Cuentos Folklóricos Del Conejo de Puerto Rico
Cuentos Folklóricos Del Conejo de Puerto Rico
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THE JOURNAL OF
AMERICAN FOLK-LORE
VOL. 40 - OCTOBER-DECEMBER, 1927 - No. I58.
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3 I4 3ournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 3I5
huerto para su ranchito dijo: - Buenos dias, ranchito mio. El ranchito
no le contest6 y dijo: - iAdios! mi ranchito no conversa, en mi ranchito
hay gente; y vuelve y dice: - Buenos dias, ranchito mio. Y el tigre le
contesta: - Buenos. A lo que el conejo dice: - Esto es lo que yo queria
saber, si en mi ranchito habia gente o no.
Y se fue sin entrar en el ranchito; en seguida fue a donde estaba la
novia del tigre y le dijo: - iDeje al tigre, que ese es un caballo mio!
Y la novia dijo: - iNo me diga usted eso! Y el conejo le dijo: - Pues
bueno, si lo traigo de caballo ilo deja a el y me coge a mi ? Y ella acepto.
Cuando vino el tigre a casa de la novia por la noche, le dijo la novia
que el conejo le habia dicho que el era caballo de el. Y dice el tigre: -
iMafiana, donde quiera que lo vea lo hago venir aca y despues lo mato!
Lo encontro en la carretera y le dice el tigre: - iHoy lo mato yo a
usted! iEs cierto que usted fue a decirle a mi novia que yo era caballo
suyo ? Y le dice el conejo: - iAy! ipero como le voy a decir eso a su
novia ? Usted sabe que yo no hablo por detras de nadie y tambien que yo
estoy enfermo aqui desde ayer y no puedo ir alla, porque no puedo andar.
Y le dice el tigre: - Pues montese encima de mi para llevarlo alla.
Y cuando se fue a montar brinco y cay6 por el otro lado y dijo: -
jAy! compae,no puedo, no puedo, que le hace falta una cosita... a... a...
que se llama aparejo. Se puso los aparejos el tigre y al brincarle encima
cay6 por el otro lado. - Compae no puedo, si es que le hace falta otra
cosita. - ~Pero que cosita? - Una cosita que se ponen los caballos en
la boca, que se llama freno. Volvi6 a brincar el conejo y se cay6 por el
otro lado y le dijo: - iCompae no puedo! - iQue es lo que le pasa?
e Que le hace falta, compae? - Una cosita de esas que se llaman espuelas.
Busco la espuela y se la di6 y al brincar el conejo cay6 por el otro lado.
- jCompae, no puedo! - dijo el conejo. - iY que necesita, compae?
,A que le meto cuatro palos y le rompo las costillas? - lAy! compae,
compadezcase de mi que estoy enfermo. Bdsqueme una varita y vamonos.
Y despues que estuvo servido de la vara, el conejo salt6 y se mont6
y emprendieron su camino andando poco a poco, y cuando llegaron al
pie de la casa de la novia del tigre, le dijo el conejo a esta: - iNo se lo
dije que el tigre era caballo mio! Y le espet6 la espuela y arranca a
correr y lo dej6 ensillado.
El conejo jugaba muchisimo a la baraja y el compaetigre habia puesto
un mufieco de brea con una baraja y cuando el conejo fue a jugar con
el muieco de brea, el conejo gan6 y el muniecono le pago. Lleg6 el conejo
y le di6 con el pufio izquierdo y se qued6 pegado y le dice: - iSueltame,
porque si te doy con el pufio derecho te reviento! Y al no tener contesta-
ci6n, llega y saca la mano derecha y le da y se qued6 pegado. Entonces
le dice: - iSueltame, porque me quedan los pies, que si te doy te mato!
Y vuelve y saca y le da con todas sus fuerzas y se quedo pegado y dijo:
- iSueltame, porque me queda la cabeza y la barriga, que si te doy
caes muerto del susto! Y llega y le da y se queda pegado. Viene el tigre y
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3 6 37ournal of American Folk-Lore.
Pues sefior, esta era una vez que el conejo, el tigre y el perro hicieron
sociedad para casarse; el tigre para sembrar un platanal; el conejo para
ayudarle al perro a hacer un pozo de beber.
El tigre sembro su platanal, el perro llam6 al conejo para hacer el
pozo. Y el conejo le dijo: - Haganlo ustedes que yo no les hago nada.
Entonces el tigre y el perro sembraron su yautial, su batatal y su
platanal y el pozo y el conejo no quiso ayudar a nada.
Cuando estaba de cosecha el platanal, el conejo se iba y le robaba los
platanos al tigre. El perro volteando el platanal le dijo al tigre: -
Compay, mire que nos estan robando los platanos. Entonces el tigre le
dijo al compay perro: - Tenga usted esa escopeta y guardela. El perro
amanecio en la tala. El velo en el platanal y se fue a robarle las batatas.
Al otro dia, cuando fueron a voltear, el conejo le habia sacado las
batatas. - Tenga compay tigre la escopeta y vaya a velar el batatal.
El conejo aquella noche se fue al yautial a velarlo, por la noche como
tuvieron hambre fueron a velarlo al yautial a ver compay si lo cogian
esa noche. El conejo como sabia aquella noche, se fue al platanal y
se rob6 diez racimos de platanos estando ellos velandolo en el yautial.
Al conejo le da sed y como no sabia donde estaba el pozo, se encamin6
arriba de un palo alto, al pimpollo y se cans6 de mirar y vi6 a donde
estaba el pozo. A eso de medio dia el conejo encontrandose desfallecido,
se fue a una sabana a donde estaba el pie del pozo. Alli le obscureci6 con
el cuidado de que cuando el tigre y el perro viniesen a buscar agua para
que cuando ellos se fueran el lienar su vasija. Vinieron a las seis de la
tarde juntos los dos; el conejo estaba escondido observando lo que ellos
conversaban a ver como lo podian coger.
Entonces el perro alz6 la vista y alcanzo a ver al conejo donde estaba
y le dijo: - iCompay tigre, mirele donde esta! Al verse descubierto el
conejo se enterr6 en su hoyo y saco un ojo para afuera.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 31 7
Cuando el tigre iba corriendo detras de el se pas6 en rumbo largo y no
lo encontraron. Dicen el tigre y el perro: - Compay dde que manera
cogeremos ese pillo, que nos esta haciendo daio ? Dicele la mujer del
tigre: - El esta enamorado de mi hija. - iCompay, de esa manera lo
cogeremos. Entonces dicele compay perro al tigre: - Vamos a hacer una
mufieca de brea. - Bueno, compay.
Se pusieron y calentaron brea y prepararon la mufieca, la vistieron
de mujer, la pusieron en una mesa a las seis de la tarde en el platanal.
Luego le pusieron un queso en una mano; como a las diez de la noche se
apareci6 el conejo dandole las buenas noches a aquella sefiora y le dijo:
- Buenas noches, sefiorita; seiiorita, buenas noches. Y le dijo: -
Sefiorita, usted no me quiere hablar. Buenas noches, seiiora; pues ya
que usted no me quiere hablar, deme un pedacito de queso. Como nadie
le hablo, le di6 una bofetada y qued6se el conejo pegado de una mano,
de la cara de la sefiora. - iAy! sefiora, jsuelteme! si usted no me suelta
le doy otra bofetada. La seiiora no lo solto de aquella mano. - iPues si
no me suelta le meto otra bofetada! Se la tiro, quedose pegado de las
dos manos y se puso a comer el queso. A las tres de la mafiana sinti6 el
ladrido del perro; cuando el perro estaba llegando se le salio un grito, que
el lo tenia preso. Lleg6 el tigre y el perro dice: - iOh amigo mio, aqui lo
teneis! - iOh compay, que me va usted hacer a mi! Si estoy velandole
los platanos.
Lo soltaron de alli y el conejo se les escap6 y a media noche se fue a
un matadero a coger carnita de los cueros. Sac6 dos ensartas y venia
cantando con las dos ensartas en la mano. El tigre abre la puerta y lo
siente y lo llam6. El conejo, para que el tigre no le hiciera nada le presenta
las dos ensartas de carne, y le dice: - Compay, vamos al matadero.
Y el tigre le dice: - dA que, compay? - Compay, en el matadero
estan dando la carne y han matado como diez y seis bueyes.
Y efectivamente, habia carne en el matadero. Cuando llegaron el
tigre y el conejo, el conejo le dijo al tigre: - Compay, jechele mano a
un pernil! El tigre cuando le iba a echar mano al pernil, los carniceros
le cayeron a palos y el conejo se fue y el tigre se fue huyendo.
En ese tiempo, el conejo al otro dia estaba por alia entre un matojo
v el tigre volteando por alli y el conejo que se amarra un pafiuelo en la
cabeza. - Compay, esta noche hay la gran comelata en casa del rey
le6n y no puedo ir porque estoy malo. Compay, se que hay como treinta
novillos y cuarenta cerdos y no puedo ir a pie porque estoy malo.
El conejo le habia dicho a la sefiora del tigre que a que lo montaba y
ella le contesto que el no era suficiente hombre para montar a su marido.
- iA caballo me veras con el! Entonces dicele el tigre al conejo: -
Compay, yo lo puedo llevar.
Y entonces entr6 el conejo arriba y saco una silla y se la puso encima
al tigre, volvi6 adentro y trajo un bocado; preguntole el tigre: - Compay
,para que es eso ?Y el conejo le dijo: - Compay, para sujetarme, que
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318 Journal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 3 19
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320 yournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 321
4. EL CONEJO Y EL TIGRE.
Habia una vez un tigre que tenia un ahijado que se llamaba el conejo-
El tigre convid6 a su ahijado a poner un corral y el ahijado le dijo que
si. Lo pusieron y todos los dias se lo despescaba y el y el padrino cuando
venian no encontraban peces; hasta que el tigre se puso en vela y lo
cogio robandoselos, pero no lo hizo prisionero.
Lo convid6 a sembrar una tala de melones y el le dijo que si. Sem-
braron su tala de melones entre los dos y le dieron condici6n. Cuando
las matas estaban colgadas vino el conejo a voltearlos y los vi6 que
tenian muchisimos y que estaban amarillos. El se puso a pensar de que
manera se los comeria e hizo la prueba con uno. Lo cogi6 y le hizo un
roto y le comio todo lo que tenia por dentro y se lo vir6 boca abajo y
no parecia que se lo habia comido y sigui6 comiendo y no dejo ni los
nuevos.
El padrino tigre que va a voltear su tala y encuentra todos los melones
amarillitos se fue a donde estaba el ahijado para que fueran a partir los
melones y el conejo le dijo que los vendiera y que le diera lo que le
pareciera. El tigre se fue y cogio dos bestias, las ensillo y se fue a coger
melones para llevarlos a vender, pero todos, uno por uno los fue regis-
trando y estaban agujereados. El tigre le dijo a la mujer que el se escondia
en el batatero, que se enterraba y dejaba los dientes por fuera, y ella
se iba a buscar a su ahijado para que le ayudara a sacar batatas y seria
la inica manera que se lo podia comer. La mujer se fue a buscar al
conejo y el marido se escondio en el batatero y dej6 los dientes por fuera
para cuando el conejo viniera y le pusiera un pie encima, se lo comia.
Cuando el conejo vino se puso a sacar las batatas y al ir a sacar un
pie se fija que alli estaban unos dientes y el empez6 a pincharlo con el
mocho y si no es por la mujer lo mata. El tigre no encontraba la manera
de cogerlo y se fue al rancho del conejo y se escondi6. Cuando el conejo
vino dijo: - iJu, ju, ju! me huele a padrino. Y se puso en la puerta a
llamar: - Mi rancho, mi rancho, mi rancho, mi rancho, iju! Hoy parece
que esta alguno, porque mi rancho siempre que no hay nadie el me
contesta. Y volvia: - Mi rancho, mi rancho. Y el rancho entonces dijo:
- Que quieres, que quieres? Y dijo: - iJu! si mi rancho no habla
cc6mo me va a contestar ?
El tigre le dijo a la mujer que el se hacia el muerto y mandaba a
buscar a su ahijado y se lo comian. La mujer lo fue a buscar llorando
muchisimo y el vino llorando tambien, pero cuando lleg6 le pregunto
que si el cuando se muri6 no se habia tirado tres pedos y ella le dijo que
no. - iAh! pues muerto que no tira pedos, no es muerto. Nada, pero
el muerto se tir6 tres pedos corridos: iprru, prru, prriu!y el dijo: -Por
aqui es camino; muerto que tira pedos no es muerto nada.
Un dia que el conejo estaba en el monte distraido y el tigre iba de
caza, lo cogio y le dijo: - jAhorasi que es verdad, que tu no te me salvas!
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322 yournal of American Folk-Lore.
5. EL TIGRE Y EL CONEJO.
Habia una vez un tigre y un conejo que eran muy amigos y despues
de ser muy amigos eran compadres. El tigre tenia una finca muy hermosa,
muy bien fincada, en la cual tenia sembrado mucho mafz. El conejo no
era tan rico- como el tigre y de noche le robaba maiz para llevarselo
para su madriguera y el tigre notaba que cada dia le faltaba mas maiz.
Un dia el tigre compr6 un muneco muy grande, de la estatura de un
hombre, lo unto de brea y lo puso en la tala de maiz con un pedazo de
pan en las manos y a la noche cuando el conejo fue a coger el maiz, se
encontr6 con el hombre de brea, le salud6 y le pidio el pedazo de pan.
Varias veces y viendo que no le conversaba, le di6 coraje y le desafio a
pelear y viendo que tampoco le hablaba, brinco y le di6 una bofetada
y se qued6 pegado y entonces por la mafiana lleg6 el tigre y le dijo: -
iPajarito, tui aqui! Pues vente conmigo que te voy a guisar hoy. Y lo
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 323
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324 7ournal of American Folk-Lore.
6. EL LOBO Y EL CUICO.
Este era y no de pital, una y dos son tres. Una vez habfa un lobo y
un cuico que eran muy amigos y siempre andaban juntos, pues la madre
del cuico y la madre del lobo eran muy buenas amigas y siempre se
pasaban prestandose todo lo que necesitaban, como arroz, manteca,
tocino, sal, especies y todos los pertrechos de una comida y cosas de
comer para todos.
Pero pasa que un dia los dos muchachos, o mejor dicho, el lobo y el
cuico, tuvieron que pelear en el monte, pero el lobo era grande y el cuico
era como un rat6n y el lobo le gan6 al cuico, pero el cuico le dijo que
siempre se vengaria de el, pero el lobo como tonto, al poco tiempo se
puso de buenas con el cuico, pues el cuico aunque era pequeiio siempre se
recordaba de lo que le habia hecho el lobo.
Por fin del tiempo, lleg6 a ser su compadre y un dia se puso a jugar
con el lobo y le dijo: - Mafiana vamos a baiiarnos, compay, al rio de
los olivos.
En una quebrada que habia por detras de la casa de la may del cuico,
que pasaba por detras de la cocina, se pusieron a jugar al escondite en
unas cuevas que habia en la quebrada y le dijo el lobo al cuico: -
Compay, mafiana vaya a casa para que vea al nene que di6 a luz mi
mujer antes de ayer en la cueva que esta al frente de la casa de mi may.
Cuando el cuico sali6 para la casa del lobo, se puso una camisa blanca
listada, un cuello de gante y una faja colorada por las ingles. Fue de lo
mas lujoso. En seguida el lobo le dijo: - Pues sefior, va mucho tiempo
que nosotros estamos juntos y algo debe haber entre nosotros para que
nos respetemos. iPues usted quiere ser padrino del nene de mi mujer?
Pues el cuico lo acept6 con mucho gusto, pero segdn de chiquito que
era el demonio del cuico, era de malo.
En seguida sali6 para irse a casa. El sabado siguiente vino a la casa
del cuico y le puso el agua o bautizo al nene del lobo y empezaron a
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 325
tratarse como compadres, pero el lobo donde iba a creer que el cuico se
acordara del disgusto del cuico y el lobo cuando eran pequefios. Y el
cuico siempre se acordaba de la alegata que tuvieron y decia que siempre
se vengaria del gaznat6n que le di6 el lobo.
Pues al poco tiempo enviud6 el lobo y tenia una muchacha, la cual
era amada del cuico y un dia la muchacha le dijo al cuico que ella no se
comprometia con el, porque era muy pequefio, y el lobo iba tambien
a la casa de la muchacha y la joven esta le dijo: - Si un dia viene aquf
el lobo, te mata y no hay quien te libre de la muerte. Entonces el cuico
le dijo: - Si por eso tui no me quieres, no temas nena, pues compay
lobo es un caballo que siempre esta a mis 6rdenes; conque esto es lo
unico que te digo, por eso no me dejes, que en seguida yo te lo pruebo.
Entonces la muchacha le dijo: - Bueno, para yo quererte a ti y com-
prometerme contigo, tienes que venir montado en el lobo; si lo haces,
seras ti mi amante. Pues en seguida fue a su casa y cogi6 un pedazo de
tela y se envolvi6 una pata y se hizo el cojo. En seguida fue a casa del
lobo, entonces el lobo le dijo: - Compay, mafiana vamos a ver a la
muchacha, pues es sabado y por lo tanto, dia de salir a un paseo por la
vecindad entre los vecinos.
Entonces el cuico se puso a llorar y le dijo: - iCompay! jay! estoy
cojo y no puedo andar! Pero el lobo como bueno le dijo: - Yo lo llevo
al hombro a casa de mi paloma, pues hace un tropel de dias que no la veo.
Al otro dia el lobo sali6 a casa del cuico y le dijo: - Compay, m6n-
teseme en el hombro. Entonces se monto y se dejo caer y le dijo: -
Compay lobo, yo no me puedo sujetar sin que usted se ponga unos
aparejitos.
El lobo por llevar al cuico a casa de la muchacha se los puso. Entonces
el cuico se mont6 y como matrero y sin vergiienza se dejo caer y le dijo:
- Compay, no me sujeto si no le doy un apretoncito para que no le
viren los arreos. Y se puso los cinchos y el cuico se mont6 y se dej6 caer
otra vez y le dijo: - iAy, compay, yo no puedo andar si usted no se
pone una gurupera, pues la silla se le va al pescuezo! El lobo como era
tan bueno se dej6 poner una gurupera, pues era cosa de un hombre
demasiado de Juan de Dios. Entonces se le monto y el demonio del cuico
se dej6 caer y le dijo: - Compay, no puedo montar si no se pone un
frenito.
Entonces el gran alcornoque se dej6 poner el freno y se le mont6 y
entonces le dijo: - Compay, me pongo mis espuelitas, - y se las puso
y en seguida el diablo del cuico le metio las espuelas hasta el flame.
Entonces el lobo se sac6 brinco y empez6 a correr como una guinea y
cuando lleg6 a una jaula que habia enfrente de la muchacha, le grit: -
iMaria, Maria, Maria, as6mate para que veas al lobo como lo llevo de
caballo! Y la muchacha se asusto al verlo y el cuico llego a casa de la
muchacha y lo amarr6 de un palo pero tan alto que tenia la cabeza
levantada y la boca abierta a causa del freno que tenia puesto.
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326 7ournal of American Folk-Lore.
7. EL TIGRE Y EL CONEJO.
Hace mucho tiempo, el tigre y el conejo eran amigos y compadres.
Un dia que estaban de caza, cazaron entre los dos un bonito cabrito
y ambos querian comerselo y allf tuvieron un gran disgusto y el tigre
qued6 de que cuando encontrara al conejo, comerselo, y se fueron los
dos compadres.
Cuando el conejo no se acordaba de este compromiso lleg6 el tigre y se
entr6 en la casita del conejo, para cuando viniera, comerselo allf, pero
el conejo era astuto y dijo al llegar a la casita: - Buenos dias, mi casita.
Y la casita no contest6. Entonces exclamo el conejo: - Todos los dias
me contestas y hoy no me has contestado, te voy a quemar. Y el tigre
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Porlo Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 327
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328 yournal of American Folk-Lore.
9. EL CONEJO.
Habia una vez un hombre que tenia unas cuerdas de terreno y todas
las noches iba compay conejo alli a robarle las frutas.
El hombre puso un mufieco de brea con una baraja y cuando compay
conejo vino le dijo: - Voy medio peso a la sota. Compay conejo gano y
dijo: - iPagame mi medio peso! Y no se lo dio, pero compay conejo le
di6 una bofetada y se qued6 pegado y dijo: - iSueltame! Y no lo
solto y le dio otra bofetada y se qued6 pegado. Compay conejo le dijo: -
iOye, sueltame! Si no me sueltas te doy otra bofetada.
No lo solto y le di6 una patada y se quedo pegado. Entonces le dijo:
- iSueltame! Y no lo solt6 y se qued6 alli pegado.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 329
-Sientate y ponte una sobre las rodillas - y cogi6 una piedra y le di6
un golpe encima de la nuez y el tigre cayo al suelo gritando y el conejito
le dijo: - iCobarde! si no sabias comer nueces ya aprendiste.
Como a las dos horas se levanto el tigre del suelo pensando c6mo el se
la cobraria y a los tres dias encontro al conejito cargado de sogas y le
dijo: - Ahora no te me escapas, me vas a pagar lo que me hiciste el otro
dia. - i A mi que...! -- contest6 el conejito - muerto de una manera o
muerto de otra: va a hacer una tormenta y el viento me va a llevar y si
caigo en el mar qquesera de mi ? - Y esas sogas que llevas - pregunto
el tigre - aparaque son? - Para amarrarme de un arbol a ver si
puedo salvarme. - Pues mira, conejito - dijo el tigre - amarrame a
mi, pues como tu eres pequeniodonde quiera te metes. - Bueno, ya que
a ti te ha dado por eso, asi lo hare.
Y lo amarro bien de una palma y luego que lo apret6 bien le pregunto:
- ~Estas bien amarrado? - Un poquito flojo de aqui. - Y ahora
destas bien ? - Si - contest6 el tigre. - Pues preparate que ya empez6
el viento a soplar - y le di6 como veinte cuartazos con una soga. El
tigre empez6 a gritar y el conejito a reirse. - i Que tormenta mas fuerte!
- le decia el conejito, y a los tres dias fue que se pudo soltar.
Cuando sali6, muerto de hambre, se encontr6 con el conejo que estaba
en la orilla de un charco mirando para el fondo donde se veia la luna
que parecia un queso. - jAhora si que no te me escapas! - le dijo el
tigre - jte como, porque te como! - No me comas hasta que no nos
comamos ese queso que esta alli en el fondo, me voy a tirar a cogerlo,
esperame tu aqui en la orilla. - Como yo no tengo confianza en ti me
tirare yo. - Tirame a mi, que llego mas ligero. El conejo asi lo hizo, y
le dijo: - Te voy a amarrar esta piedra para que llegues mas pronto.
Y lo tiro y no ha salido; alli estara todavia.
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330 5ournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 33r
el ahijado le dijo: - (Cuando el se murio no meneo una pierna? - y
ella le dijo que no. Y el conejo le dijo: - El que se muere menea una
pierna. Y el tigre mene6 los pies, y el conejo le dijo: - jAnda! a mi no
me comes tui - y se fue para su casa.
El conejo tenia un rancho y una noche sali6 y el tigre se escondi6 en el
rancho del conejo y cuando el conejo vino le dijo al rancho: - Buenos
dias, mi rancho. Y el rancho no se los contest6 y el dijo: - iAdios!
ique tiene mi rancho que no me contesta los buenos dias ? Y el tigre se
los contesto y el le dijo: - jAnda! a mi no me cojes tu. Y cuando el tigre
lo cogio y lo ech6 entre un saco y cuando el se sali6 cay6 entre el agua
caliente y lo que habia echado era una piedra y al padrino le cay6 el
agua caliente encima y a la sefora y se murieron.
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332 3ournal of American Folk-Lore
16. EL CONEJO.
Esta era una vez que habia muchos animales juntos que eran grandes
amigos, pero el que mayor astucia tenia era el conejo.
Una vez en que el compadre conejo furecogido preso por un hombre
y amarrado frente a la casa para hurgarlo con una pua caliente, pas6
el compadre tigre y le dijo: - Comzpayconejo, jpor que esta usted alli ?
- iAh! compay tigre, porque quieren obligarme a que yo me coma esos
dos becerros que usted ve alli dy como quiere usted, que yo siendo tan
chiquito, me los pueda comer? - Pues compadre, -- le dijo el tigre -
yo lo suelto a usted y usted me amarra y yo me como los dos becerros.
- Pues convenido, - dijo el compay conejo, y asi lo hizo.
Claro esta, cuando vino el hombre con la pia caliente se la enterr6
al compay tigre, el que reventando la soga se fue dando grandes alaridos
y jurando vengarse del compadre donde quiera que lo encontrara. -
El compay conejo - decia - me la pagara en todo tiempo
Este sabiendo que el compay tigre se vengaria de el, se subio a un palo
que estaba cubierto de zarzas. Un dia acerto a pasar por alli el compay
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 333
tigre y mirando al palo vi6 a su compay conejo: tan pronto como lo vi6
le dijo: - iAh! so perro, ya me la pagara. Pero el conejo sabiendo el
peligro que corria le dijo en seguida con un fingido acsento: - No me diga
usted nada, compadre tigre, que va a venir una tormenta que no van a
quedar ni los tucos. - Pues mi querido compadre - dijo el tigre
amarreme a mi tambien.
El tigre fue amarrado y el conejo se escap6. Cuando el tigre vi6 que
su compadre lo habia vuelto a engafiar se fingi6 el muerto por lo que
todos los animales empezaron a llorar a gritos. - Compadreconejo - le
decian, - vaya a ver a su difunto amigo y compadre. Y el conejo con-
testo: - Yo no lo voy a ver, porque muerto que respira no es muerto.
I7. IL CONEJO.
Una vez habia un conejo que era compadre de un tigre.
Un dia el tigre encontr6 al conejo amarrado de un palo; el conejo lo
vi6 y le dijo: - Compay, va a hacer una tormenta que no va a quedar.
gente viva, me he tenido que amarrar de este palo para que no me lleve
- Compay, amarreme a mi, que yo no tengo soga y me va a llevar -
dijo el tigre. - Compay, pues suelteme usted a mi, para yo amarrarlo
a usted.
El tigre lo desato y el conejo lo amarr6 a el. Entonces el conejo cogio
un palo y le di6 una fuetiza, que lo dej6 casi muerto y le decia: - iToma,
ahora es que viene la tormenta, ruan, ruan, ahora es que esta fuerte!
El conejo ya que estaba cansado se fue y lo dejo por muerto. El tigre
estuvo alli un dia amarrado; por fin se solt6 y dijo: - Yo voy a matar
a mi compadre, donde quiera que lo encuentre.
El conejo se fue a comer unos melones y por donde el se metia, le
pusieron un mufieco de brea. Cuando el conejo lleg6 le dijo: - iOh!
compay, qquehace usted alli ? El mufieco no le contesto y el conejo le
dijo: - Qu'evamos a jugar baraja ? El muiieco tampoco le contest6. -
Compay, usted esta medio serio conmigo, mire que yo doy unos punos
que no hay quien los resista; yo como garbanzas todos los dias y tumbo
al mundo si quiero. Compay, dpero por que es que usted no me habla ?
yo le voy a meter un bofet6n que no va a quedar ni un cantito de usted.
iOh! No me contesta. iBum! iVa! El conejo se quedo pegado de las dos
manos. - Compay, isuelteme, que si le doy con los pies lo voy a matar!
El mufieco no le contesto. - iOh! no me suelta everdad? ipues toma!
ipam! Se qued6 pegado de los pies. - Compay, jsuelteme usted,
porque si le llego a dar con la barriga lo voy a reventar! porque aqui es
que yo tengo los garbanzos vivitos. Y el mufieco no le contest. -
iAh! no me suelta ipues toma! iplam! Y se cay6 el mufieco y se quedo
el conejo pegado. - lAy! mire bendito compay, suelteme usted, mire
yo le lavo la carita, las patitas, las manitas, la barriguita.
Entonces la vieja ama de los melones vino y cogi6 al conejo y se lo
llevo y lo amarro de un espeque y fue a calentar el agua y decia la vieja:
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334 Yournal of American Folk-Lore.
- Hoy yo como arroz con conejo. Pas6 el tigre por alli y le dijo: -
Compay, buscandolo andaba. - Callese compay, usted no sabe para que
me tienen aqui. Mire compay, es que para comerme un caldero de arroz
y dos de habichuelas; pero mire usted no sabe, yo soy tan chiquito
que no me va a caber todo eso. El tigre le dijo: - Pues compay, amarreme
a mi que soy grande. El tigre lo solt6 y el conejo lo amarro lo mas que
pudo. Al momento viene la vieja y dice:
- iDe tan chiquito a tan grande! Y le tiro el agua caliente al tigre
y este del brinco que di6 cayo muerto y el conejo despues se murio de
arrepentimiento de lo que habia hecho con su compay.
En una ciudad habia un conejito. Ese conejito fue a hablar con Dios
para que le diera una mujer. Dios le dijo que llevandole las lagrimas del
le6n, el diente del caiman y la sangre del tigre.
El conejo se fue para la montafia encontr6 al tigre y le dijo al conejito
que para que cortaba bejuco, y el conejito le dijo que para amarrarse,
porque iba a hacer un temporal. El tigre le dijo que lo amarrara a el. El
conejito lo amarro y le corto el rabo y recogio la sangre en un pote.
Pas6 mas adelante y encontro al leon, el le6n le dijo: - Que pasa
por casa, compay conejo? Y el conejito le dijo que su mama se habia
muerto. El le6n se echo a llorar y el conejito le recogio las lagrimas.
Paso mas adelante y se puso a sujetar una pena, el caiman le dijo:
que que pasaba que sujetaba aquella penia y el conejo le dijo que si
aquella pefia se caia mataria a la ciudad El caiman sac6 los dos dientes
y se puso a sujetar la pefia con los dos dientes. El conejito sac6 el martillo
y le tiro y le rompio un diente y se lo ech6 al bolsillo.
El conejito fue a donde estaba Dios y le dijo que le diera la mujer
porque habia conseguido sus tres cosas que le habia encargado. Dios
le dijo que siendo un conejo tan pequefio atreverse con las tres personas
bravas ~que seria si tuviera mujer?
Esta era una vez y dos son tres, en que un tigre vigilaba a una liebre.
La liebre por ser tan astuta, siempre vencia con sus tretas a su vigilante.
Bueno, pues un dia en que estaba la liebre sentada sobre una piedra
comiendose un pedazo de pan con queso, se le apareci6 el tigre y le dijo:
- iOh! comaeliebre, venga aca. - iNo! tdi me comes. Y el tigre volvi6
a decir: - No, si solo quiero saber a donde usted consiguio eso que se
esta comiendo. La liebre se trag6 un bocado que estaba masticando y
luego contest6 al que le estaba preguntando: - Pues el pan lo cogi de
aquella canasta que ves alli y el queso lo cogi de ese que ves en el charco.
Y no sabe usted que el pan lo llevaba una mujer que estaba esperando
al tigre con un palo en las manos. Lleg6 el tigre a la canasta y la mujer
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 335
le afloj6 el garrote dejandole medio muerto. Entonces el tigre volvi6 a
donde estaba la liebre para preguntarle el sitio de donde cogio el queso.
La muy astuta le sefial6 para el charco y le dijo que aquello redondo
que veia era un queso bonisimo, del mismo que ella comia; pero el tal
queso era el sol que solo al reflejarse en el agua siempre aparece redondo;
pero la astuta le dijo al tigre: - Mire, compadre, que se tiene que
tirar con fuerzas (pero era para ver si se achocaba con alguna piedra),
porque es hondisimo.
Entonces se tiro y sali6 medio achocado, pero el no espero, se le fue
detras en seguida. Cuando la liebre se ve obligada a detenerse, es en
una piedra y le dice: - iOh, compadre tigre, mire que se cae el mundo,
si no me ayuda a sujetar esta piedra!
Entonces el tigre se pone a sujetarla. Cuando ve el tigre que se fue
la liebre, suelta la piedra y se queda admirado, porque no se cay6 el
mundo. Entonces dice: - Esta liebre no dura a mafiana. Y se le va
detras. Entonces la encuentra en una palma y le dice: - iOh! comadre
liebre <que hace alli? Y entonces ella le dice: - jPues nada, que vienen
tres ciclones. Entonces el tigre se sube y le dice: - Enlieme igual que
usted - y ella coge y lo amarra bien y coge un garrote y le da el primer
cantazo y entonces el tigre dice que ese es el primer ciclon y ella le dice:
- Si, ese es el primero. Y entonces el dice: - i Que fuertes son estos
ciclones! Entonces le da los otros dos y lo deja muerto. Se acabo mi
cuento y se lo llev6 el viento.
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336 7ournal of American Folk-Lore.
una y cuando lleg6 a donde estaba la coneja y le dijo las mismas palabras
del conejo, tenia la voz tan gruesa como al principio y la coneja no le
ech6 el canasto, porque como al principio, extrano la voz del tigre, que
no era igual a la del conejo su hijo.
Entonces volvio para atras el tigre y fue otra vez a la herreria y les
dijo que ya se la habian dafiado que se la compusieran bien hasta que
fuera bien fina. Asi se la hicieron, pero le dijeron que no comiera nada
en su camino, porque se le dafiaba la voz otra vez.
Asi lo hizo el tigre y al llegar a la palma donde estaba la coneja le
dijo: - iOh! madrina la rondali yo; ay quien si, ay quien no, ay mira
la gracia de Dios. Y entonces la coneja pensaba que era su hijo el conejo
y le tir6 el canasto como lo hacia cuando era el conejo, pero el tigre
entonces subio y se la comi6 a la coneja y baj6 por la palma harto como
una ballena.
Al poco rato lleg6 el conejo y le dijo las mismas palabras de siempre,
pero las repiti6 dos o tres veces y no le tiraba la coneja nada. Entonces
empez6 a llorar y a dar exclamaciones y se fue andando por la montafia
hasta que se hall6 con el tigre que estaba acostado con su madre, en la
montafia.
El conejo se di6 de trazas para matar a ambos y empez6 por sujetar
una gran pefia y a hacer muchas fuerzas y a dar gritos y a llama r al
tigre. Cuandovino el tigre, el conejo le dijo que si no le ayudaba a sujetar
aquella pefia, se le cafa y hundiria el mundo. Y el tigre por evitar que
se hundiera el mundo, le ayudo a sujetar la pefia y el conejo se fue por
la parte arriba y le tir6 otra mayor y lo mat6 al tigre y entonces se fue
andando por la montafia y encontr6 a la madre del tigre tumbada en el
tronco de un arbol y la mat6 tambien y asi los mato a ambos y desquit6
la muerte de la coneja su madre.
Habia una vez un tigre y un conejo que eran compadres. Una viejita
tenia un huerto y en el tenia sembradas unas matas de pepinos. El
conejito, como era tan sabio, se iba todas las noches a comerse los pepinos
hasta que la vieja una noche se puso en vela y vi6 que el conejo era
quien le comia sus frutas. La vieja dijo: - Yo te cojo a ti. A la otra
noche le puso en la puerta un mufieco de brea.
Cuando el conejo iba para el huerto se encontro un negro en la puerta
y dijo: - Quitate de ahi o te doy un bofet6n. Y como no se quitaba,
le
le di6 el bofeton y se le qued6 la mano pegada. Pero fue dandole bofeto-
nes y patadas y cabezadas, hasta que se qued6 todo pegado.
Al otro dia, cuando vino la vieja y vio al conejo, lo cogi6 y se lo llevo
para su casa, lo at6 bien y se fue a buscar agua y leia. Mientras que la
vieja fue a hacer sus mandados, se le aparecio su compadre tigre y le
pregunt6 porque lo tenian amarrado alli. El le contest6 que querian
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 337
que se comiera un cerdo, y el no podia porque era muy chiquito. Entonces
el tigre dijo que lo amarrara a el y el conejo como astuto en seguida lo
at6.
Cuando vino la vieja, noto que el animalito se le habia puesto mas
grande. Puso el agua para pelarlo. El tigre decia: - Que sera lo que
esta haciendo esta vieja? Cuando estaba echando el agua hirviendo
para pelarlo decia: - Yo me lo como, yo me lo como. La vieja le dijo: --
< Que es lo que te quieres comer? Y el tigre le contesto: - El cerdo, el
cerdo. V la vieja le contesto: - Pues ahi va agua caliente en vez del
cerdo.
Cuando estaba echandole el agua se escapo el tigre y ech6 a correr
diciendo: - Hoy mato yo a mi compradre conejo. Pero cuando se
encontr6 con el conejo no le hizo nada, pues el conejo le dijo muchisimas
mentiras y el tigre se las crey6.
Despues el conejo convido a su compadre a comer cocos. Cuando
estaban comiendo cocos, el conejo se subi6 a la palma y enlpezo a comer.
Entonces el tigre le pregunto que como era que abria los cocos, el com-
padre conejo le contesto que los tiraba para arriba y despues los esperaba
en la cabeza. El tigre quiso hacer como le dijo su compadre y cuando le
cay6 el coco en la cabeza lo dej6 achocado y se le salio un grito. El
conejo le dijo que asi le habia pasado a el.
Cuando bajo su compadre conejo se fueron los dos para su casa y
se acostaron a dormir. Al otro dia el conejo le dijo a su compadre tigre: -
Compadre, me dijieron que va a haber una tormenta que no va a dejar
nada que no se lleve.
El tigre le pregunt6 al conejo que c6mo se iba el a escapar de que no
se lo Ilevara y le contest6 el conejo que se iba a atar de un palo de los
mas gruesos que encontrara en el monte. El tigre le dijo al conejo que
lo atara a el primero. El conejo lo at6 muy bien y busco una vara de
Juancaliente y le di6 una fuetiza de padre y muy sefior mio.
Le di6 el primer cantazo y le dijo al tigre: - Compadre, esta es la
primera ventolera. Y le sigui6 dando cantazos hasta que acabo con el.
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338 Yournal of American Folk-Lore.
24. RATONCITOPEREZ.
Un dia la cucarachita Martina se encontro un centavo, pero como
ella nunca habia tenido un centavo se volvi6 loca de alegria. - iDe
que lo comprare? - dijo. - Si lo compro de arroz, se me gasta; silo
compro de cafe, se me gasta; si lo compro de pan, se me gasta; si lo
compro de carne, se me gasta y todo lo que compre se me gasta; pues
dejame comprarlo de almid6n.
Se fue a comprarlo de almid6n y dej6 al ratoncito Perez cuidandole
la olla hasta que ella viniera y sucedi6 que el ratoncito se cay6 dentro de
la olla. Cuando ella vino se puso a buscar al rat6n, que era su companero
y lo encontr6 dentro de la olla. El ratoncito Perez cay6 dentro de la
olla, la cucarachita Martina lo canta y lo llora.
Entonces la cucarachita se empolv6 bien con el almidon y se sent6 en
la puerta. Pas6 un buey y le dijo: - Cucarachita Martina, iquieres
casarte conmigo ? - Co6mohaces td? - le pregunt6 ella. - Moo, moo.
- iOh! no, yo no me caso contigo porque me asustas.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 339
Paso un caballo, le hizo lo mismo; pas6 un leon, le hizo lo mismo;
pas6 un perro, le hizo lo mismo; pas6 un cabro, le hizo lo mismo; pas6
un gato, le hizo lo mismo y paso un conejo y le hizo lo mismo. - CCuando
yo encontrare otro como el ratoncito Perez ? - decia la cucarachita, -
que todos estos me espantan.
Estaba muy triste al verse sola, cuando paso un rat6n. - Cucarachita
Martina ~quieres casarte conmigo? - le pregunto el rat6n. - ~Y como
haces til? - le pregunt6 la cucarachita Martina. - Pues yo hago:
jchuf! jchui! - dijo el. -- Ah! pues si, jcomo no me voy a casar contigo !
Si tui te pareces y haces como mi ratoncito Perez.... !
Se casaron y volvio la cucarachita a vivir con el rat6n como si fuera
con el otro y por nombre le puso el segundo ratoncito Perez.
Habia una vez una arafiita que vivia con el ratoncito Perez. Un dia
en que la araiita estaba barriendo se encontro un centavo. - Que
comprare con este centavo? - se puso a pensar. -- Carne?, no, que
se me acabara muy pronto; span?, tampoco, tambien se me acabara
pronto; ~azdcar?, no, se me acabara pronto. Despues de pensar mucho,
dijo: - Ya se, comprare una cinta y me la pondre en el cuello.
Se fue a comprar la cinta y dej6 al ratoncito cuidando la olla. Cuando
la araniita se fue, el ratoncito fue a menear la olla y se fue dentro. Al
poco rato llego la arafiita y no encontro al ratoncito y se puso a buscarlo
por detras de la puerta, en el ropero, en el badl, en el tocador; desputes
dijo: -- Oh! quizas adentro de la olla. Y se fue a ver si estaba dentro
de la olla y lo encontro alli.
Se puso a cantar y a llorar: - Ratoncito Perez cayo en la olla, arafiita
Martinez lo canta y lo llora. Despues cogio la cinta y se la amarr6 en el
cuello y se sento pensativa en el balcon de su casita.
Al poco rato pas6 por alli un buey y le dijo: - Araniita, ite quieres
casar conmigo? - iC6mo td haces? - le dijo - moo, moo. - jAy!
no, me asustas. Despues paso un perro y le dijo: -Aranita jte quieres
cascar conmigo? - Co6motu haces? Y le ladr6. -- Ay! no, que me
asustas. Despues paso un lobo. - Arafiita jte quieres casar conmigo ?-
Co6mo tui haces? - Y le dijo el sonido. - jAy! no, que me asustas.
Por fin paso un ratoncito y le dijo: - Aranita jte quieres casar conmigo ?
- ~C6mo tfi haces? - iChut! jchui! jchui! - jAy! si, si, si, que me
haces recordar a mi maridito el ratoncito Perez.
La noche de las bodas el ratoncito Perez llevo pan, azficar, queso y
arroz. Se casaron y vivieron felices. Desde entonces no se quema el
ratoncito.
26. LA CUCARACHITA MARTINEZ Y EL RATON PEREZ.
Habia una vez una cucaracha; ella encontro un centavo, pero ella
nunca habia tenido un centavo. La c,ucaracha no encontraba de que
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340 Yournal of American Folk-Lore.
Una vez y dos son tres que habia una cucarachita Martina que estaba
barriendo la puerta de su casa y se encontr6 un centavo y dijo: - Si lo
compro de cebolla, se me acaba.
Se fue a la tienda y compro un centavo de harina de pan se meti6 en
el papel se salio del papel y se asom6 a la ventana. Pas6 un caballo y le
dijo: - Caballo, ite quieres casar conmigo ? Y el le dijo: - Si. Y entonces
ella le dijo: - ~C6motd haces? - iGi! igi! jgi! - no; que me asustas.
Paso un gato y le dijo: - Gato, jte quieres casar conmigo ? Y el le dijo:
- Si. Y ella le dijo: - iCo6motu haces? - jMiau! jmiau! - no; que
me asustas. Paso un perro y le dijo: - iTe quieres casar conmigo ? Y le
dijo: - Si. - Co6motut haces? - iJau! ijau! ijau! - no; que me
asustas. Pas6 un rat6n y le dijo: - Rat6n jte quieres casar con nmigo?
- Si. - ic6mo tu haces ? - iJui! ijui! ijui! Y se casaron.
Por la mafiana era domingo, se fue ella a misa y lo dejo a el al cuidado,
de la sopa que estaba hecha y que no la meneara con la cuchara chiquita,
sino con la grande; pero el la meneo con la chiquita y se cay6 dentro de
la sopa. Y nadie le contestaba cuando vino la cucarachita a tocar a la
puerta. La empuj6 y la abrio y vi6 que el rat6n estaba en la sopa y se
puso a cantar: - Ratoncito Perez cay6 en la olla, la cucarachita Martina
lo canta y lo llora.
La cucarachita convid6 al rat6n y al gato, perros, cucarachas, y se
comieron entre todos sus sopas.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 34T
28. LA CUCARACHITA MARTINA.
Esta era una vez y dos son tres, que habia una cucarachita que se puso
a barrer detras de una puerta, se encontr6 un centavo y se puso a pensar
que de que lo compraba para que le durara para toda su vida. Ella decia
que si compraba biscocho, se le acababa y si compraba azucar, se le
acababa y acabo por comprarlo de almid6n.
Se fue a su cuarto y se empolv6 la cara bien. Despues se asomo a la
ventana y paso un gato. La cucarachita le dijo: - Gatito, jte quieres
casar conmigo? El gato le dijo que si. La cucarachita le dijo: - CC6mo
tu haces de noche? - iMiau! imiau! imiau! - iAy! no, no, me asustas
mucho.
Al poco rato paso un gallo; la cucarachita le dijo: - jTe quieres
casar conmigo ? Y el gallo le contesto: - Yo si. Y la cucarachita le
pregunto: - Co6mohaces tu de noche ? - Y el le contesto: - iCucuruci !
cucuructi! cucurucut!- iAy! no, no, me asustas mucho.
Al poco rato pas6 un rat6n y la cucarachita le dijo que si el queria
casarse con ella y el ratoncito le dijo que el si. La cucarachita le pregunto
que c6mo hacia el de noche: - iChuf! jchui! jchuf! - iAh! si si jcomo
no! pues adelante, ratoncito. Co6moti te llamas? dime tu nombre. El
ratoncito le dijo: - Yo me llamo ratoncito Perez.
Al dia siguiente se cas6 la cucarachita Martina con el ratoncito Perez.
A los dos dias de haberse casado, por la maiiana la cucarachita se fue
para misa y dejo al ratoncito para que le meneara la olla pero al ratoncito
al menear la olla se le fue la cuchara de la olla. El ratoncito fue a coger
la cuchara y se le qued6 la mano, fue a coger con la otra mano la cuchara
y se callo dentro de la olla.
Cuando lleg6 la cucarachita a su casa, se desvisti6 y empez6 a llamar
al ratoncito, pero al ver que el ratoncito no venia empez6 a buscarlo,
pero no lo encontraba y dejo de buscarlo. Se puso a comer, pero cuando
fue a sacar la comida, vi6 al ratoncito quemado y se puso a llorar: -
iPobre ratoncito, pobre ratoncito! jEl ratoncito Perez se cay6 en la olla
y la cucarachita Martina lo canta y lo llora! iPobre ratoncito Perez que
se cavy en la olla y la cucarachita Martina lo canta y lo llora!
Se acab6 mi cuento con ajis y pimiento.
29. LA HORMIGA.
Habia una vez una hormiga que queria casarse. Un dia estaba barriendo
al frente de su casa y se encontr6 un centavo; ella compr6 un sombrero,
un vestido y puso un puesto.
Al siguiente dia ella se visti6 y se fue a pasear. Cuando iba se encontro
con una changa; ella le dijo que si se queria casar. El le dijo que si, pero
le dijo que cantara y cuando empezo a cantar le dijo que no, porque la
asustaba. Luego encontr6 un zangano; le pregunto lo mismo pero
tampoco sucedi6.
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342 37ournal of American Folk-Lore.
30. EL BURRO.
Pues sefior,esta era una vez que habia un hombre que tenia un burro.
Ya el burro estaba muy viejo y como no podia trabajar el dueiio dijo
que lo iba a matar. El burro oy6 estas palabras que dijo su amo, le
caus6 maravilla al burro y decia para si: - jComo podra ser que des-
pues de yo haber trabajado tanto me vayan a matar en pago de mi
trabajo! Yo me he de huir esta noche y echarme a andar.
La noche siguiente el burro sali6 huido de la casa y ech6 a andar y
despues de haber andado mucho lleg6 a una casita y alli encontr6 a un
gato que de viejo que era, lo iban a mandar matar, porque era bonisimo
y cuidaba mucho la casa de los ratones, y maullaba el gato con muchisima
pena y el burro le dijo: - iPor que aullas asi, camarada? Y entonces
el gato le dijo lo que le pasaba en su casa. Entonces el burro le dijo: -
Pues ven conmigo. Y echaron a andar y despues de haber andado
muchisimo encontr6 un perro que ladraba con muchisima pena, y el
burro le pregunto: - iPor que ladras asi, camarada? Entonces el perro
le contesto: - Porque yo cuidaba muchisimo el armazon y como ya
estoy viejo y como no puedo cuidar mas, me van a mandar matar. Y
entonces el burro le dijo: - Pues ven conmigo.
Y se fueron los tres anda y anda y anda y anda, y despues de haber
andado mucho mas, encontro un gallo que cantaba con muchisima
pena y entonces el burro le dijo: - i Que te pasa, camarada? ipor que
cantas asi ? Y entonces el gallo le dijo que el era bonisimo y ahora como
estaba viejo y no podia hacer una buena pelea, lo quieren matar. Entonces
el burro le dijo: - Pues ven conmigo. Y se fueron todos juntos y despues
de haber andado muchisimo se encontraron un chivo y el burro le dijo:
- iPor que berreas asi, camarada chivo ? El chivo le dijo que el era un
buen padron y que como ya estaba viejo y no podia estar con sus com-
panieras,lo querian matar, y entonces el burro le dijo: - Pues vente con
nosotros. Y echaron a andar y despues de haber andado una larga
distancia llegaron a un camino que cogia para una montafia y ellos
dijeron: - Vamonos por aqui. Y echaron a andar.
Despues de haber andado muchisimo, llegaron a un arbol muy alto
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 343
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344 7ournal of American Folk-Lore.
un chorro grande y cayo por un roto abajo un chorro grande que moj6 a
uno de los que dormian abajo, que ya se habia despertado y estaba
rezando y cuando de pronto sinti6 un chorro agudo que caia sobre su
cabeza y eran los orines del chivo entonces llam6 a todos los demas que
estaban durmiendo alli y registraron la casa y los encontraron. Pero ya
el burro se habia tirado abajo desde que sinti6 el ruido de cuando se
levantaron los que estaban durmiendo y se puso de guardia en la puerta
del corral de la casa.
Entonces los duefios de la casa armaron un escandalo al encontrar
alli todos aquellos animales y los animales se sublevaron contra la gente
y ellos despues de encontrarse azorados por la gente empezaron a
herirlos. La gente echo a huir porque ellos no podian hacerles nada a los
animales y entonces bien lejos de la montaiia se reunieron todos e hicieron
juntos el chiste de lo que les habia pasado en su misma casa.
El burro se habia quedado en el corral y cada vez que pasaba uno,
lo achochaba de una patada y ellos decian unos a los otros: - iMuchacho!
que malo era aquel de las macanas que estaba aca en el corral, que cada
vez que uno pasaba lo achochaba con aquellas dos macanas. Y otro
decia: - Y aquel otro de las siete navajas, que guapo era. Y otro decia:
jMuchacho! porque tut no viste aquel otro de los dos sables; jmira
c6mo me ha cortado todo! Y entonces otro dijo: - iY tu no viste
aquel de las veinte navajas, que cada vez que subia para arriba eran
veinte tajos. Era chiquito que casi no se veia. Y aquel otro mas grande-
cito que tenia dos banderas en la cabeza, cada vez que se sejaba para
atras e iba para adelante era un golpe que uno se caia; pero calla, el
mas bravo era aquel chiquito.
Pues bien, el caso fue que los animales se quedaron con la casa y el
dia siguiente por la maiana uno de ellos dijo: - Vamos a ver si se han
ido. Y ninguno se atrevia a ir, porque tenian miedo.
El caso fue que ellos tenian mucha hambre y el hambre les oblig6
a ir. Uno de ellos se fue poco a poco y llego a la casa ya por la maniana
que los animales se estaban lavando las caras, y el que fue vi6 al gato
que se estaba lavando la cara y como los gatos se pasan las patitas por
la cara, el lo vi6 y creia que el gato estaba jurando y le cogi6 miedo de
nuevo y si mucho le tenia antes mas le tenia ahora, y entonces se fue
corriendo a donde estaban los demas companeros y dijo: - iMuchachos!
aquel de las veinte navajas, jura que por esta y la que Cristo naci6,
que nos ha de matar.
Pero esto quiere decir que cuando el gato se pasaba la patita por la
cara o sea su mano, el creia que estaba persignandose y decia asi; pero
no era tal cosa, era que el estaba lavandose la cara. Pero ninguno crey6
esto, pues de tanto miedo que le tenian creian que era verdad que los
iba a matar.
Todos se desparramaronpor la montafia como bandidos, y los animales
se quedaron viviendo alli todos juntos y salvaron sus vidas de esa manera.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 345
31. LOS ANIMALES MUSICOS.
Habia una vez un seiior que tenia un burro viejo y como estaba tan
viejo lo mand6 botar a una montafia. Alli se encontro el burro a un
perro que lo habian botado porque ya no ayudaba en nada a su amo.
Se juntaron los dos animales y se hicieron amigos y continuaron su
camino.
A poco andar se encontraron con un gato que por no servir para coger
ratones lo habian botado tambien; al encontrarse le dijo: - [Ah! gato
'que buscas por estas montafias? - Que mi amo me bot6 porque yo
no cogia ratones. - Pues vente a buscar fortuna.
Luego se encontraron un gallo que se le escap6 a la cocinera y un pato
que tenian destinado para una cena. Se juntaron todos estos animales y
acordaron formar una banda de muisicay llegaron a la casa de los bando-
leros, se pusieron al frente de la ventana. El burro enganch6 las patas en
la ventana; el perro se puso sobre el burro; el gato sobre el perro; el
pato sobre el gato y el gallo sobre el pato y rompieron a un mismo golpe
la muisica. El burro rebuznaba, el perro ladraba, el gato maullaba, el
pato pedia la paz y el gallo cantaba. Al oir esto los bandoleros creyeron
que iban a matarlos y les dejaron la casa con cuanto habia. Los animales
se comieron cuanto habia y luego se fueron en busca de dormitorio.
El gato se acost6 en el fogon; el perro en la meseta; el burro en el pesebre;
el gallo en el cucurucho de la casa y el pato en el batey.
Como los bandoleros no habian comido, el capitan pregunt6 quien
queria ir a buscar candela a la casa, para hacer ellos su cena. Habia uno
que era mas listo y se dispuso a ir. Llego a la casa, subio por una puerta
de la cocina y por coger dos brasas de candela, cogio los ojos del gato;
brinc6 el gato y lo arai6o; fue a tirarse por la escalera y el perro lo
mordio; corrio por detras de la casa y el burro le dio dos patadas. Lleg6
a donde estaban los bandoleros y les dijo: - Alla no hay quien vaya.
En el fogon esta un barbero, que me corto con las navajas; en la escalera
esta el sastre y me cort6 con las tijeras y en el pesebre un hombre que
me jugo dos palos. Momentos despues en el cucurucho de la casa habia
otro que decia: - iEchamelo para aca{! iEchamelo! y habia otro en el
batey que decia: iLa paz! jLa paz!
Asi fue que los bandoleros olvidaron la casa y todavia los cinco muisicos
viven en ella.
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346 3yournal of American Folk-Lore.
iPobre animal, como vas a morir! Bueno, tanta fue la compasion, que
cogio su saco vacfo que acostumbraba llevar, lo tendio y cogio a la ser-
piente y la envolvio bien, se la echo al hombro y siguio con ella a cuestas.
El sol venfa saliendo con mas ligereza que en ninguno de los otros
dias, los rayos empezaron a darle al saco, la serpiente fue sintiendo
mayor calor y como a esto de media hora le dijo al hombre: - Sueltame
del saco, que ya yo estoy caliente y si sigues me voy a ahogar. Entonces
el hombre se puso y la saco. Como a esto de una hora le dice la serpiente:
-Tengo mucha hambre y te voy a comer. El hombre le expuso sus
razones diciendole: - iPero mira, despues de que yo te he salvado la
vida, me quieres pagar con comerme! Y entonces ella dice: - Ya he
esperado mucho y preparate. Al decir esto le dice el hombre: - Pues no
me comas todavia; vamos a poner tres testigos. Si ellos estan conformes
con que me comas entonces tii me comes.
Quedaron conformes. A los pocos pasos encontraron un buey muy
flaco, que al ver al hombre le dio un mareo, pero ellos se le acercaron y
le contaron la historia segfin habia pasado. Despues que el buey hubo
oldo la historia dijo: - iNada! Debes de comertelo, pero ligero, porque
el hombre es muy malo. Mira como me tiene de salud. El buey se fue
llorando y lamentandose de su suerte y maldiciendo al hombre.
Como a esto de diez minutos encontraron a un burro y al ver al hombre
le dio un temblor que se cayo. Ellos se le acercaron y le contaron lo
sucedido. Entonces dice la serpiente: - Mira que ya yo tengo uno de
mi parte. El burro dijo: - Mucho has tardado, cometelo en seguida.
Y prosiguio diciendo que el hombre era muy malo, que el por no andar
ligero habia llegado a aquel estado. Prosiguio su camino con igual
suerte que el buey, maldiciendo al hombre.
Anduvieron algunos pasos y encontraron a un sefior lobo vestido de
punta en lanza con un bombo y un baston regando sus piquetes. Este no
se azoro, vino hacia ellos y le contaron todo, todo lo pasado. Entonces
dice el lobo: - Tienes que poner la serpiente segfin la encontraste,
bueno, bueno; los ademanes, segfin paso la historia.
Entonces el hombre cogio a la serpiente y la echo encima de una
piedra y dice: - Asi fue como yo la encontre. Y entonces dice el lobo: -
Bueno, siga su operacion. Y el hombre cogio a la serpiente, la echo
dentro del saco y la amarro bien y dice: - Esto fue todo, y despues que
la calente y le salve la vida, me quiere ahora comer.
Entonces el astuto lobo dijo: - iHombre! jy td sabiendo que ese
es un animal dafiino que no se le puede hacer favor, y ademas teniendola
presa no coges una piedra y la matas! El hombre cogio el consejo del
lobo y la mato precipitadamente.
Despues el lobo le dice: - Yo te he salvado la vida, en pago de ella
lo que quiero es que me regales aquellas dos gallinitas blancas. El hombre
dijo: - iComo no! y agarro un palo y le entro con tantas ganas, porque
de doscientas gallinas ya le habia ilevado treinta y siete, que no hay que
decir que lo dejo en el fltimo suefio.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 347
Una vez habia una vieja que tenia una cabra. Un dia unos hombres
pasaron con unas matas de higo, se les cay6 una y la vieja la sembr6 en
el jardin. Un dia la cabra se comi6 la mata y cuando vino la vieja a
buscar la planta, vi6 que la cabra estaba comiendosela y se le fue detras
24*
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348 Journal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; FolRk-Tales.
349
bueno para cada uno de vosotros! abrid, que vengo muy cargada y el
peso me agobia. Pero los cabritos conocieron por la voz ronca que era el
lobo quien llamaba. - No queremos abrir, - dijeron, - tutno eres nues-
tra madre, que tiene una voz dulce y agradable y la tuya es ronca, td
eres el lobo.
Entonces el lobo se fue a casa de un huevero, compro una docena de
huevos, se los comi6 crudos para afinarse mas la voz y se encamin6 a
casa de la cabrita. Luego llamo a la puerta y exclamo con voz de tiple:
- iAbrid, hijos mios, soy vuestra mama que trae algo para cada uno
de vosotros! Pero el lobo habia asomado su pata negra por la ventana
y los cabritos que la vieron exclamaron: - No abrimos, nuestra madre
no tiene una pata tan negra como tu; tu eres el lobo.
Se fue el lobo entonces a una panaderia y dijo al panadero con voz
quejumbrosa: - Me he dado un golpe en el pie, untamelo de masa.
Conseguido su deseo corri6 a un molino y dijo al molinero: - Echame
harina sobre la pata y Dios te lo pagara. El molinero pensaba: - El
lobo quiere enganar a alguien - y se negaba a hacerlo, pero este le dijo
entonces: - Si no lo haces, te devoro.
Entonces el molinero se asust6 e hizo lo que pedia. Entonces el lobo
volvio a llamar a la puerta por tercera vez y con voz atiplada dijo: -
Nifios, abrid, soy vuestra mama que ha vuelto y trae algo bueno del
bosque para cada uno de vosotros. Los cabritos exclamaron: - Ensefia-
nos primero tus patas, para que veamos si eres nuestra madre o no. El
lobo les ensefi6 la pata, pero aunque estaba blanca olia muy mal y los
cabritos dijeron: - Nuestra madre huele bien, generalmente a patchouli
de establo y tu apestas; por consiguiente, eres el lobo. - No, hijos mfos,
es que al venir he metido la pata, Dios sabe donde, pero vuelvo a per-
fumarme y vuelvo en seguida.
El lobo marcho a casa de un perfumista y por cinco centimos le compr6
un frasco de perfume con el cual se moj6 las patas y volviendo a donde
estaban los cabritos, dijo: - Esta vez no direis que no soy vuestra
mama. Abrid pronto que hace mucho frio y no quiero pescar un catarro.
Los cabritos creyeron que era su madre la que llamaba y abrieron
confiadamente la puerta y el lobo salt6 y penetr6 en la habitacion.
Entonces los cabritos se asustaron y querian esconderse. Uno salt6
debajo de la mesa, otro se escondi6 en la cama, otro en la estufa, este en
la cocina, aquel en el armario, el sexto debajo del lavabo y el septimo
dentro de la caja del reloj. Pero el lobo los encontr6 a todos y no guard6
con ellos muchos cumplidos; se los devor6 uno despues del otro, sin
mascarlos siquiera para no perder tiempo, de modo que se los trag6
enteros. Al inico que no pudo encontrar fue al menor que estaba dentro
de la caja del reloj.
Despues que el lobo hubo saciado su hambre, se march6; se acosto
debajo de un arbol en el prado y se durmio profundamente. Al poco rato
volvi6 la cabra del bosque. i Que horrible espectaculo! La puerta estaba
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350 Yournal of American Folk-Lore.
abierta, las mesas, sillas y bancos por el suelo, la jofaina hecha pedazos,
y las mantas y almohadas fuera de la cama y extendidas por la habita-
cion. Busc6 a sus hijos y no los encontro en ninguna parte; los llamo
uno por uno, pero nadie contestaba, por fin nombro al menor, oyo una
debil vocecilla que decia: - Querida madre, estoy en la caja del reloj.
Lo sac6 y el cabrito le cont6 que el lobo habia venido y que habia devo-
rado a todos sus hermanos. Facil es eomprender c6mo lloraria la pobre
madre por la perdida de sus hijos. Llena de tristeza sali6 de casa y el
cabrito corrio detras de ella.
Cuando llegaron al prado vieron al lobo que dormia a la sombra de
un arbol, haciendo temblar las ramas con sus ronquidos; lo examinaron
por todos lados y vieron en su abultada panza algo que se meneaba. -
iDios mio! - pens6 la cabra - ,sera posible que mis hijos a quienes
acaba de cenarse, tengan adn vida? Mando al cabrito a casa a buscar
tijeras, agujas e hilo. Luego abrio al monstruo la barriga, sin que el se
despertara, y apenas habia dado un tijeretazo, un cabrito asomo la
cabeza. Sigui6 cortando y salieron los seis, uno despues de otro, sin
haber sufrido el menor dafio, porque la fiera en sus ansias se los habia
tragado enteros. i Que alegria! Todos cubrieron de caricias a su querida
madre y saltaron y brincaron.
Entonces su madre les dijo: - Id a buscar piedras con las cuales
llenaremos al informe lobo la barriga, mientras este dormido. Los
cabritos trajeron las piedras con toda prisa y le llenaron el vientre.
Luego la cabra lo cosi6 habilmente sin que el lobo lo notara ni se moviera.
Cuando el animal despert6, levant6se y fue al pozo a beber agua,
porque tenia mucha sed. Al andar, las piedras en su barriga, chocando
unas contra otras, hacian mucho ruido y el lobo en extremo sorprendido
exclamo: - i Que es lo que hace tanto ruido en mi barriga ? creia que
eran cabritos y son piedras. Cuando llego al pozo y se inclin6 para beber,
lo arrastr6 el peso de las piedras, cay6 en el agua y no pudiendo nadar,
se ahog6. Cuando los siete cabritos vieron esto, se acercaron corriendo y
en los mayores transportes de alegria exclamaron: - iEl lobo ha muerto!
iEl lobo ha muerto! Y bailaban alrededordel pozo donde yacia su verdugo.
La madre les acompainoen su alegria y tambien se di6 tres o cuatro
volteretas y afilo los cuernos contra un arbol, pero luego reunio a sus
hijos en corro y les hablo con la mayor gravedad en los siguientes termi-
nos: - En el mundo, hijos mios, es preciso estar muy alerta si no quiere
uno que le enganen. Para eso debeis tener presente lo que le ocurri6 a
un gorri6n. - dQue le pas6, mama? - preguntaron a un tiempo los
cabritos. - Yo les dire. Al lanzar el primer vuelo unos gorrioncitos
recien salidos del nido, mama gorriona les dijo: Si veis que algiin mucha-
cho se baja para coger una piedra, salid volando antes de que os la tire.
Uno de los pequefios la interrumpi6 de pronto diciendo: - Mama,
y si la lleva en la mano, ~no sera mejor huir en cuanto se le vea ?
Bien dicho, - exclamaron los cabritos aplaudiendo.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 35I
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352 ournal of American Folk-Lore.
37. EL MEDIOPOLLITO.
Esta era una madre que tenia un hijo bobo; su tinico capital era una
gallina, pero nunca podia dejarla echadaporque el bobo se le comia casi
todos los huevos.
Una vez dej6 echada a la gallina con siete huevos y el bobo se los
comi6 y le dej6 solamente la mitad de un huevo y la gallina sac6 un
medio pollo. El medio pollito se cri6 hasta que lleg6 a ser grande y una
vez que andaba por la montafia buscando gusanos, se hallo un tesoro
de tres botijuelas de onzas. Entonces se las trajo para la casa y en el
camino se encontr6 con un hombre y le dijo que le diera aquel dinero,
que el le daba maiz para que comiera.
Entonces el medio pollo le dio el dinero y qued6 de ir al otro dia a
buscar el maiz a su casa. Al otro dia se levant6 bien temprano y se fue a
buscar el maiz. En su camino se encontro a un perro y le dijo que si se
iba con el, y el pollito le dijo que si, que se fuera. Entonces empezaron a
caminar y anduvieron mucho y ya el perro andaba bien cansado y le
dijo al medio pollito que no andaba mas, porque ya estaba cansado, y
entonces el medio pollito le dijo que se metiera en su medio culito, y
asi lo hizo el perro. Entonces empez6 a andar el medio pollito hasta que
encontr6 una piedra muy grande y le dijo que si se iba con el, y el medio
pollo le dijo que si. Entonces empezaron a andar hasta que se canso la
piedra de rodar y le dijo que no rodaba mas y entonces se meti6 en el
medio culito del medio pollito. Entonces empez6 a andar solo hasta que
se encontro con un rio muy caudaloso y le dijo que si se iba con el.
Entonces empezo a rodar hasta que se canso tambien y tuvo que meterse
en el medio culito, como los demas; y el sigui6 andando como siempre
y sin cansarse hasta que se encontr6 con un avispero y le dijo que si
se iba con el y el medio pollito le dijo que si. Y entonces empez6 a volar
hasta que se cans6 de volar el avispero y el medio pollito no se habia
cansado y todavia no habia llegado a donde vivia el sefor del maiz, pero
despues de andar un largo rato mas, lleg6 a donde vivia el seniordel maiz y
le dijo que iba a buscar el maiz que le habia prometido y si no que le
diera su tesoro.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 353
El sefor le dijo que no le daba nada, que lo que podia hacer era
comerselo, y lo cogio y lo amarr6 en la tablita donde estaba la loza y
entonces por la noche le aflojo la piedra y derrumb6 toda la loza. Por la
mafiana trataron de matarlo, pero como estaba tan flaco lo dejaron
para el otro dia, y por noche tambien sac6 el rio de donde lo tenia y
entonces derrumbo la cocina sin dejar nada.
Entonces se lo llevaron para un cercado de reses y lo botaron alli
hasta que engordara y por la noche se solt6 el perro y mat6 casi todas
las reses y por la mafiana cuando se levant6 el dueniode la casa se encon-
tro con toditas las reses muertas. Entonces cogieron al medio polio para
matarlo y cuando ya iban a matarlo dijo la duefia de la casa que no lo
matara hasta que no se le ensuciara en la cabeza y cuando se le fue a
ensuciar salio el cacho de avispas y se le peg6 de la frente a la vieja y
esta sali6 dando gritos y saltos y entonces el medio polio se fue para su
casa sin el maiz, pero dejo en la ruina al sefior que le quit6 el tesoro.
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354 7ournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales.
355
Los leones se le fueron detras. La zorra en el camino se encontr6 al
compadre chivo y se juntaron a correr. El chivo paso el rio, pero la
zorra no pudo y se hizo una piedrita. Cuando el le6n y la leona llegaron
al rio, no se atrevieron a pasar. El chivo le dijo al le6n: - iTireme aca
esa piedrita, aunque me mate! El le6n la tir6 y como la piedrita era la
zorra, cay6 saltando al otro lado y entonces le dijo al chivo: -i Qu te
parece, compadre, que me querian comer!
Habia una vez en un campo una zorra y una liebre. Era un dia de
invierno que hacia mucho frio y ellas no tenian que comer. A lo lejos
vieron venir por el camino, una nifa con una cesta de quesos. La zorra
le dijo a la liebre: - Tfi te finges muerta y yo me escondo detras de este
arbol.
La liebre se acost6 en el camino y la zorra se escondi6. Cuando lleg6
la nifia al arbol vio la liebre y puso el cesto en el suelo para cogerla.
Entonces la zorra que estaba escondida cogi6 el cesto y ech6 a correr.
De un salto la liebre salt6 y se ech6 a correr junto con la zorra. Despues
llegaron a un pantano y la liebre le dijo a la zorra que mejor seria coger
algun pescado. La zorra meti6 el rabo en el hielo y se qued6 prendida del
hielo.
Entonces la liebre se comi6 los quesos y la zorra se quedo rabiando
prendida del hielo.
41. EL MUCARO.
Se cuenta que una vez, cuando no habia gente en el mundo, solo habia
aves. Las aves dieron una fiesta e invitaron a todas sus amigas y com-
paineras. Cuando se reunieron aparecieron todas, menos el muicaro.
El guaraguao quiso ir a buscar al muicaroy lo encontro. El mucaro
le dijo que no iba, porque estaba desnudo. Entonces el guaraguao le
pidio una pluma a cada ave y lo vistio; asi el guaraguao lo llevo a la
fiesta. El mucaro tocaba el cuatro.
A la media noche el muicaro se escap6 llevandose el flux prestado.
Desde entonces solo sale de noche, pues las aves lo buscan para quitarle
la pluma.
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356 Journal of American Folk-Lore.
iQue pasa aquf! Y dice el miucaro: - iNada, que estos me quieren dar!
Y dice el guaraguao: - iAqui no se le da a nadie! a bailar todo el mundo.
Y se fue el guaraguao a bailar y los dejo. Entonces dice el pitirre: -
Yo tengo un cuchillo. Y el clerigo dijo: - iPues tirale! Y el micaro
velo que no lo estuviera velando el guaraguao y se vino con el traje, y
por eso dicen que el micaro no sale sino de noche; siempre esta en los
bosques por el dia.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 357
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358 yournal of American Folk-Lore.
47. LA GALLINA.
Una vez Dios mand6 a todos los animales del mundo a que fabricaran
un algibe y todos se pusieron a fabricarlo, menos la gallina que se qued6
escarbando con su pollito.
Despues que todos lo hicieron, la gallina que estaba escarbando le dio
sed y se acord6 que no habia ayudado a hacer el algibe. Entonces fue
a donde estaba Dios para que le diera un poco de agua y Dios le dijo que
lo cogiera y le ensefiara lo que iba a coger.
Por eso es que la gallina cuando va a beber, le ensefia a Dios el agua
que coge.
48. LA ZORRA.
Pues senior,habia una vez una casa de hotel y en la casa habia un
gallo muy viejo y sabia muchisimo. Siempre que lo iban a matar, no se
dejaba coger.
Una vez se presento por aquel barrio una astuta zorra; no dejaba
gallinas ni pollos que no se comiera. Vivia en un cerrito muy cerca de la
ciudad y todos los dias iba al pueblo; cuando regresaba del pueblo, les
llevaba a los zorritos la boca llena de pollos.
Un dia se presento la zorra en la casa del gallo; ese dia iban a matar
al gallo, pero se huy6 al corral. La zorra lo lleg6 a ver, y tan pronto
como lo vi6 se fue arrimandosea el hasta que lo cogi6. Despues que lo tuvo
en la boca la criada lo vi6 y empez6 a gritar: - iZorra, zorra, deja al
gallo; no te lo comas!. Y entonces el gallo le dijo a la zorra: - Dile que
yo soy tuyo. La zorra abrio tanto la boca para gritar, que el gallo se
fue a volar.
Desde ese dia ni en la casa del hotel, ni la zorra, han encontrado al
gallo.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 359
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360 Journal of American Folk-Lore.
Este tronconcillo a que el perro se referfa, era la punta del rabo del
chivo. El lobo lo cogio con coraje y sin fijarse lo mand6 a la otra orilla.
Entonces el perro le dice: - iHuelase las manos! El lobo se oli6 las
manos y no olian mas que a chivo y se qued6 furioso mientras los otros
tres siguieron dando su mfisica.
53. PASCUALITO.
Esta era una vez que habia una gallina que tenia ocho pollitos. Cuando
los ocho pollitos estaban hechos unos jovencitos, busco de comadre a
una lechuza que constantemente la visitaba.
Por fin lleg6 el dia de ponerles el agua a los pollos. La lechuza decia
para sus adentros: - iQue comida voy a hacer con estos hermosos
pollos !
Al dia siguiente fue a donde estaba la gallina y le dijo: - Compay,
necesito a dos de vuestros hijos para llevarlos a bautizar y darles un
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 36i
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362 yournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 363
la casa. La manera como estos hicieron para poder llegar fue la siguiente:
El gallo se subi6 a un arbol y empez6 a volar de arbol en arbol, y el
perro y el burro por el suelo, siguiendole los pasos al gallo llegaron al
sitio a donde iban.
Al llegar a la casa en seguida rompieron a cantar el aguinaldo, todos
a una voz y la gente les cogi6 miedo y se echaron a huir. Estos se despi-
dieron, entraron en la casa y se encontraron con una mesa puesta, en la
cual habia lech6n asado y otras muchas cosas mas. Estos se las comieron
y despues de un rato el perro se acost6 en las cenizas, el gallo se subi6
a la cocina y el burro se fue a completar a una mancha de hierba.
Habia una vez un hombre que tenia una mula, y porque esta era muy
vieja la abandon6, no dandole ni comida y pegandole hasta que un dia
esta cogi6 y se fue andando por un camino donde encontr6se con un
perro que sali6 ladrandole y queriendola morder. Entonces la mula le
dijo: - iHola! compadre perro, dusted por alli? Este le contest: -
Sf, porque mi amo me ha botado y ando errante. - Bueno, - le dijo
la mula, - ~quiere usted irse conmigo? El le contesto: - Muy bien.
Siguieron juntos y encontraron un gallo que tenia un ojo sacado y una
espuela rota. Ambos le hablaron para que se fuera con ellos; el los
acompaio. Mas adelante encontraron un pato y se fue con ellos. Siguieron
su camino y vieron un gato, que tambien se lo llevaron.
Al poco rato llegaron a la casa de los bandoleros, los cuales estaban
almorzando y al llegar ellos y darles una miisica, cogieron estos miedo
abandonando la casa y corriendo lejos. Los animales subieron arriba y
comieron algo de lo que los bandidos habian dejado. Despues, al llegar
la noche, el gallo se subi6 a una vara que habia puesta en el tabique;
el gato en las hornillas del fog6n; la mula en la entrada de la puerta y
el pato en el suelo.
Poco despues uno de los bandoleros llego a la casa de noche, a ver
como estaba la cosa. Subi6 y fue al fog6n donde estaba el gato y le
cogi6 los ojos creyendo que era una brasita de candela; el gato lo arafio
y el huy6 en seguida, cogiendolo el perro y mordiendolo y al ir a bajar,
la mula lo pate6 tirandolo abajo. El pato bajeaba, como ellos acostum-
bran hacer y el bandido creia que era que el pato le decia que fuera
alia para herirlo.
Este corri6 donde estaban los otros compafieros y les cont6 lo que le
habia pasado. Entonces todos ellos juntos vinieron a la casa donde los
animales les cayeron detras y estos huyendo cayeron en un rio donde
todos murieron ahogados.
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364 7ournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 365
Al otro dia fueron a sacar al buey del establo para llevarlo a trabajar,
pero por mas que le dieron no fue a donde lo iban a llevar. Ya cansado
el peon lo tuvo que dejar y entonces le toc6 al burro hacer el trabajo del
buey. Esto, por consiguiente no le gust6 al burro, que paso todo el dia
trabajando mas que antes y por la noche tenia muy poca comida.
Al dia siguiente hizo lo mlsmo el buey y le toc6 otra vez al burro,
trabajar por el buey. Pero este era algo listo y por la noche cuando fue
a donde estaba el buey le dijo: - Oye amigo, tui no sabes lo que ha
dicho nuestro amo? pues que mafiana bien temprano si tui no quieres
ir al trabajo, que te maten para aprovechar el cuero, porque tu estas
muy viejo y no sirves para nada.
El buey al saber lo que le iba a suceder, tan pronto lo vinieron a
buscar al otro dia para enyugarlo se levant6 y fue al trabajo mas con-
tento que nunca. El burro lo que le dijo al buey fue mentira, volvio a
trabajar lo de costumbre y mas nunca le volvi6 a dar consejos al buey.
Mientras esto pasaba entre estos dos animales, la mujer de Jose
seguia preguntandole al marido la causa de su risa. El al ver los deseos
que ella tenia de saber porque se refa iba a decirle el secreto que le
costaba la vida. Por la tarde sentose triste en la escalera, cuando sali6
un gallo cantando y un perro que se hallaba cerca de el le dice: - jTienes
cara de estar tan contento cuando nuestro amo va a perder la vida?
Y el gallo pregunto la causa al perro y cuando supo lo que era dijo: -
~Por que nuestro amo no coge a su sefiora y le da un buen castigo, para
que no vuelva a preguntar lo que a ella no le interesa saber?
Tan pronto como Jose oyo lo que decia el gallo, fue a donde se hallaba
la mujer y al preguntarle ella otra vez, este le dio un merecido castigo,
siguiendo el consejo del gallo, seguinel buey tambien sigui6 el del burro.
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366 37ournal of American Folk-Lore.
Habia una vez una avispa y un mosquito los cuales tenian una amistad
muy buena y ya se trataban de compadres.
Cierto dia la avispa dijo: - iCompay, vamos a pescar al rio? Y el
mosquito respondi6. - Vamos, compay.
Salieron el mosquito y la avispa a ver si cogian algdn pez, porque
querian aquel dia comer pescado.
Cuando llegaron al rio se pusieron a pescar y el mosquito decia: -
Comay, yo estoy en una parte en que hay muchisimas anguilas. Y la
avispa contestaba: - Mire, compay, aqui onde yo estoy esta el pe a
mont6n y tovia no he podio coge ninguno.
El mosquito, que mientras la avispa le hablaba estaba luchando con
una anguila, hizo un esfuerzo, lleg6 y la agarr6 bien y dijo: - iCompay,
mire peque una anguila del gordo de mis pienas!
La avispa al oir tal exclamaci6n por su compadre, se ech6 una carca-
jada tan grande que se parti6 en dos mitades.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 367
chivo le dijo al gato que le diera una de aquellas cabezas de leones para
hacer la cena. Cuando le presentaba la cabeza decia que se la cambiara
por otra mas pequeiia, lo que repitieron varias veces, para hacer creer
los leones que ellos eran matadores de leones.
I)espues de cenar les dijeron que si los dejaban pasar alli la noche.
Ellos no con mucho gusto les dijeron que se quedaran alli.
Entre los leones habia uno muy fiero llamado el bolo, a quien habian
encargado la matanza de los tres amigos. Los tres amigos se subieron a
una solera que habia en la casa y como a media noche se cay6 el chivo al
suelo, haciendo gran ruido al caer, lo que hizo despertar y amedrentar
a los leones mas. Cuando cay6 el chivo, el gato dijo: - iChivo, al bolo
que es el mas malo!
El le6n bole creyo que el gato le habia dicho que matara primero al
bolo que era el mas malo, y se fue a donde estaban sus compaferos y les
dijo: - iHuyamos, que estos visitantes nos quieren matar! Asi es que
lo mejor es que nos vayamos para el bosque. Todos los leones se fueron
y les dejaron la casa a los tres amigos.
Por la mafiana el gato se par6 en la puerta y empez6 a pasarse la pata
por la cara, el chivo se paro en otra puerta y empezo a mirar a todas
partes y el pato se fue a meter el pico a un lodazal que habia en los
alrededores de la casa.
Uno de los leones se puso a mirar hacia la casa y vio lo que los amigos
hacian y dijo a sus companeros: - Aquel sefior esta amolando una
navaja para matarnos; el otro mas chiquito esta haciendo el hoyo para
enterrarnos y el otro mas grande mira para ver si nos ve. Entonces
dijeron los leones: - No podemos volver mas a nuestra casa, porque
perderemos nuestras vidas; asi es que debemos irnos mas lejos donde
no nos encuentren y dejemosles la casa a ellos.
Asi lo hicieron, y los tres amigos fueron dueniosde toda la casa de los
leones.
61. EL AGUILA Y LA GATA.
Alla, por tiempos remotos habia un aguila y una gata que eran coma-
dres. Luego pasaban sus ratos hablando de sus asuntos.
Un dia se le ocurrio a la gata decirle a su comadre que tenia muchos
deseos de ir al cielo. Entonces el aguila le dijo que eso era muy facil y
ella misma podia llevarla. - iDe que modo, comadre ? - pregunto la
gata. - Pues usted puede agarrarsebien de mi, pero con mucho cuidado,
no me vaya a arafiar, porque si no la suelto. Dijo el aguila. - Hare todo
lo posible, comadre.
Cuando iban ya bien alto, la gata se iba mareando y le parecia que se
iba a caer y se agarraba cada vez mas. - iNo me araie comadre, porque
la suelto! - repetia el aguila. Pero la gata lo que queria era no caerse.
Tanto fue que el aguila no pudiendo resistir tantos arafiazos, la solt6.
Cuando la gata venia para abajo decia: - iSi de esta escapo y no muero,
no vuelvo al cielo!
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368 Journal of American Folk-Lore.
Una vez un sapo y una guinea se pusieron en porfia a ver quien corria
mas, pero el sapo le gan6 a la guinea del siguiente modo:
Antes de ir a la porfia el sapo se puso en combinaci6n con los demas
sapos, de que cuando se fueran a la porfia o cuando se fueran e echar,
todos los demas sapos se pusieran en fila uno detras del otro, derechos
hasta el sitio destinado.
Antes de ponerse a correr hicieron un convenio de que si el sapo
ganaba se treparia en la cabeza de la guinea a hacerle una calva y si la
guinea le ganaba lo mataria.
Bueno, el caso fue de que al ir a la porfia, claro esta, que como los
sapos eran tantos, la fila de sapos casi llegaba hasta el lugar destinado
y el sapo que habia hecho la porfia y que iba delante llevandole muchas
leguas de ventaja, le decia:
- iCompay, eche pa lante, que yo no estoy cansao!
Y al terminar la carrera o la porfia llego el sapo que habia hecho la
contrata al lugar destinado, primero.
Y segtin la contrata que habian hecho, el sapo se le trep6 encima de
la cabeza de la guinea y le hizo una calva y por eso es que todas las
guineas son calvas.
Esta era una vez y dos son tres, que si no es harina sera cafe, que
alla en epocas muy remotas habia una gata que tenia cuatro gatitos y
vivian en una cueva y todos los dias salia la gata a robar a las tiendas
para traerles el sustento a sus hijos, pero ella no queria que sus hijos
supieran como ni de donde ella sacaba aquello, para que ellos no apren-
dieran a robar. Ella les decia que era en una tienda donde ella cogia y
pagaba semanariamente, porque a ninguna madre le gusta que sus
hijos tengan malas costumbres. La gata traia tocino, jam6n, bacalao,
manteca y muchas cosas mas, pero buenas todas.
Un dia fue tanto lo que rob6 que los amos del almacen la estaban
velando para cuando volviera. Al otro dia volvi6, pero eran tantos los
vigias que no pudo robar nada aquel dia. - Que hago yo sin llevar
nada para aquellos animalitos ? Y despues penso ir a una botica a pedir
una receta a ver que se podia robar de alli. Ella le dijo al amo de la
botica: - Aqui vengo a que me de una medicina y los alimentos, porque
yo soy una pobre y no los puedo comprar. - iComo no, hija, yo te doy
la medicina y los alimentos, pero ven mafiana y llevaras todo, medicina
y alimentos!
Y ella se fue y vino al otro dia. Cuando ella lleg6 le dijo que habia
venido a lo que antes le habia dicho. Entonces el boticario le di6 una
receta y ademas le di6 un saco lleno con la boca amarrada con un senior
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 369
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370 Journal of American Folk-Lore.
Esta era una vez que habia un conejo que tenia un baile en el cielo y
convid6 a todos los pajaros; convido a las garzas, los pitirres, a los ruise-
fiores, etc., y la noche del baile fueron todos los que eran invitados,
pero el conejo era el finico que no podia ir al cielo porque no tenia alas.
Pero los otros que iban para el baile se fueron. iY el conejo que hizo ?
Se hablo con una garza y le dijo: - AAmigo,de que manera usted me
llevaria al cielo ? - Pues de esta manera - dijo el conejo; - usted me
coge ahora, me envuelve en un pano y la dice a uno de sus companeros:
'Tenga ese lio, como usted se va primero que yo, llevemelo, es de ropa;
cuando llegue me lo pone detras de la puerta'.
Asi lo hizo la garza, lo cogi6 y le dijo a su amiga: - iTenga, lleveme
este lio. Y cuando lleg6 al cielo, la garza cogi6 su lio y lo puso detras de
la puerta y cuando llego la otra garza, le pregunto: - Do6ndeesta el
lio ? - Alli esta detras de la puerta. Y la garza fue detras de la puerta y
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 37I
le dijo: - iYo estoy aquf! Ahora van a tocar. Cuando empezaron a
tocar decian los otros pajaros: - D6nde esta el amo del baile? Y dijo
la garza: - Dice usted el amo del baile? Yo lo deje por el camino.
Pues la garza hizo lo mismo que le dijo el conejo. Cuando los pajaros
preguntaron la garza dijo: - Cuando yo venia lo encontre por el camino.
El conejo no venia y los miisicos empezaron a tocar y los pajaros a
bailar, cuando al poco rato fue la garza detras de la puerta y solto al
conejo. Entonces sali6 y dijo: - Buenas noches. Y los otros pajaros le
dijeron: - Buenas noches. Y el conejo dijo: - iMuisica,musica! Y
empezaron a tocar y estuvieron bailando hasta por la mafiana.
Entonces cogieron para sus casas, pero la garza no se acordo del
conejo y se fue y el conejo se qued6. Cuando lo vi6 la Virgen le dijo: -
~De que manera te iras para la tierra ? Yo voy a coger muchas tiras para
aiadirlas y amarrarte.
Cuando lo echo para la tierra le dijo: - Cuando llegues, mueve la
tira. Pero el conejo cuando iba por el medio del camino, para acabar de
llegar mas pronto, movio la tira y la Virgen la solt6 y el conejo cay6 al
suelo, se achoc6 y se murio.
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372 7ournal of American Folk-Lore.
cabeza. Alli se quedo el pobre le6n sin poderse mover y unos cuantos
meses estuvo sin comer, hasta que se pudrieron los bejucos. Entonces
sali6 flaquisimo, muriendoses. El cabrito se habia ido no se sabia para
donde. Lo cierto fue que hasta'mucho tiempo despues no se volvieron a
encontrar y el le6n lo buscaba para matarlo.
Cuando el le6n lo volvi6 a encontrar estaba arrimado a una pared y
cuando el cabrito vi6 al le6n pens6 que ya no encontraria medio de
salvarse, pero en seguida puso las patas delanteras en la pared y cuando
el le6n estaba debajo de esta, le dijo: - iYo aquf estoy sujetando esta
pared que se esta cayendo y si la suelto nos va a caer encima y nos
matara; usted debia sujetarmela aquf mientras yo voy a buscar una
estaca para ponersela para sujetarla! El leon pens6 y dijo: - Tan
pronto como aseguremos la pared me lo comere. Pero el prop6sito del
cabrito era dejarle alli y el irse, y asi lo hizo: se fue.
El le6n se qued6 sujetando la pared y el cabrito no aparecia y alli
murio de hambre, el pobre le6n, porque despues no se atrevia a soltar la
pared creyendo que le iba a caer encima. El chivo se habia muerto, con
seguridad, porque no se habia vuelto a oir hablar mas de el, pero el
cabrito como astuto, vivio mucho tiempo despues.
Salgo por un callej6n y entro por otro y el que me esta oyendo que
me cuente otro.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 373
Pues bien, cuando iban bien lejos se levant6 el gato y di6 un salto v
coji6 al rat6n Bombon y lo mato y los otros ratoncitos se tiraban al agua
y los que no lo hacian el gato los mataba.
Entonces volvio el gato a tierra y se qued6 con la hacienda para el.
Y se acab6 mi cuento, con aji, lim6n y pimiento y los amigos que me
estan oyendo que me cuenten otro.
Esta era una vez y dos son tres, que habia un gato que andaba por
un bosque cuando se encontro con un raton y le dijo: - iOh! compae
rat6n, ique dice? Pero el rat6n no se le acerc6 creyendo que el gato se
lo iba a comer. Entonces el gato le dijo que el no se lo comerfa, pero que
si queria hacer una sociedad. Entonces se juntaron los dos y se fueron a
hacer una casa.
Al dia siguiente, el gato le dijo al rat6n que se fuera a sembrar un
maiz, que el se quedaba haciendo la grosura. Entonces el gato le dijo que
si le llevaba el almuerzo a la tala, pero el rat6n le dijo que el vendria a la
casa a almorzar, pero que no se le olvidara de llamarlo.
Entonces el raton se fue y al llegar a la tala llam6 a todos los ratones
del bosque para que le ayudaran, pero ya era hora de almorzar y el
gato dijo: - iCompae rat6n, vengase a almorzar! Entonces el rat6n
vino y almorz6 y se volvi6 a ir y al llegar a la tala hizo lo mismo. Pero
ya habian cosechado el maiz y cuando el raton se iba para la tala venia
y le decia al gato que se habian robado el maiz.
Al otro dia el gato compr6 velas y dijo para si: - Esta noche voy a
ver si compae rat6n me quiere mucho. Cuando el raton se fue para la
tala, el gato prendio las velas en una mesa, se acosto y se hizo el muerto.
Cuando el rat6n vino y encontro al muerto, llam6 a todos los ratones
pata el velorio, hasta pue se llen6 la casa de ratones; unos tenian guita-
rras y otros huesos para tocar.
Entonces empezaron a cantar y a tocar y los que cantaban decian: --
iAhora si que estamos bien! que ya compae gato murio.
Pero mientras ellos estaban cantando, el gato abri6 los ojos y entonces
cantaban de esta manera: - iAhora si que estamos mal! que ya compae
gato vive.
Entonces el gato se levanto a comer ratones y hubo raton que pagaba
las cuerdas a veinte reales.
Me meto por un callej6n y salgo por otro, y a mi companero que me
cuente otro, que mi cuento se acab6 y se lo llev6 el viento.
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374 Journal of American Folk-Lore.
Al otro dia nacio una mata con una calabaza del tamaiio de la casa.
La niniita decia que la iba a cortar con un hacha y fue y la corto. Des-
pues de cortarla, la calabaza le siguio detras; ella se meti6 en la casa
pero ella la sacaba.
Despues la niniita fue a donde estaba un buey y el buey le dijo: -
jPor mis cuernos te he de salvar! Y cuando lleg6 a donde estaba la
calabaza le dijo: - iCorreti, que yo tambien correr !
Despues fue a donde estaba un burro y un caballo y el caballo le dijo:
- iPor mis largas patas te salvare! Y cuando llego la calabaza le dijo:
- iCorre que yo correre tambien! Entonces la niina cogi6 por una
montaiia muy alta por la que tenia que pasar un arroyo y como sabia
nadar lo pas6 al cabo del momento. Ella decia que ella no iba hasta
alla.
En medio de esa montafia habia una casita en la que vivia una
cabrita y estaba cocinando tres granos de arroz; sacaba uno y le quedaban
los tres mismos. Cuando llego la ninfita le dijo: - Que traes? Y ella
le dijo: - iUna calabaza que me quiere comer! - iPues metete alli
debajo de mi cama. Y ella se meti6.
Cuando la calabaza estaba llegando la cabrita empez6 a cantar: -
iMee, mee, mee, yo soy la cabrita de Santa Fe, que al que le doy lo
hago saltar! La calabaza cantaba: - jAbru, abru, abru, con gallosina,
con gallosina!
Empezaron a pelear y la cabrita de dos patadas la mat6 y hubo cala-
baza para todo el mundo.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 375
72. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE.
Habia una vez un tiempo en que no habia con que ni en que trabajar y
un hombre que tenia muchisimos animales que se componian de caballos,
mulas, bueyes, ovejas, chivos, etc. Un dia salio un le6n de un bosque y
paso cerca de un cercado donde estaban todos esos animales y los vi6
que estaban todos estropeados y cuando pas6 cerca del caballo, lo vio
todo destrozado y matado del espinazo y flaco y le pregunt6 que que le
pasaba y el le dijo: - iAh! seiior leon, usted es mi compadre, pero ese
es el poder del hombre, y si lo coge a usted tambien le hace lo mismo! -
iA mi! si es verdad que no, yo soy el rey de los animales y si cojo al
hombre lo devoro. Y en seguida le pregunt6 que donde vivia ese hombre
y el caballo le dijo: - Mire, alli en aquella casita que esta mas alla.
Y cuando el leon fue mas adelante encontro a un buey con el cogote
hinchado y le pregunto que que le pasaba y el buey le dijo que ese era
el hombre. El le6n sigui6 mas adelante y encontr6 una mula muy flaca
muriendose y le pregunt6 que que era lo que le pasaba y ella le dijo que
era el hombre y entonces se fue a la casa del hombre y lo llamo y le dijo:
- iHombre, apeese usted para abajo, que tengo que hablar con usted.
Y el hombre le dijo: - No me puedo apear. Y era que el hombre estaba
haciendo un hoyo para meter el fusil y tirarle al leon. Cuando acab6 el
hombre de hacer el hoyo dijo el leon: - Que salga ese hombre que dice
que compone a todos los animales y tienen que obedecerle; que salga a
verse la cara conmigo. Pero cuando el hombre metio el fusil por el hoyo
el leon no lo habia visto y cuando el le6n estaba mas caliente llamando
al hombre para combatir con el, pues el hombre le arri6 un tiro al leon
que lleg6 a acertarle en un ojo y al mismo tiempo el le6n di6 un brinco
y arranca a correr gritandole al hombre que no saliera mas y se quedara,
que no tenian que verse las caras ya.
Y entonces el le6n fue a donde estaban los animales y les enseinolo
que le habia hecho el hombre y mas nunca dijo que el era mas poderoso
que el hombre y asi de esa manera se convenci6 el le6n y mas nunca lo
ha vuelto a decir.
Habia una vez una madre que tenia tres hijas, cuyas tres se llamaban
Selesamando, Deseparacion y Asporido y a esas tres hijas las tenia su
madre en una casa encerradas y venfa todos los dias y llegando a la
cueva les decia: - Biaca tu diarboni y suervetelo. Y se la trajo hasta la
mitad v ella abri6 los brazos e hizo una cruz y la paloma se par6 en un
palo que habia en el cercado de la casa y le cantaba: - iMusiui,alamor,
tenguere, musiti, alamor.
Y el padre se dej6 ir por la paloma y cuando llegaron a la cueva la
abrieron y le sacaron la muchacha y se la llevaron para su casa, a traerle
la comida y la madre le cantaba: - iOh! Sele, Selesamando, joh!
fras Asporido y anselin drti, drui.
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376 Yournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 377
tuimbale tui uno! Y el le tir6 con todas las fuerzas y le tumb6 uno. -
iEchale mano que ya estan parejos y tuimbale el otro! - decia la madre
a su hijo, y despues el mas viejo le tumbo el otro chifle al hijo y ella muy
triste le decia: - iNo te dije, que todavia no podias refir con tupadre!
- iNo se apure! - le decia el, y le tir6 al padre y le tumbo el otro chifle
y quedaron chivatos los dos; pero al mucho rato de tumbarse de parte
y parte los chifles, se arrincon6 a una pefia muy llana y puso el culo el
mas nuevo y le peg6 un resoplido y se trago al padre y lo ahogo en el
est6mago y despues al poco rato lo cag6 y salio hecho un bagazo que
apenas se sabia que era cabro y despues qued6 en el cercado por padron
de las cabras y aquel dejaba las crias que nacian machos y siguieron
en progreso los cabros y al mucho tiempo que vino el amo, encontr6 el
adelanto que habia.
Esta era una vez que habia un hombre que tenia una hortaliza muy
bonita. Era la envidia de toditos cuantos la veian y sucedio que una
noche le robaron unas cuantas cosas de las que tenia alli sembradas.
Al otro dia al levantarse, not6 el daio que le habian hecho y le dio
muchisimo coraje. Al otro dia le paso igual y entonces se puso en vela
para ver si encontraba al ladron para matarlo. Se levanto bien temprano
y se fue en seguimiento del ladr6n. Se dirigio por los rastros y anda que
te anda, hasta que lleg6 a una cueva muy grande. Busc6 en seguida a ver
si habia uno alli, pero no habia nadie; solamente hallo restos de las
legumbres que le habian robado a el. Le di6 mucho coraje y hablo como
loco alli para ver si aparecia el ladr6n, pero nadie se lleg6 a donde el
estaba, tan solamente oyo una voz muy fea y desconocida y unos silbidos
pero muy fuertes; unos silbidos que dejaban a uno sordo con el retumbo.
Entonces a el le di6 un poco de miedo, pero como tenia coraje se
dirijio a donde salian los silbidos, cuando vio a una culebra, lo mas de-
forme que pueda haber, pero estaba trampada con dos piedras y no
podia salir de alli. Entonces le dice la culebra al hombre: - Buen hombre,
yo he sido quien le ha robado a usted toditas las legumbres que le han
hecho falta; saqueme de aqui en seguida y yo le pagare lo que me pida
por ellas. Yo lo que hago no lo niego, y un bien que me hagan lo corres-
pondo lo mejor que puedo. Asi es, mi amigo, que si usted me saca de
aqui yo le pago bien.
El hombre crey6 en lo que la culebra le dijo y la sac6 de entre las
piedras en que estaba. Luego que la culebra se vi6 libre se dirigi6 a
donde estaba el hombre y le dijo: - Mire hombre, un bien con un mal
se paga y por lo tanto yo lo voy a matar a usted. Entonces el hombre se
acongoj6 muchisimo y le dijo: - Asi que me lo pruebe; yo convengo en
que usted me coma y haga de mi lo que guste, pero antes no es muy
posible, porque yo no creo como usted lo dice.
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378 J ournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales 379
por espacio de quince aiios despues de los cuales fui viejo y no podia
andar, ni voltear la finca; me dieron muchos palos y golpes, asi mismo es
que yo por lo que veo y por la experiencia que tengo hoy puedo decirle
que casi siempre un bien con un mal se paga.
Entonces la culebra le dijo al hombre: - Ya usted puede ver que yo
le estoy ganando; asi mismo es que yo lo mato a usted ahora mismo, yo
no ando mas. Entonces le dice el hombre: - No, sefiora, usted tiene que
andar hasta que yo encuentre uno gordo para que juzgue con una
prudencia mejor.
Entonces se fueron y encontraron un rat6n muy gordo y le pregun-
taron y el raton les dijo que segdn y conforme fuera. El rat6n exigi6 que
lo llevaran a ver como era como estaba la culebra presa para ver a cual
de los dos le daba la raz6n. Lo llevaron e hizo que la culebra se metiera a
donde estaba y despues le dice al hombre: - iA echarle piedras encima
de ese demonio que esta alli! Y en seguida, en lo que se pela un huevo
la sepultaron viva con toditas las piedras que le tiraron los dos.
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380 yournal of American Folk-Lore.
78. EL LOBO.
Este era un lobo que habia muy danino y tuvo una enfermedad que
no podia menear el rabo, ni las patas, ni comer y que estuvo mucho
tiempo enfermo y luego que se levanto de la enfermedad sali6 un dia
cuando se encontr6 una puerca con un bando de lechones y dijo el lobo:
- Buenos dias, comay, puerca, quiero que usted me de uno de sus hijos
para yo comermelo, porque mi barriga me pide mucha carne y poca
vianda. Dijo la puerca: - Compay lobo, tiene que ir a lavarla al rio.
Y el lobo que estaba bafiando su lechona cuando la puerca vino, le
meti6 con la trompa y lo tiro al rio y la puerca salio corveando con todos
sus lechones y lo dej6 ahogandose y luego que sali6 siguio caminando,
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-7ales. 38
cuando mas adelanto hallo una yegua con una gran potranca y dijo el
lobo: - Buenos dias, comay yegua. - Buenos dias, coinpay lobo. -
Mi barriga me pide mucha carne y poca vianda y quiero que usted me
de a su hija para yo comermela.
Y la yegua le dijo que si, pero que tenia que leerle una cartilla y el lobo
dijo que si y se puso a leer la cartilla, cuando la yegua le meti6 la pata y
se fue corriendo con la potranca.
El lobo se fue y lleg6 muy cansado a donde estaba el cabro peleando
y llego cerca y le dijo: - Buenos dias, compadre, quiero que uno de
ustedes se vaya conmigo para comermelo, porque mi barriga me pide
mucha carne y poca vianda. Y le contestaron los cabros: - Pues comnpay
lobo, venga y nos parte esta herencia que es de lodo y hace mucho
tiempo que estamos peleando, porque no estamos conformes con lo que
nosotros partimos y quiero que usted nos comparta esa herencia y luego
usted se mete en medio y alli estara bien. Pues el lobo lleg6 y se metio en
medio y marc6 la mitad y los cabros se arriman uno de aqui para alla y
el otro de alla para aca y cogen al lobo en el medio y lo dejaron a cuesti6n
de muerte.
Luego que se levant6 de alli llego a la casa en donde habia muchas
cabras y fue el lobo y lo salud6 y le dijo: - Mi barriga me pide mucha
carne y poca vianda y quiero que una de ustedes se vaya conmigo
para yo comermela. Bueno, conzpay lobo, pero tiene que ayudarnos a
cantar unos rosarios y si usted nos ayuda a cantar esta promesa, entonces
se lleva una de nosotras.
Y el lobo que rompe a cantar y le sueltan un perro que tenia aquel
hacendado y quisieron matar al lobo, pues de alli sali6 casi muerto y se
meti6 debajo de un palo y dijo: - Pues mi padre no me dijo que yo
fuera a bafiar muchachas al rio, que yo no fuera a leer cartillas si yo
nunca he sido lector, que yo no fuera a partir herencias si yo nunca he
sido repartidor y que no fuera a cantar rosarios si nunca he sido cantor.
iEa, rayo, baja y parteme! Y uno que andaba tumbando monte le
tiro con un hacha y le mato.
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382 yournal of AnmericanFolk-Lore.
a donde se encontr6 con una yegua y le dijo que si le daba a su hija para
comersela. La yegua se murio de miedo y le dijo que si, que se la daba,
pero que le firmara un papel en el trasero y el bobo se fue a escribir y
entonces sac6 las patas y le tiro a la larga y lo dejo casi muerto.
Al poco rato se pudo levantar y entonces se fue y al cabo del dia por la
tarde se encontro con unas cabras y el le dijo que si le daba una de sus
hijas y las cabras le dijeron que si, pero que les tenia que ayudar a pagar
una promesa, y entonces el le dijo que si, pero que la promesa era pagar
unos rosarios. Entonces por la noche bien tarde empezaron los rosarios;
y como bien se sabe que los cabros no pueden cantar, empezaron a
berrear y el amo entonces lleg6 y mand6 al peon con los perros y le
cayeron encima y si no se trepa en un tablero lo acaban de matar, pero
siempre, por siempre lo dejaron en cama.
Entonces el se fue y por la mafiana se encontr6 con dos chivos y al
verlo a el no encontraron que hacer y entonces se colocaron cada uno
en una esquina y cuando lleg6 el lobo, antes que el lobo les dijera algo,
ellos le dijeron que si les ayudaba a partir una herencia que su padre les
habia dejado y ellos habian tenido unos cuantos disgustos y no habian
podido partirla.
Entonces el lobo como entremetido, se metio en medio para que cada
uno cogiera su parte y entonces ellos dos se vinieron a escape y lo atra-
paron en el medio y le sacaron las tripas; y el pobre lobo se fue caminando
poco a poco y se fue y se acost6 debajo de un arbol maldiciendo lo que le
habia pasado y rogandole a Dios que bajara un rayo y lo matara viendo
que el era tan desgraciado. Y al mismo tiempo un hombre que le estaba
oyendo se habia trepado a un palo muy alto con un hacha que tenfa en
la mano pues estaba haciendo leia en un bosque y cuando lo vi6, se
subio con el hacha en la mano y como tenfa miedo al lobo la dej6 caer y lo
mat6 en el acto y asi fue como el pobre desgraciado muri6 y nunca pudo
comer carne, como el queria.
Pues sefior, esta era una vez que habia un rat6n riquisimo y tenia una
rana de comadre que tenfa que posefa unas cuantas cuerdas de terreno
bien fincado que producian un furg6n de cafe y chicharos.
Un dia le propuso comprarle la finquita, pero ella no quiso vendersela
y entonces se fue pensando el modo de que fuera la finquita de el. Se
puso a pensar y se dijo para si mismo: - Pues yo llego y le llevo un par
de botellas de ron; la emborracho y despues le hago una apuesta que a
que no me gana corriendo de aquf de mi cueva a la casa del seiior Pedro
Candela; y yo le gano, seguro que si.
Bueno, al otro dia se fue por la tarde para casa de la comadre rana y se
llev6 dos botellas de anisado, de ese dulce, pero bravo como el solo.
Lleg6 y le dijo: - Buenos dias, comay rana. - Buenos dias, compay
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 383
raton. - Vengo aca a celebrar esta noche, porque segiun razon, es la
Noche Buena y es preciso celebrarla. Entonces le dice la rana: - Com-
pai rat6n, yo no tengo nadita con que celebrarla, asi es que si usted
quiere vamos a dejarla para otro dia. Entonces el raton le contesto: -
No le hace, comay rana, yo tengo aqui dos botellas de anisado, y un par de
chagaras que pesque usted alli y un par de frutas que busque, es lo
suficiente. Vamos a celebrar y usted no tema, que conmigo no hay que
tener mucho cumplido, pues usted sabe que yo soy compadre de usted
y nos tratamos con confianza.
Hicieron el contrato y por uiltimo se efectu6 el convite. En seguida
empezaron a beber hasta que emborracho al parecer a la rana e hicieron
el contrato que acepto la rana para el otro dia. Entonces el raton se
fue contento, porque al otro dia se iba a ganar el terreno de la rana y se
acosto a dormir tranquilamente; pero la rana no durmi6 y en seguida
comenz6 a avisar a toditas las ranas para ponerlas en el camino, y por
la maiiana cuando el rat6n vino al sitio donde tenian que principiar la
carrera la encontr6.
Alli firmaron el contrato y en seguida dieron el aviso y principiaron a
correr y fue visto que el raton del primer salto la dej6 atras y despues que
estaba mas adelante grit6: - iComay rana! Entonces una que estaba
bien adelante grit6: - iEh! iAdelante voy! Y vuelve el rat6n a correr
y despues que le pareci6 que la habia dejado, grito: - iComay rana!
Y otra que estaba bien delante contest6: - iEh! iAdelante voy! Y
vuelve el rat6n a despedir y al mucho rato grito: - iComay rana! Y la
rana contesto bien adelante: - iEh! iAdelante voy! Y vuelve a correr
todo lo mas que podia hasta la casa del sefior Pedro Candela, cuando se
encontr6 alla a la rana muy tranquila y riendose.
Asi fue como la rana le gan6 al rat6n y fue doblemente mas rica que el
rat6n entonces, porque la apuesta no era juguete.
Esta era una vez y dos son tres que habia dos compadres que se
llamaban compai perro y compai cabro. Un dia que salieron de paseo se
encontraron con un leon, este los convid6 a su casa a jugar un juego.
Se pusieron a jugar el juego de la pelota.
Coge el le6n la pelota, la tira para arriba y dice: - Rin, plin, plan,
la carne que entra en casa no sale mas. Entonces coge el perro la pelota,
la tira para arriba y dice: - Rin, plin, plan, el que menos corra que coja
la punta de adelante. Coge el cabro la pelota, la tira para arriba y dice:
- Rin, plin, plan, de esta vuelta a otra me voy a orinar. El leon le dijo
que no, que se orinara alli y el perro le dijo que no, que lo dejara ir.
Y se fue corriendo hasta que se encontr6 con el rio que estaba crecido.
Ya que no parecia, dice el perro: - Yo voy a buscar a mi compai cabro.
Y se fue corriendo hasta que se encontro con el cabro. El perro pas6 el
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Porto Rican Folk-Lore; Folk- ales. 385
83. EL CABRO Y LA HORMIGA.
Habia una viejita que tenia una hortaliza para vivir y un cabro iba
todos los dias a comerse las plantas y ella iba a espantarlo y la queria
matar.
Ella un dia estaba llorando cuando llego un buey y le dijo: - Senora
vieja, ~por que llora ? Y ella le dijo que un cabro le estaba comiendo las
plantas que tenia sembradas en la hortaliza para vivir. El buey le dijo:
- No te apures, senioravieja, yo voy a sacarlo.
Y se fue el buey y cuando lleg6 a donde estaba el cabro le dijo: -
Yo soy el cabro de San Granel, que al que aqui viene me lo he de comer.
Y el cabro le cayo a cabezadas al buey y lo hizo ir.
Despues lleg6 un caballo y le dijo: - Sefiora vieja, ~por que llora?
Ella le dijo que un cabro le estaba comiendo la hortaliza con que vivia y
el caballo le dijo: - No se apure, yo voy a sacarlo. Y se fue y llego a
donde estaba el cabro y le dijo: - Yo soy el cabro de San Granel que
al que viene aquf me lo he de comer. Y el cabro le cay6 encima al caballo
y lo hizo ir.
Despues lleg6 una hormiga a donde estaba la vieja y le dijo: - Sefiora
vieja, &porque llora? Y ella le dijo: - Quitateme de delante. Y la
hormiga: - Digame senora, digame. Y la vieja le dijo que un cabro le
estaba comiendo la hortaliza con que vivia. La hormiga le dijo: - Yo lo
saco si me da unos granos de azucar. La vieja le dijo: - jAnda! No lo
han podido sacar ni un caballo, ni un buey y vas tu a sacarlo ...... Ella
dijo: - Si, yo voy. Y se fue y el cabro la vi6 venir le
y dijo: - Yo soy
el cabro de San Granel que al que viene aqui me lo he de comer. Y la
hormiga le dijo: - Yo soy hormiga del hormigal que pico a cualquiera
y lo hago saltar. Y pico al cabro y lo hizo que se fuera.
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Habia una vieja que tenia un batatero y no queria que le comieran sus
batatas y habia un vecino que tenia una chiva y la chiva se metio dentro
del batatero a comerse las batatas, y paso un buey y la viejita le dijo: -
Sefior buey, saqueme esa chivita de ahi. Y el buey le dijo: - Chivita,
sal de alli - y la chivita le dijo: - No salgo nada. - iY por que? -
Porque soy chivita del chiveral. Y el buey la dej6.
Y paso una hormiga loca. - Comay hormiga, saqueme esa chivita de
alli. Y la hormiga le dijo: - Sal, chivita. - No salgo nada. - !Y por
qu ? - Porque soy chivita del chiveral. Y la hormiga le dijo que la
chiva no queria salir del batatero.
Y pas6 la hormiga brava y la vieja le dijo: - Compay hormiga,
saqueme esa chiva de alli, que le dare una poquita de azucar. Y la
hormiga fue y le dijo: - Chivita, sal de alli. - No salgo nada. - iPor
que ? - Porque soy chivita del chiveral. - Y yo soy hormiga del hor-
migal, porque te pico en el culo y te hago saltar.
87. LA ARANITA.
Una vez, no recuerdo donde, existi6 una araniitaque era muy holgazana.
Tenia por compadres a un tigre y a su mujer. Esta araiiita tenia un
hijito al que mantenia con la poca comida que le daban sus compadres.
Los dos vivian en una casita sin techo.
Por aquellas cercanias vivia un gran plantador que tenia una gran
plantacion de calabazas. El tigre acostumbraba coger todos los dias de
las calabazas para comer. La arafiita mandaba todos los dias a su hijito a
buscar de las calabazas que el tigre cogia. A ella le gustaron tanto, que
dijo un dia al tigre que ella iria con el a coger calabazas.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 387
Por la manianase fueron los dos; el tigre cogi6 dos grandes y empezo
a llamar a la arafia para irse, pero ella no respondia; el tigre se fue y la
dejo. La arafia estaba tan asombrada que empez6 a arrancar calabazas
y a amontonarlas en la puerta. Cuando ella se vi6 sola empezo a gritar.
A los gritos vino el amo de la finca y al ver tal destrozo empezo a
talar las matas. La arafia se habia metido en el tronco de una mata;
esta mata era la liltima. El hombre le di6 un tajo a la mata y jah, des-
gracia! la araiiita habia sido herida.
La araniita con las tripas por fuera se fue arrastrando poco a poco
hasta que llego a la casa del tigre. Alli la cosieron con una aguja y tuvieron
que estarle dando alimentos por unos cinco meses hasta que la arafnita
pudo andar. La arafiita estuvo tan mala que por poco se muere; su
hijito se hubiera muerto tambien a no ser porque sus padrinos, que
eran los tigres, lo mantuvieron. Los tigres aconsejaron mucho a la arafia
para que trabajara. Tantos fueron los consejos, que por iltimo se decidi6
a trabajar. Desde este tiempo es que las arafias trabajan.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 389
- c Que ocurre? Entonces el conejito miro al le6n y le contesto
haciendo seniascon las orejas y moviendo una patita, que el no sabfa lo
que pasaba.
Entonces el le6n not6 que la ardilla estaba temblando de miedo y le
pregunto: - Mira, td fuiste quien viste caer al cielo. Do6ndeestabas?
- Estaba en el lago comiendo bellotas y senti un ruido muy fuerte. -
Bien, - dijo el le6n - ahora quiero ver el pedazo de cielo.
La ardilla se puso a temblar desde el hocico a las patas.
I. EL POZO DE LA GALLINA.
San Juan tuvo una vez un pozo, el cual se llamaba "El Pozo de la
Gallina" por un triste incidente ocurrido alli, que le di6 este nombre.
Cuentan que en un pequefio y miserable bohio, cerca del antiguo
muelle del puerto de San Juan, vivia un muchacho llamado Antolin
Barroso, aunque en la poblacion era conocido mejor por el apodo de
Rastrillo. Gozaba fama de hombre diestro en toda clase de hurtos y
raterias.
Una madrugada en que este habia recorrido todos los sitios de la
Marina, que el tenia por mas favorables, sin provecho, atraveso sigilosa-
mente por el cuerpo de guardia que habia entonces en la puerta de San
Justo, sin haber encontrado cosa alguna en que ejercer su habilidad
acostumbrada. Despues de haber pensado un rato, decidi6 tomar el
camino de Puerta de Tierra.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 391
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392 3Journal of American Folk-Lore.
3. EL POZO DE LA GALLINA.
En tiempo en que Puerto Rico estaba bajo la dominacion espafiola,
existia en San Juan un hombre apodado Rastrillo, que se dedicaba al
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 393
4. SAN PIO.
Dicese que habia un hombre que era muy bueno y caritativo, llamado
Pio. Este sefior era soldado, y como era tan bueno, los demas soldados
le tenian envidia.
Un dia despues de haberle dado el pan a este sefior de quien estoy
tratando, uno de los otros soldados lo acuso y dijo que Pio habia botado
y pisoteado el pan que se le habia dado. Entonces lo mandaron coger
prisionero y lo mataron.
Mucho tiempo despues de haber enterrado a Pio, fueron a sacar los
restos, y cuando lo destaparon, encontraron que estaba intacto. Entonces
fue cuando vinieron a comprender que este soldado era inocente. Lo
sacaron y le hicieron una capilla en San Juan y todavia se dice que le
cortan las ufias y la barba que le crecen y ademas le sale sangre por las
heridas.
5. SAN PiO.
Dicen que San Pio era un militar, y como en aquellos tiempos las
raciones de los soldados no era pan de trigo, al darle la raci6n que le
pertenecia la encontro muy dura y la retiro. Lo vi6 un companero y lo
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394 3ournal of American Folk-Lore.
acus6 de que la habia botado. Como en aquellos tiempos castigaban con
pena de la vida estas cosas, lo fusilaron.
Como muri6 inocente, quedo siempre su cuerpo intacto y a los tantos
anios fue canonizado.
Hoy se cree que es la imagen que veneramos en una capilla de la Santa
Iglesia de la Catedral bajo la advocaci6n de San Pio Martir.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 395
8. EL PASTOR DE LAS OVEJAS.
Habia una vez un nino que cuidaba unas ovejas. Este niiio cuando le
sucedia cualquiera cosa llamaba a la Virgen de Monserrate.
Un dia el estaba cuidando a las ovejas cuando de pronto se le apareci6
un hermoso toro. Cuando el toro se acerc6, el dijo: - iAy, Virgen de
Monserrate, favoreceme! Se le apareci6 la Virgen, y al aparecersele quedo
el toro arrodillado con las patas de adelante.
A esa Virgen le han hecho una capilla en San German, la pusieron alli,
pero al otro dia la fueron a buscar y no la encontraron.
Fueron despues al sitio donde se le apareci6 al nifo y alli estaba. Le
hicieron otra capilla en Mayaguez, pero la Virgen no se quedaba en
ninguna capilla que le hacian.
De la capilla de Mayaguez se vino y despues le hicieron una iglesia en
Hormigueros, en donde mismo ella estaba y alli se qued6.
Hace muchos afnosque sucedio esto.
9. LA VIRGEN DE MONSERRATE.
Cierto dia estaba un labrador arando, cuando de repente se aparecio
un gran toro y quiso estropear al hombre. Casi desesperado dicen que
oyeron gritar: - iOh, Virgen de Monserrate!
Y al mismo tiempo apareci6 la Virgen y el toro cay6 al suelo.
Los parroquianos entonces dedicaronle una ermita para adornarla,
mas dicen que la Virgen despues de haber sido colocada alli, desapareci6
habiendose visto luego aparecer en la cumbre del cerro donde habia
aparecido por primera vez.
Desde entonces resolvieron hacerle alli su capilla que luego convirtieron
en iglesia, siendo muy famosa en aquellos lugares por su lujo y gran
devocion que alli existia.
Habia una vez un hombre que vivia en Arecibo con su esposa e hijos.
Un dia le mataron un hijo y el pobre hombre se puso a llorar. En
seguida pusieron una cruz en el sitio donde mataron al hijo. Entonces un
seior que pescaba salio a pescar y vi6 aquella cruz.
Un dia el no tenia dinero para comprar tabonuco, cogio la cruz y la
encendio para ver mejor la pesca.
Aquel sefior se enferm6 y como a los cuatro aiios se murio.
Entonces fue al cielo y Dios le dijo que habia quemado la cruz de un
muerto y que tenia que traerle las cenizas de la cruz, porque de otra
manera no lo perdonaba y lo sentencio a buscar las cenizas de la cruz por
seis meses por mar y seis meses por tierra.
Muy a menudo se ve una luz por los montes y se cree que es el pescador
que anda en busca de las cenizas, para poder conseguir de Dios su perd6n.
27*
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396 Journal of American Folk-Lore.
II. EL JACHO.
El jacho es una luz que sale por los rios y por las partes que son
hiimedas.
El jacho sale por la noche y se ve solamente un brazo y una luz, que
parece que esta buscando algo que se le ha perdido.
El jacho dicen que es un hombre pescador, al que un dia se le acab6
la luz y quemo una cruz que encontr6 en el rio.
Cuando ese hombre se murio, Dios no lo quiso y le dijo que hasta que
no le llevase la ceniza de la cruz, no lo queria en el cielo.
Eso le pas6 por no irse a su casa a buscar otra luz y no quemar la
cruz.
12. EL HACHO.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 397
del gigante, completamente dormido. Este consult6 sus seiiales y pudo
Ilegar al conocimiento de que podia ser muerto, hiriendosele en el ojo
derecho con una flecha envenenada. Rapido como el rayo, corri6 el
brujo hasta la cuispidedel cerro mas proximo, y desde alli, con punteria
certera, dispar6 su flecha en la direccion indicada. El gigante hizo una
convulsion, se sento derepente y di6 un pufietazo, con el que hizo un
hueco en la falda del monte, por donde se precipito en seguida un torrente
de agua fresca y espumosa. Luego di6 un alarido y se dejo caer en la
misma posici6n que antes para no levantarse mas.
Nadie vio mover el cuerpo del enorme gigante, por temor a que
despertase de lo que ellos creian encantamiento, y con los anfosy siglos
se petrifico, formando lo que ahora se conoce con el nombre de La
Montaia del Gigante.
El raudal de agua, es el magnifico chorro que surte hoy de ese impor-
tante liquido, a los pobres vecinos de Salsipuedes, y que llamamos: El
Chorro de Dofia Pilar.
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I7. TRADICION.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-T7ales. 399
18. LA DIFUNTA.
He llegado a saber por personas antiguas, que una vez habia una
sefiora muy pobre y cuando se murio no habia quien la trajera a enterrar
al pueblo. Esto, dicen, sucedi6 cuando los espafioles estaban en posesi6n
de Puerto Rico.
Comono habia hombres para que la trajeran, se reunieron siete mujeres
para traerla.
Cuando venian por la mitad del camino se les present6 un viejito con
dos velas prendidas, el cual las oblig6 a que la dejaran alli. La metieron
en una casa deshabitada y la dejaron. Las gentes que pasaban por alli,
decian que se les presentaba la sefiora montada en un caballo.
El que poseia la casa mand6 quemarla a un hijo suyo, y despues de
haberla quemado regres6 a su casa.
Dicen que desde aquel dia en adelante, la casa andaba ardiendo detras
de dicho quemador.
Todavia, dicen, anda detras de el.
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400 f7ournal of American Folk-Lore.
20. EL FANTASMA.
En la carretera que conduce de Guayama a Arroyo, se presentaba
todas las noches un buey con cara de hombre. Este monstruo se ponia a
gritar muchisimo.
Dicen que gritaba porque era un hombre que habia sido muy rico y
el habia enterrado su dinero en la orilla de la carretera y por eso era que
salia todas las noches y gritaba.
En las noches que ese hombre salia, iban los policias y las personas a
verlo pero el se escondia y no se oia mas que el grito de el.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 40o
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402 7ournal of American Folk-Lore.
24. LA BAMBUA.
Una vez habia una princesita que era muy bonita y obediente con sus
padres y por sus buenas cualidades era el encanto de su hogar.
Tambien habia una vieja que era muy mala y tenia una vista que
hasta las piedras cuando la veian se echaban a rodar.
Un dia en que la princesita se encontraba en su jardin, la vi6 venir,
pero no pudo gritar.
Baj6 un cuervo volando, que era la vieja, cogio a la princesita y se la
llev6 convirtiendola en un chorrito de agua, que es el que nos da agua
en Maricao.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 403
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404 Yournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 405
32. LEYENDA.
A mitad del camino que conduce desde Las Marias a Maricao, hay un
farallon de piedras en donde hay algunas cuevas. Nadie se atreve a entrar
alli, porque segun dicen, hace muchos siglos cuando Puerto Rico no
estaba habitado por la gente blanca y no habia esas calles que hay ahora,
ni esas bonitas ciudades que hoy se ven y todo estaba hecho un bosque,
vivian en las montafias unas gentes de color rojo llamados indios. Las
tribus indias se mantenian de la caza y de la pesca.
Una familia india tenia una nifia llamada Amapola. Esa indita era tan
bonita que todo el que la miraba se enamoraba de ella. Amapola casi
nunca salia de los alrededores de su casa y se entretenia sembrando maiz.
Un dia Amapola vi6 una mariposa de brillantes colores, muy bonita y
se fue detras para cogerla, pero la bonita mariposa se desapareci6 y se
convirtio en una repugnante viejecita. Esa viejecita era una bruja que le
dijo: - dEn que andas, nifia por ese bosque tan oscuro ? La niia le dijo
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4o6 J7ournal of American Folk-Lore.
que estaba perdida y no sabia donde era su casa y queria ir a donde esta-
ban sus papas. La viejecita le dijo que siguiera derecho arriba, y pronto se
le desaparecio.
Estuvo andando todo el dia y toda la noche subiendo cuesta arriba y
cuesta abajo por aquel inmenso bosque, y ya que estaba muy fatigada y
casi sin poder hablar encontro una gran cueva. Se entro alli y empez6 a
llorar de dolor y sufrimiento. Cuando entr6 encontr6 una cara grotes-
camente pintada en la pared, que era la misma cara de la vieja bruja y
tambien vi6 caras de indios, mesas de marmol, collares y muchisimas
cosas raras y extraias. Se asust6 muchfsimo y empezo a gritar con todas
sus fuerzas, pero gritaba en vano; nadie la ofa.
A la mafiana siguiente la indita se habia convertido en una piedra de
marmol por los hechizos de la vieja bruja.
Despues los padres de Amapola mandaron tribus de indios a ver si la
encontraban, y a todos les pasaba lo mismo. Quedaban convertidos en
piedras al llegar a la cueva.
Por eso es que esas cuevas son muy famosas, porque hay muchas
gentes encantadas alli y todos los caminantes que por alli pasan se
persinan y rezan un Padre Nuestro para auyentar los espiritus que pue-
dan hacerles dafio.
33. LA REPRESA.
Una vez un hombre me cont6 que en tiempos lejanos, cuando Maricao
era una espesa selva no existia la represa y si habia alli un charco muy
pequefio en el cual mucha gente se bafaba los domingos. Un dia, un
padre mand6 a sus siete hijos a bafiarse alli - i Que sera eso ? - dijo el
mayor - iA que yo me voy! - dijo el segundo. Todos siguieron dando su
opini6n llenos de miedo y con deseos de salir de aquel sitio que les in-
fundia miedo.
Cuando ya todos creian que aquello habia desaparecido, vieron una
vieja que les dijo: - iDadme agua, que me muero de sed! - Tomala de
allf si la quieres, - contestaron los nifios al mismo tiempo.
Entonces la vieja les ech6 esta maldici6n: - Por haber sido poco
caritativos, cada uno de vosotros os convertireis en un murito y asi
hareis un muro grande.
Asi se form6 la represa de Maricao, sitio verdaderamente pintoresco.
34. LA BAMBUA.
Una vez en tiempos muy remotos vivia una princesa india en Maricao.
Era princesa y tenia un hijo al que queria mucho. El nifio salia todos los
dias a paseo para distraerse
Un dfa, al llegar los espafioles a Maricao. el nifio se fue a pelear para
defender su patria. Su mama no queria dejarlo ir, pero como el era tan
valiente se fue y no volvi6 mas. Despues de muchos dias, al ver su mama
que el nifio no venfa se puso a llorar.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk-Tales. 407
Fue tanto lo que lloro, que sus lagrimas se formaron una corriente de
agua y a esta corriente se le da el nombre de Bambua.
La princesa se qued6 alli convertida en un hada. Esa hada todo el dia y
toda la noche se las pasa llorando.
Al pasar por ese lugar, todos los pasajeros escuchan un gemido y si uno
se acerca se oye la melodiosa voz de la princesa.
Ella no volvera hasta que su hijo no vuelva. Su hijo no volvera hasta
que no haya en Puerto Rico lo que llamamos una raza que tenga los ojos
colorados y el cutis verde.
Si hubiese algun hombre o mujer en la isla que se atreviera a ir allf y
preguntara el motivo de esos gemidos, ella le responderia y se desencan-
taria.
35. UN ESCLAVO.
Una vez tenian en una casa un esclavo al que no querian mucho y el
amo como era el que menos lo queria, lo mandaba al trabajo sin tomar
cafe. No le mandaban almuerzo, no le dejaban comida y cuando el
llegaba del trabajo Ilegaba con mucha hambre, porque como no comia
nada durante el dia se encontraba con hambre.
Un dia el esclavo, viendo que no le daban nada se sento debajo de un
palo de higuera que habia donde el trabajaba, a decir: - El amo no da
cafe, el amo no da almuerzo, el amo no da comida, el amo no da ropa y
zapatos y yo desnudo; pues negro, acuestate a dormir. Se acost6 a dormir
hasta la hora de irse para la casa de su amo.
El amo en cuanto el llegaba le preguntaba que hasta donde habia
llegado el trabajo y el negro le decia que hasta el higuerito y el amo le
decia que estaba bien.
Al otro dia temprano cogia la azada y se iba para el trabajo y desde
que llegaba se sentaba debajo del palo de higuero a decir: - El amo no da
cafe, el amo no da almuerzo, el amo no da comida, el amo no da ropa ni
zapatos; pues negro, acuestate a dormir. Y se estaba durmiendo hasta
que se iba para la casa del amo.
El amo cuando llegaba le preguntaba que hasta d6nde habia llegado y
el le decia: - Mi amo, hasta el higuerito llegue.
Un dia el amo vi6 que el esclavo le decia como le preguntara que hasta
donde habia Ilegado en el trabajo, le decia que hasta el higuerito, y el amo
vi6 que era como una charla lo que tenfa con el.
Al otro dia seguin se fue el esclavo para el trabajo se le fue el amo
detras y se le escondi6. El esclavo desde que llego al trabajo fue diciendo
lo mismo de todos los dias y el amo como estaba escondido lo oy6 y se
fue para la casa y en cuanto el esclavo llego a la casa le pregunto que hasta
donde habia llegado y el esclavo le contesto que hasta el higuerito.
Entonces el amo sabia que ya el esclavo no hacia nada en el trabajo
porque no se le daba nada y el amo de este esclavo fue y compr6 una taza
de cafe y le encarg6 a la esclava que le dejara aquella taza de cafe bien
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408 yournal of American Folk-Lore.
llena y cort6 media libra de pan, de las que se usaban antes y se la puso
en la mesa con la media libra de pan y lo llam6 para que se tomara el
cafe. Fue y se lo tomo y despues que se fue para el trabajo dijo al negro: -
Hoy mucho cafe y pan.
A la hora del almuerzo le mandaron almuerzo, el que no se comia; se lo
comi6 y todavia sin hacer nada; en la tarde fue y le tenfan mucha comida;
le tenian zapatos, ropa nueva y un sombrero.
Al otro dia se puso la ropa nueva, los zapatos, el sombrero y se fue para
el trabajo; se sento bajo el higuerito y dijo: - Ave Maria, el negro muy
bonito y con zapatos nuevos; ahora no me pican las hormigas; que cara y
negro, trabaja hasta que te lleve el diablo.
Y sigui6 trabajando.
Por la tarde, cuando llego a la casa del amo este le pregunto que hasta
d6nde habia llegado y el esclavo le dijo :-Mi amo, pa' arribade higuerito.
no se hasta donde he llegado.
Y siguio el esclavo trabajando mas que los otros y el amo lo sigui6
cuidando mejor que a los otros.
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Po-to Rican, Folk-Lore; Folk-Tales. 409
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410 4o0urnal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk- ales. 4II
En cuanto el padre del nifio lleg6 a la casa le dijo a la madre que d6nde
estaba su hijo. La sefiora empezo a buscarlo y no lo encontr6. Despues
buscaron al negro y tampoco lo encontraron.
Entonces fueron y buscaron a los civiles, que era lo que antes habia
y los civiles empezaron a buscar y no encontraron a ninguno de los dos.
Siguieron buscando y no los encontraron. Se fueron al centro de un monte
y alli los encontraron, pero se quedaron quietos para ver lo que iba a
hacer el negro con el nifio. El negro le dijo al nifiito: - No faltan ni cinco
minutos para comerte con los platanos.
Entonces los civiles lo cogieron y mataron al negro y los padres del
nifiito dijeron que nunca mas cogerian a un negro; y de esto va como
ciento veinte y cinco afios.
40. JOSE.
IRraseel tiempo de la esclavitud en Puerto Rico.
El padre del marido de mi abuela era un hombre que poseia una opu-
lenta fortuna y con motivo de engrandecerladedic6se a comprar esclavos.
Don Carlos .... vivia en un campo muy solitario.
Uno de sus esclavos era Jose, pero si analizamos el caso, Jose no era un
esclavo, era uno de la familia.
Jose era un negro robusto, de un tamaiio regular, ojos muy saltados y
con un pelo que podia llamarsele un colch6n. Este esclavo era el senorito
de la casa; su trabajo era hacer mandados y correr en coche.
Cierto dia, la sefiora de Don Carlos le dijo: - Jose, vete al gallinero
ndmero tres y traeme dos gallinas hermosas. - iSi, nifia! - contest6
este humildemente, y se dirigio hacia el gallinero.
Al cabo de media hora de camino lleg6 el negro al sitio de su destino y
despues de descansar un largo rato, trat6 de capturar una gallina, que
por cierto era muy lista. Jose corria tras ella, pero el ave no se rendia.
Por fin, Jose hizo una pausa; estaba jadeante y el sudor empezaba a ba-
fiar su rostro, y no solo su rostro sino todo su cuerpo. Nuestro prota-
gonista quedose taciturno y con los ojos clavados en la gallina que le
miraba desde lejos. Alz6 su rostro hacia el cielo y abriendo sus ojos de una
manera sobrehumana prorrumpio en unas frases sacrilegas diciendo: -
iPor que Dios no me ayuda? Maldito sea, etc.
Al concluir sus frases miro hacia todos los cuadrantes en busca de la
gallina, pero esta habia desaparecido.
De pronto sintio que alguien se cogia de su espalda y lo apretaba vi-
gorosamente. Hizo el un esfuerzo para defenderse, pero entonces las dos
personas que lo habian capturado apretaron su cuerpo de una manera tan
horrenda, que este crey6 morir.
Todos iban silenciosos. El pobre negro trato de echar una mirada re-
trospectiva, pero sinti6 que lo azotaban sin misericordia. Muchas veces
trat6 de averiguar quienes eran las personas que lo castigaban, pero no
pudo conseguirlo.
28*
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412 yournal of American Folk-Lore.
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Porto Rican Folk-Lore; Folk- Tales. 4I3
cosa que la parte. - Que la pate, - dijo Santana con voz sarcastica. Si
yo no llego a baila mi primer danz6n con mi adorada Sinforosa, voy a
entra a palo a derecha y queda con toito triguefiito lavao. V depue voy
a comeme buche.
-- Pero po Dio, compae, no jeche nuetro baile a pede. 4No ve ute que
si ute jentra a palo limpio no va a queda una puga en la casa, y no va ni a
baila mi dancita melancolica sonora ?
- iY eso que impota! Mire compae, no me diga na, compae, que estoy
decidio; eta noche me voy a come e corazon de quarquier riva que me
quiera quita a mi querida Sinfo.... i Ay que tengo una ganilla de proba
ete coco macaco que compre lo otro dia en una botica de la ciuda!
Cuando los dos compafieros llegaron a la citada casa, los timbales
cesaron de tocar y don Anacleto, amo de la casa, salio a recibirlos diciendo-
les: - ( Que tal, y ute como ta fnorSimplicio ? - Yo, bien, como tres en
una bota. Ya ute ve, aunque tengo los treinticinco siempre me vuelvo
loco po lo baile. Tambien le dio la mano a Santana, pero con mala gana;
pues el ya sabia que le habian puesto El Guapo porque era celebre
acabando los bailes a palos.
Simplicio no encontraba donde ponerse de tanto gozo al ver tantas
morenitas. Cada vez que el timbal sonaba el se reia y lucia sus dientes
blancos.
Por fin, serian las ocho de la noche dio comienzo la fiesta, pues como
era tiempo de Navidad, antes de empezar obsequiaron a los concurrentes
con pasteles, arroz con dulce y otras golosinas.
Como Santana era tan lambio se fue para la cocina a comer como un
hambriento. Con esto estaba Simplicio como un loco por toda la pequefia
sala. Busco con la vista a su amigo y no lo vio por todo aquello.
Entonces convido a Sinforosa a bailar y empezo a danzar con ella, pero
en aquellos instantes sale Juan de la cocina y se encuentra con Simplicio.
Habia tomado tanto y estaba tan embriagado que cogio el palo, golpeo
a Simplicio y fue rodando hasta el batey. Entonces le dio un palo al
quinque y en la obscuridad entro a palo a derecha e izquierda con todo el
que cogio a su paso. Anacleto llevo un palo en la nariz, que todavia debe
estar padeciendo del golpe. Del palo que le dieron a Simplicio no supo ni
como llego a casa de su amo al otro dia.
A los dos dias se volvieron a ver los dos amigos y Simplicio creyendo
que Santana le iba a dar, por poco se muere. Entonces el le dijo: - Mie
compae, no me vuelva a convida pa ir a ninguinbaile que el amo me tiene
sentenciao pa darme cincuenta azote; pue el mayordomo de la jotra
jacienda se lo dijo. - Pue compae, le acompaniolos sentimientos y que le
peguen de lo bueno.
Simplicio compro un fuete y se lo regalo al mayordomo.
Mientras le pegaban a Santana, Simplicio conversaba con Sinfo muy
alegremente.
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414 Journal of American Folk-Lore.
42. LA CABEZA.
Habia una vez dos amigos, los cuales se querian mucho. Tuvieron que
partir para la guerra. Cuando volvieron, una vez rifieronpor una pequefia
tonteria. Tanto se mortific6 uno de ellos que mat6 al otro y despues
huyo. Los alguaciles buscaron mucho, pero no se pudo descubrir por fin
quien fue.
Al cabo de diez afios, el hombre volvi6 a la ciudad, creyendo no ser
descubierto. A el le gustaba mucho la cabeza de ternera.
Un dia pas6 por una carniceria y vi6 una cabezo de ternera; entr6 yla
compro.
Cuando iba pensando como decirle a la sirvienta que queria la cabeza,
repar6 en que se paraban a mirarle todas las gentes. De pronto un alguacil
lo cogi6 por un brazo e invitandolo a que inmediatamente descubriera lo
que llevaba alli envuelto, que asi llamaba tanto la atenci6n.
Descubri6 el hombre lo que levaba y quedo horrorizado al ver que en
vez de la cabeza de ternera, era la cabeza de su antiguo amigo, que dejaba
tras si un gran reguero de sangre, como si en aquel momento la hubiera
separado con su espada del cuerpo de su amigo.
En el momento se descubri6 que el habia sido el autor del crimen. Los
alguaciles lo cogieron y lo llevaron al patibulo.
La calle en que se verific6 tan terrible escena se llama: La Calle de La
Cabeza.
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