Título: «Gracias a mamá»
Autora: Clara Perez
3 personajes:
1. Carmen: Madre dedicada a educar a su hija.
2. Susana: Hija de Carmen.
3. Fernando: Entrevistador.
ACTO I
Ambientación: Comedor de la casa.
Introducción: Susana está al teléfono mientras ambas comen el
almuerzo, no mira a su madre, solo a la pantalla del móvil.
Carmen (Hablando animadamente): No vas a creer lo que compré
en el mercado. Encontré una oferta buenísima de vestidos hechos con
tela reciclada ¡Te van a encantar!
Susana (Murmura sin despegar la vista del móvil): ¡Qué bien! Más
estropajos para mi armario
Carmen (Alzando la voz disgustada): ¡Mírame a la cara mientras
estamos conversando! Esas son normas del buen hablante y buen
oyente. Estropajo es lo que deberías usar para lavar la loza como te
pido y nunca lo haces.
Susana (Mirando a su madre con molestia): ¿Por qué debo lavar la
loza? Eso se llama esclavitud.
Carmen (Desaprobando con la cabeza): No es esclavitud hija, es
responsabilidad. Si quieres tener derechos, debes cumplir tus
deberes.
Susana (Diciendo con ironía): Tu deber es darme de vestir y llevo
meses pidiéndote un par de pantalones de la tienda de la esquina.
Pero lo que me traes son vestidos de tela que nadie sabe de dónde la
han sacado.
Carmen (Decepcionada): ¡Qué mal agradecida eres! Sabes muy bien
que no tenemos recursos para derrochar en ropa de buena marca,
aun así hago el esfuerzo de siempre comprarte cosas lindas que estén
dentro de nuestro presupuesto. Por supuesto que cumplo mis deberes
como madre y por eso tengo todo el derecho de exigirte que cumplas
los tuyos.
Susana (Con expresión de fastidio): Como digas madre.
Carmen (Levantándose de la mesa): Ve a estudiar, haz tus deberes
antes de las 4:00 de la tarde, recuerda que debes ir a casa de tu
abuela a llevarle su medicina y es mejor esperar a que te esperen.
Susana (Bostezando): Pero mamá, la maestra jamás revisa las
tareas, solo las manda por molestar.
Carmen: No importa si no las revisa, debes estudiar si quieres ser
exitosa en el futuro. Una buena profesión te ayudará a conseguir el
mejor empleo, así tendrás mucho dinero y podrás comprarte todo lo
que yo no puedo darte.
Recoge la vajilla, limpia una lagrima que quiere salir de sus ojos y se
aleja con tristeza.
ACTO II
Ambientación: Oficina con un escritorio y dos sillas. Sala de espera
con una silla
Introducción: Ya siendo mayor, Susana se encuentra en la sala de
espera con documentos en sus manos. Fernando llega y se sorprende
al verla.
Fernando (Mira su reloj): Buenos días ¿Vienes por la entrevista para
el empleo?
Susana (Se levanta y estrecha la mano de Fernando): ¡Así es! Mucho
gusto, soy Susana.
Fernando (Señala su oficina y la deja pasar): Soy Fernando. Aun es
un poco temprano, había programado las entrevistas para las 8:30.
Susana (Respondiendo con orgullo): Es mejor esperar a que te
esperen.
Fernando: Excelente forma de pensar, en nuestra empresa
premiamos la puntualidad. Permíteme por favor tu hoja de vida para
leerla.
Susana (Entregando los documentos que llevaba en sus
manos): Aquí mi hoja de vida, y estos son certificados de los cursos
que he realizado.
Fernando (Asombrado mientras lee): Eres una chica muy preparada,
pareces estar muy capacitada para el empleo.
Susana: Los estudios son importantes para tener éxito.
Fernando (Con una sonrisa): Estoy de acuerdo. Estamos buscando a
alguien que organice nuestros archivos, pero según tus estudios
mereces un puesto mejor. ¿Te interesaría trabajar con nosotros en el
área de economía? Tendrías muchos beneficios, todos los derechos
que por ley se dan a nuestros trabajadores.
Susana (Entusiasmada): ¡Por supuesto! ¿Cuáles serían mis deberes?
Suena el teléfono de Susana, ella lo coloca en silencio y vuelve a mirar a
Fernando.
Fernando: ¿No vas a contestar?
Susana: Ahora no, estoy hablando con usted.
Fernando (Toma una planilla y se la entrega a Susana): Aquí verás
los deberes y derechos del empleo. Léelo, fírmalo y comienzas el
lunes. Mis felicitaciones y admiración para la universidad que formó a
una chica tan preparada y educada.
Susana (Con una enorme sonrisa): La universidad solo me enseñó
teorías. Toda mi educación viene de casa. Las felicitaciones y mi total
admiración son para mi madre.
FIN
Título: “Se gana más con una gota de
miel, que con una gota de hielo”
Autora: Clara Pérez
4 personajes
1.- Melisa: Chica que piensa que todo lo merece.
2:- Melanie: Chica considerada y bien educada.
3.- Fernando: Padre de Melisa Y Melanie.
4.- Janeth: Madre de las chicas.
Ambientación: Cocina de la casa, donde hay una mesa para tomar
el desayuno.
Introducción: Janeth prepara el desayuno para la familia cuando
entra Melisa, sentándose en la mesa para esperar la comida.
Melisa (tomando un mandarina del centro de la mesa y comenzando
a quitar la cáscara): Mamá el sábado quiero ponerme mi pantalón
negro, lávalo que está sucio y si no lo haces con tiempo tendré que
ponerme otra cosa.
Janeth (sin dejar de hacer la comida): Melisa, la lavadora no tiene
mi nombre, tú estás grande y si necesitas el pantalón, lo buscas, lo
lavas, te aseguras de que para el sábado estará listo y podrás usarlo.
Melisa (molesta): ¿Mamá pero que te cuesta? lávalo, tu eres la
madre a ti te toca hacer esas cosas.
Janeth (sonriendo irónica): Pues si no lo lavas, ve pensando que otra
ropa te vas a poner, porque ya te dije que no.
Entra Melanie sonriente.
Melanie (acercándose a su madre para darle un beso antes de
sentarse): Buenos días, mami, ¿sabes dónde está mi camisa blanca?
La quiero planchar porque la usaré el fin de semana ¿tienes idea?
Sino yo la busco, no hay problema.
Janeth: Sí sé dónde está, en el cuarto de planchado, pero no te
preocupes hija, yo la plancho y la pongo en tu armario.
Melisa (molesta): ¿Cómo que la planchas? ¿A ella le vas a planchar
la camisa y a mí no me puedes lavar el pantalón?
Janeth (sonriendo): Así es Melisa, a ella si le voy a planchar a
camisa.
Melisa: Mamá eso es favoritismo, que clase de…
Fernando (interrumpiendo la conversación): Buenos días familia
¿cómo amanecieron?
Melanie: Bien papi. Oye, quería pedirte un favor, el sábado voy a
reunirme con unas amigas, les dije que fuera a la hora en que vas
por la compra ¿para ver si me puedes llevar hasta el centro comercial
al que vamos?
Fernando: Claro hija, me queda en el camino, yo te llevo.
Melisa: A mí me tienes que llevar en la noche a casa de mi amiga,
vamos a salir y no te puedes acostar temprano para que me lleves.
Fernando (molesto por el tono de su hija): No me voy a desvelar
para llevarte a ningún lado, llama un taxi de confianza y que te lleve.
Melisa: ¿Tú también tienes favoritismo por Melanie? A ella si le van a
planchar la camisa, la vas a llevar al centro comercial ¿y yo? ¿qué me
pudra?
Janeth (sentándose al lado de sus hijas): Nadie quiere que te
pudras, pero debes aprender la importancia de saber pedir las cosas,
tú no puedes jugar con el tiempo de los demás, ni exigir a otros que
hagan lo que quieras. Tu exigiste que yo te lave un pantalón, tu
hermana me pidió su camisa para plancharla ella, sabe pedir mejor
que tú las cosas.
Fernando: Así es, y tu hermana ajustó su compromiso a la hora en
que sabe que yo tengo que salir, tú piensas que tengo que dejar de
dormir para cumplirte un capricho. El día que aprendas a no abusar,
a pedir por favor y a preguntar si la gente puede hacer las cosas, ese
día conseguirás que todos tengan más disposición de ayudarte.
Melisa (pensándolo un momento): Tienen razón, he sido muy
grosera, mami yo lavo mi pantalón y no te preocupes papi, llamo un
taxi y la próxima vez pregunto.
Fernando: Me alegra que lo hayas entendido hija.
Fernando se acerca a su hija besando su cabeza y abrazándola.
FIN
Título: «Un macho muy dócil»
Autora: Clara Pérez
3 personajes:
1. Fausto: Hombre machista
2. Cantinero: Compadre de Fausto.
3. Mara: Esposa de Fausto.
Único acto
Ambientación: Una cantina
Introducción: El cantinero se encuentra limpiando las mesas de la
cantina que aún se encuentra cerrada, cuando llega Fausto muy
animado.
Fausto (Hablando alto y muy animado): Hola compadre ¿Cómo me le
va? Sírvame una copa que tengo la garganta seca.
Cantinero (Haciendo cara de pocos amigos): Compadre son las 11
de la mañana, la cantina está cerrada ¿no ve que estoy limpiando?
Fausto (burlándose de su compadre): Compadre parece una vieja
limpiando mesas, contrate una mujer que limpie, los hombres no
estamos para trapear.
Cantinero (sonriendo con desgano): Déjese de hablar estupideces
compadre, que en el pueblo se dice que usted hasta tiende las camas
cuando la comadre se pone fuerte.
Fausto (poniendo cara de impresionado): ¿Quién dijo eso? Yo soy un
macho compadre, yo no hago cosas de viejas, eso de limpiar y oficios
es para ellas, para eso las trajo Dios al mundo, pues ¡para servirnos!
Cantinero (desaprobando con la cabeza): Usted finge haberse
quedado en el pasado compadre, ahora con eso del feminismo y la
igualdad, la mujer limpia si quiere, sino, pone al marido, como lo
ponen a usted.
Fausto (molesto): Mire compadre, mejor sírvame un trago y deje de
estar repitiendo los chismes del pueblo, en mi casa mando yo, y si mi
mujer no le gusta, se aguanta, cuando una mujer se casa, sabe que
tiene que obedecer al marido, Sino que se quede vistiendo santos.
Cantinero (riendo ya con más ganas): Como habla estupideces
compadre, seguro que viene a gastarse el dinero del mandado, yo no
quiero problemas con la comadre Mara, así que mejor vaya a hacer
su mandado y no venga a gastarse la plata aquí.
Fausto (subiendo el tono de voz): ¿Y quién le dijo a usted que Mara
puede decirme que hacer con el dinero? Usted si se nota que su
mujer lo trae con la cuerda bien corta compadre, lo compadezco.
Cantinero (burlándose): Si compadre, como le digo pues, mi mujer
me trae bien sometido, al menos no me pega, eso hay que
agradecerlo.
Fausto: Sírvame el trago pues ¿Va a pasar toda la mañana diciendo
sandeces en vez de servirme?
Cantinero: Bueno compadre, pero no me hago responsable, si la
comadre se molesta, usted se echa la culpa.
El cantinero sirve el trago y cuando ya lo acerca a Fausto entra una
mujer gritando su nombre.
Mara (Gritando y en tono amenazante) ¡Fausto! ¿Me puedes decir
qué demonios haces tú en la cantina?
Fausto (petrificado y con los ojos muy abiertos por el asombro, aún
de espaldas contesta en voz muy baja) Amor ¿Qué haces aquí?
Mara (sin dejar de hablar fuerte y muy molesta): Eso pregunto yo,
¿Qué haces tú aquí? Yo te mande a comprar la comida para los
cochinos, y en la casa hay una ruma de platos que lavar y hay que
limpiar el patio, ¡Qué bello! Y el señor perdiendo el tiempo.
Fausto (tratando de recuperar la dignidad): Bueno amor, pero tú no
haces nada, podías lavar los platos al menos.
Mara (indignada): ¡¿Qué?! ¿Qué dijiste Fausto? Y usted compadre de
alcahueta
Cantinero (excusándose): No comadre a mí no me meta, yo estaba
limpiando la cantina y el llego solo aquí.
Mara: Te pregunte ¿Qué dijiste fausto?
Fausto (asustado): Nada mi amor.
Mara (Tomando su cartera y comenzando a golpear a Fausto) Párate
de ahí y vamos a la casa, sinvergüenza, ya vas a ver cuando
lleguemos, ¡muévete!
Fausto se levanta tratando de cubrirse de los golpes de Mara y el
cantinero riendo los ve alejarse.
Cantinero (Gritando para que Fausto lo escuche y riendo a la vez):
Así es compadre, no se deje que usted es el que manda ¡es un
macho!
FIN
Título: «La domestica metiche»
Autora: Clara Pérez
4 personajes:
1. Yuri: Domestica metiche
2. Orlando: Dueño de la casa.
3. Felicidad: Dueña de la casa.
4. Zaida: Hija del matrimonio.
ACTO ÚNICO
Ambientación: Casa de la familia.
Introducción: Yuri limpiaba los muebles de la casa cuando Orlando
llega a pedirle un café.
Orlando: Buenos días Yuri, tráeme un café por favor.
Yuri: Buenos días señor, le traeré un té, la cafeína hace daño.
Orlando: Yuri, no quiero té, te pedí un café.
Yuri: Por eso, pero como el café es dañino para la salud, yo le traeré
un té, es más saludable. No se hable más, ya vengo con su té.
Orlando (molestándose): Yuri no quiero un té, ve a la cocina y
tráeme un café.
Yuri (haciéndose la ofendida): Ok, no se altere, le traigo su café,
pero cuando empiece a sentirse mal, no diga que no se lo advertí.
Uno aquí trata de ayudar pero…
Orlando (interrumpiendo molesto): Yuri ¡el café!
Yuri: Ya voy, ya voy, que falta de paciencia.
Yuri sale a buscar el café y Felicidad entra aun sacando la pereza de su
cuerpo y bostezando.
Felicidad: Buenos días amor ¿Cómo dormiste?
Orlando (irónico): No muy bien roncaste toda la noche.
Felicidad (ofendida): ¿Yo roncando? Orlando pero si yo no ronco.
Yuri entra con el café en la mano y se lo entrega a Orlando sin ningún
cuidado para meterse en la conversación.
Yuri: ¿Qué no ronca dice? Señora si usted duerme en ese cuarto y
uno cree que hay un oso dentro.
Felicidad: Yuri ¿A ti quien te preguntó?
Yuri: Nadie, pero como soy testigo, opino
Orlando: Yuri ¿por qué no vas a ver si estacione bien el auto? y si no
es así, ponlo en un buen lugar.
Yuri: Señor, yo no sé manejar
Orlando: No importa, has lo que te digo y sal de aquí por favor.
Yuri (caminando hacia la salida): No agradecen, uno los quiere como
si son de su familia y ellos mal agradecidos, no agradecen.
Yuri sale del lugar y felicidad toma la taza de café de Orlando y
comienza a tomársela, mientras este la mira sin parpadear.
Felicidad: ¿Y Zaida aún no se ha levantado?
Orlando: No, Zaida siempre ha sido muy perezosa, pero
últimamente duerme mucho más que de costumbre.
Felicidad: ¿Estará enferma?
En ese momento aparece Zaida
Zaida (lanzándose en un sofá con cara de sueño): ¿preguntaban por
mí?
Felicidad: Hija ¿estas enferma? Duermes mucho.
Zaida: No mamá no estoy enferma, es normal, estoy cansada.
Yuri que había estado escuchando entra de nuevo.
Yuri: Claro que es normal, en su estado se duerme mucho.
Orlando: ¿Cuál estado?
Yuri: Ah ¿pero es que no saben?
Zaida (Algo nerviosa): Yuri cierra la boca que nadie está hablando
contigo.
Felicidad: Orlando te pregunto ¿qué estado, Yuri?
Yuri: Señorita Zaida y ¿para cuando va a dejar la noticia? Sus padres
tienen derecho a saber que serán abuelos.
Orlando y Felicita (a la vez): ¡¿Qué seremos qué?!
Zaida se levanta del sofá y sale rápidamente, mientras sus padres van
detrás de ella ordenándole que se detenga y explique, Yuri se queda
sola en el salón hablando en voz alta.
Yuri: A mí no me gusta el chisme, ni meterme donde no me llaman,
soy muy discreta, pero esa niña tenía que hablar.
FIN
Título: «Acusar sin pruebas»
Autora: Silvina Carrasco
6 Personajes:
1. Nico: Niño de unos 8 años. Es quién va a darle una lección
a su familia, siendo el menor de todos.
2. Mónica: Es la madre de la familia.
3. Hugo: Padre de la familia.
4. Luis: Hermano de Nico. Niño de unos 10 años.
5. Camila: Hermana de Nico. Adolescente de unos 13 años.
6. Jorgelina: Hermana de Nico. Adolescente de unos 17 años.
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Jorgelina,
Camila, Luis, Nico y Hugo.
Escenario: Una cocina muy amplia, típica de una familia con muchos
integrantes: cosas y utensilios por todas partes, una gran encimera,
una mesa grande con seis sillas, un refrigerador, una lavadora de
ropa y un cesto con ropa al lado.
Introducción: Es un típico día en la casa de esta familia, en la que
es una costumbre de todos criticarse y acusarse.
Hugo, Camila y Luis están en la mesa: Hugo lee una revista, Camila y
Luis desayunan. Mónica prepara comida en la encimera. Entra Jorgelina
furiosa.
–Jorgelina: ¡Camila devolveme ya mi suéter verde!
–Camila: ¿Qué decís nena? ¡Yo no tengo nada tuyo!
–Jorgelina: ¡Mamá! decile que me lo dé, siempre me saca la ropa
sin permiso.
–Camila: ¡Yo no te saqué nada!
–Jorgelina: Estoy segura de que fuiste vos.
–Luis: (Contribuyendo a que siga la pelea) Si Jorgelina, fue Camila,
yo la vi.
–Camila: No mientas Luis. ¡Mamá, qué no mienta!
–Luis: Yo te vi. Ayer lo estabas sacando a escondidas de su
habitación.
–Jorgelina: ¡¿Viste?! ¡Yo sabía que habías sido vos!
–Mónica: ¡Bueno, basta, la cortan! (Tomando un suéter verde del
canasto de ropa sucia) ¿esto estás buscando?
–Jorgelina: (Avergonzada) Si.
–Mónica: Lo dejé acá hace una semana. Si me hubieras obedecido
cuando te dije que lavaras la ropa lo habrías encontrado antes.
–Camila: (A Luis) ¿Así que me viste sacarlo a escondidas ayer? ¿Ves
que sos un mentiroso?
–Mónica: Bueno, basta.
(Entra Nico a punto de llorar con una cajita vacía en la mano.)
–Nico: ¡Mamá, alguien sacó el anillo que me regaló la abuela!
–Mónica: ¿Quién sacó el anillo?
–Jorgelina: (Mirando a Luis) Mmm… por acá alguien estaba
buscando cosas para vender y comprarse una Play.
–Luis: Ayer la vi a Jorgelina en actitud sospechosa revisando tus
cosas Nico.
–Hugo: Chicos, es serio, ¿quién agarró el anillo?
–Nico: (Con rostro triste) Mamá, es el recuerdo más importante que
tengo de la abuela…
–Mamá: No te preocupes, cuando vuelvas de la escuela lo vamos a
buscar. Ahora todos a la escuela que se hace tarde.
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Hugo,
Jorgelina, Camila y Luis.
Escenario: La misma cocina del Acto I.
Camila y Jorgelina conversan en la mesa.
–Jorgelina: Pobrecito Nico, está re triste desde que desapareció su
anillo… Yo estoy segura de que fue Luis; está como desesperado por
conseguir plata para esa consola de juegos y todos sabemos que el
anillo de la abuela vale mucha plata.
–Camila: Para mí más que por el valor económico, desapareció por
el valor sentimental.
–Jorgelina: ¿Qué querés decir?
–Camila: ¿Viste lo nerviosa que se puso mamá cuando Nico dijo que
el anillo había desaparecido? Enseguida cambió de tema y nos mandó
a la escuela.
–Jorgelina: ¿Decís que mamá se lo robo?
–Camila: No diría robó, pero mamá nunca entendió por qué la
abuela le dejó el anillo a Nico y no a ella que era su hija.
–Jorgelina: Papá tampoco estuvo nunca de acuerdo con que un
nene tan chiquito tenga algo tan valioso.
–Camila: Por ahí se pusieron de acuerdo y decidieron guardarselo
hasta que sea más grande.
–Jorgelina: No sé, para mi fue Luis… ¿Buscamos en sus cosas?
–Camila: Vamos.
(Jorgelina y Camila salen de escena. Luego de un momento, entran
Hugo y Mónica charlando.)
–Mónica: … es que cuando mamá vivía, Jorgelina siempre le pedía
ese anillo cuando tenía una fiesta, y viste lo coqueta que es, le
encantan los anillos, los aros, las pulseras… Por ahí le combinaba con
algún vestido y lo sacó para usarlo.
–Hugo: Aunque es verdad que Luis está obsesionado con esa Play, a
mi me pidió plata varias veces para comprarla. Para mí que lo sacó a
escondidas y se lo vendió a al…
(Entra Luis y Hugo se calla abruptamente)
–Luis: (Notando la incomodidad de sus padres) ¿Estaban hablando
de mí? Ya sé, piensan que yo me robé el anillo. Les juro que yo no
fui, pueden revisar todas mis cosas; van a ver que no encuentran ni
anillo, ni plata, ni nada raro… Seguro que fue Camila, ella tiene la
costumbre de sacar las cosas de los otros sin pedir permiso.
ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Hugo, Luis,
Nico, Jorgelina y Camila.
Escenario: La misma cocina del acto anterior
Todos los integrantes de la familia están sentados a la mesa.
– Mónica: Ya todos saben por qué estamos acá.
–Hugo: Pasaron días desde que el anillo desapareció y todavía no
hay novedades. Por lo tanto, le vamos a dar la oportunidad a quien lo
sacó de devolverlo sin que sepamos quién fue.
–Camila: O quienes fueron.
–Jorgelina: Sí, quizás fue más de una persona.
–Luis: Parece que todos somos sospechosos.
–Mónica: Bueno, voy a apagar la luz y quién lo tenga lo va a dejar
en la mesa sin que nadie lo vea. Cuando prendo la luz, Nico lo vuelve
a guardar y fin del asunto.
(Mónica apaga la luz, espera un momento considerable y la vuelve a
encender. Todos miran a la mesa pero el anillo no está)
–Luis: ¿Y el anillo?
–Nico: (Sacando el anillo de su bolsillo) Acá está.
–Camila: ¿Qué?
–Jorgelina: ¿Lo tuviste vos todo el tiempo?
–Nico: Si, lo había escondido.
–Hugo: ¿Y por qué nos dijiste que había desaparecido?
–Nico: Para mostrarles como son, porque siempre hacen lo mismo.
En estos días todos se acusaron con todos sin pruebas y no había
sido ninguno de ustedes. Espero que la próxima vez averigüen antes
de pensar mal todos de todos.
FIN
Título: «La joven pareja»
Autor: Manuel Martínez
6 personajes:
FRAN.- 17 años, inteligente y maduro para su edad. Novio
de Laura va a ser padre con Laura y acuden a la casa de
ambos padres para contarles la noticia.
LAURA.- 17 años, novia de Fran. Está embarazada de Fran
PADRE DE FRAN.- 43 años. Tiene ideas más antiguas que
su esposa.
MADRE DE FRAN.- 40 años.
PADRE DE LAURA.- 45 años. Junto con su mujer son un
matrimonio de ideas muy conservadoras
MADRE DE LAURA.- 42 años.
ACTO I
Casa de los padres de Fran. Es de noche sentados en el comedor se
disponen a cenar los padres de Fran, este y su novia Laura.
Fran interrumpe la cena golpeando su plato con un tenedor.
FRAN: Perdonad, pero tengo algo que contaros.
PADRE DE FRAN (El padre con tono socarrón): ¿Te has hecho
vegano?
MADRE DE FRAN: ¡Shh!, calle y deja que hable.
FRAN: Cómo iba diciendo, pues Laura y yo estamos muy bien juntos,
la verdad que llevamos ya dos años saliendo…
MADRE DE FRAN: ¿Os vais a casar?
FRAN: Por favor, dejadme terminar.
PADRE DE FRAN: Eso.
FRAN: Lo que decía es que…
Laura sentada al lado de Fran le mira, este le devuelve la mirada y
ambos se dan la mano.
PADRE DE FRAN: Pues si no os vais a casar, ¿qué pasa?
MADRE DE FRAN: ¿Os vais a vivir juntos?
FRAN: Tampoco… bueno sí, sí que nos vamos a vivir juntos, pero no
era esa la noticia.
MADRE DE FRAN: ¿Entonces?
Fran respira hondo y aprieta la mano de Laura
FRAN: Pues… que Laura está embarazada, que vamos a ser papás.
Bueno y vosotros abuelos.
Se hace el silencio en la habitación los padres de Fran se miran el uno al
otro.
MADRE DE FRAN: Pero… cómo…
PADRE DE FRAN: ¿Estáis locos?, a ver que un bebé no es ningún
juguete que cuesta mucho criarlo.
FRAN: Ya lo sabemos papá. No somos tontos
PADRE DE FRAN: Pues no lo parece, porque vaya una manera de
desgraciarse la juventud.
MADRE DE FRAN: A ver, que no es malo, pero es que sois muy
jóvenes, quizás más adelante cuando seáis un poco más mayores.
PADRE DE FRAN: Cómo que no es malo, es muy malo.
FRAN: A ver que no somos tontos, yo ya he empezado a trabajar en
el hiper no es mucho, pero puedo ascender poco a poco, Laura va a
seguir estudiando mientras el embarazo lo permita.
LAURA: Sabemos que va a ser difícil, pero nos queremos mucho y
eso es importante, ¿no?
LAURA: Sabemos que va a ser difícil, pero nos queremos mucho y eso
es importante, ¿no?
PADRE DE FRAN: Sí que es importante Laurita, pero… es que tenéis
toda la vida por delante.
FRAN: ¿Con cuántos años me tuvisteis a mi vosotros?
MADRE DE FRAN: No es lo mismo
PADRE DE FRAN: Desde luego, eran otros tiempos.
LAURA: Nosotros sabemos que será muy difícil.
FRAN: Pero estamos muy ilusionados.
PADRE DE FRAN: Os equivocáis, en serio, cometéis un grandísimo
error. Pero bueno.
El padre de Fran sale de la habitación, se quedan en silencio por un
momento.
MADRE DE FRAN: Disculpadle, en el fondo se alegra.
FRAN: Sí, pero muy en el fondo.
ACTO II
Casa de los padres de Laura. Fran y Laura han ido a comer para
contarles la noticia a ellos también.
PADRE DE LAURA: Lo que yo os diga, a ese taller no vuelvo a llevar
más mi coche, vaya un mecánico y vaya manera de atender a los
clientes. Pero claro me pillo fuera y no podía traer el coche más
cerca.
Fran y Laura comen de sus platos casi sin mirar al Padre de esta.
MADRE DE LAURA: Y dinos Fran, ¿has encontrado ya algún curso de
postgrado para después del Instituto?
FRAN: Pues no todavía no, es más queríamos hablaros de eso.
PADRE DE LAURA: ¿Qué sucede?, ¿has encontrado algún curso en
el extranjero, es eso de lo que nos queréis hablar que os vais fuera?
MADRE DE LAURA: La verdad que no nos haría mucha gracia que os
fuerais a vivir fuera juntos, pero supongo que sería mejor.
LAURA: No exactamente. Os queremos contar una cosa y antes de
que digáis algo, dejadnos terminar y sobretodo pensad que somos
adultos y sabemos lo que hacemos.
PADRE DE LAURA: Empezamos bien, mira como sea lo que me
imagino que es, la vamos a tener.
MADRE DE LAURA: Bueno deja que hablen.
LAURA: Fran y yo vamos a ser padres.
PADRE DE LAURA: ¿Perdón?, es una broma, ¿verdad?
Fran y Laura niegan con la cabeza.
MADRE DE LAURA: ¿Estás segura hija mía?
LAURA: Sí
Todos permanecen en silencio por un momento.
LAURA: ¿No decís nada?
PADRE DE LAURA: ¿Qué quieres que te digamos? ¿Que sois unos
irresponsables y que acabáis de arruinaros la vida?
LAURA: O también podrías darnos tu opinión y apoyarnos.
PADRE DE LAURA: Yo no puedo apoyar un acto de inmadurez.
Acabáis de fastidiar vuestro futuro. Y lo peor es que sé cómo va a
acabar todo esto. Tú…
(Señalando a Fran)
… te cansarás en unos meses y el niño o niña acabaremos cuidándolo
y criándolo tu madre y yo, y me niego.
FRAN: Se equivoca y se acabará dando cuenta de su error.
PADRE DE LAURA: Sólo puedo deciros una cosa, si esperas que
nosotros acabemos ocupándonos de tus problemas, estás muy
equivocada, porque vivirás aquí porque eres nuestra hija pero no
pagaremos todos tus platos rotos.
LAURA: Pues tranquilo que todo eso tiene solución. Nosotros somos
una pareja, lo hemos pensado muy seriamente y sabemos que será
difícil. Nos vamos a ir a vivir juntos y sí lo aceptas bien y sino
tranquilo que no te molestaremos más.
ACTO III
Casa de Fran y Laura, la casa está casi vacía tiene solo los muebles
imprescindibles como un par de sillas y una mesa.
Fran y Laura entran en la casa, Fran porta una caja encima y un macuto
colgado del hombro. Ella se sienta en una de las sillas se acerca a la
mesa con el semblante muy serio.
FRAN: Dejo la caja aquí y vamos colocando el interior en su sitio
poco a poco esta tarde.
Fran se detiene y mira a Laura.
FRAN: ¿Qué te ocurre pequeña?
LAURA: Nada.
De los ojos de Laura empiezan a brotar lágrimas que se escurren por
sus mejillas.
FRAN: ¿Pasa algo?
LAURA: ¿Y si estamos equivocados?
FRAN: ¿Con qué?
LAURA: Con nosotros, el niño, la casa. ¿Y si nuestros padres llevan
razón?
FRAN: Pues sabes qué, que puede que lleven razón.
LAURA: ¿Sí?, ¿tú también lo piensas?
FRAN: Pues claro, que clase de descerebrado sería si no tuviera
miedo. Pero es normal
LAURA: ¿Cómo normal?
FRAN: Pues normal, tener miedo significa que estamos preocupados.
Y es normal porque es algo muy complicado. Pero tú y yo juntos,
seguro que lo conseguimos.
Laura sonríe.
FRAN : Y puede que cometamos errores y tengamos muchos más
problemas de los que pensábamos, pero no se me ocurre ninguna
compañera mejor para llevar a cabo esta aventura.
LAURA: Te quiero.
FRAN: Lo sé.
Ambos se ríen y se besan.
FIN