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Sartre

1) Jean Paul Sartre analiza varios términos y conceptos clave de su filosofía existencialista como la angustia, el existencialismo, la cosificación y la intersubjetividad. 2) Para Sartre, la angustia es la consecuencia de la libertad humana y la responsabilidad de tener que elegir sin recurrir a ninguna norma. 3) El existencialismo declara que la existencia precede a la esencia y que no hay una naturaleza humana definible, sino que el hombre se define a través de sus propios pro

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Sartre

1) Jean Paul Sartre analiza varios términos y conceptos clave de su filosofía existencialista como la angustia, el existencialismo, la cosificación y la intersubjetividad. 2) Para Sartre, la angustia es la consecuencia de la libertad humana y la responsabilidad de tener que elegir sin recurrir a ninguna norma. 3) El existencialismo declara que la existencia precede a la esencia y que no hay una naturaleza humana definible, sino que el hombre se define a través de sus propios pro

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JEAN PAUL SARTRE SIGNIFICADO DE LOS SIGUIENTES TRMINOS, EXPRESIONES Y ENUNCIADOS. TRMINOS.

S. Angustia: Este trmino lo enuncia Sartre al decir que el hombre es angustia, esto lo dice porque para l es como definir al hombre por el compromiso de su accin. El hombre no sufre la angustia, ni siquiera la padece, sino que es angustia. La angustia para Sartre no es algo que venga al hombre desde el exterior, este es el sentido del sufrir y del padecer, sino que surge desde su interioridad, de la posibilidad de su accin. En este sentido la angustia se diferencia claramente del miedo. Se sufre y padece el miedo y se es angustia. El miedo es siempre algo exterior, la angustia, en cambio, es inmanente y es la consecuencia de tener que elegir, es la consecuencia de mi ntima responsabilidad porque no puedo dejar de obrar. La angustia, podemos decir, es el precio de la libertad, es su amargura, la tremenda amargura de la libertad: la de encontrarse slo, ante s, y tener que decidir sin recurrir a ninguna norma, a nadie ni a nada ajeno a m, pues yo soy el nico legislador. Existencialismo: Sartre define el existencialismo como esa doctrina que hace la vida humana posible y que declara que toda verdad y toda accin implican un medio y una subjetividad humana. Con ello quiere decirnos que no hay naturaleza humana y ni tan siquiera una condicin humana, y que en el hombre, la existencia precede y determina a la esencia. El hombre no es definible a priori. No hay una realidad hombre sino que slo hay hombres y relaciones reales entre los hombres. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. El hombre, en Sartre, se defina ms como proyecto que como ser y, ello, constituye el primer principio del existencialismo. El ser propio del hombre radica en el no ser. Cosificar: Para Sartre cosificar es objetivar y esto ltimo es una de las formas de coaccin de la accin del otro, de su eleccin, del ejercicio de su libertad de forma que lo instalamos en el orden del ser en s. Pues, para Sartre, ser mirado, que es la ms completa expresin de esa dialctica de la cosificacin, es no ser para m sino como pura remisin al otro. Ante la mirada del otro reconozco mi esclavitud en tanto que me despeja de mi transcendencia, de mis posibilidades. Mi libertad queda estrangulada y mi ser se aliena al ser un ser que es visto por otro. Sentirse mirado, sentir la mirada del otro, es experimentar que dejo de ser dueo de la situacin, porque hay otra libertad que la ma que le hace frente haciendo de m un instrumento entre los instrumentos.

Pero es justo esa posibilidad de sometimiento al otro, lo que promociona mi reaccin cosificadora sobre el otro y, de esta manera el enfrentamiento, la lucha, aparece como el sentido originario del ser para el otro. De ah su espeluznante expresin: el infierno son los dems. Ser en s y ser para s: Con la consideracin del hombre como no ser, en tanto que proyecto, nos encontramos con la primera gran distincin de Sartre, base de su ontologa: la distincin entre ser en s y ser para s. Si el ser en s es simplemente lo que es, sin relacin alguna y que por otro lado, est de ms para toda la eternidad, el ser para s es lo relacionable, lo histrico. Es lo que puede ser ms porque est permanentemente dejando de ser, porque est, permanentemente, hacindose, vivindose al tiempo que vive. Si el ser para s es dinamismo, accin, proyecto, el ser en s, en tanto que ya no puede ser ms. Simplemente es, sin un marco de referencia. Por eso, puede decir Sartre que est de ms para toda la eternidad. No obstante, este ser en s, en tanto que realidad positiva y cerrada, constituye el horizonte del ser para s. Sartre dice que el ser en s es para la conciencia como lo lleno es, siempre, el punto de referencia de lo vaco. De ah que el ser sea el horizonte de la nada. Esto es el fiel reflejo de la dialctica entre el ser y la nada. Sartre afirma que el ser en s est lleno de s mismo confirma la idea de que ste es, la referencia, por su plenitud, de aquello cuya caracterstica fundamental es la de no ser, de lo vaco, o, de la nada, la conciencia, cuyo objetivo no es otro que ser aquello que no es. Por esta razn, no hay nada con anterioridad al proyecto y la existencia, es decir, el proyecto de ser, es lo que precede y determina la esencia, el ser del hombre. El hombre ser lo que haya proyectado ser y, de ah, la responsabilidad humana. Intersubjetividad: La subjetividad slo se reconoce en el marco de la intersubjetividad. La subjetividad que nosotros alcanzamos a titulo de verdad, nos ha dicho, no es una subjetividad rigurosamente individual, pues el cogito no slo se descubre a s mismo, sino tambin a los otros. El yo no es posible sin el t. De esta manera, para obtener una verdad cualquiera sobre mi es necesario pasar por el otro. El otro, de esta forma, hace su aparicin como realidad indispensable para mi propia existencia. El descubrimiento de mi intimidad me descubre, al mismo tiempo, al otro como una libertad puesta frente a m y que no piensa y no quiere ms que para m o contra m. Con esto, descubrimos la intersubjetividad, y ser, precisamente en el mundo intersubjetivo, donde el hombre decida lo que l es y lo que son los dems. El hombre podr nacer esclavo o libre, pero lo que no podr obviar nunca es el ser en el mundo. Y, ser en el mundo es entre otras maneras, ser entre o con otros o ante otros. Pero de entre esas formas de ser en el mundo. Sartre slo contempla una, la de ser ante el otro en el sentido de enfrentado al otro en la doble cara de dominio o sumisin. De ah el conflicto de libertades. EXPRESIONES. El existencialismo es un humanismo.

El hombre es el marco de una lucha permanente que, en el ejercicio de su libertad, experimenta el precio de la misma: la soledad. Pues bien, es esa lucha permanente la cifra del humanismo existencialista. Humanismo que se distingue, segn Sartre, de ese humanismo absurdo que toma al hombre como fin y como valor superior. El humanismo existencial propugnado por Sartre es aquel que no tomando como fin al hombre lo considera como aquello que est constantemente fuera de s mismo, trascendindose en el marco del nico universo posible: el universo de la subjetividad humana puesto que, muerto Dios, slo el hombre es el legislador y creador de valores. Ese humanismo existencialista no es otra cosa que un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posicin atea coherente que no busca hundir al hombre en la desesperacin. La existencia precede a la esencia. Sartre define el existencialismo como esa doctrina que hace la vida humana posible y que declara que toda verdad y toda accin implican un medio y una subjetividad humana. Con ello quiere decirnos que no hay naturaleza humana y ni tan siquiera una condicin humana, y que en el hombre, la existencia precede y determina a la esencia. El hombre no es definible a priori. No hay una realidad hombre sino que slo hay hombres y relaciones reales entre los hombres. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. No hay naturaleza humana: El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto, de lo que se parte y lo concreto en lo que se permanece. Por la indefinicin de la naturaleza humana se proclama su negacin y por lo tanto su inexistencia. Debo comprometerme: La filosofa de Sartre es una filosofa de lo concreto y eso concreto no es otra cosa que el hombre hacindose en su situacin. A eso es a lo que Sartre denomina, propiamente, subjetividad. Lo subjetivo no es, propia y exclusivamente lo pensado, sino tambin lo actuado. El yo pienso ampla con el yo acto, con el yo puedo en el marco de una situacin. Hay en Sartre un compromiso real entre el pensar y la realizacin de lo pensado. Y a ese compromiso de la accin es a lo que Sartre llama humanismo y praxis existencialista. ENUNCIADOS. El hombre no es otra cosa que lo que se hace. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. El hombre, en Sartre, se defina ms como proyecto que como ser y, ello, constituye el primer principio del existencialismo. El ser propio del hombre radica en el no ser.

El hombre est condenado a ser libre. El hombre es libre durante su vida ya que l puede decidir lo que hacer sin ms aunque tenga unas opresiones socioculturales muy grandes. Esa libertad le lleva a tener una responsabilidad que le lleva a la angustia. Vivir es elegir. Segn Sartre el hombre est condenado a ser libre y en esa libertad nos vemos sometidos a diversos compromisos en los que debemos enfrentarnos solos y decidir lo que vamos a hacer. Enfrentarse ante s mismo, ante nuestra propia responsabilidad, hace aflorar toda una serie de consecuencias morales a raz de la posibilidad de adopcin de un doble comportamiento: el de la mala fe o el de la autenticidad existencial. Con otras palabras la configuracin de una existencia in autntica o autntica. La angustia constituye el modo de ser propio de la conciencia, del hombre. Pero es evidente que, ante la angustia, puedo adoptar conductas de huida. Estas las llama conductas de mala fe y son la expresin de una existencia inautntica, expresin de una existencia comprometida. La mala fe, es una mentira, pero no es una mentira a secas. La mentira, a secas, es una conducta de trascendencia, es decir, miento a alguien cuando le oculto la verdad que yo s. Al ser una conducta de trascendencia, la mentira puede entrar en el marco de una estrategia ante el otro, y podr ser utilizada en beneficio propio en el mbito de mis relaciones con el otro como afirmacin de mi subjetividad. Hay, pues, una validez estratgica de la mentira, a secas. La mala fe es, una mentira a s mismo, una ocultacin consciente de mi propio ser en libertad y que se expresa en la presentacin de excusas como determinaciones de mi accin de forma que la justifiquen y tratar, con ello, de eludir la propia responsabilidad. Para Sartre, los recursos a una norma moral ajena a mi imposicin, a una fuerte pasin impulsora de mi accin, el recurso a esas fuerzas mayores que determinan mi accin, son y constituyen una conducta de huida a la responsabilidad de que soy yo quien elijo ser y cmo ser. Tal conducta de huida no es otra, que un acto de cobarda. Todo hombre que se refugia tras la excusa de sus pasiones, es un hombre de mal fe. El hombre est continuamente fuera de s. El humanismo existencial propugnado por Sartre es aquel que no tomando como fin al hombre lo considera como aquello que est constantemente fuera de s mismo, trascendindose en el marco del nico universo posible: el universo de la subjetividad humana puesto que, muerto Dios, slo el hombre es el legislador y creador de valores. Ese humanismo existencialista no es otra cosa que un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posicin atea coherente que no busca hundir al hombre en la desesperacin. TEMA DE COMPOSICIN: EL EXISTENCIALISMO EN SARTRE. Sentido del hombre en el existencialismo de Sartre. El hombre como no ser. Sartre define el existencialismo como esa doctrina que hace la vida humana posible y que declara que toda verdad y toda accin implican un medio y una subjetividad humana. Con ello quiere decirnos que no hay naturaleza humana y ni tan siquiera una condicin humana, y que en el hombre, la existencia precede y determina a la esencia. 4

El hombre no es definible a priori. No hay una realidad hombre sino que slo hay hombres y relaciones reales entre los hombres. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. El hombre, en Sartre, se defina ms como proyecto que como ser y, ello, constituye el primer principio del existencialismo. El ser propio del hombre radica en el no ser. Distincin entre ser en s y ser para s. Con la consideracin del hombre como no ser, en tanto que proyecto, nos encontramos con la primera gran distincin de Sartre, base de su ontologa: la distincin entre ser en s y ser para s. Si el ser en s es simplemente lo que es, sin relacin alguna y que por otro lado, est de ms para toda la eternidad, el ser para s es lo relacionable, lo histrico. Es lo que puede ser ms porque est permanentemente dejando de ser, porque est, permanentemente, hacindose, vivindose al tiempo que vive. Si el ser para s es dinamismo, accin, proyecto, el ser en s, en tanto que ya no puede ser ms. Simplemente es, sin un marco de referencia. Por eso, puede decir Sartre que est de ms para toda la eternidad. No obstante, este ser en s, en tanto que realidad positiva y cerrada, constituye el horizonte del ser para s. Sartre dice que el ser en s es para la conciencia como lo lleno es, siempre, el punto de referencia de lo vaco. De ah que el ser sea el horizonte de la nada. Esto es el fiel reflejo de la dialctica entre el ser y la nada. Sartre afirma que el ser en s est lleno de s mismo confirma la idea de que ste es, la referencia, por su plenitud, de aquello cuya caracterstica fundamental es la de no ser, de lo vaco, o, de la nada, la conciencia, cuyo objetivo no es otro que ser aquello que no es. Por esta razn, no hay nada con anterioridad al proyecto y la existencia, es decir, el proyecto de ser, es lo que precede y determina la esencia, el ser del hombre. El hombre ser lo que haya proyectado ser y, de ah, la responsabilidad humana. La responsabilidad humana y el sentido de la libertad. Al poner el acento en la responsabilidad, pone en primer plano la imposibilidad, para el hombre de superar su propia subjetividad humana. La responsabilidad lo es del hombre para s mismo y, de ah, su condicin de responsabilidad histrica. Pero, hace aflorar el tema de la definicin de la accin humana como el ejercicio de la libertad. El ejercicio pleno de la libertad que es la condena humana y lo que produce su angustia. Es la configuracin del hombre, del ser para s como angustia, libertad y nada, como permanente proyecto. El hombre como angustia. El hombre no sufre la angustia, ni siquiera la padece, sino que es angustia. La angustia para Sartre no es algo que venga al hombre desde el exterior, este es el sentido del sufrir y del padecer, sino que surge desde su interioridad, de la posibilidad de su accin. En este sentido la angustia se diferencia claramente del miedo. Se sufre y padece el miedo y se es angustia.

El miedo es siempre algo exterior, la angustia, en cambio, es inmanente y es la consecuencia de tener que elegir, es la consecuencia de mi ntima responsabilidad porque no puedo dejar de obrar. La angustia, podemos decir, es el precio de la libertad, es su amargura, la tremenda amargura de la libertad: la de encontrarse slo, ante s, y tener que decidir sin recurrir a ninguna norma, a nadie ni a nada ajeno a m, pues yo soy el nico legislador. Las conductas de huida: la mala fe. Enfrentarse ante s mismo, ante nuestra propia responsabilidad, hace aflorar toda una serie de consecuencias morales a raz de la posibilidad de adopcin de un doble comportamiento: el de la mala fe o el de la autenticidad existencial. Con otras palabras la configuracin de una existencia in autntica o autntica. La angustia constituye el modo de ser propio de la conciencia, del hombre. Pero es evidente que, ante la angustia, puedo adoptar conductas de huida. Estas las llama conductas de mala fe y son la expresin de una existencia inautntica, expresin de una existencia comprometida. La mala fe, es una mentira, pero no es una mentira a secas. La mentira, a secas, es una conducta de trascendencia, es decir, miento a alguien cuando le oculto la verdad que yo s. Al ser una conducta de trascendencia, la mentira puede entrar en el marco de una estrategia ante el otro, y podr ser utilizada en beneficio propio en el mbito de mis relaciones con el otro como afirmacin de mi subjetividad. Hay, pues, una validez estratgica de la mentira, a secas. La mala fe es, una mentira a s mismo, una ocultacin consciente de mi propio ser en libertad y que se expresa en la presentacin de excusas como determinaciones de mi accin de forma que la justifiquen y tratar, con ello, de eludir la propia responsabilidad. Para Sartre, los recursos a una norma moral ajena a mi imposicin, a una fuerte pasin impulsora de mi accin, el recurso a esas fuerzas mayores que determinan mi accin, son y constituyen una conducta de huida a la responsabilidad de que soy yo quien elijo ser y cmo ser. Tal conducta de huida no es otra, que un acto de cobarda. Todo hombre que se refugia tras la excusa de sus pasiones, es un hombre de mal fe. La autenticidad. La libertad. Frente a la conducta de huida de s mismo, de vida inautntica, se alza la buena fe expresin de lo que considera la autenticidad existencialista. Esta actitud no consiste en la conciencia de la libertad como nico fundamento de todos los valores, porque slo el hombre es el autntico creador de valores. Ello es una consecuencia ms de que la existencia precede a la esencia. La vida no tiene un sentido a priori, que antes de vivir la vida esta no tiene ningn sentido. El sentido de la vida es algo que se da al vivirla y que le damos en el mbito de nuestra eleccin en una situacin concreta. Para Sartre la nica tica posible sea la de una tica de la situacin, una moral concreta, precisamente en nombre de una libertad a la que el hombre est condenado. El existencialismo como filosofa del sujeto. La filosofa de Sartre es una filosofa de la subjetividad, pero no hay que confundirla con una teora ms o menos formalista de la subjetividad movindose en el mbito de lo abstracto, del hombre abstracto, pues supondra romper en mil pedazos el principio fundamental del existencialismo, ya que supondra la afirmacin de la naturaleza humana y por lo tanto la esencia precedera a la existencia. 6

La filosofa de Sartre es una filosofa de lo concreto y eso concreto no es otra cosa que el hombre hacindose en su situacin. A eso es a lo que Sartre denomina, propiamente, subjetividad. Lo subjetivo no es, propia y exclusivamente lo pensado, sino tambin lo actuado. El yo pienso ampla con el yo acto, con el yo puedo en el marco de una situacin. Hay en Sartre un compromiso real entre el pensar y la realizacin de lo pensado. Y a ese compromiso de la accin es a lo que Sartre llama humanismo y praxis existencialista. La subjetividad slo se reconoce en el marco de la intersubjetividad. La subjetividad que nosotros alcanzamos a titulo de verdad, nos ha dicho, no es una subjetividad rigurosamente individual, pues l cogito no slo se descubre a s mismo, sino tambin a los otros. El yo no es posible sin el t. De esta manera, para obtener una verdad cualquiera sobre mi es necesario pasar por el otro. El otro, de esta forma, hace suu aparicin como realidad indispensable para mi propia existencia. El descubrimiento de mi intimidad me descubre, al mismo tiempo, al otro como una libertad puesta frente a m y que no piensa y no quiere ms que para m o contra m. Con esto, descubrimos la intersubjetividad, y ser, precisamente en el mundo intersubjetivo, donde el hombre decida lo que l es y lo que son los dems. El hombre podr nacer esclavo o libre, pero lo que no podr obviar nunca es el ser en el mundo. Y, ser en el mundo es entre otras maneras, ser entre o con otros o ante otros. Pero de entre esas formas de ser en el mundo. Sartre slo contempla una, la de ser ante el otro en el sentido de enfrentado al otro en la doble cara de dominio o sumisin. De ah el conflicto de libertades. El conflicto de libertades consiste en que para Sartre no hay as como una libertad en general, de la misma forma que no hay una naturaleza humana, sino que existe mi libertad ante la libertad de los otros. La relacin entre estas libertades se concretiza en lo que llamamos dialctica de cosificacin. Para Sartre cosificar es objetivar y esto ltimo es una de las formas de coaccin de la accin del otro, de su eleccin, del ejercicio de su libertad de forma que lo instalamos en el orden del ser en s. Pues, para Sartre, ser mirado, que es la ms completa expresin de esa dialctica de la cosificacin, es no ser para m sino como pura remisin al otro. Ante la mirada del otro reconozco mi esclavitud en tanto que me despeja de mi transcendencia, de mis posibilidades. Mi libertad queda estrangulada y mi ser se aliena al ser un ser que es visto por otro. Sentirse mirado, sentir la mirada del otro, es experimentar que dejo de ser dueo de la situacin, porque hay otra libertad que la ma que le hace frente haciendo de m un instrumento entre los instrumentos. Pero es justo esa posibilidad de sometimiento al otro, lo que promociona mi reaccin cosificadora sobre el otro y, de esta manera el enfrentamiento, la lucha, aparece como el sentido originario del ser para el otro. De ah su espeluznante expresin: el infierno son los dems. Sartre se entretiene en analizar las relaciones conflictivas con el otro. Estas son de dos tipos, por un lado se encuentran aquellas a travs de las cuales el hombre intenta asimilarse la libertad del otro. Proceso de atraccin realizado a travs de la conducta amorosa, el lenguaje y el masoquismo. Pero estas conductas fracasan y ante este fracaso vuelvo mi mirada hacia el otro intentando, desde mi propia libertad, afrontar la libertad del otro. Con ello se hace aflorar el conflicto entre dos libertades. Conflicto que se tipifica en las conductas de indiferencia, de deseo, odio y sadismo. Por eso puede decir que la esencia de las relaciones entre las conciencias no es la del ser con, sino la del conflicto, la de ser ante o frente al otro.

El hombre es el marco de una lucha permanente que, en el ejercicio de su libertad, experimenta el precio de la misma: la soledad. Pues bien, es esa lucha permanente la cifra del humanismo existencialista. Humanismo que se distingue, segn Sartre, de ese humanismo absurdo que toma al hombre como fin y como valor superior. El humanismo existencial propugnado por Sartre es aquel que no tomando como fin al hombre lo considera como aquello que est constantemente fuera de s mismo, trascendindose en el marco del nico universo posible: el universo de la subjetividad humana puesto que, muerto Dios, slo el hombre es el legislador y creador de valores. Ese humanismo existencialista no es otra cosa que un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posicin atea coherente que no busca hundir al hombre en la desesperacin. COMPARA LA NOCIN DE LIBERTAD EN KANT Y EN SARTRE. Sartre expone sobre la libertad en la Crtica de la Razn Prctica diciendo: Una vez que Kant ha despojado a la Metafsica de su falsa pretensin de ser considerada ciencia, se da cuenta que al mismo tiempo ha separado el fenmeno y el nomeno. Y de la misma manera que existe un principio que relaciona los fenmenos en orden al conocimiento, deber existir otro principio de al menos el mismo rango que el de la Causalidad para el mbito noumnico. El mbito noumnico es el de lo incondicionado. Por tanto, dicho principio ser el de la Libertad. Dicho principio se encuentra en el conocimiento prctico, es decir, aquel que regula mi comportamiento en base a los imperativos de mi voluntad. El mbito de la moralidad es aquel en el cual yo construyo de modo autnomo y libre las mximas y principio que rijan mis actos en base a mi voluntad y en orden al bien y al mal. Por tanto, la libertad fundamentar la moralidad. Tal principio se concretiza en el imperativo categrico, que se formula as: Obra de tal manera que la mxima de tu conducta sea vlida para todos los hombres de todos los tiempos. Es decir, la humanidad en general habr de ser un fin por s mismo y no un medio. De esta manera, rompe con los imperativos hipotticos, es decir, con aquellos que te indican la manera de actuar en momentos dados. La moral de Kant es una moral formal autnoma, es decir, no te indica lo que tienes que hacer, sino cmo lo tienes que hacer. Y dado que no siempre seremos felices cumpliendo dicho imperativo categrico, por lo que entonces es forzoso deducir tres postulados: La libertad, como base de la moralidad. La inmortalidad del alma. Es necesaria la vida tras la muerte para que el alma reciba su premio o castigo por los actos cometidos en vida. La existencia de Dios, como responsable de que el alma reciba su premio o castigo. 8

De esta manera, Kant se ve obligado a desplazar la razn para dejar sitio a la Fe. Para Sartre en cambio: El hombre es libre durante su vida ya que l puede decidir lo que hacer sin ms aunque tenga unas opresiones socioculturales muy grandes. Esa libertad le lleva a tener una responsabilidad que le lleva a la angustia. EXPLICA EL SENTIDO QUE TIENE EN SARTRE LA EXPRESIN EL HOMBRE ES UNA PASIN INTIL; LOS DEMS SON EL INFIERNO. En cuanto a lo primero, lo explica en el apartado del hombre es no ser. Sartre define el existencialismo como esa doctrina que hace la vida humana posible y que declara que toda verdad y toda accin implican un medio y una subjetividad humana. Con ello quiere decirnos que no hay naturaleza humana y ni tan siquiera una condicin humana, y que en el hombre, la existencia precede y determina a la esencia. El hombre no es definible a priori. No hay una realidad hombre sino que slo hay hombres y relaciones reales entre los hombres. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. El hombre, en Sartre, se defina ms como proyecto que como ser y, ello, constituye el primer principio del existencialismo. El ser propio del hombre radica en el no ser. Lo segundo lo explica cuando habla del la dialctica de la cosificacin al decir: Mi libertad queda estrangulada y mi ser se aliena al ser un ser que es visto por otro. Sentirse mirado, sentir la mirada del otro, es experimentar que dejo de ser dueo de la situacin, porque hay otra libertad que la ma que le hace frente haciendo de m un instrumento entre los instrumentos. Pero es justo esa posibilidad de sometimiento al otro, lo que promociona mi reaccin cosificadora sobre el otro y, de esta manera el enfrentamiento, la lucha, aparece como el sentido originario del ser para el otro. De ah su espeluznante expresin: el infierno son los dems. LA POSTURA DE SARTRE ANTE EL TEMA DE DIOS Y LA POSTURA DE SANTO TOMS. Esta pregunta podramos tambin enunciarla como diferencias de libertad para Santo Toms y Sartre pues todo tiene su punto de partida en esto. Para Santo Toms el hombre es un ser libre. Puede elegir siempre entre el bien y el mal. Dios sabe cual es la eleccin que toma el hombre, y se ocupa de premiar al que escoge el bien, y castiga al que elige el mal. El hombre tiene libre albedro, tiene la posibilidad de elegir. Sartre afirma que el hombre es absolutamente libre. El hombre va hacindose con la toma de decisiones. Nunca puede optar por no elegir. En lo nico que no es libre es en dejar de ser libre. Esta condenado a ser libre. Segn Santo Toms, el hombre puede optar por seguir a Dios. De esta forma Dios dice al hombre lo que tiene que hacer, elige por l. Sartre niega que las decisiones las pueda tomar otro. El hombre toma necesariamente sus decisiones. Decir que las decisiones se toman en funcin de otros, o de los sentimientos, es una conducta 9

de mala fe. Tomar decisiones en funcin de las creencias religiosas es una conducta de mala fe. EXPLICA LAS DIFERENCIAS QUE HAY ENTRE EL EXISTENCIALISMO DE SARTRE Y EL MARXISMO. Sartre define el existencialismo como esa doctrina que hace la vida humana posible y que declara que toda verdad y toda accin implican un medio y una subjetividad humana. Con ello quiere decirnos que no hay naturaleza humana y ni tan siquiera una condicin humana, y que en el hombre, la existencia precede y determina a la esencia. El hombre no es definible a priori. No hay una realidad hombre sino que slo hay hombres y relaciones reales entre los hombres. El hombre no es aquello concreto hacia lo que se va, el hombre es lo concreto de lo que se parte. De su indefinicin se deduce la negatividad de la realidad humana. El hombre no es, sino que proyecta ser. El hombre, en Sartre, se defina ms como proyecto que como ser y, ello, constituye el primer principio del existencialismo. El ser propio del hombre radica en el no ser. El marxismo no quiere ser una teora filosfica solamente, sino que quiere unir teora y prctica para transformar la sociedad. Doctrina: El marxismo es materialismo, para Marx el principio de todas las cosas es la materia y no existe nada ms que materia en evolucin constante. Dicho materialismo es dialctico pues todo ser posee una tensin por la que no puede permanecer estable sino que genera oposicin con el contrario. Introduce los tres trminos de la dialctica: tsis, anttesis y sntesis. Las leyes de la dialctica son cuatro: Ley de la evolucin en espiral. La evolucin va de lo ms simple a lo ms complejo. Ley de la unidad y oposicin de contrarios. Ley de la unidad en cuanto que la tesis genera la anttesis y ley de oposicin en cuanto que una vez generada la anttesis se opone a la tesis. Ley del salto cualitativo. Aparece el tercer trmino de la dialctica que es la sntesis. Por la tensin entre tesis y anttesis expresada en la ley anterior se producen cambios cualitativos, modificativos, cuantitativos, pero llega un momento en que se da el salto o cambio esencial por el que aparece la sntesis. Ley de la negacin de la negacin. Por la cual el proceso continua, es decir, no termina el proceso con la primera sntesis, sino que al afirmarse as misma se convierte en tesis que genera una nueva anttesis y que dar como resultado otra sntesis. Marx desde el mtodo dialctico hace una interpretacin de la historia para explicar el pasado y predecir el futuro de la humanidad que para l va irreversiblemente hacia el socialismo desde la dialctica y sus leyes. El marxismo puede considerarse un humanismo porque: lucha contra la alienacin, aboga por la libertad, niega la existencia de un ser supremo y considera al hombre el principio de la sociedad y el sujeto de la historia. RESUMEN DE EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO. En este texto podemos ver claramente las principales ideas del pensamiento de Jean Paul Sartre. No hay una naturaleza humana, sino slo el hombre concreto. El hombre concreto es un ser libre que es angustia, precisamente, por la responsabilidad de su eleccin permanente. Ante esta angustia el hombre puede 10

adoptar conductas de huida (conductas de mala fe). Pero ante las conductas de huida se halla la conducta de buena fe que propugna una filosofa de la subjetividad autentica. Esa filosofa de la subjetividad se muestra como intersubjetividad. Esta intersubjetividad se nos expresa en el conflicto. Conflicto que aparece como cifra del humanismo existencialista y que se expresa como consecuencia de una posicin atea coherente. Con todo, el humanismo existencialista se confiesa como la representacin ms clara de una filosofa optimista en tanto que basada en la accin. Se enfrenta al pesimismo de un existencialismo con vocacin trascendente cuyo fundamento no es otro que el de la sumisin. Es como la distincin que hace Nietzsche entre la moral de esclavos y la moral de nobles, combinada con el rechazo de toda esencia previa, de lo abstracto, para quedarse en lo concreto. Todo ello aadiendo que con esa consideracin, se lleva a cabo una recuperacin de la dignidad del hombre, dignidad que se expresa claramente en el ejercicio de su libertad absoluta.

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