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Evolución del Hombre: Australopitecos y Homo

Este documento presenta un cuadro de especies del género Australopithecus y Paranthropus, incluyendo la especie, intervalo de tiempo, yacimientos, nombre vulgar y observaciones. Se describen 7 especies de Australopithecus que vivieron entre 4.2-1.98 millones de años atrás, así como 3 especies de Paranthropus que habitaron África entre 2.7-1 millones de años. El documento también diferencia entre homínidos de constitución grácil como Australopithecus versus los más robustos como Paranthropus.

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Evolución del Hombre: Australopitecos y Homo

Este documento presenta un cuadro de especies del género Australopithecus y Paranthropus, incluyendo la especie, intervalo de tiempo, yacimientos, nombre vulgar y observaciones. Se describen 7 especies de Australopithecus que vivieron entre 4.2-1.98 millones de años atrás, así como 3 especies de Paranthropus que habitaron África entre 2.7-1 millones de años. El documento también diferencia entre homínidos de constitución grácil como Australopithecus versus los más robustos como Paranthropus.

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1

UNIDAD 4
“CUADRO DE ESPECIES DEL GÉNERO ​Australopithecus” - “Australopithecus ​y​ Paranthropus​: Los
hombres-mono prehistóricos de África” - Travis PICKERING

ESPECIES TIPO INTERVALO YACIMIENTOS NOMBRE REFERENCI OBSERVACIONES


A
DE TIEMPO VULGAR
ORIGINARIA

Australopithecus Grácil 4,2 - 3,9 Kenia Leakey


anamensis Etiopía 1995

Australopithecus Grácil 3,6 - 2,9 Tanzania Lucy Johanson Hallazgo de un ​esqueleto


afarensis (4) Lago Turkana; 1978 muy completo femenino​ en
Kenia 1978 en la Formación
Etiopía Hadar ​en Etiopía

Australopithecus Grácil 3,5 - 3 Koro Toro, ​Chad Brunet Se lo considera una


bahrelghazali 1995 variante regional o
(1) subespecie de​ la especie
mejor conocida como ​A.
afarensis​.​ El hallazgo
consiste en un pequeño
fragmento de mandíbula del
que sólo se ha conservado
un incisivo, dos caninos y
cuatro premolares.

Australopithecus Grácil 3,5 - 2 Sudáfrica Dart 1948 A. prometheus ​podría estar


prometheus (2) clasificado como un
hombre-mono robusto.​ Fue
originalmente definida por
Raymond Dart en 1925​ a
partir de un ​cráneo infantil
encontrado en las canteras
de Taung​, a unos 100km al
norte de Kimberley.

Australopithecus Grácil 3,0 - 2,0 Taung Bebé de Dart 1925


africanus Sudáfrica Taung
Mrs. Ples

Australopithecus Grácil 2,5 Etiopía Asfaw Curiosamente, poseían


garhi (3) 1999 incisivos y caninos
enormes, además de
molares y premolares
grandes. Esta combinación

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


2

única de dientes anteriores


hace que sea ​difícil de
encasillar ​A. garhi​ y A
​ .
prometheus​ en el sistema
binario de “grácil” versus
“robusto”.
Fue postulado como el
antepasado directo de los
primeros representantes del
género Homo.​ Esta
hipótesis se vio reforzada
por el presumible
descubrimiento de marcas
de corte sobre algunos de
los huesos de otros
animales asociados a la
nueva especie.

Australopithecus Grácil 1,98 Sudáfrica Berger Es ​propuesto​ ahora c​ omo ​el


sediba (6) 2010 antecesor de los primeros
representantes del género
Homo. ​Sin embargo, ​su
tardía datación no hace
posible esto.

Paranthropus Robusto 2,7 - 2,3 Etiopía The Black Arambourg


aethiopicus Lago Turkana, Skull and
Kenia Coppens
1968

Paranthropus Robusto 2,3 - 1,3 La Garganta de Zinj. Leakey


boisei Olduvai, Nutcracer 1959
Tanzania Man
Lago Turkana,
Kenia
Etiopía
Malawi

Paranthropus Robusto 1,8 - 1,0 Sudáfrica Broom


robustus 1938

Grácil​ ​se refiere a las especies hombre-mono con ​mandíbulas y dientes que son relativamente pequeños y cráneos menos
corpulentos​ que los de las especies de hombre-mono “robustas”. Más comúnmente, el ​primer grupo​ de especies se coloca en
el ​género ​Australopithecus​ y el ​último grupo​ en el ​género ​Paranthropus.

OBSERVACIÓN GENERAL. ​La ​posibilidad​ de que hace ​3 millones de años coexistieron especies distintas de homínidos
bípedos​ se estableció con el ​descubrimiento​, en la Formación Lomekwi, en Kenia, de un cráneo muy deformado para el que se
definió un​ nuevo género y especie, ​Kenyanthropus platyops.​ ​ El fósil mostraba una ​serie de caracteres​ que lo ubicaban bien en
una ​antigüedad de 3,5 Ma​ y además, poseía una​ facciones​ que serían las que ​luego aparecerían en algunas de las primeras
especies atribuidas al género ​Homo​.

Holoceno 11.700
CUATERNARIO

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


3

Pleistoceno​:aparición del género ​Homo 2,6 Ma

Plioceno:​ desarrollo de la familia Homínida, subfamilia Homininos 5 Ma


NEÓGENO

CENOZOICO Mioceno:​ diferenciación dentro de los Hominoideos en Hylobatidae y Hominidae 23 Ma

Oligoceno:​ hacia fines del periodo surge la superfamilia 37 Ma

PALEOGENO Eoceno​: primera bifurcación en subórdenes → prosimios y antropoides 55 Ma

Paleoceno:​ surge la forma básica del orden denominada prosimio de base 65 Ma

“EXPLORANDO ALGUNOS TEMAS DE ARQUEOLOGÍA” - Ana M. AGUERRE y José Luis


LANATA

El ambiente durante el pleistoceno


Tiempo y paleoambiente fueron bien distintos de los actuales a lo largo del ​Pleistoceno​, en el cual ​coexistieron​ durante los
momentos iniciales el ​Homo neanderthalensis y​ el ​Homo sapiens​.
El Pleistoceno se desarrolla entre 1,8 - 1,6 Ma hasta 13.000 - 10.000 BP. A partir de entonces, comienza el ​Holoceno (o
tiempos actuales), de clima más cálido​. El Pleistoceno se divide en:

PLEISTOCENO EMPEZÓ TERMINÓ

Temprano 1,8 - 1,6 Ma 780.000 BP


-Inicial o Inferior-

Medio 780.000 BP 130.000 BP

Tardío 130.000 BP 13.000-10.000 BP


-Final o Superior- inicios del Holoceno

El ​Pleistoceno se subdivide en una serie de oscilaciones de avances glaciares​, conocidas como ​IOS​ (​Oxygen Isotope
Stage)​ . En cada estadio (​stage​) se reconoce un período glaciar. Durante el Pleistoceno hubo un ​total de 104 IOS​.
Hace 780.000 años (​finalización del Pleistoceno temprano​), ​el campo magnético terrestre tuvo su polaridad invertida en
relación con la actua​l y se la conoce como MBB. Este cambio de polaridad marca la separación entre el Pleistoceno Temprano
y el Medio.
El Pleistoceno Temprano posee 11 estadios u oscilaciones glaciarias e interglaciarias y finaliza hacia el 780.000 BP.
El ​Pleistoceno Tardío​ se caracteriza por un ​progresivo recrudecimiento de las condiciones climáticas y ambientales​, hasta
alcanzar su​ máxima expresión hace unos 18.000 años​, momento en que se da el ​Último Máximo Glaciar (UMG)​. Durante esa
época las masas de hielo alcanzaron su última máxima extensión, cubriendo extensos sectores del norte de Eurasia​. En
cambio, las zonas ecuatoriales africanas se caracterizaron por una sucesión de períodos húmedos y secos​, los cuales a
menudo fueron puestos en correspondencia con los glaciares e interglaciares europeos.

“La cuna de la humanidad” - “LOS PRIMEROS HOMO” - Manuel DOMÍNGUEZ-RODRIGO y Enrique


BAQUEDANO

El registro fósil de los primeros miembros de nuestro género


El ser humano es el resultado de la evolución de su cerebro.​ La paleoantropología tiene como uno de sus objetivos
principales descubrir ​en qué momento en el proceso de hominización y humanización aparece un cerebro pensante que puede
diferenciarse del de sus ancestros evolutivos y de nuestros parientes evolutivos más próximos​, como son el orangután, gorila y

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


4

chimpancé. Dada la similitud morfológica que el ser humano comparte con gorilas y chimpancés, el tamaño cerebral es el que
debe definir nuestro género.
El descubrimiento del primer humano no perteneciente a ​Homo sapiens​ en el siglo XIX incorporó a la definición de lo que
se consideraba ​Homo​ una estructura craneal diferente a la nuestra pero con un volumen encefálico similar. Luego, se amplió la
definición al incluir en la misma la ausencia de barbilla y un corpus mandibular robusto. Incluía cráneos mucho más robustos
que los de ​Homo sapiens​ y ​Homo neanderthalensis.​
El tamaño mínimo documentado en nuestra especie es de 900 cc, pero se fijó a principios del siglo XX la capacidad
mínima de ​Homo​ en 750 cc. ​Esto separaba a ​Homo​ (los actuales y los prehistóricos) de nuestros parientes evolutivos más
cercanos.
Sin embargo, la polémica se inició con el ​descubrimiento​ anunciado en​ 1964 de los primeros restos de ​Homo habilis​ en la
garganta de Olduvai.​ Este nuevo homínido, cuyo rango cronológico abarcaba entre ​2-1,5 millones de años​, mostraba un
aumento del ​tamaño craneal​ comparado con sus ancestros y coetáneos australopitécidos, pero era​ inferior a los 750 cc.​ Esto
obligó a sus descubridores a ​rebajar el límite que definía ​Homo​ a 600 cc. Como su cerebro superior a 600cc indicaba una
mayor inteligencia, este homínido se convirtió en el candidato para explicar las primeras herramientas de piedra con las que
aparecía asociado. (...) Se identificó a ​Homo habilis​ como el miembro fundador de nuestro género.
Con ​Homo habilis​ se identificó un cambio en la dentición consistente en una reducción de la dentición superior.​ Una
dentición anterior tan grande con una dentición posterior comparativamente más reducida debía tener como razón​ un cambio
dietético con el cual el desarrollo del cerebro podría estar relacionado. Estas razones condujeron a la identificación de ​Homo
habilis.​
En 1972, se descubrió un cráneo en el norte de Kenia de 1,9 millones de años. ​Paulatinamente, se fueron descubriendo
otros cráneos y mandíbulas de homínidos encefalizados que mostraban un rango amplio y variable de caracteres y que
obligaron a varios autores a ​definir dos especies: una más encefalizada pero con dentición robusta y primitiva (​Homo
rudolfensis)​ y otra menos encefalizada y con dentición más moderna (​Homo habilis sensu stricto​). Entre ambas, sus rangos de
capacidad craneal abarcaban desde 500 cc hasta 850 cc.​ Esto difuminaba el límite claro que el rubicón de Keith establecía
para distinguir ​Homo d ​ e otras criaturas, al solaparse con los tamaños craneales de varios primates próximos a nosotros en la
actualidad. ​Esta cuestión se ha complicado aún más en fecha reciente con el descubrimiento de una criatura muy primitiva y
pigmea en la isla de Flores​ en el sudeste asiático, ​identificada como ​Homo florensiensis,​ y cuyo cerebro es de 417 cc, inferior a
la media de la mayor parte de australopitecos y de los chimpancés​. ¿Significa esto que el tamaño cerebral no puede usarse
como criterio esencial para identificar a ​Homo​?
Para complicar aún más la cuestión, ​otra de las características que identifica a ​Homo,​ su compromiso con una postura
erguida y una deambulación fundamentalmente bípeda, ha sido matizada con el descubrimiento del único esqueleto
postcraneal conocido de ​Homo habilis​. ​En​ 1986​, Johanson y White descubrieron en la garganta de ​Olduvai un esqueleto parcial
de una hembra pequeña de 1,8 millones de años​, con primitivas proporciones intermembranales (OH62). ​Los brazos parecían
muy largos y las piernas pequeñas en comparación.​ Se supone que la deambulación en los árboles habría sido todavía
importante en esta especie, poniendo en cuarentena la interpretación de los restos de ​Homo habilis​. Para varios
investigadores, es el momento de sacarlos del género ​Homo​ y considerarlos una forma algo más encefalizada de
australopitecos.
Sin embargo, una mirada crítica pone de relieve que en realidad conocemos muy mal el esqueleto de ​Homo habilis​, hay
muy pocos restos y los pocos que hay están muy incompletos.​ Hay que recalcar con énfasis que ​la identificación de OH62
como ​Homo habilis​ es insegura, ya que se ha hecho por exclusión, asumiendo que en 2 millones de años en Olduvai sólo hay
identificadas dos especies, ​Homo habilis​ y ​Paranthropus boisei ​y los fragmentos de dentición y forma del maxilar de OH62
definitivamente no son de este último.​ (...) Por lo tanto, sin poder usar directamente ningún carácter de OH62 para poder
identificarlo específicamente, ​su atribución a ​Homo habilis​ está injustificada.​ Por consiguiente, ​tenemos una falta virtual de
fósiles postcraneales que nos permita interpretar como eran de cuello para abajo los primeros ​Homo.​
En torno a 1,8 millones de años aparece una especie de homínido que por primera vez parece moderna: el ​Homo erectus
africano (también conocido como ​Homo ergaster​).​ Este homínido incorpora un conjunto de novedades que le identifican como
Homo​ claramente:​ cráneos​ grandes (​a partir de 850 cc​), su cara se proyecta menos hacia adelante, su ​dentición es pequeña y
moderna​, su ​tamaño corporal​ es ​grande​ (se excede los 160 cm),​ sus piernas son alargadas en comparación con los brazos, y
su tórax muestra una forma de tonel ​(la de ​Homo sapiens​). ​El tórax del ​Homo erectus​ sugiere una disminución del tracto
digestivo inferior (intestino delgado), que junto con la reducción de la dentición indica una dieta de mejor calidad que sus
ancestros los australopitecos.​ ​Ésta por primera vez, incluyó carne en cantidades importantes,​ tal y como también indica la
evidencia de animales consumidos y las herramientas de piedra usadas para su procesado presente en los yacimientos
arqueológicos de este periodo.
Junto a fósiles clásicos de esta especie, el descubrimiento más importante lo constituye el conocido “niño del Turkana”, un
individuo juvenil de unos 9-10 años de edad, del que se conserva la mayor parte del esqueleto y que nos permite ver cómo era
la anatomía de estos individuos de la cabeza a los pies. ​Para algunos investigadores, existía un fuerte dimorfismo sexual
(diferencia de tamaño y caracteres en función del sexo) en esta especie, mayor que en ​Homo sapiens​ y chimpancés.

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


5

Mientras que no se ha detectado ninguna variabilidad de tamaño considerable entre machos de ​Homo erectus,​ la
variabilidad inferida para las hembras va de 120-140 a más de 170 cm. Esto plantea si en realidad esta variación es atribuible a
dimorfismo sexual, o puede interpretarse en términos de variación sub específica. (...) Hasta que no se descubran más fósiles y
más completos, en los que la atribución del sexo sea posible, no podremos saber si ​Homo erectus/ergaster​ era muy dimórfico o
no. En todo caso, la presencia de restos de dos hembras de casi 180 cm de estatura aporta apoyo a la interpretación de
variabilidad poblacional.
Un grupo de fósiles de algo más de 1,8 millones de años, descubiertos en Dmanisi (Georgia), identificados por algunos
como ​Homo erectus​, muestran individuos con cráneos pequeños y ligeramente dimórficos. ​No obstante, a pesar de la mayor
robustez de caracteres faciales, el nuevo cráneo tiene una ​capacidad encefálica de tan solo 546 cc. ​(...) Esto ha conducido a
afirmar que esta pequeña población de homínidos representa la misma variabilidad que todos los primeros ​Homo j​ untos y que
por lo tanto ​Homo​ se caracterizaría por la existencia de una única especie que evolucionaría anagenéticamente en la población
que representa Dmanisi y en los H. erectus/ergaster posteriores. Esta afirmación es incorrecta, ya que asume como variación
morfológica de una población lo que en realidad es variación morfológica causada por ontogénesis.
La morfología de los homínidos de Dmanisi es un compuesto de rasgos que se observan en primeros ​Homo​ y en ​Homo
erectus/ergaster.​ Por ello ​para algunos autores resulta más oportuno identificarlos separadamente como ​Homo georgicus,​
puesto que las características de la cara son diferentes de las de ​Homo erectus/ergaster​. La estructura corporal de esta
especie es moderna, con brazos cortos y piernas largas y con compromiso absoluto por una adaptación terrestre y bípeda.
¿Cómo y cuándo definir que una población fósil pertenece a ​Homo​?​ Una ​estructura corporal adaptada por completo a la
terrestrialidad​, con un ​índice intermembral como el de ​Homo sapiens​ (o similar, pero en todo caso, moderno)​, con un
dimorfismo sexual ligero o matizado​, una ​reducción de la dentición y con un cerebro más desarrollado​ que el de cualquier
primate actual o fósil y que el de cualquier especie de australopitécido. ​Si esto se aplica con rigor al registro, solo ​Homo erectus
regaster georgicus​ y ​Homo erectus/ergaster​ sensu stricto podrían incluirse en nuestro género.
Una ​opción más pragmática​, porque nos permitiría clasificar los restos de los habilinos que son fundamentalmente
craneales y dentarios es mantener el ​rubicón cerebral de 600 cc y la reducción dentaria​, acompañada con una arcada más
parabólica. No obstante, esto plantearía el problema de interpretar la especie de homínidos como D4500, con un tamaño
cerebral menor.
¿Cuándo surgiría entonces el género humano? La presencia de un maxilar​ descubierto en Hadar en el yacimiento de
AL-666, ​datado en 2,34 millones de años, indica que el género humano tiene su aparición en fechas anteriores a las
documentadas por ​A. sediba.​

Los primeros yacimientos arqueológicos de la Humanidad


Hace 2,6 millones de años​, después de una trayectoria evolutiva de cuatro millones de años, ​aparecen los primeros
yacimientos arqueológicos en forma de acumulaciones discretas de artefactos líticos y, a veces, huesos de animales
consumidos por éstos​, en determinados lugares de los ecosistemas de la sabana. Estos yacimientos atestiguan la primera
evidencia en la evolución humana del uso de herramientas de piedra y del consumo de carne. (...) ¿Cómo era la conducta
subsistencial y social de esos primeros seres humanos?... ​Los modelos conductuales propuestos se polarizaron entre aquellos
modelos que anticipaban una relativa complejidad de nuestros antepasados y los que defendían que su comportamiento era
más sencillo y similar al de otros primates.
La tafonomía es una disciplina que estudia todos los procesos que intervienen en la modificación de los restos óseos de
un animal desde que muere hasta que es recuperado por los investigadores.​ La aplicación de este tipo de estudios a los
primeros yacimientos de la Humanidad, en concreto a los de la garganta de Olduvai en Tanzania, ​ha mostrado recientemente
como en algunos yacimientos los homínidos tuvieron acceso primario a animales de hasta 350 kg de peso mediante el
predominio de estrategias de caza sobre otras opciones oportunidades. ​Hace pues unos dos millones de años, el consumo de
carne fue un elemento esencial en la supervivencia de los primeros seres humanos. Posiblemente semejante comportamiento
puede retrotraerse medio millón de años antes ya que las primeras evidencias de uso de herramientas y de huesos con marcas
de corte se remontan a 2,6 millones de años, pero el peso de la evidencia es todavía insuficiente para confirmar si semejante
comportamiento era regular o episódico y por lo tanto, fundamental o accesorio para la adaptación de los primeros homínidos
dependientes de las herramientas de piedra.
Una reconstrucción reciente de los yacimientos más importantes de la garganta de Olduvai de este periodo, nos muestran
que los homínidos y los carnívoros se solapaban en el uso de los mismos espacios y que cuando la presencia de los primeros
es más intensa en un hábitat determinado, la presencia de los segundos es más tenue. (...) Por lo tanto, ​la selección de los
lugares de asentamiento estaba en función de la presencia de árboles que daban sombra y acceso próximo a alimento frutal,
en enclaves de baja presencia de otros animales carnívoros, y con acceso próximo al agua, que en la época seca se convierte
en el recurso de mayor valor para la supervivencia en el ecosistema de sabana.​ Sabemos que usaban semejantes lugares
como puntos centrales de subsistencia. Conseguían alimento fuera de ellos que desplazaban sistemáticamente a los mismos.
(...) Esta es la estructura del comportamiento de los actuales cazadores-recolectores de nuestra especie.
¿Qué nos convirtió en humanos? ​Para algunos, es posible pensar que los primeros yacimientos arqueológicos fueran una
especie de refugios donde los grupos de homínidos se comportaran socialmente como chimpancés. ​Para otros, la conducta

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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subsistencial y la social (...) no sería viable si la estructura social de los homínidos responsables del registro arqueológico
hubiese sido la misma que la de los chimpancés.

El proceso de convertirse en humanos


Con el desarrollo del cerebro, los primeros ​Homo​ tuvieron la inteligencia para relacionar las ventajas del uso de
herramientas líticas en el proceso de carnicería de un animal, con lo cual tuvieron acceso a un auténtica variedad de animales.
(...) ​También dispusieron de la capacidad de concebir y engarzar todo el proceso de una cadena operativa​, que va desde la
captación de la materia prima adecuada hasta su transformación en una serie de útiles para ser empleados. Del mismo modo,
(...) ​tuvieron la capacidad de valorar diferencialmente cada tipo de materia prima utilizada​, al transformarlas y emplearlas de
modo distinto y desplazar con ellos aquéllas que les resultaban más preciadas. (...) Este aumento de la inteligencia es,
probablemente, también el responsable de que con estos homínidos aparezca una​ capacidad de planificación más amplia que
en el resto de primates​, los cuales se caracterizan más por la realización de acciones que satisfacen la necesidad inmediata.
Sin embargo, la existencia conjunta de todos estos rasgos no habría sido suficiente para explicar la formación de los
yacimientos arqueológicos olduvayenses si el comportamiento subsistencial no se hubiese alterado igualmente. ​Desde el punto
de vista de la conducta subsistencial, los primeros ​Homo​, en vez de ingerir el alimento donde lo obtenían como hace el resto de
primates, habrían pospuesto su consumo y lo habrían desplazado al mencionado lugar referencial.​ Sólo de esa manera,
reincidiendo en un mismo lugar con aportes sucesivos de animales en donde se procesaban, pudieron originarse las
acumulaciones de huesos y piedras que conforman los yacimientos arqueológicos. (...) Los homínidos debieron haber aportado
materias primas líticas a los lugares referenciales por ellos elegidos de manera colectiva. (...) La localización de un animal
muerto y la acción de carroñeo realizada sobre el mismo también debió haber requerido la participación de varios individuos,
más si el animal en cuestión era de grandes dimensiones. (...) La cooperación en la obtención de piedras y animales habría
tenido como resultado el comportamiento de los mismos.​ Con nuestro género aparece, pues, la cooperación en la consecución
de alimento y su reparto intencionado.
El proceso biológico que condujo a la aparición de nuestro género tuvo una repercusión inicial en las crías de los grupos
de homínidos, que influyó inmediatamente en las hembras. ​Las crías de los primates no humanos nacen en disposición de
adaptarse al medio tras haber completado un proceso de desarrollo en el útero materno.​ Las crías de nuestra especie nacen,
en cambio, en un estado de completa indefensión e incapacitación. Además, nuestra progenie tarda más en crecer que la del
resto de primates.​ (...) ​Como resultado tenemos rasgos físicos distintos, somos más grandes y nuestra capacidad encefálica es
mayor​. Mientras que la ​capacidad craneal​ media de un chimpancé adulto oscila en torno a los 450 cc, la​ media de nuestra
especie es de 1350 cc.
La diferencia entre los 200 y los 380cc de los recién nacidos de ambas especies indica que las dimensiones de la pelvis
también han variado,​ llegando en nuestra especie hasta el límite impuesto por los requerimientos de nuestro modo de
locomoción bípedo. (...) Esto provoca que ​la inversión energética que nosotros realizamos en nuestros descendientes sea
mayor que la de cualquier otra especie primate​, y que por ello, tanto los machos como las hembras cooperen en la misma.
Este hecho pudo haber desencadenado el proceso evolutivo de nuestro género. ​(...) En cambio, si la aparición de los
primeros ​Homo​ se debió a que sus crías iniciaron la prolongación temporal del proceso de desarrollo, que condujo a la que
mantiene nuestra especie en la actualidad, es probable que su estado de indefensión hubiese requerido una mayor inversión
de energía por parte de sus progenitoras y que éstas hubiesen necesitado de la ayuda del resto del grupo, haciendo inevitable
una redefinición de los lazos sociales, del modo en que sugiere la formación del registro arqueológico.
Este aumento del coste energético estaría condicionado no sólo por el estado de las crías, sino también por las exigencias
energéticas de un cerebro más desarrollado. ​(...) ​Homo,​ con su cerebro mayor que el de otros homínidos, hubiese ​tenido que
enriquecer su dieta con carne de una manera regular​, tal y como indican los restos de animales presentes en los yacimientos
arqueológicos.
La mayor capacidad encefálica y el tamaño corporal más grande de ​Homo erectus​ son sugerentes de que el proceso de
prolongación del desarrollo ya estaba operando en estos antepasados y que, por tanto, sus crías tardaban más en crecer.
Homo erectus ​→ ​Nos encontramos con la conclusión de que este homínido de 1,5 millones de años habría poseído un
desarrollo biológico intermedio entre los chimpancés y el ser humano actual.​ Si aceptamos esta consideración, la ​muerte​ habría
sorprendido al​ niño de Turkana​ no a los 11-12 años como resulta de aplicar un modelo de erupción dentario moderno de
nuestra especie, sino a los​ 9-10,​ ya que el segundo molar aparecería en ​Homo erectus​ antes que en nuestra especie.
Al aumentar el tamaño del encéfalo y su necesidad de energía, la tasa metabólica basal tuvo que repartirse de nuevo entre
todos los órganos del cuerpo. Al existir una mayor demanda por parte del cerebro, se creó un déficit en el resto que sólo se
compensó mediante una restructuración del tracto digestivo.
Luego, ​Homo​ se hizo más carnívoro que los otros primates.​ La carne es un recurso óptimo. Contiene una gran cantidad de
energía y no se precisa consumir grandes cantidades para cubrir las necesidades metabólicas, como es el caso de la mayor
parte de productos vegetales. Sin embargo, hacerse carnívoro en un medio en el que los recursos animales son tan
abundantes como en la sabana, no resulta tan fácil, como podría parecer a simple vista, para un primate. Este orden animal,

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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por su tamaño y escasa capacidad de carrera, no está capacitado para cazar animales y, salvo los de menor tamaño, tampoco
pueden procesarlos debidamente.
Parece ser que fueron capaces de cazar animales menores de 300 kgs. y que carroñearon los mayores de media
tonelada.

Las características biológicas y conductuales de este primate excepcional le permitieron en muy poco tiempo adaptarse a
todo tipo de hábitats y ecosistemas del planeta. ​Hace 1,8 millones de años surgieron, y al poco tiempo de haber surgido, ​Homo
ya había conquistado tres continentes (África, Asia y Europa) o estaba inmerso en dicho proceso​, lo cual nos indica el éxito de
sus peculiaridades conductuales e intelectuales.

La cuna de la humanidad - “AUSTRALOPITHECUS Y PARANTHROPUS: LOS HOMBRES-MONO


PREHISTÓRICOS DE ÁFRICA” - Travis Rayne PICKERING

Introducción: antes y después de los hombres-mono


La investigación genética indica que chimpancés y humanos modernos compartieron un ancestro común en África hace
alrededor de ocho a seis millones de años​. Tras este evento, los linajes de chimpancés y humanos se separaron, desarrollando
cada uno su propia trayectoria evolutiva. ​¿Cuál fue el número real de especies de homininos que pudieron existir durante el
Mioceno Superior? Tres han sido propuestas: ​Ardipithecus kadabba​ (desde 5,8 hasta 5,5 Ma); ​Orrorin tugenensis (​ desde 6,0
hasta 5,7 Ma) y ​Sahelanthropus tchadensis (​ 7 Ma).​ Algunos especialistas las consideran subespecies de una misma especie
(probablemente ​Ardipithecus kadabba)​ o especies distintas del mismo género (probablemente ​Ardipithecus)​ .
Otra interpretación de los restos de ​Ardipithecus, Orrorin y​ ​Sahelanthropus​ es que se trataba de simios no homininos, que
carecen de relevancia en las etapas posteriores de la evolución humana. (Mioceno, “edad de los simios”, Begun, 2003). Sin
embargo, la mayoría de los expertos opinan que estos supuestos homininos eran, de hecho, verdaderos homininos. La
morfología de sus piernas, pies y caderas indican una posición erguida y bípeda y los supuestos machos pertenecientes a este
grupo tenían unos caninos pequeños y romos.
La locomoción bípeda y la presencia de caninos diminutos entre los varones son características propias de los seres
humanos modernos y de nuestros antepasados inmediatos, pertenecientes a nuestro propio género ​Homo.​ (...) Parece que ​uno
de los mejores candidatos para ser considerado el fósil más antiguo de ​Homo​ sigue siendo el maxilar hallado en Etiopía y
datado en 2,3 Ma. En caso de que tal aceptación universal fuera rechazada, casi todo el mundo estaría de acuerdo en que si el
género ​Homo​ no se estableció hace 2,3 Ma, entonces seguramente se produjo hace entre 1,9 y 1,8 Ma, con la aparición de una
especie en África llamada ​H. ergaster.​
Pero, ¿qué especie fue las antecesora del género ​Homo​? y, remontándonos más atrás en el tiempo, ¿quiénes fueron los
descendientes inmediatos de los supuestos homininos del Mioceno? El género ​Australopithecus​ (“hombres mono”) es un grupo
de especies de homininos que se adaptaría a ambas respuestas. Aparecieron por primera vez hace alrededor de 4,2 millones
de años​, en la primera parte del Plioceno (5,3 hasta 2,6 Ma), y su aparición coincide con una importante degradación del
medioambiente en África. ​Experimentaron una importante radiación adaptativa en algún momento hace entre 3 y 2,5 Ma,
dividiéndose en por lo menos dos grandes grupos, uno que dio origen al género ​Homo​ y otro designado muchas veces
Paranthropus.​ ​ Los australopitecinos incluyen algunas especies que coexistieron junto a sus primos ​Homo​ durante gran parte de
principios del Pleistoceno (la última de las especies puede que se extinguiera hace tan sólo un millón de años).

Australopithecus:​ información básica sobre una inconfundible forma de hominino primitivo


El rasgo singular que define al género ​Australopithecus​ es la megadoncia​, es decir, que los dientes posteriores (molares y
premolares) son enormes, sobre todo en comparación con las muelas que tenían sus ancestros del Mioceno.
El aparato masticatorio parece mejor adaptado a una dieta basada en el procesamiento de elementos más duros y
abrasivos que la de los homininos del Mioceno. Estas señales morfológicas indican un cambio adaptativo en favor de la
explotación de recursos alimenticios más duros y abrasivos. Esto puede ser señal de una “ruptura ecológica” que implica la
expansión de un nuevo nicho basado en la explotación intensiva de los hábitats más abiertos del Plioceno africano.
El apogeo de la tendencia hacia la megadoncia de los australopitecos se encuentra en tres especies de homininos, a
veces identificados como un género propio, conocido como ​Paranthropus​ (australopitecinos robustos → ​aethiopicus - boisei -
robustus)​ .
En la actualidad, entre las especies de australopitecos gráciles mejor conocidas están ​A. afarensis​ (de 3,7 a 2,9 Ma), ​A.
africanus​ (3 a 2 Ma) y ​A. sediba ​(1,98 Ma).
El haberse ganado el apodo informal de hombres-mono se debe a la mezcla en sus esqueletos de adaptaciones simiescas
y humanas.​ Tenían cerebros de entre 350 y 600 centímetros cúbicos. Sus cuerpos eran pequeños, entre 1 y 1,7 metros de
altura, y su peso oscilaría entre 29,5 a 56,7 kilogramos​. Los análisis de los huesos de sus manos indican que eran capaces de
agarrar con mucha fuerza pero también de realidad manipulaciones finas, más propias de los seres humanos modernos. (...)

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Los estilos de bipedismo, así como su habilidad para trepar árboles, varió entre las distintas especies de australopitecinos​. Al
menos dos especies de hombres-mono que vivieron hace en torno a 3,5 Ma, uno de Sudáfrica y otro en Etiopía, tenían los
dedos de los pies oponibles, muy útiles para la escalada, pero no tanto para la clase de transporte erguido propio de los
humanos, basado en unas pisadas en las que el talón recibe el peso del cuerpo y el dedo gordo realiza el impulso hacia
adelante. (...) La morfología que muestran varios huesos del pie de ​A. afarensis​ indicaría tal bipedismo. No obstante, los restos
de ​A. sediba​, datados en 1,98 Ma en Sudáfrica, indican otro tipo de pie, con un arco semejante al humano, pero, a la vez,
manteniendo un talón y tobillo con gran movilidad, características muy simiescas.

Comida
Dieta de los australopitecos gráciles: “un cambio de adaptación en la dieta, en relación a sus antepasados del Mioceno,
dominada por frutos del bosque blandos y dulces, a nueces o semillas duras y frágiles y alimentos con adherentes abrasivos,
tales como raíces y tubérculos que eran cada vez más comunes en los crecientes paisajes abiertos del Plio-Pleistoceno”.
[Link] ​da muestra de una alimentación mixta. La dieta de ​A. sediba​ era muy similar a la del chimpancé, que consiste
principalmente en la ingesta de frutas y hojas de los árboles e incluso de madera y corteza.
Se ha sugerido que tal vez los hombres-mono gráciles (o al menos los ​A. anamensis​ y ​A. afarensis​ procedentes de África
Oriental) basaron su dieta en el consumo de hojas duras​, para cuyo procesamiento empleaban sus dientes grandes y planos
con la intención de molerlas. (...) Esta característica manera de procesar hojas duras propuesta para ​Australopithecus
probablemente daría lugar a un patrón único de micro-desgaste oclusal, que explicaría la naturaleza singular de las señales
observadas en los dientes e los australopitecos gráciles.
Desde hace tiempo se supuso que la detección de un grado significativo de consumo de carne era el factor que
diferenciaba el género ​Homo​ de sus ancestros, en gran medida herbívoros, y de sus parientes colaterales, los australopitecos.
La señal isotópica de carbono correspondiente a ​A. africanus​ podría indicar que la asunción de que esta especie consumía por
lo menos de vez en cuando carne, se trataría de una simplificación excesiva. ​(...) “Parece razonable sugerir que alguna especie
de ​Brucella​ podría haber sido el agente infeccioso en este individuo ​A. africanus​, que habría tenido contacto con (o haber
consumido) tejidos infectados de otros mamíferos, como los vertidos a consecuencia de los abortos provocados por la
brucelosis, las membranas fetales o la carne de antílopes jóvenes u otros ungulados”.
(Hace 3,4 Ma). Se descubren fragmentos óseos en Dikika que tenían las superficies exteriores rayadas, marcas que los
descubridores de los fósiles atribuyeron al consumo de carne entre los antiguos homininos (más precisamente a cuando ​A.
afarensis​ habría empleado piedras con filo natural para filetear la carne). Estas apariciones más recientes de marcas
inequívocas de carnicería, científicamente analizadas, derivan de contextos mucho mejor conocidos y estudiados que los que
supuestamente evidencian el consumo de carne de ​A. afarensis​ en Dikika. ​Se consideran necesarias para probar la
existencia de actividades de carnicería: (1) la asociación con herramientas de piedra empleadas para la persecución o
con filo cortante creado de forma artificial, (2) la excavación en estratos geológicos intactos y bien datados, (3) el
hallazgo en sustratos de grano fino, compuestos por pequeñas partículas sedimentarias.​ Por el contrario, los fósiles de
Dikika: (1) no están asociados a ninguna herramienta de piedra producida por homininos, (2) se encontraron ​ex situ,​ sobre la
superficie de un suelo muy erosionado, inferido de un horizonte estratigráfico aún desconocido; (3) independientemente del
estrato deposicional, el descubrimiento habría derivado de uno de los niveles de una formación geológica más completa,
compuesta principalmente por sedimentos abrasivos de grano grueso.
En resumen,​ ​la única respuesta científicamente creíble ante la detección de actividades relacionadas con el
procesamiento de paquetes cárnicos entre los ​A. afarensis​ hace unos 3,4 Ma, es su rechazo​, al menos basándonos en
los datos actuales.

Resumen en homenaje
Dart se quedó impresionado tras la recuperación de grandes conjuntos óseos de antílope junto al ​A. africanus​ /
prometheus​ de Taung, pero, sobre todo, por aquéllos encontrados en otro yacimiento sudafricano en la cueva de Makapansgat.
La interpretación que Dart le dio a tal conjunto fue que ​A. africanus / prometheus​ había matado y consumido los animales a los
que pertenecían aquellos restos y que, a continuación, determinadas piezas de su esqueleto habían sido escogidas y
empleadas como herramientas y armas. ​(...) Sin embargo, Dart atribuía a estas especies, que era protohumanas con una
capacidad craneal poco mayor que la de un chimpancé, y que ahora sabemos que vivió alrededor de 3 a 2 Ma, un
comportamiento sorprendentemente parecido al de los humanos.
Esta hipótesis de que descendemos de “simios asesinos” fue adoptada por muchos miembros de la comunidad científica,
e incluso influyó la visión que se da en la cultura popular de nuestros antepasados.
Provocado por las afirmaciones escandalosas de Dart, un joven naturalista sudafricano llamado C.K. Brain se dispuso a
testar las acumulaciones óseas en cuevas, en contra de lo que él mismo entendía como relaciones de causa y efecto en el
mundo moderno. (...)​ Brain interpretó aquellas cuevas como receptáculos de basura estáticos, en los que la acumulación de
restos alimenticios fue generándose durante largos períodos por la actividad de grandes félidos y hienas (e incluso, los
australopitecos parecían ser una de las presas favoritas de esos depredadores).​ La razón por la que los cráneos de

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hombres-mono y monos predominan las muestras fósiles probablemente se deba a que las cabezas ofrecían poco a nivel
nutricional para los carnívoros, mientras que el resto del cuerpo del primate, comparativamente rica en carne y médula, era
consumido casi en su totalidad por los carnívoros.

Paranthropus: el extremo de la especialización homínida


(​John Robinson)​ Tuvo planteos acerca de los descendientes del ​Australopithecus​ grácil, los hombres-mono robustos​. Los
estudiosos de la evolución humana no se ponen de acuerdo acerca de hasta qué punto estaban relacionadas las tres especies
de ​Paranthropus​.​ Las tres poseían similitudes: cráneos grandes y pesados, y dientes grandes, con esmaltes gruesos. Por esta
razón, a menudo se agrupan bajo el término de hombres-mono robustos.
Hay una hipótesis que refleja una relación evolutiva mucho más profunda y significativa entre ​P. aethiopicus, P. boisei y​ ​P.
robustus.​ Esta interpretación de los hombres-mono robustos postula que ​P. boisei ​y ​P. robustus​ compartieron tantas
características morfológicas debido a que éstas surgieron por primera vez en su ancestro común más reciente, ​P. aethiopicus,​
formando lo que los biólogos llaman un grupo monofilético. Este punto de vista monofilético no carece de sentido, pues ​P.
boisei​ y ​P. robustus​ son posteriores a ​P. aethiopicus​ y, según algunas mediciones, estuvieron aún más especializados que su
posible ancestro ​P. aethiopicus.​
La anatomista Melanie McCollum demostró hace mucho tiempo que ​la razón de que los cráneos de las tres especies
de hombre-mono robusto fueran muy similares se debía en gran parte a factores relacionados con el desarrollo y no
necesariamente a una relación biológica estrecha​.​ Para completar su estudio, McCollum señala que “aunque todos los
australopitecinos robustos muestren una combinación de dientes posteriores muy grandes con unos dientes anteriores
pequeños, no comparten morfologías dentales idénticas.” ​Aunque es posible una reducción en el tamaño de los dientes
posteriores se produjera durante la evolución de ​P. robustus,​ también es probable que las formas del Este y Sur de África
tuvieran orígenes evolutivos distintos.​ Por lo tanto, a pesar de sus morfologías craneales similares a rasgos fundamentales, la
historia filogenética de los australopitecinos robustos sigue sin resolverse.
La principal razón para ser escéptico con respecto a la monofilia de los ​Paranthropus​ es que la homoplasia (es decir, la
evolución del mismo rasgo o los mismos rasgos en linajes biológicos independientes) parece estar generalizada entre los
primeros homininos.
Además, ahora está claro que ​P. boisei​ y ​P. robustus​ tenían dietas diferentes, que pueden o no estar relacionadas con su
posible monofilia.

¿Máquinas de masticar?​ (Teoría de la dieta de Robinson)


A finales de 1950, algunos investigadores creían erróneamente que el australopiteco grácil sudafricano, ​A. africanus,​ era el
antepasado directo de nuestro género ​Homo,​ y (también erróneamente) que ​A. africanus​ fue contemporánea a la especie de
hombres-mono robustos de Sudáfrica, ​P. robustus. ​Robinson y otros investigadores, interpretaron que el hábitat de ​P. robustus
era menos boscoso que el de sus antepasados. Al igual que en África hoy en día, los alimentos vegetales preferidos por los
homininos, tales como frutos blandos y maduros y hojas jóvenes y tiernas, eran mucho menos abundantes en este tipo de
ecosistemas de sabana emergentes que en los bosques. Aún así, Robinson conjetura que ​P. robustus,​ habitante de la sabana,
habría mantenido una dieta estrictamente herbívora, pero divergió con respecto a sus antepasados forestales al especializarse
en el consumo de materia vegetal que crecía en campo abierto. Dichos recursos, como las nueces y las raíces de las plantas, o
son extremadamente duros, o difíciles de masticar, y es por ese mismo motivo por el que se cree que las grandes mandíbulas y
esmaltes dentales gruesos de los australopitecinos robustos tuvieron un sentido adaptativo.
Por el contrario, las mandíbulas y los dientes del presunto ancestro del género ​Homo​, ​A. africanus,​ era más grácil.
Robinson afirmó que este hombre-mono de estructuras óseas menos robustas (y, más tarde, el ​Homo​) había “resuelto” el
problema de la supervivencia en la sabana incorporando cada vez más carne en su dieta. (...) Por lo tanto, la invención de
herramientas de piedra se convirtió en un fenómeno explicable y asignable al proto-​Homo​ dentro de la repartición de los
recursos entre los homininos de mandíbulas gráciles y robustas vislumbrada por la hipótesis de la dieta de Robinson. Además,
la adquisición de carna parece que requiere un cerebro más inteligente que la recolección de nueces estacionarias o el
arranque de las raíces fijas. Por lo tanto, según esta reconstrucción, no era sorprendente que nuestro linaje de cerebro grande
y cara pequeña persista en la actualidad, y que los hombres-mono de cerebro pequeño y cara robusta finalmente se
extinguieran.
Con los nuevos resultados obtenidos del análisis isotópico que indicaban el consumo de herbáceas entre ​P. robustus​,
muchos cambiaron a una nueva hipótesis, basada en que las herramientas de hueso se utilizaron en realidad para abrir los
montículos creados por las termitas que se alimentaban de hierba, que más tarde consumían estos homininos.
(...) ​En su lugar, los resultados isotópicos asociados a ​P. robustus​ sugieren que “tenían una dieta
extremadamente flexible y que su morfología especializada en la masticación puede indicar un aumento, más que una
disminución de sus alimentos potenciales​”. ​Como ​P. robustus​ poseía mandíbulas grandes y poderosas y dientes
especializados en la trituración significa que era capaz, cuando era necesario, de consumir alimentos vegetales de baja
calidad, duros y/o difíciles de procesar. Pero esa misma anatomía especializada no le impediría disfrutar de una dieta de mayor

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calidad, con alimentos más nutritivos y enérgicos, cuando éstos estaban disponibles. (...) Por lo tanto, la anatomía del cráneo
de ​P. robustus​ no refleja que estos homininos prefirieron alimentos duros, sino que habían evolucionado de tal modo, que eran
capaces de sobrevivir durante periodos en los que los recursos más deseados eran escasos o inexistentes.
P. boisei:​ el hombre-mono robusto de África era, de hecho, un herbívoro. ​Tenía una dieta basada en el consumo de
herbáceas, tal y como indican los isótopos analizados, que concuerda con las líneas generales de su desgaste dental. (...) ​Por
supuesto, esto no quiere decir que, por extensión, ​P. boisei​ no consumiera nunca alimentos duros.​ De hecho, algunos dientes
asociados a ​P. boisei​ se ven significativamente desconchados, lo que, por lo general, indica el mascado de alimentos grandes
y duros.
La anatomía craneal y dental de ​P. boisei,​ así como la de ​P. robustus,​ estaba preparada para una fuerte labor
masticatoria, pero ahora está claro que ninguna de estas dos especies era únicamente dependiente de alimentos duros. (...) ​P.
boisei​ se convirtió en un animal pastador aún careciendo de una anatomía dental pre-adaptada, por lo que se vio obligado a
“improvisar” a partir de su propia morfología, heredada de un antepasado de dientes romos y corona baja.
Tanto ​P. boisei​, como ​P. robustus​ vivieron durante el mismo período y en los mismos lugares en los que según el registro
arqueológico (al menos según algunos yacimientos) algunos homininos estaban fabricando y empleando herramientas de
piedra para descuartizar los cadáveres de ungulados de gran tamaño. (...) Los paleoantropólogos han atribuido
tradicionalmente los indicios arqueológicos del consumo de carne a actividades de nuestro propio género, ​Homo,​ que fue
contemporáneo a ​P. robustus​ en Sudáfrica y a ​P. boisei​ en el Este de África.​ (...) Por el contrario, según cuenta la historia, fue
la dieta vegetariana de los ​Paranthropus​ especializados a que los condenó a un pequeño cerebro poco inteligente y a su
posterior extinción. Pero este juicio está poco y mal elaborado. Los chimpancés modernos, con cerebros más pequeños que los
de ​Paranthropus​, son capaces de fabricar y utilizar herramientas para capturar y matar a sus presas, tanto invertebrados como
vertebrados. ​Además, parece que ​Paranthropus​ habría tenido la morfología de la mano requerida para crear y emplear
herramientas líticas cortantes. (...) Vale la pena señalar que los fósiles de ​Paranthropus​ a menudo se hallan junto con
herramientas de piedra, incluso en circunstancias en las que el registro de los ​Homo​ no se encuentra asociado a ellas.

El final de los hombre-mono: extinción y descendientes


En conjunto, florecieron por toda África desde hace al menos 4,2 millones de años hasta hace cerca de un millón de años.
Al menos dos especies, ​P. robustus​ en Sudáfrica y ​P. boisei​ en el Este de África, coexistieron con los primeros miembros del
género ​Homo,​ después de que los ​Homo​ aparecieran en algún momento hace alrededor de 2,3 Ma.
P. robustus​; esta especie no sólo se alimentaba de una gran variedad de productos, sino que también podría haber
fabricado y utilizado herramientas de piedra.​ ​Existe una controvertida evidencia que sugiere que los homininos mantuvieron
fuego controlado en el yacimiento en cueva de Swartkrans (Sudáfrica) hace como un millón de años.(hecho que es tan
atribuible a ​P. robustus,​ como a los primeros ​Homo)​ .
¿Qué linaje y qué especie de ​Australopithecus​ dio origen al género ​Homo? ​ ​A. sediba,​ representado por un espectacular
hallazgo de fósiles en el yacimiento sudafricano de Malapa,​ fue propuesto por sus descubridores para ocupar dicho cargo.
Con cada vez un mayor número de fósiles a considerar, y con nuestro creciente reconocimiento de una “homoplasia
incontrolable” a tener en cuenta en la evolución de los homininos, nuestra tarea no hará sino ganar en complejidad, y sin duda
también en diversión.

La cuna de la humanidad - “CAZA, CARROÑEO Y CONSUMO DE CARNE POR HOMO EN EL


PLEISTOCENO INFERIOR” - Henry T. BUNN & Travis Rayne PICKERING

Introducción
Durante más de un siglo, los científicos han hecho hincapié en el ​papel fundamental ​que han tenido la ​caza y el consumo de
carne en la evolución de los humanos primitivos (homininos) hacia la humanidad moderna.​ En la ​década de 1920​, se
encontraron en diversas ​cuevas de Sudáfrica fósiles de homininos primitivos enterrados junto a miles de fósiles de diferentes
grandes mamíferos​, en su mayoría antílopes (o bóvidos), y estas pruebas ​parecían indicar que los homininos cazadores eran
los responsables de los huesos de los mamíferos.​ En ​1925​, el anatomista ​Raymond Dart​ dio a este presunto hominino cazador
el nombre científico de ​Australopithecus africanus.​ Dart ​creyó​ que el ​Australopithecus africanus​ ​era un depredador violento y
sanguinario​. Dart percibió los huesos de los mamíferos de dos maneras. En primer lugar, eran el resultado de una dieta
carnívora de los homininos. En segundo lugar, algunas partes del esqueleto eran utilizadas por el ​Australopithecus africanus
como herramientas o armas. En un análisis detallado de alrededor de 7000 fósiles de huesos recientemente datados entre
aproximadamente 3 millones y 2,5 millones de años, Dart descubrió que la cantidad encontrada de algunos huesos era muy
superior a la presente en un esqueleto completo. Atribuyó esos patrones al uso de los huesos como herramientas y como

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armas, y propuso una función específica para éstos y muchas otras partes del esqueleto. En 1953, en uno de sus trabajos Dart
caracterizaba al Australopithecus africanus como:

“...asesinos demostrados: criaturas carnívoras que agarraban a sus presas vivas de forma
violenta apaleándolas hasta la muerte, desgarraban sus cuerpos destrozados, arrancaban
sus miembros uno a uno, saciaban su sed voraz con la sangre caliente de sus víctimas y
devoraban con ansia su carne lívida que todavía se retorcía.”

En resumen, ​Dart trató de explicar la propensión a la violencia en la humanidad moderna a través de su convicción de que este
comportamiento ha estado presente en nuestros genes y nuestra herencia desde hace mucho, mucho tiempo.

Un científico, ​Brain​, ​introdujo​ una subdisciplina paleontológica, denominada ​tafonomía, en la investigación de la evolución
humana.​ La tafonomía implica el ​estudio de los muchos procesos que afectan a los huesos durante el intervalo de tiempo entre
la muerte del animal y el entierro de algunos de sus huesos​. A través de experimentos y observaciones modernos de los
procesos tafonómicos ocurridos en las cuevas de Sudáfrica y de los efectos que dichos procesos causaban en los huesos,
Brain​ desarrolló los medios para volver a ​reevaluar las afirmaciones de Dart.​ La investigación que Brain empezó en la década
de 1960 se centró en reconstruir la historia tafonómica de los huesos fósiles encontrados en el yacimiento de la cueva
Swartkrans, en Sudáfrica. ​Los hallazgos demostraron que la mayoría de las acumulaciones de huesos en Swartkrans eran el
resultado de la depredación y la alimentación de los leopardos y los félidos de dientes de sable, siendo los homininos otra
presa más para estos grandes felinos.​ (...) Los homininos de Swartkrans desenterraban raíces de plantas para comérselas y
pronto pudieron acceder (posiblemente como cazadores) a grandes presas muertas que estaban intactas y a importantes
cantidades de carne.
En ​África Oriental​, la temprana historia de las investigaciones arqueológicas del olduvayense tomaron una trayectoria
diferente. En la ​década de 1950​, una amplia excavación realizada en la parte superior del Lecho II del yacimiento BK, en la
Garganta Secundaria, reveló ​numerosas herramientos pertenecientes al Olduvayense Desarrollado y numerosos fósiles de
mamíferos de gran tamaño. ​Todo ello se encontró en un depósito de metro y medio a orillas del antiguo cauce de un río y en el
cauce en sí, lo que llevó a los ​Leakey a interpretarlo como un suelo de ocupación en la orilla, y como una prueba muy evidente
de las habilidades para la caza del ​Homo erectus​, antepasado directo del Pleistoceno de los humanos modernos. Los
mamíferos de gran tamaño incluían una enorme jirafa extinta y los restos de, al menos, veinticuatro búfalos gigantes. (...) Podía
deducirse que cazaban en grupo de forma cooperativa.
Los Leakey propusieron otro ejemplo del claro éxito de la caza por parte del ​Homo erectus​ a partir de sus pioneras
excavaciones en la década de 1940 de los yacimientos en el ​Gran Valle del Rift,​ al oeste de Nairobi (Kenia). Durante la
excavación en el cauce de un río, ​encontraron una cantidad considerable de grandes herramientas de piedra en forma de
lágrima, conocidas como bifaces achelenses, junto a numerosos fósiles, incluyendo los restos de al menos noventa babuinos
gelada gigantes.
Otro momento histórico para la arqueología africana se produjo en el año ​1959​, cuando ​Mary Leakey descubrió el cráneo de
hominino ​Zinjanthropus,​ de aproximadamente 1,84 millones de años. ​Reveló un hominino que poseía un cráneo y unos ​dientes
muy especializados y robustos, que probablemente estaban ​adaptados para masticar alimentos vegetales duros y fibrosos.
Actualmente,​ este fósil está ​asociado a la especie ​Paranthropus boisei,​ que coexistió con nuestro antepasado directo, el ​Homo
erectus.​
Glynn ​Isaac.​ (...) En ​1971​, Isaac manifestaba en un artículo de una revista que:
“La situación en Olduvai es muy diferente. (...) Los yacimientos reflejan un tipo
de comportamiento fundamentalmente humano: la fabricación de herramientas,
una dieta parcialmente carnívora lograda a través de la caza o el carroñeo y la
práctica de llevar carne al campamento base para compartirla entre los miembros
del grupo social.”
Irónicamente, en el momento en que los primeros estudios arqueológicos realizados por Isaac y Leakey indicaban que, desde
los orígenes de nuestra evolución, los homininos estaban estrechamente ligados al consumo de carne, diversas observaciones
etnográficas de otras sociedades cazadoras-recolectoras existentes en los trópicos revelaron que quizá se había dado
demasiada importancia al papel que jugaban la carne y la caza realizaba por los hombres. ​Las diferentes perspectivas sobre la
importancia de la carne en la evolución humana siguen siendo hoy en día objeto de debate.

El comienzo del registro arqueológico


Hace aproximadamente ​2,6 millones de años​, algunos ​homininos descubrieron​ que al golpear dos cantos de piedra con la
fuerza adecuada y en el ángulo exacto -proceso denominado ​percusión directa ​por los arqueólogos- se podían producir lascas
y en forma de cuchillo,​ naciendo así el Olduvayense. En esa época se estaba produciendo además un fuerte cambio climático

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que provocó unas condiciones más secas en África dando lugar a una ​vegetación más abierta​ y, por consiguiente, a un
aumento del número y la variedad de grandes herbívoros​, los cuales representaban una ​nueva potencial fuente de alimento​ de
gran calidad para los homininos. (...) Estas lascas de piedra que datan 2,6 millones de años, eran ciertamente parte de la
solución exitosa ante el reto al que se enfrentaban los homininos a la hora de buscar carne. (...) Lo que motivó principalmente a
los homininos a crear las​ lascas de piedra ​era poder ​descarnar grandes mamíferos para aprovechar su carne.
Los paleoantropólogos trabajan principalmente con tres tipos de evidencias antiguas: 1. Fósiles de homininos, para
reconstruir la evolución biológica; 2. Restos arqueológicos, compuestos por útiles de piedra y fósiles de huesos no homininos;
3. Pruebas geológicas y paleontológicas, para reconstruir el contexto paleoambiental y paleoecológico en el que vivieron los
homininos. Un cuarto tipo de evidencia​, que es esencial para dar sentido al registro antiguo encontrado, ​sería la observación
directa de los procesos dinámicos en contextos modernos,​ ya que esto ofrece posibles interpretaciones que ayudan a
reconstruir el pasado. (...) Con esta perspectiva y estos conocimientos, los paleoantropólogos pueden así establecer patrones
para las evidencias biológicas, físicas y conductuales antiguas (los efectos), así como inferir o reconstruir las explicaciones más
probables (las causas) de las mismas.
El hominino que existió entre hace ​2,6 y 2,5 millones de años​, denominado​ ​Australopithecus garhi,​ es la única especie de
homininos conocida en los yacimientos de Etiopía a la que ​se le atribuyen las herramientas de piedra y los huesos fósiles con
marcas de corte más antiguos conocidos.​ Así, pues, el ​Australopithecus garhi​ podría haber elaborado herramientas que
posteriormente utilizaba para la carnicería, pero también es posible que otra especie contemporánea con un cerebro de mayor
tamaño -aún sin descubrir- inventara herramientas a partir de la talla de piedra.​ En cualquier caso, l​os fósiles más antiguos
-fechados correctamente- asignados a nuestro género ​Homo​ y a la especie ​Homo habilis s​ on varios cientos de miles de años
más recientes (​se fechan en 2,3 millones de años​). (...) Hace ​1,78 millones de años​ (o incluso podría decirse que hace 1,9
millones de años, sin consideramos algunos fragmentos de cráneos), los ​primeros ​Homo erectus​ africanos​ (también llamados
Homo ergaster​ por algunos especialistas) estaban presentes en Koobi Fora; estos homininos que tenían un cerebro de mayor
tamaño, y un cuerpo y proporciones más modernas,​ siguieron evolucionando hacia la humanidad moderna después de que las
especies anteriores de ​Homo​ y ​Australopithecus​ se extinguieran.
Las tendencias en la evolución primitiva del ​Homo​ desde el ancestral ​Australopithecus​ presentan un desarrollo de las
proporciones de un cuerpo moderno de mayor tamaño, al igual que el cerebro y unos dientes y un tracto digestivo más
pequeños. Todas estas adaptaciones ​concuerdan con un marcado cambio en el tiempo hacia una dieta de más calidad basada
en un mayor consumo de carne y unas habilidades para la búsqueda de carne más eficiente.​ (...) Todo esto predice que en el
material arqueológico que data de entre 2,6 y 1,3 millones de años deberíamos esperar más pruebas de que los homininos
consumían carne y de que poseían habilidades más sofisticadas para su búsqueda.
Las evidencias relacionadas con actividades de carnicería y con el consumo de carne, coexisten con las herramientas de
piedra más antiguas. ​La muestra real de yacimientos arqueológicos más antiguos donde los análisis tafonómicos han
evidenciado prácticas de carnicería es bastante escasa. ​El bajo número de huesos fósiles con marcas de corte así como las
pocas estimaciones sobre cuántos mamíferos de gran tamaño contribuyeron a las acumulaciones de huesos, limitan las
reconstrucciones del comportamiento de los homininos.​ Los registros procedentes de Kanjera Sur, en Kenia, de 2,2 millones de
años, en especial los de la Garganta de Olduvai, revelan muestras mucho más grandes de huesos fósiles con marcas de
carnicería, así como muchas más estimaciones acerca de cuántos animales fueron hallados. (...) ​Los fósiles hallados tienen 1,3
millones de años de antiguedad e incluyen más de 200 huesos con marcas de corte de varias docenas de grandes mamíferos.
En conjunto, las pruebas relativas a actividades de carnicería halladas en estos yacimientos arqueológicos del Pleistoceno
Inferior demuestran de forma convincente que ​el ​Homo p ​ rimitivo tenía la habilidad de conseguir carne, a veces claramente en
grandes cantidades, y que la introdujo como parte fundamental en su dieta.​ Es posible argumentar que, desde el comienzo de
la recopilación de materiales arqueológicos, que datan 2,6 millones de años, los homininos que practicaban la carnicería ya
eran capaces de ir en busca de carne y transportaban de forma habitual partes de cadáveres y herramientas hacia zonas del
terreno más favorables denominados suelos de ocupación o campamentos base.
Resulta difícil generalizar sobre las capacidades relacionadas con la búsqueda de carne o su transporte.
Una alternativa más simple de interpretar los registros olduvayenses con evidencias de actividades de carnicera es que la
búsqueda y el consumo de carne se intensificaron a lo largo del tiempo, alcanzando su punto máximo hace aproximadamente
1,8 millones de años.​ Los cuatro huesos con marcas de corte de 2,6 años de antigüedad indican un importante temprano
interés en el consumo de carne, pero las limitaciones biológicas en el tamaño del cuerpo y del tracto digestivo y en su
capacidades cognitivas podrían haber limitado las capacidades de los homininos para la búsqueda de carne.
Los hallazgos del yacimiento FLK Zinjanthropus, en la Garganta de Olduvai, que datan de hace 1.8 millones de años, son
mucho más definitivos que todos los anteriores, ya que demuestran que, durante un periodo de varios años, el ​Homo​ primitivo
centró de forma estratégica la búsqueda de carne y sus correspondientes conductas sociales en las proximidades de un
bosque, a 200 metros de un manantial de agua dulce. Mayores muestras de animales descarnados, de hace aproximadamente
1,3 millones de años, de los primeros ​Homo​ siendo capaces de buscar carne de manera exitosa en aquellos tiempos.
Los paleoantropólogos pueden reconstruir muchos detalles acerca del ​comportamiento hominino relativo a la búsqueda de
comida​ a partir de los conjuntos arqueológicos más grandes y mejor conservados. El ​enfoque tafonómico​ convencional ​se basa

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en dos tipos de evidencias​: ​1) las proporciones de las partes del esqueleto, como indicadores del tipo de huesos que se
adquirían y del transporte de alimentos, y 2) las alteraciones de los huesos como indicadores de que aprovechaban los
homininos de los cadáveres, qué papel tenían los demás competidores carnívoros y qué otros procesos tafonómicos relevantes
afectaban al registro. ​Las partes del esqueleto y las alteraciones en los huesos tienen un valor interpretativo puesto que,
gracias a las investigaciones modernas sobre las dinámicas entre depredador y presa, sabemos que existe una secuencia
regular en el consumo de las presas por parte de los grandes carnívoros.​ (...) ​3) Tercer tipo de prueba clave: los patrones en la
edad que tenían las presas al morir (patrones de mortalidad).​ De nuevo, las investigaciones modernas sobre las dinámicas
entre depredador-presa documental patrones en la selección de las mismas por parte de diferentes carnívoros africanos, en
función de los métodos de caza, el tamaño de la presa, la edad, el sexo y demás factores complejos.

Reconstrucción del acceso a la carne de los primeros ​Homo


Se han planteado ​cuatro métodos distintos mediante los cuales los primeros ​Homo​ pudieron haber obtenido la carne​ de
grandes herbívoros principalmente: en ​primer​ lugar, como ​carroñeros pasivos, podrían haber sido los primeros en encontrar a
cadáveres intactos de animales que habrían muerto por accidente, enfermedad o de hambre -y no por depredación- antes que
otros competidores carnívoros.​ En ​segundo​ lugar, ​podrían haber rebuscado de forma pasiva entre la carroña resultante de las
presas ​descarnadas y abandonadas por ​anteriores depredadores​. En ​tercer​ lugar, como ​carroñeros activos​, podrían haber
actuado de ​forma más agresiva, ahuyentando a los carnívoros que se alimentaban de su presa recién cazada, y poder así
apropiarse de ella. Por último, podrían haber cazado con éxito grandes animales​ y, por tanto, haber sido los primeros en
acceder a sus propias presas.
Dividimos el carroñeo entre pasivo (acceso tardío a la presa) y agresivo (primer acceso a la presa). ​Sin embargo, aquí sólo
consideraremos dos métodos de caza plausibles.
En un análisis tafonómico realizado por Henry Bunn y Ellen Kroll en 1986, se documentó que la ​acumulación de fósiles
encontrada en el yacimiento FLK Zinjanthropus​ estaba compuesta por numerosos huesos, de los cuales, ​más de 200
presentaban marcas de corte por la descarnación en las zonas de inserción del músculo, y tanto los huesos de las
extremidades como las mandíbulas inferiores ponían claramente de manifiesto que los homininos los habían roto mediante
percusión,​ a fin de obtener el tuétano de su interior. (...) ​Estos patrones de las partes del esqueleto y las alteraciones en los
huesos contradicen por completo la hipótesis de que los homininos primitivos rebuscaban de forma pasiva entre la carroña
resultante de las presas descarnadas y abandonadas por otros carnívoros y, por tanto, dicha hipótesis no puede considerarse
como una estrategia dominante del ​Homo​ primitivo​. Las evidencias obtenidas a partir de los huesos de esqueletos y sus
correspondientes alteraciones no nos permiten distinguir entre los otros tres métodos de acceso a los cadáveres porque, en los
tres, éstos estarían intactos y permitirían a los primeros ​Homo​ aprovecharlos al completo. Llegados a este punto, ​son los
patrones de mortalidad de las presas descarnadas lo que nos ayudarán a realizar una interpretación concluyente.

La edad de un mamífero se puede determinar a partir de sus dientes.​ Aquí nos centramos en uno de los más simples, que
es observar el momento de la erupción de los dientes y su desgaste en la superficie masticatoria -u oclusal-. Los mamíferos
tienen dos juegos de dientes: la dentición decidua (o de leche) durante la etapa juvenil y la dentición permanente durante la
edad adulta. ​En una recopilación de dientes, realizar un estudio detallado de los patrones de erupción y desgaste de éstos
puede ayudar a establecer un patrón de mortalidad.​ Es decir, los investigadores pueden establecer las clases que
normalmente, como mínimo, son tres: jóvenes, adultos y viejos. ​Se puede terminar la edad de los animales presentes en las
acumulaciones de fósiles según los dientes hallados y estos restos pueden a su vez agruparse en un porcentaje de animales
jóvenes, otro de animales adultos y otro de animales viejos​, que sumarían el total -100%- de los animales hallados.
En un estudio de 2010, Bunn y Pickering desarrollaron unos criterios que permitían ​definir los patrones de mortalidad de
los cuatro posibles métodos de acceso a cadáveres.​ ​Si el ​Homo​ era el primero en acceder a los cadáveres de animales
muertos de forma natural​ y no por depredación, podemos predecir que ​en el patrón de mortalidad predominarían las clases de
edad más débiles y vulnerables, es decir, los animales jóvenes y viejos,​ y no los animales adultos sanos. ​Si el ​Homo​ rebuscaba
de forma pasiva entre la carroña resultantes de las presas de grandes felinos​, podemos predecir que ​los patrones de
mortalidad​ del yacimiento FLK Zinjanthropus ​encajarían con el tipo de presa que supuestamente cazaban los grandes felinos.
Éstos son depredadores que cazan en emboscada, y ​matan a animales jóvenes, adultos y viejos de forma indistinta​, en las
mismas proporciones en que estos se dan en una población natural.
Si el ​Homo​ era cazado, sería más difícil establecer predicciones. Se sostiene que el patrón de mortalidad en el que
predominan los animales adultos se asocia a la caza selectiva realizada por los humanos​ y no por otros carnívoros; por lo
tanto, encontrar un patrón de mortalidad de este tipo en el yacimiento FLK Zinjanthropus parecería indicar que el ​Homo
primitivo cazaba de manera selectiva y en emboscada; no obstante, encontrar otro patrón diferente podría indicar que se
practican también otras técnicas de caza.
Ej.: En el patrón de mortalidad de los bóvidos de pequeño tamaño encontrados en el yacimiento FLK Zinjanthropus
predominan los machos viejos, lo cual no concuerda con las presas habituales del leopardo moderno. Hay un 95% de
probabilidades de que los bóvidos del yacimiento no fueran cazados por leopardos, lo cual refutaría la hipótesis de que el

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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Homo​ primitivo rebuscaba de forma pasiva entre la carroña de las presas que los leopardos almacenaban en los árboles. (...)
Existen diversas razones que nos llevan a pensar que la explicación más probable sería que el ​Homo​ primitivo cazaba
tendiendo emboscadas.​ En primer lugar, todos los competidores carnívoros que intentaban ser los primeros en acceder a la
carroña eran más veloces y poseían mayor visión, oído y olfato, y actuaban tanto de día -al igual que los ​Homo-​ , como de
noche, cuando los homininos necesitaban esconderse y probablemente dormir en los árboles. En segundo lugar, la
reconstrucción de la vegetación del terreno habitado por los primeros ​Homo​ era un mosaico de sabanas boscosas cubierto por
una capa de hierba, lo que probablemente hubiera impedido a los cazadores de resistencia -que se supone que corrían a un
ritmo moderado- seguir el rastro de sus presas a partir de sus pisadas (es decir, sin avistar al animal). En tercer lugar, cualquier
cazador de resistencia correría mirando fijamente al suelo por los bosques en los que habitaban grandes felinos y, por tanto,
correrían el peligro de ser víctimas de una emboscada y de ser devorados.

El patrón de mortalidad en el que predominan grandes bóvidos adultos también refuta la hipótesis de que los homininos
fueron los primeros en acceder a la carroña y la hipótesis de la caza de resistencia. ​Significativamente, Bunn y Gurtov han
demostrado recientemente que el patrón de mortalidad de los grandes bóvidos de FLK Zinjanthropus no se distingue
estadísticamente del patrón de caza de bóvidos por parte de los cazadores recolectores ni de la caza durante el último
Interglaciar; y tampoco de la caza del Pleistoceno final y en el Paleolítico superior. (...) ​Estos sugerentes resultados indican que
el ​Homo​ primitivo practicó la caza selectiva y emboscadas de los grandes bóvidos adultos encontrados en el yacimiento FLK
Zinjanthropus. No obstante, esto no significa que no se produjeran también otros tipos de carroñeo. ​ (...) El patrón de
mortalidad en el que predominan grandes bóvidos adultos en el yacimiento FLK Zinjanthropus probablemente identifique un
método predominante -pero no exclusivo- de acceso a grandes cadáveres.

Para triunfar en las emboscadas, el ​Homo​ primitivo habría tenido que acercarse lo suficiente a sus presas para infligirles
una herida mortal y, para ello, habría necesitado armas. Esto es perfectamente plausible pero no se ha demostrado. (...)
Creemos que las lanzas de madera podrían haber sido armas de corta distancia eficaces y letales al lanzarse desde una
distancia de hasta 10 metros. No hay pruebas directas que confirmen la existencia de lanzas en aquella época tan primitiva.​ Se
han publicado algunas pruebas experimentales independientes que indican que las lanzas de madera pueden dañar los huesos
de un modo particular. El patrón de mortalidad en el que predominan grandes bóvidos adultos encontrados en el yacimiento
FLK Zinjanthropus indica que ​el ​Homo​ primitivo de hace 1.8 millones de años era capaz de practicar la caza selectiva de
grandes presas.
Parece ser que ​este aumento evidente del consumo de carne de los homininos primitivos dio pie a otro desarrollo
importante: la división de las labores de subsistencia.​ (...) El reiterado transporte de partes de gran calidad de cadáveres para
su posterior consumo probablemente indique que el hecho de compartir grandes cantidades de carne con otros miembros del
grupo social fuera uno de los factores que caracterizó la adaptación. (...) Por lo tanto, ​es muy probable que las adaptaciones de
forrajeo, entre las cuales destacarían la caza, el reparto de la comida y la división de las labores de subsistencia caracterizaran
la primitiva evolución del género ​Homo​.

“ORIGEN DE LOS PRIMATES” - “La evolución humana” - Chris STRINGER y Peter ANDREWS

Se han considerado a menudo que los primates carecen de caracteres definitorios claros e, incluso hoy,
hay ciertas dudas sobre a qué grupo de animales están más próximamente emparentados.

El registro fósil más antiguo. ​Hoy hay, al menos, 194 especies de primates. (...) Los plesiadapiformes
fueron un grupo del Paleoceno de, al menos, 14 especies. A menudo son considerados como primates,
aunque los fósiles no muestran ninguno de los caracteres listados en el cuadro. Igual sucede con otras
especies del Paleoceno y más antiguas (anteriores a los 55 millones de años), y la razón de que hayan
sido consideradas como candidatas probables de ser los primeros primates es que pueden haber tenido
cerebros ligeramente aumentados (carácter 9 de la lista) y tienen los molares del tipo primate. Sin
embargo, comparten estos caracteres con muchos otros mamíferos primitivos, y sus incisivos estaban
altamente especializados para cortar vegetación. Hoy se sabe que muchos de estos animales del
Paleoceno están emparentados con los dermópteros, o zorros voladores.

Los primeros primates verdaderos. ​Es en la época del Eoceno, que abarca desde los 55 a los 35
millones de años de antigüedad, cuando aparecen los primates en una forma similar a la actual. (...) El
clima cálido pudo haber estado relacionado de alguna manera con los orígenes de los primates, aunque

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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no se sabe cómo exactamente, y varios grupos importantes aparecen diseminados por el mundo entero
(excluyendo Australia y Antártida según las pruebas actuales).
El grupo más diverso de primates del Eoceno se ha clasificado en la familia ​Adapidae​, con dos grupos
bastante diferentes en América del Norte y Europa. Ninguno de ellos existe ya. El segundo grupo en
importancia, los ​Tarsiiformes​, pueden estar emparentados con los tarseros actuales del sudeste asiático.
Ambos grupos se diversificaron al mismo tiempo, a comienzos del Eoceno. Es posible que los
Tarsiiformes​ estuvieran emparentados más cercanamente a los manos y los simios de los ​adápidos​.
Tanto los adápidos como los tarsiiformes fueron de movimientos rápidos y saltaban y corrían por las
ramas con agilidad. Fueron principalmente insectívoros en su dieta y casi totalmente arbóreos en sus
hábitos, siendo muchos de ellos nocturnos. Se han encontrado exclusivamente en asociación con
ambientes forestales. (...) Hacia el final del Eoceno, las temperaturas se hicieron más frías y los bosques
se redujeron, lo que provocaría cambios importantes en las faunas de primates del Eoceno tardío y el
Oligoceno.

Primeros antropoides. ​Los primeros primates se diversificaron durante la época del Eoceno con
condiciones cálidas. El enfriamiento climático del final del Eoceno, hace unos 40 millones de años, supuso
cambios importantes en las faunas de mamíferos, especialmente en los primates, que llegaron a estar
mucho menos extendidos durante esta época, y los adápidos y los tarsiiformes casi se exterminaron,
quedando los últimos en las selvas tropicales del este de Asia. ​En la última parte del Eoceno, sin
embargo, hubo una proliferación de primates antropoides en el norte de África.

Los fósiles de El Fayum. ​En los depósitos más antiguos de El Fayum (Egipto) había, al menos, cinco
especies de primates, antropoides basales que vivieron hace 36 millones de años. Estos eran aún muy
primitivos, pero, poco tiempo después, hubo 8 especies de propliopitécidos con dientes tipo simio, así
como ​Parapithecus y​ ​Qatrania​ y varias especies de afinidades inciertas, como ​Afrotarsius​ (tarsero
africano), ​Arsinoea​ y ​Algeripithecus,​ de Argelia. Estos grupos se expandieron en los bosques del
Oligoceno de la depresión de El Fayum, formando una rica fauna de primates que duró hasta hace unos
31 millones de años.

Los propliopitécidos. ​Los fósiles mejor conocidos de El Fayum son las dos especies, similares a los
simios, de ​Propliopithecus,​ el ​P. haeckeli​ y el ​P. zeuxis​. Eran muy pequeños, con un rango de tamaño del
orden de 2-6 kg. Sus dientes eran similares a los de los simios. Sus huesos eran bastantes robustos,
particularmente los antebrazos. La anatomía general sugiere un cuadrúpedo lento que trepaba a los
árboles, como principal modo de vida de estos primates. Vivían a base de una dieta de fruta,
probablemente relativamente blanda.
Además de los propliopitécidos, había otras especies de primates, en particular los parapitécidos similares
a monos mencionados más arriba, con al menos cuatro géneros y cinco especies.
Los propliopitécidos, y probablemente también los parapitécidos, están emparentados con los monos y los
simios, y proporcionan las pruebas más contundentes sobre el origen de este grupo. Esto indica un origen
africano para el grupo. (...) La conexión africana continúa cuando se consideran los primeros simios, ya
que también ellos se conocen sólo en África, aunque es difícil distinguir entre los primeros simios y los
monos.

¿Qué caracteriza a un simio?​ A simple vista, los monos tienen colas y los simios no, pero el uso de la
ausencia de algo como característica distintiva no es sencillo con los fósiles. Los simios carecen de cola;
otros primates la tienen por lo tanto, la carencia de cola identifica a los simios. El carácter “presencia de
cola” es una característica general de los mamíferos. Por lo tanto, para los monos y los simios, la
presencia de cola es un carácter ancestral, y su mantenimiento en los monos es el mantenimiento de un

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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carácter ancestral, que carece de significado evolutivo; en los simios, sin embargo, la ausencia de cola es
una novedad evolutiva y es altamente diagnóstica para el grupo. ​Ya que todos los simios vivos (y
humanos) carecen de cola, se asume que esta condición estaba presente en el último ancestro común en
los simios (y los humanos), y que también define al grupo, conocido como superfamilia Hominoidea.
Los simios vivos comparten una variedad de caracteres, que van desde el comportamiento hasta detalles
sobre su anatomía, aunque, claramente, éstos no surgieron todos a la vez y, por lo tanto, hay una especie
de punto medio en el que los fósiles de primates que fueron realmente ancestros de los simios tienen
algunos, pero no todos, de estos caracteres. Las especies fósiles de este punto medio reciben un nombre
especial, prosimios, lo que implica que están, de hecho, emparentados con los simios, y agrupados en la
misma superfamilia. Hominoidea, pero sólo tienen unas pocas de las características de los simios.

La importancia de la región del codo. ​La estructura de la región del codo es un carácter significativo en
la evolución hominoide. Los simios (y los humanos) tienen brazos ligeramente móviles. Además de tener
una gran movilidad en la articulación del codo, poseemos una gran estabilidad y fortaleza. (...) Es la
presencia de este complejo funcional en el codo la que ha llevado a que se haya clasificado como
hominoide al ​Procónsul​, mientras primates más antiguos similares a los simios, como el ​Propliopithecus,​ y
otros de la misma época, como el ​Dendropithecus,​ son excluidos por no presentarlo.

Simios ancestrales. ​La prueba directa más antigua de la existencia de los simios se ve en la estructura
de la articulación del codo de un fósil de la isla de Rusinga.
Además del ​Procónsul​, y viniendo del mismo momento y lugar, hubo una considerable radiación de
primates similares a los simios en la primera parte del Mioceno, hace unos 20 millones de años. Hubo una
especie similar en tamaño al ​Procónsul,​ pero con adaptaciones bastante diferentes. Nos referimos al
Rangwapithecus africanus,​ y encontrado en los mismos yacimientos del oeste de Kenia, especialmente en
Songhor y Koru. (...) Parece probable que el ​Rangwapithecus africanus​ (“simio de Rangwa”) fuera un
comedor de hojas en contraste con el ​Procónsul,​ cuyas especies estuvieron adaptadas a la dieta de fruta
blanda similar a la actual de los chimpancés. Lo poco que se conoce del resto del esqueleto sugiere que
el ​Rangwapithecus​, como el ​Procónsul​, vivía en los árboles, aunque las pruebas de que sean simios son
incluso más débiles para éstos. (...) No hay especies del Mioceno que tengan adaptaciones para comer
hojas duras como algunas de las de los simios y mucho menos que los monos comedores de hojas. Así
pues, parecería que ha habido un movimiento adaptativo en el curso de la evolución de los primates.

Pequeños simios. ​Son similares al ​Procónsul​ excepto por su tamaño mucho más pequeño, por ejemplo
el ​Limnopithecus legetet. ​Éstos fueron pequeños primates del tamaño del ​Propliopithecus,​ y con
mandíbula y dientes muy similares a éste, pero carentes de sus impresionantes caninos y sus afilados
premolares. (...) Hubo otros dos géneros en el Mioceno temprano que se parecían al ​Propliopithecus
incluso en este aspecto, llamados ​Micropithecus​ y ​Dendropithecus​. (...) Es probable que los
Dendropithecus​ tuvieran un comportamiento similar al de los babuinos, con sistemas sociales altamente
estructurados en grupos multimacho y una jerarquía de dominancia muy fuerte.
(...) Algunas conclusiones llevaron a los primeros investigadores a sugerir al ​Dendropithecus​ como
ancestro de los gibones, aunque, como carecen del resto de los caracteres distintivos de los simios,
particularmente la articulación del codo, parece más probable que los huesos finos indiquen sólo un estilo
de vida similar y no un parentesco evolutivo.
De los pequeños simios, todos parecen tener extremidades finales y probablemente una forma muy
similar de vida arbórea.

Proconsul y sus contemporáneos. ​El primer fósil atribuido a los Hominoidea es el ​Kamoyapithecus
hamiltoni.​ Parece ser del Oligoceno, de unos 26-24 millones de años de antigüedad.

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La prueba fiable del Proconsul más antigua es de un grupo de yacimientos del oeste de Kenia, todos ellos
datados entre los 18 y los 20 millones de años.
Caracteres de mono en ​Procónsul.​ ​Sólo se conoce un cráneo de Proconsul. Fue encontrado en 1948
por Mary Leakey en la isla de Rusinga. Este cráneo es muy similar al de los monos y, probablemente, de
una hembra. (...) Se sabe ahora que el Proconsul tenía un torno de mono. Esto contraste con el torso de
los simios actuales. La espalda del Proconsul es larga. Se movía sobre las cuatro patas en posición prona
como los monos y otros mamíferos, como gatos y perros.
Patas traseras, pies y manos. ​Estaba adaptado a un rango de movimientos limitado, con un porte
notablemente pesado durante la marcha y la escalada. Respecto a la cabeza del fémur, [...] era una forma
intermedia entre monos y simios.
Se presenta al ​Proconsul​ como un activo habitante de los árboles, aunque más lento trepador que un ágil
saltador. Puede ser que algunos de estos caracteres hubieran sido precursores de la adaptación primaria
observada en los simios actuales, la locomoción por suspensión, por la que el cuerpo se sujeta en los
árboles suspendido bajo las ramas en vez de sobre ellas a cuatro patas. Esto se examinará con más
detalle posteriormente con relación al ​Dryopithecus ​y al ​Oreopithecus.
Un aspecto interesante de la mano de ​Proconsul​ es que está proporcionada de forma muy parecida a la
humana. (...) El Proconsul tenía unas proporciones de la mano similares a las del hombre, y la articulación
del pulgar era también similar; por lo que podría haber sido capaz de coger objetos pequeños con gran
precisión.
En este momento no se puede decir con seguridad si el Proconsul era o no un simio. Lo que podemos
decir es que, si lo clasificamos como simio, es ciertamente el miembro más primitivo de la superfamilia.
Vivió en distintos ambientes.

Simios africanos del Mioceno medio. ​Se conocen dos grupos de simios fósiles de unos 17-15 millones
de años en África. ​Nacholapithecus​ ​kerioi​ es aún muy similar al Proconsul. Es similar también al
Equatorius africanus,​ y ambos pueden pertenecer al mismo grupo que el ​Afropithecus​ (“simio africano”).
Todos esos fósiles han sido datados alrededor del

“HOMO ERECTUS” - “La evolución humana” - Chris STRINGER y Peter ANDREWS

Siglo XIX ​→ Ernst ​Haeckel​ creía que Darwin estaba equivocado y que ​Asia​, más que África, ​era nuestra patria natal.​ Llamó a
uno de los ​hipotéticos estadios pre-humanos ​Pithecanthropus alalus (​ «hombre mono sin habla»). En ​1889​, Eugene ​Dubois
decidió comprobar si Haeckel tenía razón. Encontró en la​ isla de Java​, en las Indias Orientales holandesas ​pruebas fósiles de
un estado primitivo de la evolución humana​. Nombró su hallazgo como ​«​Pithecanthropus​»​, pero le dio un nombre de especie
​ ​. ​Ahora conocemos a esta especie como ​Homo erectus,​ se
diferente debido a la postura erguida que infirió del fémur, ​«​erectus»
lo reconoce como realmente humano.

Java y China
Homo erectus​ ​→ Hacia 1940 se habían encontrado en Java y en nuevas regiones, como China, muchos restos de esta
especie. Las características de la misma fueron claras luego del hallazgo del yacimiento de Zhoukoudian, en China. El cráneo
es relativamente alargado, pero poco profundo, con un frontal plano. Era muy ancho en su base, y poco expandido más arriba.
Había una fuerte protuberancia ósea sobre las cuencas de los ojos.​ La cavidad craneal era bastante voluminosa, alcanzando
una capacidad de 1000 ml​, aunque sus paredes eran gruesas, y a menudo reforzadas por huesos extra (crestas). ​El ​erectus
tenía un estilo de vida que presentaba duras demandas para el esqueleto. Los dientes eran grandes, situados en mandíbulas
que carecían de barbilla al frente.
Respecto a los fósiles de Java, sabemos que ​el más antiguo de ellos data de unos 1,5 millones de años, mientras que el más
moderno, quizás menos de 100.000 años.​ ​A lo largo de este periodo, la especie mostró un incremento moderado del tamaño
del cerebro, quizá correlativo con un incremento del tamaño corporal.​ Algunos científicos creen que el ​Homo erectus​ de Asia
fue evolucionando gradualmente hacia los humanos modernos (evolución multirregional).

Los orígenes del ​Homo erectus

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Sus orígenes son​ inciertos​. Hay ejemplos que se podrían defender como ​erectus​ muy tempranos fuera de África, como el
yacimiento Dmanisi​, donde se han descubierto huesos datados en unos ​1,8 millones de años.​ Algunos lo consideran una forma
temprana de ​erectus,​ otros ven relación con especies más primitivas africanas, incluido incluso el ​H. habilis​. También se ha
sugerido una nueva especie, «​Homo georgicus» ​ . Sin embargo,​ la variación de fósiles en Dmanisi es considerable, por lo tanto
es posible que esté presente más de una especie de humanos primitivos.
La mayoría de los expertos creen que el ​erectus​ se originó en África, quizás hace 1,9 millones de años. ​Se han excavado
cráneos similares a los ​erectus​ en Koobi Fora, datados alrededor de 1,8-1,7 millones de años, y se ha encontrado un esqueleto
casi completo de un niño en Nariokotome.

El niño de Nariokotome
Su esqueleto se ha datado en unos 1,5 millones de años, y es el fósil de esqueleto humano antiguo más completo jamás
encontrado. ​Su edad a la muerte era cercana a los 8 años. Debía medir entonces más de 1,5 m. ​Su probable estatura al llegar
a adulto están próximas a 1,83 m, y su físico es comparable con el que presentan las poblaciones africanas actuales de la
región. ​La forma de su cuerpo es la ideal de los humanos que viven en condiciones cálidas y secas. Su cavidad torácica tenía
diferente forma que la nuestra.​ La cabeza ya muestra características de ​erectus.​ ​Sin embargo, algunos expertos arguyen que
las primeras formas africanas de la especie son lo bastante distintas como para clasificarlas como una especie diferentes, el
Homo ergaster («hombre trabajador»)​ , ya que son menos extremas en sus características que los ​erectus​ asiáticos posteriores.
En ese escenario, el ​ergaster​ evolucionó en África a partir de algo parecido al ​Homo habilis​ y, después, se propagó
rápidamente al Asia tropical y subtropical, donde la especie descendiente ​erectus​ desarrolló sus características más robustas.

“ADN MITOCONDRIAL” - “La evolución humana” - Chris STRINGER y Peter ANDREWS

ADN Mitocondrial
El ADN mitocondrial (ADNmt) se encuentra fuera del núcleo de las células y está en las mitocondrias. Éstas son pequeños
cuerpos que proporcionan energía a cada célula. ​El ADNmt sigue esencialmente la evolución de las hembras (de madres a
hijas)​, ya que el ADNmt de los hijos no será transmitido a su descendencia.

El nacimiento de la «Eva mitocondrial»


En 1987, se investigaron unos 150 tipos de ADNmt de todo el mundo y se determinó su variabilidad. Se usó un programa de
ordenador para conectar todos los tipos actuales en un árbol evolutivo, reconstruyendo los antepasados hipotéticos.
La distribución de los antepasados sugería que el antepasado común debía de haber vivido en África​, y el número de
mutaciones que se habían acumulado a lo largo del tiempo ​sugería que este proceso evolutivo había durado unos 200.000
años.​ Éste, pues, es el nacimiento de la famosa «Eva mitocondrial», o madre afortunada, ya que el antepasado común
mitocondrial debe de haber sido una hembra. ​Estos resultados parecen dar un fuerte apoyo al modelo «desde África» sobre los
orígenes del hombre moderno, porque la investigación sugería que había ocurrido una expansión desde África relativamente
reciente, ​reemplazando cualquier población antigua que viviera en otro lugar, y sus linajes de ADNmt.

Eva bajo sospecha


Sin embargo, el trabajo fue pronto criticado con dureza. El equipo involucrado en el primer trabajo admitió que había
deficiencias en sus análisis.
Los resultados más detallados obtenidos desde entonces sugieren que, aunque las conclusiones de 1987 fueron prematuras,
eran esencialmente correctas.

Otros estudios de ADN mitocondrial


El ADNmt de la gente actual está siendo usado para estudiar un conjunto de preguntas no respondidas sobre la evolución
humana reciente.​ Éstas incluyen el momento de la primera colonización de las Américas, el origen y dispersión de los
pobladores de la Polinesia y los factores que hay bajo los patrones genéticos actuales de los pobladores de Europa.

“ARQUEOLOGÍA - TEORÍAS, MÉTODOS Y PRÁCTICA” - Colin RENFREW y Paul BAHN

¿Cuándo? Métodos de Datación y Cronología


Para estudiar el pasado, no siempre es esencial conocer con exactitud cuántos años hace que tuvo lugar un acontecimiento o
un período concreto.
La base de la datación relativa está constituida por el concepto de que ​algo es más antiguo (o más reciente) en relación a otra
cosa​. Los primeros pasos de la mayor parte de las investigaciones actuales dependen todavía, de modo crucial, de la ​datación

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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relativa​, de la ordenación de los artefactos, depósitos y acontecimientos en secuencias​, en las que ​los más antiguos están
antes que los más recientes​.
Sin embargo, ​si queremos saber la edad exacta o absoluta en años de las distintas partes de la secuencia, ​necesitamos
métodos de datación absoluta (o datación cronométrica).​ Las ​fechas absolutas nos ayudan a averiguar la ​rapidez con que se
produjeron algunos cambios​, y ​si surgieron simultáneamente o en momentos diferentes​ en las distintas regiones del planeta.

La medición del tiempo


¿Cómo detectamos el ​paso del tiempo​? Los ​sistemas arqueológicos de datación se han ido apoyando cada vez más en otros
procesos físicos​, la mayoría de los cuales ​no son perceptibles por el ojo humano​. El más significado de ellos es el empleo de
relojes radioactivos​.
Cualquiera sea el método de datación, necesitamos establecer una ​medida del tiempo para reconstruir una cronología. La
mayor parte de los sistemas humanos de medición se calculan en años. De este modo debemos ​convertir en años incluso
cómputos de edad​, como los relojes radiactivos, que son independientes de los ciclos anuales. Cuando hay ​errores de
datación, suele ser esta conversión en años la que está equivocada​, más que el método en si.
Nuestra escala temporal en años debe ​asignar fechas desde o en un momento concreto del tiempo​. En el ​mundo cristiano se
usa el nacimiento de Cristo​, supuestamente nacido en el año 1 DC (no existe el año 0).
Los científicos que obtienen fechas por métodos radiactivos, y que quieren un ​sistema internacional independiente de
cualquiera de los calendarios antes mencionados, ​cuentan los años desde el presente (BP)​. El “presente”, en realidad quiere
decir ​“antes de 1950”​.

DATACIÓN RELATIVA. ​Ordenar cosas en secuencias​. Ej.: depósitos arqueológicos de una excavación estratigráfica,
artefactos (secuencia tipológica), cambios climáticos (secuencias medioambientales).

Estratigrafía (cronología relativa)


Es el ​estudio de la colocación o deposición de estratos o niveles (también llamados depósitos) ​superpuestos​. El principio
fundamental es que ​el nivel inferior se depositó primero y, por tanto, antes que el superior (desde los más antiguos -abajo- a los
más modernos -arriba).
Parte del trabajo del arqueólogo consiste en ​detectar si ha habido alguna alteración natural o humana de los niveles desde su
primera deposición (​procesos post-deposicionales culturales o naturales​).
Armado de una información estratigráfica cuidadosamente recogida, el arqueólogo puede aspirar a construir una secuencia
relativa fiable de la deposición de los distintos estratos.
Lo que ​se quiere fechar realmente son los ​materiales creados por el hombre -artefactos, estructuras, restos orgánicos- ​que
están en los niveles y que a la larga (cuando se estudian sistemáticamente) nos ​revelarán las actividades humanas del pasado
en el yacimiento, es aquí donde reside la importancia de la idea de la ​asociación.​ Cuando decimos que ​dos objetos fueron
hallados en asociación dentro del mismo depósito arqueológico​, queremos decir, por lo general, que ​quedaron sepultados a la
vez​. Una ​serie de estratos sellados proporciona​, de este modo ​una secuencia -y una cronología relativa- de la época en que
quedaron enterrados los objetos​ asociados en esos depósitos.
Esta interconexión de las secuencias estratigráficas con los métodos de datación absoluta es lo que proporciona la base más
fiable para fechar los yacimientos y sus contenidos.
Lo que ​queremos reconstruir​, en última instancia, son ​las actividades y comportamientos humanos del pasado que representan
esos depósitos y materiales.
Siempre hay que tener claro cuál es la actividad que se intenta fechar o que se puede datar con fiabilidad, dadas las
circunstancias. Deben tenerse en cuenta los procesos postdeposicionales de tipo cultural en cualquier evaluación de este
problema.

La datación de los huesos (cronología relativa)


Útil para ​estimar si varios huesos asociados en el mismo depósito estratigráfico tienen en realidad la misma edad relativa. ​Se
estudian los ​contenidos de nitrógeno, flúor y uranio.
En el depósito, ​el contenido de proteínas se reduce gradualmente debido a los procesos de descomposición química​. El ​ritmo
al que ​desciende el nivel de nitrógeno depende de la temperatura y del contenido bacteriológico, químico y de humedad ​del
medio en el que está enterrado el hueso.
El índice de flúor y uranio de los huesos sepultados se incrementa paulatinamente y puede ser medido en el laboratorio. ​Todos
estos índices de cambio son demasiado variables para constituir la base de un método de datación absoluta​, y tampoco se

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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pueden comparar con las edades relativas obtenidas de un yacimiento con las de otro. Sin embargo, ​puede distinguir huesos
de edades diferentes dentro de un mismo yacimiento.
La aplicación más famosa del método se produjo en el caso de la falsificación de Piltdown.

Secuencias tipológicas (cronología relativa)


La forma de un ​artefacto puede definirse por sus atributos específicos de material, forma y decoración. Varias vasijas ​con los
mismos atributos constituyen un tipo.
Conceptos para elaborar una datación relativa mediante la tipología:
•​Los productos de un período y lugar determinados tienen un estilo reconocible. Son, en cierto sentido, característicos de la
sociedad que los creó.
•El cambio estilístico (de forma y decoración) suele ser bastante grande. ​Los artefactos concretos (ej.: los puñales de bronce)
fabricados aproximadamente en la misma época suelen ser similares​, mientras que ​los creados con una diferencia de varios
siglos serán distintos​ debido a centenares de años de evolución.

Las​ formas más simples son​, en efecto, ​las más antiguas​.


Para muchos propósitos, sigue siendo cierto que el ​mejor modo de asignar una fecha relativa a un artefacto es compararlo con
otro ya identificado de un sistema tipológico estable.

Si los artefactos se asocian a la secuencia estratigráfica de los depósitos que pueden ser fechados por radiocarbono u otro
método absoluto, entonces se podrán asignar fechas absolutas en años a los artefactos de la secuencia tipológica.

Los distintos tipos de artefactos cambian de estilo ​(decoración y forma) a ritmos diferentes y, por lo tanto, las distinciones
cronológicas que indican varían. ​Ej.: ​la cerámica lisa puede conservar casi la misma forma durante siglos​, debido a que lo que
cambia más rápido es la decoración superficial​ y no la forma.
Otros artefactos, como ​las armas o utensilios de metal, pueden variar en su estilo con gran rapidez y, por tanto, resultar útiles
como indicadores cronológicos. Por el contrario, la forma de los ​instrumentos líticos​, como los bifaces, suele cambiar con ​gran
lentitud ​y, en consecuencia, raras veces es un indicador sensible del paso del tiempo.

Seriación (cronología relativa).


•Robinson & Brainerd - 1951
Permite ordenar los conjuntos artefactuales en una sucesión, u ordenación seriada, ​que luego se aplica para determinar su
ordenación temporal.
•​Seriación contextual:​ Lo que determina la seriación es la ​duración de los distintos estilos artefactuales​.
•​Seriación de frecuencia: Se apoya principalmente en la ​medición de los cambios en la abundancia, o frecuencia, proporcional
de un estilo cerámico.

Robinson y Brainerd daban por sentado que los estilos cerámicos se hacen cada vez más populares, alcanzan notoriedad y
luego se desvanecen. También sostenían que, en un período temporal dado, un estilo de vasija popular en un yacimiento,
también lo sería en otro. Basándose en estos supuestos, lograron ​insertar los conjuntos en una secuencia tal, que aquellos que
tuviesen los porcentajes más parecidos de ciertos estilos de vasijas estuvieran siempre juntos.
Hay que tener presente que ​la seriación no nos dice por si sola qué extremo de una secuencia dada es el inicial y cuál el final
→ necesidad de generar una conexión con las secuencias estratigráficas.

Datación lingüística (cronología relativa)


Enfoque no aplicado a los artefactos, sino al ​cambio en el ​lenguaje,​ estudiado mediante ​comparaciones del vocabulario de
lenguas afines.
•​Principio básico: Si se toman dos grupos de personas que hablen la misma lengua y se separan sin que se vuelvan a
contactar entre ellos, ambos grupos seguirán hablando el mismo idioma. Pero, ​con el pasar del tiempo se producirán cambios
en cada población​, se inventarán palabras nuevas y otras dejarán de usarse. Tras unos pocos siglos, los dos grupos
independientes ya no seguirán hablando exactamente la misma lengua. ​Después de unos pocos miles de años, el idioma de un
grupo será casi ininteligible para el otro.​ El campo de la ​léxico estadística​ se propone ​estudiar tales cambios de vocabulario​.
La ​glotocronología​, pretende ir más allá y usar una fórmula para expresar, a partir de esta medida de similaridad, ​cuántos años
hace que se han separado las dos lenguas​.

El ​concepto esencial de que dos lenguas con un balance de vocablos comunes muy elevado han estado relacionadas hasta
fecha más reciente que aquéllas con un balance bajo es​, en sí mismo, lógico y no puede ser excluido de un debate sobre los
métodos de datación relativa.

Aitana Albizúa - Prehistoria General - Unidad 4  


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Clima y cronología.
Categoría de secuencias basada en los cambios climáticos de la tierra. Utilidad en la ​datación relativa a escala local, regional y
global​. También se pueden fechar algunas de estas secuencias medioambientales con varios métodos absolutos.

Cronología del Pleistoceno.


La idea de la existencia de una gran Era Glaciar (el Pleistoceno), que se produjo en el pasado lejano, nos ha acompañado
desde el siglo XIX.
La Era Glaciar no fue una etapa larga e ininterrumpida de frío, sino que hubo cuatro ​glaciaciones principales o períodos de
avance del hielo. Interrumpiendo estos periodos fríos hubo intervalos conocidos como ​interglaciares.​ ​Hasta la aparición de los
métodos de datación absoluta (después de la SGM), se dependía en gran medida de la correlación entre los yacimientos
arqueológicos y su secuencia glaciar para datar el largo período Paleolítico.
Los arqueólogos ya no confían en los complicados avances glaciares y los rechazan como base para la datación del
Paleolítico. Sin embargo, las fluctuaciones climáticas del Pleistoceno y el Holoceno, ​registradas en las columnas de sedimentos
marinos, las columnas de hielo y los sedimentos que contienen polen, ​han demostrada tener un valor considerable por lo que
respecta a la datación.

AÑOS CLIMA ERAS PERÍODOS GLACIACIONE GLACIACIO PERIODOS


frío cálido GEOLÓGICAS GEOLÓGICOS S NES ARQUEOLÓGICO
(EUROPA) (AMÉRICA DEL S
NORTE)

10.000- Holoceno
100.000- Pleistoceno Paleolítico
superior Wurm (Welchset) Wisconsin superior

Cuaternario Paleolítico medio


Riss (Saals) Illinois

Pleistoceno
700.000- medio Mindel (Eister) Kansas

Gunz (Menapiense)
Nebraska Paleolítico inferior
Pleistoceno
1.600.000- inferior
(dudoso)

Terciario

Columnas de sedimentos marinos y columnas de hielo.


Las ​columnas de sedimentos marinos proporcionan en la actualidad el r​egistro más coherente de los cambios climáticos a
escala mundial. ​Estas columnas ​contienen conchas de microorganismos marinos conocidos como foraminíferos, depositadas
en el fondo oceánico debido al avance lento y progresivo de la sedimentación. ​Las variaciones en la proporción de dos isótopos
de oxígeno en el carbonato cálcico de esas conchas constituyen un indicador sensible de la temperatura del mar en la época
en que vivían esos organismos.
El valor de esta cronología para la reconstrucción de un registro del cambio ambiental en el pasado es incalculable. ​También se
pueden aplicar el radiocarbono y la datación por las series del uranio a las conchas de foraminíferos ​para proporcionar fechas
absolutas de la secuencia.
Columnas de hielo. Los niveles de hielo compactado forman depósitos anuales para los ​últimos 2.000-3.000 años​, que pueden
ser cuantificados, proporcionando así una cronología absoluta para esta fase de la secuencia. ​Para periodos anteriore​s, la
estratificación anual ya no resulta visible y ​la datación ​de las columnas de hielo ​es mucho menos precisa.

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Datación polínica.
La conservación de granos de polen en turberas y sedimentos lacustres ha permitido elaborar secuencias detalladas de la
vegetación y el clima del pasado.
Las secuencias palinológicas más conocidas son las que se elaboraron para el Holoceno (periodo postglaciar) de la Europa
septentrional, en las que una sucesión detalladas de las llamadas ​zonas polínicas​ abarca los últimos 10.000 años.
Las zonas polínicas no son uniformes en áreas extensas.
Gracias a su resistencia al paso del tiempo, ​los granos de polen pueden proporcionar datos ambientales de una antigüedad
incluso de 3 millones de años​ en los yacimientos del África Oriental.
La evidencia polínica de un yacimiento concreto del área puede ser identificada con un interglaciar determinado; un ​mecanismo
de datación útil, dado que el radiocarbono no actúa en periodos de tiempo tan antiguos.

Datación faunística.
Basada en el hecho de que muchas especies de mamíferos han evolucionado considerablemente en los últimos millones de
años, surgiendo formas ​nuevas y extinguiéndose las antiguas. En teoría, si se encuentra una secuencia de la especie porcina
en dos yacimientos diferentes, se les puede asignar la misma edad relativa. En la práctica, el método es muy impreciso por
diversas razones, entre las que está el hecho de que las especies extinguidas en un área pueden haber seguido existiendo
durante mucho tiempo en otra.
Método útil para el ​Pleistoceno​. También de vital ​importancia en la correlación de los yacimientos del hombre primitivo
descubiertos en el Este y Sur de África.

DATACIÓN ABSOLUTA. ​ Fundamentalmente, ​cuántos años calendario tiene las secuencias, yacimientos y artefactos.

Calendarios y cronologías históricas.


Los arqueólogos deben tener en cuenta tres aspectos importantes ​cuando trabajan con cronologías históricas antiguas​. En
primer lugar, ​el sistema cronológico exige una reconstrucción muy cuidadosa y cualquier lista de dirigentes o reyes ha de ser
razonablemente completa. En ​segundo lugar, la lista de reyes​, aunque registre de forma fidedigna el número de años de cada
reinado, ​todavía tiene que ser relacionada con nuestro propio calendario​, sino se quedará en una simple “cronología flotante”. Y
en ​tercer lugar, los ​artefactos, estructuras o construcciones a fechar pueden tener ​una fecha histórica, quizá mediante su
asociación con ​alguna inscripción que mencione al dirigente del momento​ (ej. monedas).

El manejo de una cronología histórica.


Hay numerosas estelas con inscripciones calendáricas que se pueden utilizar a menudo para fechar los edificios a los que se
asocian. Los artefactos vinculados a las construcciones pueden datarse sucesivamente.
Los contextos y edificaciones de otros yacimientos que carezcan de inscripciones pueden ser datados con bastante
aproximación gracias a la aparición de tipos similares de vasijas.
Algunas veces, los propios artefactos llevan fechas, o nombres de dirigentes que pueden ser datados. Asignar una fecha a una
moneda o un artefacto no es lo mismo que datar el contexto en que han aparecido. La fecha de la moneda indica el año en que
se fabricó. Su inclusión en un depósito sellado puede ser posterior​, es decir, el depósito no puede ser anterior a la fecha de la
moneda, pero podría ser posterior a ella.
Una cronología histórica firme de un país puede ser empleada para fechar acontecimientos de territorios vecinos y de otros
más lejanos que carezcan de registros históricos propios, pero ​que son mencionados en los textos de las naciones con
escritura. Hasta hace 20 o 30 años, buena parte de la prehistoria europea se basaba en ese método de datación, que
establecía contactos sucesivos entre territorios vecinos. Pero la calibración de las fechas radiocarbónicas ha provocado el
derrumbamiento de esta precaria construcción cronológica. Toda la cronología de la Europa prehistórica estaba construida
sobre supuestos falsos, cuya rectificación produjo (en lo que a este continente se refiere) lo que se ha llegado a denominar la
Segunda Revolución Radiocarbónica.
La datación por métodos históricos sigue siendo el procedimiento más importante para el arqueólogo en aquellos países con un
calendario fiable ​respaldado por un nivel de alfabetización importante.
En la actualidad, pueden asignarse fechas absolutas a todas las culturas del mundo.

Ciclos anuales: Varvas y anillos de crecimiento de los árboles


Una vez al año, se produce la traslación de la Tierra alrededor del Sol​. Debido a que este ciclo anual produce fluctuaciones
periódicas regulares en el clima, ​tiene un impacto sobre los rasgos medioambientales que, en ciertos casos, puede ser medido

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para crear una cronología. La ​evidencia de estas fluctuaciones es muy diversa, pero puede verse en las ​varas y en los anillos
de crecimiento​.

Varvas: En las tierras que bordean a las regiones polares, la fusión de las capas de hielo cada año, cuando suben las
temperaturas, lleva a la formación de depósitos anuales de sedimentos​ que pueden ser contados.

El crecimiento de la mayor parte de las especies vegetales varía anualmente, lo que hace posible el principio de la ​datación por
los anillos de crecimiento de los árboles.​

Hoy en día, mientras que las varvas siguen siendo de uso restringido, ​los anillos de crecimiento han llegado a rivalizar con el
radiocarbono como el método de datación más importante para los últimos milenios en muchas zonas de Europa, Norteamérica
y Japón, gracias a una esmerada labor científica.
Ambos (​anillos y varvas​) pueden ser contados para ​generar series ininterrumpidas que se remontan a muchos miles de años
atrás.

Varvas.
En 1878, un geólogo dio cuenta de que ​ciertos depósitos de arcilla se estratificaban de un modo uniforme (“varvas” en sueco).
Estos estratos se habían depositado en lagos en torno a los márgenes de los glaciares escandinavos, ​debido a la fusión anual
de las capas de hielo​, que habían ido retrocediendo regularmente desde el final del Pleistoceno, o última Era Glaciar.
El grosor de los niveles variaba de año en año​, produciéndose un estrato grueso en un año cálido con el aumento de la fusión
glacial, y un nivel fino bajo condiciones más frías. ​Midiendo los espesores sucesivos de una secuencia completa y, comparando
el modelo con las varvas de áreas próximas, se demostró que era posible vincular secuencias prolongadas entre si.
El método permitió hacer, por ​primera vez​, un cálculo bastante fiable de la ​fecha del término de la última Era Glaciar.
En cuanto a las aplicaciones arqueológicas directas, la datación radiocarbónica y el trabajo con los anillos de los árboles
resultan, por lo general, mucho más útiles.

Datación por la Dendrocronología.


•Douglass, 1930.
•Recién en 1960 hubo una base fiable de las largas cronologías de anillos de crecimiento.

Dos ​usos arqueológicos​ distintos:


1. Como un medio fructífero de ​calibrar y corregir las fechas radiocarbónicas
2. Como un ​método independiente de datación absoluta​ por derecho propio

Los ​dendrocronólogos miden y combinan los anillos y crean un diagrama que indica el grosor de los anillos sucesivos de un
árbol en concreto. Pueden ​producir una ​secuencia continua y prolongada que se remonte ​desde la actualidad a cientos e
incluso miles de años atrás​, mediante la comparación de las secuencias de anillos de árboles vivos de distinta edad, así como
de troncos más viejos.

Aplicaciones:
•​Las series directoras prolongadas y el radiocarbono​: Establecimiento de secuencias prolongadas de anillos de crecimiento,
con las que ha sido ​posible contrastar y calibrar las fechas radiocarbónicas.
•​Datación dendrocronológica directa​: Donde las ​personas del pasado utilizaron troncos de alguna especie que forme parte de
alguna de las series dendrocronológicas actuales​, como el roble, ​se puede obtener una fecha absoluta útil para la arqueología
comparando la madera conservada con la secuencia directora. La dendrocronología se ha convertido en el método de datación
más importante para las aldeas de los Pueblo.

En ocasiones, las cronologías locales siguen siendo “flotantes”​, es decir, sus series limitadas no han sido asociadas a la
secuencia directora principal.
En muchas partes del mundo se están ampliando gradualmente las series directoras y se están incluyendo en ellas las
cronologías flotantes.

Limitaciones: no es un método de datación universal​ debido a que


•​sólo es ​aplicable a árboles de regiones exteriores a los trópicos​, donde los marcados contrastes estacionales producen anillos
anuales bien definidos;
•para una ​datación dendrocronológica directa​, se limita a la ​madera de aquellas ​especies​: a) ​que hayan proporcionado una
serie directora​ que se remonte hacia atrás desde la actualidad; b) ​que la gente haya utilizado realmente en el pasado

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Además, hay que tener en cuenta ​problemas importantes de interpretación. Una ​fecha dendrocronológica se refiere al
momento de tala de un árbol​. Ésto se determina comparando los anillos exteriores (la albura) con una secuencia regional. Pero
incluso disponiendo de una fecha precisa, ​el arqueólogo tiene que determinar, basándose en el contexto y en los procesos
postdeposicionales, ​cuánto tiempo tardó la madera en pasar a formar parte del depósito arqueológico.
Pese a estas reservas, es junto al radiocarbono, la técnica de ​datación más importante para los ​últimos 8.000 años​, en las
zonas áridas y templadas.

Relojes radioactivos.
Basados en el fenómeno natural de la desintegración radiactiva. ​El más popular es el ​radiocarbono​, que sirve para datar los
últimos 50.000 años​, aproximadamente. ​La termoluminiscencia (TL) se basa indirectamente en la desintegración radiactiva y
puede datar hasta 50 mil años, aunque tiene potencial para datar épocas anteriores.

La datación radiocarbónica.

Historia y bases del método:


•1949 - ​Willard Libby
•​Las partículas subatómicas que bombardean la tierra constantemente, producen electrones de alta energía. Estos neutrones
reaccionan con los átomos de nitrógeno de la atmósfera para producir átomos de carbono -14 (C14). Esta inestabilidad da lugar
a su desintegración radiactiva a un ritmo constante.
Libby se dió cuenta de que la desintegración del radiocarbono a un ritmo constante se equilibraría debido a su producción
continua por la radiación cósmica y que, por lo tanto, la proporción de C14 de la atmósfera seguiría siendo la misma a lo largo
del tiempo. Además, esta concentración atmosférica estable de radiocarbono se transmite de modo uniforme a todos los seres
vivos a través del dióxido de carbono.
Sólo cuando muere una planta o un animal cesa la absorción de C14 y su concentración comienza a descender debido a la
desintegración radiactiva​. De este modo, Libby comprendió que, ​conociendo el ritmo de desintegración, o vida media del C14,
se podría calcular la edad de una planta o un tejido animal muerto midiendo la cantidad de radiocarbono que quedara en una
muestra.
Las fechas radiocarbónicas van acompañadas invariablemente de una ​tasa de error probable​: la expresión ± (desviación típica
o estándar) inherente a toda fecha de radiocarbono.

La corrección de fechas radiocarbónicas.


Libby dió por sentado que ​la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante a lo largo del tiempo, pero
hoy sabemos que ​ha variado​, debido en gran parte a los cambios en el campo magnético terrestre. El método que demostró la
inexactitud, la dendrocronología, también ha proporcionado los medios para corregir o calibrar las fechas radiocarbónicas.
Antes del año 1000 AC, los árboles (y todos los demás seres vivos) estaban expuestos a concentraciones mayores del C14 de
la atmósfera de lo que lo están en la actualidad. Los científicos han sido capaces de comparar las edades radiocarbónicas con
las de los anillos de crecimiento, en años calendáricos, para elaborar curvas de calibración que se remontan al año 7000 AC,
aproximadamente. Las curvas más actualizadas permiten a los arqueologo corregir una fecha radiocarbónica mediante su
correlación con una fecha calendárica.
Para ser precisos, ​hay que calibrar no sólo la fecha radiocarbónica principal, sino también su desviación típica (± 100 años)​, lo
que dará lugar a un ​intervalo de edad​ en años calendáricos.
El aspecto más importante es que se debería indicar, en cualquier publicación, si se ha corregido o no un resultado
radiocarbónico y, si se ha hecho, con qué sistema o curva concretos.

Contaminación o interpretación de muestras radiocarbónicas.


Es probable que los cálculos erróneos procedan de un muestreo mal hecho y de una interpretación incorrecta por parte del
arqueólogo.
Las ​principales causas de error en el campo​ son las siguientes:
•​La c​ ontaminación antes del muestreo​: Los problemas de contaminación de la muestra en el terreno pueden ser serios, sin
embargo, estos problemas ​pueden atajarse en el laboratorio​.
•​La c​ ontaminación antes o después del muestreo:​ Todas las muestras radiocarbónicas deberían ser cerradas
herméticamente dentro de un envase limpio, como una bolsa de plástico, en el momento de su recogida. Las etiquetas de
cartón en el interior pueden ser una fuente importante de contaminación. Siempre que sea posible se excluirá cualquier carbón
moderno, como el papel, que puede resultar fatal. Sin embargo, no siempre se pueden evitar las raíces modernas o la tierra. La
posterior aplicación de cualquier material orgánico, como el pegamento o la cera de carbón, también es nefasta, aunque el
laboratorio puede ser capaz de remediar el desastre. Las muestras se deben almacenar en la oscuridad.
•​El c​ ontexto de deposición:​ La mayoría de los errores en la datación radiocarbónica surgen porque el excavador no ha
comprendido por completo los procesos postdeposicionales del contexto en cuestión. ​A no ser que se sepa cómo llegó el

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material orgánico a la posición en que fue hallado y cómo y cuándo (en relación al yacimiento) quedó sepultado, es imposible
realizar una interpretación exacta.
•​La f​ echa del contexto​: Se supone demasiadas veces que una datación radiocarbónica, ej.: de un carbón vegetal,
proporcionará un cálculo directo de la fecha del contexto donde éste se halla. Por esta razón, ​suelen preferirse muestras con
una vida corta, como ramas de arbustos o granos de cereal carbonizados que, probablemente, no eran antiguos en el momento
de su deposición​.

Si se pueden ordenar las muestras en una secuencia relativa del tipo ​sucesión de niveles,​ siendo la fecha más antigua los
inferiores y así sucesivamente, habrá entonces una comprobación interna de la coherencia de los resultados de laboratorio y
de la calidad del muestreo de campo.
En general se vio que, aunque algunos laboratorios podrían alcanzar niveles de precisión de ±50 años, en realidad era más
prudente asumir que sus errores reales eran de ±80 años o más.

Datación radiocarbónica. Aplicaciones: el impacto de la datación radiocarbónica.


La corrección del radiocarbono ha incrementado el éxito de este método.
Al preguntarnos “¿Cuándo?” en arqueología, el radiocarbono ha proporcionado, sin duda, el método más útil de hallar una
respuesta. La mayor ​ventaja es que ​puede ser utilizado en cualquier parte y cualquier clima, mientras haya material de origen
orgánico (es decir, vivo)​. Nos traslada a ​50.000 años atrás y, potencialmente hasta 80.000 años utilizando la técnica de la
espectrometría del acelerador de masas ​(AMS).
En la actualidad, la datación radiocarbónica mediante la ​técnica de la AMS está creando nuevas posibilidades. ​Por primera vez
se pueden fechar objetos preciosos y obras de arte, debido a que todo lo que se necesita son muestras diminutas.
Posiblemente el radiocarbono seguirá conservado su puesto como la ​herramienta de datación más importante para los
materiales orgánicos de los últimos 50.000 a 80.000 años​. Sin embargo, para los materiales inorgánicos, la termoluminiscencia
se está convirtiendo en una técnica nueva muy útil.

La datación por termoluminiscencia.


La termoluminiscencia tiene dos ​ventajas sobre el radiocarbono: ​puede fechar cerámica​, ​el material inorgánico más abundante
en los yacimientos arqueológicos de los últimos 10.000 años​; ​y puede​, en principio, ​fechar materiales inorgánicos de hasta
50.000-80.000 años de antigüedad​, el límite del radiocarbono. La ​desventaja es que la TL ​es menos precisa que el
radiocarbono ​en la exactitud de sus fechas.
•​Bases del método​: Los ​materiales con una estructura cristalina​, como la cerámica (alfarería y terracota), ​contienen
pequeñas cantidades de elementos radiactivos que se mantienen a un ritmo constante y conocido, ​emitiendo radiaciones ​alfa,
beta y gamma.​ Sólo ​cuando se caliente el material rápidamente a 500 °C o más, pueden escapar los electrones retenidos,
reajustando el reloj a cero y, mientras lo hacen, emiten una luz conocido como termoluminiscencia.
En el caso de la cerámica, el reloj de la TL se habrá puesto a cero cuando fue cocida. Midiendo la cantidad de TL emitida al
calentar una muestra a 500 °C o más, ​se puede calcular la edad del objeto desde su primera cocción.

El desarrollo del método de la TL tiene un potencial incluso mayor para fechar artefactos elaborados hace más de 50.000 años
(más allá del límite básico del radiocarbono). En ésta época tan antigua no aparece cerámica ni hay artefactos de arcilla cocida,
pero ​el método se puede aplicar a los materiales líticos con una estructura cristalina, siempre que fuesen calentados, en el
momento de su elaboración, a una temperatura en torno a los 500 °C.
En cuanto a los sedimentos, el reloj de TL se pone a cero al blanquearse con la luz en el momento en que se depositan. Por lo
que respecta al carbonato cálcico, la TL se empieza a acumular desde el instante en que el carbonato disuelto cristaliza para
formar el depósito.
La TL puede distinguir con facilidad una antigüedad genuina de una falsificación​ hecha en los últimos 100 años.
•​Limitaciones: Sus fechas pocas veces tienen un margen inferior al 10%​. Sin embargo, el método de la TL es, por lo
general, el más útil en aquellas circunstancias en que no se puede aplicar la datación radiocarbónica.

La resonancia electrónica del “Spin”.


La resonancia electrónica del “spin” (ESR) ​permite contar los electrones atrapados en un hueso o en una concha sin el
calentamiento ​que precisa la técnica de la termoluminiscencia. ​El número de electrones atrapados indica la edad del ejemplar​.
Tiene la ​ventaja sobre la TL de que ​no es destructivo y necesita muestras muy pequeñas​, de menos de 1g. Sus ​desventajas es
que es ​menos sensible​ que la TL y ​no tan asequible.

La datación mediante Potasio-Argón.


Los geólogos utilizan el método del potasio-argón (K-Ar) para ​fechar rocas de cientos e incluso miles de millones de años de
antigüedad​. También es una de las técnicas más adecuadas para ​datar yacimientos del hombre primitivo (homínidos) de África​,

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que pueden llegar a los 5 millones de años. Se limita a las ​rocas volcánicas con una antigüedad de no menor de,
aproximadamente, 100.000 años.
•​Bases del método​: Se basa en el principio de la desintegración radiactiva. En este caso, ​la lenta transformación del
isótopo radiactivo potasio-40 (K40) en el gas inerte argón-40 (Ar40) dentro de las rocas volcánicas​. Como en todos los métodos
radiactivos, es importante saber con claridad ​qué es lo que pone a cero el reloj radiactivo. En este caso, es la formación de la
roca durante la actividad volcánica​, que expulsa cualquier partícula de argón que hubiera antes.
Las fechas obtenidas en el laboratorio son, en realidad, fechas geológicas de muestras de roca.
•​Aplicaciones​: Los ​yacimientos del Hombre primitivo en el África Orienta​l. La garganta de ​Olduvai en Tanzania, situada en
el Rift Valley, que proporcionó restos de ​Australopithecus (Paranthropus) boisei, Homo habilis y​ ​ Homo erectus.
•​Limitaciones​: Los ​resultados de la datación mediante K-Ar van ​acompañados, por lo general, de un margen de error​,
como en el caso de otros métodos basados en la radiactividad.
Las limitaciones más importantes de esta técnica son que ​solo se puede utilizar para fechar yacimientos sepultados por
coladas volcánicas y que no es posible casi ​nunca conseguir una precisión mayor del ±10%. ​La datación mediante
potasio-argón, sin embargo, ha demostrado ser una herramienta clave en zonas donde aparecen materiales volcánicos
apropiados.

La datación mediante las series del Uranio.


Éste es un método basado en la desintegración radiactiva de los isótopos del uranio. Se utiliza para ​fechar rocas con un alto
contenido en carbonato cálcico​. Ha resultado ser especialmente útil para el ​periodo 500.000-50.000 BP​, que cae fuera del
ámbito del radiocarbono.
•​Bases del método​: ​Hay dos isótopos radiactivos del uranio (U238 y U235) ​que se desintegran gradualmente en elementos
hijos. Dos de éstos, el torio (Th230, también llamado “ionio”) y el protactinio (Pa231), ​también se descomponen, con vidas
medias útiles para la datación. El aspecto esencial es que ​los isótopos “padres” del uranio son solubles en el agua, mientras
que los hijos no. ​(...) Cuanta ​mayor sea la cantidad existente de productos subsidiarios en relación a la de los isótopos de
uranio, mayor será la edad del travertino.​ Son necesarios unos 100 g de carbonato cálcico para una datación satisfactoria.
•​Aplicaciones y límites: La ​dificultad de determinar el orden correcto de deposición en una cueva es una de las razones por
las que el método de las series-U tiende a dar resultados ambiguos.

En circunstancias favorables, ​el método da lugar a fechas con un error implícito (desviación típica) de ±12.000 años para una
muestra de 150.000 años, y de unos ±25.000 años para otra de 400.000. En la práctica, la inexactitud puede ser mayor de lo
que hacen pensar estas cifras. Donde sea posible, deberán aplicarse métodos alternativos (ej.: TL) para comprobar los
resultados.

Datación de huellas de fisión.


El reloj radiactivo, en ésta ocasión, es la fisión espontánea de un isótopo del Uranio (U238) existente en gran cantidad de rocas
y minerales, en la obsidiana y otros cristales volcánicos. El método proporciona fechas útiles a partir de rocas adecuadas que
contengan o estén próximas a restos arqueológicos.
•​Bases del método​: Además de desintegrarse de forma natural hasta convertirse en un isótopo estable del plomo, a veces
el U238 también se divide en dos mitades​. ​Durante este proceso de fisión espontánea, ambas mitades se mueven
independientemente a gran velocidad, deteniéndose sólo tras causar grandes daños a las estructuras a lo largo de su
trayectoria​. En los materiales que contienen U238, como los cristales naturales, ​este daño se registra en forma de trayectorias
llamadas ​huellas de fisión​. Conociendo el ritmo de fisión del U238, se llega a una fecha -el momento en que el reloj se puso a
cero- al comparar el número de huellos producidas espontáneamente con la cantidad de U238 de la muestra.
El reloj radiactivo se pone a cero cuando se forma el mineral o cristal, bien en la naturaleza (como la obsidiana) o en el
momento de su fabricación (como el vidrio artificial).
•​Aplicaciones y límites​: Es la más ​útil para los yacimientos paleolíticos de mayor antigüedad​, especialmente donde no se
puede aplicar el método de potasio-argón. Incluso donde si es posible, las huellas de fisión proporcionan una confirmación
independiente de los resultados del primero.
La técnica de las huellas de fisión es ​más fácil de aplicar en los materiales de origen natural ​como la piedra pómez y la
obsidiana, aunque también pueden datarse de este modo los elementos contenidos en otras formaciones rocosas. Por lo
general, el método se aplica a ​muestras geológicas que superen los 300.000 años de antigüedad​. En los materiales más
recientes, el método es demasiado lento para ser rentable.
El calor tiene que efecto de poner el reloj radiactivo a cero y pueden contarse las huellas dejadas por la fisión del U238 como si
fuera un cristal artificial.

En condiciones favorables, el ​error inherente al método es ​del orden del ±10%​, siempre que se hayan contado ​al menos 100
huellas​.

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MÉTODOS RELATIVOS CALIBRADOS.


La ​desintegración radiactiva es el único proceso temporal ​totalmente regular que se conoce, ​no sufre la influencia de la
temperatura o de otras condiciones medioambientales.
Los procesos que constituyen la base de las tres primeras técnicas que se describen más adelante (hidratación de la obsidiana,
racemización de aminoácidos y datación por la tasa de cationes) no se calibran en años de forma natural, pero, en principio,
pueden producir fechas absolutas si se consigue calcular independientemente el ritmo de cambio inherente al proceso por
medio de alguno de los métodos absolutos ya expuestos. ​En la práctica, debe hacerse muchas veces una estimación nueva
para cada yacimiento o región, debido a los factores medioambientales que influyen en su ritmo de cambio.

La hidratación de la obsidiana.
Friedman & Smith.
•​Bases del método y limitaciones​: Se basa en el principio de que ​cuando la obsidiana se rompe, comienza a absorber el
agua que la rodea para formar una capa de hidratación que se puede medir en una sección de una lámina o lasca de
obsidiana; la capa aparece como una zona distinta de la superficie. ​Su grosor aumenta con el tiempo​.
Si el grosor de la capa se incrementa de modo uniforme, entonces, suponiendo que conozcamos la tasa de crecimiento y el
grosor actual, deberíamos poder calcular el tiempo transcurrido desde que comenzó su desarrollo. No hay un ritmo de
crecimiento o hidratación con validez universal. ​Por tanto, es necesario establecer una tasa de hidratación independiente para
cada tipo de obsidiana encontrado en un área determinada y tener presente el factor temperatura, que debe ser tomado en
consideración.
Para utilizar el método en la datación absoluta, hay que calibrarlo con una secuencia cronológica establecida para la región en
cuestión (teniendo en cuenta los factores químicos y de temperatura).
Aunque sea apropiada sobre todo para ​los yacimientos y artefactos de los últimos 10.000 años (el periodo postglaciar), la
hidratación de la obsidiana ha proporcionado fechas aceptables, en torno a los ​120.000 ​años, para materiales del Paleolítico
Medio procedentes de África Oriental.

La racemización de aminoácidos.
Este método, aplicado por primera vez a principios de los 70 y ​aún en fase experimental​, se utiliza para ​fechar huesos, tanto de
seres humanos como de animales​. Su especial importancia reside en que puede ser ​aplicado a materiales de incluso unos
100.000 años​, es decir, más allá del alcance temporal de la datación radiocarbónica.
•​Bases del método​: La técnica se basa en el hecho de que ​los aminoácidos que componen las proteínas presentes en
todos los seres vivos, pueden existir en dos formas idénticas como imágenes reflejadas en un espejo​, llamadas enantiómeros.
Los que hacen girar una luz polarizada hacia la izquierda son ​levo-enantiómeros o L-aminoácidos; los que hacen rotar hacia la
derecha son ​dextro-enantiómeros o ​ D-aminoácidos.
Los aminoácidos existentes en las proteínas de los organismos vivos contienen sólo L-aminoácidos. Tras la muerte, éstos se
transforman en D-aminoácidos (se racemizan) a un ritmo constante. ​Datando por radiocarbono muestras de huesos apropiadas
de un yacimiento concreto y midiendo las proporciones relativas de las formas L y D de las mismas, se podría calcular cuál es
la tasa de racemización. Por tanto, esta calibración se utiliza para fechar muestras de hueso de los niveles más antiguos del
yacimiento, que están fuera del alcance temporal del radiocarbono.
•Aplicaciones y límites: Naturalmente, como método de datación absoluta, depende por completo de la exactitud de su
calibración (al igual que los demas metodos relativos).

Datación por la tasa de cationes.


Permite, por primera vez, la ​datación directa de las tallas y grabados en roca​; también es aplicable en potencia a los ​artefactos
paleolíticos que tengan una pátina gruesa​ que haya sido causada por su exposición al polvo del desierto.
•​Bases del método​: Este método de datación se basa en el principio de que los cationes de ciertos elementos son más
solubles que los de otros y se lixivan en la pátina superficial más rápidamente que los elementos menos solubles y, por tanto,
su concentración disminuye con el tiempo. El método requiere simplemente de la ​medición de la tasa de esos cationes móviles
(potasio y calcio), respecto a los cationes más estables del titanio (Ti)​. Se supone que ​esa tasa disminuye proporcionalmente al
tiempo​, generando una curva similar a las curvas de desintegración de los isótopos radiactivos ya mencionados.
El método ​ha de ser corregido para cada área ​utilizando otros métodos de datación.
•​Limitaciones​: Este método todavía no ha sido aplicado de forma generalizada ​y no se sabe con seguridad en qué
condiciones climáticas se puede dañar o destruir la pátina de la piedra, ni tampoco qué variaciones climáticas podrían afectar al
proceso de cambio en la tasa de cationes.

La datación arqueomagnética.

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También llamada paleomagnética, de ​escasa utilidad en la arqueología.


•Bases del método: El campo magnético terrestre cambia constantemente tanto en dirección como en intensidad. Siempre
que la ​arcilla haya sido cocida a 650-700 °C y no se haya vuelto a calentar, las partículas de hierro que contiene adoptan
definitivamente la dirección e intensidad del campo magnético terrestre en el momento de la cocción. Este principio es conocido
como ​magnetismo termorremanente (TRM). De este modo se puede elaborar un esquema de las variaciones temporales en la
dirección​ magnética, que se puede utilizar para fechar otras estructuras de arcilla cocida de edad desconocida.
Hay que elaborar series directoras distintas para las variaciones en la ​intensidad ​magnética, que cambia independientemente
de la dirección magnética.
•​Aplicaciones y límites​: Las variaciones regionales en el campo magnético global significa que ​se necesita una secuencia
directora independiente para cada región.
A diferencia del método direccional, la intensidad magnética se puede medir cuando la arcilla cocida está descontextualizada y,
por tanto, se puede aplicar a la cerámica. Pero hasta ahora, el método de la intensidad ha demostrado ser intrínsecamente
menos exacto que el direccional.
•​Inversiones geomagnéticas​: Otro aspecto del arqueomagnetismo, ​importante para la datación del Paleolítico Inferior​, es el
fenómeno de las inversiones del campo magnético terrestre (el norte magnético se convierte en el sur magnético y viceversa).
El descubrimiento de parte de esta secuencia de inversiones en los estratos rocosos de los yacimientos africanos del hombre
primitivo, ha resultado ser un buen sistema de verificación de los otros métodos de datación utilizados en esos yacimientos.

CORRELACIONES CRONOLÓGICAS
La ​utilización de un método absoluto en apoyo de otro puede proporcionar, a menudo, resultados muy valiosos. Un ejemplo
excelente es el modo en que se ha utilizado la datación por la dendrocronología para respaldar e incluso calibrar el
radiocarbono.
Los vínculos entre secuencias cronológicas que estén muy alejadas geográficamente pueden presentar dificultades series. ​Las
más comunes son las que dependen de la comparación de secuencias (por ejemplo, la comparación de series
dendrocronológicos). ​Con estos métodos siempre existe el riesgo de llegar a una “correlación” entre secuencias que, aunque
en principio parezca plausible, sea incorrecta.

Acontecimientos globales.
Uno de los medios más seguros para ​establecer una correlación entre secuencias consiste en ​localizar en ellas la ​aparición del
mismo acontecimiento importante, uno con repercusiones geográficas generales​, incluso a escala mundial.
Estos ​acontecimientos son, naturalmente, ​muy escasos y por lo general ​de naturaleza catastrófica​, como la caída de grandes
meteoritos, las erupciones volcánicas a gran escala, los tsunamis, los terremotos y las lluvias de tephra (ceniza volcánica). Esta
ceniza o polvo incrementa la acidez de la nieve que cae en las áreas polares y de este modo deja su huella en las columnas de
hielo. También se ha percibido su efecto en los anillos de los árboles: al reducir la cantidad de radiación solar que llega a la
tierra y, por lo tanto, reducir también la temperatura, el polvo volcánico hace descender el ritmo de crecimiento de los árboles
durante un periodo breve pero significativo.
Los productos de cada erupción suelen ser bastante diferentes, de modo que el cálculo del índice de refracción puede ser
suficiente para distinguir una ceniza de otra. En otros casos, las diferenciará el análisis de oligoelementos.
Cuando todos los yacimientos y objetos de una zona queden sepultados a la vez bajo un manto de ceniza volcánica -un efecto
de “foto fija”-, se dispone de un método de datación muy preciso que se puede utilizar para correlacionar la edad de todos esos
materiales arqueológicos.
Es demasiado común, cuando se está discutiendo un elemento de datación, dar por sentadas conexiones a larga distancia que
no se pueden documentar. Sin embargo, al mismo tiempo, el empleo combinado de varios métodos para fechar la erupción
tiene un gran futuro. Por ejemplo, es perfectamente legítimo datar la erupción de modo aproximado aplicado el radiocarbono a
las muestras de Thera y tratar luego de dar una fecha más precisa, incluso en años calendáricos, a partir de los indicios de las
columnas de hielo o los anillos de los árboles.

CRONOLOGÍA MUNDIAL

•Historia del hombre - África Oriental - ​Australopithecus​ - 4 a 5 Ma BP


•​2,5 Ma BP - Útiles líticos​ en Etiopía. No se sabe qué homínidos los fabricó.
•​2 Ma BP - ​Homo habilis​ - Koobi Fora (Kenia) y Garganta de Olduvai (Tanzania)
•Posibilidad de que los australopitecinos tuvieran una cultura instrumental antes o durante la época del Homo habilis

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•Primeros conjuntos de utensilios - ​Olduvayense


•​1,6 Ma BP - ​Homo erectus - África Oriental - Cerebro mayor al H. habilis - Fabricantes de útiles líticos bifaces (​bifaces
achelenses​) → Predominan el Paleolítico Inferior
•​400.000 - 200.000 BP - Extinción del ​homo erectus​ - Ya había colonizado África, centro de Asia, Europa central y occidental
•200.000 - 40.000 BP - ​Paleolítico Medio - Aparición del ​Neardental,​ subespecie del ​Homo Sapiens. Vivieron del ​130.000 al
30.000.​ → Papel no claro en la evolución → ¿evolucionaron, se extinguieron?
•​100.000 BP​ - Datos concretos sobre la presencia de nuestra especie, ​Homo sapiens sapiens,​ en África
•Se desconoce la fecha absoluta del ​paso​ del hombre por el ​Estrecho de Bering
• ← - ​10.000 AC ​- mayoría de las ​tierras ya pobladas​ (excepto Antártida y desiertos)
• 1.000 DC - colonización completa en Oceanía
•Casi todas las sociedades mencionadas pueden ser consideradas como ​sociedades cazadores-recolectores​, compuestos por
grupos relativamente pequeños, denominados a menudo ​bandas
•Comienzo de la producción de alimentos. ​Domesticación de especies vegetales y animales.
•A partir del ​fin de la Era Glaciar​ (10.000 BP) se produjo una ​transición de la caza y recolección a la producción de alimentos
•Sociedades agricultoras, en sus primeras fases, ​sociedades segmentarias​: comunidades pequeñas independientes
sedentarias, carentes de una organización central y relativamente igualitarias.
•​Revolución urbana ​→ profundas transformaciones sociales → nacimiento de las ​sociedades estatales
•​3.500 AC - primeros estados​ - Próximo Oriente
•El complejo siguiente es el más conocido de la historia escrita, con la ​aparición del mundo clásico de Grecia y Roma​, así como
de China y más tarde del Islam, el ​Renacimiento europeo y la aparición de las potencias coloniales. ​Desde el siglo XVIII se
viene produciendo la independencia de las antiguas colonias​, primero en América y después en Asia y África. Ahora hablamos
no sólo de estados, sino de naciones y, sobre todo en la época colonial, de imperios.

RESUMEN
Los ​métodos de datación relativa nos permiten determinar si ​una cosa es ​relativamente ​más antigua o más reciente que otra​.
Los ​métodos absolutos hacen posible dar una ​fecha en años​. La datación arqueológica como tal es más fiable cuando se han
utilizado conjuntamente los dos métodos.
Donde sea posible, deberían contrastarse los resultados de un método absoluto con los de otro.
Para terminar, la precisión de la datación que se logra para cada período ayuda a determinar el tipo de preguntas que hacemos
sobre el pasado.

El origen de la vida - “EL ORIGEN DE LA MANO HUMANA” - David M. ALBA, Salvador MOYÁ SOLÁ
& Meike KöHLER

Luego de publicar ​El origen de las especies​, una de las principales críticas a las que tuvo que hacer frente ​Darwin f​ue la
que sostenía que la selección natural sólo podía eliminar los caracteres inadecuados, pero no crear las complejas adaptaciones
que observamos en la naturaleza. Darwin rechazó la objeción apelando al ​principio de ​cooptación​.
De acuerdo al principio de cambio funcional, también conocido como ​cooptación​, ​en sus estadios iniciales la
estructura habría desempeñado una función distinta; ahora bien, tal función habría sido, tiempo después, “cooptada”,
vale decir, reclutada para cumplir la misión actual. ​Para definir ​este mismo concepto​, que implica la desconexión entre el
origen de una estructura y su función actual, los paleontólogos ​Stephen Jay ​Gould y Elisabeth ​Vrba acuñaron el término
exaptación​. ​La ​exaptación se aplicaba a ​aquellas estructuras cooptadas, es decir, aquellas que en su origen o no
desarrollaban ninguna función, o desarrollaban una función adaptativa diferente de la que, andando el tiempo,
cumplirían​.

Adaptación y exaptación
En paleontología no podemos observar de un modo directo la función de una estructura, sino que hemos de inferirla a
partir de la forma. Si interpretamos todas las estructuras como adaptaciones, podremos deducir la función de las estructuras
fósiles a partir de la función que desempeñan en los descendientes. Pero si hemos de separar, de acuerdo con el principio de
cooptación, función actual y origen evolutivo, nos encontramos con un problema importante: ¿cómo averiguar la función de una
estructura en el registro fósil?
(...) ​Si la aparición de la nueva forma y de la nueva función no coinciden, nos hallamos ante una exaptación.

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¿Evolucionaron las proporciones de la mano humana en el sentido de una adaptación para la fabricación de
herramientas? ¿O ya existían anteriormente para desarrollar una función distinta?
Dentro del orden de los Primates, los humanos modernos (​Homo sapiens)​ presentan dos características distintivas
principales, a saber, la locomoción bípeda y un grado elevado de encefalización. El bipedismo se remonta como mínimo hasta
nuestros ancestros australopitecos (género ​Australopithecus​); la encefalización incrementada, a los primeros representantes
del género ​Homo​.
La aparición del bipedismo permitió que las extremidades anteriores, en particular las manos, quedaran liberadas
de funciones locomotoras y se aplicaran exclusivamente a la manipulación. ​A su vez, el elevado grado de capacidad de
procesar información, asociado a un gran tamaño del encéfalo en relación con la masa corporal, posibilitó, en el curso de la
evolución humana, no sólo usar, sino también fabricar, útiles cada vez más complejos​, hasta desembocar en las muy
tecnificadas sociedades actuales. ​Pero ello no se habría logrado sin una morfología adecuada de la mano humana, que
permitiese una manipulación eficiente durante el uso y la fabricación de instrumentos líticos.

Pinzas de precisión
Entre las diversas características de la mano humana que facilitan la manipulación de útiles, destacan las proporciones; en
particular, la gran longitud del pulgar con respecto a la longitud total de la mano. Tales proporciones son esenciales para
realizar la “pinza de precisión de tipo humano”. Los primates en general pueden llevar a cabo dos tipos de pinza: de precisión y
de fuerza.
Humanos y grandes antropomorfos (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes) realizan ambos tipos de operaciones.
Sus manos utilizan, pues, pinzas de precisión y de fuerza en distintas proporciones.​Sólo los humanos, sin embargo, realizan
un tipo particular de pinza de precisión, la “pinza de precisión yema con yema”. ​Aquí, el objeto en cuestión se sujeta con
fuerza entre las yemas del pulgar y de uno o más dedos de la mano (normalmente el índice). ​Este tipo de pinza, el más habitual
entre los humanos, resulta vedado a los grandes antropomorfos por una razón biomecánica: la escasa longitud del pulgar con
respecto al resto de los dedos.
Las manos de los grandes antropomorfos, largas en comparación con las de los humanos, resultan ser una adaptación a
la locomoción arborícola. (...) ​Por tanto, con los elementos de juicio disponibles, ​podemos suponer que la mano corta y
el pulgar largo de los humanos constituyen una característica derivada de nuestro linaje, evolucionada a partir de un
antepasado con proporciones de la mano más simiescas, más primitivas.
Las proporciones de la mano de los simios antropomorfos no les impide utilizar, incluso fabricar, instrumentos. ​Existen
pruebas abundantes del uso de instrumentos por diversas especies de primates. ​Mas, para esa fabricación de instrumentos
toman tan sólo materiales orgánicos (ramas, por ejemplo), que no suelen dejar huella en el registro arqueológico.

Fabricación de útiles
La fabricación de instrumentos líticos y el uso de instrumentos secundarios (útiles para hacer útiles) corresponden de
forma exclusiva a los humanos. El paleoantropólogo Randall L. Susman ha asociado las características morfológicas que
permiten llevar a cabo una pinza de precisión de tipo humano con una mayor capacidad de manipular instrumentos.
Si Susman tuviera razón, las proporciones de la mano humana deberían ser una adaptación para la fabricación de
instrumentos líticos, cuando menos. ​La hipótesis entra, desde luego, dentro de lo posible. Pero el principio de cooptación
nos advierte de un error potencial; igualar la función actual de una estructura anatómica con su origen evolutivo.
¿Son las proporciones de la mano humana una adaptación para la fabricación de instrumentos líticos? ​Sólo el
registro arqueológico puede suministrarnos tales datos.

Lo que dice el registro fósil


El registro fósil del comportamiento humano, o registro arqueológico, indica que las industrias líticas más antiguas
documentadas datan de hace 2,5 millones de años. ​(...) El espécimen manual más completo del registro fósil humano, el
llamado O.H, procedente de la garganta de Olduvai, no presenta ni el metacarpiano ni la falange proximal del pulgar; no aporta,
pues, suficiente información con que reconstruir las proporciones de la mano.
Quedan los restos de la mano de ​Australopithecus afarensis (​ “Lucy”). ​Entrañan un grave problema: los metacarpianos
y falanges corresponden a varios individuos mezclados. ​Tal desorden ha dado pie a una doble interpretación de las
afinidades morfológicas de la mano de ​Australopithecus.​ Para ciertos autores, se trataría de una mano esencialmente simiesca
y adaptada a la suspensión arborícola. Para otros, la mano de ​[Link] mostraría algunos caracteres más cercanos a los
humanos; el pulgar en particular sería más largo que en los grandes simios antropomorfos, sin alcanzar el tamaño de los
humanos modernos y, por tanto, excesivamente corto para permitir la pinza de precisión yema con yema.

Aleatorización
Los autores realizan un estudio basado en la reconstrucción de dos manos parciales (izquierda y derecha) atribuidas a un
mismo individuo. ​Cuando los huesos de la mano derecha e izquierda se combinan, a la reconstrucción sólo le falta la falange

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media del dedo cuarto: ello nos permite comparar las proporciones manuales de ​A. afarensis con humanos modernos y
grandes antropomorfos actuales.
De este estudio podría extraerse una hipótesis verosímil de trabajo, pero no una demostración irrefutable. En efecto, la
mayoría de los fósiles (además de los huesos de la mano, hay otros restos óseos) no se encontraron en conexión anatómica;
se hallaban dispersos por una ladera de pocos metros cuadrados. Hay representados restos de, al menos, tres individuos de
tamaño grande y dos de tamaño pequeño.
La principal aportación de los autores consistió en haber demostrado estadísticamente (con una fiabilidad del 95%) que las
conclusiones obtenidas suponiendo que los huesos empleados en la reconstrucción pertenecían a un mismo individuo
seguirían siendo ciertas, aun cuando estos huesos perteneciesen todos a individuos distintos.
En esencia, se acometieron los análisis no sólo con la mano compuesta de ​A. afarensis​, sino también con una serie de
manos “quiméricas” de humanos y grandes antropomorfos actuales. (...) Quedó estadísticamente descartada la posibilidad de
que los resultados obtenidos se debieran al azar.
Se comparó la mano de ​A. afarensis con manos de hominoideos actuales (humanos, chimpancés, bonobos, gorilas y
orangutanes).
En lo concerniente a las proporciones globales de la mano, ​[Link] se situó más cerca de los humanos que de
los simios antropomorfos, aunque no sin diferencias estadísticamente significativas con los humanos actuales, una
discrepancia explicable al tratarse de géneros distintos. ​En lo concerniente al tamaño relativo del pulgar, ​[Link]
también se aproximaba bastante a los humanos con un pulgar muy alargado, en comparación con los simios antropomorfos.
El hecho de que ​[Link] preceda en alrededor de un millón de años los primeros restos arqueológicos de
industria lítica, fechados hace 2,5 Ma, nos permite refutar la hipótesis de Susman. Según este, las proporciones humanas
de la mano evolucionaron en origen como una adaptación al uso y la fabricación de instrumentos líticos.
Con otras palabras, ​las proporciones peculiares de la mano humana constituirían una adquisición anterior a la
fabricación de útiles de piedra, adquisición que habría sido cooptada luego para llevar a cabo la nueva función. ​Con
respecto a la fabricación de instrumentos líticos, ​las proporciones de la mano humana no serían una adaptación, sino una
exaptación.

Origen de las proporciones de la mano humana

Si se quiere evitar caer en un razonamiento circular, hay que abordar el origen de la mano humana en un marco que
trascienda la vinculación de la misma con el manejo de útiles. En ese nuevo enfoque, deberían considerarse otras actividades
llevadas a cabo por los primates en contextos no locomotores y que implican una manipulación compleja.
(...) ​Las presiones selectivas de tipo locomotor ejercen, en general, una influencia más determinante y se reflejan
directamente en la morfología de la mano. Las adaptaciones asociadas a la manipulación vienen condicionadas por las
restricciones biomecánicas impuestas por la locomoción; con otras palabras: la locomoción podría impedir la adquisición de
proporciones óptimas para una manipulación más eficiente. Los primates tienen las manos adecuadas para su tipo de
locomoción. Dada la primacía de esa función, acometen como pueden la otra función, la de manipulación.
Sólo la adquisición de un bipedismo terrestre habitual, como encontramos en los humanos modernos, libera las manos de
las fatigas locomotoras; quedan exclusivamente expuestas a la presión de selección relacionada con la función manipuladora.

HIPÓTESIS DE LOS AUTORES


Se establece una relación entre el bipedismo y la aparición de las aptitudes manipuladores humanas. Los autores
proponen la hipótesis de que ​las proporciones de la mano humana, incluida una longitud notable del pulgar, podrían
haberse originado de las mismas presiones de selección que se pueden encontrar entre los primates no humanos
actuales, una vez que las manos quedaron liberadas de demandas locomotoras al adoptar la locomoción bípeda.
La hipótesis de los autores concuerda también con otro aspecto de interés en ​[Link]:​ ​el incremento relativo de la
longitud del pulgar no se obtuvo alargando el mismo, sino reduciendo la longitud de la mano, que es lo que cabría esperar de
una mano no sometida a una intensa presión de selección de tipo locomotor.
La liberación de los requerimientos locomotores facilita la aparición de unas proporciones manuales de tipo
humano como resultado de presiones de selección relacionadas con la manipulación, pero desligadas de la
fabricación de instrumentos.

 
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