se quedo esperando a su comadre y a su hijo Pas-
cualito, por el resto de su vida.

54. E4 BURRO VIEJO.

Una vez habfa en un cercado un burro que de tanto muermo que


tenia, habia infestado a los otros que habia en el cercado.
Una tarde que habia caido un aguacero, el burro se ocupaba en rascarse
el piojillo en un estante de un rancho, que le servia de guarnicion.
Entonces el amo dijo que al dia siguiente iba a mandar a que matasen
aquel animal.
Por la noche, al acostarse a dormir la gente, el burro siguio comiendo
por los alrededores de la casa hallando la puerta abierta; y se sali6 de
alli y se fue a correr fortuna.
Despues que este sali6 y habia andado varias horas se encontr6 un
perro ceniciento que al dia siguiente le iban a echar un lazo para guindarlo
de un arbol. El burro se le acerco y le dijo que si queria irse a correr
fortuna y el le dijo que si.
Despues de haber andado largo rato llegaron a un arbol donde ya
cerca de la mafiana se encontraron con un gallo y que estaba despidien-
dose de su amo, porque al otro dia lo iban a matar. Estos se le acercaron
y le dijeron que si no queria irse a correr fortuna con ellos y 1ldijo que si.
Al haber andado poco rato, ellos empezaron a hablar y entonces el
burro cont6 la historia de lo que le pasaba, y todos hicieron lo mismo.
Despues de algunos dias de caminata, ya no podian andar de tanta
hambre que tenian y las fuerzas no les ayudaban para seguir caminando.
Entonces el burro dijo que mejor queria que lo hubieran matado al otro
dia para no estar pasando tanta hambre. Todos dijeron lo mismo y
empezaron a andar de nuevo.
Despues de haber andado largo rato llegaron a un arbol donde el
burro empez6 a rascarse el piojillo mientras el perro se acost6 en la
raiz de un arbol y el gallo se subio a una de las ramas altas del arbol
donde diviso una luz de una casa de los bandoleros. Estos emprendieron
la marcha hacia la luz, por dentro de la montafia hasta que llegaron a

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 363
la casa. La manera como estos hicieron para poder llegar fue la siguiente:
El gallo se subi6 a un arbol y empez6 a volar de arbol en arbol, y el
perro y el burro por el suelo, siguiendole los pasos al gallo llegaron al
sitio a donde iban.
Al llegar a la casa en seguida rompieron a cantar el aguinaldo, todos
a una voz y la gente les cogi6 miedo y se echaron a huir. Estos se despi-
dieron, entraron en la casa y se encontraron con una mesa puesta, en la
cual habia lech6n asado y otras muchas cosas mas. Estos se las comieron
y despues de un rato el perro se acost6 en las cenizas, el gallo se subi6
a la cocina y el burro se fue a completar a una mancha de hierba.

55. LOS ANIMALES MUSICOS.

Habia una vez un hombre que tenia una mula, y porque esta era muy
vieja la abandon6, no dandole ni comida y pegandole hasta que un dia
esta cogi6 y se fue andando por un camino donde encontr6se con un
perro que sali6 ladrandole y queriendola morder. Entonces la mula le
dijo: - iHola! compadre perro, dusted por alli? Este le contest: -
Sf, porque mi amo me ha botado y ando errante. - Bueno, - le dijo
la mula, - ~quiere usted irse conmigo? El le contesto: - Muy bien.
Siguieron juntos y encontraron un gallo que tenia un ojo sacado y una
espuela rota. Ambos le hablaron para que se fuera con ellos; el los
acompaio. Mas adelante encontraron un pato y se fue con ellos. Siguieron
su camino y vieron un gato, que tambien se lo llevaron.
Al poco rato llegaron a la casa de los bandoleros, los cuales estaban
almorzando y al llegar ellos y darles una miisica, cogieron estos miedo
abandonando la casa y corriendo lejos. Los animales subieron arriba y
comieron algo de lo que los bandidos habian dejado. Despues, al llegar
la noche, el gallo se subi6 a una vara que habia puesta en el tabique;
el gato en las hornillas del fog6n; la mula en la entrada de la puerta y
el pato en el suelo.
Poco despues uno de los bandoleros llego a la casa de noche, a ver
como estaba la cosa. Subi6 y fue al fog6n donde estaba el gato y le
cogi6 los ojos creyendo que era una brasita de candela; el gato lo arafio
y el huy6 en seguida, cogiendolo el perro y mordiendolo y al ir a bajar,
la mula lo pate6 tirandolo abajo. El pato bajeaba, como ellos acostum-
bran hacer y el bandido creia que era que el pato le decia que fuera
alia para herirlo.
Este corri6 donde estaban los otros compafieros y les cont6 lo que le
habia pasado. Entonces todos ellos juntos vinieron a la casa donde los
animales les cayeron detras y estos huyendo cayeron en un rio donde
todos murieron ahogados.

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56. EL HOMBRE Y EL LOBO.


Una vez un lobo estaba reposando en la sombra de un arbol y al
mismo tiempo que el animal estaba dormido el arbol fue derribado por
el viento atrapando al lobo con su tronco.
Despues de permanecer por largo tiempo, se apareci6 por aquel sitio
un lefiador; entonces el lobo le dijo: - Sacame de aqui. - No, porque
me comes. Y el lefiador conmovido levanto el arbol y di6 libertad al
animal, pero al verse libre penso devorar al pobre hombre que le habia
hecho tanto bien. El hombre le dijo con voz lastimera: - No me
comas. Entonces hicieron un tratado: que si habfa tres animales que
contestasen la misma pregunta que el hacia, no le haria dafio.
Se pusieron en marcha y el primero que encontraron fue un buey y le
pregunto el lobo: - iCon que se paga un bien ? - Un bien con un mal
se paga, porque yo le he dado bastantes servicios a mi amo y ahora me
hallo abandonado, sin protecci6n. Ya ves si un bien con un mal se paga.
Pero el hombre no estaba contento con esa sentencia; siguieron
adelante. Despues de andar por mucho tiempo, encontraron un burro y
le pregunto: - Burro, con que se paga un bien ? - iAh! si, un bien con
un mal se paga, porque mi amo despues de tantos trabajos recibidos de
mi me ha abandonado! Me estoy muriendo de hambre y sed. - iVamos!
NNoestas conforme?
Siguieron adelante cuando encontraron un zorro. Le pregunto en
seguida: - Zorro icon que se paga un bien ? - Un bien se paga con un
bien.
Entonces para sentenciar mejor hay que volver al arbol. El hombre
alzo el arbol dejando al lobo atrapado, gracias al buen zorro.

57. EL HOMBRE QUE SABIA EL LENGUAJE DE LOS ANIMALES.


Habia una vez un hombre que entendia el lenguaje de los animales.
Llego un dia en que se cas6, y por desgracia la mujer era de las que
gustaba saberlo todo.
El se llamaba Jose y vivia en una casa de campo; tenia varios animales
que el mismo cuidaba; entre ellos habia un burro, un buey y algunas
aves.
Cierto dia que estaba el sentado en la escalera de la casa, oye que el
buey le decia al burro: - Amigo, todo el dia me tienen labrando la
tierra para de noche ponerme a comer unas cuantas hierbas secas.
Entonces contesta el burro: - Amigo, porque tuieres un bobo, haz lo que
yo te voy a decir: mafiana cuando te vayan a sacar a trabajar, hazte
el enfermo y aunque te muelan los sesos a palos no vayas.
Jose que todo lo habia oido, ri6se del consejo que le estaba dando el
burro al buey. En esto vino su sefiora y le pregunto que de que se reia.
El le dijo que no era de nada, pues se le estaba prohibido divulgar el
secreto. Ella al ver que el no le queria decir, empez6 a llorar.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 365
Al otro dia fueron a sacar al buey del establo para llevarlo a trabajar,
pero por mas que le dieron no fue a donde lo iban a llevar. Ya cansado
el peon lo tuvo que dejar y entonces le toc6 al burro hacer el trabajo del
buey. Esto, por consiguiente no le gust6 al burro, que paso todo el dia
trabajando mas que antes y por la noche tenia muy poca comida.
Al dia siguiente hizo lo mlsmo el buey y le toc6 otra vez al burro,
trabajar por el buey. Pero este era algo listo y por la noche cuando fue
a donde estaba el buey le dijo: - Oye amigo, tui no sabes lo que ha
dicho nuestro amo? pues que mafiana bien temprano si tui no quieres
ir al trabajo, que te maten para aprovechar el cuero, porque tu estas
muy viejo y no sirves para nada.
El buey al saber lo que le iba a suceder, tan pronto lo vinieron a
buscar al otro dia para enyugarlo se levant6 y fue al trabajo mas con-
tento que nunca. El burro lo que le dijo al buey fue mentira, volvio a
trabajar lo de costumbre y mas nunca le volvi6 a dar consejos al buey.
Mientras esto pasaba entre estos dos animales, la mujer de Jose
seguia preguntandole al marido la causa de su risa. El al ver los deseos
que ella tenia de saber porque se refa iba a decirle el secreto que le
costaba la vida. Por la tarde sentose triste en la escalera, cuando sali6
un gallo cantando y un perro que se hallaba cerca de el le dice: - jTienes
cara de estar tan contento cuando nuestro amo va a perder la vida?
Y el gallo pregunto la causa al perro y cuando supo lo que era dijo: -
~Por que nuestro amo no coge a su sefiora y le da un buen castigo, para
que no vuelva a preguntar lo que a ella no le interesa saber?
Tan pronto como Jose oyo lo que decia el gallo, fue a donde se hallaba
la mujer y al preguntarle ella otra vez, este le dio un merecido castigo,
siguiendo el consejo del gallo, seguinel buey tambien sigui6 el del burro.

58. EL HOMBRE SABIO.


Una vez habia un hombre que conocia el lenguaje de los animales.
Un dia, estando en el balcon con su senora, se sonri6 de lo que el buey
le decia al asno. El buey le decia que el estaba muy estropeado, porque
el tenia que trabajar todos los dias. Y el asno le contesto: - Pues nada,
haz lo que yo hago. Por la mafiana cuando me vienen a llevar al trabajo,
me hago el enfermo. El buey le contesto: - Pues nada, cogere tus
consejos.
Al otro dia por la tarde le pregunt6 el asno al buey que tal habfa
pasado el dia. El buey le contesto: - Cogi tus consejos y me dejaron
descansar y mafiana hare lo mismo.
Al otro dia el buey no queria trabajar y el pe6n le dijo al amo lo que
pasaba y entonces el amo le dijo: - Mafiana hay que vender el buey.
Por la tarde el asno volvi6 a preguntarle al buey que tal estaba.
Entonces el le dijo que al dia siguiente le costarfa trabajar porque lo iban
a matar. Desde aquel dia la sefiora del hombre querfa que el le dijera

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c6mo el podia entender a sus animales. El hombre se puso muy triste


porque no podia declararsu secreto, porque le causaba la muerte. Asi fue
que se neg6 a hacerlo y su sefiora no lo dejaba tranquilo preguntandole
lo mismo todo el dia.
Una tarde, asomado otra vez el hombre muy triste en el balc6n oy6
al asno que le decia al gallo: - Mi amo esta triste, porque la mujer
quiere que le descubra el secreto de como nos entiende a nosotros. Y el
gallo le contesto: - Pues nada, que haga como yo hago, que tengo dos
o tres mujeres y cuando se ponen a pelear les entro a palos y las compongo
en seguida. Oy6 el hombre lo que el gallo le decia al asno. En seguida el
hombre cogi6 un palo, encerro a su mujer y le entro a palos.
Pronto la mujer le pedia a voces que no la castigara mas, que ya no
queria saberlo.

59. LA AVISPA Y EL MOSQUITO.

Habia una vez una avispa y un mosquito los cuales tenian una amistad
muy buena y ya se trataban de compadres.
Cierto dia la avispa dijo: - iCompay, vamos a pescar al rio? Y el
mosquito respondi6. - Vamos, compay.
Salieron el mosquito y la avispa a ver si cogian algdn pez, porque
querian aquel dia comer pescado.
Cuando llegaron al rio se pusieron a pescar y el mosquito decia: -
Comay, yo estoy en una parte en que hay muchisimas anguilas. Y la
avispa contestaba: - Mire, compay, aqui onde yo estoy esta el pe a
mont6n y tovia no he podio coge ninguno.
El mosquito, que mientras la avispa le hablaba estaba luchando con
una anguila, hizo un esfuerzo, lleg6 y la agarr6 bien y dijo: - iCompay,
mire peque una anguila del gordo de mis pienas!
La avispa al oir tal exclamaci6n por su compadre, se ech6 una carca-
jada tan grande que se parti6 en dos mitades.

60. Los TRES AMIGOS.


Una vez habia tres amigos: el gato, el chivo y el pato.
Salieron a correr fortuna y se encontraron una cabeza de le6n vieja;
la metieron en un saco y se la llevaron a su casa.
Al mucho tiempo fueron al bosque y se llevaron la cabeza del leon.
Se perdieron, y buscando por donde salir vieron una luz a lo lejos y
siguieron en su direcci6n. Por fin llegaron y hallaron una casa. Era la
casa de los leones.
Cuando notaron que era una vivienda de leones, se aterrorizaron
mucho, pero como tenian mucha hambre, dijeron a los leones que alli
vivian que les dejaran coser unas cabezas de leones que llevaban estos
consigo, a lo que los leones contestaron, con mucho gusto que si. Su
intencion era la de comerselos y querian que murieran satisfechos. El

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 367
chivo le dijo al gato que le diera una de aquellas cabezas de leones para
hacer la cena. Cuando le presentaba la cabeza decia que se la cambiara
por otra mas pequeiia, lo que repitieron varias veces, para hacer creer
los leones que ellos eran matadores de leones.
I)espues de cenar les dijeron que si los dejaban pasar alli la noche.
Ellos no con mucho gusto les dijeron que se quedaran alli.
Entre los leones habia uno muy fiero llamado el bolo, a quien habian
encargado la matanza de los tres amigos. Los tres amigos se subieron a
una solera que habia en la casa y como a media noche se cay6 el chivo al
suelo, haciendo gran ruido al caer, lo que hizo despertar y amedrentar
a los leones mas. Cuando cay6 el chivo, el gato dijo: - iChivo, al bolo
que es el mas malo!
El le6n bole creyo que el gato le habia dicho que matara primero al
bolo que era el mas malo, y se fue a donde estaban sus compaferos y les
dijo: - iHuyamos, que estos visitantes nos quieren matar! Asi es que
lo mejor es que nos vayamos para el bosque. Todos los leones se fueron
y les dejaron la casa a los tres amigos.
Por la mafiana el gato se par6 en la puerta y empez6 a pasarse la pata
por la cara, el chivo se paro en otra puerta y empezo a mirar a todas
partes y el pato se fue a meter el pico a un lodazal que habia en los
alrededores de la casa.
Uno de los leones se puso a mirar hacia la casa y vio lo que los amigos
hacian y dijo a sus companeros: - Aquel sefior esta amolando una
navaja para matarnos; el otro mas chiquito esta haciendo el hoyo para
enterrarnos y el otro mas grande mira para ver si nos ve. Entonces
dijeron los leones: - No podemos volver mas a nuestra casa, porque
perderemos nuestras vidas; asi es que debemos irnos mas lejos donde
no nos encuentren y dejemosles la casa a ellos.
Asi lo hicieron, y los tres amigos fueron dueniosde toda la casa de los
leones.
61. EL AGUILA Y LA GATA.

Alla, por tiempos remotos habia un aguila y una gata que eran coma-
dres. Luego pasaban sus ratos hablando de sus asuntos.
Un dia se le ocurrio a la gata decirle a su comadre que tenia muchos
deseos de ir al cielo. Entonces el aguila le dijo que eso era muy facil y
ella misma podia llevarla. - iDe que modo, comadre ? - pregunto la
gata. - Pues usted puede agarrarsebien de mi, pero con mucho cuidado,
no me vaya a arafiar, porque si no la suelto. Dijo el aguila. - Hare todo
lo posible, comadre.
Cuando iban ya bien alto, la gata se iba mareando y le parecia que se
iba a caer y se agarraba cada vez mas. - iNo me araie comadre, porque
la suelto! - repetia el aguila. Pero la gata lo que queria era no caerse.
Tanto fue que el aguila no pudiendo resistir tantos arafiazos, la solt6.
Cuando la gata venia para abajo decia: - iSi de esta escapo y no muero,
no vuelvo al cielo!

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368 Journal of American Folk-Lore.

62. EL SAPO Y LA GUINEA.

Una vez un sapo y una guinea se pusieron en porfia a ver quien corria
mas, pero el sapo le gan6 a la guinea del siguiente modo:
Antes de ir a la porfia el sapo se puso en combinaci6n con los demas
sapos, de que cuando se fueran a la porfia o cuando se fueran e echar,
todos los demas sapos se pusieran en fila uno detras del otro, derechos
hasta el sitio destinado.
Antes de ponerse a correr hicieron un convenio de que si el sapo
ganaba se treparia en la cabeza de la guinea a hacerle una calva y si la
guinea le ganaba lo mataria.
Bueno, el caso fue de que al ir a la porfia, claro esta, que como los
sapos eran tantos, la fila de sapos casi llegaba hasta el lugar destinado
y el sapo que habia hecho la porfia y que iba delante llevandole muchas
leguas de ventaja, le decia:
- iCompay, eche pa lante, que yo no estoy cansao!
Y al terminar la carrera o la porfia llego el sapo que habia hecho la
contrata al lugar destinado, primero.
Y segtin la contrata que habian hecho, el sapo se le trep6 encima de
la cabeza de la guinea y le hizo una calva y por eso es que todas las
guineas son calvas.

63. LA GATA EN EL ALMACtN.

Esta era una vez y dos son tres, que si no es harina sera cafe, que
alla en epocas muy remotas habia una gata que tenia cuatro gatitos y
vivian en una cueva y todos los dias salia la gata a robar a las tiendas
para traerles el sustento a sus hijos, pero ella no queria que sus hijos
supieran como ni de donde ella sacaba aquello, para que ellos no apren-
dieran a robar. Ella les decia que era en una tienda donde ella cogia y
pagaba semanariamente, porque a ninguna madre le gusta que sus
hijos tengan malas costumbres. La gata traia tocino, jam6n, bacalao,
manteca y muchas cosas mas, pero buenas todas.
Un dia fue tanto lo que rob6 que los amos del almacen la estaban
velando para cuando volviera. Al otro dia volvi6, pero eran tantos los
vigias que no pudo robar nada aquel dia. - Que hago yo sin llevar
nada para aquellos animalitos ? Y despues penso ir a una botica a pedir
una receta a ver que se podia robar de alli. Ella le dijo al amo de la
botica: - Aqui vengo a que me de una medicina y los alimentos, porque
yo soy una pobre y no los puedo comprar. - iComo no, hija, yo te doy
la medicina y los alimentos, pero ven mafiana y llevaras todo, medicina
y alimentos!
Y ella se fue y vino al otro dia. Cuando ella lleg6 le dijo que habia
venido a lo que antes le habia dicho. Entonces el boticario le di6 una
receta y ademas le di6 un saco lleno con la boca amarrada con un senior

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 369

perro llamado "veneno" y le dijo que no soltara el saco hasta que no


llegara a un prado donde no hubiera arboles de ninguna clase. Y ella le
dijo: - Doctor dy como voy yo a tomar todas estas medicinas? - No,
hija, dale el papel a un sefior que te lea la receta, que alli va todo explicado
como las vas a tomar. Pero eso si, cuando las estes tomando no puedes
salir ni nada. Ya sabes lo que te dije de los alimentos; no sueltes el saco
sino donde yo te dije. - Si, sefior - dijo ella. Y se fue y cuando anduvo
una distancia muy larga donde no hallo ni un arbol, ni matas ningunas
ella dijo: - Aqui es buen sitio de yo hacer lo que el doctor me dijo. Y
solt6 el saco y cuando ella vi6 que era un perro tan grande, arranco
adelante y el perro se le ech6 detras a matarla y ella corre y corre y
alcanzo a pasar por la puerta de la cueva donde estaban los gatitos todos
asomados esperandola con mucha hambre.
Cuando ella venia un poco lejos de la cueva, uno de los gatitos se asom6
y dijo: - Alla viene mama y el dependiente mayor la viene corriendo
detras. Y cuando ella paso por la cueva todos los gatitos le gritaban: -
jAy, mam/ava pagando las verdes y las maduras! iUy! mama.
Y cuando al fin la gata ya muerta de cansada encontro una palma
y se pudo salvar el perro regreso a su casa y la gata a su cueva y cuando
los gatitos la vieron venir salieron diciendo llorando: - jMama! dusted
era la que iban corriendo por alli ? - Si, yo era, porque todo lo que yo
traia aqui para ustedes era robado y hasta hoy estuve yo robando para
ustedes; desde hoy en adelante ustedes tienen que vivir como puedan.
Si robando, robando; si trabajando, trabajando.
Y por eso es que los gatos roban tanto, porque la gata se fue y no les
dio mas alimento.
Colorin colorado, ya mi cuento esta terminado.

64. EL BAILE DE LOS ANIMALES DE CUERNOS.


Se reunieron una vez los animales que tienen cuernos para dar un
baile en un vapor.
Como todos ellos querian bailar y necesitaban un animal que no
tuviera cuernos para que les tocara la bomba, que era por aquel entonces
el instrumento por ellos preferido, al efecto, alquilaron un perro muy
humorista y buen muisico de bomba.
Un gato muy buen mozo y por ende muy enamorado, quiso asistir al
baile. Es bien sabido que los gatos no tienen cuernos y por tanto, nuestro
gato no podria asistir a dicho baile; pero el era muy astuto y decidido e
inmediatamente compr6 dos velas de sebo y se las puso de cuernos.
Se celebraba el baile y en medio de su pompa y esplendor, se present6
el gato danzando con una gran pareja. Al notar el perro que el gato se
habia puesto unos cuernos empez6 a tocar y cantar: - iTuntucutin,
cutun, tucututucutuin! Ese gato tiene los chifles de sebo, ese gato tiene
los chifles de sebo.

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Entonces lo cogieron, le quitaron las velas de sebo y lo arrojaron al


mar.
Desde esta vez, los gatos le tienen mucho miedo al agua y son enemigos
a muerte del perro.

65. UN BAILE A BORDO.


A bordo de un buque hubo una vez un concierto de los animales que
tenian cuernos.
Esta noticia lleg6 a oidos del perro y del gato, pero como ellos no los
tenian decidieron hacer unos de papel. El perro se los puso en las orejas
y mene6 la cabeza a ver si se le caian; pero se le aguantaron. Quiso el
gato probarlo tambien, pero se le caian cada vez que meneaba la cabeza.
Tan cansado estaba ya el perro de tanto esperar a su amigo que le dijo
que se iba solo, y se lanz6 al mar. Antes de llegar el perro a bordo el gato
le gritaba al capitan del buque que aquel que iba para alla era un perro.
Por fin llega a bordo donde estan sus companeros tocando y bailando
al compas de la misica. Tom6 asiento y se puso a tocar con su violin.
Llego entonces la hora de comer; todos dejaron de tocar y se sentaron
a la mesa. Quiso el capitan probar al perro y empezo a cortar la carne
dejando un hueso con alguna y lo tiro debajo de la mesa. Salto el perro y
lo cogi6 y entonces vieron los alli presentes que aquel era un perro. El
perro antes de que lo cogieran se lanz6 al mar por una ventanilla del
buque.
El gato estaba en la orilla riendose y gozando de haberle hecho pasar
un susto a su amigo. Llego el perro a la orilla, pero el gato antes que su
amigo le diera, se subio a un arbol.
Desde entonces se dice que el gato y el perro son enemigos.

66. HISTORIA DEI CONEJO.

Esta era una vez que habia un conejo que tenia un baile en el cielo y
convid6 a todos los pajaros; convido a las garzas, los pitirres, a los ruise-
fiores, etc., y la noche del baile fueron todos los que eran invitados,
pero el conejo era el finico que no podia ir al cielo porque no tenia alas.
Pero los otros que iban para el baile se fueron. iY el conejo que hizo ?
Se hablo con una garza y le dijo: - AAmigo,de que manera usted me
llevaria al cielo ? - Pues de esta manera - dijo el conejo; - usted me
coge ahora, me envuelve en un pano y la dice a uno de sus companeros:
'Tenga ese lio, como usted se va primero que yo, llevemelo, es de ropa;
cuando llegue me lo pone detras de la puerta'.
Asi lo hizo la garza, lo cogi6 y le dijo a su amiga: - iTenga, lleveme
este lio. Y cuando lleg6 al cielo, la garza cogi6 su lio y lo puso detras de
la puerta y cuando llego la otra garza, le pregunto: - Do6ndeesta el
lio ? - Alli esta detras de la puerta. Y la garza fue detras de la puerta y

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 37I
le dijo: - iYo estoy aquf! Ahora van a tocar. Cuando empezaron a
tocar decian los otros pajaros: - D6nde esta el amo del baile? Y dijo
la garza: - Dice usted el amo del baile? Yo lo deje por el camino.
Pues la garza hizo lo mismo que le dijo el conejo. Cuando los pajaros
preguntaron la garza dijo: - Cuando yo venia lo encontre por el camino.
El conejo no venia y los miisicos empezaron a tocar y los pajaros a
bailar, cuando al poco rato fue la garza detras de la puerta y solto al
conejo. Entonces sali6 y dijo: - Buenas noches. Y los otros pajaros le
dijeron: - Buenas noches. Y el conejo dijo: - iMuisica,musica! Y
empezaron a tocar y estuvieron bailando hasta por la mafiana.
Entonces cogieron para sus casas, pero la garza no se acordo del
conejo y se fue y el conejo se qued6. Cuando lo vi6 la Virgen le dijo: -
~De que manera te iras para la tierra ? Yo voy a coger muchas tiras para
aiadirlas y amarrarte.
Cuando lo echo para la tierra le dijo: - Cuando llegues, mueve la
tira. Pero el conejo cuando iba por el medio del camino, para acabar de
llegar mas pronto, movio la tira y la Virgen la solt6 y el conejo cay6 al
suelo, se achoc6 y se murio.

67. EL LEON, EL CABRITO Y EL CHIVO.


Una vez, hace mucho tiempo, vivian en una cueva un le6n, un cabrito
y un chivo. El cabrito y el chivo tenian que buscarle el alimento al
le6n todos los dias.
Sucedio que un dia llovio mucho y estos no pudieron salir a buscarle
comida. Entonces el le6n que ya tenia hambre, trat6 de cogerlos para
comerselos, pero ellos echaron a correr y el le6n echo a correr detras de
ellos hasta la orilla de un rio, donde el cabrito salt6 al otro lado y el
chivo no pudiendo brincar se escondi6 debajo de unas basuras.
Luego lleg6 el le6n a la orilla tambien y tampoco pudo brincar, pero
le tiraba al cabrito con todo lo que encontraba; piedras y basuras. Una
vez cogi6 la basura donde estaba el chivo escondido y la tiro al otro lado.
Ya el chivo tambien estaba salvo y el le6n enfurecido trataba de pasar
al otro lado, pero no lo consiguio. Cada uno de ellos se ech6 a andar por
su lado.
Largo tiempo despues, el leon encontro al cabrito en un gran bejucal;
entonces el cabrito pens6 que iba a morir, pero muy pronto busco manera
de salvarse, pues le dijo que estaba en aquel bejucal empatandose en
bejuco, porque iba a venir una tormenta y todos los que no estuviesen
empatados en bejuco iban a perecer de frio y a ser arrebatados por el
viento. El leon viendo que estaba en aquel peligro le dijo al cabrito que
si queria salvarse que lo empatara a el primero. El cabrito se puso a
cortar bejuco y en poco rato tuvo el que necesitaba. En seguida se puso
a la obra; al cabo de dos o tres horas tenia al pobre le6n que ya no
podia ver, ni casi respirar, pues le habia tapado con el bejuco toda la

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372 7ournal of American Folk-Lore.

cabeza. Alli se quedo el pobre le6n sin poderse mover y unos cuantos
meses estuvo sin comer, hasta que se pudrieron los bejucos. Entonces
sali6 flaquisimo, muriendoses. El cabrito se habia ido no se sabia para
donde. Lo cierto fue que hasta'mucho tiempo despues no se volvieron a
encontrar y el le6n lo buscaba para matarlo.
Cuando el le6n lo volvi6 a encontrar estaba arrimado a una pared y
cuando el cabrito vi6 al le6n pens6 que ya no encontraria medio de
salvarse, pero en seguida puso las patas delanteras en la pared y cuando
el le6n estaba debajo de esta, le dijo: - iYo aquf estoy sujetando esta
pared que se esta cayendo y si la suelto nos va a caer encima y nos
matara; usted debia sujetarmela aquf mientras yo voy a buscar una
estaca para ponersela para sujetarla! El leon pens6 y dijo: - Tan
pronto como aseguremos la pared me lo comere. Pero el prop6sito del
cabrito era dejarle alli y el irse, y asi lo hizo: se fue.
El le6n se qued6 sujetando la pared y el cabrito no aparecia y alli
murio de hambre, el pobre le6n, porque despues no se atrevia a soltar la
pared creyendo que le iba a caer encima. El chivo se habia muerto, con
seguridad, porque no se habia vuelto a oir hablar mas de el, pero el
cabrito como astuto, vivio mucho tiempo despues.
Salgo por un callej6n y entro por otro y el que me esta oyendo que
me cuente otro.

68. EL GATO Y EL RATON.


Esta era una vez que habia un raton que tenia una hacienda y tenia
los otros ratones trabajando en la hacienda. Ahora el les decia a los
peones: - iHale, hale, compay todavia no ha ganado los cuatro reales,
ni el terron de azucar.
Bueno, un dia se aparece el compay gato y en seguida todos los ratones
se escondieron, menos el amo de la hacienda y le dice el compay gato: -
Buenos dias, compay rat6n.
El rat6n se los contesto, pero cagandose de miedo. En seguida el gato
se fue a vivir a la casa del raton y mand6 a buscar a la familia; la gata y
los gatitos. En seguida el raton lo puso de mayordomo, pero siempre
estaba con la idea de matarlo descuidado, pero el gato le dijo a su mujer:
- Ahora yo me voy a hacer el enfermo, a ver lo que hacen los ratones.
En seguida el raton Bomb6n fue a buscar al medico, pero le dijo cuando
venian por el camino, que le diera veneno al gato, para que se muriera.
Asi lo hizo el medico, pero el gato no lo bebio, y cuando el medico se
fue el gato se hizo el muerto. En seguida se pusieron a llorar la familia
del gato y los ratones estaban muy contentos.
En seguida el rat6n Bombon mando a hacer la caja; ya hecha metieron
al gato y lo embarcaron en un bote para echarlo en los golfos de la mar,
y el rat6n Bomb6n era el cura y cuando iban por el mar, el rat6n Bombon
que era el cura y cant6 al muerto: - Ahora si el mundo esta bueno, que
ya el gato se acab6 - y los ratoncitos contestaban: - iChui, chuf! -
Ahora si el mundo esta bueno, que ya el gato se acabo. iChui, chui!

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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 373
Pues bien, cuando iban bien lejos se levant6 el gato y di6 un salto v
coji6 al rat6n Bombon y lo mato y los otros ratoncitos se tiraban al agua
y los que no lo hacian el gato los mataba.
Entonces volvio el gato a tierra y se qued6 con la hacienda para el.
Y se acab6 mi cuento, con aji, lim6n y pimiento y los amigos que me
estan oyendo que me cuenten otro.

69. COMPAE GATO Y COMPAE RATON.

Esta era una vez y dos son tres, que habia un gato que andaba por
un bosque cuando se encontro con un raton y le dijo: - iOh! compae
rat6n, ique dice? Pero el rat6n no se le acerc6 creyendo que el gato se
lo iba a comer. Entonces el gato le dijo que el no se lo comerfa, pero que
si queria hacer una sociedad. Entonces se juntaron los dos y se fueron a
hacer una casa.
Al dia siguiente, el gato le dijo al rat6n que se fuera a sembrar un
maiz, que el se quedaba haciendo la grosura. Entonces el gato le dijo que
si le llevaba el almuerzo a la tala, pero el rat6n le dijo que el vendria a la
casa a almorzar, pero que no se le olvidara de llamarlo.
Entonces el raton se fue y al llegar a la tala llam6 a todos los ratones
del bosque para que le ayudaran, pero ya era hora de almorzar y el
gato dijo: - iCompae rat6n, vengase a almorzar! Entonces el rat6n
vino y almorz6 y se volvi6 a ir y al llegar a la tala hizo lo mismo. Pero
ya habian cosechado el maiz y cuando el raton se iba para la tala venia
y le decia al gato que se habian robado el maiz.
Al otro dia el gato compr6 velas y dijo para si: - Esta noche voy a
ver si compae rat6n me quiere mucho. Cuando el raton se fue para la
tala, el gato prendio las velas en una mesa, se acosto y se hizo el muerto.
Cuando el rat6n vino y encontro al muerto, llam6 a todos los ratones
pata el velorio, hasta pue se llen6 la casa de ratones; unos tenian guita-
rras y otros huesos para tocar.
Entonces empezaron a cantar y a tocar y los que cantaban decian: --
iAhora si que estamos bien! que ya compae gato murio.
Pero mientras ellos estaban cantando, el gato abri6 los ojos y entonces
cantaban de esta manera: - iAhora si que estamos mal! que ya compae
gato vive.
Entonces el gato se levanto a comer ratones y hubo raton que pagaba
las cuerdas a veinte reales.
Me meto por un callej6n y salgo por otro, y a mi companero que me
cuente otro, que mi cuento se acab6 y se lo llev6 el viento.

70. LA CABRITA Y LA NINA.


Esta era una vez y dos son tres que habia una madre que tenia una
nifita. La niia encontro unas semillas de calabazas y le dijo que no las
sembrara pero ella siempre las sembr6.

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374 Journal of American Folk-Lore.

Al otro dia nacio una mata con una calabaza del tamaiio de la casa.
La niniita decia que la iba a cortar con un hacha y fue y la corto. Des-
pues de cortarla, la calabaza le siguio detras; ella se meti6 en la casa
pero ella la sacaba.
Despues la niniita fue a donde estaba un buey y el buey le dijo: -
jPor mis cuernos te he de salvar! Y cuando lleg6 a donde estaba la
calabaza le dijo: - iCorreti, que yo tambien correr !
Despues fue a donde estaba un burro y un caballo y el caballo le dijo:
- iPor mis largas patas te salvare! Y cuando llego la calabaza le dijo:
- iCorre que yo correre tambien! Entonces la niina cogi6 por una
montaiia muy alta por la que tenia que pasar un arroyo y como sabia
nadar lo pas6 al cabo del momento. Ella decia que ella no iba hasta
alla.
En medio de esa montafia habia una casita en la que vivia una
cabrita y estaba cocinando tres granos de arroz; sacaba uno y le quedaban
los tres mismos. Cuando llego la ninfita le dijo: - Que traes? Y ella
le dijo: - iUna calabaza que me quiere comer! - iPues metete alli
debajo de mi cama. Y ella se meti6.
Cuando la calabaza estaba llegando la cabrita empez6 a cantar: -
iMee, mee, mee, yo soy la cabrita de Santa Fe, que al que le doy lo
hago saltar! La calabaza cantaba: - jAbru, abru, abru, con gallosina,
con gallosina!
Empezaron a pelear y la cabrita de dos patadas la mat6 y hubo cala-
baza para todo el mundo.

71. CUENTO DE UNA GALLINA.

Habia una vez una gallina enamorada de un gato llamado cielin y


vivian en una misma casa.
Estando un dia la gallina muy triste recostada en una piedra cerca
de la cocina, se present6 su compadre conejo y le dijo: - iComadre,
por que esta tan triste? Y ella le contesto: - iAh! si usted supiera lo
que me pasa. - i Que le pasa? - dijo el conejo. - Pues mire -dijo
la gallina - mi pensamiento es espiritual, y es que estoy enamorada de
cielin el de esta casa. - i Que lastima! - dijo el compadre. - Usted va a
ser comida por esa clase de gente. - No - respondi6 ella, - yo lo
quiero mucho y el no me hace eso.
Pocas horas despues estaba ella en el mismo estado y entonces apareci6
el dichoso gato.
JSl le hizo la misma pregunta que le habia hecho anteriormente el
conejo y ella respondio inmediatamente lo mismo.
El gato hizo un gesto de alegria y con la patita la acarici6 y la bes6.
Luego la invit6 a pasear y la llevo a un monte donde se la almorz6 lo
mas feliz.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 375
72. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE.
Habia una vez un tiempo en que no habia con que ni en que trabajar y
un hombre que tenia muchisimos animales que se componian de caballos,
mulas, bueyes, ovejas, chivos, etc. Un dia salio un le6n de un bosque y
paso cerca de un cercado donde estaban todos esos animales y los vi6
que estaban todos estropeados y cuando pas6 cerca del caballo, lo vio
todo destrozado y matado del espinazo y flaco y le pregunt6 que que le
pasaba y el le dijo: - iAh! seiior leon, usted es mi compadre, pero ese
es el poder del hombre, y si lo coge a usted tambien le hace lo mismo! -
iA mi! si es verdad que no, yo soy el rey de los animales y si cojo al
hombre lo devoro. Y en seguida le pregunt6 que donde vivia ese hombre
y el caballo le dijo: - Mire, alli en aquella casita que esta mas alla.
Y cuando el leon fue mas adelante encontro a un buey con el cogote
hinchado y le pregunto que que le pasaba y el buey le dijo que ese era
el hombre. El le6n sigui6 mas adelante y encontr6 una mula muy flaca
muriendose y le pregunt6 que que era lo que le pasaba y ella le dijo que
era el hombre y entonces se fue a la casa del hombre y lo llamo y le dijo:
- iHombre, apeese usted para abajo, que tengo que hablar con usted.
Y el hombre le dijo: - No me puedo apear. Y era que el hombre estaba
haciendo un hoyo para meter el fusil y tirarle al leon. Cuando acab6 el
hombre de hacer el hoyo dijo el leon: - Que salga ese hombre que dice
que compone a todos los animales y tienen que obedecerle; que salga a
verse la cara conmigo. Pero cuando el hombre metio el fusil por el hoyo
el leon no lo habia visto y cuando el le6n estaba mas caliente llamando
al hombre para combatir con el, pues el hombre le arri6 un tiro al leon
que lleg6 a acertarle en un ojo y al mismo tiempo el le6n di6 un brinco
y arranca a correr gritandole al hombre que no saliera mas y se quedara,
que no tenian que verse las caras ya.
Y entonces el le6n fue a donde estaban los animales y les enseinolo
que le habia hecho el hombre y mas nunca dijo que el era mas poderoso
que el hombre y asi de esa manera se convenci6 el le6n y mas nunca lo
ha vuelto a decir.

73. LA BRUJA Y SUS HIJAS.

Habia una vez una madre que tenia tres hijas, cuyas tres se llamaban
Selesamando, Deseparacion y Asporido y a esas tres hijas las tenia su
madre en una casa encerradas y venfa todos los dias y llegando a la
cueva les decia: - Biaca tu diarboni y suervetelo. Y se la trajo hasta la
mitad v ella abri6 los brazos e hizo una cruz y la paloma se par6 en un
palo que habia en el cercado de la casa y le cantaba: - iMusiui,alamor,
tenguere, musiti, alamor.
Y el padre se dej6 ir por la paloma y cuando llegaron a la cueva la
abrieron y le sacaron la muchacha y se la llevaron para su casa, a traerle
la comida y la madre le cantaba: - iOh! Sele, Selesamando, joh!
fras Asporido y anselin drti, drui.

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376 Yournal of American Folk-Lore.

Y luego se enamor6 un principe encantado y se vali6 de un burro y le


dijo: - Compay burro, si usted me canta como canta la madre de esas
tres muchachas, yo le doy una tala de trigo. Y el le dijo: - Yo si,
compay, mafiana si Dios quiere, le canto yo. Y al otro dia siguieron los
dos para la casa; el burro adelante y el detras y el burro se arrimo a la
puerta y empez6 a aznar y el hombre le cayo a palos, diciendole: -
iLarguese, que usted no sabe!
Y entonces el principe se busc6 al caballo y le dijo: - Compaycaballo,
si usted me canta como canta esa vieja, le doy una tala de trigo. - Si,
maiiana si Dios quiere cantaremos como canta ella.
Y al otro dia se fueron a la casa y el caballo comenzo a relinchar y el
cogio una estaca y le cay6 a estacazos y le dijo: - iVayase que usted
no sabe!
Y entonces busc6 a la cotorra, lo supo y vino a la casa y le cant6 con
coraje y no salia nadie y se lleno de impaciencia y ella misma sorrajd
la casa y entro y les dijo: - En donde esta Sele ? Y ellas le dijeron: -
Vino una cantando como usted y se la llev6. - Bien, yo se lo decia que
tuvieran mucho cuidado y las encerr6 y se fue otra vez para su casa. -
Ahora voy yo a buscarla a ver si la encuentro.
Y se fue a buscarla y todavia no ha aparecido. La pobre vieja se
murio buscando a su hija.

74. IJNA CABRA.


Una vez habia un hombre que tenia un cercado de cabras y solo tenfa
un padron y ese cabro padr6n, segutnnacia un pichon de cabro macho,
se lo tragaba y nunca se conservaba uno solo, el nada mas.
Un dia pario una cabra un pich6n de cabro muy bonito, y ella para
que el cabro no lo supiera y no lo viera, se fue para una montaia a criar
a su hijo para que fuera un principal tambien, como era su padre, y se
fue y cuando fue el cabrito un poco grande le dijo a la madre: - Mama,
ya yo puedo reiiir con mi padre. Y ella le dijo: - No, todavia no puedes
refiir con el; asi que tumbes ese palo que tiene una cuerda en cuadro.
Fue a ver si lo tumbaba y no pudo, lo meneo del tronco pero no lo
arranco y ella le dijo: - Todavia no puedes. Y se puso a engordarlo y
cuidarlo y un dia le dijo: - Ya puedo, mama, refiir con el cabro. Y ella
le dijo: - Vete y si tumbas el palo nos vamos.
Y el en seguida fue y con pocas fuerzas lo tumb6, y al ver eso la madre
se vino con el y cuando subieron a un alto berreo el cabro y cuando el
otro cabro del cercado le oy6 dijo: - iOigan! ihan oido un cabro berre-
ando ? Y a todas se les puso el pelo de punta y dijeron: - Ahorita hay
una pelea. Y siguieron caminando de parte y parte, pero el cabro grande
y mas viejo decia: - iCabros machos, yo solo aqui! Pero siguio cami-
nando y se encontraron y rompieron a pelear y la madre del mas pichon
le gritaba: - iNo te dejes matar, matalo tui a el! y al poco rato el cabro
le tumb6 al pichon un chifle y la madre decia: - iNo te dejes ganar,

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 377
tuimbale tui uno! Y el le tir6 con todas las fuerzas y le tumb6 uno. -
iEchale mano que ya estan parejos y tuimbale el otro! - decia la madre
a su hijo, y despues el mas viejo le tumbo el otro chifle al hijo y ella muy
triste le decia: - iNo te dije, que todavia no podias refir con tupadre!
- iNo se apure! - le decia el, y le tir6 al padre y le tumbo el otro chifle
y quedaron chivatos los dos; pero al mucho rato de tumbarse de parte
y parte los chifles, se arrincon6 a una pefia muy llana y puso el culo el
mas nuevo y le peg6 un resoplido y se trago al padre y lo ahogo en el
est6mago y despues al poco rato lo cag6 y salio hecho un bagazo que
apenas se sabia que era cabro y despues qued6 en el cercado por padron
de las cabras y aquel dejaba las crias que nacian machos y siguieron
en progreso los cabros y al mucho tiempo que vino el amo, encontr6 el
adelanto que habia.

75. EL RATON DESPABILADO.

Esta era una vez que habia un hombre que tenia una hortaliza muy
bonita. Era la envidia de toditos cuantos la veian y sucedio que una
noche le robaron unas cuantas cosas de las que tenia alli sembradas.
Al otro dia al levantarse, not6 el daio que le habian hecho y le dio
muchisimo coraje. Al otro dia le paso igual y entonces se puso en vela
para ver si encontraba al ladron para matarlo. Se levanto bien temprano
y se fue en seguimiento del ladr6n. Se dirigio por los rastros y anda que
te anda, hasta que lleg6 a una cueva muy grande. Busc6 en seguida a ver
si habia uno alli, pero no habia nadie; solamente hallo restos de las
legumbres que le habian robado a el. Le di6 mucho coraje y hablo como
loco alli para ver si aparecia el ladr6n, pero nadie se lleg6 a donde el
estaba, tan solamente oyo una voz muy fea y desconocida y unos silbidos
pero muy fuertes; unos silbidos que dejaban a uno sordo con el retumbo.
Entonces a el le di6 un poco de miedo, pero como tenia coraje se
dirijio a donde salian los silbidos, cuando vio a una culebra, lo mas de-
forme que pueda haber, pero estaba trampada con dos piedras y no
podia salir de alli. Entonces le dice la culebra al hombre: - Buen hombre,
yo he sido quien le ha robado a usted toditas las legumbres que le han
hecho falta; saqueme de aqui en seguida y yo le pagare lo que me pida
por ellas. Yo lo que hago no lo niego, y un bien que me hagan lo corres-
pondo lo mejor que puedo. Asi es, mi amigo, que si usted me saca de
aqui yo le pago bien.
El hombre crey6 en lo que la culebra le dijo y la sac6 de entre las
piedras en que estaba. Luego que la culebra se vi6 libre se dirigi6 a
donde estaba el hombre y le dijo: - Mire hombre, un bien con un mal
se paga y por lo tanto yo lo voy a matar a usted. Entonces el hombre se
acongoj6 muchisimo y le dijo: - Asi que me lo pruebe; yo convengo en
que usted me coma y haga de mi lo que guste, pero antes no es muy
posible, porque yo no creo como usted lo dice.
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378 J ournal of American Folk-Lore.

Entonces se fueron andando los dos por un camino. Cuando encon-


traron a un burro muy viejo que se estaba calentando al sol, al verlo
la culebra le dice: - Verdad, compay burro, ique un bien con un mal
se paga ?
Entonces le contesta el burro: - iHombre, yo estuve veinte afios
sirviendoles a mis amos y ahora que no les puedo trabajar mas, me han
botado del cercado y no quieren saber de mi. Un dia of que querfan ma-
tarme y por eso fue que yo me vine para aca sufriendo hambre como el
demonio y a ver quien me tire con un mazo de hierba, ni por jugar, que
es lo menos. Asi es que yo creo que un bien con un mal se paga, porque
tengo raz6n para decirlo. - iAh! bueno, - contest6 la culebra, - mi
hombre, para que vea que yo tengo la razon.
Entonces dice el hombre: - No, yo no me conformo con eso, buscare-
mos otros testigos diferentes. No puede ser que un bien con un mal se
pague; yo no entro por eso, asi es que nosotros tenemos que andar mas
en busca de pruebas mas logicas que estas para que usted pueda matarme
despues.
El hombre lo que queria era llevarla hasta donde hubiera gente, con
el fin de matarla. Siguieron por el camino, cuando llegaron a donde
estaba un gato demasiado flaco y viejo. Al verlo la culebra le dijo en
seguida sin esperar a que llegaran a donde estaba el: - Compay gato,
dno es verdad que un bien con un mal se paga?
Entonces le contesta el gato: - iHombre, yo estuve matandole los
ratones a mi amo por espacio de doce afios y despues que no tenia ya mas
fuerzas para cazarlos y que no pude mas que pedir que comer y dormir
por las esquinas, cogieron un palo y si no huyo es seguro que me matan
y no me daban comida, y hasta un dia me echaron los perros para que
me comieran; la suerte fue que anduve ligero y me trepe a un palo muy
alto y asi fue como pude salvarme; asi mismo es que yo creo que un
bien con mal se paga y nada mas que eso lo digo porque creo tener razon
de sobra. Entonces dice la culebra: - iLo ves, como un bien con un mal
se paga! Asi mismo es que yo debo hacer igual que toditas esas gentes
que se han portado mal con el compay gato y el compay burro, y como
yo recibi de usted un bien asi mismo es que lo debo recompensar con un
mal, pero lo mas grande posible que yo pueda. Entonces le dice el hombre:
- Ya yo le he dicho a usted, senioraculebra, que yo no puedo confor-
marme con la sentencia que dan estas gentes que se estan muriendo de
flacas; asi mismo es que tenemos que irnos en busca de jueces que sean
mas gordos, que esos que me han juzgado.
Y se fueron andando hasta que llegaron a donde estaba un perro muy
flaco y todo lleno de golpes. Al verlo, la culebra se asust6 un poco y
queria pasar, pero el hombre le dijo que segdn les habia preguntado a
aquellos que estaban flacos, le preguntara al perro. Entonces le pregunto
la culebra: - Bueno, compay perro, iverdad que un bien con un mal se
paga? Entonces le contest6 el perro: - iHombre, yo le servi a mi amo

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales 379
por espacio de quince aiios despues de los cuales fui viejo y no podia
andar, ni voltear la finca; me dieron muchos palos y golpes, asi mismo es
que yo por lo que veo y por la experiencia que tengo hoy puedo decirle
que casi siempre un bien con un mal se paga.
Entonces la culebra le dijo al hombre: - Ya usted puede ver que yo
le estoy ganando; asi mismo es que yo lo mato a usted ahora mismo, yo
no ando mas. Entonces le dice el hombre: - No, sefiora, usted tiene que
andar hasta que yo encuentre uno gordo para que juzgue con una
prudencia mejor.
Entonces se fueron y encontraron un rat6n muy gordo y le pregun-
taron y el raton les dijo que segdn y conforme fuera. El rat6n exigi6 que
lo llevaran a ver como era como estaba la culebra presa para ver a cual
de los dos le daba la raz6n. Lo llevaron e hizo que la culebra se metiera a
donde estaba y despues le dice al hombre: - iA echarle piedras encima
de ese demonio que esta alli! Y en seguida, en lo que se pela un huevo
la sepultaron viva con toditas las piedras que le tiraron los dos.

76. EL LE6N DE LA SELVA.


En cierta ocasion habia un le6n en una selva que se comia a cuantas
personas pasaban por aquel camino. Se rego la fama de aquel animal
tan feroz que le habia causado tanto terror al pueblo; ya ninguna per-
sona humana pasaba por aquel camino, temerosos de que llegaran a caer
en las garras de aquella fiera tan terrible.
Una vez una viejecita muy anciana sali6 fuera de la ciudad para
conseguir alimentos para ella y un hijo que estaba paralitico desde muy
nifio, y ya tenia ochenta afnosde edad y la madre era quien lo mantenia
siempre, pues eran los dos solos y muy pobres en la tierra. La pobre
viejita despues que habia andado mucho, quiso volver a su casa para
atender a su hijo a quien tanto queria y amaba, pero la suerte fue que
la pobre vieja no recordando bien el camino, cuando vino a darse cuenta
ya estaba en poder de la fiera, que tanto ella como todos temian.
Ese le6n, primero tenia que pelear con la victima para despues comer-
sela y por tanto no habia quien pudiera pasar por alli sin que el no se lo
comiera; cuando tropez6 con la viejita se alegro mucho, pues ya tenia
la presa muy segura, segiunsu fama. Entonces le dijo a la vieja que ella
eligiera las armas que quisiera para ir al combate, que el tenia de todas
clases de armas de guerra. Si queria una espada, o un rifle, o una cimita-
rra, o una hacha, o una flecha, que el de todas clases de armas tenia.
La pobre vieja temblando de miedo rogaba a Dios que la protegiera y
uanado vio que era todo trabajo perdido le dijo al leon que ella no sabia
pelear mas que con un arma muy antigua que se llamaba zurriaga.
Entonces la vieja le dijo: - Va hace noventa afios que tuve una batalla,
de la cual he quedado intitil para los restos de mi vida. El le6n quiso ver
la herida de la vieja y le dijo: - Deje ver la cicatriz para yo saber como
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es eso. La vieja temblando de miedo casi no podia estar en pie, pero


apoyandose del palo que llevaba empez6 a levantar la pierna para
mostrarle la cicatriz de la herida que aun no se habia sanado todavia.
El le6n entonces se acerc6 a la vieja aproximo la nariz y limpiandose
rapidamente y restregandose contra la hierba, le dijo a la vieja que se
fuera, que ella no servia ni para comer, que era lo menos y que el no se
queria ver tan gravemente herido con esa arma tan extrafia, que no
sanaban las heridas nunca.
Y la vieja fue la finica persona que pudo pasar por la selva del le6n
encantado y llego contando maravillas a la ciudad.

77. LA GARZA Y LA GATA.


Una vez habia una garza y una gata y se trataban de comadres y
siempre estaban en convite. La garza tenia una gran fiesta y mand6 a
convidar a su comadre gata a celebrar su fiesta y le habia preparado una
olla de majarete y lo ech6 en un candungo muy hondo. Pues lleg6 la
comay gata y le dijo la garza: - Comay, vamos a comer un majarete que
tengo preparado.
Y cuando fueron a comer, la garza meti6 el pico y se lo comi6 todo,
porque la garza tenia el pico muy largo y el coco era muy reducido y la
gata no pudo meter la cabeza y no lleg6 a probar el majarete.
Ahora la gata estudi6 la manera para desquitarse la accion de su
comadre garza. Entonces le dijo la gata a la garza: - El domingo la
espero en casa para celebrar una fiesta que tengo.
Ahora la gata hizo otra paila de majarete y lo extendio en una batea
y el domingo cuando fue la garza dijo la gata: - Comadre, vengase a
comer. Y la garza meti6 mano a picar y no cogio nada, y la gata metio
mano a lamer y de cuatro lametazos acabo con la batea; pues como la
gata no prob6 el majarete de su comadre garza asi tampoco la garza
probo el de su comadre gata, porque una lo ech6 en un coco y la otra
lo extendi6 en una batea. Una tenia buen pico y la otra buena lengua.

78. EL LOBO.
Este era un lobo que habia muy danino y tuvo una enfermedad que
no podia menear el rabo, ni las patas, ni comer y que estuvo mucho
tiempo enfermo y luego que se levanto de la enfermedad sali6 un dia
cuando se encontr6 una puerca con un bando de lechones y dijo el lobo:
- Buenos dias, comay, puerca, quiero que usted me de uno de sus hijos
para yo comermelo, porque mi barriga me pide mucha carne y poca
vianda. Dijo la puerca: - Compay lobo, tiene que ir a lavarla al rio.
Y el lobo que estaba bafiando su lechona cuando la puerca vino, le
meti6 con la trompa y lo tiro al rio y la puerca salio corveando con todos
sus lechones y lo dej6 ahogandose y luego que sali6 siguio caminando,

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-7ales. 38
cuando mas adelanto hallo una yegua con una gran potranca y dijo el
lobo: - Buenos dias, comay yegua. - Buenos dias, coinpay lobo. -
Mi barriga me pide mucha carne y poca vianda y quiero que usted me
de a su hija para yo comermela.
Y la yegua le dijo que si, pero que tenia que leerle una cartilla y el lobo
dijo que si y se puso a leer la cartilla, cuando la yegua le meti6 la pata y
se fue corriendo con la potranca.
El lobo se fue y lleg6 muy cansado a donde estaba el cabro peleando
y llego cerca y le dijo: - Buenos dias, compadre, quiero que uno de
ustedes se vaya conmigo para comermelo, porque mi barriga me pide
mucha carne y poca vianda. Y le contestaron los cabros: - Pues comnpay
lobo, venga y nos parte esta herencia que es de lodo y hace mucho
tiempo que estamos peleando, porque no estamos conformes con lo que
nosotros partimos y quiero que usted nos comparta esa herencia y luego
usted se mete en medio y alli estara bien. Pues el lobo lleg6 y se metio en
medio y marc6 la mitad y los cabros se arriman uno de aqui para alla y
el otro de alla para aca y cogen al lobo en el medio y lo dejaron a cuesti6n
de muerte.
Luego que se levant6 de alli llego a la casa en donde habia muchas
cabras y fue el lobo y lo salud6 y le dijo: - Mi barriga me pide mucha
carne y poca vianda y quiero que una de ustedes se vaya conmigo
para yo comermela. Bueno, conzpay lobo, pero tiene que ayudarnos a
cantar unos rosarios y si usted nos ayuda a cantar esta promesa, entonces
se lleva una de nosotras.
Y el lobo que rompe a cantar y le sueltan un perro que tenia aquel
hacendado y quisieron matar al lobo, pues de alli sali6 casi muerto y se
meti6 debajo de un palo y dijo: - Pues mi padre no me dijo que yo
fuera a bafiar muchachas al rio, que yo no fuera a leer cartillas si yo
nunca he sido lector, que yo no fuera a partir herencias si yo nunca he
sido repartidor y que no fuera a cantar rosarios si nunca he sido cantor.
iEa, rayo, baja y parteme! Y uno que andaba tumbando monte le
tiro con un hacha y le mato.

79. EL LOBO CARNICERO.


Una vez habia un lobo que no se mantenia mas que de carne, pero
era tan ocioso que no trabajaba y se pasaba siempre andando y bajando
hasta que un dia se encontr6 con una puerca y le dijo que si le daba
una de sus hijas para el comersela. Entonces ella le dijo que se la daba
con mucho gusto pero que tenia que bafiarla en el estanque antes de
darsela.
Entonces el la aprobo y se fue a baiiarla al estanque y cuando el la
estaba bafiando le peg6 una trompada y lo tir6 en el estanque y entonces
la puerca saco carrera con sus hijas y se escap6 y el lobo se vi6 que por
obra de Dios no sale. Pero alla a lo filtimo pudo salir, pero era mas el
agua que trago que otra cosa; y entonces se fue corriendo hasta que lleg6

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382 yournal of AnmericanFolk-Lore.

a donde se encontr6 con una yegua y le dijo que si le daba a su hija para
comersela. La yegua se murio de miedo y le dijo que si, que se la daba,
pero que le firmara un papel en el trasero y el bobo se fue a escribir y
entonces sac6 las patas y le tiro a la larga y lo dejo casi muerto.
Al poco rato se pudo levantar y entonces se fue y al cabo del dia por la
tarde se encontro con unas cabras y el le dijo que si le daba una de sus
hijas y las cabras le dijeron que si, pero que les tenia que ayudar a pagar
una promesa, y entonces el le dijo que si, pero que la promesa era pagar
unos rosarios. Entonces por la noche bien tarde empezaron los rosarios;
y como bien se sabe que los cabros no pueden cantar, empezaron a
berrear y el amo entonces lleg6 y mand6 al peon con los perros y le
cayeron encima y si no se trepa en un tablero lo acaban de matar, pero
siempre, por siempre lo dejaron en cama.
Entonces el se fue y por la mafiana se encontr6 con dos chivos y al
verlo a el no encontraron que hacer y entonces se colocaron cada uno
en una esquina y cuando lleg6 el lobo, antes que el lobo les dijera algo,
ellos le dijeron que si les ayudaba a partir una herencia que su padre les
habia dejado y ellos habian tenido unos cuantos disgustos y no habian
podido partirla.
Entonces el lobo como entremetido, se metio en medio para que cada
uno cogiera su parte y entonces ellos dos se vinieron a escape y lo atra-
paron en el medio y le sacaron las tripas; y el pobre lobo se fue caminando
poco a poco y se fue y se acost6 debajo de un arbol maldiciendo lo que le
habia pasado y rogandole a Dios que bajara un rayo y lo matara viendo
que el era tan desgraciado. Y al mismo tiempo un hombre que le estaba
oyendo se habia trepado a un palo muy alto con un hacha que tenfa en
la mano pues estaba haciendo leia en un bosque y cuando lo vi6, se
subio con el hacha en la mano y como tenfa miedo al lobo la dej6 caer y lo
mat6 en el acto y asi fue como el pobre desgraciado muri6 y nunca pudo
comer carne, como el queria.

80. EL RAT6N AVARO.

Pues sefior, esta era una vez que habia un rat6n riquisimo y tenia una
rana de comadre que tenfa que posefa unas cuantas cuerdas de terreno
bien fincado que producian un furg6n de cafe y chicharos.
Un dia le propuso comprarle la finquita, pero ella no quiso vendersela
y entonces se fue pensando el modo de que fuera la finquita de el. Se
puso a pensar y se dijo para si mismo: - Pues yo llego y le llevo un par
de botellas de ron; la emborracho y despues le hago una apuesta que a
que no me gana corriendo de aquf de mi cueva a la casa del seiior Pedro
Candela; y yo le gano, seguro que si.
Bueno, al otro dia se fue por la tarde para casa de la comadre rana y se
llev6 dos botellas de anisado, de ese dulce, pero bravo como el solo.
Lleg6 y le dijo: - Buenos dias, comay rana. - Buenos dias, compay

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 383
raton. - Vengo aca a celebrar esta noche, porque segiun razon, es la
Noche Buena y es preciso celebrarla. Entonces le dice la rana: - Com-
pai rat6n, yo no tengo nadita con que celebrarla, asi es que si usted
quiere vamos a dejarla para otro dia. Entonces el raton le contesto: -
No le hace, comay rana, yo tengo aqui dos botellas de anisado, y un par de
chagaras que pesque usted alli y un par de frutas que busque, es lo
suficiente. Vamos a celebrar y usted no tema, que conmigo no hay que
tener mucho cumplido, pues usted sabe que yo soy compadre de usted
y nos tratamos con confianza.
Hicieron el contrato y por uiltimo se efectu6 el convite. En seguida
empezaron a beber hasta que emborracho al parecer a la rana e hicieron
el contrato que acepto la rana para el otro dia. Entonces el raton se
fue contento, porque al otro dia se iba a ganar el terreno de la rana y se
acosto a dormir tranquilamente; pero la rana no durmi6 y en seguida
comenz6 a avisar a toditas las ranas para ponerlas en el camino, y por
la maiiana cuando el rat6n vino al sitio donde tenian que principiar la
carrera la encontr6.
Alli firmaron el contrato y en seguida dieron el aviso y principiaron a
correr y fue visto que el raton del primer salto la dej6 atras y despues que
estaba mas adelante grit6: - iComay rana! Entonces una que estaba
bien adelante grit6: - iEh! iAdelante voy! Y vuelve el rat6n a correr
y despues que le pareci6 que la habia dejado, grito: - iComay rana!
Y otra que estaba bien delante contest6: - iEh! iAdelante voy! Y
vuelve el rat6n a despedir y al mucho rato grito: - iComay rana! Y la
rana contesto bien adelante: - iEh! iAdelante voy! Y vuelve a correr
todo lo mas que podia hasta la casa del sefior Pedro Candela, cuando se
encontr6 alla a la rana muy tranquila y riendose.
Asi fue como la rana le gan6 al rat6n y fue doblemente mas rica que el
rat6n entonces, porque la apuesta no era juguete.

81. EL PERRO Y EL CABRO.

Esta era una vez y dos son tres que habia dos compadres que se
llamaban compai perro y compai cabro. Un dia que salieron de paseo se
encontraron con un leon, este los convid6 a su casa a jugar un juego.
Se pusieron a jugar el juego de la pelota.
Coge el le6n la pelota, la tira para arriba y dice: - Rin, plin, plan,
la carne que entra en casa no sale mas. Entonces coge el perro la pelota,
la tira para arriba y dice: - Rin, plin, plan, el que menos corra que coja
la punta de adelante. Coge el cabro la pelota, la tira para arriba y dice:
- Rin, plin, plan, de esta vuelta a otra me voy a orinar. El leon le dijo
que no, que se orinara alli y el perro le dijo que no, que lo dejara ir.
Y se fue corriendo hasta que se encontr6 con el rio que estaba crecido.
Ya que no parecia, dice el perro: - Yo voy a buscar a mi compai cabro.
Y se fue corriendo hasta que se encontro con el cabro. El perro pas6 el

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rio, pero el cabro no lo pudo pasar; entonces el perro le dijo al cabro


que se enterrara y se le qued6 el rabo por fuera. Llega el leon rascandose
la cabeza porque se le habia ido la carne.
Luego le dice el perro: - Amigo leon, si me quiere matar tireme con
ese renuevo que le queda al lado. El le6n cogi6 el renuevo, que era el
rabo del cabro y le tir6 al perro. Cuando el leon vio que era el cabro, se
puso mas furioso, pero entonces el perro y el cabro se echaron a reir de
ver al le6n y se fueron y se quedo el le6n rascandose la cabeza.
Colorin colorado ya este cuento ha terminado.

82. LA TORTUGA MENSAJERA.

Cuentase que hace muchos afnos,debido a la gran escasez de lluvias,


los campos se encontraban sumamente esteriles y los animales no hallaban
medios de sustentarse y la situacion lleg6 a tal punto, que todos ellos
se reunieron para idear la manera de remediar el mal.
Despues de calurosos debates, quedo unanimemente acordado escribir
una carta a Dios, rogandole enviara lluvias que fertilizaran los campos
y acto continuo dicha carta fue escrita por tio conejo, que dijo haber
sido secretario de un gran Ministro en otra ocasi6n.
Llegado el momento de remitir la carta, ninguno de los animales
quiso ofrecerse para llevarla. Se acordo entonces decidirlopor medio de la
suerte, habiendole tocado esta comisi6n a la sefioradofia tortuga. Despues
de algunos refunfufios, nuestra viajera preparo su maleta y se puso en
marcha. Desde su partida renacio la esperanza entre los animales;
sabian que Dios no se negaria a socorrerlos.
Transcurri6 una semana sin que se supiera noticias de dofia tortuga;
transcurrieron semanas y semanas con igual resultado agravandose
cada nuevo dia, la situacion de los que esperaban. Se mandaron emisarios
a los picos mas elevados con la esperanza de divisar a nuestra mensajera,
mas todo en vano.
Al cabo de dos meses, la situacion era insostenible y la mayor parte
de los animales partieron en diferentes bandos en busca de dofia tortuga.
A la falda de un cerro se hallaban reunidos tio venado, tio chivo, tio
tigre y el escribano tio conejo y como es de suponerse, trataban del
asunto palpitante: el resultado de la carta, pues con algunos dias mas
de espera, todos moririan de hambre y de sed. - Indefinidamente,
tio chivo, me alegraria que se hubiera caido por un barranco. - La
muy floja, tio venado, no importa, sea lo que fuere, cuando vuelva le
daremos la gran paliza del siglo.
En esto, dofia tortuga saco la cabeza por debajo de unas piedras y les
dijo: - Sigan hablando mal de mi, para que vean como no voy a ninguna
parte.
Colorin colorado, este cuento ha terminado.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk- ales. 385
83. EL CABRO Y LA HORMIGA.
Habia una viejita que tenia una hortaliza para vivir y un cabro iba
todos los dias a comerse las plantas y ella iba a espantarlo y la queria
matar.
Ella un dia estaba llorando cuando llego un buey y le dijo: - Senora
vieja, ~por que llora ? Y ella le dijo que un cabro le estaba comiendo las
plantas que tenia sembradas en la hortaliza para vivir. El buey le dijo:
- No te apures, senioravieja, yo voy a sacarlo.
Y se fue el buey y cuando lleg6 a donde estaba el cabro le dijo: -
Yo soy el cabro de San Granel, que al que aqui viene me lo he de comer.
Y el cabro le cayo a cabezadas al buey y lo hizo ir.
Despues lleg6 un caballo y le dijo: - Sefiora vieja, ~por que llora?
Ella le dijo que un cabro le estaba comiendo la hortaliza con que vivia y
el caballo le dijo: - No se apure, yo voy a sacarlo. Y se fue y llego a
donde estaba el cabro y le dijo: - Yo soy el cabro de San Granel que
al que viene aquf me lo he de comer. Y el cabro le cay6 encima al caballo
y lo hizo ir.
Despues lleg6 una hormiga a donde estaba la vieja y le dijo: - Sefiora
vieja, &porque llora? Y ella le dijo: - Quitateme de delante. Y la
hormiga: - Digame senora, digame. Y la vieja le dijo que un cabro le
estaba comiendo la hortaliza con que vivia. La hormiga le dijo: - Yo lo
saco si me da unos granos de azucar. La vieja le dijo: - jAnda! No lo
han podido sacar ni un caballo, ni un buey y vas tu a sacarlo ...... Ella
dijo: - Si, yo voy. Y se fue y el cabro la vi6 venir le
y dijo: - Yo soy
el cabro de San Granel que al que viene aqui me lo he de comer. Y la
hormiga le dijo: - Yo soy hormiga del hormigal que pico a cualquiera
y lo hago saltar. Y pico al cabro y lo hizo que se fuera.

84. LA CABRITA Y LA HORMIGA.


Habia una vez una cabrita que se metio una vez en una finca. El amo
de esta finca cuando fue a voltearla, como de costumbre, encontr6 a la
cabrita y le dijo: - Cabrita, sal de ahi. La cabrita le contest6: - No
salgo nada; yo soy cabrita de Santa Fe, que a todo el que venga aquf me
lo comere.
El hombre se fue. Luego vinieron las gallinas, el gato, el perro, el pato,
el ganso y el pavo y le dijeron: - Cabrita, sal de ahi. Y la cabra les dijo
lo mismo que al hombre y los animales se fueron.
Otro dia vino la hormiga y le dijo: - Cabrita, sal de ahi. La cabra
le contesto: - No salgo nada; yo soy cabrita de Santa Fe y a todo el
que venga aquf me lo comere.
La hormiga se fue a donde estaba la cabra y se le subi6 por las patas
y la pic6.
La cabrita sali6 corriendo de la tala y la hormiga decia: - Yo soy
hormiga del hormigal que pico duro y hago saltar. Pues sefor, desde
aque! dia la cabra no ha vuelto a la finca y yo no la he vuelto a ver.

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85. LA MUJER Y LA CABRA.


Habia una vez una mujer que tenia un huerto de habichuelas y maiz.
Solia venir por alli una cabra a comerse los productos de su huerto y la
sefiora siempre alquilaba a alguien para que se la espantara.
Un dia en que la cabra estaba en el huerto se apareci6 un culebro y la
sefiora le ofreci6 una mosca por tal de que la espantara. Empezo el
culebro a darle con su cola, pero la cabra no le hizo caso.
Despues llego una hormiga y la mujer entonces le ofrecio un poco de
melado para que le espantara la cabra. La hormiga se fue en seguida y
se le subi6 por una de las patas a la cabra y le pic6 dentro de una oreja.
Al sentir tan fuerte picadura la cabra salio corriendo y no volvi6 mas
al huerto.
Despues la hormiga fue a buscar su paga y la sefiora estuvo muy
complacida.

86. LA VIEJA Y SU BATATBRO.

Habia una vieja que tenia un batatero y no queria que le comieran sus
batatas y habia un vecino que tenia una chiva y la chiva se metio dentro
del batatero a comerse las batatas, y paso un buey y la viejita le dijo: -
Sefior buey, saqueme esa chivita de ahi. Y el buey le dijo: - Chivita,
sal de alli - y la chivita le dijo: - No salgo nada. - iY por que? -
Porque soy chivita del chiveral. Y el buey la dej6.
Y paso una hormiga loca. - Comay hormiga, saqueme esa chivita de
alli. Y la hormiga le dijo: - Sal, chivita. - No salgo nada. - !Y por
qu ? - Porque soy chivita del chiveral. Y la hormiga le dijo que la
chiva no queria salir del batatero.
Y pas6 la hormiga brava y la vieja le dijo: - Compay hormiga,
saqueme esa chiva de alli, que le dare una poquita de azucar. Y la
hormiga fue y le dijo: - Chivita, sal de alli. - No salgo nada. - iPor
que ? - Porque soy chivita del chiveral. - Y yo soy hormiga del hor-
migal, porque te pico en el culo y te hago saltar.

87. LA ARANITA.
Una vez, no recuerdo donde, existi6 una araniitaque era muy holgazana.
Tenia por compadres a un tigre y a su mujer. Esta araiiita tenia un
hijito al que mantenia con la poca comida que le daban sus compadres.
Los dos vivian en una casita sin techo.
Por aquellas cercanias vivia un gran plantador que tenia una gran
plantacion de calabazas. El tigre acostumbraba coger todos los dias de
las calabazas para comer. La arafiita mandaba todos los dias a su hijito a
buscar de las calabazas que el tigre cogia. A ella le gustaron tanto, que
dijo un dia al tigre que ella iria con el a coger calabazas.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 387
Por la manianase fueron los dos; el tigre cogi6 dos grandes y empezo
a llamar a la arafia para irse, pero ella no respondia; el tigre se fue y la
dejo. La arafia estaba tan asombrada que empez6 a arrancar calabazas
y a amontonarlas en la puerta. Cuando ella se vi6 sola empezo a gritar.
A los gritos vino el amo de la finca y al ver tal destrozo empezo a
talar las matas. La arafia se habia metido en el tronco de una mata;
esta mata era la liltima. El hombre le di6 un tajo a la mata y jah, des-
gracia! la araiiita habia sido herida.
La araniita con las tripas por fuera se fue arrastrando poco a poco
hasta que llego a la casa del tigre. Alli la cosieron con una aguja y tuvieron
que estarle dando alimentos por unos cinco meses hasta que la arafnita
pudo andar. La arafiita estuvo tan mala que por poco se muere; su
hijito se hubiera muerto tambien a no ser porque sus padrinos, que
eran los tigres, lo mantuvieron. Los tigres aconsejaron mucho a la arafia
para que trabajara. Tantos fueron los consejos, que por iltimo se decidi6
a trabajar. Desde este tiempo es que las arafias trabajan.

88. EL CUCUYo Y LA ARANA.

Habia una vez un cucuyo y una arana que vivian en el campo. La


arafia era un animalito que estaba siempre muy gordo.
Un dia lleg6 el cucuyo a casa de la arafa y le pregunto: - Comadre
arafia, digame que es lo que usted come que yo la veo tan gorda. La
araiia le dijo: - iOh, compadre cucuyo, yo a usted no me atrevo a decirle,
porque es usted un hombre grosero!
Entonces el cucuyo le dijo: - Comadre arafia, no se que si yo antes
me comfa diez libras de carne ahora me como quince. Y la arafia le
contesto: - Ya usted ve, compadre, si usted es grosero. Y el cucuyo
le dijo: - No, comadre, si fue que me equivoque; si yo antes me comia
tres libras de carne ahora me como una. Y la arafia dijo: - iAh! entonces
si le puedo decir. - Pues mire, compadre, usted vaya a aquel cercado
y cuando usted llegue busca el buey mas gordo que usted crea y se va
frente a frente de el y le dice. - Abre la boca pepita. Y cuando el abra
la boca usted brinca y se le entra y cuando usted este dentro del buey
empieza a cortar carne de el y a comer, pero no coma mucha porque va y
mata al buey. Y el le dijo: - Comadre, usted pierda cuidado.
El cucuyo entonces cogi6 seis sacos y un cuchillo y se fute para el
cercado. Cuando el cucuyo se hallaba dentro del buey, entro a cortar
carne de el y cuando llen6 los seis sacos, se encontro despues con el
corazon del animal y el cucuyo dijo: - iAve Maria! Si esto tiene pendulo
como si fuera un reloj. Y era el corazon del buey.
Cuando le corto el coraz6n el buey se cay6. Entonces el cucuyo dijo: -
iAve Maria! Que temporal esta haciendo en otra parte y el viento llega
aquf. ~Como estara mi familia ? Y cuando el sabanero lleg6 al pasto y
vi6 al buey, fue y se lo dijo al rey; entonces el rey dijo que cogieran al

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buey y le sacaran el cuero y cogieran la carne y se la repartieran a los


pobres.
Cuando el sabanero y las demas gentes abrieron el buey, hallaron los
seis sacos de carne y el cuchillo. El cucuyo sali6 fuera cuando ya todo el
mundo habia cogido la carne.

89. LA ARANA Y EL CONBJO.


Una vez habia un conejo y tenia una amiga a la que le decia: comay
arafia. Hacia muchisimo tiempo que la arafia no iba a casa del conejo.
Una vez fue y el conejo estaba haciendo un caldero de arroz.
El conejo le estaba dando conversaci6n a la araiia para que se fuera y
no comiera del arroz, pero tanto se estuvo hasta que le tuvo que dar
arroz, y como ya era de noche la arafia se qued6 a dormir con el conejo,
y le dijo que si le podria encontrar un oficio.
Entonces el conejo le dijo que por las manianasse fuera con el a donde
estaban las vacas del rey y cuando las vacas estuviesen durmiendo que
dijese: "A fi cun fin," y se metiese en la boca de la vaca y le cortara
la carne que ella quisiera, pero que no le cortara el corazon porque se
moriria y entonces no podria salir.
Por la maiiana se fueron el conejo y la arafia. La araia se antojo de
la vaca de la reina y le dijo: - A fi cun fin - y se le metio por la boca
a la vaca y le cort6 muchisima carne y vi6 el coraz6n y dijo: iMira que
pedazo de carne sin hueso! - y se lo corto.
Entonces la vaca cerr6 la boca y cuando fue a salir no pudo. Entonces
empezo a decir varias veces: - A fi cun fin - y no salia.
Entonces vinieron los pastores y fueron y se lo dijeron al rey y el
dijo que la matasen para ver que tenia. La abrieron y encontraron a la
araiia llena de sangre y se ech6 a llorar y dijo que si no le daban cien
pesos que los denunciaba. Entonces se los dieron y fue a la ciudad y
compr6 todo lo que necesitaba y se fue para su casa.

90. EL CONEJO Y LA ARDILLA.


Una vez habia una ardilla que tenia mucho miedo a cualquier cosa,
hasta a su misma sombra.
Mientras esa ardilla comia una manana bellotas que se habian caido,
se dijo entre bocado y bocado: - Si ahora el cielo se viniese abajo
ique me pasarfa ? En aquel momento se oy6 un estrepitoso ruido, como
si algo se cayese en el agua.
- iSocorro! iSocorro! iEl cielo se cae! - grit6 la ardilla, echando
a correr como si un cazador con su escopeta la hubiera visto.
Un conejito que la vi6 y se puso a gritar con mucha fuerza: - Qu&
es esto ? Por que corres asi? - No me preguntes - le contesto la
ardilla, y el conejito ech6 a correr como loco.
Entonces les pregunto un le6n que los vio correr tan apresuradamente:

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- c Que ocurre? Entonces el conejito miro al le6n y le contesto
haciendo seniascon las orejas y moviendo una patita, que el no sabfa lo
que pasaba.
Entonces el le6n not6 que la ardilla estaba temblando de miedo y le
pregunto: - Mira, td fuiste quien viste caer al cielo. Do6ndeestabas?
- Estaba en el lago comiendo bellotas y senti un ruido muy fuerte. -
Bien, - dijo el le6n - ahora quiero ver el pedazo de cielo.
La ardilla se puso a temblar desde el hocico a las patas.

91. EL PERRO Y EL GORRION.


Habia una vez un perro que vivia en una casa y el amo no le daba de
comer. El perro tenia que trabajar todos los dias y de noche tenia que
velar la casa para que nadie fuera por alli a robar.
Un dia el perro se dispuso a no aguantar mas y se fue a correr fortuna.
Lleg6 por la noche a la ciudad y encontr6 muchos perros a la entrada de
la ciudad y se pusieron a reirse de el, porque estaba sucio y hambriento.
Cuando lleg6 cerca de un corral se ech6 a dormir. Cuando desperto
oy6 a un gorri6n que le dijo: - ~Por que tan triste ? Y el le contesto:
- Porque tengo hambre.
El gorri6n se lo llev6 a una carniceria y le di6 carne y se la comi6;
despues lo llev6 a una tienda y le di6 pan, y se lo comi6 y le dijo: -
Para hacer mejor la digesti6n, vamos a dar un paseo.
Se fueron y anda, anda, anda hasta que llegaron a un arbol frondoso,
alli se ech6 el perro a dormir y vino un carretero y lo mat6. Entonces
vino el gorri6n y le saco los ojos al carretero. Y por matar al perro tuvo
que pedir limosna.

PART. VII. CUENTOS PORTORRIQUENOS.


A. CUENTOS, IEYENDAS Y TRADICIONES DE PUERTO RICO.

I. EL POZO DE LA GALLINA.

San Juan tuvo una vez un pozo, el cual se llamaba "El Pozo de la
Gallina" por un triste incidente ocurrido alli, que le di6 este nombre.
Cuentan que en un pequefio y miserable bohio, cerca del antiguo
muelle del puerto de San Juan, vivia un muchacho llamado Antolin
Barroso, aunque en la poblacion era conocido mejor por el apodo de
Rastrillo. Gozaba fama de hombre diestro en toda clase de hurtos y
raterias.
Una madrugada en que este habia recorrido todos los sitios de la
Marina, que el tenia por mas favorables, sin provecho, atraveso sigilosa-
mente por el cuerpo de guardia que habia entonces en la puerta de San
Justo, sin haber encontrado cosa alguna en que ejercer su habilidad
acostumbrada. Despues de haber pensado un rato, decidi6 tomar el
camino de Puerta de Tierra.

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Empezaban a llegar los campesinos con frutos y verduras para el


mercado, pero Rastrillo cruzaba por entre ellos desdeniosopero seguro de
poderles tomar algo de provecho.
Lanz6 desde alli una mirada de lince a lo largo de la carretera, y ya
se diponia a regresar a la Marina, cuando vio venir apresuradamente a
un muchacho con una gallina. Rastrillo le pregunt6 si la vendia. El
muchacho le dijo que se la daba en cinco reales por lo hermosa que
estaba, pero Rastrillo le ofrecio tres. El muchacho le dijo le diera cuatro
reales, pues era para su madre que estaba enferma.
- Pues ven conmigo.
Lo condujo a una calle donde el creia podria quitarle la gallina sin
armar escandalo. Rastrillo iba delante con la gallina y el muchacho le
seguia de cerca. Asi llegaron a la primera curva del abanico. Querfadarle
esquinazo en una de aquellas revueltas y escurrirseluego hasta el foso de
la muralla, pero el muchacho era listo y le seguia por todas partes como
una sombra.
Viendo Rastrillo que no era cosa facil desprenderse de su tenaz perse-
guidor y que no tardaria ya mucho en amanecer, resolvio bajar al foso y
dar otro giro al asunto de la gallina. Descendi6 pues, seguido del inevitable
muchacho. pasaron por debajo del puente levadizo y se deslizaron foso
abajo hasta llegar junto al pozo.
Entonces Rastrillo le dijo a aquel:
- Aguardame aqui un instante, que voy por el dinero.
- Pues dejeme la gallina, pues tengo necesidad.
Rastrillo dijo se la llevaria de todos modos. El muchacho le miro con
expresi6n de angustia y empez6 a llorar.
- Demela, por su madre, le dijo.
- Callate y largate, contest6 Rastrillo.
Rastrillo le tapo la boca al muchacho, temeroso de que oyeran en el
cuerpo de guardia, pero como el chico gritaba y forcejeaba bravamente,
puso la gallina en el suelo, piso con un pie la cuerda con que estaba
atada y se dispuso a luchar con el para imponerle silencio.
- jAy de mi madre! imi pobre enferma! - gritaba el muchacho.
Rastrillo le dijo que lo extrangulaba, si daba otro grito, y como el
muchacho pidi6 socorro, lo extrangulo y lo tiro al pozo.
Ocurri6 alli un suceso muy extranio. La gallina que habia estimulado
tanto la codicia de nuestro heroe, sufri6 una espantosa transformaci6n.
Sus plumas se alzaron y el animal cay6 encima de Rastrillo. Este empez6
a correr aterrorizado y perseguido a picotazos. Pasado alguintiempo, los
vecinos oian de noche los exagerados gritos de una gallina, y deseosos
de averiguar, bajaron una noche hasta las inmediaciones del foso. Uno
de los soldados Ilevaba una linterna y otros dcs pudieron bajar al pozo y
sacar el cadaver. Se fijaron por todos lados, y no vieron la gallina; pero
cual no seria su asombro al oir un cacareo hacia el lado de Marina. Al
verlos el ave aument6 sus chillidos y echo a correr por entre las casuchas

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 391

de Yagua. Junto a una de ellas se detuvo y empezo a gritar con la mayor


violencia. Los soldados observaron que la gallina escarbaba y aleteaba
furiosamente como si tratase de abrir la fragil puerta del bohio. Por fin
logr6 apartar hacia un lado una de las yaguas y entro alborotando de
una manera singular.
- Callate, condenada, que ya me voy, - gruno6adentro una voz
temblorosa que oyeron los soldados.
Entonces Rastrillo abrio la puerta y se di6 con los soldados, que lo
cogieron preso.
2. EL POZO DE LA GALLINA.

Muchos vecinos de San Juan, todavia recuerdan un pozo que habia


cerca del sitio que ocupa hoy la casilla de retratos econ6micos. Algunos
aniosdespues del derribo de las murallas, estaba este pozo lleno de piedras
y palos, pero todavia algunas personas tomaban agua de el.
Se dice que a mediados del siglo anterior, en una casita cerca del
antiguo muelle del puerto de San Juan, vivia un tal Antolin Barroso
conocido popularmente por el nombre de Rastrillo. Tenia fama de hom-
bre diestro en toda clase de hurtos. Vivia en La Puntilla.
Una madrugada en que nuestro heroe habia recorrido todos los sitios
de La Marina sin haber encontrado a donde ejercitar sus habilidades
acostumbradas, se march6 para otro punto.
Luego marcho a San Crist6bal, paso por detras del polvorin y salio
de la ciudad cogiendo el camino de Puerta de Tierra. Habiendo recorrido
todas estas partes sin provecho alguno, ya iba a marcharse para su casa,
cuando vio venir a un muchacho con una gallina.
- iLa vendes ?
- Si sefior
- Cuanto pides por ella ?
- Seis reales
- Es caro
- Pero c6jala en la mano y t6mele el peso
- Quieres tres reales por ella ?
-Deme cuatro reales, que son para mama, que esta enferma y vengo
por medicinas.
- iDe d6nde eres tu ?
- Del campo
- Bueno, ino la das en menos ?
- No puedo, sefior
- Pues ven conmigo.
Rastrillo iba delante con la gallina y el muchacho le seguia de cerca.
Asi legaron a una parte que le llaman El Abanico, que es una com-
binacion de fosos, trincheras, baluartes y otros aparatos que hacen ese
lugar muy complicado, que hasta las personas mas expertas suelen
extraviarse.

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Rastrillo, lo que intentaba era dejar al muchacho perdido para el


escaparse con la gallina, pero el muchacho era listo y le segufa de cerca.
Viendo Rastrillo que no se podia desprender de su perseguidor, resolvi6
matarle. Al llegar junto al pozo le dijo Rastrillo al muchacho:
- Esperame aqui, en lo que voy por el dinero.
- Pues dejeme la gallina
- JTienes desconfianza?
- Tengo necesidad - dijo el muchacho.
- Pues me la llevare de todos modos, - aiiadio Rastrillo.
El muchacho hizo gesto como de llorar y se colgo del brazo izquierdo
donde tenfa Rastrillo sujeta la gallina.
- Demela usted, por su madre.
- No la tengo
- Pues por la mia, sefor, que se muere si no vuelvo pronto.
- Calla y largate.
- jDemela, por Dios! Se lo pido de favor!
Rastrillo le tap6 la boca para que no lo fuera a oir la guardia. Solt6
la gallina al suelo y pisola con un pie, mientras se disponia a luchar con
el muchacho.
Diole algunos golpes en la cabeza para dejarle aturdido, para asi el
irsele; mas, viendo que el valiente muchacho se defendia y gritaba con
mayor fuerza, tuvo miedo que los soldados lo cojiesen.
- iAy! mi madre! jmi pobre madre enferma! - gritaba el muchacho.
- iCalla, o te ahogo! - gruno6 Rastrillo
- iCaridad, caridad por Dios!
- jTe estrangulo si das otro grito!
- iSocoooooo .....!
No pudo decir por completo la palabra, porque tanto le habia apretado
el criminal que sus gritos se convirtieron en estertor.
El criminal siguio mirando a ver si alguien le observaba y cogio al
muchacho, se lo ech6 al hombro y lo tiro dentro del pozo.
Entonces ocurri6 alli un suceso muy extraiio. La negra gallina se
eriz6, brillaban sus ojos como el fuego y lanzose tras el criminal dando
chillidos espantosos y lastimeros.
Algunos dias despues, varios soldados notaban que todas las mafianas
oian cacarear una gallina a la misma hora y fueron una mafiana hasta
donde se hallaba la gallina, y se fijaron donde sefialaba la gallina, hasta
descubrir el cadaver del muchacho.
Momentos despues fue enterada la justicia, la cual un tiempo despues
habia condenado al criminal a cadena perpetua.

3. EL POZO DE LA GALLINA.
En tiempo en que Puerto Rico estaba bajo la dominacion espafiola,
existia en San Juan un hombre apodado Rastrillo, que se dedicaba al

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 393

pillaje y que tenia su morada en La Marina, siti6 en que en aquel tiempo


existian solamente algunas casuchas de gente pobre.
Una madrugada en que este hombre se habia pasado la noche vagando
por las calles de la ciudad sin encontrar nada a que echar mano, sali6
hacia Puerta de Tierra y vi6 venir un muchacho con una gallina. Llam6le
y le pregunt6 que si la vendia. Este le dijo que si, porque queria el dinero
para su madre que estaba enferma. Desde aquel momento solamente
penso Rastrillo en la manera de apropiarsela y con este objeto condujo
al muchacho hacia El Abanico, una combinacion de fosos y reductos
que estaba alli cerca. Caminaronbuen trecho, pero cuantas veces intent6
Rastrillo despistar al muchacho, otras tantas fueron en vano. Entonces
record6 Rastrillo que poco mas adelante habia un profundo pozo que
tenia una salida y hacia alli se dirigi6.
Rastrillo intent6 bajar solo, pero el muchacho se lo impidio. Entonces
se entablo alli una lucha en que Rastrillo, casi sin darse cuenta, mat6 al
muchacho.
La gallina erizo las plumas y se abalanzo a Rastrillo que emprendi6 la
retirada hacia su casa. Desde aquel dia fue la gallina la pesadilla de
Rastrillo, yendo todas las manianasa su casa y de alli al pozo.
Cierto dia en que se paseaba un policia por frente a la casa de Rastrillo,
vi6 venir hacia alli aquella gallina erizada, y vio que se paraba frente a la
puerta de Rastrillo y emprendia la vuelta hacia el pozo. Siguiola el
policia, encontrando el cadaver del muchacho. Rastrillo fue preso por
sospecha y al poco tiempo confes6 su delito.

4. SAN PIO.
Dicese que habia un hombre que era muy bueno y caritativo, llamado
Pio. Este sefior era soldado, y como era tan bueno, los demas soldados
le tenian envidia.
Un dia despues de haberle dado el pan a este sefior de quien estoy
tratando, uno de los otros soldados lo acuso y dijo que Pio habia botado
y pisoteado el pan que se le habia dado. Entonces lo mandaron coger
prisionero y lo mataron.
Mucho tiempo despues de haber enterrado a Pio, fueron a sacar los
restos, y cuando lo destaparon, encontraron que estaba intacto. Entonces
fue cuando vinieron a comprender que este soldado era inocente. Lo
sacaron y le hicieron una capilla en San Juan y todavia se dice que le
cortan las ufias y la barba que le crecen y ademas le sale sangre por las
heridas.

5. SAN PiO.
Dicen que San Pio era un militar, y como en aquellos tiempos las
raciones de los soldados no era pan de trigo, al darle la raci6n que le
pertenecia la encontro muy dura y la retiro. Lo vi6 un companero y lo
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acus6 de que la habia botado. Como en aquellos tiempos castigaban con
pena de la vida estas cosas, lo fusilaron.
Como muri6 inocente, quedo siempre su cuerpo intacto y a los tantos
anios fue canonizado.
Hoy se cree que es la imagen que veneramos en una capilla de la Santa
Iglesia de la Catedral bajo la advocaci6n de San Pio Martir.

6. LAS ONCE MIL VIRGENES.


Una vez hubo una guerra muy grande y las gentes pasaban muchisimas
hambres.
Ellas tuvieron que comerse cuanto tenian y por mas que pidieron
caridad para que terminase la guerra no lo consiguieron y sigui6 la
guerra y el hambre.
Los guerreros se salieron de la guerra y se fueron al campo a matar
a las gentes para comerselas y lleg6 a tal punto el hambre que las madres
mataban a sus hijos para comerselos.
Habia una madre que era sola con su hijo y el hambre la obligo a
matar a su hijo para comerselo. Lo cogi6, lo abri6, lo salo y lo puso en
una cueva para comer de el.
Un dia vinieron unos hombres a la casa y le dijeron que les diera de
comer si no la mataban. Ella les ensei6oa su hijo y les dijo:
- Pueden comer de mi hijo, que es lo unico que tengo y he tenido que
matarlo para comer de el. Los hombres se tiraron abajo y se fueron
huyendo.
Entonces aparecieron las once mil virgenes donde estaban guerreando,
cada una con su espada, y los enemigos dijeron:
- iSi estas son las mujeres! que tal seran los hombres ?
Se echaron a huir y se tiraron al agua.

7. LAS ONCE MIL VIRGENES.


Una vez los holandeses atacaron Puerto Rico. Habian puesto sitio y
bloquearon la ciudad de San Juan.
Ya se proponia el ejercito holandes marchar a traves de la isla con-
tando tanto con sus propias fuerzas como con la debilidad de los campe-
sions indefensos.
Cuando ya se proponian a marchar a traves del pais un ejercito de
mujeres se present6 a los holandeses marchando hacia ellos con aire fiero
y varonil, todas vestidas de blanco y con los gritos de 'Santiago' atrona-
ban el espacio.
A la vista de tan extranio ejercito, los holandeses se dieron a la mas
desordenada fuga, pues se dijeron: - Si estas son las mujeres, ique tal
seran los hombres?
Aquel ejercito era formado por las once mil virgenes, protectoras de
Puerto Rico.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 395
8. EL PASTOR DE LAS OVEJAS.

Habia una vez un nino que cuidaba unas ovejas. Este niiio cuando le
sucedia cualquiera cosa llamaba a la Virgen de Monserrate.
Un dia el estaba cuidando a las ovejas cuando de pronto se le apareci6
un hermoso toro. Cuando el toro se acerc6, el dijo: - iAy, Virgen de
Monserrate, favoreceme! Se le apareci6 la Virgen, y al aparecersele quedo
el toro arrodillado con las patas de adelante.
A esa Virgen le han hecho una capilla en San German, la pusieron alli,
pero al otro dia la fueron a buscar y no la encontraron.
Fueron despues al sitio donde se le apareci6 al nifo y alli estaba. Le
hicieron otra capilla en Mayaguez, pero la Virgen no se quedaba en
ninguna capilla que le hacian.
De la capilla de Mayaguez se vino y despues le hicieron una iglesia en
Hormigueros, en donde mismo ella estaba y alli se qued6.
Hace muchos afnosque sucedio esto.

9. LA VIRGEN DE MONSERRATE.
Cierto dia estaba un labrador arando, cuando de repente se aparecio
un gran toro y quiso estropear al hombre. Casi desesperado dicen que
oyeron gritar: - iOh, Virgen de Monserrate!
Y al mismo tiempo apareci6 la Virgen y el toro cay6 al suelo.
Los parroquianos entonces dedicaronle una ermita para adornarla,
mas dicen que la Virgen despues de haber sido colocada alli, desapareci6
habiendose visto luego aparecer en la cumbre del cerro donde habia
aparecido por primera vez.
Desde entonces resolvieron hacerle alli su capilla que luego convirtieron
en iglesia, siendo muy famosa en aquellos lugares por su lujo y gran
devocion que alli existia.

IO. LA CRUZ DEL MUERTO.

Habia una vez un hombre que vivia en Arecibo con su esposa e hijos.
Un dia le mataron un hijo y el pobre hombre se puso a llorar. En
seguida pusieron una cruz en el sitio donde mataron al hijo. Entonces un
seior que pescaba salio a pescar y vi6 aquella cruz.
Un dia el no tenia dinero para comprar tabonuco, cogio la cruz y la
encendio para ver mejor la pesca.
Aquel sefior se enferm6 y como a los cuatro aiios se murio.
Entonces fue al cielo y Dios le dijo que habia quemado la cruz de un
muerto y que tenia que traerle las cenizas de la cruz, porque de otra
manera no lo perdonaba y lo sentencio a buscar las cenizas de la cruz por
seis meses por mar y seis meses por tierra.
Muy a menudo se ve una luz por los montes y se cree que es el pescador
que anda en busca de las cenizas, para poder conseguir de Dios su perd6n.
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II. EL JACHO.

El jacho es una luz que sale por los rios y por las partes que son
hiimedas.
El jacho sale por la noche y se ve solamente un brazo y una luz, que
parece que esta buscando algo que se le ha perdido.
El jacho dicen que es un hombre pescador, al que un dia se le acab6
la luz y quemo una cruz que encontr6 en el rio.
Cuando ese hombre se murio, Dios no lo quiso y le dijo que hasta que
no le llevase la ceniza de la cruz, no lo queria en el cielo.
Eso le pas6 por no irse a su casa a buscar otra luz y no quemar la
cruz.
12. EL HACHO.

Aqui hay muchas gentes que creen en el hacho.


Dicen que habia una vez un hombre que quemo una cruz. Tambien
dicen que el robaba muchisimo y que enterraba el dinero en la orilla del
mar; siempre andaba huyendo.
Cuando el se murio, lo pusieron con un hacho con mucha luz para que
buscara las cenizas de la cruz.
Dicen que cuando la gente va a coger jueyes por el mar y lleva una
luz, el se le acerca a uno con su luz y hay que apagar la luz para que
se vaya. Dicen que se ve nada mas un brazo muy gordo con una luz.
Cuentan que una vez en un campo habia una casita que tenia una luz
en el balcon; 61 se paro en la beranda del balcon y la gente atranc6 la
puerta de la casa, de miedo que le dio.
En Salina hay una casa en la que dicen que el hacho se para todas las
noches en el balcon. Como las personas estan acostumbradas a esto,
ya no tienen miedo de verlo.

13. LA MONTANA DEL GIGANTE.

Cualquiera que haya ido a Adiuntas, habra notado, al sudeste del


pueblo, entre las montanias de la cordillera que circunda el valle, una
montaiia que presenta la forma de un hombre acostado con la cara hacia
arriba.
Hay una leyenda entre las gentes de aquel lugar, que da un origen
muy curioso a tal apariencia, y es la siguiente: -
En tiempo muy remoto, existi6, como sefior y solo habitante de toda
la comarca, un enorme gigante, cuya cabeza se asomaba facilmente sobre
las mas elevadas cumbres, y cuyos brazos, cuando estaba dormido, se
extendian a lo largo de todo el diametro del valle.
Grandes habian sido los esfuerzos de las tribus de indios vecinos,
para desalojar de su posesion al coloso y apoderarse de las fertiles tierras,
tan inutilmente codiciadas por los mas bravos caciques.
Cierto dia, estando un indio brujo haciendo conjuros, vio sobre el
cristal de la fuente donde aparecian las visiones que evocaba, la forma

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 397
del gigante, completamente dormido. Este consult6 sus seiiales y pudo
Ilegar al conocimiento de que podia ser muerto, hiriendosele en el ojo
derecho con una flecha envenenada. Rapido como el rayo, corri6 el
brujo hasta la cuispidedel cerro mas proximo, y desde alli, con punteria
certera, dispar6 su flecha en la direccion indicada. El gigante hizo una
convulsion, se sento derepente y di6 un pufietazo, con el que hizo un
hueco en la falda del monte, por donde se precipito en seguida un torrente
de agua fresca y espumosa. Luego di6 un alarido y se dejo caer en la
misma posici6n que antes para no levantarse mas.
Nadie vio mover el cuerpo del enorme gigante, por temor a que
despertase de lo que ellos creian encantamiento, y con los anfosy siglos
se petrifico, formando lo que ahora se conoce con el nombre de La
Montaia del Gigante.
El raudal de agua, es el magnifico chorro que surte hoy de ese impor-
tante liquido, a los pobres vecinos de Salsipuedes, y que llamamos: El
Chorro de Dofia Pilar.

14. HISTORIA DE UNA CEIBA.

En tiempos pasados habia una ceiba a orillas de un rio. Todos los


transeuntes que pasaban por alli estaban con mucho miedo.
Una vez iba un hombre a media noche por alli, cuando el arbol se
estremeci6 tres veces. El hombre se atemoriz6 y empez6 a llorar. Entonces
se le aparecio una mujer andando en chancletas y le pregunt6: --Por
que lloras ?
El hombre le contesto: - Parece que me estan haciendo aguajes.
La mujer le dijo: - Eso no es nada, es que ese es un arbol encantado.
Ella le dijo: - Al que pase por aqui a las doce, se convertira en una
ceiba. Este arbol fue un hombre que no le quiso hacer un mandado a
su mama y ella le dijo: "Te convertiras en un arbol," y se convirti6 en
una ceiba.
Entonces aquel transeunte se asust6 de tal manera, que siempre
que su mama le decia algo, el siempre la obedecia.
El hombre que paso aquella noche, no volvio a pasar mas por alli.
Aquella ceiba era un hombre muy malo y desobediente.

15. LA CUEVA INDIANA.

En las cercanias de Cabo Rojo, hacia el saliente, se halla una cueva


en una montafa. La llaman indiana, porque la habitaron los indios.
Esta cueva esta construida de piedras, pero es obra de la naturaleza.
Los indios le hicieron siete salas, una detras de la otra. La primera sala
no es muy oscura, pero tienen que entrar con hachas prendidas. En las
piedras de las paredes se encuentran las caras de los indios y sus armas
pintadas. Se encuentran piedras de destilar, que dan un agua muy fresca.
Tambien forman pilones con sus macetas, hechas de la misma piedra.

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398 Yournal of American Folk-Lore.

En la segunda sala se encuentran minas de azufre y de fosfatos, que


sirven para construir loza.
En la septima sala hay una fuente de agua azul. Cuando uno entra en
ese salon, empiezan a llamarle una niniay un nino, pero no se les ve mas
que las caras. Esta cueva es muy oscura y hay veces que los hachones
no dan y hay que prender otro en seguida.
Gentes de todos los pueblos van a verla y se pasan dias alli, porque
es muy fresco.

I6. EL PALMAR DE LAS RUINAS.


En las afueras de Vega-Baja, hay una finca llamada: El Tendal. Pesta
era de extensi6n bastante regular, pero el continuado compra-venta la
disminuyo.
Cerca de la estacion del ferrocarril hay un pequeiio palmar llamado:
De las Ruinas. Iste pertenecia al Tendal, pero ahora se ha independizado,
formando una finca aparte.
La gente antigua era demasiado beata y hacia muchas promesas. Los
dueios del Tendal hicieron tambien promesas, y nada menos que a las
animas, que, segfin la abuela, es la peor promesa que se hace.
Le ofrecieron todo el producto del Palmar, porque les otorgara no se
que cosa. Las animas cumplieron su parte con la exactitud de un cron6-
metro, pero, los duefios de la finca se guardaban bonitamente el producto
del palmar, y con esto si que las animas no transijen.
Como resultado de la falta de cumplimiento, las animas, desde hacia
casi un siglo, vienen todas las noches, con formas diferentes, a reclamar
lo suyo.
Unas veces se presenta un caballo blanco, sin ginete; otras, se presen-
tan bultos de dimensiones que se estiran y encojen a capricho. Ya son
muchas las supersticiones de que es objeto el Palmar de las Ruinas.

I7. TRADICION.

Era cuando la capilla pertenecia al adjunto convento de Santo Tomas.


Seguinla tradici6n, una noche los frailes se levantaron habiendo ofdo
una dulce muisicaque partia del algibe del convento. Era tan dulce, tan
harmoniosa, que todos la juzgaban celestial.
Fueron a llamar al superior, y entre tanto fueron los frailes acercandose
al algibe, donde quedaron asombrados y estaticos, cuando al asomarse,
vieron un cuadro que sobrenadaba en las aguas, entre mil luces.
En esto lleg6 el superior y mand6 sacar el cuadro. Cuando lo sacaron,
notaron con asombro que el cuadro estaba seco completamente. Represen-
taba el cuadro la Virgen de Belen y la imagen estaba estampada sobre
una materia desconocida, que no era ni lienzo, ni papel.
Fue llevada a la capilla, donde si no la han quitado, permanecera
adn. Pero no fue esto todo. Dicen que el cura de la parroquia se le antojo

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-T7ales. 399

que la Santa no debia tener un pecho descubierto, y asi es que a instan-


cias suyas, fueron llamados todos los pintores, pero ocurriales a todos,
que segun pasaban la pintura por sobre el cuadro, se corria la pintura
para un lado.
Tocole el turno al pintor Campeche, y cuentan que decia: - Mis manos
de pintor no profanaran la obra de Dios. Esto es un milagro.

18. LA DIFUNTA.
He llegado a saber por personas antiguas, que una vez habia una
sefiora muy pobre y cuando se murio no habia quien la trajera a enterrar
al pueblo. Esto, dicen, sucedi6 cuando los espafioles estaban en posesi6n
de Puerto Rico.
Comono habia hombres para que la trajeran, se reunieron siete mujeres
para traerla.
Cuando venian por la mitad del camino se les present6 un viejito con
dos velas prendidas, el cual las oblig6 a que la dejaran alli. La metieron
en una casa deshabitada y la dejaron. Las gentes que pasaban por alli,
decian que se les presentaba la sefiora montada en un caballo.
El que poseia la casa mand6 quemarla a un hijo suyo, y despues de
haberla quemado regres6 a su casa.
Dicen que desde aquel dia en adelante, la casa andaba ardiendo detras
de dicho quemador.
Todavia, dicen, anda detras de el.

19. LA MALA HIJA.


Una vez en la poblacion de Carey, vivia una familia tan pobre que
casi estaba desnuda, y habia solamente una hija que se llamaba Luisa.
Era hermosa, de nariz perfilada, ojos suaves y su boca era pequefia, pero
era despreciada por todo el pueblo, por malcriada.
Por los alrededores de Carey, vivian algunas brujas que decian la
buenaventura y un dia dio la casualidad que paso una bruja por frente
de la casa de Luisa.
El padre de Luisa, que se llamaba don Juan, le dijo a la bruja que
le dijera la buenaventura. La bruja le dijo que dentro de dos semanas o
un mes, cuando el fuera para el trabajo, se caeria por un precipicio y
que su hija por ser tan mala con sus padres, se la llevaria el diablo.
Algunos dias despues, se cumpli6 la profecia de la bruja cayendose el
pobre viejo por un precipicio y la unica palabra que dijo al caer fu: -
iPobre hija mia!
Pocos dias despues de la muerte del pobre hombre, cay6 enferma la
madre de Luisa. Habia veces que tenia sed y como no podia levantarse,
le pedia el agua a su hija, la cual se negaba a traersela y la maldecia.
Un dia la madre le pidi6 un poco de agua, la muchacha di6 media
vuelta y se fue de su casa maldiciendo a su madre, que tenia ganas de

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400 f7ournal of American Folk-Lore.

que el diablo se la llevara. No bien lleg6 a la mitad de la calle, sinti6 un


calor tremendo, todo el pueblo y todas las personas se salian de sus hoga-
res.
Al poco rato se aparecio el diablo en la poblacion y con las ufias tan
largas, agarro a su pobre presa, temiendo que se la fueran a quitar y
subi6 a una altura que no se podia calcular.
Entonces las personas de la poblacion fueron a donde estaba el cura
para que dijera algunas oraciones y el diablo cansado de oir tantas
oraciones, dejo en seguida a su presa despedazada.

20. EL FANTASMA.
En la carretera que conduce de Guayama a Arroyo, se presentaba
todas las noches un buey con cara de hombre. Este monstruo se ponia a
gritar muchisimo.
Dicen que gritaba porque era un hombre que habia sido muy rico y
el habia enterrado su dinero en la orilla de la carretera y por eso era que
salia todas las noches y gritaba.
En las noches que ese hombre salia, iban los policias y las personas a
verlo pero el se escondia y no se oia mas que el grito de el.

21. EL MILAGRODE LA CRUZ.


Habia en un pueblo una joven a quien perseguia un hombre que la
queria matar. Ella huyendo se fue para un pueblo muy lejos de donde
el estaba.
En esta ciudad se acostumbraba que los jovenes fueran a adorar a la
Santa Cruz, que estaba en las afueras del pueblo en una ermita.
Un dia yendo ella de paseo despues que habia rezado, se le apareci6
el hombre. Corrio ella en seguida para huirle y no encontraba donde ir;
por fin, ya que no sabia como escaparse de las garras de aquel hombre
tan malo, se agarr6 de la Santisima Cruz y le pidi6 que la salvara.
Al llegar el hombre la quiso quitar, pero no pudo de ninguna manera
desprenderla a ella de la Cruz y al mismo tiempo que intento cogerla
cay6 un rayo y lo mato a el, quedando la joven salvada de las garras de
aquel malvado.

22. LOS TRES AMIGOS.


Una vez salieron de Aguadilla tres hombres de edad mediana acom-
pafiados de tres perros, hacia la punta de Borinquen, una tarde fresca
de primavera, a gozar de la hermosa playa.
Esos hombres iban caminando poco a poco, encaramandose por todas
las peiias que se encuentran en la playa y buscando un sitio que a ellos
les agradara para bafiarse. Los tres perros siempre los acompafiaban.
Cuando ya estaban cansados de caminar, encontraron un sitio donde
el agua era tranquila, porque aquel sitio estaba rodeado por tres piedras

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 40o

y las olas no entraban. Entonces uno de ellos dijo: - Este es un buen


sitio para baiarnos. - iOh! si, - dijo el otro. - ?Yno sera muy hondo ?
- pregunto el otro. - i Que va a ser, hombre! - le contestaron.
Estuvieron un rato sentados en la orilla refrescandose y cuando ya
estaban frescos se tiraron al agua mientras que los perros se quedaban
esperandolos en la orilla. Los perros ya cansados de esperar y viendo que
los hombres no salian, se tiraron al agua a buscarlos, pero todo fue en
vano, porque no los hallaron. Entonces los perros se volvieron para la
ciudad a dar cuenta de lo que habia pasado.
Cuando llegaron a la ciudad cada uno se fue directamente a su casa
de su amo. Pero los perros no saben hablar. iDe que manera esos perros
podrian contar lo que habia pasado? Pues ellos llegaron a las casas
azorados, ladrando y chillando, pero nadie sabia lo que querian decir
hasta que una persona de las mas maliciosas pregunto: -- Estos perros
no fueron con aquellos senioresque fueron a la punta de Borinquen ? -
iAh, si! - le contestaron los otros. - Pues algo ha pasado, - replic6 la
misma persona.
Entonces la mayor parte de las gentes que alli estaban dijeron:
Vamos con estos perros hacia la punta de Borinquen, hasta saber que
ha pasado.
Cuando llegaron al sitio donde se habian ahogado los tres hombres,
los perros se pararon y sefialaban con las patas, como diciendo: - Ahi es
donde estan nuestros amos.
Entonces un hombre se tiro a buscarlos y los toco, pero estaban tan
hondos que no pudo sacarlos.
Se reg6 la noticia por la ciudad y le dieron el nombre a Las Tres
Piedras de Los Tres amigos.

23. LOS TRES AMIGOS.

Hay en las playas de Aguadilla cuatro piedras, de las cuales tres


estan juntas y una aparte de las otras. A las tres juntas les dan el nombre
de Tres amigos, y a la que esta aparte le dan el nombre de Enojado.
Esta historia viene, de cuatro hombres que vivian hace mucho tiempo,
los cuales eran muy amigos y siempre estaban en esa parte de la playa.
Alli llevaban todos cosas para comer, pero habia entre los cuatro uno,
que comia mas que los otros.
Una vez que ellos iban para esa parte de la playa convinieron en Ilevar
algo para pasar el dia y el que comia mas, no quiso poner ni un centavo
para la merienda que llevaban, y desde que salieron todos ellos iban
peleando, no con trompadas, sino diciendose palabras malas hasta que
llegaron a la playa. Alli tres empezaron a comerse la comida. Se la co-
mieron toda y no le dieron nada al que comia mucho. Al poco rato
empezaron los tres a retirarse del hombre que comia mucho y lo dejaron
s6lo, se fueron y se sentaron a hablar del hombre. Desde entonces de
ahi viene el enojo de tres contra uno.

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402 7ournal of American Folk-Lore.

Una vez hubo un derrumbamiento de un cerro que esta cerca de la


playa y se cayeron cuatro piedras; tres cayeron juntas en donde se
sentaban los tres amigos y una cay6 donde se sentaba el enojado. Despues
que cayeron las piedras los cuatro hombres se murieron y los pescadores
que iban a pescar de noche decian que veian cuatro hombres peleando
cada uno en su piedra.
Y de ahi les pusieron a las piedras Los tres amigos y el Enojado.

24. LA BAMBUA.
Una vez habia una princesita que era muy bonita y obediente con sus
padres y por sus buenas cualidades era el encanto de su hogar.
Tambien habia una vieja que era muy mala y tenia una vista que
hasta las piedras cuando la veian se echaban a rodar.
Un dia en que la princesita se encontraba en su jardin, la vi6 venir,
pero no pudo gritar.
Baj6 un cuervo volando, que era la vieja, cogio a la princesita y se la
llev6 convirtiendola en un chorrito de agua, que es el que nos da agua
en Maricao.

25. EL RfO MARICAO.


Hace poco mas de once afnosque un pobre viejo habitaba en un bosque,
debajo de una peia muy grande. Este pobre viejo no encontraba nada
que comer, ni hallaba trabajo. Estaba muy delgado y tenia que comer
hierbas.
Un dia en que una muchachita se paseaba por las cercanias de su
pefia, vi6 con sorpresa que debajo de la peiia habia una cueva; en la
cueva habia muchas piedras y muchas caras pintadas en las paredes.
La muchachita empezo a mirar, pero el viejo no estaba alli, estaba
buscando hierbas lejos de alli. La madre de esta muchachita era una
bruja. Estaba llena de colera y le ech6 una maldici6n a su querida hija.
- Te convertiras en una gran corriente de agua, - dijo la madre.
En seguida que la madre le echo esta maldici6n se convirtio en una gran
corriente de agua.
Esta gran corriente de agua corrio por el valle de Maricao y en la
actualidad se le da el nombre de Rio Maricao.

26. LA LEYENDA DE MONTOSO.


Habia en Maricao una sefiora que tenia una bonita hija de catorce
anios de edad. Esta muchacha se llamaba Isabel y no le gustaba traba-
jar: solamente queria estar de ociosa deseando ser bien grande para que
su mama no la pudiese gobernar.
Un dia su mama le dijo: - Isabel, tu te quedas aqui en la casa cuidando
a tu hermanita. La niiiita todavia no sabia andar, pues no tenia mas que
nueve meses.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 403

Se fue su mama para el pueblo mas cercano a visitar a una amiga y la


niia dijo para si: - Estoy muy alegre, porque no voy a pasar mas trabajo
con mi hermanita. Cojo a mi hermanita, la echo en el rio para que se la
lleve la corriente y cuando venga mi mama le digo que se apareci6 un
lobo por aqui y cogio a la nifiita y si no corro me come a mi tambien.
No pasaron cinco minutos de haberse ido la madre, cuando cogi6 a su
hermanita, se fue a la orilla del rio cercano y la arrojo al agua, la cual fue
arrastrada por la corriente. Inmediatamente se aparicio un hada que la
arrebat6 lo mismo que el viento arrebata una hoja seca y la vino a soltar
en las cercanias del pueblo convirtiendola en una gran montafia a la que
luego le dieron el nombre de Montoso.
Por haber hecho esa crueldad, fue por lo que el hada la convirti6 en
esa montafia.

27. LA INDIA FIEL.


Hace mucho tiempo vivia en San German un jefe indio y era elegante,
bien hecho, agil, fuerte y de fiapa, lo que se llamaba un hombre de
pantalones, tuvo la suerte de conseguir y ponerse a vivir bajo techo, con
una de su raza, que era la unica en el vecindario, que emparejaba con el.
Como a quinientos metros de donde ellos vivian, tenia su casa otro
salvaje, que estaba locamente enamorado de la condenada india v todo
el dia estaba picandole el ojo, silbandole y cantandole coplitas de amor,
mientras el marido de ella andaba por el monte en su trabajo, como todo
buen hombre debe hacer.
Por fin, el marido averigua el lio y llama a su mujer a capitulo. Le
pregunta que buscaba aquel mozo por alli y ella le contesta que seguiria
sin hacerle caso como antes, y que muerto o vivo el, ella no le daria ni
su cuerpo, ni su corazon a otro hombre.
- Juramelo, - le dijo el indio. Entonces ella arrodillandose, le pro-
meti6 con el alma cumplirle lo ofrecido.
Bueno, pasaron dias y dias y el otro viendo que por la buena no podia
conseguir lo que queria se fue por la mala. Una noche, junto con dos o
tres tan traicioneros como el, descerrajaronla puerta del ranchito donde
vivian la india y su marido. Entonces se arma la gorda, y no pudiendo los
de adentro aguantar mas, cayo el indio herido por la cabeza de un hachazo.
Viendo esto la india, cogio a su marido por la espalda, lo sac6 y lo
escondi6 entre unos arboles cercanos y asi pudo salvarlo.
Mas tarde el indio vi6 que su mujer le cumplia lo que ella le habia
jurado.
28. LA PIEZA DEL DIABLO.
En una finca de cafe del barrio Naranjales, que pertenece a la juris-
dicci6n de las Marias, existe una pieza de cafe que llaman: La Pieza del
Diablo.
Aseguran los campesinos, que todos los viernes, a las doce de la noche,

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404 Yournal of American Folk-Lore.

aparece en aquel sitio un enorme gato negro con uiias horrorosamente


largas y ojos de candela. Cuentase tambien, que todos los gatos de
aquella comarca se reunen a esa misma hora, los viernes, en ese sitio.
Algunos de los campesinos que han querido probar si es verdad esto,
se han amarrado sus gatos y los han encerrado bajo lave. Al dar las doce
de la noche, han vuelto a ver a sus gatos y han visto que no estaban alli
y al otro dia los han encontrado en el sitio en donde los dejaron. Ellos
dicen que esto sucede porque los gatos tienen pacto con el diablo y como
todos los viernes tienen que reunirse con este espiritu maligno, no hay
poder en la tierra que los retenga en otra parte en ese dia.
Creese que el enorme gato negro es el diablo, que toma esa forma para
venir a la tierra en busca de almas. Por eso nadie se atreve a pasar por la
Pieza del Diablo de noche.
El dueniode esa hacienda cuenta que los cogedores de cafe los viernes,
por no encontrarse con el diablo, no van a trabajar en tal dia.

29. EL HOMBRE VALIENTE.


Habia una vez en Maricao un hombre que se hacia guapisimo y decia
que a el nada le atemorizaba.
Una noche que el venfa de un pueblo, tenia que pasar por una quebrada
en la que segfin contaban, salian cosas del otro mundo. Ese sefor tenia
que pasar, aunque no quisiera, por alli. No sabiendo que hacer el infeliz
hombre, resolvi6 acostarse detras de un arbol, cosa que si pasaba alguin
bandido no lo viera, porque podria robarle el dinero que llevaba. Pero ya
muy desesperado dijo: - Que, si yo tengo valor para pelear con quinien-
tos muertos. Y decidi6 marcharse.
No bien hubo andado unos diez pasos despues de decir esto, oyo que le
gritaban por detras y el comenzo a sentir escalofrio, pero sigui6 su marcha.
Cuando habia andado por un segundo, oyo como que se burlaban de el y a
el le parecia en aquellos momentos como que lo subian y lo bajaban.
Le faltaba muy poco para llegar a la quebrada fatal, cuando vio a lo
lejos una lucecilla y penso para si: - Sera alguincompanero. Pero no era
tal compafiero. Ya que habia llegado a la quebrada, vi6 a una mujer
vestida de blanco, de una estatura elevada, bien formada, que se le qued6
mirando. Pero esto a el le caus6 gran espanto, al ver en aquella hora por
alli a una dama, y le dijo: - Que hace usted alli ? La mujer le contesto
que ella estaba alli cuidando un tesoro-pero sera para otro porque usted
nos ha desafiado, - le dijo la dama.
Al oir aquella voz el cay6 muerto de terror. Desde entonces a esta
quebrada se le llama: El Tesoro, y es un sitio temido por todo el mundo.
Se halla no muy lejos de Maricao.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 405

30. LOS NEGROS BRUJOS.


Hubo en el pueblo de Maricao dos negros africanos, que debido a su
fealdad, se les llamaba brujos y se decia que esos negros cogian a los nifios
y los ahogaban en el rio.
La mayor parte de los nifios les tenian un miedo espantoso, pues habia
algunos nifios muy traviesos que desobedecian a sus padres e iban todos
los dias a molestar a los brujos, pero ellos en vez de amenazarlos, los
acariciaban con intenci6n de cogerlos.
Entre estos nifios habia una nina muy bella a quien sus padres querian
mucho, pero esta nifia era muy atrevida. Una vez la nifia se metio dentro
de la casa de los negros y de alli nunca mas volvio a salir.
Los negros, segiin se dice, se la habian comido.

3I. LA FUENTE MARAVILLOSA.


Mucho tiempo atras, cuando la isla de Puerto Rico no estaba habitada
por la raza blanca, habitaba en el pueblo de Maricao un cacique indio
llamado Mariquito.
Este cacique tenia un hijo muy valiente y una hija bellisima.
En aquel mismo tiempo desembarcaronunos espanoles en Puerto Rico
y querian tomar posesi6n de la isla. Cuando el hijo del cacique lo supo, se
fue con unas cuantas tribus para defender su pais. Al llegar a donde
estaban los espafioles empezaron a hacer fuego contra ellos e hirieron al
hijo del cacique; los demas indios al ver que a su jefe lo habian herido
corrieron hacia el bosque.
Entonces los espafioles cogieron al herido y se lo llevaron para el buque.
Su querida madre lo esperaba, pero al ver que no llegaba empez6 a llorar,
y tanto llor6 que sus lagrimas formaron una fuente donde la gente de
Maricao coge aguas.

32. LEYENDA.
A mitad del camino que conduce desde Las Marias a Maricao, hay un
farallon de piedras en donde hay algunas cuevas. Nadie se atreve a entrar
alli, porque segun dicen, hace muchos siglos cuando Puerto Rico no
estaba habitado por la gente blanca y no habia esas calles que hay ahora,
ni esas bonitas ciudades que hoy se ven y todo estaba hecho un bosque,
vivian en las montafias unas gentes de color rojo llamados indios. Las
tribus indias se mantenian de la caza y de la pesca.
Una familia india tenia una nifia llamada Amapola. Esa indita era tan
bonita que todo el que la miraba se enamoraba de ella. Amapola casi
nunca salia de los alrededores de su casa y se entretenia sembrando maiz.
Un dia Amapola vi6 una mariposa de brillantes colores, muy bonita y
se fue detras para cogerla, pero la bonita mariposa se desapareci6 y se
convirtio en una repugnante viejecita. Esa viejecita era una bruja que le
dijo: - dEn que andas, nifia por ese bosque tan oscuro ? La niia le dijo

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que estaba perdida y no sabia donde era su casa y queria ir a donde esta-
ban sus papas. La viejecita le dijo que siguiera derecho arriba, y pronto se
le desaparecio.
Estuvo andando todo el dia y toda la noche subiendo cuesta arriba y
cuesta abajo por aquel inmenso bosque, y ya que estaba muy fatigada y
casi sin poder hablar encontro una gran cueva. Se entro alli y empez6 a
llorar de dolor y sufrimiento. Cuando entr6 encontr6 una cara grotes-
camente pintada en la pared, que era la misma cara de la vieja bruja y
tambien vi6 caras de indios, mesas de marmol, collares y muchisimas
cosas raras y extraias. Se asust6 muchfsimo y empezo a gritar con todas
sus fuerzas, pero gritaba en vano; nadie la ofa.
A la mafiana siguiente la indita se habia convertido en una piedra de
marmol por los hechizos de la vieja bruja.
Despues los padres de Amapola mandaron tribus de indios a ver si la
encontraban, y a todos les pasaba lo mismo. Quedaban convertidos en
piedras al llegar a la cueva.
Por eso es que esas cuevas son muy famosas, porque hay muchas
gentes encantadas alli y todos los caminantes que por alli pasan se
persinan y rezan un Padre Nuestro para auyentar los espiritus que pue-
dan hacerles dafio.

33. LA REPRESA.
Una vez un hombre me cont6 que en tiempos lejanos, cuando Maricao
era una espesa selva no existia la represa y si habia alli un charco muy
pequefio en el cual mucha gente se bafaba los domingos. Un dia, un
padre mand6 a sus siete hijos a bafiarse alli - i Que sera eso ? - dijo el
mayor - iA que yo me voy! - dijo el segundo. Todos siguieron dando su
opini6n llenos de miedo y con deseos de salir de aquel sitio que les in-
fundia miedo.
Cuando ya todos creian que aquello habia desaparecido, vieron una
vieja que les dijo: - iDadme agua, que me muero de sed! - Tomala de
allf si la quieres, - contestaron los nifios al mismo tiempo.
Entonces la vieja les ech6 esta maldici6n: - Por haber sido poco
caritativos, cada uno de vosotros os convertireis en un murito y asi
hareis un muro grande.
Asi se form6 la represa de Maricao, sitio verdaderamente pintoresco.

34. LA BAMBUA.
Una vez en tiempos muy remotos vivia una princesa india en Maricao.
Era princesa y tenia un hijo al que queria mucho. El nifio salia todos los
dias a paseo para distraerse
Un dfa, al llegar los espafioles a Maricao. el nifio se fue a pelear para
defender su patria. Su mama no queria dejarlo ir, pero como el era tan
valiente se fue y no volvi6 mas. Despues de muchos dias, al ver su mama
que el nifio no venfa se puso a llorar.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 407
Fue tanto lo que lloro, que sus lagrimas se formaron una corriente de
agua y a esta corriente se le da el nombre de Bambua.
La princesa se qued6 alli convertida en un hada. Esa hada todo el dia y
toda la noche se las pasa llorando.
Al pasar por ese lugar, todos los pasajeros escuchan un gemido y si uno
se acerca se oye la melodiosa voz de la princesa.
Ella no volvera hasta que su hijo no vuelva. Su hijo no volvera hasta
que no haya en Puerto Rico lo que llamamos una raza que tenga los ojos
colorados y el cutis verde.
Si hubiese algun hombre o mujer en la isla que se atreviera a ir allf y
preguntara el motivo de esos gemidos, ella le responderia y se desencan-
taria.

35. UN ESCLAVO.
Una vez tenian en una casa un esclavo al que no querian mucho y el
amo como era el que menos lo queria, lo mandaba al trabajo sin tomar
cafe. No le mandaban almuerzo, no le dejaban comida y cuando el
llegaba del trabajo Ilegaba con mucha hambre, porque como no comia
nada durante el dia se encontraba con hambre.
Un dia el esclavo, viendo que no le daban nada se sento debajo de un
palo de higuera que habia donde el trabajaba, a decir: - El amo no da
cafe, el amo no da almuerzo, el amo no da comida, el amo no da ropa y
zapatos y yo desnudo; pues negro, acuestate a dormir. Se acost6 a dormir
hasta la hora de irse para la casa de su amo.
El amo en cuanto el llegaba le preguntaba que hasta donde habia
llegado el trabajo y el negro le decia que hasta el higuerito y el amo le
decia que estaba bien.
Al otro dia temprano cogia la azada y se iba para el trabajo y desde
que llegaba se sentaba debajo del palo de higuero a decir: - El amo no da
cafe, el amo no da almuerzo, el amo no da comida, el amo no da ropa ni
zapatos; pues negro, acuestate a dormir. Y se estaba durmiendo hasta
que se iba para la casa del amo.
El amo cuando llegaba le preguntaba que hasta d6nde habia llegado y
el le decia: - Mi amo, hasta el higuerito llegue.
Un dia el amo vi6 que el esclavo le decia como le preguntara que hasta
donde habia Ilegado en el trabajo, le decia que hasta el higuerito, y el amo
vi6 que era como una charla lo que tenfa con el.
Al otro dia seguin se fue el esclavo para el trabajo se le fue el amo
detras y se le escondi6. El esclavo desde que llego al trabajo fue diciendo
lo mismo de todos los dias y el amo como estaba escondido lo oy6 y se
fue para la casa y en cuanto el esclavo llego a la casa le pregunto que hasta
donde habia llegado y el esclavo le contesto que hasta el higuerito.
Entonces el amo sabia que ya el esclavo no hacia nada en el trabajo
porque no se le daba nada y el amo de este esclavo fue y compr6 una taza
de cafe y le encarg6 a la esclava que le dejara aquella taza de cafe bien

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408 yournal of American Folk-Lore.

llena y cort6 media libra de pan, de las que se usaban antes y se la puso
en la mesa con la media libra de pan y lo llam6 para que se tomara el
cafe. Fue y se lo tomo y despues que se fue para el trabajo dijo al negro: -
Hoy mucho cafe y pan.
A la hora del almuerzo le mandaron almuerzo, el que no se comia; se lo
comi6 y todavia sin hacer nada; en la tarde fue y le tenfan mucha comida;
le tenian zapatos, ropa nueva y un sombrero.
Al otro dia se puso la ropa nueva, los zapatos, el sombrero y se fue para
el trabajo; se sento bajo el higuerito y dijo: - Ave Maria, el negro muy
bonito y con zapatos nuevos; ahora no me pican las hormigas; que cara y
negro, trabaja hasta que te lleve el diablo.
Y sigui6 trabajando.
Por la tarde, cuando llego a la casa del amo este le pregunto que hasta
d6nde habia llegado y el esclavo le dijo :-Mi amo, pa' arribade higuerito.
no se hasta donde he llegado.
Y siguio el esclavo trabajando mas que los otros y el amo lo sigui6
cuidando mejor que a los otros.

36. LA CONFESI6N DEL ESCLAVO.


Esta historia se remonta a los tiempos de la esclavitud de la raza negra
en Puerto Rico.
Por aquella epoca reinaba un profundo espiritu religioso que pasaba de
lo exagerado. Durante los sagrados dias de Semana Santa, no habia quien
dejara de confesarse para limpiar asi su alma de los pecados adquiridos
durante todo el aiio. Se confesaban ricos y pobres, hombres y mujeres;
nifios, adultos y ancianos; blancos, mestizos y negros.
Precisamente en un viernes santo, dia en que el Cuerpo del Sefior se
hallaba expuesto a las miradas de todos los creyentes, fue a una iglesia
lejana, por cierto del lugar en que vivia, un esclavo y montado en un
chiringo perteneciente al amo, cuyo negro esclavo jamas habia visitado
una iglesia durante sus permanencia en esta isla.
Al llegar a la iglesia se desmont6 y amarr6 el chiringo a la puerta. Al
ver el salon (porque en realidad el no sabia donde se encontraba) dijo:
- Que salon bueno pa un baile! iPa eso no jabian mandao a buscar!
iA lo menos aquf hay baile ...... porque este salon no pue se pa menos!
Anduvo algunos pasos y llegando a la capilla de la Virgen del Carmen,
la que se le apareci6 a una vecina que se llamaba Juana, le hablo en esta
forma: - Hola, amai Juana, ia ute tambien la mandaron a buscar?
iy no la deje ahora memo barriendo el batey ? i Que e lo que hay aquf,
baile? Ya sabe ..... lo primero e de nosotro. iPero que cachorrata!
PPorque no me contesta ? iTan argullosa porque ta ahi trepa!
Despues de hablar tanto con su vecina, como el la llamaba, se dirigi6 a
otra capilla y viendo a la Virgen de Monserrate le dice: - iHola,
comay Gertrude! iUte tambien vino al baile? Po ahi ta comay Juana.

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Po-to Rican, Folk-Lore; Folk-Tales. 409

(Veda que nosotro, do siempre bailaremos alguito ? Bueno, ya lo sabe


...... iPero que argullosa ta ute tambien! Ta como comay Juana que
tampoco me contesta. Cara ..... me canso de jablale y ni siquiera me
mira. i Quien la vei tan argullosa!
Despues que se canso de hablarle como nadie le contestaba se fue a
otra capilla. Esta capilla era la de Cristo y al verlo se asombr6 de tal
manera que grito: - iAy bendito! A ese hombre lo han matao y lo han
clavao ahi! iQue pufiala le han dao! iMia lo chorro e sangre ..... !
iPero que gente mala! iEl pobre depue que lo han matao lo han dejao ahi
clavao! Me voy pa que no vayan a pegai conmigo.
Mientras el esclavo hacia todo lo que hizo, un cura que estaba en el
confesionario le estaba observando y al verlo llegar a la capilla del Sefior
le hablo de esta manera: - Sefior, venga aca, dUsted no sabe que estamos
en dias de confesiones? iPues estamos en Semana Santa!
Lo llev6 al confesionario y le dijo: - Hinquese.
Pero se crey6 el esclavo que el cura le decia que se incara (del verbo
incar , v muy asustado se quit6 un botin y ensefinndoleun pie le decia: -
Yo no me pueo jincar porque toy toito jincao con lo morierer y la espina
e blero.
Entonces el cura le indic6 que era doblar las rodillas y le explic6 todo;
tambien le hablo de la muerte de Cristo.
Cuandoel cura le hablo de la muerte de Cristo el esclavo se crey6 que el
le hablaba del hombre que el habia visto y muy asustado se par6, que no
sabia que hacer. Entonces exclamo: - i Que y he matao a ese hombre!
iNo, sei6o; yo no se quien lo ha matao!
Mientras el cura se descuido el esclavo pego una carrera y dejando el
botin sali6 de la iglesia, mont6 en su chiringo y salio como un rayo.
No habia llegado a su casa cuando se encontr6 con unos campesinos
que venian para la iglesia y al verlos les pregunt6 para donde iban y cuan-
do le contestaron les dijo: - Miren, viren para atra, que alli han matao
un hombre y tan averiguando quien lo mat6. Yo tuve que deja un zapato
y el sombrero porque salio un hombre con una saya y un gorro y queria
de tooo..... mo que yo le dijera quien lo habia matao. En eso me le
safe v aqui toy, por mi parte ya tan avisao. Ahora cuando comay Juana
venga preguntenle y ella les dira.

37. HISTORIA DE TRES ESCIAVOS.


Habia una vez tres negros africanos que tenian ganas de venir a Puerto
Rico, pero no sabian el espafiol, por lo que no se atrevian a venir.
Un dia uno de ellos les dijo a los otros dos: - Vamos para Puerto Rico
y cuando hablen algunas palabras las escribimos en un papel y asi
podemos aprender el espaniol.
Cuando llegaron oyeron decir: "Nosotros mismos", y lo escribieron en
un papel.
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410 4o0urnal of American Folk-Lore.

Despues fueron a almorzar a una fonda y oyeron decir a un hombre:


"Porque quisimos", y lo escribieron en el papel y ya sabian decir: Noso-
tros mismos, porque quisimos.
Despues estaban unos hombres jugando barajas y pasaron los tres
africanos por alli y oyeron decir: "En seguida", y lo escribieron tambien
en el papel.
Un dia los tres negros fueron a pasear por una carretera y al lado de un
puente vieron a un ahorcado y se pararon a verlo. En seguida vino la
policia a ver lo que ocurria en el puente.
Cuando lleg6 la policia les preguntaron a los tres negros: - c Quien fue
el que mato a ese hombre ? Y ellos dijeron: - iNosotros mismos! Y la
policia les pregunt6 otra vez: - ~Y por que lo mataron? Y ellos repi-
tieron: - Porque quisimos. Entonces la policia les dijo otra vez: - Pues
vamos a la carcel. Y ellos dijeron: - En seguida. Y se los llevaron para
la carcel.

38. HISTORIA DE UNOS ESCILAVOS.


Habia una vez unos esclavos que se huyeron y se fueron a un monte.
A los pocos dias ellos dijeron que habian de ir a misa pero como no se
atrevian a salir de alli, dijeron que ellos la iban a hacer.
Se fueron a un gran arbol y alli debajo cogieron a dos de ellos y los
amarraron de una de las ramas. A aquellos les llamaban la Virgen y el
Cristo. Despues se arrodillaron todos y empezaron a decir: - Quien
hace los sorullos hoy ? - Mariny grande. - Po dile a Marin y grande que
jaga los sorullos mas grandes, que el pobre padre se queda con toda el
hambre.
Los amos estaban buscandolos y cuando llegaron a donde estaban
ellos uno de ellos dijo: - iFo, a branco me jie! Y otro dijo: - iQue
branco, ni branco .....! - y sigueron su misa.
Cuando los amos llegaron a donde ellos estaban, cogieron a la Virgen y
al Cristo, como ellos los llamaban, y los otros arrancarona correr y a los
que cogieron les fueron dando azotes hasta que llegaron a su casa y
cuando les iban dando ellos decian: - iNo da, amo; no da; yo no vuelvo a
dilme! Los otros iban diciendo por el camino: - Yo dici a ti: "A branco
me jie", y tu diciste que no.

39. E, NEGRO SALVAJE.


Habia una vez un matrimonio que tenia un nifiito muy bonito y en la
casa donde este matrimonio vivia habia un negro salvaje, muy salvaje.
Los padres del nifnitono lo sabian y un dia estaba el padre en el trabajo
y madre en la cocina. Entonces vino el negro y cogio al nifiito y se lo
la
llevo al centro de un monte, cogio al niiiito, lo puso en el suelo y le dijo: -
Juega ahf con esos platanos, que con ellos te voy a comer. El niiiito se
puso a jugar con los platanos.

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Porto Rican Folk-Lore; Folk- ales. 4II

En cuanto el padre del nifio lleg6 a la casa le dijo a la madre que d6nde
estaba su hijo. La sefiora empezo a buscarlo y no lo encontr6. Despues
buscaron al negro y tampoco lo encontraron.
Entonces fueron y buscaron a los civiles, que era lo que antes habia
y los civiles empezaron a buscar y no encontraron a ninguno de los dos.
Siguieron buscando y no los encontraron. Se fueron al centro de un monte
y alli los encontraron, pero se quedaron quietos para ver lo que iba a
hacer el negro con el nifio. El negro le dijo al nifiito: - No faltan ni cinco
minutos para comerte con los platanos.
Entonces los civiles lo cogieron y mataron al negro y los padres del
nifiito dijeron que nunca mas cogerian a un negro; y de esto va como
ciento veinte y cinco afios.

40. JOSE.
IRraseel tiempo de la esclavitud en Puerto Rico.
El padre del marido de mi abuela era un hombre que poseia una opu-
lenta fortuna y con motivo de engrandecerladedic6se a comprar esclavos.
Don Carlos .... vivia en un campo muy solitario.
Uno de sus esclavos era Jose, pero si analizamos el caso, Jose no era un
esclavo, era uno de la familia.
Jose era un negro robusto, de un tamaiio regular, ojos muy saltados y
con un pelo que podia llamarsele un colch6n. Este esclavo era el senorito
de la casa; su trabajo era hacer mandados y correr en coche.
Cierto dia, la sefiora de Don Carlos le dijo: - Jose, vete al gallinero
ndmero tres y traeme dos gallinas hermosas. - iSi, nifia! - contest6
este humildemente, y se dirigio hacia el gallinero.
Al cabo de media hora de camino lleg6 el negro al sitio de su destino y
despues de descansar un largo rato, trat6 de capturar una gallina, que
por cierto era muy lista. Jose corria tras ella, pero el ave no se rendia.
Por fin, Jose hizo una pausa; estaba jadeante y el sudor empezaba a ba-
fiar su rostro, y no solo su rostro sino todo su cuerpo. Nuestro prota-
gonista quedose taciturno y con los ojos clavados en la gallina que le
miraba desde lejos. Alz6 su rostro hacia el cielo y abriendo sus ojos de una
manera sobrehumana prorrumpio en unas frases sacrilegas diciendo: -
iPor que Dios no me ayuda? Maldito sea, etc.
Al concluir sus frases miro hacia todos los cuadrantes en busca de la
gallina, pero esta habia desaparecido.
De pronto sintio que alguien se cogia de su espalda y lo apretaba vi-
gorosamente. Hizo el un esfuerzo para defenderse, pero entonces las dos
personas que lo habian capturado apretaron su cuerpo de una manera tan
horrenda, que este crey6 morir.
Todos iban silenciosos. El pobre negro trato de echar una mirada re-
trospectiva, pero sinti6 que lo azotaban sin misericordia. Muchas veces
trat6 de averiguar quienes eran las personas que lo castigaban, pero no
pudo conseguirlo.
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412 yournal of American Folk-Lore.

Esas personas misteriosas que azotaban al esclavo, corrian acelerada-


mente con la presa, cruzando bosques espesos y valles profundos hasta
que hicieron una pausa frente a un corpulento arbol que estaba ya seco
a causa de lo viejo que era.
Entonces nuestro negro, viendo que estaba casi libre, mir6 hacia atras
y vi6 un conjunto de manos que lo alzaban lentamente hasta llegar a lo
mas alto del arbol, y alli, como puesto en la cruz, lo ataron con bejucos
hasta mas no poder y le pusieron una corona de cadillos y zarzas.
Para completar su desventura esas sombras misteriosas le azotaron un
largo rato hasta que este exclamo: - iPerdonadme, Sefior! Entonces
todos los castigos cesaron, pero el negro qued6 en la cruz inmovil y
moribundo.
Eran ya como las seis de la tarde y el negro no aparecia.
Don Carlos penso que este se habia dado a la fuga, pero no hallo raz6n
para esto. Todo el mundo estaba alarmado en la casa. La sefiora de Don
Carlosorden6 que todos los esclavos salieran de sus celdas y se dispersaran
por toda la finca en busca de Jose.
Los esclavos que eran mas de cien, salieron de sus cuarteles y empeza-
ron a desfilar como soldados. A los pocos momentos todos habian des-
aparecido. Despues de haber recorridotoda la finca sin encontrar una sola
huella, regresaron a la casa.
Al amanecer del dia siguiente, Don Carlos salio en su caballo en busca
de Jose. Cruzo el bosque gritando: - iJose, Jose! - pero solo contest6
el eco.
Al llegar junto al envejecido arbol, grito con toda su energia y esta vez
le contest6 una voz debil.
Don Carlos miro hacia la cumbre del arbol y vi6 aquel Cristo y lleno
de sorpresa exclamo: - i Gran Dios! Que es esto ? El negro no contest6.
Don Carlosgalop6 hacia la casa y a las pocas horas estaba de vuelta con
cuatro negros que bajaron al infeliz.
Jose relato la historia a sus libertadores y fue conducido a la casa donde
su rostro causo gran sorpresa por lo demacrado que estaba.
Desde aquel dia las tercianas no se alejaban de el, hasta que murio a los
pocos meses.
41. EL ESCLAVO SIMPLICIO.

Serian las cuatro de la tarde de un dia de diciembre que caminaban por


un camino vecinal, porque entonces no habia carreteras, dos companeros.
Uno se llamaba Simplicio y el otro Juan Santana. A este uiltimo lo
apodaban El Guapo porque era muy garatero. Simplicio se fue con el
referido Santana, a un baile de Navidad que habia en una hacienda
cercana.
Serian las siete de la noche mas o menos y los dos amigos no habian
llegado al fin de su jornada; les faltaria un kilometro cuando el negro
apercibi6 el sonido de los timbalas y le dijo a Juan: - Compae, eta la

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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 4I3
cosa que la parte. - Que la pate, - dijo Santana con voz sarcastica. Si
yo no llego a baila mi primer danz6n con mi adorada Sinforosa, voy a
entra a palo a derecha y queda con toito triguefiito lavao. V depue voy
a comeme buche.
-- Pero po Dio, compae, no jeche nuetro baile a pede. 4No ve ute que
si ute jentra a palo limpio no va a queda una puga en la casa, y no va ni a
baila mi dancita melancolica sonora ?
- iY eso que impota! Mire compae, no me diga na, compae, que estoy
decidio; eta noche me voy a come e corazon de quarquier riva que me
quiera quita a mi querida Sinfo.... i Ay que tengo una ganilla de proba
ete coco macaco que compre lo otro dia en una botica de la ciuda!
Cuando los dos compafieros llegaron a la citada casa, los timbales
cesaron de tocar y don Anacleto, amo de la casa, salio a recibirlos diciendo-
les: - ( Que tal, y ute como ta fnorSimplicio ? - Yo, bien, como tres en
una bota. Ya ute ve, aunque tengo los treinticinco siempre me vuelvo
loco po lo baile. Tambien le dio la mano a Santana, pero con mala gana;
pues el ya sabia que le habian puesto El Guapo porque era celebre
acabando los bailes a palos.
Simplicio no encontraba donde ponerse de tanto gozo al ver tantas
morenitas. Cada vez que el timbal sonaba el se reia y lucia sus dientes
blancos.
Por fin, serian las ocho de la noche dio comienzo la fiesta, pues como
era tiempo de Navidad, antes de empezar obsequiaron a los concurrentes
con pasteles, arroz con dulce y otras golosinas.
Como Santana era tan lambio se fue para la cocina a comer como un
hambriento. Con esto estaba Simplicio como un loco por toda la pequefia
sala. Busco con la vista a su amigo y no lo vio por todo aquello.
Entonces convido a Sinforosa a bailar y empezo a danzar con ella, pero
en aquellos instantes sale Juan de la cocina y se encuentra con Simplicio.
Habia tomado tanto y estaba tan embriagado que cogio el palo, golpeo
a Simplicio y fue rodando hasta el batey. Entonces le dio un palo al
quinque y en la obscuridad entro a palo a derecha e izquierda con todo el
que cogio a su paso. Anacleto llevo un palo en la nariz, que todavia debe
estar padeciendo del golpe. Del palo que le dieron a Simplicio no supo ni
como llego a casa de su amo al otro dia.
A los dos dias se volvieron a ver los dos amigos y Simplicio creyendo
que Santana le iba a dar, por poco se muere. Entonces el le dijo: - Mie
compae, no me vuelva a convida pa ir a ninguinbaile que el amo me tiene
sentenciao pa darme cincuenta azote; pue el mayordomo de la jotra
jacienda se lo dijo. - Pue compae, le acompaniolos sentimientos y que le
peguen de lo bueno.
Simplicio compro un fuete y se lo regalo al mayordomo.
Mientras le pegaban a Santana, Simplicio conversaba con Sinfo muy
alegremente.

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414 Journal of American Folk-Lore.

42. LA CABEZA.
Habia una vez dos amigos, los cuales se querian mucho. Tuvieron que
partir para la guerra. Cuando volvieron, una vez rifieronpor una pequefia
tonteria. Tanto se mortific6 uno de ellos que mat6 al otro y despues
huyo. Los alguaciles buscaron mucho, pero no se pudo descubrir por fin
quien fue.
Al cabo de diez afios, el hombre volvi6 a la ciudad, creyendo no ser
descubierto. A el le gustaba mucho la cabeza de ternera.
Un dia pas6 por una carniceria y vi6 una cabezo de ternera; entr6 yla
compro.
Cuando iba pensando como decirle a la sirvienta que queria la cabeza,
repar6 en que se paraban a mirarle todas las gentes. De pronto un alguacil
lo cogi6 por un brazo e invitandolo a que inmediatamente descubriera lo
que llevaba alli envuelto, que asi llamaba tanto la atenci6n.
Descubri6 el hombre lo que levaba y quedo horrorizado al ver que en
vez de la cabeza de ternera, era la cabeza de su antiguo amigo, que dejaba
tras si un gran reguero de sangre, como si en aquel momento la hubiera
separado con su espada del cuerpo de su amigo.
En el momento se descubri6 que el habia sido el autor del crimen. Los
alguaciles lo cogieron y lo llevaron al patibulo.
La calle en que se verific6 tan terrible escena se llama: La Calle de La
Cabeza.

43. EL HOMBRE Y LA PUERCA.


Pues sefior, este era un hombre que tenia una puerca, pero estaba muy
flaca del hambre que pasaba, pero su amo se propuso engordarla.
A los dos o tres meses se vi6 con tanta necesidad, que tuvo que matar
la puerca. Le cort6 la cabeza y la puso encima de una mesa. En ese mo-
mento Ilego un compadre suyo y le dijo:
- Mire compadre, si la deja un mes mas, le hubiera sacado tres
cuartillos de manteca!
Y la cabeza de la puerca abri6 los ojos y le dijo:
- Pue, pue, iporque me matate?

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