La Cocina de La Casa Mexicana
La Cocina de La Casa Mexicana
La cocina
en la casa mexicana
modernization ubicación de la cocina y las relaciones que ha tenido ésta con otros recintos
de la casa.
Abstrac: Along home life history, ideas on dwelling have been modified ac-
cording to social demands in different times. In each period, these ideas have
determined the spatial characteristics, the uses, the existing infrastructure
and even the technology, thus implying a modernization process. This text
undertakes some of the transformations and permanence that took place in
kitchens along five centuries, from pre Hispanic dwelling to contemporary ho-
mes. Symbolic, operative and functional values that intervened in those chan-
ges are studied here, as well as the technological development, placement of
kitchens and its relation to other house enclosures.
En cuanto a los utensilios usados para cocinar, En esas casas las cocinas no eran muy similares en-
existían ollas, cazuelas, comales y trastos de barro, tre ellas, aunque compartieron algunos elementos,
así como metates y molcajetes tallados en piedra, principalmente en cuanto a su evolución tecnológi-
junto a canastas, aventadores y cestería diversa, ca. En las casas populares extremeñas y castellanas,
cuya pervivencia llega a nuestros días; por ello no es las cocinas se ubicaban en un recinto especial, inde-
raro ver ilustrados en los códices estos enseres que pendiente de las demás habitaciones, aunque ado-
formaban el menaje de la cocina prehispánica. sado a la construcción principal; mientras que en las
casas andaluzas no existía un lugar particular para
Periodo colonial la cocina. Ésta se reducía a un hornillo transportable
que podía instalarse en cualquier lugar del patio o del
A lo largo de los tres siglos coloniales, la cocina fue corral para preparar los alimentos y en torno a él se
uno de los espacios fundamentales de la casa, no comía (Ayala, 1996: 32). Del lado indígena la cocina
sólo por el uso que tuvo para la preparación de los se llenó de enseres utilitarios.
alimentos, sino por las funciones adicionales que En las casas del siglo XVI, construidas por los
llegó a desempeñar: sirvió como comedor, para las españoles, la cocina formó parte de la construcción
reuniones de la familia y no pocas veces para reci- principal, posiblemente las más modestas fueron un
bir a los visitantes con quienes no se deberían tener recinto con acceso por el exterior, que también era
mayores formalidades, como era el caso de los man- utilizado como comedor. En las casas de los con-
daderos y vendedores. Durante la vida colonial, este quistadores y de la gente adinerada, las cocinas te-
recinto experimentó diversas transformaciones de nían comunicación con el resto de la casa a través de
acuerdo con las necesidades cambiantes de la fa- puertas interiores. Anexo a la cocina estaba la des-
milia, las nuevas costumbres y los utensilios que se pensa, que servía para guardar las provisiones, las
empleaban. ollas, las cazuelas y las vajillas, y también solía fun-
Aunque las transformaciones de orden arquitec- cionar como comedor ordinario de la casa, pues no
tónico no fueron demasiadas al interior, pues su equi- era frecuente en ella la existencia de una habitación
pamiento fijo se reducía a un brasero y más adelan- destinada a esta función (Gómez, 1983: 22).
te a una pila para lavar los trastes, sí hubo cambios Otros espacios de la casa, como las salas y las
importantes en la relación de este recinto con otros recámaras, también se usaban para comer. Era fre-
espacios de la casa. Estas transformaciones fueron cuente que el desayuno y el almuerzo se ingirieran en
principalmente el resultado de la evolución de algu- la cama o hubiese una mesa que se utilizaba tanto
nos valores sociales, como la intimidad y el confort, para comer como para escribir. Los banquetes que
así como las modas y los utensilios que se fueron ocasionalmente se ofrecían a invitados, eran servi-
agregando para dar mayor eficiencia a la cocina. dos en la sala del estrado, la habitación destinada a
En su origen la cocina colonial, al igual que el usos de carácter social, en las que se utilizaban me-
resto de la casa, estuvo muy cercana a sus antece- sas y bancos desmontables.
soras españolas e indígenas, pero tuvo que adaptar- Si bien ninguna casa del siglo XVI llegó intacta al
se a las circunstancias que implicaba el proceso de siglo XVII, es factible suponer que en las viviendas de
conquista. Por el lado español se nutrió de las casas dos pisos las cocinas se ubicaban al fondo, sobre las
castellana, extremeña y andaluza, hogares de donde caballerizas, lo que permitía sacar a través de ellas
provenían los hombres que realizaron la conquista. los desechos alimenticios y el agua sucia. Inmediata
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a la cocina, además de la despensa, se encontraba La desaparición de estas casas culminó con las
una sala pequeña para el uso cotidiano de los habi- inundaciones acaecidas en la capital novohispana
tantes, que al paso de los años recibió el nombre de entre 1729 y 1733, que la cubrieron casi en su totali-
asistencia. Cercanos a la cocina había también varios dad. Al descender las aguas, después de casi cinco
cuartos para el alojamiento de la servidumbre feme- años, la mayoría de las casas tuvieron que ser demo-
servar carnes y embutidos fuera del alcance de algunos animales. Este utensilio
era una tabla reforzada con travesaños, que se podía elevar y bajar empleando
una polea y una cuerda, cuyo extremo se aseguraba con un gancho en la pared
(figura 2).
La ornamentación y complejidad de las cocinas variaban de acuerdo con la
riqueza de la casa, pero esencialmente estaban equipadas de manera similar. En
ocasiones las casas de los ricos tenían el fogón y alguna pared revestidos con
azulejos de Talavera, que se manufacturaba tanto en la ciudad de Puebla como
en la capital novohispana. Estos azulejos, además de ornamentar, facilitaban la
limpieza y la conservación de la cocina. Al igual que en la centuria anterior, las co-
cinas de los siglos XVIi y XVIii se relacionaban estrechamente con varios locales
anexos, como la repostería, donde solían guardarse las vajillas elegantes y diver-
sos bártulos para cocinar, además de semillas, hojas, chiles secos y alimentos
en conserva.
Casa colonial.
FIGURA 2.
Fuente: Bayón, 1991: 40.
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del cuarto de mozas (figura 5). Por esos años, la casa del Conde de Heras y Soto
FIGURA 4. Planta arquitec-
tónica, proyecto de An- tenía comedor, antecomedor, cocina y repostería.
tonio Guerrero y Torres, En la segunda mitad del siglo XVIii, en algunas casas ricas se incorporó un
1774. Fuente: Archivo
General de la Nación, espacio denominado placer, destinado al aseo del cuerpo; era un local que tenía
Catálogo de ilustraciones,
una tina de cerámica o una pila de mampostería. El agua que se utilizaba en él
3094.
solía calentarse en la cocina, generalmente contigua a éste. Manuel Romero de
Terreros nos informa cómo funcionaban los placeres:
…había una tina de Talavera de Puebla, o, en más modestos casos, una pila de ladrillos
o azulejos. Surtíase de agua caliente por medio de una cañería o tubo a manera de
embudo, que atravesaba la pared a la estancia contigua, en algunos casos la cocina,
en donde se echaba agua, calentada previamente en un caldero (Romero, 1982: 161).
Varias casas de este tipo, construidas en Tacu- la cocina empezó a tener comunicación directa con
baya y poblaciones aledañas a la ciudad, causaron los espacios de uso social.
asombro por el lujo y novedades que se incorporaron En el periodo del Porfiriato (1877-1910), la ar-
en ellas. Algunas fueron minuciosamente descritas quitectura en general se rigió por los principios hi-
en su interior por los cronistas de la época, sin em- gienistas, que a nivel habitacional tenían la prioridad
bargo, nada dicen sobre las cocinas, por lo que se de introducir los sistemas de abasto y desalojo de
puede suponer que no se registraron grandes cam- aguas en todas las viviendas urbanas; ésta fue la
bios y los fogones alimentados por carbón o leña primera acción para el control y la calidad del agua,
permanecieron idénticos a sus predecesores colo- con el fin de prevenir las epidemias. Las normas de
niales. Aunque la cocina conservó su relación con construcción que regulaban la forma de hacer arqui-
otros locales, la nueva proximidad de los comedores tectura en esa época, definían que los espacios habi-
con las salas de recepción nos permite inferir que, tacionales y, particularmente, la cocina, debían tener
en las casas elegantes, las cocinas comenzaron a ventilación e iluminación natural, ya que diversos
tornarse en espacios de servicio y a distanciarse del estudios habían demostrado que muchos gérmenes
uso familiar de la época precedente. se destruían con la acción directa del sol (Liceaga,
En cambio, la segunda mitad del siglo XIX se ca- 1911). En los cambios ocurridos a principios del siglo
racterizó por las modificaciones ocurridas en poco Xx la ubicación espacial de la cocina jugó un papel
tiempo en los usos del espacio arquitectónico y en muy importante, pues se convirtió en un lugar más
los modos de vida: la tecnología incorporada a la íntimo, que dio cabida sólo al núcleo familiar, aunque
casa y las nuevas infraestructuras impulsaron la mo- siguió funcionando como un espacio de servicio.
dernización doméstica. Aunque la cocina no se vio También se modificó la relación entre cocina y co-
modificada pues mantuvo aún la tradición colonial, medor que se volvió directa, aunque aún no se esta-
sí varió su disposición respecto al partido arquitec- bleció relación directa con la sala (figura 6).
tónico. De haber sido un espacio de servicio, ubicado En los planos arquitectónicos de una mansión
al fondo del predio, poco a poco inició su desplaza- construida a finales del siglo XIX, podemos observar
miento hacia el área social de la vivienda. Entre el pe- que la planta baja se destinaba solamente a las ac-
riodo de la Reforma a la segunda década del siglo Xx, tividades sociales y la preparación de alimentos, y la
el espacio habitacional se modificó adquiriendo un superior a la vida íntima (Ayala, 2209: 203-208). Res-
carácter más social, a la vez que ganaba en intimi- pecto al proceso de preparación, almacenamiento y
dad en la zona de los dormitorios. procesamiento de los alimentos, es posible distinguir
No obstante, a nivel funcional permanecieron que todavía se lleva a cabo en distintos espacios re-
los mismos espacios tradicionales que servían de lacionados entre sí, como la propia cocina, la azo-
apoyo a la cocina. En torno a ella seguían localizán- tehuela como eslabón con el cuarto de criadas, y el
dose hasta cinco locales, de acuerdo con el nivel cuarto denominado office, que permitía el acceso al
económico de los habitantes. Estos espacios eran la comedor familiar. Todos estos espacios estaban uni-
dispensa (despensa), la alacena, el cuarto de criadas, dos por un pasillo, que comunicaba con la despensa,
la azotehuela y el comedor. El conjunto seguía cons- detrás de la cual se ubicaba el comedor principal, que
tituyendo un espacio importante en la organización subrayaba su jerarquía tanto por sus amplias dimen-
de la vivienda; ubicada al centro o al fondo del predio, siones como por su magnífica vista hacia el jardín.
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El siglo XX
en la propia cocina, como la alacena y la dispensa, por El Palacio de Hierro. Ahí se anunciaba una línea
cambiando su nombre por despensa, lo que llevó a de muebles denominados “Evolución” y, a partir de
una variación en el partido arquitectónico. ellos, se proponía la idea de un cambio de hábitos.
Otros objetos que modificaron la cocina como Una particularidad de estos “muebles seccionales”
espacio y establecieron diferencias importantes se- es que al ser modulares se podían comprar según
gún los estratos sociales, fueron el refrigerador y la las necesidades y ensamblar de manera indistinta
nevera o congelador. En México, durante varios años unos con otros, permitiendo una variedad de disposi-
tener un refrigerador en casa fue un símbolo de esta- ciones y formas (figura 10).
tus; en algunos casos se llegaron a ubicar hasta en Para mediados de siglo Xx, el elemento funda-
la sala, como escaparate para mostrar este logro del mental fue el cambio de ubicación de la cocina den-
poder adquisitivo. tro de la casa, gracias a la invención de las campa-
También se realizaron ejercicios para economi- nas extractoras para evitar que la casa se llenara de
zar espacio y convertir la cocina en lo que se deno- humo, lo que permitió ubicar la cocina en cualquier
minó “cocina laboratorio” (Zabalbeascoa, 2011: 71), lugar y no necesariamente al fondo, como había
de esa forma la estandarización y la modulación de sido necesario. Más adelante, otro elemento impor-
los muebles se convirtieron en la base del diseño. La tante de cambio fue la posibilidad de unir la cocina
novedad consistía en colocar todos los utensilios en con el comedor y, éste, a su vez, con la sala, unidad
poco espacio, se ubicarían para alcanzarlos con sólo funcional que conformó el espacio social de la casa
estirar la mano o el brazo. Así se logró una economía moderna. A todo esto se sumó una nueva tecnología
de tiempo y espacio, y se establecieron las bases de de combustión, que permitió sustituir las estufas de
la cocina horizontal o integral, como la conocemos carbón, petróleo o leña por las de gas, lo cual ade-
en la actualidad. La aportación fundamental de esta más permitió modificar los procesos de preparación
cocina fue incluir espacios de almacenamiento hori- de los alimentos, reduciendo considerablemente el
zontales (gavetas-estantes) en la parte superior e in- tiempo de cocción.
ferior de la barra en la que se procesaban los alimen- El periodo de la segunda posguerra (1946-1970)
tos. A esto se sumó la idea de la producción en serie, se caracterizó por la búsqueda y creación de nuevos
que buscaba reproducir en la cocina el esquema fa- procedimientos y artefactos para agilizar las labores
bril, que agilizaba los procedimientos de producción del hogar; se produjeron objetos utilitarios eficientes y
para reducir el tiempo hombre/mujer de trabajo. confortables. La publicidad desempeñó un papel muy
Los procesos de industrialización que se desa- importante en este periodo, ya que a través de ella se
rrollaron en los primeros años del siglo Xx también logró llegar a hogares de distintos estratos sociales,
tuvieron fuertes repercusiones en el recinto analiza- que vieron en la posesión de estos objetos un elemen-
do. La producción en serie, la modulación de las di- to de distinción social, o simplemente el usarlos los
mensiones y la estandarización de los objetos domés- hacía sentirse modernos. Se buscaba promocionar
ticos permitió abaratar los costos de estos productos los productos y también vender un nuevo ideal de
y modificar las estructuras sociales y los modos de vida moderna, cosmopolita, práctica, racional y veloz
preparar los alimentos. El primer lugar de la casa al (Gómez, 2009: 48), una vivienda moderna acorde a las
que entraron las ideas industrializadoras fue la coci- necesidades del hombre moderno, aunque la adquisi-
na, como lo muestra el anuncio publicado, en 1943, ción de estos objetos creara necesidades superfluas.
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La actualidad
es el mismo que el de la segunda mitad del siglo Xx, del hogar. En ella se unieron la eficiencia de los elec-
pero la superficie se ha reducido debido a la fusión de trodomésticos, la higiene, la optimización del tiem-
la cocina con el comedor y en algunos casos hasta po y el uso de la energía, proporcionando, además,
con la sala. Se han desarrollado nuevas tecnologías, bienestar y comodidad a sus usuarios. En nuestros
aunque siguen existiendo los mismos artefactos per- días esos cambios y beneficios son palpables, con
feccionados. la influencia del mundo globalizado que habitamos.
No obstante, en esta cocina se mantiene presente
Reflexiones finales una tradición culinaria excepcional, donde se han
mezclado tanto los ingredientes, formas de cocinar
Durante más de cinco siglos, la cocina doméstica de y utensilios prehispánicos y españoles, dando origen
nuestro país ha experimentado una notable trans- a los mestizos e incorporando a los provenientes de
formación, que no únicamente ha acompañado la otras latitudes, para dar lugar a una culinaria nacio-
evolución de la propia casa, sino muchas veces ha nal pletórica de sabores, aromas y colores, que re-
sido el lugar donde esta transformación comenzó cientemente ha sido justamente reconocida como
y ha sido el mejor reflejo de las tecnologías propias patrimonio intangible de la humanidad.
de cada época, que han permitido la extraordinaria Arquitectónicamente, la cocina también ha pro-
riqueza de la culinaria mexicana. En la vivienda pre- piciado transformaciones al espacio doméstico, al
hispánica, la cocina era prácticamente inexistente y relacionarse de formas diferentes con otros recintos
se limitaba a la presencia de un hogar dentro de las de la casa, como comedor, estancias y alacenas.
mismas habitaciones, sin que hubiera una delimita- Además, el significado de habitar la cocina ha tenido
ción espacial, además de que es muy probable que diferentes interpretaciones a lo largo del tiempo; en
sirviera también para actividades ceremoniales. Más ocasiones, ha sido un espacio de convivencia fami-
adelante, en la casa colonial, la cocina tenía su propio liar y social; en otras, ha operado únicamente como
espacio al fondo de la vivienda, y estaba relacionada un lugar de servicio.
con otros locales como la repostería, el vajillero, el Es innegable la importancia que este espacio ha
comedor y hasta el cuarto de mozas, sitios, algunos, desempeñado en la conformación de las culturas na-
que con el transcurrir del tiempo desaparecieron y cional, regionales y locales, tanto por su aportación a
otros se redujeron hasta convertirse en muebles. nuestra tradición culinaria como a nuestra arquitec-
A partir de la segunda mitad del siglo Xix, la coci- tura doméstica, donde siempre se ha desempeñado
na fue el espacio por excelencia de la modernización como el corazón de la casa.
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