Humberto Ak'abal
Nacimiento: 31 de octubre de 1952, Momostenango
Fallecimiento: 28 de enero de 2019, Ciudad de Guatemala
Género: Poesía
Camino al revés
De vez en cuando
camino al revés:
es mi modo de recordar.
Si caminara sólo hacia delante,
te podría contar
cómo es el olvido.
Luis Cardoza y Aragón
Nacimiento: 21 de junio de 1901, Guatemala
Fallecimiento: 4 de septiembre de 1992, Ciudad de México, México
NIEVE
Cuando una hormiga cae
ninguno se da cuenta.
Cuando yo estoy sufriendo hasta la médula
sólo yo lo averiguo.
Y se me antoja hoy-no sé por qué zodíaco-
que si sufro lo sepa todo el mundo.
Y que no es justo que padezca solo.
Y que alguna mujer debiera estar llorando
sobre mis metacarpios.
Al menos, ayudándome a llorar.
Me siento solidario con todo aquel que tiene
alguna torva pena, alguna neuralgia,
alguna madre agónica, alguna cárcel suya.
Y sólo pediría una brocha imponente
para llenar los muros de palabras soeces,
hasta que todos sepan
lo enfermamente triste
que un hombre puede estar de igual manera,
de igual simple manera
como caer una hormiga.
Miguel Ángel Asturias
Nacimiento: 19 de octubre de 1899, Ciudad de Guatemala
Fallecimiento: 9 de junio de 1974, Madrid, España
El Señor Presidente "El Señor Presidente", inspirada en la figura del dictador
guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, elevó a su máxima capacidad expresiva esa línea
narrativa y lanzó a l...
José Batres Montúfar
Nacimiento: 18 de marzo de 1809, San Salvador, El Salvador
Fallecimiento: 9 de julio de 1844, Ciudad de Guatemala
Género: poesía
Suicidio
Llegó en fin a este presido
inserta en El Semanario
(periódico literario)
la contienda del suicidio.
Para matar el fastidio,
por no decir otra cosa,
saco mi Musa quejosa
de vivir arrinconada,
cómo quién saca su espada
para ver si está roñosa.
A todos hablar prometo
sin ofender a ninguno,
que a todos, uno por uno,
los estimo y los respeto.
A decidir no me meto
quién es quién tiene razón;
sólo diré mi opinión
con modestia o sin modestia
que suele causar molestia
afectar moderación.
Muchos siglos van corridos
desde que hay suicidados
amantes menospreciados
y jugadores perdidos.
Tantos sabios distinguidos
han tratado del esplín
y del suicidio, que al fin
disputar está demás.
sobre si es nefas o fas
(que yo también sé Latín)
Tengo por mal argumento
para quitar la vida
el citar algún suicida
de valor o de talento.
Por uno se encuentra ciento
de la más ilustre fama
que terminaron su drama
enfermos, asesinados,
borrachos, apaleados
en la horca y en la cama.
Lector, si fuera a exponerte
tantos ejemplos diversos
llegaría haciendo versos
a la hora de mi muerte.
Citaré algunos y advierte
que no quiero fastidiarte;
va leyendo hasta cansarte,
y así que estés muy cansado
descansa, lector amado,
no vayas a suicidarte.
Vicenta Laparra
Fecha de nacimiento: 5 de abril de 1831
Fallecimiento: 29 de enero de 1905, Ciudad de Guatemala
Juan Diéguez Olaverri
Nacimiento: 26 de noviembre de 1813, Huehuetenango
Fallecimiento: 28 de junio de 1866, Ciudad de Guatemala
¡Oh tú de la onda inmaculado lirio,
melancólica reina del estanque,
tan silenciosa, tan inmoble, y límpida,
cual si te hubiesen cincelado en jaspe!
El destino a tus playas solitarias
condújome tal vez porque te cante,
y mustio como tú, cual tu infelice,
yo de cantarte he mísero vate:
Ora te mire en la serena orilla,
de mansedumbre y de dolor imagen
plegado al pecho el serpentino cuello
y el pico entre los límpidos cristales:
Ora remando en acompasado vuelo,
cual blanca navecilla de los aires,
al céfiro agitando con tus alas,
como a la onda los remos de la nave:
Ora en las ramas del ciprés oscuro,
a la Hada entre las sombras semejante,
vengas a oir en soledad sombría
los últimos murmullos de la tarde.
Sí: yo te canto límpida garzota
espléndida azucena de las aves,
más bella que la espuma del torrente,
que del peñasco borbollando cae;
rival de la paloma sin mancilla,
más pura que la nieve deslumbrante,
émula silenciosa de los cisnes;
¡Salve garza gentil, mil veces salve!
Avara y caprichosa la Armonía
te cerró tus nectáreos manantiales,
que sacian a sus tiernos ruiseñores
y cisnes canos de argentinas fauces;
mas te infundió Naturaleza artista
en tu propia mudez bello lenguaje;
de dolor te formó viviente estatua,
como a esculpirla no alcanzara el arte;
el dolor te inspiró más dulce y manso
su elegíaca expresión tan penetrante,
tu actitud modeló melancolía,
inocencia te dio tu albo ropaje.
¿Qué haces allí, oh nítida azucena,
como sembrada en la anchurosa margen?
¿Nuevo narciso en el cristal contemplas,
por ventura, el albor de tu plumaje?
¿O en dolorosa soledad el duelo
haces tal vez de tu perdido amante,
o de la tierna devorada prole
que en el robado nido ya no hallaste?
¿Comprendes tú mis vivas simpatías,
cuando enhiestas el cuello por mirarme?
¿comprendiste mis votos y mis ansias,
viéndote ayer en tan terrible trance?
Asesino traidor de sutil planta,
oculto se te acerca entre los sauces...
¡Ay de ti ...! Ya te apunta... ¡ya la muerte
miro en tu pecho cándido cebarse!
Brilla entre el humo pálida la llama,
las ondas salpicando, el plomo cae,
vuelas tú, yo respiro y el estruendo
aún se prolonga por el ancho valle.
La muerte apenas con sus alas roza
tus blancas plumas que en el aura esparce
que un breve instante en el espacio giran
y van cayendo y en el agua yacen.
oyera el cielo con piedad mis votos,
óigalos siempre así, siempre te guarde;
pero ¡ay Dios! y tu nevada pluma
enrojecida en tu inocente sangre.
Y yo, leve juguete del destino,
cual l ahoja de sañudos huracanes,
yo cuyo sueño la tormenta arrulla,
yo pobre alción en agitados mares,
yo de tu lado vagabundo huésped
he de faltar también, tal vez más antes;
la última sea acaso que mi planta
huella la florecilla de estas márgenes.
Tal vez mañana por lejanos climas
huyendo vaya de la ley del sable,
si estas montañas de la paz asilo,
también atruena la civil barbarie.
¿Y quién preguntará, lirio de la onda
dónde la suerte nos echó inconstante?
¿Qué fue de la garzota inmaculada;
qué de su errante y solitario vate
que por la orilla del risueño lago
vagaba un tiempo al declinar la tarde,
que en las someras raíces se asentaba
de este frondoso y corpulento amate;
o en lo más alto de las altas cumbres
por la ancha brecha de los montes parte,
allá en el horizonte delineados,
gustaba contemplar sus patrios Andes?
Rafael Landívar
Nacimiento: 27 de octubre de 1731, Antigua Guatemala
Fallecimiento: 27 de septiembre de 1793, Bolonia, Italia
Género: poesía
A la ciudad de Guatemala (Elegía)
¡Oh salve, Patria para mí querida,
mi dulce hogar, oh salve Guatemala!
Tú el encanto y origen de mi vida.
¡Cuánto, tierra bendita, se regala
el ánimo evocando de tu suelo
las prendas todas, de natura gala!
Me acuerdo de tu clima y de tu cielo,
a tus fuentes me asomo, y se pasea
por tus henchidas calles ¡ay! mi anhelo.
En tus templos mi vista se recrea,
y a la sombra encontrarme de tus lares,
a ti volando el corazón desea.
A veces me parece los pinares
divisar de tus montes, y las frondas
que esmeraldas semejan a millares.
Ver por las mieses tus campiñas blondas,
campiñas en perenne primavera
a las que riegan cristalinas ondas.
Con frecuencia la imagen placentera
surge en mi mente, de tus muchos ríos
que huyendo van en rápida carrera
en torno de los márgenes sombríos;
o bien el interior de tus hogares
er me figuro lleno de atavíos.
Vuela después mi mente a otros lugares,
y sorprende jardines matizados
de Venus por las rosas singulares.
Mas a do se encaminan exaltados
mis pensamientos, cuando aún los tapices
de seda evoco en oro recamados,
y el purpúreo vellón...? Firmes raíces
el patrio amor en nuestras almas echa,
al refrescar memorias tan felices.
Memorias en que, al verse por la flecha
el infortunio herido, luego ufano
en ellas paz el ánimo cosecha.
Pero me engaño: que injuriosa mano
vino a agitar mi sosegada mente,
y mi ánimo a burlar ensueño vano.
¡Ay! la ciudad que ayer fuera esplendente
alcázar y del reino la señora,
admiración y pasmo de la gente;
¡de piedras un acervo es sólo ahora...!
casas, templos y calles...no le quedan;
y aún del monte a la cumbre protectora
no cabe por do ir, que se lo vedan
los edificios que en fatal ruina
de sus alturas hasta el polvo ruedan.
¡Todo cae...! Parece que fulmina
sus aligeros fuegos el tonante,
y con su roce todo lo extermina.
Mas ¿para qué deploro sollozante
tanta escena de muerte y tanto estrago?
¡Espectáculo nuevo ved delante...!
Ya del sepulcro surgen, y ya el vago
viento nuevas mansiones señorean
y airosos templos; sienten el halago
del céfiro las fuentes que ya ondean;
torna el pueblo a llenar el avenida,
y alma quietud de cuantos lo desean.
Más que de Egipto el ave eclarecida
dichosa Guatemala, nuevamente
de sus cenizas propias saca vida.
¡Oh rediviva Madre! Alza la frente
en júbilo bañada; y ya al amparo
de otro nuevo desastre largamente,
puedas vivir. En tanto, yo el preclaro
triunfo que de la muerte has obtenido
celebraré en mis versos sin reparo,
y haré sea en los astros conocido.
Por fin, mi ronco plectro con intensa
Ternura te consagro; y sólo pido
Tenerte a ti, por premio y recompensa.
Margarita Carrera
Nacimiento: 16 de septiembre de 1929, Ciudad de Guatemala
Fallecimiento: 31 de marzo de 2018, Ciudad de Guatemala
POEMA SIGUIENTE
Cabes en un rincón
detrás de la puerta
del olvido.
Ahí te acurrucas
una y otra vez
cumpliendo tu destino.
Mario Monteforte Toledo
Nacimiento: 15 de septiembre de 1911, Ciudad de Guatemala
Fallecimiento: 4 de septiembre de 2003, Ciudad de Guatemala