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Criterios Diagnósticos en Psicopatología

El documento presenta una guía sobre el uso del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Explica que el DSM-5 provee criterios diagnósticos para ayudar a los profesionales a diagnosticar trastornos mentales y desarrollar planes de tratamiento. Sin embargo, requiere juicio clínico para determinar cuándo los síntomas exceden los límites de la normalidad y para considerar factores individuales en cada caso.

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Criterios Diagnósticos en Psicopatología

El documento presenta una guía sobre el uso del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Explica que el DSM-5 provee criterios diagnósticos para ayudar a los profesionales a diagnosticar trastornos mentales y desarrollar planes de tratamiento. Sin embargo, requiere juicio clínico para determinar cuándo los síntomas exceden los límites de la normalidad y para considerar factores individuales en cada caso.

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UNIVERSIDAD ALFA Y OMEGA

MAESTRIA:
NEUROCIENCIA APLICADA A LA PSICOLOGIA EDUCATIVA Y
ORGANIZACIONAL.

RESUMEN
CAPITULO 1 CONCEPTOS BASICOS

CATEDRÁTICO:
DAD. ANTONIO ARENAS CEBALLOS

ALUMNA:
RESUMEN
El DSM-5 es una herramienta de apoyo que contiene los criterios diagnósticos,
cuyo objetivo principal es ayudar a profesionales de la salud en el diagnóstico de
los trastornos mentales de los pacientes y elaborar un plan de tratamiento
totalmente documentado para cada individuo. Este manual contiene un resumen
de los síndromes característicos, con los signos y síntomas que apuntan hacia un
trastorno subyacente.
La formulación del caso de cualquier paciente debe incluir:
 Una historia clínica detallada.
 Un resumen de los factores sociales, psicológicos y biológicos que pueden
haber contribuido a la aparición de un trastorno mental concreto.
 No basta con comprobar la presencia de los síntomas citados en los
criterios de diagnóstico.
Se necesita formación clínica para decidir cuándo la combinación de factores
predisponentes, desencadenantes, perpetuadores y protectores, han dado lugar a
una afección psicopatológica, cuyos signos y síntomas rebasan los límites de la
normalidad.
El objetivo final de una redacción de la historia clínica es elaborar un plan de
tratamiento integral, adecuadamente fundamentado en el contexto cultural y social
del individuo.
Los criterios de diagnóstico de los distintos trastornos que se incluyen en la
sección II son el fruto de décadas de esfuerzo científico, este conjunto de
categorías de diagnóstico no puede describir con absoluto detalle todo el rango de
trastornos mentales que pueden experimentar los individuos, es imposible abarcar
absolutamente toda la psicopatología en las categorías de diagnóstico que se está
usando. Por eso es necesario incluir las opciones de “otros especificados / no
especificados” para aquellos cuadros que no se ajustan exactamente a los límites
diagnósticos de los trastornos. En ocasiones en una sala de urgencias solo será
posible identificar los síntomas más destacados como las ideas delirantes,
alucinaciones, manías, depresión, ansiedad, intoxicación por sustancias o
síntomas neurocognitivos que provisionalmente se definirá como un trastorno “no
especificado”. Por lo que después se debe hacer un diagnóstico diferencial
completo.
Un trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente
significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de
un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o
del desarrollo que subyacen en su función mental.
Habitualmente los trastornos mentales van asociados a un estrés significativo o
una discapacidad, ya sea social, laboral o de otras actividades importantes.
El diagnóstico de un trastorno mental debe tener una utilidad clínica: debe ser útil
para que el médico determine el pronóstico, los planes de tratamiento y los
posibles resultados del tratamiento en sus pacientes. La necesidad de tratamiento
es una decisión clínica compleja que debe tomar en consideración la gravedad del
síntoma, su significado, el sufrimiento del paciente asociado con el síntoma, la
discapacidad que implican dichos síntomas, los riesgos y los beneficios de los
tratamientos disponibles y otros factores.
El hecho de que algunos individuos no presenten todos los síntomas
característicos de un diagnóstico no se debe utilizar para justificar una limitación
de su acceso a la asistencia adecuada.
El abordaje para validar los criterios diagnósticos de las distintas categorías de los
trastornos mentales se ha basado en los siguientes tipos de evidencia: factores
validantes de los antecedentes, factores validantes simultáneos y factores
validantes predictivos.
En el DSM-5 reconocemos que los criterios de diagnóstico actuales para cada
trastorno concreto no identifican necesariamente un grupo homogéneo de
pacientes que pueda ser caracterizado con fiabilidad con todos estos factores
validantes.
CRITERIOS DE SIGNIFICACIÓN CLÍNICA
El grupo de trabajo del DSM-5 y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han
hecho importantes esfuerzos para separar los conceptos de trastorno mental y
discapacidad. En el sistema de la OMS, la Clasificación Internacional de
Enfermedades (CIE). abarca todas las enfermedades y trastornos, mientras que la
Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud
(CIF) constituye una clasificación independiente para la discapacidad global.
En ausencia de marcadores biológicos claros o de medidas clínicas útiles de la
gravedad de muchos trastornos mentales, no ha sido posible separar por completo
las expresiones de síntomas normales y patológicos que se incluyen en los
criterios de diagnóstico.
ELEMENTOS DE UN DIAGNÓSTICO
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS Y ELEMENTOS DESCRIPTIVOS
Los Criterios diagnósticos son directrices para establecer un diagnóstico y su
utilización debe estar presidida por un clínico. Cuando se hacen la evaluación de
los criterios diagnósticos será el médico quien decide sobre la aplicación de los
subtipos y/o especificaciones del trastorno que considere apropiado. Hay que citar
las especificaciones de la gravedad para definir el estado actual del usuario, esto
solo cuando cumpla todos los criterios de evaluación.
Si no se cumplen todos los criterios, el clínico deberá considerar si la presentación
de los síntomas cumple los criterios para ser denominada otra especificada o no
especificada.
Siempre que sea posible se indican los criterios específicos para definir la
gravedad del trastorno (leve, moderado, grave o extremo). Así como sus
características descriptivas (por ejemplo: con raciocinio bueno o aceptable, en un
entorno controlado) y su curso (por ejemplo, en remisión parcial, en remisión total,
recidiva).

SUBTIPOS Y ESPECIFICADORES
Los subtipos se definen como subgrupos fenomenológicos dentro de un
diagnóstico, mutuamente exclusivos y en conjunto exhaustivos y están indicados
con la instrucción “especificar si” dentro del conjunto de criterios.
Por el contrario, los “especificadores” no pretenden ser mutuamente exclusivos o
en conjunto exhaustivos y en consecuencia se puede citar más de un
especificador.
Los especificadores ofrecen la oportunidad de definir un subgrupo más
homogéneo de individuos que sufren trastornos y comparten determinadas
características como trastorno mayor de depresión con características mixtas y
aportan información relevante para el tratamiento del trastorno del individuo.
Aunque a veces se asigna un quinto digito para codificar un subtipo o un
especificador, por ejemplo: 294.11 (F02.81) trastorno neurocognitivo mayor debido
a la enfermedad de Alzheimer, con alteración del comportamiento.
Habitualmente el diagnóstico de la DSM-5 se aplica al estado actual que presenta
el individuo en ese momento, los diagnósticos anteriores de los cuales el individuo
ya se haya recuperado se deben identificar claramente como tales. Los
especificadores que se refieren al curso, es decir, en remisión parcial, en remisión
total deben estar listados al final del diagnóstico. Cuando existen se indican
especificadores de gravedad para ayudar al médico a clasificar la intensidad,
frecuencia, duración, número de síntomas u otros indicadores de la gravedad de
un trastorno. Las especificaciones de la gravedad están indicadas con la
instrucción “especificar gravedad actual” en el conjunto de criterios e incluyen
definiciones específicas de los trastornos.
No todos los trastornos contienen especificadores del curso, la gravedad o
características descriptivas.
TRASTORNOS DEL MOVIMIENTO INDUCIDO POR MEDICAMENTOS Y
OTRAS AFECTACIONES QUE PUEDEN SER EL FOCO DE ATENCIÓN
CLÍNICA.

Además de importantes factores psicosociales y del entorno, se incluyen


afecciones que no son trastornos mentales, pero con las que se pueden encontrar
el clínico que se ocupe de la salud mental.
Estas afecciones son las razones para una visita médica.
Los trastornos inducidos por medicamentos y otros efectos adversos de estos,
pueden ser evaluados y tratados por los clínicos que se ocupan de la salud mental
como la acatisia (es una sensación de inquietud y tensión interna que se
acompaña de necesidad de moverse), la discinesia tardía (La discinesia tardía
(DT) es un trastorno que consiste en movimientos involuntarios. Tardía significa
demorada y discinesia significa movimiento anormal.) o la distonía (La distonía se
caracteriza por contracciones musculares involuntarias, sostenidas o intermitentes,
que causan movimientos de torsión repetidos y/o posturas anómalas que se
producen por la contracción muscular simultánea de músculos agonistas y
antagonistas.)

DIAGNÓSTICO PRINCIPAL

Cuando un paciente hospitalizado recibe más de un diagnóstico, el diagnóstico


principal es la afección que se establece como causa fundamental del ingreso del
paciente.
Cuando un paciente ambulatorio recibe más de un diagnóstico, el motivo de la
visita es la afección fundamental responsable de la asistencia médica ambulatoria
recibida durante la visita.
En la mayoría los casos el diagnóstico principal o el motivo de la visita también es
el principal foco de atención o de tratamiento.
Es difícil (o hasta arbitrario) determinar cuál es el diagnóstico principal o el motivo
de la visita, especialmente cuando un diagnóstico está relacionado con una
sustancia, como ejemplo: trastorno por consumo de alcohol, está acompañado de
un diagnóstico que no tiene relación con ninguna sustancia, como la esquizofrenia.
El diagnóstico principal debe citarse en primer lugar y el resto de los trastornos
son citados por orden de necesidad de atención y tratamiento.
Cuando el diagnóstico principal o motivo de la visita es un trastorno mental debido
a una afección médica por (ejemplo: trastorno neurocognitivo mayor debido a una
enfermedad de Alzheimer, trastorno psicótico debido a un cáncer de pulmón) las
reglas de codificación de la CIE indican que la etiología de la afección médica se
debe citar en primer lugar y el diagnóstico se cita en el segundo lugar.

DIAGNÓSTICO PROVISIONAL
El especificar “Provisional” se puede utilizar cuando existe una fundada suposición
de que al final se cumplirán todos los criterios de un trastorno, pero por el
momento de establecer el diagnóstico información suficiente para considerarlo
definitivo.
El diagnóstico provisional se puede utilizar cuando un individuo que parece sufrir
un trastorno depresivo mayor no es capaz de dar información adecuada para la
anamnesis (Conjunto de datos que se recogen en la historia clínica de un paciente
con un objetivo diagnóstico.) por lo tanto no se puede confirmar que cumpla con
los criterios.
Otro uso del término provisional se aplica a las situaciones en las que el
diagnóstico diferencial depende exclusivamente de la duración de la enfermedad.
Ejemplo un diagnóstico de trastorno esquizofreniforme requiere una duración
superior a 1 mes e inferior a 6 meses, por eso sólo se puede aplicar
provisionalmente.

DECLARACIÓN CAUTELAR PARA EL EMPLEO FORENSE DEL DSM-5


El DSM-5 también se utiliza como referencia en los juzgados/tribunales y por los
abogados para evaluar las consecuencias forenses de los trastornos mentales.
La definición de trastorno mental que contiene el DSM-5 se redactó para satisfacer
las necesidades de los clínicos, los profesionales de la salud pública y los
investigadores. El DSM-5 no ofrece ninguna recomendación de tratamiento para
ningún trastorno.
Cuando se usa adecuadamente la información sobre el diagnóstico y el
procedimiento para obtenerlo pueden ayudar a los profesionales de la ley a tomar
decisiones, ejemplo, cuando es fundamental confirmar la presencia de un
trastorno mental para cualquier determinación legal posterior, la aplicación de un
sistema de diagnóstico consensuado refuerza la validez y la fiabilidad de la
determinación.
La literatura relacionada con los diagnósticos también sirve para descartar
cualquier especulación sin fundamento sobre un trastorno mental y para entender
el comportamiento de un individuo. La información sobre la evolución del curso
clínico ayudará a mejorar la toma de decisiones cuando la cuestión legal se
relacione con el funcionamiento mental del individuo en instantes pasados o
futuros.
La aplicación del DSM-5 debe ir acompañada de la advertencia sobre los riesgos y
las limitaciones de su utilización en cuestiones forenses.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico clínico de un trastorno mental del DSM-
5, como una discapacidad intelectual, una esquizofrenia, un trastorno mental, una
ludopatía, no implica que un individuo con dicha afección cumpla los criterios
legales de existencia de un trastorno mental ni los de una norma legal concreta.
No se recomienda que las personas sin formación clínica, médica y, en general,
sin la formación adecuada, utilicen el DSM-5 para valorar la presencia de un
trastorno mental. El diagnóstico no implica necesariamente una etiología o unas
causas concretas del trastorno mental del individuo, ni constituye una valoración
del grado de control del propio comportamiento sea una característica del
trastorno.
Cuando la capacidad de control del propio comportamiento sea una característica
del trastorno, el diagnóstico en sí mismo no demuestra que un individuo en
particular sea (o haya sido) incapaz de controlar su comportamiento en un
momento dado.

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