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Estado y coerción en Buenos Aires XIX

Este documento analiza el papel coercitivo del estado en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX. Sostiene que en este período el estado reivindicaba con éxito el uso legítimo de la violencia física y simbólica sobre el territorio y la población. Además, debido a las constantes guerras, el ejército tuvo un rol central en el estado y los generales militares ocuparon posiciones de poder. Finalmente, examina la relación entre estado, coerción y dominación.

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Estado y coerción en Buenos Aires XIX

Este documento analiza el papel coercitivo del estado en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX. Sostiene que en este período el estado reivindicaba con éxito el uso legítimo de la violencia física y simbólica sobre el territorio y la población. Además, debido a las constantes guerras, el ejército tuvo un rol central en el estado y los generales militares ocuparon posiciones de poder. Finalmente, examina la relación entre estado, coerción y dominación.

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La apoteósis del Leviathán: El estado en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX

Author(s): Juan Carlos Garavaglia


Source: Latin American Research Review, Vol. 38, No. 1 (2003), pp. 135-168
Published by: Latin American Studies Association
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LA APOTEOSIS DEL LEVIATHAN:
El estado en Buenos Aires durante la
primeramitad del siglo XIX

JuanCarlosGaravaglia
Ecoledes Hautes ttudes en Sciences Sociales

Leyendo casi cualquier estudio sobre la historia de Iberoamerica du-


rante la primera mitad del siglo XIX, comprobamos facilmente que el
"Estado" es un personaje central. Hace y deshace, se halla siempre en el
centro de las decisiones y tiene un desempeno actoral relevante en la
resolucion de todos los conflictos.l
El "Estado" es el actor por excelencia de la historia de esos primeros
cincuenta afos de vida independiente en America Iberica. Pero, salvo
escasisimas excepciones, nadie parece preocuparse mucho por definir y
analizar en que consiste realmente ese "Estado" del que todos hablan y
a quien todos otorgan el primer lugar de la escena. Como si la cosa fuera
tan evidente que no valiese la pena entrar en detalles molestos. Por el
contrario, resulta obvio que no es obvio. Ni el "Estado", ni sus tan
celebrados aparatos:ideologico, juridico, burocratico, militar-aparatos
que parecen tener vida propia-han sido objeto de una discusi6n seria y
pensamos que ya es hora intentar aunque sea un muy pequefio comienzo.
En este trabajo nos centraremos sobre uno de los aspectos del Estado
del siglo XIXen America Iberica:su papel coercitivo; este papel del Estado
resulta agigantado en las condiciones en las que nacio-o renacio-y se
desarrollo en America desde 1810 en adelante: guerras de Independencia,
guerras civiles, guerras entre las nacientes republicas; el siglo XIX y en
especial, los aiios que llegan hasta la Guerra del Pacifico, abundan en
conflictos armados de todo tipo. Ello elev6 a niveles casi insoportables
el peso de los ejercitos en los presupuestos del Estado y tambien-la
presencia de generales, mariscales supremos y otras alimafias por el
estilo, asi lo demuestra-como consecuencia inevitable, otorg6 a los
sefores de la guerra el primer lugar del Estado en esas nuevas naciones.

1. Algunos de los trabajos-por otra parte, de muy buena calidad-incluidos en la


recopilaci6n de J. P. Deler y Y. Saint-Geours, Estados y naciones en los Andes, Hacia una
historia comparativa: Bolivia-Colombia-Ecuador-Peru, (Lima: IEP/Instituto Frances de
Estudios Andinos, 1986), constituyen un ejemplo de lo que decimos.

Latin American ResearchReview, Vol. 38, No. 1, February 2003


? 2003 by the University of Texas Press, P.O. Box 7819, Austin, TX 78713-7819

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136 Latin American ResearchReview

Desde ya que los afnosposteriores no fueron avaros en figuras militares,


pero, pareceria que Roca o Porfirio Diaz, si bien iniciaron sus carreras
politicas en el ejercito, desarrollaron despues un arco de alianzas politicas
que exceden claramente el ambito castrense. Por supuesto, somos
conscientes que las formas de dominacion van mucho mas alla del mero
ejercicio de la fuerza y hemos estudiado ya el problema de la dominaci6n
simbolica en otros trabajos; pero, en este articulo hemos querido
voluntariamente detenernos en los aspectos meramente coercitivos de
las formas que adquiere la dominaci6n estatal. En una palabra,
retomando una propuesta de Oscar Oszlak, veremos de que modo se
verificaba en la epoca la preminencia del "orden" sobre el "progreso".2

ESTADOY COERCI6N

ZCual es la relaci6n entre la noci6n de Estado y el problema de la


coerci6n? Max Weber, en su primera definicion acerca del Estado en
Economia y sociedad, dice que es una "comunidad humana que
reivindica-con exito-el monopolio del uso legitimo de la coacci6n fisica
sobre un territorio determinado" (1056). Partiremos de ella, pero, la
transformaremos un poco en los terminos de Pierre Bourdieu, diciendo
que "el Estado reivindica con exito el uso legitimo de la violencia fisica
y simbolica sobre un territorio y sobre el conjunto de su poblaci6n".3
Weber amplia despues aquella primera definicion, afirmando un poco
mas adelante que
El Estadoes una relaci6nde dominio de hombressobre hombresbasada en el
medio de la coacci6nlegitima (es decir:consideradalegitima).Asi pues, para
que subsistaes menesterque los hombresdominadosse sometana la autoridad
de los que dominanen cada caso.4

2. 0. Oszlak, Laformaci6n del estado argentino. Orden, progresoy organizaci6n nacional


(Buenos Aires: Planeta, 1997). Desde ya que, como decimos en la introducci6n, no hemos
tratado aqui los problemas relacionados con la dominaci6n simb6lica pues lo hemos
hecho en otro lado. Vease Poder,conflictoy relacionessociales. El Rio de la Plata, XVIII-XIX,
Homo Sapiens, Rosario, 1999 y "A la naci6n por la fiesta: las Fiestas Mayas en el origen
de la naci6n en el Plata", Boletin del Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio
Ravignani", 3a. serie, 22, Buenos Aires, 2001, 73-100. Por supuesto, otros autores, entre
los cuales se destacan Pilar Gonzalez, Ricardo Salvatore y Rail Fradkin, se han ocupado
tambien de los aspectos simb6licos de la dominaci6n en este periodo (consultar P.
Gonzalez, "El levantamiento de 1829: el imaginario social y sus implicaciones politicas
en un conflicto rural",ANUARIO del IEHS, 2, Tandil, 1987;R. Salvatore, "Fiestas federales:
representaciones de la Repuiblica en el Buenos Aires rosista", Entrepasados,VI, 11, Buenos
Aires, 1997; y R. Fradkin, "'Fascinerosos' contra 'cajetillas'? La conflictividad social
rural en Buenos Aires durante la d6cada de 1820 y las montoneras federales" en Illes I
Imperis, 5, Barcelona, 2001).
3. P. Bourdieu, "Esprits d'Etat" en Raisons pratiques, (Paris: Seuil, 1994).
4. M. Weber, Economiay sociedad (Mexico D.F.: FCE, 1983), 1070.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 137

Es decir, el Estado es, sobre todo, una relaci6n social de dominacion (un
entramado de relaciones sociales de dominaci6n, diriamos nosotros,
ensayando una definici6n) y no una cosa, un aparato, como decimos
habitualmente, tomando por comodidad-y muchas veces inadver-
tidamente-la poco feliz metafora althusseriana, recibida muy
probablemente de Gramsci, pero, que este autor utilizaba con mucho
mas cuidado. Para Gramsci, la relaci6n entre el Estado y la coerci6n se
resumia en aquella frase memorable en la cual el Estado aparecia como
"hegemonia acorazada de coerci6n".5Otto Hinzte, tambien seial6 en su
momento la intima relaci6n que existia entre nacimiento del Estado y el
ejercicio de la violencia militar.6
Pero, tambien debemos recordar que el Estado "es la instituciona-
lizaci6n de un poder separado en la colectividad humana".7 Por lo tanto,
una "historia del Estado" deberia ser la historia del procesode constitucion
de un "poder separado" en una sociedad determinada. Poder separado
que deberia apoyarse en una capa burocratica. Y por supuesto, si bien el
Estado requiere la existencia de una burocracia, no debe ser,
analiticamente, confundido con esta; una cosa es ese "poder separado"
y otra, las instituciones-como la burocracia o como podria ser el ejercito,
segun veremos mas adelante-que posibilitan que este lleve a cabo sus
funciones. Ese es el error de algunos autores, como Jocelyn Holt, quien
en sus estudios, por otra parte excelentes, sobre Chile en el siglo XIX, se
refiere al Estado como "el aparato administrativo o burocratico".8
Francois Dreyfus en un estudio comparativo sobre los casos frances,
ingles y norteamericano, ha mostrado que compleja es la relaci6n entre
Estado y burocracia, mas alla del "tipo ideal" weberiano,9 refiriendose
en especial a las caracteristicas peculiares del ejemplo estadounidense.10
De todos modos, es evidente que la burocracia es un elemento funda-
mental para una definci6n del Estado modemo, aun cuando parece obvio
que, en el caso de los estados iberoamericanos del periodo considerado,
la burocracia es todavia mas un "instrumentode poder que un ambitode
poder", parafraseando a Dreyfus. Sea como sea, y volviendo sobre
nuestro rechazo al abuso de la metafora del "aparato",creemos que seria
mas util hablar de la burocracia como de una "instituci6n", es decir, una

5. A. Gramsci, Quaderni del carcere,vol. 2 (Turin: Einaudi, 1975), 764.


6. "Todo sistema politico es en sus origenes un sistema militar" ("Toutsysteme politique
est, a l'origine un systeme militaire"), 0. Hintze, Feodalite,capitalismeet etat moderne(Paris:
Editions de la Maison des Sciences de l'Homme, 1991), 55.
7. F. Savater, Contra las patrias (Barcelona: Tusquets, 1996).
8. Cf. El peso de la noche. Nuestra frdgil fortaleza hist6rica (Santiago de Chile: Planeta,
1998), 57.
9. Cf. "La dominaci6n legal con administraci6n burocratica" en M. Weber, Economia,
cit., 173-80.
10. Ver Franqois Dreyfus, L'inventionde la bureaucratie,(Paris: Editions de la Decouverte,
1999).

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138 Latin American ResearchReview

forma de estructuracion social que tiende a ritualizar conductas y


comportamientos de acuerdo a ciertos c6digos compartidos y que, a la
vez, exige de la sociedad una adecuaci6n creciente a esos c6digos. Desde
ya, ella solo funciona de este modo cuando adquiere una fuerte presencia
en la sociedad de la que se trate.
Pero, volviendo a Weber y a su definici6n, hay que reconocer que el
problema de la legitimidad-que era asi mismo, la preocupaci6n funda-
mental de Gramsci-es uno de los mas complejos y debemos estar de
acuerdo con Bourdieu cuando dice que "El reconocimiento de la
legitimidad no es, como cree Max Weber, un acto libre de la conciencia
pura. Este halla sus raices en el acuerdo inmediato entre las estructuras
incorporadas, convertidas en algo inconsciente... y las estructuras
objetivas" y mas adelante sefiala:
en realidad,el problemaes que, esencialmente,el orden establecidono plantea
problemas; es decir, mas alla de las situaciones de crisis, la cuesti6n de la
legitimidad del Estado y del orden que este instituye no esta en juego y en
realidad,estamos ante la "sumisi6nd6xicafrenteal orden establecido".nl
Esa tensi6n entre coerci6n y hegemonia tambien se halla en el centro de
nuestras preocupaciones, mas, aparecera muy parcialmente en este
trabajo.
Pero, parece evidente que existe una relaci6n entre el Estado y el ejercio
monopolico de la fuerza fisica, al exterior, como al interior. Ese procesode
institucionalizaci6nde un poderseparado,impone a "los socios" es decir, a
la sociedad, "perdidas y sujeciones":
El Estadopretendemonopolizarla violencia intrasocial,obligandoa renunciar
a cada uno de los socios a su fuerza propia y tendiendo a igualarlospor via
negativa en un Todo homogeneo, en el que ya no queden asociaciones
intermedias,castas privilegiadasni ningutnotro foco de energia politica que
pueda resistirseo amenazaral monopolio del poder.12
Tambien Bourdieu se refiere al nacimiento del Estado como a un "proceso
de concentraci6n de diferentes especies de capital, capital de fuerza fisica,
o de instrumentos de coerci6n (ejercito,policia), capital econ6mico, capi-
tal cultural o mejor dicho, informacional, capital simbolico"'.3 La

11. "La reconnaissance de la legitimite n'est pas, comme le croit Max Weber, une acte
libre de la conscience claire. Elle s'enracine dans l'accord immediat entre les structures
incorporees, devenues inconscientes ... et les structures objectives" y mas adelante senala
"c'est qui fait probleme c'est que, pour l'essentiel, l'ordre etabli ne fait pas probleme;
que, en dehors des situations de crise, la question de la l6gitimite de l'ttat et de l'ordre
qu'il institue ne se pose pas" y en realidad, estamos ante la "soumission doxique a l'ordre
etabli", cf., op.cit., 127-28.
12. F. Savater, Contralas patrias, cit., 20. Sobre esto vease tambien N. Bobbio, "Lugares
clasicos y perspectivas contemporaneas sobre politica y poder", en N. Bobbio y M. Bovero,
Origen yfundamentos del poder politico (Mexico D.F.: Grijalbo, 1984.
13. "Processus de concentration des differents especes de capital, capital de force

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 139
concentracion de lo que Bourdieu llama el capitaldefuerzafisica exige la
instauraci6n de una fiscalidad eficiente para sostener esa fuerza armada
que el Estado necesita al interior y al exterior ya largo plazo la unificacion
de un espacio economico, es decir, la tendencia a la creacion de un mercado
nacional. Ello ha sido tratado en profundidad en la historiografiaeuropea.'4
Veremos de que modo se manifiesta este problema en el caso de las nuevas
naciones de America Iberica de la primera mitad del siglo XIX.El trabajo
que ahora presentamos quiere ser un aporte para una rediscusion de estos
temas a la luz de la experiencia de los estados iberoamericanos, centrado
especialmente en el caso del estado provincial de Buenos Aires durante
ese mismo periodo.

LAS FINANZASDEL ESTADOEN BUENOSAIRESY EN AMERICAIBtRICA EN LA


PRIMERAMITADDELXIX

Tulio Halperin, en su libro, mostr6 ya hace algunos afos los aspectos


esenciales sobre los cuales se apoyaba en la primera mitad del siglo XIX,
el proceso de construccion y consolidaci6n del Estado en la provincia de
Buenos Aires.15 Un Estado que recibia durante los ultimos afnos del
periodo colonial la mayor parte de sus ingresos de la Caja de Potosi (59
por ciento de estos tenian ese origen en los afos 1791-1805) y que
utilizaba en ese mismo periodo la mitad de esos ingresos en desembolsos
destinados a la defensa militar, incluyendo, por supuesto, la defensa de
las fronteras pampeanas. Pero, no resulta claro que esos ingresos se
utilizasen exclusivamente en el territorio bonaerense y suponer lo
contrario parece bastante logico.
Desde 1809, el ultimo virrey, Cisneros, va a abrir el comercio a los
ingleses dando como resultado un notable incremento de la recaudaci6n
aduanera; ello abrira el camino al nuevo sistema de financiamiento de
los gastos estatales (este sistema esta destinado a durar casi un siglo en
el nuevo Estado que surgiria a partir de 1810, cuando ya la relacion con

physique ou d'instruments de coercition (arm6e, police), capital 6conomique, capital


culturelle ou, mieux, informationnel, capital symbolique", op. cit., 108-9.
14. La bibliografia europea sobre el tema es inmensa; una visi6n general comparativa
en C. Tilly, Coercion, Capital and EuropeanStates, AD 990-1990 (Cambridge, Mass.: Basil
Blackwell, 1990). Ver tambi6n los trabajos incluidos en J. Ph. Genet, y M. Le Men6, Genese
de l'ttat modeme.Prelevementet redistribution,Actes du Colloquede Fontevraud,(Paris: CNRS,
1987). Para el caso ingles especificamente, John Brewer, The Sinews of Power: War,Money
and the English State, 1688-1783 (New York: Alfred A. Knopf, 1989). Para Francia, J. Le
Goff, "Genese de la France (milieu IXe-fin XIIIe siecle): vers un ttat monarchique
franqais", en J. Revel y A. Burguiere, Histoire de la France, L'ttat et les pouvoirs (Paris:
Seuil, 1989). Una monumental historia del impuesto y sus relaciones con el proceso de
construcci6n estatal: G. Ardant, Theoriesociologiquede l'imp6t (Paris: SEVPEN, 1965).
15. T. Halperin, Guerrayfinanzas en los origenesdel Estadoargentino (1791-1850) (Buenos
Aires: Editorial de Belgrano, 1982).

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140 Latin American ResearchReview

el Alto Peru minero sea un mero recuerdo del pasado).l6 Ya en ese aino
de 1810, los ingresos aduaneros duplican los del afio 1805, que habia
sido el mejor afnohasta ese momento en ese rubro. Y en 1817, el 82 por
ciento de los ingresos del Estado derivan de impuestos al comercio exte-
rior. Pero, no olvidemos que esos "impuestos al comercio exterior" se
hallan claramente divididos; por ejemplo, sobre 5,98 millones de pesos
en concepto de ese rubro durante el periodo 1816-1819, un 85 por ciento,
es decir, mas de 5 millones de pesos, corresponde solo a los derechos de
importaci6n.Ni siquiera los cueros y otros productos de la ganaderia que
entraban desde la campaiia pagaban ningun tipo de impuesto (cuando
si ocurria eso con los que venian desde otras provincias que pagaban un
impuesto al entrar a Buenos Aires para ser posteriormente re-
embarcados).
Y en los aftos 1811-1815, 63 por ciento de los egresos corresponden a
gastos militares directos (los indirectos son mas dificiles de evaluar) y
s6lo un 10 por ciento parece corresponder a personal civil del Estado.
Desde 1825 en adelante,losgastos militaresse situan alrededordel 60 por ciento
del total, al menos hasta la caida de Rosas. No es inutil recordar que una
parte sustancial de esos "gastos militares" se realiza dentro de la
provincia de Buenos Aires, por lo tanto, favorece a los milicianos y
soldados-a traves de los salarios y entrega de provisiones a los cuerpos
militares-como a los productores pecuarios y a algunos comerciantes,
en tanto son aprovisionadores del ejercito, de las milicias y de lo que se
entregaba en productos agropecuarios y mercancias diversas a los "indios
amigos". Por supuesto, los que mas ganan son los comerciantes y
especuladores que le venden armas y otros pertrechos al Estado,
recibiendo en pago certificados de la deuda que se convertirian en gran
parte en tierras. Y,nuevamente, los sueldos civiles (incluyendo todas las
categorias) raramente sobrepasan el 10 por ciento del total de los gastos
anuales del Estado.
En cuanto a los ingresos, en el periodo 1841-1844, por ejemplo, los
ingresos aduaneros representan el 88 por ciento del total con 130 millones
de pesos moneda de papel-de ese total, 116 millones y medio
corresponden a la "entrada maritima" y solo unos 11 millones a las
"salidas maritimas", o sea, lo que pagan los productos primarios
exportados (8 por ciento del total de los ingresos aduaneros). Alrededor
de 2 millones corresponden a las "entradas terrestres", es decir, los
productos que las provincias envian a la ciudad y al puerto de Buenos
Aires para re-embarcar hacia Europa. Impuesto que, repetimos, los
productores pecuarios locales no pagan.

16. En efecto, segun los datos de Ozlak, esto seguira siendo asi hasta al menos los afnos
noventa del XIX, cuando los impuestos internos comenzarian realmente a tener cierto
peso, cf. Laformaci6n del Estado argentino, cit., 220-23.

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EL ESTADO EN BUENOS AIRES 141

Pero, por supuesto, hay que recordarque este proceso se da en el marco


de un periodo de expansion de las exportaciones bastante acentuada.
Pasamos de unos 50.000 a 70.000 cueros exportados a mediados del XVIII,
a unos 700.000 en los afios veinte del XIX y a casi 1.700.000 cueros en la
decada del cuarenta de ese siglo. Y si a mediados del XVI los cueros
representaban el 90 por ciento de las exportaciones no metalicas-es decir,
fuera de los envios de oro y plata-un siglo mas tarde, a mediados del
XIX, los cueros-que como hemos dicho han visto sus cantidades
multiplicarse por 25 en el curso de ese siglo-representan alrededor del
80 por ciento de esas exportaciones; ello quiere decir que ha habido un
proceso de diversificacion (carne salada, lana, astas, crines) que ha
acrecentado ese movimiento positivo de expansion de las exportaciones.l7
CUADRO1 IngresosdelEstadoFederalen Mexico1820-7318
TotalAnual
Ordinarios Extraordinarios en pesos
Adua- Tim- Dep6- pres- total
Anos na bre DF CD otros total sit tamos
1822-24 46% 11% 13% 70% 10% 19% 29% 6.623.666
1840-42 25% 39% 64% 13% 22% 35% 25.301.000
1870-73 48% 10% 3% 9% 11% 81% 5% 14% 19% 19.332.000
Note:DF = DistritoFederal.CD = Contribucion
directa.
Y esto no parece ser un caso particular en el contexto iberoamericano
del periodo. Comencemos por el ejemplo de Mexico durante las primeras
decadas posteriores a la revolucion de la insurgencia. Un analisis de las
entradas del gobierno federal mexicano puede darnos una primera idea
acerca de la cuestion (cuadro 1).
En general, lo primero que se advierte en los primeros afos
independientes es una caida muy sensible de los ingresos del Estado en
relaci6n a fines del periodo colonial. En efecto, recordemos que segiun
John TePaske el ingreso anual medio de las cajas reales del Virreinato de
la Nueva Espafia era de alrededor de 44 millones de pesos anuales en
los afos 1810-15;19despues, la insurgencia complica enormemente esto
y ya sabemos, gracias al estudio de Carlos Marichal, de que modo las
ultimas decadas coloniales vieron una enorme transferencia de recursos

17. M. A. Rosal y R. Schmit, "Del reformismo borb6nico al librecomercio: las


exportaciones pecuarias del Rio de la Plata (1768-1854)", Boletin del Instituto de Historia
Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani" 20 (1999).
18. Segiin Marcello Carmagnani, "Finanzas y Estado en Mexico, 1820-1880" en L.
Jauregui y J. A. Serrano Ortega, Lasfinanzas publicas en los siglos XVIII-XIX (Mexico D..:
El Colegio de Mexico, 1998).
19. J. TePaske, La Real Hacienda de la Nueva Espaia: La Real Caja de Mexico (1576-1816),
(Mexico D..: INAH, 1976).

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142 Latin American ResearchReview

del espacio colonial al Estado metropolitano20.Pero, para entender mejor


estas cifras, debemos recordar que los datos posteriores a 1822 que
estamos ahora analizando, no incluyen las entradas fiscales de los estados
de la confederacion y estamos hablando solamente del estadofederal.De
todos modos, el descenso de los recursos es mas que evidente. Pero, lo
que a nosotros nos interesa aqui es la dependencia de los ingresos fiscales
del estado federal de la dupla "Aduana-Prestamos", dupla que en
realidad esta mucho mas estrechamente ligada entre si de lo que parece
a simple vista. En efecto, en la Memoriade Hacienda de 1841 se lee "La
diferencia de nuestro antiguo erario al actual es digna de llamar la
atenci6n. Aquel tenia su influencia de impuestos interiores, cuando este
se funda en los mayores o menores progresos del comercio extranjero"
y como dice Marcello Carmagnani comentando esta fuente
Por comercio exterior, [la Memoria]no entendia simplemente los derechos
aduaneros,sino mas bien la interaccionderechosaduaneros-prestamosque se
determinaen el areadel comercioexterior.Efectivamente,la fuertedependencia
de los ingresosestatalesde los prestamos,o sea, de la anticipacion,fondos sobre
fondos a futuro,puede durarbajola condicionde que se establezcauna solida
ligaz6n entre capital mercantily Estado central,mediante la cual, el Estado
pueda obtener recursosdel estamento mercantilrestituiblespor medio de la
cesi6n de la recaudacionde los derechosaduaneros.21
Con lo que nos hallamos evidentemente ante un tipico circulo vicioso si
las exportaciones no crecen o si no se logra hallar otras formas de recaudar
ingresos fiscales. Asi los comerciantes y especuladores eran los "aliados"
indispensables de este estado federal que no poseia la fuerza suficiente
como para tocar los intereses de los mineros y los hacendados.
Agreguemos que las exportaciones mexicanas tuvieron un desempeio
bastante irregular hasta mediados de siglo XIX, creciendo muy
lentamente y sobrepasando los niveles coloniales recien a fines de los
sesenta.22No tenemos datos sobre el peso de los gastos militares en el
presupuesto federal, pero una buena demostracion a contrarioseria el
desastroso resultado de la guerra de Texas.
En el caso de la Repiiblica Federal de Centroamerica, en donde la
ausencia de una guerra de Independencia dio como resultado una
presencia relativamente mas debil del ejercito, comprobamos que en la
epoca de la Repiiblica Federal (1823-40), el gasto militar insumia del 70 al
80 por ciento del presupuesto federal y por supuesto, la alcabala de
exportaci6n representaba en esos mismos afios una parte sustancial de

20. C. Marichal, Labancarrotadel virreinato.Nueva Espanay lasfinanzas del Imperioespaiol,


1780-1810 (Mexico D.F: FCE, 1999).
21. Ver M. Carmagnani, "Finanzas y Estado en Mexico, 1820-1880", loc. cit.
22. Cf. I. Herrera Canales, El comercioexterior de Mexico, 1821-1875 (Mexico D.F: El
Colegio de Mexico, 1977), 60.

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EL ESTADO EN BUENOS AIRES 143

los ingresos federales (ca. 40 por ciento).23Otro tanto ocurre en Guate-


mala, en los afnos que siguen a la ruptura de la Repuiblica Federal; la
alcabala sobre el comercio exterior sigue siendo el elemento clave de las
entradas fiscales y los gastos militares no bajan nunca del 66 por ciento
del total del presupuesto y pueden llegar, como en 1863, a representar el
80 por ciento.24Tambien en el caso boliviano, los gastos relacionados con
el ejercito representan generalmente "la mitad de los gastos del pais" a
mediados del siglo XIX y pueden sobrepasar ese porcentaje durante
algunos anos.25Lo mismo sucedia en Ecuador en 1831.26En Chile, du-
rante el periodo de 1840 a 1849, las entradas derivadas del comercio exte-
rior representan un 57 por ciento del total de las entradas del Estado y en
los afos de 1862 a 1865, mas de 85 por ciento de ellas provienen de las
importaciones; es decir, las exportaciones mineras y agricolas estan
sometidas a bajos impuestos.27En Colombia "a partir de los afos cuarenta
del siglo pasado, los ingresos de aduana llegaron a representar entre la
mitad y los dos tercios de las rentas del gobiemo", ingresos aduaneros
que gravaban sobre todo las importaciones (y especialmente, los textiles
de consumo popular) y no las exportaciones.28Veamos cual era la situacion
brasilefia. La estructura del presupuesto federal del Brasil durante el siglo
XIX, segiin Murilo de Carvalho,29era el que vemos en el cuadro 2.
Hay que sefialar que los gastos militares forman parte del rubro
"gastos administrativos" que constituyen alrededor del 90 por ciento
del presupuesto del estado federal durante el periodo considerado. Es
decir, tenemos aqui una tendencia similar a la de Buenos Aires en varios
sentidos: importancia de los derechos de aduana en el conjunto de la
recaudacion total-y papel menor de los derechos de exportaci6n (aun
cuando, en Buenos Aires son todavia menos relevantes) y gran peso de
los gastos militares, notandose que la epoca de los desordenes del fin de

23. J. C. Pinto Soria, "La independencia y la federaci6n (1810-1840)", en H. Perez


Brignoli, Historia general de CentroAmerica (Madrid: Quinto Centenario/FLACSO, 1993),
tomo 3, 113.
24. D. Pompejano, La crisi dell'Ancien Regime in America Centrale. Guatemala1839-1871
(Milan: Francoangeli, 1993), 23-71.
25. Cf. R. Barragan, L' etat que pacte. Gouvernementet peuples:la configurationde l'ttat et
sesfrontieres.Bolivie (1825-1880), These de L'Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales,
Paris, 2002.
26. E. Ayala Mora, "La fundaci6n de la repiblica: panorama hist6rico, 1830-1859", en
E. Ayala Mora, ed., Nueva Historia del Ecuador, vol. 7, (Quito: Corporaci6n Editora
Nacional/Grijalbo, 1990), 157.
27. M. Carmagnani, Sviluppo industriale e sottosviluppo economico. II caso cileno (1860-
1920) (Turin: Fondazione Luigi Einaudi, 1971), cuadros 10 y 17 del apendice.
28. M. Deas, "Los problemas fiscales en Colombia durante el siglo XIX", en El podery
la gramdtica y otros ensayos sobre historia, politica y literatura colombianas(Bogota: Tercer
Mundo Editores, 1993), 64-5 y 88.
29. Un theatred'ombres.La politique imperialeau Bresil (Paris: Editions de la Maison des
Sciences de l'Homme, 1990).

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144 Latin American ResearchReview
CUADRO2 Presupuestofederal
brasileno,1841-71
Anos DerechosdeAduana% (DerechosExports.%) GastosMilitares%
1841-1842 7 15 58
1850-1851 79 14 30
1859-1860 74 12 56
1865-1866 69 17 74
1870-1871 71 15 44

la regencia (los afos que siguieron al "golpe da maioridade") y la de la


Guerra del Paraguay, presentan logicamente los porcentajes mas elevados
de egresos destinados al mantenimiento de las fuerzas militares. En
cuanto a las entradas por derechos de importaci6n hay que recordar
que la producci6n cafetalera-que constituye rapidamente en el centro
neuralgico de las exportaciones brasilefias-avanza a grandes pasos en
este periodo: pasamos de 360 mil arrobas en 1820, a dos millones en
1830 y alcanzamos los cinco millones de arrobas en 1840. Y el otro ejemplo
americano notable es el de los Estados Unidos; en efecto, hasta la Guerra
de Secesi6n, la recaudaci6n aduanera es, y de muy lejos, el primer rubro
del presupuesto federal.30
O sea en todos los ejemplos que hemos esbozado muy brevemente
aqui, la importancia de la recaudaci6n aduanera es central y el peso de
los gastos militares ocupa tambien un lugar preponderante en la
estructura de gastos del Estado. El caso brasilefo (y en menor medida,
el chileno y el colombiano) se asemejan tambien en cuanto a la relaci6n
entre el peso de lo recaudado por derechos de importaci6n y de
exportaci6n en las entradas aduaneras. Es decir que el proceso de
construcci6n del Estado estuvo intimamente ligado a los vaivenes del
comercio interacional, en un periodo en el cual este no tuvo por cierto
un desempeno excepcional (cuadro 2). Esto es menos valido para las
republicas andinas en donde, como es sabido, el tributo indigena sigui6
siendo una de las bases de la fiscalidad durante la primeras decadas del
siglo XIX.31Los ejemplos analizados muestran entonces de que modo el
Estado se las arregla para obtener recursos sin tocar casi los intereses de

30. P. Studenski y H. Krooss, Financial History of the United States (New York:McGraw
Hill, 1963).
31. En 1846en el Peru,las entradasaduaneraseranel 55 por cientodel presupuestoy la
contribuci6ndirecta(en un 80 por cientopagadapor los indigenasa trav6sdel tributo),el
25 por ciento.VerMariaIsabelRemy,"Lasociedadlocal al inicio de la Republica.Cuzco,
1824-1850",RevistaAndina2, no. 12,(1988).ParaBoliviaver N. SanchezAlboroz, "Tributo
abolido,tributorepuesto.Invariantessocioecon6micasen la epocarepublicana",en Indios
y tributosen el Alto Peru (Lima: IEP,1978) y R. Barragan, L'ltat qui pacte, cit. En este caso, el
tributoindigenapodia alcanzaral 40 por ciento del total de los ingresosestatalesen las
decadasdel treintay cuarentadel siglo XIX.En el Ecuadorel tributoconstituiaun buen
tercio de las entradas fiscales hasta la decada del treinta, cuando el cacao comienza
realmentea pesaren las exportaciones(cf.M. G. Fuentealba,"Lasociedadindigenaen las

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 145

los sectores propietarios-los impuestos directos tienen un lugar


irrelevante en la estructura de la fiscalidad32-y este parece ser un hecho
central en la historia de la constituci6n del Estado en America Latina
durante el siglo XIX (salvo, claro esta, cuando se trata de hacer tributar
a los indigenas, pues, en este caso, la contribucion directa adquiere
magicamente una existencia bien concreta). Es decir, un Estado que se
construye sin "universalizar" el impuesto-sobre todo, porque es incapaz
de hacerlo y esa incapacidad, por supuesto, no es exclusiva de la situacion
latinoamericana.33 Pero, ese tema nos llevaria a otro, que no trataremos
aqui, es decir, el de la relacion entre el Estado y los grupos econ6-
micamente dominantes. Notemos de todos modos que en ninguin caso,
la dependencia de la recaudaci6n aduanera es tan grande como en
Buenos Aires, ni tampoco, el papel de los gastos militares llega a esos
extremos. Un estudio pormenorizado del presupuesto de Buenos Aires
en 1841, nos mostrara hasta que punto el peso de los gastos militares
condicionaba la estructura del presupuesto provincial.

EL PRESUPUESTOPROVINCIALDE BUENOSAIRESEN 1841

Desde 1839 el regimen de Juan Manuel de Rosas vive momentos


criticos: conspiraciones en Buenos Aires-la del coronel Ramon Maza34-
invasi6n armada unitaria que recorre el norte provincial encabezada por
el general Lavalle y alcanza a llegar a las puertas de Buenos Aires (con el
abierto apoyo de Francia), accionar de la "Liga del Norte" desde
Tucuman, levantamiento de los grandes propietarios en el sur de la
campana.35Ademas, el bloqueo resultante del conflicto con Francia,36

primeras d6cadas de la repuiblica:continuidades coloniales y cambios republicanos", en


E. Ayala Mora, ed., Nueva Historia del Ecuador, vol. 8 [Quito: Corporaci6n Editora
Nacional/Grijalbo, 1990], 52-53). En Bolivia y Ecuador, ademas, los diezmos siguieron
siendo importantes en el presupuesto estatal hasta bien avanzado el siglo XIX. En Jujuy,
provincia andina de la Confederaci6n Argentina, el tributo indigena se ha convertido a
mediados de siglo en el elemento clave del presupuesto provincial; ver F. Delgado,
"Ingresos fiscales de la provincia de Jujuy (1834-1852)", Data 2 (La Paz, 1992), 99-115.
32. Normalmente, si no se trata de una situaci6n como la de los paises andinos, las
entradas restantes suelen ser con frecuencia monopolios (sal, tabaco, aguardiente, etc.),
papel sellado y alcabalas o "peajes" internos.
33. A inicios del siglo XX, los impuestos indirectos representaban aun el 79 por ciento
de las entradas fiscales en Francia, el 70 por ciento en Inglaterra y el 80 por ciento en
Rusia; ver G. Ardant, Theoriesociologique de I'imp6t, cit., vol. 1, 239.
34. El coronel Ram6n Maza fue fusilado el 28 de junio de 1839 y su padre, alto
funcionario rosista y totalmente ajeno a la conspiraci6n, fue asesinado la noche anterior
en su despacho de la Junta de Representantes.
35. El 7 de noviembre de 1839 son derrotados en Chascomus, los hacendados del sur
sublevados; E. Ravignani, "La revoluci6n del Sur", Anuario,vol. 1 (Buenos Aires: Sociedad
de Historia Argentina, 1939), 45-63.
36. Para un breve resumen del origen del conflicto con Francia y su contexto

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146 Latin American ResearchReview

tuvo casi paralizado al comercio de exportaci6n durante los afos 1838 y


184037,en medio de una inflaci6n galopante. Este es un afo bisagra en la
historia del rosismo. Hay un antes y un despues de 1839 y 1840. Para
estudiar el presupuesto de 1841 tenemos una fuente de particular riqueza
y muy detallada: los desembolsos presupuestarios previstos para ese
afio, incluidos en un libro impreso en Buenos Aires, uno de cuyos
ejemplares pertenecia al Archivo de la Camara de Diputados de la
Provincia de Buenos Aires, hoy en el Archivo Hist6rico de la Provincia
de Buenos Aires en La Plata38.Desde ya que estamos hablando aquf
exclusivamente del presupuesto de la Provincia de Buenos Aires, pues
la llamada Confederaci6n Argentina tenia una existencia que hoy
llamariamos "virtual", dado que solo en el capitulo de la relaciones
exteriores las restantes provincias de la Confederaci6n habian delegado
en el gobernador de Buenos Aires su representaci6n39.El Departamento
de Relaciones Exteriores sera el fruto de esa delegaci6n de las provincias
a Buenos Aires. La importancia de este presupuesto bonaerense no s6lo
tiene que ver con su peso enorme frente a la humildad de los restantes
presupuestos provinciales (solo el gasto previsto del Departamento de
Policia de Buenos Aires en 1841, casi duplica el presupuesto de la
provincia de Tucuman)40, sino que, ademas, el terminara siendo el
fundamento del posterior presupuesto "nacional". Despues de la caida
de Rosas en 1852, el Estado de Buenos Aires sera la matriz de la con-
figuraci6n estatal argentina.
Si se examinara un organigrama contemporaneo que mostrara la
estructura administrativa del estado provincial, se veria una

interacional, vea H. S. Ferns, Gran Bretaia y Argentina en el siglo XIX, (Buenos Aires:
Solar/Hachette, 1966). Un articulo de la Revue des Deux Mondes de 1841, publicado bajo el
seud6nimo de "un officier de la flotte", constituye una sintesis de la posici6n francesa;
ver "Affaires de Buenos-Ayres", tomo 25 (Paris, febrero de 1841), 301-70.
37. Cf. M. A. Rosal y R. Schmit, "Del reformismo borb6nico al librecomercio: las
exportaciones pecuarias del Rio de la Plata (1768-1854)", loc. cit.
38. i Viva la Federaci6n!Presupuesto General. Sueldos y gastos ordinariosy extraordinarios
de la Provincia de Buenos-Aires (Buenos Aires: Imprenta del Estado, 1841).
39. Esta delegaci6n se institucionaliza a partir del Pacto Federal de 1831 (cf. A. Galletti,
Historia constitucionalargentina,vol. 2 [La Plata: Libreria Editora Platense, 79-167]), pero,
de hecho existia desde los inicios de los afos veinte. Ver la comunicaci6n del gobierno
de Buenos Aires al de C6rdoba sobre las negociaciones con Espafia en 1823, en Documentos
parala HistoriaArgentina, vol. 13, Comunicacionesoficialesy confidencialesdegobierno (1820-
1823) (Buenos Aires: Facultad de Filosofia y Letras, 1920), 266-70. Sobre el caracter
confederal de este periodo, ver J. C. Chiaramonte, "El federalismo argentino en la primera
mitad del siglo XIX", en M. Carmagnani, coord., Federalismoslatinoamericanos:Mexico,
Brasil, Argentina (Mexico D.F.: FCE, 1993).
40. Los gastos anuales de las provincias que conocemos son: Entre Rios 102.807 (1838);
Corrientes 101.442 (1841); Santa Fe 60.238 (1841); C6rdoba 101.633 (1836); Jujuy 14.173
(1840) y Tucuman 25.526 (1838) (el Departamento de Policia de Buenos Aires preveia un
gasto de 41.946 pesos en 1841, calculado en metalico); y recu6rdese que Tucuman tenia

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 147

desproporcion muy notable en las divisiones administrativas en las cuales


trabajapersonal que recibe un emolumento estatal. En su gran mayoria,
se desempefia en solo dos departamentos, el del Gobiemo y el de Haci-
enda. Asi mismo, es posible descubrir incongruencias notorias: El Correo
depende del Departamento de Relaciones Exteriores,los ministerios tienen
un papel subaltemo en relaci6n a los departamentos (inicialmente, los
secretarios de departamento se llamaban "ministros secretarios")41y las
divisiones administrativas dependientes del Departamento de Gobiemo,
se parecien a un caj6n de sastre. Pero, vayamos ahora a la previsi6n
presupuestaria por departamento.
Esta es una primera aproximaci6n, muy gruesa por cierto, a nuestro
problema, pero, ya como se puede apreciar, hay algunos elementos de
interes (cuadro 3). El 48 por ciento de los 50,3 millones de pesos
corrientes42del total del presupuesto de ese afio, corresponden a gastos
militares. Pero un analisis mas fino de estas cifras nos permitira una
mejor comprensi6n del problema del Estado en el periodo. Si sefialamos

en 1846 casi 58.000 habitantes (M. C. Bravo, "El campesinado tucumano: de labradores a
cafieros. De la diversificaci6n agraria al monocultivo", Poblaci6ny Sociedad5 [Tucuman]
1997). Los datos provinciales pormenorizados: Entre Rios: J. C. Chiaramonte, "Finanzas
publicas de las provincias del Litoral", Anuario del IEHS, vol. 1 (Tandil, 1986), 159-98;
Corrientes: J. C. Chiaramonte, Mercaderesdel Litoral, Economiay sociedaden la provincia de
Corrientesen la primeramitad del siglo XIX (Buenos Aires: FCE, 1991); Jujuy: F. Delgado,
"Ingresos fiscales de la provincia de Jujuy", cit.; Santa Fe: J. C. Chiaramonte, G. E.
Cussianovich y S. Tedeschi de Brunet, "Finanzas p6blicas y politica interprovincial: Santa
Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao Lopez", Boletindel Instituto
de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani",3a. serie, no. 8 (1993), 77-114; los
ejemplos restantes, en M. Burgin, Aspectos econ6micosdel federalismo argentino, (Buenos
Aires: Hachette, 1960), 169-73. Estas cifras estan dadas en pesos fuertes, pero, la diferencia
sigue siendo igualmente abismal, si las comparamos con los 1,96 millones de pesos-
convertidos en metalico-de ingresos de Buenos Aires en 1841, M. Burgin, Aspectos
econ6micos,254.
41. Los "departamentos" nacen con la primera Junta de 1810, donde se establecen dos:
el de Hacienda y el de Gobiemo y Guerra [Reglamento del 28 de Mayo de 1810, articulo
3]; desde 1815, existen ya los tres departamentos mas importantes: Hacienda, Gobiero y
Guerra [Estatuto Provisional de 1815, articulo 13, cap. 1, secci6n tercera ], ambos en
A. Galleti, Historia constitucionalargentina,cit., vol. 1. El de Relaciones Exteriores nace el 6
de marzo de 1832, pues antes formaba parte del de Gobiero (ver Rejistro Oficial de la
Republica Argentina, tomo 2 [Buenos Aires: La Republica, 1880], 288-89, en adelante
RORA).
42. En ese anio, el peso fuerte tiene una equivalencia igual a 20 pesos corrientes, por lo
tanto, el gasto total previsto de 1841 equivale a 2.515.904 pesos en metalico. Sobre la
relaci6n entre moneda fuerte y moneda fiduciaria, ver E. Hansen, La moneda agentina
(Buenos Aires, 1916); T. Halperin, Guerrayfinanzas, cit.; S. Amaral, "El descubrimiento
de la financiaci6n inflacionaria. Buenos Aires, 1790-1830", Investigaciones y ensayos
(Buenos Aires: Academia de la Historia, 1988) y A. Irigoin, "Inconvertible Paper Money,
Inflation and Economic Performance in Early Nineteenth Century Argentina", Journalof
Latin American Studies 32 (London, 2000).

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148 Latin American ResearchReview
CUADRO3 Presupuesto
de la provinciade BuenosAires1841
Pesos % %Sin deudas
Juntade Representantes 47.305 0,09 0,15
Departamento de Gobierno 2.180.036 4 7
Departamentode Relac.Exteriores 1.551.690 3 5
Departamentode Guerra 24.180.936 48 81
Departamentode Hacienda 22.358.115 44 6
Total 50.318.083 100 100

que la mayor parte del presupuesto de Hacienda esta constituido por


deudas, es decir, sobre 22,3 millones de ese departamento, unos 20,5
millones corresponden a la deuda flotante (15,5 millones) y a los intereses
del CreditoPublico, es decir, los que provienen de la deuda consolidada
(3,7 millones), mas otros rubros como descuentos de letras, devoluciones
de derechos e intereses de los billetes de tesoreria, nos quedamos con
que este departamento no gasta en realidad mas de 1,8 millones de pe-
sos.43 Parte de la deuda es externa-el emprestito Baring de 1824, pero,
este no figura en el presupuesto. El pago del emprestito Baring, pese a
intentos parciales durante los afnoscuarenta, no seria renegociado hasta
los anos cincuenta.44
En la segunda columna de porcentajes del cuadro 3 podemos apreciar
los cambios en las proporciones si descontamos las cifras de la deuda
flotante y de los intereses del Credito Publico. iY en este caso, el
presupuesto del departamento de Guerra alcanza al 81 por ciento del
total del presupuesto provincial! Por supuesto, no hay que olvidar que
se trata de un aio excepcional en cuanto a la gravedad de los conflictos
que acechan al rosismo y que, muy probablemente, estemos ante un
punto maximo en la escala represiva.45Y desde ya, estos porcentajes son
bastante superiores a los europeos del mismo periodo, en donde
raramente los gastos militares sobrepasan el 35 por ciento de los gastos
estatales,46 pero, son perfectamente asimilables a los ejemplos

43. Acerca de la historia previa de la deuda piblica provincial, J. C. Nicolau, La reforma


econ6mico-financieraen la Provincia de Buenos Aires (1821-1825). Liberalismoy economia
(Buenos Aires: Fundaci6n Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1988), 105-18 y M.
Burgin, Aspectos econ6micos,cit., 84-7.
44. Sobre sus pagos parciales en los cuarenta, cf. M. Burgin, Aspectos econ6micos,cit.,
88. Una breve historia del emprestito Baring en H. S. Ferns, Gran Bretaia y Argentina,
cit., 119-62. La inclusi6n del emprestito habria aumentado considerablemente la deuda.
Sobre la deuda externa iberoamericana en el periodo, cf. C. Marichal, Historia de la deuda
externa de America Latina (Madrid: Alianza, 1988).
45. De todos modos, las cifras de Burgin para los afos 1840 y 1844, muestran que los
gastos militares se sit6an en ese quinquenio alrededor del 60 por ciento del prespuesto
provincial; ver Aspectos econ6micos,cit., 256-57.
46. Ver F Comin, Historia de la Haciendapublica,vol. 1, Europa(Barcelona: Critica, 1996),
152.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 149
iberoamericanos que hemos enumerado anteriormente. Se trata,
indudablemente, de una caracteristica tipica de los estados en formacion
de America Iberica o quizas, de todo estado en proceso de consolidaci6n.47
Si sumamos la deuda flotante, los intereses de la consolidada y los gastos
militares, llegamos a un 89 por ciento del presupuesto de 1841.
Veamos un estudio departamento por departamento. Respetaremos
la organizacion de la estructura administrativa tal como nos la da la
fuente. Por otra parte, los totales detallados no coinciden exactamente
con los de cuadro precedente y es muy probable que ello se deba a la
relaci6n entre moneda corriente y metalico en algunos rubros.

HonorableJunta de Representantes
Como se observa en el cuadro 3, el lugar de la Junta en el presupuesto
provincial es ridiculo, pues no alcanza a un 0,09 por ciento del presu-
puesto. Desde ya, debe recordarse que los miembros de la Sala de
Representantes, es decir, los diputados o representantes, no cobran un
sueldo por su funcion, lo que desde ya constituye toda una definici6n de
su papel en el estado provincial. La Junta alberga en su seno tambien a la
Administraci6n del Credito Publico. En total hay 16 empleados con salario
en ambas entidades, de los cuales 10 son burocratas y los seis restantes
son ordenanzas, sirvientes y porteros. El total de sueldos es de 34.780 y
los gastos son 12.525-siempre hablamos aqui de pesos corrientes.
Este departamento tiene una estructura muy compleja, en la que se
mezclan las mas diversas funciones. Su presupuesto equivale a un 4 por
ciento del presupuesto provincial y si le restamos las cifras de la deuda
y sus intereses, llegaria a un 7 por ciento de los gastos presupuestados
para la provincia (cuadro 3). El cuadro siguiente-siguiendo el orden
original del documento-nos da una idea de como esta estructurado.
Veremos que, al igual que en el Departamento de Hacienda, en la
estructura administrativa de la epoca, lo que se denomina el "ministerio"
se halla debajo del "departamento" y por lo tanto, el ministerio depende
del Departamento y no a la inversa, como podria suponerse.

47. Las generalidades en C. Tilly, Coercion,Capital, cit. Para el caso ingles, Brewer dice
"Eighteenth-century English governments, like most European powers, spent their
money waging war. Between 75 per cent and 85 per cent of annual expenditure went
either on current spending on the army, navy and ordnance or to service the debts in-
curred to pay for earlier wars", The Sinews of Power, cit., 40. Los gastos del reino sardo
durante el siglo XVIII, podian superar el 58 por ciento del total del presupuesto estatal;
ver Sabina Loriga, Soldats. Un laboratoiredisciplinaire:l'armeepiemontaiseau XVIIIe sibcle
(Paris: Mentha, 1991), 30. En Francia, por el contrario, un presupuesto "normal" del
siglo XVIII hacia oscilar los gastos militares alrededor del 20 por ciento del total y 6stos
subian hasta alcanzar mas del 30 por ciento en los periodos de guerras, cf., M. Morineau,
"Budget de l'Etat et gestion des finances royales en France au dix-huitieme si&cle",Re-
vue Historique CCLXIV,no. 2 (1980), 289-336.

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150 Latin American ResearchReview

Primera observaci6n general: las funciones estrictamente de represi6n


y de control (comisarios urbanos y rurales; policia urbana, partidas
celadoras rurales y serenos(guardianes noctumos) de la ciudad de Buenos
Aires) acumulan un 56 por ciento del presupuesto total del departamento.
Si le sumamos la justicia, llegamos facilmente al 73 por ciento de ese
total (cuadro 4). Solo restan como partidas relevantes; la de "gastos"
casi todos los departamentos la tienen y la referente a la Iglesia. Las
partidas de este presupuesto de 1841 destinadas a la Universidad, las
Escuelas Piblicas,48 el Archivo General o la Biblioteca son francamente
risibles, sumando en total los tres la suma irrisoria de 18.200 pesos sobre
los 2,16 millones de pesos del Departamento--y sobre los 50,3 millones
de presupuesto de la Provincia! Por supuesto, no hay que olvidar que
en Europa, los pocos datos seguros que tenemos para estos afios no dan
tampoco porcentajes muy altos para los gastos en educaci6n (en el ano
1860 era del 1.6 por ciento en Italia, del 1.7 por ciento en Francia y apenas
del 0.8 por ciento en Espafa),49 pero, con un escaso 0.03 por ciento, el
presupuesto de Buenos Aires otorga a estos rubros un lugar incluso
menor. Es cierto que se trata de un afo muy particular, pero, no hay
dudas que las prioridades de la admistracion rosista son bastante
evidentes. Ni siquiera el Departamento Topografico-inutil es sefialar
su importancia estrategica en la provincia (y su papel previsible en una
fiscalidad mas sana)50-tiene un presupuesto digno de sus relevantes
funciones en la economia provincial, con sus miserables 24.250 pesos. iY
que decir del Tribunal de Comercio, el antiguo Consulado, que en
realidad, funciona porque los consiliarios-todos ellos comerciantes-
efectuan su trabajo sin cobrar un centimo y que gasta la mayor parte de
sus 8.692 pesos, en sus 6 dependientes! Ademas, no hay ninguna
previsi6n de gastos relacionados con la higiene y la salud publicas
(hospitales, dispensarios, etc.). Asi mismo, los 24.000 pesos reservados a
obras publicas constituyen tambien una cifra bajisima. Pero, si nos
referimos al cuadro 5 que nos muestra la repartici6n de los empleados y
dependientes en cada divisi6n administrativa-respetando las del cuadro
4 anterior-nos queda aun mas claro el problema.

48. Sobre los magros recursos estatales para la educaci6n en el periodo, ver C. Newland,
Buenos Aires no es pampa:la educaci6nelementalportena, 1820-1860 (Buenos Aires: Grupo
Editor Latinoamericano, 1992).
49. F. Comin, Historia de la Hacienda,cit., vol. 1, 154. Ello se relaciona sobre todo con las
hesitaciones que tienen los liberales de la epoca en aceptar que el Estado deba ocuparse
efectivamente de la educaci6n, al menos, primaria, pese a las observaciones favorables
de Adam Smith, y en menor medida, tambien de Bentham, al respecto; cf. F. Dreyfus,
L'invention de la bureaucratie,cit., 154-61.
50. Si se queria que la "Contribuci6n directa" tuviera una minima eficacia, el catastro de
las propiedades rurales deberia ser su base inevitable; el primer Registro Catastral provin-
cial medianamente serio es el de 1863. Pero, tampoco hay que olvidar que si el mercado de
tierras no constituye una realidad dominante, la eficacia de este impuesto es ilusoria.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 151

CUADRO4 Presupuesto de Gobierno


del Departamento
1. Gobiemo de la provincia 31.360
2. Ministeriode Gobiemo 30.800
3. Fortaleza 6.746
4. Gastosdel Departamento 272.000 12%
5. ArchivoGeneral 7.800
6. Departamentode Justicia 166.668 8%
7. Tribunalde Comercio 8.692
8. Tribunalde Medicina 2.500
9. Defensuriade Pobresy Menores 8.300
10. (Secci6neclesiastica) 158.870 7%
11.Departamentode Policia 838.930 39%
12. Universidad 2.900
13. DepartamentoGral.de EscuelasVarones 2.300
14. BibliotecaPiblica 5.200
15. DepartamentoTopografico 24.250
16. Comisi6nde ObrasPiblicas 24.000
17. Compafifade Jesuis 1.970
18. Tribunalde RecursosExtraordinarios 1.200
19. Cuerpode Serenos 566.040 26%
Totalen pesos 2.160.526 100%

Es decir, el 86 por ciento de los empleados del departamento cumple


funciones relacionadas con la represi6n y si sumamos la justicia, llegamos
a un 89 por ciento de los asalariados de este departamento. Solo se destaca
en el resto de las reparticiones, el 7 por ciento correspondiente a los
miembros del clero (por supuesto, incluirlos entre los bur6cratas del
Estado, es ya toda una definici6n acerca de ese Estado).51Con ello tenemos
un 96 por ciento del total de todos los empleados que reciben un salario
del departamento, que, como ya dijimos, incluye otras funciones de primer
orden como las escuelas, la Universidad, la Biblioteca, el Tribunal de
Medicina, el de Comercio, el Departamento Topografico, etc. En una
palabra: hay 55 empleados que corresponden realmente a lo que
podriamos llamar autenticamente la "burocracia" de Estado, sobre un
total de 1.363 personas que reciben un salario en este departamento y la
reparticionmas importante es el Ministerio de Gobiemo con 12 empleados;
le sigue el Departamento Topografico con 10 empleados (cuadro 5).

51. Esta secci6n que nosotros hemos llamado "eclesiastica", y por ello la hemos puesto
entre corchetes, incluye la Curia, el Senado del Clero (el antiguo Cabildo Eclesiastico
reformado en 1823), los secularizados, los betlemitas, los curatos de la ciudad y algunos
de la campafia, mas la dotaci6n de capellanias y otros gastos menores; por supuesto, nada
indica que se encuentren aqui todos los eclesiasticos, s6lo se trata de aquellos que reciben
emolumentos del estado provincial. No hay muchos estudios criticos serios acerca de las
reformas de la epoca de Rivadavia (1823) y sus consecuencias. Para el Peri, el trabajo de
Pilar Garcia Jorda, "Estado modemo, Iglesia y secularizaci6n en el Peri contemporaneo

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152 Latin American ResearchReview
CUADRO5 Empleados deldepartamentos
degobierno
1. Gobiemo de la provincia 3
2. Ministeriode Gobiemo 12
3. Fortaleza 3
4. Gastosdel Departamento
5. ArchivoGeneral 4
6. Departamentode Justicia 46 3%
7. Tribunalde Comercio 6
8. Tribunalde Medicina 3
9. Defensuriade Pobresy Menores 4
10. (Seccion eclesiastica) 95 7%
11.Departamentode Policia 654 48%
12. Universidad 2
13. DepartamentoGeneralde EscuelasVarones 4
14. BibliotecaPublica 4
15. DepartamentoTopografico 10
16. Comisi6nde ObrasPublicas
17. Compafiiade Jesus
18. Tribunalde RecursosExtraordinarios 2
19. Cuerpode Serenos 513 38%
Total 1.363 100%

Departamentode RelacionesExteriores
Antes de comenzar, hay que recordar que este departamento depende
del gobiemo de la provincia, pero se ocupa de las relaciones exteriores
de toda la Confederaci6n, o sea, como ya dijimos, se trata de la unica
representaci6n confederal y ha nacido en 1832. Este departamento
alcanza a un 3 por ciento del presupuesto provincial (o a un 5 por ciento
si no tomamos en cuenta la deuda, sus intereses y otros rubros
asimilables). El departamento tiene muy pocos empleados, pero de el
depende tambien la Administraci6n General de Correos. El ministerio
mismo posee 10 empleados en Buenos Aires; la diplomacia en el exte-
rior (se trata de las cinco legaciones que existian en ese entonces: Chile,
Peru, Brasil, Estados Unidos y Gran Bretafa), cuenta con otros diez-un
ministro representante y un oficial escribiente en cada legaci6n. En to-
tal, hay 20 empleados, pero, hay que senalar que todos los gastos
realizados en el exterior de este departamento son contabilizados, por
razones mas que evidentes, en pesos metalicos-o sea, ca. 20 pesos
corrientes en promedio, por cada unidad en metalico, segun el cambio
del momento de redaccion de esta fuente-y ello "infla" mucho (en
relacion a la cantidad efectiva de empleados que este tiene) el presupuesto

(1821-1919)", Revista Andina 2, no. 12 (1988), es un buen ejemplo de algunas de las


cuestiones centrales que estuvieron en el tapete en ese primer periodo.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 153

de este departamento. En 1851, este departamento sera llamado


pomposamente "Ministerio de Relaciones Exteriores de la
Confederaci6n", pero la misma pobreza franciscana se advierte en su
presupuesto: el ministro, 11 empleados en Buenos Aires y cinco
legaciones exteriores (ha desaparecido Lima y se agrega ahora Paris).52
La Administraci6n General de Correos cuenta con 8 empleados, pero,
tambien se contabiliza la "gratificaci6n" a los maestros de postas, es de
senalar asi mismo que aqui aparecen nuevamente algunos pagos en
metalico-se trata de las "valijas" de correspondencia que van a
Mendoza, Salta y Bolivia.

Departamentode Guerra
Como ya se imagina, este es el departamento clave en el presupuesto
provincial. Tan especial es su papel que, como vimos, ocupa el 48 por
ciento del presupuesto y el 81 por ciento si no tomamos en cuenta la
deuda y los restantes rubros relacionados. Pero, si hablamos ademas del
personal, su rol se agiganta, veamos entonces por partes el problema.
El rubro "gastos generales", con un 76 por ciento del total del
Departamento de Guerra, es la clave del presupuesto de ese afno,pues
este rubro habia aumentado enormemente respecto al del ano precedente,
por las razones politicas y militares ya apuntadas en las paginas
precedentes. En efecto, si el aiio anterior teniamos un total de 10.745.000
de gastos (suponiendo un gasto similar en los otros rubros, en 1840
llegaria "solo" al 50 por ciento del total del departamento), pero, este
anfoesa cifra casi se duplica, para alcanzar los 18.445.000 ya apuntados
(cuadro 6). Un analisis mas pormenorizado de este rubro puede ser
interesante-lo haremos comparando las cifras de 1840 y 1841 que, en
este caso, se hallan inclusas en el presupuesto de 1841 (cuadro 7).
La diferencia fundamental entre los dos afnos se debe sobre todo al
incremento de los rubros de vestuario, gastos eventuales y armas y
municiones que pasan del 61 por ciento en 1840 al 76 por ciento en 1841.
Esto, ademas de mostrarnos el crecimiento de la plantilla de tropa bajo
bandera entre las dos fechas, nos da una idea de la inseguridad con que
los responsables militares-y sobre todo, el mismo Juan Manuel de
Rosas-enfrentaban el futuro inmediato. Es notable tambien, porque
confirma lo que sabemos por otros trabajos, la desaparici6n del rubro
caballos en 1841.53El rubro rancho no crece en forma proporcional al

52. Ver Archivo General de la Naci6n, Buenos Aires, en adelante AGN-X-18-3-2.


53. En el trabajo de Jorge Gelman y Maria Ines Schroeder, "Juan Manuel de Rosas
contra los estancieros: los embargos a los 'unitarios' de la campaia de Buenos Aires", en
curso de publicaci6n en la Hispanic American Historical Review, los autores nos muestran
de qu6 modo los ganados embargados a los 'unitarios' cumplieron un papel fundamen-
tal en la provisi6n del ej6rcito desde 1840. Ver tambi6n T. Halperin, Guerrayfinanzas, cit.

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154 Latin American ResearchReview
CUADRO6 GastosdelDepartamento
de Guerra
Gastosgenerales 18.445.000 76%
Sueldos del personalen actividad 4.837.281 20%
Invalidos 126.275
Monte Pio Militar 50.916
Ranchode los cuerposmilitares 509.416 2%
Gastosparticularesde los cuerposmilitares 83.186
Totalen pesos 24.149.074 100%

incremento de la tropa porque algunos cuerpos militares incluyen ya el


rancho en su propio presupuesto. Pero, ademas, esos tres rubros
mencionados significan una suma de 14 millones de pesos que sera
negociada con los proveedores del Estado, adquiriendo armas,
municiones, vestuario y otros pertrechos. Algunos de ellos, como
Guerrico, Pereyra, Bunge y Bornefeld harian jugosos negocios,54en parte
como comisionistas de mercaderes britanicos.
Pasemos ahora a un analisis de la composicion de los cuerpos militares.
El cuadro 8 nos presenta un resumen general, incluyendo aqui a los
invalidos; recuerdese que hay que tomar en cuenta, entre las personas
que cobran un estipendio, a las pensionadas que lo perciben en tanto
parientas de militares fallecidos.
Primera observaci6n general: hay casi 10.500 hombres en activo bajo
las armas, o sea, dado que-salvo unas pocas excepciones, son todos
varones-tenemos un soldado cada ocho varones (tomando la cifra de
poblaci6n de 153.57655para la ciudad y su campafia en 1838, aventurando
ademas una tasa de masculinidad de 110), pero no olvidemos que aqui
estamos hablando de varones adultos; entonces, ello quiere decir que la
cifra real es cercana a la de un soldadocadacuatroo cinco varonesadultosen
relaciona la poblaci6n de esos anfos-para saberlo con mas exactitud, habria
que conocer las edades de la poblaci6n, lo que no es posible para esa fecha.
Este calculo, por mucho que lo consideremos aproximativo dadas las
razones apuntadas acerca de las cifras censales acerca estas proporciones
a las existentes en la Franciade Luis XIV o en la Suecia de inicios del XVIII,
uno de los momentos culminantes en lo que se refiere al peso de las
obligaciones militares sobre el conjunto de la poblaci6n en ambos reinos.56

54. Esta proximidad respecto al Estado no eximia a esos hombres de pasar momentos
duros en su relaci6n con Rosas. En 1842, varios peones de Sim6n Pereyra son enviados
por cinco afos al ejercito, por haber "dado m6sicas publicamente ... y no tener los debidos
despachos"; estos llamados de atencion, tipicos de Rosas, muestran bien la fragilidad de
las relaciones de esos hombres con el poder. Ver AGN-X-20-10-7.
55. Cf. J. L. Moreno y J. Mateo, "El 'redescubrimiento' de la demografia hist6rica en la
historia econ6mica social", en Anuario del IEHS, 12 (Tandil, 1997): 35-55.
56. C. Tilly, Coercion,Capital, cit., y G. Parker, The Military Revolution. Military Innova-
tion and the Rise of the West, 1500-1800 (Nueva York: Cambridge University Press, 1988).

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 155

CUADRO7 "Gastosgenerales"del Departamento


de Guerra
1840 1841
Vestuario 3.000.000 28% 7.000.000 38%
Eventuales 2.600.000 24% 5.000.000 27%
Rancho 2.000.000 19% 2.000.000 11%
Armasy municiones 1.000.000 9% 2.000.000 11%
Monturas,correajes 1.000.000 9% 1.000.000 5%
Enganchesy renganchesde tropa 500.000 5% 700.000 4%
Yerba, tabaco y papel 200.000 2% 700.000 4%
Caballos 400.000 4%
Discrecionales 20.000 20.000
Extraordinarios 15.000 15.000
Reservados 10.000 10.000
Totalesen pesos 10.745.000 100% 18.445.000 100%

CUADRO8 PersonalconsueldodependientedelDepartamentode Guerra


OficialesSuboficialesSoldados Milicianos
TrabajadoresTotales
En actividad 836 1.979 5.107 2.445 111 10.478
Invalidos 78 106 115 299
Totales 914 2.085 5.222 2.445 111 10.777

Si de relaciones de dominaci6n hablamos, comprobamos que lo que


encuadraa la poblaci6n urbana y a la de la campafia, es su pertenencia a
los cuerpos militares, tanto como soldados enganchados o como
milicianos a sueldo (es necesario sefialar que los salarios son identicos
entre ambas categorias, siguiendo las normativas que venian de la epoca
colonial). La importancia de la milicia esta dada por el rol central que
tiene la papeletade enrolamientoen las formas de control de la poblacion
campesina; en efecto, cabalgar por la campaia sin ese papel, constituia
un delito grave y todos los estudios realizados hasta ahora muestran
que desde 1818 en adelante (y al menos, hasta los afios setenta del XIX),
no fue torado jamas a la ligera.57Por supuesto, aqui hemos torado en
cuenta exclusivamente a los milicianos en actividad, pues la milicia

No olvidemos que en Buenos Aires no hay tropas extranjeras enganchadas como en


Francia (ver las observaciones de Brewer al respecto en The Sinews of Power, cit., 41-2).
57. R. Consultar Salvatore, R., "Los crimenes de los paisanos: una aproximaci6n
estadistica", Anuario del IEHS, 12 (Tandil, 1997): 91-107; J. C. Garavaglia, "Paz, orden y
trabajo en la campania: la justicia rural y los juzgados de paz en Buenos Aires, 1830-
1852", en Poder, conflicto y relaciones. El Rio de la Plata, XVIII-XIX (Rosario: Homo Sapi-
ens, 1999) y "De Caseros a la Guerra del Paraguay: el disciplinamiento de la poblaci6n
campesina en el Buenos Aires postrosista (1852-1865)", Illes i Imperis, vol. 5 (Barcelona,
2001), 53-80.

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156 Latin American ResearchReview

pasiva no percibe ningun emolumento-incluirla, llevaria la proporcion


de la poblaci6n adulta masculina a cifras cercanas a un militar cada tres
varones. Logicamente, cuando llegue el momento de hablar del Estado
y sus formas de dominaci6n, habra que volver sobre esto. Es notable
tambien sefialar que si el 8,5 por ciento de los oficiales cobran pension
por invalidez, solo el 5 por ciento de los suboficiales y el 2 por ciento de
los soldados tienen esa posibilidad. Tambien sefialemos que hay 183
mujeres que perciben una pensi6n como parientas de alguin militar
fallecido. Es decir que en total, se cobran 10.960 salarios y pensiones en
este departamento.
En cuanto a los cuerpos militares en si mismo, no podemos aqui hacer
un estudio pormenorizado, pero sefialaremos solo que hay cinco cuerpos
fundamentales (los regimientos 2, 4 y 6 de Milicias Patriciasde Caballeria
de la Campana,58 mas los batallones Restauradory de Infanteriade Linea
Libertad,ambos de Buenos Aires) que llegan a tener el 40 por ciento del
total de los efectivos en armas. Algunos de esos cuerpos militares-tal
es el caso del batallon Restaurador-son de reciente formacion59y han
sido reforzados en los uiltimos meses como consecuencia de la situaci6n
politica y militar que hemos descrito al comenzar este acapite. El rubro
trabajadores del cuadro precedente se refiere a los artesanos de la
Maestranza de Artilleria y a los maestros calafates y carpinteros de ribera
del Departamento de Marina.

Departamentode Hacienda
Este departamento es el que presenta el perfil mas "moderno"; en
efecto, en parte probablemente por herencia colonial, la estructura y el
ordenamiento del Departamento de Hacienda, es la que mas se parece a
una autentica organizaci6n burocratica de la epoca, pese a una cierta
confusi6n en algunos rubros. No hay que olvidar que esta estructura
administrativa constituye verdaderamente el corazon del estado; de ella

58. Hay que sefialar que muchos de estos regimientos no tenian un solo lugar de
implantaci6n (en caso contrario, jamas habrian podido contar tambi6n con los campesinos
milicianos). Tomemos como ejemplo el Regimiento 6 de Milicias Patricias de Caballeria
de la Campaiia, regimiento clave del sur de la provincia, comandado justamente por el
coronel Prudencio Rosas, hermano de Juan Manuel de Rosas. En 1841 sus distintos
le Escuadr6n de
cuerpos eran: la y 2a Compaftia de Carabineros de Linea, en Dolores;
milicias, tambi6n en Dolores; 2?d Escuadr6n de milicias, en Fuerte Independencia, Tandil;
3er Escuadr6n de milicias, en Buenos Aires; 4t?Escuadr6n de milicias, en Magdalena; 4t?
Escuadr6n de milicias, 1" Compaiia, en Chascomds; 5to Escuadr6n de milicias, 1a
Compafifa, en Rinc6n del Toro; Piquete al cuidado de la caballada y Compania de
Infanteria, ambos en Chascomds. Ver AGN-III- Lista de Revistas 1840-1841, legajo 139.
59. Este batall6n, antes Defensores, fue reformado completamente el 16/6/1835,
borrando de la lista militar a toda la oficialidad y nombrandose oficiales adictos a Rosas,
RORA, tomo 2, 347-48.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 157

dependen la Colecturia (recaudacion); el Resguardo (aduana), elemento


motor de las finanzas piublicas;60la Tesoreria y la Contaduria General,
que es a la vez, Comisaria de Guerra y se ocupa por lo tanto, de pagar
los cuerpos militares y adquirir sus pertrechos. En una palabra, estamos
realmente en el centro neuralgico del estado provincial. El cuadro 9 nos
muestra los rubros fundamentales.
Como siempre, los presentamos-salvo en el caso de lo que hemos
llamado "desembolsos financieros", que hemos colocado al final, junto
con la "deuda particular exigible"-en el orden del documento. Por
supuesto que la primera cuesti6n que debe ser sefialada es el enorme
pasivo financiero de la provincia: la deuda flotante y los desembolsos
financieros que debera hacer frente durante el afio en curso (se trata de
diversos rubros: descuento de letras, premio de billetes de tesoreria,
devoluciones de derechos de importaci6n y sobre todo, los intereses y
los pagos dedicados en ese anioa la amortizaci6n de la deuda consolidada,
que ascienden a 3.755.199 pesos) representan casi el 92 por ciento de los
gastos previstos para 1841.
La "deuda particular exigible", es la flotante; durante el aio
precedente, los dos rubros mayores fueron con Simon Pereyra-
vestuarios y consumos militares-e Ignacio Martinez, ganado destinado
a rancho del ejercito. Como se ve, el problema de los gastos militares
sigue siendo el quid de la cuesti6n (es sabido que "guerra", "fiscalidad"
y "deuda" van siempre unidas).61Solamente restando esos dos grandes
rubros precedentes, es que podemos tener una idea de los gastos reales
del departamento. Si realizamos esa operaci6n, comprobamos que los
dos rubros fundamentales son el de gastos eventuales-una partida que
existe tambien, como ya sabemos, en otros dos departamentos y con
caracteristicas similares-el negocio pacifico, es decir, los desembolsos
destinados a los indios "amigos",62con lo que nuevamente, los gastos
de la defensa fronteriza hacen su aparicion-y no sera este el unico
lugar.63Finalmente, nos quedan como oficinas burocraticas realmente

60. El Resguardo fue objeto desde la epoca de Rivadavia, de una serie de reglamentos y
disposiciones que muestran claramente el papel clave que estaba adquiriendo en el proceso
de estructuraci6n estatal; ver RORA, tomo 2, decreto del 19 de mayo de 1826, 132-33;
decreto del 8 de octubre de 1828, ibidem, 229; y el detallado "Reglamento para el servicio
del Resguardo", que consta de 140 articulos, del 18 de julio de 1832, ibidem, 292-98.
61. C. Tilly, Coercion,Capital, cit. Brewer, en The Sinews of Power, cit., llega a hablar del
"fiscal-military state".
62. Sobre este aspecto de la lucha en la frontera indigena, cf. S. Ratto, "Indios amigos
e indios aliados. Origenes del 'Negocio pacifico' en la Provincia de Buenos Aires (1820-
1832)", Cuadernosdel Instituto Ravignani 5 (Buenos Aires: Facultad de Filosofia y Letras,
UBA, 1994).
63. Efectivamente, en el rubro "Individuos no sujetos a clase" aparecen los comisarios
pagadores de las tropas y otros agentes relacionados con el mantenimiento de los cuerpos
armados.

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158 Latin AmericanResearchReview
CUADRO9 Departamento deHacienda
Repartici6n Montogastos % %s/deuda
Ministeriode Hacienda 35.000 1,8
Contaduriay Comisariade Guerra 71.400 3,8
TesorerfaGeneral 16.460
ColecturiaGeneral 160.900 0,7 8,6
Resguardo 200.904 0,9 10,8
AdministracionGral.de Sellos 13.400
Alquileresy asignacionesespeciales 67.919 3,6
Individuosno sujetosa clase 51.312 2,7
Empleadosjubilados 48.630 2,6
Monte Pio de Hacienda 97.858 5,3
Cuerosremitidos 5.400
Negocio Pacifico 504.000 2,2 27,0
Gastoseventuales 570.000 2,5 30,8
Deuda particularexigible 15.552.824 69,5 100
(Desembolsosfinancieros) 4.958.607 222
Totalen pesos 22.354.614 100

importantes el resguardo(aduana) y la colecturia,es decir, el ambito mas


relevante de percepci6n impositiva. Tambien es de notar el peso de los
jubilados y las pensiones a viudas y parientas de antiguos empleados
(probablemente no se trate solo de empleados de este departamento,
sino de empleados del estado en general) que ascienden a una cantidad
nada despreciable del 8 por ciento de los gastos, calculados de este modo.
Veamos ahora el cuadro 10.
iQue nos dicen estos datos? Vemos el peso de los jubilados y las
pensionadas, pues son casi el 51 por ciento de los que reciben un sueldo
en el Departamento de Hacienda. Por otra parte, se destacan nuevamente
el resguardoy la colecturiacomo oficinas burocraticas importantes (si no
tomaramos en cuenta a los jubilados y pensionadas, estas dos reparticio-
nes ocuparian mas del 73 por ciento del personal asalariado del
departamento). Por supuesto, no hay que olvidar que el resguardotiene
cifras de personal tan elevadas sobre todo a causa de la gran cantidad de
guardas: hay 85 oficiales, guardas y tripulantes de embarcaciones costeras
de vigilancia sobre los 104 empleados de esta oficina.

CONCLUSI6N: BUROCRACIA,EJtRCITOY ESTADO

La existencia de un cuerpo profesional de servidores del Estado,64es


uno de los elementos que suelen ser indispensables a la hora de definir

64. Alrededor de este tema capital en la historia del Estado, ver F Dreyfus, L'inventionde la
bureaucratie,cit., y en especial, la parte 2. Tambi6n M. O. Baruch y V. Duclert, Serviteursde
l'ttat. Une histoirepolitiquede I'administrationfrancaise,
1875-1945 (Paris:La Decouverte, 2000).

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EL ESTADO EN BUENOS AIRES 159

CUADRO10 Personaldependiente delDepartamento


de Hacienda
Repartici6n Empleados Jubilados %
Ministeriode Hacienda 10 2,5
Contaduriay Comisariade Guerra 18 4,4
TesoreriaGeneral 5
ColecturiaGeneral 33 8,2
Resguardo 104 25,9
AdministracionGral.de Sellos 3
Alquileresy asignacionesespeciales
Individuosno sujetosa clase 19 4,7
Empleadosjubilados 41 0,2
Monte Pio de Hacienda(pensiones) 163 40,6
Remisionde cueros 5
(Totalesparciales) (197) (204)
Total 401 100

que es el Estado o de que tipo de Estado estamos hablando. El cuadro 11


nos muestra c6mo se reparten los 12.074 individuos que percibian sueldos
estatales en 1841.
La primera conclusion de este cuadro es evidente: un 96 por ciento
del personal en actividad que recibe un salario del estado, se halla
encuadrado en una fuerza militar y policial (o sea, uno cada cuatro o
cinco varones adultos en relaci6n a la poblacion provincial de 1838).
Toda reflexi6n acerca de la "hegemonia" y de las formas de dominacion
en el periodo, no puede pasar por alto el papel de este encuadramiento
militar y represivo de una parte sustancial de la poblaci6n masculina
adulta. No hay dudas que entre los miembros de los cuerpos militares
(la milicia incluida) y sus respectivos jefes se establecen relaciones muy
particulares en este sentido-lo que no impide, por supuesto (iy por
suerte!) la existencia de deserciones, aun cuando estas no han resultado
tan importantes como lo imaginaba la historiografia hasta hace algunos
anos.65 Tampoco olvidemos que incluso a los miembros de la milicia
"pasiva" se los tomaban en cuenta al momento de contabilizar las
fuerzas militares con las que contaba cada partido de la campana.66
Cuando las circunstancias lo obligaban, tambien los miembros de la
milicia pasiva eran convocados y no solo a realizar trabajos auxiliares,

65. Como ya sabemos, estas son relativamente poco relevantes; ver R. Salvatore, "Los
crimenes de los paisanos: una aproximaci6n estadistica", cit., y J. C. Garavaglia, "Paz,
orden y trabajo en la campana: la justicia rural y los juzgados de paz en Buenos Aires,
1830-1852", cit.
66. En una lista del personal que se considera encuadrado por el juzgado de paz de
Areco, Areco 14/11/51, leemos la enumeraci6n siguiente (Archivo Municipal de San An-
tonio de Areco, caja 97): "Alcaldes y tentes. 9; Maestros de Posta 5; Postillones 20; Policia
3; Preceptor 1; Escribientes 2; sacristan 1; Soldados milicianos activos 44; id pasivos 30".

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160 Latin American ResearchReview
CUADRO 11 Personalen actividadpor repartici6nestatal
Repartici6n Total Ejercito Represion Control Iglesia Otros Burocracia

Departamento
de Guerra 10.478 10.367 111
Departamento
de Gobierno 1.363 1.167 46 95 55
Departamento
de Hacienda 197 87 5 105
Departamento
de RREE 20 20
Junta de Repre-
sentantes 16 16
Totales 12.074 10.367 1.167 133 95 116 196
Porcentajes 100% 85,8% 9,7% 1% 0,8% 0,9% 1,6%

como era usual.67 Y sabemos que los oficiales y suboficiales de las


milicias-todos vecinos del pago68-con frecuencia salian en defensa
de "sus" milicianos; los archivos de los juzgados de paz son buen tes-
timonio de esto.69
Del otro lado, solo un 1,6 por ciento de ese personal puede ser con-
siderado "bur6crata", abarcando aqui en esta categoria tambien a
porteros, ordenanzas y mozos auxiliares (pero, logicamente, no hemos
incluido los 111 trabajadores del Departamento de Guerra,70 ni a los 5
peones encargados de remision de cueros en el de Hacienda). En el medio,
tenemos a un 1,8 por ciento compuesto por personal judicial, guardas
de aduana71 y eclesiasticos, cuyo papel es bastante cercano al de la funcion
de control, aun cuando no se nos escapa la compleja situaci6n de estos
uiltimos. Nos queda entonces ese enunciado 1,6 por ciento de "ver-
daderos" burocratas, cuyo nuicleo mas importante se halla en el

67. El coronelPrudencioRosas,le cuentaa su hermano,JuanManuelde Rosas,en una


carta de diciembre de 1833 como "havia podido disponer en circunstancias
extraordinarias de la miliciaactivay paciva"paraintegrarlos regimientos5 y 6 de Milicias
Patriciasde Caballeriade la Camparia,en E. Celesia,Rosas.Aportesparasu historia,tomo
1 (Buenos Aires: Goncourt, 1969), 623. Los milicianos pasivos eran convocados
generalmentepara auxilio de las tropas y la misma carta de PrudencioRosas lo deja
translucircuandoseguidamentedice "siaviayo dispuestodestadltima[lamiliciapasiva],
con qu6 gente mandarianlos Juecesde Paz las tropasde ganado que se les pedian"(esto
tiene el sentido de una preguntaen el texto).
68. Sobre esta caracteristicade las milicias, ver 0. Cansanello,"Lasmilicias rurales
bonaerensesentre1820y 1830",Cuadernos deHistoriaRegional19 (UniversidadNacional
de Lujan,1996).En lo que se refiereal proceso de militarizaci6nen el Rio de la Plata,cf.
el articulo fundante de T. Halperin "Militarizaci6n revolucionaria en
Buenos Aires, 1806-1815",en T.HalperinDonghi (comp.), El ocasodelordencolonialen

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 161

Departamento de Hacienda y en especial, en la Colecturia General, la


Aduana y la Contaduria (que es a la vez Comisaria de Guerra) oficinas
que contabilizan 70 empleados y dependientes sobre el total de 196 que
hemos incluido en esta categoria.
No tenemos muchos datos comparativos sobre personal del Estado
en el periodo en otras naciones iberoamericanas para poder captar mas
certeramente el significado de estas cifras. Pero, unos pocos ejemplos
nos dan una pista. En Chile habia 1.500 empleados estatales en 184072-
es cierto, con una poblaci6n mucho mayor, pues Chile sobrepasaba el
millon de habitantes, mientras la provincia de Buenos Aires tenia, como
vimos, alrededor de 153.000 en 1838. Si sumaramos a esos 196 indivi-
duos, los otros empleados estatales ajenos al ejercito, la policia y las
instituciones eclesiasticas-es decir, incluyendo ahora al personal judi-
cial y los guardas de aduana-estariamos entonces en cifras grosso modo
comparables a las chilenas, pues llegariamos a los 329 funcionarios en
1841. De todos modos, sin hacer un analisis riguroso por departamentos
o ministerios-en el caso chileno, no sabemos claramente quienes han
sido considerados "empleados estatales"-toda comparaci6n es
peligrosa. Mas utiles para comparar resultan los datos de Rosana
Barragan para Bolivia; ella nos muestra que en 1846 habia 646
funcionarios-sin tomar en cuenta el ejercito, la policia y los eclesiasticos,
pero, incluyendo al personal judicial.73Bolivia poseia a mediados de siglo
alrededor de millon trescientos mil de habitantes o sea que la proporcion
de funcionarios en relaci6n a la poblaci6n es mucho menor que la de
Buenos Aires en esos mismos afios. Es decir que estas cifras portefias
relativas a la burocracia, aparentemente tan bajas, no estan demasiado
alejadas de lo que ocurria en otros estados iberoamericanos del periodo.
Y si ellas estan mas cerca de las chilenas que de las bolivianas (Chile es
considerado un ejemplo "tipico" de temprana estructuracion del Estado),

Hispanoamerica (Buenos Aires: Sudamericana, 1978) y del mismo Revoluci6n y guerra.


Formaci6nde una elite dirigente en la Argentina criolla (Buenos Aires: Siglo XXI, 1972).
69. Ver, por ejemplo, este caso de San Nicolas en 1832: "Macedonio Gegena preso por
haverlo encontrado con una daga, sufri6 la prisi6n de veinte dias y fue puesto en livertad
por haverlo reclamado su gefe el Comandante Facundo Borda", en AGN-X-21-7-1.
70. Pero, parece obvio que estos 111 trabajadores tambitn estan relacionados con los
gastos militares.
71. En cuanto al Resguardo, hay que notar que sus oficiales y guardas, si bien no
tienen un estatuto propiamente militar, estan sometidos a un regimen muy cercano a
6ste-dadas sus funciones de control-y como ocurre en 1835, cuando se hace una
"limpieza" de militares no adictos, tambien se efectia id6ntica operaci6n en el Resguardo,
dejando afuera a 5 oficiales y 33 guardas. Ver RORA, tomo 2, 13/8/1835, 351.
72. S. Collier y W. Sater, Historia de Chile, 1808-1994 (Madrid: Cambridge University
Press, 1998).
73. R. Barragin, Tramassociales, cit., 196-200.

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162 Latin American ResearchReview

la conclusin--con todos los recaudos ya sefialados-no seria demasiado


negativa: estamos ante cifras "normales" para realidades en las cuales
el proceso de construcci6n estatal esta en sus momentos iniciales.
Recordemos, ademas, que la presencia aplastante de los gastos
militares y de represion se verifica tambien si hablamos del peso de las
respectivas reparticiones en el presupuesto estatal. Alrededor del 88 por
ciento del presupuesto previsto para 1841 (sin tomar en cuenta la deuda
y los desembolsos financieros) esta destinado a sostener las reparticiones
que se ocupan de las funciones militares y de represi6n o control-y
este porcentaje no es todavia mayor, sobre todo, a causa de los pagos en
metalico del Departamento de Relaciones Exteriores que inflan su
presupuesto de gastos en relacion a los restantes que, casi sin excepci6n,
son contabilizados en pesos corrientes. Es decir, si quisieramos definir a
este "Estado", diriamos que 1e parece resumirse la tarea de reprimiry
controlar.Mas atras se halla el papel de perceptor de derechos aduaneros
e impuestos, para a su vez, poder cumplir con eficacia la funcion primera
de reprimir y controlar.
Podriamos iniciar el final con un pequefo juego de palabras: en vez
de tener "hegemonia acorazada de coerci6n" como decia Gramsci, en
este caso tenemos la "coerci6n aplastando a la hegemonia". El grado de
concentraci6n de lo que Bourdieu habia llamado el capitaldefuerzafisica,
alcanza en este ejemplo niveles casi inimaginables. Visto que el caso
estudiado no se aleja demasiado de los restantes ejemplos expuestos
muy brevemente en el tercer acapite de este trabajo, todo indicaria que
la construcci6n del poder estatal exigi6 en America iberica durante la
primera mitad del siglo XIX (Zo lo ha exigido siempre en las etapas
primigenias del lento proceso de todaconfiguraci6n estatal como "poder
separado"?)74un alto grado de concentraci6n de ese peculiar capital de
coercion.Un caso contrario, el de Colombia, podria quizas servir para
reforzar lo dicho: la falta de concentracion de la fuerza militar en un
solo polo de estructuraci6n de poder, dio el resultado que ya conocemos
en cuanto a la debilidad del estado central colombiano durante el XIX.75
Por otra parte, salvo en el caso de los paises andinos durante las primeras

74. Cf. C. Tilly, Coercion,Capital,cit. Ver asi mismo, las reflexiones de Norberto Bobbio,
"Para eliminar el difundido recurso a la fuerza por parte de los centros individuales de
poder no hay otra via que concentrar la fuerza, todaslas fuerzas en un solo punto: instituir
el poder soberano como poder politico coactivo, que se vuelve el unico poder 'de
derecho"', cf. "Lugares clasicos ", cit., 49 (subrayo del autor). Recordemos ademas que,
segun Bobbio, para la reflexi6n politica posterior a Hobbes, solo la primacia de la ley
hacia posible que esa alta concentraci6n de coerci6n no se volviera contra los ciudadanos.
75. Cf. M. Deas, "Los problemas fiscales en Colombia", cit., 81-86. Esa situaci6n
colombiana del XIX, se parece a la conocida f6rmula del "empate hegem6nico" evocada
por Gramsci: nadie tiene suficiente fuerza para ganar, pero todos pueden impedir el

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 163

decadas-cuando el tributo indigena jugaba todavia un rol relevante-


la dinamica del proceso estuvo en todos los casos estrechamente
relacionada con la posibilidad de inserci6n en el mercado mundial
(ligada, ademas, a las vicisitudes del comercio internacional) dada la
altisima relaci6n entre la recaudaci6n aduanera y los gastos estatales.
Volviendo al ejemplo de Buenos Aires, parece claro que si hay por
aqui algun "aparato", este parece reducirse al ejercito y la policia, es
decir, a un "aparato" represivo, pero, Lque conocemos realmente acerca
del funcionamiento concreto del ejercito y de la policia de aquellos afnos?
Acerca de sus formas de reclutamiento, el rol social de la disciplina
militar, el papel de las elites en tanto oficiales, las inevitables redes
familiares y sociales que se esconderian bajo los uniformes. No abundan
los estudios serios-salvo las sugerentes paginas que Tulio Halperin le
ha dedicado al problema-y mejor seria entonces dejar de lado tambien
aqui la (pesima) metafora del aparato.Una historia social del ejercito nos
ilustraria mucho acerca de estos temas.76
Unos pocos ejemplos pueden sefialar el camino. En 1841, la Inspeccion
y Comandancia General de Armas-el cargo mas alto de la jerarquia
militar-estaba ocupado por el general Lucio N. Mansilla, el futuro h6roe
de la Vuelta de Obligado, que era a su vez cufnadodel Restaurador, dado
que habia esposado a Agustina Ortiz de Rosas; habia sido gobemador de
Entre Rios, varias veces representante en la Sala, fue asi mismo saladerista
y hacendado (su hijo, el archiconocido Lucio V. Mansilla, fue tambien
militar y como se recordara,casariacon otra Ortiz de Rosas, Catalina,prima
hermana suya). Un hermano de Rosas, Prudencio-tambien poderoso
hacendado-tendria actuacion militar destacada en apoyo de su politica.
En 1833 habia sido uno de los puntales en defensa de los Federales
"Apost6licos" con su actuacion al frente de los regimientos 5 y 6 de Milicias
Patricias de caballeria de la campania; en 1839 seria uno de los jefes
destacados en la represi6n de los "Libres del Sud". En 1841 dirigia el
mencionado regimiento 6 de Milicias Patricias con el cargo de coronel
mayor. Otros militares que ocuparian cargos importantes en el periodo,
como Angel Pacheco-jefe de la plana mayor del Departamento del Norte
y de actuacion crucial en esos aios-Escalada, Azcuenaga o Alzaga, habian
sido tambien miembros de la Sala de Representantes; todos eran
propietarios, empresarios agropecuarios y miembros de conspicuas redes
familiares en donde los oficiales del ejercito no escaseaban, como en el
caso de los Escalada, uno de los cuales, Mariano, era concuiado del citado

triunfo de los demas. O sea, una debil configuraci6n estatal similar a la de Polonia en la
edad modera y por razones muy similares; jmutatis mutandis, claro esta!
76. El trabajo de Sabina Loriga, Soldats. Un laboratoiredisciplinaire:l'armeepiemontaise
au XVIIIe siecle, cit., es un buen ejemplo de lo que se puede hacer en este sentido.

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164 Latin American ResearchReview

Angel Pacheco.78Tambien, los hermanos Pinedo-hijos y sobrinos de dos


oficiales coloniales que actuan hasta los afos iniciales de la post
independencia-ocupan en este periodo puestos de mando destacados:
Agustin de Pinedo, coronel mayor y jefe del regimiento 1 de Milicias
Patricias de Caballeria de la Campaia en 1841;su hermano Jose Maria era
jefe del batallon Restaurador en 1842.79Bemardo Victorica,jefe de policia
en esos afos, es el tio del coronel Rufino Victorica, jefe de la segunda
compafia del batall6n Guardia Argentina en 184180y sus hijos fueron
tambien destacados militares-ligados estrechamente a Urquiza81.En ese
mismo batallon Guardia Argentina, hay tres oficiales de apellido Salguero,
dos de los cuales, en su plana mayor;82su jefe, el coronel mayor Benito
Rolon-eminente rosista, fue miembro de la legislatura-era cunfado de
un tal Ger6nimo Salguero. El regimiento 3 de Milicias Patricias de
Caballeria de la Campaia esta dirigido en 1841 por el teniente coronel
Santiago Villamayor, su hijo el alferez Cipriano, integra la plana mayor
del regimiento.83En el batallon Restaurador,hay tres oficiales de apellido
De la Rosa, tres Odosio y dos Narbona.84 Obviamente, las "familias
militares" eran un fen6meno bastante difundido en la epoca en el mundo
iberico85-e incluso, fuera de 1e86-y esto no deberia entonces extrafiamos
sobremanera:no era excepcional que el vastago de una familia de militares
comenzara sus carreraen el regimiento de un pariente.
Y por supuesto, como deciamos, gran parte de estos militares eran
tambien hacendados y productores agrarios: Alzaga, Prudencio Rosas,
Mansilla, Escalada, Miguens. Y en algunos casos, proveedores ellos
mismos del Estado para aprovisionar a los "indios amigos".87Si bien el

77. Ver AGN-III-Lista de Revistas 1840-41, legajo 139.


78. El general Manuel de Escalada (1797-1871), nieto de Jose Ignacio de la Quintana,
Brigadier General y Mariscal de Campo de los Reales Ejercitos, luch6 en Chacabuco,
Talcahuano y Maip6, fue jefe del Departamento de Guerra en 1830; su hermano, Mariano
(1796-1841), tambien fue militar, llegando al grado de teniente coronel; su esposa, Elvira
de Reinoso, era hermana de la mujer del gral. Angel Pacheco; al igual que su primo Jose
Maria (1787-1839), que fue segundo jefe del Regimiento de Patricios en 1836 y alcanz6
posteriormente el grado de general. Sus otros hermanos, Inocencio y Victoriano, fueron
miembros de la Sala y el restante varon, fue el obispo Mariano de Escalada. En la etapa
posterior a Caseros, el coronel Manuel de Escalada, ministro de guerra del gobiemo de
Obligado, era hijo del general del mismo nombre.
79. AGN-III-Lista de Revistas 1840-1841, legajo 139.
80. AGN-III-6-7-12.
81. Sus hijos, el futuro general Benjamin (1831-1913), casado con una hija de Urquiza,
abogado, ministro de Guerra posteriormente, etc., Enrique, fue comandante de marina
y Jos6 Victoriano, capitan (1836-1936), casado con una sobrina de Urquiza.
82. AGN-III-6-7-12.
83. AGN-III-Lista de Revistas 1840-1841, legajo 140.
84. RORA, tomo 2, 347-48.
85. Ver, por ejemplo, F. Anddjar Castillo, Los militares en la Espaia del siglo XVIII. Un

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 165

tema ha sido poco estudiado, no pocos de estos hombres-


independientemente de su condici6n de militares-deberian ser
considerado como miembros tout court de la elite.88 En la vereda de
enfrente en relaci6n a estos militares cercanos a Rosas, tenemos a las
grandes familias de militares opuestos a Rosas, los Olazabal (Felix,
Manuel, Benito, Martin y Ger6nimo), el general Benito Martinez y sus
tres hermanos (Juan Ap6stol, Nic6medes y Anacleto), los Piran, etc. La
mayor parte de ellos seran dados de baja-y borrados del escalafon-
entre abril y julio de 1835, cuando Rosas decide una "limpieza" a fondo
del personal militar en funcion de sus inclinaciones politicas y mas de
dos centenares de oficiales son echados del ejercito, es decir, una cuarta
parte del total.89Muchos acompaniariana Lavalle en su invasion de 1840,
terminando con 1e sus carreras militares-y algunos tambien sus vidas.
Pero, ademas, si damos una mirada a las cartas intercambiadas entre
Rosas y sus aliados politicos mas pr6ximos, como por ejemplo, las
incluidas en la obra de Emesto Celesia, Rosas. Aportes para su historia,
comprobamos que la presencia de los militares actuando en politica en
algunos de los afos cruciales del rosismo es constante (en especial, en el
periodo 1832-35) y es facil percibir el enorme papel de los uniformados
en las luchas intemas al grupo federal, como entre estos y los opositores,
fueran unitarios o no. Muchos de los oficiales nombrados en los parrafos

estudio social (Granada: Universidad de Granada, 1991).


86. S. Loriga, Soldats. Un laboratoire disciplinaire: l'armee piemontaise au XVIII
siecle, cit.
87. Como el coronel Vicente Gonzalez, "El carancho del Monte", el coronel Narciso
del Valle o el ya mencionado teniente coronel Santiago Villamayor. Las referencias de
Gonzalez y del Valle como proveedores de yeguas para los indios "amigos", en AGN-
III-6-7-10;la de Villamayor, en E. Celesia, Rosas,cit., 576, carta de Rosas a Vicente Gonzalez
de julio de 1833. Ver tambien S. Ratto," Finanzas pdblicas o negocios privados? El sistema
de racionamiento del negocio pacifico de indios en la epoca de Rosas", en N. Goldman,
y R. Salvatore (comps.), Caudillismosrioplatenses.Nuevas miradasa un viejoproblema(Buenos
Aires: Eudeba, 1998).
88. Sobre la actuaci6n en la Sala de Representantes de los militares y en general, sobre
el personal politico del periodo, ver P. Gonzalez Bernaldo, Civilite et politiqueaux origines
de la nation argentine. Les sociabilites a Buenos Aires, 1829-1862 (Paris: Publications de la
Sorbonne, 1999).
89. A. Zinny en Historia de los gobernadoresde las provinciasargentinas,Provinciade Buenos
Aires, 1810-1853, tomo 2 (Buenos Aires: Huemul, 1942), 300, da la cifra de 155 oficiales,
pero, se queda corto; en realidad, desde la primera lista del 14/4/1835, hasta la ultima
del 23/7/1835, mas de 210 oficiales seran "dados de baja y borrados de la lista militar",
ver RORA, tomo 2, 343; 343-45; 347-49. Esta medida habia sido precedida por una ley
de la Junta de Representantes que ya habia "reformado", pero, sin borrarlos de la lista
militar, a mas de 130 oficiales, de coroneles mayores para abajo, RORA, tomo 2,337-338.
Esta distancia entre la ley aprobada por la Junta y la decisi6n del propio Rosas, esconde
evidentes diferencias entre ambos poderes.

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166 Latin American ResearchReview

precedentes, tienen un rol clave en la resoluci6n de los conflictos politicos


mas importantes de esos afios: Prudencio Rosas, Mansilla, Villamayor,
Rolon, Pinedo, Pacheco. El propio Rosas sabia que la opinion de los jefes
y oficiales era determinante para el buen exito de su proyecto; por lo
tanto, no descuidaba mantenerlos informados y al tanto de las
discusiones politicas, incluso estando en campana.90En medio de los
enfrentamientos internos al grupo federal de los anios de 1832 a 1835, el
ya mencionado coronel Vicente Gonzalez, le escribe a Rosas, refiriendose
a la jefatura de un regimiento de la campana:

qe Vsted tenga asierto pa nombrarel Gefe qe lo deva mandar qe en esto es


preciso abrir el ojo y tener mucho cuidado con los militares, pr qe los
Regimientosde Campa.Es precisoqe sean mandadospr los mas selectos y de
confianzay si es posible pr Paysanospr qe ya esta visto qe la Cabrasiempretira
al Monte.91
En una palabra, se vislumbra aqui un complejo tejido de relaciones
sociales en el que los militares tienen una parte muy activa y s6lo un
estudio detallado nos permitira conocer mejor este aspecto de la cuestion.
Por supuesto, es obvio que el ejercito funciona a la vez como una
institucion;es indudable que si esta es una "forma de estructuraci6n so-
cial que tiende a ritualizar conductas y comportamientos de acuerdo a
ciertos c6digos compartidos"-como deciamos antes-ello se cumpliria
en este caso mas acabadamente que en otros ambitos, especialmente, si
tenemos en cuenta el papel que juega aqui la disciplina (de todos modos,
hay que recordar las agudas observaciones de Tulio Halperin sobre los
contornos "relacionales" que adquiere la disciplina militar en el contexto
social rioplatense).92En fin, como se comprueba, habria mucha tela para
cortar y este es un terreno virgen aun, pero de aparatopoco y nada.
Lo que, en cambio, si sabemos es que una parte sustancial del orden
en la campana reposaba en la justicia de paz, cuyo funcionamiento estaba
tan lejos de constituir un aparatocomo de la luna y constituia claramente
un entramado de relaciones sociales de dominaci6n.93 En ese caso, no
hay dudas que el proceso de constituci6n de un "poder separado" se

90. Ver, entre otras, la carta de Rosas a Felipe Arana desde Rio Colorado del 28/8/
1833, en E. Celesia, Rosas, cit., tomo 1, 523-32; tambien las cartas entre Rosas y Vicente
Gonzalez, en ese mismo volumen; mas documentos similares en el tomo 2 de la misma
obra (Buenos Aires: Goncourt, 1968) [sic].
91. Carta de Vicente Gonzalez a Juan Manuel de Rosas, Monte, 23 de noviembre de
1833, en E. Celesia, Rosas, cit., tomo 1, 611.
92. Guerrasyfinanzas, cit., 80-3 y nos preguntamos: Zpodia haber sido de otro modo?
93. Cf. J. Gelman, "Justice, etat et societe. Le retablissement de l'ordre a Buenos Aires
apres l'Independance (1810)", Etudes Rurales 149, no. 50 (EHESS/LAS, 1999) y J. C.
Garavaglia, "La justicia rural en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX
(estructuras, funciones y poderes locales)" en Poder,conflicto y relacionessociales, cit.

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EL ESTADOEN BUENOSAIRES 167

halla a medio camino y que estos hombres que ejercen esas funciones
judiciales y policiales en la campafa, no estan "separados del mundo
social ordinario", citando una vez mas a Bourdieu. Ademas, parte de su
eficacia en el mantenimiento del orden en la campania proviene
justamente de ese hecho.
Pero, no olvidemos que estamos hablando del estado provincial de
Buenos Aires en el marco de la Confederaci6n Argentina. Si volvemos a
los datos tomados de Halperin y citados en la terceraparte de este trabajo,
es necesario recordar que en el periodo 1841-44, los ingresos aduaneros
representan el 88 por ciento del total de los ingresos del estado, con 130
millones de pesos moneda de papel-de ese total, 116 millones y medio
corresponden a la "entrada maritima" (es decir un 89 por ciento de los
ingresos totales de la Aduana) y solo unos 11 millones a las "salidas
maritimas", o sea, lo que pagan los productos primarios exportados (8
por ciento de los ingresos aduaneros). Alrededor de 2 millones
corresponden a las "entradas terrestres", es decir, los derechos que pa-
gan los productos que las provincias envian a la ciudad y al puerto de
Buenos Aires para re-embarcar hacia Europa. Impuesto que los
productores pecuarios locales no pagan, pues esos productos estan libres
de impuestos si entran desde la campafa bonaerense. Ademas, segun
algunos calculos evaluativos, mas de los dos tercios de los productos
importados son articulos de consumo corriente. Mercancias que, como
es de imaginar, consumen no solo los habitantes de Buenos Aires y su
campaia, sino tambien-y aqui, lamentablemente, no hay muchas cifras
acerca de la proporci6n de esas mercancias que han sido consumidas
fuera de la provincia de Buenos Aires94-los habitantes del resto de las
provincias de la Confederaci6n, que de este modo, pagan, traves de los
impuestos indirectos, los ingentes fondos que, como hemos visto, sirven
fundamentalmente para sostener al ejercito portefio (y a los cuerpos
represivos de la provincia). O sea, el estado portefo cobra-ingresos
aduaneros-para armar su ejercito y su cuerpos de vigilancia y los
habitantes (en este caso, los de toda la Confederaci6n) pagan-impuestos
indirectos al comprar mercancias de consumo corriente-para recibir

94. Las mas serias son las referidas a 1837, 1838 y 1839 que trae Burgin en Aspectos
econ6micos, cit., 341-42; en esos afnos, un 36.4 por ciento del total de las importaciones
entradas a Buenos Aires son re-enviadas a las restantes provincias. Existen tambien las
incluidas en el panfleto anti correntino de El Lucerode 1832, pero, la mayor parte de los
datos cuantitativos de este escrito parecen poco dignos de credito; de todos modos, segun
ese articulo, el porcentaje para los efectos "exportados a las provincias" en el primer
semestre de 1832 asciende al 18 por ciento del total; ver una copia en Documentos para la
Historia Argentina, vol. 18, Relaciones interprovinciales.La Liga Litoral (1829-33), (Buenos
Aires: Facultad de Filosofia y Letras, 1922), 208. No olvidemos tambien que Buenos Aires
recibe el metalico de sus relaciones con las provincias del interior.

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i68 Latin American ResearchReview

sobre sus personas el peso de esas fuerzas militares y de vigilancia. Todo


el misterio de las luchas politicas, como el resultado definitivo de las
guerras civiles del siglo XIX en lo que seria mas tarde la RepuiblicaAr-
gentina, puede ser de algun modo resumido en esa lapidaria f6rmula
que entrelaz6 durante tanto tiempo a la Aduana con el ejercito; ella
explica claramente la postura asumida por Pedro Ferre en los momentos
mas algidos de las discusiones en torno al Pacto Federal.95Finalmente,
podemos preguntarnos: ZQue le devuelve ese estado a la sociedad? ;La
paz social? Probablemente, aunque muchas veces solo fuera la paz de
los cementerios. Es quizas por ello que los grupos dominantes
sostuvieron-con frecuencia a regafiadientes-la experiencia rosista.

95. Las diversas posiciones de porteios y provincianos, en Relacionesinterprovinciales.


La Liga Litoral (1829-33), cit. Acerca de los fundamentos del punto de vista correntino,
cf. M. Burgin, Aspectos econ6micos,cit., y J. C. Chiaramonte, Ciudades,provincias, Estados:
origenes de la Naci6n Argentina (1800-1846) (Buenos Aires: Biblioteca del Pensamiento
Argentino, Ariel Historia, 1997), 231-46.

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