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Arrepentimiento y Restauración en Dios

Este documento resume la parábola del hijo pródigo en Lucas 15:11-24. Explica cómo el hijo pidió su herencia y se alejó de su padre, desperdiciando sus bienes y cayendo en la miseria. Luego, reconoció su error y regresó arrepentido, siendo recibido con amor y perdón por su padre. El documento concluye que Dios siempre perdona a los que se arrepienten sinceramente de sus pecados.

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Arrepentimiento y Restauración en Dios

Este documento resume la parábola del hijo pródigo en Lucas 15:11-24. Explica cómo el hijo pidió su herencia y se alejó de su padre, desperdiciando sus bienes y cayendo en la miseria. Luego, reconoció su error y regresó arrepentido, siendo recibido con amor y perdón por su padre. El documento concluye que Dios siempre perdona a los que se arrepienten sinceramente de sus pecados.

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ENSEÑANZA 2

AUN ERES MI HIJO

Duración 30 minutos

Objetivo: Conducir a cada persona a un genuino arrepentimiento, conociendo el amor


paternal de Dios.

Fundamento bíblico: Lucas 15: 11-24.

Antes de entrar en el tema veamos el significado de la palabra:

Prodigo: Que despilfarra o gasta sin cuidado sus bienes.

Es una historia completa de ruina y reconciliación ya que nos muestra como el hombre
puede llegar a la más terrible ruina por causa del pecado, pero arroja una luz de esperanza al
mostrarnos el camino a la restauración.

La parábola inicia presentando a un hombre padre de familia el cual tenía dos hijos y el menor
de ellos decidió pedirle la parte de la herencia que le correspondía (La ley judía establecía en
Deuteronomio 21:17 que el hijo primogénito tenía que recibir el doble, por lo que al segundo
hijo le correspondía la tercera parte de la herencia), Al hacer esto el hijo estaba repudiando a
su padre al decirle que ya no quería vivir a su lado y que su deseo era iniciar su propia vida,
eligiendo su propio camino. A pesar que lo tenía todo en la casa de su padre, el hijo menor
no valoro nada de eso y se dejó llevar por los deseos engañosos de su corazón.

Esto retrata muy bien la vida del ser humano. Dios nos ha dado la vida y tiene un plan
maravilloso para nosotros, nos ofrece un camino a la vida eterna, sin embargo, el hombre
reclama su vida, su salud, sus fuerzas y posesiones para hacer su propia voluntad,
administrándola como mejor le parece, olvidándose así de Dios. En la vida tenemos que
decidir qué camino vamos a seguir, el camino que el Señor nos ofrece nos conduce a la vida
eterna, pero el camino del pecado solo nos traerá ruina eterna.
LAS CONSECUENCIAS DE LA DECISIÓN DEL HIJO

La historia del hijo prodigo nos retrata perfectamente los efectos del pecado en la vida del
ser humano. En esta parábola podemos identificar al menos cuatro efectos:

1. Apartarse completamente de Dios.

“No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia
apartada…”

El pecado produce en nuestras vidas vivir apartados de Dios. El diablo sabe


perfectamente que solo alejados de su presencia somos seres indefensos y nos engaña
haciéndonos pensar que la vida que el mundo ofrece es mucho mejor, pero todo es una terrible
mentira.

2. Desperdiciar la vida.

“… y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente…”

El pecado hace que desperdiciemos nuestra vida. Generalmente el ser humano cree
que la vida en el mundo es lo mejor que tiene, lo que no sabe es que las ofertas de prosperidad
y deleites temporales lo conducirán a la ruina de su alma. El texto es claro al decir que el hijo
prodigo desperdició sus bienes viviendo perdidamente, así es la vida del que practica el
pecado, nada bueno lograra y por ello las Escrituras llaman al pecado como las obras
infructuosas de las tinieblas: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino
más bien reprendedlas”, (Efesios 5:11).

3. Destruye su futuro.

“… Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y
comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le
envió a su hacienda para que apacentase cerdos…"

El apartarnos de la presencia de Dios nos deja expuestos a la malicia de este mundo,


nos engañan haciéndonos desperdiciar nuestra vida hasta perderlo todo, para luego destruir
completamente nuestro futuro. Después de malgastar todo lo que tenía vino un hambre
terrible que lo obligo a arrimarse a un ciudadano que lo envió a apacentar cerdos. Para un
judío los cerdos eran animales inmundos y despreciables, y ahora el hijo prodigo se
encontraba completamente humillado sin esperanza alguna.

4. La miseria.

“… Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le
daba”.

El hijo prodigo descendió hasta el hoyo más profundo y desesperante a tal punto que
deseaba saciar su hambre con la comida de los cerdos. Cuantas personas viven de esta forma,
con necesidades que nadie puede solventar rodeados de una terrible miseria que los conduce
al infierno. Eso es precisamente lo que hace el pecado. La biblia nos exhorta a no perder el
tiempo en las cosas efímeras de este mundo las cuales no nos satisfacen plenamente, ya que
solo en Cristo se encuentra la plenitud de vida:

EL CAMINO QUE CONDUCE A LA RESTAURACIÓN.

Esta parábola también nos ofrece el camino que el hombre tiene que tomar una vez
cae en el más profundo abismo.

1. Reconocer nuestra ruina personal.

“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,
y yo aquí perezco de hambre!”

El primer paso que conduce a la restauración es reconocer nuestra situación de ruina


y que necesitamos ayuda. Después de un tiempo el hijo prodigo volvió en sí y se dio cuenta
que hasta los jornaleros de su padre estaban en mejor condición que él. Mientras que no
reconozcamos nuestra necesidad de Dios no daremos el primer paso a la restauración.

2. Tomar la decisión de acudir a Dios en completo arrepentimiento.

“Me levantaré e iré a mi padre…”


El segundo paso es tomar la decisión de ir a Cristo tal y como nos encontremos.
Muchas personas creen que antes de acudir a Dios tienen que hacer muchos cambios en sus
vidas, pero lo cierto es que Cristo se especializar en recibirnos, así como estamos para iniciar
el proceso de la restauración. Mientras nos neguemos a acudir a Él solo retrasaremos nuestro
bienestar, el Señor no obrara mientras no nos acerquemos a Él.

3. Confesar nuestros pecados y humillarnos completamente.

“… y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado
tu hijo”.

El siguiente paso es confesar nuestras ofensas. La confesión del hijo prodigo


involucra reconocer nuestros pecados y una actitud de humillación que nos hace reconocer
nuestra vileza.

4. Sujetarnos al señorío de Cristo.

“… hazme como a uno de tus jornaleros.”

Finalmente, debemos estar dispuestos a sujetarnos al señorío de Cristo, a renunciar a


nuestra vida y hacer la voluntad de Dios y no la de nosotros.

EL AMOR PERDONADOR DEL PADRE.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido
a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre
dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado
en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este
mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a
regocijarse”.

Esta parábola nos muestra el gran amor perdonador de Dios y su infinita misericordia
para todos aquellos que se arrepienten de su vida de perdición. En lugar de rechazarlo el
padre abrazo al hijo lo vistió y le puso calzado como símbolo de su benevolencia, aparte de
eso le puso un anillo que era símbolo de dignidad, aceptación, de parentesco familiar y mando
a hacer un banquete para festejar con gozo el regreso del hijo perdido.

La Biblia nos enseña el gran gozo que hay en el cielo cada vez que un pecador se
arrepiente, así se ve en el capítulo 15: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de
Dios por un pecador que se arrepiente”, (Lucas 15:10). El apóstol Pablo nos habla acerca de
los resultados favorables de la salvación que viene a la vida de todos aquellos que se
arrepienten de sus pecados:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos
firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la
paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

CONCLUSION

Un genuino arrepentimiento nos lleva a sentir un profundo dolor por haber ofendido a Dios,
pero nuestro Padre siempre es fiel y misericordioso, siempre está con los brazos abiertos para
perdonarnos sin importar cuán grandes hayan sido nuestros pecados. Un arrepentimiento de
corazón permite al Espíritu santo operar cambio en nuestras vidas.
APLICACION

En oración llevar a cada nuevo creyente a recibir el amor de Dios en sus corazones

Reconocer que hemos pecado contra Dios, Y nos hemos alejado de


Él.

Arrepentirse por sus pecados

Que el Espíritu Santo quebrante sus corazones

Clamar por una restauración genuina.

MINISTRACION

VIDEO DE RICARDO RODRIGUEZ QUIZAS HOY

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