Determinantes del Consumo y Ahorro
Determinantes del Consumo y Ahorro
Por esta vía, estaríamos definiendo la variable en función de la aplicación que se le da a los
bienes, los cuales pueden clasificarse en bienes de inversión y bienes de consumo. La
diferencia entre ellos radica en que, mientras los primeros se utilizan en la producción, los
segundos se agotan una vez consumidos.
Por otro lado, no es totalmente cierto que los bienes de consumo se agoten con su primer uso;
hay algunos, como los electrodomésticos, que pueden emplearse más de una vez a través del
tiempo. De aquí surge la clasificación de los bienes de consumo en durables y no durables.
BIENES DE INVERSIÓN
BIENES DE
BIENES CONSUMO
BIENES DE DURABLES
CONSUMO
BIENES DE
CONSUMO NO
DURABLES
Cuadro 3.1 – Clasificación de los bienes
La solución que se propone es "tomar los datos del consumo monetario para homogeneizarlo y
tomar los datos del consumo real para corregir las distorsiones".
1
Véase cuadro 2.2 en el apunte II – Cuentas Nacionales.
2 Macroeconomía I
Para entender su comportamiento y fluctuaciones, es necesario saber cuáles son sus factores
determinantes y cómo forman las unidades de consumo sus decisiones en cuanto al mismo.
Para ello, en primer lugar, se enumerarán los factores objetivos y subjetivos que influyen en el
consumo. Luego se partirá de la teoría Keynesiana, para examinar las funciones de consumo y
ahorro a corto plazo. Por último, en los Apéndices se presentan diversas expresiones del
consumo a largo plazo, a través de los aportes teóricos de Duesenberry, Ando-Modigliani y
Friedman.
Keynes, que nunca atribuyó importancia causal exclu s iva al ingreso, estudió otros factores bajo
los encabezamientos "objetivos" y "subjetivos". Gardner Ackley3 emplea una clasificación algo
más detallada, basada sólo en parte en la distinción de Keynes. Siguiendo a éste autor,
encontramos factores:
2
“Macroeconomía en la Economía Global”, Sachs y Larraín – Edit. McGraw-Hill.
3
“Teoría Macroeconómica”, Gardner Ackley, UTEHA, 1965.
Macroeconomía I 3
capital. En verdad, especuló con que el auge repentino del consumo a finales de los
años ‘20 en Estados Unidos podría haber sido originado en las ganancías de capital que
estaban haciéndose en el mercado de valores. Pigou ha tratado de incluir las ganancias
de capital en una función de consumo estadística. Esto conlleva un reconocimiento
indirecto de que el consumo puede ser influido por la riqueza.
• Ri queza. Su formulación original fue hecha por Pigou, quien razonó partiendo de un
modelo abstracto del comportamiento de los consumidores. Si dos hombres fueran
idénticos en cuanto a sus necesidades, gustos e ingresos, pero uno hubiera (mediante el
ahorro, una herencia, un regalo o una ganancia inesperada) adquirido ya una gran
fortuna, su incentivo para aumentar su fortuna a través del ahorro corriente será menor
que el deseo del otro hombre de acumularla. La dificultad del argumento es que no
puede darnos ninguna indicación en cuanto a la magnitud cuantitativa del efecto. Y esto
es lo que hace la variable de crucial o trivial importancia 4.
• T enenci as de di nero. Una porción de la riqueza total de los consumidores es tenida en
forma de dinero. Como tal, el “efecto riqueza” ya estudiado sería aplicable también al
adinero de los consumidores. Algunos economistas postulan que un cambio en las
tenencias de dinero de los consumidores que represente una mera variación en la
composición de un total dado de riqueza real afectará el consumo5. No está claro si un
mero aumento en la liquidez estimulará directamente el consumo. A veces se hace
referencia al hecho de que es más fácil para una persona consumir si su riqueza está en
forma líquida. No mediará entonces la inconveniencia de tener que hacer efectivo un
activo no líquido antes de gastar. Pero Keynes ha aclarado que en algunas
circunstancias los consumidores pueden aumentar voluntariamente sus tenencias de
efectivo6. Nadie está obligado a vender un bono al Banco Central y tener dinero en su
lugar. Este efecto fue bien considerado por Patinkin7, al considerar los mercados de
bienes, valores y dinero como enteramente independientes entre sí.
El Banco Central puede poner más dinero en circulación, simplemente haciendo subir
los precios de los bonos (o lo que es lo mismo, bajar su tasa de interés), de modo que
quienes antes mantenían bonos en su cartera pasen a preferir el efectivo. En el curso de
este proceso la tasa de interés se reduce, y la inversión quizá aumente. El resultado
puede ser, pues, un alza en el ingreso y como consecuencia de ello un aumento del
consumo. Aparte de esto, no hay muchas razones para suponer que la parte de riqueza
que los consumidores mantienen en efectivo tendrá efectos sobre el consumo.
• Demanda di fer i da. Ackley pone el ejemplo de la disminución forzosa del consumo (y el
consecuente ahorro obligatorio) al que se vieron sometidas las personas durante los
períodos de guerras mundiales, observándose al culminar la guerra un incremento
importante del consumo. La pregunta que surge es si una demanda contenida puede
incrementar el consumo una vez que tales barreras a la misma han sido eliminadas.
Representa la posibilidad que los aumentos de consumo de posguerra se hayan debido
a un “cúmulo de deseos de consumir frustrados”. En la Argentina de los ’80 y ‘90, por
ejemplo, al abrirse la economía e introducirse en el mercado interno bienes antes
inaccesibles para la mayoría de la población, se produjo un aumento de este agregado.
4
Don Patinkin introduce esta variable en forma explícita en su función de consumo, en “Dinero, Interes y Precios” (1951). El efecto
de esta modificación altera sustancialmente los efectos de los modelos keynesianos convencionales.
5
En épocas de depresión, el Banco Central puede comprar valores o títulos públicos, al público o a los bancos. Si se hace a éstos,
tales adquisiciones pueden hacer que los bancos, a su vez, compren más valores al público. En cualquiera de los dos casos, la
política tiene el efecto de aumentar las existencias de dinero del público; los tenedores de bonos se convierten en tenedores de
efectivo. Esto puede muy bien bajar la tasa de interés y de ese modo mejorar la inversión, e indirectamente el consumo.
6
Conocido como “aumento en la preferencia por la liquidez”.
7
“Dinero, Interés y Precios”, Don Patinkin, Editorial Aguilar, 1951. Véase al respecto Apuntes de Macroeconomía II.
4 Macroeconomía I
cuanto al ingreso o el nivel de precios figuran en los tratados sobre el ciclo económico y
también en las explicaciones de la inflación. En este segundo caso, los precios en alza
continua engendran expectativas de alzas adicionales, haciendo que los consumidores
traten de aumentar el volumen real de sus gastos, conduciendo a una demanda
agregada aumentada, un mayor movimiento ascendente de los precios, más
expectativas positivas de alza adicional, y así sucesivamente en una cadena sin fin.
Keynes aparentemente aceptó esta lógica, pero pareció sentir que las expectativas
podían ser ignoradas en el análisis del consumo agregado porque probablemente se
cancelen entre sí. En cualquier momento dado, algunas familias pueden esperar
ingresos más altos, pero otras esperarán ingresos más bajos. Si bien se refirió a las
expectativas de precios en el sentido de que afectan el comportamiento de las empresas
en cuanto a los gastos, no hizo tal mención en el caso de los consumidores.
La idea de que el consumo es una función estable del ingreso recibió su primera exposición
plena y clara de J. M. Keynes en su General Theory of Employement, Interest and Money. Sin
embargo, es fácil hallar otros que antes habían estado cerca de enunciar la misma idea. Como
señala Pigou, Alfred Marshall reconoció expresamente la existencia de una relación entre la
renta y el ahorro agregados, aunque en el contexto se refiere al crecimiento a largo plazo, más
bien que de la fluctuación a corto plazo. A pesar de ello, la "función de consumo" es considerada
apropiadamente como una invención keynesiana porque descansa en el corazón del sistema
teórico de Keynes.
8
Los fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) fueron disueltos y liquidados en Argentina, y sus tenencias transferidas a la
ANSeS. Siendo que estos fondos incluían acciones de empresas privadas, la ANSeS se transformó de facto en accionista de ellas.
Macroeconomía I 5
Partiremos de la idea de que el ingreso puede ser destinado por las familias a dos aplicaciones
posibles: consumir o ahorrar.
= + [1]
Habiendo determinado las posibles utilizaciones del ingreso, queda establecer cómo forman las
familias sus decisiones de consumo y cuáles son los factores determinantes de la elección entre
consumir y ahorrar. La hipótesis de Keynes sobre el consumo como función estable del nivel de
ingreso no se apoyó en estudios estadísticos, sino que la intuición y la observación de la
realidad fueron sus fuentes más firmes basándose en deducciones no comprobadas.
El ingreso que tomó en consideración para su análisis fue el corriente, el de período9. No tuvo
en cuenta aspectos tales como la riqueza, los gustos y los precios relativos como factores
determinantes. Le importaba únicamente el corto plazo, con lo cual, a pesar de haber observado
otros posibles determinantes, no los incluyo en su análisis. La expresión matemática que
resume su pensamiento acerca del consumo es la siguiente:
= + [2]
9
En tal sentido, Ct = f(Yt)
6 Macroeconomía I
∆
= [3]
∆
Se puede decir, que la función de ahorro a corto plazo, es el espejo de la función consumo. El
término independiente (S0), corresponde al monto de desahorro que financia el consumo
autónomo (C 0). Si lo midiéramos geométricamente, las distancias verticales, sobre el eje de
ordenadas, (0..C 0) y (0..S0) coincidirían (ver figura).
C = Yd
C
C=Co+c Yd
S
Ahorro
S=So+(1-c)Yd
Co rro
ho
sa
De 45º Ahorro
0 o
h orr
D e sa Yd
So=-Co
Por su parte, la propensión marginal a ahorrar (s ) es igual a la unidad menos la PMgC, lo cual
se condice con la hipótesis inicial de distribución del ingreso. La misma refleja el
comportamiento incremental del ahorro, y responde qué proporción del incremento del ingreso
se destina a incrementar el ahorro:
∆
= [6]
∆
En caso de estar ante una función de consumo lineal, la PMgC es constante y viene
representada por la pendiente trigonométrica de la recta representativa de la ecuación. La
misma puede calcularse:
10
Tanto la PMgC como la PMeC son interpretaciones de Hicks (1937).
Macroeconomía I 7
C C=Co+cYd
C2
∆C
C1
∆Yd
0
Yd1 Yd2
Yd
Con respecto a la propensión media a consumir (PmeC), la misma decrece a medida que se
incrementa el nivel de ingreso. Se puede comprobar tanto matemática como geométricamente.
C C=Co+cYd
c
C3
b
C2
a
C1
0
Yd1 Yd2 Yd3
Yd
Gráficamente, la PMeC se mide por la pendiente de la recta que une el origen con el punto de la
función correspondiente al nivel de ingreso y consumo estudiados. Como se observa en la figura
3, a medida que aumenta el ingreso, la pendiente correspondiente es cada vez menor. La
pendiente para el punto c es menor que la correspondiente para el punto b y ésta menor que la
del a, lo cual demuestra que la PMeC es decreciente. Además se observa que la pendiente de
estas rectas es inferior a la pendiente de la función de consumo con lo cual se deduce que la
PMeC es menor que la PMgC.
La ecuación [7] se condice con las afirmaciones realizadas anteriormente, ya que siendo la
PMgC y el consumo de subsistencia constantes, aumentos en el nivel de ingreso harán decrecer
la PMeC. A partir de esta expresión también se concluye que en el corto plazo, la PMeC > PMgC.
En definitiva, mientras la PMeC sea decreciente, ésta será mayor que la marginal.
Con respecto a las relaciones medias y marginales entre el consumo y el ahorro, se partirá para
su análisis de ecuación representativa de los usos del Yd; dividiendo ambos términos de la
misma por Yd, se obtiene la relación entre las productividades medias:
= +
1= + [8]
8 Macroeconomía I
∆ ∆ ∆
= +
1= + [9]
Por último, puede probarse que la PMgC es constante, y la PMeC decrece a medida que
aumenta el ingreso disponible:
= = 0
= = − < 0 [10]
El valor de equilibrio del Ingreso se obtendría allí donde oferta y demanda global coinciden. Vale
la pena considerar asimismo que la inexistencia de gobierno hace de momento innecesaria la
distinción entre ingreso e ingreso disponible:
=
= +
− =
(1 − ) = [12]
= =
1−
Macroeconomía I 9
Del análisis anterior se deriva que la redistribución del ingreso resulta un importante
instrumento de política económica, si el objetivo es el aumento del consumo agregado.
Conforme la teoría keynesiana de corto plazo, $ 1.- de impuesto percibido a personas de altos
ingresos, equivalentes a $ 1.- en subsidios a personas de altos ingresos, no afectarán en
principio el presupuesto fiscal, pero tendrán un impacto discernible sobre el consumo agregado,
dado que la PMgC de los beneficiarios será en principio mayor que aquella de los sujetos que
han sufrido la aplicación del tributo.
Menos discernible es el impacto sobre el ahorro agregado. Sobre este particular trata en detalle
el Apéndice I, dedicado a las teorías de consumo de largo plazo.
En 1946, estudios realizados por Kuznets acerca de la evolución del consumo en Estados
Unidos, arrojaron resultados reveladores para el progreso de la teoría del consumo, ya que no se
condicen con las observaciones expuestas hasta ese momento acerca del mismo.
Este autor, utilizando datos de series temporales (time series), evidenció una relación estable y
muy cercana a la proporcionalidad entre la propensión media a consumir y el ingreso a través
del tiempo, opuesta a la tendencia decreciente admitida hasta ese momento. La misma
adoptaba un valor de aproximadamente c = 0.9. Estos resultados se condecían con una función
representada por una línea recta que pasaba por el origen, compartía con los análisis anteriores
la estabilidad de la función con respecto al ingreso y la propensión marginal a consumir positiva
e inferior a la unidad, pero entraba en contradicción con los resultados de los estudios de corte
transversal (cross-section), que mostraban, para diversos estudios de presupuestos familiares,
una propensión media decreciente y superior a la marginal, lo que mostraba esencialmente el
carácter no nulo del consumo de subsistencia C 0, y un valor cercano a c = 0.75.
Estos datos, provocaron la necesidad de una respuesta lógica a los dos comportamientos
empíricamente observados. Una teoría de consumo, debía tener en cuenta ambas
observaciones: la existencia en forma conjunta de una función a largo plazo, que presentara
una relación proporcional del consumo a través del tiempo (PMeC = PMgC), y una a corto plazo
que evidenciara una PMeC decreciente y superior a la PMgC .
El primero que buscó una conciliación con los datos encontrados fue Arthur Smithies en 1945.
Este autor planteó la existencia de un desplazamiento hacia arriba de la función consumo a
través del tiempo, expresando que, a medida que el ingreso crecía, este traslado habría
compensado la tendencia decreciente de la PMeC. El análisis de Smithies coincidía con los datos
observados por Kuznets, los cuales venían representados por: C = 0.9 Y. La razón parecería ser
que la función de corto plazo se desplazaba secularmente “hacia arriba” a lo largo de una línea
imaginaria que representaba la función de largo plazo. No obstante, no explicaba el fenómeno
conocido como efecto tirabuzón, que representaba la resistencia del consumo de corto plazo a
descender por la línea “de largo plazo” durante las recesiones.
11
Aplicando la regla de las series de Taylor de término decreciente, en las que el límite para un número infinito de términos
equivale a 1/(1-c).
10 Macroeconomía I
C
CLP
CCP3
CCP2
CCP1
Además, las razones expuestas por dicho autor a tales desplazamientos como el movimiento de
los habitantes rurales hacia las ciudades, el cambio de la distribución, por edades de la
población y la introducción de nuevos bienes de consumo en el mercado, no fueron muy bien
recibidas y su tesis fue rápidamente descartada.
Sostenía que las distintas clases sociales, poseían pautas de consumo que les eran propias y
que los miembros de las mismas trataban de emularlas o mantenerlas. En función de ello,
postuló la hipótesis del ingreso relativo entendiendo que la utilidad que le proporciona a un
individuo el consumo, no sólo está en función de su ingreso actual y futuro, sino también en
función de éste con respecto a los hábitos de consumo de su grupo social”.
= = ∑
[15]
Donde
Ui = Utilidad del individuo i-ésimo
Ci = Consumo del individuo i-ésimo
Ri = Σ [ aij C j ] Promedio ponderado del consumo del resto de la población,
indicador del grupo social al que pertenece el individuo.
aij = Ponderación que el individuo i-ésimo asigna al consumo del
individuo j-ésimo.
Cj = Consumo del individuo j-ésimo.
Si aumenta el consumo en términos absolutos (C i), pero a su vez. aumenta, en igual proporción,
el standard de consumo de la sociedad (Rij), el individuo se encuentra con el mismo nivel de
utilidad que anteriormente, no observa una mejora (C i/Ri). Lo importante de este análisis es que
la utilidad se incrementa sólo si lo hace el consumo del individuo con respecto al resto de la
población. Es decir, lo relevante no es un aumento del consumo en términos absolutos, sino el
lugar que, a partir de ese aumento, obtiene el individuo con respecto a los demás: (C i/Ri).
La conclusión que se obtiene, es que las propensiones medias a consumir y ahorrar están en
función de la posición percentilar (relativa) del individuo en la escala de distribución del ingreso:
una persona con ingresos menores al promedio, tendrá que consumir un porcentaje mayor de
su renta para mantener el standard medio de consumo, con lo cual tendrá un relación
consumo-ingreso elevada; un individuo con ingresos por sobre la media, tendrá una propensión
inedia a consumir mucho menor. Esta hipótesis de Duesenberry, para análisis de corte
transversal, explica el por qué de la PMgC < PMeC y el decrecimiento de la misma.
12
“Ahorro, Renta y Comportamiento del Consumidor”, Aguilar (1949).
Macroeconomía I 11
Y Y
En esta segunda hipótesis, expone que el consumo actual estaría determinado tanto por los
ingresos absolutos y relativos del período como por los niveles de consumo alcanzados en el
pasado, expresando la existencia de una cierta rigidez del consumo a la baja (efecto tirabuzón).
Presenta la propensión media a ahorrar como dependiente del nivel de ingreso actual (Y ) en
relación al máximo anterior (Y*), lo cual viene dado por la siguiente ecuación:
= +
= −0.196 + 0.25 [16]
siendo S t el ahorro, s la PMgS, Yt el Ingreso disponible del período, y Y0 el Ingreso máximo
anteriormente alcanzado. Se puede obtener a partir del ahorro, la propensión media a
consumir:
= = 1− = (1 − )− [17]
Y asimismo, multiplicando ambos miembros por Yt, podemos deducir la función de consumo
implícita en la expresión anterior:
Esta teoría considera que el consumo de las personas no depende de su ingreso corriente, sino
de una planificación racional acerca del mismo, que les permita mantener un flujo
relativamente estable de consumo a lo largo de la vida. En función de este objetivo, el ahorro, se
genera a partir de la necesidad de financiar el consumo durante la vejez, cuando su nivel de
ingresos sea bajo.
La distribución del ingreso durante la vida, implica un nivel bajo tanto en los primeros como en
los últimos años, períodos durante los cuales el individuo desahorra o se endeuda. La renta se
ve incrementada durante la edad activa, llegando a un máximo a la mitad de la vida. Un
porcentaje de la misma es utilizado para financiar el consumo presente y otro porcentaje para
respaldar el consumo posterior a la jubilación.
12 Macroeconomía I
1. No existe riqueza
2. No existe sistema jubilatorio ni de protección social
3. No se perciben ni dejan herencias
4. El ahorro no genera interés
5. Los precios son constantes
En consecuencia, debe existir igualdad entre el valor actual del consumo total durante toda la
vida y el valor actual del ingreso total durante su vida activa:
. = . [19]
= [21]
La ecuación del ahorro demuestra que la proporción de¡ ingreso que la persona ahorra. está
dado por la relación entre el tiempo que esa persona vive retirada (vida pasiva) y la vida total.
Supongamos ahora, una persona que se encuentra en el momento T de su vida, con una
riqueza W t. Las posibilidades de consumo que se le presentan vienen dadas por:
( − )= + ( − ) [24]
Expresado en palabras, el consumo que le resta hasta su muerte, deberá ser igual a la riqueza
poseída en el momento t más el ingreso laboral que le resta ganar durante su vida activa. El
consumo anual será:
=∝ + [25]
= + [26]
Macroeconomía I 13
a=b+c
$
Y
a C
b
T TIEMPO
A=B
Yd
A
C
B
VA VT TIEMPO
Con respecto a la relación de esta teoría con el enigma de la función consumo, la misma lo
explica a partir de la evolución del individuo en el ciclo vital. La función de consumo, tiene un
término constante: αW t, que depende de la riqueza. Si la riqueza que posee un individuo es
importante, existirá una PMeC con respecto al ingreso laboral decreciente y mayor que el
marginal. La diferencia entre ambos disminuirá a medida que aumente el ingreso. Esta teoría,
por lo tanto, sugiere la posibilidad de una relación aproximadamente constante en el largo plazo
y variable en el corto, dependiendo de la posición de la persona en el ciclo de vida.
Este enfoque incorporó posteriormente al análisis del consumo y del ahorro agregado factores
muy importantes, como la composición por edades de la población, la edad media de jubilación
y la existencia o no de seguridad social13. Para ampliar estos conceptos, recomendamos
consultar Branson-Litvack, Macroeconomía.
Esta teoría fue elaborada en 1957 y sostiene que las personas establecen sus pautas de
consumo en función de un promedio ponderado del ingreso a largo plazo. Al igual que
Modigliani supone un consumo relativamente estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a
diferencia de la teoría anterior, Friedman logra medir este ingreso al que le denomina
permanente.
• Riqueza Humana (W H): habilidades adquiridas por un individuo que le permiten generar
un mayor flujo de ingresos, no transmisibles por vía hereditaria, y que se representan
por el valor actual de los futuros mayores ingresos esperados derivados de estas
habilidades.
• Riqueza no humana (W NH): activos en general, clasificables en cinco categorías: dinero,
valores, acciones, bienes inmuebles y otros bienes en general.
13
Para ampliar estos conceptos, véase Branson-Litvack, “Macroeconomía”, Editorial Harla.
14 Macroeconomía I
= + [27]
= [28]
Para Dornbusch, el ingreso permanente "es la tasa constante de consumo, que una persona
podría mantener el resto de su vida, dados su nivel actual de riqueza y su renta actual y futura".
Friedman la definió como “aquella fracción o proporción de la riqueza que puede extraerse
periódicamente, sin alterar su magnitud”.
El ejemplo más sencillo sería una persona sin más riqueza que una sola colocación financiera;
su renta permanente ha de ser estrictamente el interés cobrado mes a mes. Si retirara más o
menos que esa cantidad, alteraría la magnitud de esa riqueza. Un poco más difícil resulta
discernir este concepto con los restantes tipos de riqueza, pero es igualmente posible.
Los individuos ponderan el incremento del ingreso, en función de sus expectativas acerca de la
estabilidad del mismo. El caso extremo, en que φ = 1, con lo cual YT = YP, garantiza que el
individuo tiene la seguridad de seguir ganando ese nivel de ingreso en el futuro. El caso
contrario, se asume cuando φ = 0, en cuyo caso el incremento en el ingreso se considera
totalmente transitorio y el Y p = Y t-1, la persona tiene total inseguridad acerca de la permanencia
de la variación a través del tiempo. Los casos intermedios 0 < φ < 1, incorporan un porcentaje
como permanente y otro como transitorio.
Con respecto al consumo, reemplazando en la función [23] el YP por su igual [25], se obtiene:
= ∅ + ( 1 − ∅) [32]
En esta última ecuación se observa la discrepancia existente entre el consumo a corto y largo
plazo, dada por las diferentes PMgC que se presentan para uno y otro período. Para el corto
plazo, la misma es "kφ", menor que la de largo plazo "φ". Esto es consecuencia de la falta de
seguridad de la persistencia de la variación en el ingreso.
Macroeconomía I 15
C
CLP
c CCP2
b
CCP1
a
En el corto plazo se evidencia que la PMeC disminuyó (del punto a, al punto b ), mientras se
tenía en cuenta un porcentaje del incremento como permanente y otro como transitorio. Una
vez que el aumento se consideró totalmente como habitual, el individuo ajustó sus pautas de
consumo a largo plazo, siendo la PMeC = PMgC constante.
Esta teoría también explica el porqué de las aparentes contradicciones encontradas en los
estudios empíricos.
Bi bl i o g r a f í a bá si c a
Ackley, Gardner – “Teoría Macroeconómica” – UTEHA 1965 (Reimpresión 1970)
Branson y Litvack – “Macroeconomía” – Harla, Mexico 1979
Bi bl i o g r a f í a a d i c i o n a l
Duesenberry, James – “Ahorro, Ingreso y Gasto del Consumidor” – Alianza Universidad
Friedman, Milton – “Teoría del Ingreso Permanente” – Alianza Universidad
Keynes, John Maynard – “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero” – Aguilar
Smithies, Arthur - “Forecasting Postwar Demand: I”. Econometrica, Vol. 13 (1945).
Patinkin, Don – Dinero, Interés y Precios – Aguilar, 1958.