Cuerpos No Monógamos y Resistencia
Cuerpos No Monógamos y Resistencia
Cuerpos no monógamos
Género, agencia y prácticas de resistencia
feminista
Egilea / Autora:
Anna Berbel Ortega
Tutorea / Tutora:
Mari Luz Esteban Galarza
2
Agradecimientos
entre cervezas, muchas noches y de muchas preguntas. Han sido muchas las personas
que, de manera más o menos consciente, le han dado forma y sentido a estas líneas;
Sin olvidarme de ello, igualmente quiero dar las gracias especialmente a Mari Luz
Esteban, por haber inspirado este trabajo y haberlo guiado de principio a fin. Por su
paciencia y sus minuciosas correcciones. Por supuesto también a las protagonistas, por
su predisposición, por abrirse, por compartir, por las ganas de seguir avanzando y de
hacerlo conjuntamente. A mi tribu feminista de Bilbao, con quien más allá de compartir
supervivencia. Sin duda, también a mi red afectiva, porque incluso antes de que
llegaran vuestros ánimos y vuestro apoyo. También a mis padres, que, a pesar de no
entenderlo, están ahí de manera incondicional. A mi hermano, por haberme leído, por
creer en mí y hacerme ir siempre un paso más allá. Y a Duna, por estar, por
acompañarme mañanas, tardes y noches sin tener que pedírselo. Y por último, muy
ningún moment
3
Índice
4
5.3. Estrategias de resistencia feminista para sobrevivir en un mundo
monógamo .....................................................................................................85
5.3.1. Poner los cuidados en el centro ........................................................................ 88
5.3.2. Problematizar los celos, la exclusividad y las rivalidades.................................... 93
5.3.3. Otras maneras de estar, desear, querer y nombrarse ........................................ 96
5
Introducción y justificación (situada)
crítica y de Barcelona; entre otras cosas. Sin tener muy claro en qué orden o si
sexo-afectivas en concreto.
que responden a las vivencias que han ido dándome forma; a los conocimientos que
he ido adquiriendo en los últimos años en la academia y fuera de ella, así como de las
personas con las que he tenido el placer de acuerparme, reflexionar, debatir y disfrutar.
He cerrado puertas, problematizado otras y dejado fascinar por otras más. Lugares y
lecturas feministas que me han permitido reconocerme, ser, estar y dar espacio a mis
miedos y a mis contradicciones. Parándome a ratos, unas veces por sentirme perdida
y otras para darme cuenta de mis pasos, de qué lugar ocupo, de mis límites y de mis
privilegios, y también para pensar dónde estoy y hacia dónde quiero ir. Es desde esa
tanto asumo mis pasos y mis prácticas como tal. Lo leído, aprendido y vivido, y sobre
todo mis ganas de seguir reflexionando de manera teórica y práctica sobre las
pretendo seguir haciendo camino, planteando cuestiones que nos permitan seguir
6
entendido como un fenómeno social y cultural situado, así como profundamente
en los últimos años en Occidente, problematizando los que suponen una alianza con el
sistema capitalista patriarcal y focalizando en los que emergen como apuesta política
feminista.
Abya Yala1, la segunda parte de la investigación gira alrededor de las narrativas de Sua,
monogamia vividas desde una lógica feminista. Cinco experiencias singulares, vividas,
entrever cuáles son los límites y las potencialidades de habitar el mundo desde una
Anexo II, pero lejos de que se asuman como una cuestión accesoria, se recomienda
hacer su lectura tras la presentación de las mismas, tal y como se indica más adelante.
En esta segunda parte, se lleva a cabo un análisis de las mismas, centrado en los
procesos de agencia que estos cuerpos no monógamos llevan a cabo para domesticar
1
Abya Yala en la lengua del pueblo kuna (Panamá) significa ‘tierra madura’, ‘tierra viva’ o ‘tierra que
florece’ y es el término con el que muchos de los y las actuales indígenas recuperan, para autodesignarse,
en oposición al nombre colonialista de ‘América’.
7
1. Pregunta de investigación, objetivos e hipótesis
1.1.Pregunta de investigación
¿Cuándo y de qué manera los cuerpos no monógamos críticos, es decir, las personas
que, apoyándose en la revisión feminista del amor, han decidido tener relaciones
1.2.Objetivos
General
Analizar los discursos y las vivencias de personas que viven la no monogamia como
Específicos
- Analizar los goces, las tensiones y las contradicciones que viven las personas
monogamia.
1.3.Hipótesis
modificar la realidad.
8
- Las diversas formas de relacionarse sexo-afectivamente desde los cuerpos no
9
2. Repensando el amor y la monogamia
últimos dos siglos, especialmente en el siglo XX, en Occidente el amor adquirió un gran
privilegiado para el control del orden social (Coria, Freixas y Covas, 2005), ya que está
La dimensión transhistórica del amor, así como el sinfín de experiencias diversas que
Es por ello que lejos de que exista – o pueda existir – una definición universal del
mismo, conviven una multiplicidad de aproximaciones. Aun así, una de las conclusiones
que extrae Esteban en su revisión sobre la crítica feminista del amor, es que a pesar de
que ha habido una preocupación latente respecto a los efectos negativos de las
Esta falta de corpus teórico2 puede responder, como apuntan algunas autoras, al hecho
existencial (Esteban, 2011; Latorre, 2018), siendo “el amor el motor de la vida y el
toda la vida, pues vivimos continuamente bombardeadas por una producción cultural
2
Aún así, cabe destacar que en las últimas décadas están empezando a surgir bastantes teorizaciones
sobre el amor.
10
romántica que nos lleva a naturalizar el amor y la centralidad del amor de pareja,
dificultando así, que nos planteemos la necesidad de reflexionar y discutir sobre ello
La antropóloga Marcela Lagarde expone que las mujeres no nacemos amando, sino
que aprendemos a amar (2001:348), y no nos han enseñado de igual forma -que a los
hombres- lo qué significa amar y ser amadas (Latorre, 2018). En esta línea, es muy
interesante e ilustrativa la crítica que recoge Lagarde (2001) que Simone de Beauvoir
planteando una nueva ética amorosa. Sartre alude en todo momento a la libertad
una experiencia -en este caso del amor- cuando la condición social, sexual y de género
es desigual.
Es por ello que se hace imprescindible desentrañar el significado del amor en nuestra
159). En esta labor son claves las voces y experiencias feministas que pongan en
evidencia
el amor como algo que no es irremediable ni funciona como una avalancha que
te arrastra y te arrasa la vida. Por primera vez aparece el amor como una
todas que tienen que ver con la libertad. Cuando es así, el amor se convierte en
Es por ello que las necesarias teorizaciones feministas, críticas con el planteamiento
esencialista y patriarcal del amor, pueden generar reticencias, pues, como apunta
Shulamit Firestone, es necesario tener en cuenta “el pánico que sentimos cada vez que
algo amenaza al amor, [lo que] es una buena pista para comprender su importancia
política” (1976:159).
11
Llegadas a este punto, partiendo de que el amor se inscribe de manera distinta en los
cuerpos socializados como hombres y en los socializados como mujeres, creo que
hombres sin quererlo3. Y si “puede ser el amor una herramienta para la subversión (…)
2011:179).
ser una aproximación (más) para intentar definir el amor en general, y la no monogamia
a la propuesta de Esteban de elaborar una teoría radical del amor4. Una aproximación
enfocada a poner en evidencia, desde una perspectiva feminista, los peligros de ciertas
desigualdad y poder así transformarlas en otras más igualitarias, más justas y más
vivibles, y que, como dice ella, sin ser por ello necesariamente menos pasionales.
Aun así, cabe destacar que recientemente está surgiendo un interés mayor sobre las
feminista; prueba de ello es que cada vez más personas están familiarizadas con el
3
Esteban aborda esta cuestión planteando la necesidad de “negar el amor” para ser personas. Negar, en
el sentido de tomar distancia, descentrarlo, desencarnarlo y reencarnarlo. Negar el amor, inspirándonos
en Judith Butler, debería tener como resultado no devenir mujeres (2011:164).
4
Esteban plantea una teoría radical del amor inspirada en el planteamiento de Gayle Rubin en torno a la
sexualidad (1989:130).
12
término poliamor (estén a no de acuerdo con el mismo) e, incluso, me atrevo a intuir
por lo que observo a mi alrededor, que es una cuestión que cada vez está más presente
práctica o no. Es un hecho que las formas relacionales fuera de la monogamia ganan
cada vez más terreno en las redes, así como en la producción cultural romántica actual.
del poliamor define el mismo “como una relación comprometida de amor y honestidad
entre más de dos personas al mismo tiempo, donde todas las involucradas saben la
necesariamente implica relaciones sexuales” (Haritaworn, Lin & Klesse, 2001; Barker &
específicamente a este tipo de prácticas o que la autora que vaya a citar enmarque sus
argumentaciones desde ahí), por dos motivos: por un lado, porque la palabra poliamor
de vista, no es necesario ni siquiera tener pareja para vivir la disidencia amorosa; y, por
otro lado, porque el concepto de poliamor hace referencia directa y exclusiva al vínculo
amoroso, y para mí ese vínculo puede ser también erótico y/o sexual sin ser,
la presente investigación el foco está puesto en las personas que optan por
Desde este punto de partida, se pretende reflexionar sobre todas estas cuestiones a
cuales describiré sus casos concretos, singulares e individuales, aunque asumiendo que
13
pertenecen, eso sí, a colectivos y marcos sociales, culturales e históricos concretos. Me
fijaré en las interrelaciones, las comparaciones y los conflictos entre unas y otras
(Esteban, 2008).
Para ello, ha sido clave el trabajo de la antropóloga feminista Mari Luz Esteban,
especialmente, sus libros Crítica del pensamiento amoroso (2011) y Antropología del
las teorizaciones de muchas otras autoras. No es casual que las autoras tomadas como
referencia sean mujeres; mujeres con diferentes lugares de enunciación, tanto dentro
como fuera de la academia. Todas ellas han sido, sin duda, una fuente de inspiración y
evidenciar en qué términos entiendo estas categorías. Todas ellas enmarcadas dentro
de una antropología del cuerpo y de las emociones, muy atenta también a las
En primer lugar, cuando hable del amor, lo haré tomando como referencia la apuesta
de Dorothy Tennov (1979), quién entiende el amor siempre como un complejo modelo
Esteban, Rosa Medina y Ana Távora, quienes entienden el amor como ideología
cultural y a su vez como configurador de las prácticas sociales e individuales que dan
misma línea, las emociones se abordan desde una dimensión política y social que deja
5Los trabajos que yo he tomado como referencia se han publicado mayoritariamente en blogs y en
diarios digitales. Y, mientras escribo estas líneas ella está acabando de escribir las de su libro Pensamiento
monógamos, terror poliamoros, que no dudo que será un/el/mi libro de referencia sobre el tema en cuestión.
14
representaciones y prácticas que involucran al cuerpo y se producen siempre en
Por lo que refiere al cuerpo, éste es entendido cómo “un agente encarnado, como un
entiendo el género desde una visión dinámica y relacional con el contexto. Siguiendo
a Judith Butler (1993; 1999), quien entiende el género como un conjunto de actos
transformados, y a Stolcke (2003), que entiende “el género no como lo que “somos” –
“como lo que hacemos” (en Esteban 2009:34). Partiendo de este planteamiento, “el
Desde este esquema relacional pero también corporal, ser o sentirse hombre o
mujer, o como quiera que se viva el género, así como tener relaciones
permanente discusión con las coordenadas históricas y sociales que las hacen
Siguiendo la lógica de Esteban para la comprensión del género y del cuerpo, añado
que las maneras que ciertos cuerpos sienten, se expresan, se relacionan, se comunican,
monógamos.
15
2.2. Familia, amor, monogamia y capitalismo
Pero, ¿no es toda política -de izquierda a derecha- siempre una política del
cuerpo, la sexualidad, el género y la familia?
(Illouz, 2016:15)
histórica. Parafraseando al sociólogo Norbert Elias (2006), lo que está ocurriendo hoy,
muy a menudo ya no es comprensible si no se sabe lo que pasó ayer. Aun así, este
que voy a centrarme en el marco occidental tomando como punto de partida el siglo
cuestiones8. Tomarlo como punto de partida nos da claves para entender las
elementos, ya que, como afirma Illouz, son los ladrillos de la sociedad, sobre los que
los acuerdos políticos y económicos (2016:15). Aún así, antes de adentrarnos en ello,
me parece clave apuntar dos aspectos que propone Gayle Rubin. Por un lado, el tener
6
Aun así, sería interesante en futuras investigaciones llevar a cabo una revisión que tenga en cuenta cómo
se conjuga el género, la sexualidad, los vínculos sexo-afectivos y el parentesco, tanto en diferentes
momentos históricos como en diferentes culturas, para complejizar y enriquecer el análisis.
7
Cómo dice Stephanie Coontz en su trabajo Historia del matrimonio: cómo el amor conquistó el
matrimonio, “cuanto más aprendía acerca de la historia antigua del matrimonio, más me daba cuenta de
las dimensiones gigantescas de la revolución matrimonial que se produjo en la parte occidental de Europa
y en Norteamérica durante la Ilustración” (2006:16).
8
Por ejemplo, coincide con la introducción en el imaginario social del dimorfismo sexual y la construcción
patologizadora de las sexualidades disidentes (Laqueur, 1994).
16
en cuenta que “el sexo es siempre político, pero hay periodos en los que la sexualidad
que el dominio de la vida erótica es, de hecho, renegociada” (1989:114); cómo lo fue
en su momento el siglo XVIII y cómo lo está siendo la actual era posmoderna9. Por otro
lado, tener presente en todo momento que el género es una división socialmente
mitad incompleta que solo puede sentirse entera cuando se une con la otra” (Rubin,
1975:114). Por consiguiente, el amor, el sexo y las familias son instituciones centrales
para organizar y naturalizar las divisiones de género, razón por la que la ley analiza y
regula con tanto detalle la política de la carne, siendo siempre objeto de control por
Es por todo ello que me parece pertinente poner el foco en estos elementos para
de ello en el presente trabajo, creo que sería muy interesante y que puede aportar
claves para el análisis, recuperar otras realidades que no ponen la pareja en el centro,
guerrilleras del Kurdistán, a pesar de que sus motivos para ello sean distintos a los de
las personas que se relacionan de manera no monógama cómo una apuesta política10.
9
“Revisando las tendencias históricas (…) comencé a descubrir que en todas partes el matrimonio se ha
vuelto más optativo y más frágil. En todas partes el vínculo entre matrimonio y crianza de los hijos, que
antes era predecible, se está disgregando. Y en todas partes las relaciones entre hombres y mujeres están
sufriendo una transformación rápida y a veces traumática” (Coontz, 2006:15)
10
En el caso de las monjas, el hecho de que muchas chicas jóvenes entraran al convento (o entren hoy día
en algunos países latinoamericanos), respondía muchas veces a una estrategia económica por parte de las
familias. Y en el caso de las mujeres guerrilleras del Kurdistán, que deciden alistarte en el combate, por
afinidad ideológica y política a las Unidades de Protección Femeninas, su rechazo de las relaciones
afectivo-sexuales (que se haya documentado, al menos con varones) tiene que ver con el interés de
centrarse en las en la resistencia contra el ISIS.
17
Cómo el amor conquistó el matrimonio11
familiar extensa como comunidad económica, la cual jugaba un papel clave para
El matrimonio cumplía muchas de las funciones que hoy desempeñan los mercados y
personales de las personas en las más diversas esferas, desde las relaciones sexuales a
mismo no recaía en la pareja en cuestión, sino que, como apunta Stephanie Coontz,
eran habitualmente los parientes, los vecinos y otras personas ajenas a la familia, como
El siglo XVIII supuso un punto de inflexión, pues la gente comenzó a adoptar la nueva
y radical idea de que el amor debía ser la razón de mayor peso para unirse en
matrimonio y que debían ser los y las jóvenes quienes debían elegir a su compañero o
compañera (Coontz 2006:15). Ulrich Beck y Elisabeth Beck Gernsheim hacen especial
énfasis en las rupturas con las vinculaciones tradicionales que suponen estas nuevas
11
Este título es tomado del libro de Stephanie Coontz “Historia del matrimonio: cómo el amor conquistó
el matrimonio.
12
Voy a enmarcar este apartado en Occidente, siguiendo a Coontz (2006) que geolocaliza su investigación
en la sociedad norteamericana. Aun así, cabe decir que historiadoras de la familia han visto diferencias
entre zonas; por ejemplo, parece que en algunos lugares, como Inglaterra y el Norte de Europa, la familia
nuclear es más antigua que en el resto de zonas, lo que dificulta hablar de Occidente como un todo
homogéneo.
18
anteriores controles y obligaciones, pero que a la vez anulan también aquellas
Basándome en las autoras que estoy teniendo en cuenta, este cambio de registro
supone que en el siglo XIX se rompa con la familia extensa para pasar a la familia
desde el ideal de amor romántico (Beck y Beck Gernsheim, 1998; Coontz, 2006; Illouz,
amar pasa a significar producir subjetividad, es decir, amar supone hacerse sujeto. Un
con otra persona. Un poner en común que, por un lado, supone recuperar la protección
tradicionales, pero, por otro lado, constituye a ambos sujetos como dependientes, el
A pesar de que uno de los aspectos más revolucionarios del amor romántico fue su
nuevas formas de ser y estar en el mundo, Coontz apunta que el matrimonio basado
en este cambio? ¿En poder elegir (unas más que otras) de quién iban a depender tras
consumar el matrimonio?
Nadia Rosso, entre otras, afirma que el matrimonio por amor es una invención moderna
19
heterosexual13. Su conjugación con la satisfacción emocional de las personas
necesaria.
Que haya ciertos aspectos que no se problematicen no es casual, pues, como apuntaba
una apuesta pública, investida por toda una trama de discursos, análisis y
conminaciones" (Foucault, 2012:29), que llevan a que “el Estado sepa lo que sucede
con el sexo de los y las ciudadanas y el uso de le dan, pero que cada cual sea también
monógama.
comunitarios. Asimismo, habría que tener muy presente que esta idealización del amor
y los sentimientos familiares producida en los últimos siglos conduce a las mujeres a
ser las guardianas, las responsables de los sentimientos, lo que al mismo tiempo sirve
13
A pesar de qué no voy a profundizar en la heteronorma, sin duda las aportaciones de autoras como
Monique Wittig en Pensamiento heterosexual y otros ensayos (1992) son imprescindibles.
20
Es asumiendo esa subordinación de las mujeres, que cobra pleno sentido la pasión
Medina y Távora, 2005). Esta domesticación de la sexualidad y del afecto – que voy a
profundizar más adelante – se materializa, entre otros aspectos, bajo los parámetros
relaciones, expectativas, etc.) que constituyen una red con propiedades ‘emergentes’.
emocional que asegura las prácticas monógamas modulando los afectos y la atracción
pensamiento, de unas ideas y unas normas que nos dicen cómo nos tenemos
2018a).
14
El concepto de pareja remite al par, a dos, sinónimo de exclusividad, complementariedad (construida
desde la carencia), jerarquía, dominación y sumisión (Mogrovejo, 2016:15).
21
Amor romántico posmoderno: amor, consumo y exclusividad
A principios del siglo XX, en Occidente, tal y como expone Illouz (2009), los
esfuerzo, de los seguros a todo riesgo y de las garantías de devolución del dinero; y
nuestra vida personal y de nuestros vínculos. Illouz considera que el discurso romántico
moderno no se ubica por encima, ni por fuera, ni por delante de la esfera capitalista y
El sistema capitalista articula la sociedad a partir del deseo y del consumo, siendo el
mercado el que controla casi todo el espectro de las relaciones románticas, ya que,
nuestras relaciones sociales se han ido entrelazando cada vez más con los productos y
se limita a la esfera pública del consumo, sino que se ha extendido a la esfera privada
del hogar (ibídem). Pensar en los planes que solemos hacer en pareja que suponen
22
La mecánica del capitalismo sobre el amor, el cuidado y el deseo es tan fuerte que es
difícil rescatar el amor del discurso del neoliberalismo que se practica actualmente. El
2016: 18). En este sentido, la antropóloga Ana Dolores Verdú (2014) expone que en
(2003), cuando señala que el amor en las sociedades de consumo no solo pretende
interpeladas ya que “cuanto más se liberaliza el mercado afectivo, más sujetos aparecen
a los que desear” (Rowan, 2013). Esta idea, aunque a priori pueda sonar atractiva,
de la pareja, tiene implicaciones perversas. Aquí nos surgen algunas preguntas: ¿Cómo
todo el mundo permitirse desear? ¿Todas las personas somos deseantes y deseables
por igual? ¿Qué desigualdades y violencias se generan por ello? Y, como añade Rowan
una autonomía que requiere poder ser financiada y no en todos los casos puede serlo.
Esto no deja de ser un ejemplo más de que, a pesar de que el sistema articule un sinfín
de discursos y prácticas para hacernos creer que el amor todo lo puede, la realidad es
lugares más o menos privilegiados del sistema que nos llevan a vivir diferentes
experiencias amorosas. Más aun cuando el libre mercado afectivo entra en la ecuación,
pues las alteridades y las distancias entre unas y otras se hacen aún más evidentes, y
23
vivir fuera de la hegemonía y de las posiciones privilegiadas resulta a menudo muy
difícil.
En este nuevo contexto, Verdú (2014) afirma que, ‘el para siempre’ ha quedado atrás
daban sentido, pero que, aun así, la idea de emparejarse sigue vigente. El sistema nos
igualmente en la idea de que las personas estamos incompletas" (Rosso, 2016: 73), que
nos lleva a enlazar una relación detrás de otra, pues se nos convence que ‘un clavo saca
otro clavo’ y que es el amor de pareja (monógama) el que nos lleva a alcanzar la
felicidad. Del mismo modo, Vasallo (2017) también asume que lo de estar con una sola
persona ha acabado y que “en cuestión de compromiso las cosas también han
pues, como dice Marina Garcés ‘vamos hacia el abismo, porque asumimos una idea de
supermercado’.”
desear y con el que tener una relación única (Rowan, 2013). Así pues, el neoliberalismo,
atento a los cambios sociales, ha absorbido estas nuevas concepciones del amor, lo ha
reinventado y ha diseñado las estrategias para beneficiarse del mismo. Bauman (2003)
argumenta que, en este nuevo escenario, las relaciones interpersonales han pasado a
ser líquidas por su falta de solidez, de calidez, y por su tendencia cada vez mayor a ser
(2008) presenta a los sujetos de las sociedades posmodernas como sujetos que ponen
relaciones. Desde la misma perspectiva, Guy Bajoit (2003) apunta que el individuo se
está convirtiendo en el nuevo Dios, el nuevo personaje mayúsculo y, para ello, todos
los aparatos de socialización invitan a los individuos a ser ellos mismos, a realizarse, a
24
singularizase hasta el punto que el lema “be yourself” se ha convertido en el imperativo
categórico de la actualidad.
En este sentido, Miguel Vagalume (2015) reflexiona sobre cómo el hecho de poner el
con quien quiero en cada momento. Estar contigo ahora no significa que lo vaya a estar
La idea de que nuestras posibilidades son infinitas y, por tanto, siempre tenemos
que estar preparados por si aparece una cosa mejor. Una persona mejor. La
sensación es que hasta ahora alguien, por las razones que fuese, te parecía bien
Este individualismo lleva a debilitar la idea de que lo que nos pasa es algo colectivo,
estructural, haciéndonos creer que todo lo que hacemos (o dejamos de hacer) depende
de nosotras mismas. Más aún tratándose de las relaciones sexoafectivas, pues éstas se
consideran un tema privado y por ello se asume que los problemas personales
se ha encontrado la persona idónea para construir una relación de pareja sólida” (Nai
aliado (…) Nos han hecho pensar que cada persona puede hacerse a sí misma,
personal pasa por quererse a una misma y ser libre.” Y añade que “se nos ha
hecho pensar que el sentirse libre tiene que ver exclusivamente con una misma,
15
En la enrevista: Iborras, Yeray S. (2017) “El amor líquido nos lleva a un qué-marca-compro” Somatents.
[En línea] http://somatents.com/es/magazine-es/entrevista-con-brigitte-vasallo/ [Consultado 13/05/18]
25
con hacer lo que quieres y cumplir tus deseos. Como si la libertad no tuviera
que ver con la interacción, sino que fuera una propiedad privada. O como si
libres de la misma manera. Hasta nos olvidamos del pequeño detalle de que
libertad individualista. (...) Reflexionar sobre los mitos que atraviesan nuestras
En este punto, Montegamia, Balover, Callthefuture se preguntan ¿cómo puede ser que
¿Si no soy católica, por qué vivo el amor monógamo cómo dicta la iglesia
católica? ¿Si no soy capitalista, por qué vivo el amor monógamo como
heteropatriarcal? ¿Si soy feminista, por qué vivo el amor monógamo asfixiante y
opresor de las mujeres? ¿Por qué, si soy disidente política, social y sexual, no
mantenimiento. Es por ello, que el sistema las regula y, como apunta Clarisse Chiappini,
16
En las últimas décadas se han dado fuertes transformaciones en el modelo de familia tradicional, hemos
asistido a la expansión de la práctica de la monogamia hacia forma de relación que pueden estar (o no)
dentro del contrato jurídico matrimonial (Montegamia, Balover, Callthefuture, 2013:81).
26
como la única forma posible de felicidad y bienestar (2009: 55). Igualmente, el propio
sistema pone un sinfín de trabas para que no sean viables alternativas a la monogamia,
monogamia, y, no solo eso, sino que va más allá desarrollando mecanismos para
Vasallo
Los análisis feministas muestran que, ya desde el siglo XVIII, algunas feministas
Este apartado es un breve repaso de las mujeres feministas que abrieron camino para
pensar el amor más allá del pensamiento amoroso hegemónico, más allá del modelo
del amor y algunos misterios amorosos, así como los descubrimientos, las
27
ricas, renovadoras y libertarias, que son parte invaluable de nuestra tradición
reconocida por las feministas por escribir Vindicación por los derechos de la mujer
(1792), fue una de las primeras mujeres que reivindicó y vivó el amor libre, defendiendo
que éste debe darse en condiciones de igualdad y basarse en la amistad. Sus obras
son un reflejo de sus planteamientos, en los que critica el sistema matrimonial, debido
a las desigualdades que suponía para las mujeres (Lagarde, 2001; Esteban, 2011).
Kollontai. A partir de su obra La mujer nueva, la moral sexual y otros escritos (1976), se
convierte, entre otras cosas, en una de las grandes precursoras del amor libre. Entiende
el amor libre no solo como el hecho de poder elegir pareja, sino como la posibilidad
poder amar libremente y tener libertad sexual. Criticó la pareja tradicional matrimonial
A principios del silgo XX, la antropóloga Margaret Mead (junto con Bronislaw
fidelidad. Por otro lado, otra de las grandes referencias del feminismo del siglo XX fue
y abierta, y las reflexiones que ambos tenían sobre el amor sirvieron de reflexión e
inspiración para las siguientes generaciones. Decía, por ejemplo, Beauvoir: “Un amor
auténtico debería asumir la contingencia del otro, es decir, sus carencias, sus límites y
su gratitud originaria; así no pretendería ser una salvación sino una relación entre seres
28
Desde la corriente anarquista, Emma Goldman, nacida a finales del siglo XIX en Rusia
y posteriormente emigrada a Estados Unidos, fue considerada una de las mujeres más
peligrosas del mundo por sus ideas feministas y libertarias. Defendió abiertamente una
propuesta de amor plural. Creía en las relaciones sin ataduras ni posesiones, también
en la causa de la liberación sexual. Una de las frases que mejor lo ilustra, en referencia
a su relación con el alemán Johann Most, es: “¿Cómo se atrevía Most a decir que me
quería solo para él? ¿Era yo un objeto para ser tomada y poseída? ¿Qué clase de
anarquismo era ése?” (en Sueiro, 2011:19). En esta línea, es interesante destacar el
abogaba por acabar con la monogamia, pues entendía que estaba explícitamente
partidaria del amor libre, sincero, espontaneo y múltiple, considerando que las normas
2008:47).
Otra autora de cita obligada tratándose de una genealogía sobre feminismo y amor
libre es la escritora británica Virginia Woolf, una de las mentes más lúcidas contra la
encorsetada herencia victoriana de principios del siglo XX. Junto a su marido y su grupo
defendieron el amor libre y la libertad sexual.17 Es la primera vez que se plantea que el
amor no es natural, sino que lo desarrollamos, que no hay amores perversos, sino que
únicamente son perversos los amores que niegan la libertad (Lagarde 2001: 416).
hippie’, surgido en los años 60 del siglo pasado en EEUU. Este movimiento
mayo del 68 en Estados Unidos, abanderando una revolución sexual basada en el amor
libre y el hedonismo al ritmo del mantra ‘Haz el amor y no la guerra’. Como apunta
Coral Herrera (2010: 189), los hippies rechazaban el poder, las jerarquías, la dominación
17
Es interesante y un claro ejemplo del amor libre que defendía Virginia Woolf, la novela A Virginia le
gustaba Vita, de Pilar Bellver (2017)
29
humanos. Pero, como apunta Srecko Horvart, en la medida en la que el sexo fue
se puede pretender cambiar la sociedad sin asumir que vivimos atravesadas por
ello para transformar las relaciones y el mundo se necesita algo más que gritar ‘peace
“Es como escribir en un cuaderno con rayas. De pronto llega un día en el que
papelera, o que, para un borrador, no te hace falta dejar sangría. Y ahí decidís
partir para el cuaderno liso, para la hoja en blanco, ignorando los espacios de
emergentes en los últimos años. En las últimas décadas están proliferando diferentes
respecto al tema. Así mismo, a pesar de que es un tema que está cada vez más a la
Las formas de relación que se enmarcan bajo el paraguas de las no monogamias son
una pluralidad de prácticas construidas desde lugares y con objetivos muy distintos (a
veces incluso opuestos). Por ello, no existe un discurso único ni una manera de sentirse
30
ni vivirse no monógama. Este trabajo se centra en el abanico de relaciones sexo-
Así pues, en este capítulo se analiza desde qué lugar se construyen las no monogamias
críticas, cuáles son los aspectos que problematiza, y cuáles son las tensiones y los retos
referencias (e inspiraciones) que he tomado han sido, por un lado, los textos de la
activista y escritora Brigitte Vasallo, y, por otro lado, los de las compañeras feministas
lesbianas no monógamas de Abya Yala, que, desde un empirismo cotidiano -como ellas
La necesidad de emerger
de las críticas feministas sobre el ideal de amor romántico, puesto que, a pesar de que
la monogamia es una de los pilares del amor romántico, como se ha recogido en los
sexo-afectivos, surgen preguntas cómo la que se hace Kitzia Montiel sobre ¿qué
Así pues, reflexionar sobre cómo nos relacionamos, tanto afectiva, como sexualmente,
supone una lucha más radical, capaz de poner en cuestión el sistema patriarcal y
constreñimiento del deseo, “un ejercicio de forzamiento del deseo para canalizarlo
31
unidireccionalmente, totalizándolo, asfixiando la multiplicidad y eliminando así, el
carácter múltiple del deseo y que subvierten los principios de la matriz heteronormativa
patriarcal hegemónica.
En este sentido, Diana Marina Neri (2016) expone que las no monogamias críticas
Aspectos a (de)construir
hasta encontrar las raíces múltiples del sistema. Tenemos que atrevernos a
mover cosas que nos afecten, a reconocer errores, a escuchar puntos de vista y
2015a:14).
Una de las claves de las aproximaciones no monógamas críticas -compartida por las
32
general suele asociarse la monogamia a la exclusividad sexual, lo que supone quedarse
puede ser de 2 o más personas), y caracterizado por ser jerárquico (el más importante),
monogamia con todas ellas18”. Y añade que el hecho de que asociemos las cuestiones
de la monogamia (y la no monogamia) con la cantidad, tiene que ver con una visión
simplistas, que nos llevan a pensar que monogamia son dos personas y no monogamia
18
Iborras, Yeray S. (2017) “El amor líquido nos lleva a un qué-marca-compro” Somatents. [En línea]
http://somatents.com/es/magazine-es/entrevista-con-brigitte-vasallo/ [Consultado 13/05/18]
33
las cuales insta a prestar atención de una manera holística. La misma sostiene que, para
nos tenemos que relacionar con las personas, según los diferentes estatus
relacionales (pareja, amistad, familiar, etc.) y que coloca cada una de estas según
que también está relacionada con ellas y se alimenta de ellas, como ellas se
(Wuwei, 2018a).
la experiencia concreta, cada lugar de enunciación, porque, por ejemplo, “no todos los
cuerpos han sido obligados a reproducirse. Hay cuerpos a los que se les ha negado la
monógamo (…) eso no cambia nada, si acaso cambia las formas, pero el sistema
Además, pareciera que las personas que optan por la no monogamia obtuvieran
privilegios por ello, ya que se presupone que esta elección te lleva a relacionarte sexo-
19
Por ejemplo, las esterilizaciones forzadas a personas con discapacidad intelectual o personas trans*.
34
comprensión de las relaciones desde una lógica capitalista de acumulación y consumo
y/o sexual como una relación de propiedad o de consumo, y por tanto desde esta
iniciativas que pretenden subvertirlo y las articula en beneficio propio. En este sentido,
Latorre (2018) considera fundamental hacer un análisis que tenga en cuenta el contexto
neoliberal en el que vivimos las sociedades occidentales posmodernas, pues cree que
nuevos modelos del amor llamados libres’. Señala que muchas veces no se están
problematizando los discursos patriarcales ni capitalistas que nos atraviesan y por ello
poliamor caracterizado, entre otras cuestiones, por el capitalismo emocional que acuña
Vasallo (2015) y por la tiranía del deseo que propone Latorre (2018):
“Eres mío”, “yo soy tuya”, “te lo he dado todo”, “te debo la vida”, “me robaste
Vasallo (2015) recoge las anteriores expresiones para poner en evidencia que nuestras
nuestro deseo, por encima de todo. Perseguir los deseos a costa de no tener en cuenta
Asumiendo la lógica capitalista de deseo y posesión, Vasallo va más allá y señala las
lógicas cosificadoras del ‘usar y tirar’, declarando que el sistema pone a “las personas
y los cuerpos como puros objeto de consumo, como entes substituibles” (2015b:23).
Esto supone, que las propuestas que asumen la no monogamia como una cuestión de
35
impuesta, recojan estas lógicas y perpetúen de manera más o menos consciente los
refugio y la excusa perfecta para el individualismo emocional, para esconder bajo una
pose moderna la incapacidad para el compromiso con la vida misma. Amar a mucha
gente para, en el fondo, no tener que amar a nadie” (Vasallo, 2015b:23), como también
La autora reflexiona sobre cómo podemos escapar de las garras del sistema en nuestras
nuevas construcciones, pues teme que al intentar vivir al margen del mismo estemos
deconstruyendo además del amor romántico también nuestros vínculos de apoyo. Una
deconstrucción que una vez más beneficia al sistema, pues supone “quedarnos solas y
quiénes interpelan (Vasallo, 2015), pues, más allá de que estas lógicas capitalistas estén
inscritas en las relaciones, también se encarnan en los cuerpos; cuerpos que ocupan
subjetividades. Dado que, como apunta Norma Mogrovejo (2016), no todos los
cuerpos importan por igual, ni valen lo mismo, ni gozan de los mismos privilegios, ni
todos los cuerpos tienen el mismo acceso a las disidencias relacionales no monógamas,
integrantes del Colectiva Cuarto Violeta20, pues declaran que en sus encuentros queda
patente que “detrás del argumento de la libre elección21 y el derecho a las preferencias,
20
La Colectiva Cuarto Violeta es definido por sus integrantes como “un espacio físico, ciertamente también
ideológico y político, de estado de ánimo para compartir y disfrutar del erotismo entre las diversas mujeres
que sentimos atracción por otras mujeres, de manera libre, consciente, responsable y gozosa” (2016:127),
situado en México.
21
Idea que también teoriza la filosofa feminista Ana de Miguel en Neoliberalismo sexual: el mito de la
libre elección, (2015).
36
(2015:132). La preferencia (y el rechazo) por ciertas corporalidades, apariencias, formas
el peso y la talla, la funcionalidad corporal, la edad, la salud física y mental, a veces con
mucha fuerza y otras de manera velada, motivos que se tienen en cuenta al hacer las
afirmaciones como ‘en las no monogamias estamos todos por igual’. Así, aunque en
grupos poliamorosos se diga que tanto hombres como mujeres estén por igual, “a la
no binarias, así como la exclusión de sexualidades disidentes hacen que sean los
de otras; de las de siempre” (Vasallo, 2017d). Al final, los cuerpos más beneficiados en
los modelos de relación no monógama, vuelven a ser una vez más, aquellos que
responden a los intereses y las necesidades del sistema, los cuerpos de hombres cis,
Por último, creo que desde las propuestas no monógamas críticas es necesario revisar
37
desigualdades. Si no las pensamos desde ahí, las propuestas perderían su sentido, pues
Desde ahí, Vasallo propone una ruptura de la no monogamia que vaya más allá, que
“rompa las servidumbres de esos contratos que en algún momento hemos firmado sin
saber que los firmábamos. Y con eso y con las dinámicas del género y del sistema racista
de géneros y los sexos, así como la “privatización” de los vínculos que sostienen
marcar una hoja de ruta hacia dónde queremos ir y apuntar diferentes cuestiones que
nos sirvan como punto de partida para seguir (co)construyendo entre todas nuevas
nuestros deseos. Pues como dice Laia Estrada, “es importante, que además de iniciar
procesos para eliminar el absurdo ideario de amor romántico, [podamos] identificar las
cuerpos y nuestros vínculos. Mogrovejo (2016) señala que descolonizar los vínculos y
los cuerpos, especialmente de las mujeres, nos permite pensar las relaciones fuera de
38
los términos de la propiedad y con ello, además de cuestionar el sistema, nos permite
tejer relaciones que nos hagan más libres. En este sentido, me parece especialmente
Abya Yala (2009:2016), las cuales apuestan por una reapropiación de la cuerpa22 como
territorio liberado (2016:26), a partir de articular sus voces y sus experiencias en una
geopolítica del placer que huye de la privatización del cuerpo, el deseo y la sexualidad
subordinación que han encadenado las relaciones amorosas a la moral religiosa y las
una verdad del amor, ni sostener la obligatoriedad del deber, sino asentarse en el flujo
cambiante (e incluso contradictorio) de los deseos, las pasiones, las razones, los
Partiendo de este punto, deberíamos pensar cómo traducir todas estas pretensiones
Sin duda, para dar respuesta a ello, me parece necesario e indispensable hacer el
múltiples, para aprender de sus estrategias, así como de las luchas de resistencia
2017d).
22
Cuerpas entendida como la deconstrucción, reconstrucción y resignificación (desde una visión crítica y
autocrítica del mandato heteropatriarcal, machista, misógino, cissexista y binarista) de la corporalidad,
vinculada a los deseos, las identidades y las prácticas sexuales (Cuarto Violeta 2016:127).
39
En este sentido, seria interesante analizar cómo las no monogamias críticas surgidas en
poliandria, y qué puntos en común encuentran en las contestaciones de las mismas. Sin
duda, ese análisis puede darnos claves para seguir (re)construyendo el paradigma
relacional no monógamo.
estas otras formas de relación desde la superioridad moral. Como expone Vasallo,
desde Occidente existe un discurso muy marcado con un afán claramente diferenciador
entre el nosotros y el otros; “un nosotros grupal que funciona de forma jerárquica,
‘otros’ polígamos, claro, mucho peor que ‘nosotros’, y por supuesto mucho más
así como de situarnos, es un claro ejemplo del rechazo y el pánico que genera la
ocasiones aplica el hecho de que “vivimos en un sistema que nos dice que la llegada
de ‘la otra’ nunca es una buena noticia, que la otra no tiene derecho a estar” (Vasallo,
2016).
Para ello, una de las cuestiones en las que el discurso no monógamo normativo se
aceptable que las familias migrantes polígamas sean divididas en las fronteras,
que solo a una esposa se le conceda el estatuto de esposa legítima, que el resto
esa familia quede dividida, hijos e hijas incluidas. También aparece como
decidir qué es amor y qué no, qué es una familia y qué no, qué es una relación
40
ética y qué no, directamente y sobre el papel, sin acercarnos siquiera a esa
Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de ética? Hablar de ética en un mundo
solemos asumir una ética universal, sin reparar en la dimensión cultural que la llena de
en cuenta las particularidades de cada situación y en cuáles son las consecuencias para
las personas a las que juzgamos a partir de nuestra posición etnocentrista. Además,
normativo, que reafirma sus bondades estereotipadas frente a las maldades de una
Otra cuestión que, a mi parecer, es esencial para darles forma y cotidianidad a estas
- suponiendo una dependencia mayor para las mujeres; actualmente, en las sociedades
partir de la independencia y de una individualidad cada vez más feroz, que nos lleva al
aislamiento.
41
que hacen, comen, respiran, deshacen o roban los demás. Vivimos en manos de
otros. Y aunque la lectura negativa nos lleve al ‘no hay nada que hacer’,
(2017), en las que expone que las situaciones de precariedad23 son las que generan
condiciones de posibilidad para establecer alianzas entre grupos, lo cual puede llegar
a ser transformador, pues “tenemos que ser capaces de encontrar y forjar una serie de
habrá que hacerlo de una forma que resulte perturbadora para los propios poderes que
en los últimos años me parece clave para seguir repensando desde qué lugar y hacia
señala Yayo Herrero: “Si queremos vidas que puedan ser habitadas debemos asumirnos
como vulnerables y poner en el centro la necesidad que tenemos de que nos sostengan
noción de redes para articular la propuesta de tejer las relaciones amorosas, afectivas
entre ellos, que se alimenten, que compartan espacios físicos y/o emocionales.
23Para Butler, el término precariedad “designa una condición impuesta políticamente merced a la cual
ciertos grupos de la población sufren la quiebra de las redes sociales y económicas de apoyo mucho más
que otros, y en consecuencia están más expuestos a los daños, la violencia y la muerte” (2017: 40).
42
Crear rizomas, campos de patatas interconectadas entre sí, con lugares de unión
abierto, como Linux: sin propiedad, sin forma final y preestablecida, sino en
compone (2015b:21).
Esta propuesta nos sirve para reflexionar sobre cómo podemos relacionarnos de una
manera más libre, justa y horizontal. Una propuesta que requiere estar atentas a
al que nos lleva el sistema capitalista. Supone ir a contracorriente -con las dificultades
libertad clientelista de entrar y salir con indiferencia del mundo como si fuese un
supermercado o una página web. Quiere decir dejarse afectar, dejarse tocar,
43
3. Enfoque teórico – metodológico
Para quienes nos movemos en los márgenes de la investigación feminista, quienes
Este apartado responde al lugar desde dónde voy a analizar mi objeto de estudio y
cómo voy a hacerlo. Para ello, han sido claves las aportaciones del SIMReF25 y el
Instituto Hegoa26 acerca de los principios epistemológicos que guían los procesos
participación en las IV jornadas (2018) organizadas en Bilbao por ambas entidades, han
servido para darle forma y coherencia al presente ensayo. Igualmente, las aportaciones
Marisela Montenegro (2014), que, como dice la primera, "han abierto la cocina" de sus
24
Es el título de la publicación derivada de las II Jornadas de Metodología de Investigación Feminista:
herramientas y aplicaciones para los derechos humanos, organizadas por el Instituto HEGOA y el SIMReF
el 19 y 20 de junio de 2014 en Donostia.
25
SIMReF. "Espacio consolidado de debate, formación y promoción de la epistemología y la metodología
de investigación feminista a nivel estatal. Se trata de una experiencia con un doble objetivo: el debate y
discusión sobre las potencialidades y los límites de las investigaciones feministas para configurarse como
un nuevo paradigma de análisis de la realidad en las diferentes disciplinas, y la formalización de un espacio
formativo sobre metodologías feministas que recoja los debates internacionales y ayude a la mejora de la
investigación" (Azkue, Luxán, Legarreta, Guzmán, Zirion, Azpiazu Carballo, 2015:7).
26
Hegoa. "Instituto mixto de la UPV/EHU que lleva más de 25 años dedicado a los estudios sobre
desarrollo y cooperación internacional, promoviendo actividades de formación (másteres, programa de
doctorado y cursos especializados), de investigación en líneas de trabajo diversas, de educación para el
desarrollo y de asesoría a distintas instituciones en materia de políticas públicas de cooperación" (Azkue,
Luxán, Legarreta, Guzmán, Zirion, Azpiazu Carballo, 2015:7).
44
Así, la presente investigación pretende ser una contribución a este campo, que,
perspectiva desde la cual observo y las repercusiones que ello tiene en la investigación.
subjetividad como investigadora. Tal y como expone Margaret Bullen, “la toma de
fue recogida y analizada” (2017: 58). Pero, aun así, interrogarse a una misma es más
reflexivo que implica negociar las posiciones que vamos ocupando y reconocer la
Gandarias, 2014:239). Por ello apuesto por un conocimiento situado que esté
incorporado durante toda la investigación, siguiendo a Biglia, pues éste debe ir más
su vez por las preguntas que Wanda S. Pillow (2003) se hace para llevar a cabo un
manera podemos vincular la investigación con la acción política? Esto me lleva, entre
otras cosas, a estar atenta a las posibles relaciones de poder que, desde mi posición
45
Un quehacer investigador que pasa por dejar entrever a lo largo de todo el trabajo mi
ética y política que la investigación supone en sí misma, un compromiso que pasa por
a ser responsables con quienes investigan (Collins, 2000; Harding, 1991; Smith,
Cuerpo (agente)
(Esteban, 2013:71)
Hablar del cuerpo con el cuerpo y desde el cuerpo. Cómo apuntaba en la introducción,
antropología feminista que pone el cuerpo en el centro y tiene en cuentas los contextos
del siglo pasado con el surgimiento de la teoría social del cuerpo, entiendo el cuerpo
(1990) y el de cuerpo agente de Esteban (2013), ya que ambos apuestan por superar
46
Igualmente, me parecen claves los planteamientos de Robert Connell (1995) y Miguel
(2013), de la que yo tomaré gran parte de mis referencias. El primero pone el foco en
Connell (1995) subraya una y otra vez que hay una dimensión corporal
A su vez, este autor entiende que las prácticas reflexivo-corporales que responden a
las condiciones materiales que nos conforman (el género, la clase social, la preferencia
sexual, la edad, etc.) conforman el mundo social. A lo que Ferreira (2004) añade que lo
que nos permite avanzar en un análisis social es precisamente darle un espacio central
definiciones sociales y autodefiniciones sobre el género (Esteban, 2016: 142), así como
Asumiendo la experiencia corporal reflexiva como uno de los puntos de partida y una
(2008:28).
sexualidad como una forma de estar en el mundo, “no como una identidad fija y
estable, ni siquiera solo como una opción, sino como una manera de estar” (Esteban,
47
es una manera de habitar el mundo. En este desplazamiento epistemológico el cuerpo
discusión con la coordenadas históricas y sociales que las hacen posibles (Ferreira,
2004; Esteban 2013:58). Por tanto, los debates, los desafíos y las luchas feministas, son
Esta materialidad corporal es lo que somos, el cuerpo que tenemos y puede ser
de actos corporales en interacción continua con los otros, actos que van modificándose
48
Es a partir de estas premisas que la presente investigación se asume como una
entendidas como "actos que van modificándose en el tiempo y que están constituidos
históricas y culturales que las hacen posibles: maneras de sentir, andar, expresarse,
moverse, vestirse, adornarse, tocar-se, emocionar-se, atraer o ser atraída, gozar, sufrir...
en continua interacción con los otros" (Esteban, 2013 en Esteban, 2016:140), y que
Agencia
vivencias de personas que viven la no monogamia como una apuesta política feminista,
presente investigación.
El amor, especialmente para las mujeres, es como una espada de doble filo que implica
mismo tiempo un campo de batalla en el que tiene lugar la dominación (García, 2017:
defienden que, incluso dentro de la ideología amorosa hegemónica, las mujeres tienen
agencia (Meyers, 2004), ya que son agentes activos, consciente de los límites
impuestos, e incluso hasta en las situaciones más vulnerables tienen agencia (Juliano,
1992).
49
Hay contextos sociales, culturales y políticos, como el feminismo, más proclives
que otros a la reflexión crítica sobre los efectos negativos del amor romántico, y
los sujetos, que no pueden escapar del todo a su propia cultura, pero que se
el análisis de las alternativas feministas que pasan por reformular la manera de entender
desearnos. Recogiendo la afirmación del filósofo Michel Foucault “donde hay poder,
procesos de agencia y de las prácticas (corporales) de resistencia que llevan a cabo las
En este sentido, me parecen interesante la visión de Ortner en tanto que incide en que
el análisis de la agencia no solo lo podemos ver cuando los sujetos sociales son actores
con poder, sino que va más allá y muestra cuáles son sus bases ideológicas y cómo sus
50
neoliberal occidental contemporánea. García (2017) recoge y comparte las críticas
de las relaciones. Sin embargo, García indica que la individualidad está incluida en una
Narrativa feminista más amplia, en la que la autonomía se ve como algo que aún se
gana, como algo que falta en lugar de algo que ya se ha logrado, y afirma: "Teniendo
en cuenta cómo son las sociedades modernas centradas en la pareja, sostengo que la
insistencia en tener una fuerte autonomía con un compañero es una forma de resistir
Igualmente, en este punto me parece pertinente poner sobre la mesa las críticas que
autoras decoloniales como Saba Mahmood (2008) hacen del concepto de agencia
a priori, sino que tiene que emerger del análisis de las redes particulares de
27
“En la década de los 70, en contraste con las demandas feministas blancas de clase media que pedían
el desmantelamiento de la institución de la familia nuclear por ser un elemento clave en la opresión en la
mujer, las feministas indígenas y afro-americanas argumentaban que para ellas la libertad consistía en
formar una familia, puesto que la larga historia de esclavitud, genocidio y racismo había operado
precisamente rompiendo sus comunidades y familias “(Mahmood 2008: 175-176).
51
Visto de esta forma lo que aparentemente podría ser un caso de pasividad y
forma de agencia social, que debe ser entendida en el contexto de los discursos
184).
occidental de agencia como resistencia -al ponernos a analizar -, para dar cabida a una
Por otro lado, me parece igualmente acertada la reflexión de Lila Abu-Lughod (1990),
quien señala que hay que tener cuidado con la romantización del estudio de las
resistencias, y que, éstas deben ser utilizadas como diagnóstico del poder en un
El problema es que las personas que hemos sentido que hay algo admirable en
dignidad o el heroísmo de las personas que resisten, sino al permitir que sus
Esteban 2008:121).
Al mismo tiempo, asumiendo las prácticas sociales (de resistencia) como corporales y
52
“la dimensión interactiva de la agencia adquiere un significado más amplio cuando el
amor.
Montenegro, 2003). Éstas tienen como objetivo producir relatos modulados, en los que
En relación al fenómeno que nos ocupa, cómo apuntan García y Montenegro, "narrar
el amor es una práctica muy extendida" (2014:69), ya que las narrativas personales de
partida, me parece muy interesante la lectura que hacen del concepto de ‘las narrativas
dentro de las narrativas’ de Kenneth y Mary Gergen (1983), quienes apuntan cómo en
28
Sus inicios se localizan en el seno del grupo de investigación Fractalidades en Investigación Crítica (FIC)
de la Universidad Autónoma de Barcelona a finales de los 90s.
53
los procesos de construcción de subjetividades, las experiencias personales se articulan
Estas autoras asumen que las narrativas propias se tornan una negociación constante
con las Narrativas (del imaginario social), asumiendo que somos sujetos con agencia
que no solo reproducimos las grandes Narrativas, sino que tenemos -más o menos-
que no puede pensarse sin su dimensión relacional y contextual, que supone estar en
contextos por centrar demasiado la atención en el discurso. Por ello, a pesar de que
cada texto o narración incluido en esta investigación cuenta una historia sobre la visión
los participantes, sino como productos culturales donde se articulan diferentes voces
del campo social" (García, 2017: 197). Además, permiten evidenciar "la tensión entre
narrativas dominantes —que pueden servir para silenciar o invisibilizar historias que no
Montenegro, 2014:70).
29
Esta articulación se da a través de la relación que se establece entre Narrativas (grandes narrativas
amorosas) y narrativas (biografías amorosas). Las Narrativas —con N mayúscula— encajan con lo que otras
autoras han conceptualizado como meta-narrativas, narrativas culturales que sirven como referentes en la
producción de significado y como mecanismos de limitación en la construcción identitaria y autonarrativa
(McNay, 2000). Por otro lado, las narrativas —con n minúscula— hacen referencia a la elaboración “propia”
de las narrativas. (en García y Montenegro, 2014:70).
54
La agencia de las participantes tiene un papel relevante en el relato final, pues las
mismo en función de sus intereses. Por ello, como apuntan Biglia y Bonet (2009), "los
manera de entender el fenómeno" (2009: 14). Se trata sin duda de una aproximación
Por otro lado, la propuesta de Biglia de tomar las metodologías de investigación como
"posible punto de partida o tránsito que deben ser adaptados a las características de
cada investigación, así como a las peculiaridades de las subjetividades que las habitan"
puede generar sus formas de escribir sobre aquello que se ha hablado" (2014:80).
¿Y si en vez de escribir yo el relato, lo hacían ellas mismas? Optar por una escritura
Villalba, 2015), suponiendo así, que cada relato sea único y siendo un reflejo de la
55
investigación narrativa el relato [se entiende] como acto [que] crea voz: la voz de
palabra oral, pues creo que en ocasiones lleva a excluir otros posibles canales de
asumiendo mis malestares y batallas con la expresión oral y mis esfuerzos por
Aun así, y recogiendo los consejos de las personas que me han acompañado a lo largo
de este proceso, opté por darle una vuelta más, que sin duda sumaba agencia y
opciones y que fueran las mismas participantes quienes decidieran. Les pedí que,
Sin excepción todas decidieron escribir ellas mismas su propia narración. En los escritos
incluso poder modificarlas. Y, por otro lado, había respuestas en la línea de lo que
expuso Carla: “Pensé también que podía ser interesante dar lugar a un momento
mis relaciones afectivas o/y sexuales”. E igualmente Alex relataba que escribir ella
misma la narración suponía para ella: “Estar en mi espacio conmigo misma escribiendo
sobre algo que me atraviesa. Es como una carta al vacío donde puedo sincerarme. Con
la otra opción, en mi opinión esos detalles desaparecen, y con ellos también acabo
desapareciendo yo”.
56
Previo al proceso de escritura, quedé (físicamente, vía Skype o telefónica, en función
de las posibilidades) con cada una de ellas, para conversar sobre el guion que yo misma
había elaborado para la posterior producción de las narrativas. Un guion (ver Anexo I),
que pretendía dar respuesta a los objetivos de investigación y que estaba compuesto
por cuatro grandes bloques: (1) comprensión general de las relaciones afectivo-
sexuales concretas, (3) el papel del feminismo en las vivencias no monógamas, y, por
último, (4) una mirada al futuro. Aun así, pese a ser una propuesta guiada, o
preguntas y respuestas, sino que se trataba de unas preguntas guía que daban margen
para que cada una hiciera suyo el relato y se sintiera con total libertad para introducir
monógamas.
Ha sido un proceso de ida y vuelta, específico con cada una de ellas, marcado por los
puesto el foco en las participantes, en sus experiencias y sus reflexiones. Por ello,
Para darle forma al análisis, he partido de éstas, poniendo en diálogo las aportaciones
de cada una, sus puntos en común y sus diferencias. Y, ha sido a partir del diálogo
entre las experiencias de Sua, Alex, Sam, Girasol y Carla, el marco teórico y la
bloques: (5.1) crítica al amor romántico como punto de partida para pensar y construir
otras formas de relación, (5.2) las dificultades con las que se encuentran las personas
resistencia llevadas a cabo para superar esas dificultades, (5.4) el papel del feminismo
en el devenir no monógamo, y por último se recoge (5.5) una mirada hacia el futuro,
57
4. Relatos cotidianos imperfectos: ensayando nuevas
formas de estar, querer y desear
(Chiappini, 2016:7)
En este apartado, presento las narrativas de las 5 personas que han participado en el
estudio, 4 mujeres y 1 hombre: Sua, Carla, Alex, Girasol y Sam. Todas ellas son jóvenes
(entre 19 y 28 años) que han optado por vivir sus relaciones dese una lógica no
lo que en sus narrativas más que recoger un gran recorrido experiencial, se presenta
Podemos considerar estas narrativas como relatos críticos respecto a los discursos del
amor romántico monógamo y aportaciones hacia otros modelos de relación más libres
hegemónico de amor romántico. Pues, a pesar de que estas formas de relación no son
‘nuevas’ (sino que han estado presentes con más o menos visibilidad a lo largo de la
historia, como exponía en el marco teórico) estos relatos ponen encima de la mesa
posmoderna actual.
más allá de autodefinirse como feministas y no monógamas- que han vivido (al menos)
este último año en Euskal Herria. No todas se conocen entre sí, pero yo he tenido el
58
una de ellas. Y él, de Barcelona afincado en Andorra, forma parte de la investigación
Tal y como apuntaba en la introducción, por cuestiones de extensión del TFM, las
narrativas han sido incluidas en el Anexo II. Pero, hacer su lectura antes de adentrarse
en el análisis, supone, por un lado, una mayor comprensión del mismo, y a la vez asumir
encarnado entre las participantes y yo -como investigadora-. Por ello, apuesto por un
relato final que ponga en el centro las voces de Sua, Alex, Sam, Girasol y Carla; y que
una de ellas.
4.1.Sua
por eso, entre otras cosas, está cursando actualmente su segundo máster. Le gusta
relación sexo-afectiva con Sam y con Alex, que también participan en esta
investigación. Con Sam se relaciona desde hace 6 años y aunque su relación se ha ido
ha sido no monógamo desde el inicio. Con Alex convive desde hace 9 meses y desde
59
Una adolescencia marcada por el amor romántico. Pero con una sexualidad jugada y
muy bien por qué tenía que elegir a alguien si le gustaban varias personas y cada una
le aportaba algo diferente, jugó a relacionarse a muchas bandas, a sabiendas del juicio
reflexiones de Brigitte Vasallo le dieron las razones para dejar de esperar al príncipe
Sintiéndose cada vez más libre y liberada, se niega a asumir que el amor es excluyente.
propuesta prácticamente teórica que poco a poco ha ido cogiendo cuerpo a partir del
feminista que la ha sostenido a la vez que le ha dado claves para seguir politizando el
Abierta a lo que tenga que venir, siempre desde la crítica y los cuidados. Asumiéndose
vulnerable y contradictoria, tiene ganas de más. Sin tener muy claro qué vendrá, quiere
que sea en colectivo. Cree que apostar por las no monogamias es una manera de abrir
una fisura en el sistema y de construir un mundo desde otro lugar, más justo y más
vivible.
4.2. Alex
Alex tiene 19 años. Hasta que se fue a estudiar bellas artes a Bilbao, vivía en Benidorm
con sus padres, su manada de gatos y su perra Luna. Es creativa, caótica y combativa.
Vive pegada a su cámara y a sus auriculares, a través de los que ve y siente el mundo.
Se define y es leída como bollera (política). Tiene una relación con Sua y con Sam. Con
Está convencida de que las nuevas generaciones tienen mucho más normalizadas las
relaciones no monógamas, aunque es crítica con ese auge, porque considera que se
60
plantea desde una lógica neoliberal de consumo de cuerpos y relaciones. Cuenta que
el amor llegó tarde a su vida y que vino de la mano del feminismo. No ha vivido ninguna
relación cerrada al uso, pero sí reconoce haber tenido amistades con las que se han
deconstuir la competición y las rivalidades que habían surgido en otras relaciones que
ha tenido y qué fueron uno de los motivos de peso para que esas relaciones terminaran.
Cree que el esfuerzo y la energía que requiere construir una relación desde la no
compensa. Reconoce que no había mirado mucho hacia el futuro hasta que Sua le
planteó un posible futuro en colectivo. Le gusta la idea, pero sabe que para ello
primero tiene que haber mucho trabajo a nivel individual y colectivo. Es crítica con la
criminalización del sexo, pero a la vez es lo que más malestares le genera; una
Usa las redes sociales para expresarse y reivindicarse a sí misma, entre otras cosas,
o deja de ser, así que conscientemente explicita que Sua es su novia y Sam su novio,
para descolocar y hacer pensar a todos aquellos que dudan de lo que es o lo qué
debería ser.
4.3. Sam
Sam tiene 29 años y, hasta hace unos meses, vivía en Cerdanyola, un pueblo del área
se mudó allí por trabajo. Se reconoce no monógamo, pero asumiendo que es más que
eso. Mantiene una relación con Sua, desde hace 6 años, la cual ha cambiado mucho
con el tiempo, igual que lo han hecho ellos. Especialmente ha cambiado con la entrada
así de que uno puede querer a dos personas a la vez. Darse cuenta que ni el sexo ni la
61
preferencia sexual son elementos definitorios de una pareja, le han hecho replantearse
muchas cosas y asumir que queda aún mucho camino por recorrer.
Cree que el amor es parte fundamental en la sociedad que vivimos. Un amor pensado
para que sea de pareja, heterosexual y monógamo. No tiene claro si cada vez la no
están focalizados en ello. No entiende muy bien el revuelo social que suponen las
infidelidades, las sexuales, y, por lo contrario, como todo lo que tiene que ver con
de definirse como una persona escéptica, reconoce que el papel del feminismo es clave
para sus relaciones y para las relaciones a nivel general. Asume estar en una continua
revisión y deconstrucción. Reconoce que los celos aún le acechan pero que lo hacen
en menor medida que hace seis años, y que para ello trabajarse en términos de
Aunque no suele hablar mucho sobre el tema en público, cuando lo hace suele usar la
palabra ‘poliamor’, pues cree que es la más extendida y la que tiene un tono más
conciliador. Cree que a pesar de que poco a poco sus círculos más cercanos lo
normalizan más, la sociedad va a otro ritmo y estamos lejos de poder vivir en libertad
la no monogamia sin tener que pasar por la justificación y el juicio. Apuesta por la
legalización de estas nuevas formas de relación, para que la normalización sea más
rápida.
4.4.Girasol
Girasol tiene 19 años. Es de un pueblo, que, como ella misma dice, es de la Mallorca
abierta a lo que tenga que venir, le gusta improvisar y fluir. Es la tranquilidad y la buena
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independentista. Actualmente estudia bellas artes y vive en Bilbao, lugar que le hace
que, a pesar de haberse socializado con el amor romántico en cada esquina, en su casa
le han inculcado otros valores mucho más libres y experimentales. No ha creído nunca
especialmente su relación con Lluna, con quien convive en Bilbao, le han llevado a
replantearse los límites entre el amor y la amistad. Cree que el sistema se empeña en
definir y etiquetar a las personas y las relaciones sin tener en cuenta que cada persona
Este último año ha vivido una experiencia poliamorosa y que le ha hecho reflexionar
sobre la importancia de los cuidados, el papel de los privilegios y de las rivalidades que
están en juego cuando uno está en una relación en la que hay más de dos personas.
Incluso se ha inventado nuevos términos para nombrar las relaciones que se construyen
vividas.
Su ideal sería una sociedad popular, colectiva y sin preocupaciones materiales; como
ella misma apunta: sin propiedad privada, ergo sin monogamia tampoco. Está
4.5.Carla
Carla tiene 25 años. Nació en algún lugar de la Mancha, pero actualmente vive en
gremio y universitaria por suerte, tal y como dice ella. Enmarca su manera de entender
63
las relaciones y de relacionarse en el marco no monógamo; concretamente se siente
vínculos como ‘amigas’ o ‘colegas’, a quienes no jerarquiza entre ellas, pero sí que
prioriza relaciones, en tanto que a veces pasa una temporada con algunas de ellas y no
con otras. Descubrió hace unos 8 años esta forma de relacionarse en el mundo
libertario, cuando aún no había tantos materiales ni charlas sobre el tema. El feminismo
Tiene claro que no va a volver a relacionarse de forma monógama, pues hacerlo desde
y denuncia la normalización de los celos y otras actitudes machistas que hay en los
productos culturales. Aun así, considera que cada una es libre de elegir su manera de
Asegura que la comunicación debe ser central. Estar atentas en todo momento a cómo
se sienten las personas con las que nos estamos relacionando, para poder hablar y
mira al futuro se piensa viviendo bajo esas premisas y en comunidad; con otras
64
5. Tejiendo un análisis sobre el amor
“Para que nuestros amores personales sean políticos,
(Vasallo,2017d)
El presente análisis pretende ser un diálogo en el que las voces y las experiencias de
las protagonistas sean centrales. Para ello, he entretejido los relatos de las
tratados.
Me habían vendido que el amor era sacrificio, era dar un beso aunque yo no
quisiera. Era ser la novia de y dejar de ser Alex. Para los otros niños era como si yo
estuviera bajo su protección. Era exclusividad. Más tarde entendí que esa
exclusividad era posesión. El amor era como la película de ‘A tres metros sobre el
cielo’, tíos pasotas con motos y tías locas por ellos. Era amar hasta morir y matar por
amor. Era romanticismo, era tener a una persona que te hiciera feliz y nadie más
(Alex).
amor que todas las participantes reconocen fácilmente, pues ha sido para ellas el punto
mitos del amor romántico les supuso in-corporar una idea de amor específica, que
mundo. Un ideal que, como explica Sua, suponía mantenerse a la espera del famoso
“príncipe azul que nos habían vendido en las películas de Disney y las que no eran de
de celos, hasta de deseos de matar a la persona que se ama por que se ha ido de tu
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lado al estilo Loquillo”, argumenta Carla. La cultura mediática y popular responde a un
Sam afirma que “el amor es parte fundamental de la sociedad en la que vivimos” y no
solo eso, sino que, como expone Andrea Momoitio (2017), “el amor sigue siendo la
meta a la que aspiramos todas". Por lo que no es casual que, “cuando pensamos en
‘amor’ todas entendemos que nos referimos al amor de pareja, pero no siempre lo
hacemos evidente”(Ibídem). Esa pareja que, cómo añade Carla, es imprescindible que
encontremos porque “va a satisfacer todas tus necesidades, tanto emocionales como
económicas”.
A pesar de haber crecido con el ideal el amor romántico en cada esquina y en cada
canción, las trayectorias recogidas, antes o después, han cuestionado ese ideal. En las
narrativas se muestran cómo, cada una a su manera, problematiza ese ideal a partir de
adolecente rompía con lo que se esperaba de ella como chica, siendo pícara y
seducción a diferentes bandas. Como ella misma explica, le aburría tener que esperar
a que fueran los chicos los que dieran el primer paso. O, por ejemplo, Girasol cuenta
Las primeras experiencias tanteando de manera más o menos consciente los límites de
para siempre'. Explica en su narrativa que "todo eso me genera una pereza y rechazo
enorme. Lógicamente, no siempre fue así. En una de mis primeras relaciones tuve un
momento de crisis debidamente por ello. Juntos para siempre. Tal y como era de
esperar, no fue así. Éramos jóvenes y alocados. No, simplemente creo que era lo que
nos habían vendido que teníamos que pensar. Pse, todo cambia”.
66
Por otro lado, Carla nos narra cómo ‘le puso los cuernos’ a su novio con uno de sus
mejores amigos, en secreto, porque era consciente “del significado que tanto mi novio
como el resto del mundo le iba a dar a lo que yo estaba haciendo”. Significados que
en nuestros cuerpos de manera coercitiva, por parte de los demás y por la nuestra
después de ello, creía que “lo había hecho fatal, que había sido muy egoísta y que
todos estos pensamientos solo me habían servido para hacer las cosas mal (...) me decía
Aquella experiencia sirvió para que Carla experimentara los límites de lo socialmente
deseable, pero a la vez fue un punto de inflexión pues “fue ahí cuando me di cuenta
que podía querer a dos personas a la vez”. Los cimientos de la monogamia también se
ponen en duda cuando Sua “no acababa de entender qué pasaba cuando elegías a
alguien, pero te seguías sintiendo atraída por otros”. Sam por su lado entraba tarde al
hacerlo sin ser estrictamente monógamo. Sam reconoce que “casi todas las relaciones
que puedo ver a mi alrededor son de este tipo, la regla general, lo que siempre hemos
visto”. Pero se pregunta que es realmente la monogamia, “¿estar con una persona, sin
tener más ‘relaciones’ con otras personas?” y eso le lleva a preguntarse “¿qué
entendemos por otras relaciones? ¿Puedes tener amistades? ¿Puedes besarte con otras
sentido, Wuwei (2017b) reflexiona sobre lo sintomático que es decir ‘no tengo ninguna
67
Carla define la no monogamia como “un modelo de relación afectivo sexual de dos
personas, con exclusividad sexual y emocional, aunque esta última algo menos limitada
que la sexual. En realidad, es más bien todo un sistema de relaciones que dicta a quien
puedes amar en tu vida y en qué grado, a quién no debes amar en absoluto, y establece
cual será la única persona en tu vida con quién puedes tener relación sexual.” A lo que
Sua añade que “aquello que llamaban monogamia hacía aguas. Los secretos, las
Sua además, cuestiona las relaciones tal y como nos las han impuesto y jerarquizado, y
Alex, que está de acuerdo con ello, apunta también que la monogamia “no está
de relación estén vacíos de contenido político”. Afirma que cuando se concibe, muchas
veces “se propone como una etapa”, y Girasol lo confirma cuando relata que al
Aún así, todas creen que la no monogamia, como modelo alternativo al hegemónico,
se está introduciendo cada vez más dentro de las Narrativas sociales; Alex habla de los
debates por Twitter sobre el amor libre, Carla indica que cada vez proliferan más los
fanzines y los espacios de debates en contextos libertarios para hablar del tema, y Sam
a pesar de que coincide con la percepción del auge, recalca que “no sé si es que se
habla más o que mis intereses me hacen ver cosas que antes pasaba por alto”. Aun
mediática y popular. Y no solo eso, sino que con los pocos ejemplos que conocen, se
muestran críticas con su forma, creyendo que “está absorbida por el neoliberalismo,
Alex; a lo que Carla añade que estos “discursos evitan la reflexión profunda”.
sobre la no monogamia, Sua, Alex, Girasol, Sam y Carla apuestan por una no
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monogamia crítica que rechaza la idea de amor excluyente, porque como relata Carla,
“no creo que querer a una persona implique querer menos a otra” pues “a cada una
de ellas las quiero por unas razones concretas y diferentes, y nadie puede sustituir a
redes sostenibles, sanas, donde nos sentimos y nos conocemos a nosotras mismas y
comparte la idea de poder hacer y sentir con otras personas, y añade un detalle muy
interesante concibiendo que “la no monogamia es, también, no hacer nada de todo lo
Están de acuerdo en que a pesar de que se empiece a hablar más sobre ello, aún está
lejos de estar presente en la práctica; ejemplo de ello son los pocos referentes que
tienen o las pocas personas conocidas en su entorno que vivan las relaciones desde
este modelo. “Recuerdo sentirme todavía más equivocada de lo que ya me sentía, pues
encontré”, confiesa Carla al recordar su experiencia de hace unos años cuando buscó
Aún así, haber optado por habitar el mundo construyendo relaciones desde la no
monogamia crítica les parece la manera más liberadora y más coherente con su forma
contradicciones, te saltan mil alarmas internas que te dicen ‘hey, esto te lo vas a
tener que trabajar’ y te tienes que dedicar espacio y tiempo a ti misma para
mirarte con un pequeño espejo qué es lo que se te está removiendo por ahí
dentro.” (Alex)
69
Las protagonistas de las narrativas, sin excepción, hacen explícito el reto que supone
optar por relacionarse fuera del modelo de amor dominante. Nos cuentan que apostar
por otra manera de ser, estar, sentir y desear supone vivir en un constante ensayo-
error. En este sentido, Garcés (2013) apunta que debemos tener en cuenta que estas
cuales tengamos que inventarnos las respuestas. “La necesidad de plantear la(s)
desafíos y a la vez cuestiona la validez de las recetas, las normas o las fórmulas
error donde de momento me siento libre, querida y a gusto, donde siento que
comparte Sua. “No lo sé, es complicado. Soy consciente de que he escrito unas cien
veces ‘no lo sé’. Realmente todo esto me genera dudas y cosas a las que no puedo
responder. ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Realmente merece la pena? Dudas, dudas y
Las dudas, de manera más o menos explícita, se leen y perciben en los relatos de Sua,
tiene los mecanismos para absorber toda alternativa que pretenda subvertirlo, para
de ‘cuando una quiere, una puede’; pues, recogiendo lo expuesto en la primera parte
estructural de la cuestión para asegurar así que la culpabilidad se perciba como una
70
cuestión personal, es un clásico del sistema capitalista. Por ello, Pessah nos recuerda
monógama, capitalista, que frente a nuestra rebeldía hará de todo para que nos
tanto que “el poliamor no se presenta como una solución inmediata sino como una
de devenir” (2015:120). Pues, como apunta Sam, “nuestra sociedad, gira alrededor de
la familia como ente formado por dos personas (no nos engañemos, principalmente
paradigma que alteraría toda la estructura social con la que hemos sido configurados
consciencia crítica no solo hacia fuera sino hacia dentro, que asuma la capacidad que
Enciso (2015) enfatiza en señalar que no se trata de una transición entre dos estructuras
perfectamente delimitadas, sino que sus límites son imprecisos y están conformadas
71
por una amalgama de matices. Además, indica que el poliamor, a diferencia de la
desempeñan un papel" (Turner, 1977: 233; en Enciso, 2015: 122). Por ello,
abiertamente” (2015:122).
verdad absoluta, mágica, ni cerrada. Más bien comparten la idea de Alex asumiendo
ideas y proyectos que nos descentra en las normalidades, que se cuestiona las
Las narrativas están llenas de agencia, de prácticas empíricas cotidianas, que ponen el
foco en hacer una revolución desde las experiencias, desde los cuerpos; “ir
sexo-afectivas con varias personas sin que ninguna se sienta dañada y asumir bien todas
las gestiones emocionales con las que no estamos acostumbradas a lidiar, en primer
lugar, porque son muchos años de educación turbia en nuestra contra”, como explica
Carla.
sociales y hasta económicas, “especialmente para las mujeres, para quienes la norma
72
dirección a la norma monógama lleva a que las opciones alternativas a la misma “no
En este punto, me parece muy interesante recuperar el paralelismo que las mismas
autoras hacen con las luchas por la transformación de las identidades de género
universalidad del pensamiento heterosexual que cree que “nos lleva a la incapacidad
las relaciones humanas” (2006:52). En la misma línea, Sara Ahmed apunta que “la
heteronormatividad funciona como una especie de confort público al permitir que los
cuerpos ocupen espacios que ya tienen una forma concreta (...) La heteronormatividad
también se convierte en una especie de consuelo, [pues] uno se siente mejor al calor
es casual que todas las protagonistas hayan recibido, entre otros comentarios, el de
como relata Carla, a recibir miradas y comentarios que asumen que por haber optado
por la no monogamia “estoy loca o que lo que me pasa es que no amo de verdad”.
Sua, Alex, y en menor medida Sam, usan sus redes sociales para visibilizar su forma de
relacionarse y en definitiva su relación. Sobre ello Alex explica que utiliza Instagram
que se relaciona de manera no monógama -en gran parte por sus contenidos en redes
sociales- le pregunta por su experiencia o incluso le pide lecturas para saber más sobre
el tema. “Con ello contribuyo a romper esquemas y a que sigamos entre todas
73
preguntas que yo lanzo, pero también se me hacen a mí y que me sirven para seguir
claramente como los cuerpos no monógamos resignifican los espacios que ocupan y la
Pues, como apunta Mogrovejo, estos atrevimientos están abriendo camino para
replantear los pactos sobre los que se asienta la organización social: las relaciones
amor y las relaciones. Girasol no tiene especialmente problemas para hablar de ello,
pero reconoce que a veces le de pereza porque ya sabe cómo acaban esas
derecho a exponerme hasta dónde quiera, cuándo quiera y con quien quiera. Pues la
gente, con mejor o menor intención se siente con la libertad de preguntar, opinar y/o
criticar, sin pensar en el impacto que tiene eso en las demás”, y, al igual de Girasol a
“La gente tiene preguntas, la inmensa mayoría sobre cuánto debemos follar entonces.
Es agotador”, reconoce Sam. “Vaya tríos os tenéis que montar, me dicen”, expone
Alex.
Por otra parte, esas personas que te dicen que te tienes que tirar todo el día
Alex hace referencia en esta última cita a dos cuestiones claves. Por un lado, la
otro lado, a las dificultades a las que se enfrentan estas personas para relacionarse.
74
En relación al sexo, ¿cómo podemos conseguir descentralizarlo sin que suponga
criminalizarlo? Hay una tendencia por parte de las personas no monógamas a presentar
este modelo de relación cómo “no tener predisposición a follar con otras personas. La
es conocer y ver cosas distintas”, como lo reivindica Sam. Por otro lado, Alex no
pretende desvincularse del sexo, y cuando la interpelan en ese sentido suele contestar
que “nos encanta el sexo, pero eso no significa que por ser pareja los tres tengamos
En este sentido recojo las reflexiones de Vasallo (2017c), respecto el argumento ‘no es
una cuestión de sexo, que esto va de amor’. Vasallo denuncia que este tipo de
por desexualizar, por un lado, genera el discurso de las buenas personas poliamorosas,
las que aman y cuidan ‘a pesar de ser un poco más promiscuas que la media aceptable’,
Y es, entre otras cosas, ese imaginario criminalizador el que dificulta que las personas
que optamos por relacionarnos de manera no monógama, nos relacionemos con otras
divertido, aunque me suele dar pereza). Hola, hola, qué tal, todo bien. Esa persona
es maja, me gusta. Hablamos. Sí, oh, qué gracioso eres. Hasta que: “ah, por cierto,
pues que tengo pareja”. Y ahí ya suele saltar todo. Que qué interesante. Que qué
curioso. Pero: (a) Yo no podría (b) Yo no es lo que busco (c) Yo quiero ser exclusivx.
Carla y Sua hacen referencia al reto que supone explicarle a alguien que siempre se ha
relacionado de manera monógama, “que yo ya tenía pareja pero que estaba todo bien,
que era algo acordado entre ambos, y que a priori no tenia ninguna intención de
75
dejarla”. Pues todas coinciden en la importancia de “dejar claro cuál es mi situación
antes de iniciar una nueva relación, vínculo o lo que sea. Para mi es importante y creo
Me equivoqué dando por hecho las cosas y por eso ahora mismo intento
Las narrativas muestran cómo muchas de las situaciones en las que las participantes se
han querido relacionar sexo y/o afectivamente con otras personas, acaban en
incomprensión o no aceptación. Y por ello, en algunos casos, tal y como expone Carla,
“la solución ha sido tomar distancia”. Igualmente, Sua explica que “ha habido gente
que de manera más o menos elegante me ha expulsado de su vida por ello; o bien en
incomodas”, declara Carla; “porque claro, una es monógama hasta que se demuestre
energía y tiempo que requiere optar por relacionarse de manera no monógama. “Me
ha quitado mucha energía tener que empezar prácticamente de cero cada vez”, resalta
la misma, quien también plantea el siguiente paralelismo para explicar cómo se siente
mayoría de gente, no compatible con ellas, ¿de qué me sirve tener ese móvil si
aporta una vivencia que tuvo con ‘un colega’ , a quien “le tuve que explicar que el
venía a verme a mí y que yo iba a estar con más gente y que no quería que se sintiera
76
momento le dolió un poco, un año después me dijo que había agradecido mucho esas
conversaciones, pues dentro de lo que cabe le hice sentir que me importaba como se
sintiera, y por tanto se sintió cuidado y querido.” Además, este ejemplo muestra la
monógamas. Alex, por ejemplo, considera que no puede mantener una relación sana
con una persona monógama. Sua intenta tener presente que ella también ha
necesitado su tiempo para trabajárselo y no le parece justo pretender que las demás
estén en ese punto sin darles margen para ello, así que se da un tiempo antes de darlo
por perdido. Aún así, reconoce que, por ejemplo, el hecho de que Miel, uno de sus
gestiona” confiesa. De hecho, tanto Carla como Alex, Girasol y Sua, explicitan una
Y, es precisamente cuando se está en relación con otras personas, cuando surgen las
puede ver esa distancia entre los planteamientos teóricos no monógamos feministas y
las prácticas. Y en este sentido, junto con Herrera (2015) apunto que la cuestión es que
utópicos”. Igualmente, Ahmed añade (2017) “que pensamos que la teoría feminista
crea mundos ‘que están por venir’, mientras que nuestras prácticas tienen lugar en
por parte de lo que la defienden y de los que la pretenden subvertir. Repensar el amor
77
peso de la socialización no puede negarse. En este sentido, recojo la lectura que extrae
(2017:214).
Por ejemplo, Sua se pregunta qué hacer con es sensación de querer ser especial y única
para las personas con las que se relaciona, “aunque no suela admitirla en público”.
Girasol, a pesar de que se dice a ella misma que no pasa nada por ver cómo el chico
con el que mantiene una relación se besa con otra chica en una fiesta delante suyo, se
A veces siento celos de Sua. Y de Alex. A veces me pongo celoso de cómo son
ellas dos juntas. Son como dos cascadas de amor y afecto. En serio. Es algo
bestial. Es una luz especial. No nos confundamos: soy su puto mayor fan. Las
adoro. Las quiero. Estoy enamorado de ellas. Como entes individuales, como
entes conmigo y como pareja lésbica. Son un amor. Me encanta ver cómo se
En este entramado, “los celos emergen para salvaguardan y custodiar las practicas
(Mogrovejo, 2016: 16). Nos han vendido los celos cómo sinónimo de amor: ‘eso es que
te quiere’, ‘si no le importaras no se pondría así’ y, “la represión sexual que comporta
que se valora positivamente como indicador de fidelidad” (Nai Pai, 2013:26), necesario
Pero las informantes, quienes han desmontado teóricamente estos argumentos tan
perversos, se descubren celosas y competitivas por momentos: “Me daba cuenta que
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escapaba de mi alcance. (...) Vale, relaciónate con otras personas siempre que yo tenga
un lugar privilegiado, sintiendo que yo soy más importante y más especial para ti que
las demás, que te aporto algo distinto que nadie más puede aportarte”. Pues cuando
eso se pone en duda, todo empieza a tambalearse, cuenta Sua, siendo honesta consigo
misma. Pues darse cuenta - de manera más o menos consciente- de estar siendo
Alex explica cómo sin siquiera conocer a la chica (con quien se relacionaba su pareja),
sentía que existía una competición entre ambas y hace énfasis en el momento en “que
sentí una patada en mi escalón de privilegios y sentía como mientras yo aún caía ella se
subía a él.” Pues, sin duda, la exclusividad es una de las piedras angulares del
entramado monógamo. “El sistema está ahí, y lo llevamos incorporado en todas las
parcelas de nuestra vida. Desde lo privado a lo grupal. Es un sistema que nos dice que
la llegada de ‘la otra’ nunca es una buena noticia, un sistema que nos dice que la otra
no tiene derecho a estar “(Vasallo, 2016). Esa ‘otra’ “a quien muchas veces se objetiviza
manera. Las experiencias narradas por las protagonistas, tal y como se recoge en el
próximo apartado, nos dan algunas claves para entender cómo pueden estar
Puede que, si Alex fuese un hombre hetero, nunca hubiese hablado de ella. Nunca
estaría escribiendo estas líneas. Puede que, si Alex fuese un hombre gay, todo fuese
distinto y tampoco escribiese esto. O puede que sí. Puede que Alex sea Alex porque
El género y la preferencia sexual son dos elementos claves, que, cómo se muestra en
79
feminista (más o menos incorporada) en la que se discute la heteronorma, la realidad
es que el género y la preferencia sexual de las otras personas nos hacen sentirnos más
o menos retadas. “Con hombres, en cambio, es otra historia. No sé. Puede que exista
una parte de mí que sigue viendo a las otras relaciones de Sua con hombres como
sujetos con los que competir. Como si fuesen un riesgo a verme sustituido”, confiesa
Si Sam hubiera sido una mujer mi relación con él supongo que habría sido bastante
diferente. Con los hombres tengo una barrera sexual que no me apetece atravesar
siente interpelada por los pasillos de la facultad por las miradas de Gris,
Aun así, reconoce también que, en el momento en el que Gris se le acercó para rebajar
sentimientos y de ayuda”, que cree que tiene que ver con el hecho de que fuera una
mujer, pues es mucho más relevante y significativo que se dé ese gesto, precisamente
El sexo vuelve a ser un elemento central; por un lado, por ser un elemento clave con
80
otro lado, por ser uno de los factores vividos con mayor malestar por parte de las
participantes.
“En muchos casos una pareja que se quiere mucho pero no tiene relaciones sexuales,
solo son amigos, o solo pueden ser amigos”, señala Girasol. Alex y Sam problematizan
como pareja sin tener relaciones sexuales. Cuestión que retomaré más adelante junto
de WhatsApp, se sostiene mucho mejor que cuando salen a escena los besos,
interiorizada hasta la raíz. Saltan todas las alarmas cuando se cruzan las líneas
Las infidelidades son un claro ejemplo para entender el peso del sexo en estos
contextos. Las parejas monógamas están constantemente en alerta por las temidas y
muy conocidas infidelidades. Infidelidades, que, como expone Sua en la última cita, se
suelen medir en función del acercamiento corporal que existe entre las personas que
están siendo infieles. En este sentido, me parece muy interesante una de las reflexiones
que Carla hace respecto a las infidelidades, cuando dice: “No es que el acto en sí
el significado que tanto mi novio como el resto del mundo le iba a dar a lo que yo
estaba haciendo.”
Igualmente, las personas que han optado por relacionarse de manera no monógama,
inseguras y amenazadas cuando las personas con las que están vinculadas se relacionan
con otras personas. Pues, una vez más, deshacerse de la socialización en el modelo de
en el tema del sexo. Tenía muchas barreras corporales que me dolían, como el
81
imaginarme a ellos dos teniendo relaciones sexuales mientras yo estaba ahí.
Explica Alex.
Sua, por otro lado, honestamente escribe en su narrativa que el hecho de que Alex y
Sua, cuanto te queda aun por deconstuir.’” Una deconstrucción lenta y sentida, que
anteriormente.
y verse como una cuestión positiva. El ‘somos amigos’ nos tranquiliza. Ahora bien,
Sam. Pero ¿cómo no nos va a asustar que la persona a la que queremos empiece a
querer a otra persona, si nos han vendido (sí, vendido) que el amor es excluyente y que
solo podemos querer a una sola persona? Es decir, lo afectivo sí, pero con límites. Pero,
¿qué supone ‘empezar a tener sentimientos por alguien’? ¿Nos preocupa el amor?
¿Acaso a los amigos no los queremos? Y, una vez más, si analizamos cómo nos
vidas. Y es desde ahí desde dónde podemos o seguir, o bien, reproduciéndolas, o bien,
82
Sam señala que, “la sociedad no está pensada para que funciones conforme a la no
monogamia. Somos una sociedad monógama, diantres. Todo esto está pensado para
que nos centremos en una persona, y arreando.” Una persona con la que mantienes el
cotidiano, con quien compartes casa, te divides el dinero, las cuentas y – en el mejor
de los casos - los quehaceres domésticos; una persona que estará ahí para cuidarte
cuidados (Pessah, 2016; Momoitio, 2017). Asumiendo que la pareja cubre (o al menos
eso dice el amor romántico y el capitalismo) todos esos aspectos, no es tan extraño
que, como enfatiza Esteban, “se alimenta de una ficción romántica (cine, televisión,
La fuerza del sistema es tanta, que incluso en contexto feministas en los que “sabemos
que no tener pareja no significa que estés carente de amor o que tenerla no significa
que disfrutes del amor, tener pareja sigue siendo sinónimo de éxito social y, lo que es
(2018). De hecho, en las narrativas se pude ver cómo a pesar de qué las participantes
términos de pareja, cuándo todo está articulado para que lo hagamos desde ahí.
tanto económico, que nos salvaguarde del capitalismo salvaje, como un refugio
83
Es decir, debemos tener en cuenta cuando nos planteamos deconstruir la pareja y todo
lo que la rodea, cuáles son los efectos para las personas en cuestión, pues podría
acabar siendo peor el remedio que la enfermedad. Por ello, Estrada (2013) plantea
pareja.
ello), y que la intención no es evaluar cada una sino repensar desde qué lugares las
desiguales estamos generando con ello? ¿dónde quedan los cuidados hacia estas otras
Otro de los apuntes que hace Vasallo (2016) y que me parecen claves para reflexionar
para nombrarnos. Somos pareja, no estamos en. El lenguaje, lejos de ser neutral, “se
acompaña de una perspectiva, una idiosincrasia, una visión del mundo.” (Aguado,
y de jerarquizarlas, respondiendo así a los intereses del sistema. Sin in más lejos, el
concepto ‘pareja’ viene de par, de una formación de dos, de donde se desprenden los
opciones (Ibídem).
84
Montiel (2016) usa la metáfora de los letreros para explicar cómo vamos nombrando a
las personas a las que queremos (mejor amiga, hermana, novia, esposa, compañera,
amor de mi vida, ex novia, etc..) y como estos letreros nos acaban coartando y
limitando.
Por supuesto, cada uno de estos letreritos tienen pesos sociales diferentes,
porque es obvio que ‘el amor de tu vida’ jamás pesará igual que el de tu ‘mejor
que jamás podría tener el mismo valor con quién te relacionas sexualmente de
con quién no, ya que con quién generamos un vínculo sexual podría finalizar en
contratos, como el matrimonio, que afianza una vez más el sistema capitalista y
Aún así, creo que independientemente de la estrategia que finalmente decidamos usar
a nivel lingüístico, me parecen muy evocadoras las reflexiones de Lidia, una de las
la experiencia amorosa: “Si dices que tienes pareja, se da por hecho que es un hombre,
a no ser que lo especifiques. Si dices que estás enamorada, todo el mundo ve el mismo
amor. Se hace una lectura de eso que es muy unívoca, aunque haya mil formas
monógamo
85
Ante este panorama, Alex, Carla, Sua, Sam y Girasol recogen en sus relatos algunas de
Ortner (2016), que pretende cambios en la forma que cada una tiene de estar en el
y las relaciones.
que Enciso (2015) desarrolla en su tesis sobre poliamor. Una domesticación del afecto
entendida como "una apuesta que empieza por una decisión política, que afecta al
cuerpo, a las decisiones y la forma de experimentar los afectos y las emociones" (Enciso,
2015:128).
que implica lograr que el cuerpo sienta, controle, se mueva a ritmos diferentes
Optar por vivir la no monogamia (o al menos intentarlo) como una apuesta política
corporales y políticos que pasan por una domesticación del afecto día tras día. Se trata
de procesos largos y lentos pues, entre otras cosas, “vivimos en un mundo donde
86
nuestra cultura emocional nos dice lo emocional es incontrolable y está asociado a lo
Para ello, las informantes mencionan una serie de cuestiones a tener en cuenta como
cambio, a habitar las relaciones (y el mundo) desde otro lugar. En las narrativas se hace
explícito que todas ‘han optado por’ relacionarse así, que ha sido una decisión
consciente; "al final esto es lo que he decido ser y por lo que he preferido apostar",
expresa Sam. A Girasol le parece clave “ser consciente de lo que piensas y trabajarse
construir un nuevo marco lleno de posibilidades”. Ya que, como apunta Sam, “al final
consciente de los límites tanto personales como contextuales; los límites de cada una
y de las personas con las que nos relacionamos. No podemos obviar de dónde venimos,
el peso de la socialización, del amor romántico que llevamos in-corporado hasta la raíz.
Aun así, debemos tener siempre presente que los contextos que habitamos son
diversos y no siempre - por mucha predisposición que se tenga - es asumible vivir desde
Como señala Aguado (2016), estamos construyendo prácticamente desde cero una
que debemos darnos margen para el error, para no tener las cosas claras y para las
por lo tanto, “sabernos flexibles y con capacidad para el cambio nos asegura no
rompernos, nos asegura movernos a la par del fluir, y así nos proporcionamos terrenos
para la deconstrucción” (Montiel, 2016:125). Alex añade que, “si no aceptamos ese
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cambio y ese fluir y acabamos intentando convertir algo líquido en algo duro, es como
meter agua en una botella de cristal en el congelador: las paredes de la botella acaban
explotando.”
propuesta poliamorosa, pues a pesar de que asegura que cualquier relación está
ni premisas claras a seguir (2015:117). Sam, en este sentido, afronta sus relaciones
entendiendo que, “con el paso del tiempo las cosas cambian, las necesidades se
apuntaban Garcés (2013) y Herrero (2014) en el capitulo anterior, con sus propuestas
Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de los cuidados? Pareciera que ahora
todo son cuidados e incluso que a veces se acaban perpetuando violencias en nombre
de los mismos.
cuidados, son las únicas armas que tenemos para protegernos de las potenciales
relaciones de poder que se pueden dar pues, aparte de las machistas que son
medio, si una o varias de las personas no tienen en cuenta cómo se sienten las
demás con su actitud es probable que se desarrollen roles dañinos, o que alguna
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de las personas acepte relacionarse así y luego no sepa/pueda trabajarse sus
relacionarme de esta manera son sobre todo la comunicación y estar muy atenta
a lo que sienten las personas con las que me relaciono, para poder hablar y
La comunicación es uno de los aspectos en los que más énfasis se hace en las narrativas.
Por ejemplo, Sam toma como principio que la base de una relación no monógama es
Girasol comparte que uno de sus grandes aprendizajes ha sido encararse al miedo que
comprendiendo.
Aguado, cree que, si en este nuevo camino que estamos construyendo entre todas,
tomamos decisiones erróneas, hacemos las cosas mal y no sabemos cómo continuar,
“primero que nada hay que hacerlo consciente y expresarlo” (2016:92). Pues como ella
misma apunta, hablarlo y politizarlo con otras personas es sano y reconfortante. “De
Otra de las estrategias es, precisamente, propiciar espacios de seguridad en los que
sostenidas. Pues, como apunta Carla en la anterior cita, una de las claves para sobrevivir
en el camino es estar atentas a cómo nos estamos sintiendo y cómo se están sintiendo
tiempo. Cuenta Sua. A lo que Sam añade que, a pesar de que “somos
conscientes de que esas otras relaciones nos hacen felices, también hay muchas
89
jerarquía, relaciones de poder y exclusividad. Hay que tener en cuenta todo eso.
y que “necesita de autocuidado y del cuidado de las otras colocando límites donde
límites que pasen necesariamente por las necesidades de las personas que están
van viviendo.
Me parece especialmente necesario el toque de atención que Wuwei (2018) hace sobre
la importancia del cuidado hacia las demás personas con las que estamos en relación,
no solo con aquellas con las que tenemos relaciones más cercanas, íntimas o
que, aunque intentemos romper con muchas de las partes del pensamiento
monógamo, hay algunas cosas que aún restan invisibles. Hemos basado la
cuidados.
jerarquizamos y no tenemos en cuenta a esas otras relaciones que están fuera de ‘la
espacio y voz, nos lleva a invisibilizar sus cuidados y generar así violencias (muchas
veces sin ser conscientes de ello). Es por ello que problematizar las jerarquías y las
consecuencias que suponen es clave para seguir avanzando. En este sentido, Enciso
propone poner en el centro el cuidado mutuo, que considere a todas las implicadas,
“tanto tus compañeras directas como sus otras compañeras. Esto me lleva a pensar otra
90
dimensión del amor, la amorosidad, entendida como una atención que considera a las
otras, a todas; las personas con las que se relaciona mi pareja también (2015:89).
Girasol, cuando relata su relación con Gespa (y con Gris), muestra ese interés por saber
más de Gris, por incluirla. Porque, “sabiendo que estamos en una relación poliamorosa
querría saber cómo era su relación [la de Gespa y Gris]. No sé, qué hacían, si salían, si
iban de excursión, si había alguna cosa que hubieran hablado que les preocupaba sobre
esto... Sabía que era una persona importante para él y simplemente me preocupaba
por las personas a quien él también quiere.” En esta misma línea, Aguado teorizando
a partir de su propia experiencia expone: “Yo me comunico con sus otras compañeras,
no tan a menudo como con ella, pero busco esa comunicación. Para mí hay un cierto
compromiso que quiero mantener vivo, también con mucha libertad y cuidando sus
futuras, está convencida de que “intentaré que sean lo más sanas posibles, dentro de
hacer daño a las personas que me rodean, en todos los sentidos, tanto las de amistad
como las amorosas”. Incluyendo en su mirada de futuro, una perspectiva que supera
de partida. Pues a veces tener en cuenta a las demás, paradójicamente nos duele. Nos
duele cuándo supone bajarse del privilegio y dejar de, entre otras cosas, sentirse
exclusiva. Pues, como relata Carla en su narrativa, “son muchos años de educación
turbia en nuestra contra; por ejemplo, estamos acostumbradas a ser el centro de la vida
de una persona, de tu pareja, y asumir que somos una más entre tantas amadas o entre
tantas deseadas no siempre es fácil, hay que lidiar con frustraciones y rabietas a las que
Tomar conciencia de las emociones que estamos sintiendo y darnos el espacio para
preguntarnos qué es lo que nos molesta, nos da muchas pistas para seguir
91
deconstruyéndonos. Pues, como indica Alex, “te tienes que dedicar espacio y tiempo
a ti misma para mirarte con un pequeño espejo qué es lo que se te está removiendo
por ahí dentro.” En este sentido me parece muy ilustrativo el siguiente fragmento, pues
recoge perfectamente cómo las tensiones y las contradicciones, que relatan las
de golpe. No sabía qué decirle, ni qué quería. No sabía si estaba enojada, triste,
contando, de que me fuera sincera y de que, por ende, estuviera siendo tan fiel
Por último, algunas experiencias recogidas en las narrativas apuntan, que debemos
estar atentas a los cuidados, pues pareciera que veces el reclamo de los mismos
“Me pedía estar pendiente del móvil ya que era lo único que nos mantenía en contacto.
(...) Yo no había dejado de estar pendiente del móvil, pero no podía estar todo el día
hablando con ella”, relata Alex. Ella misma indica: “Me di cuenta de la importancia de
los espacios y la gestión del tiempo, pero también que los cuidados a veces se
revisarnos de manera autocrítica para identificar, por un lado, cuáles son las cosas que
podríamos estar gestionando mejor, y, por otro lado, estar abiertas a recibir cómo
estamos haciendo sentir a las demás con nuestra forma de hacer y de estar. Aun así,
En este sentido, y para intentar encontrar ese equilibrio, propiciar espacios para poder
92
A veces, con las mejores intenciones, y con el discurso de los cuidados por delante, se
dan situaciones en las que por cuidar una relación desvalorizamos otra. “Creo que a
veces se intenta minimizar las otras relaciones para no herir al otro”, explica Girasol.
Aun así, ella apuesta porque “todas las partes tienen que saber cuánto de importante
es la otra persona para ellas, porque si mi pareja quiere a otra persona, la valora y se
preocupa por ella, me gustaría saberlo. Tanto si es otra pareja, como su hermana, su
interpretativo del amor y de los cuidados planteándolo más allá de la pareja. Un marco
interpretativo que, como se puede ver en las narrativas, aun no está suficientemente
in-corporado, pues hay una tendencia general a pensar las situaciones poniendo en el
relacionarnos desde un lugar donde se de una consideración mutua por todas las
Y, sin embargo, a fuerza de vivir buscando cobijo, hemos perdido de vista cuál
era el peligro del que estábamos huyendo. Si era la soledad, las relaciones
permanencia, sino el compromiso mismo, que puede ser tan inclusivo de otros
porque las fronteras son apenas un cortafuegos que jamás se sostiene por
(Vasallo, 2016)
93
Sam y Alex son un claro ejemplo de ello.
Un día Sua me dijo que Sam estaba muy en la mierda y que estaban discutiendo
un montón por todo esto y decidí hablarle por mensaje directo. ‘Fue un joder,
hablar de las cosas que nos hacían sentirnos inseguros y a compartírnoslas, y nos
dimos cuenta de que tampoco nos diferenciábamos tanto”, explica Alex. “La
comunicación entre nosotros dos era diaria y eso nos facilitó a ambos la gestión
Era una forma de convertir lo que estábamos viviendo en algo más sostenible y
sano.”
Girasol también relata una experiencia parecida, en la que Gris tomó la iniciativa de
acercarse a ella para decirle “no quiero que se cree ningún malentendido entre
nosotras porque creo que eres una buena tía”. Girasol recuerda aquel acercamiento
como un momento bonito y de complicidad, que ayudó a tejer su relación con Gris,
dejando fuera la competición entre ambas (o al menos consiguió rebajar la que había
hasta el momento).
comparación las relaciones, pues “nunca es la misma forma de querer a una y a otra.
Una te aporta una cosa y la otra, otra, y tu igual a ellas, y no por eso tiene que haber
una balanza para medir el amor ‘a bien quien quiere más’”, dice Girasol. Por su lado
Carla expresa: “No jerarquizo porque considero cada relación de amistad única e
Girasol que, con cada persona es distinta, pero, “al estar allí, poniendo nuestros
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hacer lo posible para que dejara de sentirlo, pero a la vez no quería perderme en esa
que se que le apetecía un montón? ¿De verdad me cambia tanto a mí que esté
problemas señalados por las participantes, la gestión de tiempo y espacios. Sam está
convencido de que “el tiempo es una de las cosas más complicadas de gestionar de
toda esta historia.” Primeramente, porque si estamos apostando por las relaciones, por
cuidarlas, por tejer “una red de vínculos emocionales, ya no solo sexuales, hay que
se sienta alejada. Pero también quieres alimentar otros vínculos. Pero también
quieres tener tiempo para ti. Pero también tienes que asumir la realidad de que
eres pobre y tienes que dedicar un tercio de tu día a día a trabajar. Fenomenal.
distintas.
95
Otras maneras de estar, desear, querer y nombrarse
Sua expresa que, sin intención de criminalizar el sexo, le parece muy interesante la
relación “¿de pareja? así lo están planteando ellos mismos; [Alex y Sam] pues no ponen
el sexo en el centro, contra todo pronostico o tópico del trío, "por el que todo el
mundo nos pregunta.” Alex describe esta relación como “una relación de darnos amor
y cariño infinito cuando nos vemos en persona y ser terriblemente tiernos, pero sin
El hecho de entender y vivir las relaciones desde una lógica no monógama y una
consciencia feminista, lleva a las participantes a ir más allá y discutir los límites de las
niños y las niñas cuando no son para nada iguales y todos ellos tienen cualidades
En este sentido, Rosso también discute la división que se hace entre las relaciones de
circunstancias y de dinámicas ¿cómo sería posible que todas las relaciones que tenemos
a lo largo de nuestra vida puedan entrar solo en estas tres definiciones? Además, ¿quién
propuesto esas definiciones?" (2016:77). Así mismo, Enciso (2015) señala que
normativas íntimas que poco a poco van dando forma a las propuestas contra-
hegemónicas de relación.
96
En relación a esto, es interesante poner el foco en las vivencias que Sua y Girasol relatan
sobre sus relaciones con Haizea, Miel y Lluna, respectivamente. Pues, como dice Sua,
su relación con Haizea le “ha hecho darle una vuelta más al concepto amor, de pareja
y de amistad”, y, como explica Girasol, “quizás la gente lo definiría [su relación con
Lluna] como amistad, pero es que realmente, sí, amiga, obviamente, pero siento que a
esa palabra le falta algún sentimiento que se está quedado fuera.” Porque “es que
amiga o qué. Se aproximaba al sentimiento que tengo hacia mi hermana.” Sua expresa,
por un lado, que, cuando intenta definir la relación que tiene con Miel, tiene las mismas
dudas que Girasol: “No entendíamos muy bien qué éramos, pero parecíamos más
novias que amigas. Así que medio en broma medio en serio nos empezamos a llamar
novias“. Y, más tarde en su relación con Haizea, expone que al haberse dejado fluir
“nos ha llevado a construir algo que no encaja en las etiquetas que conocemos, y, no
sabemos muy bien qué es, pero tampoco nos preocupa no saberlo.” Igualmente, creo
que hay que estar atentas cuando nos planteamos ‘el fluir’, pues
más privilegios. Otras, con menos privilegios nos vemos muchas veces
2017b).
Carla se pregunta si necesitamos nuevos términos o “quizás lo que hay que romper es
y “nos permite vivir sin la presión de tener pareja, pero al mismo tiempo teniendo
97
En relación a esto, uno de los aspectos positivos que remarca Carla, de su manera de
que lo dejas y ya no te hablas con esa persona, o la aborreces. Ahora los amigos
que tengo se acercan y se alejan como cualquier otra amiga con la que no tengo
relación sexual, pero follamos cuando nos vemos. Ahora hacemos esto juntas, ahora
seguimos nuestros rumbos separadas pero nos visitamos, pasamos X tiempo juntas,
discute demasiado cada pues una ‘pa su casa y ya nos veremos…’ así, pero sin
perder la relación ni el contacto. En fin, como haría con cualquier amiga con la que
no tengo relaciones sexuales, con quien me puedo picar, enfadar, alejar o acercar
Aún así, hay otros posicionamientos como el de Latorre (2018) que indica que poner
deseos, dolores, miedos y contradicciones, nos puede ayudar a salir de la lógica del
asfixiante discurso del ‘deber ser’. Igualmente, Philips apunta que “quienes tratan de
cambiar al mundo siempre necesitarán conceptos que les ofrezcan una distancia crítica
de las participantes. Girasol cree que realmente el objetivo de definir y nombrar estas
reconoce que este ejercicio de reflexión nos puede ayudar a redefinir las relaciones y
a quitarles el peso que se les presupone. Por otro lado, Alex también pone el foco en
el entorno, ya que cree que, a pesar del carácter líquido de la no monogamia, estamos
usando un lenguaje que está tan permeado por significados, conceptos e imaginarios
98
Alex, está de acuerdo con la metáfora de los letreros de Montiel (2016), explicada
anteriormente, pues cree que “los propios nombres o etiquetas con los que nos
organizamos van atados a un reconocimiento social u otro.” Y, tanto Carla como Alex
problematizan la connotación de posesividad que tienen las palabras que usamos para
referirnos a nuestras relaciones; ese capitalismo emocional del que habla Vasallo
(2015). Pues ambas exponen que, tanto ‘mi novia’, ‘mi pareja’ o incluso ‘mi compañera’;
aunque las dos últimas extraigan el género, están implícitamente significadas igual, en
posesivo ‘mi’, para eliminar la noción de que la persona con la que me relaciono es de
mi propiedad.
Aun así, y mientras no haya otros términos, es muy interesante el uso que Alex hace de
públicos. Por otro lado, digo pareja cuando siento que no es un espacio seguro
protegerse. (Alex)
Carla finalmente ha decido no usar la palabra pareja o novio y llama a sus relaciones
‘amigas’ o ‘colegas’, “y más tipos, cada relación con sus respectivos acuerdos”. Explica
relaciones, “pues un amigo siempre entiende mejor que una pareja, que no le des todo
tu tiempo.” Sin embargo, Sam comenta que “lo que sí digo seguro es que son parejas,
no novias. Nunca me ha gustado la palabra novia.” Por otro lado, Girasol propone
comparte que una de las compañeras de su compañera, dice que está en una relación
de ‘anti-pareja’ y de ‘no-novia’.
99
Por último, en medio de toda esta lluvia de ideas de nombres y relaciones, Sua se
pregunta si en ese nombrarnos estamos teniendo en cuenta todas las vidas y todos los
cuerpos, pues “si nos ponemos a ello, debemos ser críticas y tener en cuenta para quién
quién hablamos cuando nos referimos al ‘nosotras’? ¿Todo el mundo tiene acceso a
y los afectos
El cuerpo de las narrativas está atravesado por el feminismo. Todas las participantes
consideran su forma de vivir su opción no monógama como una opción feminista. Pues
ha sido el feminismo el marco que les ha permitido pensar el amor y las relaciones
Sobre el feminismo podría decir que ha sido una influencia trasversal, desde
visto influido por mis ideas a cerca de mi liberación como mujer y el rechazo a
posicionarse en el mismo. Para Girasol, más allá de que “ha tenido y tiene un papel
Todas han mencionado el amor romántico en sus relatos y la importancia del feminismo
para poder ir decontruyéndolo, entre otras cosas. En general, hay una sensación de
100
largo del relato “gracias feminismo”; ya que asegura que le ha aportado muchas
que, en su caso, “el feminismo y esta manera de relacionarse [no monógama] van de la
mano.” Hace especial énfasis en que, gracias al feminismo, pudo deconstruir lo que
había conocido como amor y entender por qué ella no encaja en esa idea. Carla,
además añade que el hecho de que el feminismo fomente la sororidad entre mujeres,
Por otro lado, Sam a pesar de vivir también su relación no monógama desde el
feminismo, le ha venido un poco dado así, principalmente por influencia de sus parejas,
Sua y Alex.
haya visto cosas que ya hacía bien, pero también cosas que hacía mal. Después
feminista. Seamos claros. Una relación con Sua y Alex es feminista, te pongas
Y, a pesar de que cree que “el feminismo puede ayudar a que se acepten/construyan/
El feminismo les ha aportado un marco interpretativo para darle sentido político a sus
sobre qué significa realmente ‘politizar el romance’, y concluye que la politización del
Aún así, Carla, sin restarle relevancia al feminismo, insiste en que “es el movimiento
101
libertario quien está tomando la iniciativa a la hora de reflexionar o desarrollar estos
nuevos modelos de relaciones”, y que a su vez fue dónde ella escuchó “hablar de
Sua y Girasol mencionan sus contextos feministas, que también son claves para su
experiencia no monógama. Sua se refiere a las seis mujeres feministas con las que ha
compartido aula, lucha y cotidianidad durante este año y que, a pesar de considerarse
monógamas han sido claves por sus cuidados y sus debates. “Me he sentido sostenida
sin duda, estoy convencida que el hecho de compartir una conciencia feminista tiene
mucho que ver.” Girasol en la misma línea se refiere a las amigas feministas con las que
convive como “quienes dan importancia a los cuidados, se preocupan por los demás y
están dispuestas a escuchar tu voz”; y por ello han sido cruciales vitales para sostener
sus experiencias.
Por otro lado, Girasol no cree que todas las relaciones no monógamas sean per se
y trabajarse las tensiones que surgen por temas de celos, contradicciones, relaciones
de poder y miedos. Por ello Alex cree que construir una relación no monógama desde
una perspectiva feminista es más sostenible: “Es una decisión política, una red que
tejemos lentamente y que no podemos hacer sin comunicación, sin cuidados, sin
‘La revolución será feminista o no será’, proclama Girasol, y añade que el modelo de
relación más coherente con el discurso feminista es el no monógamo. Sua añade que
aún estamos lejos de que la no monogamia esté a la orden del día, pero que para que
eso ocurra el feminismo tiene un papel clave. Aun así, es también crítica con el
feminismo pues, cree que “a pesar de que se está haciendo mucho trabajo para
deconstruir el modelo de amor romántico, nos estamos quedando en una crítica que
no va a la raíz.” Sua considera que, a pesar de que hay planteamientos que cuestionan
102
que, si nos centramos en reformular cuestiones superficiales, el sistema fácilmente
Como se recoge al principio del análisis, las no monogamias, están empezando a entrar
oportunidad para que cada vez más gente opte por ellas como manera de habitar el
mundo; pero, por otro lado, existe el riesgo de que el sistema las absorba y que las
Por ello, necesitamos ir más allá y proponer una alternativa no monógama feminista,
ello, Vasallo (2017c) inspirada en Audre Lorde30, señala que el pensamiento monógamo
Puede que sea una victoria pasajera, que tengamos un subidón hedonista
poliamoros (“qué bien funciona y qué bien lo estoy haciendo”), pero ojo, porque
Falta mucho trabajo por hacer a nivel individual, colectivo y por supuesto, social.
“Queda muchísimo por hacer. Mucho por aprender. E, inevitablemente, mucho por
cagarla”, comenta Sam. Por ello, una de las propuestas que se recoge en las narrativas
es la importancia de impulsar espacios colectivos en los que “se fomenten los debates
30
“Las herramientas del amor, nunca desmontaron la casa del amo quizás nos permitan obtener una
victoria pasajera siguiendo sus reglas del juego, pero nunca nos valdrán para efectuar un auténtico cambio”
en Lorde, Audre (2003). La hermana, la extranjera. Madrid: Horas y Horas.
103
En este sentido, Mogrovejo apuesta por espacios en los que “se den discusiones donde
asuman como punto de partida que vivimos atravesadas por “el individualismo, la
propiedad privada, las jerarquías, las luchas de poder, las prohibiciones y los tabúes (..)
el machismo, la doble moral [y] la explotación económica de unos pocos sobre la gran
mayoría” (Herrera, 2015); asumiendo que todo ello nos conforma y nos limita.
Por ello, como indica Pessah, es importante que estos espacios sean zonas de
seguridad, dónde la reflexión y los cuidados estén en el centro y se tenga claro que “lo
situación estructural de cada una (a las opresiones y los privilegios que nos
Para ello, es importante “generar nuestros propios códigos” que permitan expresarnos
En este sentido, las compañeras de Abya Yala (2009:2016) abogan por la construcción
y generar discursos sobre el tema, pasa también por generar prácticas diversas:
por reconocer, visibilizar y reorganizar las redes de apoyo mutuo, por generar
104
nuevos imaginarios que resignifiquen viejos conceptos para dar cuenta de lo
referentes, pues, como expone Carla, “[otro de los] retos lo ocuparía la falta de
totalmente aparte las relaciones interpersonales, cuando son lo que fundamenta toda
la sociedad.”
En esta línea, tejer alianzas con otras luchas, puede ser un clave para conseguir
desarticular el sistema y construir entre todas una sociedad más justa, libre y vivible.
(Con)vivir en colectivo
necesariamente por repensar cómo y con quién nos relacionamos. Pues, siguiendo a
Wuwei (2017), “romper con la monogamia nos permite tejer redes de apoyo y
establecer vínculos más solidarios que no tengan que pasar por la jerarquía de pareja
privilegios).”
En este sentido, todas las participantes, aunque no de manera muy definida y cada una
con sus especificidades, piensan sus futuros en colectivo: “Me lo imagino en colectivo.
No sé muy bien cómo, pero en un piso con una habitación de matrimonio y una (o dos
con suerte) individuales, no.”, expone Sua. En esta misma línea, Pessah (2009) se
pregunta “¿cómo puede (y debe) ser substituida la familia por núcleos afectivos?” Ante
para seguir dándole vueltas a cómo articular nuestros cuerpos, nuestras relaciones y en
105
definitiva nuestra vida siendo coherentes con los planteamientos teóricos no
monógamos feministas.
contar tanto para echar unas cañas como para ir al médico; si pudiéramos ir con
las amigas y los amigos a visitar a la familia o a hacer esos recados tediosos del
día a día; si hablásemos con nuestras amigas de todas las miserias que nos
relaciones?
apostando por el sentido común de la comunidad, donde el lugar donde vivir no sea
otras compañeras con las que tenga relaciones afectivas, sexuales, o afectivo-sexuales.
(...) tratar a todas como se trata a las amigas, que vienen, se van, andan con unas, con
Sam, Sua y Alex, a pesar de que se piensan fuera de los estándares, creen que hay
mucho por hacer en relación a ellos y a una futura convivencia: “Aún hay muchos
reflexiona Sam. A lo que Alex añade: “Sabemos que ahora mismo no seríamos capaces
de vivir en un piso sin paredes, (...) [además] la forma distinta que tenemos los tres de
relacionarnos nos genera malestares a veces.” Sam añade que “pensándolo fríamente,
creo que podría ser posible seguir así. Creo que ello nos llevaría a nuevos retos, a
construir nuevos espacios. Al final, expresiones como ‘crianza compartida’ forman parte
familia al que estamos acostumbrados.” Frente a ello, Alex explica que “era algo de lo
que no tenía ni idea, pero me pareció súper buena idea crear un entorno en el que el
concepto de familia ya no sea tan definido. Me lo imaginé como una especie de comuna
106
feminismo se incorpora desde las raíces.” Por su lado Sua, a pesar de sentirse
de futuro a medio/largo plazo “con otra forma, otros ritmos e incluyendo otras
personas.”
Por último, creo especialmente pertinente recoger las reflexiones de Esteban sobre las
estén ocultas por la fuerza de esa ideología familista y romántica, nos obliga a
Y pone le foco en las ‘comunidades o redes de apoyo mutuo’, en tanto que supone
cuidados. En la línea de Momoitio, supone que prácticas del cotidiano como “la
pero que tienen un enorme potencial para cuestionar los fundamentos del sistema.
107
5.6.Reflexiones en torno a los privilegios y los derechos legales de las no
monogamias
(Vasallo 2017d).
relaciones de pareja (sobre todo heterosexuales). Enciso (2015) expone que las familias
poliamorosas o los núcleos afectivos que se articulan fuera de los estándares, a veces
ni son reconocidas socialmente, por lo que menos legalmente. A lo que Vasallo añade
los matrimonios, por citar solo algunos de los más evidentes (2017d).
Asumiendo el contexto en el que vivimos, ¿es realista, sostenible y vivible una relación
fuera del marco de la monogamia? ¿qué supone vivir fuera del amparo del Estado? ¿Y
con su amparo? Esteban (2018) reflexionando sobre las comunidades o redes de apoyo
deberían ser reconocidas y legitimadas por el Estado o no. Sus reflexiones son
Esteban recoge las reflexiones de la filósofa Elvira Burgos (2009) al respecto, que,
las leyes del Estado. El dilema es que, por un lado, la vida – en sus dimensiones
108
culturales, materiales y psíquicas – no se hace sostenible en ausencia de algunas
más acorde con la idea de una democracia real radical (Burgos, 2009:71; en
Esteban, 2018:281).
algún momento u otro de la narrativa, se hace o bien en abstracto o bien desde una
posición de desconocimiento y duda. Sua explicita que siente el tema lejano y que no
la cobertura legal? ¿Cómo queremos plantearla? ¿Qué ganamos y qué perdemos con
ella?”
Sam expone que “el caso no es solo el mero hecho de casarnos, que hasta donde sé
potestad”. Por otro lado, Carla opina que ”no tiene sentido que tengas que elegir una
de las personas con quien te relacionas para poder pedir una baja en el trabajo si tienes
Actualmente, como recoge Pablo Pérez (2017), en países como Brasil, “se han
jurídicas. Entre otras cosas porque el escenario de la crisis, especialmente en los países
protecciones estatales”. Por otro lado, Coontz recoge que en Francia y Canadá una
109
financieros que antes estaban reservados a las parejas casadas. Esta situación legal
hace que “dos compañeros sexuales pueden aprovechar las ventajas de este tipo de
común acuerdo, como también pueden hacerlo dos hermanas, dos compañeros del
Sam insiste en que sería más sencillo si fuese legal: “De verdad. Si hubiese una
como adulterio y poligamia (las cuales, al menos en nuestra sociedad, son consideradas
legalidad es un paso hacia delante, pero, sin embargo, también considera que el hecho
de que una manera de relacionarse sea más o menos vivible y/o viable depende de
nosotras, pues “nosotras las hacemos posibles saliéndonos del camino que nos habían
preparado.” Y en esta línea, Alex que no se muestra muy optimista con la legalización
de estas formas alternativas de relación, expresa que “buscaremos otras opciones para
haremos sin ningún reconocimiento legal y con todo en nuestra contra, pero sabremos
que los tres queremos construir esto y que queremos hacerlo juntos. “
Igualmente, me parece interesante tener presente las reflexiones que surgieron en uno
por un lado, se puso en evidencia, una vez más, la lógica capitalista y neoliberal del
Estado, poniendo de manifiesto que “en algún momento se va a dar cuenta de que es
mejor regular estas relaciones que no regularlas, y va a aceptar el matrimonio para tres,
derecho (…) Acudimos al estado porque no hemos sido capaces de generar opciones
y mi herencia” (2016.110).
110
Llegadas a este punto, mi apuesta, más allá de querer dar respuesta al debate de si se
que han optado por estas nuevas fórmulas de convivir y de habitar en el mundo. Pues
sin duda creo que deben ser éstas las que decidan - o al menos lo intenten – si quieren
vivir bajo el amparo o no del Estado y en qué términos. Por ello, una vez más me parece
y a su vez tejer alianzas con otros movimientos sociales, para que sean nuestros
mismas, antes de que lo hagan las estructuras por nosotras (sin nosotras).
111
6. Algunas conclusiones
Este último apartado lejos de ser un cierre, pretende ser un conjunto de reflexiones
que sirvan como lanzadera para futuras investigaciones. Reflexiones que emergen, por
un lado, de poner en discusión los objetivos y las hipótesis de la investigación con los
principales resultados que se extraen del proceso de análisis, y, por otro lado, de mi
El análisis de los discursos y las vivencias de Sua, Alex, Sam, Girasol y Carla, quienes -
permitido identificar alguna de las dificultades a las que se enfrentan en su día a día
por el hecho de haber optado por una forma de estar en el mundo y de relacionarse
contextos y con el que discuten con sus prácticas cotidianas relacionales. Una
descolonización de los cuerpos, los afectos y los deseos. Pero, en ese estar habitando
Pues el devenir no monógamo es, tal y como queda de manifiesto en este trabajo, un
Las estrategias de resistencia que relatan las participantes suponen una nueva forma
de corporeizar los afectos, los deseos y los malestares. Estrategias que se repiten, con
matices, en las diferentes narrativas. Por un lado, se hace alusión a poner los cuidados
en el centro, entendiendo éstos como estar atentas a cómo nos sentimos y a cómo se
sienten las demás personas con quienes nos relacionamos; asumiéndonos vulnerables
los celos, la exclusividad y las rivalidades; discutiendo la idea de que ‘la otra’ es una
amenaza, y tendiendo puentes entre las personas que se presuponen rivales. Y, por
112
discutir la división que se hace entre las relaciones de pareja, amigos/as y familia, así
Todas estas estrategias suponen un proceso político y corporal que pasa por
del amor como algo incontrolable. Asumir el amor y el deseo como algo construido y
durante la investigación y la propia investigación (Esteban, 2004). Por ello, ‘lo auto’ ha
sido transversal y clave en la investigación desde el inicio, pues llevé a cabo una
El primer paso fue un ejercicio de reflexión autoetnográfica, a partir del cual se abrió
Asumiendo ‘lo auto’ como una herramienta metodológica que me permitiera reflejar
resultar interesante poner mi voz y mi experiencia a dialogar, con las voces de las
113
personas con las que comparto relaciones sexo-afectivas, Sam y Alex. Por todo ello,
formo parte de ella. Inspirándome en Behar (1996), Esteban (2004) y Guilló (2013), he
llevado a cabo una escritura conscientemente vulnerable con "una dosis importante de
clave para prestar atención al impacto que yo como investigadora tengo en la realidad
social estudiada. Igualmente, me ha permitido darme cuenta de que, más allá de que
nuestra relación. Además, me ha llevado a estar aún más atenta a las posibles
relaciones de poder que podían surgir por mi posición de investigadora. Por otro lado,
supuesto un gran coste emocional. Aun así, nos ha permitido dedicarnos espacios de
reflexión personales y colectivos que nos han llevado, por un lado, a tomar conciencia
de nuestros límites y de nuestros malestares, y, por otro lado, nos ha ayudado a poner
en valor los logros conseguidos y darle sentido al esfuerzo que nos supone sobrevivir
en un mundo monógamo.
Por último, me gustaría acabar apuntando algunas cuestiones que, por las
lugar, el hecho de que todas las narrativas pertenezcan a personas jóvenes es uno de
114
cuestiones que necesitarían ser observadas en personas con un poco más de recorrido
En este sentido, sería interesante poder analizar las vivencias y las experiencias de las
propuesto por Maria Livia Alga (2018)'31, que nos aporte mucha más información de lo
que supone el devenir no monógamo. En esta misma línea, sería interesante proponer
futuras investigaciones en la que las participantes sean personas de 40-50 años con
proyectos no monógamas, para ver cómo gestionan los tiempos y los espacios tanto
también analizar cómo son vividos por ellas los conceptos de pareja, amistad y familia.
Por otro lado, también sería interesante ampliar la muestra para ver si el género y la
preferencia sexual tiene un impacto a la hora de construir las relaciones desde un marco
desde una lógica feminista que pasa por comprometernos y poner los cuidados en el
centro, ¿la gestión, las lógicas y las vivencias son iguales para las personas socializadas
como hombres que las socializadas como mujeres? ¿Puede ser que incluso se puedan
inherentemente discutir los puntos de partida desiguales y los privilegios que nos
Pero, dado que en todos los casos se trata de planteamientos y proyecciones de futuro,
desde ahí, para ver sus límites y sus potencialidades (reales). En este sentido, tal y como
profundidad experiencias de otras culturas, pues sin duda pueden darnos claves para
31
Maria Livia Alga (2018) se inspira en la técnica de los itinerarios corporales utilizada por Esteban (2004)
y la amplía, llevando a cabo un itinerario corporal colectivo con un grupo de mujeres que participa en su
investigación sobre las alianzas entre los movimientos antihomofobia y antirracista en Italia.
115
seguir repensando y resistiendo al pensamiento y a la estructura monógama. También
nos puede dar claves investigar otras realidades que no ponen la pareja en el centro
de sus vidas -como también se apuntaba- como puede ser el caso de las monjas en
nuestra sociedad, o el de las guerrilleras del Kurdistán, por citar dos casos muy
distintos, o incluso, la experiencia de las personas que deciden optar por vivir desde la
sistema nos impone, ¿es realista (plantearnos) vivir estos nuevos modelos relacionales
sin tejer alianzas con otras luchas? Y en ese caso, ¿de qué manera debemos tejer esas
debemos asumirla como una opción más? Pero, si consideramos que relacionarse de
En este sentido, sería interesante más allá de seguir tomando como referencia a las
colectivos que han emergido en los últimos años para repensar el amor y las relaciones
ahí, desde donde podemos articularnos de manera colectiva para crear entre todas un
deseos, nuestros afectos y nuestras relaciones, y poder así, habitar en mundo cada vez
Por último, siendo consciente de todo el camino y el trabajo que queda aún por
recorrer, creo que también debemos reconocernos y celebrar los logros conseguidos
al habitar las fisuras que nosotras mismas le hacemos al sistema al resignificar nuestros
cuerpos, nuestros deseos y nuestros vínculos. Por ello me gustaría terminar apostando
116
por seguir haciendo de lo personal una cuestión política, por seguir pensándonos
construyendo un mundo más vivible, y por seguir haciéndolo “desde la alegría y desde
a nuestras hijas e hijos, defendiéndola a cara descubierta, convencidas de que cada vez
que le abrimos la puerta a nuestro amor para que vaya a encontrar otro amante estamos
117
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126
8. ANEXOS
127
Anexo I - Guía Narrativas
128
Guías narrativas
Objetivo general investigación
Analizar los discursos y las vivencias de personas que viven la no monogamia como
Metodología
Para ello, he propuesto las siguientes preguntas agrupadas en cuatro grandes bloques:
monógamas concretas (3) el papel del feminismo en las vivencias no monógamas y (4)
Son preguntas más o menos abiertas que pretenden ser una guía, no una plantilla de
pregunta y respuesta. La idea es que las respuestas no sean en abstracto, sino que
Es un relato anónimo así que deberás elegir tu misma un pseudónomio para ti y para
- ¿Crees que la no monogamia está más presente en la sociedad? ¿Crees que forma
parte del cotidiano? ¿Crees que se habla sobre ella (en las series, películas, en las
redes sociales, colectivos/movimientos sociales, etc.)? ¿qué visión crees que se dan
de éstas? Si consideras que se habla sobre ella, ¿crees que se practica por igual?
- ¿Cuáles crees que son los retos a los que se enfrentan las personas que optan por
129
- ¿Qué diferencias ves entre tu vivencia de las relaciones afectivo-sexuales y la forma
tus relaciones y las que tienes alrededor? ¿Hasta que punto y por qué son
diferentes?
- ¿Cuáles han sido los momentos clave - puntos de inflexión en tu vida, en relación a
la monogamia - no monogamia?
involucradas?
monógamas?
nombrarse?
130
- ¿Cuales son las estrategias que llevas a cabo en tu día a día para construir tus
dificultades te has encontrado durante el proceso? ¿Cuáles han sido las facilidades?
- ¿Visibilizas tu forma de relacionarte? ¿En todos los espacios por igual (físicos y
a ti?
- ¿Crees que todas las relaciones no monógamas son per se feministas? ¿Qué las
hace feministas?
- ¿Qué lugar piensas que tiene / debería tener el modelo de relación no monógamo
4. Mirando al futuro
- ¿Ves viable alcanzar ese ideal? ¿Cuáles son los aspectos sobre los que deberías
seguir trabajando para alcanzarlo? ¿Crees que para ello debería cambiar algo
131
Anexo II – Narrativas
132
Sua
Sua, 26 años. Salvaje y plural. Feminista. En continuo movimiento, en continua
deconstrucción; siempre con ganas de más. Soy una intensa de la vida, de los pies a la
cabeza. Soy no monógama por convencimiento. Soy un huracán, pero últimamente me
estoy reconciliando con mi parte más tierna. De Barcelona, siempre dispuesta a hacer
la maleta. Me gusta relacionarme, no puedo dejar de hacerlo. Me encanta arreglar el
mundo entre cervezas y debates colectivos. Mis rizos al viento me definen y me
acompañan desde pequeña, conducir me libera y el petardeo me hace feliz.
Sam. 28 años. Barcelona le vio nacer y crecer, pero desde hace 8 meses vive en Andorra.
Estudió derecho, digital. Siempre me corrige cuando le presento como abogado, pues
realmente su formación le da el estatus de jurista. Suele enfadarse conmigo porque no
entiendo nada de derecho, bueno, se enfada porque cree que ni siquiera presto
atención cuando me habla del mundo de la abogacía. Y supongo que tiene razón.
Solemos discutir sobre si es más transversal el derecho o el género, pero aún no hemos
conseguido llegar a buen puerto. Solemos debatir en general. No suele darme la razón
de buenas a primeras, aunque crea que la tengo. Siempre haciendo de abogado (del
diablo). Me fascina su mente. Es un pozo sin fondo a todos los niveles. De todo sabe, y
si no lo sabe se lo inventa con una credibilidad incuestionable. Sam es las luces y las
sombras de la ilustración. Estoy fascinada por su ácido y pedante quehacer, su brillante
memoria y su capacidad resolutiva. Su perfecta barba y su boina le dan forma. Se
esconde en su propio personaje serio y arrogante bajo el que se protege y en el que
se siente menos vulnerable. Sus pocas intenciones por poner las emociones y el cuerpo
en el centro me desesperan. Pero sus incansables idioteces y su estar incondicional
animándome a comerme el mundo, me hacen feliz. Nos relacionamos desde que nos
conocimos hace seis años. Seis años en los que hemos crecido por separado y juntos.
Seis años en los que nuestra relación se ha ido transformando, así como nuestra manera
de entendernos y de querernos.
133
Alex. Alex sorprendentemente tiene 19 años. Y digo sorprendentemente porque aún
después de 9 meses sigo sin dar crédito de ello. Dejando de lado su alimentación a
base de espaguetis, pan bimbo y kétchup, tiene un habitar su vida y el mundo digno
de alguien muy vivido. Es de Benidorm, sí, por increíble que parezca hay gente que es
de allí. Pero, desde hace dos años vive en Bilbao, conmigo. Es artista. Decidida e
impulsiva. Caótica. Crítica y combativa. De ideas claras y mirada intensa. Suele decir
que su cámara es una de sus mejores armas. Yo siempre le pregunto de dónde ha
salido. Alex es como un choque de galaxias. Vive entre todas ellas, por ello su mirada
es capaz de ver cosas que las demás no alcanzamos ver. Ella siente, sin fin. Sentimos,
nos sentimos. Creo que pasar horas arreglando el mundo y sintiendo(nos) es lo que
mejor se nos da y lo que nos hace ser nosotras. Siempre se acuerda de lo que sueña, y
sea la hora que sea de la noche me despierta para contarme cada sueño. Me exprime
la creatividad. Es dulzura. Vive pegada a sus auriculares. No entiende la vida sin música.
Escucha de todo, pero el trap (feminista) le pierde. Le gusta mucho bailar, aunque le
dé vergüenza y no baile mucho delante mío. Escribe en libretas que tiene repartidas
por toda la casa. Es pura introspección. Le gusta escucharse, descubrirse, sentir cómo
poco a poco avanza, y cómo va cambiando al mismo tiempo que cambia su vida. Alex
es subversión. Me miro y veo en mí a Alex. Me atraviesa y deja su rastro en mí. Pasan
los días y no dejo de enamorarme de ella.
Días antes del viaje, me surgieron mil dudas: ¿Irá bien? ¿Estamos preparadas para
afrontar esta situación? ¿Lo estarán haciendo por mí? Y si es así, ¿cuánta
responsabilidad supone y en qué lugar me sitúa? ¿Y si no sale bien? ¿qué pasará con
todo esto? ¿voy a saber sostenerlo? ¿nos hemos precipitado? Me siento con más
responsabilidad que ellas, porque yo soy el nexo entre ambas, entre las tres. ¿Voy a
saber cómo hacerlas sentir cómodas? ¿voy a estar cómoda yo? ¿cómo vamos a
interactuar entre las tres? ¿las muestras de cariño pueden suponer falta de cuidados?
¿se van a dar silencios incómodos? ¿estaremos todo el rato las tres juntas? ¿habrá
momentos en los que pueda estar a solas con Sam y a solas con Alex? ¿cómo vamos a
dormir? ¿y el sexo? No, no creo que sea un lugar en el que darle espacio al sexo; no, a
no ser que fluya.
Todo esto es nuevo para las tres. Sam y Alex no se conocen en persona, pero llevan un
tiempo hablando por WhatsApp y por teléfono. Se llevan bien, incluso me atrevería a
decir que están construyendo un vínculo afectivo (cada vez más fuerte). Aun así, no creo
que su relación se esté construyendo con proyección afectivo-sexual. De hecho, Alex
134
hasta el momento, a pesar de que no se cierra a ello, no muestra especial interés por
experimentar su sexualidad con hombres. ¿Eso me tranquiliza? ¿Me da seguridad?
Quizás. Cuando me descubro sintiendo y pensando así, me digo a mí misma Ay Sua,
cuanto te queda aun por deconstuir. Aun así, me parece súper interesante que estén
construyendo su relación (¿de pareja? así lo están planteando ellos mismos) sin poner
el sexo en el centro, contra todo pronostico o tópico del trío por el que todo el mundo
nos pregunta. Igualmente, me parece fascinante su capacidad por haber deconstruido
conscientemente la rivalidad que se supone que debería de haber entre ellos.
Que aquella experiencia no nos iba a dejar indiferentes, lo sabíamos las tres. Cada una
a su manera, íbamos a experimentar sensaciones nuevas, y se nos iban a remover
muchas otras. Por ejemplo, a Sam (así me lo contó más tarde) se le removieron mil cosas
al verme interactuar con Alex. La relación entre Sam y yo no ha sido muy afectuosa ni
corporal, y nos parecía bien (o hasta el momento así lo había percibido yo). Pero al estar
allí, poniendo nuestros cuerpos a dialogar en el mismo tiempo y espacio, las cosas
cambiaron. Sam me pidió -en más de una ocasión- que él también necesitaba recibir
muestras de afecto. Podía habérmelo esperado, pero no fue así. Me quedé
sorprendida, especialmente la primera vez que me lo pidió. Su tono preocupado, triste,
un poco enfadado y supongo que un poco celoso, me producía una sensación extraña.
Por un lado, no había sido más cariñosa con él durante los 6 años de relación de lo que
lo estaba siendo en ese momento, y no me salía serlo más. Por otro lado, me salía
consciente o inconscientemente generar resistencia hacia ese tipo de demandas. Pero
claro, también entraban en juego los cuidados. ¿Debía mostrar más afecto con Sam
para que no se sintiera mal? ¿Si no lo hacía no le estaba cuidando lo suficiente?
Los privilegios, la exclusividad y los cuidados siempre en el ojo del huracán. A pesar de
que creo que estamos intentado construir una relación en otros términos, me doy
cuenta de mi clara posición de privilegio, ¿que implicaciones tiene? ¿qué puedo hacer
para no reproducir relaciones de poder desde mi posición? ¿qué hago con esa
sensación, aunque no suela admitirla en público, de querer ser especial y única para las
135
personas con las que me relaciono? ¿dónde queda problematizar la jerarquización de
las relaciones y de los afectos? Fácil el asunto, no es. Entre otras cosas porque la Sua
adolescente, a pesar de disfrutar más de su sexualidad de lo que pareciera estar
permitido (y recibir el castigo social pertinente por ello), creía en todos y cada uno de
los mitos del amor romántico.
Era una romántica sin fin. Pero a la vez, quizás sin ser muy consciente de ello, hacía de
las mías. Porque yo también esperaba encontrar ese príncipe azul que nos habían
vendido en las películas de Disney y las que no eran de Disney más tarde. Pero a
diferencia de esas princesas o esas mujeres pasivas que la cultura popular nos ha
vendido como ideal, yo me lo guisaba y me lo comía. Pícara y descarada,
aparentemente segura de mi palabrería y mis miradas en los juegos de seducción. Lo
de esperar a que sean ellos los que den el primer paso me aburría. Yo sabía que me la
jugaba, pero supongo que vivirlo así me hacía descargar adrenalina y sentirme viva.
Además, recuerdo que no acababa de entender qué pasaba cuando elegías a alguien
pero te seguías sintiendo atraída por otros. No es el definitivo entonces, me decía, me
decían.
136
No habíamos hablado sobre la monogamia, pero a ambas nos gustaba el juego con
otras personas, así que nos lo permitimos sin hacerlo explícito.
La no monogamia como tal llegó con Sam. Los dos habíamos terminado, no muy bien,
con nuestras anteriores relaciones, y nos sosteníamos. Estábamos construyendo algo
juntos y yo quería que fuera desde otro lugar. Le expliqué a Sam mi forma de entender
las relaciones, por aquel entonces era prácticamente un planteamiento teórico pues no
tenía la experiencia que lo legitimara y tampoco conocía a nadie personalmente que se
relacionara así. Pero tenía claro que aquello que llamaban monogamia hacia aguas. Los
secretos, las mentiras, los cuernos, la posesión y la exclusividad estaban a la orden del
día en mi entorno y en la sociedad en general, y llevaba a relaciones toxicas y rupturas
peores, y yo no quería seguir pasando por ahí.
Desde aquella explicación ha llovido mucho, pero la idea de fondo siempre ha sido la
misma: cuestionar las relaciones tal y cómo nos las habían impuesto. A mí siempre me
ha gustado mucho relacionarme, vincularme y conectar de maneras muy diversas con
otras personas. En aquel entonces la revista Pikara y especialmente los artículos de
Brigitte Vasallo me abrieron muchas puertas, y me hicieron entender que no era una
cuestión solo mía, sino que el asunto tenía una dimensión estructural que hasta el
momento desconocía. Me permitieron ser un poco más quien quería ser y me ayudaron
a entenderme y hacerme entender con las demás, sobre todo con Sam. Quería estar
con él, me encantaba compartir con él tiempo y espacio, pero no quería que eso
significara dejar de vincularme con otras personas. Me negaba (y me niego) a asumir
que el amor es excluyente, al igual que me niego a no priorizar el derecho a disfrutar
de mi propio cuerpo y a seguir experimentando con mi sexualidad.
Pero, aun así, me daba cuenta que aquello que yo pensaba y había empezado a
defender fervientemente a veces se escapaba de mi alcance. En mi entorno había quien
entendía y respetaba más y quien menos mi forma de relacionarme, pero fuera como
fuese, compartir mis malestares era jodido porque me costaba encontrar empatía y
apoyo. Y fue prácticamente un mano a mano entre Sam y yo, de ensayo y error, de
muchos malestares y de trabajarnos la empatía y la comunicación. Reconozco mi
insistencia en seguir adelante con esto cuando las cosas no eran tan bonitas como las
propuestas teóricas planteaban. Estábamos lejos de lo que pretendíamos, pero jugaba
a nuestro favor la predisposición por seguir intentándolo (especialmente por mi parte)
y las horas y horas que dedicábamos a hablar sobre ello, a compartirnos malestares y
estrategias para relacionarnos con otras personas. Cabe decir que cuando Tom, mi
137
hermano, empezó su actual relación con Ginger y nos hicieron saber que la habían
planteado desde la no monogamia, fue una bocanada de aire fresco. Ambos son claves,
pues haber podido compartir las experiencias con alguien que también está apostando
por la no monogamia, ha sido para mi un regalo y un empujón imprescindible para
seguir hacia delante en los momentos de estar en la cuerda floja.
Además, el hecho de que Tom y yo vayamos a la par, ayuda a que se hable el tema en
casa, y ante la (dura) no comprensión de mis padres, nos sostengamos mutuamente.
Porque sí, la gestión de estos temas en casa no está siendo fácil. Soy consciente de que
mis padres y Tom son mis fortalezas y mis debilidades. Somos familiares, entendiendo
la familia como nosotros cuatro y nuestra bola de pelo blanco. Somos la viva imagen
de la happy familiy, de los que van una vez al mes juntos al teatro, comen juntos los
domingos y siguen haciendo un viaje juntos cada verano. Y eh, yo me siento afortunada
por ello y les estaré eternamente agradecida por todo lo que han hecho, hacen y sé
que seguirán haciendo por nosotros; pero yo, proyecto mi futuro a medio/largo plazo
con otra forma, otros ritmos e incluyendo otras personas. Un futuro que mucho tiene
que ver con mi forma de entender los vínculos sexo y/o afectivos, y que genera
resistencias y malestares en casa.
En los últimos 6 años tanto Sam como yo (aunque debo decir que yo exponencialmente
más que Sam), hemos construido vínculos más o menos afectivos y/o sexuales con otras
personas. Vínculos más o menos efímeros, que han convivido con nuestra relación, pero
que para ambos ocupaban un segundo lugar. Por decirlo de alguna manera, nuestra
relación era la central, la principal, y el resto eran satélites. Siempre que ha habido otras
personas lo hemos compartido. Un compartir que también nos dimos cuenta que
necesitaba de límites o pactos. Me parecen claves esos pactos o esa negociación
continua en la relación, y el hecho de asumir que esas negociaciones seguramente
vayan transformándose con el tiempo. Creo que es muy difícil saber donde están esos
límites, y creo que pensar en ello nos da muchas pistas de cuáles son los mecanismos
monógamos. Pues si le doy vueltas, lo que tiene que ver con la esfera más íntima, ya
sea a nivel de contarse cosas personales o de disfrutar de las distancias cortas, es lo
que más malestar me provoca. La exclusividad. El sentirse única y especial para otra
persona. Vale, relaciónate con otras personas siempre que yo tenga un lugar
privilegiado, sintiendo que yo soy más importante y más especial para ti que las demás,
que te aporto algo distinto que nadie más puede aportarte. Cuando eso se pone en
duda, todo empieza a tambalearse. En este sentido recuerdo cuando Sam me propuso
138
que hacer planes de pareja al uso, tipo pasar un fin de semana con esa persona, o
dormir juntas, estaba fuera del acuerdo. Lo suyo costó salir de ahí.
Por otro lado, explicarles a las personas con las que me empezaba a relacionar que yo
ya tenía pareja pero que estaba todo bien, que era algo acordado entre ambas, y que
a priori no tenia ninguna intención de dejarla, en general no me ha sido fácil. Y la
cuestión ya no era solo cómo plantearlo, sino cuándo. En relación a esto, me parece
interesante recoger varias cuestiones; la primera que todas las personas con las que me
he relacionado sexo-afectivamente en estos últimos años, más allá de Sam, se
autodefinían como monógamas, al menos hasta entonces (a excepción de Alex). La
mayoría en ese momento no tenían pareja, pero también se han dado casos que he
sabido más tarde que existía una pareja, a quien se le estaba ocultando todo esto. Y
eh, gestiónalo. ¿Cuál tiene que ser mi papel? ¿Qué responsabilidad tengo yo en esa
situación? Por momentos agotador y a veces sintiendo que no íbamos a llegar a ningún
lado. Ha supuesto explicar, bueno, justificarme en la mayoría de casos, una vez tras otra
para hacer entender por qué la no monogamia es para mí una opción (política), legítima.
Y todo esto, estando pendiente de cuándo es el mejor momento para decirlo, pues a
veces decirlo antes de tiempo (antes de que sea muy explícito que existe una intención
por parte de las dos personas de que pase algo entre nosotras) puede generar
resistencias, pero a la vez si se hace demasiado tarde (después del primer beso o una
vez se ha hecho palpable las ganas y el deseo por ir más allá), es fácil que puedan
echarte en cara por qué no lo has dicho antes. Porque claro, una es monógama hasta
que se demuestre lo contrario. Y sí, ha habido gente que de manera más o menos
elegante me ha expulsado de su vida por ello; o bien en el momento de enterarse que
tenía pareja o bien al no saber gestionar la situación al tiempo de relacionarnos. Me he
sentido señalada y responsabilizada si las cosas no salían bien. Me ha quitado mucha
energía tener que empezar prácticamente de cero cada vez. A pesar de que asumía
que yo también he necesitado mi tiempo y vivir ciertas experiencias para estar en el
punto en el que estoy, he tenido momentos de desesperarme y de no verle el sentido
a relacionarme así. Me sirve el siguiente paralelismo: si yo me compro un móvil nuevo
con un sistema operativo diferente al de la mayoría de gente, no compatible con ellas,
¿de qué me sirve tener ese móvil si la mayoría de funciones del móvil sirven para
comunicarse con el resto? Además, pareciera que, como yo estoy más trabajada en
este tema y que soy yo la que lo planteo, pues no me afectan tanto las cosas. Si no
salen bien, o si la otra persona por falta de experiencia o de intención, no tiene en
139
cuenta los cuidados hacia mí y/o reproduce dinámicas monógamas (dañinas), todo
queda en saco roto. Es difícil evitar los malestares, pues hay muchas cosas encima de
la mesa, mías, de Sam, de Alex y de las personas que entran en la ecuación.
Cabe decir que, con el paso del tiempo, siento que tengo más herramientas para
afrontar estas situaciones. Gracias feminismo otra vez. Tanto para comunicar mi opción
no monógama como la de asumir posibles huidas. Aún así, no siempre tengo la energía
ni las ganas de lidiar con estas situaciones. Cuando los límites se encuentran en lo
afectivo, en el tonteo, en los mensajes de WhatsApp se sostiene mucho mejor que
cuando salen a escena los besos, el contacto corporal o el sexo. La criminalización del
sexo la tenemos interiorizada hasta la raíz. Saltan todas las alarmas cuando se cruzan las
líneas rojas del cuerpo. Qué pereza. En este sentido, cada relación ha sido distinta y
han tenido impactos distintos en mi y en mi relación con Sam (y posteriormente con
Alex también). Seguro que si las analizo una a una puedo encontrar patrones que se
repiten. Pues es diferentes si solo mantengo un vinculo sexual con alguien, o si me veo
a menudo con esa persona, o si esa persona vive en la misma ciudad que yo, o si es un
affaire en un viaje, o si siento que empiezo a tener sentimientos por esa persona, o si
se trata de un hombre o una mujer. A grandes rasgos diría que las alarmas han saltado
en primera instancia cuando ha entrado el sexo en juego, y, por otro lado, las cosas se
complican mucho más cuando la relación va más allá de quedadas esporádicas y hay
cotidianidad y sentimientos in crescendo. Todo ello acentuado cuando ha sido en
relación a hombres, más que con mujeres.
Con Miel fue diferente desde el principio. La conocí en tercero de carrera y pronto pasó
a ser un pilar fundamental para mí. Nuestro viaje a la India marcó un antes y un después
entre nosotras. Éramos algo más que amigas, se palpaba en nuestra complicidad. Nos
deseábamos, nos lo hicimos saber la una a la otra. No entendíamos muy bien qué
éramos, pero parecíamos más novias que amigas. Así que medio en broma medio en
serio nos empezamos a llamar novias. Creo que mi relación con Miel no hizo saltar
alarmas a Sam principalmente porque era una mujer y no se sentía amenazado, o al
menos no en exceso. Mi relación con Miel daría para escribir una novela entera, pero
en titulares diría que en estos 6 años ha habido mucho amor entre nosotras, pero
también muchas inseguridades, muchos tabús y miedos a darle forma, lugar y nombre
a lo nuestro. Miel se define monógama y tiene una relación heterosexual construida
desde ahí, y eso tiene un impacto en nosotras, que yo a veces no sé cómo gestionar.
Soy consciente de que el hecho de que seamos mujeres nos permite tener una relación
140
en los términos que la tenemos. Me va bien a veces y a veces me aprovecho de ello,
pues no se nos cuestiona o supone una amenaza que compartamos tiempos, espacios
e intimidad, pero a la vez me enfada saber que es una trampa más del patriarcado.
Cada vez más, mi vida se sustenta en lugares, lecturas y personas feministas. Y sin duda
es clave para mí y mi manera de entender y estar en el mundo. Vincularme al colectivo
feminista de mi pueblo, descubrir espacios feministas de Barcelona, ir a charlas, talleres
y manifestaciones; así como incorporarme a trabajar en una cooperativa en Barcelona
para trabajar estos temas desde la educación con la intención de seguir haciendo
camino, me han acabado trayendo a Euskal Herria. Aquí no solo me estoy empapando
de contenido académico, sino que aquí convivo con ellas. Seis mujeres feministas,
libres, salvajes, políticas y diversas con las que comparto aula y lucha. Encontrarlas y
acuerparme con ellas ha supuesto y supone in-corporar lo aprendido, ser más
coherente conmigo misma y, a fin de cuentas, ser más feliz. Ninguna de ellas se
considera no monógama (aunque alguna durante este tiempo ha tanteado el terreno),
pero aun así han sido claves para ayudarme a sostener y politizar, entre otras cosas, mi
relación con Alex y Sam. Largas charlas en el coche Bilbao-Donosti ida y vuelta, en las
que me he sentido sostenida y cuidada por ellas. Muchas preguntas, pero nunca desde
el cuestionamiento o la deslegitimación, cómo si lo he podido sentir con otras personas
o en otros espacios. Y sin duda, estoy convencida que el hecho de compartir una
consciencia feminista tiene mucho que ver.
Entre ellas está Haizea, con quien conecté desde el principio. Hemos construido algo
muy especial. Me fascina su mente brillante y crítica, también su dulzura. Me siento bien
con ella, me gusta. A veces tengo ganas de besarla, a veces nos hemos besado, y, me
cuesta explicarlo pero son besos desde otro lugar. No es deseo y atracción al uso. Me
ha hecho darle una vuelta más al concepto amor, de pareja y de amistad. Nos hemos
empapado la una de la otra, nos hemos dejado llevar y eso nos ha llevado a construir
algo que no encaja en las etiquetas que conocemos, y, no sabemos muy bien qué es,
pero tampoco nos preocupa no saberlo. Y claro, me resuenan muchas cosas de mi
relación con Miel.
Hablando de los límites y los paralelismos entere amistad y pareja, creo que hay
amistades en las que se dan dinámicas de pareja (monógama). Exclusividad, posesión
y celos. En mi caso lo identifico más claramente en la niñez y la adolescencia, con esa
figura del mejor amigo o amiga, pero a día de hoy estoy trabajándome eso con una de
mis amigas de Barcelona. No tengo espacio para entrar en eso, pero me parece que si
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se le da vueltas se pueden encontrar muchas claves para teorizar sobre las relaciones,
el patriarcado y el capitalismo.
Mi relación con Alex y Sam también me da muchas pistas sobre ello. Por ejemplo, en
nuestras formas diferentes de visibilizar nuestra relación o nuestro posicionamiento
político con la no monogamia. Las tres usamos las redes sociales, y más o menos
ponemos fotos nuestras, haciéndolo más o menos explícito. Y las reacciones están ahí
(y de las que no soy consciente). La gente no entiende, pregunta, se descoloca. “Que
guay, pero yo no podría”, es la frase estrella. Por la parte que me toca, no tengo ningún
problema en hacer bandera de la no monogamia, de hecho, me lo tomo como una
apuesta política, aunque reservándome el derecho a exponerme hasta dónde quiera,
cuándo quiera y con quien quiera. Pues la gente, con mejor o menor intención se siente
con la libertad de preguntar, opinar y/o criticar, sin pensar en el impacto que tiene eso
en las demás, y a veces no tengo ni las ganas ni la energía para estar en esa tesitura.
Creo que con ello contribuyo a romper esquemas y a que sigamos entre todas
repensando las relaciones. Hacer de lo personal algo político. Conversaciones llenas de
preguntas que yo lanzo, pero también se me hacen a mí y que me sirven para seguir
construyendo y deconstruyendo.
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un poco más claro que apuesto por un modelo de crianza compartida), no tengo
conocimiento de ello y no sé cuáles son las necesidades que surgen cundo una se lo
plantea. Me encantaría conocer a personas más mayores que han optado por
relacionarse fuera de la monogamia y hacerles muchas preguntas, entre otras en
relación a esto, cuáles han sido sus dificultades y cuáles son sus necesidades.
Creo que aun estamos lejos de que la no monogamia esté a la orden de día, y creo que
el feminismo tiene un papel vital para que eso llegue a ser así. Creo que, a pesar de
que desde le feminismo se está haciendo mucho trabajo para deconstruir el modelo de
amor romántico, nos estamos quedando en una crítica que no va a la raíz. Señalamos
sin problema las relaciones de poder que se dan en las parejas, pero no ponemos en
duda en concepto de la pareja en sí. Poner en jaque la institución de la pareja supone
poner en jaque el sistema y no es tarea sencilla pues el sistema se encarga de tener
estrategias para que eso no ocurra. Por último, creo que si nos ponemos a ello,
debemos ser críticas y tener en cuenta para quien estamos luchando, preguntarnos en
todo momento si estamos teniendo en cuenta todas las vidas y todos los cuerpos.
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Alex
Soy Alex, estudio Bellas Artes aunque mi padre aún se piense que estudio medicina.
Soy de Benidorm (sí, hay muchos abuelos y guiris borrachos, y no, no soy choni). Tengo
19 años, aunque Sam y Sua no paren de decirme que en realidad tengo 81 y que soy
un alma vieja. En realidad creo que mi cuerpo y mi edad van a diferente tempo. Cuando
era pequeña era la sombra de mi madre, estaba siempre en silencio. A veces se daba
la vuelta asustada por la calle pensando que me había perdido pero en realidad seguía
ahí. Siempre he sido más de observar que de hablar.
Ahora mismo la Alex que os escribe se definiría como bollera (política), feminista, artista
neoqueer, performativa, marimacho y felina. Soy acantilado del norte, luz azul, aire y
mar. Con una cámara en la mano y con un piti en la otra. Con la tristeza cogida por
banda para motivarme a crear. Con unos auriculares puestos, quedándome sorda. Con
ojeras y despeinada. Con el pelo blanco tirando a rubio pollo. Con miedo a la muerte,
pero sin dejar de fumar.
Le acabé dando un beso, le dejé a los dos días. Los dos dimos por hecho que nos
teníamos que llevar mal. Le había dejado yo, así que el orgullo de Iván se vio
profundamente dañado. No entendíamos el juego pero sin saberlo estábamos dentro
de él. Yo no entendí la idea de amor que me habían vendido. Me habían vendido que
el amor era sacrificio, era dar un beso aunque yo no quisiera. Era ser la novia de y dejar
de ser Alex. Para los otros niños era como si yo estuviera bajo su protección. Era
exclusividad. Más tarde entendí que esa exclusividad era posesión. El amor era como
la película de A tres metros sobre el cielo, tíos pasotas con motos y tías locas por ellos.
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Era amar hasta morir y matar por amor. Era romanticismo, era tener a una persona que
te hiciera feliz y nadie más. Yo lo vi todo desde fuera y quizás por eso me di cuenta.
Mientras mis amigas tenían novio yo estaba sola y la verdad es que el amor no existía
en mi escala de valores.
Ahora lo pienso y me parece muy fuerte esto último que he dicho. Mi profesora de
filosofía se quedó muy rayada cuando me tocó salir a la pizarra y a escribir los valores
que yo creía que basaban mi vida. Se me olvidó poner el amor en algún sitio. Hasta los
16 años pasé completamente de relacionarme afectivo-sexualmente hasta que
encontré un modelo de relación alternativo. Me di cuenta de que me gustaban las
chicas y muchos esquemas en mi cabeza se rompieron. Había crecido en una familia en
la que no me dejaron apuntarme a fútbol cuando era pequeña porque el fútbol es para
bolleras, palabras textuales de mi padre. Sí, hasta entonces mi forma de pensar era
homófoba porque era lo que me habían metido en la cabeza desde muy pequeña. Y
muchos años después aquí estoy, intentando ser más bollera cada día.
Desde mi experiencia, la no monogamia cada vez está más presente entre la gente de
mi edad e incluso más pequeños. Pero claro, tendríamos que hablar de qué tipo de no
monogamia. Está claro que la forma que yo tenía de relacionarme a los 16 no es la
misma que ahora, aunque yo hace tres años pensaba que esa forma de querer era
revolucionaria. Lo llamaba poliamor, y por primera vez rompí muchas barreras que
llevaba arrastrando durante toda mi vida. El feminismo y esta manera de relacionarme
iban de la mano. Empecé a problematizar cosas, a destruir todo lo que había conocido
del amor y a entender por qué yo no encajaba en esa idea. Ahora bien, hablemos de
ese poliamor que yo vivía. Por ese entonces yo no sabía de la existencia de la palabra
cuidados. A pesar de eso, todo era consensuado y hablado, nos contábamos las cosas
o si habíamos estado con alguien y eso nos hacía confiar la una en la otra. Poníamos el
amor en lo alto de la cima y lo diferenciábamos del placer ocasional. De alguna manera
nos auto limitábamos a no enamorarnos de más personas, pensábamos que nuestro
vínculo era más importante y lo jerarquizábamos conscientemente frente a otras
relaciones. Estábamos en el privilegio y las otras personas eran efímeras. Solo
disfrutábamos y fluíamos. Nos lo pasábamos bien y nos gustaba.
En mis círculos había más gente de mi edad como yo. La mayoría mujeres, politizadas
y feministas. En Twitter los debates ardían con este tema. Se empezaba a visibilizar más
lo del amor libre, y como todo tema de debate había gente que se subía al carro
básicamente porque le interesaba, ¿casualidad que fueran la mayoría hombres? No lo
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creo. Ahora mismo lo veo desde otra posición y lo que yo consideraba revolucionario y
que creía que gran parte de mis círculos también compartía, ahora lo considero
poliamor mainstream.
Esa no monogamia que creo que está presente en la sociedad está absorbida por el
neoliberalismo, por la falta de cuidados, por la falta de gestión y el consumo de
cuerpos. Creo que está más presente, pero de una forma no politizada y
completamente vacía de contenido. No comparto la no monogamia sin el feminismo y
creo que ese poliamor mainstream da una visión vacía de la revolución relacional.
Pienso que por esto último el modelo monógamo es más fácil que apostar por una
manera de relacionarte no monógama. No voy a vender que la no monogamia es todo
un camino de rosas. Es destruir una estructura interna a la que has estado sometida
desde pequeña y lentamente volver a crear. La monogamia requiere mucha menos
energía, y aparte, te ahorras el tener que explicarle a toda la gente que te rodea (y
discutir) sobre por qué tienes varias parejas, o por qué te relacionas con más personas
a la vez. Te conviertes en una especie de rata de laboratorio y todas las conversaciones
acaban cuestionando por qué te relacionas así, en vez de cuestionarse a ellos mismos.
Se sienten agredidos con tu forma de relacionarte y te dicen que no lo entienden, que
cómo no voy a tener celos de que mi novia tenga relaciones sexo-afectivas con otras
personas. Tus padres no entienden por qué te vas de vacaciones con dos personas y
tampoco entienden por qué os llamáis tanto por teléfono. El típico familiar que te sigue
por Instagram te pregunta que por qué subes fotos tan mimosa con otra persona que
no es mi pareja, y bueno, un largo etcétera.
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La primera relación sexo-afectiva que tuve fue una relación abierta, pero he tenido otro
tipo de relaciones solamente afectivas que se han parecido mucho a la monogamia.
Cuando era adolescente tenía un grupo de amigas por el que me desvivía
completamente y del cual mi estabilidad emocional dependía, por diversas
circunstancias. Había una amiga especialmente con la que construí un vínculo de
dependencia tóxica muy bestia. Ahora lo pienso y me doy cuenta de que era como una
relación de pareja básicamente. Vamos a llamarle Eva. Las dos jugábamos en el mismo
equipo de baloncesto, así que nos veíamos muy a menudo. Eva me mostraba mucho
cariño, cosa que a mí me ha costado desde siempre. Me gustaba que me tratara así,
me hacía sentir especial. Nos escribíamos cartas diciéndonos lo mucho que nos
queríamos y que no podíamos vivir la una sin la otra. Era amor romántico de los pies a
la cabeza y me encantaba. Me encantaba que me diera abrazos y tenerla cerca, sentía
que alguien me valoraba y que pasara lo que pasara ella le partiría la cara a alguien por
mí. Eso me hacía sentir segura y feliz. Ambas nos generábamos malestares sin sentido
como enfadarnos de repente, nos entraban unos celos locos si mostrábamos afecto a
otras personas y jugábamos con eso. Recuerdo un día que me fui a mi pueblo y ella me
dio una carta diciéndome cosas como eres única o no quiero a nadie más que a ti.
Luego vi por una red social que le había escrito una dedicatoria a otra amiga en la que
le decía las mismas cosas y a mí se me rompieron muchas cosas por dentro. Pensé en
que todo lo que me había dicho durante tanto tiempo era falso y que no era posible
querer a más de una persona a la vez de la misma manera. No sabía cómo gestionar
que Eva quisiese tanto a alguien a parte de a mí.
En el fondo no me equivocaba del todo, aún sigo pensando que no se puede querer
de la misma forma a dos personas. No se puede comparar a dos personas porque
construyes los vínculos desde diferentes puntos y con diferentes cimientos. Esto era
algo que ya tenía claro cuando empecé mi primera relación abierta y de la que he
comenzado hablando.
- La rivalidad.
Uno de los puntos de inflexión en mi primera relación fue cuando ya estaba en Bilbao
mi primer año. Manteníamos la relación a distancia y era bastante complicado gestionar
tres meses sin vernos. Estábamos más alejadas pero aun manteníamos el contacto y
hablábamos todos los días. Unas semanas antes de Navidad me enteré de que mi
pareja, vamos a llamarla Laura, tenía una relación cerrada con otra chica. Me enteré por
las redes sociales. Por una foto, siendo más concretas. Algo me explotó por dentro que
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sentí que la confianza que tenía con ella se acababa de esfumar. Me sentí traicionada,
y no porque estuviera con otra persona porque yo también estaba con otras. Fue
porque no confió en decírmelo ni contarme nada después de lo que habíamos pasado.
Hablamos y me dijo que esta chica le estaba obligando a elegir entre yo o ella. Le había
dicho que no podía soportar que volviese en Navidad y que Laura y yo estuviéramos
juntas de nuevo. Me hizo tenerle odio a esa persona y me generó mucha rivalidad.
Laura estaba enamorada de ella también y yo pasé a un segundo plano por la distancia,
entre otros muchos factores.
Al verano siguiente empecé una relación no monógama con María. Ella tenía una
relación sexo-afectiva con otra chica que había sido su novia en algún momento.
Cuando yo me introduje en la vida de María y empezamos una relación no monógama
esta chica lo pasó muy mal. Quiso desaparecer de la vida de María porque no paraba
de compararse conmigo y de sentirse mal. Yo sentía que había una rivalidad indirecta
entre nosotras pero yo no quería tener ningún conflicto con ella así que directamente
no me metí. No sabía si quería acercarme a esa chica porque sentía que iba a ser muy
incómodo, así que ambas decidimos mirar hacia otro lado y ocultarlo aunque la
rivalidad siguiese ahí.
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empecé a ser consciente de que gestionábamos las cosas de diferente manera. Yo no
tenía energía vital para dar los cuidados que ella me pedía y eso le sentó mal. Yo le
seguía queriendo, estaba enamorada de ella, pero ella no paraba de repetirme que le
había dejado de querer de un día para otro porque no le mostraba lo que ella me pedía.
Yo no había dejado de estar pendiente del móvil, pero no podía estar todo el día
hablando con ella, cosa que antes a lo mejor podía hacer. En este momento me di
cuenta de la importancia de los espacios y la gestión del tiempo, pero también que los
cuidados a veces se convierten en exigencias tóxicas. Mi relación con María cambió
cuando empecé una relación con mi compañera de piso, claro que cambió. Las
relaciones cambian, se adaptan a su entorno y a su contexto. Si no aceptamos ese
cambio y ese fluir y acabamos intentando convertir algo líquido en algo duro, es como
meter agua en una botella de cristal en el congelador: las paredes de la botella acaban
explotando.
Sua tenía otra pareja, Sam. Ella y Sam llevan 6 años juntos. Sua le contó que nos
habíamos liado y sé que él se alegró. Él en realidad ya sabía que nos acabaríamos
liando. Sam vive en Andorra por tema de trabajo pero es de Barcelona. Mi relación con
Sua acabó creciendo hasta límites insospechados y sé que a Sam se le removieron
muchas cosas. Yo ya había pasado por la posición en la que él estaba. En realidad Sua
no paraba de hablarme de él. Me caía bien y no le conocía. No sé si estaba preparada
para conocerle. Un día Sam le preguntó a Sua si me podía seguir en Instagram. A mí
me dio un susto por todo el cuerpo, no sé muy bien por qué. Yo subía a mi perfil fotos
con Sua y no sabía cómo le podía sentar a él. Un día Sua me dijo que Sam estaba muy
en la mierda y que estaban discutiendo un montón por todo esto y decidí hablarle por
mensaje directo. Fue un joder, no quiero tener rivalidad contigo ni que nos odiemos.
Decidimos empezar a hablar de las cosas que nos hacían sentirnos inseguros y a
compartírnoslas, y nos dimos cuenta de que tampoco nos diferenciábamos tanto. Los
tres nos compartíamos las cosas y empecé a tener una relación con Sam de llamarnos
estando ciegos y reírnos mucho. Ahora mismo Sam es mi novio también. Sí, soy lesbiana
y tengo novio. Estoy enamorada de Sam y de Sua, eso es así. Él y yo tenemos una
relación de darnos amor y cariño infinito cuando nos vemos en persona y ser
terriblemente tiernos, pero sin necesidad de sexualizar nada. No ponemos el sexo en
el centro porque no nos apetece y porque lo hemos decidido así.
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La mayoría de personas a las que les explico que tengo dos parejas me responden con
un vaya tríos os tenéis que montar o un te tienes que tirar todo el día follando. Es en
ese punto cuando me quedo con cara de apática pasivo-agresiva, me voy a una esquina
a respirar en una bolsa de papel-cartón e intentar calmarme y no cometer ningún
crimen. Sí, nos encanta el sexo. Pero eso no significa que por ser pareja los tres
tengamos que tener relaciones sexuales. El sexo no es el centro de todo y esto es algo
que mucha gente no comprende. Por otra parte, esas personas que te dicen que te
tienes que tirar todo el día follando no saben que, en realidad, cuando intentas
relacionarte y dices que tienes más parejas, la persona que estás conociendo tiende a
alejarse y a no querer saber nada más de ti.
Una de las peores experiencias que tuve fue en una rave. Fue una chica que ya conocía
de antes y que nos seguíamos por Instagram. Utilizo mucho esta red social para hablar
de estos temas y expresarme, intentar contar mis experiencias y reivindicarme a mí
misma. En este momento solo estaba con Sua, y mostraba públicamente que estaba
con ella sin problema. La chica de la rave, a la que vamos a llamar Aitana, sabía que yo
tenía novia. Íbamos juntas a la universidad y me llevaba muy bien con ella, pensaba
éramos afines en nuestro pensamiento ya que coincidíamos en el colectivo feminista de
la universidad. En la fiesta empezamos a bailar, nos liamos y todo fue bien hasta que le
dije que tenía novia, seguido me dijo un vale, no te quiero volver a ver nunca más, se
dio la vuelta y desapareció. Yo había dado por hecho que ella estaba entendiendo las
cosas pero en ese momento me di cuenta de que no estaba siendo así. Volvió para
decirme que me fuera a dormir con ella a su casa, y tras decirle que no ella se enfadó
aún más. Se tomó mi rechazo como una especie de ataque hacia su ego y eso le sintió
aun peor. Aitana se creía que yo tenía una relación cerrada y que yo le quería poner los
cuernos con ella. Me dijo medio gritando que ya había vivido esto y que no quería
volver a pasar por ahí. Quería que dejara a mi pareja y que me fuera con ella, y esto
obviamente generó malestar y rivalidad entre mi pareja y Aitana. También me generó
mucho malestar a mí, ya que no sienta nada bien que te cuestionen y juzguen tu manera
de relacionarte sin tener ni idea.
Me equivoqué dando por hecho las cosas y por eso ahora mismo intento introducirlo
de forma normal en las conversaciones si estoy conociendo a alguien, aunque no es ni
fácil ni sencillo. Para mí es muy importante que esa persona sea consciente de mis
vínculos y saber que no va a intentar alejarme de ellos. No considero que pueda
mantener una relación sana con una persona monógama porque ya lo he vivido. He
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vivido el quiero que seas libre pero que sepas que si te lías con otras personas me va a
hacer daño y he pasado por ese aro. He pasado por las relaciones abiertas
condicionadas que esconden las mismas exigencias tóxicas y monógamas de siempre.
También he vivido y me he considerado poliamorosa, pero me parece que, como el
propio nombre indica, solo se incluya el amor y no el deseo ocasional y efímero. Creo
que sigue idealizando el amor y se sigue mostrando un concepto del amor romántico.
El poner las relaciones amorosas en el centro e invisibilizar otras solamente sexuales,
por ejemplo. No intento atacar a ninguna persona que esté viviendo estas formas
alternativas, creo que al final intentamos hacer de nuestra vida una vida vivible y cada
una vive en un contexto y entorno diferente. Yo, desde mi experiencia y de haber
pasado por estas formas de relacionarme, me considero conscientemente como no
monógama ya que engloba todos estos modelos alternativos de vivir. Un término más
amplio y abstracto en el que fluyo y me siento.
Ser lesbiana y tener novio a muchas personas les parece una contradicción. Me
responden con un entonces no eres lesbiana, eres bisexual, como si ellos pudieran
decidir por mí lo que soy o dejo de ser. La relación que hemos construido ha sido
condicionada por el factor de que Sua estaba ahí, seguramente si ella no hubiese
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estado no nos habríamos conocido. No queríamos tener rivalidad y creíamos que
acercándonos nos podríamos trabajar los miedos e inseguridades mejor. Nos
conocimos físicamente cuando hicimos una escapada los tres a una casa en mitad del
monte en Asturias. Entramos a una cabaña de piedra rústica con una chimenea y con
un piso superior en el que había tres colchones unidos tirados en el suelo. No me
preocupaba la cabaña, me preocupaba el vamos a dormir los tres juntos. Habíamos
venido por decisión propia los tres, queríamos conocernos y convivir. Hasta este punto
no había vivido nunca esta experiencia y sabía que las inseguridades iban a estar ahí, y
eso también lo sabíamos los tres antes de entrar por la puerta. Realmente estoy muy
poco acostumbrada a relacionarme con hombres heterosexuales, sus dinámicas y sus
masculinidades me generan malestares y no me siento cómoda. Mi casa es un claro
ejemplo de ese tipo de masculinidad hegemónica y mi predisposición a soportar ese
tipo de energía es muy baja por no decir nula.
La relación sexo-afectiva que tenemos Sua y yo no tiene por núcleo el sexo, sino ese
acuerparnos que tanto nos gusta y que nos permite ser tiernas y frágiles y al mismo
tiempo combativas y bravas. El haber estado conviviendo nueve meses compartiendo
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los mismos espacios nos situaba en una posición de privilegio frente a Sam, a pesar de
que él y ella llevaran seis años de relación. Por otra parte, yo ya había conocido lo que
era mantener una relación a distancia y sentía a Sam y sus malestares. La comunicación
entre nosotros dos era diaria y eso nos facilitó a ambos la gestión de las inseguridades
que nos atacaban cuando estábamos mal emocionalmente. Nos sentíamos cerca y nos
gustábamos más allá de nuestras preferencias sexuales. Nos gustaba compartir
espacios y hablar, quizás porque nos parecemos en esa actitud depresiva o porque
pensábamos en cosas que la gente normal no piensa. Nos gustaba sentir que podíamos
ser tiernos y frágiles y mostrarnos de una manera que en la vida real no podemos (y no
queremos tampoco). Todo esto al final eran nuestras estrategias, formas de convertir lo
que estábamos viviendo en algo más sostenible y sano.
Gracias al feminismo entendí que hay más modelos alternativos de relación y desde mi
experiencia, construir una relación no monógama desde una perspectiva feminista es
más sostenible. Es una decisión política, una red que tejemos lentamente y que no
podemos hacer sin comunicación, sin cuidados, sin revisarnos los privilegios que
tenemos y sin escucharnos a nosotras mismas.
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en el que el concepto de familia ya no sea tan definido. Me lo imaginé como una
especie de comuna feminista en el que los roles domésticos se reparten y en el que la
no monogamia y el feminismo se incorpora desde las raíces.
Las decisiones tienen sus consecuencias y querer convivir con tus dos parejas significa
muchas cosas. Creo que hay que tener en cuenta la gestión de los espacios y de nuestra
propia intimidad. Sabemos que ahora mismo no seríamos capaces de vivir en un piso
sin paredes, por ejemplo. Sabemos que cuando estamos los tres actuamos de maneras
diferentes para no dañarnos, pero dónde queda el espacio en el que Sua y yo podemos
ser nosotras y en el que Sam y ella también pueden ser ellos. Aunque Sam y yo no
tengamos una relación sexual, también necesitamos ese hueco donde tener intimidad
y poder fumarnos lo que queramos sin molestar a nadie. La forma distinta que tenemos
los tres de relacionarnos nos genera malestares a veces. La relación que tengo con Sua
es mucho más corporal por parte de ambas, en cambio Sam y Sua no son así. Esto ha
generado muchas veces comparaciones entre nosotros y malestares porque Sua me
muestra más cariño a mí que a él. Socialmente esos mimos son sinónimo de amor y
cuanto más cariño muestras hacia alguien significa que estás más enamorada de esa
persona. Ellos han construido su relación desde otro punto, menos corporal pero fuerte
y sostenible. Son amigos y tienen esa relación de vacile tan característica de Sua. Los
dos son muy cabezones (los tres, en realidad) pero están enamorados, y que no se
demuestren cariño físico no significa nada. Aun así, cuando estamos los tres, salen estas
cosas a gestionar, comparaciones de afectos de por qué a mí sí y a él no. Es la
exclusividad, son los celos, el querer estar ahí y otras muchas causas egoístas. Tenemos
que centrarnos en por qué al final damos tanto valor al cuerpo de la otra persona, a las
caricias y a las muestras de afecto. Al final es esa barrera corporal de la que más
tenemos miedo.
Realmente los tres hacemos un buen equipo intentando destruir nuestras barreras,
aunque sea un proceso lento, y también las murallas legales que condicionan ese futuro.
Estábamos los tres dentro de un grand taxi en Marruecos la última vez que hablamos
de esto. Un trayecto de unas seis horas a través de una carretera mal asfaltada por la
que el conductor iba como a unos 200km/h. A esas alturas del viaje ya nos habíamos
acostumbrado (más o menos) a que podíamos morir en cualquier momento así que lo
mejor era relajarse. Fue un trayecto lleno de posibles futuros en los que
contemplábamos el matrimonio entre Sua y Sam como una opción o el matrimonio de
hecho. La pregunta era cómo podíamos aparecer o constar los tres en ese registro civil.
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De repente ese grand taxi se pareció a una escena de película en la que los ladrones
preparan una estrategia para robar en un famoso banco nacional. Los tres hicimos un
fuerte brainstorming para buscar una solución. Sam aportó todo su conocimiento sobre
derecho y legislación que no es poco, Sua lanzaba propuestas respecto a la maternidad,
la reproducción asistida y la maternidad subrogada, y sus consecuentes dilemas
morales, y yo me dedicaba a preguntar qué significaba matrimonio de hecho y diversos
conceptos que no había escuchado en mi vida.
Fue un trayecto largo en el que yo jugaba de abogada del diablo. Ponía situaciones
complicadas, desde el embarazo hasta la crianza compartida. Hablamos sobre la
adopción, de la fecundación in vitro o de utilizar mi óvulo con el esperma de Sam y el
vientre de Sua (cosa que no sé si es ni legal). Respecto a tema de crianza compartida y
los procesos de educación, qué sería yo para esa persona, ¿simplemente la novia de
sus padres? Respecto a temas legales, ¿qué pasa si nos queremos casar los tres? ¿Me
quedo yo fuera de los beneficios económicos? ¿Cómo puedo aparecer dentro de la
ecuación? Si Sam se casaba conmigo, se divorciaba y posteriormente se casaba con
Sua los tres apareceríamos en el registro. Todo estaba sonando muy extraño y si el
conductor nos hubiese entendido creo que nos habría echado del coche. Teníamos
muchas preguntas y pocas respuestas, pero la verdad es que es complicado imaginarse
todo esto. ¿Tendría que ser la exmujer de Sam o Sua para querer aparecer en esa
ecuación? ¿Y cómo se lo explicaría a mis padres? Tendría que sentarme a hablar con mi
madre seriamente de muchas cosas que seguramente no le sentarían muy bien y me
harían distanciarme de ella.
Es casi una utopía conseguir hacer esto, básicamente porque no hay ninguna opción
legal que contemple la no monogamia. La legalización de estas formas alternativas es
complicada en una sociedad capitalista, ya que la monogamia y este sistema van de la
mano. Así que si no obtenemos ningún cambio buscaremos otras opciones para
convertir nuestra forma de relacionarnos en algo sostenible y estable en el tiempo. Lo
haremos sin ningún reconocimiento legal y con todo en nuestra contra, pero sabremos
que los tres queremos construir esto y que queremos hacerlo juntos.
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Sam
Soy Sam, tengo más 30 que 20, me dedico a algo que no me gusta (pero tolero) y
siempre he querido mandar a la mierda mi vida para empezar de nuevo. Mantengo una
relación no monógama desde hace 6 años y, admitámoslo, ni la relación es igual que
hace 6 años ni yo soy igual que entonces. Y fácil, lo que se dice fácil, no ha sido (es).
Encantado.
No obstante, el amor más generalizado es aquel con el que llevamos conviviendo toda
la vida. “Oh, mi media naranja”, “Oh, estaremos juntos toda la vida”, “Oh, el amor
verdadero” (me gusta usar “Oh” al principio de las frases dramáticas). Y todo ello sin
entrar en temas alejados de la televisión. Quiero decir, podría buscar mil ejemplos de
amor romántico (no sé si debemos llamarlo así) dentro de diferentes manifestaciones
culturales y/o artísticas. Me centro en el cine/televisión dado que es lo que más domino.
Añadido a lo anterior, existe el tema de los celos. No exclusividad, celos. Sí, asumo que
una cosa está ligada, o más bien dicho deriva, de la otra. Pero me da la sensación que
se da más importancia a los celos. Aunque podríamos hablar también de la infidelidad.
No, creo que la infidelidad es la punta de la pirámide. Infidelidad. De eso también
tenemos buenas dosis en nuestra cultura popular. Creo que se presume que las
156
infidelidades y los celos (en menor medida éstos últimos) se ven desde una óptica
negativa. Es decir: celos e infidelidad = malos.
Es decir: amor eterno y verdadero + fidelidad = bueno. Creo que éste es un buen punto
de inicio.
Si optamos por definir todo lo anterior como monogamia, se podría afirmar que vivimos
en una sociedad generalmente monógama. Quiero decir, casi todas las relaciones que
puedo ver a mi alrededor son de este tipo, la regla general, lo que siempre hemos visto.
Seamos sinceros, incluso a día de hoy me genera curiosidad algo tan simple como esto:
mis padres no están casados. Nunca se casaron.
Hasta tal punto tengo asumido que las familias se forman por gente casada, que me
resulta curioso que haya gente que no lo esté. Puedo entender perfectamente que no
lo estén, pero me sigue generando sorpresa (y no es, para nada, a causa de que me
considere un defensor del matrimonio como figura. Ni mucho menos).
Así pues, asumida la monogamia como algo extendido a nivel general, entremos a
relacionar dicha sociedad con la no monogamia. Mi visión sobre este tema, creo, que
está adulterada. Quiero decir, contextualicemos. Siempre he tenido una relación rara
con las infidelidades. Las he vivido, las he visto. Pero siempre me pareció absurda la
importancia que se le da a la fidelidad. Es decir, puedo entender (y entiendo) la
problemática derivada del hecho de que una persona en la que confías te engañe. No
a nivel físico, sino a un nivel más primario. El engaño como tal. Entiendo lo molesto que
es, de verdad. Lo que no entiendo, sin embargo, es el hecho de focalizar un engaño
como antesala (o efecto posterior) de una manifestación física. Quiero decir, aceptando
como válida esta premisa, está mal que una persona con la que se mantiene una
relación mantenga un vínculo físico con otra persona. No obstante, no “pasa nada” si
solo son amigos. Por favor. En serio, entiendo que haya gente que no pueda con una
“infidelidad”, pero de verdad que centrarla en algo meramente físico es algo que
escapa a mi comprensión. Probablemente esté siendo muy simplista sobre este tema.
Puede que lo retome luego.
157
¿Que si actualmente creo que la monogamia está más extendida en nuestra sociedad?
¿Qué si se habla más de ella? Ciertamente, se habla más de esa manera de relacionarse
que hace 10 años. Pero, no sé si es que se habla más o que mis intereses me hacen ver
cosas que antes pasaba por alto. Creo que haber adoptado la no monogamia como
manera de relacionarme me permite observar que existe más gente que ha optado por
esta minoría. Quizás yo, bueno, nosoTRES (me ha hecho gracia esto); Alex, Sua y yo,
seamos la prueba de que la sociedad está más abierta a ello. No lo sé. Si me preguntas
directamente, me atrevo a decir que sí, que las no monogamias empiezan a brotar.
Pese a que sigo creyendo que es una minoría muy minoritaria.
¿Cómo explicarle a alguien de qué va todo esto? Un reto, sin duda. Ya he medio
formulado mi definición de monogamia, creo. Retomémosla:
Demasiado simplista, vale. No, de verdad. Monogamia sería estar con una persona, sin
tener más “relaciones” con otras personas, ¿no? Pero, ¿qué entendemos por otras
relaciones? ¿Puedes tener amistades? ¿Puedes besarte con otras personas? ¿Follar con
otras personas? ¿Enamorarte de otras personas? ¿Deberíamos configurar una escala en
la que se graduasen otras relaciones para así poder encajarlas como más o menos
favorables a la monogamia?
Mi primera discrepancia empieza ahí: no todas las relaciones son iguales. A su vez, no
considero las relaciones en términos absolutos. Y eso es aplicable a la monogamia / no
monogamia (para mí, ¿eh?, para mí).
158
más preocupa a la gente! De verdad, estamos obsesionados con follar como la cúspide
de la problemática (bueno, y si eso ya deriva en enamoramiento ya es un cisma).
Imagina que tuvieses una relación con una persona a la que quieres, te entiendes y eres
feliz. Hasta ahí todo bien, ¿no? Ahora imagina que aparece otra persona, que te gusta,
te atrae, te hace reír o simplemente te hace sentir bien. Imagina poder conocer a esa
persona, aprender de ella, sentir de ella. Imagina descubrir cosas que no sabías de ella
y que no habrías sabido de no haber profundizado en tu vínculo con ella. Y no estoy
hablando de follar. Hablo simplemente de ver y sentir.
Instituto de nombre irrelevante, año 2006. Yo, en bachillerato, conocí a Mallas, una
chica muy distinta a todo con lo que me había relacionado. Merece la pena decir que
mi experiencia en relaciones en ese momento se limitaba a una relación de tres meses
y poco más. Todo eso de novias y besos en el colegio y en el instituto, escapó de mi
alcance. No era especialmente popular en esa época. Fue una mierda de época. Pero
bah.
159
Mallas había estudiado en otro instituto hasta bachillerato, y era muy distinta a la gente
de mi instituto. Recuerdo su manera de vestir, con ropa ancha. Su manera de patinar y
lo mucho que le gustaba las bicicletas bmx. Ahora que lo pienso, Mallas encajaba
bastante en las mujeres que me atraen a día de hoy. Era un poco, como decirlo,
masculina (por dios, no me matéis). Bollera diría Alex. Sí, me gustan las mujeres bolleras.
Ese es otro problema.
El caso es que Mallas se relacionaba con otras personas a la vez que conmigo. Ella y yo
no nos llamábamos novios ni nada parecido, pero teníamos una relación singular. No
follábamos prácticamente, pero nos gustaba besarnos y estar abrazados. Y me gustaba
su mente. Era tan distinta a todo lo que había visto. Mallas fue y es importante. Durante
un tiempo pasé a relacionarme solamente con ella, lo cual mucha gente del instituto no
entendió. Que les jodan.
El caso es que una vez otra gran amiga me preguntó si no me molestaba que Mallas se
diese besos con otras personas. Y la verdad es que le dije que no. Que me gustaba
estar con Mallas y disfrutar el tiempo que pasaba con ella. La persona que me preguntó
no se quedó convencida, pero da igual.
A día de hoy, Mallas es monógama y no concibe ser no monógama (lo hemos hablado).
Como la mayoría de gente, la no monogamia le parece genial, pero no para ella.
Mi siguiente relación fue 100% monógama, acabó mal. Muy mal. Fatal. He aprendido
a ver que ambos hicimos cosas mal, la verdad. Llevé mal que no me contase la verdad.
Quizás estaba en su derecho he llegado a pensar. Pero no. Aquello fue una mierda.
Con Sua la cosa fue sincera desde un comienzo. Sua me dejó claro que aquello
(llamarlo no monogamia por aquel entonces me habría parecido exagerado) era
lo que ella quería. Pero una cosa siempre me la dejó clara: me quería. Y eso me
costó de asimilar. El hecho de querer y enamorarse de dos personas a la vez me
parecía imposible. Quizás no, y simplemente eran celos. He tardado 6 años en
darme cuenta de eso.
Pese a lo anterior, uno de los momentos clave fue el día que entendí que la no
monogamia, para mí, implicaba ya no el hecho de poder tener otras relaciones,
sino que implicaba poder no tenerlas. Alex es otro momento clave, el último
160
punto de inflexión. La prueba, para mí que no lo creía, que puedes enamorarte
de dos personas a la vez, sin que eso implique que una sustituya a la otra.
Creo que siempre he visto esta manera de relacionarme como una esfera
personal, propia. Sí que he leído algunas cosas, pero no me he interesado en
exceso en saber qué hacían los demás sobre esto. Y, más importante aún,
siempre he huido de la gente que, al saber de esto, ha querido conocer mi
experiencia. No soy referente de nada ni sé si me gustaría serlo. Pese a ello, sí
que tengo clara una cosa: esto debe ser aceptado por las partes involucradas.
Es muy común que algunos de mis amigos me digan que les gustaría vivir una
vida más acercada a la no monogamia, pero que no les gustaría que lo hiciesen
sus parejas. Emm… error. Y ya de fondo y forma y todo. Pero creo que éste es
otro tema. Lo retomaré luego.
a) Yo no podría.
b) Yo no es lo que busco.
161
Y así, la mayoría de veces. Es el clásico, “no tengo nada en contra de les
homosexuales, pero prefiero que no”, pero aplicado a esto. ¿Qué a veces
aparece alguien que está abierto a este tipo de relaciones? Sí, pero la norma es
lo anterior, la gente suele cerrarse rápido.
Puede que tampoco lo venda de la forma más efectiva, no lo sé. Suelo decir que
tengo pareja(s), y luego utilizo alguno de los nombres: poliamor, no monogamia,
etc. Creo que suelo utilizar poliamor, me parece el más conciliador. No
monogamia me parece agresivo, ligeramente. NO. No lo sé, es como una
confrontación directa con monogamia. Además, poliamor creo que es el termino
más extendido y generalizado, hecho que puede permitir que la gente lo
entienda más fácilmente.
Pero es que volvamos a lo mismo: ésto no es fácil. De verdad que no, que es
complicarse la vida hasta el extremo. Sigo sin saber cómo lo hace Sua. Ya no a
un nivel de relaciones que pudiesen enmarcarse en un marco de no monogamia,
sino en general. Su don para mantener vínculos y seguir creándolos y
adquiriendo nuevos, es asombroso. Incluso excesivo en algunas ocasiones (tal y
como yo le he dicho). El tiempo es una de las cosas más complicadas de
gestionar de toda esta historia. A mí, a veces, ya me cuesta encontrar tiempo
suficiente de calidad para pasar con Sua, como para tener tiempo para mucha
más gente. De ahí creo que deriva mi principal punto de pereza en Tinder, la
verdad. Y, de igual modo, necesito tiempo para mí. Y no cuento con Alex, ahora
mismo, dado que vive a 6 horas de distancia. Viéndolo así es ligeramente
estresante.
162
también tienes que asumir la realidad de que eres pobre y tienes que dedicar
un tercio de tu día a día a trabajar. Fenomenal.
Y ya no solo tiempo, sino también espacios. Con Sua y Alex tenemos una
relación los tres. En realidad son como tres relaciones. Yo mantengo una relación
con Sua, una relación con Alex, y una relación los tres juntos. Y cada relación es
distinta, y aporta cosas y quita otras. Y es difícil. Realmente estoy enamorado de
Sua y Alex. Las quiero. Muchísimo. Pero hay veces que estar los tres es difícil.
Porque me gustaría que solo estuviese Sua. O solo estuviese Alex. O que no
estuviese nadie, y me dejasen en paz. Y hay veces que no quiero estar yo (la
mayoría de veces). Es un poco tedioso a veces.
No lo sé. Tengo claro que, si no fuese por Alex, esta relación entre tres no
existiría. Alex es muy especial, y para mí es importante que sea Alex. Alex me
gusta, la quiero. Es lesbiana, pero la quiero igual. No se siente atraída por mí (y
yo por ella tampoco especialmente), pero estoy enamorada de ella. Alex y yo
no follamos. Pero nos gusta acariciarnos, abrazarnos. Nos gusta frotar nuestras
cabezas. Me encanta el pelo de Alex. Ese pelo corto y rubio. Me gusta cuando
nos besamos. En realidad, hacemos de todo, excepto follar.
Puede que, si Alex fuese un hombre hetero, nunca hubiese hablado de ella.
Nunca estaría escribiendo estas líneas. Puede que, si Alex fuese un hombre gay,
todo fuese distinto y tampoco escribiese esto. O puede que sí. Puede que Alex
sea Alex porque es Alex. Y ya está. No lo sé. No, si fuese un hombre hetero, la
cosa no habría acabado así (y tenemos unos buenos antecedentes históricos).
¿Sería más complicado esto si Alex y yo follásemos? Pues mira, no sabría que
decirte. Puede que sí. O quizás no. Quizás entonces podríamos follar los tres
juntos (oh, el mito del trío. Todo el mundo cree que es lo que hacemos) y todo
sería más simple. O lo complicaría más. Realmente es difícil teorizar sobre todo
esto.
No lo sé, es complicado. Soy consciente de que he escrito unas cien veces “no
lo sé”. Realmente todo esto me genera dudas y cosas a las que no puedo
responder. ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Realmente merece la pena? Dudas,
163
dudas y dudas. ¿Realmente es lógico hablar de no monogamia pero tener claro
que para mí están Sua y Alex y luego el resto del mundo? Porque es así.
Aunque… antes solo estaba Sua. Y ahora también está Alex. Ummm. Curioso.
No lo había visto así.
A veces siento celos de Sua. Y de Alex. A veces me pongo celoso de como son
ellas dos juntas. Son como dos cascadas de amor y afecto. En serio. Es algo
bestial. Es una luz especial. No nos confundamos: soy su puto mayor fan. Las
adoro. Las quiero. Estoy enamorado de ellas. Como entes individuales, como
entes conmigo y como pareja lésbica. Son un amor. Me encanta ver como se
quieren, como se miran. Pero a veces siento celos de ellas. Y pienso que a mí
también me gustaría tener un vínculo así. Cosas de lesbianas, ya ya. Yo que sé.
No sé, no me apetece competir. Ni siquiera sé si está bien que me plantee esa
palabra. Aunque a veces lo haga. Imagino que al final esto es lo que he decido
ser y por lo que he preferido apostar. E intento que sea así en mi día a día. En
realidad, dejando de lado a Sua y Alex, no tengo muchas más relaciones.
Realmente me cuesta construir nuevos vínculos. Me da pereza. De verdad,
necesito tiempo para mí.
A veces aparece gente única, como Coco. Coco me gusta, me hace reír, pese a
que a veces me asusta. Coco por eso ha entrado en mi vida y salido en un tiempo
récord. Sigue ahí, pero creo que por poco tiempo. En realidad ha sido todo por
casualidades. Éramos compañeros de trabajo, pero nos descubrimos pocas
semanas antes de que ella cambiase de empresa (y de país). También es
lesbiana, so no sex. Sí, tengo un problema. Coco siempre me dice que mi
problema es que me gustan las lesbianas. Puede que tenga razón. La verdad es
que, siendo sincero, me resulta más fácil relacionarme cuando quito de la
ecuación el componente sexo. Todo es más fluido, más divertido. Puedo ser
más yo. A mi manera quiero a Coco. Pero bueno, Coco es otra excepción.
Cuando le conté lo de Sua y Alex le pareció increíble y su respuesta fue:
“tenemos que tomar una cerveza y me cuentas”. Echo de menos a Coco.
164
hablar de la no monogamia. De Sua. De Alex. Incluso de Coco. Suelo hacerlo
en círculos de gente de confianza. Amigos, principalmente. De mi familia, a
excepción de mi hermano y una sobrina (sí, es sobrina, familia rara), nadie sabe
nada. Y mira que no tengo problemas en subir fotos a Instagram de Sua y Alex.
Pero nada, tú.
Mis amigos aceptaron esto bien. Sorprendentemente bien. Bueno, ¿qué iban a
hacer? La gente tiene preguntas. La inmensa mayoría son sobre cuánto follamos
los tres juntos. Ah… agotador. En realidad Alex es bisexual, pero opté por
decirle a la gente que era lesbiana. Me sabe mal por Alex, no lo merece. Pero
es que esto es agotador. Mis padres no saben nada. Imagino que, en un
escenario positivo, en un futuro lo sabrán. Da un poco de vértigo. Lo gracioso
es que ya conocen a Alex. Les parece una buena persona. Eso que nos
ahorramos para el futuro. Realmente, no me importa que me vean como no
monógamo. Tampoco intento cambiar a nadie. Acepto que mis amigos son
como son y que tienen sus relaciones como ellos quieren tener. Esto forma parte
de mi vida y me atraviesa como tal, pero soy más que esto.
165
No, simplemente creo que era lo que nos habían vendido que teníamos que pensar.
Pse, todo cambia. Pse, todo puede cambiar.
El feminismo rompe con esa estructura (que podemos tildar como clásica), puede
ayudar a que se extiendan/acepten/construyan los nuevos modelos de relacionarse.
Creo que eso es bien. Además, la aparición de Sua, y posteriormente Alex, son vitales
para que yo haya visto cosas que ya hacía bien, pero también cosas que hacía mal.
Después de 6 años algo he aprendido. Palabras como deconstruirse, revisarse y
trabajarse, y llevan integradas en mi día a día desde entonces.
Tomo como principio que la base de una relación no monógama es la comunicación (al
menos para mí). Porque al final esto va de hablar, de exponerse, de comprometerse a
dejarse comprometer (esta frase no es mía), de construir y deconstruir. De
transparencia, pero medida a las necesidades. De libertad, pero sin olvidar los cuidados
(ajenos y propios). Sí, todo esto se lo debo a Sua, la cual es maja y la quiero, pero
insistente. Muy insistente.
Nosotros también tenemos relaciones fuera de nuestra relación de tres, pero somos
conscientes de ellos. Somos conscientes de que esas relaciones nos hacen felices, pero
también de que hay muchas cosas que están integradas en nosotros y que no podemos
obviar. Celos, jerarquía, relaciones de poder, exclusividad. Hay que tener en cuenta
todo eso. Hay que cuidarse mutuamente. Y construir desde ahí. Solamente asumiendo
que estás en la mierda puedes salir de la mierda. Una frase un tanto explícita.
166
La no monogamia debería ser la forma de relacionarse generalizada. No creo que esto
trate de si tienes un vínculo o cien. Ni que esto deba medirse en números ni nada
parecido. Ni que deba llamarse no monogamia. Creo que deberíamos ser libres de
elegir qué vínculos queremos mantener y con quién. Libertad. Si quieres tener seis
relaciones, está bien. Si quieres tener 294 está bien. Si quieres tener una, está bien. Si
quieres tener una relación con tres personas, está bien. Y si no quieres tener ninguna
relación, también está bien. Estoy cansado de que nos digan qué podemos y qué no
podemos hacer.
Pensándolo fríamente, creo que podría ser posible seguir así. Creo que ello nos llevaría
a nuevos retos, a construir nuevos espacios. Al final, expresiones como “crianza
compartida” forman parte de nuestras previsiones a futuro, y eso ya implica un cambio
substancial del modelo de familia al que estamos acostumbrados. Bueno, espera,
porqué estoy pasando por alto el hecho de que Sua, Alex y yo mantenemos una
relación los tres juntos. Si ya hemos podido romper barreras respecto a esto (no todas
las que querríamos, pero paso a paso), tal vez si podamos avanzar lo suficiente como
para hacer de esta manera de relacionarnos nuestra manera de vivir. Al final la cosa va
de esto, ¿no? De vivir conforme a tu propio camino y avanzar por dónde, cómo y cuánto
se quiera.
Pero sí, vamos, queda muchísimo por hacer. Mucho por aprender. E, inevitablemente,
mucho por cagarla. Si me centro en nuestra propia relación de tres, hay muchos
aspectos que debemos seguir trabajando: espacios, tiempo, atenciones, sexo. Visto así
queda mucho por hacer.
167
ocultado. No respecto a ella, sino a mí mismo. Quiero decir: que celos sigue habiendo.
No tanto respecto a Alex, sino a otras personas con las que Sua ha estado con
posterioridad. Debo decir que los celos son ínfimos comparados con los de hace 6
años, ¿no? Pero siguen existiendo. Quizás eso sea una buena señal para saber que,
quizás en 6 años más, los celos sean inexistentes. No me lo había planteado así.
Es curioso el tema celos. Sua despierta en mí muchos más celos de los que despierta
Alex. Creo que es debido a que Alex se relaciona de manera afectivo-sexual con
mujeres. Cuando Sua tiene relaciones de dicho tipo con mujeres, los celos suelen ser
mucho menos importantes. Con hombres, en cambio, es otra historia. No sé. Puede
que exista una parte de mí que sigue viendo a las otras relaciones de Sua con hombres
como sujetos con los que competir. Como si fuesen un riesgo a verme sustituido. Debo
añadir que, con otras cosas, ese sentimiento ha ido decreciendo con el paso del tiempo,
pero es curioso. Es como si temiera a verme sustituido por un hombre, algo que no me
preocupa en el caso de una mujer. Sé que esto no está bien, soy consciente.
En fin, imaginando que soy capaz de seguir avanzando, con las personas adecuadas, y
una dieta sana en vegetales, el problema no seremos nosotros. Será el mundo. Seamos
claros. La sociedad está montada para que las parejas sean de dos personas. Y es muy
evidente. Hace poco lo hablábamos en un taxi entre Marrakech y el desierto (sí).
Hablábamos con Sua y Alex sobre el hecho de que nos quisiésemos casar y tener hijos
(todo teórico). El caso es que ya no solo el mero hecho de casarnos, que hasta donde
sé sería imposible legalmente, sino el hecho de tener hijos y le gestión de la patria
potestad. Hola, soy abogado y se ligeramente de lo qué hablo.
Pero seamos más simples: relaciones, familia y trabajo. ¿Cómo nos miraría la gente si
nos presentamos los tres? ¿Cómo nos miraría la gente si decimos que cada uno tiene
sus vínculos y su propia red sexo-afectiva? Las miradas, en la mayoría de círculos creo
que no serían muy positivas. Tal vez, en un futuro, cuando las nuevas generaciones
dominemos el planeta, la gente esté dispuesta a asumir su verdad como una verdad
más, y no absoluta. Dicha la anterior frase épica, añado que no tengo especial fe en
ello. Creo que al final nuestros círculos cercanos entenderán nuestra manera de ser,
pero que, de cara a una sociedad más generalizada, será una constante justificación.
Qué pereza.
Sería más sencillo si fuese legal. De verdad. Si hubiese una oficialidad que respaldase
estos modelos de relacionarse, alejándolos de expresiones como adulterio y poligamia
168
(las cuales, al menos en nuestra sociedad, son consideradas inherentemente negativas,
¿no?), y haciéndolos completamente legales y ayudando a su normalización.
Lógicamente, habría muchas voces contradictorias en un principio, pero, en fin, no
olvidemos que hace 13 años el matrimonio homosexual no existía en nuestro país (y
prácticamente en ningún país). ¡13 años! Ha pasado poco tiempo, pero creo que ha
permitido a su “normalización”. Y lo digo con comillas porque aun queda mucho por
hacer. Pero poco a poco.
Eso sí, entiendo que deberíamos centrarnos en matrimonios de 3, 4 o los que sean.
Hasta donde yo sé, el ordenamiento jurídico español no prohíbe las no monogamias.
Ah, ¿hablamos de estar casadx con varias personas? Es decir, ¿uno o dos o los que sean
matrimonios? Eso ya es más complicado.
Nuestra sociedad, como ya he dicho, gira alrededor de la familia como ente formado
por dos personas (no nos engañemos, principalmente heterosexuales), por lo que un
cambio de tal magnitud supondría un cambio de paradigma que alteraría toda la
estructura social con la que hemos sido configurados desde hace siglos. No se trata de
eliminar la monogamia. Solamente se trata de permitir que se construya un modelo que
permita que todo el mundo pueda elegir sus relaciones y ser feliz conforme a ellas. Ya
sean 4, 6, 1 o ninguna.
169
Girasol
Soy Girasol, una chica de 19 años, mallorquina de las de pueblo profundo, aunque
nunca me he estancado en él, todo lo contrario. A medida que ves que mirando a tu
alrededor no te sientes totalmente cómoda, por como eres, por la manera de vestirte
y de comportarte, buscas nuevos espacios. Eso es lo que me pasó cuando cambié de
instituto para empezar el bachillerato artístico. Ah sí, me considero una estudiante de
técnicas y expresiones artísticas plásticas, que es como más cómoda me siento en la
larga lista de formas de expresión. Intentando descubrir cada vez más cosas y abrirme
hacia nuevas imágenes, texturas, colores, formas… que se puedan construir y crear para
transmitir y hacer sentir alguna cosa.
Me defino también como una persona tranquila, sin que las cosas me preocupen en
exceso. ‘Todo lo haremos’ ha sido la frase del año, y realmente, en términos más
personales, creo que todo lo haremos. Me gusta improvisar, haciendo ver que lo tengo
todo controlado, pero en realidad las cosas fluyen. Cuando ves que un cuadrado no
deja el vacío correspondiente para que todo quepa en otro, sabes que tienes que
modificarlo o empezar de nuevo. Empezar de nuevo, realmente es una cosa que a la
mayoría de gente le da bastante pereza, pero a mi me gusta destruir para volver a
hacerlo mejor (estoy hablando de temas artísticos, pero también creo que se puede
aplicar a cualquier ámbito de mi vida).
Cuando terminé el bachillerato me fui de mi casa, por fin, hacia tierras vascas. Nación
de tierra y lengua oprimida igual que la mía, dónde me entienden cuando les digo que
no sé hablar muy bien castellano. Así que, comienzo una nueva etapa de mi vida en un
sitio nuevo, donde nadie (o casi nadie) te conoce y tú te presentas con tu cuerpo y tu
maleta llena de recuerdos, ideales y formas de ser en unas tierras desconocidas, lejanas,
con mil escaleras de tonos diferentes de verdes y grises, y con una larga historia por
delante y por detrás.
Mi compañera de piso Lluna y yo nos quedamos solas después de que ella cortase con
su pareja, que desde un principio vivía con nosotras. Eso derivó en una amistad, un
amor y una compenetración entre nosotras muy fuerte, ya que nos permitió conocernos
poco a poco, y de una manera especial. Lluna realmente ha sido una persona muy
170
importante para mi. Gracias a ella me he dejado llevar más por las ideas y los
sentimientos, y me ha ayudado a expresarlos sin hacerlos tan complejos.
A pesar de llegar a una cultura diferente, con un clima diferente y gente diferente, mi
adaptación creo que no fue mala. La lengua al principio era complicada, pero me hice
entender. Conocí a Pluja, quien me aporta muchas cosas (muy diferentes). Por un lado,
cultura, tradición y conocimientos de la vida en las vascongadas, y, por otro lado,
reflexiones, conocimientos, conversaciones interesantes y fiestas. En definitiva,
momentos que no olvidas y todo eso se convierte en relaciones que siempre perduran.
En medio de todo esto, Gespa se fue expandiendo por mi zona, llegó acariciándome
el pie con dulzura, susurrando flojito, sin hacer ruido, pero subiendo en un in crescendo
progresivo. Fui haciendo la mía sin limitarme a nada. Las primeras quedadas fueron
dulces, interesantes. Los primeros besos húmedos y con el tacto totalmente receptivo,
pero tranquilo. Y después, no quiero decir que empezara a ser un poco extraño, pero
se puede decir que inesperado.
Estábamos en una fiesta de la facultad, Lluna, Pluja y yo, cada una con sus historias.
Bien, antes de explicar lo que pasó en la fiesta, quiero hablar de mi maleta de relaciones
afectivo-sexuales, que han sido bastante desastrosas. Nunca he creído en estar con una
persona durante mucho tiempo, ni en quererla de manera incondicional y exclusiva. No
sé. Creo que es una cosa que me viene de mi familia, por los valores que nos han
enseñado. Nunca se han metido con las relaciones que he tenido y me han dejado
experimentar. Obviamente, cuando tienes entre 10 y 14 años estás inmersa en la
burbuja del amor romántico que invade las películas, las series, los libros (películas
como “A 3 metros sobre el cielo” o series como “Tiempo entre guerras”). La bomba
de los celos y la moral está ahí, solo poder querer a una persona y estar solo con ella.
Y si no, es un acto de infidelidad hacia la otra persona, una herejía de la confianza y una
justificación de rabia y violencia, tanto verbal como física.
Pues muy bien, no lo sé exactamente, pero mi primera relación sexual fue a los 16, con
un chico que me gustaba y que hacía un mes, más o menos, nos habíamos besado por
primera vez. En aquellas épocas normalmente las ‘parejas’ estaban como cuatro o cinco
meses antes de pasar a acciones más ‘íntima’, así que no se lo conté casi a nadie,
aunque vivíamos en un pueblo, y todo se sabe. La relación con este chico era extraña.
No nos considerábamos ni pareja ni nada, pero había como esas ganas (o a veces
obligación) de quedar los fines de semana, siempre en sitios donde no hubiese gente
171
normalmente, y estar juntos un rato. Tampoco era la típica historia en la que hablase
todo el tiempo con él por mensaje, ni la de decir claramente lo qué sentíamos, sino más
bien un ‘vamos haciendo y ya veremos’. Éramos dos personas que nos gustábamos, sin
compromisos de tener una relación cerrada, pues los dos sabíamos que nos gustaba
más gente y que nos liábamos con otros. Pero, al fin y al cabo, nunca nos rendíamos
cuentas y la cosa iba pasando.
En aquel momento, cuando hablaba con mis amigas ya reafirmaba mi postura. Quizás
no la etiquetaba como amor libre o poliamor o no monogamia, pero tenía claro que no
aceptaba el tipo de relaciones que muchas de ellas tenían. Aun así, nunca me he sentido
mal o cohibida de pensar de esta manera, simplemente a veces me daba mucha pereza
hablar con alguien de estos temas, porque sabía como acabaría la conversación.
Argumentos a favor y otros en contra, rematados con la frase “lo respeto, pero yo no”.
Y, volviendo al día de la fiesta de la facultad, estando con Lluna y Pluja, vi como Gespa
se besaba con Gris. ¿Mi reacción? Nada, no pasa nada. Gespa y yo nos habíamos visto
unas cuantas veces, me gustaba, pero el hecho de que estuviese con otra chica no
generaba absolutamente nada en mi o obviamente sabía que ese era el discurso que
me tenía que decir a mi misma, pero obviamente me jodió bastante. No sé explicarlo
exactamente, no era un sentimiento de ‘qué cabrón que juega a dos bandas’, sino más
bien el hecho de, “no sé, hace dos segundos estábamos tu y yo aquí y ahora tu estás
allí con ella”. Gris era de la facultad y la tenía vista y parecía que se conocían de antes
y sí, en realidad todo aquello fue como un cortocircuito mental.
172
Al final de la fiesta me despedí de él y le insinué si venía a dormir a casa. Rechazó mi
propuesta (aunque parecía que le hacía ilusión) porque había planeado al día siguiente
un viaje con sus amigos a Madrid. El punto importante fue que vi como se iba con Gris.
En ese momento, me dije a mi misma lo que me había dicho durante toda la noche:
‘Girasol, no pasa nada. Está todo bien. Parece que le gustas, sí. Acabas de ver que se
estaba liando con otra y que huye con ella, pero no pasa nada. Tu malestar no está
justificado’. Aunque al mismo tiempo también pensé que Gespa podría haber ido con
un poco más de cuidado, que sí, que quizás nos hemos visto tres o cuatro veces solo,
pero joder, un poco de cuidado.
Al día siguiente, yo volvía a casa, a Mallorca, a pasar una semana y media. Tuve un
sentimiento bastante raro de desorientación por el cuerpo, “¿qué pasó ayer
exactamente?” me preguntaba. Realmente no es que me hubiese sorprendido
tampoco, pero el hecho de que fuese Gris quien me viniese de aquella manera tan
directa y no Gespa se me hizo extraño. Llamé a Pluja, con la que tenía la mayor parte
173
de las conversaciones más políticamente interesantes del nuevo mundo y, básicamente,
me dijo lo que he terminado sintetizando de aquel fin de semana: “habla, comprende,
conoce y el miedo desaparece”.
Ese mismo día quedé con Gespa después de saber que había sobrevivido a la resaca.
Caminando me sacó el tema de Gris y, sin muchos miramientos, le dije que, si él lo
sabía gestionar, creía que para mi era una oportunidad muy buena para seguir con la
deconstrucción del amor. Aquella fue la primera vez que hablábamos claramente de
una relación no monógama consensuada.
Durante todo el tiempo que fueron pasando aquellas cosas, y sobre todo después de
la fiesta principal de la facultad, se puede decir que también nació una relación más
fuerte entre Lluna y yo. Un sentimiento de interconexión entre las dos. Al principio nos
comenzamos a llamar novias, pero ahora el sentimiento ha acabado más bien en una
fraternidad de hermana a hermana.
En este sentido, también mi visión sobre las parejas, (sobre lo que considero mi pareja,
mi novio/a), a diferencia de mi amigo o mi amiga, o a diferencia del amor entre
hermanos, u otros tipos de relaciones, ha cambiado bastante. No sé muy bien como
explicarlo, pero ya no sé diferenciar mucho lo que es un amigo o una pareja. Como he
dicho antes, son maneras de querer diferentes. Es como el sistema educativo, que
intenta calificar el nivel de conocimientos o inteligencia que tienen los niños cuando
éstos no son para nada iguales, y todos ellos tienen cualidades y habilidades diferentes.
174
autodefinición de las relaciones debería servir más para presentárselas a la gente de
nuestro alrededor y para poder desde ahí redefinirlas, que para que nos limite y tenga
el peso que han supuesto siempre. Darles otro nombre sería un punto de partida para
formar un nuevo concepto de relación dentro de nuestras mentes. Entiendo que
también el hecho de considerar a una persona X y no Y también nos ayuda a entender
mejor la relación que podamos tener, aunque la verdad es que personalmente, a mi me
da bastante… pánico. Bueno, no se si pánico, pero me pone nerviosa el hecho de
definir si aquel o aquella es mi novio/a o que es.
En este tema de definición de las relaciones he notado que el sexo juega un papel
importante. En muchos casos, una pareja que se quiere mucho pero no tienen
relaciones sexuales, tan solo son amigos, o solo pueden ser amigos. El hecho de que
para identificarse como algo más que amigos tenga que haber relaciones sexuales o
caricias y besos, a mi me tiene bastante perdida por el camino. Por ejemplo, entre Lluna
y yo hay un sentimiento enorme, y quisimos probarnos y ver como se compenetraban
nuestros cuerpos, pero la conclusión fue que bastante mal. Y en ese sentido no cambio
nada de lo que ya teníamos. Quizás si que entre la gente la defino como amiga, y, es
que realmente amiga es, obviamente, pero siento que esa palabra se queda corta, le
faltan sentimientos. La quiero mucho, no sé si como a pareja, sí como amiga o como a
una hermana.
En este tema, el planteamiento de Pluja sobre el papel del sexo en las relaciones
también ha sido una gran influencia. Él tenía muy claro que no le interesaba ni buscaba
tener relaciones sexuales, sino que simplemente gozaba con otras cosas de la vida y no
tenía la necesidad de follar, sino que tiene relaciones muy fuertes de amistad con
muchísima gente. De él he aprendido que lo importante en una relación (la que sea) es
comprender y preocuparse por los otros, dejándoles sus espacios, interesarse por lo
que les gusta, comunicarse con palabras sinceras y no obsesionarse con detalles que
no tengan nada que ver.
Siguiendo con la relación de Gespa y Gris, después del episodio de la noche anterior
narrado, y la conversación con Gespa, noté que Gris no estaba muy presente dentro de
nuestra relación, y no era que quisiese que estuviese muy presente, pero sabiéndonos
como poliamorosos, quería saber como era la relación entre ellos dos: qué hacían, si
salían, si iban de excursión, si habían hablado de alguna cosa y si a Gris le preocupaba
alguna cosa. Sabía que era una persona importante para él y simplemente me
preocupaba o me interesaba por las personas a quién él también quería. Pero cada vez
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que le preguntaba me daba respuestas ambiguas, irrelevantes, como “Gris es una
persona complicada” o “hace tiempo que no estamos así, como tu y yo”. Y claro, estas
respuestas no me resolvían muchas cuestiones. En este sentido, creo que, a veces, se
intenta, de algún modo, minimizar las otras relaciones para no herir a otras. Yo también
he suavizado alguna vez una historia, o he evitado contarlo todo, no solo con parejas
sino también con amistades. Creo que todas las partes han de saber cuanto de
importante es la otra persona para ellas, ya que como ya he dicho anteriormente, si a
mi pareja hay alguien que la quiera, valore, y se preocupe por ella, me gustaría saberlo;
tanto si es otra pareja, como si es su hermana, abuela, o una amistad. Saber que no
eres el centro de su mundo y ella/él del tuyo.
Así que sí, podríamos decir que el género y la preferencia sexual influye en la gestión
de la relación, en la confianza o la inseguridad que nos transmitimos las diferentes
personas en las relaciones. Cuando Gris vino a hablarme el primer día, el hecho de que
fuese una mujer ahora que lo pienso mejor, si que influyó, pues tuve una sensación de
comprensión, de compartir un sentimiento y de ayuda. De enterrar el sentimiento de
enemistad y celos que muchas veces nos inculcan entre las chicas. Fue muy bonito, en
el momento. Aunque bueno, después desapareció un poco.
El curso había acabado y tocaba volver a casa. Más allá de que la despedida con Gespa
no fue como me hubiera gustado, me hacia gracia volver y explicar mis experiencias a
mis amigas. En este sentido, como ya he dicho antes, no me he sentido nunca cohibida,
ya que mis amigas del pueblo ya saben como soy. Y para la otra gente, soy ‘la hippie’,
así que no intento encajar en ningún momento en “lo normal” del pueblo. Y, por otro
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lado, con las amigas de Palma y de la militancia independentista -algunas muy formadas
en términos feministas- manteníamos conversaciones más interesantes sobre la
monogamia y como nos afectaba a nosotras y a nuestro alrededor. También se lo conté
a mi madre, y ella me decía “tu disfruta y haz lo que quieras”, pero a la vez me decía
“pero esto, a largo plazo, no va bien” o “no encaja”, o “Girasol no se lo cuentes a la
abuela, que es moderna pero no tanto”.
Cuando alguna amiga mía me contaba sus dilemas internos sobre la relación con su
pareja, había veces que tenía que controlarme un poco para no comenzar a soltar el
discurso de “es que en las relaciones cerradas…” e intentar entenderla sin criticar el
sistema de relaciones afectivo-amorosas imperante. Aun así, creo que nunca podré
estar en una relación cerrada, como dice la gente normalmente, porque todo lo que sé
que comporta. No me sentiría cómoda dentro de ella. Este verano he conocido gente
y es verdad que quizás no han sido relaciones súper amorosas, pero desde el principio
ya hablábamos de la no monogamia y dejaba bastante clara mi postura y explicaba mis
experiencias. Y a partir de ahí, ya pasaba lo que tuviera que pasar.
Mi ideal sería una sociedad popular, colectiva y sin preocupaciones materiales. En cierto
sentido tiene lógica pensarla desde la no monogamia, pues la monogamia se creó para
la continuidad y la herencia de la propiedad privada. Y, en temas amorosos, que el ‘mío’
revierta su definición hacia un sentido más colectivo, más de comunidad. Que una casa
no sea solo mía y que mi pareja no suponga propiedad exclusiva.
Por ejemplo, creo que sobre todo se debería incorporar estos temas en los colectivos
anticapitalistas, porque muchos de ellos dejan a parte totalmente las relaciones
interpersonales, cuando realmente son fundamento de toda sociedad. Creo que
debemos intentar ser coherentes con nosotras mismas y trabajarnos las emociones
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contradictorias para intentar revertirlas. Deconstruirse para construirse en un nuevo
marco lleno de posibilidades, que organizadas podría llegar a ese ideal.
El feminismo está poniendo sobre la mesa todas las violencias del amor romántico de
la monogamia y de los peligros del patriarcado. Está evidenciando como todas estas
creencias tan inculcadas en la sociedad nos hieren y nos maltratan, y no nos dejan
construirnos como personas enteras, desarrollando nuestras mejores habilidades y
dejándonos ser como queramos ser. Los últimos años, al menos desde mi punto de
vista, el feminismo ha pisado fuerte a nuestro alrededor y ha llegado a todos los
discursos, desde las chicas más jóvenes, evidenciando los acosos micro-machistas (y no
tan micros), como a los abuelos y abuelas. Se ha dado la razón a las reivindicaciones de
los colectivos feministas y en muchas instituciones se está intentando incorporar la
propuesta hacia la igualdad de género total (aunque aún esté muy lejos de conseguir).
En mi caso, esta lectura feminista me la han aportado las personas que me rodean,
como Lluna y Pluja, y a otras personas, empoderadas y sin miedo a callarse. Me han
transmitido la importancia de los cuidados, de preocuparse por los otros, pero de
escuchar también tu propia voz. Más que leído, lo he aprendido en la calle.
No creo que todas las relaciones no monógamas sean feministas. Muchas de ellas
tienen muchos problemas tóxicos muy parecidos a los de las relaciones monógamas. Y
si las miras a distancia, no son tan diferentes. Discusiones por celos, mentira y
contradicciones constantes. Relaciones de poder y miedos. Bueno, ahora que escribo
esto, puede ser que todo esto esté en muchas relaciones no monógamas y feministas,
pero que la diferencia es que lo intentan combatir. Intentar relacionarse con conciencia
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de que vamos por la vía “difícil” para llegar a un punto en el que todo sea más fácil, y
que aun queda mucho camino. No podemos acomodarnos porque para hacer cambios
debemos estar atentas y ser fuertes.
Por último, decir que apostar por un modelo de relación no monógamo es una cuestión
de coherencia con el discurso que se reivindica desde el pensamiento y acción
feminista.
179
Carla
Hola, me llamo Carla, tengo 25 años y vengo de algún lugar de La Mancha, escribo
esto, no desde allí sino desde Donosti, porque hace algunos años que me relaciono de
manera no monógama y me parece bonito que alguien quiera reflejar esta ruptura con
los modelos amorosos tradicionales y dejar constancia de ello en la academia. Sobre
mí puedo decir que me considero libertaria y feminista, educadora social renegada de
mi gremio y universitaria por suerte. Vengo de una familia con no demasiadas
comodidades, pero en la que puedo agradecer que no falta de nada. Aunque he
crecido con una educación bastante normativa, desde la adolescencia comencé a
posicionarme de forma crítica con el modelo de vida que se me presentaba como único.
El amor es la piedra angular sobre la que se sustenta la base de todo nuestro sistema
social, la familia. Si pienso en la idea del amor que se presenta como ideal en nuestra
cultura, está limitada a la idea de pareja, en todo caso extensible a madre, padre, hijas
o hermanos, pero ante todo el amor enfocado a una pareja que va a satisfacer todas
tus necesidades tanto emocionales como económicas. Se entiende por amor
exclusividad sexual, posesión del tiempo y hasta de la voluntad de la otra persona (por
amor de pareja, porque no es así con el amor referido a madres, hermanos…). Se
idealiza una relación consistiendo en estar juntas y bajo estas condiciones hasta la
muerte, como juran muchas al casarse. En términos generales, yo la definiría la
monogamia como un modelo de relación afectivo sexual de dos personas, con
exclusividad sexual y emocional, aunque esta última algo menos limitada que la sexual.
En realidad, es más bien todo un sistema de relaciones que dicta a quien puedes amar
en tu vida y en que grado, a quien no debes amar en absoluto, y establece cual será la
única persona en tu vida con quién puedes tener relación sexual.
Y si pienso en los medios peor aún, en la televisión o se idealiza al máximo esta idea
normativa en nuestra cultura o se satiriza todo tipo de actitudes de mierda, desde celos
a todo tipo de actitudes machistas, que en mi opinión no sirven más que para normalizar
situaciones de violencia. Pero si hablamos de música es ya lo peor, quizás porque el
mensaje es más explícito que en los medios audiovisuales donde el mensaje es más
simbólico, en la música puedes escuchar burradas de todo tipo, están plagadas de
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dependencia, posesión, relaciones súper idealizadas, justificación de celos, hasta de
deseos de matar a la persona que se ama por que se ha ido de tu lado al estilo Loquillo.
En mi opinión podría calificarla de una gran mentira idealizada que niega muchos
aspectos de nuestra naturaleza y personalidad. Me viene a la cabeza como ejemplo la
típica familia con sus roles claramente definidos y donde el más mínimo cambio
desestabiliza por completo la estabilidad familiar, donde ambas personas de la pareja
pueden estar manteniendo relaciones sexuales con otras personas en secreto, pero en
cuanto esto sale a la luz se desequilibra todo, mientras el día de anterior estaba todo
sucediendo en perfecto equilibrio.
En mi experiencia las primeras veces que escuché hablar de relaciones “diferentes” fue
en contextos libertarios, y la verdad, sigue siendo donde más escucho o leo que se
cuestiona el modelo de relaciones monógamas es en este ambiente; últimamente
también quizás también en personas o colectivos feministas, pero menos. Si hago
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memoria, yo diría que hace unos ocho años, cuando surgió mi preocupación por este
tema, no encontré lecturas que sirvieran para apaciguar mi curiosidad, y que durante
muchos años eran muy pocas las personas con las que más o menos coincidía en puntos
de vista sobre el tema. Creo que últimamente coincido con más gente que se relaciona
de maneras diversas (no monógamas) que hace unos años. Ahora hay fanzines,
colectivos que sirven como espacio de debate, o que escriben o traducen textos que
plantean y reflexionan acerca de relaciones no monógamas. Hay teoría porque hay
personas que se lo plantean. Estoy segura de que hace unos años, cerca del 2010, este
material en internet o estos colectivos no existían porque realmente me esforcé en
buscar lecturas e información relativas al tema y no las encontré. Además, recuerdo
sentirme todavía más equivocada de lo que ya me sentía con respecto al tema, pues
buscada consuelo y comprensión en la literatura libertaria, no la encontré. Así que me
parece importante que haya cada vez más teoría porqué sirve de referente para quienes
comienzan a plantearse modelos de relación nuevos.
En cuanto a los medios, en series o películas comerciales no recuerdo haber visto nunca
un tipo de relación diferente a la normativa que me sirviera de ejemplo o referente,
pero es cierto que no suelo ver mucho la tele ni soy muy de ver películas o series. En
cuanto a música a parte de alguna canción de punk/ska dentro del ámbito libertario, en
contextos comerciales no es nada habitual encontrar letras que hagan referencia a un
modelo diferente de relación. Aún así, me vienen a la cabeza dos temas comerciales
del año pasado, uno de Shakira diciéndole a un tipo que lo quiere mucho pero que no
es de ni de el ni de nadie; y otro, del machirulo de Maluma diciendo que si Ella se va
con otro, serán felices los cuatro (dando por hecho que serán cuatro para satisfacer su
ego de macho, y no 3 o las que sean), y que agrandarán el cuarto. Este tipo de discursos
evitan la reflexión profunda pero, parece que algo diferente quiere empezar a hacerse
hueco fuera del “gueto” anarquista o feminista. Como siempre, amenazando de que
sea un cambio turbio en lugar de positivo.
Y dentro de éste último tipo de relaciones, que es de la que nos interesa hablar ahora,
en mi experiencia el mayor reto ha sido ir descubriendo a base de ensayo-error cómo
conseguir estar bien teniendo relaciones sexo-afectivas con varias personas sin que
ninguna se sienta dañada y asumir bien todas las gestiones emocionales con las que no
estamos acostumbradas a lidiar. En primer lugar porque son muchos años de educación
turbia en nuestra contra; por ejemplo, estamos acostumbradas a ser el centro de la vida
de una persona -tu pareja-, y asumir que somos una más entre tantas amadas o entre
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tantas deseadas no siempre es fácil, hay que lidiar con frustraciones y rabietas a las que
estamos acostumbradas a dar vía libre. Es como si de pequeña no te enseñaran a no
montar un espectáculo de llantos cada vez que no te compran chucherías, y aún encima
solo recibieras mensajes de que la chuchería debe ser tuya, de que todas las niñas
tienen su chuchería y sobre lo rico que está el azúcar de la chuchería, es más, cuando
se lo comentas a tu madre/amiga/prima ésta te dice que es normal el pollo que acabas
de liar.
La principal diferencia entre una persona que nunca se ha planteado este tipo de
relación o no está dispuesta a gestionarse las tensiones que provoca romper lo
normativo y yo, es que yo en mi manera de vivir el amor no creo que el querer a una
persona implique querer menos a otra. Para mí todo esto empezó cuando estaba a
punto de cumplir 18 años, yo tenía una relación monógama desde los 14 años con un
chico encantador al que quería muchísimo. La cosa fue que a los tres años y poco de
empezar la relación, yo le puse los cuernos con un amigo nuestro, uno de nuestros
mejores amigos. Yo mantuve el secreto mucho tiempo, además vivíamos en ciudades
diferentes por lo que me era relativamente fácil esconderlo. Aquello no cambiaba nada,
yo volvía todos los fines de semana a mi ciudad ya que verle era una de las grandes
prioridades de mi vida. Fue ahí cuando me di cuenta que podía querer a dos personas
a la vez, es más, que al amigo con el que estaba comenzando una relación sexo-afectiva
realmente ya lo quería de antes, y por eso era uno de mis mejores amigos. Ahí fue
cuando por primera vez vi lo absurdo que era la situación. Me di cuenta que no era el
acto en sí el que podía romper la relación, ni la cuestión de cómo yo repartía mi tiempo
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entre las personas, era el significado que tanto mi novio como el resto del mundo le iba
a dar a lo que yo estaba haciendo.
Básicamente creo que la diferencia entre mis relaciones y las que me rodean es la
lección que aprendí ahí, que yo pienso que el amor no es excluyente, es decir, que por
enamorarte o mantener relaciones sexuales con otras personas no afecta en absoluto
al amor que yo sienta hacia mi hermano, mi madre, mis amigas o cualquiera de mis
relaciones sexo-afectivas. Yo las quiero a cada una de ellas por unas razones concretas
y diferentes, y nadie puede sustituirlas. También veo la diferencia de que yo doy esa
libertad de sentir y de repartir el tiempo de cada uno como quiera y a la vez exijo lo
mismo para mi. A veces pienso, y si esta persona tiene un accidente y muere mañana,
¿de verdad he sido yo la que le ha privado de pasar un rato de puta madre con X que
se que le apetecía un montón? ¿De verdad me cambia tanto a mí que esté en la cama
con X en vez de echando una cerveza con Y? Es cierto que es más fácil la gestión si las
relaciones sexo-afectivas no comparten los mismos espacios, porque hay menos cosas
que gestionar y no hay que lidiar con los egos.
Y bueno, a parte de eso, una razón importante por la que me gusta relacionarme así es
porque de esta manera consigo mantener mi independencia. Intento no dejar de hacer
las cosas que hacía antes de conocer a alguien de quien me he enamorado y con quien
estoy compartiendo mucho tiempo, cosa que normalmente no se hace e incluso se
exige a la otra persona que haga las cosas que te gustan contigo; y si luego se da una
ruptura tradicional, la gente no sabe que hacer con su vida, después de no sé cuantos
años haciendo solo cosas con su pareja. Esa es otra diferencia, desde que me relaciono
de esta manera no tengo “rupturas” de relación, de las que lo dejas y ya no te hablas
con esa persona, o la aborreces. Ahora los amigos que tengo se acercan y se alejan
como cualquier otra amiga con la que no tengo relaciones sexuales, pero follamos
cuando nos vemos. Ahora hacemos esto juntas, ahora seguimos nuestros rumbos
separadas pero nos visitamos, pasamos X tiempo juntas, luego seguimos nuestros
respectivos caminos, convivimos unas semanas, si se discute demasiado cada pues una
‘pa su casa y ya nos veremos…’ así, pero sin perder la relación ni el contacto. En fin,
como haría con cualquier amiga con la que no tengo relaciones sexuales, con quien me
puedo picar, enfadar, alejar o acercar sin vivirlo como una “ruptura” o sin “romper la
relación”.
Las primeras veces que me planteé esto fue mientras vivía la situación que he relatado
antes, pero aún así el desenlace fue fatal. Le confesé a mi novio que le ponía los cuernos
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con nuestro amigo y lo dejamos. Estuve súper triste mucho tiempo y le eché de menos
un montón mientras comenzaba otra relación monógama con este amigo (que luego
resultó ser un machirulo que te cagas), además de haber hecho muchísimo daño al
chaval que era encantador. Mi conclusión fue que lo había hecho fatal, que había sido
muy egoísta y que todos estos pensamientos solo me habían servido para hacer las
cosas mal. Incluso más tarde, cuando identificaba el tufillo machista que desprendía mi
nuevo novio, me decía a mi misma que me lo había buscado y que me lo merecía por
puta (con perdón de mis compañeras, en esa época lo relaté así tal cual en una libretita
donde escribía mis cosas). Aún así, algo había cambiado en mi forma de pensar porque
a esta segunda relación no monógama, que duró desde los 18 a los 21 años, no le
llegué a llamar nunca novio, siempre lo presentaba como mi amigo o colega, a veces
como éramos estudiantes y vivíamos con otros colegas me refería a todos como
compañeros de piso.
Si me pregunto cuáles han sido los puntos de inflexión en este devenir no monógamo,
identificaría claramente el momento en el que yo rompo la relación con mi primer novio
y comienzo a cuestionarme que la monogamia para mí no tiene sentido. Y, un segundo
momento sería cuando rompo con mi segunda pareja y decido no tener más relaciones
monógamas. Desde entonces hasta ahora me mantengo en esta etapa de
experimentación a base de ensayo-error donde de momento me siento libre, querida
y a gusto, donde siento que si alguien está compartiendo su tiempo conmigo es porque
le apetece, y no por que le obligue o le haga chantaje emocional para que lo haga.
Pero desde que decidí empezar a relacionarme de esta manera lo más difícil ha sido
explicar mi forma de relacionarme a personas con las que tenía relaciones afectivo-
sexuales y que nunca habían tenido relaciones no monógamas. Desde que tomé la
decisión de tener relaciones no monógamas he sido siempre clara con mi manera de
relacionarme; siempre han sido relaciones abiertas y pactadas. Aunque he de decir que
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hay quien lo ha entendido y aceptado, pero también hay quienes no, por lo que la
solución ha sido tomar distancia, pues yo ya no acepto volver a relacionarme de manera
monógama. He de decir que esto ha sido lo más parecido a una ruptura que he tenido
desde entonces. También pienso que, si sus opciones son quererme para ellos solos o
no quererme, tanto no me querrán.
De esta manera hace ya años que solo me relaciono con personas que acceden a
relacionarse de una manera no monógama conmigo. Relacionarse así te da más libertad
y supone tener mejor rollo con el resto de tus relaciones. De hecho, hay gente que no
te lo esperas y te sorprende gratamente y en cambio otras personas que en principio
están más trabajadas y que tienen el discurso, son los que, a veces, peor lo llevan; como
el libertario que se sabe la teoría de memorieta se te pone celoso… hay que ver como
son las cosas. A mucha gente le sorprende hasta el punto de decirme que estoy loca o
de que lo que pasa es que no amo de verdad, pero se equivocan, lo que no tienen es
valor a probar y hablan de cosas que no han experimentado. Sin embargo, cuando son
amigos con los que ya tenía una estrecha relación antes de comenzar a acostarnos, se
me hace más cómodo y sencillo que me entiendan, pues ya sabían de antes la forma
en la que siento yo el amor y gestiono mis relaciones.
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Para mí rechazar el concepto de pareja me ayuda a gestionar mis relaciones, pues un
amigo siempre entiende mejor que no le des todo tu tiempo que una pareja. En este
sentido, la mayor contradicción que he tenido es estar viajando con un amigo y que
otro quisiera venir a visitarme justo cuando yo bajaba al cumpleaños de otra amiga. Le
tuve que explicar que el venía a verme a mi y que yo iba a estar con más gente y que
no quería que se sintiera desplazado si no le daba todo el tiempo o atención que quería.
En el momento le dolió un poco, pero un año después me dijo que había agradecido
mucho esas conversaciones, pues me dijo que dentro de lo que cabe le hice sentir que
me importaba como se sintiera, y por tanto cuidado y querido.
Considero que el papel del feminismo en mis experiencias ha sido importante, pero
diría que más mi militancia o conciencia libertaria. Me he criado en una familia donde
mi padre se fue de casa y mi madre quedó destrozada al ver como sus sueños de familia
feliz se venían abajo. Podría decir que aquel acontecimiento me hizo pensar que yo no
podía depender de una sola persona para ser feliz, cosa que a las mujeres nos han
metido por vena desde que somos pequeñas. También me hizo comprender que esa
persona podía cambiar su rumbo, y que de hecho es libre y debe estar en su derecho
de hacerlo cuando quiera. Sobre el feminismo podría decir que ha sido una influencia
trasversal, desde antes de empezar mis preocupaciones por las relaciones afectivo-
sexuales yo ya me consideraba feminista y tenía cierta información sobre el tema, por
lo que mi análisis de las dependencias, la exclusividad sexual o el romanticismo se ha
visto influenciada por mis ideas a cerca de mi liberación como mujer y el rechazo a los
roles tradicionales.
El feminismo es uno de los movimientos que más está criticando uno de los aspectos
negativos de las relaciones normativas, las consecuencias de lo que últimamente se le
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llama amor romántico; ya sea por que reproduce cánones opresivos para las mujeres o
por cuestionar que el amor sea la aspiración de vida de toda mujer. Además, creo que
la sororidad entre mujeres hace más fácil el clima de relaciones no monógamas. Sin
embargo, pienso que es el movimiento libertario quien está tomando la iniciativa a la
hora de reflexionar o desarrollar estos nuevos modelos de relaciones y no solo en
términos de relaciones de género y poder (que también), sino en términos más amplios
de libertad; quiero decir, no solo porque nos perjudique a las mujeres, sino porque
coarta la libertad de una persona, sea o no la corporalmente privilegiada en otros
aspectos.
Una de las cosas en las que veo la influencia del pensamiento libertario es que ante
todo no me considero nadie para decirle a otras personas cómo se tienen que
relacionar. No considero que mi manera de relacionarme sea mejor que otra, pero me
parece interesante que se fomenten los debates y espacios de reflexión sobre este tipo
de relaciones; que a mí personalmente, me está ayudando a sentirme más libre y menos
dependiente emocionalmente de otras personas (lo que confluye en objetivos con el
feminismo).
En un futuro me imagino viviendo en comunidad, con otras compañeras con las que
tenga relaciones afectivas, sexuales, o afectivo-sexuales, mi ideal sería tratar a todas
como se trata a las amigas: que vienen, se van, andan con unas, con otras, pero tú las
quieres igual y siempre es una alegría recibirlas. El cambio necesario para poder llegar
a ello sería una expansión de modelos de relación no monógamos, pues cuanta más
gente abrace esta forma de relacionarse más probabilidad de vivir a gusto relaciones
de este tipo. La legalización sería un paso ya que lo que no tiene sentido es que
legalmente no puedas relacionarte de esta manera, que tengas que elegir una de las
personas con quien te relacionas para poder pedir una baja en el trabajo si tienes que
cuidarla si está enferma en el hospital, por ejemplo. Pero realmente no creo que sirva
para hacerlas más vivibles o viables, pienso que si son vivibles y viables es por que
nosotras las hacemos posibles saliéndonos del camino que nos habían preparado.
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