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Cuadernillo de Lengua Secundaria

Este documento presenta un cuadernillo de actividades y material de lectura para el primer cuatrimestre de Lengua. Incluye textos y actividades sobre la clasificación de textos según su tipo, género discursivo, función y trama. También contiene lecturas y ejercicios acerca de la objetividad y subjetividad en los textos. El cuadernillo es elaborado por las profesoras Andrea Martín y Carolina Sierra para el Colegio Provincial de Educación Secundaria No 24 “17 de Agosto” en el año 2022.
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Cuadernillo de Lengua Secundaria

Este documento presenta un cuadernillo de actividades y material de lectura para el primer cuatrimestre de Lengua. Incluye textos y actividades sobre la clasificación de textos según su tipo, género discursivo, función y trama. También contiene lecturas y ejercicios acerca de la objetividad y subjetividad en los textos. El cuadernillo es elaborado por las profesoras Andrea Martín y Carolina Sierra para el Colegio Provincial de Educación Secundaria No 24 “17 de Agosto” en el año 2022.
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COLEGIO PROVINCIAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA Nº 24 “17 DE Agosto”

3
PROFESORAS: Andrea Martín
Carolina Sierra

2022

CUADERNILLO DE ACTIVIDADES Y
MATERIAL DE LECTURA

PRIMER CUATRIMESTRE
LENGUA
¿Qué es un texto?
Un TEXTO es un enunciado o un conjunto de enunciados que tiene sentido propio o unidad de significado.
Esta se basa en el contenido o información global del texto y en el sentido que aporta el componente
extralingüístico, es decir, el contexto y los conocimientos o la experiencia del emisor y del receptor.
Los textos pueden tener diferentes intenciones y utilizar distintos registros en su composición, pero para que
cumplan con su objetivo (la comunicación de un significado), todos deben tener algunas propiedades:
cohesión, coherencia y adecuación.

Clasificación de los textos


La gran variedad de textos existentes hace difícil ordenarlos según su tipo. Se han elaborado distintos
criterios de clasificación que, muchas veces, no alcanzan para dar cuenta de su cantidad, variedad y
complejidad, pero que, sin embargo, resultan útiles a la hora de describir y estudiar los tipos de textos.

GÉNEROS DISCURSIVOS

Los géneros discursivos secundarios se clasifican así:

GÉNEROS FUNCIÓN SOCIAL TIPO DE TEXTOS


DISCURSIVOS
Literario Producir placer estético a través de la palabra. Cuento, novela, teatro, poema, fábula,
leyenda.
Periodístico Informar y formar opinión sobre los sucesos de la Noticia, crónica, editorial, entrevista,
realidad. encuesta, carta de lectores, aviso
clasificado.
Científico Informar acerca de la realidad a través de Definición, nota de enciclopedia, informe
principios y causas científicas. de experimento, relato histórico,
monografía.
Humorístico Provocar humor a través de la imagen y la palabra. Historieta, chiste, graffiti.
Publicitario Condicionar para la venta de un producto. Aviso, folleto, afiche.
Instruccional Pautar quehaceres, actividades. Consigna, instructivo, receta, guía
telefónica.
Epistolar Comunicarse a través de un mensaje escrito con Carta, solicitud, telegrama, postal, tarjeta.
otra/s persona/s.
Mediático Transmitir toda clase de conocimientos, en forma Televisión, radio, cine.
accesible a toda la sociedad y a todos los
miembros.
Instrumental Organizar actividades intelectuales y Organigrama, diagrama, acta, documento
administrativas. comercial, currículo vitae.
1
FUNCIONES DEL LENGUAJE Y TRAMAS DE LOS TEXTOS

Otros dos criterios para clasificar los textos son:


FUNCIONES TRAMAS
Las funciones del lenguaje indican el objetivo o la Son los diversos modos en que están organizados los
finalidad que persiguen los textos. textos en su estructura interna.

En el uso real del lenguaje, difícilmente se puedan encontrar textos “puros” con una sola trama y una
sola función, sino que la mayoría combinan distintas formas, aunque predomina una sobre las otras.

2
3
4
5
6
ACTIVIDADES
1) Lean atentamente los siguientes textos:
A) B)

C)

D) E)

7
F)

G) H)

2) Clasifiquen los textos leídos según lo solicitado en el siguiente cuadro:

TIPOLOGÍA TRAMA FUNCIÓN DEL GÉNERO


TEXTUAL LENGUAJE
1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

3) Elige 3 textos y explica por qué esa clasificación. Justifica tu respuesta.


4) Extrae 4 ejemplos de distintas tramas.
5) Escribe un texto informativo con trama conversacional.

8
9
10
11
12
LA OBJETIVIDAD Y LA SUBJETIVIDAD EN LOS TEXTOS

13
14
ACTIVIDADES

1) Lee las siguientes oraciones e indica al final de cada una si son oraciones objetivas o subjetivas.

 No creo que lleguemos a tiempo.


 La semana tiene siete días.
 La leche contiene calcio.
 Me gusta levantarme temprano.
 Esta noticia no parece cierta.
 Los poderes del Estado son el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.
 Está demasiado oscuro.
 Estás comiendo demasiado.
 Ese plato huele muy bien.
 El local fue asaltado a medianoche.
 Todos los virus mutan a lo largo del tiempo.
 En la ciudad hay una temperatura de 27 grados.
 Esa película es aburrida.
 El señor y la señora Rodríguez tienen cinco hijos.
 Este lugar me resulta sospechoso.
 Los gatos me gustan mucho, pero los perros no tanto.
 Juan es muy atractivo.
 Parece que hubiéramos estado esperando durante horas.
 No existe nada más delicioso que el chocolate.
 El limón es un cítrico.
 La mujer frunció el ceño.
 Parece que viste un fantasma.
 El maquillaje social tiene como objetivo embellecer el rostro.
 No deberíamos gastar más dinero.
 Hace un frío insoportable.
 Es un juego divertido.
 Este perfume es muy agradable.
 Estamos muy conformes con tu desempeño.
 Los niños se asustaron al ver al payaso.
 La ciudad fue fundada en 1870.
 Los clientes esperaron durante 20 minutos.
 Está prohibido fumar.
 Tu excusa me resulta muy sospechosa.
 Es demasiado alto para salir conmigo.
 Los testigos afirman que la policía llegó después de los hechos.
 La tarea incluye diez ejercicios.
 Me resultan repugnantes las películas de guerra.
 La película dura una hora y cuarenta minutos.
 Usted consumió 1.800 calorías.
 Se comprobó que la escultura no era un original.
 Me encantaría volver a vivir en el campo.
 Laura me parece más bonita que Amalia.
 La población actual de Buenos Aires alcanza los 2,9 millones de personas.

2) Explica por qué las oraciones que analizaste son objetivas o subjetivas. Extrae algunos ejemplos.
3) Inventa cinco oraciones objetivas y cinco subjetivas.
4) Relee los textos de las páginas 7 - 8 y reconoce si son textos con lenguaje objetivo o subjetivo. Justifica tu
respuesta.

15
1) Lean atentamente los siguientes textos e indiquen qué tipo de textos son:

A.

B.

C.
“Soy el soldado Mauricio de Echeverría. Peleé en la
isla: lo siento pero no puedo decir donde. Fue un
combate que duró tres horas. Nos ganaron porque
tenía un armamento muy superior, un tremendo
apoyo de artillería y una gran organización. Por lo
demás, juro que les peleamos de igual a igual”.

* Clarín 15 de junio de 1982

D. JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.


El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de
un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de
aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó
Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de
los dos fue Caín, y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
Jorge Luis Borges

16
E.

2) Clasifiquen los textos según su trama, función y género. Expliquen cada caso.

3) Cuenta con tus palabras de qué trata cada texto.

4) ¿Utilizan un lenguaje objetivo o subjetivo? Explica y ejemplifica. Indica la persona gramatical en la que
están escritos y subraya de los textos subjetivos las palabras con valoración.

5) Reconoce los pronombres del texto A y transcríbelos. Indica a qué palabra hacen referencia.

6) ¿Qué es el campo semántico? Extrae ejemplos del texto B (palabras que se relacionen con el concepto de
guerra).

7) Explique qué es la elipsis y extrae dos ejemplos del texto E.

8) Lee el siguiente fragmento del texto D y reconoce el recurso cohesivo utilizado:

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la
ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el
Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la
calle Viamonte.

9) Reconoce los conectores del texto C e indica la función de cada uno.

17
Ejemplificación: consiste en proporcionar un caso concreto, particular, del concepto que se está explicando. Los conectores son: por ejemplo,
es el caso de, etc. Ejemplo: “En los organismos pluricelulares, muchas células que están especializadas en una función particular perdieron la
capacidad de reproducirse. Por ejemplo, las neuronas, especializadas en la transmisión del impulso nervioso, y los glóbulos rojos, especializados
en el transporte de oxígeno, no se reproducen.” 18
19
f. ¿Por qué crees que el texto se titula así? Explica.
g. Realiza el resumen del texto con la información más importante.
 Busca en diarios, revistas o páginas de internet un texto expositivo-explicativo y
analiza del mismo los siguientes puntos: pregunta a la que responde el texto, notas
marginales de cada párrafo, características, estructura y estrategias.

20
Trabajo Práctico: Texto expositivo
1-Antes de la lectura
a-¿Qué sabés sobre las Islas Malvinas?
b- ¿Sabés algo sobre la Guerra? ¿Quiénes participaron?

2- Aproximación al texto:
a- Observá y leé el título y las imágenes que ilustran el texto. ¿De qué puede tratar este texto?

¿QUIÉNES FUERON A LA GUERRA DE MALVINAS?


¿A QUIÉNES ESTAMOS RECORDANDO?
Concepto a trabajar: soldados, veteranos, caídos

A la guerra de Malvinas fueron militares de carrera, es decir, personas


que habían elegido esa profesión (y que pertenecían al Ejército, la Marina
y la Fuerza Aérea) y conscriptos, es decir, jóvenes que estaban haciendo o
habían hecho el servicio militar obligatorio.
Durante el mes de abril de 1982, unos diez mil soldados defendieron
las posiciones argentinas en las Islas Malvinas. La mayoría de ellos
(alrededor del 70%) eran conscriptos provenientes de diferentes
provincias argentinas y de distintas clases sociales; algunos pocos eran
estudiantes universitarios, mientras que otros apenas habían completado
su escolarización primaria.
Alrededor del 80% de la totalidad de los soldados prestaba servicios
en las tropas del Ejército y de la Infantería de Marina; y menos del 10%
pertenecían a la Fuerza Aérea. La mayoría de los combatientes tenían
entre 18 y 19 años ya que pertenecían a las clases 1962 y 1963 que
acababan de ser dadas de baja del servicio militar obligatorio e
incorporadas a las fuerzas. Esto implicó que muchos de los soldados en
Malvinas no hubieran terminado su instrucción militar y, en algunos
casos, hasta desconocieran sus aspectos básicos.
Al mismo tiempo, no se siguió el criterio de convocar a aquellas
unidades mejor preparadas o aclimatadas a las condiciones geográficas y
climáticas del lugar. Por el contrario, soldados provenientes del noroeste
y noreste nacional engrosaron las columnas nacionales.
Como saldo del conflicto armado fallecieron 649 argentinos y 250
ingleses. Para los argentinos, esa cifra es aún más dolorosa si se agregan
los casi 350 ex combatientes que se han quitado la vida desde el fin de la
guerra hasta nuestros días.
Para comprender quiénes fueron los jóvenes que fueron a la guerra y cómo vivieron su
presencia en Malvinas, es imprescindible reponer qué significaba ser un soldado conscripto. El
servicio militar obligatorio fue implementado por el gobierno nacional desde principios de
1900 con el fin de cohesionar a la nueva república, reforzar el rol del Estado e inculcar una serie
de valores nacionales y sociales.
Todos los fines de mayo se sorteaba a los varones argentinos nacidos en el mismo año y así,
se los distribuía en algunas de las tres fuerzas, principalmente dentro del Ejército. Esta práctica
transformaba la vida de los jóvenes: para algunos, esta vivencia sellaba su compromiso con la
patria; para otros era un motivo de alegría el haberse “salvado” de la colimba (“corre, limpia,
barre”), nombre popular que sintetizaban con ironía las tareas realizadas bajo bandera. A pesar
de esto, mucha gente estaba convencida de que la disciplina del servicio militar obligatorio
servía para que los varones maduraran.
Sin embargo, a lo largo de la historia del servicio militar obligatorio fueron frecuentes las
denuncias por malos tratos que en algunos casos llegaron hasta la misma muerte. El caso
emblemático ocurrió en 1994, cuando apareció el cadáver del soldado conscripto Omar
Carrasco en un cuartel de la provincia de Neuquén. Las investigaciones demostraron que había
agonizado en el lugar luego de una golpiza sufrida a manos de un oficial y algunos de sus
compañeros. Por decreto presidencial de ese mismo año se abolió el servicio militar obligatorio.
Al regreso de la guerra, los jóvenes se nombraban a sí mismos como “ex combatientes”,
mientras que la palabra “veteranos” se utilizaba para nombrar a quienes pertenecían a las
Fuerzas Armadas. La distinción entre uno y otro nombre era importante porque las primeras
agrupaciones de ex combatientes sostenían un discurso de fuerte tono antidictatorial y por eso
querían mantener distancia con las Fuerzas Armadas.
En la actualidad, tal como muestra el nombre de la efeméride, se utiliza la palabra
“veteranos” para recordar a todos los que fueron a Malvinas. Y se utiliza el término “caídos”
para mencionar a los 649 muertos.
Malvinas: educación y memoria. Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación.

Análisis del texto

1) ¿Por qué es un texto expositivo explicativo?


2) ¿Se cumplió la hipótesis de lectura que hiciste al comienzo?
Ahora leé nuevamente todo el texto y respondé las siguientes preguntas:
a. ¿Qué pregunta o duda intenta responder el texto anterior?
b. ¿Cuál es la intención del autor? ¿Qué función del lenguaje predomina?
c. ¿Qué modo verbal predomina?
d. ¿Qué registro se ha utilizado?
3) Este texto te resultó de fácil comprensión porque:
 Usa vocabulario conocido.
 Aclara los términos técnicos.
 Ejemplifica las ideas más complejas.
 Se relaciona con temas ya estudiados.
4) Relee el texto. Subrayá la idea principal de cada párrafo. Colocá una oración unimembre que represente
esa idea principal.
5) Señala en el texto su estructura.
6) Reconoce las estrategias explicativas utilizadas.
7) Después de leer el texto, cómo definirías el concepto de “ex combatiente”. Redacta una definición con tus
propias palabras.
8) Redacta una breve opinión sobre el tema.

22
LITERATURA

23
24
GÉNEROS LITERARIOS

Desde la antigüedad clásica, a partir de los escritos del filósofo griego Aristóteles, se viene
considerando que toda obra literaria comparte con otras unos determinados rasgos formales y
temáticos. Estos rasgos permiten incluir cada obra literaria en un grupo que recibe el nombre de
género. Los géneros literarios son los distintos grupos o categorías en que podemos clasificar las obras
literarias atendiendo a su contenido.
Convencionalmente la retórica clásica los ha clasificados en tres grupos importantes: Lírico:
(Poesía), Narrativo (Prosa), Dramático (Teatro).

Los Géneros literarios


Los géneros literarios son técnicas expositivas singulares, ligadas a ciertas leyes de forma y
contenido de carácter histórico o no, a las que se someten las obras literarias. Los géneros
literarios son modelos de estructuración formal y temática de la obra literaria que se ofrecen
al autor como esquema previo a la creación de su obra. Los géneros literarios son los
distintos grupos o categorías en que podemos clasificar las obras literarias atendiendo a su
contenido. La retórica clásica los ha clasificado en tres grupos importantes: lírico, épico y
dramático. A éstos algunos suelen añadir el didáctico.

Género narrativo:
La obra narrativa es aquella en la que un narrador, a través de un discurso oral o escrito, relata una historia,
destinada a oyentes (como en la epopeya griega o en los cantares de gesta medievales) o lectores (como en
la novela moderna).
Sub-géneros narrativos:
a) El cuento: Narración de una acción ficticia, de carácter sencillo y breve extensión, de muy variadas
tendencias a través de una rica tradición literaria y popular. En general, el desarrollo narrativo del cuento es
rectílíneo, presenta pocos personajes y el proceso del relato privilegia el desenlace.
b) La novela: Obra en que se narra una acción fingida o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los
lectores por medio de la descripción o pintura de sucesos o lances interesante, de caracteres, de pasiones y
de costumbres. Salvo excepciones, la novela propiamente dicha usa la prosa, y a diferencia del cuento,
nunca es muy breve. La acción es necesaria en esta obra, pero lo fundamental son los personajes y el mundo
ficticio en que ellos viven. 25
c) La novela corta (o "nouvelle"): La novela corta se define fundamentalmente como la representación de
un acontecimiento, sin la amplitud de la novela normal en el tratamiento de los personajes y de la trama. La
acción, el tiempo y el espacio, aparecen de una forma condensada, y presenta un ritmo acelerado en el
desarrollo de su trama.

Género dramático:
Obra dramática es aquella destinada a ser representada ante espectadores, y que consiste en una acción
dialogada representada por personajes (actores) en un espacio (escenografía). Como palabra técnica de la
literatura, el concepto de "drama" (del griego drao, obrar, actuar) agrupa todas las manifestaciones de obras
teatrales.

El drama está destinado a la representación ante un público; no puede tener una extensión desmesurada;
debe servirse de un vocabulario inteligible; el autor, debe considerar los efectos escénicos que armonizan
diálogo y movimiento; debe poner en tensión el ánimo del público, y debe representarse de una sola vez.
Sub-géneros dramáticos:
a) La tragedia: es la imitación de una acción elevada y completa, de cierta magnitud, en un lenguaje
distintamente matizado según las distintas partes, efectuada por los personajes en acción y que suscitando
compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales emociones.
b) La comedia: Es la imitación de las personas más vulgares; pero no vulgares de cualquier clase, sino de
aquella única especie que supone lo ridículo. Describe, intelectualmente deformados, los aspectos concretos
y risibles de la vida cotidiana. Los personajes son de condición inferior, el desenlace es feliz y optimista, su
finalidad es provocar la risa del espectador.

Género lírico:
Forma poética que expresa los sentimientos, imaginaciones y pensamientos del autor; es la manifestación de
su mundo interno y, por tanto, el género poético más subjetivo y personal. El poeta se inspira
frecuentemente en la emoción que han provocado en su alma objetos y hechos externos, y también puede
interpretar sentimientos colectivos.
Sub-géneros líricos:
a) Oda e Himno: Se vincula a la Oda con los sentimientos de admiración y entusiasmo. Suele tener un
carácter solemne y un lenguaje de gran admiración
b) La poesía bucólica: Canta la serenidad y la belleza del campo, y la vida de pastores, más ideales que
reales.
c) Elegía, Endecha, Lamento y Epítafio:
¡Colinas plateadas, Madre.- ¿Traes el reloj?
grises alcores,cárdenas roquedas En el fondo se ve muchas veces el Novio.- Sí.
por donde traza el Duero espinazo de la sierra y, al acercarse Madre.- Tenemos que volver a tiempo.
su curva de ballesta a ella, no montañas redondas. Son ¡Qué lejos vive esta gente!
en torno a Soria, oscuros encinares, estribaciones huesosas y descarnadas Novio.- Pero estas tierras son buenas.
ariscos pedregales, calvas sierras, peñas erizadas de riscos, colinas Madre.- Buenas; pero demasiado solas.
caminos blancos y álamos del río, recortadas que ponen al desnudo Cuatro horas de camino y ni una casa ni
tardes de Soria, mística y guerrera, las capas del terreno resquebrajado un árbol.
hoy siento por vosotros, en el fondo de sed, cubiertas cuando más de Novio.- Éstos son los secanos.
del corazón, tristeza, pobres hierbas. Madre.- Tu padre los hubiera cubierto
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria! - de árboles.
- Novio.- ¿Sin agua?
Miguel de Unamuno
Antonio Machado Federico García Lorca
LÍRICA NARRATIVA DRAMÁTICA

Antonio Machado expresa sus Unamuno también pinta un paisaje Federico García Lorca deja que sean
sentimientos ante un paisaje duro duro, áspero y seco; pero sólo lo unos personajes los que muestren
y áspero que le atrae. describe, sin expresar sentimientos. cómo es el paisaje.

26
ACTIVIDADES
1) Escribe debajo de cada texto el género al que pertenece.

Teniendo yo doce o trece años, nadé mar adentro una mañana


Sentí tu mano en la mía
de agosto. Un grupo de delfines se aproximó danzando. Mis
tu mano de compañera,
hermanos, desde la playa, me gritaban alarmados. Nunca lo
tu voz de niña en mi oído
olvidaré. No me importó que a la llegada me castigasen. Tan
como una campana nueva,
encantado estaba por su gracia y mi aventura.
como una campana virgen
……..……………………………………………
de un alba de primavera.
- ……………
………………………………….……

Manolín.- ¡Hoy es mi cumpleaños!


Va y viene mi pensamiento
Trini.- ¡Caramba! ¿Y cuántos cumples?
como el mar seguro y manso,
Manolín.- Doce. ¡Ya soy un hombre!
cuándo tendrá algún descanso
Trini.- Si te hago un regalo, ¿me lo
tan continuo movimiento?
aceptarás?
……………………………………………
Manolín.- ¿Qué me vas a dar?
-
Trini.- Te daré dinero para que te
- …………..
compres un pastel.
-
Manolín.- Yo no quiero pasteles.
-
…………………………………………………….
-

"Aquel día ocurrió en la casa de Santa Cruz un suceso feliz. Entró don Baldomero de la calle cuando ya se iban a sentar
a la mesa, y dijo con la mayor naturalidad del mundo que le había caído la lotería. Oyó Barbarita la noticia con calma,
casi con tristeza, pues el capricho de la suerte loca no le hacía mucha gracia".
(Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta)
………………………………………………
LXVI
NO TE QUIERO sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
(PABLO NERUDA) …………………………………………………………………………

PAULA. ¿Hace usted solo el número?


DIONISIO. Sí. Claro. Yo hago solo el número. Como mis papás se murieron, pues claro...
PAULA. ¿Sus padres también eran artistas?
DIONISIO. Sí. Claro. Mi padre era Comandante de Infantería. Digo, no.
PAULA. ¿Era militar?
DIONISIO. Sí. Era militar. Pero muy poco. Casi nada. Cuando se aburría solamente. Lo que más hacía era tragarse el
sable. Le gustaba mucho tragarse su sable: Pero claro, eso les gusta a todos...
(Miguel Mihura, Tres sombreros de copa)
……………………………………………..

2) ¿Qué rasgos o características te ayudaron a identificar cada género? Explica y ejemplifica.


27
a. Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía 5 años. Fue una
de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la
circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi
hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie
jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una
pequeña botella con un papel en su interior. Éste es un mundo
como otro cualquiera, decía el mensaje.
Fragmento de “El pozo”, de Luis Mateo Diez (1993).

b. Desconozco la nieve
pero vi en mi tierra
la dentadura blanca
de la helada
sobre el campo.
Y un gorrión de alitas duras
moribundo bajo el sauce.

Fragmento de “Un paisaje”, de Jorge Isaías (1983)

c. Acto único
Oficina rectangular blanquísima, con ventanal a todo lo ancho del salón, enmarcando un cielo
infinito caldeado en azul. Frente a las mesas escritorios, dispuestos en hilera como reclutas,
trabajan, inclinados sobre las máquinas de escribir, los empleados. En el centro y en el fondo del
salón, la mesa del Jefe, emboscado tras unas gafas negras y con el pelo cortado como la pelambre
de un cepillo. Son las dos de la tarde, y una extrema luminosidad pesa sobre estos desdichados
simultáneamente encorvados y recorta dos en el espacio por la desolada simetría de este salón de
un décimo piso.
EL JEFE.- Otra equivocación, Manuel.
MANUEL.- ¿Señor?
JEFE.- Ha vuelto a equivocarse, Manuel.
MANUEL.- Lo siento, señor.
EL JEFE.- Yo también. (Alcanzándole la planilla.) Corríjala. (Un minuto de silencio.)
EL JEFE.-María.
MARÍA.- ¿Señor?
EL JEFE.- Ha vuelto a equivocarse, María.
MARÍA (acercándose al escritorio del Jefe).- Lo siento, señor.
EL JEFE.- También yo lo voy a sentir cuando tenga que hacerlos echar. Corrija.

Nuevamente hay otro minuto de silencio. Durante este intervalo pasan chimeneas de buques y se
oyen las pitadas de un remolcador y el bronco pito de un buque. Automáticamente todos los
EMPLEADOS enderezan las espaldas y se quedan mirando la ventana.

EL JEFE (irritado).- ¡A ver si siguen equivocándose! (Pausa.)


EMPLEADO 1º (con un apagado grito de angustia).- ¡Oh! no; no es posible. (Todos se vuelven hacia
él.)
EL JEFE (con venenosa suavidad).- ¿Qué no es posible, señor?
MANUEL.- No es posible trabajar aquí.

Fragmento de La isla desierta, de Roberto Arlt (1937).


GUÍA DE ANÁLISIS LITERARIO
1 AUTOR Una biografía no es imprescindible para conocer una obra literaria, pero
cuando la tenemos a mano (en las solapas o contratapa del libro, o en un
diccionario enciclopédico o por cualquier otro medio), ésta nos permitirá
“iluminar” la obra, comprender algunas cosas.
2 ENTORNO a) Época y lugar en que se escribió.
CULTURAL b) Escuela, movimiento, tendencia. Los movimientos y escuelas se refieren a
las tendencias en uso de determinadas épocas (por ejemplo: clasicismo,
barroco, romanticismo, etc.). Conocerlos permite comprender mejor a los
personajes, ambientes, el estilo de la obra.
3 GÉNERO Y ¿Es una obra dramática? ¿Es narrativa? ¿Es lírica? A su vez, cada uno de estos
SUBGÉNERO. géneros se subdivide en otros subgéneros. En el caso del género narrativo,
CLASIFICACIÓN especificar qué tipo de novela (ej: policial, de suspenso, realista, etc). Y si es
DE LA OBRA. una obra de teatro, ¿de qué tipo? (Ej: tragedia, comedia, melodrama, sainete,
etc.)
4 TEMA En pocas palabras de lo que trata el texto, la idea central (oración unimembre).
El tema de una obra puede estar sobreentendido en el título o en algún párrafo
dentro de la obra. A veces está expresado por un personaje, otras se deduce de
la relectura.
5 ARGUMENTO Es el relato en tercera persona de lo que acontece, de los hechos. En el resumen
se deben descartar los hechos accesorios.
6 ESTRUCTURA Partes en la que se divide una obra. Por ejemplo: una obra narrativa puede
EXTERNA dividirse en capítulos o partes; una dramática, en actos y escenas; y una obra
lírica, en estrofas.
7 ESTRUCTURA a) Situación inicial: presenta el conjunto de condiciones en las que comienza
INTERNA la narración, el momento en el que se suceden los hechos, el lugar y los
participantes.
b) Complicación: un hecho inesperado obstaculiza el transcurso normal de los
acontecimientos.
c) Resolución: es el proceso que tiende a eliminar el conflicto. Puede ser
positiva, cuando los involucrados se benefician; o negativa, cuando salen
perjudicados.
8 ACCIONES a) Principales: no pueden suprimirse sin que se altere la historia.
b) Secundarias: acompañan a las principales. Ofrecen “zonas de descanso”
entre los momentos de riesgo y amplían la información sobre ellos.
9 SECUENCIA Es un encadenamiento de acciones principales. Se establece una relación de
NARRATIVA causa-consecuencia.
10 NARRADOR Es la voz ficcional que elige el autor real para contar la historia. Este aspecto
se relaciona con quién y desde dónde se narra.
a) Protagonista: en primera persona, relata y protagoniza los sucesos.
b) Testigo: en primera y tercera persona, es testigo de los sucesos. Relata
sin protagonizarlos.
c) Omnisciente: en tercera persona. Sabe todo lo que sucede, lo que sienten
y piensan los personajes.
11 HISTORIA/RELATO El tiempo de la historia corresponde a la pregunta ¿qué pasó? y el tiempo del
relato, a la pregunta ¿cómo se cuenta lo que pasó? Pueden coincidir o no.
Veamos la siguiente clasificación:
a) Tiempo lineal: historia y relato coinciden, ya que se cuenta la historia
cronológicamente, tal y como suceden los hechos.
b) Tiempo invertido: comienza con el final de la historia y luego expone su
desarrollo (relato e historia no coinciden).
c) Flash back: un salto atrás o adelante en la historia (relato e historia no
coinciden).
d) Historias paralelas: se cuentan dos historias al mismo tiempo y en algún
punto o al final se juntan.
29
12 PERSONAJES Son los seres humanos que realizan acciones en una obra. Los hay de distintos
tipos, según el papel que cumplen dentro de la historia, la relación que sostiene
con otros personajes y el grado de importancia que tienen.

Clasificación:
a) Principales: protagonista, coprotagonista y antagonista.
b) Secundarios: son aquellos que ayudan a poner en relieve o resaltar a los
principales.
c) Terciarios: son aquellos que tienen una mínima participación en la
historia o sólo son nombrados por el narrador u otros personajes. En las
obras de teatro, aparecen en escena pero no hablan.

Caracterización: Se estudia detenidamente a los personajes. Se definen sus


actitudes morales, sociales, culturales o políticas; si es un modelo humano
digno de imitar o si es rechazable, criticable. Pero hay que tener presente el
hecho de que no todos los personajes resultan relevantes en el análisis.

Esquema actancial: Resulta interesante analizar los personajes a partir de un


esquema de funciones. Dicho esquema está compuesto por los siguientes
elementos:
Destinador SUJETO Destinatario

Ayudante OBJETO Oponente

Este esquema se explica de la siguiente manera: Existe un personaje que


ocupa el rol de sujeto, el cual es aquel que tiende a lograr algo. Durante el
desarrollo de la historia este sujeto tratará de alcanzar ese objeto deseado. En
ese camino, intervienen otros personajes que se ubican, según su papel
respecto al sujeto, como ayudantes u oponentes del mismo en la búsqueda del
objeto. Además, existe una fuerza (que puede o no estar encarnada en una
persona) que actúa como destinador, es decir, motiva al sujeto a desear el
objeto. Y por último, también hay un destinatario, que es aquel para quien el
sujeto realiza el objeto o trata de alcanzarlo.
13 ESPACIO Normalmente, todas las obras tienen un lugar en donde se desarrollan los
acontecimientos. Puede ser:

a) Localización geográfica REAL


IMAGINARIO

b) Localización espacial ABIERTO


CERRADO
14 TIEMPO a) Histórico: es la época histórica real en la cual se suceden los
acontecimientos narrados.
b) Interno: es el transcurso de días, horas, meses o años que duran las
acciones de los personajes dentro de la obra. A veces no está expresado con
exactitud.
15 VOCABULARIO Es conocer mejor el léxico para comprender perfectamente el contenido de la
obra.
16 COMENTARIOS Comprende la interpretación personal de la lectura de la obra literaria. Además,
se hace una evaluación del estilo y la forma en cómo el autor nos cuenta los
hechos.
17 BIBLIOGRAFÍA Lista de libros que se han consultado para el análisis de la obra. Ej:
Atorresi, A. y otros, Lengua y Literatura, Buenos Aires, Aique, 1999.

30
Género narrativo: EL CUENTO
El Cuento es una narración breve de hechos imaginarios o reales, protagonizados por un
grupo reducido de personajes y con un argumento sencillo, en un espacio y tiempo
determinado.

Antecedentes

En un principio fue el CUENTO POPULAR o FOLKLÓRICO. El folklore representa el


conjunto de tradiciones culturales de un pueblo: formas de hablar, vestir o comer, modos de
pensar, etc. Los cuentos populares han sobrevivido a lo largo de la historia porque fueron
transmitidos de forma oral y luego documentados por escrito. De allí, su carácter anónimo: no
se conoce el autor de esas narraciones o el autor es la propia comunidad que los difunde de
boca en boca y de generación en generación.

El modo de difusión determinó uno de los aspectos básicos del género: la repetición. La
mayoría de los cuentos populares presenta:

 Una ESTRUCTURA lineal: introducción, conflicto, desenlace.


 Un ESTILO parecido: emplean frases breves y simples, fórmulas fijas (“Había una
vez”/ ”Y así fue”).
 Un conjunto de TEMAS recurrentes: tratan asuntos de la vida cotidiana (realistas) o
tratan asuntos fabulosos y sobrenaturales (maravillosos).

Reapariciones

Entre principios y mediados del siglo XIX se termina de conformar el CUENTO


MODERNO. Este mantiene algunas características del relato folklórico: son narraciones
ficcionales de breve extensión. Sin embargo, presentan importantes variaciones en cuanto a:

 Su ORIGEN: es creado por un autor, no por una comunidad.


 Su FORMA DE DIFUSIÓN: es escrito.
 Su GRADO DE ELABORACIÓN: revela mayor grado de elaboración tanto en su
estructura como en el estilo y los temas elegidos.

CUENTO TRADICIONAL CUENTO MODERNO


Anónimo. Autor concreto.
Finalidad didáctica o moralizante. Finalidad estética.
Importa lo que se narra: HISTORIA. Importa cómo se narra: RELATO.
No hay participación importante del Participación activa del lector.
lector (sólo lo escucha o lee, para
transmitirlo).
Se destaca el cuento maravilloso. Surgen nuevos géneros narrativos: el
policial, el fantástico y la ciencia-
ficción.

Variedades

A lo largo de todo el siglo XIX hasta hoy, el cuento moderno ensayó diversas posibilidades que
giran en torno a las fronteras entre la ficción y la no ficción. Si tomamos este criterio de clasificación,
podemos distinguir:

31
Ficcionalidad Cuento maravilloso

Cuento fantástico

Ciencia - ficción

CUENTO

Cuento realista

Verosimilitud Cuento policial

Un cuento es realista cuando sus elementos (hechos, personajes, tiempo o lugar) representan una
realidad posible, creíble o verosímil. Es fantástico, cuando algunos de sus elementos son extraños,
imposibles o inexplicables en el mundo que se representa. El cuento es maravilloso, cuando todos sus
elementos remiten a un mundo absolutamente imaginario y sobrenatural. De ciencia – ficción, cuando
algunos o todos sus elementos representan o forman parte de un mundo alternativo –por lo general,
ubicado en otro tiempo- y son posibles o creíbles precisamente en ese mundo. Y el policial se
caracteriza por la presentación de un enigma que se resuelve gracias a las deducciones de un detective.

Género narrativo: LA NOVELA


La novela es uno de los géneros narrativos del discurso literario. Hay narración en tanto que se
suceden acciones ejecutadas por personajes, en un tiempo y en un espacio. Pertenece al discurso
literario por su naturaleza ficcional y por su finalidad primordialmente estética.
Comparte su lugar entre los géneros narrativos literarios con el cuento. Difiere de éste
básicamente por su extensión que permite:

 Desarrollar historias que abarquen largos períodos (la vida entera de una familia)
 Instalar más de un conflicto (el de los protagonistas y personajes secundarios)
 Incluir mayor número de personajes
 Presentar diversidad de lugares (países, ciudades)

Variedades

Al igual que el cuento, la novela se clasifica en: realistas, policiales, fantásticas y de ciencia
ficción. Pero existen otras variedades de la novela:

NOVELA SENTIMENTAL Su argumento gira en torno a las complicaciones de


la vida amorosa de sus protagonistas.
NOVELA DE APRENDIZAJE Basada en el desarrollo y la educación de un
personaje.
NOVELA DE AVENTURAS Se despliegan episodios increíbles en los que el
personaje principal, por lo general el héroe, tiene
que atravesar diferentes obstáculos para lograr su
objetivo.
NOVELA DE VIAJES Suelen incluir diarios de viaje o de navegación.
NOVELA GÓTICA Cuenta historias espeluznantes.
NOVELA HISTÓRICA Se reconstruye una época del pasado con extensa
fidelidad como marco para relatar la historia privada
de personajes reales o ficticios.
NOVELA PSICOLÓGICA Analiza profundamente el carácter de un personaje
al tiempo que presenta los conflictos sociales del
momento.
32
CUENTO REALISTA

Pedro Salvadores
Quiero dejar escrito, acaso por primera vez, uno de los hechos más raros y más
tristes de nuestra historia. Intervenir lo menos posible en su narración, prescindir de
adiciones pintorescas y de conjeturas aventuradas es, me parece, la mejor manera de
hacerlo. Un hombre, una mujer y la vasta sombra de un dictador son los tres
personajes. El hombre se llamó Pedro Salvadores; mi abuelo Acevedo lo vio, días o
semanas después de la batalla de Caseros. Pedro Salvadores, tal vez, no difería del
común de la gente, pero su destino y los años lo hicieron único. Sería un señor como
tantos otros de su época. Poseería (nos cabe suponer) un establecimiento de campo y
era unitario. El apellido de su mujer era Planes; los dos vivían en la calle Suipacha, no
lejos de la esquina del Temple. La casa en que los hechos ocurrieron sería igual a las
otras: la puerta de calle, el zaguán, la puerta cancel, las habitaciones, la hondura de
los patios. Una noche, hacia 1842, oyeron el creciente y sordo rumor de los cascos de
los caballos en la calle de tierra y los vivas y mueras de los jinetes. La mazorca, esta
vez, no pasó de largo. Al griterío sucedieron los repetidos golpes, mientras los
hombres derribaban la puerta, Salvadores pudo correr la mesa del comedor, alzar la
alfombra y ocultarse en el sótano. La mujer puso la mesa en su lugar. La mazorca
irrumpió; venían a llevárselo a Salvadores. La mujer declaró que éste había huido a
Montevideo. No le creyeron; la azotaron, rompieron toda la vajilla celeste, registraron
la casa, pero no se les ocurrió levantar la alfombra. A la medianoche se fueron, no sin
haber jurado volver.
Aquí principia verdaderamente la historia de Pedro Salvadores. Vivió nueve años
en el sótano. Por más que nos digamos que los años están hechos de días y los días
de horas y que nueve años es un término abstracto y una suma imposible, esa
historia es atroz. Sospecho que en la sombra que sus ojos aprendieron a descifrar, no
pensaba en nada, ni siquiera en su odio ni en su peligro. Estaba ahí, en el sótano.
Algunos ecos de aquel mundo que le estaba vedado le llegarían desde arriba: los
pasos habituales de su mujer, el golpe del brocal y del balde, la pesada lluvia en el
patio. Cada día, por lo demás, podía ser el último.
La mujer fue despidiendo a la servidumbre, que era capaz de delatarlos. Dijo a
todos los suyos que Salvadores estaba en la Banda Oriental. Ganó el pan de los dos
cosiendo para el ejército. En el decurso de los años tuvo dos hijos; la familia la
repudió, atribuyéndolos a un amante. Después de la caída del tirano, le pedirían
perdón de rodillas.
¿Qué fue, quién fue, Pedro Salvadores? ¿Lo encarcelaron el terror, el amor, la
invisible presencia de Buenos Aires y, finalmente, la costumbre? Para que no la dejara
sola, su mujer le daría inciertas noticias de conspiraciones y de victorias. Acaso era
cobarde y la mujer lealmente le ocultó que ella lo sabía. Lo imagino en su sótano, tal
vez sin un candil, sin un libro. La sombra lo hundiría en el sueño. Soñaría, al principio,
con la noche tremenda en que el acero buscaba la garganta, con las calles abiertas,
con la llanura. Al cabo de los años no podría huir y soñaría con el sótano. Sería, al
principio, un acosado, un amenazado; después no lo sabremos nunca, un animal
tranquilo en su madriguera o una suerte de oscura divinidad.
Todo esto hasta aquel día del verano de 1852 en que Rosas huyó. Fue entonces
cuando el hombre secreto salió a la luz del día; mi abuelo habló con él. Fofo y obeso,
estaba del color de la cera y no hablaba en voz alta. Nunca le devolvieron los campos
que le habían sido confiscados; creo que murió en la miseria. Como todas las cosas, el
destino de Pedro Salvadores nos parece un símbolo de algo que estamos a punto de
comprender.
Jorge Luis Borges, Elogio de las sombras, en Obras completas, Buenos Aires, Emecé, 1984.
Glosario
brocal: baranda que rodea la boca de un pozo para impedir que alguien caiga en él.
cancel: puerta o verja que separa del patio la entrada de la casa.
candil: lámpara para alumbrar compuesta por un recipiente con aceite y una mecha, y un gancho para
colgarla.
temple: nombre de la actual calle Viamonte.
Zaguán: espacio cubierto, situado dentro de una casa e inmediato a la puerta de la calle.

 Analizar un cuento realista


1) Elijan la opción correcta para reformular las siguientes frases.

a. A la medianoche se fueron, no sin haber jurado volver.

 Se fueron después de asegurar que volverían.______


 Se fueron a jurar que volverían después de medianoche.______
 Juraron que volverían después de medianoche.______

b. Sospecho que en la sombra que sus ojos aprendieron a descifrar, no pensaba en nada…

 Sospecho que aunque sus ojos no descifraban la oscuridad, pensaba mucho._______


 Sospecho que aunque sus ojos descifraban la oscuridad, no pensaba en nada. ______
 Sospecho que aunque sus ojos descifraban la oscuridad, no pensaba mucho._______

34
c. Soñaría, al principio, con la noche tremenda en que el acero buscaba la garganta…

 Soñaría, al principio, con un enemigo que le cortaba la garganta con un cuchillo._____


 Soñaría, al principio, con una oscuridad tremenda en la que alguien lo atacaba._____
 Soñaría, al principio, con el acero que brillaba en la oscuridad de la noche._____

2) Marquen con X la opción correcta y justifiquen la elección con una cita del cuento.

Pedro Salvadores salió de su escondite:

 antes de la batalla de Caseros.____


 durante la batalla de Caseros.____
 después de la batalla de Caseros.____

3) El relato está construido sobre la certeza de que se trata de un hecho histórico. Sin embargo,
abundan marcas de incertidumbre sobre las situaciones y los acontecimientos narrados.

a. Marquen en el texto las indicaciones precisas del lugar y el momento en que se desarrollan
los hechos.
b. En la carpeta, hagan una lista con las palabras y frases que sugieren dudas sobre las
situaciones y los hechos. ¿Qué marcas en el texto les permitieron darse cuenta? ¿Qué función
cumple al respecto el uso del condicional en los verbos? ¿Qué acciones son narradas como
potenciales y cuáles no?
c. A partir del trabajo realizado, respondan: ¿resta o suma verosimilitud al relato la presencia de
la duda? ¿Por qué?
d. ¿Qué efecto produce la presencia de “mi abuelo Acevedo” en el relato?

4) En la primera oración se afirma que se dejará por escrito un hecho raro. ¿En qué consiste esa
rareza?

5) En el antepenúltimo párrafo, el narrador hipotetiza sobre los motivos que mantuvieron a Pedro
Salvadores oculto durante nueve años, sobre su personalidad y la de su esposa. Propongan
explicaciones para la conducta de ambos. Luego, redacten en primera persona la carta de confesión
que podría haber escrito el matrimonio para justificar sus acciones.

6) Lean este fragmento y respondan las preguntas en la carpeta.

Un hombre, una mujer y la vasta sombra de un dictador son los tres personajes.

a. ¿A Quién se refiere con “la vasta sombra de un dictador”?


b. Esos personajes ¿son principales o secundarios? ¿Qué acciones de “la mujer” la convertirían
en un personaje principal?

7) Imaginen la escena del repudio de la familia hacia la esposa de Salvadores. ¿Qué le dirían? ¿Qué
actitud tomaría esta mujer? Escriban un diálogo entre la mujer de Salvadores y su familia que gire en
torno a estas cuestiones.

35
CUENTO FANTÁSTICO

Continuidad de los parques


Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla
cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los
personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una
cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los
robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una
irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo
verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes
de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse
desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente
en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los
ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida
disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y
movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa;
ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella
la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una
pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra
su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un
arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que
enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la
figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles
errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso
despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña.
Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla
correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la
bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron.
El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la
sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una
galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la
segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de
un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Final de juego, 1956.


36
Glosario
agazaparse: agacharse, esconderse.
aparcería: contrato entre el propietario de un campo y quien lo cultiva.
arrellenarse: sentarse y recostar el cuerpo de manera relajada.
chicotazo: golpe dado con un látigo.
desgajar: arrancar, separar.
parapelarse: protegerse de algún riesgo o daño usando algo o a alguien como defensa.
Restañar: detener la sangre que sale de una herida.

 Comprender los cuentos fantásticos

1) ¿Qué ocurre al comienzo del cuento? Marquen con X


 Un hombre está leyendo un cuento y lo abandona porque no se interesa por la trama.____
 Un hombre está leyendo una novela y debe abandonar su lectura por temas laborales.____
 Un hombre está leyendo una novela y es interrumpido por un extraño.____

2) ¿Qué acciones realiza el protagonista antes de enfrascarse en la lectura? Enumérenlas en la carpeta.

3) Describan el lugar donde el señor se aventura a leer. Indiquen dónde está ubicado y qué elementos lo
rodean. ¿En qué parte del cuento estos lugares y objetos se nombran nuevamente?

4) En este cuento leemos dos historia: la de un lector que está leyendo una novela (H1) y la historia que lee
ese lector (H2). Indiquen a cuál de las historias pertenece cada una de estas frases.

 El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba.____


 Ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama.____
 El alto respaldo de un sillón de terciopelo verde.____
 Fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.____

5) Expliquen cómo se relaciona la novela que está leyendo el protagonista con los siguientes términos:
amor/traición/asesinato/intriga/vacilación.

6) En la carpeta, escriban el argumento de la novela que lee el protagonista a partir de los datos del cuento.
Redáctenlo en presente. El comienzo ya está dado.

Una pareja de amantes se encuentra……

7) ¿Qué parte de la novela está leyendo el lector? ¿Qué le pasa finalmente a él? ¿Se percata de lo que va a
ocurrirle?

8) Expliquen las siguientes frases:

Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba.

El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada

Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía
que todo estaba decidido desde siempre.

37
1) Lean atentamente los siguientes cuentos que narran episodios de la guerra de Malvinas:

Clase 63
de Pablo de Santis

Un sábado de febrero de 1982 entré en la peluquería que estaba enfrente de mi casa. Los peluqueros
eran dos: Alberto y Luigi. Alberto era argentino y cortaba muy bien. Luigi era italiano (había venido a
Buenos Aires en 1946, meses después del fin de la guerra) y cortaba muy mal. Todos los clientes
querían atenderse con Alberto. Yo prefería con Luigi, para no tener que esperar. Esa mañana pasé
frente a los tres clientes que esperaban a Alberto y me senté en el sillón siempre vacío de Luigi:
-Rapado, por favor.
-¿Rapado?
-Me llegó la carta del servicio militar. El lunes tengo que presentarme en el cuartel.
Entre peluqueros y clientes hubo un murmullo equidistante entre la compasión y un vago orgullo
viril, del tipo “en la colimba se hacen los hombres”. Pero pronto la conversación volvió a su cauce
natural: el fútbol.
Alberto hablaba todo el tiempo, siempre de independiente. Luigi no hablaba nunca, excepto cuando
decía su frase de cabecera. Gramaticalmente eran tres frases, pero podemos considerarla solo una.
Todos los pequeños problemas y preocupaciones de los clientes quedaban aplastados por esa
sentencia. ¿Quién se habría atrevido a discutirle? La charla interminable de Alberto nos hablaba de los
pequeños placeres y percances que hacen nuestra vida. La frase única de Luigi nos recordaba el feroz
peso de la Historia. Había que escuchar a uno y a otro para tener una mirada equilibrada sobre el
significado de las cosas. Esa mañana alguien se quejó de cuánto costaba la platea en River y agregó que
no podía llegar a fin de mes, aunque febrero fuera tan corto.
Alberto suspiró con fastidio: ese paso del fútbol a la realidad le iba a dar pie a Luigi para salir de su
silencio y decir su frase, que desanimaba a todo el mundo. Así fue. Luigi, sin apartar sus ojos de mi
despoblada cabeza, dejó caer su sentencia de siempre: Ustedes no saben lo que es el hambre.
-Ustedes no saben lo que es el frío. Ustedes no saben lo que es la guerra.
Silencio. ¿Qué podíamos decir nosotros, los que no conocíamos el hambre, el frío, la guerra? Pronto
Alberto tiró el nombre de algún borroso defensor de independiente y la conversación revivió.
El lunes siguiente antes del amanecer fui en tren hasta el cuartel, en ciudadela. Era el GADA 101. Ya
no existe. GADA quería decir Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea. Debíamos ser unos doscientos.
La mayoría nos habíamos rapado, y otros tuvieron que pasar por los peluqueros del ejército, tres
soldados clase 62 que se ensañaban con los novatos. Nos entregaron un bolso grande, un uniforme de
combate (color verde), un uniforme de fajina (color marrón), un par de zapatillas flecha, un equipo de
vajilla de aluminio, abollado por generaciones de soldados. Cuando nos llevaron a elegir borceguíes, los
que quedaban eran muy chicos o muy grandes. Tuve que elegir un cuarenta y cinco, cuatro números
que mi pie.
-Rápido, señoritas, rápido.- Alentaba un cabo.
Nos llevaron en camiones hasta un campo en Ingeniero Maschwitz. Nos separaron en dos grandes
grupos y estos a su vez en pelotones de ocho soldados cada uno. Armamos la carpa de lona vieja bajo
unos altos eucaliptos.
El segundo día me hice amigo de Aguirre, que vivía en Flores y al que también, como a mí, le
gustaban los libros. No podíamos leer, por supuesto, pero al menos podíamos conversar de los libros
que habíamos leído. Una mañana le señalé a dos soldados que yacían en el suelo, a unos veinte metros
del campamento. Estaban boca arriba, las manos y los pies separados y atados a estacas, como en una
ilustración del Martín Fierro. Aguirre dijo que si él tenía que pasar todo el día al sol, inmóvil, con las
hormigas caminándole por la cara, se moría. Pero entonces se oyó una voz serena y segura.
-Esos dos son clase 62. A nosotros no nos pueden estaquear.
-¿Por qué no?
Somos clase 63, técnicamente no somos soldados, somos reclutas. Nos vamos a convertir en
soldados recién el 20 de junio, cuando juremos la bandera. Entonces sí van a poder estaquearnos.
El que hablaba era Pedro Lanes. Más alto que Aguirre y yo, lo que no quiere decir que fuera alto. Era
uno de los pocos que había terminado el secundario y pensaba estudiar para contador.
De otros castigos, según aprendimos los días siguientes, no podíamos escapar: cavar pozos en medio
de la noche, recibir patadas de cabos y sargentos, aplaudir cardos. Pero Lanes nunca tomaba aquellas
cosas como algo personal: -Es una parte de la vida. Se pasa.
Una tarde, en un milagroso minuto de paz, mientras cocíamos las medias rotas y reponíamos
botones caídos, Lanes nos preguntó con aire confidencial a Aguirre y a mí:
-¿Se anotaron entre los voluntarios para el curso?
-¿Qué curso?
-Cañones antiaéreos. Empieza apenas volvamos al cuartel.
Nadie me había hablado de nada. Aguirre susurró:
-Mi padre me dio un consejo: “Nunca seas voluntario para nada. Nunca confíes en ellos. Que no se
den cuenta que existís”.
-Yo tengo mis razone para aceptar – Dijo Lanes -. Las prácticas de fuego antiaéreo se hacen en el
grupo de artillería de Mar del Plata. En ciudadela no tienen campos de tiro, ahí sí. Sueltan unos grandes
globos y les disparan con los cañones. Si acertás te premian con días de franco.
-¿Y con eso qué? – Preguntó Aguirre
-Quiero conocer Mar del Plata.
Un sargento llamó a Aguirre para que fuera a la cocina a pelar papas. Lanes dijo en voz baja,
concentrado en el hilo y la aguja:
-Yo nunca vi el mar.
Me pareció milagroso que hubiera algo que no conociera y yo sí, algo frente a lo cual no sintiera esa
alarmante familiaridad con la que caminaba por la vida.
Durante un mes habíamos llevado los fusiles desde el amanecer hasta la noche. Llegó el día en que
hubo que cargarlos. Nos repartieron veinte balas a cada uno. Marchamos una hora hasta llegar al
campo de tiro. Primero con la rodilla en tierra y luego echados sobre el suelo les disparamos, con viejos
y averiados Fals de fabricación belga, a lejanos blancos. Un teniente felicitó a Lanes, que había sido el
mejor tirador de la compañía.
Al día siguiente volvimos al campo de tiro, esta vez para disparar con pistolas. Pero nunca llegamos a
hacerlo. Desde temprano oficiales y suboficiales habían estado conversando entre ellos. En todo el día
nadie nos había insultado ni pateado. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué de pronto nos trataban sin furia
ni desprecio, como si el invisible pecado que nos había llevado hasta allí hubiera sido perdonado?
Con Aguirre consultamos a Lanes, que todo lo sabía.
-Acabamos de tomar Malvinas
-¿Qué?
-Lo que oyen. Se suspende todo.
-¿La práctica de tiro?
Nos miró como a niños:
-La instrucción, el campamento, todo. Volvemos al cuartel.
Uno de los subtenientes que estaban a cargo de nuestra compañía nos reunió y confirmó la versión
de Lanes. Dio una pequeña arenga, pero se notaba que estaba nervioso. Otros oficiales, en cambio,
lucían exaltados, se abrazaban y reían. En silencio volvimos al campamento. Desarmamos las carpas y
subimos a los camiones. Cuando partimos, ya era de noche.
Mientras en las tapas de los diarios y en la televisión solo había noticias de triunfo, en el cuartel
había constantes rumores de desastres y muertes. No podíamos saber nada con certeza: no lo teníamos
a Lanes. Todos los que sabían manejar los cañones antiaéreos habían sido movilizados.
Poco después de la rendición me dieron la baja, igual que a casi todos los soldados del país. Volví a la
vida civil, dejé de afeitarme y de cortarme el pelo. Ya había empezado la primavera cuando me
encontré en la calle con Aguirre. Antes de que tuviera tiempo de preguntar, me dio la mala noticia:
Lanes había muerto durante uno de los últimos ataque ingleses, en las afueras de Puerto Argentino.
-Fue poco antes de la rendición, en medio de una retirada. Habían estado tirándoles a los aviones
ingleses. Cuando los proyectiles daban en el blanco, no estallaban. Toda la munición estaba arruinada.
Lanes y un soldado clase 62 quedaron en la retaguardia. Estaban terminando de levantar los equipos
cuando una bomba los alcanzó.
Yo tenía diecinueve años: no pensé en padres o hermanos, no pensé en la red que une a cada uno con
los demás, en el daño de una muerte en otras vidas ni siquiera pensé en el otro caído, el soldado clase
62. Pensé en la muerte de Lanes como un hecho aislado, como si hubiera ocurrido en el interior de un
laboratorio o en la superficie de un planeta distante.
Con Lanes la frase del peluquero Luigi no se cumplía. Él sí había conocido el hambre, el frío y la
guerra.
-Le dije que no se ofreciera de voluntario- Dijo de pronto Aguirre-. Que nunca confiara en ellos. Él,
que sabía todo, ¿cómo no sabía eso? ¿Por qué aceptó?
La pregunta no era para mí. No era para nadie. Igual respondí:
-Quería conocer el mar.
De Santis, Pablo. “Clase 63” En: Las otras islas,
Buenos Aires: Alfaguara, 2012. pp. 31- 39.

La penitencia
de Marcelo Birmajer

Esta historia transcurre durante la Guerra de las Malvinas, entre abril y julio de 1982. Hoy tengo
amigos a los que les llevo tres años, y otros tantos que me llevan tres años a mí. A medida que
pasa el tiempo, las edades son menos y menos importantes: después de los treinta, el mundo se
divide entre mayores y menores de edad, sin hilar fino entre si un amigo tiene cuarenta, cuarenta y
dos o treinta y cinco. Pero por entonces, Rafael y yo teníamos quince años y, por los motivos que
inmediatamente especificaré, tres años de edad eran una diferencia que separaba a las personas
entre la vida y la muerte.
Rafael, como llamaremos al protagonista de esta historia, tenía un hermano mayor que, en abril
de 1982, había cumplido dieciocho años, y no quince, como Rafael, ni como yo. De modo que,
como otros hermanos de mis amigos, fue enrolado por una dictadura asesina para ir a luchar en
esa guerra en el Atlántico Sur.
Rafael nunca había sido revoltoso, ni sus padres tenían mayores motivos de quejas respectos
de sus hijos. Pero desde que habían mandado a su hermano Lucas a las Malvinas, Rafael pasaba
mucho tiempo en mi casa, porque los padres le gritaban por cualquier cosa. Como yo iba a una
escuela estatal, coincidíamos chicos de todas las clases sociales, y Rafael era uno de los más
pobres. No era lo que hoy llamaríamos un “pobre”, porque nunca le faltó para comer ni de vestir.
Pero toda la familia, padre, madre y los dos hermanos, vivían en un departamento de dos
ambientes, y eso por entonces era considerado una carencia, al menos de espacio.
El padre de Rafael era sereno en un garaje, pero, desde que Lucas había sido enviado a las
Malvinas, no lograba dormir de día, y se dormía por las noches en el trabajo, hasta que terminaron
echándolo. La madre era cajera en un supermercado. Pasó a mantener a la familia.
Desde el frente casi no llegaban catas, porque todo era muy desorganizado. Los padres de
Rafael no sabían dónde estaba Lucas ni en qué condiciones. No sabían si lo habían matado, si lo
habían hecho prisionero; ni siquiera si había entrado en combate. Como no podían hablar de lo
único que les interesaba, ni siquiera hablaban. Y tampoco soportaban que Rafael hablara.
Cuando hoy repaso las historias que presencié en el ’82, me cuesta aceptar que fui un
adolescente en un país en guerra, que estuve junto a padres que miraban la televisión esperando
enterarse del destino de sus hijos, que seguían en los diarios la suerte de nuestros hermanos en
una tierra que parecía situarse en otro planeta –nuestros jóvenes llegando a las Malvinas como
astronautas a la Luna: sin máscara de oxígeno ni traje para soportar la falta de gravedad-, que
escuchaba al almacenero o al mozo confesar su miedo a que los ingleses bombardearan la
Argentina. Es difícil concebir, cuando hoy miro una película de guerra por la tele, que yo estuve
sentado en silencio, en un living, mientras una madre y un padre miraban el noticiero de una
guerra real, donde su hijo era el único protagonista que les importaba, y ningún guionista podía
decidir su vida o su muerte. Solo el destino.
Aquellos días fueron terribles. Yo recuerdo gente llorando a mi lado, en un colectivo, mientras
miraban pasar una marcha de personas que recolectaban dinero para los soldados argentinos.
Recuerdo con precisión a cada uno de los chicos de mi colegio, fueran del curso que fuesen, que
tenían un hermano en Malvinas. Y me acuerdo especialmente de Rafael.
Lo que Rafael me contó varios años después fue que sus padres le habían prohibido abrir la
puerta del cuarto. El padre y la madre de Rafael ocupaban un ambiente de la casa, y Rafael y
Lucas, el otro. Mientras los dos hermanos estaban en la casa, la puerta del dormitorio de los
padres permanecía abierta; pero cuando Lucas fue enrolado, los padres se encerraban en el
cuarto y le prohibían a Rafael abrir la puerta. Rafael pasaba tardes enteras en silencio, en su lado
de la casa. Aunque no era un buen lector, su mayor distracción era la llegada del diario La Razón,
cuya sexta edición pasaba bajo las puertas alrededor de las siete de la tarde. Recibía el diario y
leía primero los chistes, porque le daba miedo leer las noticias de la guerra, miedo de enterarse de
que su hermano había muerto. Luego iba avanzando lentamente por la parte de espectáculos,
hacia política nacional y finalmente llegaba a las primeras páginas, todas dedicadas a la guerra.
Las leía temblando, y pensando en el momento en que irrumpiría en el cuarto de sus padres para
decirles que su hermano no regresaría. O que simplemente se pondría el diario bajo el brazo y se
iría de la casa para no volver nunca más.
Cierta tarde de fines de junio, Rafael llegó a mi casa con una mochila verde. En la mochila
llevaba una cantimplora y un pullover grueso de lana. Estaba decidido a encontrar el modo de
viajar a las Malvinas para saber qué pasaba con su hermano. Le dije que era imposible: primero,
nadie lo llevaría a las Malvinas. Y, segundo, sus padres estaban desesperados por la suerte de un
hijo, ¿los iba a rematar desesperándolos también por la suerte del otro?
Rafael replicó que a los padres no les interesaba su suerte. Pero yo le dije que no se
equivocara: a veces, incluso las personas que más nos aman no saben cómo comunicarse con
nosotros. Creo que Rafael renunció al viaje simplemente porque no hubo manera de que lo
concretara. De algún modo, los padres se enteraron de su idea y lo castigaron severamente. Hasta
aquel día, si bien no podía abrir la puerta del cuarto de los padres, al menos podía golpear a la
puerta o decir algo desde su ambiente. Pero luego del episodio de la mochila verde le prohibieron
hablar o golpear a la puerta, y solo se comunicarían con él cuando ellos lo decidieran.
Unos días después, Rafael estaba en su casa y el diario no llegaba. De la habitación de los
padres no provenía ni un sonido. Se habían hecho las ocho de la noche y todo parecía indicar que
el diariero se había olvidado de aquel departamento. Entonces, apenas unos minutos después,
Rafael irrumpió en el cuarto de sus padres. Desobedeció la orden de no entrar, se reveló contra la
penitencia y realizó el más prohibido de los actos, según la regla familiar. Pero los padres no
estaban en el cuarto. La situación era imposible, porque él los había visto encerrarse en el cuarto
un par de horas antes. No había ninguna otra salida: el ambiente de Rafael daba a la puerta de
calle. ¿Se habrían encerrado en el armario?
Rafael sacó el diario de debajo de su axila, porque se lo había puesto bajo el brazo para abrir la
puerta, lo extendió en el aire de la habitación, y de pronto los padres aparecieron en la cama. Es el
día de hoy que Rafael no termina de explicárselo a sí mismo, y mucho menos a mí. Entró al cuarto
de sus padres: la cama estaba desarreglada y vacía –aún recuerda el color de las sábanas y las
huellas de las cabezas en las almohadas-, el armario cerrado, un silencio fantasmagórico, y los
padres no estaban. El velador estaba encendido, y su luz de por sí mortecina parecía aún más
apagada en aquel cuarto misterioso. Y, en cuanto abrió el diario, la madre apareció, sentada en
una silla, junto a la cama, y el padre al lado, vestido con una camisa sucia y un pantalón viejo. El
velador pareció refulgir hasta alumbrar no solo el cuarto, sino también el resto de la casa: el diario
decía que la guerra había terminado, y en la página dos, en una fila de conscriptos con la cabeza
gacha, se veía con nitidez a Lucas, vivo, como si les estuviera diciendo que la espera había
terminado, que aquel diario, era la única carta que había podido enviarles desde el infierno, y que
pronto llegaría a tierra.
Birmajer, Marcelo. “La penitencia”. En: Las otras islas,
Buenos Aires: Alfaguara, 2012. pp. 14-20.
2) Elabora un cuadro en el que indiques cuál es el narrador de cada uno de los cuentos, ejemplificar con una cita y
además mencionar en una palabra o dos cuál es el tema que predomina en cada relato.
CUENTO NARRADOR CITA TEXTUAL TEMA
“Clase 63”
“La penitencia”
3) Teniendo en cuenta los textos, ¿qué significa enrolar y colimba?
4) Elabora una breve síntesis de cada texto, considerando las partes de un cuento (Inicio, Conflicto, Final).
5) Considerando ambos textos, confecciona dos listas que contengan los personajes de cada historia.
6) Cataloga los textos leídos, teniendo en cuenta los tipos de cuento: Realista, Fantástico, Ciencia-Ficción, etc. Explica.
7) Comparar en la mayor cantidad de aspectos posibles los cuentos “La penitencia” y “Clase 63”. Señalar semejanzas y
diferencias.
8) ¿Qué opinión les merecen los textos leídos? ¿Qué rasgos de aquellas circunstancias han podido conocer a través de la
ficción? ¿Qué escenas o pasajes son los que más los conmovieron?

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